El presidente chino, Xi Jinping, viajará a Corea del Norte para mantener una reunión oficial con el líder norcoreano, Kim Jong Un, en un intento de estrechar los lazos bilaterales tras años de tensiones diplomáticas. Así lo ha confirmado este viernes el Ministerio de Exteriores chino, en un movimiento que subraya la alianza entre ambos países en un contexto geopolítico marcado por las sanciones internacionales y las disputas regionales.
Una cumbre sin desnuclearización en la agenda
El encuentro se produce en un momento en que Corea del Norte ha blindado constitucionalmente su condición de potencia nuclear, calificando el estatus atómico como «irrevocable». Esto supone un cambio de escenario respecto a anteriores cumbres, donde el desarme nuclear era el eje central de las negociaciones. Ahora, Pekín y Pyongyang buscarán coordinar posturas frente a las presiones de Estados Unidos y sus aliados en la región.
La visita de Xi, la primera a Corea del Norte desde 2019, subraya la voluntad de China de reforzar su influencia en la península coreana. El régimen de Kim Jong Un, aislado diplomáticamente, encuentra en Pekín un respaldo clave para sortear las sanciones económicas impuestas por la comunidad internacional.
Implicaciones regionales
El acercamiento entre China y Corea del Norte se produce en un momento de creciente tensión en el este de Asia, con Estados Unidos intensificando su presencia militar en la región y Corea del Sur bajo una nueva administración que ha endurecido su postura hacia el Norte. Analistas consultados consideran que la cumbre podría debilitar la coordinación entre Washington y Seúl para presionar a Pyongyang, al tiempo que otorga a Pekín un papel más relevante en la mediación en la península.
Aunque no se han revelado detalles sobre la fecha exacta ni la agenda de la reunión, fuentes oficiales chinas han señalado que ambos líderes abordarán «cuestiones de interés mutuo», incluyendo la cooperación económica y la seguridad regional. La visita se espera en las próximas semanas.