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AnteayerSalida Principal

La obsolescencia en la condición de víctima

25 Febrero 2026 at 12:16

La condición de víctima no puede durar toda la vida como identidad; lo que no puede caducar es la responsabilidad pública de corregir las desigualdades producidas por la violencia.

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“Si no me rompe los huesos, nadie me escucha”

25 Febrero 2026 at 12:16

Azar vive en Afganistán y ha intentado varias veces denunciar el maltrato de su marido sin éxito. La nueva norma del régimen Talibán dicta que, si no hay huesos rotos o heridas graves, no hay maltrato. Para Azar supone que años de golpes “moderados” nunca hayan existido oficialmente.

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La tele tampoco es moralmente perfecta para un ismo

25 Febrero 2026 at 12:14

Los platós se han llenado de expertos en lo que te puedas imaginar, pero no de quienes señalaron, conceptualizaron, construyeron las armas y combaten la violencia machista: las feministas.

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Denuncia, denuncia, denuncia

25 Febrero 2026 at 12:07

A raíz de la denuncia por agresión sexual de una agente de policía al exjefe de la policía nacional, Jose Ángel González, reflexionamos sobre el mandato de denunciar que se viene repitiendo estos días.

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El caso Epstein y los límites de la transparencia

18 Febrero 2026 at 11:49

La publicación masiva de archivos sin ordenar, duplicados, censurados en unos casos y revelando la identidad de las víctimas en otros es una estrategia documentada por la literatura política. La transparencia es aquí aparente y no funciona para controlar al poder sino para legitimarlo.

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¿Las denuncias por acoso sexual son asignatura pendiente en el Ejército?

18 Febrero 2026 at 11:48

En la milicia, que hasta 2015 no reconocía como falta disciplinaria el acoso sexual, se han dado 316 denuncias por este motivo en la última década. Esto supone un porcentaje de reporte mayor al promedio de la población general. ¿Qué podemos ver en estas cifras?

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La sombra del Estado: hay luz bajo la penumbra

18 Febrero 2026 at 11:48

El colectivo Rosas Negras ha publicado el libro ‘La sombra del Estado’, para tejer una narrativa colectiva ante las infiltraciones policiales que se han destapado en el Estado español desde 2022. A pesar de que el texto recoge los casos particulares, no quieren poner el foco en esa individualidad, por lo que el libro viene cargado de genealogía, alianzas y reflexiones políticas.

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De la guerra de los Balcanes a Palestina y Sudán

18 Febrero 2026 at 11:46

El libro 'No matarían ni una mosca. Retratos de los criminales de las guerras balcánicas', de Slavenka Drakulić, invita a indagar en los espacios de negación histórica.

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Sr. Rajoy: Llega el frío también para los refugiados. ¿Y si acogemos al menos a los niños?

Hakim y el frío de los niños de Siria
Hakim y el frío de los niños de Siria

Cuando tienes frío en tu casa te abrigas o pones la calefacción. Imagina lo que es tener frío y no poder ir a tu casa, ni poder abrigarte, ni tener una simple estufa. Ha llegado el frío también a los campamentos de refugiados, y los gobiernos europeos, como hicieron en verano, siguen intentando ignorar el problema.

La guerra es siempre dramática pero tenemos el deber moral de ayudar a los civiles que huyen. Pensemos en los miles de niños que se han perdido en su huida de la guerra: Save the Children dice que “cada hora desaparece un niño refugiado“. El 20% de los refugiados son niños, y de ellos, el 90% viajan solos. Y de ellos… el 100% está ahora sin hogar.

España es un país solidario y la gente corriente haríamos mucho más si nuestro gobierno lo facilitara. ¿Acaso no podríamos acoger en nuestros hogares al menos a los niños que viajan solos? Muchas familias y ayuntamientos se ofrecerían a ello si nuestro gobierno, en vez de poner trabas a los refugiados, lo permitiera.

Mariano Rajoy impone dificultades para acoger a los refugiados, como también denunciaron las alcaldesas de Madrid y Barcelona, ciudades que acogerían refugiados si el gobierno central lo permitiese.

Por su parte, el rey de España Felipe VI tampoco ha hecho nada al respecto, aunque sí ha tenido tiempo para involucrarse en el “negocio ilegal” de venta de armas a Arabia Saudí, como han denunciado Greenpeace y Amnistía Internacional (que hasta está recogiendo firmas contra esto). La Casa Real española, callada también ante los abusos y la corrupción de las eléctricas, podría acoger refugiados como hizo el Papa Francisco, pero si no lo hace, al menos debería presionar a nuestro gobierno para que se comporte con un mínimo de espíritu humano (cristiano también, si se desea).

Comete un delito el que, en caso de accidente, no ayuda a las víctimas “cuando pudiere hacerlo”. En nuestro mundo «al revés», no pasa nada si no ayudas a cientos de refugiados pudiendo hacerlo y habiéndose comprometido a hacerlo.

Los ciudadanos corrientes, mientras pensamos algo más que hacer, podemos asociarnos a algunas de las ONG que trabajan sobre el terreno: Save the Children, Médicos Sin Fronteras, ACNUR, UNICEF, Open Arms… y no parar de presionar a los que mandan: No olvidemos que ellos mandan porque les dejamos mandar.

Puede que te interese:

Si te pone la mano en el cuello sin preguntar, no es BDSM, es agresión

11 Febrero 2026 at 11:46

Para todos aquellos agresores que pretenden hacer pasar un acto no consentido por una práctica BDSM, explicamos las grandes diferencias entre una cosa u otra: los acuerdos previos, los 'frenos de mano' durante la práctica y el espacio pautado para los cuidados posteriores.

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Estatuaren itzala: gereizpetik argia

11 Febrero 2026 at 11:46

Rosas Negras kolektiboak 'La sombra del Estado' (Descontrol, 2025) liburua kaleratu du 2022tik gaur egunera arte Espainiako Estatuan argitara eman diren polizien infiltrazioen aurrean narratiba kolektibo bat josteko. Salatutako gertakariak testuan agertu arren, ez dute kasu partikularretan jarri nahi fokua, eta horregatik genealogiaz, aliantzaz eta gogoeta politikoez beteta dator liburua.

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Las víctimas de clase obrera de Epstein

11 Febrero 2026 at 11:45

Las víctimas de la red de tráfico sexual de Jeffrey Epstein eran, en su mayoría, chicas de clase obrera para las que la extorsión económica jugaba un papel esencial. Para la élite económica que abusaba de ellas, eran cuerpos intercambiables al alcance por poco dinero: 200 dólares, 45 minutos.

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El fin de la violencia

Una noticia reciente: El Gobierno lleva a la Fiscalía los discursos de odio contra meteorólogos y divulgadores climáticos. Una vez más, vemos que la polarización y el negacionismo trabajan para ciertos intereses (destructivos).

Para corregir un error, lo primero es admitirlo. Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.

  • El patriarcado se reconoce cuando vemos la agresividad contra las mujeres y los niños.
  • El antropocentrismo —decía Marta Tafalla— nos ha llevado a que se pierdan especies a un ritmo insólito.
  • El ecocidio es una forma de brutalidad contra toda la biosfera, humanos incluidos (especialmente mujeres, niños y personas pobres).
  • El racismo —disfraz común de la aporofobia— necesita violencia sobre la que articularse.
  • Los paraísos fiscales, el turismo depredador o los impuestos regresivos (el IVA, por ejemplo) son una forma legal de promover una desigualdad que salpica violencia contra los más pobres, a los que expulsa fuera de los márgenes para luego culparlos por buscarse la vida donde a las élites no les interesa.

Afirmar que la violencia es intrínseca al ser humano es negarse a comprender que detrás de cada misil, de cada bala y de cada puñetazo hay una mano gobernada por una mente humana. La violencia —como la paz— se puede enseñar, se puede aprender y también se puede desaprender.

La paz como camino

El camino de la no violencia (ahimsa) no es el de la resignación ni el de la indiferencia. Implicarse en la paz exige coherencia en los gestos cotidianos: en lo que consumimos, en lo que toleramos y en lo que legitimamos. Nuestro voto democrático y nuestras exigencias políticas influyen e importan, incluso aunque nuestra opción no consiga ni un escaño. Cada día es un reto para educar (y educarnos) en pacifismo, feminismo, ecoanimalismo, etc.

En este sentido, deberíamos rechazar productos o eventos que apoyen actos de violencia. Por ejemplo, productos procedentes de países que ejercen violencia desmedida (Israel, Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudí, Marruecos…), pero también películas, publicidad o videojuegos, contenidos que normalizan la violencia. Por supuesto, la gran mayoría de adolescentes sabe distinguir entre disparar en un videojuego y disparar en la vida real, pero acostumbrarse a hacerlo —de jóvenes— en el mundo virtual, facilita dar el salto a hacerlo en el mundo real.

Lo saben bien los cazadores y los taurinos. Si no enseñas a los niños este tipo de agresividad, será más difícil que de mayores quieran disparar a un ciervo o disfrutar del sufrimiento de un toro sangrando. Una mente educada en la paz jamás disfrutará de la violencia. Lo que deja de parecernos aceptable termina dejando de practicarse.

Tiempos turbios como el petróleo

Corren tiempos extraños en los que un presidente de Estados Unidos insulta, promueve la rebelión, ataca, bombardea, justifica un genocidio, exige un aumento del gasto militar…, y acto seguido pide para sí mismo el Premio Nobel de la Paz. La contradicción ya no escandaliza: se ha normalizado. Resulta igualmente revelador que la ganadora del premio en 2025 —la venezolana María Corina Machado— quisiera compartirlo con Donald Trump por el mérito de haber secuestrado —mediante bombas y crueldad— al presidente de Venezuela. Por muy indigno presidente que fuera Nicolás Maduro, usar la violencia contra él jamás debería ser el argumento para merecer un premio pacifista.

Ante el petróleo robado, han surgido empresas-vampiro como Repsol, que se han arrodillado ante Trump para conseguir un trozo de la sangre venezolana. Repsol se hundiría en ventas y en bolsa, si la España de hoy fuera la misma que la España del «No a la guerra» contra Aznar (2003) o la España del 15-M (2011). ¿Quién quiere repostar en una empresa que roba a un país hermano?

España estalló contra la guerra de Irak en la que nos metió el presidente Aznar. ¿Qué protestas hay en Estados Unidos contra el robo de petróleo a otros países? ¿Qué protestas hay en Israel contra el genocidio de sus vecinos palestinos? Apenas las hay; en parte porque ha existido una educación comprensiva o que justifica cierta violencia.

Sumar gestos para la paz

No hace falta gritar en las calles. Basta con boicotear todo lo que provenga de empresas o países violentos o que se aprovechen de la violencia de otros. Cada gesto —también en redes sociales— suma o resta. No es lo mismo presumir de unos pendientes de oro que posar con una kufiya palestina. Consumir es más poderoso que votar.

La no violencia —especialmente hacia los animales— es un arma muy poderosa que, además, se contagia por vía oral. Hay mil ejemplos, desde Gandhi hasta casos más recientes, que muestran que la resistencia no violenta puede erosionar sistemas aparentemente inamovibles. La fuerza de la no violencia no reside en la pasividad, sino en su capacidad de deslegitimar la violencia sin reproducirla. Palestina ha encontrado más éxito y más apoyo internacional ejerciendo la no violencia que con atentados terroristas. La Flotilla de la Libertad es solo un ejemplo vivo que nace para frenar a una potencia violenta, para desacreditarla y para complicarle la existencia sin derramar nada de sangre.

Un buen punto para comenzar a construir una sociedad pacífica sería acercarnos al veganismo. Si conseguimos una sociedad sensible al sufrimiento de un pez o de una gamba, habremos caminado en paz más de la mitad del camino.

♦ Sobre pacifismo:

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El fin de la violencia

Una noticia reciente: El Gobierno lleva a la Fiscalía los discursos de odio contra meteorólogos y divulgadores climáticos. Una vez más, vemos que la polarización y el negacionismo trabajan para ciertos intereses (destructivos).

Para corregir un error, lo primero es admitirlo. Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.

  • El patriarcado se reconoce cuando vemos la agresividad contra las mujeres y los niños.
  • El antropocentrismo —decía Marta Tafalla— nos ha llevado a que se pierdan especies a un ritmo insólito.
  • El ecocidio es una forma de brutalidad contra toda la biosfera, humanos incluidos (especialmente mujeres, niños y personas pobres).
  • El racismo —disfraz común de la aporofobia— necesita violencia sobre la que articularse.
  • Los paraísos fiscales, el turismo depredador o los impuestos regresivos (el IVA, por ejemplo) son una forma legal de promover una desigualdad que salpica violencia contra los más pobres, a los que expulsa fuera de los márgenes para luego culparlos por buscarse la vida donde a las élites no les interesa.

Afirmar que la violencia es intrínseca al ser humano es negarse a comprender que detrás de cada misil, de cada bala y de cada puñetazo hay una mano gobernada por una mente humana. La violencia —como la paz— se puede enseñar, se puede aprender y también se puede desaprender.

La paz como camino

El camino de la no violencia (ahimsa) no es el de la resignación ni el de la indiferencia. Implicarse en la paz exige coherencia en los gestos cotidianos: en lo que consumimos, en lo que toleramos y en lo que legitimamos. Nuestro voto democrático y nuestras exigencias políticas influyen e importan, incluso aunque nuestra opción no consiga ni un escaño. Cada día es un reto para educar (y educarnos) en pacifismo, feminismo, ecoanimalismo, etc.

En este sentido, deberíamos rechazar productos o eventos que apoyen actos de violencia. Por ejemplo, productos procedentes de países que ejercen violencia desmedida (Israel, Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudí, Marruecos…), pero también películas, publicidad o videojuegos, contenidos que normalizan la violencia. Por supuesto, la gran mayoría de adolescentes sabe distinguir entre disparar en un videojuego y disparar en la vida real, pero acostumbrarse a hacerlo —de jóvenes— en el mundo virtual, facilita dar el salto a hacerlo en el mundo real.

Lo saben bien los cazadores y los taurinos. Si no enseñas a los niños este tipo de agresividad, será más difícil que de mayores quieran disparar a un ciervo o disfrutar del sufrimiento de un toro sangrando. Una mente educada en la paz jamás disfrutará de la violencia. Lo que deja de parecernos aceptable termina dejando de practicarse.

Tiempos turbios como el petróleo

Corren tiempos extraños en los que un presidente de Estados Unidos insulta, promueve la rebelión, ataca, bombardea, justifica un genocidio, exige un aumento del gasto militar…, y acto seguido pide para sí mismo el Premio Nobel de la Paz. La contradicción ya no escandaliza: se ha normalizado. Resulta igualmente revelador que la ganadora del premio en 2025 —la venezolana María Corina Machado— quisiera compartirlo con Donald Trump por el mérito de haber secuestrado —mediante bombas y crueldad— al presidente de Venezuela. Por muy indigno presidente que fuera Nicolás Maduro, usar la violencia contra él jamás debería ser el argumento para merecer un premio pacifista.

Ante el petróleo robado, han surgido empresas-vampiro como Repsol, que se han arrodillado ante Trump para conseguir un trozo de la sangre venezolana. Repsol se hundiría en ventas y en bolsa, si la España de hoy fuera la misma que la España del «No a la guerra» contra Aznar (2003) o la España del 15-M (2011). ¿Quién quiere repostar en una empresa que roba a un país hermano?

España estalló contra la guerra de Irak en la que nos metió el presidente Aznar. ¿Qué protestas hay en Estados Unidos contra el robo de petróleo a otros países? ¿Qué protestas hay en Israel contra el genocidio de sus vecinos palestinos? Apenas las hay; en parte porque ha existido una educación comprensiva o que justifica cierta violencia.

Sumar gestos para la paz

No hace falta gritar en las calles. Basta con boicotear todo lo que provenga de empresas o países violentos o que se aprovechen de la violencia de otros. Cada gesto —también en redes sociales— suma o resta. No es lo mismo presumir de unos pendientes de oro que posar con una kufiya palestina. Consumir es más poderoso que votar.

La no violencia —especialmente hacia los animales— es un arma muy poderosa que, además, se contagia por vía oral. Hay mil ejemplos, desde Gandhi hasta casos más recientes, que muestran que la resistencia no violenta puede erosionar sistemas aparentemente inamovibles. La fuerza de la no violencia no reside en la pasividad, sino en su capacidad de deslegitimar la violencia sin reproducirla. Palestina ha encontrado más éxito y más apoyo internacional ejerciendo la no violencia que con atentados terroristas. La Flotilla de la Libertad es solo un ejemplo vivo que nace para frenar a una potencia violenta, para desacreditarla y para complicarle la existencia sin derramar nada de sangre.

Un buen punto para comenzar a construir una sociedad pacífica sería acercarnos al veganismo. Si conseguimos una sociedad sensible al sufrimiento de un pez o de una gamba, habremos caminado en paz más de la mitad del camino.

♦ Sobre pacifismo:

Una Visión más de la Nueva Conciencia: Del Amor a la Felicidad

Este principio de siglo debería ser conocido por su cambio de conciencia. Los trágicos atentados del  11-S (2001) hicieron surgir algunas esperanzas en conseguir un cambio de paradigma político, económico, social, y, en definitiva, humano. Sin embargo, parece no haber generado más que esas esperanzas, y más violencia de estado. Pero seamos optimistas. Puede que esas esperanzas, sean ESPERANZAS (con mayúsculas), y distintos grupos están trabajando desde la humildad, para conseguir una nueva conciencia local, que lleve al cambio global.

Esta nueva conciencia (que otros llaman nueva era) no es algo fijo y simple, sino más bien una maraña de ideologías —difusas a veces— que se entremezclan entre sí, y que no son nuevas en su mayoría. Navegando por estos mares encontramos temas de filosofías y religiones orientales (budismo, hinduismo, tantra, yoga…), cristianismo, filosofías grecolatinas (epicureísmo, estoicismo, cinismo…), además de otros temas paranormales o esotéricos (contactos con ovnis, con los guías espirituales, ángeles, el calendario maya y el 2012, los atlantes, niños indigo, la resonancia de Schumann, ondas alpha, la era de acuario, la ley de la atracción, la de la sincronicidad… y un larguísimo etcétera).

Aquí no pretendemos aclarar esos conceptos de la nueva conciencia, sino dar una visión más sobre lo que debería y podría ser esta nueva conciencia y, al menos, intentar que las ESPERANZAS a las que antes aludíamos crezcan y puedan hacerse una realidad global.

Esta visión de la nueva conciencia puede dividirse en algunos aspectos muy conectados entre sí, y todos referidos a la persona individual, pues como decía Krishnamurti, «el individuo es el mundo (…) y sin transformación del individuo no puede haber ninguna transformación radical del mundo»:

  1. Ética Básica: Debe incluir la no violencia (aunque no se llegue a la ahimsa hindú), no mentir, no robar, y el desapego material que lleve a la generosidad. Como los cínicos de la Grecia antigua, no se trata de rechazar sistemáticamente los bienes materiales, sino de mantener una cierta indiferencia, que evite la avaricia y que nos haga aceptar las pérdidas cuando lleguen (todo llega). Se trata de ese desapego cristiano, o del Bhagavad Gita (obra cumbre de la espiritualidad hindú del siglo V a.C.). Los pecados capitales también sobran, pero como todo lo que nos hace sufrir, pueden verse como semillas de algo mejor.
  2. Austeridad: Consumir más de lo necesario debe estar fuera de cualquier nueva conciencia, la cual debe ser, por esencia, sostenible. Esta austeridad se llevará poco a poco (cada uno a su ritmo) a todos los aspectos de la vida, incluyendo la alimentación. El reto es, como decía el filósofo estoico y emperador romano Marco Aurelio, renunciar hasta a la propia idea de renuncia (y por extensión, a uno mismo, aceptando la vida que ha de vivirse).
  3. Espiritualidad: Aunque pueda, en un primer momento, parecer que no es imprescindible, al menos sí que es de gran ayuda. Puede ser un motor que nos mueva más deprisa a esta nueva conciencia. Cualquier espiritualidad es posible, siempre y cuando sea sincera y sentida, sin dogmatismos impuestos desde fuera.
    • Por ejemplo, el sentimiento tántrico de que todo es sagrado, o el de que todos somos Uno (puede que seamos Dios, como sostienen las Upanishads del siglo VII-VI a.C.), o el mismo sentimiento cristiano de amor universal, hace aflorar el necesario sentimiento de respeto del siguiente punto.
  4. Respeto General, a lo Viviente, y TAMBIÉN a lo Material: Todo tiene su esencia y todo procede de la naturaleza.
  5. Sosiego o Paz Interior: Es la ataraxia de los antiguos griegos, algo básico en un auténtico yogui, místico, o sabio. Esta tranquilidad se consigue de muchas maneras: Los religiosos dirán que rezando, o meditando, pero también basta con disfrutar con algo (lo ideal es disfrutar con todo). Cuando uno hace algo disfrutando cada instante, sobreviene esa paz interior y alegría que es contagiosa (ser feliz es fácil). La meditación oriental puede resultar muy útil, y aunque hay miles de técnicas, lo más simple es sencillamente sentarse y observar nuestra tranquila respiración con su movimiento abdominal. Observarnos es una clave de la filosofía oriental, pero de la cultura griega procede el “Conócete a ti mismo”, atribuido a Sócrates y que dicen que estaba inscrito en la puerta del templo de Apolo en Delfos. La importancia de esta introspección se debe a que nos invita a explorar nuestra realidad interior, donde se encuentra todo lo que necesitamos para poner fin a nuestro sufrimiento.
  6. Búsqueda: Consiste en buscar la propia senda para simplemente «ser». Este es, quizás, el punto más importante y permite saltarse cualquier punto de los anteriores, pero haciéndolo con conciencia, y no movido por los hilos de la sociedad o de la comodidad. Esta búsqueda es algo más que la búsqueda del ecologismo y acaba cuando uno encuentre lo que busca, y entonces, se intuye una felicidad que nadie ni nada te puede arrebatar. Si no es la felicidad suprema, al menos debe ser la mayor que se puede conseguir en este mundo.
  7. Amor: Por todo lo anterior este punto sobra, pero a la vez, no podía faltar, para sustituir a todo lo anterior. Se empieza amando a los más cercanos, puede que sólo a una persona, pero el camino que parece más sensato es llegar a amar a todos, y a todo. En otra entrada de este blog, puedes leer unas citas sobre el amor que apoyan esta conciencia.

Todo esto está dominado además por dos reglas simples que surgen del respeto y del compromiso: 1) No debe haber radicalismos, ni imposiciones, pero tampoco puede faltar ningún punto de los anteriores, y 2) Sin tibiezas: Tampoco hay que contentarse con «ser superficial» para calmar la conciencia. La decisión de seguir esta senda, o (no tan nueva) conciencia, es decisiva y, por supuesto, notaremos cambios en nosotros y los demás notarán esos cambios, que pueden ser graduales, por supuesto. La senda puede seguirse desde la soledad, o buscar un grupo en el que unir esfuerzos.

NOTA 1: La inmensa mayoría de las personas notamos que seguir estas pautas al 100% no es fácil, pero… ¿No sería fantástico que mucha gente se propusiera seguir esta senda con ataraxia, sin estrés? El mero propósito es un buen avance.

NOTA 2: Se admiten todo tipo de críticas (denuncias), hacia cualquier idea, o hecho. Lo que no se admite es la falta de autocrítica.

Juventud e Infancia quiere prohibir que los menores puedan ir a los toros y a eventos donde se maltrate a animales

27 Enero 2026 at 07:00
Por: La Marea

El Ministerio de Juventud e Infancia propone prohibir que las personas menores de edad puedan asistir o participar en espectáculos en los que se ejerza violencia contra los animales. De este modo, se pretende cumplir con la recomendación que hizo a España el Comité de los Derechos del Niño (CDN) de la ONU en 2018 y que sigue pendiente, tal como le recordaron recientemente a la ministra Sira Rego con motivo del VII Examen del CDN.

Al ser preguntada al respecto, Rego contestó al Comité que incluiría la prohibición en su propuesta de ampliación de la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI). Concretamente, en la exposición de motivos de la norma se argumenta que “las actividades en las que esté presente la violencia conllevan riesgos significativos para la vida y la integridad física y psíquica, que pueden afectar especialmente a las personas menores de edad”.

La ministra de Juventud e Infancia ha asegurado que el texto de la reforma está completo desde hace varias semanas y que solo faltan “las últimas aportaciones del Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes” para su aprobación en el Consejo de Ministros.

Prevención de las violencias

Otros puntos destacados de la propuesta del Ministerio están orientados a la prevención de las violencias contra la infancia, así como al acompañamiento y la reparación de los niños, niñas y adolescentes que las sufren. Entre estos se incluye la obligatoriedad de escuchar a las personas menores de edad en los procesos judiciales que les afecten, con independencia de su edad; la ampliación en diez años del plazo de prescripción de los delitos sexuales contra la infancia; y la incorporación de la violencia de género al listado de delitos que impiden el ejercicio de profesiones, oficios y actividades que impliquen contacto habitual con personas menores de edad.

Otro de los aspectos más relevantes de la norma es el reconocimiento de la violencia institucional, que sería recogida por primera vez en una ley de ámbito estatal, según destacan desde el Ministerio.

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