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Ayer — 5 Junio 2026Salida Principal

Construir un antiimperialismo popular

5 Junio 2026 at 11:00

Este artículo ha sido publicado originalmente en La Directa.

La palabra imperialismo vuelve a estar en boca de todos. La geopolitización de las relaciones internacionales, así como el marcaje territorial, la política de la fuerza, el nacionalismo expansionista y la coerción económica y militar, hacen difícil encontrar una mejor manera de describir las disputas en el tablero global. El principal motivo de este conflicto a gran escala es que vivimos en un tiempo liminal, un intervalo entre un estado anterior y uno nuevo, el interregno entre la unipolaridad estadounidense surgida del final de la Guerra Fría y la multipolaridad que reivindican las potencias medias y emergentes.

Ante la intensidad y la velocidad de los cambios globales, que tienden a invisibilizar otros ritmos y horizontes políticos, este texto nace con la voluntad de contribuir a la construcción de un antiimperialismo popular que responda al contexto y ponga en valor resistencias y alternativas.

Recursos, propaganda y desgaste social

Las diferentes dimensiones del embate imperial exigen una respuesta antiimperialista que vaya más allá del campismo —la idea de que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”— y también de la condena selectiva que, por ejemplo, señala al imperialismo ruso mientras blanquea el imperialismo yanqui.

Es precisamente el imperialismo estadounidense, hoy encabezado por Donald Trump, quien está dinamitando las ya frágiles relaciones internacionales desde una lógica abiertamente transaccional. El afán por controlar recursos estratégicos —desde las tierras raras de Ucrania hasta el potencial gasístico de Gaza, pasando por el petróleo venezolano o los hidrocarburos de Irán— está reconfigurando aceleradamente las alianzas globales y, al mismo tiempo, se utiliza como instrumento de confrontación contra China.

Ahora bien, el imperialismo actual no solo opera mediante el expolio de recursos. También actúa como una fuerza destructiva con profundos efectos psicosociales: normaliza la violencia, alimenta la impotencia, la ansiedad y la apatía, y favorece el aislamiento. En su versión trumpista, la dimensión comunicativa se convierte en un elemento central para producir este impacto. Por un lado, busca saturar el espacio público con un flujo constante de mensajes que hegemoniza los canales de comunicación. Por otro, pretende desplazar la ventana de Overton, ampliando los límites de lo políticamente aceptable. El vídeo “Trump Gaza” es un ejemplo claro: una apuesta por normalizar lo grotesco.

La acción imperialista y su aparato propagandístico también penetran en el ámbito militante, generando fatiga, frustración y pérdida del sentido de la lucha. Este desgaste se explica, en parte, por la hiperresponsabilización y la incoherencia que implica reconocerse como pieza de un sistema estructuralmente injusto. Ulrich Brand definía esta realidad como “modo de vida imperial”: una forma de vida propia del Norte Global, sostenida sobre la explotación de territorios y ecosistemas ajenos, presentada falsamente como universal pero profundamente insostenible e injusta, y reproducida transversalmente por amplias capas sociales.

La sustancia del antiimperialismo popular

Podríamos definir el antiimperialismo popular como una crítica a la expansión política, económica y cultural de potencias dominantes sobre otros territorios, otorgando protagonismo a las formas de oposición que surgen desde las clases populares (trabajadoras, campesinas, colectivo LGTBIQ+, personas racializadas, pueblos indígenas, etc.).

La esencia del concepto puede encontrarse en diferentes tradiciones que van desde el marxismo de Vladimir Lenin o Rosa Luxemburgo, el decolonialismo de Frantz Fanon o Ho Chi Minh, hasta movimientos contemporáneos como el zapatismo y los movimientos indígenas, feministas y ecologistas, principalmente en el Sur Global.

En este sentido, diversas voces reivindican un antiimperialismo popular capaz de superar el campismo y el reduccionismo geopolítico. Ashley Smith alerta contra la lectura de los conflictos únicamente como disputas interimperialistas y rechaza la idea de Washington como fuerza positiva global. Al mismo tiempo, Anticapitalistas sitúa en el centro el apoyo a Palestina, el antirracismo, los derechos de las personas migrantes y la oposición al militarismo, mientras que Catarsi Magazine defiende la autonomía política de las resistencias y el anticolonialismo como respuesta a la extrema derecha. Finalmente, Walaa Alqaisiya reivindica un feminismo palestino antiimperialista que articule género, clase y liberación colectiva frente al colonialismo y al pinkwashing israelí.

Por tanto, el antiimperialismo popular debe articular la confrontación con el orden geopolítico actual junto con una transformación de las formas de producción y reproducción, orientada a superar las dinámicas de acumulación, sosteniendo la vida y defendiendo a las clases populares. Esto implica disputar el control de los recursos estratégicos y rechazar que la crisis ecológica se resuelva mediante una nueva expansión extractiva sostenida sobre el saqueo territorial, la dependencia tecnológica y la subordinación del Sur Global. La reconfiguración industrial impulsada por los bloques occidentales —desde las cadenas de minerales críticos hasta la consolidación de una economía orientada al rearme— no representa una ruptura con el modelo anterior, sino su adaptación militarizada.

Esta confrontación también exige situar la movilidad humana y la reproducción social en el centro del análisis político. Las fronteras y los regímenes migratorios actúan como mecanismos que legitiman internamente el autoritarismo y la excepcionalidad permanente. En este contexto, las luchas feministas, antirracistas, campesinas, indígenas y migrantes no pueden entenderse como frentes complementarios, sino como espacios centrales de confrontación con un modelo que mercantiliza los territorios, erosiona las condiciones materiales de la vida y externaliza los costes sociales y ecológicos hacia los colectivos precarizados y vulnerabilizados.

Esto implica reconocer como parte de la lucha antiimperialista diversas formas de resistencia popular ya existentes, que operan en diferentes escalas pero responden a una misma lógica de confrontación con el expolio, el racismo y la militarización. En Estados Unidos, destacan las redes de vigilancia comunitaria y apoyo mutuo impulsadas por organizaciones de base que alertan y protegen a las comunidades migrantes frente a las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), así como el movimiento autoorganizado migrante y antirracista ¡Regularización Ya!, centrado en la regularización y la defensa de los derechos de las personas sin papeles en el Estado español.

En el ámbito de los recursos, encontramos las resistencias al extractivismo verde del pueblo sami frente a la expansión de proyectos mineros de tierras raras que amenazan sus territorios y formas de vida, y las luchas de las comunidades lickanantay en el desierto de Atacama contra la extracción de litio vinculada a grandes corporaciones transnacionales. En la misma línea, en Cataluña, la Revoltes de la Terra denuncia y confronta la presencia de la empresa minera sionista ICL en el Bages, señalando los impactos ecológicos y las violaciones de derechos humanos derivadas de su actividad. Finalmente, en Europa, se cuestiona la deriva de la industria alemana —con casos como Volkswagen— por su implicación en cadenas de producción vinculadas a sistemas militares como la “Cúpula de Acero”, que ejemplifica la creciente integración entre el sector automovilístico y el complejo militar-industrial israelí.

Al mismo tiempo, diversas experiencias recientes en territorios directamente impactados por el imperialismo insisten en la necesidad de una autonomía política popular frente a las injerencias imperiales y las élites locales. El Sindicato de Trabajadores de los Autobuses de Teherán rechazaba tanto a las potencias extranjeras como el retorno monárquico impuesto “desde arriba” como vías de liberación para las clases populares iraníes. En una línea similar, el Comité Nacional de Conflicto venezolano denunciaba tanto la disputa entre imperialismos como la deriva proimperialista del gobierno de Delcy Rodríguez. Desde Palestina, Queers in Palestine rechaza la instrumentalización colonial de las disidencias sexuales para justificar violencia imperialista y genocida, negando que los derechos LGTBIQ+ puedan utilizarse como criterio para deshumanizar a pueblos colonizados.

Las tareas del antiimperialismo popular en el tiempo liminal

La buena noticia es que ya tenemos mucho trabajo hecho. Es importante que nuestros proyectos políticos no sean víctimas de un contexto lleno de excepcionalidades. Una de las tareas más importantes, en un presente discontinuo, es dar continuidad a nuestros horizontes políticos sin renunciar a un margen de maniobra suficiente para poder responder a los cambios del contexto.

Dentro de este margen de maniobra y en el marco de un antiimperialismo popular, es necesario articular un conjunto de propuestas que permitan responder a las diferentes dimensiones del embate imperial y a sus expresiones contemporáneas.

En primer lugar, el desarme debe plantearse como una condición material para reducir la capacidad de proyección de violencia de los bloques imperiales y de los Estados que los sostienen. Esto implica oponerse al atlantismo y al aumento de los presupuestos militares, a la expansión de la industria armamentística y de la industria dual —civil y militar—, y a la normalización de la guerra como instrumento político.

En segundo lugar, es necesario avanzar hacia una ruptura con la subordinación estructural a Estados Unidos, entendiéndolo como eje central del orden imperial contemporáneo. Esto supone cuestionar las dependencias metabólicas, económicas, militares y políticas, así como las alianzas que sostienen este orden, con el objetivo de abrir espacios de autonomía para proyectos populares.

En tercer lugar, es necesario desarrollar una práctica antirracista y decolonial que permita identificar y combatir las formas de dominación que sostienen el orden global actual. Esto implica analizar las bases materiales de la explotación colonial y neocolonial, desmontar las lógicas de acumulación capitalista y confrontar los discursos racistas y deshumanizadores que las legitiman.

Por último, es imprescindible responder al afán extractivo sobre los recursos naturales y territoriales, que estructura gran parte de las relaciones Norte-Sur y que se entrelaza con la emergencia climática y la crisis de la reproducción social. Esta respuesta implica defender la soberanía sobre los bienes comunes y oponerse a las lógicas de acumulación que destruyen ecosistemas y despojan a las comunidades, al tiempo que se sitúa en el centro la sostenibilidad de la vida. Esto supone reforzar las redes comunitarias, los servicios públicos y las condiciones materiales que hacen posible la vida cotidiana, disputando el sentido de lo que significa vivir dignamente fuera de las dinámicas de mercado, explotación y colapso ecológico.

La entrada Construir un antiimperialismo popular se publicó primero en lamarea.com.

Israel incumple el alto el fuego: 930 muertos en Gaza desde la tregua de octubre

5 Junio 2026 at 02:29

La ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza no se ha detenido pese al alto el fuego alcanzado bajo mediación de Estados Unidos en octubre de 2025. Según las autoridades sanitarias gazatíes, desde la entrada en vigor de la tregua han muerto cerca de 930 palestinos, lo que evidencia el incumplimiento del acuerdo que contempla el desarme de Hamás y la retirada de las fuerzas israelíes. Este jueves, al menos cinco miembros de una misma familia fallecieron en un bombardeo israelí, confirmaron los servicios de emergencia de Gaza.

El frágil cese de hostilidades ha quedado en entredicho sobre el terreno, donde la violencia persiste. Mientras la comunidad internacional muestra su preocupación por la falta de avances, el epicentro de la guerra regional se ha desplazado hacia Líbano, donde los enfrentamientos entre Israel y Hizbulá se han intensificado en las últimas semanas. El alto el fuego en Gaza no ha logrado contener la escalada en la frontera norte israelí.

El Ministerio de Sanidad de Gaza, controlado por Hamás, ha instado a los mediadores internacionales a presionar a Israel para que detenga los bombardeos. Hasta ahora, ni el desarme de las milicias ni la retirada de las tropas israelíes se han concretado, lo que ha generado críticas de organizaciones humanitarias y de varios gobiernos europeos. España, a través de la Unión Europea, ha abogado repetidamente por el respeto del derecho internacional y el cese de hostilidades, aunque las declaraciones no se han traducido en medidas efectivas sobre el terreno.

AnteayerSalida Principal

Una brecha de seguridad en la ONU expone los datos de los beneficiarios de ayuda en Gaza

4 Junio 2026 at 17:19

El Programa Mundial de Alimentos (WFP) de la ONU ha abierto una investigación tras detectar un acceso no autorizado a los datos de los receptores de ayuda humanitaria en Gaza. El incidente, que afecta a información sensible almacenada en su aplicación de autorregistro, fue comunicado a los damnificados a través de Telegram durante el pasado fin de semana, según confirmó la agencia.

Riesgos para la seguridad de los afectados

En el mensaje remitido a los beneficiarios, el WFP advirtió de que «partes no autorizadas» habían accedido a los datos alojados en la plataforma de registro. Aunque la organización no ha precisado el número de afectados ni el volumen de información expuesta, la filtración en una zona de conflicto activo como Gaza podría tener consecuencias graves para la seguridad de los damnificados, expuestos a posibles represalias o estigmatización.

El organismo de la ONU ha indicado que colabora con las autoridades competentes para esclarecer el alcance de la brecha y reforzar las medidas de ciberseguridad. La investigación se centra en determinar cómo se produjo el acceso indebido y si los datos filtrados han sido utilizados de forma malintencionada.

Contexto de vulnerabilidad

El suceso se enmarca en el contexto del conflicto entre Israel y Hamás, que ha agravado la crisis humanitaria en la Franja. La ONU canaliza a través del WFP una parte significativa de la asistencia alimentaria a la población gazatí, que depende en gran medida de la ayuda internacional. La exposición de datos personales de los receptores —que pueden incluir nombres, ubicaciones y detalles de contacto— añade un factor de riesgo adicional en un entorno ya de por sí vulnerable.

La agencia de la ONU no ha facilitado un plazo para la conclusión de las pesquisas, pero asegura que tomará «todas las medidas necesarias» para evitar que incidentes similares se repitan y para proteger la privacidad de las personas asistidas.

Israel viola el alto el fuego: satélites muestran la construcción de decenas de bases militares en Gaza

3 Junio 2026 at 23:56

Imágenes satelitales publicadas este miércoles muestran que Israel continúa expandiendo su control territorial en la Franja de Gaza, a pesar del acuerdo de alto el fuego firmado en octubre de 2025. Las fotografías, difundidas por una cadena catarí, revelan la construcción de decenas de bases militares permanentes fuertemente fortificadas a lo largo de todo el perímetro interior de la franja costera.

Las imágenes contradicen el compromiso israelí de retirarse de Gaza en virtud del alto el fuego. Críticos de la medida señalan que la construcción de estas bases podría ser un paso previo para la limpieza étnica de la población palestina y un posible reasentamiento de colonos israelíes. Fuentes de la oficina del primer ministro israelí no han realizado declaraciones al respecto.

Violación de los acuerdos de paz

El acuerdo de alto el fuego, alcanzado en octubre de 2025, establecía la retirada gradual de las fuerzas israelíes de la Franja de Gaza. Sin embargo, las imágenes satelitales, fechadas en los meses posteriores a la firma, muestran un incremento de la presencia militar israelí con nuevas estructuras permanentes. Analistas advierten de que esta expansión territorial socava la credibilidad del proceso de paz y aumenta las tensiones regionales, al tiempo que dificulta cualquier avance hacia una solución negociada.

La publicación de las imágenes se produce en un contexto de creciente presión internacional sobre Israel para que cumpla con los términos del alto el fuego. La ONU y la Unión Europea han instado en repetidas ocasiones a ambas partes a respetar los acuerdos, mientras que grupos de derechos humanos denuncian que la construcción de bases permanentes en Gaza viola el derecho internacional.

Sin noticias de Alicia Armesto, la periodista que siempre regresa a Gaza

3 Junio 2026 at 12:51

Desde el 24 de mayo no hay comunicación con Alicia Armesto, la activista integrante de la caravana de ayuda a la Franja de Gaza detenida en Libia. El cónsul español en Trípoli “está trabajando para que se expida todo el proceso de liberación”.

La entrada Sin noticias de Alicia Armesto, la periodista que siempre regresa a Gaza se publicó primero en Pikara Magazine.

Reino Unido, acusado de connivencia en el plan de limpieza étnica israelí en Gaza

2 Junio 2026 at 17:46

Un ministro israelí ha revelado planes para llevar a cabo una limpieza étnica masiva en la Franja de Gaza, según una investigación publicada este martes por el medio Declassified UK. La filtración, que incluye documentos y declaraciones de fuentes de inteligencia, apunta a una operación sistemática de desplazamiento forzado de la población palestina, mientras el gobierno británico es acusado de no proteger a los civiles en el enclave.

Los planes israelíes y la connivencia internacional

Según la investigación, altos cargos del gobierno israelí habrían detallado un plan que contempla la expulsión masiva de palestinos de Gaza hacia terceros países, aprovechando la crisis humanitaria y el conflicto armado. El medio británico cita a un ministro israelí que afirmó que «la operación avanza según lo previsto» y que la comunidad internacional sería informada de forma selectiva.

El gobierno británico nos está fallando, afirmaron palestinos en Gaza consultados por la investigación, al denunciar que Londres no ha tomado medidas concretas para detener el desplazamiento forzado.

Los documentos filtrados sugieren que habría existido una operación de influencia para que países como Reino Unido no presionaran activamente contra el plan israelí, lo que plantea dudas sobre una posible connivencia entre ambos gobiernos. La ONU y diversas organizaciones de derechos humanos han reiterado que el desplazamiento forzado de población constituye un crimen de guerra.

Reacciones en Londres y la comunidad internacional

Diputados británicos de distintos partidos se han hecho eco de las denuncias y han exigido al gobierno de Starmer que aclare si tenía conocimiento de los planes israelíes. «La credibilidad internacional de Reino Unido está en juego», señaló una fuente parlamentaria. Declassified UK aseguró que la información ha sido verificada con múltiples fuentes de inteligencia y que se entregará a la Corte Penal Internacional.

Francia veta a Israel en la mayor feria de defensa del mundo y Trump presiona a Netanyahu con una filtración

2 Junio 2026 at 11:26

El Gobierno francés ha anunciado este martes la prohibición de la participación oficial de Israel en la feria de defensa Eurosatory, que se celebrará en París del 15 al 19 de junio. La decisión, comunicada por el Ministerio de Defensa galo, afecta a la exposición de armamento ofensivo israelí, aunque fuentes del ministerio precisaron que las empresas israelíes podrán asistir como visitantes privados, sin estand ni representación institucional. La medida supone un endurecimiento de la postura de Francia ante la ofensiva israelí en Gaza, que ha dejado más de 36.000 muertos desde octubre de 2024, según el Ministerio de Sanidad gazatí.

La exclusión de Israel de Eurosatory, una de las mayores exposiciones de defensa del mundo, se produce en un contexto de creciente presión internacional sobre el Gobierno de Benjamin Netanyahu. La decisión francesa se suma a la suspensión de exportaciones de armas a Israel por parte de varios países europeos, entre ellos España y Bélgica, y a la apertura de procedimientos en la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra.

La filtración de la llamada Trump-Netanyahu

Paralelamente, medios estadounidenses como Axios y CNN han filtrado el contenido de una tensa conversación telefónica mantenida este lunes entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Según fuentes oficiales estadounidenses que hablaron bajo condición de anonimato, Trump habría reprochado a Netanyahu la falta de moderación en la ofensiva sobre Rafah y le habría exigido un alto el fuego inmediato para evitar un aislamiento diplomático aún mayor de Israel.

La filtración, según analistas citados por la prensa china, habría sido orquestada desde la Casa Blanca para presionar a Netanyahu sin necesidad de una confrontación pública directa. Trump, que durante su primer mandato fue un firme aliado de Israel, ha mostrado en los últimos meses una creciente irritación por la prolongación del conflicto, que afecta a los precios del petróleo y a la estabilidad en Oriente Próximo, dos prioridades para su agenda de reelección.

La decisión de filtrar la llamada no fue un accidente, sino una advertencia calculada: Trump está dispuesto a dejar caer a Netanyahu si no acepta un acuerdo que ponga fin a la guerra.

Reacciones en Israel y en la comunidad internacional

El Gobierno israelí ha rechazado las críticas francesas y estadounidenses. El ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, calificó la exclusión de Eurosatory de «decisión hostil que beneficia a los enemigos de Israel» y advirtió que podría afectar a las relaciones bilaterales con Francia. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí convocó al embajador francés para expresar su protesta formal.

La comunidad internacional sigue dividida: mientras la Unión Europea y la ONU han respaldado las medidas restrictivas contra Israel, Estados Unidos mantiene una postura ambigua. La filtración de la llamada Trump-Netanyahu ha sido interpretada como un intento de Washington de distanciarse de las políticas más duras de Tel Aviv sin romper la alianza estratégica.

Eurosatory 2026 contará con la participación de 1.800 expositores de 65 países, según la organización. La exclusión de Israel supone un duro golpe para la industria armamentística israelí, que tradicionalmente utiliza esta feria para cerrar contratos millonarios con clientes de todo el mundo. La decisión francesa, unida al malestar de Trump, sitúa a Netanyahu en su momento de mayor aislamiento internacional desde el inicio de la guerra en Gaza.

Israel mata a un palestino en Gaza a una semana del alto el fuego pactado con EE.UU.

1 Junio 2026 at 20:55

Un ataque israelí en el centro de la Franja de Gaza acabó el lunes con la vida de al menos un palestino, en una nueva violación del alto el fuego negociado por Estados Unidos. La agencia de noticias palestina WAFA informó de que un hombre murió y otro resultó herido cuando un bombardeo israelí alcanzó una bicicleta en el campo de refugiados de Bureij.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) continúan con sus ataques diarios en el enclave, pese al cese de hostilidades acordado bajo mediación estadounidense. El suceso, ocurrido el 1 de junio de 2026, se suma a una larga lista de incidentes que ponen en entredicho la solidez del pacto de tregua, alcanzado tras meses de intensos combates que dejaron más de 36.000 muertos en Gaza desde octubre de 2023, según el Ministerio de Sanidad gazatí.

El acuerdo, que entró en vigor el pasado mes de mayo, establecía el cese de las hostilidades y la retirada gradual de las tropas israelíes de la Franja. Sin embargo, las IDF continúan realizando operaciones selectivas en distintas zonas del enclave. «La comunidad internacional ha instado repetidamente a Israel a respetar el acuerdo, pero las operaciones militares israelíes no se han detenido por completo», señalan fuentes diplomáticas. Según fuentes palestinas, el número de víctimas mortales desde el inicio de la tregua podría ser superior al reportado oficialmente, que ronda al menos una decena de fallecidos.

El Bureij es uno de los ocho campos de refugiados históricos de Gaza, situado en el centro del territorio, y alberga a miles de desplazados. El ataque del lunes eleva la tensión en una tregua que ya mostraba signos de desgaste, con denuncias cruzadas de violaciones por ambas partes. Mientras Hamás acusa a Israel de incumplir los términos, el Gobierno israelí justifica las incursiones como «operaciones antiterroristas necesarias para garantizar la seguridad».

Lucha Libre. VIVA PALESTINA LIBRE / Masacre en Gaza

18 Julio 2014 at 14:57

Lucha Libre, el programa de Acción Social Sindical Internacionalista EN RADIO tOPO [101.8fm, Zaragoza]. Nueve días de «Operación Margen Protector» a 16 de julio de 2014 VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO

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Israel asalta una flotilla humanitaria en aguas internacionales y desata una crisis diplomática global

30 Mayo 2026 at 23:55

El 30 de mayo de 2026, fuerzas israelíes atacaron una flotilla humanitaria de 72 barcos con más de 600 civiles de más de 45 países, que buscaba romper el bloqueo de 19 años sobre la Franja de Gaza. La misión, iniciada como un acto humanitario, terminó con dos asaltos israelíes en aguas internacionales que incluyeron secuestros, palizas, tortura, abusos sexuales y violaciones del derecho internacional, según han denunciado los organizadores.

El ataque ha sido condenado por la comunidad internacional y ha tenido un efecto inverso al buscado por Israel: la delegitimación del propio Estado israelí. Medios y analistas señalan que la acción, lejos de disuadir futuras misiones, ha reforzado la solidaridad global con la causa palestina y ha puesto en evidencia la política de bloqueo.

Una flotilla para romper el asedio

La flotilla partió de varios puertos mediterráneos con la intención de entregar ayuda humanitaria directamente a Gaza, sorteando el bloqueo impuesto por Israel desde 2007. Los organizadores, que incluyen activistas y organizaciones de derechos humanos, habían anunciado previamente su ruta y su carácter pacífico. A pesar de ello, las autoridades israelíes advirtieron que interceptarían la embarcación.

Fue una operación militar desproporcionada contra civiles desarmados. La violencia empleada es inaceptable bajo cualquier norma del derecho internacional, y supone un paso más en la pérdida de legitimidad moral de Israel ante el mundo.

Entre los pasajeros se encontraban ciudadanos de países europeos, asiáticos, africanos y americanos, lo que ha elevado el incidente a un conflicto diplomático de primer orden. Varios gobiernos han convocado a los embajadores israelíes y exigen una investigación independiente.

El coste político del ataque

Analistas internacionales coinciden en que el ataque supone un grave golpe a la imagen de Israel en el escenario global, especialmente en un momento en que el país enfrenta críticas crecientes por su gestión del conflicto palestino. La acción ha reforzado los argumentos de quienes piden sanciones internacionales y un embargo de armas contra Israel.

El gobierno israelí, por su parte, ha justificado el operativo alegando que la flotilla suponía una amenaza para su seguridad y que pretendía violar el bloqueo legal. Sin embargo, las pruebas de violencia difundidas por los supervivientes y los vídeos grabados a bordo han provocado una oleada de condenas en redes sociales y en foros internacionales.

La crisis llega en un momento delicado para la coalición de gobierno israelí, que ya afrontaba divisiones internas sobre la política de seguridad. El incidente podría acelerar el desgaste del ejecutivo y aislar aún más a Israel en el tablero geopolítico, especialmente en Naciones Unidas, donde se prepara una resolución de condena.

Netanyahu anuncia la ampliación del control israelí en Gaza y España afronta una crisis diplomática

30 Mayo 2026 at 08:28

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha anunciado su intención de ampliar el control israelí sobre la Franja de Gaza, una decisión que ha generado una creciente preocupación entre la población palestina. Según los gazatíes, la medida forma parte de una estrategia para forzar su desplazamiento permanente, en un enclave ya devastado por más de dos años de ofensiva militar.

Israel controla de facto cerca del 64 % del territorio gazatí, según datos oficiales. La Franja, reducida a escombros tras los bombardeos posteriores al ataque de Hamás contra Israel en 2023, ofrece escasas opciones a sus habitantes. «¿A dónde ir o qué hacer?», se preguntan los palestinos ante la perspectiva de una expansión del control israelí.

¿A dónde ir o qué hacer?: crecen preocupaciones en Gaza tras anuncio de mayor control israelí

La decisión de Netanyahu, comunicada el 30 de mayo de 2026, tiene implicaciones directas para la estabilidad regional y para la política exterior española en Oriente Medio. España mantiene una posición favorable a la solución de dos Estados y ha expresado en reiteradas ocasiones su rechazo a la expansión de los asentamientos israelíes. La ampliación del control sobre Gaza podría tensar las relaciones de España con el mundo árabe y complicar los esfuerzos diplomáticos europeos en la región.

Organizaciones humanitarias internacionales han alertado de que la medida agrava la crisis humanitaria en el enclave, donde la población carece de acceso a servicios básicos y vive bajo condiciones de asedio. El Gobierno israelí, por su parte, justifica la decisión como necesaria para garantizar la seguridad nacional, pero los palestinos denuncian que se trata de una política de desplazamiento forzado.

Netanyahu rompe el alto el fuego y ordena ocupar el 70% de Gaza mientras arrasa Beirut

29 Mayo 2026 at 03:44

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha ordenado al Ejército extender la ocupación israelí en la Franja de Gaza hasta el 70% del territorio, según confirmaron este jueves fuentes militares israelíes. La medida, comunicada el 28 de mayo, supone una ruptura unilateral del alto el fuego mediado por Estados Unidos, que fijaba una línea de retroceso israelí hasta dejar bajo su control el 53% de Gaza.

Una violación de la «Línea Amarilla»

El alto el fuego, alcanzado en enero bajo la mediación de Washington, establecía la denominada Línea Amarilla, un límite que las fuerzas israelíes debían respetar para permitir la reconstrucción del enclave. La nueva orden de Netanyahu, según fuentes del Gobierno israelí citadas por medios internacionales, responde a la negativa de Hamás a deponer las armas y liberar a los rehenes retenidos desde el ataque del 7 de octubre de 2023.

«Netanyahu dio instrucciones a su ejército para tomar el 70% del territorio», declararon fuentes oficiales israelíes, en una decisión que organizaciones internacionales y varios gobiernos han calificado como una escalada que amenaza con dinamitar cualquier proceso de paz en la región.

Bombardeos en Beirut y expansión en Líbano

Paralelamente, el Ejército israelí reanudó este jueves los bombardeos sobre los suburbios de Beirut tras tres semanas sin ataques. Se ejecutaron más de un centenar de ofensivas en distintas zonas de Líbano, en respuesta a lanzamientos de cohetes desde el sur del país, según el portavoz castrense israelí. La incursión terrestre en el sur libanés también se ha intensificado; un militar israelí murió en combates en la zona, según confirmó el Ejército.

La expansión en Líbano se produce en plena vulneración del cese al fuego tanto por Israel como, en menor medida, por Hezbolá. Washington ha convocado para este viernes una reunión inédita entre representantes militares israelíes y libaneses para intentar contener la escalada, según informó el Departamento de Estado.

El anuncio de Netanyahu llega en un momento de máxima tensión regional. La Unión Europea y la ONU han instado a ambas partes a retornar al alto el fuego, mientras las organizaciones humanitarias denuncian que la población gazatí, arrinconada en una pequeña franja costera reducida a escombros, sufre una catástrofe humanitaria sin precedentes.

278º Hoy desde Aquí. Historia reciente de Palestina, Las Nakbas, II parte .

25 Mayo 2026 at 00:00
Hola salud, bienvenidas todas las personas que escucháis Hoy desde Aquí. En el programa de hoy, volvemos a entrevistar a Karim, él es Palestino, originario de Jaffa, y Gazatí por nacimiento. En el anterior programa hablamos de los efectos perniciosos Leer más

Radio Almaina - 278º Hoy desde Aquí. Historia reciente de Palestina, Las Nakbas, II parte .

Cuatro activistas españoles secuestrados por Israel necesitaron atención médica

22 Mayo 2026 at 14:35
Por: La Marea

Israel deportó ayer a la mayoría de los activistas de la flotilla de apoyo a Gaza. Entre ellos había 44 españoles que fueron trasladados a Turquía, donde denunciaron el trato brutal y humillante recibido por parte del Ejército israelí, que los secuestró ilegalmente en aguas internacionales. Cuatro de ellos necesitaron atención médica.

Los voluntarios declaran haber recibido palizas salvajes, humillaciones e incluso agresiones de carácter sexual. Según la ONG Free Palestine Now, «hay al menos 15 casos de agresiones sexuales, incluidas violaciones». Además, reportan que los detenidos recibieron disparos de balas de goma a quemarropa y que hay un gran número de individuos con huesos rotos.

El caso de Emilio Figueroa sirve de ejemplo de la brutalidad empleada por las autoridades israelíes: «Entre tres, me empezaron a golpear con las culatas de sus armas de fuego. En las costillas, en los tendones de las rodillas, en la espinilla. Se veía que iban a hacer daño. Me vaciaron una botella de agua y me dieron descargas con una pistola táser. Yo nunca he visto nada igual, tanto odio. Nos han tratado como animales», declaró al diario El País cuando aterrizó en Estambul.

Tras el secuestro, a su llegada al puerto de Ashdod el pasado miércoles, varios activistas fueron conducidos a contenedores donde, según afirman, se procedió a torturarles. «Podíamos oír los gritos desde fuera», ha contado el periodista italiano Alessandro Mantovani. Su compatriota Antonella Bundu, política comunista y activista de Oxfam, contó a la agencia Ansa que tras el desembarco en Ashdod vio cómo golpeaban en la cabeza a «una chica con epilepsia» que formaba parte de la tripulación. Según relató Bader Alnoaimi, miembro del equipo legal de la Flotilla Global Sumud, sus abogados «han documentado niveles de violencia realmente extremos».

«Estamos hablando de monstruos. Estamos hablando de un Estado genocida que halla placer en la violencia, que halla placer torturando gente, que usa la violencia sexual de forma sistemática contra la población palestina y ahora también contra los miembros de nuestra flotilla. Esto tiene que parar. No podemos aceptar un país que cree que el derecho humanitario internacional no aplica para ellos», declaró el activista Thiago Ávila en sus redes sociales cuando conoció el relato de sus compañeros en Estambul. Ávila también fue secuestrado semanas antes por Israel, donde permaneció en prisión durante 10 días antes de ser deportado. «Y pese a todo esto, debemos seguir diciéndolo: todo lo que nos han hecho a nosotros no es nada comparado con lo que hacen con los palestinos», añadió.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha reiterado su enérgica condena ante un tratamiento que consideran «monstruoso, indigno, inhumano». El ministro, José Manuel Albares, señaló hoy que espera que la Unión Europea imponga sanciones contra ministros y colonos israelíes tras ver «la brutalidad» empleada contra los activistas. «No podemos relacionarnos con Israel como con Noruega o Islandia», señaló con anterioridad en una entrevista en TVE.

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Israel frena la misión de la flotilla secuestrando a más de 400 activistas

20 Mayo 2026 at 13:53
Por: La Marea

Los barcos de la coalición humanitaria, incluidos los de la Global Sumud Flotilla, fueron atacados ayer por el Ejército israelí. El asalto, en el que los militares hebreos embistieron y abrieron fuego contra las embarcaciones, se saldó con el secuestro de la mayoría de los integrantes de la misión humanitaria, que ha quedado prácticamente desmantelada: hasta 428 civiles desarmados fueron detenidos ilegalmente. Entre ellos, 87 han iniciado una huelga de hambre.

Los activistas arrestados fueron conducidos al puerto de Ashdod, pero las autoridades israelíes no permitieron que fueran visitados por el personal consular. Sí dejaron que recibieran asistencia por parte de las abogadas de Adalah, una ONG de derechos humanos y servicios jurídicos para la minoría árabe de Israel. Desde Ashdod, los secuestrados serán conducidos a la prisión de Ketziot, donde, en principio, el consulado español sí podrá ponerse en contacto con ellos e informar a sus familias.

A pesar de que las autoridades israelíes pretenden vincular a los tripulantes de la flotilla con Hamás, el objetivo de los activistas fue siempre de carácter estrictamente solidario: desde hace meses pretenden romper el bloqueo israelí de la Franja de Gaza (donde han asesinado a más de 72.700 personas) y abrir un corredor humanitario.

Asalto supervisado por Netanyahu

El primer ministro, Benjamín Netanyahu, y los miembros de su gabinete dirigieron personalmente el asalto de las embarcaciones de la flotilla desde la sala de operaciones de la Marina israelí. Los activistas, por su parte, lograron retransmitir el asalto en directo a través de Internet. En sus vídeos se pudo observar cómo soldados armados abordaban el Sirius; su tripulación, vestida con chalecos salvavidas, los esperó con las manos en alto y sin oponer resistencia. Antes, los militares crearon olas artificiales, lanzaron agua a presión y chocaron deliberadamente contra el barco. Israel, por su parte, niega haber abierto fuego, al menos con munición real y dirigida directamente contra los integrantes de la flotilla.

El Sirius consiguió acercarse a 80 millas náuticas de distancia de la costa de Gaza antes de ser atacado. Cabe señalar que las aguas territoriales de Israel miden 12 millas náuticas, distancia que en cualquier caso no afecta a la costa palestina de Gaza: carece de jurisdicción allí según el derecho internacional.

La Armada israelí embiste el ‘Sirius’ en aguas internacionales. GLOBAL SUMUD FLOTILLA

El activista hispanopalestino Saif Abukeshek vivió una experiencia similar recientemente: fue secuestrado en alta mar por Israel y estuvo encarcelado durante 10 días antes de su deportación. Ayer habló en el Parlamento europeo y criticó la connivencia de Bruselas en el desmantelamiento de la misión humanitaria: «Lo que es triste es que la Unión Europea, con tantos países, lo tolera. Está viendo lo que hace Israel y, además, le otorga privilegios como el acuerdo de asociación».

En la misma línea se expresó la Global Sumud Flotilla en un comunicado: «La impunidad no es una condición permanente; es posibilitada y reforzada por estructuras de poder coloniales que deben ser desmanteladas».

Los 87 activistas que han empezado una huelga de hambre lo hacen en protesta por su secuestro ilegal «y en solidaridad con los más de 9.500 rehenes palestinos retenidos en prisiones israelíes».

El ministro Ben Gvir humilla a los secuestrados

Después del desembarco de los secuestrados, el ministro ultraderechista Itamar Ben Gvir ha publicado un vídeo en el que se le ve humillando a los activistas de la flotilla. Las imágenes han provocado la respuesta enérgica del Ministerio de Asuntos Exteriores español. «Ese tratamiento es monstruoso, es indigno, es inhumano. Exijo disculpas públicas a Israel», declaró el ministro José Manuel Albares cuando el vídeo salió a la luz. Entre las personas que soportan las chanzas del ministro israelí, maniatadas y con la cabeza en el suelo, hay decenas de españoles. Francia e Italia también han llamado a consultas a los embajadores de Israel en sus respectivos países por un trato que, en palabras de Albares, es «absolutamente abominable e inaceptable».

Hasta el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, uno de los políticos trumpistas más radicales, fundamentalista protestante y partidario del Gran Israel, se ha escandalizado con las imágenes. «Ben Gvir ha traicionado la dignidad de su nación», ha escrito en X.

Actualización: 20.30 horas.

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Presente y futuro en Palestina

4 Agosto 2018 at 14:15

Hoy hablamos de nuevo sobre Palestina. En la primera parte del programa hablamos con Sandra Barrilaro, que nos contará las últimas noticias sobre la flotilla de la Libertad de Rumbo a Gaza. Después tendremos una conversación con Alberto Cruz que, como siempre, nos informará sobre el presente y el futuro de los planes que hay […]

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Hernán Zin: “Palestina va a desaparecer”

10 Mayo 2026 at 07:00

Esta entrevista con Hernán Zin se publicó originalmente en la revista de La Marea. Puedes conseguir un ejemplar y suscribirte en nuestro kiosco.

«Estoy muy cabreado». Hernán Zin (Buenos Aires, 1971) no oculta que le hierve la sangre cuando habla de Gaza. Allí rodó en 2014 un aclamado documental, Nacido en Gaza, en el que mostraba el impacto que la violencia y la ocupación israelí tenían sobre un grupo de niños palestinos. Diez años después, en mitad del genocidio, se reencuentra con tres de ellos (Mohamed, Bisan y Udai) para hacer la segunda parte: Todos somos Gaza. Esta vez no ha podido rodar en persona, porque la entrada a la Franja está prohibida para la prensa extranjera. Ha tenido que hacerlo a distancia, dirigiendo a su equipo por teléfono, temiendo continuamente por su suerte. Su director de fotografía, Ebrahem Abu Eshieba, fue asesinado durante el rodaje. La experiencia ha reabierto la herida del estrés postraumático, un trastorno que arrastra tras muchos años como reportero en zonas de conflicto. Pero lo de Gaza, dice, no tiene comparación con nada que haya visto antes.

¿Retomar la historia de los niños de Nacido en Gaza era algo que tenía clavado? ¿Mantuvo el contacto con ellos a lo largo de estos años?

Sí, mantuve el contacto. Siempre tuve el deseo de contar cómo había sido su vida bajo el bloqueo, pero no esperaba hacerlo en estas circunstancias. Aunque el genocidio siempre estuvo ahí. Desde que llegué allí por primera vez entendí que había una voluntad de erradicar a esta población encerrándola, cortándole el agua, la electricidad, el acceso a los alimentos, a las medicinas, a los libros. Era un genocidio a cámara lenta. Siempre fue un genocidio.

En situaciones así, ¿se piensa en ayudar a la gente a salir de allí?

Yo nunca quise sacarlos de allí. Se saca a los heridos, eso sí. Pero nunca he pensado en protegerlos sacándolos de allí. Eso sería un triunfo del sionismo. En este caso, o en Congo, o en Afganistán, o en Somalia, lo que quiero es que el país esté bien y que prospere. Y que se termine con la violencia y con todo el negocio que hay detrás. Yo lo que quiero es sacar a los colonizadores, no a los oprimidos. La gente se quiere ir y van a acabar yéndose todos, lo entiendo, pero la solución no es esa. Imagine que sacáramos a todos los que han sido masacrados en Ruanda o en Myanmar. Ganarían los que tienen poder.

Usted nunca ha compartido esa premisa periodística de no implicarse demasiado en la noticia que está contando.

No, pero es que yo no me considero periodista. Yo soy un contador de historias. Hay compañeros periodistas que bromean conmigo diciendo: «Tú siempre estás con las víctimas». Me parece bien. Uno cuenta la parte militar, otro cuenta la parte política y yo estoy con las víctimas. Esa es mi vocación. Que cada uno cuente lo suyo. Yo tomé partido hace mucho tiempo, la primera vez que visité un barrio de chabolas en Calcuta. Estoy con los oprimidos. Ese es mi punto de vista narrativo.

Hay un momento del documental en el que Mohamed dice: «Que Dios perdone a quien nos está haciendo esto». Me sorprendió no ver maldiciones contra Israel en la película. ¿Las ha cortado o no las había?

Yo nunca las he oído, al menos entre la gente que yo conozco. Otra cosa es ir a una manifestación de Hamás, allí puedes oír todo tipo de proclamas. Pero en Gaza la gente es bastante moderada. Hay mucho más odio en Israel. Yo recibo cien amenazas de muerte al día, me llaman antisemita a todas horas… Ves mucha más violencia del lado de los agresores. Ocurre en todos los conflictos, no sólo en Gaza.

La primera parte, Nacido en Gaza, ha tenido un éxito extraordinario en Netflix.

Sí, se estrenó en la plataforma en 2018 y en 2023 la reventó. Estuvo entre lo más visto en muchos países. Se pasó en la ONU, en el Banco Mundial… Y sigo recibiendo miles de peticiones para proyectarla. Ahí fue cuando entendí que estaba obligado a hacer una segunda parte. Desgraciadamente, los derechos se cumplieron el año pasado y Netflix no ha querido renovarlos.

¿Por razones políticas?

No lo sé. Tampoco quieren la segunda parte.

Conociendo el éxito internacional que ha tenido Nacido en Gaza, ¿le han llamado para hacer entrevistas de promoción de esta segunda parte en Estados Unidos, Argentina o Alemania?

Por ahora, de esos países sólo recibo insultos y amenazas. Lo de Alemania es lo que más me sorprende. En Argentina, en cambio, siempre ha sido así. Mi primer libro sobre Gaza es de 2006 y no lo pude presentar en Buenos Aires porque amenazaron de muerte a mi familia. Lo presenté en México y en Madrid. Argentina está perdida. Está tomada por el sionismo. De hecho, ahora cualquier crítica se considera un crimen antisemita, como en Estados Unidos. Aunque allí sí me han entrevistado muchas veces. En España no sabemos la suerte que tenemos de poder estar hablando de esto libremente. Ayer estuve en la radio pública y pude decir todo lo que quise. Le aseguro que eso no pasa en Francia ni en Alemania.

Hernán Zin: «Palestina va a desaparecer»
DOC LAND FILMS

El documental es durísimo, pero tengo la impresión de que podía haber sido más sangriento y usted no ha querido.

No, porque mi objetivo es que la gente lo vea. Además, las guerras no son como se ven en el cine. En una calle de Sarajevo o de Alepo pueden estar cayendo bombas y a 15 minutos de distancia puede haber gente de fiesta. En Kiev viven con normalidad y en el Donbás están bajo el fuego. La guerra es un caos y allí nadie entiende nada. En medio de la guerra también puedes encontrar momentos de felicidad o de amor. Siempre lo he visto. Habrá que retratarlo todo, ¿no? Incluso en la guerra, la vida sigue. Aunque esto no es una guerra, es un genocidio.

Los grandes medios de comunicación no han mostrado todo el horror de ese genocidio. ¿La profesión periodística ha fracasado?

La profesión periodística lleva fracasando allí desde 1948.

Me refería al hecho de no publicar fotos de niños muertos. Eso, quizás, ha provocado que haya más niños muertos.

Eso es así. Es un debate muy antiguo. Pero en este caso es mucho más sutil. Hay estudios del tratamiento que se hace del pueblo palestino en el New York Times y en otros grandes medios de habla inglesa y es escandaloso. El 90% de las noticias hablan de Israel y el 10% de Palestina. Se cosifica a los palestinos. Es todo de un racismo vergonzoso. Pero no se debe sólo a un sentimiento de culpa por el Holocausto. Recuerdo que en 2006 yo llevé un reportaje sobre Gaza a la redacción de Clarín y me dijeron: «Si publicamos esto, se van todos los anunciantes. Nos lo han dicho». El pueblo palestino está vendido. Vendido por los árabes, por los europeos, por los americanos… Está vendido al sistema financiero. El sionismo tiene mucho poder.

Pero las imágenes de la hambruna sí se publicaron. Eso fue lo que provocó manifestaciones masivas en todo el mundo y que se acelerara ese paripé llamado «plan de paz».

Sí, es curioso. No sé por qué tuvieron tanto impacto las fotos del hambre y no el asesinato masivo de todos los días. No tengo explicación para eso. El mundo despierta cuando ve que están disparando a las personas hambrientas que van a un centro de ayuda a buscar una bolsa de harina. España no tardó tanto. Siempre tuvo una postura muy humana respecto a Palestina. Por eso el sionismo ha llegado aquí con tanta fuerza. Primero de la mano de Aznar y ahora con Ayuso. Por eso han comprado tantas voluntades. Por eso han metido dinero en OK Diario, por ejemplo. Han desembarcado financieramente y lo han hecho muy bien. Con dinero, con empresas, con fundaciones. Han venido muchos argentinos millonarios a Madrid y están haciendo lobby. Quieren que esto sea Argentina o Estados Unidos, pero les va a costar. En cualquier caso, a pesar de lo mucho que han gastado en propaganda, en Gaza se les ha caído la máscara. El que no quiera ver lo que es el sionismo, el que no tome partido, es una persona desalmada, sin criterio, sin humanidad, sin compás moral. Yo recuerdo ir a Israel y que me dijeran: «En España sois muy antisemitas». No somos antisemitas, simplemente vemos la verdad. Nos tienen atravesados. Ojalá no consigan silenciarnos, pero nunca se sabe. Quizás dentro de dos años no podamos estar hablando así. O quizás sí, pero usted podría acabar en la calle.

¿Ha notado esa presión a la hora de hacer Todos somos Gaza?

En términos cuantitativos, no, porque la subvención que teníamos de la Comunidad de Madrid era muy pequeña. Pero nos la retiraron igualmente. Por la cara. Parece que ahora en la Comunidad de Madrid saben mucho de relaciones internacionales. Se ponen a hablar de lo que es o no es un genocidio. Es absurdo. Yo les pago para que hagan carreteras y hospitales, no para que opinen. Oyes hablar a Ayuso y a Almeida y… es tremendo. ¡Cómo se ha equivocado la derecha española con este tema! No entienden que el 80% de los españoles está a favor de Gaza. Son muy torpes.

Y aún no han cometido el mismo error con el Sáhara Occidental, pero no hay que descartarlo.

No lo han cometido porque eso no está en la agenda. Si el PP gobernara probablemente destinaríamos el 5% del PIB a las armas. Han entrado en el juego de esa ultraderecha que lo que busca es echarle la culpa de todo a los inmigrantes. Todos han entrado en el modelo Trump: decir tonterías y burradas para hacer ruido y estar siempre en los titulares de prensa, negar el cambio climático, negar los derechos de las minorías, dar rienda libre a las grandes compañías tecnológicas… Es un modelo muy dañino para el futuro de la humanidad. Mire cómo se ha desnaturalizado Europa, que era un faro de libertad y de derechos humanos. Ahora la clase media no puede pagar una casa. Estamos acorralados. Los siguientes somos nosotros. No al nivel de Gaza, claro. Gaza es el laboratorio. Allí prueban las armas, las escuchas, el reconocimiento facial, la IA… y después se vende a todo el mundo. Las acciones de Elbit Systems han subido un 80% en un año. La bolsa de Tel Aviv ha subido un 200%. Es un gran negocio.

A usted le han prohibido la entrada en India por los reportajes que hizo sobre la violencia contra las mujeres. ¿Le ha pasado lo mismo con Israel? ¿Allí puede entrar?

Seguramente no me dejen. [Señala su móvil] Ahora todos estamos controlados. Tampoco me apetece ir. Hace 20 años allí había una izquierda civilizada. Estaba el movimiento Paz Ahora. Había oenegés como B’Tselem, que eran propalestinas y estaban en contra de la ocupación. Gente con la que yo he trabajado y que estaba preocupada por crear un Estado plurinacional, como Gideon Levy o Meir Margalit. Pero esas personas ahora también están acorraladas. No hay nada que hacer.

¿Usted cree que la solución de los dos Estados es factible?

¿Y dónde van a estar esos dos Estados? Si apenas han dejado un 15% de territorio para los gazatíes en una Franja que ya antes era el sitio más superpoblado del mundo. De aquí a dos años no quedará nada de Palestina. Se cumplirá el sueño del Gran Israel.

¿No quedará ni siquiera Cisjordania?

El futuro de Cisjordania es casi peor. Los colonos están matando gente todos los días. La gente está huyendo. El problema es que ni en Jordania ni en Egipto los quieren. Pero Estados Unidos está presionando para que los dejen salir. Palestina va a desaparecer. Y sobre la solución de los dos Estados… la verdad es que no debería ser así, debería ser un Estado palestino con población judía, como fue siempre. Pero, bueno, pongámonos en el caso de que haya dos Estados. ¿Quién va a indemnizar, económica y moralmente, a los palestinos por todo lo que les han arrebatado? Estamos hablando de reparaciones de miles de millones, como las del Holocausto. ¿Quién va a pagar? Los árabes les han dado la espalda. Europa se ha escorado a la derecha de manera totalmente autodestructiva. Alemania apuesta ahora por fabricar armamento, ya que los coches chinos se han comido su mercado. Yo pensé que las guerras se acabarían en el siglo XXI y que, como reportero de guerra, me quedaría en paro, pero no. ¿Qué necesidad tenemos de hacer la guerra ahora? ¿Con quién? ¿Por qué? Ucrania, Sudán, Congo, Gaza… todo se podría arreglar rápidamente dialogando. Es muy triste.

Ha explicado que Israel mata a gente muy concreta para evitar la reconstrucción de Palestina.

Sí, al principio usaron una IA que se llama Lavender y que hace un análisis de los daños colaterales que puede tener una víctima dependiendo de su nivel social y de su rango. Usaron drones cuadricópteros que entraban en las casas y mataban a familias enteras. Así aniquilaron a todos: ingenieros, arquitectos, médicos… A los médicos los secuestraban. A Ebrahem, nuestro director de fotografía, lo matan en el ataque de un comando al hospital Nasser. Entraron y le pegaron siete tiros. Y al médico que estaba con él le dispararon en las piernas y se lo llevaron. Pero no estoy revelando nada. Lo dijo Yoav Gallant. Lo han dicho ellos mismos: «No puede quedar un niño vivo. Son todos terroristas. Hay que matarlos a todos». Están haciendo lo mismo que hizo Hitler en 1939: destruir la inteligencia, eliminar a la clase media culta, con estudios. Y en Palestina, como no hay otra cosa que hacer, estudian mucho. El estudio es una pasión. Tienen el mayor número de doctorados del mundo. Casi todos los que vienen a España, por ejemplo, son médicos.

El caso de Bisan es muy significativo. Estudia sin parar. Cuando caen las bombas, siempre le pillan con el libro en la mano.

Bisan se preparaba para un examen y lo hizo por Internet. Pero hackearon su cuenta y ahora tiene que volver a hacerlo. Para que vea hasta qué nivel de maldad llegan. Una tía que se pasa todo el genocidio estudiando, sin luz, sin agua, sin comida… Nosotros le comprábamos la comida y la medicación que aún necesita. Van a destruirlos. La gente no lo ve, pero los van a exterminar. Como a los indígenas americanos. Es la misma mentalidad colonizadora y racista del siglo XIX. Siento ser portador de malas noticias, pero ya dije hace un año que el genocidio había ganado, y todo el mundo se me echó al cuello. Llevo 20 años documentándolo y esto terminará dentro de dos o tres años con la desaparición de Palestina. ¿No lo estáis viendo? Lo han hecho así para que no haya nada que reconstruir. Ciudad de Gaza, Beit Hanoun, Rafah, Jabalia… todo son escombros. ¿Qué vas a reconstruir ahí?

Hemos visto imágenes muy impactantes de otros conflictos. Beirut completamente calcinada, por ejemplo, pero tengo la impresión de que nada se puede comparar a lo de Gaza.

Nada, nada. No hay comparación posible. Nunca se vio nada igual. Ni lo de Dresde. Ni lo de Hiroshima y Nagasaki. El equivalente ha sido el de varias bombas atómicas. Y además con descaro, a la vista de todos. Por eso digo que vivimos una época complicada y que todos somos Gaza. Porque también van a por nosotros. No con drones como en Gaza, pero si con la IA y con la acumulación de capital. Hoy en día el trabajo no vale nada. Lo que vale es el capital, con el que un fondo de inversión, incluso un particular, puede comprar 1.500 pisos de una tacada. O la gente se pone en pie y los Estados intervienen para hacer un mundo con reglas o esto se va al garete.

Hernán Zin: «Palestina va a desaparecer»
Hernán Zin en un momento de la entrevista. ÁLVARO MINGUITO

Usted decide dejar de cubrir zonas de conflicto en 2018, cuando estrena el documental Morir para contar, en el que aparecen dos amigos suyos que morirían poco después en Burkina Faso, David Beriain y Roberto Fraile.

Sí, ese documental era mi despedida. Tuve un accidente en 2012 y ya entonces pensé en retirarme, pero me agarró Siria y me agarró Gaza, y continué. En 2018 me separé de la cantante Bebe, que era mi pareja, terminé Nacido en Siria, que ganó todos los premios, y me encontré solo en mi casa. Y entonces pensé: «Ahora me pego un tiro. No tengo más futuro». Era producto del estrés postraumático. Luego escribí una novela y al poco tiempo llega la COVID-19 y me llama Netflix para hacer otro documental [titulado 2020]. Y me paso un año metido en hospitales y en ambulancias. Y ahora, otra vez Gaza. Durante todo este tiempo yo quería dedicarme exclusivamente a hacer ficción, pero no he podido. Cuando matan a David y a Roberto [en 2021], fui corriendo a mi psiquiatra y me inyectó valium porque ese día sufrí uno de los mayores bajones de mi vida. Los dos eran amigos muy, muy queridos. Compartimos mucho tiempo y muchas risas en el Congo, en Afganistán… Pero con Roberto yo tenía una conexión especial. Y ese día ni siquiera fui capaz de llamar a su familia. Me duele en el alma. Era un tipo muy grande.

Dado el coste personal que ha tenido que pagar, ¿ha pensado alguna vez que podría haber hecho su trabajo de otra manera y que le hubiera hecho menos daño?

Sí, claro que lo he pensado. [Silencio] Podía haberlo hecho con más moderación. Bueno… [Suspira] Fue una vida bien vivida. Pero el coste familiar ha sido terrible. A mis padres hace 13 años que no los veo. Ahora los veré, pero cuando yo me meto en algo, me vuelco completamente. Ese ha sido el mayor sacrificio, la familia. Pero, bueno, lo mío es una vocación, una llamada, una misión. Admiro a la gente que puede desconectar e ir a tomar cañas con los amigos, pero yo no puedo hacerlo. Nací con una misión. No me arrepiento.

¿Y ahora qué planes tiene?

Acabo de terminar mi primera comedia. Me ha venido muy bien a nivel espiritual. Es una historia de tres capítulos que hemos rodado en Lanzarote. Con un fondo social, porque trata de la inmigración, pero en tono de comedia. Estoy muy contento. Creo que hay que desmontar de una vez este mensaje contra la inmigración. Me tienen frito estos pijos que tienen una filipina sirviendo en casa, la comida se la lleva un guatemalteco, el césped se lo corta un marroquí… pero luego votan a Vox. Estoy muy harto ya del efecto Trump.


Udai, Bisan y Mohamed

Cuando se rodó Nacido en Gaza, en 2014, Mohamed era un niño de apenas 12 años. Y ya trabajaba. Rebuscaba entre la basura envases que se pudieran reciclar o reutilizar. Recorría Ciudad de Gaza de arriba abajo con un viejo caballo que tiraba de su carro. Una década después, es padre de dos hijos por los que sigue trabajando incansablemente, buscando comida, buscando transporte, jugándose la vida en las colas de los centros de ayuda.

Hernán Zin: «Palestina va a desaparecer»
El antes y el después de Mohamed, Bisan y Udai, los tres protagonistas de ‘Todos somos Gaza’. FLAMINGO COMUNICACIÓN

Bisan era incluso más pequeña entonces. Una bomba israelí destruyó su casa. Sólo ella salió viva de los escombros. Hoy es una estudiante infatigable. Las secuelas de aquel trauma aún son visibles en su rostro: una ceja y un párpado quedaron seriamente dañados.

Udai jugaba entre las casas derruidas. Era un niño risueño, pero tras su sonrisa se traslucía una tristeza indefinible. Acababan de matar a su hermano mayor. Luego fueron cayendo todos los demás, uno tras otro. La heladería de su padre fue bombardeada trece veces, y fue reconstruida otras tantas. Ya veinteañero, en mitad del genocidio, no puede ocultar su felicidad porque está comprometido con una chica. Y está profundamente enamorado.

«Lo que más me gusta de ellos es que siguen teniendo la misma esencia que cuando los conocí hace 11 años», cuenta Zin. «Udai tiene la misma timidez, la misma candidez. Mohamed es un luchador. No para ni un instante. Y Bisan es una tía que quiere estudiar y que tiene la cabeza muy bien puesta. Tendrán sus traumas internos, obviamente, pero son un ejemplo para la humanidad. Esa es la parte luminosa de la película. La vida les ha dado unas hostias que nosotros no somos capaces ni de imaginar. Han perdido a media familia, la casa, los recuerdos, lo han perdido todo. Y no van de víctimas. Tienen una dignidad y una resiliencia increíbles».

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Israel prolonga seis días la detención ilegal de los activistas de la flotilla Global Sumud

5 Mayo 2026 at 14:22
Por: La Marea

Dos de los integrantes de la Flotilla Global Sumud secuestrados por Israel asistieron hoy a una vista judicial en la ciudad de Ascalón que decidió alargar su prisión preventiva seis días más. El español Saif Abukeshek y el brasileño Thiago Ávila fueron capturados ilegalmente el pasado miércoles, 29 de abril, mientras sus embarcaciones estaban en aguas internacionales. El Estado hebreo les acusa de «actividades ilegales» y vínculos con Hamás sin aportar pruebas concluyentes e ignorando los límites de su jurisdicción. De hecho, fueron abordados en aguas griegas, a más de 1.000 kilómetros de Gaza. El Gobierno español habla explícitamente de «secuestro» de los dos activistas.

Las abogadas de Abukeshek y Ávila (pertenecientes a Adalah, una ONG de derechos humanos y servicios jurídicos para la minoría árabe de Israel) daban por hecho, ya antes de entrar en la sala encargada del caso, que el tribunal fallaría en su contra y prolongaría su estancia en prisión. Allí se encuentran en régimen de aislamiento (en celdas sin ventanas e intensamente iluminadas durante todo el día) y sufriendo maltrato por parte de las autoridades israelíes, según han asegurado las letradas tras visitarlos. Siguiendo la recomendación de la Policía, el tribunal aprobó «su detención hasta el domingo por la mañana», confirmó Miriam Azem, coordinadora internacional de Adalah. La ONG manifestó que el fallo sirve para ratificar «una ilegalidad» y anunció que apelará de inmediato la decisión.

El acoso de las autoridades israelíes no ha cesado sobre los navíos que aún siguen en alta mar. Anoche, 4 de mayo, drones, helicópteros y embarcaciones militares rodearon a los barcos de la flotilla cuando estos se encontraban a 1.490 kilómetros de Gaza. Cabe recordar que las aguas jurisdiccionales de Israel se extienden sólo 22 kilómetros desde su costa. Este límite, en cualquier caso, no afectaría a Palestina según el Derecho Internacional del Mar: legalmente, Gaza tiene su propia jurisdicción náutica y es allí donde los barcos de la Global Sumud han pretendido siempre atracar para romper el bloqueo israelí y llevar ayuda humanitaria.

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Israel impide la entrada de una periodista catalana por usar el término “genocidio”

30 Abril 2026 at 16:45
Por: La Marea

El Ministerio de la Diáspora y la Lucha contra el Antisemitismo de Israel ha impedido la entrada al país a la periodista de El Salto Queralt Castillo Cerezuela, según ha difundido el organismo, que la acusa de antisemita por utilizar términos como «genocidio», “barbarie” o “masacre” en informaciones sobre la actualidad en Palestina.

El medio explica que la trabajadora había pedido el visado para ejercer su labor temporalmente en Israel: «En un comportamiento prácticamente inédito«, el ministerio acusa a la periodista de antisemitismo por utilizar el término ‘genocidio’, tal y como establece el libro de estilo de El Salto para informar de la ofensiva de Israel sobre Gaza desde octubre de 2023. Y como, además, la han calificado diversos organismos internacionales, humanitarios, la relatora de la ONU Francesca Albanese y expertos en Derecho Penal Internacional.

El director general del organismo israelí, Avi Cohen Skelly, se refiere en el comunicado a la periodista como “enemiga de Israel” y asegura, según recoge El Salto, que su actividad “va más allá de la expresión legítima de opinión y crítica hacia el Estado de Israel». «Se caracteriza por llamados incitadores contra las actividades de Israel, la difusión de contenidos con características antisemitas, antisionistas y antiisraelíes”, añade. Y pone como ejemplo haberlo comparado con el holocausto. «España es un foco de antisemitismo», dice también el comunicado del organismo israelí.

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