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Algunos logros del movimiento ecologista

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Las ONG, en mayor o menor medida, hacen bien su papel de conciencia de nuestra sociedad. Ser socio no es solo aportar dinero, sino que implica que te llega información que no suele aparecer en los medios de comunicación. Por supuesto, también tendrán sus fallos… pero gracias a ellos se consiguen algunas cosas muy importantes como puedes ver en nuestra lista completa de buenas noticias.

En un rápido y no exhaustivo balance de éxitos recientes del mundillo ecologista, podemos encontrar por ejemplo los siguientes logros (aquí tienes listas más actualizadas):

  1. El certificado MSC de pesca sostenible crece (aunque no es un certificado muy fiable). También es buena noticia que el consumo de pesca insostenible decrece, gracias a la presión de diversos grupos ecologistas.
  2. Se ha conseguido parar la ampliación del puerto de Tarifa. Esto está a sólo 20 metros del Parque Natural del Estrecho y afectaría a una de las zonas más importantes del mundo para los cetáceos y donde habitan más de 2000 especies de animales y plantas.
  3. Los países de la CBD (Convención de Diversidad Biológica) acordaron en la cumbre de Nagoya 2010 poner fin a la sobrepesca y proteger el 10% de todos los océanos y zonas costeras del mundo.
  4. Gracias a WWF, en la cumbre mundial por el Tigre, todos los países participantes acordaron la meta de duplicar la población para el año 2022.
  5. Se suspende la pesca de la anguila en Andalucía por 10 años, especie en la lista roja  de la UICN porque queda un 2% de su población histórica.
  6. También gracias a WWF se ha conseguido una condena ejemplar por un delito ambiental en Doñana, donde unos cuantos individuos cambiaron el uso de suelo forestal a regadío, por la cara.
  7. Miles de árboles se plantan cada año en nuestros montes gracias a la organización y trabajo desinteresado de muchas organizaciones ecologistas locales. En Málaga tenemos las reforestaciones de Ecologistas en Acción y de Aulaga, por ejemplo.
  8. El sello FSC para madera y papel de origen sostenible también está extendiéndose gracias a diversas organizaciones ecologistas.
  9. GreenPeace consigue el cese de los vertidos contaminantes de la empresa Fertiberia a las marismas del Tinto en Huelva, tras más de 40 años.
  10. El 1 de agosto de 2010 entró en vigor el Tratado contra las Bombas de Racimo, una de las noticias que salvará más vidas humanas.
  11. Baleares apoya a la creación de un Santuario para el atún rojo, especie próxima al colapso debido a la sobrepesca… y en esto influyen las protestas de los de GreenPeace.
  12. Gracias a SEO y otras organizaciones, varias autopistas no se van a hacer por sus nefastas consecuencias para la biodiversidad. Esta misma ONG ha destacado también otros logros importantes para la biodiversidad, como la prohibición en 2010 de capturas en Cataluña de fringílidos (jilgueros y otros pajarillos), y la tramitación para conseguirlo en toda España.
“Relatos Ecoanimalistas” —Colección de relatos ecologistas y animalistas.
“Relatos Ecoanimalistas” —Colección de relatos cortos, ideal para regalar a personas, sean o no ecologistas o animalistas. Aumentará la conciencia ambiental del planeta. Gracias.

Pero hay muchas más buenas noticias de Greenpeace, y de otras ONGs, aunque no todas son buenas noticias… pero podemos hacer algo por ampliar la lista de buenas noticias… ¿o no? ¡Podemos colaborar siendo socios… y también voluntarios! Y por favor, añadid como comentarios otros éxitos que conozcáis… Gracias.

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No hay transición ecosocial sin ecofeminismos

5 Marzo 2026 at 20:50

Un artículo conjunto de las áreas de Ecofeminismos de Ecologistas en Acción y Greenpeace España.

Hechos que creíamos ya asumidos por el grueso de la población, como la existencia de una crisis climática; demandas que parecían ampliamente respaldadas, como las reivindicaciones feministas; normativas internacionales que se suponían de consenso o valores que pensábamos formaban ya parte del sentido común, como los derechos humanos, están siendo contestados por una parte inesperada de la población. No sólo por los sujetos privilegiados sino también por personas en situación de precariedad. Las reacciones de perplejidad, la incomprensión, el enfado o la descalificación han ocupado parte de nuestras conversaciones y han puesto en riesgo nuestra confianza en el activismo y en la fuerza de los movimientos emancipatorios.

Tras varias décadas de políticas neoliberales, de despojo intenso de los sures, vivimos un entretejido de crisis materiales, políticas y culturales y el desmoronamiento de los sistemas de protección allí donde existían. La tierra ya no es lo que era; el futuro tampoco. Nos hemos percatado abruptamente de las falsas promesas del desarrollo. Este difícil contexto genera las condiciones oportunas para que se dé una tormenta perfecta del ascenso de los autoritarismos.

En un marco de precariedad y desigualdad crecientes se hacen hueco fácilmente dinámicas que reorientan la frustración hacia la búsqueda de culpables. Y señalan no hacia arriba, hacia las grandes fortunas, sino a aquellos colectivos más vulnerabilizados y próximos como las personas migrantes, las mujeres o las personas en situación de pobreza. Incluso las políticas de protección ambiental llegar a ser identificadas como enemigos

Un orden político sumiso a los poderes económicos, que necesita contener el desorden social que podría desatar esta frustración, aprovecha esta situación y hace soñar con el regreso a un pasado que nunca existió, donde “cada cosa estaba en su sitio”, y plantea la falsa promesa de poder cumplir nuestras más deseadas aspiraciones. Un mundo en el que las mujeres ocupaban amablemente su lugar en la casa, las disidencias sexuales debían esconderse de puertas hacia dentro, se explotaban los recursos naturales sin limitaciones o las personas extranjeras eran turistas exóticos. Una imagen que esconde la realidad y el futuro que las propuestas fascistas preparan para los colectivos que consideran subalternos.

Pero esa ficción a la que se entrega una parte de la población precaria esconde miedos, dolores, necesidades y deseos. Y es desde ahí donde debemos intentar hacer camino. Nos toca ahora respirar hondo y tratar de comprender, para reorganizar nuestra rabia y nuestra acción. Nos toca escuchar, repensar y reaprender para comprender qué queremos cambiar realmente. Los ecofeminismos integran propuestas que necesitamos para responder a la complejidad de conexiones, opresiones e imaginarios que se entrelazan en el contexto en el que nos encontramos. Parten del reconocimiento de la vulnerabilidad de los seres vivos y de la tierra, pero también de la capacidad de los vínculos para construir y sostener vida. Reconocen los miedos, las dificultades, la fragilidad, y desde ellos construyen mundos posibles.

No se trata solo de luchar contra el autoritarismo, el imperialismo o el individualismo patriarcales, de desmontar argumentos o desenmascarar mentiras. Se trata de construir pedazos de mundos habitables que respondan a otras reglas, aquellas que priorizan el respeto a todas las vidas. Son las pautas que sostienen muchas comunidades campesinas, edificios comunitarios, cooperativas de trabajo, asociaciones en defensa de la salud o grupos de vecinas en los barrios.

Se trata por lo tanto de politizar la frustración, de convertirla en fuerza de cambio real. Tenemos que hablar menos (menos es menos, no es dejar de hablar de) de emisiones de dióxido de carbono, mixes eléctricos o curvas de extracción de combustibles y más de alimentación, de hogar, de dignidad, de vecindad, de tierra, de igualdad. De los elementos que conforman condiciones para que las vidas se puedan desarrollar en plenitud.

Se trata de recentrar el conflicto, deconstruir al enemigo cercano y señalar con claridad a los grandes proyectos del capital como promotores de este proceso de destrucción que cada vez deja fuera a más personas y a más territorios vivos. Se trata de atender, en palabras de Yayo Herrero, todas las urgencias polisémicas, la climática y también la de Gaza y tantas otras.

Se trata –no es fácil– de llegar a ese motor del deseo y de las aspiraciones para construir imaginarios y expectativas compatibles con un mundo vivo y justo. Se trata de crear vínculos y alianzas.

Una de las claves ecofeministas de mayor potencia es la de entender la transición ecosocial no como un punto de llegada, sino un camino a recorrer, como un horizonte de sentidos comunes contrahegemónicos que dé vida a presentes que permitan imaginar mejores futuros. En ocasiones nos embarga el desánimo por el desequilibrio existente entre poderes y nos cuesta poner el foco en esas acciones transformadoras que ya se están llevando a cabo. Ejemplos como el Foro Social Más Allá del Crecimiento o la Asamblea Catalana per la Transició Ecosocial nos muestran la importancia de llevar a cabo la gran conversación y de seguir generando espacios de poder colectivo que sean capaces de cambiar las cosas, como Altri Non o como la paralización del Guggenheim en Urdaibai, por nombrar dos grandes victorias recientes.

Dice Flora Partenio que es momento de sostener presencia, resistir y reconstruir. Este 8 de marzo nos encontraremos en las calles, y después, en los infinitos espacios colectivos que sostenemos e inventamos cada día para hacer propuestas de transición ecosocial justa, para todas las personas. Nos va la vida en la construcción de opciones antifascistas. Sacamos fuerza de la alegría de vivir y de estar juntas. Somos muchas, somos más.

La entrada No hay transición ecosocial sin ecofeminismos se publicó primero en lamarea.com.

Caracteres psicológicos comunes en los ecologistas activos

Uno de los artículos más visitados de blogSOStenible trata de responder a la pregunta sobre QUÉ ES SER ECOLOGISTA. En síntesis, el auténtico ecologista (el que siente el ecologismo de verdad) es el que no para de cuestionarse cómo mejorar nuestra relación  con los demás y con lo demás, modificando y refinando su actitud hacia un sentimiento de mayor respeto hacia TODO, examinando hasta donde sea posible de dónde viene y a dónde va todo lo que usamos y las implicaciones que tiene que cada cosa pase por nuestras manos. No dejes de ver el genial y breve documental «La Historia de las Cosas» (te encantará si estás leyendo esto y aún no lo conoces). Esa eco-tarea no es simple pues hay intereses en que no veamos más de lo que sale en la publicidad, y requiere un trabajo personal de investigación que es continuo en este grupo de gente, que intenta ver más allá de lo que la publicidad esconde, o del precio de las cosas, y por eso los llamaremos Ecologistas Activos.

Si bien es cierto que no basta “reciclar” para ser ecologista, tampoco hace falta, por supuesto, ser un activista de GreenPeace (subirse a las centrales nucleares, o encaramarse a la fachada del Ministerio de Medio Ambiente para protestar). Ni siquiera hace falta ser socio o voluntario de ninguna de las variadas ONGs ambientales (Greenpeace, Ecologistas en accion, WWF, SEO/BirdLife, Amigos de la Tierra, Oceana…). Por supuesto, no es raro que los que llamamos Ecologistas Activos decidan unir esfuerzos y apuntarse a algún grupo de voluntarios ambientales, o simplemente ser socio de alguna ONG ambiental, para colaborar al menos económicamente a la realización de campañas ambientales y denuncias, que tanta falta hacen en nuestra sociedad.

Entre estos Ecologistas Activos encontramos al menos unas cuantas características psicológicas bastante comunes:

  • Son idealistas, en el sentido de que “viven por los ideales, aun en perjuicio de consideraciones prácticas” en sentido global, no local (cfr. WordReference). Desean alcanzar un ideal y trabajan por ello, aunque sepan a priori que su objetivo es inalcanzable o, lo que es peor, que ni siquiera puede medirse si hay un avance o retroceso. ♦Ejemplo: Se hacen veganos, vegetarianos o flexitarianos (casi vegetarianos), o reducen su consumo de ciertos pescados por convicción, pero sabiendo que su influencia personal puede ser poco apreciable o apreciada.
  • Son prácticos, porque aunque difundan datos científicos, al final actúan en su vida cotidiana. Su lema suele ser pensar globalmente, pero actuar localmente.
  • Son obstinados (cabezotas), manteniendo su decisión y empeño por encima de argumentos razonables o de las dificultades que se presenten, pero también son flexibles ante opiniones ajenas que tengan algo de razonable. Trabajan por ese “ideal” aunque tengan argumentos que lleven al pesimismo, o tengan claras las dificultades que impedirán alcanzarlo. ♦Ejemplo: Viendo el rumbo de la humanidad, hay muchos datos para el pesimismo y pocos para el optimismo, pero eso no les amedranta y, de hecho, el sentimiento ecologista parece estar creciendo, lo cual es un dato para el optimismo.
  • Son optimistas, y aunque haya argumentos para el pesimismo, se contentan con objetivos más modestos y con la tranquilidad de conciencia de, al menos, haberlo intentado.
  • Son sensibles, y sufren ante la problemática ambiental y social, pues el auténtico ecologismo es humanista y el auténtico humanismo ha de ser ecologista. No es cuestión de anteponer la Naturaleza al ser humano, sino de entender que el hombre necesita la Naturaleza. ♦Ejemplo: Ante las corridas de toros no pueden ver una mera diversión o tradición, sino el sufrimiento de un animal y así, cualquier argumento falsamente ecologista, como la conservación de las dehesas para los toros, además de ser falso carece de valor ante tanta crueldad (y mucho menos otros argumentos más vanos como ser cultura o arte). Las corridas de toros son un problema ético, no ecológico, pero es complicado encontrar un ecologista que no sufra ante este problema.

Entre otros caracteres que posiblemente también son comunes podemos encontrar el ser exigentes consigo mismo (y a veces con los demás), o el tener inteligencia divergente, perciben de manera múltiple la realidad y detectan problemas que se salen del campo de visión normal, proponiendo soluciones también divergentes u originales, que pueden causar extrañeza en sus convecinos y, en demasiadas ocasiones, también rechazo.

Dentro de los ecologistas activos, como en todos los colectivos, hay distintos grados de compromiso (o radicalidad), pero ante un grifo que gotea ninguno verá solo unas míseras gotas de agua, sino la injusticia de desperdiciar agua en un mundo donde escasea, junto con el enorme gasto en energía e infraestructuras que se requiere para conseguir que un grifo pueda “gotear”.

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