Radio Almaina - Episodio 17: Entre yerba, polvo y plomo. El narco antes de la guerra contra el narco
Episodio 17: Entre yerba, polvo y plomo. El narco antes de la guerra contra el narco
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BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…
- Sabiduría del agua: lo que las primeras civilizaciones sabían (y nosotros hemos olvidado)
Sabiduría del agua: lo que las primeras civilizaciones sabían (y nosotros hemos olvidado)
Cuando hablamos de civilización y tecnología, solemos pensar en el presente: satélites, inteligencia artificial, rascacielos de cristal, embalses colosales… y sin embargo, cada vez que excavamos el pasado, algo nos hace detenernos.
Una y otra vez, las primeras civilizaciones de la humanidad nos dan una lección de sabiduría que resulta más moderna y más urgente que muchos avances de hoy. Especialmente en algo esencial y sagrado: el agua.
¿Quiénes son los verdaderamente avanzados?
Observamos las antiguas civilizaciones de Caral, Sumeria, Egipto, Harappa, los Olmecas, los Anasazi, los Celtas o los Minoicos y nos enfrentamos a un espejo incómodo pero revelador: fueron pueblos que vivieron en profunda armonía con la naturaleza, frente a una civilización moderna que ha hecho del desequilibrio su norma.
Estas culturas, a pesar de haber surgido en entornos climáticos difíciles (desiertos, selvas, montañas, islas volcánicas…), no impusieron su voluntad sobre la Tierra, sino que aprendieron a escucharla, leerla y fluir con ella.
- Su gestión del agua no era extractiva, sino ritual y cooperativa: desde los canales sagrados de Caral hasta las cisternas de Dholavira o los pozos urbanos de Harappa, el agua era vista como fuente de vida y equilibrio, no como recurso ilimitado para explotar.
- Su agricultura era regenerativa, local y sabia: sin monocultivos, sin pesticidas, sin devastación masiva del suelo. Cultivaban con la luna, rotaban los cultivos, respetaban el descanso de la tierra. La productividad no se medía en toneladas, sino en sostenibilidad multigeneracional.
- Sus construcciones estaban integradas en el paisaje: ciudades de adobe que respiraban con el clima, terrazas que evitaban la erosión, palacios con ventilación natural, drenajes que imitaban el curso del agua. La arquitectura no se alzaba contra la naturaleza, sino que se tejía con ella.
En cambio, la civilización actual es tecnológicamente brillante pero espiritualmente desarraigada; ha olvidado esa danza antigua con el entorno. Nuestra relación con la naturaleza se ha vuelto instrumental, industrial y destructiva:
- Construimos megaciudades que devoran suelo fértil.
- Contaminamos ríos y construimos represas sin alma.
- Industrializamos la agricultura hasta el punto de envenenar la tierra que nos da de comer.
- Hemos sustituido el calendario solar por el de las bolsas de valores.
¿A qué precio? Todo esto se paga con crisis hídrica, colapso de suelos, pérdida de biodiversidad, enfermedades crónicas, ansiedad colectiva, cambio climático, etc.
Y, sin embargo, esas culturas del pasado —que llamamos «primitivas»— nos dejaron un mapa diferente. Un mapa basado en el equilibrio, la observación, la reverencia y la reciprocidad.
Ellos no hablaron de «desarrollo sostenible». Vivieron sosteniblemente. No necesitaban salvar el planeta, porque nunca lo pusieron en peligro.
El agua: de diosa a mercancía
Para las culturas ancestrales, el agua no era simplemente un recurso. Era vida, madre, deidad, ritmo del mundo.
Desde el Nilo en Egipto hasta los canales de la civilización Caral en Perú, pasando por los pozos de Harappa y los acueductos subterráneos de los Nazca, el agua se entendía como algo que se respeta, se honra y se distribuye con sabiduría.
En cambio, el mundo moderno ha convertido el agua en una mercancía: se compra, se desperdicia, se contamina y se sobreexplota. Hoy, el agua fluye al ritmo del dinero, no del ciclo natural.
¿Más antiguos o más avanzados?
Las culturas de la antigüedad desarrollaron sistemas hidráulicos tan ingeniosos y sostenibles que, muchas veces, superan en eficiencia ecológica a los de nuestra era.
A continuación, veamos algunos de los logros hidráulicos más sorprendentes de la historia antigua.
Egipcios (Egipto, ~3000 a.C.)
- No represaban el Nilo. Lo seguían, lo escuchaban.
- Usaban nilómetros para medir las crecidas y planificar cosechas.
- Sus canales de irrigación respetaban el cauce natural del río.
La ingeniería iba de la mano del cosmos, no en contra de él.
Harappa y Dholavira (India, ~2600 a.C.)
- Diseñaron ciudades enteras con sistemas de drenaje pluvial subterráneos.
- Cada casa tenía su propio pozo de agua limpia.
- Construyeron depósitos escalonados para recolectar agua de lluvia.
¿Moderno? Sí. ¿Contaminante? No. Más de 4000 años antes que los sistemas urbanos actuales.
Minoicos (Creta, ~2000 a.C.)
- Tenían tuberías presurizadas de cerámica, baños con desagüe y agua corriente.
- Colectaban agua de lluvia desde los techos hacia cisternas internas.
Su sistema de plomería era más higiénico y ecológico que el de muchas ciudades del siglo XXI.
Nazca (Perú, ~500 d.C.)
- Crearon los puquios, acueductos en espiral que traían agua subterránea del desierto.
- No necesitaban bombas ni motores. Solo gravedad, piedra, aire y precisión.
A día de hoy, varios puquios siguen funcionando. ¿Cuánto duran nuestras infraestructuras modernas sin mantenimiento?
Anasazi (EE.UU., ~1000 d.C.)
- Vivían en el desierto y captaban agua de lluvia en cisternas.
- Usaban diques de piedra y zanjas para evitar la erosión.
- Practicaban agricultura de secano sin agotar el suelo.
Con técnicas que hoy llamamos «resiliencia hídrica», vivieron siglos sin colapsar su ecosistema.
¿Qué hacemos hoy? Comparemos
Civilizaciones antiguas:
- Uso del agua: moderado y cíclico.
- Infraestructura: adaptada al entorno.
- Contaminación: casi inexistente.
- Relación con el agua: sagrada/espiritual.
- Durabilidad de sistemas: algunos siguen funcionando hoy.
- Agricultura: rotación, policultivo, respeto a la tierra y su biodiversidad.
Civilización actual:
- Uso del agua: excesivo y lineal.
- Infraestructura: invasiva, cara y contaminante.
- Contaminación: masiva, industrial y continua.
- Relación con el agua: técnica y comercial.
- Durabilidad de sistemas: requieren mantenimiento constante.
- Agricultura: monocultivos con agroquímicos y sobreexplotación de recursos.
La ecología como legado, no como moda
Como decíamos, estas culturas no hablaban de «sostenibilidad». La vivían. No necesitaban tratados climáticos ni cumbres de emergencia, porque sabían —de forma orgánica y colectiva— que si destruyes la fuente, no hay futuro que salvar.
Hoy, a pesar de nuestra tecnología, inteligencia artificial y satélites, hemos olvidado lo más básico:
El agua no se domina, se comprende.
La tierra no se explota, se honra.
El entorno no es recurso, es hogar.
Las civilizaciones antiguas, lejos de ser primitivas, fueron profundamente sofisticadas en su relación con el planeta. Y en ese espejo, vemos más que el pasado: vemos una guía hacia el futuro.
¿Y si el verdadero avance… es volver a recordar?
Quizás no necesitamos inventar tanto como creemos. Tal vez solo debamos escuchar lo que ya sabían los sabios del agua: que el conocimiento verdadero no destruye. Cultiva. Conecta. Cuida.
Margarita Arnal Moscardó
Escritora y novelista espiritual
Relacionado:
- Entrevista a Margarita Arnal Moscardó, escritora e investigadora sobre espiritualidad y superación personal
- La agricultura de hoy debería ser como la de mañana: las Lamentaciones de Ur, un poema sumerio inquietante.
- Bebe agua, si puedes.
- Llueva o no llueva, el agua es más que oro.
- ¿Qué es la seguridad alimentaria y por qué es tan importante?
- Propuestas para evitar el colapso hídrico: España cree que el agua es infinita.
- La agroecología ayudará al campo español más que la PAC. Aquí tienes la lista más completa de problemas y soluciones
invitadoespecial
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Panorámica de las ruinas de Mesa Verde, en el parque nacional del mismo nombre, Colorado, EEUU.
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- Sabiduría del agua: lo que las primeras civilizaciones sabían (y nosotros hemos olvidado)
Sabiduría del agua: lo que las primeras civilizaciones sabían (y nosotros hemos olvidado)
Cuando hablamos de civilización y tecnología, solemos pensar en el presente: satélites, inteligencia artificial, rascacielos de cristal, embalses colosales… y sin embargo, cada vez que excavamos el pasado, algo nos hace detenernos.
Una y otra vez, las primeras civilizaciones de la humanidad nos dan una lección de sabiduría que resulta más moderna y más urgente que muchos avances de hoy. Especialmente en algo esencial y sagrado: el agua.
¿Quiénes son los verdaderamente avanzados?
Observamos las antiguas civilizaciones de Caral, Sumeria, Egipto, Harappa, los Olmecas, los Anasazi, los Celtas o los Minoicos y nos enfrentamos a un espejo incómodo pero revelador: fueron pueblos que vivieron en profunda armonía con la naturaleza, frente a una civilización moderna que ha hecho del desequilibrio su norma.
Estas culturas, a pesar de haber surgido en entornos climáticos difíciles (desiertos, selvas, montañas, islas volcánicas…), no impusieron su voluntad sobre la Tierra, sino que aprendieron a escucharla, leerla y fluir con ella.
- Su gestión del agua no era extractiva, sino ritual y cooperativa: desde los canales sagrados de Caral hasta las cisternas de Dholavira o los pozos urbanos de Harappa, el agua era vista como fuente de vida y equilibrio, no como recurso ilimitado para explotar.
- Su agricultura era regenerativa, local y sabia: sin monocultivos, sin pesticidas, sin devastación masiva del suelo. Cultivaban con la luna, rotaban los cultivos, respetaban el descanso de la tierra. La productividad no se medía en toneladas, sino en sostenibilidad multigeneracional.
- Sus construcciones estaban integradas en el paisaje: ciudades de adobe que respiraban con el clima, terrazas que evitaban la erosión, palacios con ventilación natural, drenajes que imitaban el curso del agua. La arquitectura no se alzaba contra la naturaleza, sino que se tejía con ella.
En cambio, la civilización actual es tecnológicamente brillante pero espiritualmente desarraigada; ha olvidado esa danza antigua con el entorno. Nuestra relación con la naturaleza se ha vuelto instrumental, industrial y destructiva:
- Construimos megaciudades que devoran suelo fértil.
- Contaminamos ríos y construimos represas sin alma.
- Industrializamos la agricultura hasta el punto de envenenar la tierra que nos da de comer.
- Hemos sustituido el calendario solar por el de las bolsas de valores.
¿A qué precio? Todo esto se paga con crisis hídrica, colapso de suelos, pérdida de biodiversidad, enfermedades crónicas, ansiedad colectiva, cambio climático, etc.
Y, sin embargo, esas culturas del pasado —que llamamos «primitivas»— nos dejaron un mapa diferente. Un mapa basado en el equilibrio, la observación, la reverencia y la reciprocidad.
Ellos no hablaron de «desarrollo sostenible». Vivieron sosteniblemente. No necesitaban salvar el planeta, porque nunca lo pusieron en peligro.
El agua: de diosa a mercancía
Para las culturas ancestrales, el agua no era simplemente un recurso. Era vida, madre, deidad, ritmo del mundo.
Desde el Nilo en Egipto hasta los canales de la civilización Caral en Perú, pasando por los pozos de Harappa y los acueductos subterráneos de los Nazca, el agua se entendía como algo que se respeta, se honra y se distribuye con sabiduría.
En cambio, el mundo moderno ha convertido el agua en una mercancía: se compra, se desperdicia, se contamina y se sobreexplota. Hoy, el agua fluye al ritmo del dinero, no del ciclo natural.
¿Más antiguos o más avanzados?
Las culturas de la antigüedad desarrollaron sistemas hidráulicos tan ingeniosos y sostenibles que, muchas veces, superan en eficiencia ecológica a los de nuestra era.
A continuación, veamos algunos de los logros hidráulicos más sorprendentes de la historia antigua.
Egipcios (Egipto, ~3000 a.C.)
- No represaban el Nilo. Lo seguían, lo escuchaban.
- Usaban nilómetros para medir las crecidas y planificar cosechas.
- Sus canales de irrigación respetaban el cauce natural del río.
La ingeniería iba de la mano del cosmos, no en contra de él.
Harappa y Dholavira (India, ~2600 a.C.)
- Diseñaron ciudades enteras con sistemas de drenaje pluvial subterráneos.
- Cada casa tenía su propio pozo de agua limpia.
- Construyeron depósitos escalonados para recolectar agua de lluvia.
¿Moderno? Sí. ¿Contaminante? No. Más de 4000 años antes que los sistemas urbanos actuales.
Minoicos (Creta, ~2000 a.C.)
- Tenían tuberías presurizadas de cerámica, baños con desagüe y agua corriente.
- Colectaban agua de lluvia desde los techos hacia cisternas internas.
Su sistema de plomería era más higiénico y ecológico que el de muchas ciudades del siglo XXI.
Nazca (Perú, ~500 d.C.)
- Crearon los puquios, acueductos en espiral que traían agua subterránea del desierto.
- No necesitaban bombas ni motores. Solo gravedad, piedra, aire y precisión.
A día de hoy, varios puquios siguen funcionando. ¿Cuánto duran nuestras infraestructuras modernas sin mantenimiento?
Anasazi (EE.UU., ~1000 d.C.)
- Vivían en el desierto y captaban agua de lluvia en cisternas.
- Usaban diques de piedra y zanjas para evitar la erosión.
- Practicaban agricultura de secano sin agotar el suelo.
Con técnicas que hoy llamamos «resiliencia hídrica», vivieron siglos sin colapsar su ecosistema.
¿Qué hacemos hoy? Comparemos
Civilizaciones antiguas:
- Uso del agua: moderado y cíclico.
- Infraestructura: adaptada al entorno.
- Contaminación: casi inexistente.
- Relación con el agua: sagrada/espiritual.
- Durabilidad de sistemas: algunos siguen funcionando hoy.
- Agricultura: rotación, policultivo, respeto a la tierra y su biodiversidad.
Civilización actual:
- Uso del agua: excesivo y lineal.
- Infraestructura: invasiva, cara y contaminante.
- Contaminación: masiva, industrial y continua.
- Relación con el agua: técnica y comercial.
- Durabilidad de sistemas: requieren mantenimiento constante.
- Agricultura: monocultivos con agroquímicos y sobreexplotación de recursos.
La ecología como legado, no como moda
Como decíamos, estas culturas no hablaban de «sostenibilidad». La vivían. No necesitaban tratados climáticos ni cumbres de emergencia, porque sabían —de forma orgánica y colectiva— que si destruyes la fuente, no hay futuro que salvar.
Hoy, a pesar de nuestra tecnología, inteligencia artificial y satélites, hemos olvidado lo más básico:
El agua no se domina, se comprende.
La tierra no se explota, se honra.
El entorno no es recurso, es hogar.
Las civilizaciones antiguas, lejos de ser primitivas, fueron profundamente sofisticadas en su relación con el planeta. Y en ese espejo, vemos más que el pasado: vemos una guía hacia el futuro.
¿Y si el verdadero avance… es volver a recordar?
Quizás no necesitamos inventar tanto como creemos. Tal vez solo debamos escuchar lo que ya sabían los sabios del agua: que el conocimiento verdadero no destruye. Cultiva. Conecta. Cuida.
Margarita Arnal Moscardó
Escritora y novelista espiritual
Relacionado:
- Entrevista a Margarita Arnal Moscardó, escritora e investigadora sobre espiritualidad y superación personal
- La agricultura de hoy debería ser como la de mañana: las Lamentaciones de Ur, un poema sumerio inquietante.
- Bebe agua, si puedes.
- Llueva o no llueva, el agua es más que oro.
- ¿Qué es la seguridad alimentaria y por qué es tan importante?
- Propuestas para evitar el colapso hídrico: España cree que el agua es infinita.
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- ¿Sabías que los BOSQUES curan? — 4 reportajes cortos que no puedes perderte
¿Sabías que los BOSQUES curan? — 4 reportajes cortos que no puedes perderte
Los bosques son siempre sorprendentes. Adentrarse en un bosque y escuchar su “música” puede ser, además terapéutico.
A todo el mundo le encantan los árboles, pero sin embargo, no todo el mundo los trata como se debe: Se talan, se trasplantan o se podan sin respeto, se usan como meros adornos en Navidad —”usar y tirar”—, se compran productos de madera sin saber si su procedencia es certificada FSC o no, y algunas ciudades, como Málaga, han sido denominadas arboricidas.
- Si vas con prisa, un bosque es sosiego: Muchos de los que empezaron a leer este artículo ya han pasado a otra cosa… ¿para qué correr tanto?
- Si ves egoísmo, un bosque es generosidad, sin ego: Limpian aire y agua, sin pedir ni una subvención.
- Si sufres por la contaminación, un bosque es pureza: La contaminación del aire mata a 7 millones de personas al año, según la OMS.
- Si no sabes qué hacer, un bosque es entretenimiento, sin pereza: Puedes pasear, puedes limpiarlo de basura humana, y hasta puedes plantar tu propio bosque. Aquí una guía simple para plantar árboles, y la inspiración de un hombre que plantó un bosque él solo, en la India.
Es cierto que la industria automovilística genera empleo, puede que más que la industria armamentística: ingenieros, técnicos, mecánicos, médicos, funerarias, enterradores… También la industria farmacéutica se alegra de la contaminación. Pero si medimos bien eso que llamamos desarrollo, veremos que cuidar lo verde genera más beneficios (para la mayoría).
Hemos seleccionado 4 breves reportajes que recomendamos a todo el mundo:
1. Los bosques curan la fibromialgia, el trastorno por déficit de Naturaleza, la ansiedad, el estrés, reducen la tensión arterial, aumentan las proteínas anticancerígenas, refuerzan el sistema inmunitario, aumentan el vigor… Un interesante vídeo de EFE VERDE que te invita a darte un «baño de bosque»:
2. ¿Qué es un bosque maduro? ¿Hay en España? ¿Cuál es su papel en el ciclo del agua? En España aún tenemos bosques maduros, y debemos conservarlos. Vídeo de EnArbolar:
3. Los bosques más hermosos del planeta. Una selección de imágenes en menos de 4 minutos:
4. Árboles singulares, por EnArbolar. Enamórate de ellos:
Más información, que vas a disfrutar:
- Bosques, Siempre Sorprendentes.
- Buenas Noticias 2015: Más Victorias Ecologistas (parte 2).
- La Cadena VERDE: Ideas para mejorar tu relación con todo.
- Breve Guía para Plantar Árboles.
- Giono y los Árboles (inspiradora historia). También tiene su cuento en dibujos animados.
- Cosas de Árboles (tipos de árboles, de troncos, de flores, de semillas…).
- Hermosas palabras de Joaquín Araújo sobre los árboles y algo más.
- El acebo, un arbusto protegido que también vuelve a casa por Navidad.
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- EXAMEN: ¿Es tu ciudad sostenible?
EXAMEN: ¿Es tu ciudad sostenible?
¿Qué podemos y debemos hacer los habitantes de las ciudades ante los problemas ambientales que nos amenazan? Estos problemas no son algo lejano, sino que nos afectan directamente. Por ejemplo, el cambio climático está aumentando, el nivel del mar sube más rápido de lo que se pensaba, la contaminación atmosférica nos enferma y nos mata… y entre todos, aunque no de igual manera, arrasamos ecosistemas que sabemos que son valiosos (con autopistas, canteras, minas, puertos, edificios…).
Te invitamos a poner nota a tu ciudad de cero a diez en cada uno de los diez puntos siguientes. Luego calcula la media sumando todos los puntos y dividiendo entre diez. Así podremos ver (más o menos) si tu ciudad es “sostenible”. ¡Empecemos!
¿Cómo serían las ciudades sostenibles?
- Ciudades con suficientes parques y árboles, que huyen de las talas y de las podas, que hacen la ciudad bonita y habitable respetando su biodiversidad. Golondrinas, murciélagos o cigüeñas, entre otros, deben ser siempre animales bienvenidos. Debe haber zonas verdes cerca de las viviendas, árboles en sus calles y parques ecológicos. Este tipo de parques priorizan las plantas autóctonas, evitan usar peligrosos fitosanitarios como el glifosato, abonan con compost, incluyen hoteles para bichos y zonas para flora salvaje, entre otras medidas. También deben fomentarse los jardines verticales, los huertos urbanos comunitarios, y las pequeñas parcelas para alquilar.
- Ciudades que generan energía renovable distribuida: Debe fomentarse la energía solar, tanto fotovoltaica como para agua caliente (de hecho, calentar agua con el sol es cinco veces más eficiente). Las cubiertas de los edificios son lugares ideales para las energías renovables, pero también para los techos verdes y para los huertos urbanos. También se está extendiendo la generación de electricidad introduciendo pequeñas turbinas en las conducciones de agua, donde sea posible (Portland genera así la electricidad gratis para unos 150 hogares). Las ciudades no deben ser solo consumidoras de energía. ¿Fomentan las administraciones locales todo esto? También podemos incluir en este punto que los ciudadanos, las empresas y las administraciones de la ciudad tengan su contrato en eléctricas que suministran energía renovable 100%.
- Ciudades bien diseñadas y cohesionadas: Los barrios deben tener todo lo que la gente necesita (trabajo, compras, ocio, colegios, ambulatorios…). Separar estas zonas nos obliga a usar más el transporte, con la consiguiente pérdida de tiempo y energía. Para evaluar este punto reflexiona con estas preguntas: ¿Puedes ir a los lugares de ocio y hacer la compra básica andando o en bicicleta? ¿Hay barrios en tu ciudad con población envejecida? ¿Hay barrios marginales? ¿Hay mucha desigualdad (diferencias entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres, entre distintas razas…)? ¿Hay gentrificación?

- Ciudades con transporte sostenible y que facilitan la vida a los peatones y a los ciclistas:
- Si la ciudad está bien diseñada, las zonas peatonales serán lugares agradables y los carriles bici serán útiles. Un ejemplo es Pontevedra, un paraíso sin coches, sin ruido y donde se oyen los pájaros.
- Señalizar la distancia a pie entre sitios emblemáticos y facilitar el alquiler de bicicletas fomentan la sostenibilidad. Pensemos que usar la bicicleta en la ciudad es saludable y, por tanto, ayuda a reducir gastos sanitarios.
- Facilitar el uso del transporte colectivo: No basta con que el transporte público esté bien diseñado en rutas, sino que para que sea práctico han de cumplirse ciertas condiciones, y la primera es limitar y encarecer el uso del coche privado. Otras condiciones para el transporte público son: ser razonablemente barato, tener la posibilidad de trasbordos gratuitos y de poder montar la bicicleta (aunque sea en el exterior de los autobuses o en vagones específicos).
- Limitar el uso del coche privado: En Copenhague se usa mucho la bici porque es la forma más cómoda de llegar a todos los sitios y no porque los daneses quieran estar en forma o pasar frío. Está demostrado que cuando el coche no puede usarse para ir a cualquier lugar, la gente toma alternativas y se acostumbra a dejar el coche aparcado. Ya que el coche eléctrico está ganando la batalla, las ciudades también deben instalar electrolineras, pero sin perder el objetivo principal: diseñar la ciudad para bicicletas y peatones (y no para coches).
- Ciudades fomentando la economía circular, local y sostenible: No se trata solo de reciclar, sino de fomentar los envases reutilizables, de que los puntos limpios faciliten reutilizar lo que allí llega, así como de establecer mecanismos para que los productos locales, se queden en la región y no tengan que viajar lejos. También es muy necesario que la ciudad convierta en compost sus residuos biodegradables y que sea fácil deshacerse de cosas como el aceite usado o las pilas eléctricas (aunque lo único realmente ecológico es no usar pilas desechables).
- Ciudades limpias y sanas: Aquí distinguimos cuatro temas:
- Limpieza: No se trata de limpiar mucho sino de que los ciudadanos entiendan que es mejor no ensuciar su ciudad. También hay que entender que las hojas de los árboles no son suciedad y que quitarlas con máquinas sopladoras contamina en exceso. Hay tipos de aceras que requieren más gasto en agua y detergentes (por ejemplo, el blanco es peor que el tradicional gris). ¿Hay colillas o plásticos por el suelo? ¿Se depuran bien las aguas residuales?
- Contaminación: Aquí habría que estudiar si hay industrias contaminantes en la ciudad o demasiado cerca, así cómo si hay medidores públicos con distintos tipos de contaminantes ambientales.
- Salud: La salud está muy vinculada al lugar donde vives: en nuestra salud influye más nuestro código postal que nuestro código genético. Así, algunas ciudades facilitan el ejercicio de muchas formas: creando lugares apropiados o con sesiones de gimnasia en grupo para todas las edades en sitios públicos. ¿Se fuma en la calle aunque llegue el humo a la gente cercana? ¿Hay excesivo ruido (tráfico, bares…)? ¿Tiene el agua de grifo calidad suficiente?
- Comida: ¿Qué comida se sirve en los colegios? ¿Hay restaurantes vegetarianos o veganos por los barrios? ¿Es fácil comprar alimentos ecológicos y de producción local? ¿Resulta más fácil comer una hamburguesa que un plato de legumbres? El Pacto de Milán unió a muchas ciudades con el objetivo de fomentar una alimentación sostenible: reducir el consumo de carne y el despilfarro de alimentos, aumentar los mercados y facilitar los productos frescos, etc.
- Ciudades que ahorran electricidad y recursos: Aquí podemos incluir cientos de temas e ideas, como por ejemplo:
- Antes de poner un semáforo, hay que pensar si una rotonda es mejor (además de mucho más barata).
- Antes de poner farolas, hay que pensar en cuántas poner, cómo ponerlas y cuándo encenderlas (no como hace Málaga, un ejemplo de contaminación lumínica y despilfarro).
- Se ahorra dinero contratando la electricidad municipal con alguna empresa de electricidad 100% renovable, o incluso comprándola directamente en el mercado mayorista (el ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid ahorra 400.000 euros al año de esta forma).
- Ofrecer agua potable usando fuentes públicas y que los restaurantes y comedores ofrezcan agua sin tener que pedirla (ambos son objetivos de la UE y ya es obligatorio, por ley, en muchas partes de España, como Andalucía, Navarra, Baleares…). También podemos incluir aquí si la ciudad tiene planes y conciencia para minimizar el consumo de agua.
- ¿Hay lugares para reparar lo que se rompe, sea lo que sea (ropa, pequeños electrodomésticos…)? ¿Hay sitios para comprar o intercambiar cosas de segunda mano?
- Ciudades que respetan su herencia cultural y natural: ¿Crecen en tu ciudad los restaurantes de “comida rápida despilfarrando envases de un solo uso”? ¿Es fácil encontrar comida fresca y local? ¿Se respetan las playas, los ríos… en definitiva, los monumentos naturales y los artificiales? Por ejemplo, el río Manzanares en Madrid pasó de ser un río medio muerto a ser un río lleno de vida para peces, aves… En contraposición, aunque la desembocadura del Guadalhorce está protegida en Málaga, el ayuntamiento destroza Arraijanal, un reducto de costa natural que aún se mantiene sin cemento.
- Ciudades que usan el suelo eficientemente y que no crecen sin medida: No está justificado quitar espacio a la Naturaleza cuando la ciudad tiene muchos pisos vacíos o edificios en ruinas. Hay que evitar que las ciudades crezcan a lo ancho y se pudran por dentro. El ayuntamiento de Málaga, por ejemplo, ha sido acusado de querer despoblar el centro.
- Ciudades integradoras, amigas de los extranjeros y de los refugiados: Si nos pusiéramos en la piel del inmigrante y del refugiado, entenderíamos porqué vienen y de qué huyen. Por otra parte, una mala planificación puede generar también ciudades turísticas incómodas para sus habitantes, lo cual produce la llamada “turismofobia“. Las políticas municipales pueden hacer mucho para que la integración sea enriquecedora para todos.
Si tras calcular la nota media entre los puntos anteriores, la nota sale por debajo de 7, debes escribir a tu ayuntamiento mandando este artículo y demandando lo que consideres pertinente. Que lo sepan. También, por favor, pon un comentario con tu ciudad y la nota que ha obtenido.
Nuestra ciudad la hacemos los ciudadanos. No toda la responsabilidad la tienen los ayuntamientos y no olvidemos que ellos hacen lo que los ciudadanos les dejan hacer.
Más información:
- Evaluación para Málaga, una ciudad insostenible entre su cementera y sus arboricidios.
- Ciudades y cambio climático: nos lo jugamos todo.
- Cinco cosas muy sencillas que están mejorando mucho el mundo: ¿Te unes?
- Consumir agua del grifo ahorraría a los europeos 600 millones de euros al año: Crecen las fuentes de agua potable y la costumbre de ofrecer agua en restaurantes y comedores.
- La economía circular gana terreno.
- ¿Cómo es una ciudad saludable? El caso de Copenhague.
- Política y urbanismo: La ideología influye en las ciudades.
Comer carne genera problemas GRAVES.
Muchas ciudades se han propuesto COMER MENOS CARNE.
Se llama Pacto de Milán.
Han firmado Málaga, Bilbao, Córdoba, Madrid, Oviedo, Pamplona, Valencia…
ONCE cosas que puede hacer una ciudad para conseguirlohttps://t.co/Ow61EeuuP5 pic.twitter.com/UpWqVAfEub
— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) October 18, 2018
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- Parque Nacional de #Doñana: Amenazado por Políticos y Rocieros
Parque Nacional de #Doñana: Amenazado por Políticos y Rocieros
Doñana es una zona protegida del Sur de España, parada obligatoria para muchas aves migratorias, marismas llenas de biodiversidad, y mucho más, que merecen la máxima protección legal (Parque Nacional de España). También fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y para muchos es la mejor joya ecológica de toda Europa.
Un informe de WWF denuncia que los políticos españoles y andaluces lejos de no hacer nada para proteger esta joya, parecen interesados en destruirla. Actualmente hay demasiadas amenazas graves sobre Doñana. La primera es la desecación artificial: Doñana necesita agua para sus marismas, y los agricultores ilegales de fresas están extrayendo demasiada agua, mientras las autoridades miran para otro lado, año tras año. Según WWF, sólo un tercio de la superficie de riego cuenta con los permisos necesarios, habiendo unas 2.000 tomas de agua irregulares, y más de 2.000 hectáreas de cultivos en zonas forestales: Muchos campos de fresas han sido instalados cortando pinares públicos, sin los permisos adecuados. Unos pocos se enriquecen a costa de la Naturaleza, usando y descuidando bienes públicos, en clara competencia desleal para con los agricultores legales, que pagan por el uso del agua y del suelo. Para facilitar el trabajo a los políticos la organización ecologista WWF ha hecho un mapa con las agresiones y pozos ilegales que afectan a Doñana. ¿Lo tendrán en cuenta los políticos competentes o harán como con los pozos ilegales de Murcia?
Por otro lado, la construcción de edificios y el asfaltado de caminos obstaculiza la vida natural: Demasiados linces han sido atropellados ya en esas carreteras. Otro problema es el proyecto de dragado del río Guadalquivir que contaminaría gravemente las marismas de Doñana.
Por si fueran pocas amenazas, recientemente, alcaldes del PP firman un pacto para crear una carretera que bordee Doñana. España no necesita muchas más carreteras, pero en una zona tan sensible hay que tener especial cuidado. Ya no es sólo los destrozos materiales y la enorme extensión que toda carretera ocupa, sino también la contaminación ambiental, atmosférica, acústica, y paisajística, así como la muerte asegurada de billones de insectos que son la base alimenticia de muchas aves de Doñana. El impacto será brutal, aunque así no lo refleje la Evaluación de Impacto Ambiental que se haga (si es que se hace, pues ya sabemos que en Andalucía se puede construir cualquier cosa, en cualquier sitio… véase el impacto ambiental del hotel ilegal del Algarrobico de Almería, en pleno Parque Natural, aún pendiente de ser demolido, a pesar de varias sentencias judiciales sentenciando su ilegalidad).
No acaba aquí la cosa, aunque no quiero extender mucho más este artículo. WWF ha detectado más amenazas, como la masificación de romerías. Recuerdo que hace unos años, visitando Doñana, uno de los guardas del Parque se quejaba de la romería anual de El Rocío diciendo: “Todo el año cuidando el Parque como una joya, y una vez al año los rocieros pasan destrozando y ensuciando todo”.
Más recientemente, WWF denunció ante la fiscalía y ante la UE que lleguen a Doñana aguas residuales contaminadas y espumosas, a pesar de que las depuradoras están casi terminadas. La “falta de coordinación” de los políticos parece no tener límites… las imágenes son realmente impactantes.
Hasta la UNESCO ha amenazado con quitarle el título internacional de Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera. No es extraño… aunque afortunadamente, la construcción de un oleoducto junto al Parque, que duplicaría el número de petroleros en las costas con el riesgo de accidentes y vertidos, ha sido vetado por el gobierno ante la incuestionable amenaza ambiental. El proyecto de refinería en Extremadura queda así hundido, esperemos que para siempre.
Para colmo, todos los años los rocieros destrozan y ensucian el Parque Nacional de Doñana, dejando a su paso un rastro de basura, incendios, y hasta caballos muertos por sed y agotamiento. No os perdáis este artículo.
¿Qué podemos hacer como ciudadanos? Por lo menos, podemos escribir al Presidente de la Junta de Andalucía, a través de la web oficial (www.juntadeandalucia.es)
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Ecologistas en Acción
- Celebramos nuestra asamblea anual y denunciamos los vertidos de aguas fecales a la playa de Bonanza
Celebramos nuestra asamblea anual y denunciamos los vertidos de aguas fecales a la playa de Bonanza
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- Ecologistas en Acción estudiará presentar denuncias judiciales por asuntos como los vertidos de aguas residuales y el incumplimiento del PGOU en los parques de Las Piletas y la Dinamita-Duquesa; y pondrá en marcha una campaña informativa de concienciación ciudadana frente a la amenaza de los vertidos mineros al Guadalquivir.
- Ecologistas en Acción propondrá a las organizaciones sociales sanluqueñas la constitución de un foro ciudadano de participación sobre medio ambiente.
Ecologistas en Acción de Sanlúcar ha celebrado su asamblea anual de 2026. Durante la asamblea se ha presentado la memoria de actividades del año 2025 y se ha aprobado el plan de trabajo para 2026.
Entre las actividades se destacaron: 1) la campaña de denuncia de los vertidos de aguas residuales al litoral; 2) las jornadas: “árboles ciudadanos conocer para cuidar” y la creación de la plataforma en defensa del arbolado urbano, y la jornada sobre el tren de la Costa Noroeste organizada por la plataforma comarcal de la que forma parte ecologistas; 3) la campaña por una movilidad sostenible con la celebración del día sin coches y las alegaciones al proyecto de Zona de Bajas Emisiones; 4) las campañas de voluntariado en defensa de la Biodiversidad: Por la protección y regeneración ecológica de los pinares y lagunas de Bonanza, “Salvemos el Chorlitejo” y la elaboración del inventario de la biodiversidad del municipio por el grupo de naturalistas BioSanlúcar. También la campaña contra la amenaza de los vertidos mineros al Guadalquivir.
Finalmente se destacó las críticas al gobierno local por la falta de transparencia y participación ciudadana; y por el incumplimiento de las leyes de transición ecológica: Cambio Climático, Movilidad y Residuos.
Dentro del Plan de Trabajo se ha acordado continuar con las principales campañas y líneas de trabajo desarrolladas durante 2025.
Un nuevo acuerdo ha sido la posible presentación de recursos judiciales por asuntos como los vertidos de aguas residuales al litoral o por el incumplimiento del PGOU (Plan General de Ordenación Urbana) en la aprobación y ejecución de los parques de las Piletas y pinares y lagunas de Bonanza.
En lo que se refiere a la reivindicación de democracia participativa, se acordó convocar a las organizaciones que forman parte del Consejo de Medio Ambiente para: 1) solicitar conjuntamente la convocatoria de dicho Consejo y 2) para crear un foro de participación ciudadana alternativo.
Otro acuerdos fueron: potenciar la campaña de información y concienciación ciudadana frente a la amenaza de los vertidos mineros al Guadalquivir que se va a iniciar con una charla informativa el próximo viernes 30 de enero en la sede de la asociación de mujeres de Bonanza; y crear un nuevo grupo de trabajo sobre vías pecuarias y caminos públicos.
La asamblea ha concluido con un acto de protesta por los vertidos de aguas residuales a la playa por el aliviadero clandestino junto a la calle Habana, en Bonanza. Estos vertidos se producen a pocos metros de viviendas habitadas.
Ecologistas en Acción agradece a la asociación de Mujeres de Bonanza que nos hayan permitido celebrar la asamblea en su sede.
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