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Una leyenda del fútbol elige este restaurante de Albacete para sentarse a la mesa
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Sobrevivir al Descalabro: entrevista a la Cooperativa Agroecológica Hortigas
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Las multinacionales españolas que hacen posible el plan colonial de EEUU en Venezuela
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Fotografía: Torre Trump en New York
Por Martín Cuneo. Publicado en El Salto diario
Con el secuestro de Maduro, la amenaza de nuevos ataques y un bloqueo naval que solo permite salir de Venezuela el crudo controlado por EEUU, la nueva Venezuela se construye con la participación de grandes empresas españolas.
Pocos días después del 3E, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmaba que los líderes internacionales debían tomarse “más en serio” a Donald Trump, no de forma literal —parecía decir entre líneas en su declaración en La Casa Blanca—, pero sí sobre su determinación de conseguir sus objetivos, aunque estos no sean los declarados.
El 19 de enero, el Gobierno de Delcy Rodríguez confirmaba que había recibido de EEUU los primeros dólares —300 millones sobre un total de 500— por la venta de 50 millones de barriles de crudo. Un ingreso considerable que alivia a corto plazo las cuentas de un Estado venezolano arruinado por las sanciones, el embargo y la falta de divisas, pero que ha sido decidido de forma unilateral por el Gobierno de Trump con la ventaja negociadora que le confiere la armada desplegada en el mar Caribe.
Para gestionar los ingresos derivados de la venta de petróleo venezolano, EEUU ha abierto una cuenta en Qatar rodeada de polémica. Para Juan Hernández Zubizarreta, analista del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL), se trata de un ejemplo más de la “paralegalidad” en la que está operando el Gobierno de Trump.
Para gestionar los ingresos derivados de la venta de petróleo venezolano, EEUU ha abierto una cuenta en Qatar. En Venezuela, cinco bancos, entre ellos la filial del BBVA, gestionarán la parte que corresponde al país caribeño según criterio de Washington
Esta compleja estructura financiera, explica, persigue neutralizar las demandas de los acreedores internacionales —China sobre todo— que piden la devolución de cerca de 170.000 millones de euros o su equivalente en petróleo. Elizabeth Warren, senadora demócrata por Massachusetts, criticó esta triangulación y sus potenciales peligros: “No existe fundamento legal para que un presidente abra una cuenta en el extranjero bajo su control para vender activos confiscados por el ejército estadounidense. Esa es precisamente una medida que atraería a un político corrupto”.
Los recursos de la venta del petróleo venezolano serán gestionados en Venezuela por cinco de los mayores bancos del país. Entre las entidades seleccionadas para recibir el dinero se encuentra Provincial, la filial venezolana del banco español BBVA. Estos bancos venderán dólares a empresas y particulares para que dispongan de divisas para comprar insumos y materias primas en el extranjero así como para mantener a raya la inflación, introduciendo la moneda estadounidense en el mercado. Como último paso de esta triangulación, el Banco Central de Venezuela recibirá los bolívares derivados de esas ventas. “Con estabilidad, Venezuela es una gran oportunidad”, declaró desde Davos Carlos Torres, presidente de BBVA a Expansión.
Poco parece importar si 500 millones de dólares es una cifra justa por la venta de 50 millones de barriles, a diez dólares la unidad, cuando el barril venezolano cuesta cerca de 60 en los mercados internacionales. Los términos del “acuerdo” están claramente definidos por el Departamento de Energía de EEUU: los beneficios de la venta del petróleo venezolano se repartirá entre ambos países “a discreción del Gobierno estadounidense”.
Un banco español participará en el complejo laberinto financiero diseñado por la Administración Trump para controlar los recursos petroleros del país, pero la multinacional española que más entusiasmo ha mostrado por el nuevo esquema “paralegal” para hacer negocios en Venezuela ha sido Repsol.
Negocios en la “paralegalidad”
En la reunión que mantuvo Trump con las petroleras el pasado 9 de enero, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, se comprometió a invertir “con fuerza” en el país y triplicar la producción de petróleo en los próximos tres años. El expresidente del PNV agradeció a Trump “abrir la puerta a una Venezuela mejor” y llegó a referirse en su discurso al Golfo de México como “Golfo de América”, la nomenclatura decretada por Trump a las pocas semanas de entrar en el Despacho Oval.
El entusiasmo de Imaz no fue compartido por el resto de empresas presentes en la reunión, especialmente por ExxonMobil, la mayor petrolera de EEUU, para la que no existían suficientes garantías que protejan sus posibles inversiones.
Para despejar estas dudas, el 23 de enero la Asamblea Nacional de Venezuela dio luz verde en primera lectura y con tramitación acelerada una reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, aprobada en los mejores momentos de Hugo Chávez como presidente. La presidenta encargada destacó la “necesidad imperativa” de que la legislación “se adapte a los nuevos tiempos”, especialmente para que los “capitales fluyan” hacia los recursos petroleros “a través de modelos de negocios exitosos”.
La multinacional española que más entusiasmo ha mostrado por el nuevo esquema “paralegal” para hacer negocios en Venezuela ha sido Repsol, quien se compromete a triplicar su producción de petróleo bajo las nuevas reglas decididas por Trump
La principal apuesta de la reforma, que la oposición de derechas apoya en el fondo aunque no en las formas, es la normalización y extensión del modelo Chevron, que permitió de forma excepcional operar a la petrolera estadounidense en una empresa mixta en la que el Gobierno cuenta con mayoría accionarial, pero es el socio privado quien tiene el control operativo, técnico y financiero.
Según explicó Orlando Camacho, diputado responsable de presentar la reforma, la nueva ley incluye una mayor “flexibilidad en las regalías”, una modificación que daría margen al Gobierno para disminuir las ganancias que se quedan en el país en determinados casos. La reforma aprobada también contempla un “aumento en las garantías jurídicas” para el sector privado con la introducción de la posibilidad, hasta ahora vetada, de que los choques entre empresas y el Estado venezolano se diriman a través de “mecanismos independientes” de resolución de conflictos.
Aunque en 2012 el expresidente Chávez retiró a Venezuela del CIADI —organismo del Banco Mundial para resolver conflictos entre empresas y Estados en beneficio casi siempre de las empresas—, el país todavía se enfrenta a decenas de pleitos con inversores. Las compañías que buscan indemnizaciones por parte del Estado venezolano se han encontrado hasta ahora con todo tipo de obstáculos: de 15 laudos condenatorios solo uno ha sido efectivamente pagado. Según el medio especializado en el sector Petroguía, la aprobación de esta reforma supondrá la reducción de las regalías y la vuelta de Venezuela al CIADI.
Negocios a punta de pistola
Ante la pregunta de si hacer negocios bajo un esquema de extorsión, amenaza y de violencia viola el derecho internacional, Repsol ha preferido no hacer comentarios a este medio. Para Hernández Zubizarreta, especialista en impunidad corporativa, la respuesta es clara: si Repsol y otras empresas españolas participan del nuevo orden impuesto por la fuerza por Trump en Venezuela, se convierten en “cómplices de estos crímenes”.
El marco coercitivo en el que se produce la venta de petróleo venezolano en el nuevo orden en el Caribe quedó nuevamente a la vista después de que el 20 de enero EEUU interceptara el séptimo buque petrolero de Venezuela cerca de las costas de este país. El Comando Sur del Ejército de EEUU afirmó que la detención de este barco “que operaba desafiando la cuarentena establecida por el presidente Trump” demuestra la “determinación” de las fuerzas armadas de EEUU de que “el único petrolero que salga de Venezuela sea el que se coordine de forma adecuada y legal”.
La “paralegalidad” también se define con palabras: el 21 de enero, El País sostenía que el cerco militar de EEUU sobre el país latinoamericano tenía como objetivo evitar el “contrabando de crudo”. En la nueva legalidad inventada por EEUU solo el petróleo controlado por Washington es legal.
Si Repsol y otras empresas españolas participan del nuevo orden impuesto por la fuerza por Trump en Venezuela, se convierten en “cómplices de estos crímenes”, dice Juan Hernández Zubizarreta, de OMAL
La ocupación y el genocidio en Palestina han servido de recordatorio y han sido varios los altos cargos de Naciones Unidas quienes han recordado que las empresas que hacen negocios aprovechándose de violaciones de derechos humanos y vulneraciones de la legalidad internacional se exponen a posibles sanciones e incluso a futuros litigios. El Ministerio de Derechos Sociales y Consumo inició en septiembre una investigación de las empresas españolas que estaban ofreciendo servicios en los territorios ocupados palestinos. Sin embargo, el Gobierno se ha negado a señalar a las multinacionales españolas que se beneficiarán directamente de una intervención militar en Venezuela que sí ha condenado. Tras la polémicas declaraciones de Imaz, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declaró que los “criterios privados” con los que opera Repsol en Venezuela son “absolutamente legítimos”.
¿Repsol conseguirá salirse con la suya?
Los Estados y las instituciones internacionales cuentan con herramientas para juzgar o sancionar a las empresas que se benefician de violaciones de los derechos humanos o de vulneraciones del derecho internacional, señala este investigador.
Aún así, la impunidad de las multinacionales es casi absoluta, contrapone, y en este caso lo será todavía más porque es poco probable que el Gobierno español, la Unión Europea o incluso Venezuela emitan algún tipo de denuncia o demanda: “Repsol puede argumentar que tiene la aceptación del Gobierno de Venezuela”. Pero la falta de reproches no “convalida una participación en negocios fundamentados en crímenes internacionales”, agrega. Aunque por la parte jurídica habría resquicios para juzgar o sancionar a Repsol, los aspectos políticos complican la ecuación, porque “Venezuela parece que acepta el marco de estos negocios, de este control por parte de EEUU” sobre los recursos naturales del país.
En el caso del Estado español, para juzgar a Repsol habría que aprobar antes una ley de responsabilidad extraterritorial de empresas transnacionales por la que decenas de entidades llevan años trabajando. “Si esa ley estuviera aprobada, Repsol tendría que rendir cuenta ante un tribunal español”, dice. Otra opción sería reformar la ley de jurisdicción universal para incorporar el crimen económico internacional y “permitir que se responsabilice a la empresa y a sus directivos por prácticas en crímenes internacionales extraterritoriales”.
Tras la polémica por las palabras del CEO de Repsol, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declaró que los “criterios privados” con los que opera la petrolera en Venezuela son “absolutamente legítimos”
Si el Gobierno español quisiera sancionar la complicidad de Repsol con el plan de Trump tendría herramientas para hacerlo: podría aplicar criterios éticos a la contratación pública, pero también revisar todos los apoyos institucionales desde el punto de vista político, económico, diplomático, de inversión, de seguros, que necesita una empresa como esta, añade el analista de OMAL.
Otras instancias, como el Tribunal Internacional de Protección de Derechos, ahora en discusión en la ONU, permitirían que las multinacionales puedan ser juzgadas si se lucran gracias a violaciones de los derechos humanos y de situaciones que no cumplen con la legalidad internacional. Pero el Tratado Internacional para Control de Empresas Transnacionales está lejos de ser una realidad. Ayudaría mucho que el Estado español y la UE tengan una “actitud favorable” hacia este asunto, precisa, algo que por ahora no ha sucedido.
Y si el Gobierno no ha hecho nada para que este tratado se apruebe, subraya este investigador, es porque considera a estas empresas como “esenciales para el desarrollo de un modelo económico neocolonial” en el que se apoya. El Ejecutivo de Sánchez está más dispuesto a promover “armaduras jurídicas y políticas” que protejan los derechos de las multinacionales, enuncia, que a promover leyes o instituciones que los limiten.
Tampoco ayudan las conexiones que tienen dos de los aliados de investidura del Partido Socialista, PNV y Junts, con muchas de estas grandes empresas, con las que mantienen siempre engrasadas lucrativas puertas giratorias. Para la mayoría de la izquierda parlamentaria, añade este investigador, la idea de la extraterritorialidad —juzgar a las empresas españolas por lo que hace fuera de España— tampoco ha sido un “tema central en sus agendas”.
Sin voluntad política por parte del Gobierno y sin voluntad de confrontación por parte de los aliados del PSOE, Hernández Zubizarreta augura que “los negocios de Repsol en Venezuela seguirán manteniéndose y multiplicando la acumulación de beneficios” gracias al nuevo esquema de negocio a punta de pistola.
Aire y dinero para Repsol
La intervención de Trump y el nuevo esquema forzado de hacer negocios en el país ha llegado en el mejor momento para la empresa española. La prensa económica no ha tardado en señalar a la compañía presidida por Antonio Brufau como una de las más beneficiadas por el ataque de EEUU. El propio Trump sostuvo desde el principio que las empresas que más rápido sacarían rédito de la nueva situación serían las que ya están asentadas en el país, entre ellas Repsol, la italiana Eni o Chevron.
Desde 1993, la multinacional española ha expandido su negocio en Venezuela, especialmente gracias al gas del campo Perla, situado en el Golfo de Venezuela, uno de los mayores yacimientos de gas de América Latina. En 2016, cuando comenzaban los problemas para Caracas, Repsol prestó a Venezuela nada menos que 1.200 millones de euros, un dinero que con el default de 2017 el país no pudo devolver. En 2022, comenzó a pagar la deuda en especie, es decir, con barriles de petróleo para sus refinerías, especialmente pensadas para el tipo de petróleo venezolano.
Con el 15% de las reservas en el país caribeño, el futuro de Repsol —unido ahora al de Donald Trump— se juega en Venezuela
Gracias a la flexibilización de las sanciones contra Venezuela durante el Gobierno de Joe Biden, Repsol pudo vender petróleo a Estados Unidos y gas venezolano a otros países. En esos años, la compañía entró con un 40% en los campos petrolíferos de La Ceiba y Tomoporro en una operación valorada en casi 1.600 millones de euros que permitiría a la española duplicar su producción de crudo. Todos estos planes se frustraron con la llegada de Trump y la retirada de las licencias para operar en Venezuela para varias multinacionales, Repsol entre ellas, en marzo de 2025.
Después del 3 de enero, Repsol se frota las manos con una más que posible restauración de las licencias, algo que ya ha solicitado formalmente. Con el 15% de las reservas en el país caribeño, el futuro de Repsol —unido ahora al de Donald Trump— se juega en Venezuela. El Gobierno español ya le ha dado su bendición.
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- Prospecciones de la élite extractiva: El riesgo de extraer hidrocarburos en la Costa del Sol
Prospecciones de la élite extractiva: El riesgo de extraer hidrocarburos en la Costa del Sol
Por Santi Tienda.
Para algunos la difícil situación global en la que nos encontramos sólo es la oportunidad perfecta para beneficiarse. Élites extractivas que gestionan el mundo a su antojo, irresponsables del daño que producen. No me refiero a la coyuntura económica, ni al futuro laboral que nos proponen de contratos precarios por horas (fíjense en Alemania, motor en paupérrimos contratos basura). Me refiero a la élite parecida al triunvirato romano basado en el poder político, energético y bancario; dejando un poco de lado a los otros poderes históricos el militar y el religioso. Ya el pobre militar ahonda en la crisis con unos recortes de un 25% en los 4 últimos años, los soldados juegan felizmente a una guerra virtual en simuladores, con el consecuente ahorro económico y energético que no hacer prácticas reales supone.
Estos señores elitistas avanzan por un camino desorientado para nosotros, estratégicamente delineado para ellos. No hay solo que mirar las últimas concesiones absurdas del ministro de industria, Sr. Soria, al gigante energético REPSOL. En menos de un año de mandato hizo del problema con Argentina por el expolio de sus recursos un enfrentamiento diplomático casi a vida y muerte, vistiendo a toda España de la camiseta de REPSOL. Las cosas no son así. La expulsión de la multinacional REPSOL YPF de Argentina no es el problema nacional. Yo no me pongo esa camiseta con una empresa que gestiona y da dividendos a directivos de distintos países y continentes. Seamos razonables ¿Usted se imagina que algún iluminado político español hubiese vendido los derechos del jamón ibérico? Entiendo que a falta de recursos energéticos propios, el jamón podría ser, de hecho lo es, un producto codiciado por otros países. Por muchos contratos que hayan firmado ese jamón es de aquí, tanto como los recursos argentinos son de allí.
Otra extraña concesión es el tema de las prospecciones aprobadas en nuestra costa española (Canarias y Málaga). Empeñados de que hay gas, puede que haya gas, seguro a pequeña escala. Más seguro es que hay sol, aire y mar. Lo digo por las energías limpias aparentemente olvidadas en los presupuestos. Si hay gas, se encuentra a más de 1000 metros de profundidad. Recuerdo el desastre que supuso el fallo de unas válvulas en el accidente de la petrolera BP en el golfo de México en abril del 2010 por estar a estas profundidades: Millones de litros de crudo vertidos al mar en un desastre ecológico con precedentes. Cosas que pasaron, pasan y pasarán si no ponemos remedio. Todo les da igual: que el pueblo se oponga, o que los ecologistas se tiren de los pelos. Hasta el propio alcalde de Mijas hizo unas declaraciones desesperadas rechazando los pozos en la costa por sus graves consecuencias. Y eso que este alcalde es del mismo partido que el gobierno que aprueba las prospecciones.
Todos sabemos que el mayor lastre para nuestra economía es el déficit energético. Si ponemos en una balanza las importaciones y exportaciones de España sin la compras de energía no tendríamos tanto déficit. Cuando sumamos la compra de energía la balanza se inclina al abismo como ahora. Compramos gas y petróleo a otros países, y compramos electricidad más cara de la que la vendemos (aunque España vende más electricidad de la que compra). Y ahora parece que hay que buscar gas en la costa malagueña sin otra opción. Fíjense en esta aberración, mientras Londres instala la mayor granja eólica del planeta, en una apuesta para obtener luz para el 25% de la ciudad. Esa sí es una apuesta ganadora. Esos molinos suponen pocos riesgos, no contaminan, ni requieren hacer sondeos con decibelios tan altos y demoledores que los propios mamíferos marinos no resistirían. Difícilmente el mar de Alborán pueda resistir tanta presión. Se disminuirá su pesca como ocurrió ya en otros lugares pioneros en este desastre ecológico.
Es absurdo que el ministro canario se la juegue de esta manera, a no ser que se fije en el camino seguido de muchos ex políticos, como el ex presidente Felipe González consejero de de Gas Natural, o el ex presidente José Mª Aznar de Endesa. O lo poco que tardó, 3 meses, la ex ministra Salgado en llegar a Endesa. Y es público que el ministro de medio ambiente, el Sr. Arias Cañete, tiene acciones en petroleras, además de muchos otros contratos de los que hoy no voy a hablar. Es, en resumen, muy llamativa la conexión político-energética, y me da qué pensar sobre el trato de favor del ministro Soria a susodicha compañía petrolera.
Estas élites extractivas no sólo detraen rentas de la población por impuestos, sin crear riquezas, para el beneficio propio. También favorecen el negocio de algunas empresas, en este caso las energéticas, para que una vez acabado tu mandato en la política les contraten como asesores con sueldos escandalosos. Encuentro absurdas e infundadas las excusas de que atraerían más turismo a la zona… no existen “Viajes turísticos a las plantas de extracción de gas”. Esta claro que estas decisiones no benefician ni al pueblo ni al planeta: Los beneficios son para unos pocos, los riesgos y los daños para muchos, como ya vimos en el desastre de BP en el golfo de México. Hay soluciones para la crisis energética, como presenta Greenpeace en su informe “Energía 3.0” (además de otras soluciones aportadas por BlogSOStenible) La batalla energética está servida, y las prospecciones en nuestro litoral no son la solución, y tendrán un grave impacto en un ecosistema ya deteriorado.
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- Demasiadas farolas y mal colocadas: El caso de Málaga (despilfarro y contaminación lumínica)
Demasiadas farolas y mal colocadas: El caso de Málaga (despilfarro y contaminación lumínica)

Diseñar una ciudad no es tarea para políticos, aunque tengan buenas intenciones. Hay que contar con información técnica, especialmente cuando el sentido común es escaso. Ya hemos comentado el caso del diseño de los carriles bici en Málaga, un desastre que, aunque va mejorando con parches, consigue que muchos ciclistas prefieran no usar los carriles bici.
Otro tema, pendiente en muchas ciudades, es estudiar la iluminación urbana y la contaminación lumínica. Pensemos que una de cada tres personas del mundo no ha visto nunca la Vía Láctea por la contaminación lumínica (en EE.UU. son aún menos). En esto también, Málaga es paradigma de lo que no se debe hacer, incumpliendo todos los puntos que se enumeran a continuación (ver galería de fotos más abajo):
- Demasiada iluminación: Para ver si hay demasiada iluminación debemos aplicar la “regla del libro“, según la cual decimos que hay demasiada iluminación si de noche podemos leer un libro en la calle con comodidad. Es absurdo iluminar una ciudad para que pueda leerse un libro en todas sus calles a cualquier hora de la noche. Más que absurdo, es innecesario, caro y extremadamente contaminante. El problema se eleva hasta el éxtasis del despilfarro con motivo de la Navidad.
- Las farolas son sólo para la noche: Algo que es elemental, pero sin embargo muchas ciudades encienden y apagan mal las farolas. Málaga es un ejemplo extremo pues todo el año se ven farolas encendidas cuando ya ha amanecido y mucho antes de que anochezca.
- Las farolas no deben estar encendidas toda la noche: En zonas de poco tránsito no tiene sentido mantener todas las farolas encendidas toda la noche. Apagarlas (aunque fuera la mitad) de 1 a 6 de la madrugada ahorraría muchos megavatios-hora de energía, pero sobre todo ahorraría contaminación y gastos sanitarios.

- Las farolas deben iluminar el suelo: La luz que se lanza al cielo no vuelve y nos impide ver las estrellas, además de ocasionar problemas de insomnio y graves efectos a la fauna. Esa es la contaminación lumínica. El tipo de farola es importante. Así, mientras hay modelos que permiten que la luz escape al cielo y que deberían estar prohibidos, también hay otros tipos de farolas que dirigen bien la luz al suelo, utilizan sólo energía solar o incorporan bombillas LED (que dicen que consumen menos de la mitad que las de sodio, aunque hay que tener en cuenta otras consideraciones).
- Poner farolas más altas que los árboles no ilumina el suelo: Puede parecer elemental pero muchos “diseñadores urbanos” no piensan que las farolas deben estar por debajo de los árboles. Gastamos demasiado dinero en iluminar las copas de los árboles (no se pierdan las fotos más abajo).
- Las farolas no deben estorbar: Tanto si vas caminando, en silla de ruedas, con un carro de bebé o con el carrito de la compra, una farola no debería estorbar. Si estorba, el fallo es de la persona que decidió colocarla ahí. Observe que las farolas nunca entorpecen el tránsito de coches (los reyes de la ciudad), pero sí estorban en aceras y carriles bici.
- ¿De verdad hay que iluminar tanto las circunvalaciones de las ciudades? En las autoescuelas se enseña que los conductores deben adecuar su velocidad a las condiciones existentes (tipo de vía, estado de la calzada, iluminación…). Pagamos demasiado dinero para que los coches puedan correr más de noche.
La contaminación lumínica es algo poco reconocido por los ayuntamientos, pero generan muchos gastos e inconvenientes. Por ejemplo, las luciérnagas están desapareciendo por la urbanización excesiva.
Algunos cambios hacia lo que necesitamos no dependen de los políticos, sino de la sociedad. Los políticos que emanan de esta sociedad están tan faltos de conciencia como la sociedad que les permite gobernar. Así pues, tenemos que hacer una autocrítica como sociedad, pero también debemos exigir que los políticos se tomen la molestia de intentar hacer las cosas bien, y no hacerlas sin pensar, cosa que queda clara en las siguientes fotos sobre iluminación urbana en Málaga… ¿En tu ciudad se hace mejor? (Déjanos un comentario).
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- Energías Renovables de Accionamiento Directo (sin electricidad y fáciles de usar)
Energías Renovables de Accionamiento Directo (sin electricidad y fáciles de usar)
Por Guillermo Planisi, ingeniero electrónico.

Cuando se habla de energías renovables, enseguida viene a la mente la imagen de grandes plantaciones de aerogeneradores o de tejados con paneles fotovoltaicos. Raramente se piensa en otro tipo de generación como la peligrosa biomasa o la denostada (a pesar de ser muy habitual) hidroeléctrica. Menos aún se suele pensar en calentar agua con el sol, el Agua Caliente Sanitaria (ACS), a pesar de ser algo muy extendido.
En cualquier caso, el discurso de las renovables está dominado, secuestrado, por la generación eléctrica, con muy especial énfasis en las renovables eléctricas intermitentes. La percepción mayoritaria además, es que son tecnologías caras con necesidades reales de financiación y grandes inversiones salvo la fotovoltaica (tales como solar de concentración, aerogeneradores…).
Resulta aún más sorprendente la situación si uno se dedica a echar una ojeada a las facturas de casa y junta el consumo eléctrico con el consumo de gas (si se tiene), ambos medidos en KWh para su tarificación. O sea, cuando separamos lo que es puramente eléctrico de otros usos de la energía (calefacción, calentar agua…), lo primero que salta a la vista es que el consumo energético mayoritario NO es el eléctrico. De hecho, en España está alrededor del 20% del consumo energético, con una media mundial por debajo del 18% de energía eléctrica frente al resto de energías, dominadas por la térmica que representa la mitad del consumo energético.
Para la mayoría de lectores, además, sería conveniente plantearse cuantas veces han sentido calor o incluso se han llegado a quemar con el sol, y cuantas veces se han electrocutado con su luz. Esto demuestra algo evidente, pero que se obvia sistemáticamente en los medios de comunicación: a pesar de tener la electricidad ciertos usos muy eficientes (por ejemplo, los motores), si sumamos la generación a la ecuación, tenemos que la electricidad es la forma menos eficiente de energía.

La fotovoltaica (FV) es un gran ejemplo: en condiciones óptimas no llega a transformar en electricidad ni un 17% de la energía que recibe en forma de luz, mientras que en condiciones similares, la solar para ACS (Agua Caliente Sanitaria) está por encima del 80%. Es decir, que para uno de los usos energéticos más necesarios, el uso de la energía solar sin electricidad es cinco veces más eficiente. De forma más explícita: un metro cuadrado de fotovoltaica da, en condiciones ideales, 170W (de los presumibles 1000 que recibe), mientras que un panel para ACS consigue cerca de 800W.
Este concepto de utilizar energías renovables para usarlas directamente sin pasar por la electricidad es lo que se denomina Renovables de Accionamiento Directo. Quizás el ejemplo más estelar sea precisamente el del ACS, que es, probablemente, el caso más obviado y olvidado por muchos. En China, la producción de ACS solar no solo es muy anterior a la FV, sino que también es muchas veces superior.
Pero hay muchos más ejemplos de Renovables de Accionamiento Directo merecedores de ser valorados. Hagamos una lista:
- Agua Caliente Sanitaria (ACS), como ya se ha dicho, y que es fácil construir por uno mismo.
- Aire/calefacción Solar, también fácil de construir por uno mismo.
- Bombeo de agua (la foto que abre el artículo es un sistema con varios siglos).
- Cocina solar (este ejemplo incluye almacenamiento para cocinar de noche).
- Horno solar (muy fácil y barato de construir, incluso con cajas de cartón).
- Generación de vapor solar para usos varios.
- Industrias varias movidas directamente por viento (no solo para harina).
- Industrias varias movidas directamente por agua.
- Transporte eólico: además de usar velas en el mar, también se usa esta energía con cometas, e incluso con velas en tierra.
- Biogás, para el que puede construirse un biodigestor casero.
Pero las ventajas de las Renovables de Accionamiento Directo no se quedan en una mayor eficiencia, sino que tienen otras muchas ventajas y quizás precisamente sean esas ventajas las que hacen que los medios y las grandes empresas les presten tan poca atención. Veamos algunas de estas ventajas:
- El rendimiento suele ser superior al haber menos transformaciones energéticas de por medio. Además en bastantes casos, viene incluido algún sistema de almacenamiento. En el caso del ACS, con un par de m2 se obtienen cerca de 1600W que calientan un depósito de agua. Hacer lo mismo con fotovoltaica cuesta muchísimo más dinero, espacio, y sigue requiriendo un almacenamiento (termo) externo extra para almacenar el agua, en lugar de almacenar electricidad.
- La inversión es muy baja en comparación con las eléctricas.
- Los requerimientos de espacio e instalación son menos restrictivos (menor espacio y diferente orientación), de forma que es probablemente mucho más útil, fácil y barato para una vivienda instalar calefacción solar (paneles verticales en la fachada) que fotovoltaica, sobre todo en fincas de muchos pisos. Entre otras cosas, porque la calefacción solar se suele aprovechar de las paredes verticales con lo que el espacio ocupado es prácticamente cero.
- Fácil construcción: Para una gran variedad de aplicaciones se puede hacer un sistema con algo de maña y paciencia, abaratando y haciendo accesible este tipo de tecnologías a gente que no se puede permitir otra cosa, especialmente aquellos en situación de paro, pobreza energética y exclusión social. En este sentido, es mucho más democrática que cualquier otra. Un ejemplo clásico es el captador de aire caliente hecho con latas recicladas.
- Mantenimiento fácil y barato: Aparte de una inversión inicial escueta, su uso puede ser a costo cero, aunque pueden requerir cierta cantidad de trabajo por parte del usuario.
- Eliminan la dependencia que implica el apostarlo todo a la electricidad, gestionada por grandes corporaciones eléctricas, lo cual es lo mismo que decir que las renovables eléctricas intermitentes incentivan enormemente la dependencia. También se eliminan largas cadenas de dependencias y de necesidades de materiales estratégicos y tecnológicos, así como dependencias de fabricantes de alta tecnología, como es el caso de los semiconductores.
- Eliminan cualquier tipo de impuesto al sol o a lo que sea, al no tener ningún tipo de conexión eléctrica a ninguna parte. En ese aspecto son lo más independiente que existe.
- Fomentan la reutilización: Con algo de maña, es lo más renovable y sostenible que hay. Por ejemplo, un panel de calefacción solar se puede hacer con madera, cartón, fieltro (lana), engrudo (agua y harina hervidas), y un puñado de clavos (más difíciles de renovar). Una cocina solar se puede hacer con una o dos parábolas de antena recicladas (grandes). O con un montón de latas de refresco o cerveza, un colector de aire caliente como el explicado en el punto 4.
- Eliminan el uso de materiales escasos a la vez que, en muchos casos, reciclan o evitan elementos que son dañinos para el medioambiente (en su extracción o desecho).
- Fomentan más aún lo local: Usan generalmente materiales y mano de obra locales, evitando las enormes dependencias de la tecnología moderna.
- Gran potencial de crecimiento: Es un campo largamente inexplorado, escasamente conocido, y con grandes opciones dignas de evaluar, no sólo en el ámbito hogareño. Por ejemplo, muchas industrias usan mucho aire comprimido, que es fácil de almacenar y que se puede comprimir con aerocompresores eólicos, con un rendimiento elevadísimo, además de los ejemplos ya comentados. Utilizan el mismo sol que la fotovoltaica, el mismo viento que los aerogeneradores, y saltos de agua que a fecha de hoy siguen estando sin explotar por ser pequeños.
Aunque casi que por definición, las renovables de accionamiento directo no pasan nunca por la electricidad, no es imposible derivar una parte pequeña para generar la escasa electricidad necesaria para su control. Por ejemplo, para el caso de una estufa de pellets, que es algo muy común, la electrónica de control consume pocos watios (menos de 10), mientras controla fácilmente más de 10KW de producción térmica sin mayores inconvenientes. Sería factible y sencillo derivar un parte de esa energía, incluso aprovechando las pérdidas, para generar esa capacidad de control, con el consiguiente incremento en la usabilidad y eficiencia.
De todas maneras, hay que recordar que no hay industria tan contaminante como la electrónica. Necesita 70 elementos de los 92 de la tabla periódica que se hallan en la naturaleza, la mayoría sumamente difíciles de obtener y con un elevadísimo impacto ambiental, como es el caso del telurio usado en ciertos paneles fotovoltaicos, en cuya extracción se obtienen muchas toneladas de lodos tóxicos con metales pesados y gases sulfurosos, CO2, elementos radiactivos (sin llegar a los niveles necesarios para el neodimio y disprosio utilizado en aerogeneradores y motores eléctricos), y mucho cianuro, que simplemente son dejados en balsas al aire libre.
Terminamos dando más ejemplos, como es la explotación de concentradores solares para hacer vapor, incluso para fundir metales u otros elementos, o los usos derivados indirectos de la compresión y descompresión de gases para obtener calor/frío, ambos con la capacidad de almacenamiento incluida, y que son muy aprovechables para cualquier atisbo de industria. No en vano, muchas industrias utilizan calor (hornos), aire comprimido (véase la neumática utilizada en gran cantidad de aparatos), movimiento (que se puede conseguir con vapor), etc. Probablemente el ejemplo más clásico es la fábrica de componentes electrónicos de la automoción donde trabaja el autor, donde el aire comprimido supone como el 30% del consumo energético, el calor (hornos de soldadura) otro 10% o más, y muchos motores, que también podrían ser neumáticos.
Algunos enlaces donde aprender más sobre este tipo de renovables:
- Una gran colección de sistemas caseros, datos, teoría, ejemplo, etc. (en inglés).
- Una herencia de la crisis petrolera de la década de los ochenta, un horno de concentración solar de grandes prestaciones en Francia.
- Sistemas de baja tecnología y muchos recursos (en castellano).
- Un ejemplo de concentrador solar para cocinar del tipo más extendido.
- Una colección de sistemas de energía de accionamiento directo de la década de los 80, de origen ibérico.
- Más ejemplos de cocinas solares.
- Ventajas e Inconvenientes de las Energías Sostenibles: Las Renovables no siempre son Ecológicas.
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- Energía 100% renovable como paso previo indispensable para cambiar la sociedad
Energía 100% renovable como paso previo indispensable para cambiar la sociedad

Nos hacemos eco del vídeo publicado por Historias de Luz, sobre la cooperativa Zencer, que ya vende electricidad 100% renovable en España, y a precios de mayorista (en Twitter @ZencerCoop). Si no tienes claro si cambiarte de empresa, lee este artículo para resolver todas tus dudas: PINCHA AQUÍ.
Actualización: Debemos decir que Zencer ha sido inhabilitada por Industria como comercializadora eléctrica. Sugerimos informarse bien antes de contratar con esta cooperativa.
Comprar electricidad renovable es una de las acciones más influyentes que podemos hacer como consumidores (junto con otras tres acciones clave). Sus ventajas son inmensas, y es un gesto de protesta antisistema, que influye directa y diariamente en la política corrupta del sector eléctrico en España, y en el Cambio Climático (el mayor problema de la humanidad junto con la utopía del crecimiento económico continuo). También debe ir acompañado de un compromiso por un consumo razonable y tendiendo a reducirlo con el tiempo, según dicta el decrecimiento: “El decrecimiento no es una utopía y sí lo es pensar que podemos continuar a este ritmo de consumo” (Florent Marcellesi, autor de “Adiós al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible”).
Si consumes butano o algún gas hidrocarburo en tu hogar, debes saber que es una energía no renovable y contaminante, que contamina al extraerla, al transportarla, y al consumirla, además de ser peligrosa. Tal vez no te resulta tan costoso sustituir tu calentador de agua por uno solar (o eléctrico), y cocinar con una placa de inducción eléctrica (que son muy eficientes). Si tu electricidad es renovable no será verdad que el gas contamina menos que la electricidad.
Pagar por electricidad 100% verde es un paso de gigante en el proceso de transformación de nuestra sociedad. Si lo hacemos muchos, todos notaremos el cambio. Es otra de nuestras soluciones a la crisis, porque consumir lo local es siempre preferible, y las energías renovables no vienen de lejanos países, y equilibran nuestra balanza de pagos (la dependencia energética exterior de España es de las más altas de Europa). En España, podemos consumir electricidad 100% renovable a través de cooperativas, o de empresas como Gesternova (ver más empresas AQUÍ). La ventaja de una cooperativa es que eres copropietario de una empresa y puedes hacer oír tu voz, pero al final lo único que tienes que hacer es pagar un dinero inicial para ser cooperativista (unos 100 euros), y luego la electricidad te sale hasta más barata: La CNE tiene un comparador oficial de precios de electricidad y gas, donde puedes comprobar que la electricidad renovable no es más cara. Por todo el mundo están proliferando las cooperativas de electricidad renovable. Si en tu país no hay acceso a ninguna… ¿Te has planteado crear una?
Cambiarte de empresa a una empresa 100% renovable implica que ya no eres responsable de residuos radiactivos o de emisiones de CO2, y otros tóxicos. Si tienes dudas sobre cómo cambiarte de empresa eléctrica o de sus implicaciones, LEE ESTE artículo, y aclara tus dudas.
En todo el mundo, pero en particular en España, necesitamos un Nuevo Modelo Energético, que ponga el interés en el beneficio de la sociedad y no de las pocas empresas energéticas de UNESA, que beneficie el medio ambiente y así, de nuevo, a todos… que no frene a las renovables, y que regule el autoconsumo de electricidad renovable, porque las energías sucias las debemos matar antes de que mueran. Vídeo de menos de 2 minutos:
Ya sabemos que el sistema eléctrico español es abusivo y contaminante (ver documentales y reflexiones de Oligopoly1, y Oligopoly2), y además sabemos las muchas ventajas y sólo dos inconvenientes de las energías renovables. Ahora HAY QUE ACTUAR, y no esperar a que nuestro gobierno haga bien las cosas, porque no quiere hacerlas bien: Pagar por electricidad renovable y usar banca ética es algo simple y enorme para cambiar el sistema insostenible actual.
Más datos:
- Puedes Pagar por Electricidad Renovable, en España y en toda Europa: Resuelve tus dudas, y participa en el cambio energético de Europa.
- Los Precios de la Electricidad, las Renovables, y Rodrigo Rato, y otros sitios para ver el programa #Oligopoly de Salvados.
- Segunda parte de #Oligopoly: El Sistema Eléctrico Español es Abusivo: #Oligopoly2.
- Ventajas e Inconvenientes de las Renovables, y unas cuantas empresas españolas que venden energía 100% renovable (incluye enlaces de interés).
- El Ministro de Industria reconoce que NO hay competencia en el mercado eléctrico pero no dice nada de intentar arreglarlo.
- Datos curiosos, según la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético.
- Interesante resumen histórico de algunas de las primeras cooperativas energéticas en todo el mundo (a día de hoy hay muchísimas más, y proliferan por todo el mundo a un ritmo importante).
- BOE que regula el origen de la electricidad renovable (BOE 131, 1/6/2007): Dice que su promoción es prioritaria en la UE. Y aquí un cuestionario sobre el tema para el caso de España (leyes…).
- Otra forma de colaborar con las renovables, la Desobediencia Solar:

NOTA final: Nos gustaría pensar que este artículo y otros sobre energías renovables consigan que cada vez más gente en España y en todo el mundo se pasen a consumir energías renovables. En España es muy fácil pagar sólo por electricidad renovable, pero no sabemos la efectividad de este artículo, por lo que nos encantaría que pusieras un comentario tanto si decides cambiarte como si no, con tus motivos y tu experiencia. GRACIAS.
La casa encantada
Estuvimos disfrutando del paisanaje que hace R&R
La entrada La casa encantada se publicó primero en Radio Topo.
Reducir el daño, sostener la vida
Este reportaje se publicó originalmente #LaMarea109. Puedes conseguir la revista aquí o suscribirte para recibirla y apoyar el periodismo independiente.
En una sala insonorizada del Espacio Vecinal del Mercado de Sant Antoni de Barcelona, Enzo toca la batería. Aprendió a tocarla en su Chile natal, con su grupo de música rebelde, cómo él mismo lo llama. A su lado descansa El Papa rojo, la novela de J.J. Benítez. «A la gente le sorprenda que lea».
Enzo tiene 45 años y comenzó a consumir codeína –un medicamento derivado del opio–, cuando tenía 12. Fue su profesor de química, de apenas 20 años, el que le animó a él y su grupo de amigos a probar el jarabe para la tos. Sustancia que consume hasta el día de hoy. Con 20 años llegó a Catalunya. Y desde hace dos vive en situación de calle. Pasó por varios centros de tratamiento, de los que terminó escapando. Recuerda que en algunos lo ataban y le daban pastillas que lo dejaban peor de lo que estaba.
Pero Enzo no viene solo a este espacio a tocar la batería. Desde comienzos de año acude todos los lunes y viernes a la cocina comunitaria del Centro de Acogida Diurno, de la Fundació Àmbit Prevenció. Allí, durante cinco horas entre fogones, logra olvidarse del consumo. También encuentra un lugar donde construir comunidad con otras personas que, como él, sienten esta sala como un refugio seguro.
La labor del centro se enmarca en la reducción de daños, un enfoque de salud pública que respeta los derechos de las personas que usan drogas y busca minimizar los riesgos del uso de sustancias sin centrarse solo en la abstinencia.
«Aquí las personas no solo tienen un lugar donde cocinar lo que les gusta, también comparten espacio con las vecinas del barrio. Y eso ha ayudado a cambiar la mirada sobre quienes participan en el programa, ya que la mayoría duerme en estas calles», explica Natalia Lanzas, coordinadora del proyecto. «También es una excusa para generar vínculos y acompañar en otros trámites más personalizados, como derivaciones a recursos, o simplemente, ofrecer un espacio donde escucharlas desde el respeto y la empatía».

Calidad de vida
Enzo llegó a este recurso a través del Centro de Reducción de Daños de Robadors, en el Raval. Desde allí nació hace casi tres años El lado oscuro del Raval, un programa de radio impulsado por Jose Cano, educador social del centro: «Para mí esa es la reducción de daños: un lugar donde poder hablar de todo lo que les atraviesa, desde la violencia institucional hasta cuestiones de medicación. Eso da sentido a lo que hacemos».
Ese proceso ha mejorado la calidad de vida de muchas de las participantes, como es el caso de La Rata –así se presenta ella–. A su lado siempre está su perro, Gordo, al que rescató hace nueve años de un contenedor de basura. Recuerda cuando vivía en la calle del Mercado de la Boquería y Cano la visitaba cada día para recordarle su cita semanal con la radio. El vínculo y la confianza mutua que construyeron la empujó a sostener esa rutina: «La radio es un lugar donde puedo expresarme, y tener eso ha cambiado mi vida».
En el programa también se habla de un obstáculo central: la imposibilidad de acceder a los albergues en situación de consumo activo –en Barcelona hay más de 1.500 personas viviendo en la calle–. Durante la pandemia, la ausencia de un recurso de estas características llevó a impulsar un albergue pionero a nivel estatal. Tras el confinamiento, el centro se trasladó de forma permanente al barrio del Baix Guinardó. Allí, en el antiguo Hotel Aristol, funciona hoy el Centro Residencial Integral La Galena, donde conviven unas 45 personas junto a más de 40 profesionales.
«La vida en la calle es muy difícil, especialmente si eres mujer. No sabes qué hacer, a dónde ir, dónde dormir», explica Valentina. Desde la habitación que comparte con su marido, recuerda cómo debía esconder sus pertenencias para que no se las robaran y cómo más de una vez pasó la noche cubierta apenas con un cartón. Durante los ocho años que estuvo en la calle, el uso de metanfetamina la ayudó a mantenerse despierta por las noches, para prevenir abusos o violencia sexual. «El consumo me quitaba las ganas de comer. Llegué a pesar 35 kilos, mientras empujaba carros de 400 kilos de chatarra por la ciudad».
La lista de espera para acceder al centro puede alargarse unos meses para las mujeres y hasta dos años para los hombres. «Todas las personas en la calle son vulnerables, así que la prioridad la marca el orden de llegada», explica Pilar Caballer, coordinadora del albergue que gestiona la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD). Se hacen excepciones en situaciones de urgencia a mujeres y personas de la comunidad LGBTIQ+ que han sufrido agresiones físicas o sexuales, o quienes presentan un cuadro de salud muy complejo. Desde su apertura, cerca de 700 personas han pasado por el centro.
«En caso de cuadro psicológico o psiquiátrico, necesitas un sitio donde estar y unos cuidados que en la calle no tienes», recalca Moi, residente desde abril –anteriormente había entrado de urgencia–. «Cuando entras de urgencia, lo primero es descansar, comer bien y estar tranquilo».

El tiempo máximo de estancia ronda los dos años, tras los cuales se intenta derivar a otro recurso. «El año pasado contabilizamos 1.600 personas en calle y tenemos 45 camas. Ojalá existiera una red que diese continuidad sin que todo dependa de la financiación», remarca Ester Aranda, directora de reducción de daños de ABD.
La experiencia del CRI Galena es única en Europa, con las salas de consumo integradas dentro de un centro residencial. La gran fragilidad del proyecto es la financiación. «Todo el rato tienes que estar justificando que esto es por el bien de la sociedad –señala Aranda–. Que las personas están mejor aquí, que si no estarían peor. Y que, además, sería más caro para el sistema, porque al final lo único que importa es el dinero».
El debate social lo resume una frase que escuchan a menudo: «¿Cómo puede ser que se desaloje a familias mientras aquí se permita pincharse bajo techo?». Frente a esa crítica, Aranda es clara: «Es un derecho básico, y no puedes condicionarlo al uso de sustancias. No puedes limitar derechos porque alguien se droga; entonces deberías limitarlos para todos. El filtro de la pobreza no puede ser el consumo. Y es muy macabro, porque gran parte de este tiene que ver con el dolor, no solo con lo recreativo. Además, el coste-beneficio está demostrado: entran menos al hospital porque están aquí. Una persona en la calle cuesta mucho más».
Dentro del CRI Galena existen tres espacios de toma supervisada –inyectada, inhalada y de alcohol–. En ellos, las personas pueden consumir en un entorno seguro y sanitario, con personal especializado que ofrece material estéril y atiende en caso de sobredosis. «Nunca se ha muerto nadie en una sala de consumo», destaca Aranda, que también coordina la sala Baluard, otro recurso de reducción de daños situado en el Raval.

En este escenario, varios de los recursos de reducción de daños de la ciudad están financiados o dependen de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, incluyendo Robadors, Baluard y el CRI Galena. Montse Bartroli, jefa del Departamento de Prevención y Atención a las Drogodependencias de la institución, explica que la filosofía de la ciudad es priorizar la vida y la salud de las personas, y que por ello la reducción de daños es un eje fundamental que debe contar con apoyo institucional.
También en el Raval, más cerca de su rambla, se ubica Metzineres, «una cooperativa que crea entornos de cobijo para mujerxs que usan drogas y sobreviven a múltiples situaciones de vulnerabilidad y violencia». Allí no hablan de «sala de consumo», sino de tocador. «Lo que menos ocurre allí es el consumo», explica Aura Roig, directora y fundadora del proyecto. Para muchas mujeres, ese rincón íntimo es el único momento del día en que pueden relajarse, dejar de pensar en la supervivencia y, acompañadas por otras –si quieren–, compartir y hablar de lo que les preocupa.
La apuesta de Metzineres se sostiene en una mirada feminista interseccional, que va más allá de abrir espacios exclusivos para mujeres. «Cuando se van a los servicios de reducción de daños, estos carecen de una mirada feminista. Que no es solamente tener espacios para mujeres, sino una mirada realmente feminista», reivindica Roig.
Barrios estigmatizados
A las afueras de Barcelona, en Sant Adrià de Besòs, se levanta uno de los barrios más estigmatizados del área metropolitana. La Mina nació a finales de los años sesenta como un gran polígono de realojo para familias procedentes de barracas y asentamientos. Y allí, en 2004, fue el propio vecindario quien impulsó la apertura de un centro de reducción de daños. El primer equipamiento funcionaba en unas barracas, hasta que se integró al centro de salud y hoy depende del Hospital del Mar.
«Que sea un centro sociosanitario nos da muchas ventajas: podemos derivar de inmediato a urgencias graves, hay médico las 24 horas y, además, facilita el acceso a programas específicos, por ejemplo de ginecología o salud sexual, a los que muchas mujeres consumidoras suelen llegar con dificultad por miedo, tabúes o experiencias de abuso», explica Noemí González, coordinadora del centro.
Silvia y Gevi recorren cada día las calles de San Roque, otro de los barrios estigmatizados, en este caso de Badalona, recogiendo material y ofreciendo información. Son agentes de salud, personas con experiencia directa en estos recursos y trabajan como refuerzo a la EPA (Equipamiento de Punción Asistida), una sala móvil gestionada por Asociación de Intervención Comunitaria en Drogas (ASAUPAM). Su ambulancia se ubica bajo el puente que separa Badalona y Sant Adrià. Alicia Molina coordina la organización y, con una trayectoria en reducción de daños desde los tiempos de Can Tunis, conoce bien la evolución de la reducción de daños en Catalunya: «Aquí ha habido una apuesta real, una mirada pragmática y honesta sobre el tema. Hoy sabemos que, para dejar el consumo, antes hay que reparar todo lo que hay alrededor: la vivienda, la salud, el entorno. No se trata solo de dejar la sustancia, sino de poder vivir mejor».
En el Estado español hay 20 salas de consumo supervisado –últimos datos disponibles del Plan Nacional sobre Drogas–, quince en Catalunya, una en el País Vasco y cuatro en Madrid. La del País Vasco se encuentra en Bilbao, frente a la estación principal de tren, en el barrio de San Francisco. El acceso es discreto. Al entrar en el espacio sorprende gratamente la luminosidad, con vistas a la ría.
El recurso se llama Andén 1, en alusión a una línea de metro simbólica, donde cada parada representa un paso en la reducción de daños. «Las paradas siguen una línea de menor riesgo. La primera siempre es la práctica segura dentro de la sala, la base de todo: higiene y salud», señala Marta Fernández de Aguirre, médica y responsable de reducción de daños de la Fundación Gizakia, entidad gestora de la sala durante los últimos 10 años.
«Conocemos a muchas de las personas desde hace años, y eso permite trabajar desde el vínculo y la búsqueda conjunta de objetivos. Antes se entendía el “quiero cambiar mi vida” como dejar de consumir, pero hemos aprendido que ese cambio muchas veces empieza por metas pequeñas, como decir: “Hoy quiero darme una ducha”», reflexiona Fernández de Aguirre.
Al final de la lista
Actualmente, Bilbao cuenta con dispensación de material estéril durante, prácticamente, todo el día. Junto a Andén 1, Bizkaisida y Honzta –un albergue nocturno–, también lo hace una red de farmacias que participa en el intercambio de jeringuillas, al igual que en Barcelona. Sin embargo, Ainara Sánchez, educadora y coordinadora del servicio, subraya que este tipo de recursos no se replican en otras partes de Euskadi: «Es un tema delicado, porque las drogodependencias suelen quedar al final de la lista de prioridades institucionales».
Tanto Fernández de Aguirre como Sánchez acumulan más de dos décadas de trabajo en el ámbito de las adicciones. «Aquí estás en contacto con realidades muy auténticas y muy desatendidas, con mucho sufrimiento, pero también con momentos de mejora que vale la pena acompañar», dice Fernández de Aguirre. Sánchez coincide: «Este trabajo te aporta mucho, no solo profesionalmente, también en lo personal. Es un espacio hostil, sí, pero también muy humano».
La Mesa de Reducción de Daños de Bilbao agrupa a las principales entidades que trabajan bajo este enfoque. Otra de ellas es Bizkaisida –Comisión Antisida–, situada a escasos metros de Andén 1. El centro dispone de espacios para el descanso, la higiene y la alimentación, y ofrece pruebas rápidas de VIH, hepatitis y sífilis. «Nacimos en el 87 como una respuesta directa a la situación del VIH en la ciudad. De hecho, en la calle paralela, la Dos de Mayo, se abrió el primer punto de intercambio de jeringuillas del Estado», destaca Asier Orcajo, coordinador del programa de diversidad y salud comunitaria.
«A veces cuesta desprenderse del chip de la salud entendida solo como prevención o curación. Es un enfoque del que yo también me he tenido que desprender, que nos lo meten muy a fuego en la facultad y que va muy de la mano del estigma», explica Orcajo, médico de formación.
Desde la entidad también realizan un trabajo de acompañamiento en ámbitos donde las personas suelen enfrentarse a un trato desigual: «Acompañar a estas personas a la oficina de empleo, al centro de salud, al hospital, al juzgado, a poner una denuncia si procede, además de hacerlo más humano y amable, previene situaciones de discriminación. La presencia de una persona con aspecto más o menos normativo y que sabe decir las cuatro palabras que la otra reconoce es, por desgracia, una forma de prevenir situaciones de tantas fobias, como la yonquifobia».
El uso recreativo
En el ámbito del ocio, la reducción de daños también tiene referentes como Ai Laket!, con sede en Vitoria-Gasteiz y ámbito de actuación en Euskal Herria, y Energy Control, con presencia en Catalunya, Madrid, Illes Balears y Andalucía. Ambas entidades trabajan desde la información y el análisis de sustancias para promover un consumo más seguro y consciente. «Las drogas han estado siempre y van a seguir estando. Si nadie ofrece información objetiva, la gente se expone a más riesgos. Por eso nuestro trabajo no es juzgar, sino hablar de placeres y de riesgos con claridad y sin tabúes», dice Jon Iriazabal, socio de Ai Laket!

Berta de la Vega, coordinadora de la delegación de Madrid de Energy Control, subraya la importancia de la información verificada. «Si la decisión de una persona es consumir, debería poder hacerlo sin recibir estigma. Y que pueda hacerlo teniendo una red, –profesional, personal o ambas– sería lo ideal, pues con estigma, rechazo y miedo nadie puede gestionar de una manera coherente y sana. Pero nos sigue pesando mucho la moral. Hablamos de vidas, de bienestar, de salud pública».
50 años de activismo
En Europa, los primeros recursos de reducción de daños se dieron en torno a la epidemia del VIH/SIDA. Países Bajos y Reino Unido fueron los pioneros en este campo. De hecho, Países Bajos fue el primer país que contó con un centro de intercambio de agujas y un espacio para el consumo en Ámsterdam en 1974. Según el informe 50 años de reducción de daños en Europa, fue el activismo de las comunidades vulnerabilizadas lo que propició que los Estados actuaran con políticas más enfocadas en la salud y el bienestar de las personas.
De la misma manera, en España la reducción de daños nació en los márgenes, como respuesta desesperada a una catástrofe sanitaria y social. A finales de los años setenta, la irrupción de la heroína y la epidemia del VIH/SIDA dejaron miles de muertes, en un contexto dominado por la abstinencia y el estigma. Profesionales y activistas empezaron a inspirarse en los modelos europeos para salvar vidas sin exigir abstinencia. Durante los años noventa surgieron los primeros programas de intercambio de jeringuillas –Surt del Rotllo, en Barcelona, y Juguem Net, en Reus– y los programas de mantenimiento con metadona, que transformaron el abordaje sanitario y rompieron tabúes. En la década siguiente, el modelo se consolidó con los Planes Municipales de Drogas, las primeras asociaciones de personas usuarias y proyectos como Energy Control (1997). En 2002 y 2004 se abrieron las primeras salas de consumo supervisado, en Madrid (Las Barranquillas) y Barcelona (Baluard).
Cabe destacar que, aunque muchos informes –especialmente desde el norte global– sitúan a Europa como pionera, las prácticas para gestionar riesgos y placeres asociados al uso de sustancias psicoactivas existen en todas las culturas.
En Europa falta financiación
Todos los recursos mencionados en este reportaje tienen financiación local o nacional, no europea. Mientras que Catalunya es un referente europeo por su enfoque sobre las drogas centrado en la salud y en las personas, en Italia no fue hasta 2017 cuando una ley reconoció la reducción de daños como parte del derecho a la salud, aunque sin especificar cómo debía financiarla el sistema nacional. En la práctica, solo algunas regiones la aplican. Al igual que en el Estado español, los primeros servicios surgieron impulsados por madres de personas que usaban heroína en los años ochenta –como la asociación La Tenda, en Roma– o por colectivos de personas consumidoras, como Lab57 en Bolonia.
Esta falta de financiación es una tendencia extendida en toda Europa. Adrià Cots, experto en políticas de drogas y derechos humanos, y asociado senior en el Consorcio Internacional de Políticas de Drogas, recuerda: «En 2022 la Unión Europea cortó la financiación al Foro de Sociedad Civil sobre Drogas, una plataforma de organizaciones con enfoque de salud que asesoraba a la Comisión Europea».
Además, con el avance de la extrema derecha, Cots observa una priorización clara de los enfoques de control de oferta por encima de los de salud pública y reducción de daños, siendo Italia un ejemplo paradigmático. «A nivel europeo, este cambio de rasante es evidente y muy preocupante –añade–. Se está negociando ahora la nueva estrategia de drogas [empezará en 2026], y la llamada a contribuciones de la Comisión Europea fue alarmante: presentaba la estrategia como un documento antitráfico, algo inédito hasta ahora».
* Este reportaje es parte de una investigación más amplia que fue posible gracias al apoyo de Journalismfund Europe.
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Trump y el monstruo de Frankenstein
28 de diciembre
Muere Brigitte Bardot y me propongo ver o volver a ver alguna de las películas que protagoniza. Mirando los comentarios a El desprecio en Filmin me encuentro con uno que me parece muy bonito: «No tengo el conocimiento suficiente para saber por qué me ha gustado». Y la valora con un nueve.
¿No nos esforzamos a menudo en razonar por qué nos gusta una obra de arte y a veces le añadimos interpretaciones que quizá no aporten nada? Me encanta esa sencillez: aceptar que desconoces los motivos del placer y el interés que te provoca una película o una novela o un poema.
Y es verdad que el arte nos emociona o interesa por razones y sensaciones tan complejas que intentar explicarlas puede llevar a simplificarlas.
En el otro extremo, el Frankenstein de Guillermo del Toro no me ha gustado nada y sí sé explicar por qué. No me parece que aporte nada de valor a lo que ya nos han dado el monstruo y su creador –o el creador monstruoso y la criatura–. Es verdad que hay un despliegue técnico y digital que puede resultar apabullante, pero también decepcionante. ¿Tal derroche de recursos para esto, para una nieve que parece hecha de algodón y para unos lobos de cartón piedra y para que en ningún momento la forma se convierta en contenido?
Es posible que fuera benévolo si se tratara de una obra más artesanal, pero me irrita este despilfarro grandilocuente que me ofrece tan poca cosa. Aunque me parece perfecto que se aleje del original, también me irrita el cambio que afecta a la coprotagonista. Entiendo que hoy es difícil repetir la figura femenina inventada por Mary Shelley, tan devota al genio, cuidadora abnegada, sacrificada. Pero al final Del Toro nos presenta a una mujer de carácter, con su propia agencia y que no se amilana ante el científico, pero muere sacrificándose por la criatura y enamorada de ella y de su cuerpo. Lo de la figura woke pero entregada al amor romántico no puede satisfacer a nadie porque pretende satisfacer a todos.
29 de diciembre
Leo un artículo sobre gastronomía de moda y me doy cuenta de que, aunque tenga mis pequeñas ínfulas gourmet, para algunas cosas vivo a espaldas de mi tiempo: no sé lo que es un smash burger, no tenemos un satisfryer ni hemos pensado tenerlo, no pagaríamos cinco euros por una gilda de diseño, me entero de la existencia del chocolate Dubai por el artículo y me maravillo de que se hayan puesto de moda los kebabs sofisticados. Y me quedo un rato meditando sobre el misterio de que se hayan convertido en tendencia –signifique esto lo que signifique– las prensas para hacer carpaccio; pero sé lo que es el carpaccio, así que tan fuera del mundo no estoy.
En realidad, no tiene sentido escandalizarse. Cada época tiene sus modas y seguirlas es a menudo una forma de distinción social, de mostrar que eres parte de un grupo especial. La diferencia con tiempos pasados es la siguiente: antes había gente que se arruinaba para poder seguir un determinado tren de vida al que correspondían vestidos lujosos, fiestas deslumbrantes, comidas pantagruélicas. Ahora puede suceder lo mismo, pero en la era del simulacro también puedes sugerir esa pertenencia elitista por medio de fotos que luego subes a redes sociales; quizá no te hayas comido tú ese chocolate Dubai ni sea tuya la satisfryer, pero fotografiándote con ella te cuelas en la tendencia y te autopublicitas como persona introducida en un modelo de vida al que no alcanzas…
Pero me acuerdo ahora del hidalgo al que sirve brevemente el Lazarillo, que se desperdigaba migas sobre la pechera para sugerir que había almorzado aunque las tripas le gritaran de hambre. Como decía aquel anuncio de bourbon: en realidad, las cosas no cambian.
6 de enero
Trump ha invadido Venezuela. No es que haya cambiado tanto la actitud de Estados Unidos, que siempre han entendido el mundo como conjunto de territorios que explotar; recordemos Chile, Bolivia, Honduras, Granada, Panamá, Irak, y por supuesto todos esos ataques en países africanos que desde España entendemos aún menos y por eso les prestamos poca atención. Lo único que ha cambiado es que a la administración de Trump le da igual guardar las formas. Si Eisenhower ocultaba que la CIA había sido instrumental en el asesinato de Lumumba, Trump se enorgullece de sus fechorías e indica claramente que no es una cuestión de legalidad ni de democracia sino de los intereses puros y duros de su país. Él no enarbola el derecho, muchos menos los derechos humanos, sino la fuerza. Al menos, sabemos a qué atenernos.
¿Le sucederá a Trump como al doctor Frankenstein, que esté poniendo en marcha una fuerza que escapará a su control y lo destruirá? No sucede siempre con los mundos monstruosos creados por los experimentos dictatoriales. Franco y Stalin murieron en la cama.
Leo las primeras reacciones de la derecha española, cómo intentan instrumentalizar el desastre para atacar a su némesis y vuelvo a pensar que no tienen absolutamente nada que ofrecer al país y por eso se dedican a embarrarlo todo, porque una vez que se ensucien todos los que están en el terreno, es más difícil distinguir quiénes son.
Ni una medida económica con cabeza, ni una medida social, ni una idea sólida de la política internacional que les gustaría defender. Tenemos a la peor derecha de la historia; y eso que el listón estaba muy alto. O muy bajo, según se mire.
Leyendo de forma alterna Política sexual y Viaje al manicomio, de Kate Millett. Me encanta cómo, en el primero, desvela la fanfarronería ridícula y misógina de Henry Miller y Norman Mailer –nunca me interesó ninguno de los dos, tampoco cuando Miller era mirado como un pope de la liberación sexual–. Ambos me parecían vagamente repulsivos sin que en la época en la que los leí –era jovencísimo– tuviese las herramientas para comprender y explicar por qué.
También me ha entusiasmado la contraposición que hace entre Ruskin y Stuart Mill a través de sus ensayos sobre la situación de la mujer. El primero, un liberal aparentemente bondadoso y a la vez, diríamos hoy, machista; el segundo de una valentía considerable al enfrentarse a las concepciones de su tiempo y al defender de manera radical la igualdad entre hombres y mujeres. Nunca ocultó el papel esencial en esos escritos de su mujer Harriet Taylor y de su hija Helen. En España lo publicó Emilia Pardo Bazán y escribió un interesante artículo sobre el ensayo. Leí el ensayo hace años y me pareció admirable no solo la reflexión, también su valentía al enfrentarse a la gente biempensante de la época y al reventar el consenso liberaloide. Por supuesto, Ruskin tuvo más éxito.
¿No sucede lo mismo ahora, que los libros que triunfan son los más complacientes, aquellos que nos dan exactamente lo que esperamos?
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La casa encantada
Una noche maravillosa en la casa encantada disfrutando de la compañía de los Coringas, charrinando y escuchando su música.
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Insumissia - Antimilitaristas.org
- La política del miedo: 80.000 millones de gasto militar para el 2026
La política del miedo: 80.000 millones de gasto militar para el 2026
Un informe demoledor elaborado por Juan Carlos Rois y el Grup Antimilitarista Tortuga desvela que el gasto militar real del Estado español alcanzará los 80.000 millones de euros en 2026. Bajo el título “La política del miedo”, el documento expone con detalle cómo este gasto se esconde tras una compleja arquitectura presupuestaria y recae desproporcionadamente sobre las clases populares, mientras se sacrifica la inversión en sanidad, educación y servicios sociales.
REDACCIÓN CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Descarga del informe: https://www.grupotortuga.com/La-pol...
España enfrenta un ciclo de rearme que ha transformado profundamente sus prioridades presupuestarias. Según el informe de Juan Carlos Rois y el Grup Antimilitarista Tortuga, la política del miedo: 80.000 millones de gasto militar para 2026” el gasto militar real crecerá hasta 80.000 millones de euros para 2026, si se suman partidas oficiales, ocultas y deuda asociada, lo que convertiría el esfuerzo militar en uno de los pilares económicos del Estado. Esta cifra —muy superior a los presupuestos reconocidos oficialmente— sitúa el gasto en un nivel comparable a casi el 4,5 % del PIB o más según diversos escenarios de estimación.
Este crecimiento no es una anomalía: el informe señala que, desde 2018, el presupuesto militar se ha incrementado de manera sostenida y acelerada, sin importar la orientación política del gobierno —sea de izquierda o derecha— y con un déficit de debate social proporcional al crecimiento del gasto. El gasto militar real superó en 2025 los 66.000 millones de euros, de los cuales más de 33.000 millones son ocultos fuera del Ministerio de Defensa en partidas no transparentadas. El uso de deuda pública, créditos extraordinarios y pagos plurianuales hace que la cifra real, en efecto, se asemeje más a esos 80.000 millones proyectados para 2026 que a los presupuestos oficiales anunciados.
Más allá de las cifras oficiales: gasto oculto, deuda y “matrioshka” presupuestaria
Una de las principales tesis del informe es que las cifras oficiales ofrecidas por el Estado sobre gasto militar —habitualmente alrededor de 2 % del PIB, en línea con compromisos de la OTAN— son profundamente insuficientes para comprender la dimensión real del rearme. Según datos de la propia OTAN y del gobierno español, España busca alcanzar el 2 % del PIB en gasto militar en 2025 tras aprobar un incremento extraordinario de más 10.000 millones de euros para este objetivo.
Sin embargo, el informe de Rois y el Grup Tortuga demuestra que estas cifras oficiales no contabilizan una parte considerable del gasto militar real. Más allá de los presupuestos reconocidos por el Ministerio de Defensa, existen partidas dispersas en otros ministerios, créditos extra presupuestarios, fondos de contingencia y, sobre todo, compromisos plurianuales que obligarán a pagar más deuda en el futuro. Esta estructura de presupuesto es descrita por los autores como una “matrioshka presupuestaria”: capas de gastos que se esconden unas dentro de otras hasta elevar sustancialmente la verdadera factura militar.
En 2025, por ejemplo, el gasto reconocido oficialmente fue de 33.123 millones de euros, pero sólo con partidas ocultas, fondos extraordinarios y deuda imputable a Defensa, se alcanza la cifra de 66.078 millones. Y para 2026 el informe estima que, incluso en el escenario “bajo”, el gasto militar superará los 71.000 millones de euros, llegando a más de 90.000 millones en el escenario alto.
¿Quién paga el rearme? La carga recae sobre los de siempre
No es solo la dimensión del gasto lo que preocupa a los autores del informe, sino cómo se financia y quién lo soporta. Rois y el Grup Tortuga señalan que el sistema fiscal español tiene una baja progresividad, de forma que el esfuerzo fiscal necesario para sostener un gasto militar creciente recae desproporcionadamente sobre los hogares de menor renta.
El análisis detallado por deciles de ingreso muestra que el 30 % más pobre de la población realiza un esfuerzo mayor que el 1 % más rico para sostener el gasto militar y las rentas de capital. Según el informe, los aumentos de 0,1 % del PIB dedicados a gasto militar implican una carga fiscal hasta cinco veces mayor para los estratos de menor renta que para los más ricos. Es decir, los sectores que menos tienen pagan más en proporción a sus ingresos para financiar un aparato militar que, paradójicamente, les ofrece pocos beneficios sociales directos.
Por ejemplo, el gasto militar per cápita oficial en 2018 equivalía a 10,05 % de la renta promedio del primer decil, frente al 0,91 % para los más ricos. En 2023 esta brecha se mantuvo, y con las cifras reales ampliadas hasta 2025, el 30 % más pobre soporta una carga media cinco veces superior a la del 10 % más rico en términos absolutos, y entre 70 y 170 veces más en términos del esfuerzo sobre la renta.
Este tipo de regresividad fiscal pone en evidencia lo que el informe llama un alto coste de oportunidad: cada euro dedicado al gasto militar es un euro que no se invierte en servicios sociales, sanidad pública, educación, vivienda o políticas ecológicas. Para las capas populares, este coste es ofensivo porque profundiza desigualdades preexistentes.
Gasto militar y control social: una alianza peligrosa
El análisis de Rois y el Grup Tortuga no se queda en las cifras económicas; también subraya cómo el aumento del gasto militar va acompañado de un crecimiento paralelo del gasto en control social, entendido como las partidas destinadas a interior, policía, orden público y seguridad autonómica. En 2025, este gasto extra militar cuantificable superó los 12.100 millones de euros, elevando el gasto en seguridad y defensa casi al 5 % del PIB.
Este auge del gasto securitario acompaña una lógica de militarización de la vida civil: tecnologías de vigilancia, doctrinas de control social y presencia de fuerzas armadas en funciones que van más allá de la defensa tradicional. El informe sostiene que esta lógica no produce una mayor seguridad humana, sino mayor inseguridad al priorizar la militarización sobre soluciones sociales y comunitarias.
Despejando mentiras: propaganda, miedo y legitimación del gasto
La narrativa dominante en la política oficial sostiene que España necesita incrementar su gasto militar por motivos de seguridad ante amenazas internacionales. Según el reporte, esta narrativa forma parte de una “política del miedo” que justifica el rearme como respuesta necesaria a peligros hipotéticos. Sin embargo, el informe cuestiona esta narrativa, señalando que España ya ocupa puestos relevantes en rankings de potencia militar (17º a nivel mundial en gasto militar si se consideran rankings oficiales), y que no existe una correlación clara entre mayor gasto y mayor seguridad real de la población.
Además, los autores ponen en contexto las operaciones militares en el exterior: con más de 100 operaciones desde los años 90, España destina alrededor de 1.800 millones de euros al año a este tipo de despliegues, y mantiene una presencia estratégica en regiones como el Sahel, en coordinación con políticas militares de la OTAN y los Estados Unidos. Este activismo militar internacional contrasta con las necesidades sociales internas no cubiertas, y forma parte de una lógica geoestratégica que favorece al complejo militar-industrial.
El mito del rearme económico: ¿estimula o drena la economía?
En el debate público es común escuchar que el gasto en defensa puede estimular la economía —una idea a veces llamada “keynesianismo militar”. El informe desmantela esta idea, señalando que el aumento del gasto militar no necesariamente produce un crecimiento económico equilibrado ni empleo sustentable. El dinero invertido en armamento y tecnologías militares se concentra en sectores específicos con retornos limitados para la economía general, mientras que agrava el endeudamiento público y estrecha el margen fiscal para medidas sociales y climáticas.
Además, la relación entre gasto militar y empleo es menos vigorosa de lo que a menudo se presenta: muchas inversiones militares se destinan a compra de material en el extranjero o a empresas tecnológicas que exportan armamento, reduciendo el impacto positivo en el empleo nacional.
¿Qué se podría hacer con 80.000 millones? El coste de oportunidad del militarismo
Uno de los aspectos más contundentes del informe de Juan Carlos Rois y el Grup Antimilitarista Tortuga es el que se refiere al coste de oportunidad de destinar 80.000 millones de euros al gasto militar. No se trata solo de cifras abstractas: ese dinero, si se orientara hacia necesidades sociales, podría transformar radicalmente la realidad del país.
Para ponerlo en perspectiva, esa suma equivale a casi todo el presupuesto público anual de la Sanidad española, que ronda los 99.000 millones de euros. Es decir, un solo año de gasto militar real podría financiar casi por completo el funcionamiento del sistema sanitario durante doce meses, incluyendo atención primaria, especializada, hospitalaria y urgencias.
Las cifras también permiten imaginar el impacto en infraestructura sanitaria: con ese dinero, según estimaciones recogidas en medios especializados, se podrían construir alrededor de 80 hospitales de tamaño medio, con unas 200 camas cada uno. Esto implicaría duplicar o triplicar la capacidad hospitalaria en muchas comunidades autónomas, especialmente en áreas rurales o desatendidas.
Además, si se distribuyera ese gasto en otros sectores, los efectos serían igualmente transformadores: reforzar plantillas educativas, multiplicar los servicios sociales, o financiar a gran escala políticas públicas para enfrentar la emergencia climática. Frente a ello, el uso de estos recursos en armamento, tecnologías de control o despliegue militar no solo restringe el margen de inversión en justicia social, sino que prioriza la lógica del miedo sobre la de los cuidados.
Militarismo, desigualdad y el futuro de la seguridad
El informe de Juan Carlos Rois y el Grup Antimilitarista Tortuga presenta un diagnóstico claro: el rearme español no solo ha elevado el gasto militar a niveles sin precedentes, sino que ha ocultado gran parte de su coste real detrás de estructuras presupuestarias opacas. La carga de este gasto recae desproporcionadamente sobre las clases populares, mientras que restringe severamente la capacidad del Estado para invertir en bienestar social y ecológico.
Frente a la narrativa oficial que justifica el gasto militar como respuesta necesaria a un mundo inseguro, el informe propone una reorientación hacia una seguridad humana que coloque a las personas y sus necesidades en el centro de las prioridades políticas y económicas. En última instancia, la pregunta que plantea no es solo cuánto gastamos en armas, sino quién paga, quién se beneficia y qué tipo de sociedad queremos construir.
Cocina que vence el destierro
Este reportaje sobre la cocina saharaui se publicó originalmente en El Periscopio, el suplemento cultural de La Marea, dedicado íntegramente a la cultura del Sáhara Occidental. Puedes comprar la revista aquí o suscribirte para seguir apoyando el periodismo independiente.
Tuve hambre,
de pan, de paz,
y tus cantos me colmaron.
Zahra Hasnaui
La de la vida, la del amor, la de la muerte
Desde hace más de 40 años de exilio forzado en la inmensidad de una tierra tan inhóspita que se conoce como hamada, el desierto dentro del desierto, miles de personas celebran varias veces al día la ceremonia del té.
Este ritual es el hilo que zurce el tejido social. Es el triunfo del espíritu, de la dignidad. Una liturgia meticulosa y simbólica, sostenida en la paciencia, donde el oficiante elabora tres tazas a fuego lento: la primera, amarga como la vida; la segunda, dulce como el amor; la tercera, suave como la muerte.
Con ese vaso humeante de té verde, azúcar y hierbabuena fresca, los saharauis no solo combaten el clima, también honran la hospitalidad y la inquebrantable esperanza del retorno. Así, condensan entre sorbos pausados y espuma la filosofía de la resistencia.
La épica de lo cotidiano
La cocina saharaui es un arte de supervivencia. En sus casas de adobe sin agua corriente la mesa es sencilla, socorrida y comunal. Disponen de pequeños hornillos de gas, casi siempre en el suelo, aunque algunas familias gozan del privilegio de tener cocina y horno. Las neveras, a pesar de las temperaturas, son un lujo inexistente.
La vida familiar se congrega en el suelo, o alrededor de una mesa baja, y comen con las manos de un plato común. Su dieta es austera y sus condimentos básicos, ajenos a las especias de otras zonas del Magreb, como la canela o el azafrán, prefiriendo el arroz al cuscús.
El inventario de la escasez
Desde el exilio, en 1975, el pueblo saharaui ha sufrido cambios drásticos en su alimentación, con un déficit importante de alimentos frescos. Esta población sufre malnutrición crónica y registra la mayor tasa de celíacos del mundo, en torno al 6%. Desde entonces, las mujeres han asumido casi la totalidad del liderazgo operativo de los campamentos, convirtiéndose en la columna vertebral de la supervivencia, administrando la llegada de ayuda humanitaria y liderando las cooperativas.
Allí, donde el siroco abrasador y los suelos salinos, pedregosos, amenazan cada brote, la perseverancia ha forzado la tierra. Las granjas avícolas y los pequeños huertos donde cosechan patatas, remolachas, cebollas, berenjenas, zanahorias, naranjas, tomates o calabacines demuestran que la voluntad y la persistencia siembran el desierto.
Aunque el pollo es la proteína más presente en su dieta, la carne de dromedario sigue siendo de las más populares, junto con el cordero y la cabra –los únicos animales que logran sobrevivir–, y que por su coste suelen disfrutarse solo en festejos. Los dromedarios han sido pilar de la vida saharaui y, además de ser transporte, proporcionan carne y leche. Su sabor intenso, dicen, es como el de la carne de caza.
Además de la ayuda humanitaria y los huertos, también se adquieren alimentos en Tinduf, desde donde los saharauis completan la despensa familiar, según su capacidad económica. Asimismo, desde 2013, cuentan con una fábrica de pasta gracias a organizaciones solidarias andaluzas.
Cocina del desierto
Del escasísimo registro de la gastronomía saharaui destaca la disposición de Miguel Ángel Lozano, un bombero español que desde hace doce años pasa temporadas en el campamento de Smara y ha documentado recetas y costumbres en su canal de Instagram y YouTube «Cocina para bomberos».
Su proyecto solidario «Cocina del desierto», es un recetario autoeditado cuyos beneficios totales se destinan a la alimentación de la conocida como «Escuela de Castro», un centro de inclusión donde a diario enseñan a niños y jóvenes con discapacidades físicas o psíquicas a valerse por sí mismos. Su lema, inmenso, es un manifiesto contra la desesperanza: «Aquí no crecen plantas ni árboles, pero florecen personas».
Mreifisa de cordero
Receta para 4 personas
Este guiso también se hace con dromedario. Cuando los saharuis eran realmente nómadas, antes de la ocupación de sus tierras, podían hacerlo con el conejo que cazaban con trampas en el desierto.

Ingredientes:
- 500 grs de carne de cordero troceada
- 3 cebollas
- 6 patatas pequeñas
- 1 litro y medio de agua o caldo
- Aceite de oliva
- Sal
- 1 pan tipo mollete, preferiblemente del día anterior
Preparación:
Se sala el cordero y se aparta. En una olla se pone el caldo o agua y se agrega una cebolla con sus tallos, un chorrito de aceite, sal, y se cuece a fuego lento. Mientras tanto, en otra cazuela se calienta aceite y se pochan dos cebollas cortadas en juliana. Cuando se transparenten, se agregan las patatas y al tomar color se añade el cordero, cociendo de 5 a 8 minutos, a fuego lento. Luego, se añade el caldo con la cebolla, quitándole los tallos, hasta que la carne y las patatas estén blandas, durante una hora aproximadamente. Para servir, se desmiga el pan en trozos medianos y se vierte encima el guiso para que absorba todos los sabores.
La entrada Cocina que vence el destierro se publicó primero en lamarea.com.
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Campaña #ApagaGasNatural o #ApagaNaturgy: Date de baja de una compañía que arrasa la Naturaleza
La empresa española Naturgy (antes llamada Gas Natural) está empeñada en sacar adelante sus cuatro proyectos gasísticos que amenazan el Parque Nacional de Doñana. Esta empresa solo busca su propio beneficio y por tanto, animamos a sus clientes a que abandonen esta empresa y se pasen a las renovables, y a sus accionistas a que inviertan en empresas más éticas. Aquí explicamos porqué y cómo hacerlo.
Doñana amenazada por una empresa sin escrúpulos
Los proyectos de Naturgy/Gas Natural (y de su socio La Caixa) en esa valiosa zona de Doñana no tienen garantías de seguridad, lo que significa que podrían contaminar toda la zona y generar graves terremotos (como ocurrió con el desastre de Castor en Tarragona). La evaluación de impacto ambiental fue dividida en 4 partes más pequeñas, para que individualmente cada parte fuera menos dañina, pero no se hizo un análisis global, como dicta la lógica y la ley. Las obras del proyecto están avanzando mientras los políticos, con suma tranquilidad, están estudiando si hay que pararlo. La empresa ya ha avisado que pedirá una indemnización a España de 359 millones de euros si el proyecto es paralizado. ¿Pagaremos sus errores como estamos pagando el error de Castor? Si Naturgy/Gas Natural tiene licencia para esas obras, es por una evaluación de impacto ambiental mal hecha.
Por increíble que parezca, esas obras están siendo subvencionadas con dinero público: el gobierno de España les ha regalado 12.6 millones entre 2017 y 2018. Así, eso de que “el que contamina paga“, en España se traduce por “el que contamina cobra subvenciones“. El gobierno español se desentiende del proyecto, pero lo subvenciona. La Junta de Andalucía se opone, pero lo consiente. Un ejemplo más del caos en la España de las autonomías.
Mientras, Doñana sigue acosada por los combustibles fósiles y los vertidos petroleros, hasta que ocurra una tragedia irremediable.
Los trapos sucios de Naturgy/Gas Natural
Esta empresa tiene un largo historial de conflictos éticos. El más conocido es su corrupción por puertas giratorias, con Felipe González como cabeza de cartel, pero que afecta al menos a otros 28 políticos. También son famosas sus inversiones en paraísos fiscales, sus multas, sus impactos ambientales (Gas Natural mantiene algunas de las centrales más contaminantes de España), su inhumana gestión de la pobreza energética, su manipulación de precios y sus engaños publicitarios. Aún recordamos su publicidad televisiva con la que intentaba que todos creyéramos que quemar gas era una energía “ecológica”. Hoy, todo el mundo sabe que quemar cualquier cosa emite CO2, y que los combustibles fósiles, además, no son renovables. Pero ojo, el gas ciudad o gas natural es principalmente metano, un gas mucho peor que el CO2 para el cambio climático.
Por todo lo dicho, Naturgy es un nombre nuevo pero hereda una pésima reputación y una nula responsabilidad social corporativa (RSC). Por eso, muchos clientes se están cambiando de empresa y muchos inversores están desinvirtiendo en todo tipo de energías fósiles. Desde aquí queremos animar a todos los ciudadanos a abandonar el gas (todo tipo de gas) y a pasarse a una empresa de electricidad 100% renovable.
¿Cómo abandonar esta empresa y todas las energías sucias de tu hogar o empresa?
Lo primero sería cambiar todo lo que usemos con gas ciudad. El butano no es una opción razonable pues sigue siendo una energía no renovable, aparte del problema de acarrear bombonas. Por tanto, lo mejor es ver si podemos usar la energía solar, al menos para calentar agua (la energía solar térmica es muy eficiente). El resto de aparatos de gas (calefacción, cocina…) es fácil pasarlos a tipo eléctrico, informándose antes de las opciones disponibles (por ejemplo, una placa de inducción es mejor que una de vitrocerámica).
Para que el cambio sea auténticamente ecológico la electricidad de todo nuestro hogar o empresa debe estar contratada con alguna empresa de renovables (cada vez más gente se borra también de Endesa e Iberdrola). Esto nos permitirá ahorrar algún dinero (haz las cuentas), pero por encima del ahorro, nos quedamos con la tranquilidad de que nuestro dinero no va a malas manos. Además, si puedes poner alguna placa solar fotovoltaica en tu casa, entonces el ahorro será mayor. Recuerda que poner unos pocos paneles no tiene impuesto al sol, es barato y un paso importante para apoyar la generación con renovables de forma distribuida, algo básico para la sostenibilidad de nuestras ciudades.
Si este artículo consigue que un solo cliente o un accionista de Naturgy/Gas Natural deje de serlo, habrá merecido la pena, porque esa persona convencerá a otra y se formará un efecto dominó que tambaleará los cimientos de este gigante con pies de barro hasta que pare sus planes en Doñana (si no se los paran antes). Pero tengamos presente que si el proyecto es paralizado, la empresa Naturgy/Gas Natural no debe ser indemnizada y debe devolver todas las subvenciones recibidas. Así se hará si España cuenta con un gobierno que defienda el interés común de los españoles, por encima del interés de las grandes empresas. Veremos lo que ocurre, pero todo está en nuestras manos.
Información adicional:
- Bruselas mandará una misión a Doñana a evaluar el impacto del plan de Gas Natural.
- El almacén de gas de Doñana debe arreglar sus problemas de “peligrosidad alta” y todo depende del IGME.
- Lista de empresas que deben ser multadas y boicoteadas (HAZLO VIRAL).
- Vídeo de #YoIBEXtigo sobre Gas Natural: Las puertas giratorias de gas natural incluyen al menos 29 personas.
- Greenpeace: Qué “presunta” poca vergüenza la de Gas Natural Fenosa y Endesa.
- Informe Endesa: la empresa más contaminante, paraísos fiscales, desigualdad, puertas giratorias y precariedad laboral.
Si eres cliente de Naturgy, esto no te va a gustar:
La CNMC multa a Naturgy con 1,2 millones por subir los precios a miles de clientes sin informar
Suben los precios salvo que el cliente solicite mantener la tarifa
Cámbiate de empresa #ApagaNaturgyhttps://t.co/3f6igfzfMh
— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) March 16, 2019
Gas Natural depende de:
1. Políticos corruptos: NO LES VOTES.
2. Clientes sumisos: NO CONTRATES.
LEEhttps://t.co/fuJWAyq65j#DoñanaSinGas
— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) November 26, 2016