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AnteayerSalida Principal

Marcha contra la base militar aérea de Morón (EEUU/España)

Convocatoria de la Marcha contra la base militar de Morón por la Plataforma Andalucía por la Paz contra el rearme y la guerra.

NO A LA GUERRA. OTAN NO BASES FUERA

– Día: 18 de abril de 2026.
– Hora: 12 h.
– Lugar: Cruce de la Nena. Intersección carretera A-360/SE-5203

Andalucía en pie a Morón, por la Paz, por el desmantelamiento de las bases de la muerte, por nuestros derechos y por los servicios públicos.

¡Gastos militares para casas, escuelas y hospitales!
¡No a la Guerra!

#18AbrilBasesFuera
#18AbrilAndalucíaSinOTAN

redantimilitarista

LA LEY MORDAZA, QUE ESTE GOBIERNO “PROGRESISTA” Y MILITARISTA, DIJO QUE IBA A CAMBIAR, CONTINÚA REPRIMIENDO A QUIENES PROTESTAN MEDIANTE ACCIONES NOVIOLENTAS

4.808 EUROS DE MULTA POR DENUNCIAR QUE LAS ARMAS MATAN

Mientras el gobierno más militarista desde la transición tiene la desvergüenza de endosarnos una deuda militar ilegítima para pagar un rearme que no nos defiende pero si nos agrede y realiza en las sesiones del consejo de ministros abrumadoras aprobaciones de gasto militar que no necesitamos, con más de 93.000 millones de euros para el militarismo que han pasado a lo largo de este año por las sesiones del Consejo de Ministros, sus correas de transmisión militares y de represión imponen multas de 601 euros a compañeras y compañeros antimilitaristas de Canarias que protestan pacíficamente contra este despropósito. El mundo al revés y la ética por los suelos.

Los hechos se produjeron el pasado mes de junio en el transcurso de una acción directa no violenta donde se denunciaba el papel de los ejércitos en las guerras y genocidios como el de Palestina y Sudán

La Delegación de Gobierno en Canarias ha notificado una multa a ocho activistas de ADNV‑Alternativa Antimilitarista.MOC, tras una denuncia de la Guardia Civil, por una acción directa no violenta realizada el pasado mes de junio en el transcurso de la exhibición de armas en el Arsenal, de Las Palmas de Gran Canaria consistente en la exposición y la manipulación de armas por parte de los visitantes con zonas especialmente dedicadas a la infancia.

Como acto de denuncia contra las guerras y los genocidios en curso (Palestina y Sudán), ocho activistas de ADNV‑Alternativa Antimilitarista.MOC, expresaron con el lema “Las armas matan”, rociándose de pintura roja y tirándose al suelo, simbolizando “el daño que los artilugios de matar expuestos hacen a la población y al resto de la naturaleza”, expresan en un comunicado. Fueron “Rodeados por militares con el fin de ocultar la acción. Fueron identificados en la misma Base Naval

Con esta acción, las/os activistas/os también exigían que “el derroche de todo el gasto militar se invierta en servicios públicos que ofrezcan seguridad, como en alimentación, vivienda, educación, sanidad, servicios sociales, cultura; así mismo, reivindicaron una Canarias libre de ejércitos, el archipiélago zona de Paz” y “la paralización del rearme en el que está participando el Gobierno de España”.

VÍDEO DE LA ACCIÓN: https://youtu.be/Tv7TEnvsUpo?

Denunciamos la implicación de España y Andalucía en una nueva escalada militar global

  • Ecologistas en Acción denuncia la implicación del Estado español en una nueva escalada militar global y exige el fin del uso de las bases de Rota, Morón y el puerto de Málaga con fines bélicos.

Ecologistas en Acción denuncia la creciente implicación del Estado español, y en particular de Andalucía, en la actual escalada militar global impulsada por Estados Unidos, Israel y la OTAN. La organización ecologista muestra su firme oposición a la utilización de las bases militares de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla), al refuerzo de cinco buques de guerra en el puerto de Málaga y a la participación de la industria andaluza en la fabricación de armamento, todo ello al servicio de una estrategia belicista con consecuencias devastadoras para los pueblos y el medio ambiente.

Ecologistas en Acción alerta de que la actual ofensiva contra Irán, el genocidio en curso en Gaza y la prolongación de la guerra en Ucrania no son conflictos aislados, sino frentes interconectados de una misma lógica militarista, que se apoya en la hegemonía armada de Estados Unidos y en la complicidad activa de sus aliados europeos, incluido el Estado español.

Además del uso de infraestructuras militares y civiles como las bases de Rota y Morón o el puerto de Málaga, Andalucía participa de forma directa en el ciclo de la guerra a través de la producción y exportación de armamento. Empresas como General Dynamics (antigua Santa Bárbara Sistemas) en Alcalá de Guadaíra (Sevilla) fabrican vehículos blindados, artillería y otros componentes militares que terminan en zonas de conflicto o en manos de gobiernos responsables de graves violaciones de derechos humanos.

Estas actividades, muchas de ellas subvencionadas con fondos públicos, contradicen cualquier compromiso con la paz, la justicia y la sostenibilidad. Lejos de generar un empleo digno y útil, alimentan un modelo económico basado en la destrucción, la dependencia del complejo militar-industrial y el saqueo de recursos.

La organización ecologista denuncia también que el Pentágono ya disponía de planes para atacar Irán, y que el nuevo despliegue militar se produce cuando Israel se ve acorralado por el descrédito de la comunidad internacional con consecuencias por la Corte Penal Internacional (CPI) por el genocidio en Gaza, por no conseguir eliminar a Hamás y rescatar a los rehenes. Este salto adelante recuerda peligrosamente a episodios como la invasión de Irak en 2003, cuando se utilizaron mentiras sobre armas de destrucción masiva como pretexto para una guerra ilegal cuyas consecuencias humanas y ecológicas aún perduran.

Además del sufrimiento humano, las guerras generan un impacto ecológico devastador: destrucción de hábitats, contaminación del suelo, el agua y el aire, uso de armas con materiales tóxicos y radiactivos, y una huella de carbono desproporcionada del aparato militar.

Por todo ello, Ecologistas en Acción exige:

  • El cese inmediato de la colaboración militar con Estados Unidos e Israel.
  • La retirada progresiva de las estructuras militares extranjeras en Rota y Morón.
  • El fin del uso bélico del puerto de Málaga.
  • La reconversión de la industria militar andaluza hacia usos civiles y sostenibles, priorizando el empleo verde y socialmente útil.
  • El apoyo pleno a la Corte Penal Internacional para que se juzgue a quienes ordenan y ejecutan crímenes de guerra.
  • La adopción de una política de paz activa, desmilitarización del territorio y soberanía energética y alimentaria.

Ecologistas en Acción reitera que no hay futuro en un modelo que pone el negocio de la guerra por encima de la vida. Frente a la propaganda militarista, las falsas amenazas y la lógica del miedo, la organización apuesta por la paz, la justicia y la protección de todas las formas de vida.

¡Fuera bases y fábricas de armas! ¡No a la guerra! ¡Sí a la vida, la paz y la justicia ecológica y social!

Marcha contra la base militar aérea de Morón (EEUU/España)

Convocatoria de la Marcha contra la base militar de Morón por la Plataforma Andalucía por la Paz contra el rearme y la guerra.

NO A LA GUERRA. OTAN NO BASES FUERA

– Día: 18 de abril de 2026.
– Hora: 12 h.
– Lugar: Cruce de la Nena. Intersección carretera A-360/SE-5203

Andalucía en pie a Morón, por la Paz, por el desmantelamiento de las bases de la muerte, por nuestros derechos y por los servicios públicos.

¡Gastos militares para casas, escuelas y hospitales!
¡No a la Guerra!

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Escuelas libres de tóxicos: una campaña por la salud y el futuro

20 Marzo 2026 at 11:30

Buscamos colegios e institutos colaboradores de esta nueva campaña de Ecologistas en Acción, que pone el foco en los productos que llegan a miles de colegios e institutos a través del Programa Escolar de frutas y hortalizas. Además del consumo abundante de vegetales frescos que el programa promueve, la buena salud de los niños y niñas de nuestros barrios y pueblos también pasa porque dichos alimentos sean seguros y estén libres de plaguicidas.

En miles de colegios e institutos del Estado español el alumnado potencia sus aprendizajes en huertos escolares en los que no se utilizan insecticidas, herbicidas o fungicidas, por ser estas sustancias especialmente dañinas para los menores. En algunos municipios o comunidades autónomas, sus comedores escolares incluyen cada vez más alimentos ecológicos, producidos igualmente sin pesticidas. A pesar de que la exposición a estas sustancias se asocia con efectos negativos para la salud, especialmente en la infancia, las condiciones de la contratación pública no siempre establecen estándares estrictos al respecto.

Un ejemplo de ello es el llamado Programa Escolar de frutas y hortalizas, una iniciativa europea que busca fomentar hábitos alimentarios saludables entre niños y niñas. Gracias a este programa, financiado con fondos públicos europeos y nacionales, se distribuyen frutas, verduras y leche en centros educativos. Solo en el curso 2024-2025, España ha destinado más de 13,9 millones de euros a frutas y hortalizas dentro de este plan. Se trata de un valioso programa que refuerza el trabajo de promoción de almuerzos saludables que desarrollan los claustros de miles de centros, y que como tal, es muy bien valorado por el profesorado y direcciones (¡y a pesar de los quebraderos de cabeza que en muchos casos les supone!)

Sin embargo, desde Ecologistas en Acción queremos señalar un aspecto fundamental: estos alimentos no siempre cumplen criterios de sostenibilidad, como el cultivo ecológico, y, por lo tanto, no garantizan la ausencia de tóxicos.

Además, aunque existen recomendaciones para dar preferencia a los productos locales, de temporada o ecológicos, son las propias comunidades autónomas las que deciden qué criterios aplicar. Esto ha dado lugar a situaciones muy dispares: mientras que algunas comunidades tienen en cuenta los requisitos de sostenibilidad, en otras no se presta atención a estos aspectos, lo que favorece modelos de producción más intensivos y menos respetuosos con el medio ambiente. De este modo, también se pierde la oportunidad de apoyar a los pequeños agricultores que producen de forma sostenible mediante los fondos del programa. En su lugar, son las grandes empresas agroindustriales las que se adjudican los contratos y abastecen a los centros escolares. Esto da lugar, por ejemplo, a incidentes como el del año pasado, cuando en una región predominantemente agrícola como Aragón se distribuyeron en las escuelas peras de cultivo convencional procedentes de Sudáfrica y naranjas de Egipto, a pesar de que se podrían haber adquirido sin problemas de la producción local.

Con esta campaña, Ecologistas en Acción quiere abogar por un programa de frutas y verduras en los centros escolares que garantice la distribución de frutas y hortalizas ecológicas y locales al alumnado, con el fin de proteger su salud y la de la naturaleza y fomentar la agricultura ecológica local.

A través de esta iniciativa, trabajaremos con centros educativos, asociaciones de familias y otros colectivos para sensibilizar sobre la importancia de una alimentación escolar más saludable y sostenible. Porque lo que comen hoy nuestros niños y niñas influye directamente en su bienestar presente y en el futuro de nuestro planeta. Y porque la compra de alimentos que realizan las administraciones públicas debería ser una herramienta de apoyo a los y las productoras locales ecológicas, estimulando así la transición de los y las productoras convencionales a modelos mejores para las personas y los ecosistemas.

Elegir alimentos sin plaguicidas en los comedores escolares no es solo una cuestión de nutrición: es una apuesta por la salud, la transparencia y un modelo agrario más justo.

Buscamos centros educativos colaboradores para el proyecto con el fin de impulsar la mejora del programa.

Para más detalles de la campaña y cómo colaborar con ella contáctanos.

La entrada Escuelas libres de tóxicos: una campaña por la salud y el futuro aparece primero en Ecologistas en Acción.

Argumentos aplastantes CONTRA las centrales nucleares (pase lo que pase en Japón tras Fukushima)

Los partidarios del “pensamiento positivo y de la ley de la atracción” opinan que es mejor estar “a favor” de algo, que estar en contra de su opuesto, aunque no hay fundamento científico real al respecto. Según eso, es preferible estar “a favor” de las energías renovables, que “en contra” de las energías sucias. Pero ante el tema de la energía nuclear hay que situarse, aunque ya está casi todo dicho.

Los residuos nucelares no pueden gestionarse bien, ni en Los Simpsons ni en el mundo real.La energía nuclear es “razonablemente segura”. Eso está demostrado con los “pocos” accidentes que ha habido en la historia. En ese argumento no miramos la opinión de los que murieron, o tienen cáncer, o deformaciones de nacimiento… La cuestión es que muchos pensamos que las centrales nucleares son un RIESGO innecesario. Aunque la central de Fukushima (Japón) hubiera resistido… ¿Quien nos asegura que no vendrá un terremoto más grande en un periodo de miles de años?

Recordemos que los residuos nucleares y las centrales nucleares (aunque se cierren) son contaminantes durante miles de años (el Plutonio-239 tiene 24000 años de vida media). Lo cual nos lleva a lo CARÍSIMO que es “guardar” residuos nucleares durante miles de años: ESTAMOS USANDO ENERGÍA HOY, Y HASTA NUESTROS TATARANIETOS… TENDRÁN QUE PAGAR LA FACTURA… Estaremos pagando mucho más tiempo que la vida de una central nuclear que debería tener una vida máxima de apenas unos 50 años, siempre si se mantiene bien y se parchean los desperfectos… No quiero que mis descendientes paguen por la electricidad que usamos AHORA. Y eso, sin contar el altísimo riesgo de guerras, atentados terroristas o desastres naturales durante esos miles de años.

Si alguien tiene la indecencia de afirmar que la energía nuclear no es cara, que ponga precio a lo que están pasando la multitud de japoneses desplazados de sus casas, enfermedades… Nadie va a pagar por eso. No hay seguro que lo cubra.

La energía nuclear es MUY CARA, INJUSTA y PELIGROSA. No necesitamos accidentes para asegurar que es peligrosa: los riesgos son evidentes y duraderos. Unos científicos estadounidenses hicieron un estudio sobre la energía nuclear en este estupendo libro: Ciencias Ambientales. Si es tan cara… ¿por qué se usa esta energía? Muy fácil: Porque está subvencionada por los gobiernos y porque gran parte de los costos no los pagamos ahora, sino que los pagarán otros en el futuro.

La industria nuclear y los que ganan dinero con esto suponen que las medidas de seguridad son suficientes, pero la vida demuestra que nos equivocamos (y más si se ahorran gastos en seguridad y no siguen las recomendaciones de los expertos, como la del sismólogo japonés Ishibashi Katsuhiko, quien avisó de los riesgos…). Chernóbyl existió, pero si no hubiera habido Chernóbyl, los que estamos en contra, seguiríamos en contra de esta energía porque los dos únicos argumentos a favor de la energía nuclear son muy pobres y egoístas.

El lobby nuclear argumenta siempre diciendo que los accidentes son escasos, sin importarles cuán graves puedan ser. Nos da igual que los accidentes sean escasos, porque la basura nuclear no desaparece y los accidentes y desastres naturales ocurren. En cientos de años… volverá a pasar, tarde o temprano. Dicen que el lobby nuclear paga a gente para que opine a favor de esta energía en los foros sociales y blogs de internet.

Creo que la política energética en España y en el mundo se puede hacer muchísimo mejor. En Chernóbyl nos engañaron, igual que en Three Mile Island y ahora ya están Fukushima y otras centrales japonesas en la lista negra (y también mienten)… Como no queremos que España figure en esa lista, muchos ciudadanos piden al presidente de España que cumpla su compromiso electoral y elabore un plan de cierre de las nucleares españolas, y ya ha firmado esto mucha gente. En vez de eso, el gobierno electo terminó 2011 regalando a la industria nuclear un cementerio nuclear (ATC) a pesar de tener tantos problemas como para no llegar nunca a terminarse. Para que nadie tenga dudas de que esta peligrosa fuente de energía está subvencionada.

NOTA: La segunda parte de este artículo se titula
¿Son Defendibles las Centrales Nucleares?(la lotería nuclear)
(Hay argumentos a favor de las centrales nucleares,
y en los comentarios pondremos noticias interesantes).

  • Nota: En un comentario más abajo se han puesto datos nuevos tras 15 años del atentado. Son aterradores y se incluye el artículo completo de donde salen esos datos.

♦ También recomendamos sobre la energía:

Industrial Accelerator Act: una nueva normativa europea sobre industria sin nada nuevo

4 Marzo 2026 at 15:03
Por: Energía

Ecologistas en Acción considera que lo que estaba llamado a ser un hito de la política industrial sigue sin ofrecer garantías climáticas y sociales.

Cuando se cumple un año del Clean Industrial Deal (la hoja de ruta europea para la industria), la transformación de la industria sigue siendo clave para abordar la crisis climática y económica de Europa. La Comisión Europea sigue desarrollando las políticas que marcarán los próximos años en el sector, el cual vive una preocupación por el coste de la energía. Uno de los hitos más esperados era el Industrial Accelerator Act (IAA), publicado este 4 de marzo tras un largo de debates y aplazamientos, que debe servir para operativizar aspectos del CID y acelerar la descarbonización. Sin embargo, Ecologistas en Acción denuncia que esta política sigue teniendo el foco en una competitividad lejos de ambiciones climáticas y sociales, como ya ocurría hace un año con el CID.

Una de las principales preocupaciones de la organización es que las medidas para seguir avanzando en la descarbonización de la industria, en medio de un contexto geopolítico convulso, se están debilitando en favor de una desregulación ambiental que pone en peligro la protección de la naturaleza y la participación ciudadana. Esta es una tendencia que observan con preocupación y que viene sucediendo a través de diferentes legislaciones europeas, que bajo el concepto de simplificación la realidad subyacente es que se desregulan las medidas ambientales en pos de la competitividad y los beneficios empresariales en un momento donde la crisis climática y ambiental es una emergencia que no puede normalizarse. La simplificación burocrática no debe caer en el error de una desregulación que retrotraiga las medidas y que suponga una barrera para alcanzar una industria descarbonizada y menos contaminante, sino que debe estar supeditada al bienestar público y medioambiental.

El Industrial Accelerator Act introduce busca que la compra pública sea impulsora en la descarbonización, introduciendo criterios como un porcentaje mínimo de contenido producido en la Unión Europea en los productos. Ecologistas en Acción apoya la producción en lo local, por cuestiones ambientales y por una redistribución de la propia industria y el empleo, así como que sea desde lo público desde donde se impulse el cambio. Sin embargo, denuncian que Made in Europe no puede limitarse a fabricar dentro de las fronteras europeas sin condicionalidades ambientales y también sociales que beneficien a todas las personas, carencia que ya advirtieron hace un año con el CID.

Otro de los aspectos que señalan es el apoyo a tecnologías que no solucionan el problema de fondo, sino que lo perpetúan. Sostienen que la fisión nuclear, que el IAA introduce con requisitos Made in EU, debe abandonarse como toda energía nuclear, ya que es peligrosa, no está consolidada y hay alternativas viables para la descarbonización. En el caso del hidrógeno, también con requisitos locales, los proyectos se están paralizando por falta de viabilidad a pesar de toda la financiación pública. Otras tecnologías como captura de carbono, o fomentar la biomasa como insumo, y no como gestión de residuos, son según Ecologistas en Acción distracciones costosas que perpetúan emisiones de gases de efecto invernadero y obstaculizan la descarbonización.

Ecologistas en Acción señala también que la determinación de sectores estratégicos a financiar para la descarbonización sigue sin priorizar las necesidades reales para una vida digna, sino que solo busca el beneficio económico sin cuestionar el crecimiento ilimitado. Señalan que lo único que prioriza es el crecimiento económico industrial sin cuestionar un necesario reajuste de la demanda, uso de recursos y energía. Además, critican la ausencia de participación ciudadana en la toma de estas decisiones, mientras se cede a las exigencias de las grandes industrias que presionan para alargar el uso de combustibles fósiles y retrasan medidas de descarbonización y descontaminación bajo amenaza de salir fuera de las fronteras europeas.

Europa tiene la capacidad de liderar mercados con productos sostenibles, apostando por una verdadera circularidad y con garantías para sus trabajadoras y ciudadanas, con empleos dignos y de calidad. Acelerar la descarbonización de la industria, declara Ecologistas en Acción, tiene que ir de la mano de compromisos por parte de las empresas, con una financiación garantista, que genere transformación y lo haga sin soluciones intermedias que retrasen. La legislación industrial debe complementar la climática ya existente con medidas sólidas orientadas a la demanda, condiciones ambientales y sociales para cualquier ayuda estatal y apoyo a los mercados líderes, en lugar de recurrir a la desregulación descontrolada.

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Reunión de “stop biogas Jaén” con el ayuntamiento

27 Febrero 2026 at 14:05
Por: Jaén

  • El camino hacia la paralización real de una de las dos macro-plantas de biometano de Jaén, está iniciado por parte del Ayuntamiento.

Miembros de la Plataforma STOP BIOGAS JAÉN han mantenido una reunión con la Teniente de Alcalde y Concejal de Urbanismo, África Colomo, en la que también han participado el Concejal de Medio Ambiente, José María Cano, el Gerente de Urbanismo,  y a la que ha dado mayor rigor, la presencia inesperada del Alcalde de Jaén, Julio Millán.

El motivo  de la reunión, era despejar la tremenda incertidumbre que está generando en la población de Jaén, la tramitación del procedimiento de Autorización de la Licencia de Obras para la implantación de una macro-planta de generación de biometano en el entorno de la ciudad.

Según la Plataforma STOP BIOGAS JAÉN, la instalación de dichas plantas supondría la generación de un gran número de problemas y afecciones a los Jienenses en forma de nauseabundos olores, afecciones directas a la salud, contaminación ambiental y de acuíferos, de aquí su preocupación y oposición.

Desde la Gerencia de Urbanismo, han informado que a la vista de los problemas este tipo de instalaciones pueden provocar para la ciudad en su conjunto, están trabajando en el expediente con el  objetivo de rechazar la mencionada autorización por carecer de interés público o social para la ciudad de Jaén.

Desde la Plataforma, ven muy positiva esta actitud del Ayuntamiento, representado por sus dos máximos representantes, pero no estarán tranquilos hasta que no se dé carpetazo definitivo a este proyecto.

Además recuerdan, que existe un segundo proyecto de similares dimensiones y características, que todavía no se ha presentado en el Registro del Ayuntamiento, pero que si se está tramitando desde la Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

En ambos proyectos, el objetivo de la Junta de Andalucía es darles autorización ambiental lo antes posible, al igual que han hecho con el de Úbeda,  pese a los impactos negativos que generan plantas similares en Andalucía y en el resto del territorio español, donde ya están en funcionamiento.

Desde STOP BIOGÁS JAEN, se va a iniciar una campaña de la mano de las Asociaciones de Vecinos de Jaén para informar exhaustivamente de las implicaciones para la salud que tiene vivir cerca de este tipo de instalaciones.

 

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Convertir tu coche en eléctrico no debería ser caro

Conversión de una camioneta a eléctrica en USA
Conversión de una camioneta a eléctrica en EE.UU.

Probablemente, si estás leyendo esto, serás un apasionado de los coches o de la movilidad eléctrica. Si además eres, como yo, un “común mortal”, es decir, una persona que se gana la vida trabajando, te parecerá que el precio de los coches eléctricos es sumamente elevado.

Pero ¿por qué son tan caros? La respuesta es evidente: no interesa a los fabricantes convencionales ni a las petroleras, ergo, no hay voluntad de venderlos. Pero aunque se acaba el tiempo de los coches fósiles, debemos también cambiar el enfoque: Siempre partimos de la base de “comprar”, pero ¿y si partimos del reciclaje?

Esto nos lleva al concepto de “conversión” de un coche convencional en uno eléctrico, que además sirve para reciclar y reutilizar, términos de “moda” (aunque realmente lo que deberíamos hacer es decrecer).

¿Y cómo vamos a hacer eso? Pues con “voluntad política” porque ahora mismo en España, esto es casi inviable, porque resulta que una conversión, por ejemplo, de un Citroën Saxo (poniendo tú el coche) sale por unos 12.000€, igual que uno nuevo con motor de explosión. A eso hay que sumar la homologación a la que te obliga la Ley, que puede costar sobre unos 3.000€ y un par de meses. El precio es excesivo, incluso sin homologación, debido a que en España no hay muchos que lo hagan, mientras que en otros países sale por unos 6.000, homologación incluida.

La homologación está pensada en España para el gran fabricante. Por eso es tan cara. Si un fabricante quiere vender un modelo nuevo de coche, debe homologarlo, es decir, homologar un modelo concreto le permitirá vender infinitos coches de ese modelo con una sola homologación. Evidentemente, esto no está pensado para los particulares que se ven abocados a comprar un coche nuevo.

Hablaba de “voluntad política” porque simplemente cambiando la legislación se podría facilitar que los talleres hicieran las conversiones. Se exigiría un “carnet de instalador autorizado” (ahora debe ser un ingeniero industrial colegiado) que obligue a unos mínimos estándares de seguridad y luego todo ello refrendado por una ITV (50€) que certifique que todo está correcto.

Conversión “casera” de un clásico VW “escarabajo”
Conversión “casera” de un clásico VW “escarabajo”

Por unos 6.000€ podrías re-estrenar tu coche, en lugar de gastarte 15.000€ en uno nuevo diésel o en uno eléctrico de segunda mano (como el Nissan Leaf). Con la crisis actual, ese precio no estaría nada mal. Incluso serviría para dotar de nueva vida a coches clásicos. Esto se hace así de simple en Alemania o EE.UU., es decir, que no es nada “descabellado” y además ofrece las siguientes ventajas:

  • Reducimos la contaminación: el humo del diésel es cancerígeno al mismo nivel que el amianto según la OMS.
  • Reutilizamos los recursos al aprovechar un coche ya existente (todo menos el motor).
  • Aumentamos la eficiencia: un motor eléctrico es mucho más eficiente, además de recuperar la energía en las frenadas.
  • Dinamizamos la economía y creamos empleo con alta cualificación en los talleres ya existentes, animando a más gente a renovar su viejo coche.
  • Daría el impulso definitivo a las energías renovables para la creciente demanda de recargar el coche “gratis” (con tus propios paneles solares).
  • Reduciríamos drásticamente la contaminación acústica en las ciudades, haciéndolas más habitables y reduciendo enfermedades relacionadas con el estrés.

Por último, también podemos decantarnos por comprar uno eléctrico de segunda mano. En ese caso hay que tener en cuenta que las baterías no son nuevas, mientras que si electrificas tu coche las baterías las eliges tú. En conclusión, actualmente en España no sale rentable convertir vehículos en eléctricos por las trabas burocráticas, cosa que no ocurre en Alemania o EE.UU. Esto debe acabar, ya que todo son ventajas, pero sobretodo, porque es el futuro. Sinceramente, no me veo en casa utilizando una aspiradora con petróleo… 😉

 Jorge García, Twitter: @jorgejabali
Diplomado en Ciencias Empresariales por la Universidad de Valencia

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Obsolescencia Programada: Consumir, desechar y destruir

Rafael Toro Ruiz (@RToruiz), estudiante de periodismo

La generación de residuos tecnológicos destruye ecosistemas y recursos naturales.

Consumismo y obsolescencia programada: Dos términos que van de la mano. Dos tendencias perjudiciales para los ecosistemas mundiales. La sociedad se está convirtiendo en cómplice de un sistema engañoso que incita al consumo severo de todo tipo de productos, con la intención de ver aumentados los beneficios económicos de las grandes empresas multinacionales, empresas que, de la mano de la globalización, son hoy las encargadas de dictar las reglas del juego.

Un chaval que decide cambiar habitualmente su teléfono móvil, una empresa que decide renovar los ordenadores de sus oficinas, un instituto que decide adquirir nuevas impresoras de mayor calidad o una familia que decide comprar electrodomésticos nuevos para su hogar. Estas situaciones son ejemplos de cómo se producen cada año millones de toneladas de residuos tecnológicos y basura peligrosa. Y nuestro sistema es cómplice de ello.

La “obsolescencia programada” se refiere a adelantar por parte de las empresas el fin de la vida útil de un producto para que el consumidor se vea obligado a comprar otro. La sociedad aún no es plenamente consciente de que el consumismo de tecnología, unido al acortamiento de la vida útil de los productos, conducen a una contaminación cada vez mayor del medio ambiente, incluyendo la destrucción de ecosistemas en los países del tercer mundo, tanto por la extracción masiva de los diferentes recursos naturales necesarios para la fabricación, como por su desecho final.

Nuestro sistema actual, con las grandes empresas y los medios de comunicación como actores destacados, pretende hacer pagar al consumidor muchas veces en su vida por un mismo producto con modificaciones ínfimas o innecesarias. Pero, realmente, ¿este hecho es nuevo? Rotundamente no. Antecedentes de todo tipo explican el nacimiento y la consolidación de esta tendencia tan perjudicial. La obsolescencia programada es fruto de la revolución comercial, la acumulación del capital y los avances tecnológicos, así como, de la aparición del capitalismo financiero y del liberalismo económico. El “American way of life” nacido en EE.UU., poco a poco, se adentró en la sociedad. La felicidad y el bienestar basado en el consumismo eran ya reglas básicas en los años 60.

No te pierdas este breve documental animado sobre la obsolescencia programada y percibidaLa obsolescencia programada es una práctica demasiado habitual en la industria actual y sabemos que las autoridades la toleran: “Son los consumidores los que deberían exigir que se pongan multas a las empresas para evitar esta forma de fabricar productos”, expresa con preocupación el colectivo malagueño Aulaga. Todo esto conlleva un beneficio económico para la industria, aunque tiene un impacto muy negativo sobre los recursos disponibles y los ecosistemas mundiales. “Esto no tiene en cuenta la realidad de nuestro planeta finito en el que ni los recursos ni la energía son infinitos”, afirma Fran Pérez, de Ecologistas en Acción. La obsolescencia programada bebe hoy del sistema capitalista, que usa como pozo sin fondo los recursos de los países empobrecidos. Una vez que el primer mundo disfruta de dichos recursos, estos vuelven al tercer mundo en forma de basura contaminante: “Esto perpetua una gran rueda de miseria, problemas de salud, económicos y ambientales”, expresa Fran Pérez.

Según la ONU, generamos unos 50 millones de toneladas de residuos electrónicos al año, la mayor parte de ellos producidos en Occidente, que van a parar a países en vías de desarrollo, donde se apilan sin control. Esta basura electrónica se reparte entre dos grandes vertederos: Ghana (África) y Guiyu (China). La primera y más impactante consecuencia de esto es la destrucción de los ecosistemas. La basura sustituye a la fauna y a la vegetación. La riqueza ambiental se ve sumergida en millones de residuos apilados sin control, provocando desde la contaminación de aguas subterráneas con metales pesados y otros tóxicos, hasta la contaminación del aire en caso de que estos residuos se quemen, pasando por la extracción severa de recursos y la destrucción de ecosistemas.

Es necesario sumar a lo anterior la generación de residuos no biodegradables. Si bien, muchos de los componentes que se usan para fabricar los diferentes productos electrónicos no son tóxicos cuando el aparato es útil, esto cambia radicalmente cuando el aparato se desecha. Esto pasa principalmente con plásticos, vidrios, baterías o pantallas LCD, elementos perjudiciales tanto para la salud como para el medio ambiente, por contener productos químicos tóxicos cuando se liberan al medio.

Pero, sin duda, la consecuencia número uno de la obsolescencia es el abuso extremo de los recursos naturales. Teniendo en cuenta la baja tasa de reciclado, el sistema de producción se convierte en una “extracción continua y desenfrenada”, definido así por Fran Pérez. La mayoría de productos tecnológicos necesitan para su fabricación la extracción de metales y minerales como cadmio, cromo, mercurio o coltán, entre otros, recursos considerados no renovables.

Cuando se habla de obsolescencia programada, lo que más chirría en la actualidad es la dudosa voluntad de la UE para solventar el problema, así como el desconocimiento generalizado de la sociedad, que toma en muy pocas ocasiones la iniciativa para exigir a sus dirigentes cambios a este respecto. El caldo de cultivo de todo esto es que los gobiernos occidentales, más allá de tomar medidas o no para parar la obsolescencia programada y de velar por el interés general de la ciudadanía, en demasiadas ocasiones “se decantan más por favorecer los intereses de las empresas multinacionales”, afirma Aulaga.

En octubre de 2014 un país europeo mostró sus primeros deseos de luchar contra este fenómeno. El parlamento francés aprobó, dentro de la Ley de Transición Energética, multas de hasta 300.000 euros y penas de cárcel de hasta dos años para todos aquellos fabricantes que programaran de manera consciente el fin de la vida útil de sus productos. Esta normativa se convertiría en la primera legislación europea que reconocería, de manera abierta y sin tapujos, la existencia de la obsolescencia programada. Pero el intento fue en vano. Las medidas asomaron pero, rápidamente, volvieron a esconderse y nadie ha sido condenado aún. Dos años después de la aprobación de esta medida francesa, el resto del continente sigue prácticamente igual, España incluida.

Como afirman diferentes asociaciones ecologistas, en nuestro país hubo un momento en el que la sociedad parecía ser consciente del problema. Todos querían imitar la nueva normativa surgida en Francia pero, pese a que todo indicaba que España sería otro de los países en controlar de manera férrea a las empresas “tramposas”, llegamos a 2016 sin una normativa en este sentido. Hay voces, pequeños colectivos que lo intentan, aunque una vez más queda en evidencia la falta de firmeza de nuestro gobierno en este aspecto. “Para parar la destrucción de ecosistemas debemos comenzar deteniendo la rueda consumista de la obsolescencia programada. «El mejor residuo es el que no se genera» debería ser el eslogan de una humanidad coherente con sus actos y empática con el medio que la rodea”, afirma Fran Pérez.

Teniendo en cuenta el plan llevado a cabo por Francia, en los últimos meses se ha dejado ver alguna intención para fomentar la lucha contra la obsolescencia programada. Recortes Cero–Los Verdes fue una de las pocas candidaturas ecologistas que se presentó a las elecciones generales en España en 2016. En su programa reservó un espacio donde aboga por conseguir una “España ecológica y socialmente justa”. Esta candidatura incorpora la propuesta de legislar para “prohibir por ley la obsolescencia programada”. Pretenden así poner en marcha un nuevo modelo de mercado centrado en la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente.

Todavía son pasos insuficientes y voces demasiado débiles. La obsolescencia programada genera innecesariamente cientos de miles de residuos que podrían evitarse. España es uno de los países con mayor protagonismo, pues sus 800.000 toneladas anuales de residuos electrónicos no pasan desapercibidas. Las soluciones no llegan y el reloj corre en contra de la sociedad y del medio ambiente.

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Cuadro de Mando Integral y RSE (2/2): Una Perspectiva Medioambiental para Mejorar tu Empresa

La sociedad está cambiando. Los consumidores ahora saben que hay cosas que se esconden detrás de los anuncios de publicidad, y las redes sociales amplían nuestras fuentes de información. La gente va sabiendo que hay niños explotados en plantaciones de cacao, o corrupción exagerada en empresas de electricidad, por citar dos graves ejemplos, y muchos no están dispuestos a apoyar ni directa ni indirectamente tales barbaridades. Por eso, la reputación de tales empresas cae, sus inversores se alejan, y sus beneficios o posibilidades de mejorarlos también.

En un artículo anterior dábamos un resumen del Cuadro de Mando Integral (CMI, o BSC), de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), y de su importancia. La utilidad del CMI quedó clara para cualquier organización (y no sólo para empresas, donde hasta ahora tiene más éxito). El CMI ayuda a conseguir los objetivos de una organización, pero no vale hacerlo a cualquier precio, es preciso usar la ética: no sólo porque lo requiere la ley o los intereses financieros, sino porque evitaremos riesgos reputacionales que nos mermarán la capacidad de alcanzar nuestros objetivos (incluyendo ahí, por supuesto, los financieros). También ampliaremos activos tangibles e intangibles, y conseguiremos mayor felicidad personal y corporativa.

Pero es preciso que los directivos entiendan que la RSE no es sólo para quedar bien (greenwashing), sino que ahorra riesgos de gastos (por errores, multas… ), riesgos en la reputación, además de mejorar los intangibles. Si se incorpora como norma en la organización, la RSE evita problemas cada vez que hay que modificar algún proceso (por demandas externas, por leyes, por los inversores, por protestas ciudadanas…). La RSE siempre sale rentable, pero no siempre podemos cuantificarla económicamente.

Un ejemplo: El Banco Santander financia a la papelera APRIL, implicada en la destrucción de la selva tropical de Indonesia. En 2014, el Santander lo supo y no hizo nada. En 2015, cuando la ONG GreenPeace denunció y publicó el caso recogiendo casi 200.000 firmas, decidió actuar y cumplir sus compromisos firmados de RSE. ¿Cuántos clientes u operaciones perdió por esa mala imagen? Sin duda, hubiera sido mejor atajar el problema en cuánto se supo, ya que ahora es un ejemplo que aún mancha su mala imagen. Otro ejemplo lo vimos en la primera parte de este artículo, donde vimos cómo no querer adaptarse a los nuevos tiempos con energía renovable, está acabando con el negocio de algunas empresas de electricidad, pues están perdiendo clientes masivamente a favor de empresas de electricidad renovable.

Entonces, «empresa responsable» no es sólo aquella que paga por un informe de RSE, sino que es la que consigue que la RSE esté en todos los ámbitos de la empresa (ver vídeo). Hay que unir RSE a lo largo de toda la cadena del CMI (o mapa estratégico). Sin ánimo de ser exhaustivos, aquí vamos a dar algunas ideas para cada perspectiva, aunque los detalles concretos dependerá del tipo de organización, y de su sector de trabajo.

Algunos expertos proponen crear una perspectiva ambiental en el CMI, para darle la importancia que, sin duda, merece. Esta perspectiva ambiental estudiaría el impacto de la organización en el planeta, y la influencia del medio ambiente en la organización. Pero también se pueden conservar las 4 perspectivas tradicionales, y estudiar en cada una de ellas el tema ambiental:

  1. Perspectiva VITAL/Financiera: Es preciso aquí clarificar para qué existe la empresa u organización, cuáles son sus objetivos más importantes, y sus valores. Por supuesto, si es una empresa normal, tendrá que ganar dinero y ese será uno de sus objetivos. Eso es bueno. Lo malo es cuando ese es el único objetivo, y no hay otros valores. Por tanto, hay que meter otros objetivos fundamentales y pensar en cómo medir si los logramos o no.
    • Ejemplos de indicadores en esta perspectiva pueden ser: Además de objetivos financieros, es preciso colocar otros objetivos, como por ejemplo que nos permitan medir cómo conecta la organización con las necesidades sociales de la población local, o cómo contribuye a la sociedad en su conjunto (mejoras ambientales, sociales, huella ecológica…). Deben tenerse en cuenta también las inversiones en sectores éticos, y las operaciones en banca ética: una empresa ética no puede trabajar con un banco tradicional. Indicadores que midan la satisfacción de empleados y clientes pueden colocarse aquí o en otras perspectivas, pero es fundamental medirlo de alguna forma.
  2. Perspectiva del Beneficiario (o del cliente): Consiste en ver la organización a través de los ojos de las personas que se benefician de ella. En las posibles encuestas, será preciso medir el interés en temas ambientales de los mismos. Desde un punto de vista práctico, aquí lo más importante es la satisfacción del beneficiario o cliente. Pero tener clientes satisfechos no implica estar haciendo las cosas bien y eso puede suponer un riesgo reputacional que nos genere problemas en el futuro. El objetivo será minimizar los daños ambientales de los clientes, para conseguir la plena sostenibilidad.
    • Ejemplos de indicadores: Se pueden medir las facilidades que la empresa ofrece a los clientes para arreglar sus averías, o para reciclar sus residuos (aparatos antiguos, por ejemplo).
  3. Perspectiva de Procesos Internos: En el apartado quizás más importante hay que evaluar los riesgos: de accidentes laborales a nuestros trabajadores, de contaminación ambiental… Un vertido o el anuncio de una actividad mala para el medioambiente o para la sociedad, podría tener más pérdidas en clientes presentes y futuros que en indemnizaciones. Algunas empresas no valoran su impacto ambiental (huella ecológica) porque piensan que es caro, sin ni siquiera hacer estudios que miren los costes, la calidad final, y sus relaciones con la comunidad (imagen, reputación, intangibles…). Por ejemplo, la empresa Shell reduce sus beneficios, cada vez que se publica algo de su contaminación y abusos en Níger o de su destrucción en el Ártico. La contratación de electricidad de origen renovable es un factor que muchas empresas utilizan para reducir sus huellas (ecológica, hídrica…), y mejorar su reputación. Es obvio que es preciso también ser exigentes con los proveedores, para no externalizar los impactos negativos. La deslocalización es un proceso por el que algunas empresas sitúan sus centros de trabajo (o subcontratan a otras empresas) en países donde la mano de obra es más barata, o la legislación no es tan estricta (laboral, ambiental, de seguridad…). Un grave accidente en Bangladesh destapó el abuso a mujeres por prestigiosas marcas de ropa, como Zara. Entre las muchas ideas de sostenibilidad, podemos encontrar algunos indicadores interesantes.
    • Ejemplos de indicadores: Tasa de reducción en CO2 u otros tóxicos, tasas de reciclaje, eficiencia energética y material, evaluación de calidad y durabilidad de los productos elaborados (evitar obsolescencia), proyectos o iniciativas sociales/ambientales o de eco-innovación, evaluaciones de impacto ambiental efectuadas, informes de RSE, inversiones en sectores no éticos (armas, energías fósiles…), huellas y otras medidas (de la organización, y de sus suministradores), implantación de energías renovables (autoconsumo solar), número de riesgos ambientales/sociales en nuevos/viejos productos o servicios (multas, o incumplimientos de la normativa interna), y a qué población y extensión afectan, proveedores con informe de RSE positivo, desarrollo de la ley de las 3 erres, sustitución de ingredientes o componentes perjudiciales o de producción lejana (transgénicos, aceite de palma, productos de soja, grasas trans…), auditoría energética (consumo en standby)… Como puede verse, la lista de posibles indicadores ambientales es inmensa.
  4. Perspectiva de Aprendizaje y Crecimiento: Aquí hay que estudiar si es preciso hacer cambios para conseguir mejorar los indicadores y objetivos de las anteriores perspectivas. ¿Están los empleados bien formados? ¿Es la maquinaria adecuada? ¿Estamos usando procedimientos correctos? ¿Hay un clima de trabajo agradable? Para todo esto, las encuestas a los empleados son muy importantes, y que ellos sepan que sus opiniones son escuchadas.
    • Ejemplos de indicadores: Medir la satisfacción de los empleados, y su conciencia ambiental, huella ecológica por cada puesto (o por empleado), acceso de los empleados a información sobre sostenibilidad y al informe RSE de la organización… Por otra parte, la reposición de máquinas mejores (menos contaminantes, más eficientes…) puede ser un buen indicador, pero a veces puede ser engañoso.

Los resultados económicos miran parcialmente el pasado de la empresa, pero el CMI y la RSE predicen y conducen el futuro. La RSE no es cosa sólo de directivos, sino que hay que implicar a toda la empresa, y mejorar la comunicación, en todas las direcciones. La Responsabilidad Social Individual, marca la diferencia, y este vídeo seguro que te va a gustar:

Más información:

#RSE y #GreenWashing: Las empresas que dicen ser responsables… ¿a quiénes benefician?

RSE y Greenwashing pueden confundirse pero es fácil distinguirlas¿Para qué sirve la RSE (Responsabilidad Social Empresarial)? Dos científicos españoles, Fernández-Guadaño y Sarria-Pedroza, han publicado un estudio en el que pretenden responder a la pregunta de si la RSE de una empresa genera valor o ventajas para sus accionistas, sus empleados, sus acreedores y para el Estado.

Los autores dicen que recientemente las empresas y las instituciones han realizado esfuerzos importantes para desarrollar políticas de RSE con el objetivo de mejorar los resultados de la compañía y contentar a los inversores y a otros grupos de interés o stakeholders (clientes, empleados, suministradores…). La RSE debe ir más allá de contentar a unos pocos, debe servir de guía para establecer relaciones equilibradas con todos. Es razonable que las empresas se centren en sus stakeholders, pero han de saber que eso no es suficiente.

¿Qué es la RSE?RSE y Cuadro de Mando Integral: Dos herramientas para mejorar cualquier organización: pública, privada, ONG, fundaciones...

Según la Comisión Europea, la RSE es la responsabilidad de las empresas con sus impactos en la sociedad. Pero sin embargo, la mayoría de los estudios solo se centran en uno de esos stakeholders, el accionista o inversor, como si fuera el único que se ve afectado por la empresa. La RSE (o RSC, Corporativa) significa cumplir con unos principios que Wood dividió en tres áreas:

  1. Legitimidad: las empresas deben satisfacer las demandas y expectativas tanto de sus stakeholders como de la sociedad.
  2. Responsabilidad pública: las empresas son responsables de resolver problemas que hayan causado por sus operaciones e intereses comerciales.
  3. Directivos éticos: los gerentes tienen la responsabilidad de ejercer su buen juicio y hacer ‘lo correcto’.

Durante muchos años ha prevalecido en las empresas la gestión orientada hacia los beneficios económicos, es decir, hacia el accionista (shareholder government), pero hoy va ganando interés la gestión orientada hacia todos los grupos de interés en la empresa (stakeholder governance).

Aunque hay muchos estudios que afirman que la RSE afecta positivamente a los resultados de la compañía, esta relación causa-efecto todavía no está clara, ya que el éxito económico depende, en realidad, de muchos factores.

Índices de sostenibilidad y GreenWashing

El estudio compara las empresas socialmente responsables según el índice español de sostenibilidad FTSE4Good, con las compañías listadas en los otros índices de la familia Ibex. Según dicen, los criterios para figurar entre las empresas de FTSE4Good son trasparentes y se desarrollan a través de un amplio proceso de consulta (incluyendo agencias gubernamentales, ONG, consultores, académicos, empresarios e inversores). El estudio incluye 40 empresas medianas y grandes, y resulta llamativo que la mayoría de las grandes compañías (88.46%) estén incluidas en el índice de sostenibilidad ya que, según otras visiones, las grandes empresas son difícilmente buenas en sostenibilidad. Por otra parte, el porcentaje de empresas medianas incluidas en el índice de sostenibilidad es bastante menor (42.85%). Según los autores, en España los informes de sostenibilidad están bien establecidos en las grandes empresas, pero deben introducirse de forma más amplia en las pequeñas y medianas empresas.

Sin embargo, el estudio no habla de temas importantes:

  • Las grandes empresas tienen más medios para hacer informes de RSE y podrían fácilmente rellenar cuantas páginas desearan.
  • Hacer un informe de RSE no significa que ese informe sea correcto, sea cierto o sea tomado en serio por la organización. Un ejemplo de ello es la empresa Naturgy (antigua Gas Natural) que a pesar de sus informes de RSE, es una de las empresas con menos ética social y ambiental del Ibex. Como detalle, esa empresa cuenta con Antonio Fuertes como “responsable de Reputación y Sostenibilidad“, lo cual demuestra que ellos ven la sostenibilidad como algo útil en la medida en que afecta a la reputación. Es decir, lo que les importa a muchas grandes empresas es su reputación, no la sostenibilidad.
  • Las grandes empresas pueden permitirse todos los costos que suponga que te incluyan en un índice de responsabilidad. No decimos que sobornen a gestores o auditores, sino que podrían permitirse gastos inmensos para beneficiar su reputación, como costosas campañas publicitarias.
  • Las empresas más contaminantes de España también están en el índice DJSI (Dow Jones Sustainability Index), el índice de sostenibilidad de la bolsa de Nueva York, un índice, a todas luces, sospechoso de ser una estafa en toda regla.
  • No se debe hablar de RSE sin medir, de alguna forma, cuánto de greenwashing hay en dicha RSE. Hay siete cuestiones para identificar las empresas que se pintan de verde sin desearlo de verdad.

Algunos estudios señalan que la RSE de una empresa es para sus empleados uno de los factores más importantes de la reputación. Aquí se incluye prestar atención a las políticas de recursos humanos, tales como la participación de los trabajadores en la toma de decisiones, la posibilidad de participar en el capital, la flexibilidad laboral, la seguridad jurídica y las relaciones sindicales. Otros grupos de interés se fijan en otras cuestiones que también afectan a la reputación empresarial, como por ejemplo, pagar los préstamos puntualmente, garantizar la calidad del producto o servicio o no usar paraísos fiscales (pagar impuestos en el país donde la empresa hace negocios y contribuir así al desarrollo social del país).

Resultados del estudio

Independientemente del tamaño de las empresas estudiadas, la RSE no tiene, según este estudio concreto, impacto en la creación de valor para los accionistas, pero sí para el estado de forma positiva y para los empleados de forma negativa. Por tanto, aunque muchas empresas buscan países con escasa legislación ambiental o social, los datos muestran que la RSE tiene impacto positivo para los países, por lo que legislar para obligar a las empresas a ser “responsables” implica mejoras para la sociedad, lo cual es bastante intuitivo, pero es bueno que quede demostrado con este tipo de estudios.

Los propios autores indican que estos resultados no coinciden con otros estudios anteriores y que habría que considerar más indicadores. Por otra parte, un problema existente es que no está claro cómo medir adecuadamente las ventajas para los diferentes stakeholders, salvo para el accionista, para el que lo más importante suele ser la ganancia económica.

Para cualquier persona medianamente ética es evidente que la RSE aporta solo ventajas. Sin embargo, medir la influencia de la RSE no es fácil porque ni siquiera se sabe bien qué ventajas debemos considerar. No obstante, para el empresario la RSE debería ser una declaración sobre qué es lo importante o, en otras palabras, sobre si el dinero es más importante que la vida.

Más información:

Agradecimientos: A Josefina Fernández-Guadaño por sus comentarios a este artículo y por sus aclaraciones.

La Albufera Valenciana: Paraíso para ver, pero no tocar

Aves de la Albufera (Valencia, España)
Aves de la Albufera (Valencia, España)

La Albufera de Valencia se formó por el aporte de materiales de los ríos Turia al norte, y Júcar al sur, que fueron formando una lengua de tierra (restinga) que crearía una laguna salada. En el siglo XIII la pesca era abundante y se generaban grandes ingresos económicos, que degeneraron con la industrialización de la zona. Desde el siglo XVII, los arrozales fueron comiendo terreno a la laguna, reduciendo su tamaño a una quinta parte aproximadamente.

La actual laguna es Parque Natural protegido, lo que evita que sigan creándose más arrozales. El paisaje de la Albufera es maravilloso para todos los ojos, y son muchos los que así lo han constatado (como Goya, el pintor). Desde la laguna puede verse la capital valenciana. Entre cañaverales y aneas se disfruta también de un espectacular lugar para la observación de aves, con miradores en el centro de visitantes, el cual también ha sufrido recortes, “por la crisis”.

Precioso azul del cielo desde el barco de Jaime
Precioso azul del cielo desde el barco de Jaime

Desde la pedanía de El Palmar se puede tomar un barquito para dar un paseo por el lago. Jaime, el barquero, nos comenta con pena que cuando era pequeño se bañaba detrás del cementerio. Ya no se puede. La industria, los pesticidas y abonos de la agricultura, el plomo de los cazadores de patos, y tantos detergentes que usamos, ha contaminado el barro del fondo con metales pesados y otras sustancias tóxicas. Aún se sigue pescando, lo que se puede, pero el fondo es tóxico (15 millones de m3 de lodos contaminados).

Según Jaime hace 30 años les dijeron que en 30 años estaría recuperado, pero no lo está. La naturaleza tiene su ritmo, y para descontaminar metales pesados su ritmo es lento.

Curiosidades:

  1. Una albufera es una laguna litoral de agua salina o ligeramente salobre. La palabra procede del árabe “al buhaira“, diminutivo de “al bhar“, el mar. En España, tenemos otra en Alcudia (Mallorca) que también es parque natural protegido.
  2. La pesca actual es de lubina, anguila, múgil y cangrejo americano (especie introducida en los años 80). ¿Habrá suficientes controles para garantizar que no están contaminadas estas especies y son aptas para consumo humano?
  3. Entre las aves que pueden verse en la Albufera valenciana hay 90 especies reproductoras habituales, y más de 240 que visitan la laguna habitualmente. Entre ellas están numerosas garzas, charranes, cigüeñelas, patos, cormoranes, somormujos, y el calamón común (Porphyrio porphyrio) recuperado de su extinción en todo el litoral mediterráneo.
  4. En la época de los romanos (siglo II) la laguna tenía 30.000 ha. y ahora sólo tiene 2.837 ha. La causa principal ha sido el cultivo del arroz, introducido por los árabes. Los romanos construyeron un templo dedicado a Diana en una isla de la Albufera. Ese templo estaba situado donde hoy se sitúa la catedral de Valencia.
  5. Cerca de Cullera, en el extremo sur, hay una ermita donde se puede visitar el museo del arroz. En toda la zona preparan un arroz exquisito de variadas formas. Recomendamos la paella vegetariana.
Entre los arrozales de El Palmar (Valencia, España)
Entre los arrozales de El Palmar (Valencia, España)
Embarcadero de El Palmar (Valencia, España)
Embarcadero de El Palmar (Valencia, España)
Observatorio de Aves en el Centro de Información de la Albufera (Valencia, España)
Observatorio de Aves en el Centro de Información de la Albufera (Valencia, España)

¿Qué pasaría si en los países ricos trabajásemos menos? (Hacia una economía sostenible)

El Roto, un humorista que hace pensar.Puede que sea algo complicado de entender, pues nuestros más eminentes políticos tienen problemas para entender dos simples soluciones para reducir la crisis: gastar y trabajar MENOS. Parece que solo entienden lo de “gastar” menos, pero lo entienden mal. Hay que recortar gastos, pero no de cualquier sitio, ni de cualquier forma. La idea de los recortes tiene que ser simplemente porque en una política sensata (sostenible, decrecer en algunos sectores), no se puede gastar lo que no se tiene (aprendamos de la Naturaleza). Eso de gastar pidiendo dinero prestado solo es razonable si es poca cantidad, pocas veces, y para un fin muy justificado (no vale para construir obras faraónicas, AVES, autovías, escudos antimisiles, absurdos aeropuertos como el de Ciudad Real, etc.). En España sigue habiendo mucho despilfarro.

Por otra parte, si nos fijamos en los países de nuestro entorno, aquellos que han gastado más en lo social, resulta que han sufrido menos problemas en la crisis, con menor pérdida de empleos (caso de los países del norte de Europa). El caso contrario lo vemos en los países del Sur: Grecia, España, Italia, o Portugal, por ejemplo. Entonces… ¿donde recortar? Pues ya lo dijimos, en los múltiples gastos extravagantes del Estado (¿saben lo último del senado? Una institución prácticamente inútil se ha gastado 417.000 euros en cuadros,y se gasta 12.000 euros en cada sesión por traducir idiomas entre gente que tiene un idioma común: el español).

Con respecto a la segunda solución, en Alemania, las empresas están reduciendo las horas de trabajo en vez del número de trabajadores. Se gana menos, pero nadie pierde su empleo. Téngase siempre presente que los avances tecnológicos tienden a reducir el trabajo humano y generan más daños ambientales que empleo. Y… ¿quién se está beneficiando de esas ventajas de forma más directa? ¿No debería beneficiarse de ello la sociedad en su conjunto? Entonces, tiene máximo interés responder a esta pregunta:  ¿Qué pasa si se reduce la jornada laboral y se fomenta el trabajo a tiempo parcial? Pasan muchas cosas:

  1. Se repartiría mejor el trabajo que ya hay, lo cual implica menos paro, y mejores condiciones laborales. Téngase en cuenta que existen poderosos grupos que no quieren el pleno empleo para que los empresarios puedan pagar menos e imponer peores condiciones laborales. No todos los empresarios quieren eso, pero… ¿Por qué se siguen contratando a inmigrantes sin papeles?
  2. Menos ingresos por persona (no necesariamente por familia, pues podrían trabajar otros miembros). Por supuesto, si la reducción es de pocas horas por semana, el salario se debe mantener sin ninguna reducción. Así se ha hecho en multitud de países y empresas concretas.
  3. Los menores ingresos implican menor consumo (especialmente en lujos). Esto implica que habrá menos demanda (trabajo) especialmente en los sectores más contaminantes (tales como la industria automovilística, viajes en avión, joyas, publicidad…). Pero habrá un crecimiento de otros sectores básicos (alimentación, atención de necesidades sociales, protección ambiental, cultura, educación…).
  4. Repartir el trabajo implica reducir las diferencias sociales, algo que beneficia a la sociedad en su conjunto.
  5. El menor consumo implica menos explotación de la Naturaleza.
  6. Menos trabajo por persona implica posiblemente menos estrés y más salud. Al menos, lo que es seguro es que se tiene más tiempo libre para disfrutar. El objetivo del ser humano no es trabajar.
  7. La sociedad se beneficia, en su conjunto, de los avances tecnológicos, los cuales tienden a reducir el trabajo humano. Esto demostraría por qué la reducción del salario no debe proporcionalmente menor a las horas que se dejan de trabajar.
  8. Trabajar menos facilita la conciliación de la vida laboral y personal y la igualdad de género.
  9. Repartir el trabajo existente es la mejor fórmula para aumentar el empleo, sin aumentar la producción (léase explotación y contaminación del planeta).

Algunos puntos pueden calificarse como “subjetivos” o “culturales” por los críticos. Pero es preciso un cambio del punto de vista, un cambio cultural, pues los problemas globales y ambientales no se van a resolver con pautas neoliberales egocéntricas, sino que es preciso la colaboración de la comunidad mundial, y fomentar la solidaridad, empezando por repartir un poco el trabajo entre la abundante mano de obra. Al menos, se puede empezar por permitir a los trabajadores que lo deseen que reduzcan voluntariamente su jornada laboral para poder donar parte de su trabajo a quien no lo tiene.

«Todos los planes elaborados en todos los países del mundo tienden a incrementar la demanda de recursos naturales; la gran aspiración común a todos es economizar trabajo, cuando el factor hombre se hace cada vez más abundante, y no se piensa apenas en economizar los recursos naturales, que sin embargo son limitados» – Bertrand De Jouvenel (1976).

Por supuesto, reducir la jornada laboral perjudicaría a algunos sectores, pero sospecho que serán principal y precisamente aquellos sectores más nocivos para una sociedad sostenible. Para terminar, una rápida entrevista a Carlos Taibo, un economista sensato que seguro que no llegará a Ministro de Economía (a los de arriba no les interesa la sensatez, sino la inmediatez). No os perdáis el ejemplo de los cuchillos nuevos en una tribu amazónica:

♦ Lecturas recomendadas:

  1. Algunos datos de este artículo han sido extraídos de un libro que algunos no quisieron que se publicara, “Hay Alternativas”, cuyos autores han permitido su difusión gratuita en PDF a través de internet.
  2. Los países con mayor número de horas trabajadas coinciden con los que están sufriendo más la crisis: Portugal, Grecia, Irlanda y España: Jornada laboral: La reducción a 35 horas.
  3. Trabajar menos para vivir mejor ¿21 horas?, y otros artículos relacionados del blog de Florent Marcellesi.
  4. Máquinas y robots nos quitan el empleo, pero mejoran nuestra vida.
  5. Dos Erres URGENTES: Renta básica y Reducción de la jornada laboral.
  6. Una microrreducción de la jornada laboral para salvarlo todo.
  7. Aprendamos de Portugal: Energías renovables, reducción de la jornada laboral, respeto a los animales y mucho más.
  8. Libro Megamenazas, de Nouriel Roubini (resumen).

Productos de Segunda Mano: La compra más ecológica

Documental "Comprar Tirar Comprar" sobre la obsolescencia programada
Documental “Comprar Tirar Comprar” sobre la obsolescencia programada (click para verlo).

La opción de compra más ecológica es, en general, no comprar nada. Pero claro, salirse del sistema totalmente puede no ser fácil, o puede ser más fácil de lo que pensamos (aquí hay un caso real). La decisión de comprar algo, debe ser una decisión consciente, no impulsiva. Pero cuando ya hemos decidido conscientemente que vamos a comprar algo, los productos de segunda mano ofrecen ventajas que el comprador ecológico debe analizar. Estás son algunas:

  • Comprar productos usados evita (o al menos reduce) la necesidad de extraer materiales de la Naturaleza.
  • Permite que materiales ya extraídos se utilicen más, haciéndole un favor al anterior propietario. Aunque haya que cambiar alguna pieza, el beneficio es evidente.
  • Son productos más baratos, y en Internet se encuentran webs donde se ofrecen todo tipo de productos, aunque son preferibles las tiendas locales (favoreciendo el ecológico comercio local).

Comprando (y vendiendo) productos usados ralentizamos la maquinaria industrial (la famosa “flecha dorada del consumo” del genial vídeo de Annie Leonard), y eso ofrece un respiro a la Naturaleza. Eso podría no ser del todo cierto si el vendedor usa el dinero para comprar productos nuevos, pero eso es responsabilidad del vendedor, no del comprador: Siempre hay que tener en cuenta que lo mejor es aprovechar las cosas hasta el final. Ejemplos:

Un sistema de transporte privado que consuma mucha energía externa no puede ser ecológico, aunque no emita CO2.
Un sistema de transporte privado que consuma mucha energía externa no puede ser ecológico, aunque no emita CO2.

Una de las cosas buenas de las crisis es que fomenta que la gente aproveche mejor sus productos (ley de las 3 erres), y que use más el mercado de segunda mano, además de una economía alternativa basada en monedas locales complementarias, los sistemas LETS (en Málaga, por ejemplo, está la moneda complementaria el Común). Pero la crisis tiene otras muchas alternativas.

Reflexión final: Intuyo que la mayoría de la gente que lea esto hasta el final será gente ya concienciada. Si el artículo te ha hecho reflexionar en algo, o bien, tienes experiencias o ideas en compra-venta de productos de segunda mano, por favor, pon un comentario con tus pensamientos al respecto. Gracias.

TTIP: se acabó el secreto. Democracia 10, oscurantismo 0

Por @MLuisaToribio

No al TTIPLa filtración por parte de Greenpeace de una parte de los papeles secretos del TTIP desmanteló de un plumazo el proceso de negociación del Tratado de Libre Comercio que Estados Unidos y la Unión Europea mantenían oculto a la ciudadanía.

La democracia, secuestrada

Más allá de las cuestiones técnicas, lo primero que llama la atención al sentarse delante de los papeles que Greenpeace ha puesto a nuestro alcance, son las frecuentes referencias a las consultas realizadas a la industria durante el proceso de negociación. “Estados Unidos ha expresado que tiene que consultar con su industria química”, por ejemplo.

21/05/2016. Puerta del Sol, Madrid, España. Greenpeace y la Campaña No al TTIP instalan una “sala de lectura” en la que se se podrán consultar todos los papeles filtrados del TTIP, el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones entre EEUU y la UE. También podrán informarse del CETA, el tratado de libre comercio entre Canadá y la Unión Europea. La “sala de lectura” servirá así para que los ciudadanos y organizaciones sociales, sindicales y políticas puedan consultar los documentos con apertura y transparencia, no como en las salas oscuras de la Unión Europea. ©Greenpeace/Pedro Armestre ©Greenpeace Handout/Pedro ARMESTRE - No sales - No Archives - Editorial Use Only - Free use only for 14 days after release. Photo provided by GREENPEACE, distributed handout photo to be used only to illustrate news reporting or commentary on the facts or events depicted in this image.
Sala de lectura del TTIP montada por GREENPEACE para exponer lo que nos querían ocultar.

Y mientras la industria química, la de los cosméticos, el sector agroindustrial, etc., marcaban la pauta de las negociaciones, al resto de la sociedad se nos mantenía al margen del desmantelamiento programado, no solo de nuestros derechos sino también de las bases de la democracia: la primera de ellas el derecho a la información, que nos capacita para ser protagonistas de la sociedad que construimos.

El Parlamento Europeo, anulado

Tuvimos que escuchar con sonrojo cómo parlamentarias y parlamentarios europeos sólo podían acceder a la documentación en un cuarto cerrado, sin un mísero papel en el que tomar notas y firmando previamente una cláusula de confidencialidad. Sentada en la “sala de lectura” preparada por Greenpeace en la Puerta del Sol madrileña, sentí que habíamos ganado: Democracia 10, oscurantismo 0.

La Justicia, privatizada

Al igual que otros tratados de libre comercio, el TTIP incluye un mecanismo privado de arbitraje para que las empresas transnacionales puedan demandar a los Estados si consideran que cualquiera de sus políticas o legislaciones afecta (o puede afectar en el futuro) a sus intereses.

Los tribunales privados son un negocio multimillonario dominado por un pequeño grupo de firmas. Por obra y gracia del libre mercado sus abogados mercantiles se convierten en “jueces” al margen de los Tribunales de Justicia. Sus honorarios pueden alcanzar los 1.000 dólares la hora. Los costes de estas demandas para los Estados son desorbitados.

El uso de estos tribunales privados se ha disparado en los últimos años, amparados por la proliferación de acuerdos de libre comercio en todo el mundo. Algunos ejemplos del uso que se está haciendo de ellos:

  • La empresa francesa Veolia ha demandado a Egipto por incrementar el salario mínimo.
  • TransCanada ha demandado a Estados Unidos por la decisión de la Administración Obama de paralizar la construcción del oleoducto Keystone XL.
  • La estadounidense Lone Pine pide una compensación económica a Canadá porque el Estado de Quebec impuso una moratoria al fracking. La empresa no tenía ninguna explotación comercial, pero consideraba que la norma amenazaba sus posibles expectativas en el futuro.

Las administraciones locales, privadas de competencias

Ese tipo de demandas no afectan solo a los Estados. La simple decisión de un ayuntamiento de potenciar el consumo local o de prohibir un herbicida tóxico podría ser objeto de demanda por parte de una empresa. No es de extrañar que más de 1.800 municipios europeos, entre ellos Barcelona y Madrid, se hayan declarado libres de TTIP, mostrando su oposición a un Tratado que amenaza directamente sus competencias y su capacidad de prestar servicios públicos.

Lo que está en juego

El TTIP encierra el gran debate ideológico de nuestros días: quién marca las reglas del juego, las multinacionales o la sociedad. Cualquier norma en defensa del medio ambiente, la salud pública, la calidad de los alimentos, los derechos laborales, los servicios públicos… quedaría relegada a la categoría de “traba” al libre comercio.

El mundo lleva décadas caminando en esta dirección, pero la aprobación del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea supondría, por el volumen de sus intercambios comerciales, el espaldarazo definitivo al dominio del mercado sobre todos los ámbitos de nuestras vidas.

Este Tratado lo vamos a parar

Mantente al día en la web de la campaña #NoalTTIP, difunde la información y participa en las iniciativas en marcha.

Por Mª Luisa Toribio, @MLuisaToribio,
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Prospecciones de la élite extractiva: El riesgo de extraer hidrocarburos en la Costa del Sol

Por Santi Tienda.

Para algunos la difícil situación global en la que nos encontramos sólo es la oportunidad perfecta para beneficiarse. Élites extractivas que gestionan el mundo a su antojo, irresponsables del daño que producen. No me refiero a la coyuntura económica, ni al futuro laboral que nos proponen de contratos precarios por horas (fíjense en Alemania, motor en paupérrimos contratos basura). Me refiero a la élite parecida al triunvirato romano basado en el poder político, energético y bancario; dejando un poco de lado a los otros poderes históricos el militar y el religioso. Ya el pobre militar ahonda en la crisis con unos recortes de un 25% en los 4 últimos años, los soldados juegan felizmente a una guerra virtual en simuladores, con el consecuente ahorro económico y energético que no hacer prácticas reales supone.

Estos señores elitistas avanzan por un camino desorientado para nosotros, estratégicamente delineado para ellos. No hay solo que mirar las últimas concesiones absurdas del ministro de industria, Sr. Soria, al gigante energético REPSOL. En menos de un año de mandato hizo del problema con Argentina por el expolio de sus recursos un enfrentamiento diplomático casi a vida y muerte, vistiendo a toda España de la camiseta de REPSOL. Las cosas no son así. La expulsión de la multinacional REPSOL YPF de Argentina no es el problema nacional. Yo no me pongo esa camiseta con una empresa que gestiona y da dividendos a directivos de distintos países y continentes. Seamos razonables ¿Usted se imagina que algún iluminado político español hubiese vendido los derechos del jamón ibérico? Entiendo que a falta de recursos energéticos propios, el jamón podría ser, de hecho lo es, un producto codiciado por otros países. Por muchos contratos que hayan firmado ese jamón es de aquí, tanto como los recursos argentinos son de allí.

Otra extraña concesión es el tema de las prospecciones aprobadas en nuestra costa española (Canarias y Málaga). Empeñados de que hay gas, puede que haya gas, seguro a pequeña escala. Más seguro es que hay sol, aire y mar. Lo digo por las energías limpias aparentemente olvidadas en los presupuestos. Si hay gas, se encuentra a más de 1000 metros de profundidad. Recuerdo el desastre que supuso el fallo de unas válvulas en el accidente de la petrolera BP en el golfo de México en abril del 2010 por estar a estas profundidades: Millones de litros de crudo vertidos al mar en un desastre ecológico con precedentes. Cosas que pasaron, pasan y pasarán si no ponemos remedio. Todo les da igual: que el pueblo se oponga, o que los ecologistas se tiren de los pelos. Hasta el propio alcalde de Mijas hizo unas declaraciones desesperadas rechazando los pozos en la costa por sus graves consecuencias. Y eso que este alcalde es del mismo partido que el gobierno que aprueba las prospecciones.

Todos sabemos que el mayor lastre para nuestra economía es el déficit energético. Si ponemos en una balanza las importaciones y exportaciones de España sin la compras de energía no tendríamos tanto déficit. Cuando sumamos la compra de energía la balanza se inclina al abismo como ahora. Compramos gas y petróleo a otros países, y compramos electricidad más cara de la que la vendemos (aunque España vende más electricidad de la que compra). Y ahora parece que hay que buscar gas en la costa malagueña sin otra opción. Fíjense en esta aberración, mientras Londres instala la mayor granja eólica del planeta, en una apuesta para obtener luz para el 25% de la ciudad. Esa sí es una apuesta ganadora. Esos molinos suponen pocos riesgos, no contaminan, ni requieren hacer sondeos con decibelios tan altos y demoledores que los propios mamíferos marinos no resistirían. Difícilmente el mar de Alborán pueda resistir tanta presión. Se disminuirá su pesca como ocurrió ya en otros lugares pioneros en este desastre ecológico.

Es absurdo que el ministro canario se la juegue de esta manera, a no ser que se fije en el camino seguido de muchos ex políticos, como el ex presidente Felipe González consejero de de Gas Natural, o el ex presidente José Mª Aznar de Endesa. O lo poco que tardó, 3 meses, la ex ministra Salgado en llegar a Endesa. Y es público que el ministro de medio ambiente, el Sr. Arias Cañete, tiene acciones en petroleras, además de muchos otros contratos de los que hoy no voy a hablar. Es, en resumen, muy llamativa la conexión político-energética, y me da qué pensar sobre el trato de favor del ministro Soria a susodicha compañía petrolera.

Estas élites extractivas no sólo detraen rentas de la población por impuestos, sin crear riquezas, para el beneficio propio. También favorecen el negocio de algunas empresas, en este caso las energéticas, para que una vez acabado tu mandato en la política les contraten como asesores con sueldos escandalosos. Encuentro absurdas e infundadas las excusas de que atraerían más turismo a la zona… no existen “Viajes turísticos a las plantas de extracción de gas”. Esta claro que estas decisiones no benefician ni al pueblo ni al planeta: Los beneficios son para unos pocos, los riesgos y los daños para muchos, como ya vimos en el desastre de BP en el golfo de México. Hay soluciones para la crisis energética, como presenta Greenpeace en su informe “Energía 3.0” (además de otras soluciones aportadas por BlogSOStenible) La batalla energética está servida, y las prospecciones en nuestro litoral no son la solución, y tendrán un grave impacto en un ecosistema ya deteriorado.

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