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Los incendios forestales disparan la contaminación por partículas y ozono

29 Julio 2026 at 10:27

La quema de montes está emitiendo grandes cantidades de estas sustancias tóxicas y otras como los cancerígenos hidrocarburos aromáticos policíclicos, que ni siquiera se miden.

Los numerosos incendios forestales vinculados a la segunda y tercera olas de calor del verano han disparado los niveles de partículas respirables (PM10), partículas finas (PM2,5) y ozono troposférico, en las comunidades de Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid o Cataluña.

En las últimas semanas, en las estaciones de control de la contaminación situadas en torno a los incendios, en las provincias de Ávila, Guadalajara, Madrid, Toledo o Soria, se están produciendo superaciones de los umbrales diarios de alerta establecidos por la normativa para las partículas PM10 (80 microgramos por metro cúbico, ug/m3) y las partículas PM2,5 (50 ug/m3), por efecto de las emisiones de la combustión al aire libre de la biomasa forestal.

La peor situación se registra actualmente en las estaciones de control de la contaminación de San Martín de Valdeiglesias y Villa del Prado, entre Ávila, Madrid y Toledo, donde desde al menos el domingo se están alcanzando unas concentraciones medias diarias de hasta 100 ug/m3 de partículas PM10 y PM2,5. El viernes 24 de julio, el episodio de contaminación afectó a las estaciones de la Sierra Norte (Colmenar Viejo, Guadalix de la Sierra y El Atazar).

Además, y como ya sucediera el verano pasado en El Bierzo, León y Ourense, junto a las altas temperaturas las emisiones de los incendios han provocado en su entorno una docena de superaciones del umbral horario de información a la población por ozono, establecido por la normativa en 180 ug/m3, repartidas entre las estaciones madrileñas El Atazar y Guadalix de la Sierra, las castellano-manchegas Illescas, Los Yébenes y Toledo y la de la ciudad de Soria.

Destaca el caso del área metropolitana de Barcelona, donde el 8 de julio se llegó a superar durante dos horas el umbral horario de alerta por ozono, establecido por la normativa en 240 ug/m3, en la estación de Badalona, precedida de otras cuarenta superaciones del umbral de información en diversas estaciones, episodio influenciado por los incendios de Cataluña.

A los desastrosos efectos ecológicos y sociales de los incendios forestales se suma así el severo impacto sobre la salud de los cientos de miles de personas expuestas a la pésima calidad del aire que en estos días se respira en los territorios próximos. Además de partículas y ozono, la quema de montes está emitiendo grandes cantidades de los cancerígenos hidrocarburos aromáticos policíclicos, que ni siquiera se están midiendo en la actualidad.

La superación de los umbrales de alerta obliga a las autoridades autonómicas a adoptar medidas excepcionales e inmediatas, además de advertir a la población de que se proteja evitando cualquier esfuerzo físico y los ejercicios al aire libre, única información que en estos días están difundiendo la Junta de Castilla y León, la Junta de Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid, por canales a todas luces insuficientes. También deben informar sobre la previsión de evolución de la contaminación, las áreas afectadas y la duración del episodio.

Sin embargo, los gobiernos autonómicos citados carecen de planes de acción a corto plazo para actuar frente a episodios de mala calidad del aire, pese a que debían haberse dotado de uno adaptado al plan marco estatal hace tres años y medio. Por su lado, aunque la Generalitat de Catalunya sí dispone de plan, no limitó las emisiones de las grandes industrias y centrales térmicas, depuradoras, gasolineras y trabajos en la vía pública, incumpliendo su propia normativa. De esta manera, estas administraciones están vulnerando el derecho a la salud.

Ecologistas en Acción se solidariza con las personas damnificadas por la ola de incendios forestales y exige a las autoridades que pongan en marcha medidas informativas y de restricción de las emisiones del tráfico y la industria, ante el nuevo episodio de contaminación que previsiblemente acompañará a la cuarta ola de calor del verano, que comienza hoy y que ayer por la tarde ya dejó las primeras superaciones del umbral de información a la población del ozono en Madrid, Sevilla y Valencia.

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La contaminación del aire repunta en España por el cambio climático y la mayor combustión de petróleo

  • El informe sobre la calidad del aire de Ecologistas en Acción concluye que 33 millones de personas estuvimos expuestas en 2025 a unos niveles de contaminación que exceden los nuevos límites aprobados para 2030 por la Unión Europea.
  • Las principales áreas urbanas incumplieron el nuevo límite legal anual del dióxido de nitrógeno, el contaminante más relacionado con el tráfico. Pero la mayoría de las ciudades siguen sin implantar zonas de bajas emisiones eficaces, como es obligado.

 

El informe elaborado por Ecologistas en Acción analiza los datos recogidos en 780 estaciones oficiales de medición instaladas en todo el Estado español, entre ellas las de los principales aeropuertos y puertos estatales. Presenta datos exhaustivos de la calidad del aire, desglosados por comunidades autónomas y por sustancias contaminantes.

Entre sus principales conclusiones, destacan:

  • El año 2025 fue húmedo y el tercero más cálido en España desde al menos 1961. El extremado calor estival contribuyó al aumento de las concentraciones de ozono, en especial durante las olas de calor de junio-julio y agosto, pero bajaron los episodios de calima. La ola de incendios forestales de agosto contribuyó a agravar la contaminación por partículas.
  • La quema de petróleo alcanzó el año pasado su nivel más elevado desde 2011, impulsada por el mayor consumo de combustibles de aviación y de automoción. Si bien el uso de gas se mantuvo un 17 % por debajo del de 2019 y las fuentes renovables cubrieron el 57 % de la demanda eléctrica, limitando las emisiones de las centrales térmicas.
  • Durante 2025 la calidad del aire en España mejoró ligeramente con relación a las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5) y el dióxido de nitrógeno (NO2), pero empeoró sustancialmente respecto al ozono, alcanzando los niveles más altos de este contaminante desde 2015 y recuperando las concentraciones previas a la pandemia de la COVID-19.
  • El informe toma como referencia los nuevos valores límite de la Directiva 2024/2881, que deberán alcanzarse antes de 2030, de acuerdo a los cuales el aire contaminado afectó en 2025 a dos tercios de la población española, lo que expresa la magnitud del reto a asumir por las administraciones en los próximos tres años para alinearse con la nueva legislación.
  • Considerando la normativa vigente, la población que respiró aire contaminado por encima de los obsoletos límites legales actuales fue de todavía 9 millones de personas, la quinta parte de la total, tras quince años de su entrada en vigor, en Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura y el interior de Cataluña, Jaén y Murcia. Y la superficie expuesta a niveles de contaminación que dañan la vegetación alcanzó 84.000 km2, una sexta parte del territorio.
  • Si se tienen en cuenta los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mucho más estrictos que los límites legales vigentes y nuevos, y el objetivo a largo plazo para proteger la vegetación de la Unión Europea, el aire contaminado afectó en 2025 a toda la población española y a 430.000 kilómetros cuadrados, el 85 % del territorio.
  • Las partículas (PM10 y PM2,5) y el dióxido de nitrógeno (NO2) siguieron afectando a la práctica totalidad de la población española, registrándose en todo el Estado 804 y 160 superaciones de los umbrales de alerta de PM10 y PM2,5, respectivamente. Aunque Barcelona y Madrid cumplieron el obsoleto límite legal anual del NO2, las principales áreas urbanas españolas excedieron el nuevo valor límite anual a alcanzar antes de 2030.
  • El ozono sigue siendo el contaminante que presenta una mayor extensión y el más estrechamente ligado al cambio climático, batiendo su récord histórico en la ciudad de Madrid. Coincidiendo con las olas de calor de junio-julio y agosto, en 2025 se produjeron 308 superaciones del umbral de información, concentradas en la Comunidad de Madrid, así como 4 superaciones del umbral de alerta, en Puertollano y el Camp de Tarragona.
  • La contaminación del aire es la primera causa ambiental de muerte. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, en 2023 fallecieron prematuramente hasta 24.000 personas en el Estado español por enfermedades agravadas por la mala calidad del aire. Los episodios de contaminación son responsables de 62.000 ingresos hospitalarios anuales, según el Instituto de Salud Carlos III. Los costes sanitarios, laborales y productivos de la contaminación alcanzan 32.000 millones de euros al año, el 2,4 % del PIB español.
  • Ecologistas en Acción ha realizado entre 2020 y 2026 diversas campañas de medición de NO2 en los accesos a algunos de los centros escolares con más tráfico motorizado de medio centenar de ciudades, resultando que la población infantil está expuesta a niveles muy elevados de contaminación, por encima de los registrados en las estaciones oficiales de control de la calidad del aire en cada ciudad. Lo que además cuestiona su ubicación, por lo que la organización ambiental pide su revisión para las estaciones urbanas de tráfico.
  • La información a la ciudadanía por las administraciones públicas no es ni adecuada ni ajustada a la gravedad del problema. El visor estatal de calidad del aire lleva sin funcionar desde el pasado 8 de febrero, por un hackeo que el Gobierno no termina de solucionar.
  • Ecologistas en Acción pide al Gobierno la urgente transposición de la Directiva europea de calidad del aire, así como la aprobación del Plan Nacional de Ozono, tras cinco años de estudios científicos preparatorios, mientras ocho comunidades carecen aún de planes autonómicos para reducir este contaminante, pese a las condenas recibidas del Tribunal Supremo y los tribunales de Castilla y León, Navarra, Cataluña y Comunitat Valenciana.
  • La mayor parte de las administraciones autonómicas y locales no han elaborado o adaptado al Protocolo marco del Estado sus protocolos de actuación frente a los episodios de contaminación, pese a haber vencido hace tres años y medio el plazo legal para ello. El Gobierno tramita una elevación sustancial de los actuales umbrales de información y alerta para las partículas, que comportaría una injustificada regresión ambiental y sanitaria.
  • La única forma de mejorar la calidad del aire en las ciudades es disminuir el tráfico motorizado, potenciando la movilidad activa peatonal y ciclista y el transporte público eléctrico. También es necesario promover el ahorro energético, ordenar el actual despliegue caótico de las energías renovables, adoptar las mejores técnicas industriales disponibles, reducir el uso del avión, acordar Áreas de Control de Emisiones ambiciosas para el Mar Mediterráneo y el Atlántico Noreste, y una moratoria para las nuevas macrogranjas.
  • Vencido hace tres años y medio el plazo para que todas las ciudades de más de 50.000 habitantes establezcan zonas de bajas emisiones, para mejorar la calidad del aire y mitigar el cambio climático, la mitad de ellas no han cumplido siquiera formalmente esta obligación. pese a los abundantes fondos públicos que están recibiendo para su implantación.

 

Informe completo y resumen en castellano:
La calidad del aire en el Estado español durante 2025

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[Informe] La calidad del aire en el Estado español durante 2025

 

 

 

En los últimos años, la práctica totalidad de la población española y europea viene respirando aire contaminado, que incumple los estándares recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualizados por última vez en 2021. Esta situación ha sido puesta de manifiesto por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) y, en nuestro país, por los informes sobre la calidad del aire en el Estado español que desde hace dos décadas viene publicando anualmente Ecologistas en Acción.

Las últimas estimaciones globales de la AEMA y la OMS sobre la repercusión sanitaria de la contaminación atmosférica siguen siendo muy preocupantes. Elevan en el año 2023 hasta 330.000 las muertes atribuibles a la mala calidad del aire en los países europeos. En España, las víctimas de la contaminación fueron ese año según la AEMA hasta 24.000, 13.300 por partículas inferiores a 2,5 micras de diámetro (PM2,5), 4.100 atribuibles al dióxido de nitrógeno (NO2) y 6.600 por exposición a ozono troposférico.

El coste económico medio de la mortalidad prematura, de la pérdida de días de trabajo y de la reducción de la productividad de las masas de agua, los cultivos y los bosques, ocasionados por la contaminación del aire, se ha estimado en 32.000 millones de euros anuales en el periodo 2021-2027, equivalentes al 2,4 por ciento del Producto Interior Bruto español.

Respirar aire limpio y sin riesgos para la salud es un derecho humano. Está sobradamente demostrado que la contaminación atmosférica causa daños a la salud de las personas y al medio ambiente. Se trata de un problema con una importante vertiente local, pero también de magnitud planetaria, ya que los contaminantes pueden viajar largas distancias.

Como ha demostrado la dramática pandemia que vivimos entre 2020 y 2021, el origen de este problema en las áreas urbanas se encuentra principalmente en las emisiones originadas por el tráfico motorizado, a las que se suman en mucha menor proporción las causadas por las calefacciones, así como las ocasionadas por el tráfico marítimo y aéreo en aquellas ciudades que disponen de puerto y/o aeropuerto próximos. Siendo en última instancia la utilización masiva de combustibles fósiles en el transporte y la industria la causa de la mala calidad del aire, y de otros graves problemas ambientales como el cambio climático global.

En el marco del Pacto Verde Europeo, el Plan de Acción “Hacia una Contaminación Cero” de la Comisión Europea persigue reducir para 2030 el número de muertes prematuras atribuibles a la contaminación del aire en un mínimo de un 55 por ciento, en relación con las de 2005, centrándose en las partículas PM2,5. Con este objetivo, la Unión Europea ha adoptado la nueva Directiva (UE) 2024/2881 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre de 2024, sobre la calidad del aire ambiente y una atmósfera más limpia en Europa, pendiente de trasposición por los Estados miembros.

En este contexto, el presente informe pretende dibujar una imagen amplia y fiel de la situación de la calidad del aire en nuestro país durante el año 2025, en relación con la protección de la salud y de la vegetación, a partir de la nueva legislación europea y de las directrices sanitarias de la OMS. La población estudiada es de 49,1 millones de personas, y representa toda la empadronada a 1 de enero de 2025 en el Estado español.

Para la elaboración de este informe se han recopilado los datos oficiales de 780 estaciones de medición repartidas por todo el Estado, titularidad de las Comunidades y Ciudades Autónomas, de los Ayuntamientos que disponen de red de medición propia, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), de algunas autoridades portuarias del Estado y de los principales aeropuertos gestionados por AENA.

Ecologistas en Acción agradece el esfuerzo de los gestores de las redes de vigilancia de la calidad del aire de todas estas administraciones y entidades, a la hora de facilitar la información solicitada, y espera que el presente informe contribuya un año más a alentar el necesario debate sobre el actual modelo energético y la calidad del aire que respiramos.

Principales resultados del informe

El presente estudio analiza la calidad del aire que respiró en 2025 la población española (49,1 millones de personas), en relación con la protección de la salud humana y con la protección de la vegetación y los ecosistemas. Asimismo, se evalúa de manera específica la calidad del aire en los principales aeropuertos, que se añaden así a los puertos del Estado incorporados al informe en 2017, con una incidencia potencial muy relevante en los núcleos urbanos en los que se localizan.

Los resultados provienen de los datos facilitados por las Administraciones estatal, autonómicas, locales, aeroportuarias y portuarias a partir de sus redes de medición de la contaminación, cubriendo en 2025 un total de 780 estaciones fijas repartidas entre las 132 zonas principales en que se divide el territorio español a los efectos de evaluar la calidad del aire, considerando en el presente informe la Ciudad Autónoma de Melilla como una única zona, a diferencia del criterio oficial.

Desde el punto de vista meteorológico, el año 2025 ha sido poco favorable para la acumulación de partículas y dióxido de nitrógeno en invierno, pero propicio para la formación de ozono en el verano más cálido desde al menos 1961, con un periodo primaveral templado e inestable, de gran actividad vegetal, y unos meses estivales favorables por sus elevadas temperaturas e intensas y prolongadas olas de calor, registrando diversos episodios de partículas y ozono. La ola de incendios forestales del mes de agosto contribuyó a agravar esta contaminación del aire.

Los contaminantes más problemáticos en el Estado español durante 2025 han sido las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5), el dióxido de nitrógeno (NO2) y el ozono troposférico (O3). Para el cálculo del porcentaje de población española que ha respirado aire contaminado y de la superficie expuesta a niveles que dañan la vegetación se han tenido en cuenta estos cuatro contaminantes, si bien se ha recopilado y evaluado asimismo la información disponible sobre otros contaminantes regulados legalmente como dióxido de azufre (SO2), monóxido de carbono (CO), benceno (C6H6), benzo(α)pireno (BaP) y metales pesados (arsénico, cadmio, níquel y plomo).

El año pasado, la calidad del aire en España mejoró con relación a las partículas respirables (PM10), a las partículas finas (PM2,5) y sobre todo al NO2, pero empeoró sustancialmente respecto al ozono, alcanzando los niveles más altos de este contaminante desde el año 2015 y recuperando las concentraciones previas a la crisis de la COVID-19, con alzas y bajas según los territorios. Estos contaminantes volvieron a afectar durante 2025 a todo el territorio español, excediendo los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, en gran medida, también los nuevos límites legales aprobados para 2030 por la Unión Europea.

La población que respiró aire contaminado en el Estado español según los nuevos valores límite y objetivo aprobados para 2030 por la Unión Europea (Directiva 2024/2881, pendiente de trasposición por el Gobierno) alcanzó 32,6 millones de personas, es decir un 66,3 % de toda la población y casi dos millones más de personas afectadas que en 2024. En otras palabras, dos de cada tres españoles respiraron en 2025 un aire que incumple los nuevos estándares legales, expresando la magnitud del reto a asumir por las administraciones en los próximos tres años para alinearse con la nueva legislación europea.

Considerando los obsoletos valores límite y objetivo establecidos por la legislación todavía vigente (Directiva 2008/50/CE y Real Decreto 102/2011), la población que vive en zonas donde el año pasado se incumplieron dichos límites fue de 9,1 millones de personas, lo que representa un 18,6 % de toda la población. En otras palabras, casi uno de cada cinco españoles respiró en 2025 un aire que todavía incumple los estándares legales actuales, década y media después de su entrada completa en vigor. Esta situación supone un aumento de casi un millón de personas afectadas respecto a 2024, por la mayor repercusión del ozono, aunque muy por debajo del incumplimiento legal previo a la pandemia, por la caída del NO2.

Si se tienen en cuenta los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mucho más estrictos que los límites legales (y más acordes con una adecuada protección de la salud), como en años anteriores toda la población española respiró en 2025 un aire con niveles de contaminación superiores a los recomendados, con la única incógnita de la ciudad de Cáceres, sin medidor de contaminación desde octubre de 2024. La actualización en 2021 de los estándares de calidad del aire de la OMS, ahora mucho más exigentes para contaminantes como el NO2, las partículas PM10 y PM2,5 y el ozono, explica el aumento de las personas afectadas respecto a 2019.

La superficie expuesta a niveles de contaminación que dañan la vegetación y los ecosistemas, según los niveles críticos y el valor objetivo establecidos para los contaminantes regulados por la legislación vigente (Directiva 2008/50/CE y Real Decreto 102/2011) y mantenidos por la nueva, alcanzó 84.000 kilómetros cuadrados, es decir un 16,6 % del territorio español, la tercera parte de superficie que en 2019 y la segunda cifra más baja desde la aprobación y entrada en vigor de las normas indicadas. En otras palabras, la sexta parte del territorio español soportó en 2025 una contaminación atmosférica que incumple los estándares legales vigentes para proteger los cultivos agrícolas, los montes y los ecosistemas naturales.

Si se tiene en cuenta el objetivo a largo plazo para la protección de la vegetación establecido por la normativa actual y nueva para el ozono troposférico, la superficie expuesta a niveles de contaminación que dañan la vegetación se incrementó hasta los 429.000 kilómetros cuadrados, un 85,0 % del territorio español, recuperando la magnitud de los años previos a la pandemia. En otras palabras, la mayor parte del territorio español siguió soportando en 2025 una contaminación atmosférica que daña los cultivos agrícolas, los montes y los ecosistemas naturales.

El año 2025 fue húmedo y el tercero más cálido en España desde al menos 1961, de manera que los cuatro últimos años han sido los más tórridos desde que se dispone de registros. La inestabilidad atmosférica y el calor invernales inhibieron los episodios de contaminación por NO2 y partículas, rebajando las intrusiones de polvo procedente del norte de África, con una caída de los episodios de calima en Canarias, en un año en que se produjeron respectivamente 804 y 160 superaciones de los umbrales de alerta establecidos por la normativa española para las partículas PM10 y PM2,5. El extremado calor estival contribuyó al aumento de las concentraciones de ozono, en especial durante las tres intensas y prolongadas olas de calor de junio-julio y agosto, a lo largo de las que se produjeron 308 superaciones del umbral de información y 4 superaciones del umbral de alerta.

El cambio climático se confirma así como el factor determinante en el agravamiento de los episodios de mala calidad del aire por ozono durante el año pasado, como efecto derivado del incremento de la radiación solar y la reducción de las precipitaciones, a sumar a otros “inconvenientes” ambientales como la menor disponibilidad de agua, la desertificación de amplios territorios tropicales y subtropicales o la mayor frecuencia de catástrofes naturales ligadas al clima, entre las que en España hay que destacar los virulentos incendios forestales de 2025, cuyas emisiones han contribuido a elevar los niveles de partículas y ozono.

No obstante, el factor esencial para explicar la ligera caída general de la contaminación atmosférica durante 2025, más allá de la coyuntura meteorológica, es la evolución reciente del modelo energético. Así, aunque la combustión de petróleo superó el año pasado las magnitudes previas a la pandemia de la COVID-19, los consumos de gas natural y de electricidad se mantuvieron respectivamente un 17 % y un 4 % por debajo de los de 2019, por efecto del aumento de las temperaturas. Además, las fuentes renovables incrementaron su aportación hasta el 57 % de la generación eléctrica, limitando las emisiones de las centrales térmicas de gas y fueloil, tras la clausura de las de carbón, las más contaminantes.

La principal fuente de contaminación en las áreas urbanas, donde vive la mayor parte de la población, es el tráfico motorizado. En determinadas áreas fabriles y en el entorno de las centrales termoeléctricas de carbón y petróleo todavía operativas son estas fuentes industriales las que condicionan de manera decisiva la calidad del aire. En el resto de las áreas suburbanas y rurales el problema fundamental obedece a las transformaciones químicas de los contaminantes primarios emitidos por el tráfico urbano, las industrias y la ganadería intensiva para formar otros derivados como las partículas PM2,5 secundarias y el ozono, de manera que hoy en día no hay apenas territorios libres de contaminación atmosférica.

Un problema específico al que se presta atención en este informe es la repercusión del tráfico aéreo y marítimo en los principales aeropuertos y puertos del Estado. Con la información aportada por AENA y las autoridades portuarias, se puede concluir que estas instalaciones podrían haber tenido una repercusión relevante en la calidad del aire de las ciudades en las que se ubican, por el fuerte crecimiento de la navegación aérea y marítima de cruceros en 2025. En los puertos de Almería, Barcelona, Escombreras (Murcia), Ibiza, Tarragona y Vigo se superó el valor límite diario legal de PM10, por el movimiento y el almacenamiento al aire libre de graneles sólidos. Y el aeropuerto de Madrid Barajas provocó en el Corredor del Henares madrileño múltiples superaciones de los estándares legales de ozono.

Las partículas respirables PM10 redujeron su presencia en Canarias y en la Península debido a la menor frecuencia de los episodios de intrusión de polvo africano, dentro de la tendencia general creciente estrechamente relacionada con el cambio climático. No obstante, 15 estaciones de medición en Alcañiz (Teruel), Gijón, Oviedo, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, Puertollano y Lorca (Murcia) y en los puertos anteriormente citados superaron el obsoleto valor límite diario todavía vigente, en un año en que se produjeron 804 superaciones del umbral de alerta establecido por la normativa española para este contaminante.

La medición y evaluación de las partículas finas PM2,5 resulta aún insuficiente en la mayor parte de las redes de control autonómicas. Todavía son escasos los puntos de muestreo de este contaminante, con Comunidades Autónomas (CC.AA.) en las que tan solo unas pocas estaciones disponen de equipos de medición, y con porcentajes de captura de datos muy bajos, mientras siete zonas incluso carecen de analizadores.

Aunque durante 2025 los niveles de partículas PM2,5 no excedieron el obsoleto valor límite anual vigente, se produjeron 160 superaciones del umbral de alerta establecido por la normativa española para este contaminante.

Los niveles de NO2 se redujeron en 2025 un 30 % respecto a la concentración promedio de este contaminante entre 2012 y 2019, pese al incremento post-COVID de la movilidad motorizada, probablemente por la renovación y menor dieselización del parque circulante de vehículos. Por tercer año seguido desde su entrada en vigor en 2010, ninguna ciudad española incumplió el año pasado el obsoleto límite legal anual de NO2. No obstante, las áreas urbanas de A Coruña, Algeciras, Barcelona, Bilbao, Burgos, Ceuta, Córdoba, Granada, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Palma, Pamplona, Sevilla, Talavera de la Reina, València, Vigo y Zaragoza rebasaron el nuevo valor límite anual aprobado para 2030 por la Unión Europea.

Ecologistas en Acción ha realizado entre 2020 y 2026 diversas campañas de medición de NO2 con captadores pasivos analizados en laboratorios acreditados en los accesos a algunos de los centros escolares con más tráfico motorizado de medio centenar de ciudades españolas, con el resultado de que la población infantil está a menudo expuesta a niveles muy elevados de contaminación, por encima de los registrados en las estaciones oficiales orientadas al tráfico en cada ciudad. Lo que además cuestiona la ubicación de las estaciones de control de la calidad del aire, apreciación ratificada por el informe de la organización ambiental “Análisis de la ubicación de las estaciones urbanas de medición de la calidad del aire orientadas al tráfico en ciudades españolas”, para 25 estaciones y ciudades.

El contaminante que siguió presentando una mayor extensión y afección a la población fue un año más el ozono troposférico. La ciudad de Madrid alcanzó los niveles más elevados de este contaminante desde que se dispone de registros, con todas sus estaciones de medición por encima del actual valor objetivo para la protección de la salud, al igual que otras catorce zonas en la Comunidad de Madrid, Andalucía, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura y Región de Murcia. Coincidiendo con las olas de calor de junio-julio y agosto, se produjeron 308 superaciones del umbral de información, así como 4 superaciones del umbral de alerta en la Comarca de Puertollano y el Camp de Tarragona.

La contaminación del aire es un asunto muy grave, que según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) causó en 2023 hasta 24.000 muertes atribuibles en el Estado español, trece veces más que los accidentes de tráfico en ese año. Si bien su frecuencia se limita a unos pocos días o semanas al año, los episodios de contaminación son responsables de 10.000 de esas muertes prematuras, así como de 62.000 ingresos hospitalarios anuales, según el Instituto de Salud Carlos III. Con altibajos según el año considerado, los incumplimientos de los nuevos límites legales aprobados para 2030 por la Unión Europea y de las recomendaciones de la OMS son generalizados y se vienen repitiendo desde hace años. El empeoramiento de la situación respecto al ozono en 2025 es en este sentido una pésima noticia.

Los contaminantes atmosféricos también afectan de manera severa a la salud vegetal y a los ecosistemas, reduciendo la productividad de las plantas, aumentando su vulnerabilidad a las enfermedades y plagas o incrementando de manera excesiva los nutrientes presentes en el agua y el suelo, provocando su eutrofización. La AEMA destaca a Italia y España como los dos países europeos con mayores daños de la contaminación por ozono sobre la agricultura, afectando en nuestro país según esta fuente a dos terceras partes de la superficie cultivada.

El coste económico medio de la mortalidad prematura, de la pérdida de días de trabajo y de la reducción de la productividad de las masas de agua, los cultivos y los bosques, ocasionado por la contaminación del aire, se ha estimado en 32.000 millones de euros anuales en el periodo 2021-2027, equivalentes al 2,4 por ciento del Producto Interior Bruto español. Aunque los cambios necesarios en los modos de producción y en el transporte implican importantes inversiones, la Comisión Europea estima que los beneficios superan en más de cuatro veces a los costes.

La información al ciudadano no es ni adecuada ni ajustada a la gravedad del problema. Buena parte de la información contenida en el presente informe ha debido solicitarse directamente a los Organismos responsables por no estar disponible en sus páginas web, resultando por lo tanto inaccesible y a menudo ininteligible para el público. El índice nacional de calidad del aire aprobado por el Gobierno califica como regulares o buenos niveles de contaminación que pueden ser dañinos para la salud, por lo que debería adaptarse a las actuaes directrices de la OMS. Y el visor estatal de calidad del aire lleva sin facilitar información desde el 8 de febrero de 2026, por un problema con la base de datos nacional que el Gobierno no termina de solucionar.

Los Planes de Mejora de la Calidad del Aire para reducir la contaminación, obligatorios según la legislación vigente, en muchos casos no existen, y en otros apenas si tienen efectividad por la falta de voluntad política para acometer medidas estructurales sobre el transporte o la industria. En el caso de las numerosas zonas donde se incumplen los objetivos legales de ozono, repartidas por una docena de CC.AA., estos planes a veces ni siquiera existen, mientras el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) tampoco ha aprobado hasta la fecha el Plan Nacional de Ozono, que lleva demorando una década.

Hasta la fecha, son pocas las ciudades y regiones (Asturias, Barcelona, Cataluña, Galicia, León, Madrid, Murcia, Sevilla, València, Valladolid, Vitoria, Zaragoza) que cuentan con Planes de Acción a Corto Plazo frente a los episodios de contaminación bajo situaciones meteorológicas adversas. El establecimiento por el Gobierno de umbrales de alerta para las partículas y la aprobación por MITECO y CC.AA. de un Protocolo marco para los protocolos autonómicos y locales son dos buenas iniciativas, pero la mayor parte de estas administraciones todavía no han adaptado sus protocolos de actuación, pese a haber vencido hace tres años y medio el plazo legal para ello, y el Gobierno central está tramitando una elevación sustancial de los actuales umbrales de información y alerta para las partículas, que de aprobarse comportaría una injustificada regresión ambiental y sanitaria.

La vigente legislación europea y española se mantiene muy alejada de los valores de concentración máxima recomendados por la OMS para ciertos contaminantes, basados en las evidencias científicas de la relación entre contaminación atmosférica y salud. La aprobación por la Unión Europea de la nueva Directiva 2024/2881, que actualiza los límites legales para acercarlos a las guías de la OMS, es un paso adelante que beneficiará la salud pública, pero para que este avance se consolide es necesario que el Gobierno español la transponga ya, con urgencia.

Las principales vías de actuación para reducir la contaminación del aire son: la reducción del tráfico motorizado en las ciudades, con un urbanismo de proximidad y potenciando el transporte público eléctrico y los medios activos peatonal y ciclista; la reconversión ecológica del transporte interurbano desde la carretera a un ferrocarril convencional mejorado y socialmente accesible; el ahorro y la eficiencia energética; una generación eléctrica renovable ordenada, en sustitución de las centrales termoeléctricas de combustibles fósiles; la adopción generalizada de las mejores técnicas industriales disponibles para prevenir la contaminación; la implantación de Áreas de Control de Emisiones de Nitrógeno (NECA) en el Mar Mediterráneo y el Atlántico Noreste; la reducción del tráfico aéreo, evitando nuevas ampliaciones de aeropuertos; la reducción y el compostaje de los residuos biodegradables; una moratoria para las nuevas grandes explotaciones ganaderas industriales; y una fiscalidad a los combustibles fósiles que corrija el favorable tratamiento otorgado a los vehículos diésel, al transporte marítimo y a la aviación.

Vencido hace tres años y medio el plazo otorgado por la Ley de Cambio Climático y Transición Energética para que todos los municipios de más de 50.000 habitantes establecieran zonas de bajas emisiones, para mejorar la calidad del aire urbano y mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero, la mitad de las ciudades no han cumplido siquiera formalmente esta obligación, pese a los abundantes fondos públicos que los ayuntamientos están recibiendo para su implantación. La escasa sensibilidad ambiental de las autoridades locales y de algunas instancias judiciales está lastrando la aplicación de esta herramienta, esencial para reducir la contaminación atmosférica en las ciudades.

Buena prueba de la gravedad de la situación y de la falta de actuación relevante de las administraciones frente a la contaminación del aire son la condena al Reino de España por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, mediante Sentencia de 22 de diciembre de 2022, por el incumplimiento reiterado y sistemático desde el año 2010 del límite legal anual de dióxido de nitrógeno en las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona, así como las sentencias del Tribunal Supremo (2020 y 2026) y los tribunales superiores de Castilla y León (2018 y 2023), Navarra (2021), Cataluña (2022) y Comunitat Valenciana (2023) declarando la obligación de dichas CC.AA. de aprobar planes de calidad del aire para reducir los niveles de ozono.

La crisis sanitaria de la COVID-19 demostró que la reducción estructural del transporte y la descarbonización de la industria y los edificios son las mejores herramientas para mejorar la calidad del aire que respiramos, en las ciudades y en las zonas rurales. La dramática situación creada por la pandemia ha corroborado algo en lo que vienen insistiendo desde hace años la comunidad científica y las organizaciones ambientales: que la rebaja de las emisiones es efectiva para combatir la contaminación y supone una importante mejora de la salud pública. Por ello, Ecologistas en Acción desarrolla en España la campaña europea Clean Cities, para pedir a las administraciones una reducción drástica del uso del coche en las ciudades, que permita redistribuir el espacio urbano para fomentar la movilidad activa peatonal y ciclista, al tiempo que se potencia el transporte colectivo, con una financiación pública razonable.

En resumen: el incremento en 2025 de los niveles de ozono respecto a los registrados durante 2024 y años anteriores a la crisis de la COVID-19 obliga a considerar el cambio climático como un serio obstáculo para la rebaja de la contaminación atmosférica, más allá del aumento del consumo de combustibles fósiles que pueda acompañar el actual ciclo de acumulación económica. Asimismo, nos recuerda que estamos todavía lejos de una situación sanitariamente aceptable, con arreglo a las directrices de la OMS y también a los nuevos límites legales a alcanzar antes de 2030. La evolución futura del problema dependerá de las lecciones aprendidas de la pandemia y de la actual crisis energética.

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La contaminación del aire empeora en la capital hispalense

23 Junio 2026 at 12:02

Informe estatal de calidad del aire 2025: resultados para Sevilla

  • El informe sobre la calidad del aire de Ecologistas en Acción concluye que toda la población de Sevilla y su área metropolitana estuvieron expuestos durante 2025 a una contaminación que excede los nuevos límites legales.
  • Los peores registros de mala calidad del aire se registraron en las estaciones de Torneo, Ranilla y Santa Clara en la ciudad de Sevilla y el Aljarafe en el área metropolitana.

El informe elaborado por Ecologistas en Acción analiza los datos recogidos en 780 estaciones oficiales de medición de calidad del aire instaladas en todo el Estado español, entre ellas 11 situadas en la provincia de Sevilla. Entre sus principales conclusiones, destacan:

  • El año 2025 fue húmedo y el tercero más cálido en España desde al menos 1961. El extremado calor estival contribuyó al aumento de las concentraciones de ozono, en especial durante las olas de calor de junio-julio y agosto, pero bajaron los episodios de calima.
  • Durante 2025, la calidad del aire en Sevilla se mantuvo estable pero no mejoró con relación a las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5), pero empeoró respecto al dióxido de nitrógeno (NO2) y sobre todo en relación al ozono.
  • El informe toma como referencia los nuevos valores límite de la Directiva 2024/2881, que deberán alcanzarse antes de 2030, de acuerdo a los cuales el aire contaminado afectó en 2025 al 96 % de la población de Sevilla y su área metropolitana, lo que expresa la magnitud del reto a asumir por las administraciones en los próximos tres años para alinearse con la nueva legislación.
  • Considerando la normativa actualmente vigente, las estaciones de Torneo, Santa Clara, Ranilla y Bermejales en Sevilla y en Alcalá de Guadaíra superaron los límites de partículas en suspensión PM10 y PM2,5. También las estaciones de Santa Clara y el Aljarafe referido al ozono los registros estuvieron por encima de los obsoletos límites legales actuales.
  • Si se tienen en cuenta los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mucho más estrictos que los límites legales vigentes y nuevos, el aire contaminado afectó a la totalidad de la población.

La contaminación del aire es la primera causa ambiental de muerte. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, en 2023 fallecieron prematuramente hasta 24.000 personas en el Estado español por enfermedades agravadas por la mala calidad del aire, 4.000 en Andalucía. Según el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGLOBAL) se podría evitar más de 600 muertes en Sevilla por la mala calidad del aire. Los costes sanitarios, laborales y productivos de la contaminación alcanzan 32.000 millones de euros al año, el 2,4 % del PIB español.

Ecologistas en Acción realizó entre 2024 y 2025 campañas de medición de NO2 en los entornos de los centros escolares de Sevilla capital y el área metropolitana concretamente en las del Aljarafe y los Alcores, con el resultado de que la población educativa está expuesta a niveles muy elevados de contaminación, por encima de los nuevos valores límite de la Directiva 2024/2881.

La única forma de mejorar la calidad del aire en las ciudades es reducir el tráfico motorizado, potenciando la movilidad activa peatonal y ciclista y el transporte público eficiente y de fuente renovables. Además de la activación real de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), no se comprende la propuesta de modificación de la normativa, pactada entre PP y Vox, que introduce una nueva regulación sancionadora para la ZBE de la Cartuja y contradice los principios establecidos en el Real Decreto 1052/2022, que fija los requisitos mínimos para garantizar su eficacia.

Ecologistas en Acción también se congratula con el Ayuntamiento de Sevilla por el anuncio sobre la peatonalización de parte de Triana (calles Pureza, Betis, etc.) y del centro histórico, una medida que coincide con lo planteado en el antiguo “Plan Respira” y que responde a varios de los criterios necesarios para la declaración de una Zona de Bajas Emisiones. Esta actuación supone un avance en una de las reivindicaciones que la organización lleva defendiendo desde hace años. Según el alcalde parece decidido a acabar con la fama de que Sevilla sea la única capital andaluza que no restringe el tráfico en su Casco Antiguo.

Informe completo y resumen

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La contaminación del aire repunta en España por el cambio climático y la mayor combustión de petróleo

  • El informe sobre la calidad del aire de Ecologistas en Acción concluye que 33 millones de personas estuvimos expuestas en 2025 a unos niveles de contaminación que exceden los nuevos límites aprobados para 2030 por la Unión Europea.
  • Las principales áreas urbanas incumplieron el nuevo límite legal anual del dióxido de nitrógeno, el contaminante más relacionado con el tráfico. Pero la mayoría de las ciudades siguen sin implantar zonas de bajas emisiones eficaces, como es obligado.

 

El informe elaborado por Ecologistas en Acción analiza los datos recogidos en 780 estaciones oficiales de medición instaladas en todo el Estado español, entre ellas las de los principales aeropuertos y puertos estatales. Presenta datos exhaustivos de la calidad del aire, desglosados por comunidades autónomas y por sustancias contaminantes.

Entre sus principales conclusiones, destacan:

  • El año 2025 fue húmedo y el tercero más cálido en España desde al menos 1961. El extremado calor estival contribuyó al aumento de las concentraciones de ozono, en especial durante las olas de calor de junio-julio y agosto, pero bajaron los episodios de calima. La ola de incendios forestales de agosto contribuyó a agravar la contaminación por partículas.
  • La quema de petróleo alcanzó el año pasado su nivel más elevado desde 2011, impulsada por el mayor consumo de combustibles de aviación y de automoción. Si bien el uso de gas se mantuvo un 17 % por debajo del de 2019 y las fuentes renovables cubrieron el 57 % de la demanda eléctrica, limitando las emisiones de las centrales térmicas.
  • Durante 2025 la calidad del aire en España mejoró ligeramente con relación a las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5) y el dióxido de nitrógeno (NO2), pero empeoró sustancialmente respecto al ozono, alcanzando los niveles más altos de este contaminante desde 2015 y recuperando las concentraciones previas a la pandemia de la COVID-19.
  • El informe toma como referencia los nuevos valores límite de la Directiva 2024/2881, que deberán alcanzarse antes de 2030, de acuerdo a los cuales el aire contaminado afectó en 2025 a dos tercios de la población española, lo que expresa la magnitud del reto a asumir por las administraciones en los próximos tres años para alinearse con la nueva legislación.
  • Considerando la normativa vigente, la población que respiró aire contaminado por encima de los obsoletos límites legales actuales fue de todavía 9 millones de personas, la quinta parte de la total, tras quince años de su entrada en vigor, en Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura y el interior de Cataluña, Jaén y Murcia. Y la superficie expuesta a niveles de contaminación que dañan la vegetación alcanzó 84.000 km2, una sexta parte del territorio.
  • Si se tienen en cuenta los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mucho más estrictos que los límites legales vigentes y nuevos, y el objetivo a largo plazo para proteger la vegetación de la Unión Europea, el aire contaminado afectó en 2025 a toda la población española y a 430.000 kilómetros cuadrados, el 85 % del territorio.
  • Las partículas (PM10 y PM2,5) y el dióxido de nitrógeno (NO2) siguieron afectando a la práctica totalidad de la población española, registrándose en todo el Estado 804 y 160 superaciones de los umbrales de alerta de PM10 y PM2,5, respectivamente. Aunque Barcelona y Madrid cumplieron el obsoleto límite legal anual del NO2, las principales áreas urbanas españolas excedieron el nuevo valor límite anual a alcanzar antes de 2030.
  • El ozono sigue siendo el contaminante que presenta una mayor extensión y el más estrechamente ligado al cambio climático, batiendo su récord histórico en la ciudad de Madrid. Coincidiendo con las olas de calor de junio-julio y agosto, en 2025 se produjeron 308 superaciones del umbral de información, concentradas en la Comunidad de Madrid, así como 4 superaciones del umbral de alerta, en Puertollano y el Camp de Tarragona.
  • La contaminación del aire es la primera causa ambiental de muerte. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, en 2023 fallecieron prematuramente hasta 24.000 personas en el Estado español por enfermedades agravadas por la mala calidad del aire. Los episodios de contaminación son responsables de 62.000 ingresos hospitalarios anuales, según el Instituto de Salud Carlos III. Los costes sanitarios, laborales y productivos de la contaminación alcanzan 32.000 millones de euros al año, el 2,4 % del PIB español.
  • Ecologistas en Acción ha realizado entre 2020 y 2026 diversas campañas de medición de NO2 en los accesos a algunos de los centros escolares con más tráfico motorizado de medio centenar de ciudades, resultando que la población infantil está expuesta a niveles muy elevados de contaminación, por encima de los registrados en las estaciones oficiales de control de la calidad del aire en cada ciudad. Lo que además cuestiona su ubicación, por lo que la organización ambiental pide su revisión para las estaciones urbanas de tráfico.
  • La información a la ciudadanía por las administraciones públicas no es ni adecuada ni ajustada a la gravedad del problema. El visor estatal de calidad del aire lleva sin funcionar desde el pasado 8 de febrero, por un hackeo que el Gobierno no termina de solucionar.
  • Ecologistas en Acción pide al Gobierno la urgente transposición de la Directiva europea de calidad del aire, así como la aprobación del Plan Nacional de Ozono, tras cinco años de estudios científicos preparatorios, mientras ocho comunidades carecen aún de planes autonómicos para reducir este contaminante, pese a las condenas recibidas del Tribunal Supremo y los tribunales de Castilla y León, Navarra, Cataluña y Comunitat Valenciana.
  • La mayor parte de las administraciones autonómicas y locales no han elaborado o adaptado al Protocolo marco del Estado sus protocolos de actuación frente a los episodios de contaminación, pese a haber vencido hace tres años y medio el plazo legal para ello. El Gobierno tramita una elevación sustancial de los actuales umbrales de información y alerta para las partículas, que comportaría una injustificada regresión ambiental y sanitaria.
  • La única forma de mejorar la calidad del aire en las ciudades es disminuir el tráfico motorizado, potenciando la movilidad activa peatonal y ciclista y el transporte público eléctrico. También es necesario promover el ahorro energético, ordenar el actual despliegue caótico de las energías renovables, adoptar las mejores técnicas industriales disponibles, reducir el uso del avión, acordar Áreas de Control de Emisiones ambiciosas para el Mar Mediterráneo y el Atlántico Noreste, y una moratoria para las nuevas macrogranjas.
  • Vencido hace tres años y medio el plazo para que todas las ciudades de más de 50.000 habitantes establezcan zonas de bajas emisiones, para mejorar la calidad del aire y mitigar el cambio climático, la mitad de ellas no han cumplido siquiera formalmente esta obligación. pese a los abundantes fondos públicos que están recibiendo para su implantación.

 

Informe completo y resumen en castellano:
La calidad del aire en el Estado español durante 2025

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