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AnteayerSalida Principal

El fin de la violencia

Una noticia reciente: El Gobierno lleva a la Fiscalía los discursos de odio contra meteorólogos y divulgadores climáticos. Una vez más, vemos que la polarización y el negacionismo trabajan para ciertos intereses (destructivos).

Para corregir un error, lo primero es admitirlo. Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.

  • El patriarcado se reconoce cuando vemos la agresividad contra las mujeres y los niños.
  • El antropocentrismo —decía Marta Tafalla— nos ha llevado a que se pierdan especies a un ritmo insólito.
  • El ecocidio es una forma de brutalidad contra toda la biosfera, humanos incluidos (especialmente mujeres, niños y personas pobres).
  • El racismo —disfraz común de la aporofobia— necesita violencia sobre la que articularse.
  • Los paraísos fiscales, el turismo depredador o los impuestos regresivos (el IVA, por ejemplo) son una forma legal de promover una desigualdad que salpica violencia contra los más pobres, a los que expulsa fuera de los márgenes para luego culparlos por buscarse la vida donde a las élites no les interesa.

Afirmar que la violencia es intrínseca al ser humano es negarse a comprender que detrás de cada misil, de cada bala y de cada puñetazo hay una mano gobernada por una mente humana. La violencia —como la paz— se puede enseñar, se puede aprender y también se puede desaprender.

La paz como camino

El camino de la no violencia (ahimsa) no es el de la resignación ni el de la indiferencia. Implicarse en la paz exige coherencia en los gestos cotidianos: en lo que consumimos, en lo que toleramos y en lo que legitimamos. Nuestro voto democrático y nuestras exigencias políticas influyen e importan, incluso aunque nuestra opción no consiga ni un escaño. Cada día es un reto para educar (y educarnos) en pacifismo, feminismo, ecoanimalismo, etc.

En este sentido, deberíamos rechazar productos o eventos que apoyen actos de violencia. Por ejemplo, productos procedentes de países que ejercen violencia desmedida (Israel, Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudí, Marruecos…), pero también películas, publicidad o videojuegos, contenidos que normalizan la violencia. Por supuesto, la gran mayoría de adolescentes sabe distinguir entre disparar en un videojuego y disparar en la vida real, pero acostumbrarse a hacerlo —de jóvenes— en el mundo virtual, facilita dar el salto a hacerlo en el mundo real.

Lo saben bien los cazadores y los taurinos. Si no enseñas a los niños este tipo de agresividad, será más difícil que de mayores quieran disparar a un ciervo o disfrutar del sufrimiento de un toro sangrando. Una mente educada en la paz jamás disfrutará de la violencia. Lo que deja de parecernos aceptable termina dejando de practicarse.

Tiempos turbios como el petróleo

Corren tiempos extraños en los que un presidente de Estados Unidos insulta, promueve la rebelión, ataca, bombardea, justifica un genocidio, exige un aumento del gasto militar…, y acto seguido pide para sí mismo el Premio Nobel de la Paz. La contradicción ya no escandaliza: se ha normalizado. Resulta igualmente revelador que la ganadora del premio en 2025 —la venezolana María Corina Machado— quisiera compartirlo con Donald Trump por el mérito de haber secuestrado —mediante bombas y crueldad— al presidente de Venezuela. Por muy indigno presidente que fuera Nicolás Maduro, usar la violencia contra él jamás debería ser el argumento para merecer un premio pacifista.

Ante el petróleo robado, han surgido empresas-vampiro como Repsol, que se han arrodillado ante Trump para conseguir un trozo de la sangre venezolana. Repsol se hundiría en ventas y en bolsa, si la España de hoy fuera la misma que la España del «No a la guerra» contra Aznar (2003) o la España del 15-M (2011). ¿Quién quiere repostar en una empresa que roba a un país hermano?

España estalló contra la guerra de Irak en la que nos metió el presidente Aznar. ¿Qué protestas hay en Estados Unidos contra el robo de petróleo a otros países? ¿Qué protestas hay en Israel contra el genocidio de sus vecinos palestinos? Apenas las hay; en parte porque ha existido una educación comprensiva o que justifica cierta violencia.

Sumar gestos para la paz

No hace falta gritar en las calles. Basta con boicotear todo lo que provenga de empresas o países violentos o que se aprovechen de la violencia de otros. Cada gesto —también en redes sociales— suma o resta. No es lo mismo presumir de unos pendientes de oro que posar con una kufiya palestina. Consumir es más poderoso que votar.

La no violencia —especialmente hacia los animales— es un arma muy poderosa que, además, se contagia por vía oral. Hay mil ejemplos, desde Gandhi hasta casos más recientes, que muestran que la resistencia no violenta puede erosionar sistemas aparentemente inamovibles. La fuerza de la no violencia no reside en la pasividad, sino en su capacidad de deslegitimar la violencia sin reproducirla. Palestina ha encontrado más éxito y más apoyo internacional ejerciendo la no violencia que con atentados terroristas. La Flotilla de la Libertad es solo un ejemplo vivo que nace para frenar a una potencia violenta, para desacreditarla y para complicarle la existencia sin derramar nada de sangre.

Un buen punto para comenzar a construir una sociedad pacífica sería acercarnos al veganismo. Si conseguimos una sociedad sensible al sufrimiento de un pez o de una gamba, habremos caminado en paz más de la mitad del camino.

♦ Sobre pacifismo:

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El fin de la violencia

Una noticia reciente: El Gobierno lleva a la Fiscalía los discursos de odio contra meteorólogos y divulgadores climáticos. Una vez más, vemos que la polarización y el negacionismo trabajan para ciertos intereses (destructivos).

Para corregir un error, lo primero es admitirlo. Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.

  • El patriarcado se reconoce cuando vemos la agresividad contra las mujeres y los niños.
  • El antropocentrismo —decía Marta Tafalla— nos ha llevado a que se pierdan especies a un ritmo insólito.
  • El ecocidio es una forma de brutalidad contra toda la biosfera, humanos incluidos (especialmente mujeres, niños y personas pobres).
  • El racismo —disfraz común de la aporofobia— necesita violencia sobre la que articularse.
  • Los paraísos fiscales, el turismo depredador o los impuestos regresivos (el IVA, por ejemplo) son una forma legal de promover una desigualdad que salpica violencia contra los más pobres, a los que expulsa fuera de los márgenes para luego culparlos por buscarse la vida donde a las élites no les interesa.

Afirmar que la violencia es intrínseca al ser humano es negarse a comprender que detrás de cada misil, de cada bala y de cada puñetazo hay una mano gobernada por una mente humana. La violencia —como la paz— se puede enseñar, se puede aprender y también se puede desaprender.

La paz como camino

El camino de la no violencia (ahimsa) no es el de la resignación ni el de la indiferencia. Implicarse en la paz exige coherencia en los gestos cotidianos: en lo que consumimos, en lo que toleramos y en lo que legitimamos. Nuestro voto democrático y nuestras exigencias políticas influyen e importan, incluso aunque nuestra opción no consiga ni un escaño. Cada día es un reto para educar (y educarnos) en pacifismo, feminismo, ecoanimalismo, etc.

En este sentido, deberíamos rechazar productos o eventos que apoyen actos de violencia. Por ejemplo, productos procedentes de países que ejercen violencia desmedida (Israel, Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudí, Marruecos…), pero también películas, publicidad o videojuegos, contenidos que normalizan la violencia. Por supuesto, la gran mayoría de adolescentes sabe distinguir entre disparar en un videojuego y disparar en la vida real, pero acostumbrarse a hacerlo —de jóvenes— en el mundo virtual, facilita dar el salto a hacerlo en el mundo real.

Lo saben bien los cazadores y los taurinos. Si no enseñas a los niños este tipo de agresividad, será más difícil que de mayores quieran disparar a un ciervo o disfrutar del sufrimiento de un toro sangrando. Una mente educada en la paz jamás disfrutará de la violencia. Lo que deja de parecernos aceptable termina dejando de practicarse.

Tiempos turbios como el petróleo

Corren tiempos extraños en los que un presidente de Estados Unidos insulta, promueve la rebelión, ataca, bombardea, justifica un genocidio, exige un aumento del gasto militar…, y acto seguido pide para sí mismo el Premio Nobel de la Paz. La contradicción ya no escandaliza: se ha normalizado. Resulta igualmente revelador que la ganadora del premio en 2025 —la venezolana María Corina Machado— quisiera compartirlo con Donald Trump por el mérito de haber secuestrado —mediante bombas y crueldad— al presidente de Venezuela. Por muy indigno presidente que fuera Nicolás Maduro, usar la violencia contra él jamás debería ser el argumento para merecer un premio pacifista.

Ante el petróleo robado, han surgido empresas-vampiro como Repsol, que se han arrodillado ante Trump para conseguir un trozo de la sangre venezolana. Repsol se hundiría en ventas y en bolsa, si la España de hoy fuera la misma que la España del «No a la guerra» contra Aznar (2003) o la España del 15-M (2011). ¿Quién quiere repostar en una empresa que roba a un país hermano?

España estalló contra la guerra de Irak en la que nos metió el presidente Aznar. ¿Qué protestas hay en Estados Unidos contra el robo de petróleo a otros países? ¿Qué protestas hay en Israel contra el genocidio de sus vecinos palestinos? Apenas las hay; en parte porque ha existido una educación comprensiva o que justifica cierta violencia.

Sumar gestos para la paz

No hace falta gritar en las calles. Basta con boicotear todo lo que provenga de empresas o países violentos o que se aprovechen de la violencia de otros. Cada gesto —también en redes sociales— suma o resta. No es lo mismo presumir de unos pendientes de oro que posar con una kufiya palestina. Consumir es más poderoso que votar.

La no violencia —especialmente hacia los animales— es un arma muy poderosa que, además, se contagia por vía oral. Hay mil ejemplos, desde Gandhi hasta casos más recientes, que muestran que la resistencia no violenta puede erosionar sistemas aparentemente inamovibles. La fuerza de la no violencia no reside en la pasividad, sino en su capacidad de deslegitimar la violencia sin reproducirla. Palestina ha encontrado más éxito y más apoyo internacional ejerciendo la no violencia que con atentados terroristas. La Flotilla de la Libertad es solo un ejemplo vivo que nace para frenar a una potencia violenta, para desacreditarla y para complicarle la existencia sin derramar nada de sangre.

Un buen punto para comenzar a construir una sociedad pacífica sería acercarnos al veganismo. Si conseguimos una sociedad sensible al sufrimiento de un pez o de una gamba, habremos caminado en paz más de la mitad del camino.

♦ Sobre pacifismo:

Sabiduría del agua: lo que las primeras civilizaciones sabían (y nosotros hemos olvidado)

Cuando hablamos de civilización y tecnología, solemos pensar en el presente: satélites, inteligencia artificial, rascacielos de cristal, embalses colosales… y sin embargo, cada vez que excavamos el pasado, algo nos hace detenernos.

Una y otra vez, las primeras civilizaciones de la humanidad nos dan una lección de sabiduría que resulta más moderna y más urgente que muchos avances de hoy. Especialmente en algo esencial y sagrado: el agua.

¿Quiénes son los verdaderamente avanzados?

Panorámica de las ruinas de Mesa Verde, en el parque nacional del mismo nombre, Colorado, EEUU.Observamos las antiguas civilizaciones de Caral, Sumeria, Egipto, Harappa, los Olmecas, los Anasazi, los Celtas o los Minoicos y nos enfrentamos a un espejo incómodo pero revelador: fueron pueblos que vivieron en profunda armonía con la naturaleza, frente a una civilización moderna que ha hecho del desequilibrio su norma.

Estas culturas, a pesar de haber surgido en entornos climáticos difíciles (desiertos, selvas, montañas, islas volcánicas…), no impusieron su voluntad sobre la Tierra, sino que aprendieron a escucharla, leerla y fluir con ella.

  • Su gestión del agua no era extractiva, sino ritual y cooperativa: desde los canales sagrados de Caral hasta las cisternas de Dholavira o los pozos urbanos de Harappa, el agua era vista como fuente de vida y equilibrio, no como recurso ilimitado para explotar.
  • Su agricultura era regenerativa, local y sabia: sin monocultivos, sin pesticidas, sin devastación masiva del suelo. Cultivaban con la luna, rotaban los cultivos, respetaban el descanso de la tierra. La productividad no se medía en toneladas, sino en sostenibilidad multigeneracional.
  • Sus construcciones estaban integradas en el paisaje: ciudades de adobe que respiraban con el clima, terrazas que evitaban la erosión, palacios con ventilación natural, drenajes que imitaban el curso del agua. La arquitectura no se alzaba contra la naturaleza, sino que se tejía con ella.

En cambio, la civilización actual es tecnológicamente brillante pero espiritualmente desarraigada; ha olvidado esa danza antigua con el entorno. Nuestra relación con la naturaleza se ha vuelto instrumental, industrial y destructiva:

  • Construimos megaciudades que devoran suelo fértil.
  • Contaminamos ríos y construimos represas sin alma.
  • Industrializamos la agricultura hasta el punto de envenenar la tierra que nos da de comer.
  • Hemos sustituido el calendario solar por el de las bolsas de valores.

¿A qué precio? Todo esto se paga con crisis hídrica, colapso de suelos, pérdida de biodiversidad, enfermedades crónicas, ansiedad colectiva, cambio climático, etc.

Y, sin embargo, esas culturas del pasado —que llamamos «primitivas»— nos dejaron un mapa diferente. Un mapa basado en el equilibrio, la observación, la reverencia y la reciprocidad.

Ellos no hablaron de «desarrollo sostenible». Vivieron sosteniblemente. No necesitaban salvar el planeta, porque nunca lo pusieron en peligro.

El agua: de diosa a mercancía

Para las culturas ancestrales, el agua no era simplemente un recurso. Era vida, madre, deidad, ritmo del mundo.

Desde el Nilo en Egipto hasta los canales de la civilización Caral en Perú, pasando por los pozos de Harappa y los acueductos subterráneos de los Nazca, el agua se entendía como algo que se respeta, se honra y se distribuye con sabiduría.

En cambio, el mundo moderno ha convertido el agua en una mercancía: se compra, se desperdicia, se contamina y se sobreexplota. Hoy, el agua fluye al ritmo del dinero, no del ciclo natural.

¿Más antiguos o más avanzados?

Las culturas de la antigüedad desarrollaron sistemas hidráulicos tan ingeniosos y sostenibles que, muchas veces, superan en eficiencia ecológica a los de nuestra era.
A continuación, veamos algunos de los logros hidráulicos más sorprendentes de la historia antigua.

Egipcios (Egipto, ~3000 a.C.)

  • No represaban el Nilo. Lo seguían, lo escuchaban.
  • Usaban nilómetros para medir las crecidas y planificar cosechas.
  • Sus canales de irrigación respetaban el cauce natural del río.

La ingeniería iba de la mano del cosmos, no en contra de él.

Harappa y Dholavira (India, ~2600 a.C.)

  • Diseñaron ciudades enteras con sistemas de drenaje pluvial subterráneos.
  • Cada casa tenía su propio pozo de agua limpia.
  • Construyeron depósitos escalonados para recolectar agua de lluvia.

¿Moderno? Sí. ¿Contaminante? No. Más de 4000 años antes que los sistemas urbanos actuales.

Minoicos (Creta, ~2000 a.C.)

  • Tenían tuberías presurizadas de cerámica, baños con desagüe y agua corriente.
  • Colectaban agua de lluvia desde los techos hacia cisternas internas.

Su sistema de plomería era más higiénico y ecológico que el de muchas ciudades del siglo XXI.

Nazca (Perú, ~500 d.C.)

  • Crearon los puquios, acueductos en espiral que traían agua subterránea del desierto.
  • No necesitaban bombas ni motores. Solo gravedad, piedra, aire y precisión.

A día de hoy, varios puquios siguen funcionando. ¿Cuánto duran nuestras infraestructuras modernas sin mantenimiento?

Anasazi (EE.UU., ~1000 d.C.)

  • Vivían en el desierto y captaban agua de lluvia en cisternas.
  • Usaban diques de piedra y zanjas para evitar la erosión.
  • Practicaban agricultura de secano sin agotar el suelo.

Con técnicas que hoy llamamos «resiliencia hídrica», vivieron siglos sin colapsar su ecosistema.

¿Qué hacemos hoy? Comparemos

♦ Civilizaciones antiguas:

  • Uso del agua: moderado y cíclico.
  • Infraestructura: adaptada al entorno.
  • Contaminación: casi inexistente.
  • Relación con el agua: sagrada/espiritual.
  • Durabilidad de sistemas: algunos siguen funcionando hoy.
  • Agricultura: rotación, policultivo, respeto a la tierra y su biodiversidad.

♦ Civilización actual:

  • Uso del agua: excesivo y lineal.
  • Infraestructura: invasiva, cara y contaminante.
  • Contaminación: masiva, industrial y continua.
  • Relación con el agua: técnica y comercial.
  • Durabilidad de sistemas: requieren mantenimiento constante.
  • Agricultura: monocultivos con agroquímicos y sobreexplotación de recursos.

La ecología como legado, no como moda

Como decíamos, estas culturas no hablaban de «sostenibilidad». La vivían. No necesitaban tratados climáticos ni cumbres de emergencia, porque sabían —de forma orgánica y colectiva— que si destruyes la fuente, no hay futuro que salvar.

Hoy, a pesar de nuestra tecnología, inteligencia artificial y satélites, hemos olvidado lo más básico:

El agua no se domina, se comprende.
La tierra no se explota, se honra.
El entorno no es recurso, es hogar.

Las civilizaciones antiguas, lejos de ser primitivas, fueron profundamente sofisticadas en su relación con el planeta. Y en ese espejo, vemos más que el pasado: vemos una guía hacia el futuro.

¿Y si el verdadero avance… es volver a recordar?

Quizás no necesitamos inventar tanto como creemos. Tal vez solo debamos escuchar lo que ya sabían los sabios del agua: que el conocimiento verdadero no destruye. Cultiva. Conecta. Cuida.

Margarita Arnal Moscardó
Escritora y novelista espiritual

♦ Relacionado:

invitadoespecial

Panorámica de las ruinas de Mesa Verde, en el parque nacional del mismo nombre, Colorado, EEUU.

Sabiduría del agua: lo que las primeras civilizaciones sabían (y nosotros hemos olvidado)

Cuando hablamos de civilización y tecnología, solemos pensar en el presente: satélites, inteligencia artificial, rascacielos de cristal, embalses colosales… y sin embargo, cada vez que excavamos el pasado, algo nos hace detenernos.

Una y otra vez, las primeras civilizaciones de la humanidad nos dan una lección de sabiduría que resulta más moderna y más urgente que muchos avances de hoy. Especialmente en algo esencial y sagrado: el agua.

¿Quiénes son los verdaderamente avanzados?

Panorámica de las ruinas de Mesa Verde, en el parque nacional del mismo nombre, Colorado, EEUU.Observamos las antiguas civilizaciones de Caral, Sumeria, Egipto, Harappa, los Olmecas, los Anasazi, los Celtas o los Minoicos y nos enfrentamos a un espejo incómodo pero revelador: fueron pueblos que vivieron en profunda armonía con la naturaleza, frente a una civilización moderna que ha hecho del desequilibrio su norma.

Estas culturas, a pesar de haber surgido en entornos climáticos difíciles (desiertos, selvas, montañas, islas volcánicas…), no impusieron su voluntad sobre la Tierra, sino que aprendieron a escucharla, leerla y fluir con ella.

  • Su gestión del agua no era extractiva, sino ritual y cooperativa: desde los canales sagrados de Caral hasta las cisternas de Dholavira o los pozos urbanos de Harappa, el agua era vista como fuente de vida y equilibrio, no como recurso ilimitado para explotar.
  • Su agricultura era regenerativa, local y sabia: sin monocultivos, sin pesticidas, sin devastación masiva del suelo. Cultivaban con la luna, rotaban los cultivos, respetaban el descanso de la tierra. La productividad no se medía en toneladas, sino en sostenibilidad multigeneracional.
  • Sus construcciones estaban integradas en el paisaje: ciudades de adobe que respiraban con el clima, terrazas que evitaban la erosión, palacios con ventilación natural, drenajes que imitaban el curso del agua. La arquitectura no se alzaba contra la naturaleza, sino que se tejía con ella.

En cambio, la civilización actual es tecnológicamente brillante pero espiritualmente desarraigada; ha olvidado esa danza antigua con el entorno. Nuestra relación con la naturaleza se ha vuelto instrumental, industrial y destructiva:

  • Construimos megaciudades que devoran suelo fértil.
  • Contaminamos ríos y construimos represas sin alma.
  • Industrializamos la agricultura hasta el punto de envenenar la tierra que nos da de comer.
  • Hemos sustituido el calendario solar por el de las bolsas de valores.

¿A qué precio? Todo esto se paga con crisis hídrica, colapso de suelos, pérdida de biodiversidad, enfermedades crónicas, ansiedad colectiva, cambio climático, etc.

Y, sin embargo, esas culturas del pasado —que llamamos «primitivas»— nos dejaron un mapa diferente. Un mapa basado en el equilibrio, la observación, la reverencia y la reciprocidad.

Ellos no hablaron de «desarrollo sostenible». Vivieron sosteniblemente. No necesitaban salvar el planeta, porque nunca lo pusieron en peligro.

El agua: de diosa a mercancía

Para las culturas ancestrales, el agua no era simplemente un recurso. Era vida, madre, deidad, ritmo del mundo.

Desde el Nilo en Egipto hasta los canales de la civilización Caral en Perú, pasando por los pozos de Harappa y los acueductos subterráneos de los Nazca, el agua se entendía como algo que se respeta, se honra y se distribuye con sabiduría.

En cambio, el mundo moderno ha convertido el agua en una mercancía: se compra, se desperdicia, se contamina y se sobreexplota. Hoy, el agua fluye al ritmo del dinero, no del ciclo natural.

¿Más antiguos o más avanzados?

Las culturas de la antigüedad desarrollaron sistemas hidráulicos tan ingeniosos y sostenibles que, muchas veces, superan en eficiencia ecológica a los de nuestra era.
A continuación, veamos algunos de los logros hidráulicos más sorprendentes de la historia antigua.

Egipcios (Egipto, ~3000 a.C.)

  • No represaban el Nilo. Lo seguían, lo escuchaban.
  • Usaban nilómetros para medir las crecidas y planificar cosechas.
  • Sus canales de irrigación respetaban el cauce natural del río.

La ingeniería iba de la mano del cosmos, no en contra de él.

Harappa y Dholavira (India, ~2600 a.C.)

  • Diseñaron ciudades enteras con sistemas de drenaje pluvial subterráneos.
  • Cada casa tenía su propio pozo de agua limpia.
  • Construyeron depósitos escalonados para recolectar agua de lluvia.

¿Moderno? Sí. ¿Contaminante? No. Más de 4000 años antes que los sistemas urbanos actuales.

Minoicos (Creta, ~2000 a.C.)

  • Tenían tuberías presurizadas de cerámica, baños con desagüe y agua corriente.
  • Colectaban agua de lluvia desde los techos hacia cisternas internas.

Su sistema de plomería era más higiénico y ecológico que el de muchas ciudades del siglo XXI.

Nazca (Perú, ~500 d.C.)

  • Crearon los puquios, acueductos en espiral que traían agua subterránea del desierto.
  • No necesitaban bombas ni motores. Solo gravedad, piedra, aire y precisión.

A día de hoy, varios puquios siguen funcionando. ¿Cuánto duran nuestras infraestructuras modernas sin mantenimiento?

Anasazi (EE.UU., ~1000 d.C.)

  • Vivían en el desierto y captaban agua de lluvia en cisternas.
  • Usaban diques de piedra y zanjas para evitar la erosión.
  • Practicaban agricultura de secano sin agotar el suelo.

Con técnicas que hoy llamamos «resiliencia hídrica», vivieron siglos sin colapsar su ecosistema.

¿Qué hacemos hoy? Comparemos

♦ Civilizaciones antiguas:

  • Uso del agua: moderado y cíclico.
  • Infraestructura: adaptada al entorno.
  • Contaminación: casi inexistente.
  • Relación con el agua: sagrada/espiritual.
  • Durabilidad de sistemas: algunos siguen funcionando hoy.
  • Agricultura: rotación, policultivo, respeto a la tierra y su biodiversidad.

♦ Civilización actual:

  • Uso del agua: excesivo y lineal.
  • Infraestructura: invasiva, cara y contaminante.
  • Contaminación: masiva, industrial y continua.
  • Relación con el agua: técnica y comercial.
  • Durabilidad de sistemas: requieren mantenimiento constante.
  • Agricultura: monocultivos con agroquímicos y sobreexplotación de recursos.

La ecología como legado, no como moda

Como decíamos, estas culturas no hablaban de «sostenibilidad». La vivían. No necesitaban tratados climáticos ni cumbres de emergencia, porque sabían —de forma orgánica y colectiva— que si destruyes la fuente, no hay futuro que salvar.

Hoy, a pesar de nuestra tecnología, inteligencia artificial y satélites, hemos olvidado lo más básico:

El agua no se domina, se comprende.
La tierra no se explota, se honra.
El entorno no es recurso, es hogar.

Las civilizaciones antiguas, lejos de ser primitivas, fueron profundamente sofisticadas en su relación con el planeta. Y en ese espejo, vemos más que el pasado: vemos una guía hacia el futuro.

¿Y si el verdadero avance… es volver a recordar?

Quizás no necesitamos inventar tanto como creemos. Tal vez solo debamos escuchar lo que ya sabían los sabios del agua: que el conocimiento verdadero no destruye. Cultiva. Conecta. Cuida.

Margarita Arnal Moscardó
Escritora y novelista espiritual

♦ Relacionado:

Los humanos hacemos sufrir a los animales: ¿Por qué?

El mundo ha sido convertido en un campo de concentración y tortura para los animales. El interés de una especie egoísta está horrorizando al resto de la biosfera. Si midiésemos el sufrimiento en el planeta desde su creación, el invento de la ganadería marcaría un punto de inflexión ascendente. Otro sería la generalización de las granjas industriales.

Lo interesante es que el sufrimiento de los animales no es algo inevitable (como sí lo es el crack climático), o complicado de resolver (como los problemas de la minería, por ejemplo). Todo depende de sencillas decisiones personales y políticas. Nos intentarán convencer de que reducir el consumo de carne, prohibir la caza y los toros, o preocuparse del bienestar de los monos de laboratorio son malas decisiones, porque hay fuertes intereses económicos que quieren seguir ganando millones a costa de un sufrimiento despiadado.

¿Está justificado el sufrimiento masivo de los animales?

El horror y la indiferencia la hemos clasificado en seis motivos por los que el antropocentrismo considera adecuado el abuso:

1. Comida. Es posiblemente el argumento más antiguo y más perdonado. Se arguye que “comer es necesario” y se evita un diálogo sereno sobre qué comer y cómo se produce lo que comemos. La ganadería intensiva es cruel con los animales, pero la extensiva también los mata en su juventud y arrebata espacio a la naturaleza. ¿Y qué decir del sufrimiento de los peces? Se habla muy poco porque nos cuesta aceptar su muerte por aplastamiento o por asfixia, sin el más mínimo cuidado, como sí se tiene (a veces) con los mamíferos. Las vacas lecheras y las gallinas ponedoras son tratadas como si fueran objetos productores de recursos. Para reducir el espanto que nos produce, ponemos etiquetas agradables en sus productos a la venta. Algunos no quieren reconocer que consumir “huevos ecológicos” conlleva el sacrificio de la gallina cuando deja de ser productiva. Lo “ecológico” suele ser —primero— un negocio. De la huella hídrica de esta industria, es mejor no hablar, porque el PIB se puede resentir. Mención aparte merecen los alimentos extracrueles, como el foie gras, y los lugares inevitablemente inhumanos, como los mataderos, donde también se maltratan personas, aprovechando que ahí solo llegan los que no tienen otra opción.

Los ganaderos dicen que aman a sus animales, pero cuando hay un incendio, los abandonan como a su tractor. Al final, solo los honestos reconocen que en el 99% de los casos se maltratan animales por comodidad, por negocio o por un sabor al que nos han acostumbrado de forma innecesaria.

2. Ocio. Es, tal vez, el argumento más penoso. Absolutamente siempre es prescindible. Aquí encontramos los que disfrutan viendo como otro tortura animales (tauromaquia, peleas de animales, circos con animales, acuarios, zoos, etc.); y los que disfrutan haciendo sufrir a un animal que, por las circunstancias, está en clara desventaja (caza, pesca deportiva, toros embolaos, encierros, hípica, etc.). Se abusa de la inferioridad de un animal. Por eso, no se torean leones, ni se cabalgan tigres, ni se caza sin armas. Estos actos, no solo producen sufrimiento a escala industrial, sino también tristeza. Cuesta explicar por qué no aprenden a divertirse de otra forma. ¿No les basta el cine, el teatro, el deporte o leer un libro?

Al menos, el 70% de la población española está en contra de las corridas de toros. Eso, unido a una crisis de ingresos y a la bajada del apoyo con dinero público, nos lleva a concluir que la tauromaquia está herida de muerte.

«Zoos, acuarios, circos, laboratorios y granjas son cárceles que enloquecen a los animales» — L. Braitman.

3. Vestido. La regla es muy simple. Si procede de los animales, no es ético. Da igual que sea piel, cuero, lana o seda. Al final, como es fácil de imaginar, los animales se tratan como objetos para servir al humano. No hay beneficio mutuo. Y los daños ambientales también suelen ser graves. Si quieres saber la verdad, investiga un poco; y si no, al menos, no hables de lo que no conoces. En la cadena de la moda también se maltratan personas (en especial, mujeres).

4. Experimentar con animales. Algunos lo ven “razonable” porque beneficia a los humanos, pero las demás formas de hacer sufrir a los animales también benefician a alguien. ¿En serio es bueno favorecer a una especie que está acabando con la belleza natural? ¿En serio es bueno potenciar a una plaga? ¿En serio es “razonable”? ¿O es simplemente egoísmo? No hablamos de algo menor. Se estima que 100 millones de animales son usados cada año para hacer experimentos, normalmente de extrema crueldad. No es solo para investigación médica, sino que también se usan en investigación militar, o en la industria de cosméticos, por citar dos de los más absurdos motivos. Y lo más curioso, los experimentos con animales perjudican a los humanos en lugar de beneficiarlos, porque las conclusiones extraídas con un macaco no son extrapolables a los humanos.

5. Trabajo. No son pocos los lugares del mundo donde los animales se usan para trabajar. Solo se usan los dóciles. Los rebeldes son exterminados. Tal vez pienses que eso solo ocurre en el tercer mundo, para arar el campo. Pero no. En los países industrializados se usan caballos para pasear turistas, para ganar medallas olímpicas o en carreras para necios. Se usan perros para cuidar fincas o ganado, y también para cazar. Como no hay sindicatos animales, las leyes son blandas y se incumplen sistemáticamente.

6. Compañía. Reconozcamos que esta es otra forma de cosificar a los animales, porque lo importante suele ser que los humanos se sientan bien cuidando de un animal, siendo cuidados por él, o simplemente conviviendo juntos. Rara vez se piensa en las implicaciones éticas y ambientales de las mascotas. Al fin y al cabo, se ven como objetos y, cuando ya no son útiles, se abandonan, se matan o se donan sin tener en cuenta el sufrimiento físico y psicológico del animal. El colmo son los que compran animales a criadores o animales exóticos cazados en libertad. Lo primero contribuye a que el negocio del sufrimiento persista (especialmente cruel para las hembras explotadas). Lo segundo (sea o no legal) agrava la pérdida de biodiversidad. Sin duda, se puede convivir con un animal no humano de forma ética, pero la relación no debe empezar “comprando” al animal, porque la amistad jamás debe comprarse.

España avanza reptando como un caracol

Las pasadas elecciones del 23 de julio demostraron que los derechos de los animales cada vez se tienen más en cuenta. Los partidos políticos en España caminan hacia un mayor respeto a los animales. Según un análisis de Animanaturalis, casi todos los partidos —todos menos dos— incluyen medidas a favor de los animales. Los dos partidos que no lo hacen son PSOE y Vox, aunque PP solo incluye una medida a favor de los animales. Para agravar el asunto, esos tres partidos son también los que más propuestas hacen EN CONTRA de los animales, tales como mantener desprotegidos los perros de caza, así como continuar con prácticas abusivas como las granjas peleteras, el tiro pichón y los acuarios con cetáceos. Solo Vox propone eliminar la actual Dirección General de Derechos de los Animales.

Si esta lectura hace cambiar un pequeño acto de un solo lector, habrá merecido el esfuerzo, porque habremos reducido un poquito el sufrimiento del mundo. Como decía Jeremy Bentham, «la cuestión no es: ¿pueden razonar?, ni tampoco: ¿pueden hablar?, sino: ¿pueden sentir el sufrimiento?». Esto lleva a Peter Singer a afirmar que: «Si un ser sufre, no puede existir ningún tipo de justificación moral para rechazar que ese sufrimiento sea tenido en cuenta».

⊕ Más sobre el sufrimiento:

🐎¿Por qué sufren?
🐎Comida: granjas industriales, pesca, foie gras…
🐎Ocio: tauromaquia, peleas de perros, circos, delfinarios, zoos, hípica…
🐎Vestir: pieles, lana, cuero…
🐎Experimentar
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— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) January 18, 2020

Cuatro costes ocultos de los vuelos baratos (low cost)

Volar ha sido un sueño del ser humano. Ahora lo podemos hacer a buen precio. Es barato (en dinero). Pero tiene, al menos, cuatro costes ocultos que pagamos todos (los que vuelan y los que no vuelan). El primer coste oculto es el de la contaminación, el segundo son las ayudas públicas, el tercero es la masificación turística y el cuarto coste oculto es la precariedad laboral.

1. Contaminación por correr y volar

Los viajes de bajo costo han multiplicado el número de vuelos y están convirtiendo a las compañías de bajo coste, como Ryanair o EasyJet, en las empresas más contaminantes, adelantando incluso a las empresas que queman carbón. Si viajar en avión contamina demasiado, aumentar el número de vuelos multiplica los efectos de la crisis climática. Sobre los efectos de los vuelos en avión recientemente hemos publicado un resumen con este vídeo breve.

2. Dinero de todos para las empresas que contaminan

Los aeropuertos que no son rentables reciben dinero público. También reciben dinero público las compañías aéreas. Ryanair ha recibido al menos 236 millones de dinero público (y se investiga si son ayudas ilegales). Es imposible saber cuánto dinero se destina a fomentar este tipo de vuelos, porque las ayudas las dan los gobiernos a todos los niveles (local, autonómico y estatal).

Se ha denunciado que las subvenciones a los vuelos desde Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla son un “chollo” para las aerolíneas, a costa de todos los españoles. La gente más rica es la que más se aprovecha de estos vuelos subvencionados, porque los ricos son los que más viajan. Se subvenciona hasta el 75% del precio, pero solo se benefician las aerolíneas y los que vuelan. ¿Y si ese dinero se destinara a sanidad, educación o crisis climática? ¿No sería más rentable y lo disfrutaría más gente?

También reciben subvenciones las empresas constructoras de aviones comerciales. El auténtico negocio de esas empresas está en los aviones militares (que paga el contribuyente, aunque no los quiera) y en las subvenciones directas (que también pagas tú, vueles o no) o indirectas (a través de contratos militares).

Por último, también se subvenciona el combustible de los aviones. La gasolina para los coches tiene muchos más impuestos. Un reciente estudio concluye que “las ayudas a la aviación son en parte responsables del rápido crecimiento de las emisiones de efecto invernadero del sector” que ha crecido a más del doble en los últimos años. Es una contradicción firmar acuerdos ambientales (como el Acuerdo de París) y subvencionar viajes en avión.

3. Turismo masivo e insostenible

El turismo y todo lo que implica (vuelos, regalos, recuerdos, aire acondicionado de los hoteles, gasolina…) es responsable de casi el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero, lo cual llega hasta el 80% en algunos países. Para un turismo responsable hay que cumplir ciertas normas, y entre las más básicas está la de NO viajar en avión.

El turismo genera empleo y riqueza. Sin embargo, si se hace a costa de destruir nuestro futuro y el de las siguientes generaciones, entonces eso NO es riqueza, aunque el maldito PIB diga lo contrario. Por otra parte, un turismo masivo es muy molesto para los ciudadanos y no es extraño que surja la turismofobia.

4. Si vuelas barato, abusas de los trabajadores

Los empleados low cost de las compañías de bajo coste son los modernos esclavos que se ocultan detrás de un viaje barato: sueldos precarios, horarios imposibles, medios y preparación insuficientes, lesiones laborales, trabajo temporal, derechos mínimos, amenazas… Todo eso y más es lo que se fomenta volando barato.

Las compañías de bajo coste recortan gastos absurdos, pero también gastos esenciales en una sociedad justa. Por supuesto, es responsabilidad del gobierno controlar esos abusos, pero cuando el gobierno no lo hace… ¿hasta dónde es responsabilidad de los que viajan barato y saben las consecuencias?

Conclusiones

Sorpréndete: Pincha aquí para ver un vídeo breve sobre las implicaciones que tiene volar en avión.

Si queremos hacer cierto el lema que proclama que “el que contamina, paga”, tenemos que aumentar los precios de volar y de hacer turismo. Eso es algo que no gusta a nadie (a los ecologistas también les gusta hacer turismo), pero si queremos la sostenibilidad tenemos que actuar.

Dedicar dinero público o privado a sectores contaminantes como la aviación es insostenible desde el punto de vista ambiental. Mientras el sistema colapsa, algunos se están forrando a costa de todo(s) lo(s) demás. Una cosa es cierta: los viajeros de los vuelos low cost son felices en su ignorancia o en su indiferencia.

♥ Más información:

 

Tres soluciones a la CONTAMINACIÓN ACÚSTICA del tráfico, especialmente de motos ruidosas

Si todos nos tapamos los oídos ante la persona que causa el ruido, conseguiremos que sea consciente de lo que molesta.
Si todos nos tapamos los oídos ante la persona que causa el ruido, conseguiremos que sea consciente de que molesta.

El ruido es todo sonido no deseado. Así, la música que pone alguien en la playa es ruido para todos los demás, mientras que las olas del mar pueden regalarnos el más relajante sonido.

Los efectos del ruido en la salud están bien documentados y van desde pérdida de audición o sordera, hasta estrés, alteraciones del sueño y del metabolismo, depresión, agresividad o falta de rendimiento, por ejemplo. Por supuesto, el ruido también influye en la fauna.

La principal fuente de contaminación acústica: El tráfico

Las motos ruidosas molestan mucho por todos los sitios donde pasan.Una de las fuentes de ruido más abundantes en las ciudades son las motos. También hay que añadir otros automóviles, la música de algunos bares, e incluso gente hablando fuerte en cualquier lugar, especialmente de noche.

Con respecto al ruido de los automóviles, la legislación establece un máximo de decibelios dependiendo del tipo de vehículo, pero en pocas ciudades se multan a los que superan ese nivel de ruido porque los policías no llevan un aparato medidor (sonómetro). Por tanto, los que incumplen la ley se pasean impunemente molestando a sus vecinos. ¿Qué podemos hacer?

Solución 1: Advertir y multar

Aparato para medir el ruido en decibelios.Todos los agentes de policía no pueden llevar siempre un sonómetro para denunciar a quien incumple la ley. Por eso, sería más práctico que los agentes pudieran parar a los vehículos y exigirles pasar una inspección acústica en el plazo de un mes. En dicha inspección, se multaría a los propietarios de vehículos que superen el nivel legal de ruido. Por supuesto, también sería multado quien no acuda a esa inspección.

Con esto conseguimos que los propietarios de vehículos ruidosos tengan un mes para arreglar sus vehículos y, si no lo hacen, entonces serían multados. La multa debe ser severa ya que se le ha dado tiempo para subsanar el error. Sin duda, mucha gente llevará su vehículo a arreglar antes de que sea amonestado por los agentes policiales. El mensaje es claro: No queremos multas, pero tampoco ruido.

Solución 2: Quejarnos y visibilizar nuestra molestia

Taparse los oídos ante una moto ruidosa manda un poderoso mensaje al motorista.
Taparse los oídos ante una moto ruidosa manda un poderoso mensaje al motorista.

Mientras las autoridades ponen en práctica la solución anterior, es necesario quejarse ante los ayuntamientos (por ejemplo, enviando este artículo a tu alcalde).

También debemos visibilizar que el ruido nos molesta. Por ejemplo, ante una moto ruidosa podemos mirarla y taparnos los oídos con ambas manos. Este sencillo gesto deja claro que nos molesta el ruido y, si todos lo hacemos, la gente tomará conciencia de lo que molesta su ruido.

Solución 3: Educación

Esta es la mejor solución, pero no funciona a corto plazo. Tanto en los colegios como en las familias, en las asociaciones de vecinos o en cualquier otro ámbito, es necesario hablar del problema cuando surja, para que todos sepan que incluso hablar fuerte puede ser molesto para los demás. ¿Acaso no te ha molestado alguna vez la voz del vecino en el rellano de la escalera o el ruido de su puerta? Eso también es contaminación acústica.

Los coches eléctricos (e híbridos) están provocando accidentes porque los peatones y ciclistas no oyen su motor. Algunos han propuesto obligar a los coches eléctricos a hacer ruido. ¿No sería mejor educar a la gente a tener más cuidado? Pensemos que nadie ha planteado jamás obligar a las bicicletas a hacer más ruido.

La educación ambiental, tan necesaria y tan poco valorada, es fundamental para nuestra calidad de vida.

Concluyendo

Cuando pronunciamos la palabra contaminación todos pensamos en el humo de fábricas y coches (contaminación atmosférica), en agua sucia de ríos y mares (contaminación hídrica), en suelo lleno de petróleo (contaminación del suelo), o en las centrales nucleares (contaminación radiactiva), pero hay otras formas de contaminación menos “famosas” que son también muy peligrosas. Al hablar de contaminación, debemos pensar también en la contaminación genética, la lumínica, la electromagnética, la visual y, por supuesto, en la contaminación acústica.

La OMS establece 70 decibelios como el valor máximo deseable de sonido. Pensemos que un sólo coche o moto supera esta cifra muy fácilmente (en tercera marcha y a velocidad constante casi todos los vehículos emiten entre 65  y  74 decibelios).

En este artículo hemos dado tres soluciones para reducir el ruido en nuestras ciudades, pero no basta con leerlas. Hay que ponerlas en práctica. Si quieres hacer algo más que un gesto, tápate los oídos ante el ruido.

♥ Más información:

La CONTAMINACIÓN ACÚSTICA "amenaza la vida de muchas especies y puede acabar con la biodiversidad para siempre"https://t.co/dPNzMEbw2T

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) August 22, 2017

Agradecimientos: Dedicamos este artículo y damos las gracias a los motoristas de El Puerto de Santa María (Cádiz), que con su ruido inspiraron este artículo.

Bicicletas en Málaga, con Carriles y SIN CARRILES

Las zonas-30 son zonas en las que los coches tienen que circular a menos de 30 km/h. Dan vida al peatón, y al ciclista, y ya se están promoviendo en muchas ciudades como Barcelona o Málaga. Esto es una estrategia estupenda para aumentar la seguridad de los ciclistas, para animarnos todos a usar la bicicleta en la ciudad, y para reducir el nivel de ruido y contaminación en ciertos barrios… hacerlos más tranquilos, habitables…

Estas zonas-30 son mejores que los carriles bici pues dan tranquilidad a los vecinos, y más si se establece la norma de dar prioridad al ciclista. Los carriles bici, si no están bien diseñados, no son prácticos y pueden ser muy molestos para los propios ciclistas, para los peatones, y para los automóviles. Para diseñar carriles bici no sirve cualquiera: Hay que evitar escalones, vueltas absurdas, obstáculos, carriles sobre las aceras y sin espacio para peatones… en síntesis, hay que hacer carriles bici en los que los ciclistas puedan correr un poco. Por ejemplo, en la Calle Carlos Haya (Málaga) es preferible ir en bici con los coches que usar su peligroso carril bici. Aquí hay unas ideas sobre qué no debe tener un carril bici.

Gracias a asociaciones como Ruedas Redondas, en Málaga, por fin están creciendo los aparcamientos para bicis y los carriles bici y esto se está notando en un mayor número de ciclistas en nuestras calles. Por esto hay que felicitar al Ayuntamiento de Málaga, pero también es muy criticable el poco cuidado que se pone en el diseño de estos carriles bici, y como muestra vean estas recientes fotos (pincha en ellas para ampliarlas), en las que uno no puede dejar de preguntarse… ¿¿¿Quien diseñó este carril bici???… alguien debería darle el premio Atila: Puedes ver más fotos AQUÍ.

Carril bici y coches
Escalón Grandísimo en Carril Bici
Escalón Grandísimo en Carril Bici
Otro super-escalón para una bici
Otro super-escalón para una bici
Carril que continúa 10 metros más adelante pero sin conectar
Carril que continúa 10 metros más adelante pero sin conectar
Carril que cruza calle sin señalización para los coches
Carril que cruza calle sin señalización para los coches
¡¿Tienen preferencia los coches?!
¡¿Tienen preferencia los coches?!
Poco sitio para peatones (aunque se podaran esos matojos)
Poco sitio para peatones (aunque se podaran esos matojos)
Contenedores en medio del carril
Contenedores en medio del carril
Carril bici con hueco para contenedor, y poco espacio para peatones
Carril bici con hueco para contenedor, y poco espacio para peatones
Carril sobre acera: Poco espacio para peatones
Carril sobre acera: Poco espacio para peatones
Escalón mal rebajado: muy incómodo para ciclistas
Escalón mal rebajado: muy incómodo para ciclistas
Carril bici demasiado cerca del kiosco
Carril bici demasiado cerca del kiosco
Sin espacio para peatones, ciclistas, kiosco y sus clientes
Sin espacio para peatones, ciclistas, kiosco y sus clientes
¿Por donde pasan los peatones? Miren los contenedores al fondo
¿Por donde pasan los peatones? Miren los contenedores al fondo
Carril estrecho y con obstáculos
Carril estrecho y con obstáculos
Sin espacio para peatones, ¿Quien diseñó todo esto?
Sin espacio para peatones, ¿Quien diseñó todo esto?

Por otra parte, NO TIENE PERDÓN que aún no haya un carril bici universitario por el Bulevar Louis Pasteur. Se debería haber hecho hace mucho tiempo. Fomentar la bicicleta no es un asunto sólo de sostenibilidad y medio ambiente. Debería fomentarse el uso de la bicicleta más por sus efectos positivos en la salud, y el ahorro en medicamentos.

¿Cómo te quedas? Las abejas de Galicia, muertas, envenenadas

Muertas. Así se van a quedar las abejas en Galicia

Los eucaliptos de Galicia están afectados por la plaga de un insecto llamado Gorgojo del Eucalipto. La Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel e Cartón (presidida por el Consejero delegado de ENCE), con la colaboración de la Asociación Forestal de Galicia, la autorización de la Xunta de Galicia y algunos ayuntamientos, han puesto en marcha un plan para fumigarlos masivamente con un tóxico insecticida cuya venta estará prohibida en toda la Unión Europea en menos de 4 meses.

Este agresivo producto perjudica el medio ambiente y afecta en especial a las larvas de las abejas, poniendo en serio peligro su supervivencia. De hecho estas fumigaciones podrían suponer la extinción casi total de las abejas gallegas, ya en peligro de desaparición entre otros motivos por el continuo uso de pesticidas neurotóxicos.

La Asociación Galega de Apicultura ya ha dado la voz de alarma y ha solicitado la suspensión de las urgente fumigaciones interponiendo denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente junto con otras organizaciones unidas en la Plataforma http://fumigacionsNON.org preocupada por la muerte de las abejas que producen la deliciosa miel gallega y otros productos y por la masiva contaminación inminente de las tierras y las aguas de Galicia. Más grave aún: las abejas son vitales para la fecundación de numerosas plantas, entre ellas aquellas de las que nos alimentamos los seres humanos. Su desaparición provocaría el colapso de la agricultura y la apicultura en Galicia, y condenaría a los gallegos a la dependencia alimentaria del exterior de manera indefinida.

Existen métodos mucho menos agresivos para acabar con el insecto que afecta a los eucaliptos, por eso es difícil entender por qué el empeño en usar este tóxico producto cuando existen otras alternativas. Algunos sospechan que tras este plan está el interés por vender un enorme stock del insecticida antes de que entre en vigor su prohibición. Además existe una Directiva europea que prohibe fumigar desde el aire cuando existen otros métodos.

Debemos movilizarnos para salvar las abejas y el resto del ecosistema gallego. Nos jugamos un equilibrio ecológico vital para nuestra supervivencia. Pídele a la Xunta y a la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel e Cartón que detengan inmediatamente estas fumigaciones.

Firma y comparte con tus amigos la petición pidiéndole a la Xunta y a ASPAPEL que detengan las fumigaciones >>

¡Ni una gota de este veneno sobre los montes gallegos!

[ACTUALIZACIÓN 20/04/2012] Se ha constituido una Plataforma contra las fumigaciones [ACTUALIZACIÓN 30/04/2012] Actualizamos el texto de la campaña y de la carta, que ahora también recibirán las autoridades de la Xunta que deben autorizar esta fumigación. Añadimos vídeo de TVE en Galicia.

Más información:

 

Visto en: http://actuable.es/peticiones/salvemos-abejas-galicia-salvemos-nuestro-futuro

Maltrato en granjas de conejos: lo que las empresas no quieren que veas

Por Juan Carlos Pérez Cachata, @Amigos_Natural, activista.

Hay muchas cosas que las grandes empresas no quieren que veamos detrás de sus productos. Una de las industrias que más oculta es la cárnica. Detrás de los tan apetecibles productos que muestran no se ve lo que conlleva todo esto: sufrimiento, medicación, destrozo ambiental…

Maltrato de conejos en granjas españolasHoy hablaremos de la carne de conejo concretamente. No de la carne en sí, sino más bien del tremendo maltrato que sufren estos sensibles animales. La organización animalista Igualdad Animal realizó una investigación en 70 granjas españolas en las cuales se crían conejos para su consumo. En el vídeo de su investigación se muestran auténticas crueldades que no debería sufrir ningún ser vivo. El vídeo lo añadimos más abajo y aquí tienes el enlace. En el vídeo, presentado por Pablo Puyol, se pueden ver imágenes muy duras, como las que acompañan este artículo. Tienes más información en granjasdeconejos.org

Maltrato de conejos en granjas españolasYo antes comía conejo, pero desde que vi ese vídeo… no he vuelto a consumir esta carne y poco a poco estoy dejando de lado la carne de mi dieta. No me parece justo querer a perros y gatos por ejemplo y después contribuir a una cruel industria consumiendo productos cárnicos. Hay poderosos argumentos éticos, sanitarios y ambientales para, al menos, reducir el consumo de carne drásticamente.

En esta investigación los activistas de Igualdad Animal vieron cosas como estas:

  • Operarios que estampan contra el suelo a los conejos que están enfermos. Los investigadores han podido corroborar que es una práctica habitual en la industria.
  • Operarios que tiran animales vivos a los contenedores por el exceso de producción.
  • Animales con heridas abiertas en las jaulas que no reciben ningún tipo de tratamiento veterinario.
  • Canibalismo entre animales debido a las condiciones de hacinamiento.
  • Granjas que venden conejos a restaurantes sin pasar ningún control sanitario.
  • Una veterinaria estampando a un conejo contra el suelo tras reconocer ella misma que era maltrato animal.
  • Granjas que no reciben inspecciones sanitarias ni técnicas en varios años.
  • Animales muertos en las jaulas junto a animales vivos.

Todo esto se fomenta cuando se compra un conejo para comer. La única forma de cambiar la vida de este bello animal y la de muchos otros es sustituir la carne en la alimentación, como ya han hecho millones de personas en el mundo.

Queda esperanza. Cambia el mundo y haz que sea mejor para ti y para todos los que nos rodean.

Más información clave:

No necesitamos argumentos económicos para respetar la Naturaleza

Variados estudios científicos han mostrado las bondades de conservar la Naturaleza. Es algo bastante evidente, cuya prioridad no debería necesitar justificación. Para que no haya dudas, se ha cuantificado lo que se gana cuando se respetan algunas especies o ecosistemas (en dinero, en empleos, etc.).

Por ejemplo, el informe Job lost at sea calculó que se podrían generar hasta 100.000 empleos recuperando los caladeros de pesca a su rendimiento máximo sostenible. La sobrepesca está dando mucho dinero a unos pocos, a costa de vaciar el mar y nuestro futuro colectivo (aparte del maltrato animal). El dinero se ingresa en forma de pescado y de subvenciones. La fecha de caducidad está a la vista.

Otro informe, Fish dependence, visualizó la enorme dependencia que Europa tiene de recursos pesqueros externos. Posiblemente España es el país que más depende del exterior. A pesar de esto, los barcos arrastreros europeos están destrozando —cada día y por todo el planeta— los fondos marinos (incluso costeando entre todos barcos de guerra, para defender intereses de empresas privadas).

Los legisladores suelen permitir cuotas de pesca por encima de las recomendaciones científicas; y lo argumentan falazmente por un puñado de empleos, sin tener en cuenta la objetividad de la ciencia (y sin importar, por cierto, que esa ciencia esté pagada con dinero público). Pareciera que no entienden algo tan elemental como que la degradación de los ecosistemas no beneficia al bien común.

En esa línea, la Fundación Marilles se esfuerza en divulgar los beneficios de un mar bien conservado, que permita actividades educativas, recreativas y científicas, además de turismo, calidad de vida, salud, etc. Por ejemplo, han calculado que la reserva de Cala Rajada (en Mallorca) genera beneficios diez veces superiores a lo que se invierte en su gestión. Con las reservas marinas, el sector pesquero siempre sale beneficiado.

Mal vamos si necesitamos argumentos económicos para proteger aquello que nos da la vida. Devaluamos la fauna y la flora asignándoles un valor económico, para que los ricos puedan satisfacer efímeros y absurdos placeres.

No son necesarias más investigaciones científicas para demostrar todo lo que dependemos de un medioambiente sano. Ahora bien, si nos gastamos dinero (público) en hacer estudios científicos, lo menos que debemos hacer es escuchar sus conclusiones, al menos cuando el consenso científico sea abrumador. Pero no. Los intereses económicos apuñalan la realidad con más convicción que la ciencia de verdad.

♣ Sobre renaturalización y protección de territorios:

España y los Piratas del Índico: Sobrepesca Subvencionada con Dinero Público

Barco de guerra defendiendo a un pesquero
Barco de guerra defendiendo a un pesquero

«La armada española mata a un pirata somalí». Es una noticia que estremece a cualquiera con un mínimo de sensibilidad. Pero luego hay que preguntarse ¿por qué? ¿qué hace la armada española en el océano Índico? ¿estamos en guerra allí tan lejos? Para responder, no os perdáis el vídeo que hay más abajo (unos 20′ en dos partes), y este artículo sobre los otros piratas.

En resumen:España está sobrepescando en los mares de todo el mundo, y tiene la mayor flChiste de piratas somalíes y derechos humanosota en tonelaje de toda la UE. Nuestros barcos viajan miles de kilómetros para pescar en las costas y en aguas que debieran ser protegidas (reservas marinas), o bien explotadas por países con una crisis mayor que la nuestra (Somalia, por ejemplo… que ellos sí saben lo que es crisis).

El negocio de la PESCA, principalmente de atún, es tan lucrativo que “justifica” que se defienda incluso cUno de los últimos atunes sangrando por la codicia humanaon nuestra armada y la de otros países: Es la llamada Operación Atalanta, en la que España paga con dinero público más de 6 millones de euros al mes, a lo que hay que sumar la mitad de la “seguridad privada” que llevan los pesqueros, que también se paga con dinero público. Y hasta modificaron las leyes para que esa seguridad pudiera llevar armas de guerra (estupenda noticia para la industria armamentística española).

Bandera de pesca pirataAnte este despilfarro e injusticia, hay dos cosas muy evidentes:

  1. Nuestros barcos no deberían estar pescando tan lejos, y encima en aguas que aunque sean internacionales deberían respetarse para países cercanos que tienen crisis alimentarias (ya lo dijo el economista De Jouvenel en 1976 en uno de sus libros que no me canso de recomendar).
  2. Nuestros militares no deberían estar para defender intereses privados. Este es otro gasto extravante más, a incluir en la lista de despilfarros de nuestros sucesivos gobiernos.

Algunos datos extra:

  1. La flota de bajura española supone el 80% de los barcos, con el 13% de las capturas y bajo impacto ambiental. Sin embargo, la flota de altura tiene un enorme impacto ambiental y sólo supone el 20% de los barcos, que se llevan el 87% de la pesca y, encima, recibe más ayudas. Recientemente, la pesca de arrastre, recibió enormes subvenciones por destrozar los fondos marinos. GreenPeace lo denunció resaltando que los subsidios europeos financian actividades pesqueras insostenibles.
  2. Al menos el 77% de las poblaciones de peces están sobreexplotadas, y cada vez se demanda más pescado. El atún rojo y el bacalao, por ejemplo, están al borde de su extinción comercial (aquí tienes otros pescados que no deberíamos comer).
  3. Sólo está protegido el 1% de los océanos, lo que conlleva una rápida pérdida de biodiversidad marina (únete a la petición de una red global de reservas marinas).
  4. GreenPeace ya expuso varias propuestas para modificar la PPC y garantizar unos mares llenos de vida.
    1. Durante años, la basura nuclear de distintos países ricos de Europa se ha estado tirando al Índico, y el tsunami de 2004 llevó muchos barriles a las costas de Somalia. Nadie se ha responsabilizado de esa basura nuclear. Al menos España ya no tiene motivos para tirar allí nuestra basura nuclear, pues nuestro gobierno ha regalado (con dinero de todos) un ATC a la industria nuclear… lo cual no es buena inversión.

Pero lo más importante… no os perdáis este vídeo no apto para gente sensible:

NOTA FINAL: Evidentemente este artículo no debe entenderse como una defensa de ninguna actividad pirata.

🐮Comprar cuero es maltratar animales

Nuestra sociedad (en general) se indigna cuando surgen noticias de maltrato animal (especialmente hacia perros, gatos o caballos). Sin embargo, convivimos con el maltrato animal a diario y la sociedad no lo ve, tal vez porque no quiere verlo. Un ejemplo es el uso generalizado de cuero. El cuero es piel de un animal que vivió —casi con seguridad— en condiciones indeseables: sufrió durante su vida y durante su muerte.

En un bolso, unos zapatos o un cinturón de cuero, también podemos ver los ojos de un animal pidiendo que no mercadeemos con su piel. Estamos éticamente obligados a preguntar por los componentes de cada objeto antes de comprarlo.

El cuero suele ser piel de vaca, pero también lo hay procedente de otros animales (cerdos, ovejas, cabras, caballos, avestruces, reptiles… incluso perros y gatos en China para productos baratos que se venden por todo el mundo). Una vez arrancada la piel del animal, se pierde la pista de su origen. Antes de venderla hay que curtirla para evitar su putrefacción. En todo el proceso hay, al menos, tres graves problemas:

  1. Impacto ambiental: Aquí tenemos que incluir dos aspectos inseparables.
    1. Impacto de la ganadería en su conjunto (cría, transporte y sacrificio): Esta es una de las industrias más conflictivas del planeta, provocando deforestación, contaminación de tierras, consumo excesivo de agua, grandes emisiones de gases contaminantes (especialmente metano), contaminación de acuíferos, de ríos y de mares, pérdida de hábitats, extinción de especies, etc. Reduciendo la ganadería se reduciría la contaminación y tendríamos tierras y agua para alimentar y vestir a muchas más personas (lo dice la ciencia). Se estima que la ganadería:
      • Es la responsable del 18% de las emisiones contaminantes de GEI.
      • Ocupa más del 30% de las tierras cultivables del planeta.
      • Consume más del 50% del agua que usan los humanos.
    2. Impacto del curtido: Se usan productos químicos muy contaminantes, como cromo, arsénico o cianuro, además de grandes cantidades de agua, lo que eleva la huella hídrica de los productos de marroquinería.
  1. Condiciones de los trabajadores: Entre los trabajadores del curtido hay mucha incidencia de cánceres (especialmente cáncer de páncreas), problemas respiratorios y cutáneos. Los salarios y las condiciones laborales suelen ser malas, incluso permiten el trabajo de menores (en Pakistán, por ejemplo, uno de los grandes exportadores de cuero). El trabajo en mataderos es, obviamente, indeseable para la mayoría de las personas. Suelen trabajar allí los que no tienen otras alternativas.
  1. Maltrato animal: Hasta usar lana es una forma de esclavizar animales y en su cría se les provoca mucho dolor y sufrimiento invisibilizado (como el desconocido proceso de mulesing). Por tanto, con más motivo el cuero es algo éticamente rechazable. Es imposible producir cuero de forma ética para los animales.

La industria del cuero no es ajena a sus problemas y por eso aplica técnicas de greenwashing para confundir a los consumidores. Cuatro de estas estrategias son:

  1. Algunos presumen de ser “libres de cromo” (chrom-free), pero evitan mencionar que usan otros productos químicos y, por supuesto, no hacen nada respecto a los demás problemas mencionados.
  2. Otros alegan sellos de “bienestar animal” diciendo que sus animales se han criado en “semilibertad y ecológicamente”. Aunque unos animales pueden vivir mejor que otros, se están usando de forma egoísta, simplemente por el beneficio para los humanos y, por supuesto, al final todos los animales son sacrificados (incluso los de granjas supuestamente ecológicas).
  3. Otro argumento es que la humanidad lleva usando pieles desde la prehistoria. Un argumento absurdo que no justifica hoy todos los problemas que hemos expuesto, más aún cuando tenemos muchas alternativas disponibles. En todo caso, el consumo en la prehistoria no amenazaba la estabilidad planetaria. En la prehistoria no había macrogranjas, ni se producía soja deforestando el Amazonas para alimentar ganado a miles de kilómetros.
  4. Los defensores del cuero alegan que es un subproducto de la industria de la carne. El argumento no sirve porque la industria ganadera también gana dinero vendiendo la piel y podría alegarse que la carne es un subproducto de la industria del cuero. Lo mismo se puede decir con los huesos de los animales con los que se fabrican cosméticos, gelatinas y golosinas, por ejemplo. Tanto si compras carne como si compras gelatina, golosinas o cuero estás dando dinero a esa industria, la cual te agradece tu contribución y tu apoyo directo.

Es imposible descubrir el origen del cuero de un producto: nunca lo pone en la etiqueta. Tampoco se indica nunca la especie del animal del que procede esa piel. Si es algo barato, muy posiblemente es piel de perro. Muchas veces el cuero viene de lejanos países donde las leyes sobre bienestar animal son laxas o inexistentes. Un curioso caso es el de India: dado que allí la vaca es un animal sagrado está prohibido matarlo en casi todos los estados. Lo que hacen es matarlas clandestinamente o transportarlas a países o estados donde es legal su sacrificio. Hasta las vacas sagradas mueren para alimentar el comercio internacional.

Lo mejor de todo es que hay alternativas vegetales y no son caras. El nailon es una alternativa plástica, pero no es recomendable porque produce micro y nanoplásticos que contaminan el planeta. Solo tenemos que buscar esas alternativas vegetales y elegir con conciencia planetaria. A veces es imposible saber si un producto tiene elementos de origen animal porque ni siquiera lo saben los vendedores. En ese caso, para estar seguros debemos acudir a marcas y tiendas que garanticen ser veganas.

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Parque Nacional de #Doñana: Amenazado por Políticos y Rocieros

Doñana es una zona protegida del Sur de España, parada obligatoria para muchas aves migratorias, marismas llenas de biodiversidad, y mucho más, que merecen la máxima protección legal (Parque Nacional de España). También fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y para muchos es la mejor joya ecológica de toda Europa.

Un informe de WWF denuncia que los políticos españoles y andaluces lejos de no hacer nada para proteger esta joya, parecen interesados en destruirla. Actualmente hay demasiadas amenazas graves sobre Doñana. La primera es la desecación artificial: Doñana necesita agua para sus marismas, y los agricultores ilegales de fresas están extrayendo demasiada agua, mientras las autoridades miran para otro lado, año tras año. Según WWF, sólo un tercio de la superficie de riego cuenta con los permisos necesarios, habiendo unas 2.000 tomas de agua irregulares, y más de 2.000 hectáreas de cultivos en zonas forestales: Muchos campos de fresas han sido instalados cortando pinares públicos, sin los permisos adecuados. Unos pocos se enriquecen a costa de la Naturaleza, usando y descuidando bienes públicos, en clara competencia desleal para con los agricultores legales, que pagan por el uso del agua y del suelo. Para facilitar el trabajo a los políticos la organización ecologista WWF ha hecho un mapa con las agresiones y pozos ilegales que afectan a Doñana. ¿Lo tendrán en cuenta los políticos competentes o harán como con los pozos ilegales de Murcia?

Por otro lado, la construcción de edificios y el asfaltado de caminos obstaculiza la vida natural: Demasiados linces han sido atropellados ya en esas carreteras. Otro problema es el proyecto de dragado del río Guadalquivir que contaminaría gravemente las marismas de Doñana.

Por si fueran pocas amenazas, recientemente, alcaldes del PP firman un pacto para crear una carretera que bordee Doñana. España no necesita muchas más carreteras, pero en una zona tan sensible hay que tener especial cuidado. Ya no es sólo los destrozos materiales y la enorme extensión que toda carretera ocupa, sino también la contaminación ambiental, atmosférica, acústica, y paisajística, así como la muerte asegurada de billones de insectos que son la base alimenticia de muchas aves de Doñana. El impacto será brutal, aunque así no lo refleje la Evaluación de Impacto Ambiental que se haga (si es que se hace, pues ya sabemos que en Andalucía se puede construir cualquier cosa, en cualquier sitio… véase el impacto ambiental del hotel ilegal del Algarrobico de Almería, en pleno Parque Natural, aún pendiente de ser demolido, a pesar de varias sentencias judiciales sentenciando su ilegalidad).

No acaba aquí la cosa, aunque no quiero extender mucho más este artículo. WWF ha detectado más amenazas, como la masificación de romerías. Recuerdo que hace unos años, visitando Doñana, uno de los guardas del Parque se quejaba de la romería anual de El Rocío diciendo: “Todo el año cuidando el Parque como una joya, y una vez al año los rocieros pasan destrozando y ensuciando todo”.

Más recientemente, WWF denunció ante la fiscalía y ante la UE que lleguen a Doñana aguas residuales contaminadas y espumosas, a pesar de que las depuradoras están casi terminadas. La “falta de coordinación” de los políticos parece no tener límites… las imágenes son realmente impactantes.

Hasta la UNESCO ha amenazado con quitarle el título internacional de Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera. No es extraño… aunque afortunadamente, la construcción de un oleoducto junto al Parque, que duplicaría el número de petroleros en las costas con el riesgo de accidentes y vertidos, ha sido vetado por el gobierno ante la incuestionable amenaza ambiental. El proyecto de refinería en Extremadura queda así hundido, esperemos que para siempre.

Para colmo, todos los años los rocieros destrozan y ensucian el Parque Nacional de Doñana, dejando a su paso un rastro de basura, incendios, y hasta caballos muertos por sed y agotamiento. No os perdáis este artículo.

¿Qué podemos hacer como ciudadanos? Por lo menos, podemos escribir al Presidente de la Junta de Andalucía, a través de la web oficial (www.juntadeandalucia.es)

ZOOXXI, un nuevo paradigma para los zoológicos centrado en la educación y la conservación

Claudia Roca, de ZooXXI.

Los zoos han evolucionado a lo largo de su historia. De ser una forma de propaganda imperialista (que pretendía demostrar haber conquistado tierras lejanas mostrando animales y personas de allí), han pasado a ser centros de entretenimiento, donde pasar una tarde de domingo con las niñas y niños viendo espectáculos con animales.

El siguiente paso que los zoos parecen querer dar es convertirse en centros de educación y conservación de la naturaleza. Tras el rechazo social a la cautividad y al maltrato de los animales, sólo con esos argumentos de educación y conservación justifican su existencia y el mantener animales exóticos encerrados de por vida. ¿Se basa esta retórica en la realidad de los zoológicos actuales o es solo maquillaje?

Efectivamente, los animales no se extinguirán mientras los zoos consigan reproducirlos, pero sufrimos el riesgo de llegar a creer que los hábitats naturales de los animales son jaulas, mientras que esa realidad, vivir en cautividad, está demostrado que enloquece a los animales. Extrayendo datos de las propias páginas web de los zoológicos, vemos que la mayoría de animales que están en programas de cría en cautividad no disponen de un programa de reintroducción efectivo. De hecho, cuando esta reproducción se convierte en un “inconveniente” y no saben qué hacer con el animal, lo matan. Esta práctica se llama “culling” y se encuentra recogida en el manual de buenas prácticas de las asociaciones internacionales de zoos y acuarios EAZA y WAZA de las que el zoo de Barcelona, por ejemplo, forma parte.

¿Tienen los animales problemas de reproducción en la naturaleza y necesitan la ayuda del ser humano para procrear? Por supuesto que no. Analizando los mismos datos de las webs de los zoológicos vemos que la principal causa de la desaparición de los animales en la naturaleza es la desaparición de sus hábitats debido a la presión humana (seguido de otras causas como la introducción de especies exóticas, por ejemplo). ¿Para qué nos sirve entonces esta reproducción y conservación ex situ? Simplemente para garantizar que los zoos siempre tendrán animales que exhibir. Por más que se empeñen en venderlo como una estrategia ecológica sigue siendo una estrategia económica.

Los zoos son otra “especie amenazada”. Necesitan una estrategia de conservación, un cambio de paradigma si no quieren desaparecer.

En Barcelona nació un grupo de activistas que, tras 8 años protestando en las puertas del zoo para exigir su cierre, entendieron que el cierre de los zoológicos es perjudicial para los animales que viven en ellos, pues sólo una gran minoría podrían ser trasladados a santuarios. La mayoría irían a parar a otros zoológicos, y otros con menos suerte a peleterías, cotos de caza o restaurantes de comidas exóticas. Para no trasladar el problema a otra parte pero tampoco quedarse de brazos cruzados, nació la Plataforma ZOOXXI:

ZOOXXI propone un cambio de paradigma, un nuevo modelo de zoo, un zoo que deje de sacar provecho de los animales para convertirse en un centro provechoso para ellos. Un zoo adaptado a la sensibilidad y los conocimientos científicos del siglo XXI. Un zoo con menos animales, que haya enviado a todos los que pueda a santuarios y reservas. Un zoo que haga verdaderos esfuerzos para la conservación in situ protegiendo los hábitats y, con ellos, a los animales, y mostrando esta realidad a través de avanzadas tecnologías inmersivas con las que podremos entender la verdadera existencia de las especies y la biodiversidad. Un zoo dedicado al rescate de todos aquellos animales que, hoy por hoy, no sabemos qué hacer con ellos, vengan de donde vengan (tráfico ilegal, circos, maltrato…).

ZOOXXI ha lanzado una Iniciativa Ciudadana en Barcelona, el mismo recurso democrático con el que se prohibieron las corridas de toros en Cataluña en 2010. A través de la recogida de firmas de personas empadronadas en Barcelona, se abre un proceso en el Ayuntamiento para debatir si aplicar este nuevo modelo de zoo. Si se consiguen las 14.000 firmas que se necesitan, el zoo de Barcelona podría ser el primero de una larga cadena de zoos del siglo XXI. Esta es la primera batalla de una lucha que terminará por transformar todos los zoos del mundo. Una estrategia de conservación como nunca se ha visto.

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Disfrutamos de los ecosistemas sin saber lo que son — ¿Qué es un ecosistema? ¿Por qué los maltratamos?

Un ecosistema es un sistema biológico constituido organismos vivos y el medio físico donde se relacionan. Algunos ecosistemas son reconocidos y la opinión general es que deberían conservarse. Así ocurre con los arrecifes de coral, las selvas tropicales o las sabanas africanas. En cambio, hay otros ecosistemas que son sistemáticamente maltratados y no hay conciencia de que sean ecosistemas valiosos. A veces, es triste constatar que se defienden verbalmente los ecosistemas lejanos mientras se maltratan los paraísos cercanos. Veamos unos ejemplos:

Bosque: Para algunos, si no está protegido no tiene valor

Unas 12.000 hectáreas de bosque ardieron en Huelva (septiembre 2020), un clásico punto negro de incendios en Andalucía. El gobierno local (PP) dijo literalmente en boca de su consejera de Desarrollo Sostenible que esos árboles no tienen mucho valor ecológico. Es cierto que unas 1.600 hectáreas eran de eucaliptos de la empresa papelera Ence y, aunque los eucaliptos son tal vez mejores que los naranjos, no dejan de ser cultivos y no bosques. No obstante, las palabras de la consejera indignaron a mucha gente que se sentía incomprendida ante la pérdida de un patrimonio natural inmenso, pues también ardieron dehesa de encinar, pinares, pastos y monte bajo.

La incultura ambiental es grande en la clase política. Lo vemos cada día. Por eso es importante proteger los ecosistemas con alguna de las muchas figuras de protección que existen: Parque Nacional, Parque Natural, Red Natura 2000, ZEPA… porque para algunos lo que no está protegido, no es valioso. Para otros, incluso aunque esté protegido sigue sin ser valioso (véanse las agresiones a Doñana o el caso de El Algarrobico almeriense, por citar solo dos ejemplos). Para evitar el colapso ambiental deberíamos, como mínimo, proteger el 50% del planeta y no destrozar el resto.

Río y cloaca son sinónimos en muchas ciudades

Llevamos tantos años sin bañarnos en los ríos principales que creemos que eso es lo normal, pero no. Los ríos no son solo el lugar más cómodo para tirar lo que nos sobra. Los ríos son ecosistemas y de su buen estado depende nuestra calidad de vida. La incultura ambiental es tan grande que aún hay algunos que piensan que el agua de los ríos se tira al mar y no entienden ni lo más elemental del ciclo del agua.

Algo estamos haciendo muy mal mientras no podamos bañarnos con seguridad en todos los ríos y en cualquier tramo. España es el peor ejemplo: la falta de depuradoras lleva a España a pagar la mayor multa de su historia a la UE. Ya hemos pagado 32,7 millones de euros por incumplir una directiva de hace 29 años, y la multa sigue subiendo, porque la directiva sigue sin cumplirse. Un ejemplo clásico es Nerja en Málaga que no deja de echar aguas residuales al río Chíllar y al mar. El río Cega (Segovia) es solo otro río más contaminado por los agricultores. ¿A qué clase de políticos elegimos en España?

Una playa es un ecosistema, no un centro de ocio

En las playas hay mucha biodiversidad, aunque algunos solo ven las moscas, cuando les molestan. Las playas son ecosistemas muy valiosos y cada vez más, debido a que están desapareciendo las pocas playas “naturales” que quedan. Se llenan de casas, de turismo, de espigones, de puertos deportivos, de piscinas y de campos de golf. Regenerar playas artificialmente con arena es también una mala inversión económica y ambiental.

Las tortugas se quedan sin lugar donde desovar y las aves se tienen que ir a otros lugares, al menos durante el verano. ¿Consentiríamos que los mejores bosques fueran invadidos por turistas en masa? Por eso, proponemos que al menos el 10% de todas las playas (todas) sea acordonado y no se invada nunca, ni en verano. Perderemos zona de baño, pero ganaremos en educación ambiental y compartiremos espacio con nuestras hermanas las tortugas, las aves… y las moscas.

Un desierto no es algo muerto

Todos hemos escuchado alguna vez eso de que en el desierto teníamos que poner paneles solares. Las renovables son una punta de lanza del ecologismo, pero no siempre las renovables son ecológicas. En los desiertos hay mucha biodiversidad, aunque no todo el mundo la vea ni la valore. Llenar el desierto con paneles solares no es ecológico y menos aún cuando tenemos millones de hectáreas sin paneles solares en todas las ciudades. La ocupación de territorio por paneles solares también puede ser problemática en otros ecosistemas. En Extremadura, por ejemplo, han denunciado que el boom de la energía fotovoltaica está eliminando suelo agrícola y amenazando la conservación de especies amenazadas y en peligro.

El paraíso puede no tener árboles

También se desprecian ciertos ecosistemas solo por no tener árboles: humedales, pastizales, matorrales, turberas, praderas, tundras… Un ejemplo andaluz lo tenemos en la herriza o brezal mediterráneo, un ecosistema marginado del Parque Natural de los Alcornocales. Posee una gran biodiversidad y un gran valor ecológico y paisajístico, pero ha sido injustamente despreciado por no tener árboles.

El ser humano no es propietario de todos los ecosistemas. Les debemos un respeto a las especies que allí viven, por ecologismo, por animalismo, por ética y por puro egoísmo, porque necesitamos la naturaleza para vivir y porque nos gusta la estética de sus paisajes.

La educación ambiental falla de nuevo

Si no conocemos ni respetamos los ecosistemas cercanos, ¿cómo vamos a respetar los ecosistemas que tenemos lejos?

Destruir ecosistemas genera dinero y trabajo para unos pocos, pero destruye algo valioso a largo plazo para la humanidad. Las generaciones más jóvenes se están quejando y se quejarán por lo que están haciendo sus padres hoy. Sin educación ambiental, vamos mal. Y así vamos.

♥ Aprende más:

Fuegos artificiales, petardos… son placer para unos pocos y dolor para todos los demás

Perros, gatos y todos los animales sufren con la pirotecnia y los petardosLos fuegos artificiales y los petardos hacen daño directo a personas y animales. Molestan a casi todo el mundo con la excusa del disfrute de una minoría. Ya hay fuegos artificiales silenciosos que son los únicos que deberían usarse, pero incluso ese tipo tiene inconvenientes que vamos a enumerar.

Tirar petardos en las calles está prohibido en casi todos los municipios, pero se hace la vista gorda, especialmente en ocasiones festivas. Entendemos que puede ser divertido para el que los utiliza, pero hay fuertes argumentos para no hacerlo. En caso de “necesidad” se pueden habilitar lugares concretos, en horarios concretos.

Debemos concienciarnos de que el ruido afecta a nuestra salud y, por tanto, debemos ser más severos y restringir todo lo que genere ruido innecesario. Para ello, una de las mejores herramientas es la información y, con ese objetivo, aquí pretendemos informar de lo que ocurre detrás de cada explosión:

  1. La pirotecnia y los petardos divierte a una minoría y molesta a todos los demás, personas y animales.Los animales sufren. El ruido es atronador para multitud de animales, generándoles dolor y ciertas enfermedades. Además, muchas las mascotas se pierden al huir aturdidas y asustadas.
    • Los perros y los gatos sufren ansiedad, miedo descontrolado, taquicardias, infartos, daños en el oído y, en algunos casos, la muerte. También se han provocado muertes por atropellos al salir el perro corriendo desesperadamente.
    • A las aves de las ciudades tampoco les hace ninguna gracia: muchas mueren por paro cardíaco o al chocar con algo en su huida.
    • Similares molestias sufren otros animales, como caballos, animales de granja, o los pobres animales encerrados en los zoos.Los petardos, la música fuerte y el ruido nos molesta a todos, pero no por igual
  2. Molesta también a las personas. La pirotecnia afecta negativamente a todo el mundo, pero especialmente a los que ya padecen enfermedades auditivas, respiratorias o cardiovasculares.
    • La molestia es más evidente en bebés (durmiendo) y ancianos, por no hablar de enfermos, que intentan recuperarse en la tranquilidad de su casa o de un hospital.
    • La pirotecnia molesta especialmente a determinadas personas. Hay multitud de enfermedades y síndromes que padecen muchas personas y que las hace especialmente vulnerables ante ruidos fuertes. Por ejemplo, las personas con autismo, epilepsia, síndrome de Asperger o enfermedad de Alzheimer sufren muchísimo. También molesta mucho a las PAS (Personas Altamente Sensibles). La ligirofobia es, de hecho, el miedo a ruidos fuertes.
  3. Provoca heridas y muertes. El uso de material pirotécnico genera numerosas quemaduras, amputaciones, e incluso la muerte, entre las personas que manipulan estos artefactos o los que están cerca. Especialmente grave es cuando lo que explota son los almacenes de este material. Un solo petardo puede llegar a los 120dB (decibelios), y con eso los oídos pueden ser fácilmente dañados. La OMS recomienda no exponerse a más de 65dB y un petardo siempre supera esa cifra.
  4. Contaminación química y de partículas. No es solo contaminación acústica. La pirotécnica genera contaminación con distintos tipos de gases (CO2, NO, SO2 entre otros) y también contaminación por partículas, pues contamina el aire con las peligrosas PM2.5. Para conseguir distintos colores se añaden metales en la pólvora, los cuales son liberados con la explosión y pueden ser respirados hasta llegar a los pulmones. No olvides que los petardos afectan a los pulmones y al oído.
  5. Otros daños ambientales. Para calcular el impacto ambiental completo, hay que tener en cuenta la contaminación de la industria en su fabricación y en su transporte, y considerar que la contaminación química no desaparece en el aire, sino que acaba llegando a otros lugares, contaminando la tierra y el agua.

Viñeta de Paco Catalán contra la pirotecnia y los petardosSi lo piensas bien, solo unos pocos seres humanos disfrutan con el ruido. Son una minoría, incluso dentro de su especie. Por ello, hay propuestas para que se regule adecuadamente.

La feria de Sevilla de este año tendrá cuatro horas sin ruido, lo cual demuestra que la concienciación frente al ruido aumenta y es cosa de todos.

Sin duda alguna, todos podemos divertirnos sin molestar a los demás. Por tanto, aquellas formas de diversión que molesten, debemos abandonarlas urgentemente.

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Montar a caballo y toda la hípica se basan en esclavizar animales

Montar a caballo es maltrato animal, poco o mucho, pero es maltratoNo volveré a montar a caballo en mi vida. Me he dado cuenta de que no es ético, y mucho menos con riendas, bocado y silla de montar. Hay estudios que documentan problemas de salud y dolores a partir de los 20 minutos de ser cabalgado por un adulto. Pero incluso aunque el caballo no sufra, ¿es ético usarlo así?

¿Por qué montar una tortuga laúd es visto claramente como maltrato animal y montar caballos no? En la India, se ha documentado cómo torturan a elefantes hasta domesticarlos para que se puedan subir los turistas (firma esta petición para evitarlo). Sencillamente, nos hemos acostumbrado a ver a los caballos esclavizados. Si a otros animales (cebras o leones) se les hiciera lo mismo que a los caballos, no lo veríamos ético.

Hay gente que ama a los animales, pero solo porque les son útiles. Hay gente que ama a los animales pero les gusta verlos encerrados. Eso no es amor. Es el caso de la hípica, de los zoos, de los acuarios y de los delfinarios. Más drama aún se respira en los circos con animales, en los laboratorios científicos, en las granjas y en los mataderos. Amamos nuestra libertad, ¿pero no la de los animales? En las especies llamadas “salvajes”, ¿es la libertad más importante? ¿Por qué?

El que tenga dudas del sufrimiento que producen esos negocios es que no conoce la realidad. Laurel Braitman dedicó buena parte de su vida a investigar cómo viven los animales capturados por el hombre y lo documentó en un libro apasionante. Javier Ruiz hizo algo similar en otro libro. Sobre mascotas también se ha escrito bastante. Pero hay un animal común que no es una mascota normal (tal vez por su tamaño), que participa a la fuerza en deportes olímpicos y que nuestra sociedad no se ha planteado si es o no ético su uso. Nos referimos al caballo doméstico (Equus ferus caballus).

Los que tienen caballos y los cuidan siempre dicen lo mismo: “Mis animales están bien cuidados, comen bien y están sanos”. Curiosamente, eso es justo lo mismo que decían hace siglos los que tenían esclavos. Aunque no todos los casos son iguales, podemos generalizar diciendo que los dueños de los caballos y los dueños de esclavos ven a los caballos y a los esclavos de la misma forma. Desde su punto de vista, los caballos y los esclavos son animales que pueden tener dueño y que, por tanto, están al servicio del propietario. Los caballos, como los esclavos, están obligados a hacer lo que se les pide, cuando se les pide, y no son libres de salir, de entrar o de correr cuando lo deseen.

La mayoría de los caballos pasan más tiempo encerrados en su jaula que en un lugar suficientemente grande para correr a su antojo. Pasan el día encerrados, esperando a que alguien los saque un rato y, cuando lo hacen, normalmente es para un paseo corto o para cargar con uno o varios humanos en el mejor de los casos. En otras ocasiones, se ven obligados a tirar de pesados carros y carretas durante largas jornadas. La montura y las riendas también pueden provocar heridas y, en todo caso ¿quién querría vivir con ellas a la fuerza? Los caballos son animales dóciles y el ser humano abusa de esa cualidad. Por suerte para los leones, ellos no se dejan domesticar fácilmente.

Animales maltratados frente al ayuntamiento de Málaga, sin que nadie haga nadaEn muchas ciudades españolas, como Málaga, Sevilla o Córdoba, hay carrozas turísticas en las que se puede dar un paseo por la ciudad obligando a un caballo a tirar del carro. El caballo no lo hace libremente, sino que se le obliga a la fuerza. Ha sido obligado a ser sumiso y obediente por medio de la violencia, empleando siempre maltrato animal. Si un animal no es sumiso, se descarta y se sacrifica para emplearlo como carne.

Caballo de turistas desmayado por el maltrato animalPara que un puñado de personas puedan darse un paseo de media hora en una carroza, cientos de animales son obligados a permanecer de pie durante horas, al sol, sin apenas comer ni beber. No es raro que en verano los caballos se desmayen. Ciudades como Barcelona han eliminado esa cruel atracción turística. Nos guste o no, en la naturaleza de un caballo no está tirar de las carrozas humanas.

Hay al menos seis tipos de deportes que deberían prohibirse. Por supuesto, uno de ellos es la competición hípica. Este “deporte” incluye bastantes modalidades: carreras de caballos, doma, adiestramiento, salto ecuestre, concurso completo, acrobacias, enduro, enganches, rodeo, polo…

El bocado es una pieza metálica que se mete en la boca del animal para producirle dolor cuando no obedece. Tirar de las bridas o riendas supone hacer daño al caballo.
El bocado es una pieza metálica que se mete en la boca del animal para producir dolor cuando no obedece. Tirar de las bridas o riendas supone hacer daño al caballo.

Para dominar a los caballos, doblegarlos y entrenarlos se usan elementos de maltrato: alambres de púas, fustas o látigos con descarga eléctrica, espuelas, serretas (pieza metálica con púas que se coloca sobre el morro del caballo)… pero la herramienta esencial de sumisión es el bocado, una pieza metálica que se coloca en la boca del animal y que le provoca dolor cuando el jinete tira de las bridas. Es ese dolor el que obliga al caballo a obedecer, a ir hacia adelante, hacia atrás o a girar. Los caballos están asustados y obedecen por el miedo infringido durante largas sesiones de entrenamiento.

Por supuesto, cuando los animales pierden la condición física que les permite competir, o cuando los dueños se cansan y no quieren gastar más en cuidar a sus animales, éstos son enviados directamente al matadero, se abandonan o llegan a un refugio. Mantener un caballo es caro y si no es rentable no interesa. Todo esto demuestra que no hay tanto amor a los animales en la hípica como nos quieren hacer creer. En los refugios para animales pueden contaros muchas historias de cómo llegó allí cada animal.

Sistemáticamente, si a un jugador de polo le dices que casi todos los caballos de polo sufren lesiones, te dirán que sus caballos están bien cuidados. Independientemente de la calidad del cuidado, tenemos que ser conscientes de que los caballos nunca elegirán jugar al polo. ¿Tan difícil es de entender?

Lo ético es dejar de cosificar a los animales. Tenemos que entender que ellos y sus vidas no pueden estar al servicio del ser humano a cualquier precio. Los que alegan que los caballos han sido criados para eso y que sin actividades hípicas los caballos no existirían, vuelven a usar los mismos argumentos que los esclavistas del siglo XIX.

Cada vez hay más manifestaciones contra el maltrato y explotación de los animales. Algún día la hípica dejará de ser deporte olímpico: ¿Cuántos años deben pasar para dejar de maltratar animales en la calle o para las Olimpiadas?

🐴Coches de caballos: un anacronismo plagado de sufrimiento
🐴Málaga, Sevilla, Jerez… lugares donde los turistas maltratan a los caballos
🐴Jornadas laborales largas y al sol
🐴Los latigazos son comunes
🐴Sustituirlos por coches eléctricos es el FUTUROhttps://t.co/7W7f12WBYI

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) August 28, 2019

Este vídeo cumple ahora un año. Ocurrió en la ciudad de #Valencia.

Este fin de semana, el @AjuntamentVLC que dirige @joanribo de @compromis volverá a colaborar con la violencia hacia los caballos.#TiroyArrastreABOLICIÓN pic.twitter.com/OzBwHv99MX

— PACMA (@PartidoPACMA) September 20, 2019

♥ Más información que te va a sorprender:

🐎🌡 ¡El horror de los caballos en Sevilla!

Jornadas de hasta 13 horas a 45 grados de temperatura y sin agua.

No es un paseo, es su vida. pic.twitter.com/g58kGK5Lzb

— PACMA (@PartidoPACMA) August 21, 2019

🐴Cierran el hipódromo más famoso por morir 21 caballos, heridos y sacrificados, en dos meses
🐴Hípica es MALTRATO😔https://t.co/9f75gdDup5

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) March 15, 2019

Miremos al ser humano desde fuera del ser humano: ¿Merecemos ser perdonados?

Lo que proponemos es imposible. Lo sabemos. Pero solo intentarlo nos hará mejores seres humanos. Más humanos. Miremos al ser humano como si no fuéramos miembros de esa especie.

En su libro Ecoanimal, Marta Tafalla sostiene que, a grandes rasgos, la gente suele estar orgullosa de lo que la humanidad ha hecho gracias a la “inteligencia”. Somos violentos, generamos guerras y cometemos genocidios y extinción masiva de especies, pero en cambio, muchos opinan que nos salvamos porque existieron grandes genios como Shakespeare, Cervantes, Miguel Ángel, Mozart, Beethoven o Frida Kahlo.

Tafalla se refería principalmente a la realización estética o artística, pero podríamos también meter aquí a los avances científicos gracias a personajes como Galileo, Newton, Descartes, Pascal, Marie Curie, Einstein, Severo Ochoa, Ramón y Cajal o Margarita Salas, por ejemplo.

Según Tafalla, “no importa cuánto daño causemos, seguimos enamorados de nosotros mismos”. Sin embargo, respecto a la creación artística y científica hay al menos tres razones por las que debemos cuestionar la capacidad del ser humano de crear de forma inteligente, justa y sostenible:

  1. El desastre climático es por culpa del ser humano.La naturaleza es arrasada. Eso demuestra que solo apreciamos lo que nosotros creamos, o bien, que no valoramos la naturaleza de forma general (ni siquiera superficialmente). Los avances científicos y tecnológicos suelen usarse para consumir más y destrozar todo tipo de ecosistemas. Para la ciencia, en general, la naturaleza es más algo a doblegar que algo a conocer. Por eso se modifican genes para que las especies se comporten como nosotros queremos. Por eso se prueban medicamentos y cosméticos en animales generando sufrimientos indecibles. Por eso la tecnología no cesa de investigar cómo exprimir más los recursos naturales para, como dijo De Jouvenel, ser más y más ricos.
  2. Buena parte del arte, al igual que la filosofía o la ciencia, “han servido para legitimar una civilización radicalmente injusta”. En todas las épocas ha habido gente que ha luchado contra las injusticias de todo tipo (esclavitud, racismo, machismo, homofobia, especismo…), pero sus obras no tuvieron la misma repercusión que las obras de los más sumisos. Tafalla denuncia que “un caso paradigmático es la manera como el mundo del arte ha vetado tradicionalmente la creación artística realizada por mujeres” o por artistas de culturas no occidentales. Algo similar puede decirse en la ciencia: ha discriminado a la mujer y, más aún, a los animales. En nombre de un hipotético avance científico se torturan todo tipo de animales, sin compasión. Todo el daño producido a todos los animales en nombre de la ciencia parece ser legítimo por las ventajas para una única especie que se atribuye a sí mismo una superioridad moral inexistente.
  3. No hay interés en una valoración objetiva y ética: El ser humano también destruye o aísla el arte cuando no encaja con sus gustos o cuando el arte critica a los poderosos. Por otra parte, tenemos que denunciar, como hace Harari, que hoy la ciencia está al servicio de quien paga: empresas que buscan su propio beneficio, o gobiernos que valoran los proyectos científicos de forma sesgada por intereses meramente políticos o económicos. No es que la valoración ética sea difícil, es que no hay interés en que se haga (ni en ciencia, ni en tecnología, ni en industrias… ni en eso que se está llamando como nuevas entidades).

¿Puede salvarse a la humanidad de las críticas que nos acusan de destrozar el planeta?¿Deberían salvarse de la crítica los grandes artistas y los mejores científicos? La respuesta es, en general, negativa. Primero, porque muchos artistas y científicos son fichas manipuladas que simplemente han perpetuado los errores. Podrían salvarse de la crítica aquellas personas que han advertido o advierten de los peligros de ciertas obras (artísticas, científicas o de cualquier otra índole). También podrían salvarse de la crítica los pocos que han levantado su voz contra los errores y las injusticias del mundo de su tiempo.

Para Tafalla, es necesario y urgente “dejar de mirarnos tanto el ombligo de nuestras creaciones” y “practicar la humildad. (…) Apreciar la belleza natural exige precisamente renunciar a dominar y poseer”. Así por ejemplo, la caza es un acto principalmente destructivo, porque acaba con el placer de observar un animal vivo, se roba una vida, se genera sufrimiento y se reduce “la riqueza estética de ese animal” y, de hecho, de todo el planeta.

Libro de lectura rápida para entender qué está causando la terrible crisis ambiental global y cómo podemos remediarla.
Libro de lectura rápida para entender qué está causando la terrible crisis ambiental global y cómo podemos remediarla.

Miremos a la humanidad desde fuera de la humanidad: ¿Perdonaría un extraterrestre a la humanidad tras ver sus actos? ¿Perdonaría un cerdo de granja, una vaca lechera o un ratón de laboratorio a la humanidad?

Es hora de pedir perdón y de afrontar cambios sustanciales.

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