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AnteayerSalida Principal

La NASA pierde el 20% de su plantilla civil en un año y compromete Artemis

24 Julio 2026 at 10:21

La NASA ha visto reducida su plantilla de empleados civiles en un 20% durante el último año, una pérdida que está afectando al desarrollo de más de dos docenas de grandes proyectos, según informó este jueves la agencia espacial estadounidense. La sangría de personal, que supone la quinta parte de la fuerza laboral civil de la organización, compromete desde la exploración lunar Artemis hasta programas de cooperación internacional en los que participan la Agencia Espacial Europea (ESA) y, a través de ella, la industria española.

La reducción de efectivos, cuyas causas no han sido detalladas oficialmente, ha provocado retrasos y cancelaciones parciales en 24 iniciativas de diversa envergadura, según fuentes internas de la NASA consultadas por los medios. Entre los programas afectados se encuentran misiones de observación terrestre, astrofísica y vuelos tripulados, aunque la agencia no ha especificado cuáles de ellos han sufrido un mayor impacto.

Un duro golpe para la exploración lunar

El programa Artemis, cuyo objetivo es devolver al ser humano a la Luna antes del final de la década, figura entre los más castigados por la merma de personal. La NASA había confiado en mantener el ritmo de trabajo para la construcción del cohete Space Launch System y la nave Orion, pero la falta de ingenieros y técnicos civiles podría retrasar los plazos previstos. La ESA aporta el módulo de servicio de Orion, fabricado en parte por empresas europeas, lo que convierte a la industria espacial española, integrada en consorcios como Airbus o Sener, en una potencial damnificada indirecta.

El recorte de plantilla también afecta a proyectos de ciencia básica, como el telescopio espacial Nancy Grace Roman y la misión de retorno de muestras de Marte, que cuenta con colaboración de la ESA. En ambos casos, el personal asignado se ha visto reducido de forma significativa, según apuntaron varios centros de la NASA en informes internos a los que ha tenido acceso la prensa especializada.

Consecuencias para la cooperación internacional

La pérdida de una quinta parte de los empleados civiles de la NASA supone un revés para la estrategia de cooperación global de la agencia. Socios como la ESA, la japonesa JAXA o la canadiense CSA habían acordado compartir recursos y personal en programas conjuntos, pero la falta de efectivos en el lado estadounidense está generando cuellos de botella en la toma de decisiones y la integración de cargas útiles.

La industria aeroespacial española, que participa en proyectos como la estación lunar Gateway y los módulos de servicio de Orion, observa con preocupación la evolución de la plantilla de la NASA. Fuentes del sector señalaron que la reducción de personal podría traducirse en retrasos en la entrega de componentes y en la pérdida de oportunidades de negocio para las empresas nacionales, que compiten en el mercado internacional de la exploración espacial.

Por el momento, la NASA no ha anunciado un plan de contratación que compense las bajas, aunque portavoces de la agencia han indicado que se están evaluando medidas para mitigar el impacto en los proyectos más críticos. La comunidad espacial europea confía en que la situación se revierta antes de que los retrasos se consoliden, pero el plazo de un año sin apenas reposición de personal ha encendido las alarmas en todo el sector.

La NASA destina 2.000 millones al primer reactor nuclear espacial para misiones a Marte

23 Julio 2026 at 18:40

La NASA ha establecido un presupuesto de 2.000 millones de dólares para el desarrollo del Space Reactor-1 Freedom, el primer vehículo interplanetario propulsado por fisión nuclear, según ha anunciado este jueves la agencia espacial estadounidense.

El reactor, bautizado como Space Reactor-1 Freedom, está concebido para impulsar misiones tripuladas a Marte, reduciendo los tiempos de tránsito y permitiendo transportar cargas útiles mayores que los sistemas de propulsión convencionales. La NASA busca así una fuente de energía nuclear compacta y autónoma que pueda operar en el espacio profundo.

Un hito en la propulsión nuclear espacial

El proyecto representa un salto técnico y estratégico en la carrera espacial, al apostar por la fisión nuclear como sistema de propulsión primario para viajes interplanetarios. Hasta ahora, las misiones a Marte han dependido de la propulsión química o de sistemas de ionización, que ofrecen menor potencia y eficiencia energética.

La agencia no ha revelado los contratistas industriales que participarán en el desarrollo, ni la fecha prevista de lanzamiento. Sin embargo, la cifra asignada indica que el programa se encuentra en fase de diseño y planificación avanzada.

Autonomía energética en el espacio

Con este proyecto, la NASA aspira a disponer de una planta nuclear compacta que no solo impulse la nave, sino que también suministre electricidad a los sistemas de a bordo durante las fases de crucero y estancia en la superficie marciana. La autonomía energética es considerada un factor crítico para misiones de larga duración, donde la energía solar resulta insuficiente lejos del Sol o en ambientes polvorientos como el de Marte.

El anuncio se produce en un contexto de creciente interés internacional por la exploración de Marte, con China y Europa también desarrollando planes para misiones tripuladas al planeta rojo. La apuesta de la NASA por la propulsión nuclear podría redefinir los plazos y las capacidades de las futuras misiones, según analistas del sector aeroespacial.

Actos de Dios

2 Julio 2026 at 10:06

29 de junio

Seguía pensando en los parecidos entre la época actual y los albores de la Primera Guerra Mundial y me decía que en ambos momentos las sociedades occidentales han sido sacudidas por la inseguridad, no debida a la delincuencia que tanto exageran nuestras derechas actuales, sino en la manera de entender el mundo.

Antes del 14 la suma del psicoanálisis, la teoría de la relatividad y la física cuántica había desmontado buena parte de las certezas sobre las que se fundamentaba el sentido común, ese consenso que parece flotar por encima de las ideologías. Los ciudadanos europeos ya no eran quienes habían creído ser –ni actuaban por los motivos que suponían la base de sus actos– ni el universo se comportaba tal como habían pensado desde Newton. Ni siquiera el arte ofrecía el consuelo de la belleza que buscaban en él buena parte de la burguesía y también del proletariado frente a las nuevas incertidumbres; en lugar de poder conmoverse en una exposición ante un amanecer radiante o disfrutar con un hermoso cuerpo desnudo, se encontraban con espantajos cubistas y los colores chillones de los fauvistas. El dadaísmo, ya empezada la guerra, daría la puntilla con sus provocaciones de mal gusto a las expectativas de un arte reparador.

Hoy la ingeniería genética, la inteligencia artificial y el transhumanismo derriban los límites entre el ser humano y la máquina y desvalorizan las capacidades del primero, visto como imperfecto e inútil en muchas de las tareas de las que estaba orgulloso. Tampoco el arte nos ayuda hoy, producido cada vez más por sistemas digitales que socavan cualquier principio de autoridad y de autoría, ya devaluadas por la posmodernidad.


Y si hace pocos días anotaba las inseguridades de los varones en ambos momentos históricos, hoy me lo confirma para el actual una noticia de un periódico. En una anotación anterior me maravillaba de que haya hombres operados de fimosis volviéndose a operar para implantarse un prepucio, que, al parecer, consideran parte importante de su identidad masculina. Aún me dejó más perplejo leer ayer que también hay hombres –quizá en parte los mismos– que se inyectan un suero en los testículos para aumentar su volumen; según la crónica, el saco escrotal puede alcanzar así incluso el tamaño de un mango o de un melón pequeño, imagen que habría preferido que no entrara en mi cabeza.


30 de junio

Hace un par de tardes, nuestra vecina organizó una minihoguera de San Juan ahora que han vuelto las lluvias a nuestra zona y no hay peligro de incendio. Y he vuelto a desesperarme con mis dificultades para seguir una conversación en euskera. Llevo más de un año aprendiéndolo –es verdad que con fases en las que apenas le he podido dedicar tiempo– y apenas noto avances a la hora de comunicar con mis vecinos.

Es decir, sí he hecho avances en el aprendizaje. Podría traducir por ejemplo «el hijo mayor de mi tía del pueblo ha venido a ese edificio de ahí para dejar a su perro negro», u otras frases absurdas por el estilo que habría sido incapaz de traducir hace pocos meses (me habría equivocado en los tiempos, en los casos, en las terminaciones que dependen de las preposiciones…). Y me alegra darme cuenta de que cada vez cometo menos errores en los ejercicios. Pero luego, cuando podría aplicar lo aprendido, soy incapaz de decir más de dos palabras seguidas. Y me cuesta muchísimo entender incluso frases en las que debería reconocer todas las palabras.


1 de julio

Hoy hemos ido caminando hasta Ondarroa con la intención de darnos un baño. Al llegar, vemos la bandera roja y otra con la señal de prohibido bañarse. Enseguida pensamos que habrán llegado ya las medusas, aunque hay una bandera específica para indicarlo. No es ese el motivo, tampoco el oleaje, que hoy era muy suave. El agua está contaminada por E. coli. El año pasado ya nos avisaron de que en Saturraran, la playa contigua que frecuentábamos antes, a menudo las aguas están muy contaminadas por los vertidos industriales arroyo arriba y no es difícil que el baño te cueste coger una infección estomacal.

Ahora recuerdo que también a finales del verano anterior escribí una entrada en el diario tras ver franjas de espuma amarilla en el mar. La suciedad se ha convertido en parte del paisaje. Hemos aceptado como algo normal o como un mal menor que nuestra forma de vida ensucie lo que nos rodea y, también, que cause muertes. Resoplamos molestos por el calor inusual o nos asquea la suciedad del mar, pero respondemos a esas consecuencias de nuestros hábitos como si fuesen inevitables, con la resignación que podríamos sentir ante un terremoto o un alud. «Acts of God», se llama en inglés en el lenguaje jurídico y de seguros a los acontecimientos inevitables que no son culpa de nadie, como, precisamente, los terremotos. Pero, en realidad, Dios pinta muy poco en muchos de ellos: antes podíamos decir que las tormentas o los incendios forestales eran actos de Dios o de la naturaleza, pero hoy sabemos que los humanos nos hemos convertido en ayudantes solícitos a la hora de provocar catástrofes.

La entrada Actos de Dios se publicó primero en lamarea.com.

Fanny no se vende

14 Junio 2026 at 07:00

Este reportaje se publicó originalmente en la revista de ‘La Marea’. Puedes conseguir un ejemplar y suscribirte en nuestro kiosco.


Aquel sitio era muy raro. ¿Una galería de arte en Fuencarral, una de las calles comerciales más caras de Madrid? Y no cualquier galería. No era uno de esos sitios diáfanos, bien iluminados y de paredes deslumbrantemente blancas. La galería de Fanny Gonmar ofrecía un aspecto oscuro y algo destartalado. Su principal escaparate, seriamente comprometido por el polvo, ofrecía una muestra de la singularidad de su dueña, un cartel en el que se podía leer: «Pase y compre arte. Obras desde 5 hasta 500.000 euros». La puerta estaba siempre entornada, pero la penumbra que reinaba dentro no invitaba precisamente a entrar. Así que nadie lo hacía. «Yo sí», dice Alberto López con una sonrisa. «Siempre me han interesado los artistas que están en los márgenes». En el año 2007, cuando la calle Fuencarral aún no estaba copada por franquicias de ropa y complementos, Alberto trabajaba allí en la oficina de una productora de cine. Y un día le echó valor y entró para conocer a la reina de aquel lugar en el que parecía haberse detenido el tiempo. Acabaron siendo grandes amigos.

Entre los vecinos de la zona circulaban muchos rumores sobre ella. Uno de los más extendidos decía que se trataba de una millonaria excéntrica y anarquista que no necesitaba el (muchísimo) dinero que le reportaría el alquiler del local. «Nada más lejos de la realidad», refuta Alberto. Detrás de Fanny Gonmar estaba Francisca González (Paquita para los amigos), una artista humilde y autodidacta que, por azares del destino, encontró su refugio en el centro de Madrid. Nacida en Valdeajos de la Lora (Burgos), en 1922, consiguió comprarse el local cuando volvió de México. Allí había trabajado brevemente como diseñadora textil y había conseguido ahorrar un poco, lo suficiente para acceder a un inmueble que encontró a un precio muy bajo a principios de la década de 1980. En aquella época, por las calles traseras de la Gran Vía corría mucha droga; Chueca y Malasaña todavía no se habían gentrificado. «Además, buscaba un lugar en el que exponer su propia obra», explica el gestor cultural Nacho García. «Ella había visitado otras galerías de la capital, pero la rechazaron. No pertenecía a la élite que había dominado el mundo del arte en los años anteriores ni encajaba con los artistas emergentes de La Movida. Generacionalmente, se había quedado en terreno de nadie. Así que se buscó la vida por su cuenta».

Alberto López y Nacho García son dos de los artífices de la reapertura de la galería de Fanny. Como dejó escrito en sus últimas voluntades (falleció en 2018), aquel lugar no podría dedicarse nunca a la actividad comercial. Sería un sitio para exhibir su obra (que donaba «al pueblo de Madrid») y para que jóvenes artistas que no encuentran una sala donde exponer su trabajo pudieran hacerlo. En vida rechazó multitud de ofertas para alquilar su local y tras su muerte quería que el sitio mantuviera el mismo espíritu.

Fanny Gonmar
Imagen de la reapertura de la galería. Dos visitantes se paran ante el rincón dedicado al gato de Fanny. JACINTO ANDREU

Después de todo, un poco anarquista sí que era Paquita, ¿o no? «No crea. Digamos que era… una mujer de su tiempo», declara Alberto para ilustrar el carácter un tanto tradicional de la artista. «Pero su decisión de no vender la galería sí que es inequívocamente política», agrega. Su arte, además, tampoco responde a un estilo conservador. Ella lo calificaba de «surrealista» y lo anunciaba como «algo único en Europa». «Desde que vino de México le encantaba decir eso», evoca Alberto afectuosamente. Pasó mucho tiempo junto a ella en aquel híbrido de galería y taller y pudo asistir a su proceso creativo. «Me pasaba por allí sobre todo para saber cómo estaba. Porque, en realidad, era una mujer mayor y vulnerable. Le preguntaba si había comido, porque se ponía a pintar y se olvidaba de todo. Se sentaba ante el lienzo con la radio puesta y empezaba a pintar sin pensar, de forma automática, en una especie de trance que podía durar horas. Ella me explicaba que en aquellos trazos, de repente, brotaban formas reconocibles, una flor o, qué sé yo, la cara de un conejo, y entonces las perfilaba».

Fanny Gonmar
‘Laberinto mundial’, 1997. Óleo sobre tabla. CEDIDA POR LA FUNDACIÓN FANNY GONMAR

Ni siquiera ella sabía lo que podía surgir de sus pinceles, lo que hoy, en una época de algoritmos y predictibilidad absoluta, no deja de ser una forma revolucionaria de trabajar. Y todo desde una paupérrima economía de medios. Fanny a veces construía sus propios lienzos clavando sacos viejos en los bastidores. Pintaba miniaturas en etiquetas de tiendas de ropa que encontraba en la calle. Mecanografiaba poemas en el dorso de carteles que arrancaba de las fachadas (en uno de ellos, reproducido en facsímil, puede identificarse el póster de Terminator 2). El encargado de catalogar toda esa obra ingente es Nacho García, que habla de decenas de miles de entradas, muchas de las cuales serán exhibidas poco a poco en la galería.

El legado de Fanny

Alberto López y un puñado de amigos la acompañaron en sus últimos años de vida y en la actualidad forman parte del patronato que gestiona la fundación que lleva su nombre. Han reabierto la galería y han trabajado para cumplir sus instrucciones, entre ellas, la de mantener alejados a los buitres inmobiliarios que tanto la atormentaron en vida. Llegaron a falsificar contratos de compra-venta del local. Incluso provocaron una inundación en el sótano para echarla de allí. Pero no lo consiguieron. En determinado momento, le ofrecieron un dinero que nadie, en su lugar, hubiera podido rechazar: 3 millones de euros. Fanny ni se inmutó. «Siempre cuento la misma anécdota», advierte Alberto. «Cuando le hicieron aquella oferta le dijimos que cogiera el dinero y se fuera a vivir la vida. “¿Pero qué vida voy a vivir, si toda mi vida es esto?”, decía ella».

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Altxa Lili: “Sinesten dugu posible dela kuirra izanda baserri munduan bizitzea”

13 Mayo 2026 at 11:50

Altxa Lili taldeak sortutako kabaretaren helburua da Ipar Euskal Herriko landa eremuan LGTBIQA+ ikusgaitasuna, saretzea eta elkarzaintza sustatzea. Baita ere, dragaren bidez, tradizioak deseraiki eta askatasunez biziberritzea.

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Leïla Slimani, sobre la extrema derecha: “Todo el mundo está escuchando al ‘gran cabrón’”

30 Abril 2026 at 22:32

Leïla Slimani llega todos los días al Museo del Prado muy temprano. El lugar está casi vacío. En su paseo por las diferentes salas, la acompaña un historiador del arte. Durante el recorrido saluda a unos trabajadores que, según capta ella, se muestran especialmente orgullosos de trabajar en una institución como esa, «un gran museo universal, como el Louvre, como el Metropolitan Museum de Nueva York». Esa perspectiva le complace especialmente «en una época en la que muchos políticos populistas consideran el arte como algo burgués, como algo que no es para todo el mundo», dice. «Pero el Prado no es una tienda de lujo. Aquí todo el mundo puede entrar y puede comprender lo que ve. Todo el mundo puede emocionarse con un cuadro de Goya. No hace falta un diploma ni una tarjeta de crédito».

La escritora franco-marroquí está participando en el programa «Escribir el Prado», una iniciativa en la que el museo invita a autores de relevancia internacional a explorar las colecciones como fuente de inspiración literaria. Ella lleva ya 10 días disfrutando de la residencia artística. Disfrutar es el verbo exacto para definir la experiencia, especialmente ahora, «en primavera, cuando la ciudad está particularmente bella». El programa, que cuenta con el patrocinio de la Fundación Loewe y la colaboración de la revista Granta en español, está concebido para propiciar un diálogo entre literatura y artes plásticas. El diálogo ha comenzado, aunque aún no tiene plasmación sobre el papel. «Cuando una llega a un lugar como este, no hay que obsesionarse con escribir. De momento, me conformo con vivir la experiencia y con tomar notas, que no es poca cosa. A veces, cuando pasan algunos días, incluso algunas semanas, releyendo esas notas la idea se presenta de repente», confiesa.

De alguna manera, las ideas ya están flotando alrededor de ella. Sólo hay que atender a sus asuntos predilectos, a la mirada que ha arrojado antes sobre temas como la mujer, las migraciones, la identidad en todas sus obras, publicadas en español por la editorial Cabaret Voltaire. ¿Pero están esas cuestiones presentes en un museo como el del Prado? Como explicó en un encuentro con la prensa, a veces hay que leer entre líneas, pero eso es precisamente lo interesante: «El arte demanda un esfuerzo. Igual que cuando se lee un libro y hay que recurrir al espíritu crítico. Un cuadro no es como una imagen de las redes sociales, algo que miras durante un segundo y pasas a otra cosa. A menudo, lo importante de un libro es lo que no se dice. Y lo que es importante en un cuadro es lo que no se ve. Pero entenderlo requiere un trabajo, no es como estar pasivo delante de una pantalla».

Con «lo que no se ve» se refiere Slimani a esas otras visiones del mundo que suelen faltar en los grandes museos, hoy felizmente empeñados en llenar esos vacíos sobre la cuestión racial, la colonial o la del género. En cualquier caso, la autora renuncia a entablar una lucha «identitaria» en torno a eso. «Rechazar un museo diciendo que “es para blancos” no tiene sentido para mí. Primero soy un ser humano. Para mí Dostoyevski no es simplemente un hombre blanco, es mi hermano. Lo universal existe. La familia humana existe. Si sólo buscamos representaciones de nosotros mismos, destruiremos el mundo».

Atraída por la pintura del Siglo de Oro, por Velázquez, por Zurbarán, la escritora se muestra especialmente interesada en la iconografía de aquella primera globalización, «del primer gran imperialismo». En ciertos cuadros «vemos por primera vez cuerpos indígenas o cuerpos negros. Vemos cómo van a ser dibujados los moriscos, que acaban de ser expulsados. Y busco también, claro, sus ausencias».

Slimani, que hace justo una década ganó el premio Goncourt por Canción dulce, vive desde hace cinco años en Portugal. Durante este tiempo ha tomado una especial conciencia de la presencia árabe en la península Ibérica, algo que «está por todas partes: en la arquitectura, en la lengua, en la comida, en las mismas caras…». A este respecto, recuerda la singular frase que tuvo que aprender de niña cuando acudía a la escuela francesa en Marruecos: «Nuestros ancestros, los galos…». Con más razón, a su juicio, los europeos deberíamos decir: «Nuestros ancestros, los árabes…». «Debéis daros cuenta, vosotros los españoles, de que sois mis primos, porque sois un poco árabes, os guste o no», apunta con humor.

Lo que más lamenta es la asimetría existente entre la cultura occidental y la del mundo arabo-musulmán. «Nosotros os conocemos muy bien, pero vosotros nos conocéis muy poco», señala. «Yo he leído a Cervantes, a Dickens, a Balzac. Hablo francés e inglés, pero nunca he encontrado a nadie en Europa que hable árabe». De hecho, ella misma, educada en francés, no habla la variante histórica y normativa del árabe, el árabe clásico, como revela con «una mezcla de pesar y vergüenza» en su último libro, Assaut contre la frontière. «Tampoco he encontrado gente que haya leído nuestros libros o que sepa citar grandes nombres de nuestra cultura. Hay muy poca curiosidad por parte de los occidentales. Eso me frustra mucho». Esta falta de interés, a su juicio, es «muy peligrosa porque alimenta el racismo, la violencia, la guerra».

Escuchando al «gran cabrón»

Como ha contado en multitud de artículos y se ve reflejado en sus novelas (especialmente en la trilogía de El país de los otros, que contiene una gran carga autobiográfica), Slimani, culturalmente hablando, tiene un pie a cada lado del Estrecho. Esa doble identidad, francesa y marroquí, no le causa ningún conflicto. Pero en Francia, donde la radicalización ultraderechista parece imparable, la insultan frecuentemente diciéndole que se vaya a su país. Como si Francia no fuera también su país. Como si sus raíces árabes la convirtieran en sospechosa de algún delito. Como si no hubiera alzado la voz deplorando vivamente todos los crímenes que se cometen en nombre del islam (en este sentido, es particularmente revelador su artículo titulado «Integristas, os odio»).

«Vivimos un momento que da mucho miedo», reconoce la escritora. «Me recuerda al cuadro de Goya ‘El gran cabrón’».

Leïla Slimani, sobre la extrema derecha: «Todo el mundo está escuchando al ‘gran cabrón’»
‘El aquelarre o El gran cabrón’, una de las Pinturas Negras de Francisco de Goya. WIKIMEDIA

«Todo el mundo está escuchando a estos ‘cabrones’. Es muy fácil manipular a la gente usando la identidad, diciendo que los inmigrantes les van a sustituir, que su mundo va a desaparecer. Es fácil decirle a un hombre que debería tener miedo porque las mujeres se lo quitarán todo, su trabajo, sus privilegios… Es fácil decir que antes todo era mejor», explica Slimani. «El problema es que hoy ya no diferenciamos entre la verdad y la mentira. Porque todos estos populistas mienten, claro. La propia Giorgia Meloni no para de hablar de la cultura cristiana y del peligro de la inmigración, pero legaliza a miles de inmigrantes porque los italianos ya no tienen hijos. Esa es la paradoja: hay un discurso para infundir miedo, pero todo el mundo sabe perfectamente que Europa no podrá mantener su nivel de vida sin inmigración».

La autora critica la simplicidad del mensaje difundido por la extrema derecha y la negligencia de la política actual a la hora de desmentirlos: «Necesitamos hombres y mujeres políticas capaces de explicarle cosas complejas a la gente. Por eso creo también que hay que defender la literatura y el arte en todo momento. Una buena novela demuestra que nada es blanco o negro. La vida es complicada, es gris, es difícil de juzgar. Y lo mismo ocurre con la pintura y su relación con la historia. Por eso es tan importante el arte, porque necesitamos devolver la complejidad a la mente de la gente».

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Jam de Jazz con Canelle Quartet

30 Abril 2026 at 19:08

 

Canelle Quartet

Jueves 30 de abril, 22:00 h

Le Première

Entrada: gratuita

 


Este jueves, Jam de Jazz con el grupo Canelle Quartet.

 

Entartete Musik

21 Abril 2026 at 18:25

 

Entartete Musik

Martes 21 de abril, 20:00 h

Casino Primitivo, Albacete

Entradas: general 10€ / diversos descuentos 

 

 

Sophia Hase (piano).

Artista y repertorio que abren un homenaje dual y complementario a la música estigmatizada y olvidada. La pianista Sophia Hase, presentada por Herbert von Karajan en el Osterfestspiele Salzburg, se ha especializado en la investigación y difusión de la música proscrita por el III Reich y de creación femenina. En colaboración con el CSMCLM, la Fundación SOCA-ISLIM presenta en el XXVI Festival Internacional de Piano de Albacete a esta meritoria artista por primera vez en la capital manchega con un programa original e interesante firmado por Erwin Schulhoff y Ruth Schönthal, víctimas del nazismo.

 

Monetizar

Lee estos retos asequiblesEs una palabra de moda, aunque seguro que se practicaba incluso antes de inventar las monedas. Todo se quiere monetizar: desde el odio a los inmigrantes hasta la crisis climática (mediante aseguradoras y compensaciones de emisiones), pasando por las zonas protegidas (con caza y turismo) y el apagón de España.

Algunos humanos tienen la obsesión de intentar convertir en dinero cualquier cosa. Si publican fotos o vídeos, quieren cobrar como influencers (mejor en Andorra para pagar menos impuestos, aunque no renuncien a los servicios públicos de España: hospitales, aeropuertos…). Los que escriben ansían publicar libros para ganar mucho. Si cantan, quieren vender canciones. Si pintan, querrán vender cuadros. No todo tiene precio.

Las instituciones también caen en este error. En una zona turistificable, hay que maximizar el negocio sin medir si nuestra gente malvive explotada por la industria turística. Sabemos que el turismo es un negocio que no enriquece a una región, sino que la somete. Ahí están Canarias y Andalucía, destinos entre los más visitados del mundo y, a la vez, también están entre las comunidades más empobrecidas del país.

No es malo intentar ganar dinero. El problema es no pensar en las consecuencias. Y también obsesionarse bajo el influjo de gurús y emprendedores que te digan que «conseguirás todo lo que te propongas», aunque para ello tengas que amargarte la vida como inversión. Emprender está bien, pero es justo reivindicar el placer de actuar sencillamente por algo que pensamos que debe ser hecho. Sin esperar recompensa (al estilo karma yoga).

Hace unos días participé en una plantación de árboles organizada por voluntarios de WWF en Málaga, por la Universidad de Málaga y por el Ayuntamiento de Mijas. Los que fuimos hasta la Sierra de Mijas no pensamos en ganar dinero plantando algarrobos, acebuches, lentiscos y encinas. La mayoría eran jóvenes estudiantes universitarios que, seguramente, no volverán a aquel paraje para disfrutar de los árboles plantados. Es decir, hay personas —muchas de ellas jóvenes— comprometidas con el medioambiente y con hacer cosas que no se van a monetizar. Que sirvan de ejemplo.

De ahí que merezca la pena cuidarse de las obsesiones, para no perdernos, por su culpa, las mejores partes de la vida. Si te gusta escribir, escribe —y publica—; mucho mejor sin pensar en monetizar. Pinta como si no quisieras vender tu obra y baila como si nadie te estuviera mirando. Que nadie compre tu libertad.

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No es malo intentar ganar dinero. El problema es no pensar en las consecuencias. Y también obsesionarse bajo el influjo de gurús y emprendedores que te digan que «conseguirás todo lo que te propongas», aunque para ello tengas que amargarte la vida como inversión. Emprender está bien, pero es justo reivindicar el placer de actuar sencillamente por algo que pensamos que debe ser hecho. Sin esperar recompensa (al estilo karma yoga).

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De ahí que merezca la pena cuidarse de las obsesiones, para no perdernos, por su culpa, las mejores partes de la vida. Si te gusta escribir, escribe —y publica—; mucho mejor sin pensar en monetizar. Pinta como si no quisieras vender tu obra y baila como si nadie te estuviera mirando. Que nadie compre tu libertad.

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Sobre la paz y el alto el fuego

28 Mayo 2025 at 04:14
Por: JDF

El pasado 7 de mayo asistí a un acto en el Ateneo de Madrid de extraordinaria importancia, “Paz y república”, organizado por la Asociación Civil Milicia y República (ACMYR), que preside la periodista y escritora Enriqueta de la Cruz. El acto fue presentado por Miguel Pastrana, presidente de la Agrupación Ateneísta “Juan Negrín”.

La presencia de la bandera palestina junto a la española en el acto evidenció con fuerza los crímenes sistemáticos del genocidio llevado a cabo por el gobierno sionista de Netanyahu en la Franja de Gaza, horrores cotidianos que el mundo no puede seguir ignorando. Sin olvidarnos de la terrible guerra de Ucrania, en el corazón de Europa, con cientos de miles de victimas a un lado y otro del extenso frente de batalla, mientras seguimos dudando si es posible la paz. #NeverStopTalkingAboutGaza

La destacada participación en el acto de Julio Rodríguez, general del Aire y antiguo Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), autor del libro “Mi patria es la gente”, constituye un hecho de gran relevancia política e histórica. No solo por el cargo que desempeñó como máximo jefe de la cadena de mando militar a las órdenes del Gobierno de España, que también, sino por su valerosa actitud democrática durante el fallido golpe de Estado la tarde noche del 23-F de 1981, siendo aún un joven capitán, piloto de reactores. Una columna de tanques hostiles avanzaba hacia la base aérea de Manises en Valencia, con la evidente intención de asaltarla: fue repelida.

Es un hecho de hondo calado histórico, que sigue oculto tras el opaco régimen del 78, parapetado tras la ley de secretos del Estado de la dictadura, aún vigente, y la inviolabilidad del rey. No obstante, más de veinte años después, Alberto Oliart -ministro de defensa en tiempos convulsos- dejó entrever con sutileza aquella valerosa actuación en la base aérea de Manises, que desbarató el golpe, desdibujada por la niebla del tiempo y las hipotecas del pacto de la Transición.

Participaron, también como conferenciantes, otros comprometidos compañeros por la Paz y la República, como Juan Miguel Fernández, asesor técnico del Tribunal de Cuentas, jubilado, Ángel Pasero, secretario general de Unidad Cívica por la República (UCR), director del programa “La hora de la República” y Mirta Núñez Díaz-Balart, profesora titular del Departamento de Historia de la Comunicación Social en la UCM.

Todas las intervenciones fueron de extraordinario interés, pues trataron con enorme sabiduría asuntos de suma gravedad. Es urgente, por tanto, que nos movilicemos en las calles, contribuyendo a frenar de una vez por todas los horrores de la guerra, del armamentismo y la militarización, que amenazan con extenderse, destruyendo vidas y haciendas, porque mañana será tarde.

El acto tuvo una extraordinaria repercusión. Su éxito quedó corroborado por el numeroso público que abarrotó la sala. Entre los asistentes pude reconocer a compañeros y compañeras del partido político PODEMOS, camaradas del PCE y del PSOE, así como a una destacada personalidad del movimiento memorialista, nuestra querida amiga Elsa Osaba. También numerosos activistas, unidos en su rechazo a las políticas armamentistas y de militarización de la sociedad.

Tampoco faltó la presencia de un periodista histórico, que ocupó importantes cargos en Radio Televisión Española, Alfonso Diez, intrépido corresponsal de guerra en sus años jóvenes y conocido director y presentador de TVE en el programa “La Galería”, actualmente jubilado. Tuve la suerte de conocerlo en los convulsos años de la Transición, honrándome con su amistad.

Nuestro compañero Miguel Pastrana, presidente de la Agrupación Ateneísta “Juan Negrín” y miembro fundador del “Colectivo Anemoi”, es candidato a presidente de la Junta de Gobierno del Ateneo de Madrid en las próximas elecciones del 28 de mayo por Convergencia para la Estabilidad Democrática del Ateneo. Apoyemos, pues, la candidatura de nuestro querido e ilustre compañero: sin duda la opción más coherente con la tradición republicana de nuestra docta casa.

En conclusión, un ejemplar acto republicano, unitario, nada sectario.

Aquí, las intervenciones grabadas:

No pudo asistir, sin embargo, nuestro querido compañero Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército, que fue presidente fundador de ACMYR y es uno de los jóvenes lideres del movimiento de militares por la Paz, miembro destacado del “Colectivo Anemoi”. Sin su generosidad, este acto en la forma en que se desarrolló no habría sido posible, ya que, por sus méritos, le habría correspondido un puesto de honor entre los ponentes.

Por todo ello, alcemos entre todos una muralla, uniendo nuestras manos, como pide en sus versos el poeta cubano Nicolas Guillén (1902-1989).

Para hacer esta muralla,

tráiganme todas las manos:

Los negros, su manos negras,

los blancos, sus blancas manos.”

Manuel Ruiz Robles, portavoz del “Colectivo Anemoi”.

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