Radio Almaina - Tofus 2 Furious T1x09 Caza sin freno, aniversario vegano y unos bichillo que nos dan su merecido… y otros no tanto
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Radio Almaina
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Tofus 2 Furious T1x09 Caza sin freno, aniversario vegano y unos bichillo que nos dan su merecido… y otros no tanto
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- Buenas noticias ambientales y animalistas en 2026 (semestre 1)
Buenas noticias ambientales y animalistas en 2026 (semestre 1)
¡Vivan las buenas noticias! Aunque sean pequeños pasitos. Servirán para tomar carrerilla y saltar. Ser conscientes de estas noticias —y resaltarlas— nos ayuda a tomar conciencia de que es posible hacer las cosas bien. Además, nos insta a hacer valer nuestros derechos.
Te agradecemos que compartas este texto con tus amigos, familiares, en redes sociales… Es gratis y vale mucho. Hablamos de una selección de casi sesenta noticias para alegrarnos.
Noticias que los animales esperaban
1. Nuevo estudio sobre transporte de animales vivos en la UE. Se revela que el 81% de la población española está preocupada por las condiciones de estos animales. La media en Europa está en el 82 %. «La única vía para eliminar el riesgo de sufrimiento durante los trayectos es acabar con el transporte de animales vivos en todas sus formas».
2. Greenpeace sorprende a un pesquero gallego cuando capturaba una especie prohibida de tiburón. Cortan sus aletas vulnerando la normativa europea y, casi siempre, tiran al animal al mar para que muera lentamente desangrado. La buena noticia de esto es que han sido pillados y esperamos que la ley actúe. Hacen falta penas ejemplares y mayores controles en la pesca, ya que es una actividad de alto impacto y en la que es fácil vulnerar las leyes.
3. Malas noticias para la caza. Este «deporte» no debería existir, salvo como subsistencia cuando fuera preciso:
- El Gobiermo español impulsa la inclusión del lobo en el Libro Rojo de especies vulnerables. La comunidad científica respalda la catalogación.
- El Tribunal Supremo corrige a los partidos de derechas (PP, Vox, PNV y Junts) por aprobar la enmienda que permite la caza del lobo. Dice, literalmente, que «carece del mínimo sentido». Además, la ley está pendiente de un recurso ante el Constitucional promovido por el Defensor del Pueblo. La noticia llega cuando ya se han abatido lobos en Asturias y Cantabria, por lo menos.
- 20.000 españoles se alzaron para defender a los perros utilizados en la caza. El mensaje es claro: los perros (de caza) no son animales de producción y no se les debe arrebatar la protección que merecen.
- El Tribunal Superior de Galicia rechaza autorizar a la Xunta a matar lobos. La sala concluye que los argumentos sobre un incremento de ataques de lobos “no están respaldados por pruebas técnicas suficientes”. Es decir, que el PP vuelve a mentir en este tema, en parte porque ignora las enormes bondades que aportan los lobos. Lo mismo también ha ocurrido en Asturias.
- El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia plantea una cuestión de inconstitucionalidad contra la ley que desprotegió al lobo. Victoria para Ecologistas en Acción de Galicia y el Fondo para la Protección del Lobo Ibérico. El TSXG ha entendido que la maniobra política de incluir la desprotección del lobo en una ley sobre el desperdicio alimentario no solo es arbitraria, sino que puede ser inconstitucional.
- La regulación europea iguala a los perros de caza con el resto de los perros en lo referido a su bienestar. España debe ahora modificar la ley de bienestar animal, esa ley que los cazadores consiguieron manipular para poder seguir maltratando a sus perros. El lema es: «Mismos perros, mismos derechos». Los cazadores, al pedir que sus perros quedaran fuera de la ley, reconocieron que ellos maltratan a sus animales. Esto es intolerable. La norma también exige que se protejan los gatos.
4. Malas noticias para la tauromaquia.
- Un tribunal francés dictamina en un fallo histórico que la tauromaquia no es un deporte. Esto ha permitido no aplicar las leyes deportivas a los que protestan contra el maltrato animal.
- Una vaca austriaca es capaz de usar un cepillo para rascarse y emplearlo de formas diversas. Se llama Verónica y es el primer caso de utilización de herramientas en modo multiuso después de los chimpancés. Los expertos creen que tiene serias implicaciones en el debate taurino. Si hace estas cosas con la boca, ¿qué podría llegar a hacer si tuviera manos?
- El gobierno de España planea prohibir que los menores puedan ir a los toros y a eventos donde se maltrate a animales. La ONU recomendó a España en 2018 que no se permitiera a menores participar en actividades en las que haya violencia. Un país pacífico no debe permitir estos actos vandálicos.
- La escuela taurina de La Algaba (Sevilla) no consigue ningún alumno en 2026. Noticia muy incómoda para un periódico taurino como el ABC; y subvenciones tiradas a la basura, pero mejor así que con jóvenes aprendiendo a torturar toros.
- 500 pueblos eligen no torturar animales. Los datos del Ministerio de Cultura revelan que entre 2000 y 2019 el número de municipios con plazas de tercera categoría cayó un 61%, de 845 a solo 328. Es decir, las plazas pequeñas se están cerrando.
- España prohíbe los espectáculos taurinos que humillan a personas con discapacidad. Había un vacío legal que permitía la celebración de shows cómico-taurinos con personas con enanismo.
- Más corridas de toros que se suspenden por falta de público: un caso en Los Barrios (Cádiz).
5. Malas noticias para los que experimentan con animales. Además de la atrocidad de estas prácticas científicas, es un negocio cruel que es peligroso, porque sus resultados no son fiables y hay riesgo de propagación de enfermedades (pandemias).
- La UE prohíbe vender detergentes testados en animales y exige alternativas sin crueldad. Además de evitar el maltrato animal a millones de seres sintientes, la norma también fija reglas que reducirán la contaminación de estos productos. Recuerda que hay formas buenas y no tan buenas de lavar la ropa y que en cuestión de limpieza ecológica lo más importante es limpiar menos y sin tóxicos.
- Marta Tafalla publica un nuevo libro: Paradojas de la experimentación en animales (Plaza y Valdés, 2026), un auténtico manual para que se estudie en facultades de veterinaria, biología, medicina y estudios similares.
6. Malas noticias para la industria cárnica, avícola o de foie gras:
- Un nuevo estudio alerta sobre el estrecho vínculo entre carne procesada y riesgo de cáncer. Si en España se comiera la cantidad de carne recomendada, cada año se evitarían 17.500 casos de cáncer colorrectal y 8.200 defunciones por esta misma enfermedad.
- Noruega eliminará las razas de pollos de crecimiento rápido y el sacrificio de pollitos macho. Las razas seleccionadas para crecer de forma extremadamente rápida sufren graves problemas de salud y un enorme sufrimiento durante su corta vida. Además, también aumenta la probabilidad de enfermedades zoonóticas. El fin del sacrificio de pollitos macho evitará la muerte de más de 3 millones de animales anualmente.
- Brasil aprueba poner fin a la alimentación forzada para producir foie gras. Se prohibirá la producción y la comercialización de alimentos obtenidos mediante la alimentación forzada de animales, una práctica calificada por la FAO como intolerable. España es uno de los últimos 5 países de Europa que permite la alimentación forzada (junto con Francia, Hungría, Bulgaria y Bélgica).
- Heura gana un juicio al sector cárnico sobre competencia desleal. Los productos vegetales pueden usar la palabra «carne» en su publicidad. En cambio, no se puede decir que «una hamburguesa de carne contamina más que tu coche».
7. Palma dice adiós a los caballos. Otra ciudad que se da cuenta de que utilizar caballos es maltrato animal.
8. Gales y Escocia prohíben las carreras de galgos y abren una brecha histórica en Europa. Lo que parecía impensable hace una década se convirtió en ley, porque la crueldad no puede seguir llamándose deporte. En España las carreras de galgos siguen siendo legales. Pero si presionamos, tienen los días contados, al igual que la tauromaquia.
9. España está trabajando en una nueva norma que decidirá qué animales pueden tratarse como animales de compañía. Se trata del futuro “listado positivo de animales de compañía”, una herramienta clave que puede marcar un antes y un después en la protección animal en España. Se pretende exigir que las decisiones se basen en criterios científicos y se reconoce explícitamente el principio de precaución: si existe incertidumbre sobre si una especie puede vivir bien en cautividad o representa un riesgo, la posición por defecto debería ser no incluirla. Sin embargo, hay problemas importantes, como permitir la cría y el comercio de animales silvestres.
10. Perú aprueba una ley que castiga con dureza actos de crueldad hacia los animales. Hasta 8 años de prisión por maltrato animal. Se exige mayor responsabilidad para veterinarios, cuidadores y funcionarios. Las penas serán más duras cuando el delito sea cometido en grupo o sea difundido por internet u otros medios.
11. La ambición de la empresa Pescanova por liderar la acuicultura de cefalópodos a escala global se enfrenta a un obstáculo reglamentario que podría ser irreversible. La multinacional gallega no ha consignado el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que se exige en Canarias. Al tratarse de una especie carnívora, la alimentación de los pulpos en cautividad requeriría miles de toneladas de pescado silvestre, algo que es no solo ineficiente y peligroso para la seguridad alimentaria global, sino que contribuiría al agotamiento de caladeros ya sobreexplotados. Se ve que una noticia como esta, buena para los animales, también es positiva para el medioambiente. Y en el siguiente apartado, también se observa la implicación inversa.
Noticias que alegran al ecologismo
1. Ámsterdam se une a prohibir la publicidad de carne y de otros productos de alto impacto ambiental como vuelos, cruceros, combustibles fósiles y coches de gasolina. Otras ciudades que ya tienen estas prohibiciones son, por ejemplo, Haarlem, Utrecht o Bloemendaal.
2. España avanza (a pesar de todo y gracias a la presión de la ciudadanía):
- El Gobierno lleva a la Fiscalía los discursos de odio contra meteorólogos y divulgadores climáticos. El Ministerio para la Transición Ecológica alerta de un preocupante incremento de la virulencia en las redes.
- Pueblos de Guadalajara frenan tres proyectos mineros. Las amenazas sobre la España vaciada se resuelven con pueblos unidos y combativos. Estemos atentos, porque volverán con nuevos proyectos mineros, macrogranjas, macroparques de renovables, plantas de biogás, etc.
- Alhaurín de la Torre (Málaga) aprueba recuperar la vegetación autóctona de sus arroyos. Regenerar los cauces evita inundaciones. Tratar bien a la naturaleza siempre es rentable.
- El Gobierno de España se suma a los chefs para acabar con el consumo de angulas. El objetivo es introducir este pez en el catálogo de especies amenazadas y vetar así su pesca en España.
- La Conferencia Sectorial de Medio Ambiente aprueba repartos de fondos para biodiversidad, calidad del aire y actuaciones vinculadas al Plan de Recuperación. También hay fondos para, por ejemplo, conservación y restauración de ecosistemas y cuestiones sobre el agua. La reunión ha aprobado también las recomendaciones técnicas para la protección y gestión del arbolado urbano y periurbano, una guía de carácter voluntario, por lo que está lejos de nuestra petición de una Ley Nacional de Arbolado Urbano.
3. Batacazos del PP español. Los contratiempos para este partido suelen dar alegrías a cualquiera con un mínimo sentimiento —y conocimiento— ambiental. Pero atención, por desgracia, en muchos casos se salen con la suya (mira nuestra lista parcial de hechos):
- Galicia se libra de la contaminación de Altri. La apuesta del PP por esta industria ha resultado imposible debido a la enorme oposición social, así como a problemas de suministro energético.
- La Justicia declara ilegal la autorización del Principado de Asturias para matar lobos. PP y PSOE deben aprender a respetar las leyes, porque estos casos no solo nos avergüenzan como sociedad, sino que tienen graves consecuencias ecológicas. Para verlas y entenderlas hay que tener un mínimo de formación o de sensibilidad.
- El Tribunal Superior de Justicia paraliza el decreto que pretendía evitar la demolición de Marina Isla de Valdecañas. La justicia da la razón a Ecologistas en Acción y advierte de que la Junta de Extremadura pretende “un atajo” para eludir la demolición del complejo turístico. Además, se destaca que los ecologistas pretenden velar por el “interés público prevalente” de la protección ambiental. Sobre este atentado ambiental ya hablamos en Blogsostenible.
- El Tribunal Supremo confirmó en una sentencia histórica que la Xunta de Galicia (gobernada por el PP) y la Confederación Hidrográfica Miño-Sil no habían hecho nada por impedir la contaminación del embalse de As Conchas y la cuenca del río Limia, vulnerando los derechos fundamentales de la población. Ahora las macrogranjas y la Xunta tienen que restaurar el destrozo ambiental ocasionado durante años de abusos.
4. En enero entró en vigor el Tratado de Alta Mar, que establece un mecanismo jurídicamente vinculante para designar una red de áreas marinas protegidas (AMP) en alta mar. El objetivo global es proteger el 30 % del océano para 2030. Actualmente, solo está protegido el 10 % de la superficie marina, y en alta mar la cifra apenas supera el 1 %, a pesar de su enorme importancia. Nosotros abogamos por proteger el 50 % de tierra y mar, para garantizar la calidad de vida de todos los seres sintientes.
5. Aprobada por la ONU la «resolución de Vanuatu», una histórica victoria para el clima, con 141 votos a favor y 8 en contra (entre ellos Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudí). Los países tienen el deber ineludible, bajo el derecho internacional, de actuar «de forma urgente y equitativa» para proteger el sistema climático. Por tanto, ignorar la crisis climática puede ocasionar responsabilidad legal si se provocan daños significativos al medioambiente o a otros territorios, especialmente a las naciones en desarrollo.
6. La justicia obliga a Países Bajos a proteger sus territorios del Caribe de la subida del mar. El fallo estima que los habitantes de la isla de Bonaire no han sido tratados como los neerlandeses de Europa ante los efectos del cambio climático.
7. Europa prepara un colosal proyecto eólico en el mar del Norte. “La mayor central de energía limpia del mundo”. Alemania, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos, Noruega y Luxemburgo lanzan un plan de expansión de aerogeneradores, lo cual es estupendo, pero también sería deseable —porque es más urgente— un plan para reducir el uso de energía. Por otra parte, recordemos que estamos a favor de las renovables, pero no de cualquier modo ni en cualquier lugar.
8. La ciencia demuestra que la agricultura regenerativa produce la misma cantidad de alimentos sin ningún sobrecoste. La agricultura de este tipo produce similar cantidad, más barato y más saludable, con más biodiversidad, cuidando mejor el agua, etc. La ciencia deja a la agroindustria sin argumentos.
9. China y las potencias medias se han unido para proteger las aguas internacionales de la contrarreforma ambiental de Trump. Estados Unidos va en dirección contraria a la lógica, la ciencia y el progreso, pero no consigue arrastrar a todo el mundo.
10. Nuevo estudio afirma que la mayoría de la gente en el mundo prefiere proteger el medio ambiente antes que hacer crecer la economía cuando ambos objetivos chocan. A pesar de lo bueno de esta noticia, hay que resaltar que se produce en un contexto de educación ambiental muy insuficiente, lo cual por una parte es más sorprendente y, por otra, no podemos evitar preguntarnos si realmente la población que opina así está dispuesta a vivir de otra forma (y más allá, si realmente lo intenta). ¿Sabemos lo que es ser ecologista?
11. La 15ª Conferencia de las Partes de la Convención sobre Especies Migratorias (COP15 CMS) de Brasil ha marcado un paso importante para la conservación de la biodiversidad global: se refuerza la protección de especies como jaguares, tiburones, tortugas marinas y muchas aves, entre otras.
12. Medio centenar de países se unen para salir de los combustibles fósiles. Solo están invitados los países que se toman en serio este tema y que quieren eliminar subsidios a los combustibles fósiles. Los negacionistas climáticos no interesan, ni tampoco aquellos que defienden métodos que no funcionan, como el comercio con derechos de emisión de carbono.
13. Noticias sobre el avance del reconocimiento del ecocidio como crimen.
- Los servicios de inteligencia del Reino Unido defienden la criminalización del ecocidio. El colapso del ecosistema afecta directamente a la seguridad y la prosperidad internacionales. El parlamento de Escocia ya se ha pronunciado a favor de la ley de ecocidio.
- El Parlamento escocés vota a favor de impulsar el Proyecto de Ley sobre ecocidio. Solo 26 votos en contra de criminalizar los daños graves a la naturaleza, frente a 90 votos a favor.
- Alemania avanza en la criminalización de los casos «comparables al ecocidio», a medida que la directiva europea comienza a incorporarse a la legislación nacional.
- Crecen los apoyos para incorporar el ecocidio en el Código Penal español. Puedes sumar tu firma con Stop Ecocidio.
- Otros países que están estudiando introducir el ecocidio en sus leyes son, al menos, Brasil, México, Perú, India, Ghana, Filipinas y República Democrática del Congo. Algunos de los que ya han aprobado criminalizar el ecocidio son: Francia, Bélgica, Ucrania, Rusia, Armenia, Kazajistán y Bielorrusia. Otro asunto es si estas leyes se están aplicando adecuadamente.
14. Luchas populares exitosas:
- Un tribunal archiva el caso contra los defensores del Yasuní. Las autoridades de Ecuador han ignorado el referéndum por el que la población votó proteger el Amazonas de las petroleras y se dedican a acosar a sus defensores.
- Los centros educativos en España son obligados a poner menús más saludables, “variados y equilibrados” y sin aumentar el precio del comedor: más legumbres, menos carne roja y un consumo moderado de pescado, huevos, lácteos. Una gran noticia también para los animales. También se obliga a ofrecer agua como única bebida y se regula la oferta de las máquinas expendedoras y cafeterías escolares. Se potencian los alimentos frescos, de temporada y procedentes de canales cortos de distribución. En los centros con menú vegetariano, los segundos platos podrán basarse exclusivamente en proteína vegetal. Quedan excluidos productos como galletas, zumos azucarados y ultraprocesados. Puede parecer una noticia poco relacionada con lo ambiental, pero no es cierto. Por una parte, la alimentación saludable es fundamental para el ecologismo y, por otra, los productos ultraprocesados y las bebidas envasadas tienen un alto impacto ambiental.
15. Cuando aumenta el número de noticias relacionadas con el medioambiente, los fondos gestionados bajo criterios de sostenibilidad atraen más dinero. Los activos gestionados bajo estos criterios han crecido un 20 % desde 2020 fuera de EEUU. Conclusión: Difundir noticias ambientales mejora el planeta y las inversiones éticas.
16. Escocia aprueba una ley que obliga a instalar nidos para vencejos en los nuevos edificios. Las ventajas de tener estas aves insectívoras son inmensas, pero también deberíamos cuidar la fauna cuando no aporte ventajas directas a los humanos.
17. Europa aprueba una prohibición descafeinada de la munición de caza de plomo tóxico. Más de tres años después de que la Agencia de Productos Químicos recomendara vetar el plomo por motivos de seguridad, los países aprueban una norma que excluye las balas y da cinco años de prórroga a los cazadores para seguir usando estos cartuchos. Estos cinco años se seguirán vertiendo 14.000 toneladas anuales de plomo tóxico a la naturaleza. Esto es una buena noticia parcial para los que abogamos por prohibir la caza deportiva.
¿Quieres más optimismo? Mira esto:
- Entrevista a Pepe Galindo, escritor, ecologista y bloguero de: BlogSOStenible y Historias Incontables).
- Buenas noticias ambientales con la colección completa de los años recientes.
- Dos curiosidades: Deja que te susurre algo verde y Gris que te quiero verde.
- La mejor solución a los incendios forestales: educar sí; quemar biomasa no.
- Blog de relatos del mismo autor: Historias Incontables.
- Y si te gustan las malas noticias, solo tienes que mirar lo que hace el PP.
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Este es un escándalo patrocinado por los chuletones "al punto": se ruega que deje Vd. de leer
La industria de la carne paga a científicos y universidades para bloquear políticas climáticas
Corruptos y científicos siguen mintiendo en libertad
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— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) March 5, 2024
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La Marea 112: ¿qué ocultan los centros de datos?
Puedes adquirir un ejemplar del número 112 de La Marea aquí.
En un lugar de La Mancha, pero esta vez en el siglo XXI, los Quijotes que sueñan con un mundo justo y respetuoso con la vida en general han cambiado la lucha contra los molinos por la lucha contra los centros de datos, unas infraestucturas que, con el auge de la inteligencia artificial (IA), están colonizando poco a poco España con la promesa de nuevos empleos. Talavera de la Reina es uno de los centros neurálgicos, pero también Aragón, Madrid y Extremadura.

Los centros de datos consumen gigantescas cantidades de agua y energía eléctrica. Acaparan suelo y dejan contaminación. ¿Es posible que la extracción de estos recursos desestabilice los territorios en los que se instalan? Según muchos expertos, sí, pero tampoco hay cifras exactas. Esa es la principal cualidad de este floreciente negocio: la opacidad, los pactos secretos con las administraciones, el cabildeo, la política de hechos consumados. La Marea dedica el dossier principal de su nueva revista en papel a estos nuevos «paisajes del poder», como los denomina el investigador Manuel García.
La falta de transparencia que los caracteriza impide, en muchas ocasiones, que la ciudadanía conozca el impacto real al que se enfrenta cuando estos nuevos gigantes recalan en sus territorios, donde antes había vida, donde antes había historia o, siendo más directos, donde antes había una línea de transporte público o cosechas o una depuradora de agua. En este número, realizamos una panorámica general de la situación de la mano de especialistas de primer nivel, analizamos el lobby de esta industria en Europa, con Spain DC como epicentro en España, y nos detenemos en los movimientos que ya están diciendo «no» a los gigantes de los nuevos tiempos.
Mucho más en La Marea 112
Además del dossier dedicado a los centros de datos, la revista del trimestre julio / septiembre viene cargada de reportajes y entrevistas ideales para desencriptar la actualidad. Por ejemplo, ¿qué demonios está pasando en el Reino Unido? Nuestro compañero Guillem Pujol responde a esta pregunta en un momento especialmente delicado de la política británica. Roto el bipartidismo laboristas-tories, los neofascistas están llamando fuerte a la puerta del nº 10 de Downing Street.

Patricia Simón, por su parte, viaja hasta el Sáhara Occidental para mostrar la lucha de las mujeres por superar su tradición patriarcal. A pesar de las críticas que reciben, las feministas saharauis lo tienen claro: «Para nosotras no es incompatible luchar por la independencia de nuestra patria y por el respeto a nuestros derechos como mujeres».
En Argentina, Andrés Actis pone el foco en un extractivismo fósil que ha cobrado enorme fuerza bajo la presidencia de Javier Milei: el de las arenas de sílice que se utilizan en el fracking, la fractura de la roca para acceder al petróleo. Esta práctica está destruyendo los humedales del río Paraná.
En el ámbito doméstico, entrevistamos a la dibujante Yeyei Gómez, al fiscal delegado de Criminalidad Informática en Sevilla, Gabriel González, y a la directora general de la Aemet, Alicia López Rejas.

Con el ojo siempre puesto en la ecología, el clima y el medioambiente, analizamos el difícil despegue del veganismo en España, viajamos a Berlín para conocer sus huertos urbanos populares, enumeramos algunos consejos para hacer deporte durante el verano tórrido que nos espera y recomendamos productos e iniciativas sostenibles en un bazar veraniego seleccionado por Carro de Combate.
Pero no acaba ahí la cosa: esta Marea cuenta con los artículos de opinión de Jorge Dioni López, Thilo Schäfer y el tradicional incordio de la filósofa Ana Carrasco-Conde.
Nuestro cuadernillo cultural, El Periscopio, llega con novedades: por voluntad propia, este número es el último que coordinan Laura Casielles y José Ovejero. Durante varios años (muchos de ellos en colaboración con Bob Pop) han tratado de rebasar los límites impuestos por la cultura mainstream. En su despedida se han fijado en el arte de los bertsolaris, en la sororidad de las integrantes del Lyceum Club de Madrid en el centenario de su creación y en la resistencia de la cultura argentina frente a la motosierra libertariana. Además, cierran su labor al frente del Periscopio con un broche de oro: un cuento de Isaac Rosa.

Como veis, La Marea continúa con su compromiso por el periodismo «de interés público», como subrayó el jurado del Premio Nacional de Periodismo de Investigación El Confidencial, cuando distinguió nuestros reportajes sobre la gestación subrogada en España. También seguimos empeñadas en reivindicar el trabajo humano frente a la amenaza de la inteligencia artificial. Por eso, en La Marea nunca habrá ilustraciones generadas por una IA. Al contrario, nos complace enormemente colaborar con artistas como Daniel Gómez Vega y como Adara Sánchez, artífices de las magníficas portadas de la revista 112 y de El Periscopio.
Únete tú también al club. Suscríbete y ayúdanos a seguir haciendo un periodismo independiente.
La entrada La Marea 112: ¿qué ocultan los centros de datos? se publicó primero en lamarea.com.
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- Fantasía con lentejas germinadas (receta vegana, fácil y flexible)
Fantasía con lentejas germinadas (receta vegana, fácil y flexible)
Es un plato muy original que probablemente nunca has probado y que te va a sorprender. Utiliza solo ingredientes de origen vegetal —lo que contribuye a minimizar el sufrimiento (animal y ambiental)— y no olvida las proteínas vegetales, aquí en forma de legumbres germinadas y frutos secos.
Para hacer este plato tienes que preparar primero tus lentejas germinadas. Si no sabes cómo, te diremos que es muy fácil y te dejamos este artículo en el que se explica. Recordemos que las legumbres germinadas (lentejas, garbanzos, alubias, etc.) son semillas que han comenzado a brotar y que resultan más digestivas y nutritivas; con más vitaminas y antioxidantes; y con menos antinutrientes, ideales para comer en verano, tanto en platos fríos como calientes.
Esta es una receta simple y flexible. Es decir, puedes jugar a modificar los ingredientes según lo que tengas a mano.
◊ Ingredientes aproximados (para unas 2 personas):
- Un vaso de guisantes.
- Dos puerros (o una cebolla).
- Dos o tres zanahorias.
- Lentejas germinadas, generosamente.
- Aceite (AOVE), sal y especias al gusto (recomendamos solo pimentón, pero puedes innovar con albahaca, orégano u otros condimentos que te gusten).
- Opcional:
- Frutos secos: almendras, pipas de girasol o de calabaza, nueces…
- Otras verduras: ajo, calabacín, pimiento rojo…
◊ Preparación:
- Trocear los puerros (o la cebolla) a trocitos pequeños y ponerlos en la sartén junto con los guisantes y un poco de aceite. Remover regularmente para que no se quemen.
- Mientras, pelamos y troceamos las zanahorias y las metemos al microondas unos 4 minutos antes de añadirlas a la sartén. Podemos saltarnos el paso del microondas, pero la zanahoria quedará un poco dura (salvo que se eche antes con más aceite).
- Si hay otras verduras, se pueden trocear y echar a la sartén directamente, o bien, pasarlas previamente unos minutos al microondas para ahorrar tiempo y utilizar menos aceite.
- Es el momento de echar los frutos secos, al gusto. Recomendamos picarlos un poco (con un almirez, por ejemplo) y tostarlos previamente en una sartén aparte, sin aceite.
- Cuando las verduras estén cocinadas, se sirven en los platos, echando por encima las lentejas germinadas. Nuestra sugerencia es no cocinar mucho las verduras. Si se quedan al dente, tienen más sabor y más nutrientes.
- Condimentar cada plato al gusto: aceite crudo, sal y pimentón (o lo que se desee).
◊ Acompañamientos opcionales: Se puede acompañar este plato con un filete de seitán a la plancha, con arroz blanco o con una patata asada al microondas.
Te animamos a probar esta propuesta, aunque solo sea como una receta protesta para reducir el consumo de carne y pescado. Nos sobran argumentos para evitar la comida de origen animal. Y así, tal vez, algún día dejemos de preguntarnos por qué los humanos hacemos sufrir a los animales.
Curiosidades que te pueden gustar:
- Nuestras recetas veganas o vegetarianas. Por ejemplo, una receta vegana flexible: seitán con verduras y frutos secos o nuestra paella vegana.
- Cómo y por qué hacer lentejas germinadas.
- Sin comer por el clima, las macrogranjas, los combustibles fósiles…
- Libro El día que dejé de comer animales de Javier Morales (resumen).
- Libro Hay alguien en mi plato de Barbara J. King (resumen).
- Comer carne destroza el planeta (y a los animales).
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Este vídeo te lee este artículo sobre vegetarianismo, veganismo, flexitarianismo y sus razones.
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- Fantasía con lentejas germinadas (receta vegana, fácil y flexible)
Fantasía con lentejas germinadas (receta vegana, fácil y flexible)
Es un plato muy original que probablemente nunca has probado y que te va a sorprender. Utiliza solo ingredientes de origen vegetal —lo que contribuye a minimizar el sufrimiento (animal y ambiental)— y no olvida las proteínas vegetales, aquí en forma de legumbres germinadas y frutos secos.
Para hacer este plato tienes que preparar primero tus lentejas germinadas. Si no sabes cómo, te diremos que es muy fácil y te dejamos este artículo en el que se explica. Recordemos que las legumbres germinadas (lentejas, garbanzos, alubias, etc.) son semillas que han comenzado a brotar y que resultan más digestivas y nutritivas; con más vitaminas y antioxidantes; y con menos antinutrientes, ideales para comer en verano, tanto en platos fríos como calientes.
Esta es una receta simple y flexible. Es decir, puedes jugar a modificar los ingredientes según lo que tengas a mano.
◊ Ingredientes aproximados (para unas 2 personas):
- Un vaso de guisantes.
- Dos puerros (o una cebolla).
- Dos o tres zanahorias.
- Lentejas germinadas, generosamente.
- Aceite (AOVE), sal y especias al gusto (recomendamos solo pimentón, pero puedes innovar con albahaca, orégano u otros condimentos que te gusten).
- Opcional:
- Frutos secos: almendras, pipas de girasol o de calabaza, nueces…
- Otras verduras: ajo, calabacín, pimiento rojo…
◊ Preparación:
- Trocear los puerros (o la cebolla) a trocitos pequeños y ponerlos en la sartén junto con los guisantes y un poco de aceite. Remover regularmente para que no se quemen.
- Mientras, pelamos y troceamos las zanahorias y las metemos al microondas unos 4 minutos antes de añadirlas a la sartén. Podemos saltarnos el paso del microondas, pero la zanahoria quedará un poco dura (salvo que se eche antes con más aceite).
- Si hay otras verduras, se pueden trocear y echar a la sartén directamente, o bien, pasarlas previamente unos minutos al microondas para ahorrar tiempo y utilizar menos aceite.
- Es el momento de echar los frutos secos, al gusto. Recomendamos picarlos un poco (con un almirez, por ejemplo) y tostarlos previamente en una sartén aparte, sin aceite.
- Cuando las verduras estén cocinadas, se sirven en los platos, echando por encima las lentejas germinadas. Nuestra sugerencia es no cocinar mucho las verduras. Si se quedan al dente, tienen más sabor y más nutrientes.
- Condimentar cada plato al gusto: aceite crudo, sal y pimentón (o lo que se desee).

◊ Acompañamientos opcionales: Se puede acompañar este plato con un filete de seitán a la plancha, con arroz blanco o con una patata asada al microondas.
Te animamos a probar esta propuesta, aunque solo sea como una receta protesta para reducir el consumo de carne y pescado. Nos sobran argumentos para evitar la comida de origen animal. Y así, tal vez, algún día dejemos de preguntarnos por qué los humanos hacemos sufrir a los animales.
Curiosidades que te pueden gustar:
- Nuestras recetas veganas o vegetarianas. Por ejemplo, una receta vegana flexible: seitán con verduras y frutos secos o nuestra paella vegana.
- Cómo y por qué hacer lentejas germinadas.
- Sin comer por el clima, las macrogranjas, los combustibles fósiles…
- Libro El día que dejé de comer animales de Javier Morales (resumen).
- Libro Hay alguien en mi plato de Barbara J. King (resumen).
- Comer carne destroza el planeta (y a los animales).
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- Cómo y por qué hacer lentejas germinadas
Cómo y por qué hacer lentejas germinadas
Producir nuestro alimento puede contaminar más de lo que creemos. Ante la duda, elegir opciones de origen vegetal es lo que mejor minimiza el sufrimiento, tanto animal como ambiental. En este empeño, no debemos olvidar las proteínas vegetales cuya forma más simple son las semillas y las legumbres.
Una forma sabrosa de comer legumbres es en su versión germinada. Los germinados son semillas que han iniciado el proceso de brotación. Esto activa enzimas y modifica su perfil nutricional, haciéndolas más digestivas y nutritivas. En muchos casos, aumentan las vitaminas y los antioxidantes; y se reducen los antinutrientes.
Germinar legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, etc.) es un proceso sencillo y divertido que te vamos a explicar aquí, para que te alimentes con proteínas vegetales de calidad.
Germinados de lentejas, paso a paso
Las lentejas germinadas se pueden usar en multitud de platos: como ingrediente principal, como guarnición o como un original y sabroso adorno. Son como lechuga, con más proteína y mayor versatilidad. Añádelas a ensaladas, tostadas, bocadillos, salteados, wraps, sopas o como adorno final en cremas o en el salmorejo cordobés (o porra antequerana).
Es muy simple hacer lentejas germinadas en casa:
- Coloca las lentejas en un vaso o tarro, sin superar un tercio de su capacidad. Ten en cuenta que crecerán mucho en volumen.
- Añade agua hasta dejarlas sumergidas. Déjalas en remojo entre 8 y 12 horas. Esto despierta la semilla más rápidamente. Si te saltas este paso, se tarda más.
- Cubre el recipiente con un trozo de media o una una tela fina. Usa una goma elástica para fijarla. Esto te facilitará el proceso de escurrir.
- Escurre completamente el agua. Si has puesto la media y la goma, esto es tan fácil como dar la vuelta al vaso y sacudir ligeramente varias veces.
- Sumerge las semillas de nuevo en agua, remueve un poco y vuelve a escurrir.
- Déjalas escurrir bien sobre un plato hondo y poniendo el recipiente con las lentejas invertido e inclinado sobre el borde del plato. Lo importante es que el agua pueda drenar. Las semillas deben mantenerse húmedas, pero no encharcadas.
- Dos veces al día debes enjuagarlas: echar agua, remover, escurrir y volver a poner el vaso invertido en el plato.
- En 4-5 días, tendrás tus brotes. Lo óptimo es cuando el brote mida entre 0,5 y 1 cm. Tú decides cuándo comerlas. Continua en el paso anterior si quieres un sabor más intenso.
- Escurre bien al final y guarda en el frigorífico en un bote bien cerrado. Consume en un máximo de cinco días.
Observaciones:
- Coloca el tarro en un lugar con luz indirecta o penumbra (nunca al sol). La semilla no necesita luz para germinar. La luz puede favorecer bacterias o moho. Cuando ya han brotado (el último día), puedes ponerlas en un lugar con más luz indirecta. Esto hace que salgan mejor las hojitas verdes (más clorofila) y que tengan un sabor distinto, más fresco.
- El principal riesgo es el moho. Por eso, es importante enjuagar bien en cada lavado, remover bien con suficiente agua.
Reducir el consumo de carne y pescado a cero puede ser muy complicado. Sin embargo, es fácil cocinar platos veganos cada vez con más frecuencia. Otra opción es hacer que los ingredientes animales sean solo secundarios o reservarlos para ocasiones puntuales. Nos sobran argumentos para reducir la comida de origen animal.
Curiosidades que te pueden gustar:
- Plantas raras comestibles del libro «Plantas multifuncionales: guía de usos, cultivo y recetas» (resumen).
- Nuestras recetas veganas o vegetarianas. Por ejemplo, una receta vegana flexible: seitán con verduras y frutos secos o nuestra paella vegana.
- Sin comer por el clima, las macrogranjas, los combustibles fósiles…
- Libro El día que dejé de comer animales de Javier Morales (resumen).
- Libro Hay alguien en mi plato de Barbara J. King (resumen).
- Comer carne destroza el planeta (y a los animales).
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Este vídeo habla sobre vegetarianismo, veganismo, flexitarianismo y sus razones.
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- Cómo y por qué hacer lentejas germinadas
Cómo y por qué hacer lentejas germinadas
Producir nuestro alimento puede contaminar más de lo que creemos. Ante la duda, elegir opciones de origen vegetal es lo que mejor minimiza el sufrimiento, tanto animal como ambiental. En este empeño, no debemos olvidar las proteínas vegetales cuya forma más simple son las semillas y las legumbres.
Una forma sabrosa de comer legumbres es en su versión germinada. Los germinados son semillas que han iniciado el proceso de brotación. Esto activa enzimas y modifica su perfil nutricional, haciéndolas más digestivas y nutritivas. En muchos casos, aumentan las vitaminas y los antioxidantes; y se reducen los antinutrientes.
Germinar legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, etc.) es un proceso sencillo y divertido que te vamos a explicar aquí, para que te alimentes con proteínas vegetales de calidad.
Germinados de lentejas, paso a paso
Las lentejas germinadas se pueden usar en multitud de platos: como ingrediente principal, como guarnición o como un original y sabroso adorno. Son como lechuga, con más proteína y mayor versatilidad. Añádelas a ensaladas, tostadas, bocadillos, salteados, wraps, sopas o como adorno final en cremas o en el salmorejo cordobés (o porra antequerana).
Es muy simple hacer lentejas germinadas en casa:
- Coloca las lentejas en un vaso o tarro, sin superar un tercio de su capacidad. Ten en cuenta que crecerán mucho en volumen.
- Añade agua hasta dejarlas sumergidas. Déjalas en remojo entre 8 y 12 horas. Esto despierta la semilla más rápidamente. Si te saltas este paso, se tarda más.
- Cubre el recipiente con un trozo de media o una una tela fina. Usa una goma elástica para fijarla. Esto te facilitará el proceso de escurrir.
- Escurre completamente el agua. Si has puesto la media y la goma, esto es tan fácil como dar la vuelta al vaso y sacudir ligeramente varias veces.
- Sumerge las semillas de nuevo en agua, remueve un poco y vuelve a escurrir.
- Déjalas escurrir bien sobre un plato hondo y poniendo el recipiente con las lentejas invertido e inclinado sobre el borde del plato. Lo importante es que el agua pueda drenar. Las semillas deben mantenerse húmedas, pero no encharcadas.
- Dos veces al día debes enjuagarlas: echar agua, remover, escurrir y volver a poner el vaso invertido en el plato.
- En 4-5 días, tendrás tus brotes. Lo óptimo es cuando el brote mida entre 0,5 y 1 cm. Tú decides cuándo comerlas. Continua en el paso anterior si quieres un sabor más intenso.
- Escurre bien al final y guarda en el frigorífico en un bote bien cerrado. Consume en un máximo de cinco días.
Observaciones:

- Coloca el tarro en un lugar con luz indirecta o penumbra (nunca al sol). La semilla no necesita luz para germinar. La luz puede favorecer bacterias o moho. Cuando ya han brotado (el último día), puedes ponerlas en un lugar con más luz indirecta. Esto hace que salgan mejor las hojitas verdes (más clorofila) y que tengan un sabor distinto, más fresco.
- El principal riesgo es el moho. Por eso, es importante enjuagar bien en cada lavado, remover bien con suficiente agua.
Reducir el consumo de carne y pescado a cero puede ser muy complicado. Sin embargo, es fácil cocinar platos veganos cada vez con más frecuencia. Otra opción es hacer que los ingredientes animales sean solo secundarios o reservarlos para ocasiones puntuales. Nos sobran argumentos para reducir la comida de origen animal.
Curiosidades que te pueden gustar:
- Plantas raras comestibles del libro «Plantas multifuncionales: guía de usos, cultivo y recetas» (resumen).
- Nuestras recetas veganas o vegetarianas. Por ejemplo, una receta vegana flexible: seitán con verduras y frutos secos o nuestra paella vegana.
- Sin comer por el clima, las macrogranjas, los combustibles fósiles…
- Libro El día que dejé de comer animales de Javier Morales (resumen).
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- Libro El mundo no se acaba, de Hannah Ritchie (resumen)
Libro El mundo no se acaba, de Hannah Ritchie (resumen)
Un libro escrito por una científica y divulgadora de la Universidad de Oxford que tiene por bandera el optimismo y los datos (Anagrama, 2025). Se aleja del catastrofismo ecologista casi tanto como del negacionismo climático; y afirma que «aceptar la derrota ante el cambio climático es una postura indefendiblemente egoísta».
Hannah Ritchie aclara que su optimismo es «condicional» (i.e., condicionado a actuar adecuadamente); que es diferente a un «optimismo ciego» que confía sin promover la acción organizada. Su objetivo es conseguir que seamos la primera generación que logre alcanzar la sostenibilidad completa en los dos sentidos que recoge la definición de la ONU: satisfacer las necesidades de las generaciones actuales; y hacerlo sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Con respecto al primer aspecto, Ritchie opina que falta mucho por hacer aunque, al menos, se ha avanzado una barbaridad en aspectos tales como: la mortalidad infantil y materna, la esperanza de vida, el hambre y la malnutrición, el acceso a recursos básicos (agua, energía…), la educación y la pobreza extrema.
Por supuesto, estos avances en la calidad de vida global también «han tenido un enorme coste medioambiental», lo cual ha empeorado de forma colosal el segundo requisito de la sostenibilidad. Para equilibrar la situación, el libro examina en detalle siete problemas medioambientales y sus interconexiones entre sí.
Antes de examinar esos siete problemas, Ritchie se distancia de dos soluciones típicas del ecologismo: despoblación y decrecimiento. La primera consiste en reducir el tamaño de la población y Ritchie afirma que realmente esa no es una alternativa, primero porque la población ya se está frenando a nivel mundial y, segundo, porque es muy complicado hacerlo de forma ética. Apunta a que más impacto que la superpoblación lo generan los estilos de vida (especialmente de los millonarios), lo cual podría estar afectado por la segunda solución que Ritchie rechaza, el decrecimiento, entendido como un retroceso o empobrecimiento. Para ella, la pobreza no implica mayor sostenibilidad, por supuesto, si consideramos los dos pilares de la sostenibilidad anteriormente indicados. En el libro, ella matiza que es cuestionable el crecimiento en los países ricos, pero que para acabar con la pobreza se necesita un crecimiento económico global. Para ella, no vale cualquier crecimiento y afirma —igual que cualquier decrecentista— que sería necesario crecer en algunos sectores y tecnologías y decrecer en otras. Tal vez, la promesa más impactante del libro es que dice demostrar que podemos reducir el impacto ambiental y, a la vez, mejorar la situación económica.
1. Contaminación atmosférica
Aunque no se suela decir, la contaminación atmosférica es «una de las principales causas de mortalidad en el mundo». Las cifras de fallecidos por esta causa son similares a las muertes por tabaquismo; seis o siete veces mayores que los muertos en accidentes de tráfico; y superan en cientos de veces la cifra de vidas perdidas por terrorismo o por guerras. Cada año, la mala calidad del aire suele ser quinientas veces más mortífera que todas las catástrofes «naturales» juntas.
La buena noticia es que se está reduciendo este tipo de contaminación, especialmente en las ciudades, lo cual baja las tasas de mortalidad. Es preciso tomar medidas locales y globales. Usemos como inspiración el Protocolo de Montreal para eliminar las sustancias químicas que degradaban la capa de ozono, un problema de cuya gravedad advirtió incluso Carl Sagan. En 1987 fue firmado por 43 países; y en 2009 se convirtió en el primer convenio internacional que logró la ratificación universal de todos los países del mundo. Un ejemplo que demuestra que hacer caso a la ciencia tiene resultados positivos.
A escala global, la mayor fuente de contaminación es quemar madera o carbón, incluyendo aquí las quemas agrícolas. Luego está la polución por actividades agropecuarias, principalmente por culpa de la ganadería y por los fertilizantes. Después viene la quema de combustibles fósiles para producir electricidad. Luego, diversas industrias (textiles, químicas, metalúrgicas…), seguidas del transporte de personas y mercancías.

Las soluciones propuestas pueden parecer caras, pero son muy baratas si las comparamos con los cientos de millones en gastos por no solucionar el problema:
- Lo más urgente es «dejar de quemar cosas» y, cuando no sea posible, capturar las partículas de la combustión.
- Detener las quemas agrícolas por ser una inmensa fuente de contaminación estacional fácil de evitar haciendo compost, triturando, etc.
- Conseguir combustibles limpios para cocinar y calentarse. La leña puede ser muy natural, pero es la forma más contaminante de conseguir calor. Provoca múltiples enfermedades por respirar el humo.
- Eliminar el azufre de los combustibles fósiles. Es tan simple como poner filtros en las chimeneas.
- Transporte más limpio. Los vehículos eléctricos contaminan menos, pero no son parte de la solución porque siguen siendo origen de multitud de emisiones. Por supuesto, la aviación es muchísimo peor.
- Transporte sostenible: caminar, ir en bicicleta o en transporte público.
- Abandonar combustibles fósiles, en favor de las renovables y de la energía nuclear. Ritchie es contraria a debatir entre renovables y nuclear porque, para ella, lo importante es que son energías con bajas emisiones de CO2. No tiene en cuenta el problema de los residuos radiactivos, ni el riesgo de atentados terroristas, ni el hecho de que las nucleares no sean rentables sin subvenciones de dinero público.
2. Cambio Climático
«Un mundo 6 ºC más caliente que el actual sería devastador», nos advierte la autora. Tras comentar algunas de las consecuencias del calentamiento global, afirma que «si cada país cumpliera realmente sus compromisos climáticos, llegaríamos a los 2,1 ºC en 2100», lo cual sería una gran noticia, aunque podría ser mejor.
Hannah Ritchie asegura que «las tecnologías bajas en carbono resultan cada vez más competitivas» y «los líderes mundiales se han vuelto más optimistas». Ahora tenemos infraestructuras mejor preparadas, podemos predecir eventos climáticos extremos, organizar evacuaciones, existen redes internacionales de apoyo, etc. En definitiva, estamos mejor preparados que en el pasado y sabemos cómo reducir las emisiones de dióxido de carbono, porque hay solo dos fuentes principales: «la quema de combustibles fósiles y el cambio en el uso de la tierra» (deforestación).
La situación actual es que «las emisiones totales siguen aumentando, pero las emisiones per cápita han tocado techo». Ese dato es utilizado por la autora para ser optimista y esperar a que la contaminación empiece a declinar, al menos en los países ricos, porque dice que está demostrado que «los avances tecnológicos hacen que hoy consumamos mucha menos energía que en el pasado». Como ejemplo, afirma que en Suecia se vive con igual nivel que en Estados Unidos y, sin embargo, se emite solo una cuarta parte. Según sus datos, el crecimiento económico y la reducción de emisiones son compatibles. El problema es que mira datos de países ricos que ya son exageradamente insostenibles. En tales casos, ¿es correcto celebrar una pequeña reducción en su contaminación?
En su análisis, asegura que «las soluciones que pasan por reducir el consumo de energía a niveles muy bajos no son buenas», porque la energía es fundamental para mantener o aumentar la calidad de vida. Tampoco ve adecuado que se avergüencen los que viajan en avión, porque para ella volar es un gran invento y las ventajas son suficientes para olvidar sus serios inconvenientes. ¿Será una excusa para justificar su gusto por volar?
Soluciones que propone:
- Transición hacia la energía renovable por todas sus ventajas. El inconveniente del espacio que requieren se resuelve buscando lugares adecuados: tejados, agrovoltaica, etc.
- Electrificar la demanda de energía donde sea posible y aumentar el almacenamiento (baterías…). Ritchie está convencida de que esta transición requerirá menos actividad minera que con combustibles fósiles.
- Replantear el transporte a larga distancia.
- Alimentación. Aunque sostiene que no es preciso ser veganos, deja claro que cualquier cambio a dietas más vegetales tiene una enorme influencia en el clima, como por ejemplo elegir hamburguesas de pollo en lugar de ternera (que es la carne con más huella de carbono). Con datos muy fiables confirma que «la carne con emisiones de carbono más bajas supera las de la proteína vegetal con emisiones más altas». Y no importa demasiado si son alimentos ecológicos, de proximidad o en extensivo. La autora afirma que adoptando las siguientes medidas se liberaría suficiente tierra como para compensar las emisiones del sistema alimentario resultante:
- Comer menos carne.
- Adoptar las mejores prácticas agrarias.
- Reducir el consumo excesivo y el desperdicio alimentario.
- Reducir las emisiones por la construcción, básicamente eliminando el cemento, un material muy contaminante en su fabricación. Propone usar otros materiales y, aunque no lo cita, una opción es el cemento Sublime.
- Poner precio al carbono para que los productos de altas emisiones sean más caros y menos accesibles. Como todos sabemos, los precios no reflejan los costos de los productos, y mucho menos los costos ambientales. El peligro de esta medida —y Ritchie lo subraya— es que haga que las familias pobres sean aún más pobres. Para evitarlo se deben incluir ayudas y conseguir que sean los ricos los que más paguen, porque son, de hecho, los que más carbono emiten.
- Sacar a la población de la pobreza es otra medida para adaptarnos al cambio climático, porque son los pobres los más vulnerables.
- Mejorar la resiliencia de los cultivos ante los efectos del cambio climático.
- Adaptarnos ante el aumento de temperaturas.
- No caer en la trampa psicológica de la «autoconcesión moral». Esto ocurre cuando nos permitimos algo negativo porque creemos que lo compensamos con un sacrificio en otro aspecto. Por ejemplo, comernos un filete porque reciclamos el envoltorio de plástico; o caer en las trampas del greenwashing. Para ello, es importante tener muy presente qué cosas a nivel individual tienen más y menos impacto.
Un problema de la forma de comunicar de Ritchie es que quita importancia a aspectos que, aunque no sean principales, tienen suficiente peso como para no ser despreciados. Es como si olvidara el efecto sinérgico de juntar varias fuerzas. Sumar muchos pocos hace un mucho. A veces, este tipo de contradicción se hace patente en una misma explicación. Por ejemplo, cuando literalmente escribe: «Cambiar nuestra alimentación no va a resolver el cambio climático: para ello tenemos que dejar de quemar combustibles fósiles. Pero arreglar únicamente nuestros sistemas energéticos, ignorando la alimentación, tampoco nos llevará a esa meta».
3. Deforestación
La tierra ha perdido un tercio de todos sus bosques desde el final de la última glaciación. En el último siglo, también se ha perdido mucha superficie forestal, casi toda debida a la expansión de la agricultura. Las zonas incendiadas se regeneran si se las deja. Al perder bosques se emite carbono, pero Ritchie considera que eso es secundario en comparación con la pérdida de biodiversidad.
También resalta cómo la pérdida de hábitats se puede frenar con medidas políticas. Por ejemplo, «Brasil logró reducir la deforestación en un 80 % en solo siete años bajo la presidencia de Lula da Silva».
Con respecto al aceite de palma, no considera que su consumo sea preocupante, porque no se sabe con certeza la deforestación que causa de forma directa. Opina que no sería justo culpar a ciertos campos de palmeras de la deforestación de esas áreas si los bosques fueron talados con anterioridad. Es decir, no tiene en cuenta que esas zonas podrían volver a ser bosques. Además, sostiene que usar otros tipos de aceites podría ser incluso peor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que evitar el aceite de palma no obliga a optar por otro aceite, sino que se puede optar por no consumir productos con aceite de palma (bollería, alimentos ultraprocesados, etc.) sin sustituirlos por nada con otros aceites. En cualquier caso, apoya el uso de aceite de palma certificado como sostenible (RSPO) y deja claro que «el biodiésel de aceite de palma produce más emisiones de carbono que la gasolina o el gasóleo».
«La tala de bosques para dejar espacio al ganado bovino es responsable de más del 40 % de la deforestación mundial». El siguiente factor de pérdida de bosques es la palma y la soja y, en tercer lugar, la silvicultura (papel/celulosa). Así, pues, la mejor forma de frenar la deforestación es reducir el consumo de carne de cordero y de vacuno. En tercer lugar, se situaría el queso y los lácteos de vaca. Ritchie apoya esta opción, incluso aunque sean productos de ganadería extensiva en tierras no aptas para la agricultura, porque en estos casos considera que la mejor opción sería dejar que esas tierras se conviertan en bosques u otros espacios naturales.
Otras opciones que propone son: que los países ricos paguen a los más pobres por conservar sus bosques; y que se compensen las emisiones mediante reforestaciones (aunque esto tiene un peligro muy evidente).
Para acabar este apartado, Ritchie sostiene que no es buena idea volver de la ciudad a zonas rurales (revitalizar pueblos), ya que la principal causa de deforestación es cómo producimos nuestros alimentos y no dónde vivimos. Y también alerta de los que piensan que la alimentación vegana contribuye a la deforestación por los cultivos de soja. Los datos son muy evidentes: el 76 % de la soja se utiliza para alimentar animales y «solo el 7 % se destina a los productos veganos» (tofu, tempeh y leche vegetal).
4. Alimentación para no comerse el planeta
«La demanda humana de alimentos representa la mayor amenaza para los animales del globo». Así de contundente se manifiesta Hannah Ritchie. Afortunadamente, no es cierto que haya una fecha límite en los suelos agrícolas del mundo. Unos se están degradando y otros están mejorando, aunque en general, el suelo agrícola está siendo maltratado (y no solo por la erosión).
Una persona necesita entre 2.000 y 2.500 calorías diarias. Si dividimos la producción mundial de alimentos a partes iguales entre todos, cada uno de nosotros podría consumir unas 5.000 calorías diarias (más del doble de lo necesario). El hambre en el mundo no es un problema de falta de alimentos, sino de mala distribución (también lo apuntaron Nebel y Wrigth). Este dato sirve a Ritchie para confirmar que, en realidad, no somos demasiados humanos. El problema es que los millones que habitamos el planeta Tierra no nos contentamos solo con comer, sino que aspiramos a un consumo cada vez mayor (casas, teléfonos, aviones, IA…).
La superproducción agraria se debe principalmente a dos inventos: el de Fritz Haber y Carl Bosch (para convertir el nitrógeno del aire en amoníaco, fertilizante); y el de Norman Borlaug (para mejorar el cultivo de trigo en México). Estos logros para aumentar la producción han evitado muchas muertes, pero también han hecho que no podamos volver atrás. Es decir, «el planeta no puede limitarse a consumir solo alimentos ecológicos» (porque hay demasiadas personas a las que alimentar). Por tanto, a nivel colectivo dependemos de los fertilizantes para sobrevivir, y fabricarlos requiere grandes cantidades de energía, lo cual explica por qué los países pobres los usan poco, aunque tengan que utilizar mayor superficie agraria.
Vivimos en un mundo con grandes desigualdades, en el que algunos sufren de obesidad y otros de desnutrición; el alimento que podría saciar el hambre de millones de personas se dedica a alimentar ganado o a producir agrocombustibles para nuestros coches. Menos de la mitad de los cereales que se producen se dedican a la alimentación humana directa. Todo un 41 % se lo come el ganado, lo cual nos hace ver que comer animales es una forma muy ineficiente de conseguir proteínas. «Los animales más pequeños son más eficientes en términos calóricos», aunque surge el «dilema moral» de que hay que matar una mayor cantidad de animales pequeños para conseguir la misma cantidad de carne.
Ritchie pone un ejemplo que sirve para visualizar bien lo que implica comer animales muertos: «¿Se imagina que comprara una barra de pan, cortara una rebanada y tirara el resto —más del 90 %— a la basura? Pues bien: en términos de calorías, eso es más o menos lo que hacemos con la carne». El ganado también es ineficiente convirtiendo proteínas. Lo bueno es que son proteínas «completas» (incorporan aminoácidos importantes), lo cual se puede conseguir con dietas vegetales comiendo legumbres y cereales. La carne también tiene otros nutrientes importantes, pero el único que no existe en los vegetales es la vitamina B12 (asunto que ya se zanjó aquí).
Para entender la magnitud del problema, afirma que tres cuartas partes de la superficie agraria tienen como fin último criar ganado, y todo eso solo sirve para producir el 18 % de las calorías y el 37 % de las proteínas que consumimos. Debemos «reducir al máximo la cantidad de tierra que destinamos a la actividad agraria», lo cual mejoraría también otros problemas: deforestación, contaminación atmosférica, de aguas, de tierras, maltrato animal, etc.
Soluciones que propone:
- Mejorar los rendimientos agrícolas en todo el mundo, especialmente en África.
- Comer menos carne, sobre todo de vacuno y cordero, las carnes con mayor impacto (en emisiones, consumo y contaminación de agua, eutroficación, uso de tierra, etc.). Ritchie expone que no funciona instar a la ciudadanía a convertirse al veganismo, sino que es mejor invitar a hacer cambios paulatinos: poner un día a la semana sin carne, reducir las dosis, aumentar el consumo de legumbres, etc. Solo eliminando la carne de ternera y la de cordero se reduciría a la mitad nuestra necesidad de tierras de cultivo en todo el globo. Debemos entender que la dieta vegana es la más ecológica, pero no es necesario ser veganos estrictos: «El ahorro en comparación con una dieta con algo de pollo, o algo de pescado y huevos, no es tan significativo», aclara la autora del libro. Ella quiere derribar el mito de que si fuésemos veganos no habría tierra para cultivar porque, como ya se ha indicado, lo que ocurriría sería todo lo contrario: una dieta vegana requiere menos tierra de cultivo.
- Invertir en sustitutos de la carne. Para Ritchie, es importante que las carnes vegetales cumplan cuatro requisitos: ser sabrosas, baratas, fáciles de encontrar y fáciles de incorporar a las dietas habituales. Ella afirma que ha probado multitud de productos vegetales y que hay algunos realmente asombrosos que, incluso, pueden llegar a gustar tanto o más que los productos cárnicos que imitan. Optar por estos productos no solo reduce la huella de carbono, sino que contribuye a bajar el precio para el resto de la humanidad.
- Las hamburguesas híbridas también reducen la huella ecológica (usar carne de pollo total o parcialmente, introducir legumbres…).
- Sustituir los productos lácteos por alternativas vegetales. En la UE, los productos lácteos son la causa de un mínimo de una cuarta parte de la huella de carbono. Cualquier bebida vegetal tiene una huella ecológica menor que la leche animal. Ritchie recuerda aquí también la importancia de seguir una dieta variada, para evitar carencias nutricionales.
- Desperdiciar menos comida. Por ejemplo, resalta la importancia de cambiar los sacos de recogida de productos agrarios por cajas rígidas que protejan de golpes. También es importante saber que si un producto supera su fecha de «consumo preferente», no indica que no se pueda consumir.
- No depender de la agricultura de interior. Aunque minimiza el espacio ocupado (agricultura en vertical), sus necesidades energéticas son tan inmensas que no compensan las ventajas, ni empleando solo energía renovable.
- No centrarse en los alimentos de proximidad. Aunque el transporte es importante, supone solo el 5 % de las emisiones de GEI de la comida. El resto se debe a los procesos de producción, empaquetado y conservación. Lo más contaminante es el transporte aéreo (50 veces más que por barco), pero apenas se usa porque es caro. Por su parte, el transporte marítimo es barato, por lo que casi toda la contaminación del transporte de alimentos se produce en la carretera. En definitiva, Ritchie quiere dejar claro que está bien comer alimentos de proximidad, pero que las frutas y verduras producidas muy lejos tienen menos huella ecológica que la carne producida muy cerca.
- Los alimentos ecológicos tienen menos pesticidas, pero requieren más extensión. Abonar con estiércol también puede contaminar acuíferos. Respecto al clima, no hay consenso si es mejor o peor porque depende de múltiples factores. Ritchie dice que se fija más en el contenido de los envases que en las certificaciones ecológicas.
- Eliminar el plástico aumentaría el desperdicio alimentario. En la huella ecológica de los alimentos solo el 4 % de las emisiones procede de los envases. Nos advierte de que en ciertos alimentos es fácil de eliminar, pero en otros no. En todo caso, aquellos alimentos en los que el plástico es importante tal vez no sean esenciales en nuestra dieta y podemos prescindir totalmente del plástico y del alimento.
5. Pérdida de biodiversidad. Proteger la vida silvestre
«No cabe duda de que muchos animales están experimentando un preocupante y acelerado declive. Pero, si profundizamos un poco más, descubrimos que también hay algunos a los que les va bien». Lo que no debemos olvidar es que nuestra vida depende de la biodiversidad, aunque «no esté claro qué especies necesitemos y cuáles no». Recomendamos aquí leer el relato de La vida del doctor Biología. Lo cierto es que a veces prestamos más atención a ciertas especies, bonitas o más visibles, y olvidamos a las realmente importantes, como los gusanos y las bacterias.
El ser humano ha atacado a las demás especies desde sus orígenes, como bien explica Yuval N. Harari en su magnífico Sapiens. Ritchie declara que «antes de la aparición de la agricultura, hace unos diez mil años, la mayor amenaza para los animales era nuestra caza directa: una vez iniciada la actividad agraria, pasó a ser la destrucción de sus hábitats» y «en la última centuria, el ritmo de disminución ha sido aún más rápido». Un dato más: «Los vertebrados se han extinguido entre cien y mil veces más rápido de lo que cabría esperar».
Actualmente, los humanos y nuestro ganado constituimos la inmensa mayoría de los mamíferos del planeta. Estos son los datos del porcentaje de la biomasa actual y en 1900:
- Mamíferos salvajes: 2 % (17 % en 1900).
- Humanos: 35 % (23 %).
- Ganado: 63 % (60 %).
Esta desproporción también ocurre en las aves: «la biomasa de nuestros pollos duplica la de las aves silvestres». Hay multitud de datos que llevan a poder proclamar que «nos dirigimos hacia una sexta extinción masiva». La buena noticia es que podemos frenarla.
Soluciones que propone:
- Reducir al mínimo la superficie cultivada.
- Utilizar fertilizantes y pesticidas de forma más prudente y eficaz.
- Emplear los métodos de la UE con los que ha conseguido frenar el declive de multitud de especies: reducir el uso de tierras agrícolas, recuperar hábitats naturales, prohibición total de la caza, implementación de cuotas cinegéticas, mecanismos para detener a los cazadores furtivos, proteger zonas por ley (incluyendo también el rewilding), sistemas de compensación para reproducir determinadas especies y programas de cría y reintroducción.
- Comer menos carne, porque esto reduciría la cantidad de tierra destinada a la agricultura, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la deforestación.
- Detener la deforestación, lo cual implicaría reducir la pérdida de hábitats y las emisiones de GEI.
- Proteger los parajes con mayor biodiversidad. El objetivo de la ONU de proteger para 2030 el 30 % de la superficie terrestre es poco ambicioso; y no son pocas las voces que piden proteger al menos el 50 % para 2050.
- Frenar el cambio climático.
- Detener los vertidos de plásticos en el mar.
6. Plásticos marinos
«El 44 % de todo el plástico del planeta se emplea en la fabricación de envases». Es ahí donde está el núcleo del problema de los plásticos. La autora critica el documental Seaspiracy por algunos de sus datos, pero está conforme con que el 80 % del plástico de las islas oceánicas procede de la industria pesquera. Solo el 20 % restante tiene su origen en tierra. Sin embargo, si miramos el plástico en zonas costeras, los datos podrían indicar justo lo contrario.
Ritchie dice que no hay aún evidencias de los auténticos peligros de los plásticos en el cuerpo humano, y que le parece más preocupante el daño que se causa a la fauna marina (enredos, atragantamientos…).
Soluciones:
- Dejar de utilizar envases de plástico de un solo uso.
- Invertir más en gestión de residuos: sistemas de recogida, centros de reciclaje, vertederos adecuados (que capturen el metano de la materia orgánica), etc. Es importante reciclar todo lo que se pueda. El problema es que no siempre se puede. El reciclado mecánico permite que los plásticos se reciclen una o dos veces. El reciclado químico es mejor, pero es «tremendamente costoso» y no compensa hacerlo en ningún caso. Tal vez sería útil un SDDR para vidrio reutilizable y, en paralelo, imponer impuestos crecientes al plástico de un solo uso.
- Obligar a las industrias a un diseño más inteligente, que utilice solo plásticos reciclables y permita separarlos de forma cómoda.
- Prohibir el comercio de plástico usado para que los países ricos no usen a otros como sus vertederos. La proporción de plástico que circula por esta vía no es elevada, pero muchas veces acaba en el mar. Hablamos de 1,6 millones de toneladas en 2020.
- Trabajar con la industria pesquera para que no abandone su basura en el mar (redes, anzuelos, etc.). Podría castigarse a los barcos que no traigan de vuelta los aparejos con los que salieron y/o premiarse a quienes traigan basura encontrada en el mar.
- Poner interceptores en los ríos. Son aparatos o líneas de burbujas que sirven para capturar los plásticos evitando que lleguen al mar. Otra solución que no contempla es poner grandes bolsas de red a la salida de los desagües pluviales o residuales de las ciudades. Dado que esas aguas arrastran multitud de basura, esas redes la capturarían.
- Limpiar las playas es una forma mucho más barata de reducir el plástico en los océanos que recogerlo mar adentro.
7. Sobrepesca. Poner fin al expolio de los océanos
Esto está muy relacionado con la pérdida de biodiversidad. Según Ritchie, los animales marinos son discriminados con respecto a los terrestres. De alguna forma, su sufrimiento parece importar menos a los humanos, a pesar de las evidencias que existen de que los peces son capaces de sentir sufrimiento.
El incremento en potencia y tecnología aplicada al sector pesquero ha hecho que muchas pesquerías hayan entrado en declive o en grave colapso. Ante esto, hay dos formas de actuar. La primera es proponer «capturar muy pocos peces, por no decir ninguno». La segunda es «capturar tantos peces como sea posible, año tras año, pero sin mermar más sus poblaciones». Normalmente, se opta por la segunda opción, aunque sabemos que en demasiadas ocasiones no se cumple.
Una tercera vía (con un enorme crecimiento) ha sido la cría de pescados y mariscos: acuicultura o piscicultura. Actualmente, se crían más peces y mariscos de los que se pescan en estado salvaje. Para Ritchie es una buena noticia porque, según ella, esto reduce presión sobre los peces salvajes. No obstante, reconoce que parte de la comida de los peces de piscifactoría es, precisamente, peces salvajes, pero que, para algunas especies, se ha logrado una proporción de 0,3 (es decir, que hacen falta 0,3 peces salvajes para criar uno de forma artificial). El resto de comida lo forman, por ejemplo, piensos vegetales. La autora deja claro que «las normas de bienestar animal que rigen en las piscifactorías suelen ser bastante deficientes» (léase esto para más datos). Ella no habla de otros problemas presentes en las piscifactorías, como la contaminación que producen.
Con respecto a los atúnidos, Ritchie dice que su situación es mala, aunque algunas especies están mejorando sus poblaciones. Particularmente, alerta de la situación de los atunes en el océano Índico, donde se está sobrepescando sin control (España con la famosa operación Atalanta). El libro no habla de la amenaza del mercurio en los atúnidos.
Otro problema es la muerte generalizada de los corales. La autora demuestra ser una apasionada de estos animales y no le faltan motivos. La solución urgente a este problema es frenar el calentamiento global, evitando quemar combustibles fósiles. Si quieres enamorarte de los corales, te animamos a leer el relato de Lord Howe.
Soluciones:
- Comer menos pescado, siempre que sea posible. Tal vez unos quieran no comer nada de pescado (lo cual evita el dilema del sufrimiento animal), mientras que otros opten por reducir este tipo de alimento.
- Elegir bien la especie a consumir. El problema de esta opción es que requiere el esfuerzo de investigar y puede variar en el tiempo y dependiendo de la región. Escogiendo bien, podemos comer pescado con poca huella de carbono (casi todos ellos son mejores que el pollo). Ella recomienda evitar los lenguados y mariscos caros, y optar por pescados pequeños y salvajes, como arenques o sardinas.
- Acabar con la sobrepesca aplicando cuotas de pesca estrictas. En la UE han mejorado algunas poblaciones de peces, pero otras siguen estando mal. En general, es preferible ser estrictos y que haya pesca suficiente, que ser demasiado permisivos y provocar la crisis de todo un sector.
- Reglamentos estrictos para capturas incidentales y descartes. El objetivo es reducir el número de peces que se pescan sin querer y que se tiran al mar (descartes), donde siempre mueren (si no lo están ya). Algunos países han prohibido los descartes y obligan a sus barcos de pesca a desembarcar todo lo que capturen, sea comercial o no.
- Prohibir la pesca de arrastre. Es el arte más perjudicial: normalmente se descarta entre el 30 y el 50 % de todo lo capturado (a veces es el 10 %), a lo que hay que sumar el destrozo del fondo marino que ocasionan, entre otros inconvenientes.
- Las áreas marinas protegidas evitan ciertas actuaciones humanas dentro de ellas. Son una buena solución, aunque a veces lo que provocan es que el impacto se traslade a otro lugar.
Propuestas finales de Hannah Ritchie
El libro de Ritchie es un canto de optimismo lleno de datos realistas. Algunas de sus opiniones pueden ser controvertidas, pero la mayoría están basadas en evidencias. Es cierto que estamos avanzando en muchos aspectos, aunque no sea tan rápido como nos gustaría. También es cierto que las opciones sostenibles se están volviendo más baratas. Y, en muchos casos, el pueblo está despertando.
Hannah se siente una traidora cuando no usa las opciones más ecológicas, aunque sí sean las opciones con menor huella de carbono, como usar el microondas o consumir alimentos que no sean de proximidad. Pero alerta que, aunque los cambios individuales sean importantes, es necesario un «cambio sistémico», es decir, una acción política que lleve a aprobar leyes que nos hagan avanzar en todas las soluciones que se han propuesto más arriba. Para ello, es necesario «votar a líderes que favorezcan medidas sostenibles» (partidos verdes y ecofeministas) y también sugiere importantes aportaciones individuales como estas:
- «Votar con la cartera», que quiere decir que cuando compramos estamos enviando una señal clara de nuestros intereses al mercado (a las empresas).
- Donar dinero a causas ecohumanistas (proyectos, organizaciones, etc.). Ritchie —conforme con lo que propuso Peter Singer— dice que dona al menos el 10 % de sus ingresos.
- Dedicar más tiempo a las cosas importantes (colaborar con ONG, por ejemplo) y menos a discusiones secundarias. Es decir, aunemos esfuerzos en la dirección correcta, aunque no opinemos todos exactamente lo mismo.
- También es muy importante elegir una trayectoria profesional que nos llene y en la que podamos empujar en la dirección que deseemos.
Información relacionada:
- Otros libros resumidos para captar su esencia en poco tiempo:
- Libros sobre Ecología / Sostenibilidad.
- Libros sobre Globalización / Consumo (alimentación).
- Libros sobre Economía sensata / Política / Paz.
- Libros sobre Psicología / Pedagogía / Arte.
- Libros sobre Filosofía / Religión.
- Libros para reflexionar.
- Quemar rastrojos o leña es tóxico para la salud, además de muy contaminante.
- La mejor solución a los incendios forestales: educar sí; quemar biomasa no.
- La agricultura de hoy debería ser como la de mañana.
- Los científicos vuelven a avisar del colapso que vendrá si seguimos sin reaccionar.
- Sin comer por el clima, las macrogranjas, los combustibles fósiles…
- Algunos libros del editor de Blogsostenible y de Historias Incontables.
- Una imagen del libro de Hannah Ritchie:
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- Dos platos vegetarianos de una vez: crema y sopa de verduras, con ingredientes locales y ecológicos
Dos platos vegetarianos de una vez: crema y sopa de verduras, con ingredientes locales y ecológicos

Que la dieta influye tanto en la salud de las personas como en la del planeta, no es nada nuevo. Para una buena salud es aconsejable comer muchas frutas y verduras, y para no dañar mucho el medioambiente es recomendable no comer mucha carne, consumir productos de agricultura ecológica, y cercanos a donde vives (no es fácil saber qué es más importante). El transporte es uno de los sectores más contaminantes, y aún estamos lejos de tener una etiqueta kilométrica o carbométrica, que nos permita saber los kilómetros que ha recorrido cada cosa que compramos, o lo que ha contaminado por el camino.
Conscientes de la dificultad de descubrir el origen de lo que comemos, y a su vez, de su importancia, Hermeneus puso en marcha el concurso Reto Origen, para estimular una comida responsable, a través de recetas reales con ingredientes lo más locales posibles.
Para nosotros el reto fue grande, porque queríamos una receta fácil, con productos cercanos, ecológicos, fáciles de conseguir en muchas regiones, y con ingredientes vegetarianos, por las enormes implicaciones que tiene el consumo de carne en el planeta. Además, conseguimos hacer dos platos en uno, o sea, dos platos en la misma receta, para dos días distintos, en un tiempo record. Primero exponemos la receta, y al final comentamos algo de la trazabilidad de sus ingredientes:
◊ Ingredientes (5-6 personas aprox., para cada uno de los dos platos):
- 1 trozo de calabaza (al gusto).
- 2 cebollas normales.
- 3 calabacines.
- 4 patatas.
- 5 zanahorias.
- 3-5 dientes de ajo.
- 1 chorrito de aceite de oliva.
- Opcional: Sal, especias (orégano, cúrcuma, pimienta blanca o negra, pimentón, levadura de cerveza…), frutos secos molidos (pipas de calabaza o de girasol, almendras molidas, nueces…), y para la sopa: pasta corta (fideos, macarrones…).
◊ Preparación:
- Se ponen todas las hortalizas en trozos grandes, preferentemente en una olla a presión (olla express). El calabacín no es preciso pelarlo (basta con lavarlo y quitarle los extremos).
- Cubrir todo de agua hasta unos 2 dedos por encima (máximo 2/3 de la capacidad de la olla.
- Cerrar la olla y calentar al máximo, hasta que el indicador de presión aparece, y por la válvula se escapa un flujo de vapor continuo. Entonces, reducir el foco de calor al mínimo, pero aumentando si decae la presión. Mantener la presión 5 minutos, y apagar el calor.
- Baje la presión de la olla, sin prisas, hasta que pueda abrirse (cambiar la válvula a la posición de descompresión según las instrucciones de la olla).
- Sin olla a presión, basta con hervir los ingredientes en una olla tapada, sin demasiado calor, hasta que estén blandas las patatas (que pueden cortarse más para que tarde menos), pero recuerde que la olla a presión ahorra tiempo, dinero, energía, contaminación…
- Vierta casi todo el líquido en una cacerola, que será la base de nuestra sopa.
- Para la crema de verduras (plato 1): Con una batidora, triturar las verduras que quedaron en la olla, añadiendo sal, el aceite, y especias al gusto. Si está muy espeso, añadir un poco del caldo que retiramos antes. Para espesar, añadir levadura de cerveza, que le da un sabor tan interesante como sus propiedades (tiene proteínas, minerales, sin grasas, y vitaminas del grupo B… todo muy recomendable para todos, especialmente para los vegetarianos). Probar y rectificar de especias y sal.
- Opcional: Servir la crema con frutos secos molidos por encima.

- Opcional: Servir la crema con frutos secos molidos por encima.
- Para la sopa de verduras (plato 2): Calentar el caldo obtenido cuando vaya a consumirse, y añadir sal y especias al gusto (distintas a las anteriores si queremos cambiar su sabor). Sugerimos pimentón, cúrcuma, y comino. Probar y rectificar de especias y sal.
- Opcional: Puede mezclarse el caldo con dos o tres cucharones de la crema del plato anterior, para darle más espesor y sabor. Si no tienes pudor en usar huevo a pesar de sus terribles consecuencias, puedes batir un par de huevos hasta que cuajen o echar trocitos de huevo duro.
◊ Trazabilidad de los ingredientes: Ante la dificultad que supone averiguar la procedencia de cada ingrediente, acudimos a una cooperativa de agricultores locales (Málaga, España, en nuestro caso): Guadalhorce Ecológico S.C.A., de Alhaurín el Grande (Málaga). Ellos reparten a domicilio sus alimentos ecológicos certificados de primera calidad, procedentes de producción ecológica basada en el uso racional de los recursos naturales sin emplear productos químicos ni organismos genéticamente modificados (OMG o transgénicos), conservando la fertilidad de la tierra y respetando el medio ambiente. Ellos afirman que intentan producir alimentos de kilometro cero, es decir, alimentos producidos en nuestra tierra, ofreciendo frescura y un precio justo para el agricultor y para el consumidor. Evitando envoltorios, intermediarios, y largas distancias, reducimos gastos y contaminación. La siguiente información nos la ha facilitado esta cooperativa y nos han mostrado los certificados pertinentes, que obran en su poder:
- Calabaza: Procede de uno de los cooperativistas, de Málaga.
- Ajos: Son de Repla, empresa sevillana de producción ecológica.
- Calabacines: Empresa Bio Algarrobo de productos ecológicos de Algarrobo (Málaga).
- Patatas: En esta ocasión el productor fue M. del Pilar Arranz, de Segovia, bastante lejos, pero la cooperativa nos aclara que intentan “que la procedencia de los productos sea lo más cercana posible, pero en este caso no habrá podido ser así”.
- Cebollas, y zanahorias: Suelen proceder de cooperativistas de la región, pero si no hay, proceden de la empresa Repla.
Ingredientes que no proceden de dicha cooperativa:
- Aceite de oliva: Es virgen extra procedente de la cooperativa Los Llanos, de olivos de la variedad principalmente “hojiblanca” de la zona de Cuevas del Becerro (Málaga), y obtenido sólo por procedimientos mecánicos. Un aceite turbio, de sabor intenso, ideal para saborear en crudo. La cooperativa lo distribuye a domicilio por Málaga (Guillermo con su bicicleta: 679 265 771).
- Pasta: Procedente del Valle del Ebro, de la empresa Riet Vell, fundada por la ONG SEO/BirdLife, para promover la agricultura ecológica y respetuosa con las aves.

- Nueces malagueñas, pecanas, o pacanas: Son curiosas nueces fáciles de encontrar en los mercados de Málaga, pues en las sierras de Málaga hay bastantes nogales de esta especie (Carya illinoinensis), oriunda de México.
- Otros ingredientes opcionales: Mirando las etiquetas, a veces podemos elegir los ingredientes más cercanos, pero también podemos elegir cómo influye lo que comemos en nuestro entorno. Por ejemplo, los huevos deben tener un código impreso en su cáscara, y el primer dígito indica cómo se ha criado la gallina: 0 para gallinas criadas y alimentadas ecológicamente, 1 para gallinas camperas (criadas con suficiente espacio, pero no ecológicas), 2 para gallinas hacinadas en naves industriales, y 3 para gallinas encerradas en jaulas sin apenas espacio. Los códigos 2 y 3 indican que la gallina ha sufrido durante su vida. Respecto a la sal, hay quien sostiene que la sal sin refinar es más sana, por sus minerales y oligoelementos, pero lo mejor es no abusar de la sal.
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Nota de actualización: Nuestra receta no ganó el concurso indicado pero los organizadores quisieron reconocer nuestra buena propuesta, regalándonos un conjunto de productos de algas de la empresa gaditana Suralgae (sal de algas, lechuga de mar…).
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- El fin de la violencia
El fin de la violencia
Una noticia reciente: El Gobierno lleva a la Fiscalía los discursos de odio contra meteorólogos y divulgadores climáticos. Una vez más, vemos que la polarización y el negacionismo trabajan para ciertos intereses (destructivos).![]()
Para corregir un error, lo primero es admitirlo. Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.
- El patriarcado se reconoce cuando vemos la agresividad contra las mujeres y los niños.
- El antropocentrismo —decía Marta Tafalla— nos ha llevado a que se pierdan especies a un ritmo insólito.
- El ecocidio es una forma de brutalidad contra toda la biosfera, humanos incluidos (especialmente mujeres, niños y personas pobres).
- El racismo —disfraz común de la aporofobia— necesita violencia sobre la que articularse.
- Los paraísos fiscales, el turismo depredador o los impuestos regresivos (el IVA, por ejemplo) son una forma legal de promover una desigualdad que salpica violencia contra los más pobres, a los que expulsa fuera de los márgenes para luego culparlos por buscarse la vida donde a las élites no les interesa.
Afirmar que la violencia es intrínseca al ser humano es negarse a comprender que detrás de cada misil, de cada bala y de cada puñetazo hay una mano gobernada por una mente humana. La violencia —como la paz— se puede enseñar, se puede aprender y también se puede desaprender.
La paz como camino
El camino de la no violencia (ahimsa) no es el de la resignación ni el de la indiferencia. Implicarse en la paz exige coherencia en los gestos cotidianos: en lo que consumimos, en lo que toleramos y en lo que legitimamos. Nuestro voto democrático y nuestras exigencias políticas influyen e importan, incluso aunque nuestra opción no consiga ni un escaño. Cada día es un reto para educar (y educarnos) en pacifismo, feminismo, ecoanimalismo, etc.
En este sentido, deberíamos rechazar productos o eventos que apoyen actos de violencia. Por ejemplo, productos procedentes de países que ejercen violencia desmedida (Israel, Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudí, Marruecos…), pero también películas, publicidad o videojuegos, contenidos que normalizan la violencia. Por supuesto, la gran mayoría de adolescentes sabe distinguir entre disparar en un videojuego y disparar en la vida real, pero acostumbrarse a hacerlo —de jóvenes— en el mundo virtual, facilita dar el salto a hacerlo en el mundo real.
Lo saben bien los cazadores y los taurinos. Si no enseñas a los niños este tipo de agresividad, será más difícil que de mayores quieran disparar a un ciervo o disfrutar del sufrimiento de un toro sangrando. Una mente educada en la paz jamás disfrutará de la violencia. Lo que deja de parecernos aceptable termina dejando de practicarse.
Tiempos turbios como el petróleo
Corren tiempos extraños en los que un presidente de Estados Unidos insulta, promueve la rebelión, ataca, bombardea, justifica un genocidio, exige un aumento del gasto militar…, y acto seguido pide para sí mismo el Premio Nobel de la Paz. La contradicción ya no escandaliza: se ha normalizado. Resulta igualmente revelador que la ganadora del premio en 2025 —la venezolana María Corina Machado— quisiera compartirlo con Donald Trump por el mérito de haber secuestrado —mediante bombas y crueldad— al presidente de Venezuela. Por muy indigno presidente que fuera Nicolás Maduro, usar la violencia contra él jamás debería ser el argumento para merecer un premio pacifista.
Ante el petróleo robado, han surgido empresas-vampiro como Repsol, que se han arrodillado ante Trump para conseguir un trozo de la sangre venezolana. Repsol se hundiría en ventas y en bolsa, si la España de hoy fuera la misma que la España del «No a la guerra» contra Aznar (2003) o la España del 15-M (2011). ¿Quién quiere repostar en una empresa que roba a un país hermano?
España estalló contra la guerra de Irak en la que nos metió el presidente Aznar. ¿Qué protestas hay en Estados Unidos contra el robo de petróleo a otros países? ¿Qué protestas hay en Israel contra el genocidio de sus vecinos palestinos? Apenas las hay; en parte porque ha existido una educación comprensiva o que justifica cierta violencia.
Sumar gestos para la paz
No hace falta gritar en las calles. Basta con boicotear todo lo que provenga de empresas o países violentos o que se aprovechen de la violencia de otros. Cada gesto —también en redes sociales— suma o resta. No es lo mismo presumir de unos pendientes de oro que posar con una kufiya palestina. Consumir es más poderoso que votar.
La no violencia —especialmente hacia los animales— es un arma muy poderosa que, además, se contagia por vía oral. Hay mil ejemplos, desde Gandhi hasta casos más recientes, que muestran que la resistencia no violenta puede erosionar sistemas aparentemente inamovibles. La fuerza de la no violencia no reside en la pasividad, sino en su capacidad de deslegitimar la violencia sin reproducirla. Palestina ha encontrado más éxito y más apoyo internacional ejerciendo la no violencia que con atentados terroristas. La Flotilla de la Libertad es solo un ejemplo vivo que nace para frenar a una potencia violenta, para desacreditarla y para complicarle la existencia sin derramar nada de sangre.
Un buen punto para comenzar a construir una sociedad pacífica sería acercarnos al veganismo. Si conseguimos una sociedad sensible al sufrimiento de un pez o de una gamba, habremos caminado en paz más de la mitad del camino.
Sobre pacifismo:
- La TV pública española fomenta los toros y la caza.
- ¿Qué hay de malo en ser rico? Siete medidas para reducir la desigualdad.
- Dinero, Paz, la Bolsa, los Bancos, Decrecimiento, Consumismo… según Joan Melé.
- Hinduismo: Upanishad, Bhagavad Gîtâ, Yoga y Tantra, meditación, iluminación y mucho más.
- Cómo ser negacionista sin que se note demasiado: sobre el ecocidio y el genocidio de Israel.
- Libros sobre Economía/Política/Paz.
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Consolidando un mundo más animal
En los últimos quince años, en los que ha estado activo este periódico, el movimiento por la liberación animal en el Estado español ha evolucionado como parte de un proceso de transformación colectiva que ya se venía fraguando en la década anterior.
Cuando sacamos el número 100 de esta publicación, allá por el año 2019, publicamos un artículo titulado “Hacia un mundo más animal”, en el que fotografiamos los últimos diez años del movimiento antiespecista. Entonces ya señalamos algunos cambios significativos, como el auge de las investigaciones encubiertas, la expansión del veganismo y la proliferación de colectivos con tácticas y estrategias diversas. Hoy, al releer aquellas reflexiones, podemos afirmar que las semillas regadas en estos años de activismo han comenzado a dar frutos y aquellos cambios se han ido enraizando en el movimiento en defensa de los demás animales.
A medida que el movimiento por la liberación animal se consolida, la industria de la explotación animal se siente cada vez más amenazada. Las investigaciones encubiertas en granjas, mataderos y laboratorios han abierto procesos judiciales y han despertado la atención mediática, llevando incluso al prime time la cuestión animal en casos como el especial de Salvados sobre una granja que suministraba a El Pozo o el caso del laboratorio Vivotecnia, con eco incluso en la prensa internacional. La imagen pública de la industria se ha deteriorado notablemente en los últimos años y su relato es cada día más cuestionado.



Frente a este avance del movimiento, el sector ha desarrollado estrategias defensivas como la creación de falsos sellos de “bienestar animal”, campañas de lavado de imagen con publicidad engañosa de vacas felices o promesas de transparencia que buscan recomponer una reputación cada vez más dañada. Estas maniobras demuestran que la industria percibe la presión del movimiento antiespecista como un desafío real, viéndose obligada a reaccionar para contener el creciente rechazo social hacia sus prácticas.
Estos cambios no solo incomodan a la industria, sino que también empiezan a filtrarse en el ámbito institucional, donde la presión social obliga a introducir modificaciones que, a pesar de su resistencia, evidencian que el debate ya no puede esquivarse. En los últimos años se han aprobado leyes que prohíben el uso de animales en espectáculos como los circos, o la reciente Ley de Bienestar Animal, que reconoce a los animales como seres sintientes y prohíbe la venta en tiendas de algunas especies como perros, gatos y hurones. Estas medidas, aunque son muy limitadas, muestran cómo la presión social comienza a abrir grietas en un marco político históricamente reacio al cambio.
Algo similar ocurre con propuestas impulsadas desde la ciudadanía, como la Iniciativa Legislativa Popular No Es Mi Cultura, que proponía derogar la ley que protege la tauromaquia como patrimonio cultural. La ILP reunió más de 700.000 firmas, superando con creces el mínimo legal para su debate en el Congreso y evidenciando que gran parte de la sociedad rechaza la tauromaquia. Aun así, la iniciativa fue bloqueada y no llegó a debatirse, mostrando hasta qué punto las estructuras políticas siguen actuando como un dique de contención frente a cualquier intento de cuestionar los intereses económicos vinculados a la explotación animal.
En paralelo a estos procesos, el movimiento antiespecista también ha ido ampliando los frentes de lucha en el ámbito local. En Madrid, por ejemplo, la desaparición de los circos con animales o la campaña contra la matanza de cotorras han demostrado cómo los colectivos antiespecistas pueden responder y plantar cara a las políticas municipales. Temáticas de corte más histórico en el movimiento como la caza, sostenida todo este tiempo por el colectivo No A la Caza (NAC) o la lucha contra el uso de pelo y pieles impulsada por Madrid contra el Pelo Animal (MCPA), han conseguido señalar y acorralar a empresas que siguen perpetuando el uso de animales en una sociedad que no necesita escopetas en el monte ni abrigos o complementos de piel en los armarios. Colectivos locales con estrategias globales tejen redes internacionales, consiguen pequeñas victorias y construyen alianzas con activistas de otros territorios, compartiendo saberes y enriqueciendo la lucha antiespecista.
También la lucha contra la experimentación animal, durante años ausente en la agenda activista estatal, ha reaparecido con fuerza gracias a la investigación encubierta de Carlota Saorsa en el laboratorio Vivotecnia, reactivando un frente olvidado y produciéndose el documental Infiltrada en el Búnker de Pablo de la Chica, financiado por una gran plataforma audiovisual.

En estos quince años, los santuarios de animales también han cobrado un papel fundamental dentro del movimiento antiespecista. En el 2007 apareció el primer santuario en el Estado español, el Hogar de Luci y casi 20 años después existe hasta una Federación Española de Santuarios Animales (FESA) que estima que hay entre 40 y 60 santuarios en todo el territorio nacional. Más allá de la tarea de cuidado, los santuarios muestran en la práctica que otras formas de relación con los animales son posibles. Son ejemplo práctico de relaciones basadas en el respeto, la convivencia y la consideración de los intereses propios de los animales. En un contexto donde la industria y las instituciones se empeñan en presentar la explotación animal como algo inevitable, los santuarios son resistencia política del movimiento de liberación animal.
Mientras, en el terreno táctico, el movimiento también ha cambiado. Si hace más de una década buena parte del imaginario antiespecista giraba en torno a acciones de rescate o de acción directa, en los últimos años se ha producido un cambio hacia estrategias que priorizan la investigación, como el trabajo de Animals View, Linas Kortas o el de organizaciones que contratan a profesionales para destapar la realidad de los centros de explotación animal y libran batallas en el ámbito jurídico e institucional peleando y ganando derechos para los demás animales, con la aparición de operadores jurídicos como Intercids.
Este cambio no significa una renuncia al modelo anterior, sino que se trata de una adaptación a un contexto donde el impacto social de las imágenes, los procesos judiciales y la presión mediática se ha vuelto una herramienta política que sienta precedentes y va cambiando el orden social.
En este sentido, las redes sociales han jugado un papel importante, ayudando a que investigaciones que antes circulaban en entornos más militantes ahora lleguen a cientos de miles de personas más fácilmente. También la revolución tecnológica permite salir a la calle haciendo un activismo respaldado con pantallas que muestran esas imágenes de la realidad que padecen millones de animales o los streaming y directos en las vigilias a las puertas de los mataderos, poniendo a los demás animales en el centro de su lucha, y acercándonos la realidad y mostrando lo que la industria no quiere que sepamos.
Pero estos avances conviven con retos importantes para el movimiento antiespecista. El ascenso de discursos autoritarios en todo el mundo no solo impacta en derechos humanos, sino también en los demás animales, reforzando políticas que blindan su explotación. Lo vimos con claridad durante la tramitación de la Ley de Bienestar Animal, cuando el Gobierno decidió excluir a los perros de caza para satisfacer al lobby cinegético. El antiespecismo ha trabajado en estos años en conectar con las distintas formas de opresión y busca situarse junto a otras luchas sociales. El reto sigue estando en que ese paso sea compartido, ya que buena parte de los movimientos sociales continúan resistiéndose a integrar la cuestión animal, reproduciendo jerarquías que dificultan un cambio real.
Además, la represión sigue golpeando al movimiento antiespecista a nivel global. Recordemos especialmente el caso sufrido en el Estado español en 2011, donde la criminalización de activistas condicionó y transformó el activismo en el Estado, cambiando sus estrategias. En otros contextos, como en Reino Unido, con Animal Rising, han enfocado su activismo de liberaciones en tácticas que buscan llevar el juicio público al debate social. La persecución sigue siendo una constante y nos recuerda que la defensa de los demás animales continúa siendo vista como una amenaza para el orden económico dominante. Casos como el de Susarón en Chile muestra cómo la respuesta penal se dirige contra quienes señalan la violencia estructural y no contra quienes la ejercen.
Sin embargo, mientras las instituciones frenan la trayectoria de lucha antiespecista, el cuestionamiento del especismo se abre paso por otros caminos, especialmente en la academia y en la educación.
Y es aquí donde la aparición y consolidación de los Estudios Críticos Animales en el Estado español empieza a jugar un papel clave, ampliando el debate más allá de la política institucional y situándolo también en universidades y colegios. En la última década, y con más fuerza en los últimos años, estos estudios van ocupando un espacio que antes no existía. Han surgido grupos de investigación, congresos, seminarios y publicaciones que abordan el especismo desde perspectivas filosóficas, sociológicas, jurídicas y culturales, generando un cuerpo teórico que acompaña y enriquecen las luchas en la calle. En este desarrollo académico destacan Aula Animal, en el campo educativo o en la academia como la UPV/EHU en Euskal Herria, la Universidad de Barcelona (UB) y UPF (Pompeu Fabra) que colaboran a través del Centre for Animal Ethics y el ILECA (Instituto Latinoamericano de Estudios Críticos Animales) que coordina publicaciones en castellano, contribuyendo a legitimar la cuestión animal, abriendo nuevas vías de pensamiento y cuestionando incluso el lenguaje cotidiano, señalando cómo muchas expresiones de nuestro día a día reproducen la idea de que los animales son recursos, contribuyendo a normalizar su explotación.
En paralelo, empieza a crecer un campo editorial comprometido con estos debates. La traducción y publicación en castellano de textos de autoras de otros territorios que reflexionan sobre la agencia, la voz o las formas de resistencia de los demás animales ha ampliado el alcance del cuestionamiento antiespecista más allá de la academia. Editoriales veteranas como Ochodoscuatro conviven ahora con otras editoriales que van abriendo su catálogo a obras críticas, reforzando un debate cultural que va llegando cada día a más gente.
Quince años después, es evidente que el movimiento antiespecista en el Estado español no es el mismo. Se ha afianzado en algunos aspectos, se ha diversificado y participa en espacios que antes le eran ajenos, logrando que la explotación animal deje de ser un tema invisible. Pero también es evidente que los obstáculos siguen siendo enormes: la industria que se reinventa, unas instituciones que protegen y cierran filas junto a quienes se benefician de la explotación animal y un contexto político cada día más hostil, con la ultraderecha ganando espacio. Aun así, el movimiento no parte del mismo lugar que hace una década y media. Hoy cuenta con herramientas, redes, saberes y experiencias que sostienen un trabajo a largo plazo y permiten imaginar un horizonte más amplio.
Los avances logrados no son suficientes y nos parecen siempre escasos, pero cada paso es imprescindible para llegar hasta donde estamos. Si algo muestran estos quince años de lucha es que el antiespecismo sigue avanzando y que, hoy como ayer, aún queda todo por hacer.
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- Buenas noticias ambientales y animalistas en 2025 (semestre 2)
Buenas noticias ambientales y animalistas en 2025 (semestre 2)
¡Vivan las buenas noticias! Aunque sean pequeños pasitos. Servirán para tomar carrerilla y saltar. Ser conscientes de estas noticias —y resaltarlas— nos ayuda a tomar conciencia de que es posible hacer las cosas bien. Además, nos insta a hacer valer nuestros derechos.
Te agradecemos que compartas este texto con tus amigos, familiares, en redes sociales… Es gratis y vale mucho. Hablamos de más de sesenta noticias para alegrarnos.
Noticias que los animales esperaban
1. Fin a los coches de caballos en Málaga (España), Cartagena (Colombia) y Palermo (Italia). En el caso de Málaga, el Ayuntamiento ha revocado las 25 licencias que quedaban. Esta decisión no se ha debido a la preocupación del PP por los animales, sino a la enorme cantidad de protestas que ha recibido el ayuntamiento, lo cual demuestra —una vez más— que lanzar nuestra protesta verbal o en redes sociales es algo útil, pero plasmarla por escrito y de forma oficial es aún más efectivo. Poco a poco, vamos entendiendo que los animales no están para ser esclavos de los humanos. En particular, los caballos siguen siendo maltratados en deportes y en turismo, actividades con las que hay que acabar.
2. Malas noticias para zoos, acuarios y delfinarios, esas crueles cárceles:
- Argentina ya no tiene elefantes en cautiverio. Los zoos con animales vivos no son éticos ni educativos.
- Cierra el delfinario de Selwo Marina en Benalmádena (Málaga, España). Por desgracia, los animales no han sido enviados a un santuario donde puedan vivir dignamente, sino a otro zoo para seguir siendo explotados. España sigue siendo el país con mayor número de delfinarios de toda Europa.
- Dertour ha dejado de vender entradas a lugares donde se explota a los delfines en cautiverio. Se trata de una de las mayores agencias de viajes de Europa, por lo que su impacto es importante.
3. Malas noticias para la caza. Este «deporte» no debería existir como deporte, sino solo como subsistencia cuando fuera preciso:
- Bajan las licencias de caza. En 1985 había 1,4 millones de licencias de caza. Hoy quedan menos de la mitad (610.000). Sin embargo, el número de animales abatidos no ha dejado de crecer. En España, la naturaleza se alquila para disparar a la vida. En este país, el 85% de su territorio es coto de caza. Crecen, por desgracia, las licencias de caza mayor, con rifle, para conseguir grandes trofeos con los que presumir entre inconscientes amigos (siempre hombres, sin duda, por aquello del patriarcado).
- Aragón limita la caza en zonas del Pirineo para mejorar la convivencia con los osos.
- Aunque el lobo vuelve a estar en la mirilla de los cazadores, tenemos algunas buenas noticias:
- El Defensor del Pueblo interpone recurso contra la desprotección del lobo ante el Constitucional. Es obvio que es un ataque frontal contra el art. 45 de la Constitución Española.
- La Comisión Europea prohíbe la caza del lobo del Gobierno de La Rioja por su estado de conservación. Mientras, en Asturias y Cantabria se está masacrando a esta especie vulnerable.
- Suspendida la caza de ballenas en Islandia. La única empresa que aún mantenía esta cruel práctica, canceló la caza por falta de rentabilidad (no por ética ecoanimalista)
4. Malas noticias para la tauromaquia.
- El parlamento asturiano insta al gobierno central de España a eliminar la excepción legal que ampara las corridas de toros. La izquierda se alza contra esta tradición sangrienta mientras la derecha se queda en una identidad triste, arcaica y vergonzosa. ¿Por qué es de derechas maltratar animales y disfrutar con ello? ¿Qué explicación psicológica tiene esto? ¿O acaso los líderes no saben lo que quieren sus bases?
- Collado Villalba suspende sus festejos taurinos. El motivo no es por respeto a los animales, sino por la mala gestión municipal. En todo caso, es buena noticia.
- El municipio onubense de Paterna suspende la suelta de vaquillas anual por no obtener la autorización de la Junta de Andalucía. Como venganza, el perro del alcalde ha sido envenenado.
- La Corte Constitucional de Colombia ratifica la prohibición de corridas de toros y otras prácticas crueles con los animales (corralejas, toros coleados y peleas de gallos). Fue una decisión unánime y la ley, conocida como “No más Olé”, fue ratificada.
- La tauromaquia baja su consumo en un 20 %. Es el único sector que baja en consumo cultural. A pesar de que parece crecer el apoyo a ideologías neoliberales, lo cierto es que la sensibilidad al maltrato animal sube en la sociedad española. El PP se equivoca al incrementar el gasto en caza y toros. Es muy difícil que consigan dar la vuelta a esta tendencia.
- La provincia de Albacete experimenta, de nuevo, una disminución en el número de torturas taurinas: corridas de toros, novilladas picadas, festejos de rejones y mixtos.
- Baleares le da la espalda a los toros. Asiste poca gente a estos espectáculos a pesar del dineral gastado en publicidad.
- La justicia anula un convenio de 1,4 millones entre la Comunidad de Madrid y la Fundación Toro de Lidia por considerarlo una subvención a dedo. La Administración pública gestionada por el PP otorgó el dinero sin concurso para organizar festejos taurinos.
- La tauromaquia queda fuera por tercer año consecutivo de las Medallas de Oro de las Bellas Artes. El Ministerio de Cultura excluye nuevamente a figuras taurinas de los reconocimientos culturales, en sintonía con el 77% de la población española que exige el fin de las corridas de toros.
5. Malas noticias para la experimentación con animales. Además de la atrocidad de estas prácticas científicas, es un negocio cruel que es peligroso, porque sus resultados no son fiables y hay riesgo de propagación de enfermedades (pandemias).
- Brasil prohíbe la experimentación animal en cosméticos. La ley solo defiende a los vertebrados, lo cual es incompleto, pero un paso muy grande. Con excepciones, también se impide que se comercialicen en el país productos o ingredientes testados en animales. Brasil se convierte en el país número 45 del mundo en prohibir la experimentación animal con fines cosméticos.
- El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. eliminará todos los experimentos con “primates no humanos”.
- SmartLynx está al borde de la quiebra y sus aviones permanecerán en tierra. Se trata de una de las principales aerolíneas responsables de transportar macacos de cola larga, una especie en peligro usada para experimentar.
- Marta Tafalla publica su libro Paradojas de la experimentación en animales. Si quieres conocer algo más sobre esta autora, mira esta selección.
6. Malas noticias para la industria peletera:
- Un gigante editorial prohíbe el uso de pieles en todos sus contenidos y anuncios. Caminamos hacia una moda más ética y sostenible. Condé Nast publica revistas como Vogue, Glamour, GQ y Vanity Fair. Solo se permitirán excepciones para pieles de segunda mano o procedentes de prácticas indígenas tradicionales.
- Polonia aprueba la prohibición de las granjas peleteras.
- Suiza prohíbe la importación y venta de pieles obtenidas mediante prácticas crueles. Es el primer país europeo en aplicar esta medida. En nuestras noticias pasadas puedes ver que Suiza es un país muy comprometido con el bienestar animal, lo cual contrasta con su poco interés en dejar de ser un paraíso fiscal donde se guarda de forma opaca dinero de los mayores crímenes contra la humanidad.
7. Países Bajos prohíbe la venta de fuegos artificiales a particulares. Los motivos para una decisión así están en los efectos nocivos de la pirotecnia tanto en animales como en personas vulnerables y el medio ambiente. Puedes leer más datos en nuestro artículo sobre los fuegos artificiales. La pirotecnia sin ruido no reduce la contaminación.
8. Nueva Zelanda ratifica el veto a las carreras de galgos por su crueldad. El gobierno garantiza la reubicación de los animales y la atención de las personas vinculadas a la industria. Otros territorios que ya han prohibido estas carreras son: Argentina, Uruguay y Florida (EEUU). Por la misma razón, toda la hípica debe prohibirse, incluyendo las carreras de caballos (y de cualquier otro animal no humano).
9. Eslovenia se convierte en referente europeo en bienestar animal. Su Ley de Protección Animal afecta a animales de granja, de familia y salvajes, y prohíbe cosas como mantener en jaulas perros o gallinas ponedoras. También se creará un registro de personas inhabilitadas para tener animales.
10. España impulsa la llamada ‘Ley Jane Goodall’ para reconocer derechos a los grandes simios. El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha anunciado oficialmente la puesta en marcha de una normativa pionera a nivel mundial que busca reconocer derechos básicos a los grandes simios –orangutanes, chimpancés, bonobos y gorilas–, protegiendo su dignidad, su derecho a la vida, a la libertad y a no ser torturados. ¿Se aprobará en esta legislatura?
11. Celebramos el avance hacia un Listado Positivo que limitará la tenencia de animales silvestres en los hogares españoles. Por bienestar animal, por la biodiversidad y por la salud pública. Tener animales silvestres encerrados es incompatible con sus necesidades naturales.
12. La UE regula la cría, venta, alojamiento y cuidado de perros y gatos. Esta nueva normativa, que entrará en vigor a partir de 2028, establece la obligatoriedad del microchip para todas las mascotas, buscando combatir el comercio ilegal y mejorar las condiciones de bienestar animal en los 27 países miembros.
13. Crea controversia la decisión del Parlamento Europeo de prohibir el uso de términos como “hamburguesa” o “filete” a productos de origen vegetal, como si los ciudadanos nos fuéramos a confundir. Es una clara injerencia de la industria cárnica.
14. Se crea el primer santuario de elefantes de Europa. Abrirá en 2026 en Portugal y tendrá 400 hectáreas para acoger entre 20 y 30 elefantes de zoológicos y circos, donde nunca debieron trabajar.
15. Inauguran el megapuente para animales más grande del mundo. Está en Colorado (Estados Unidos) y evitará multitud de colisiones.
Noticias que alegran al ecologismo
1. Un total de 67 países en desarrollo han presentado ya planes de adaptación al clima ante la ONU. El futuro es de quien se prepara y no de quien niega la evidencia científica.
2. España avanza (a pesar de todo y gracias a la presión de la ciudadanía):
- El 75,1 % de los españoles quiere un pacto de Estado frente al cambio climático. El SÍ gana al NO entre los votantes de todos los partidos (en todos, hasta entre los votantes del PP u otros partidos más radicales).
- Primera autopista ferroviaria de España. Los camiones llegan de Italia a Madrid en barco y tren sin pisar la carretera. El nuevo sistema monta los semirremolques en un convoy en el puerto de Valencia y llegan hasta Madrid con cinco veces menos emisiones y más barato.
- Una docena de espacios verdes cuentan ya con un sello que prohíbe los químicos y controla el uso del agua, la fertilidad del suelo y la contaminación acústica y lumínica. La biodiversidad ayuda a controlar las plagas. A ello colaboran murciélagos, golondrinas, vencejos y peces.
- España aprueba su Ley de Movilidad Sostenible. Es un paso insuficiente, pero hacia adelante. Por supuesto, el PP votó en contra de mitigar los impactos del sector más contaminante de la economía española. Se pretende alcanzar la neutralidad climática del transporte en 2050, lo cual supone, por primera vez, tener el objetivo de descarbonizar completamente un sector económico. Entre otras cuestiones, también se lucha contra la pobreza de transporte, se revisará el sistema de etiquetado ambiental de la DGT, se eliminan los vuelos domésticos con alternativa ferroviaria de hasta 2,5 horas, se recuperan los trenes nocturnos y se dará un impulso a la bicicleta.
- La macrovaquería de Noviercas recibe el varapalo judicial definitivo. No serán esclavizadas 23.500 vacas lecheras. Para Ecologistas en Acción, esto debe avergonzar a los dirigentes provinciales del PSOE y del PP.
- El Gobierno Vasco deniega el parque eólico Artzentales‑Sopuerta por su impacto ambiental. El proyecto era rechazado por todos los municipios afectados.
- Se eliminan muchas barreras en los ríos de España para beneficiar a su fauna y reconectar ciudadanos. Ejemplos de esto los tenemos en Errentería, en el río Iregua y en los ríos Mosqueiros y Eo. Recordemos que, si no están bien justificados, los pantanos y los azudes provocan más daños que beneficios.
- Los vecinos de As Conchas logran una sentencia histórica: la Justicia obliga a la Xunta a protegerles contra la contaminación. Se condena a limpiar y conservar el embalse, abriendo con esto la puerta a luchar contra los abusos de la ganadería.
- La Delegación de Salud paraliza por segunda vez una gasolinera en Málaga a la que se oponen los vecinos en contra del ayuntamiento (del PP).
- El Gobierno de España acelera la recuperación del Mar Menor (no el gobierno regional del PP que ha sido en gran parte culpable del desastre). Han sido los vecinos y la sociedad española la que han exigido su protección, hasta convertir a este ecosistema en un sujeto con derechos propios.
- Ecologistas y comunidades locales ha desmontado numerosos proyectos mineros y sus tramas corruptas.
- No habrá Guggenheim en Urdaibai. La única reserva de la biosfera de Euskadi seguirá a salvo del megaproyecto impulsado por el PNV. La protesta, liderada por los ciudadanos y por Greenpeace ha tenido éxito.
- Aagesen anuncia para 2026 una campaña de concienciación de la emergencia climática. Combatir el negacionismo depende de todas nosotras.
3. Otros batacazos del PP español. Estos contratiempos para este partido alegran a cualquiera con un mínimo sentimiento —y conocimiento— ambiental. Pero atención, por desgracia en muchos casos se salen con la suya (mira nuestra lista parcial de hechos):
- El Parlamento Europeo, con el voto en contra del PP, respalda que la UE recorte sus emisiones un 90% para 2040. Es muy buena noticia con dos dudas muy razonables. Por una parte, que incumplir estos acuerdos no tiene penalización y, por otra, que falta concretar cómo se hará y cómo se medirá. El PP votó en contra por mandato de Vox, con el objetivo de comprar sus votos al sucesor de Mazón en la Comunidad Valenciana.
- El PP fracasa en su intento de suprimir el calendario de cierre de las nucleares.
- El Constitucional avala la demolición de la urbanización de lujo de Valdecañas tras tumbar el último recurso de amparo. Hablamos de este asunto en este artículo.
- La UE se muestra contraria a cubrir el cauce del río Guadalmedina en Málaga. La Directiva Marco de Aguas (DMA) insta a los estados a regenerar ríos y lagos. Esconder un río es un fallo terrible. Es como avergonzarse por algo que puede ser una belleza natural. Muchas ciudades lo han hecho bien (Madrid, por ejemplo).
4. Francia:
- La ONG Bloom emprende acciones legales contra el Estado francés para frenar el daño ambiental de la pesca de arrastre. Este tipo de pesca no solo extrae animales, sino que destroza los fondos marinos, por lo que debe prohibirse de forma radical.
- París y seis ciudades francesas prohíben el atún en los comedores escolares. Desde Blogsostenible llevamos quince años proponiendo un boicot al atún en general y al atún en lata en particular. Y no es solo por el alto contenido de mercurio, lo cual es por sí mismo un motivo suficiente.
- Renault ha anunciado que dejará de usar cuero de origen animal. La marca automovilística apuesta por materiales reciclados y más respetuosos con el medio ambiente. Si quieres saber más sobre la contaminación del cuero y el maltrato animal que implica, lee este artículo.
5. La deforestación mundial se reduce notablemente en las últimas décadas.
6. La cantante Billie Eilish hace una donación millonaria y pide a los ricos que hagan lo mismo. Todo irá para apoyar iniciativas centradas en la equidad alimentaria, la justicia climática y la reducción de la contaminación por carbono.
7. Alcanzadas las 60 ratificaciones necesarias para que el Tratado de los Océanos entre en vigor. No basta con eso. Ahora, los países tienen que desarrollar normativas que permitan garantizar la protección del 30% de las aguas internacionales antes de 2030. Y atención, la protección solo sería para esos 60 países. La noticia es muy buena, pero los países que no han firmado pueden seguir destrozando zonas que protejan los firmantes. Por desgracia, ni la ONU ni nadie puede velar para proteger aguas internacionales de todos los piratas. Solo se conseguirá si las personas presionamos a los gobiernos.
8. Un Tribunal Superior del Reino Unido sentencia que Shell es responsable de sus vertidos de petróleo en Nigeria. Tras 70 años de abusos, esto es un “importante paso adelante” para las comunidades devastadas. Shell sigue siendo responsable de limpiar y reparar su contaminación histórica por petróleo. La ONU y Amnistía Internacional tienen claro que los vertidos de petróleo constituyen violaciones de derechos humanos.
9. Nigeria indulta al ecologista Ken Saro-Wiwa 30 años después de su ejecución. Amnistía Internacional pide una declaración formal de su inocencia y que se los exonere por completo. Puedes leer aquí un resumen de la triste historia de Saro-Wiwa, en la que Shell juega un papel importante.
10. Noruega suspende hasta 2029 su minería marítima en el Ártico.
11. Uruguay dependía del petróleo hasta que un profesor de física demostró que era fácil tener un sistema 100% renovable. Ramón Méndez dice que esto es más sencillo que ir a la Luna. Pero algunos están interesados en que esto no se sepa y en negar las grandes ventajas de las renovables. No te pierdas ese vídeo de HOPE! y su completo documental plagado de buenas propuestas.
12. En la COP30 de Brasil, firmaron promover la integridad de la información relacionada con el cambio climático. Por ahora, no han firmado ni veinte países. España sí lo ha hecho. Se pretende luchar contra la desinformación, el negacionismo y los ataques deliberados contra periodistas, defensores y científicos medioambientales, porque todo ello amenaza la estabilidad social. Por eso, la iniciativa insta a la cooperación mundial.
13. Noticias sobre el avance del reconocimiento del ecocidio como crimen.
- Europa da un paso decisivo y firma el primer gran convenio penal para proteger el medioambiente. El objetivo es crear una respuesta penal coherente a los delitos ambientales, incluyendo el ecocidio y aquellos con impacto transnacional. El tratado entrará en vigor una vez que reciba diez ratificaciones.
- La Corte Interamericana de Derechos Humanos sostiene que prevenir la destrucción de la naturaleza es un deber jurídico mundial. Tras más de dos años de estudio, el pasado 3 de julio publicó su Opinión Consultiva respecto a la emergencia climática y los DDHH.
- La Corte Internacional de Justicia (CIJ) marca un avance significativo en el reconocimiento jurídico de la emergencia climática. El más alto tribunal de Naciones Unidas ha confirmado que los Estados tienen obligaciones claras y exigibles para proteger el sistema climático frente a las emisiones de gases de efecto invernadero, incluyendo un deber reforzado de diligencia, cooperación y acción basada en la mejor ciencia disponible. Se reconoce que los combustibles fósiles están en el centro del daño climático y su explotación continuada supone una violación del derecho internacional. Decisiones como esta tendrán su influencia en juicios futuros.
- La mayor federación de sindicatos de África, el Nigerian Labour Congress (NLC), ha pedido públicamente que el ecocidio se reconozca como crimen internacional en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI).
- La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que es la red ambiental más grande y diversa del mundo, ha votado a favor de adoptar la Moción 061 con el objetivo de «reconocer el delito de ecocidio para proteger la Naturaleza».
14. Luchas populares exitosas e internacionales:
- Tetepare se ha salvado porque el pueblo no permitió que los políticos hicieran lo que querían. Gracias a la científica Katy Soapi se ha conseguido proteger esta zona sagrada de las Islas Salomón (en el Pacífico).
- Una lucha comunitaria cimentó la mayor zona de bajas emisiones del planeta. Un grupo de madres y padres de Brixton (Reino Unido) luchan por la salud de sus hijos y tienen uno de los movimientos contra la contaminación del aire más poderosos del mundo. La calidad del aire ha mejorado un 99%.
15. Las tortugas verdes se libran de su extinción. Su número ha aumentado un 28% desde los años setenta. El éxito se debe principalmente a los esfuerzos de conservación centrados en proteger a las hembras anidadoras y sus huevos en las playas, reducir la caza de tortugas y abordar la captura accidental de tortugas en aparejos de pesca.
16. Sentencia pionera del Tribunal Internacional de Justicia: la inacción climática del norte global viola derechos humanos, lo que implica que los países contaminadores (ricos) debieran pagar a los pobres por las consecuencias. Podría también condonarse deuda por clima e imponer fuertes sanciones por los países emisores. Aquí os dejamos una propuesta para la ONU que debiera estudiarse para conseguir la justicia climática.
¿Quieres más optimismo? Mira esto:
- Entrevista a Pepe Galindo, escritor, ecologista y bloguero de: BlogSOStenible y Historias Incontables).
- Buenas noticias ambientales con la colección completa de los años recientes.
- Dos curiosidades editoriales: Deja que te susurre algo verde y Gris que te quiero verde.
- La mejor solución a los incendios forestales: educar sí; quemar biomasa no.
- Blog de relatos del mismo autor: Historias Incontables.
- Y si te gustan las malas noticias, solo tienes que mirar lo que hace el PP…
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Este es un escándalo patrocinado por los chuletones "al punto": se ruega que deje Vd. de leer
La industria de la carne paga a científicos y universidades para bloquear políticas climáticas
Corruptos y científicos siguen mintiendo en libertad
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— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) March 5, 2024
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BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…
- Libro El mundo no se acaba, de Hannah Ritchie (resumen)
Libro El mundo no se acaba, de Hannah Ritchie (resumen)
Un libro escrito por una científica y divulgadora de la Universidad de Oxford que tiene por bandera el optimismo y los datos (Anagrama, 2025). Se aleja del catastrofismo ecologista casi tanto como del negacionismo climático; y afirma que «aceptar la derrota ante el cambio climático es una postura indefendiblemente egoísta».
Hannah Ritchie aclara que su optimismo es «condicional» (i.e., condicionado a actuar adecuadamente); que es diferente a un «optimismo ciego» que confía sin promover la acción organizada. Su objetivo es conseguir que seamos la primera generación que logre alcanzar la sostenibilidad completa en los dos sentidos que recoge la definición de la ONU: satisfacer las necesidades de las generaciones actuales; y hacerlo sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Con respecto al primer aspecto, Ritchie opina que falta mucho por hacer aunque, al menos, se ha avanzado una barbaridad en aspectos tales como: la mortalidad infantil y materna, la esperanza de vida, el hambre y la malnutrición, el acceso a recursos básicos (agua, energía…), la educación y la pobreza extrema.
Por supuesto, estos avances en la calidad de vida global también «han tenido un enorme coste medioambiental», lo cual ha empeorado de forma colosal el segundo requisito de la sostenibilidad. Para equilibrar la situación, el libro examina en detalle siete problemas medioambientales y sus interconexiones entre sí.
Antes de examinar esos siete problemas, Ritchie se distancia de dos soluciones típicas del ecologismo: despoblación y decrecimiento. La primera consiste en reducir el tamaño de la población y Ritchie afirma que realmente esa no es una alternativa, primero porque la población ya se está frenando a nivel mundial y, segundo, porque es muy complicado hacerlo de forma ética. Apunta a que más impacto que la superpoblación lo generan los estilos de vida (especialmente de los millonarios), lo cual podría estar afectado por la segunda solución que Ritchie rechaza, el decrecimiento, entendido como un retroceso o empobrecimiento. Para ella, la pobreza no implica mayor sostenibilidad, por supuesto, si consideramos los dos pilares de la sostenibilidad anteriormente indicados. En el libro, ella matiza que es cuestionable el crecimiento en los países ricos, pero que para acabar con la pobreza se necesita un crecimiento económico global. Para ella, no vale cualquier crecimiento y afirma —igual que cualquier decrecentista— que sería necesario crecer en algunos sectores y tecnologías y decrecer en otras. Tal vez, la promesa más impactante del libro es que dice demostrar que podemos reducir el impacto ambiental y, a la vez, mejorar la situación económica.
1. Contaminación atmosférica
Aunque no se suela decir, la contaminación atmosférica es «una de las principales causas de mortalidad en el mundo». Las cifras de fallecidos por esta causa son similares a las muertes por tabaquismo; seis o siete veces mayores que los muertos en accidentes de tráfico; y superan en cientos de veces la cifra de vidas perdidas por terrorismo o por guerras. Cada año, la mala calidad del aire suele ser quinientas veces más mortífera que todas las catástrofes «naturales» juntas.
La buena noticia es que se está reduciendo este tipo de contaminación, especialmente en las ciudades, lo cual baja las tasas de mortalidad. Es preciso tomar medidas locales y globales. Usemos como inspiración el Protocolo de Montreal para eliminar las sustancias químicas que degradaban la capa de ozono, un problema de cuya gravedad advirtió incluso Carl Sagan. En 1987 fue firmado por 43 países; y en 2009 se convirtió en el primer convenio internacional que logró la ratificación universal de todos los países del mundo. Un ejemplo que demuestra que hacer caso a la ciencia tiene resultados positivos.
A escala global, la mayor fuente de contaminación es quemar madera o carbón, incluyendo aquí las quemas agrícolas. Luego está la polución por actividades agropecuarias, principalmente por culpa de la ganadería y por los fertilizantes. Después viene la quema de combustibles fósiles para producir electricidad. Luego, diversas industrias (textiles, químicas, metalúrgicas…), seguidas del transporte de personas y mercancías.
Las soluciones propuestas pueden parecer caras, pero son muy baratas si las comparamos con los cientos de millones en gastos por no solucionar el problema:
- Lo más urgente es «dejar de quemar cosas» y, cuando no sea posible, capturar las partículas de la combustión.
- Detener las quemas agrícolas por ser una inmensa fuente de contaminación estacional fácil de evitar haciendo compost, triturando, etc.
- Conseguir combustibles limpios para cocinar y calentarse. La leña puede ser muy natural, pero es la forma más contaminante de conseguir calor. Provoca múltiples enfermedades por respirar el humo.
- Eliminar el azufre de los combustibles fósiles. Es tan simple como poner filtros en las chimeneas.
- Transporte más limpio. Los vehículos eléctricos contaminan menos, pero no son parte de la solución porque siguen siendo origen de multitud de emisiones. Por supuesto, la aviación es muchísimo peor.
- Transporte sostenible: caminar, ir en bicicleta o en transporte público.
- Abandonar combustibles fósiles, en favor de las renovables y de la energía nuclear. Ritchie es contraria a debatir entre renovables y nuclear porque, para ella, lo importante es que son energías con bajas emisiones de CO2. No tiene en cuenta el problema de los residuos radiactivos, ni el riesgo de atentados terroristas, ni el hecho de que las nucleares no sean rentables sin subvenciones de dinero público.
2. Cambio Climático
«Un mundo 6 ºC más caliente que el actual sería devastador», nos advierte la autora. Tras comentar algunas de las consecuencias del calentamiento global, afirma que «si cada país cumpliera realmente sus compromisos climáticos, llegaríamos a los 2,1 ºC en 2100», lo cual sería una gran noticia, aunque podría ser mejor.
Hannah Ritchie asegura que «las tecnologías bajas en carbono resultan cada vez más competitivas» y «los líderes mundiales se han vuelto más optimistas». Ahora tenemos infraestructuras mejor preparadas, podemos predecir eventos climáticos extremos, organizar evacuaciones, existen redes internacionales de apoyo, etc. En definitiva, estamos mejor preparados que en el pasado y sabemos cómo reducir las emisiones de dióxido de carbono, porque hay solo dos fuentes principales: «la quema de combustibles fósiles y el cambio en el uso de la tierra» (deforestación).
La situación actual es que «las emisiones totales siguen aumentando, pero las emisiones per cápita han tocado techo». Ese dato es utilizado por la autora para ser optimista y esperar a que la contaminación empiece a declinar, al menos en los países ricos, porque dice que está demostrado que «los avances tecnológicos hacen que hoy consumamos mucha menos energía que en el pasado». Como ejemplo, afirma que en Suecia se vive con igual nivel que en Estados Unidos y, sin embargo, se emite solo una cuarta parte. Según sus datos, el crecimiento económico y la reducción de emisiones son compatibles. El problema es que mira datos de países ricos que ya son exageradamente insostenibles. En tales casos, ¿es correcto celebrar una pequeña reducción en su contaminación?
En su análisis, asegura que «las soluciones que pasan por reducir el consumo de energía a niveles muy bajos no son buenas», porque la energía es fundamental para mantener o aumentar la calidad de vida. Tampoco ve adecuado que se avergüencen los que viajan en avión, porque para ella volar es un gran invento y las ventajas son suficientes para olvidar sus serios inconvenientes. ¿Será una excusa para justificar su gusto por volar?
Soluciones que propone:
- Transición hacia la energía renovable por todas sus ventajas. El inconveniente del espacio que requieren se resuelve buscando lugares adecuados: tejados, agrovoltaica, etc.
- Electrificar la demanda de energía donde sea posible y aumentar el almacenamiento (baterías…). Ritchie está convencida de que esta transición requerirá menos actividad minera que con combustibles fósiles.
- Replantear el transporte a larga distancia.
- Alimentación. Aunque sostiene que no es preciso ser veganos, deja claro que cualquier cambio a dietas más vegetales tiene una enorme influencia en el clima, como por ejemplo elegir hamburguesas de pollo en lugar de ternera (que es la carne con más huella de carbono). Con datos muy fiables confirma que «la carne con emisiones de carbono más bajas supera las de la proteína vegetal con emisiones más altas». Y no importa demasiado si son alimentos ecológicos, de proximidad o en extensivo. La autora afirma que adoptando las siguientes medidas se liberaría suficiente tierra como para compensar las emisiones del sistema alimentario resultante:
- Comer menos carne.
- Adoptar las mejores prácticas agrarias.
- Reducir el consumo excesivo y el desperdicio alimentario.
- Reducir las emisiones por la construcción, básicamente eliminando el cemento, un material muy contaminante en su fabricación. Propone usar otros materiales y, aunque no lo cita, una opción es el cemento Sublime.
- Poner precio al carbono para que los productos de altas emisiones sean más caros y menos accesibles. Como todos sabemos, los precios no reflejan los costos de los productos, y mucho menos los costos ambientales. El peligro de esta medida —y Ritchie lo subraya— es que haga que las familias pobres sean aún más pobres. Para evitarlo se deben incluir ayudas y conseguir que sean los ricos los que más paguen, porque son, de hecho, los que más carbono emiten.
- Sacar a la población de la pobreza es otra medida para adaptarnos al cambio climático, porque son los pobres los más vulnerables.
- Mejorar la resiliencia de los cultivos ante los efectos del cambio climático.
- Adaptarnos ante el aumento de temperaturas.
- No caer en la trampa psicológica de la «autoconcesión moral». Esto ocurre cuando nos permitimos algo negativo porque creemos que lo compensamos con un sacrificio en otro aspecto. Por ejemplo, comernos un filete porque reciclamos el envoltorio de plástico; o caer en las trampas del greenwashing. Para ello, es importante tener muy presente qué cosas a nivel individual tienen más y menos impacto.
Un problema de la forma de comunicar de Ritchie es que quita importancia a aspectos que, aunque no sean principales, tienen suficiente peso como para no ser despreciados. Es como si olvidara el efecto sinérgico de juntar varias fuerzas. Sumar muchos pocos hace un mucho. A veces, este tipo de contradicción se hace patente en una misma explicación. Por ejemplo, cuando literalmente escribe: «Cambiar nuestra alimentación no va a resolver el cambio climático: para ello tenemos que dejar de quemar combustibles fósiles. Pero arreglar únicamente nuestros sistemas energéticos, ignorando la alimentación, tampoco nos llevará a esa meta».
3. Deforestación
La tierra ha perdido un tercio de todos sus bosques desde el final de la última glaciación. En el último siglo, también se ha perdido mucha superficie forestal, casi toda debida a la expansión de la agricultura. Las zonas incendiadas se regeneran si se las deja. Al perder bosques se emite carbono, pero Ritchie considera que eso es secundario en comparación con la pérdida de biodiversidad.
También resalta cómo la pérdida de hábitats se puede frenar con medidas políticas. Por ejemplo, «Brasil logró reducir la deforestación en un 80 % en solo siete años bajo la presidencia de Lula da Silva».
Con respecto al aceite de palma, no considera que su consumo sea preocupante, porque no se sabe con certeza la deforestación que causa de forma directa. Opina que no sería justo culpar a ciertos campos de palmeras de la deforestación de esas áreas si los bosques fueron talados con anterioridad. Es decir, no tiene en cuenta que esas zonas podrían volver a ser bosques. Además, sostiene que usar otros tipos de aceites podría ser incluso peor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que evitar el aceite de palma no obliga a optar por otro aceite, sino que se puede optar por no consumir productos con aceite de palma (bollería, alimentos ultraprocesados, etc.) sin sustituirlos por nada con otros aceites. En cualquier caso, apoya el uso de aceite de palma certificado como sostenible (RSPO) y deja claro que «el biodiésel de aceite de palma produce más emisiones de carbono que la gasolina o el gasóleo».
«La tala de bosques para dejar espacio al ganado bovino es responsable de más del 40 % de la deforestación mundial». El siguiente factor de pérdida de bosques es la palma y la soja y, en tercer lugar, la silvicultura (papel/celulosa). Así, pues, la mejor forma de frenar la deforestación es reducir el consumo de carne de cordero y de vacuno. En tercer lugar, se situaría el queso y los lácteos de vaca. Ritchie apoya esta opción, incluso aunque sean productos de ganadería extensiva en tierras no aptas para la agricultura, porque en estos casos considera que la mejor opción sería dejar que esas tierras se conviertan en bosques u otros espacios naturales.
Otras opciones que propone son: que los países ricos paguen a los más pobres por conservar sus bosques; y que se compensen las emisiones mediante reforestaciones (aunque esto tiene un peligro muy evidente).
Para acabar este apartado, Ritchie sostiene que no es buena idea volver de la ciudad a zonas rurales (revitalizar pueblos), ya que la principal causa de deforestación es cómo producimos nuestros alimentos y no dónde vivimos. Y también alerta de los que piensan que la alimentación vegana contribuye a la deforestación por los cultivos de soja. Los datos son muy evidentes: el 76 % de la soja se utiliza para alimentar animales y «solo el 7 % se destina a los productos veganos» (tofu, tempeh y leche vegetal).
4. Alimentación para no comerse el planeta
«La demanda humana de alimentos representa la mayor amenaza para los animales del globo». Así de contundente se manifiesta Hannah Ritchie. Afortunadamente, no es cierto que haya una fecha límite en los suelos agrícolas del mundo. Unos se están degradando y otros están mejorando, aunque en general, el suelo agrícola está siendo maltratado (y no solo por la erosión).
Una persona necesita entre 2.000 y 2.500 calorías diarias. Si dividimos la producción mundial de alimentos a partes iguales entre todos, cada uno de nosotros podría consumir unas 5.000 calorías diarias (más del doble de lo necesario). El hambre en el mundo no es un problema de falta de alimentos, sino de mala distribución (también lo apuntaron Nebel y Wrigth). Este dato sirve a Ritchie para confirmar que, en realidad, no somos demasiados humanos. El problema es que los millones que habitamos el planeta Tierra no nos contentamos solo con comer, sino que aspiramos a un consumo cada vez mayor (casas, teléfonos, aviones, IA…).
La superproducción agraria se debe principalmente a dos inventos: el de Fritz Haber y Carl Bosch (para convertir el nitrógeno del aire en amoníaco, fertilizante); y el de Norman Borlaug (para mejorar el cultivo de trigo en México). Estos logros para aumentar la producción han evitado muchas muertes, pero también han hecho que no podamos volver atrás. Es decir, «el planeta no puede limitarse a consumir solo alimentos ecológicos» (porque hay demasiadas personas a las que alimentar). Por tanto, a nivel colectivo dependemos de los fertilizantes para sobrevivir, y fabricarlos requiere grandes cantidades de energía, lo cual explica por qué los países pobres los usan poco, aunque tengan que utilizar mayor superficie agraria.
Vivimos en un mundo con grandes desigualdades, en el que algunos sufren de obesidad y otros de desnutrición; el alimento que podría saciar el hambre de millones de personas se dedica a alimentar ganado o a producir agrocombustibles para nuestros coches. Menos de la mitad de los cereales que se producen se dedican a la alimentación humana directa. Todo un 41 % se lo come el ganado, lo cual nos hace ver que comer animales es una forma muy ineficiente de conseguir proteínas. «Los animales más pequeños son más eficientes en términos calóricos», aunque surge el «dilema moral» de que hay que matar una mayor cantidad de animales pequeños para conseguir la misma cantidad de carne.
Ritchie pone un ejemplo que sirve para visualizar bien lo que implica comer animales muertos: «¿Se imagina que comprara una barra de pan, cortara una rebanada y tirara el resto —más del 90 %— a la basura? Pues bien: en términos de calorías, eso es más o menos lo que hacemos con la carne». El ganado también es ineficiente convirtiendo proteínas. Lo bueno es que son proteínas «completas» (incorporan aminoácidos importantes), lo cual se puede conseguir con dietas vegetales comiendo legumbres y cereales. La carne también tiene otros nutrientes importantes, pero el único que no existe en los vegetales es la vitamina B12 (asunto que ya se zanjó aquí).
Para entender la magnitud del problema, afirma que tres cuartas partes de la superficie agraria tienen como fin último criar ganado, y todo eso solo sirve para producir el 18 % de las calorías y el 37 % de las proteínas que consumimos. Debemos «reducir al máximo la cantidad de tierra que destinamos a la actividad agraria», lo cual mejoraría también otros problemas: deforestación, contaminación atmosférica, de aguas, de tierras, maltrato animal, etc.
Soluciones que propone:
- Mejorar los rendimientos agrícolas en todo el mundo, especialmente en África.
- Comer menos carne, sobre todo de vacuno y cordero, las carnes con mayor impacto (en emisiones, consumo y contaminación de agua, eutroficación, uso de tierra, etc.). Ritchie expone que no funciona instar a la ciudadanía a convertirse al veganismo, sino que es mejor invitar a hacer cambios paulatinos: poner un día a la semana sin carne, reducir las dosis, aumentar el consumo de legumbres, etc. Solo eliminando la carne de ternera y la de cordero se reduciría a la mitad nuestra necesidad de tierras de cultivo en todo el globo. Debemos entender que la dieta vegana es la más ecológica, pero no es necesario ser veganos estrictos: «El ahorro en comparación con una dieta con algo de pollo, o algo de pescado y huevos, no es tan significativo», aclara la autora del libro. Ella quiere derribar el mito de que si fuésemos veganos no habría tierra para cultivar porque, como ya se ha indicado, lo que ocurriría sería todo lo contrario: una dieta vegana requiere menos tierra de cultivo.
- Invertir en sustitutos de la carne. Para Ritchie, es importante que las carnes vegetales cumplan cuatro requisitos: ser sabrosas, baratas, fáciles de encontrar y fáciles de incorporar a las dietas habituales. Ella afirma que ha probado multitud de productos vegetales y que hay algunos realmente asombrosos que, incluso, pueden llegar a gustar tanto o más que los productos cárnicos que imitan. Optar por estos productos no solo reduce la huella de carbono, sino que contribuye a bajar el precio para el resto de la humanidad.
- Las hamburguesas híbridas también reducen la huella ecológica (usar carne de pollo total o parcialmente, introducir legumbres…).
- Sustituir los productos lácteos por alternativas vegetales. En la UE, los productos lácteos son la causa de un mínimo de una cuarta parte de la huella de carbono. Cualquier bebida vegetal tiene una huella ecológica menor que la leche animal. Ritchie recuerda aquí también la importancia de seguir una dieta variada, para evitar carencias nutricionales.
- Desperdiciar menos comida. Por ejemplo, resalta la importancia de cambiar los sacos de recogida de productos agrarios por cajas rígidas que protejan de golpes. También es importante saber que si un producto supera su fecha de «consumo preferente», no indica que no se pueda consumir.
- No depender de la agricultura de interior. Aunque minimiza el espacio ocupado (agricultura en vertical), sus necesidades energéticas son tan inmensas que no compensan las ventajas, ni empleando solo energía renovable.
- No centrarse en los alimentos de proximidad. Aunque el transporte es importante, supone solo el 5 % de las emisiones de GEI de la comida. El resto se debe a los procesos de producción, empaquetado y conservación. Lo más contaminante es el transporte aéreo (50 veces más que por barco), pero apenas se usa porque es caro. Por su parte, el transporte marítimo es barato, por lo que casi toda la contaminación del transporte de alimentos se produce en la carretera. En definitiva, Ritchie quiere dejar claro que está bien comer alimentos de proximidad, pero que las frutas y verduras producidas muy lejos tienen menos huella ecológica que la carne producida muy cerca.
- Los alimentos ecológicos tienen menos pesticidas, pero requieren más extensión. Abonar con estiércol también puede contaminar acuíferos. Respecto al clima, no hay consenso si es mejor o peor porque depende de múltiples factores. Ritchie dice que se fija más en el contenido de los envases que en las certificaciones ecológicas.
- Eliminar el plástico aumentaría el desperdicio alimentario. En la huella ecológica de los alimentos solo el 4 % de las emisiones procede de los envases. Nos advierte de que en ciertos alimentos es fácil de eliminar, pero en otros no. En todo caso, aquellos alimentos en los que el plástico es importante tal vez no sean esenciales en nuestra dieta y podemos prescindir totalmente del plástico y del alimento.
5. Pérdida de biodiversidad. Proteger la vida silvestre
«No cabe duda de que muchos animales están experimentando un preocupante y acelerado declive. Pero, si profundizamos un poco más, descubrimos que también hay algunos a los que les va bien». Lo que no debemos olvidar es que nuestra vida depende de la biodiversidad, aunque «no esté claro qué especies necesitemos y cuáles no». Recomendamos aquí leer el relato de La vida del doctor Biología. Lo cierto es que a veces prestamos más atención a ciertas especies, bonitas o más visibles, y olvidamos a las realmente importantes, como los gusanos y las bacterias.
El ser humano ha atacado a las demás especies desde sus orígenes, como bien explica Yuval N. Harari en su magnífico Sapiens. Ritchie declara que «antes de la aparición de la agricultura, hace unos diez mil años, la mayor amenaza para los animales era nuestra caza directa: una vez iniciada la actividad agraria, pasó a ser la destrucción de sus hábitats» y «en la última centuria, el ritmo de disminución ha sido aún más rápido». Un dato más: «Los vertebrados se han extinguido entre cien y mil veces más rápido de lo que cabría esperar».
Actualmente, los humanos y nuestro ganado constituimos la inmensa mayoría de los mamíferos del planeta. Estos son los datos del porcentaje de la biomasa actual y en 1900:
- Mamíferos salvajes: 2 % (17 % en 1900).
- Humanos: 35 % (23 %).
- Ganado: 63 % (60 %).
Esta desproporción también ocurre en las aves: «la biomasa de nuestros pollos duplica la de las aves silvestres». Hay multitud de datos que llevan a poder proclamar que «nos dirigimos hacia una sexta extinción masiva». La buena noticia es que podemos frenarla.
Soluciones que propone:
- Reducir al mínimo la superficie cultivada.
- Utilizar fertilizantes y pesticidas de forma más prudente y eficaz.
- Emplear los métodos de la UE con los que ha conseguido frenar el declive de multitud de especies: reducir el uso de tierras agrícolas, recuperar hábitats naturales, prohibición total de la caza, implementación de cuotas cinegéticas, mecanismos para detener a los cazadores furtivos, proteger zonas por ley (incluyendo también el rewilding), sistemas de compensación para reproducir determinadas especies y programas de cría y reintroducción.
- Comer menos carne, porque esto reduciría la cantidad de tierra destinada a la agricultura, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la deforestación.
- Detener la deforestación, lo cual implicaría reducir la pérdida de hábitats y las emisiones de GEI.
- Proteger los parajes con mayor biodiversidad. El objetivo de la ONU de proteger para 2030 el 30 % de la superficie terrestre es poco ambicioso; y no son pocas las voces que piden proteger al menos el 50 % para 2050.
- Frenar el cambio climático.
- Detener los vertidos de plásticos en el mar.
6. Plásticos marinos
«El 44 % de todo el plástico del planeta se emplea en la fabricación de envases». Es ahí donde está el núcleo del problema de los plásticos. La autora critica el documental Seaspiracy por algunos de sus datos, pero está conforme con que el 80 % del plástico de las islas oceánicas procede de la industria pesquera. Solo el 20 % restante tiene su origen en tierra. Sin embargo, si miramos el plástico en zonas costeras, los datos podrían indicar justo lo contrario.
Ritchie dice que no hay aún evidencias de los auténticos peligros de los plásticos en el cuerpo humano, y que le parece más preocupante el daño que se causa a la fauna marina (enredos, atragantamientos…).
Soluciones:
- Dejar de utilizar envases de plástico de un solo uso.
- Invertir más en gestión de residuos: sistemas de recogida, centros de reciclaje, vertederos adecuados (que capturen el metano de la materia orgánica), etc. Es importante reciclar todo lo que se pueda. El problema es que no siempre se puede. El reciclado mecánico permite que los plásticos se reciclen una o dos veces. El reciclado químico es mejor, pero es «tremendamente costoso» y no compensa hacerlo en ningún caso. Tal vez sería útil un SDDR para vidrio reutilizable y, en paralelo, imponer impuestos crecientes al plástico de un solo uso.
- Obligar a las industrias a un diseño más inteligente, que utilice solo plásticos reciclables y permita separarlos de forma cómoda.
- Prohibir el comercio de plástico usado para que los países ricos no usen a otros como sus vertederos. La proporción de plástico que circula por esta vía no es elevada, pero muchas veces acaba en el mar. Hablamos de 1,6 millones de toneladas en 2020.
- Trabajar con la industria pesquera para que no abandone su basura en el mar (redes, anzuelos, etc.). Podría castigarse a los barcos que no traigan de vuelta los aparejos con los que salieron y/o premiarse a quienes traigan basura encontrada en el mar.
- Poner interceptores en los ríos. Son aparatos o líneas de burbujas que sirven para capturar los plásticos evitando que lleguen al mar. Otra solución que no contempla es poner grandes bolsas de red a la salida de los desagües pluviales o residuales de las ciudades. Dado que esas aguas arrastran multitud de basura, esas redes la capturarían.
- Limpiar las playas es una forma mucho más barata de reducir el plástico en los océanos que recogerlo mar adentro.
7. Sobrepesca. Poner fin al expolio de los océanos
Esto está muy relacionado con la pérdida de biodiversidad. Según Ritchie, los animales marinos son discriminados con respecto a los terrestres. De alguna forma, su sufrimiento parece importar menos a los humanos, a pesar de las evidencias que existen de que los peces son capaces de sentir sufrimiento.
El incremento en potencia y tecnología aplicada al sector pesquero ha hecho que muchas pesquerías hayan entrado en declive o en grave colapso. Ante esto, hay dos formas de actuar. La primera es proponer «capturar muy pocos peces, por no decir ninguno». La segunda es «capturar tantos peces como sea posible, año tras año, pero sin mermar más sus poblaciones». Normalmente, se opta por la segunda opción, aunque sabemos que en demasiadas ocasiones no se cumple.
Una tercera vía (con un enorme crecimiento) ha sido la cría de pescados y mariscos: acuicultura o piscicultura. Actualmente, se crían más peces y mariscos de los que se pescan en estado salvaje. Para Ritchie es una buena noticia porque, según ella, esto reduce presión sobre los peces salvajes. No obstante, reconoce que parte de la comida de los peces de piscifactoría es, precisamente, peces salvajes, pero que, para algunas especies, se ha logrado una proporción de 0,3 (es decir, que hacen falta 0,3 peces salvajes para criar uno de forma artificial). El resto de comida lo forman, por ejemplo, piensos vegetales. La autora deja claro que «las normas de bienestar animal que rigen en las piscifactorías suelen ser bastante deficientes» (léase esto para más datos). Ella no habla de otros problemas presentes en las piscifactorías, como la contaminación que producen.
Con respecto a los atúnidos, Ritchie dice que su situación es mala, aunque algunas especies están mejorando sus poblaciones. Particularmente, alerta de la situación de los atunes en el océano Índico, donde se está sobrepescando sin control (España con la famosa operación Atalanta). El libro no habla de la amenaza del mercurio en los atúnidos.
Otro problema es la muerte generalizada de los corales. La autora demuestra ser una apasionada de estos animales y no le faltan motivos. La solución urgente a este problema es frenar el calentamiento global, evitando quemar combustibles fósiles. Si quieres enamorarte de los corales, te animamos a leer el relato de Lord Howe.
Soluciones:
- Comer menos pescado, siempre que sea posible. Tal vez unos quieran no comer nada de pescado (lo cual evita el dilema del sufrimiento animal), mientras que otros opten por reducir este tipo de alimento.
- Elegir bien la especie a consumir. El problema de esta opción es que requiere el esfuerzo de investigar y puede variar en el tiempo y dependiendo de la región. Escogiendo bien, podemos comer pescado con poca huella de carbono (casi todos ellos son mejores que el pollo). Ella recomienda evitar los lenguados y mariscos caros, y optar por pescados pequeños y salvajes, como arenques o sardinas.
- Acabar con la sobrepesca aplicando cuotas de pesca estrictas. En la UE han mejorado algunas poblaciones de peces, pero otras siguen estando mal. En general, es preferible ser estrictos y que haya pesca suficiente, que ser demasiado permisivos y provocar la crisis de todo un sector.
- Reglamentos estrictos para capturas incidentales y descartes. El objetivo es reducir el número de peces que se pescan sin querer y que se tiran al mar (descartes), donde siempre mueren (si no lo están ya). Algunos países han prohibido los descartes y obligan a sus barcos de pesca a desembarcar todo lo que capturen, sea comercial o no.
- Prohibir la pesca de arrastre. Es el arte más perjudicial: normalmente se descarta entre el 30 y el 50 % de todo lo capturado (a veces es el 10 %), a lo que hay que sumar el destrozo del fondo marino que ocasionan, entre otros inconvenientes.
- Las áreas marinas protegidas evitan ciertas actuaciones humanas dentro de ellas. Son una buena solución, aunque a veces lo que provocan es que el impacto se traslade a otro lugar.
Propuestas finales de Hannah Ritchie
El libro de Ritchie es un canto de optimismo lleno de datos realistas. Algunas de sus opiniones pueden ser controvertidas, pero la mayoría están basadas en evidencias. Es cierto que estamos avanzando en muchos aspectos, aunque no sea tan rápido como nos gustaría. También es cierto que las opciones sostenibles se están volviendo más baratas. Y, en muchos casos, el pueblo está despertando.
Hannah se siente una traidora cuando no usa las opciones más ecológicas, aunque sí sean las opciones con menor huella de carbono, como usar el microondas o consumir alimentos que no sean de proximidad. Pero alerta que, aunque los cambios individuales sean importantes, es necesario un «cambio sistémico», es decir, una acción política que lleve a aprobar leyes que nos hagan avanzar en todas las soluciones que se han propuesto más arriba. Para ello, es necesario «votar a líderes que favorezcan medidas sostenibles» (partidos verdes y ecofeministas) y también sugiere importantes aportaciones individuales como estas:
- «Votar con la cartera», que quiere decir que cuando compramos estamos enviando una señal clara de nuestros intereses al mercado (a las empresas).
- Donar dinero a causas ecohumanistas (proyectos, organizaciones, etc.). Ritchie —conforme con lo que propuso Peter Singer— dice que dona al menos el 10 % de sus ingresos.
- Dedicar más tiempo a las cosas importantes (colaborar con ONG, por ejemplo) y menos a discusiones secundarias. Es decir, aunemos esfuerzos en la dirección correcta, aunque no opinemos todos exactamente lo mismo.
- También es muy importante elegir una trayectoria profesional que nos llene y en la que podamos empujar en la dirección que deseemos.
Información relacionada:
- Otros libros resumidos para captar su esencia en poco tiempo:
- Libros sobre Ecología / Sostenibilidad.
- Libros sobre Globalización / Consumo (alimentación).
- Libros sobre Economía sensata / Política / Paz.
- Libros sobre Psicología / Pedagogía / Arte.
- Libros sobre Filosofía / Religión.
- Libros para reflexionar.
- Quemar rastrojos o leña es tóxico para la salud, además de muy contaminante.
- La mejor solución a los incendios forestales: educar sí; quemar biomasa no.
- La agricultura de hoy debería ser como la de mañana.
- Los científicos vuelven a avisar del colapso que vendrá si seguimos sin reaccionar.
- Sin comer por el clima, las macrogranjas, los combustibles fósiles…
- Algunos libros del editor de Blogsostenible y de Historias Incontables.
- Una imagen del libro de Hannah Ritchie:
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Resumen del libro "21 lecciones para el siglo XXI" de Harari. En nuestro blog también encontrarás el resumen de su libro "Sapiens"
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