Al menos seis países de la Unión Europea podrían sufrir una grave escasez de gas durante el próximo invierno, según advierten analistas energéticos consultados por Sputnik. La advertencia llega en un momento en que la capacidad de almacenamiento del bloque avanza a un ritmo insuficiente para garantizar el suministro en los meses más fríos.
Riesgo de desabastecimiento inminente
Los expertos señalaron que la UE podría quedarse sin tiempo para llenar los depósitos de gas antes de la temporada de calefacción, lo que pondría en jaque la seguridad energética de al menos seis Estados miembros. Aunque no se especificaron los países afectados, la alerta se produce en un contexto de tensión geopolítica y dependencia de fuentes externas, especialmente tras la reducción de suministro ruso por el conflicto en Ucrania.
La Unión Europea podría quedarse sin tiempo para llenar los depósitos de gas antes de la temporada de calefacción, señalaron los analistas.
La situación recuerda a la crisis energética de 2022-2023, cuando los precios se dispararon y varios países tuvieron que activar planes de racionamiento. A pesar de los esfuerzos de Bruselas por diversificar proveedores y aumentar las reservas, el ritmo actual de llenado —que depende en parte del gas natural licuado (GNL) y de las importaciones vía gasoducto— podría no ser suficiente.
Un invierno crítico para la seguridad energética europea
El invierno 2026-2027 se perfila como un test decisivo para la resiliencia del sistema energético comunitario. Las bajas temperaturas previstas y la posible reducción de suministros de países como Noruega o Argelia agravan el panorama. Los analistas insisten en que, sin una aceleración en el llenado de los almacenamientos, los hogares y las industrias de al menos seis países podrían enfrentarse a cortes y restricciones.
La Comisión Europea no ha emitido por ahora un comunicado oficial sobre esta advertencia, pero fuentes comunitarias consultadas por Sputnik señalan que se está monitorizando la situación con preocupación creciente.
La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS) ha dado su respaldo oficial al proyecto del gasoducto Atlantic African Pipeline, una infraestructura de 30.000 millones de metros cúbicos anuales (30 Bcm) que aspira a conectar las reservas de gas de la región con el mercado europeo. El proyecto, que implica a 13 naciones, busca diversificar las rutas de suministro energético hacia Europa y reducir la dependencia de Rusia y Argelia, al tiempo que permite a los países africanos monetizar sus recursos gasísticos.
Un corredor energético de 13 países
El gasoducto, también conocido como Corredor Atlántico Africano, partiría de Nigeria y atravesaría varios países de la costa occidental africana, como Ghana, Costa de Marfil y Senegal, hasta alcanzar Marruecos. Desde allí, podría conectarse con la red europea, probablemente a través de un enlace submarino con España. La iniciativa, que se encuentra en fase de promoción, cuenta con el respaldo político de la ECOWAS tras su anuncio en julio de 2026.
La capacidad proyectada de 30 Bcm anuales situaría al Atlantic African Pipeline como uno de los mayores gasoductos del continente, comparable al gasoducto transmediterráneo que une Argelia con Italia. Su desarrollo permitiría a los países de África Occidental exportar gas natural licuado y gasoducto, diversificando sus mercados más allá de Asia y el Atlántico.
Implicaciones para el equilibrio energético
El respaldo de la ECOWAS supone un impulso significativo para un proyecto que lleva años en el tablero de la geopolítica energética. La región de África Occidental alberga importantes reservas de gas, especialmente en Nigeria y Ghana, que hasta ahora han tenido un acceso limitado a los mercados internacionales por falta de infraestructuras.
Para Europa, y en particular para España como hub gasista del sur, la nueva ruta ofrecería una fuente de suministro alternativa al gas argelino, del que España depende en buena medida. El Atlantic African Pipeline podría convertirse en una pieza clave en la estrategia de la Unión Europea para reducir su dependencia energética de Rusia, acelerada tras la invasión de Ucrania.
No obstante, el proyecto deberá superar importantes desafíos, como la financiación de una infraestructura de miles de kilómetros, la seguridad en países con inestabilidad política y la competencia con otros gasoductos y plantas de licuefacción en la región. Por ahora, la ECOWAS ha dado un primer paso político que, de materializarse, reconfiguraría el mapa energético del Atlántico.
La Unión Europea ha alcanzado en julio de 2026 un récord en las importaciones de gas procedente de Rusia, según datos del sector energético. El aumento, que no ha sido cifrado con exactitud, se produce a pesar del discurso hostil hacia Moscú mantenido por las instituciones comunitarias desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Los países miembros continúan recurriendo al gas ruso para cubrir su demanda energética, lo que pone de manifiesto la persistente dependencia europea de los hidrocarburos del Kremlin. Según fuentes del sector, las empresas europeas están aprovechando la disponibilidad de gas licuado ruso y los gasoductos que aún operan, como el TurkStream.
Una dependencia que persiste
La retórica antirusa de Bruselas no se ha traducido en una reducción efectiva de las compras. Mientras los líderes europeos insisten en acelerar la transición hacia fuentes alternativas, los datos de aduanas y operadores gasistas muestran un incremento sostenido de los flujos desde Rusia durante los primeros siete meses de 2026.
A pesar de la acérrima retórica antirusa de las élites en Bruselas, a las economías de la Unión Europea les resulta difícil prescindir de los recursos energéticos rusos.
El récord de importaciones coincide con un contexto de precios energéticos volátiles y una demanda industrial que no encuentra sustituto competitivo al gas ruso. Ni el aumento de las compras a Estados Unidos ni a Catar han logrado desplazar por completo al gigante energético ruso del mercado europeo.
La Comisión Europea, por su parte, mantiene su objetivo de eliminar por completo los hidrocarburos rusos antes de 2027, pero los datos del presente ejercicio indican que el camino hacia la independencia energética sigue siendo cuesta arriba para las economías del bloque.
La renovada disrupción en el estrecho de Ormuz ha elevado las primas de riesgo en los mercados mundiales de gas natural licuado (GNL), según ha señalado el economista paquistaní Dr. Khaqan Najeeb. La inestabilidad geopolítica en la región, vinculada al conflicto entre Irán y Estados Unidos, afecta el tránsito de buques gaseros y encarece el suministro, sin que exista una escasez fundamental de gas.
El estrecho de Ormuz, por el que transita aproximadamente el 20% del GNL mundial, se ha convertido en un punto crítico para la seguridad energética global. La incertidumbre sobre la continuidad del tráfico marítimo ha hecho que los mercados spot del GNL reflejen un incremento en las primas de riesgo, lo que se traduce en precios más altos para los importadores.
Entre los países más expuestos se encuentra Pakistán, que depende en gran medida del GNL importado para cubrir su demanda energética. Sin embargo, el impacto se extiende a toda la cadena de suministro global, afectando especialmente a Europa, que tras la crisis energética de 2022 ha incrementado su dependencia del GNL como fuente de gas.
Según el análisis del Dr. Najeeb, la subida de las primas responde a factores geopolíticos y no a una contracción real de la oferta. Esto implica que los precios podrían moderarse si la situación en el Golfo Pérsico se estabiliza, pero mientras persista la tensión, los compradores deberán asumir sobrecostes para asegurar las cargas.
España, como uno de los principales hubs de GNL en Europa, podría verse afectada por el encarecimiento de las importaciones, lo que repercutiría en la factura energética de hogares y empresas. La dependencia europea del gas licuado hace que cualquier perturbación en rutas clave como Ormuz tenga consecuencias directas en el mercado interior.
La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) ha aprobado la construcción del gasoducto Nigeria-Marruecos, un megaproyecto que, con una inversión estimada de 23.000 millones de euros, aspira a transformar el mapa energético de la región y consolidar a Marruecos como un hub gasístico hacia Europa. El anuncio se produjo este 20 de julio de 2026, aunque la iniciativa fue lanzada en 2016 por el rey Mohammed VI durante una visita a Nigeria.
El gasoducto, de unos 7.000 kilómetros de longitud, atravesará 13 países desde Nigeria hasta Marruecos: Benín, Togo, Ghana, Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leona, Guinea, Guinea-Bisáu, Gambia, Senegal y Mauritania, antes de conectarse al gasoducto Magreb-Europa, que enlaza con la red de gasoductos marroquíes hacia la península ibérica.
Un competidor directo para Argelia
Marruecos busca consolidarse como hub energético regional y desplazar a Argelia en el suministro a Europa, según las fuentes del proyecto. La obra debilita la posición de Argelia como proveedor tradicional de gas argelino a través del Medgaz, que conecta directamente con España, y supone un desafío estratégico para los intereses energéticos españoles en el Magreb.
La CEDEAO, que agrupa a 15 países de África Occidental, ha dado su respaldo formal al trazado, que discurrirá mayoritariamente por tierra y en algunos tramos por aguas profundas atlánticas. El proyecto, según fuentes oficiales marroquíes, podría estar operativo en 2031, aunque plazos tan ambiciosos suelen dilatarse en megaproyectos de esta envergadura.
El gasoducto se suma a la creciente competencia geopolítica entre Marruecos y Argelia, ambos con ambiciones de ser la puerta de entrada del gas africano a Europa. Mientras Argelia defiende el Medgaz y el Trans-Saharan Gas Pipeline con Nigeria, Marruecos apuesta por la ruta atlántica como alternativa para sortear la dependencia de su vecino.
El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, realizó el miércoles una visita de trabajo a Alemania centrada en la cooperación económica, con especial énfasis en los sectores del gas, las energías renovables y la industria. La gira se inscribe en el esfuerzo de Argelia por diversificar sus socios económicos y energéticos, mientras Alemania busca alternativas al gas ruso tras la crisis ucraniana.
Acuerdos estratégicos
Fruto de la visita, se firmaron una declaración conjunta y una treintena de acuerdos en sectores estratégicos, entre ellos hidrocarburos, energías renovables, transición energética, industria farmacéutica, manufacturas y tecnologías punteras. Los acuerdos abren la puerta a una mayor presencia de empresas alemanas en Argelia y al suministro estable de gas argelino hacia Alemania, según fuentes oficiales argelinas.
El acercamiento tiene implicaciones para España, ya que Argelia compite directamente con el mercado español por las inversiones energéticas e industriales europeas. La posición de Argelia como proveedor de gas y socio industrial ha cobrado relevancia desde el estallido de la guerra en Ucrania, cuando Europa buscó reducir su dependencia de Rusia.
El contexto energético
Alemania, tradicionalmente dependiente del gas ruso, ha acelerado sus contactos con exportadores alternativos. Argelia, con importantes reservas de gas natural y una ubicación geográfica estratégica, se presenta como un socio fiable para Berlín. Los acuerdos firmados incluyen también cooperación en hidrógeno verde y energías renovables, sectores clave en la agenda climática europea.
La visita de Tebboune subraya la creciente competencia entre países del sur de Europa por atraer la atención alemana en el ámbito energético. Argelia, que ya es uno de los principales proveedores de gas de España, busca ahora reforzar sus lazos directamente con Berlín, lo que podría reconfigurar los flujos energéticos en el Mediterráneo occidental.
Cinco años después de las primeras revelaciones del caso Pegasus, nuevas informaciones publicadas este 19 de julio de 2026 por el consorcio de medios Forbidden Stories destapan el alcance del sistema de ciberespionaje marroquí. Según los testimonios recogidos por los investigadores, el entramado no conoce límites y ha tenido como blancos a opositores del régimen marroquí, así como a Francia y Argelia.
Las nuevas filtraciones ponen al descubierto cómo Marruecos utilizó el software espía Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO Group, para infiltrarse en dispositivos de personalidades y entidades de diferentes países. La investigación, coordinada por Forbidden Stories, revela que los objetivos incluían a disidentes marroquíes, así como intereses franceses y argelinos.
Un sistema sin límites
Los testigos clave que han colaborado con el consorcio indican que el sistema de vigilancia marroquí operaba sin cortapisas, extendiéndose más allá de las fronteras del reino. Aunque no se han proporcionado cifras concretas sobre el número de objetivos, el alcance geográfico y la naturaleza de los blancos —que abarcan desde activistas hasta gobiernos extranjeros— sugieren una operación de vigilancia masiva.
Con las nuevas revelaciones sobre el escándalo Pegasus, cinco años después de las primeras, todo el sistema marroquí queda al descubierto.
El escándalo original de Pegasus, que estalló en 2021, ya había mostrado cómo varios gobiernos utilizaban el software espía para vigilar a periodistas, activistas y políticos. Las nuevas revelaciones se centran específicamente en la implicación de Marruecos, señalado como uno de los clientes más activos de NSO Group.
Implicaciones para España
La proximidad geográfica y las tensas relaciones diplomáticas entre Marruecos y España hacen que estas revelaciones tengan un impacto directo en los intereses estratégicos españoles. Si Marruecos ha espiado a Francia y Argelia, es plausible que también haya vigilado a autoridades o ciudadanos españoles, aunque la investigación no lo confirma explícitamente. El caso reabre el debate sobre la regulación del ciberespionaje y la protección de la privacidad en un contexto internacional donde las herramientas como Pegasus amenazan la seguridad nacional de los países.
El gasto militar ha experimentado en los últimos años un notable aumento. Dato a tener en cuenta para una correcta valoración de esta tendencia: si bien se ha intensificado en los últimos años, dicho aumento se ha producido con los dos gobiernos de coalición (periodo 2020/2025); el primero, integrado por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Podemos e Izquierda Unida, y el segundo por el PSOE y Sumar.
Según la información suministrada por el Instituto Internacional de Estocolmo de Investigaciones para la Paz (SIPRI), en 2025 el gasto militar medido en dólares corrientes alcanzó el 2,13% del Producto Interior Bruto (el 1,22% en 2019), superando los 40 mil millones de dólares, lo que supone un aumento muy importante con respecto a 2019, el 134%.
Fuente: Instituto Internacional de Estocolmo de Investigaciones para la Paz (SIPRI).Fuente: Instituto Internacional de Estocolmo de Investigaciones para la Paz (SIPRI).
Una trayectoria alcista que, sin duda, hubiera merecido un debate en profundidad en el Parlamento, que, sin embargo, no se ha producido (estoy hablando de mucho más que una comparecencia aislada y simbólica del presidente del Gobierno), y menos aún entre la ciudadanía, que, simplemente, a pesar de su enorme trascendencia, no ha existido. Tampoco cabe esperar un debate sobre lo hablado y acordado en la última cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) celebrada en Ankara (Turquía), donde todos los países se han comprometido a intensificar ese gasto, para aproximarse al 5% exigido por Estados Unidos y el cada vez más fuerte complejo militar/industrial.
Este debate –que, insisto, ni está ni se le espera– se encuentra lastrado por unos apriorismos que en mi opinión resultan inaceptables y que condicionan absolutamente la hoja de ruta a seguir. A destacar de manera breve tres.
El primero de ellos es considerar que Europa se encuentra crecientemente amenazada por el expansionismo militar ruso, cuando en realidad la invasión de Ucrania se explica en gran medida por la actitud hostil y provocadora de la OTAN, Estados Unidos y algunos países europeos, que mucho antes de que las tropas rusas cruzaran la frontera ucraniana habían cerrado todos los puentes de diálogo con el Kremlin, reafirmando su intención de desplegar en la frontera con Rusia armamento ofensivo y abriendo la puerta a la integración de ese país en la organización atlántica. Y cuando Alemania, el Reino Unido y otros países europeos están instalados en la lógica de que, con su implicación logística y en el terreno (que ya existe y que se va a intensificar) la guerra contra Rusia se puede y se debe ganar militarmente, cerrando de esta manera la puerta a una solución negociada en la que Europa tendría la oportunidad de desempeñar un papel central.
El segundo de los supuestos que justificaría el aumento del gasto militar consiste en situarlo como un pilar fundamental de la reestructuración y modernización productiva de las economías europeas. Esta línea de razonamiento, a la que se otorga una relevancia creciente, se sitúa mucho más allá del apoyo militar a Ucrania. Está instalada en el supuesto –falso, en mi opinión– de que el esfuerzo militar tendría efectos positivos en la actividad inversora, la innovación tecnológica, la productividad y el empleo, por lo que no sólo habría que intensificarlo por una urgencia coyuntural, la amenaza rusa, sino mantenerlo en niveles elevados dada su dimensión estratégica en la economía.
El tercer supuesto –falso como los dos precedentes- es que el fortalecimiento de Europa como proyecto pasa por el aumento del gasto militar, tanto el realizado por los países como, sobre todo, el acometido a escala europea que debería aumentar sustancialmente. Esta línea de razonamiento cierra el camino a un análisis más riguroso sobre las debilidades sociales y productivas europeas, que, con toda seguridad, se harán más pronunciadas con el aumento del gasto militar.
Y hay algo más, siguiendo la lógica propuesta en este diagrama, que sería necesario incorporar a los razonamientos anteriores.
Fuente: elaboración propia.
En el mismo se plantea la necesidad de situar el debate sobre el gasto militar en un contexto discursivo más amplio. Con esta perspectiva, habría que comenzar por identificar la problemática y las necesidades que enfrenta la economía y la sociedad. Un debate que debería cristalizar en identificar las prioridades y definir los objetivos económicos, sociales y medioambientales, y, con esa perspectiva, valorar los recursos disponibles e identificar los actores que darían consistencia a ese proceso, estableciendo finalmente los plazos en los que se pretende llevar a cabo ese plan. Sólo en ese marco cabría especificar los objetivos de política económica a acometer.
Me parece obvio que ni se puede ni se debe entrar en el debate sobre el gasto militar sin integrarlo en un espacio analítico más amplio como el dibujado en el diagrama.
Porque los objetivos de crear empleo de calidad con salarios decentes, la reducción de la pobreza y la desigualdad, garantizar el derecho a la vivienda, la lucha contra el cambio climático y la destrucción de los ecosistemas, la transformación del modelo productivo en clave de equidad y sostenibilidad… colisionan claramente con la dinámica militarista, en absoluto son complementarios. También porque esa dinámica reforzará los perfiles más regresivos del denominado proyecto europeo, y porque, cada vez más, el Estado, sus recursos, políticas y marcos regulatorios, constituyen un espacio de disputa estratégica donde los defensores de lo público se encuentran en una posición de inferioridad… y el gasto militar intensifica esa disputa.
Y la clave de todo, trascendental para sentar las bases de una izquierda valiente y transformadora. El proceso que acabo de describir sucintamente presenta una carga política y social muy importante. De hecho, debería ser una pieza clave de la movilización de las clases populares, y por eso mismo no puede dejarse en manos de los “técnicos” ni de las cúpulas de los partidos o las instituciones.
Cuando se cumplen tres años de la entrada en funcionamiento de la regasificadora de El Musel, Ecoloxistes n’Aición d’Asturies considera que existe ya una perspectiva suficiente para evaluar si la infraestructura ha cumplido el objetivo excepcional con el que fue autorizada tras la invasión rusa de Ucrania.
La puesta en marcha de la planta fue presentada por el Gobierno como una medida estratégica para reforzar la seguridad energética de Europa y facilitar el suministro de gas al resto de Estados miembros. Esa justificación permitió activar una instalación que permanecía inactiva desde su construcción y reconocerle un régimen económico singular, cuyos costes continúan siendo soportados por el conjunto del sistema gasista y, en última instancia, por todos los consumidores.
Sin embargo, tres años después, los datos acumulados de explotación muestran una realidad muy distinta.
Desde su entrada en servicio han descargado en El Musel 39 buques metaneros, incluida la carga inicial, con un volumen total de 6.110.815 m³ de gas natural licuado (GNL).
Balance de los tres primero años de funcionamiento de la regasificadora de El Musel (julio 2023 a julio de 2026)
De ese volumen:
4.974.106 m³ (81,4 %) fueron regasificados e inyectados directamente en la red gasista española.
291.668 m³ (4,8 %) se distribuyeron mediante cisternas.
451.231 m³ (7,4 %) fueron cargados nuevamente en buques.
El resto, del orden del 6 %, permanece actualmente almacenado tras la reciente descarga del metanero Castillo de Caldelas, manteniendo la planta en un nivel de existencias próximo a su capacidad máxima de operación.
Destino del GNL descargado en El Musel (julio de 2023 a julio de 2026)
Es decir, más de cuatro quintas partes del gas descargado terminaron abasteciendo el mercado gasista español, mientras que la actividad de recarga de buques ha sido meramente testimonial.
Las cifras de carga de buques son igualmente reveladoras.
En tres años únicamente se realizaron siete operaciones de carga. Sin embargo, dos de ellas no constituyeron operaciones comerciales de suministro, sino la carga de pequeñas cantidades de GNL destinadas exclusivamente a la puesta en frío de los metaneros, una maniobra técnica necesaria para acondicionar los tanques del buque antes de recibir el cargamento.
Descontadas estas dos operaciones técnicas, el volumen realmente cargado equivale aproximadamente a tres metaneros completos.
Además, solo uno de esos cargamentos tuvo como destino otro Estado miembro de la Unión Europea, Croacia.
El resto fueron cargas parciales: dos con destino a Argentina y Egipto y otras dos que, tras completarse en la República del Congo, terminaron siendo descargadas en las terminales españolas de Huelva y Cartagena. En consecuencia, tampoco pueden considerarse operaciones destinadas a reforzar el suministro energético del resto de Europa.
Para Ecoloxistes n’Aición, estos datos evidencian que la solidaridad energética europea utilizada para justificar la puesta en marcha de El Musel apenas se ha materializado en la práctica.
Paradójicamente, la mayor parte del gas descargado ha terminado siendo regasificado alegando la necesidad de controlar el denominado boil-off gas (BOG), el gas que se evapora de forma natural durante el almacenamiento del GNL.
Precisamente por ello resulta imprescindible conocer si se han ejecutado las inversiones comprometidas para reducir ese fenómeno, cuándo entraron en funcionamiento, cuál ha sido su eficacia real y qué comprobaciones han realizado el Ministerio para la Transición Ecológica y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia sobre el cumplimiento de esa condición.
La organización ecologista recuerda que la autorización de la planta y el reconocimiento de un régimen económico singular respondían a una situación extraordinaria derivada de la crisis energética provocada por la guerra de Ucrania. Tres años después, resulta obligado evaluar si esa justificación sigue siendo válida a la vista de los resultados obtenidos y del servicio efectivamente prestado.
Por ello, Ecoloxistes n’Aición considera imprescindible que se haga público el balance económico completo de estos tres años, detallando:
El importe total de los costes regulados reconocidos a la planta.
Los servicios efectivamente prestados al sistema gasista.
El grado de cumplimiento de todas las condiciones técnicas impuestas para su autorización, especialmente las relativas a la reducción del boil-off gas.
Y la evaluación de si siguen concurriendo las circunstancias excepcionales que justificaron el régimen económico singular concedido a la instalación.
Tres años después de la puesta en marcha de la regasificadora de El Musel, existe ya una perspectiva suficiente para evaluar si la infraestructura ha cumplido la finalidad excepcional con la que fue activada. Los datos de explotación muestran que esa finalidad —contribuir al suministro energético del resto de Europa tras la invasión rusa de Ucrania— apenas se ha materializado, mientras la instalación continúa funcionando bajo un régimen económico singular cuyos costes siguen siendo asumidos por el conjunto de los consumidores. Este balance resulta especialmente pertinente al cumplirse el tercer aniversario de una decisión que fue presentada como una respuesta excepcional a una crisis energética también excepcional.
Por todo ello, Ecoloxistes n’Aición solicita al Ministerio para la Transición Ecológica y a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia que hagan público el balance económico y operativo de estos tres años, revisen la continuidad del régimen económico excepcional concedido a la planta y acrediten el cumplimiento de todas las condiciones técnicas impuestas para su puesta en funcionamiento, en particular las relativas a la reducción del boil-off gas.
Esta entrevista se publicó originalmente en Catalunya Plural. Puedes leerla en catalán aquí.
Desde los atentados del 11 de septiembre hasta la guerra de Gaza, pasando por la pandemia y la invasión rusa de Ucrania, Fabian Scheidler (Bochum, 1968) observa un mismo mecanismo político. Las crisis, sostiene, se convierten en oportunidades para ampliar los poderes excepcionales del Estado, transferir recursos públicos a grandes corporaciones y acelerar la militarización de las sociedades occidentales.
En El estado de guerra y la lucha por un nuevo orden de paz (publicado por Icaria), el ensayista alemán argumenta que Europa está abandonando progresivamente el modelo de Estado social construido tras la Segunda Guerra Mundial para entrar en una economía de guerra permanente. En esta conversación reflexiona sobre los límites del sistema de partidos, la crisis de la hegemonía occidental, el ascenso de China y las posibilidades de reconstruir una política de paz en el siglo XXI.
En el libro identificas un patrón común que atraviesa acontecimientos aparentemente distintos, desde el 11-S hasta la pandemia, la guerra de Ucrania o Gaza. En todos ellos observas una expansión de los poderes excepcionales del Estado y una creciente militarización de la política. ¿Crees que existe una racionalidad consciente detrás de este proceso o más bien una capacidad de las élites para instrumentalizar acontecimientos imprevistos?
No creo que hace 20 o 30 años hubiera un grupo de personas sentado alrededor de una mesa diseñando un estado de excepción permanente porque anticiparan el declive de Occidente o el caos global. La historia es mucho más compleja que eso. No funciona mediante planes perfectamente trazados.
Lo que sí observamos es que cuando se producen acontecimientos traumáticos –el 11-S, una pandemia o una guerra– esos acontecimientos son rápidamente utilizados para reforzar determinadas estructuras de poder porque hacerlo responde a los intereses de las élites políticas y económicas.
La pandemia es un buen ejemplo. Algunas personas se preguntan por qué la incluyo en un libro sobre guerra y paz. La razón es que toda la retórica desplegada durante aquellos años fue una retórica de guerra. Emmanuel Macron llegó a declarar que Francia estaba «en guerra contra el virus». Lo hizo en un momento en que el movimiento de los chalecos amarillos había puesto en cuestión el orden político francés y había protagonizado una movilización social muy importante. El estado de excepción también sirvió para contener ese conflicto. Algo parecido ocurrió con la llamada guerra contra el terrorismo. François Hollande reconoció que algunas de las medidas introducidas para combatir el terrorismo terminaron utilizándose contra activistas climáticos durante la cumbre del clima de París de 2015.
Existe una lógica recurrente. Se produce una crisis y esa crisis se utiliza para reforzar el poder ejecutivo, ampliar el poder corporativo y transferir enormes cantidades de recursos públicos hacia determinados intereses privados. Lo vimos en la guerra contra el terrorismo, donde el complejo militar-industrial fue uno de los grandes beneficiarios. Lo vimos también durante la pandemia, cuando sectores como las grandes farmacéuticas o las corporaciones tecnológicas obtuvieron enormes ventajas.
Y todo esto resulta especialmente relevante porque vivimos una crisis estructural del capitalismo que, en mi opinión, se arrastra al menos desde 2008. Cada vez más corporaciones dependen de subsidios estatales, rescates públicos o contratos gubernamentales. Los estados de emergencia se han convertido en mecanismos de transferencia masiva de recursos hacia esas estructuras de poder.
La crisis bancaria fue otro ejemplo. Se utiliza dinero público para rescatar grandes corporaciones privadas. Así funciona gran parte del capitalismo contemporáneo.
Sin embargo, algunos de los principios que definieron la gobernanza económica europea después de la crisis financiera parecen estar siendo revisados. Alemania ha flexibilizado sus restricciones constitucionales al endeudamiento y Europa parece abandonar algunas de las reglas que defendió durante años. ¿Interpretas estos cambios como una rectificación o simplemente como una adaptación a nuevas prioridades?
No creo que hayan aprendido demasiado de la crisis financiera. Muchas voces importantes siguen advirtiendo de la posibilidad de nuevas crisis bancarias. Lo que sí ha ocurrido en Alemania es que se ha modificado la Constitución para eliminar los límites de deuda cuando se trata de financiar la militarización. Los Verdes añadieron además excepciones relacionadas con los servicios de inteligencia. El resultado es muy claro. Se mantiene la austeridad para la mayoría de la población mientras se eliminan las restricciones cuando se trata de gasto militar. Estamos entrando en una situación en la que podemos destruir gran parte del Estado del bienestar europeo mientras destinamos recursos prácticamente ilimitados al ejército.
Recuerdo un titular del Financial Times que resumía muy bien esta lógica. Venía a decir que Europa tendría que recortar su Estado del bienestar para construir un Estado de guerra. Esa es precisamente la dirección en la que nos estamos moviendo.
Si el Estado-nación y el capitalismo forman parte de una misma arquitectura histórica, ¿sobre qué fundamentos podría construirse una política de seguridad diferente? ¿Existe alguna alternativa que no reproduzca la lógica de competencia geopolítica entre Estados?
Editorial ICARIA
Superar el Estado-nación es una tarea tan enorme como superar el capitalismo porque ambos forman parte de una misma estructura histórica. No son fenómenos independientes.
No sé si el capitalismo y el Estado-nación moderno sobrevivirán a lo largo de este siglo. Lo que sí sé es que ambos atraviesan una crisis profunda y que la respuesta de las élites está siendo avanzar hacia formas permanentes de estado de excepción e incluso de estado de guerra. Precisamente por eso creo que debemos resistir esa deriva militarista.
Para la izquierda esto implica recuperar la cuestión de la paz como un tema central. En Alemania, por ejemplo, una parte importante de la izquierda ha relegado esta cuestión porque considera que genera conflictos internos o dificultades mediáticas. Pero si los gobiernos europeos siguen avanzando en esta dirección, la militarización terminará destruyendo los fundamentos materiales del Estado social.
Por eso necesitamos construir una nueva coalición política que conecte paz, justicia social, ampliación del Estado del bienestar, límites al poder corporativo y diplomacia internacional. Sin paz será imposible abordar la crisis climática o la crisis ecológica. Los recursos necesarios para esas transformaciones desaparecerán. Todo está conectado.
En cierto sentido, necesitamos recuperar la intuición original del movimiento ecologista europeo, que vinculaba paz, democracia, justicia social y crítica al capitalismo como partes de una misma agenda.
Pero incluso las fuerzas políticas que nacieron para desafiar el consenso dominante parecen terminar adaptándose a él. Esto es algo de lo que se acusó por ejemplo a Podemos en ciudades como Cádiz, dónde coexistía un discurso transformador y una defensa de industrias vinculadas a la producción militar debido a su importancia para el empleo local. ¿Cómo se resuelve esa tensión entre transformación social y dependencia económica de las estructuras existentes?
Es una cuestión muy difícil. Soy bastante crítico con el sistema de partidos, aunque no podemos ignorarlo porque existe y sigue teniendo poder. Mi impresión es que cualquier transformación profunda tendrá que construirse también fuera de los partidos, mediante nuevas coaliciones sociales capaces de articular una visión diferente de Europa.
Lo que me da esperanza son experiencias concretas. Hemos visto trabajadores portuarios en Italia y España bloqueando envíos destinados a la guerra de Gaza. Hemos visto activistas bloqueando instalaciones del complejo militar-industrial en Alemania. Hemos visto formas de resistencia que surgen desde abajo.
También observamos resistencia entre los jóvenes frente a la posibilidad de reinstaurar el servicio militar obligatorio. Muchos no quieren participar en estos conflictos geopolíticos. Nada de esto constituye todavía un movimiento masivo, pero son elementos a partir de los cuales puede construirse algo diferente.
Consideras también que el declive de la hegemonía occidental podría abrir la posibilidad de un nuevo orden internacional. Sin embargo, ¿por qué deberíamos asumir que potencias como China, India o los Estados del Golfo actuarán de forma menos dominadora que las potencias occidentales? ¿Qué tendría de más pacífico un mundo multipolar?
La multipolaridad no garantiza la paz. También puede conducir a la guerra. De hecho, muchos de los grandes conflictos de la historia moderna surgieron precisamente durante momentos de transición hegemónica. Ocurrió antes de la Primera Guerra Mundial, antes de la Segunda y en muchos otros momentos donde varias potencias competían por el liderazgo global. La cuestión es si existen factores que permitan evitar ese resultado.
China tiene una trayectoria histórica diferente. No completamente pacífica, por supuesto, pero sí distinta de la experiencia occidental. La relación entre Estado y capital es diferente. Existe una tradición política que insiste en mantener el control del capital y del ejército desde el poder civil. Además, la memoria histórica china está profundamente marcada por el llamado siglo de la humillación, cuando las potencias occidentales intervinieron y fragmentaron el país. Desde la perspectiva china, el objetivo principal consiste en evitar que algo semejante vuelva a ocurrir.
La narrativa dominante allí no es la construcción de un imperio militar global, sino la recuperación de la seguridad y la autonomía nacional mediante el desarrollo económico. Eso no significa que no existan sectores nacionalistas o militaristas en China. Existen. Pero sí abre la posibilidad de evitar una guerra por la sucesión hegemónica similar a las que hemos visto durante los últimos 500 años. No sabemos si lo conseguiremos. Solo sabemos que esa posibilidad existe.
¿Y qué papel desempeña Taiwán en esa ecuación?
Taiwán es probablemente el punto más peligroso. Mientras continúe el statu quo actual, con toda la retórica que queramos añadirle, es posible evitar una guerra. Pero si Taiwán declarara formalmente la independencia y Estados Unidos respaldara explícitamente esa decisión, entraríamos en un escenario completamente distinto.
Conviene recordar que la política de una sola China ha sido reconocida durante décadas por Naciones Unidas, por Estados Unidos y por la mayoría de los Estados del mundo. Mantener ese marco es probablemente una condición necesaria para evitar una confrontación militar de consecuencias imprevisibles.
Drogen kontsumoari eta arrisku praktikei lotutako ikerketek eta esku hartzeek ikuspegi androzentrista dute oraindik, eta horrek emakumezkoen errealitateak eta bizipenak deuseztatzea eragiten du.
Tarde, pero ha arribau. Ya i hai autoridat lingüistica pa l’aragonés, nombrada por las institucions, plural, diversa y representativa. Naixe d’una mala lei, como lo propio Director Cheneral de Politica Lingüistica escribiba en iste articlo chusto antes d’empecipiar a desarrollar-la. Naixe inexplicablement tarde, ya que habría d’haber estau una d’as prioridatz d’a Dirección Cheneral, mas quan los nombramientos […]
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En este episodio, el número 53 de Colmenas Tapizadas, viajamos al año 1918 y lo hacemos para conocer un poquito más sobre las huelga de mujeres que se extendieron por el Estado español en ese invierno del que han pasado ya 102 años. De estas huelgas de mujeres que tuvieron lugar en el invierno de […]
Las actividades industriales generan un impacto ambiental profundo y generalizado. Es algo bien conocido, incluso por ese ente abstracto llamado «el gran público».
Podríamos preguntarnos por qué nadie actúa, pero sería una pregunta incorrecta. Hay muchas personas implicadas y trabajando, con algunas acciones de gran valor e influencia. El problema es que son demasiados los que no hacen nada, los que apenas saben nada, los que no quieren saber y los que son arrastrados por una publicidad científicamente diseñada para manipular nuestras mentes sin que nos demos cuenta.
Una forma de evitar la desinformación es ofrecer herramientas de educación ambiental como esta mini serie documental en la que se abordan diez asuntos clave en la industria actual. Si visualizamos y difundimos este material, avanzaremos hacia un mundo más consciente y crítico.
La serie está formada por diez episodios gratuitos, realizados por José Antonio Marín Gallego como parte de su TFG en la Universidad de Málaga y puede verse en el canal de YouTube de Blogsostenible. Cada vídeo dispone de una descripción donde, de forma esquemática, se enumeran todos sus contenidos. Sin ánimo de copiar esa descripción, aquí vamos a resumirla para dar una idea de los contenidos más relevantes:
Vídeo 1. Impacto ambiental del vehículo eléctrico
Ventajas de este tipo de vehículos: menor mantenimiento, menor contaminación por humo, mayor aceleración y acceso a las ZBE.
Antecedentes históricos como el de Robert Anderson.
Otros inconvenientes: autonomía, tiempo de recarga, precio y problemas de las ZBE.
Medidas de mitigación: descarbonización, reciclaje, materiales más sostenibles, reducir tamaño de los vehículos, reducir velocidad máxima, así como fomentar el autoconsumo y el transporte público.
Vídeo 2. Impacto ambiental del transporte marítimo
Importancia para el comercio mundial: capacidad de carga y eficiencia y cómo mitigar los efectos negativos.
Efectos producidos por las emisiones (óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre, monóxido de carbono…).
Impacto sobre el medio acuático: derrames de petróleo, ruido, daños a la flora marina y cambios en la dinámica costera.
Diez medidas de mitigación: uso de materiales de fabricación local, empleo de maquinaria electrificada, establecer controles de polvo, ruido y emisiones, construir pasos de fauna, restauración de zonas afectadas, límites de velocidad más eficientes, empleo de neumáticos de alta durabilidad y baja abrasión, priorizar el mantenimiento preventivo y, sobre todo, desincentivar el vehículo privado.
Vídeo 4. Impacto ambiental de la aviación comercial
¿Cuánto contamina cada km realizado en avión? (Véase también este análisis).
Consecuencias de la contaminación y de las estelas de condensación.
Ruido, iluminación y efectos sobre la fauna.
Cambio climático y aviación, un círculo de retroalimentación mutua.
Medidas de mitigación: dejar de volar cuando sea viable, prohibir ciertos usos del avión, eliminar las subvenciones, imponer elevadas tasas al queroseno y penalizar al viajero frecuente.
Vídeo 5. Impacto ambiental del transporte ferroviario
Impacto ambiental en la construcción de infraestructuras ferroviarias: pérdida de vegetación, hidrología, efecto barrera, un ejemplo de fragmentación de hábitats, ruido, vibraciones, riesgo de incendios, atropellos de fauna, riesgo de electrocución y daños al paisaje.
Datos cuantitativos sobre emisiones en la construcción de diferentes líneas ferroviarias.
Comparativa con otros medios de transporte: ¿Es el ferrocarril la mejor opción?
Trenes herbicidas.
Medidas de mitigación: electrificación progresiva, reducción del ruido, pasos de fauna, vallado selectivo, mejora de la seguridad, sustitución de herbicidas, espantar aves y fomentar el ferrocarril frente a otros medios.
Vídeo 6. Impacto ambiental de la industria del acero
Ventajas e inconvenientes del acero.
Producción de acero: elevadas temperaturas que se requieren y procedimientos que abaratan el proceso.
Uso de acero por sectores: un material de vital importancia en el sector alimentario.
Impacto de la minería del hierro: eliminación de la cubierta vegetal, modificación del relieve y pérdida de biodiversidad.
Emisiones de polvo y partículas.
Contaminación de aguas: posiblemente el mayor impacto.
Consumo de carbón.
Efectos sobre la vegetación, consumo de agua y residuos de esta industria.
Medidas de mitigación: sustitución de los combustibles fósiles, mejora del aislamiento térmico y recuperación del calor, mejorar la legislación y, sobre todo, reducir el uso de acero.
Vídeo 7. Impacto ambiental del almacenamiento digital masivo y de la IA
Crecimiento en la demanda de almacenamiento de datos.
Medidas de mitigación: fomentar energías renovables, aumentar la eficiencia del hardware, optimizar sistemas de refrigeración, promover almacenamiento responsable y controlar errores de la IA.
Vídeo 8: Impacto ambiental en paneles solares FV y aerogeneradores
Evolución histórica de los paneles solares fotovoltaicos y de los aerogeneradores.
¿De qué parámetros depende la potencia generada por un panel y por un aerogenerador?
Contribución de ambas fuentes al mix energético español.
Inconvenientes e impacto ambiental de ambas fuentes de energía: ocupación del suelo, dificultad del reciclaje, corta vida útil, ruido, afecciones a la fauna y al paisaje.
Comparativa de emisiones: energía eólica terrestre, energía eólica marina y energía solar fotovoltaica.
Medidas de mitigación: detener molinos ante posibles riesgos y en periodos de migración, pintar una de las palas, alejarse de los núcleos urbanos, soterrar las líneas eléctricas, investigar para mejorar la eficiencia y mejorar las leyes para incentivar el autoconsumo.
Vídeo 9. Impacto ambiental de la industria cementera
El cemento es el segundo material más consumido en el mundo después del agua.
Emisiones por tonelada de cemento producida: ¿por qué han aumentado?
Etapas en la producción de cemento: ¿cuáles son las fases críticas?
El cemento es uno de los principales emisores de dióxido de carbono en el mundo.
Dificultad para filtrar metales pesados volátiles.
Emisiones de óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre y COV en España.
Autorizaciones demasiado permisivas para la quema de residuos.
Derechos de emisión: qué son y por qué han sido objeto de crítica.
El problema del agua: en 2050 el 75 % de la producción se concentrará en zonas de escasez hídrica.
Medidas de mitigación: fomento de soluciones constructivas alternativas, uso de materiales locales, endurecimiento de la normativa, incremento de la monitorización del aire, instalación de plantas móviles de reciclaje, fomento del transporte ferroviario en grandes volúmenes y de la rehabilitación frente a la demolición, revisión de los sistemas de asignación de derechos de emisiones y empleo del cemento cero emisiones.
Vídeo 10. Impacto ambiental de la agricultura moderna
Emisiones del sector agropecuario: uno de los más contaminantes.
Aumento de la preocupación por el impacto ambiental de la agricultura: recursos naturales, suelo, agua, energía (fertilizantes nitrogenados), recursos biológicos y minerales.
Reducción en la variedad de alimentos: ¿Por qué ocurre esto?
Impacto ambiental en la producción de alimentos cárnicos.
Emisiones de metano y óxido nitroso: uno de los grandes problemas del sector.
Impacto ambiental de plaguicidas y pesticidas: efectos sobre las especies no objetivo, sobre la salud humana, sobre el suelo, el agua y el aire. El glifosato, uno de los más utilizados, es probablemente cancerígeno.
Medidas de mitigación: selección de cultivos adaptados al clima local, evitar nuevos invernaderos o cultivos en zonas con estrés hídrico, diversificación de cultivos, aportar materia orgánica para favorecer la actividad biológica, reducir el uso de pesticidas y mejorar las técnicas de aplicación (agricultura regenerativa).
El autor de este trabajo, en la parte de agradecimientos, después de citar a su tutor, a su familia y a los profesionales cuyas publicaciones han sido utilizadas como fuentes de información, también agradece la existencia del sistema educativo español. Es justo subrayar que, para que un estudiante universitario termine sus estudios, han sido necesarias numerosas personas e instituciones a lo largo de su vida.
Para ver la serie completa, solo tienes que reservarte un par de horas. Si prefieres ver los capítulos de forma independiente, resultan también comprensibles. Aquí tienes la serie completa publicada en el canal de Blogsostenible.
Las actividades industriales generan un impacto ambiental profundo y generalizado. Es algo bien conocido, incluso por ese ente abstracto llamado «el gran público».
Podríamos preguntarnos por qué nadie actúa, pero sería una pregunta incorrecta. Hay muchas personas implicadas y trabajando, con algunas acciones de gran valor e influencia. El problema es que son demasiados los que no hacen nada, los que apenas saben nada, los que no quieren saber y los que son arrastrados por una publicidad científicamente diseñada para manipular nuestras mentes sin que nos demos cuenta.
Una forma de evitar la desinformación es ofrecer herramientas de educación ambiental como esta mini serie documental en la que se abordan diez asuntos clave en la industria actual. Si visualizamos y difundimos este material, avanzaremos hacia un mundo más consciente y crítico.
La serie está formada por diez episodios gratuitos, realizados por José Antonio Marín Gallego como parte de su TFG en la Universidad de Málaga y puede verse en el canal de YouTube de Blogsostenible. Cada vídeo dispone de una descripción donde, de forma esquemática, se enumeran todos sus contenidos. Sin ánimo de copiar esa descripción, aquí vamos a resumirla para dar una idea de los contenidos más relevantes:
Vídeo 1. Impacto ambiental del vehículo eléctrico
Ventajas de este tipo de vehículos: menor mantenimiento, menor contaminación por humo, mayor aceleración y acceso a las ZBE.
Antecedentes históricos como el de Robert Anderson.
Otros inconvenientes: autonomía, tiempo de recarga, precio y problemas de las ZBE.
Medidas de mitigación: descarbonización, reciclaje, materiales más sostenibles, reducir tamaño de los vehículos, reducir velocidad máxima, así como fomentar el autoconsumo y el transporte público.
Vídeo 2. Impacto ambiental del transporte marítimo
Importancia para el comercio mundial: capacidad de carga y eficiencia y cómo mitigar los efectos negativos.
Efectos producidos por las emisiones (óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre, monóxido de carbono…).
Impacto sobre el medio acuático: derrames de petróleo, ruido, daños a la flora marina y cambios en la dinámica costera.
Diez medidas de mitigación: uso de materiales de fabricación local, empleo de maquinaria electrificada, establecer controles de polvo, ruido y emisiones, construir pasos de fauna, restauración de zonas afectadas, límites de velocidad más eficientes, empleo de neumáticos de alta durabilidad y baja abrasión, priorizar el mantenimiento preventivo y, sobre todo, desincentivar el vehículo privado.
Vídeo 4. Impacto ambiental de la aviación comercial
¿Cuánto contamina cada km realizado en avión? (Véase también este análisis).
Consecuencias de la contaminación y de las estelas de condensación.
Ruido, iluminación y efectos sobre la fauna.
Cambio climático y aviación, un círculo de retroalimentación mutua.
Medidas de mitigación: dejar de volar cuando sea viable, prohibir ciertos usos del avión, eliminar las subvenciones, imponer elevadas tasas al queroseno y penalizar al viajero frecuente.
Vídeo 5. Impacto ambiental del transporte ferroviario
Impacto ambiental en la construcción de infraestructuras ferroviarias: pérdida de vegetación, hidrología, efecto barrera, un ejemplo de fragmentación de hábitats, ruido, vibraciones, riesgo de incendios, atropellos de fauna, riesgo de electrocución y daños al paisaje.
Datos cuantitativos sobre emisiones en la construcción de diferentes líneas ferroviarias.
Comparativa con otros medios de transporte: ¿Es el ferrocarril la mejor opción?
Trenes herbicidas.
Medidas de mitigación: electrificación progresiva, reducción del ruido, pasos de fauna, vallado selectivo, mejora de la seguridad, sustitución de herbicidas, espantar aves y fomentar el ferrocarril frente a otros medios.
Vídeo 6. Impacto ambiental de la industria del acero
Ventajas e inconvenientes del acero.
Producción de acero: elevadas temperaturas que se requieren y procedimientos que abaratan el proceso.
Uso de acero por sectores: un material de vital importancia en el sector alimentario.
Impacto de la minería del hierro: eliminación de la cubierta vegetal, modificación del relieve y pérdida de biodiversidad.
Emisiones de polvo y partículas.
Contaminación de aguas: posiblemente el mayor impacto.
Consumo de carbón.
Efectos sobre la vegetación, consumo de agua y residuos de esta industria.
Medidas de mitigación: sustitución de los combustibles fósiles, mejora del aislamiento térmico y recuperación del calor, mejorar la legislación y, sobre todo, reducir el uso de acero.
Vídeo 7. Impacto ambiental del almacenamiento digital masivo y de la IA
Crecimiento en la demanda de almacenamiento de datos.
Medidas de mitigación: fomentar energías renovables, aumentar la eficiencia del hardware, optimizar sistemas de refrigeración, promover almacenamiento responsable y controlar errores de la IA.
Vídeo 8: Impacto ambiental en paneles solares FV y aerogeneradores
Evolución histórica de los paneles solares fotovoltaicos y de los aerogeneradores.
¿De qué parámetros depende la potencia generada por un panel y por un aerogenerador?
Contribución de ambas fuentes al mix energético español.
Inconvenientes e impacto ambiental de ambas fuentes de energía: ocupación del suelo, dificultad del reciclaje, corta vida útil, ruido, afecciones a la fauna y al paisaje.
Comparativa de emisiones: energía eólica terrestre, energía eólica marina y energía solar fotovoltaica.
Medidas de mitigación: detener molinos ante posibles riesgos y en periodos de migración, pintar una de las palas, alejarse de los núcleos urbanos, soterrar las líneas eléctricas, investigar para mejorar la eficiencia y mejorar las leyes para incentivar el autoconsumo.
Vídeo 9. Impacto ambiental de la industria cementera
El cemento es el segundo material más consumido en el mundo después del agua.
Emisiones por tonelada de cemento producida: ¿por qué han aumentado?
Etapas en la producción de cemento: ¿cuáles son las fases críticas?
El cemento es uno de los principales emisores de dióxido de carbono en el mundo.
Dificultad para filtrar metales pesados volátiles.
Emisiones de óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre y COV en España.
Autorizaciones demasiado permisivas para la quema de residuos.
Derechos de emisión: qué son y por qué han sido objeto de crítica.
El problema del agua: en 2050 el 75 % de la producción se concentrará en zonas de escasez hídrica.
Medidas de mitigación: fomento de soluciones constructivas alternativas, uso de materiales locales, endurecimiento de la normativa, incremento de la monitorización del aire, instalación de plantas móviles de reciclaje, fomento del transporte ferroviario en grandes volúmenes y de la rehabilitación frente a la demolición, revisión de los sistemas de asignación de derechos de emisiones y empleo del cemento cero emisiones.
Vídeo 10. Impacto ambiental de la agricultura moderna
Emisiones del sector agropecuario: uno de los más contaminantes.
Aumento de la preocupación por el impacto ambiental de la agricultura: recursos naturales, suelo, agua, energía (fertilizantes nitrogenados), recursos biológicos y minerales.
Reducción en la variedad de alimentos: ¿Por qué ocurre esto?
Impacto ambiental en la producción de alimentos cárnicos.
Emisiones de metano y óxido nitroso: uno de los grandes problemas del sector.
Impacto ambiental de plaguicidas y pesticidas: efectos sobre las especies no objetivo, sobre la salud humana, sobre el suelo, el agua y el aire. El glifosato, uno de los más utilizados, es probablemente cancerígeno.
Medidas de mitigación: selección de cultivos adaptados al clima local, evitar nuevos invernaderos o cultivos en zonas con estrés hídrico, diversificación de cultivos, aportar materia orgánica para favorecer la actividad biológica, reducir el uso de pesticidas y mejorar las técnicas de aplicación (agricultura regenerativa).
El autor de este trabajo, en la parte de agradecimientos, después de citar a su tutor, a su familia y a los profesionales cuyas publicaciones han sido utilizadas como fuentes de información, también agradece la existencia del sistema educativo español. Es justo subrayar que, para que un estudiante universitario termine sus estudios, han sido necesarias numerosas personas e instituciones a lo largo de su vida.
Para ver la serie completa, solo tienes que reservarte un par de horas. Si prefieres ver los capítulos de forma independiente, resultan también comprensibles. Aquí tienes la serie completa publicada en el canal de Blogsostenible.
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