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AnteayerSalida Principal

La literatura y la clase obrera

4 Junio 2026 at 08:59

1 de junio

En un festival literario, conversamos durante la cena con la escritora Simona Baldanzi, que nos habla del Festival di Letteratura Working Class, que se celebra en una fábrica okupada por los trabajadores después de que la empresa decidiera cerrarla. Lo dirige Alberto Prunetti, autor, entre otras obras, de la magnífica Amianto, publicada en España por Hoja de Lata. Nos pregunta qué autores españoles han publicado novelas en un entorno fabril. No es difícil pensar en escritores y escritoras actuales que escriben sobre precariedad y sobre barrios marginales y obreros, pero resulta mucho más difícil encontrar ficción centrada en la vida laboral fuera de lo intelectual o del sector servicios. La fábrica, la mina, el taller parecen casi desaparecidos de la literatura contemporánea, quizá porque hay muchos autores que tenemos experiencias de precariedad o de vida en un barrio obrero, pero pocos conocemos bien el trabajo fabril.

Durante la conversación mencionamos Desde la línea, el poema terrible de Joseph Ponthus (Siruela), donde refleja la dureza brutal del trabajo en conserveras de pescado y mataderos, que conoce de primera mano. (Prefiero llamarlo poema, en lugar de prosa poética, como hace la editorial, porque esta clasificación hace pensar en lirismo, metáforas, figuras literarias… y yo diría más bien que se trata de un poema prosaico, de lenguaje sencillo y directo, quitando a lo de «prosaico» la connotación negativa).


Me acuerdo ahora de la escritora que, cuando le dije que iba en metro a no sé dónde, exclamó: «Qué proletario». Qué lejos estamos, y queremos estar, de las experiencias cotidianas de la mayoría de la población. Englobo en este plural al colectivo de escritores, aunque cada uno encaje mejor o peor en la afirmación.

Desde luego, nunca se me habría ocurrido que alguien pudiera considerar proletario usar el transporte público.


2 de junio

Estoy leyendo Figlia di una vestaglia blu, novela en la que Simona Baldanzi se acerca al mundo obrero desde la perspectiva de la hija de una trabajadora de la fábrica de vaqueros Rifle (equivalente a la Lois española) y también rememorando su tesis doctoral, cuando tuvo que estar haciendo cuestionarios entre los obreros que excavan los túneles en su región para el paso del Tren de Alta Velocidad. Me interesa doblemente porque es uno de los pocos ejemplos que he encontrado de literatura de fábrica –la llamo así para diferenciarla de la literatura de clase obrera, concepto mucho más amplio– y porque está escrita por una mujer, con atención, aunque no solo, a la experiencia de las mujeres.

Ayer, media hora después de escribir el último párrafo de la entrada anterior, leo estas frases en la novela de Baldanzi: «Hay quien lo ve [al proletariado] como raza en peligro de extinción, que debe protegerse. Lo he encontrado en la universidad: “Anda, ¿eres hija de obreros? Increíble. Cuéntame cómo es”. Como si llegase de otro planeta».


3 de junio

En el encuentro literario en el que estuvimos en Italia iba a participar Zapatero, que cancela en el último momento, cuando se hace pública la acusación por corrupción. Mucha gente me pregunta entonces qué va a pasar, si creo que las acusaciones son fundadas. No lo sé, claro que no lo sé. Salvo que, sea o no cierto que Zapatero haya cometido algún delito, el solo anuncio de la investigación pasará factura al PSOE. Es sabido que la corrupción en la izquierda tiene un alto coste electoral, la de la derecha apenas se nota en la intención de voto. Y ya es una perogrullada decir que no se persigue con la misma intensidad a unos y a otros. Apenas se investiga el enriquecimiento de familiares de los Aznar-Botella, de Ayuso, de Feijóo, etc. y la repercusión en prensa es mucho menor.

Aún en Italia, en un club de lectura una lectora me pide un análisis de la situación en España. Cuando les trazo una imagen bastante negra del futuro, la mujer me dice: «Al menos ustedes resisten, la gente sale a la calle, protesta. Aquí todo el mundo se ha resignado». Los demás participantes asienten cabizbajos.


Este año, por primera vez en muchos, no vamos a estar en la Feria del Libro de Madrid. Por un lado, tengo la sensación de perderme algo, de no estar presente en una actividad que se había convertido casi en un rito, también porque allí solemos coincidir con gente a la que no vemos a menudo y nos apetece hacerlo. Por otro, siento alivio por no tener que estar horas en las casetas recalentadas, pendientes de si se cierra por enésima vez el Retiro, a menudo con largas esperas entre firma y firma. Pero lo que más me gusta de no ir es no tener que asistir a la invasión de autores que tienen que ver con la literatura, la historia o la filosofía lo mismo que yo con el saxofón… que intenté aprender a tocar pero abandoné cuando me convencí de mi incapacidad absoluta para la práctica musical. Lo malo es que esos autores no solo no son conscientes de sus limitaciones, encima cuentan con un aparato publicitario que los hace pasar por lo que no son. Y a veces incluso cuentan con ayudantes que tocan las teclas por ellos.

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Rusia acusa a Francia de piratería por abordar el petrolero Tagor y amenaza con represalias

1 Junio 2026 at 13:41

El Kremlin ha calificado de piratería internacional el abordaje del petrolero Tagor en el océano Atlántico por parte de las autoridades francesas, en una operación que ha desatado una nueva crisis diplomática entre París y Moscú. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró este lunes que la detención del buque es ilegal y roza la piratería.

«Constituye un acto que roza la piratería», afirmó Peskov en su rueda de prensa diaria, citado por la agencia rusa Sputnik. El portavoz no precisó el fundamento legal de la operación francesa, pero el contexto apunta a un posible embargo de petróleo ruso o a la aplicación de sanciones internacionales. El Tagor navegaba con bandera no especificada, aunque fuentes no oficiales lo vinculan con intereses rusos.

Tensión en el Atlántico

Francia no ha emitido hasta el momento un comunicado oficial explicando los motivos del abordaje, pero la acción se produce en un clima de máxima tensión entre la UE y Rusia por la guerra en Ucrania y las sanciones energéticas. París ha liderado en los últimos meses iniciativas para reforzar la vigilancia marítima contra posibles violaciones del embargo de crudo ruso.

La respuesta de Moscú no se ha hecho esperar: el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha convocado al embajador francés para protestar formalmente, según fuentes diplomáticas. El abordaje del Tagor amenaza con escalar un conflicto que ya había mostrado signos de endurecimiento en el Atlántico, donde varios petroleros sospechosos de transportar crudo ruso han sido objeto de inspecciones en los últimos meses.

Analistas internacionales señalan que, si se confirma que el cargamento del Tagor violaba las sanciones europeas, Francia tendría base legal para la interceptación. Sin embargo, el Kremlin insiste en que la operación carece de cobertura jurídica y advierte de consecuencias diplomáticas si no se libera al buque de forma inmediata.

La guerra Irán-EE.UU. resucita la piratería somalí: secuestran un mercante egipcio frente a Puntlandia

1 Junio 2026 at 07:26

La noche del 26 de abril de 2026, hombres armados abordaron el buque mercante egipcio Sward a pocas millas de la costa de Somalia, según informó este lunes la agencia marítima regional. La embarcación fue desviada hacia un fondeadero cercano al puerto de Garacad, en el estado semiautónomo de Puntlandia, al noreste del país africano.

En los días posteriores al secuestro, más efectivos armados se unieron al Sward, lo que sugiere una operación organizada. El incidente rompe un largo período de relativa calma en una ruta marítima crítica para el comercio global: el estrecho de Bab el-Mandeb, por donde transita una parte significativa del tráfico de petróleo y mercancías entre Asia y Europa.

El conflicto Irán-EE.UU. como telón de fondo

Según fuentes de seguridad regionales citadas por agencias internacionales, el resurgimiento de la piratería somalí está directamente vinculado a la guerra entre Irán y Estados Unidos, que ha desestabilizado amplias zonas del océano Índico y el cuerno de África. El conflicto ha provocado un vacío de seguridad que grupos piratas estarían explotando para reiniciar sus actividades, después de años de decline gracias a patrullas navales internacionales.

La guerra con Irán está creando las condiciones para que la piratería somalí vuelva a ser una amenaza real para el comercio marítimo, advierten analistas de seguridad en la región.

El secuestro del Sward no ha sido reivindicado por ningún grupo conocido hasta el momento, pero las autoridades de Puntlandia han desplegado efectivos para tratar de localizar el buque. La comunidad internacional, centrada en el conflicto iraní, aún no ha ofrecido una respuesta coordinada ante el incidente.

De la talidomida al hantavirus

14 Mayo 2026 at 10:41

12 de mayo

Fabian es una de las películas más tristes que he visto. Está basada en una novela de Erich Kästner, autor creo poco conocido en España. En el ámbito germanoparlante casi todo el mundo lo conoce por sus novelas infantiles y juveniles. Que alguien capaz de escribir novelas ingeniosas, ligeras, divertidas, pueda ser autor de una novela tan terrible dice mucho de la complejidad del ser humano. También alternaba poemas satíricos con otros extremadamente tristes en los que se reflejaba una soledad profunda.

Traumatizado por su participación –obligatoria– en la Primera Guerra Mundial, Kástner era pacifista, opositor al nazismo, y escribía para niños porque le parecía que hacerlo era una contribución importante a la sociedad. Los nazis quemaron sus libros y le prohibieron escribir, pero él decidió no marcharse de Alemania. Sorprenden muchas cosas en este autor; su muerte debida al alcoholismo no es una de ellas.


La semana pasada cumplía años Luigi Mangione, famoso por haber matado a tiros al CEO de una gran compañía de seguros estadounidense. La que viene, un juez decidirá si admite en el juicio las pruebas presentadas por la policía, obtenidas sin mandato judicial: una pistola y un cuaderno. Lo más llamativo del caso es la simpatía que despierta el (presunto) asesino en una parte muy amplia de la población. No es que de pronto los estadounidenses, por muy amantes de las armas que sean, estén a favor del asesinato ni de los actos revolucionarios; seguro que muchos de ellos dicen eso de «no estoy a favor de la violencia, pero…». El rencor hacia las compañías de seguros, que condenan a muerte a muchos asegurados negándoles prestaciones imprescindibles parece más que justificado.

Es verdad que las compañías de seguros, y las farmacéuticas, no actúan de forma menos ética que otras empresas, pero las consecuencias de su deshonestidad son más letales –si exceptuamos a las industrias tabaqueras y del alcohol–. Justo ayer hablaba con un amigo del escándalo de la talidomida, el medicamento que causó miles de malformaciones y abortos a finales de los cincuenta y principios de los sesenta. La empresa que producía el medicamento negó los hechos y amenazó con pedir indemnizaciones a quienes difamasen su producto, aunque ya disponían de suficientes datos como para tener casi seguridad de sus efectos secundarios.

Lo que no sabía es que se tardó más de lo necesario en detectar su efecto en recién nacidos porque en Alemania no había una ley que obligase a notificar malformaciones en ellos. Después de la caída del nazismo, la población no confiaba en que las nuevas administraciones se alejaran de la política eugenésica del pasado reciente, sobre todo porque se mantuvo vigente buena parte de la «Ley para la prevención de la descendencia de personas con enfermedades hereditarias», que implicaba la esterilización forzosa de padres que sufriesen dichas enfermedades.

Tenían razón al desconfiar del uso que se pudiera hacer de tales leyes en la Alemania supuestamente democrática de posguerra. Antiguos nazis se habían reintegrado en la judicatura y también en la industria farmacéutica. En el desarrollo del Contergan –como se llamaba el medicamento que contenía la talidomida– participó al menos un nazi responsable de experimentos con seres humanos en los campos de exterminio, y varios más trabajaban en aquellas fechas en la empresa farmacéutica que lo desarrolló.


Tirando más del hilo –es decir, surfeando de una página a otra de Wikipedia–, descubro que fue una mujer, Frances Oldham Keisy, empleada de la Food and Drugs Administration, quien, a pesar de las fuertes presiones de la industria y de algunos políticos, denegó seis veces la solicitud de que se admitiese la venta del medicamento en Estados Unidos, justificando su rechazo en que la empresa que lo producía no le entregaba los resultados de sus pruebas.


14 de mayo

Hablando de salud y falta de escrúpulos, qué triste espectáculo el de esa derecha que se agarra a cualquier cosa con tal de debilitar al Gobierno. Y qué poco les importan las consecuencias que puedan tener sus palabras y sus maniobras en las personas enfermas. Resulta repulsivo el circo que han montado alrededor del desembarco de los pasajeros expuestos al hantavirus. ¿Los habrían dejado morir en el barco, convertido en un nuevo Holandés Errante? No les he leído ni un argumento científico o técnico. Solo ruido y furia. Y cálculo electoral.

Hoy he cerrado mi cuenta de Instagram. Hace tiempo que tenía intención de cortar también esa red social, pero no podía –o creía no poder–, porque la necesitaba para buscar y contactar con ilustradoras para las cubiertas de El Periscopio. Como dejaré ese trabajo y la coordinación de la sección después del próximo número, ya no necesito depender de Meta. Estuve en Facebook y cerré mi cuenta. Hice lo mismo con Twitter. Y ahora le ha tocado el turno a Instagram. Me alivia contribuir cada vez menos a ese auténtico Eje del Mal que han erigido los tecnoligarcas.

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La casa encantada 21012019

22 Enero 2019 at 18:58

Tuvimos a Julio programador del ciclo de cine de terror del Corazón Verde y gran amante del género. Hablándonos de sus pelis, series, actores, y directores favoritos. De anécdotas, de películas perdidas y del género en general. No os lo perdáis, sera una noche terrorífica.

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El Chamizo: los piropos son acoso, Dr. Mabuse y #cuéntalo

11 Mayo 2018 at 21:46

Sandra nos habla de los piropos que no he pedido te los metes por donde yo digo.  No son piropos es un acoso, no os hemos pedido vuestra opinión sobre nuestros cuerpos y además no nos importa (toma pedrada). Luego nos adelanta las actividades de Komando Feminista, como cada jueves la agenda feminista para el […]

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CAPITALISMO PIRÓMANO (el crimen de la Torre Grenfell – Londres)

6 Julio 2017 at 09:32

La lógica misma del capitalismo fomenta los recortes para aumentar el beneficio, pero existen, en diferentes momentos y lugares, variaciones masivas en la implementación de las regulaciones de seguridad – normalmente dependiendo de cuanta seguridad hayan conquistado las luchas de la clase trabajadora a través de grandes periodos de tiempo y en respuesta a desastres […]

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Tierra de barrenaus 1×03. Festivals de verano

15 Junio 2015 at 21:56

Tercer de Tierra de barrenaus radio, a versión radiofonica d’o blog Tierra de barrenaus (barrenau.blogspot.com), adedicau a tres festivals de verano. Con Dabi, Cherardo, Carlos y Tamara charrremos d’o festival Viñarock, gran borina que se fa en Villarobledo (Albacete, Castiella) arredol d’o 1 de mayo. Continemos charrrando d’o PIR, festival de mosica y cultura pirinenca […]

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El superpoder de los miserables

7 Mayo 2026 at 13:58

5 de mayo

En una entrevista que hace un diario berlinés a una escritora ucraniana leo que en su país en todas las carreras universitarias hay que estudiar una asignatura de literatura y lengua ucranianas. No me imagino la reacción de los estudiantes españoles, pongamos de Medicina o Física, si les obligasen a estudiar –y examinarse– de literatura y lengua castellana; o catalana; o gallega.

Tampoco estaría mal, aunque por otros motivos, que quienes estudian Filosofía o Literatura o Filología tuvieran que aprobar una asignatura de Ciencias Naturales.


6 de mayo

Creo que fue la noche antes de que Héctor Abad Faciolince saliese de viaje, que le llevaría primero a Grecia y después a Ucrania, cuando cenamos juntos en un restaurante, con un pequeño grupo de amigos. Hicimos algunas bromas tontas sobre su arriesgado viaje –probablemente no valorábamos de verdad ese riesgo– y pocos días después recibimos la noticia de que había estado a punto de morir por un misil ruso que cayó en un pizzeria de Kramatorsk en la que cenaba. Acabo de empezar a leer el libro en el que relata este hecho, Ahora y en la hora, pero antes he acabado el que estaba escribiendo Victoria Amelina, con quien Héctor compartía una mesa en el restaurante: Looking at women looking at war. Como es sabido, Héctor resultó herido y Amelina murió en el ataque.

En el libro de Amelina leo:


No hay reglas claras para sobrevivir durante una guerra. Puedes obedecer todas las recomendaciones, acudir a los refugios antiaéreos en su momento, llevar contigo un botiquín de emergencia, intentar evacuar, y que aun así te maten.

No hay reglas para sobrevivir, pero sí las hay para vivir. Estaba en nuestra mano salvar un escarabajo, cruzar las calles desiertas con el semáforo en verde, ser amables, ser elegantes y ser humanos.


Amelina se esfuerza por vivir según esas reglas, un empeño que la lleva a investigar crímenes de guerra jugándose la vida, a ayudar a evacuar a personas en peligro y a intentar vivir cada día esforzándose por preservar esa humanidad que siempre corre el riesgo de desaparecer durante una guerra.

Se lee el libro con el corazón en un puño: no solo por las atrocidades que describe sin ningún tipo de efectismo; tampoco solo por las historias que va transmitiendo de todas esas mujeres que en muchos casos son víctimas de la guerra pero también protagonistas de alguna forma de resistencia, desde la que empuña un arma y lucha en el frente contra los invasores rusos a la que intenta preservar una biblioteca de la destrucción. Si resulta un libro doloroso en cada página es porque vas leyendo las luchas y las ilusiones, también los miedos, de esa mujer que sabes acabará muriendo jovencísima asesinada en un ataque ruso. Cuando habla del futuro tú ya sabes que no llegará.

En la última anotación del libro, escrita un par de meses antes de morir, dice:


…sencillamente, he dejado de tener miedo a la muerte. Incluso imagino que todas las mujeres sobre las que escribo se reúnen en mi funeral (…) Pero entonces recuerdo que todavía tengo que terminar mi libro, ver a mi hijo crecer e incluso unirse al ejército en unos años.


No acabará el libro, no verá crecer a su hijo –que ha dejado a salvo en Polonia–, no verá liberado su país de los agresores rusos ni volverá a ver a esas mujeres resistentes de las que escribe con admiración y amor.

Ahora seguiré leyendo el libro de Héctor, y buscaré algún otro de esta mujer entrañable y admirable.


Llevo un par de años leyendo sobre todo ensayos sobre la historia y la cultura europeas del siglo XX. La sensación más hiriente de estas lecturas es que rara vez nos damos cuenta de que lo excepcional es que no estemos gobernados por cómplices de asesinatos, torturas, secuestros; bien por impotencia –han de someterse a otros gobiernos más poderosos–, bien porque les parece que son medios necesarios en el día a día de la política internacional –para proteger intereses económicos o promover un determinado reparto de poder, cosas que a menudo van de la mano–. Está de más decir que ahora mismo no estamos en uno de esos momentos excepcionales.


7 de mayo

Algo que dice Victoria Amelina en su libro y que no se me va de la cabeza es que los articulistas sumisos que trastocan la verdad para agradar al poder –y para lucrarse– son responsables de la invasión y agresión rusas. Ellos, con sus mentiras, con sus bulos, con sus agresiones verbales, preparan el terreno a los misiles y blanquean los asesinatos.

Pienso en nuestros periodistas más deleznables, que generan el odio a los inmigrantes y a los homosexuales, o/y niegan la violencia de género, y pienso: son ellos los primeros responsables de agresiones y muertes, son ellos los que transforman a los más vulnerables en peligrosas amenazas. Pero a ellos las consecuencias les dan igual.

La indiferencia es el superpoder de los miserables.

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La agonía de un pájaro

30 Abril 2026 at 13:19

22 de abril

Un gorrión se estrella contra el cristal de una de nuestras ventanas. Habíamos pegado siluetas de rapaces para evitar que sucediese –antes era un accidente frecuente–, pero este pobre despistado ha ignorado las señales. Me vuelvo al oír el impacto y lo veo de pie en el suelo, inmóvil salvo por un leve jadeo, apoyado con las puntas de las alas abiertas contra la baldosa. Poco a poco se le va venciendo la cabeza, muy despacio las alas se cierran, pero no del todo. Ya toca el suelo con el pico, aún de pie. Me gustaría salir y recogerlo del suelo, darle el calor de mi mano y mi presencia, pero sería un consuelo solo para mí, a él lo aterrarían aún más –¿siente miedo ahora, sabe que va a morir?– mis manazas de monstruo y el ruido de mis pasos. Lo contemplo desde el otro lado del cristal. Sigue en pie, ahora solo apoyado en las patas y el pico; ha plegado casi por completo las alas. Hace varios minutos que no se mueve. Salgo. Tiene los ojos cerrados. Está vivo. Los latidos se transmiten a todo su cuerpo. Me siento cerca de él. Al cabo de un rato acaricio despacio su cabeza sin que se inmute. De pronto abre los ojos y da dos breves saltos laterales como sorprendido. No parece que mi presencia lo sobresalte más que eso. Nos quedamos quietos los dos. Vuelve a cerrar los ojos. Indeciso, me marcho de nuevo, pero sigo observándolo a través de la ventana. Trabajo un rato sin perderle de vista. Salgo de nuevo y me siento a su lado. Está vivo pero inmóvil, con los ojos cerrados, uno de ellos algo hinchado. Los abre y me mira; en efecto, no puede abrir bien uno de sus ojillos. Nos quedamos mirándonos, ahora respiramos despacio los dos. Acerco una mano y la dejo cerca de él, abierta sobre el suelo. Después de unos segundos, salta al travesaño de una silla y desde ahí echa a volar.


Mientras estoy asistiendo a las consecuencias del impacto del gorrión contra el cristal, leo la noticia de que soldados israelíes han asesinado a la periodista libanesa Amal Khalil tras disparar contra los equipos de rescate que acudieron en su ayuda. ¿Cómo es posible que el destino de un pájaro haya ocupado más tiempo de mi vida que el enésimo asesinato de periodistas –o de cualquier persona– cometido por el ejército de quien no ha dejado de ser nuestro socio comercial y, aunque no se diga, aliado? Si pensara que soy el único que actúa así, buscaría la respuesta en el campo psicológico. Pero está claro que eso nos sucede a muchos: quizá porque la acumulación de violencias impunes es tal, que nos sentimos abrumados, tampoco sabemos cómo actuar y nuestra impotencia nos lleva a la inacción en la práctica, salvo en campos que son casi simbólicos: escribir sobre ello, manifestarnos.

También la lejanía física y mental de la desgracia –el Líbano no deja de ser un espacio con el que no tengo ninguna relación y que apenas conozco por las noticias– puede tener que que ver con la intensidad de nuestra respuesta afectiva, potencialmente mayor cuanto más concreto es lo que la motiva.


24 de abril

En Bluesky sigo a @auschwitzmemorial, que postea con frecuencia breves semblanzas de personas asesinadas en los campos de concentración. También ahí tengo la tentación de pasar rápidamente a otro post, casi sin mirar, aunque en este caso quizá se deba a que resulta doloroso y aterrador poner rostro a cada víctima y recordar cada crimen. Me fuerzo a dedicar un momento a cada uno de esosdestinos individuales. No sirve de nada, ya lo sé, salvo como inútil homenaje, como señal privada de respeto, y como recordatorio de que criminales capaces de enviar a un niño a una cámara de gas, no, a un niño, no; a ese niño, con ese rostro, con esa edad, con esa sonrisa, surgen una y otra vez entre nosotros. Y los verdugos también hoy serían gente cercana, conocidos, familiares, quizá incluso amigos.


27 de abril

Acabo de ver +10K, de Gala Hernández López. Es el tercer documental que veo de ella; antes había visto las excelentes La mecánica de los fluidos y For here am I, sitting in a tin can far above the world –sí, una cita de Space Oddity, de David Bowie–. +10K no me ha interesado tanto como las otras dos, quizá porque el personaje principal, un joven fascinado por el mundo crypto, me resultó tan insulso como repetitivo. Quizá lo más llamativo de él sea que una y otra vez habla de perseguir sus sueños –de hecho, a menudo se expresa como si cortase y pegase clichés de libros de autoayuda y superación personal–. Pero sus sueños parecen carecer por completo de contenido. Quiero decir que a lo que aspira no es tanto a «hacer» algo, a tener una actividad que le satisfaga, a ser autor de algún tipo de transformación de la realidad, como a obtener mucho dinero: poseer un Lamborghini, una impresionante casa con piscina, estar rodeado de lujo. Tiene un ideal de sí mismo que no consiste en ser, sino en tener.

No diré que yo no quiera tener, pero si fantaseo un ideal de mí mismo –que puede ser tan irreal como el que construye este chico para sí– claramente está centrado en lo que podría hacer y crear. ¿Habrá aquí una brecha generacional? ¿Será frecuente encontrar entre los jóvenes actuales a muchos que no digan quiero ser astronauta, o médico o escritor, o quiero investigar sobre el cáncer o inventar una energía limpia, sino que afirmen sencillamente: de mayor quiero ser rico?

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Recuperar la seducción

23 Abril 2026 at 11:54

17 de abril

Estoy leyendo tres ensayos a la vez, lo que no suele ser una buena idea. Te acabas despistando del hilo conductor de cada uno.

No había leído nada de Henri Lefebvre, autor de uno de ellos: Crítica de la vida cotidiana. Consta de tres volúmenes, de los que la editorial Verso ha publicado ahora el primero en castellano.

Hay tantas frases e ideas que me atraen en el ensayo que no doy abasto a subrayar. Una breve muestra:

«A la incertidumbre no le faltan ni encanto ni interés, pero no puede durar para siempre».

«Elegir es juzgar».

«Generalmente dos o varias almas contradictorias habitan al capitalista (sobre todo, como Marx ha mostrado, la necesidad de disfrutar y la necesidad de acumular le desgarran). Es por eso que es más fácil, y más justo, condenar una sociedad que a un hombre».

También algunas ideas que podrían expresarse hoy sin cambios:

«La seducción ha desaparecido. Por todas partes la fuerza se muestra sin pudor: fusiles, blindados, policía».

O su análisis, que me llama la atención en un texto de finales de los años cincuenta –el extenso prólogo es 10 años posterior al ensayo–, en el que habla del deterioro de las condiciones de existencia del campesinado, el artesanado, el pequeño comercio y la clase obrera, que se combina con un aumento del consumo de productos que parecen indicar un mayor bienestar. Por ejemplo, en una casa campesina puede haber una cocina eléctrica, pero la casa está en mal estado y no hay dinero para arreglarla. O en muchos hogares hay televisión, lavadora o un coche, pero a costa de sacrificar otros deseos, como el nacimiento de un hijo.

Si lo transponemos a la actualidad, también mucha gente satisface hoy necesidades sociales nuevas, como el móvil, el ordenador o los auriculares inalámbricos, pero no puede cogerse vacaciones ni pagar un alquiler ni tener descendencia o/y tiene que combinar varios empleos para subsistir.


21 de abril

Un titular de una sección literaria: «Nuevos autores españoles que tienes que leer antes de que todo el mundo hable de ellos».

¿Cuándo llegó esa banalidad –o directamente, estupidez– a las secciones de cultura? Así que el cebo para que pinches en el artículo no son los autores ni los libros sino adelantarte a la tendencia.

Qué irritantes son esos artículos que podría escribir cualquiera –quién no es capaz de hacer una lista– y que proponen una mirada frívola sobre la literatura. Estuvo de moda eso de «Los diez libros que debes leer antes de morir». ¿Y cuándo si no, después? Con variantes como «los libros que no te puedes perder» o «si no has leído estos libros ya estás tardando», como si leer fuese una obligación y cada libro una tarea válida para todo el mundo en todo momento. Es decir, como si no hubiese una relación especial entre quien lee, la situación en la que se encuentra y el mundo que ofrece cada obra.

Aunque quizá el enfoque más detestable, por lo estúpido de la propuesta y de las repuestas que genera, es: «¿Cuáles son en tu opinión los libros más sobrevalorados?». Moby Dick, Ulises, En busca del tiempo perdido, figuran siempre entre esos libros que en realidad son un rollo y la gente los ensalza solo por «postureo».


23 de abril

Visitamos a mi madre para celebrar con ella su 90 cumpleaños en el pueblo extremeño donde nació y en el que vive ahora. Mientras damos un paseo con ella por calles que antes estaban flanqueadas de establos, nos encontramos con mi tía Petra. No recuerdo exactamente cómo empezó la conversación, pero mi madre dice: «Tengo la cabeza siempre llena de pájaros». Y mi tía responde: «Mejor eso que tenerla vacía». Me parece una respuesta muy acertada que puede aplicarse al arte y a la política.

El año pasado presenté Vibración en ese mismo pueblo, donde, aunque nunca se mencione, transcurren los acontecimientos de la novela. Es un pueblo de poco más de mil habitantes, antiguamente rural y pobre, a trasmano de todo; hoy de servicios, aún muy mal comunicado y desde luego sigue sin ser rico. Era el lugar en el que pasaba de niño los veranos con mi familia (soy de esa generación que, al menos si eras de clase obrera, veraneabas en el pueblo de los padres). Hice la presentación frente al atrio de la iglesia, al aire libre, de pie bajo una carpa. Es un pueblo en el que se lee poco, como en tantos de ese tipo, pero había muchísimo público, no por mí, sino porque la novela se inscribía en una fiesta cultural más musical que literaria del pueblo, más musical que literaria. Hablé no solo del libro, también de mi relación con el pueblo, al que dejé de ir desde la adolescencia (no me interesaba nada aquel mundo rural, para mí atrasado y sin alicientes). Es extraño, pero ahora tenía la impresión de que era justo regresar allí, como si al hacerlo estuviese reconociendo algo que me habían dado, no como si saldara una deuda, sino como si la reconociera; no me refiero solo ni principalmente a todo lo que he extraído –y modificado, ¡es una novela de fantasmas!– de la historia del lugar para mi novela, sino al afecto de muchas personas que acompañaron mi infancia. Y sin embargo fue eso lo que olvidé: dar las gracias a Petra, Julia, Valentina, Rodrigo, esa familia de los veranos que siempre me trató con un afecto que yo aceptaba como natural pero que era un milagro. En pocos lugares me he sentido tan querido. Aún me duele mi omisión.


Hace poco me enteré de que la única librería papelería del pueblo iba a cerrar. Por otro lado, el club de lectura municipal está siempre al borde de la desaparición por escasez de participantes. No conozco de primera mano las actividades de mipueblolee.org, pero me parece encomiable cualquier iniciativa que lleve la lectura a zonas tradicionalmente alejadas de los circuitos. Aunque solo lo aprecie una minoría, ¿no sucede lo mismo en las ciudades?

Ahora que, como citaba más arriba, la fuerza se muestra sin pudor, se hace imprescindible recuperar el poder de la seducción, también a través de la cultura –¡sin listas idiotas!–.

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¿Los inmigrantes? Que se integren los policías

20 Abril 2026 at 09:56

3 de abril

Siempre que tengo que referirme a Edurne ante un tercero que no la conoce. Mi reflejo espontáneo es decir «mi mujer», pero me genera incomodidad que no exista el equivalente masculino, «mi hombre», porque sospecho que hay ahí algún machismo agazapado, aunque no acabe de dilucidar en qué consiste. En alemán no existe esa asimetría: Mein Mann, meine Frau, mi hombre, mi mujer, dicen con toda naturalidad. Existe también Gatte/Gattin, cónyuge, pero prácticamente no se usa salvo en los formularios y en plural para referirse a dos personas casadas.

¿Qué decir entonces? «Mi esposa» me resulta rancio porque parece revelar más el estado civil que una relación; «mi compañera» también, pero en la otra dirección, porque da a entender que no hay vínculo administrativo; en ambos casos se añade una información irrelevante o que no tengo por qué dar a la gente con la que hablo. «Mi pareja» parece más neutro, y el término tiene la ventaja de poder ser utilizado independientemente del género al que pertenece cualquiera de los dos, también por personas no binarias.

Me fijaré en qué eligen otras personas y si la palabra que utilizan refleja la idea que me hago de ellas.


En la estación de autobuses de Avenida de América mientras espero al que debe llevarme a Bilbao. Dos policías uniformados y un tercero que supongo policía de paisano, pasean por la estación. Al llegar a la altura de un banco en el que están sentadas varias personas, se dirigen a un joven de aspecto latinoamericano y le piden la identificación. Dos asientos más allá está sentado otro hombre, este de aspecto magrebí –y sé lo subjetivas que son estas apreciaciones–, al que también piden la identificación momentos después.

Ninguno de los dos había hecho nada que pudiera alterar el orden ni dar lugar a sospechas de actividad delictiva. A los demás, ni nos miran.

Estos días hemos leído varias noticias tanto sobre los controles discriminatorios a personas racializadas como de la brutalidad policial que a veces los acompañan. Por un lado se exige a los inmigrantes que se integren en la sociedad española –signifique eso lo que signifique– y por otro se les recuerda una y otra vez que no pertenecen ni pueden pertenecer a ella, humillándolos en público, intimidándolos, tratándolos como criminales potenciales.

Estaría bien que fuesen los policías –y sobre todo sus mandos– quienes se integrasen en la sociedad española entendiendo y apreciando su diversidad.


8 de abril

Semana horrorosa en lo que se refiere a la política internacional; el grado de matonismo despiadado que se está alcanzando es tan ridículo como aterrador. Y resulta repulsivo el servilismo interesado de varios líderes europeos, en especial de Friedrich Merz. Ni conciencia ni vergüenza.

Firmo en la campaña de la Alianza de la Izquierda Europea para que se suspenda el Acuerdo de Asociación UE-Israel. Se necesitan un millón de firmas y van por algo más de setecientas mil. Me llama la atención –y no sabría explicar el motivo– que, mientras algunos países como Austria, República Checa y Luxemburgo tienen una participación bajísima, Francia, Italia, Irlanda y España la tienen muy elevada. En general, los porcentajes más altos se dan en los países con partidos que son miembros de la Alianza, pero hay excepciones: Portugal, con un partido en ella, pero con participación muy baja; y Bélgica e Irlanda, que no lo tienen y sin embargo ha firmado un porcentaje de sus ciudadanos muy por encima de la media.

Seguro que hay una explicación, pero la ignoro.


12 de abril

Me escribe una de mis hijas. Me habla de su miedo a la guerra: como alemana, madre de tres jóvenes alemanes, está espantada por la ley que les obliga a pedir una aprobación previa si desean pasar más de tres meses en el extranjero. Además el canciller ha declarado que su intención es que el Ejército alemán sea el más poderoso de Europa. El rearme militar y mental entran en una nueva etapa en un país destrozado por dos guerras mundiales y con una conciencia –cada vez más débil– de haber sido el mayor responsable de crímenes de guerra de la historia.

Es desolador que estemos otra vez ahí, que el miedo –azuzado convenientemente– pueda llevar a nuestras sociedades a contemplar la autoinmolación y el crimen colectivos como salida. Putin es una amenaza real. Siempre ha habido amenazas reales. Pero la escalada del miedo y del patriotismo también es una amenaza en cualquier país. Y muy particularmente en Alemania. También para los alemanes.


13 de abril

Y aquí estamos, alegrándonos muchísimo porque las elecciones húngaras las ha ganado un conservador que hasta hace poco era miembro destacado de un partido de ultraderecha. Qué tiempos.


Si un día decidiera ser hincha de un equipo de fútbol –cosa no muy probable–, mi equipo sería el Unión Berlín, y no solo por ser el primero de las grandes ligas en nombrar una entrenadora. Hace tiempo que me resulta un equipo simpático por su historial antinazi y su cultura comunitaria. Y que su himno lo cante Nina Hagen es la guinda del pastel.

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La casa encantada

25 Marzo 2025 at 12:01

Una noche en muy buena compañia. Charrinamos con Freddy sobre su nueva novela : «Cruzando borders», amenizados por Gonzzo (Los Vampiros) y Alberto (The Try-Tones) que nos interpretaron algunas de las canciones que forman parte de la banda sonora de la novela y con Mari Angeles como espectadora de lujo.

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HIJOS DEL AGOBIO: «MAPACHE FEST VII» (8/11/2024)

1 Diciembre 2024 at 18:48

Como es tradición ya por estas fechas nos visitan Los Mapaches para presentar la séptima edición del Mapache Fest y este año nos traen vampiros, cha, cha, cha y ¿Fanta? Sorprendentes, como siempre. Sonarán Más Birras, Indispuestas, Thee Cha Cha Chas y F.A.N.T.A. Más información en: Facebook HdA e Instagram HdA.

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Acratador 29Ago24

29 Agosto 2024 at 22:01

Para terminar agosto la segunda parte de la entrevista, casi conferencia, con Chabier Gimeno de la Espiral del Librepensamiento sobre la lacra del militarismo y las alternativas antimilitaristas. Un repaso también a la histórica campaña de desobediencia civil que fue la Insumisión a los ejércitos en el Estado Español. La semana próxima el Acratador vuelve […]

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Acratador 22 Ago 24

23 Agosto 2024 at 16:12

Agosto es un mes complicado, no porque la realidad no continúe sino porque nos pilla en standby. Así que hoy hay que tirar de compañeros que hacen un podcast más que digno en nuestra ciudad, Zaragoza. Desde la Espiral del librepensamiento han lanzado esta larga entrevista, que dividimos en dos programas a Chabier Gimeno. Una […]

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El revólver

25 Febrero 2024 at 10:41

Vuelven tiempos oscuros, que por desgracia nunca se fueron del todo. Los datos demuestran que queda mucho trabajo por hacer y, con el programa de hoy 25 de noviembre, queremos reivindicar la fuerza y la lucha de las mujeres que han sido y son ejemplo de valentía, de constancia y muchas veces de faro para […]

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La espiral del librepensamiento. Sáhara libre.

25 Febrero 2024 at 10:28

Desde hace unos meses lo que era un podcast solo en redes se emite en las ondas de Radio Topo compartiendo horario con Todas las mañanas del Mundo. La espiral del librepensamiento es un programa mensual sobre historia, política, filosofía y cotidianidad humana. Relatos de textos, libros, música y cine. Reflexión, debate, conciencia y acción. […]

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HIJOS DEL AGOBIO: «MAPACHE FEST V» (11/11/2022)

19 Noviembre 2022 at 11:37

Vuelve a la madriguera topa una exclusiva representación de esa banda de disfrutones zaragozanos autodenominada Los Mapaches, Pepa Power y Sergio Zarayorkers y Deiviz Turbio de Los Turbios, para presentar el V Mapache Fest y eso es sinónimo de diversión, sorpresas, rock & roll salvaje con Los Turbios, Thee Braindrops y Las Aspiradoras. Para terminar, […]

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