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AnteayerSalida Principal

Ep 6 – LⱯVØZ DΞ LØ IИVISIBLΞ – Jinete de lo InVisible

5 Abril 2026 at 19:34
BIENVENIDAS, BIENVENIDOS, BIENVENIDES a LⱯVØZ DΞ LØ IИVISIBLΞ!!!! un espacio donde lo invisible toma voz y la palabra se convierte en cuidao’, conciencia y acción política. nuevo episodio que nace desde las jams de poesía: esos espacios donde las personas… Leer más

Radio Almaina - Ep 6 – LⱯVØZ DΞ LØ IИVISIBLΞ – Jinete de lo InVisible

Ep 5 – LⱯVØZ DΞ LØ IИVISIBLΞ – La Calle Entre Cuerdas

29 Marzo 2026 at 00:00
Nuevo episodio de LⱯVØZ DΞ LØ IИVISIBLΞ, un espacio donde lo invisible toma voz y la palabra se convierte en cuidao’, presencia y acción política. Guilherme Facchetti, músico, guitarrista clásico italo-brasileño y artista callejero, comparte una conversación… Leer más

Radio Almaina - Ep 5 – LⱯVØZ DΞ LØ IИVISIBLΞ – La Calle Entre Cuerdas

Monetizar

Lee estos retos asequiblesEs una palabra de moda, aunque seguro que se practicaba incluso antes de inventar las monedas. Todo se quiere monetizar: desde el odio a los inmigrantes hasta la crisis climática (mediante aseguradoras y compensaciones de emisiones), pasando por las zonas protegidas (con caza y turismo) y el apagón de España.

Algunos humanos tienen la obsesión de intentar convertir en dinero cualquier cosa. Si publican fotos o vídeos, quieren cobrar como influencers (mejor en Andorra para pagar menos impuestos, aunque no renuncien a los servicios públicos de España: hospitales, aeropuertos…). Los que escriben ansían publicar libros para ganar mucho. Si cantan, quieren vender canciones. Si pintan, querrán vender cuadros. No todo tiene precio.

Las instituciones también caen en este error. En una zona turistificable, hay que maximizar el negocio sin medir si nuestra gente malvive explotada por la industria turística. Sabemos que el turismo es un negocio que no enriquece a una región, sino que la somete. Ahí están Canarias y Andalucía, destinos entre los más visitados del mundo y, a la vez, también están entre las comunidades más empobrecidas del país.

No es malo intentar ganar dinero. El problema es no pensar en las consecuencias. Y también obsesionarse bajo el influjo de gurús y emprendedores que te digan que «conseguirás todo lo que te propongas», aunque para ello tengas que amargarte la vida como inversión. Emprender está bien, pero es justo reivindicar el placer de actuar sencillamente por algo que pensamos que debe ser hecho. Sin esperar recompensa (al estilo karma yoga).

Hace unos días participé en una plantación de árboles organizada por voluntarios de WWF en Málaga, por la Universidad de Málaga y por el Ayuntamiento de Mijas. Los que fuimos hasta la Sierra de Mijas no pensamos en ganar dinero plantando algarrobos, acebuches, lentiscos y encinas. La mayoría eran jóvenes estudiantes universitarios que, seguramente, no volverán a aquel paraje para disfrutar de los árboles plantados. Es decir, hay personas —muchas de ellas jóvenes— comprometidas con el medioambiente y con hacer cosas que no se van a monetizar. Que sirvan de ejemplo.

De ahí que merezca la pena cuidarse de las obsesiones, para no perdernos, por su culpa, las mejores partes de la vida. Si te gusta escribir, escribe —y publica—; mucho mejor sin pensar en monetizar. Pinta como si no quisieras vender tu obra y baila como si nadie te estuviera mirando. Que nadie compre tu libertad.

♦ No te vayas sin leer algo más:

blogsostenible

Lee estos retos asequibles

Monetizar

Lee estos retos asequiblesEs una palabra de moda, aunque seguro que se practicaba incluso antes de inventar las monedas. Todo se quiere monetizar: desde el odio a los inmigrantes hasta la crisis climática (mediante aseguradoras y compensaciones de emisiones), pasando por las zonas protegidas (con caza y turismo) y el apagón de España.

Algunos humanos tienen la obsesión de intentar convertir en dinero cualquier cosa. Si publican fotos o vídeos, quieren cobrar como influencers (mejor en Andorra para pagar menos impuestos, aunque no renuncien a los servicios públicos de España: hospitales, aeropuertos…). Los que escriben ansían publicar libros para ganar mucho. Si cantan, quieren vender canciones. Si pintan, querrán vender cuadros. No todo tiene precio.

Las instituciones también caen en este error. En una zona turistificable, hay que maximizar el negocio sin medir si nuestra gente malvive explotada por la industria turística. Sabemos que el turismo es un negocio que no enriquece a una región, sino que la somete. Ahí están Canarias y Andalucía, destinos entre los más visitados del mundo y, a la vez, también están entre las comunidades más empobrecidas del país.

No es malo intentar ganar dinero. El problema es no pensar en las consecuencias. Y también obsesionarse bajo el influjo de gurús y emprendedores que te digan que «conseguirás todo lo que te propongas», aunque para ello tengas que amargarte la vida como inversión. Emprender está bien, pero es justo reivindicar el placer de actuar sencillamente por algo que pensamos que debe ser hecho. Sin esperar recompensa (al estilo karma yoga).

Hace unos días participé en una plantación de árboles organizada por voluntarios de WWF en Málaga, por la Universidad de Málaga y por el Ayuntamiento de Mijas. Los que fuimos hasta la Sierra de Mijas no pensamos en ganar dinero plantando algarrobos, acebuches, lentiscos y encinas. La mayoría eran jóvenes estudiantes universitarios que, seguramente, no volverán a aquel paraje para disfrutar de los árboles plantados. Es decir, hay personas —muchas de ellas jóvenes— comprometidas con el medioambiente y con hacer cosas que no se van a monetizar. Que sirvan de ejemplo.

De ahí que merezca la pena cuidarse de las obsesiones, para no perdernos, por su culpa, las mejores partes de la vida. Si te gusta escribir, escribe —y publica—; mucho mejor sin pensar en monetizar. Pinta como si no quisieras vender tu obra y baila como si nadie te estuviera mirando. Que nadie compre tu libertad.

♦ No te vayas sin leer algo más:

Una pintura de otra época por venir

7 Marzo 2026 at 07:01

Este artículo forma parte El Periscopio, el suplemento cultural de la revista La Marea. Puedes conseguir un ejemplar aquí o suscribirte en nuestro kiosco.


El Museo Reina Sofía inauguró hace unos meses una de las exposiciones imperdibles de la temporada, «Máscara y compás», una retrospectiva inmensa de la no menos inmensa pintora gallega Maruja Mallo. La muestra, que primero estuvo expuesta –en una versión reducida– en el Centro Botín de Santander, está llamada a reivindicar una figura fundamental para entender el arte español de las primeras décadas del siglo XX.

En este texto, sin embargo, no me voy a detener a hablar de su pintura, no voy a analizar sus fantásticas Verbenas, ni sus monumentales retratos, ni sus misteriosas y cosmológicas pinturas geométricas. Más allá del innegable valor plástico y estético de su obra hay algo en esta exposición mucho más conmovedor, algo que, en estos tiempos nuestros, se torna imprescindible: la idea de que un mundo nuevo por venir es posible.

Maruja Mallo fue una de las artistas que dio forma a ese nuevo mundo. Un mundo que en la España de entonces había visto su materialización política en la Segunda República. Un nuevo sistema que necesitaba de un lenguaje artístico acorde con esa realidad resplandeciente.


A una humanidad nueva corresponde un arte nuevo porque una revolución artística no se contenta solamente con hallazgos técnicos. El verdadero sentido que hace un arte nuevo integral es, además de un conocimiento científico sólido y de un oficio manual seguro, la aportación de una iconografía para una religión viva, para un nuevo orden.


En la exposición puede verse la fantástica entrevista que Paloma Chamorro le hizo a la artista en 1979 en el programa Imágenes. En un momento de la entrevista vuelve a aflorar esta idea:

–Tú has sido pionera de muchas cosas, también del bikini, ¿no?

–Todo porque nosotros teníamos una intuición de lo que nos gustaba y resulta que lo que nos gustaba era un pronóstico para otra época de devenir, aunque fuera prohibida y mal vista por las familias y la sociedad contemporánea.

Esa esperanza de un futuro «mejor», más luminoso, está constantemente presente en esta exposición. El sentimiento, ese ideal utópico que compartían muchos en los inicios de la década de los años treinta en España y que con la proclamación de la Segunda República pareció, por un brevísimo periodo de tiempo, hacerse realidad. E incluso se mantuvo cuando ya había estallado la guerra. Dice Maruja en esa entrevista con Paloma Chamorro: «[En 1932] yo entonces estaba muy esperanzada por una España muy luminosa, muy renovada».

El mundo en 1930 acababa de atravesar una guerra –la Primera Guerra Mundial– de una magnitud nunca vista hasta ese momento y una crisis económica brutal –la Gran Depresión, que empieza en 1929– que sumió a Europa en un agujero que alimentó al monstruo de los totalitarismos y la nueva guerra. En España, después de la dictadura de Primo de Rivera y el fracaso monárquico de la Restauración, la Segunda República se intuía como un momento de esperanza, de abandonar por fin la oscuridad en la que históricamente había estado sumido el país, de cambio, de progreso, del triunfo de la luz y la razón frente a la superstición y la oscuridad. Toda esa energía está muy presente en esta increíble exposición.


La exposición «Máscara y compás», de Maruja Mallo, puede verse en el Museo Reina Sofía de Madrid hasta el próximo 16 de marzo.

La entrada Una pintura de otra época por venir se publicó primero en lamarea.com.

Arte para transformar la realidad. O la cuenta bancaria.

19 Febrero 2026 at 14:29

14 de febrero

Me gusta el cine de Wim Wenders desde que vi Alicia en las ciudades; me gusta incluso cuando hace películas que en conjunto me parecen fallidas, como ¡Tan lejos, tan cerca! o El hotel del millón de dólares. En todas encuentro momentos que me emocionan o interesan, quizá por su atención a detalles mínimos de lo humano que cobran relieve no solo por lo que dicen y hacen los personajes, sino también por la atmósfera –los encuadres, los colores, los silencios, la música– en la que discurre todo.

No me sorprende sin embargo su declaración sobre la postura de la Berlinale en cuanto al genocidio en Gaza. Al fin y al cabo, su obra apenas se acerca a asuntos sociales y políticos, mucho más centrada en cuestiones estéticas y de eso que, podríamos llamar, aunque sea simplificar un asunto complejo, la emoción individual.

Wim Wenders ha afirmado que la Berlinale debe mantenerse al margen de la política. Lo entiendo: un certamen internacional al que concurren películas de tantos países, de tantas culturas, de tantos sistemas y valores debe ser muy precavido a la hora de pronunciarse sobre cuestiones políticas, también por el riesgo de hacerlo a partir del sesgo de nuestras democracias liberales. Pero hay casos en los que mantenerse al margen de la política significa mantenerse al margen de la humanidad. Gaza es uno de ellos.


El final de la frase es importante. Quizá deberíamos preguntarnos por qué exigimos que festivales e instituciones se pronuncien sobre el genocidio en Gaza –y me parece muy bien que se haga, que nadie me malinterprete– pero no sobre el genocidio en Sudán. Y creo que tampoco se hizo con la misma intensidad cuando tuvo lugar el genocidio en Ruanda.

La respuesta obvia es que sabemos menos de esas zonas del mundo. Pero también podríamos preguntarnos por qué.


18 de febrero

Conversación en unos encuentros culturales. Una vez más sale el tema de la proliferación de escritores y escritoras que parecen más empresas de autopromoción y networking que creadores centrados en su obra. Me consuela que las críticas no vengan solo de gente de más de cincuenta años; también los hay más jóvenes y expresan su rechazo hacia una manera de concebir el arte en la cual este es secundario frente a la tarea de obtener el apoyo y la atención pública. Si no fuese por ellos, tendría la impresión de estar en un grupo de viejos refunfuñando sobre la siguiente generación. Cuento que en un papiro egipcio ya se menciona que los «jóvenes de hoy» no tenían respeto, tema que, cambiando levemente la crítica, ha atravesado los siglos y las civilizaciones.

Pero además sería injusto decir que el automarketing –puede que me acabe de inventar este palabro– y el me placement –venga, sigamos generando anglicismos de mercadotecnia– sean solo iniciativas de creadores jóvenes. Se me ocurre más de uno ya entrado en años que ha aprendido las técnicas con una agilidad sorprendente para su edad.


Por críticos que seamos con él, tendemos a apreciar más el mundo del que venimos que el que llega. Quizá porque hemos olvidado la mayoría de los miedos y malestares pasados –sabemos que los tuvimos, pero las sensaciones se han difuminado– y son más vívidos los que provoca un presente amenazante. Pero el presente siempre ha sido amenazante, en cada tiempo a su manera. La guerra fría, la guerra de Vietnam, la amenaza nuclear en los sesenta y setenta, la crisis del petróleo en los setenta, el desmantelamiento de los sindicatos y el inicio del imperio de un neoliberalismo feroz en los ochenta, las convulsiones en el Este y la guerra en la ex Yugoslavia en los noventa, el atentado contra las Torres Gemelas, guerras en Oriente Próximo, Chernóbil, Fukushima, crisis bancaria a principios de este siglo, y por supuesto los cambios de mentalidad que fue introduciendo la transición de los sistemas del bienestar a una mentalidad de competencia, individualismo y frío social.

Lo malo del presente es que su resolución es incierta, mientras que el pasado, para bien o para mal, ya ha cumplido sus promesas y sus amenazas.


No sé por qué entro en las redes a estas horas de la tarde con lo mal que me sienta. Hoy descubro a mi pesar un vídeo repulsivo de dos políticos de Vox hablando de lo que les gustaría hacer si llegan al poder. Cada vez que la extrema derecha habla del futuro, salen palabras como motosierra, buldócer, lanzallamas. Por sus metáforas los conoceréis.


19 de febrero

Durante un coloquio en Málaga sobre La ética de la crueldad, sale el tema de la insensibilización a la que nos somete la hiperviolencia en las pantallas. Y es verdad que la casquería se ha instalado en ellas de forma ya estomagante, pero pensemos que hace siglo y medio el público acudía a ejecuciones como entretenimiento.

¿Es eso lo que nos insensibiliza, asistir a la violencia en videojuegos, películas, informativos y redes sociales? ¿Es eso lo que nos vuelve indiferentes al dolor ajeno? Puede que todo ello no sea la causa sino el resultado de un sistema que nos empuja a romper los lazos de solidaridad, presentando al «otro» como enemigo, amenaza o, por lo menos, competidor. El arte de cada época refleja el inconsciente colectivo, con sus hegemonías y sus disidencias. Y aunque yo aún creo que el arte cambia la realidad, también creo que la realidad cambia más aún el arte.

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Cuando vayas a un museo, mira si tienen sucios los patrocinadores

Muchos bancos y fondos de inversión están retirando dinero de las petroleras (incluyendo muchas universidades). La llamada desinversión está calando fuerte, bien por motivos ecológicos o económicos. El negocio del petróleo se está hundiendo. Sabemos que lo peor está por llegar y que no tardará. Pero la conciencia ambiental nos pide dar un paso más: no invertir en esas industrias y tampoco aceptar dinero de ellas. Por eso, los principales museos y centros culturales de Ámsterdam no aceptan dinero de las industrias más contaminantes y renuncian al patrocinio de las energías fósiles.

¿Qué pasa con los museos españoles?

Desgraciadamente, una rápida investigación por sus webs revela que hay mucha industria sucia lavando su imagen con patrocinios culturales. Veamos unos pocos ejemplos:

Si no tienes claro el porqué citamos las empresas anteriores como negativas te recomendamos leer esta lista de empresas tóxicas y esta crítica a casi todas las empresas del IBEX-35. Es bien sabido que Endesa es la empresa más contaminante de España y, al parecer, también es la que más dinero dedica en lavar su imagen. Sus clientes aún ignoran que hay empresas más baratas que venden electricidad 100% renovable y que cambiarse es muy fácil, sin ningún inconveniente.

Dan ganas de no ir a esos museos, pero no es eso lo que recomendamos. Sugerimos protestar de forma que se enteren: reclamar en persona, por mail, por teléfono o usar las redes sociales para visibilizar nuestra enérgica protesta. Menciona sus cuentas y enlaza este artículo. Si nos mencionas en Twitter, te haremos RT.

¿Se puede tener coche y estar contra las petroleras?

Tengas o no coche, estar contra las petroleras es lo único sensato. Lo que no es sensato es permitir que industrias tan contaminantes sigan comportándose como si el planeta fuera exclusivamente suyo.

En las manifestaciones por el clima o contra las petroleras se puede criticar a los manifestantes que acuden viajando en coche. Es una crítica legítima, pero poco consistente. Esos manifestantes preferirían, sin duda alguna, no tener que manifestarse aunque ello implicara no poder usar su vehículo privado.

Estar en contra de algo no nos obliga a ser 100% coherentes (aunque eso sería lo ideal). Casi todo el mundo está en contra del maltrato animal y, sin embargo, el porcentaje de veganos es aún muy bajo. ¿Ignorancia? ¿Comodidad? No lo sabemos.

Sugerimos seguir visitando museos, pero os invitamos a informarse sobre los patrocinadores y solicitar que, al menos, no sean las industrias más contaminantes.

♦ Infórmate mejor aún:

🎨El museo @MuseoThyssen acepta como patrocinadores a las empresas más contaminantes de España:
😭Endesa
😭Iberdrola
😭Coca-cola…
🎨Otros museos de Europa desprecian el dinero sucio de empresas sucias:https://t.co/XBNAC2b9Ru

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) October 22, 2020

📗Libro Gris que te quiero verde, de J. Galindo (celebración de los 13 años de Blogsostenible)

«Gris que te quiero verde pretende ser un mapa para esquivar la crisis ecológica y el colapso de nuestra sociedad civilizada»

Portada del libro ecologista GRIS QUE TE QUIERO VERDEEl objetivo del libro es tremendamente ambicioso (como el de Blogsostenible). Lo que está en juego no es (probablemente) el fin de la vida en la tierra, ni el de nuestra propia especie. Lo que podría perderse es lo que permite a nuestras sociedades avanzar. Nos hemos industrializado demasiado y ahora, avanzar significa decrecer. Tal vez, los que menos cambios notarán serán las sociedades menos industrializadas. Si no hacemos nada, los países ricos podrían perder no solo su hegemonía, sino también sus fronteras, sus derechos y su bienestar.

Este libro de Europa Ediciones (2023), con su lenguaje sencillo y directo podría ser parte de un punto de apoyo en el que hacer palanca para aumentar la fuerza en la dirección necesaria.

La epidemia del COVID y el calor del verano han sido pequeños avisos de lo que puede pasar cuando se toquetean a lo loco los controles planetarios. Podemos decidir seguir ignorando lo que dicen científicos y ecologistas. Es una opción, pero también podemos optar por tomar acciones contundentes, aunque ello suponga sacrificios (principalmente a los más acomodados, a los que menos esfuerzo les debiera suponer que, en muchos casos, son también los que más se niegan a perder sus abundantes privilegios). Esos millonarios deben aprender que su impacto ambiental es sencillamente intolerable y que reducir la desigualdad crea sociedades más seguras para ellos, más éticas y, por supuesto, más felices. La ecología y la solidaridad son partes irrenunciables de un camino hacia el mejor futuro posible.

En los 13 años de Blogsostenible se han publicado más de 750 entradas, casi todas ellas por el autor de este libro. Se ha intentado dar una visión resumida y razonada de los distintos temas que debieran preocupar a nuestra sociedad: energía, alimentación, transporte, crisis climática, consumo, economía, bienestar animal, personajes especiales, ecofilosofía, buenas noticias y buenas prácticas… y también libros resumidos que pueden propiciar el cambio que necesitamos hacer. De todo ese material, hemos seleccionado 152 artículos para este libro, 351 páginas en papel reciclado y a letra grande para que sea fácil de leer a cualquier edad. Además, el autor donará todos los beneficios por este libro a proyectos tanto ambientales como humanitarios.

Podrán reprocharnos muchas cosas, pero nosotros intentamos que el mensaje llegue claro y fundamentado, con la fuerza que tenemos y con la que nos prestáis todos nuestros lectores, simpatizantes, fans y curiosos. Gracias por seguirnos también por las redes.

♥ Presentación del libro en Málaga:

  • Fecha: Miércoles, 22 de noviembre de 2023, a las 18 horas.
  • Lugar:  Salón de actos del centro Plaza Montaño, C/ Dos aceras, 23 (junto al vivero de Aulaga, Málaga).
  • Organiza: Aulaga y Blogsostenible.

♥ Otras lecturas de interés:

Resumen de la contraportada del libro ecologista GRIS QUE TE QUIERO VERDE

Miremos al ser humano desde fuera del ser humano: ¿Merecemos ser perdonados?

Lo que proponemos es imposible. Lo sabemos. Pero solo intentarlo nos hará mejores seres humanos. Más humanos. Miremos al ser humano como si no fuéramos miembros de esa especie.

En su libro Ecoanimal, Marta Tafalla sostiene que, a grandes rasgos, la gente suele estar orgullosa de lo que la humanidad ha hecho gracias a la “inteligencia”. Somos violentos, generamos guerras y cometemos genocidios y extinción masiva de especies, pero en cambio, muchos opinan que nos salvamos porque existieron grandes genios como Shakespeare, Cervantes, Miguel Ángel, Mozart, Beethoven o Frida Kahlo.

Tafalla se refería principalmente a la realización estética o artística, pero podríamos también meter aquí a los avances científicos gracias a personajes como Galileo, Newton, Descartes, Pascal, Marie Curie, Einstein, Severo Ochoa, Ramón y Cajal o Margarita Salas, por ejemplo.

Según Tafalla, “no importa cuánto daño causemos, seguimos enamorados de nosotros mismos”. Sin embargo, respecto a la creación artística y científica hay al menos tres razones por las que debemos cuestionar la capacidad del ser humano de crear de forma inteligente, justa y sostenible:

  1. El desastre climático es por culpa del ser humano.La naturaleza es arrasada. Eso demuestra que solo apreciamos lo que nosotros creamos, o bien, que no valoramos la naturaleza de forma general (ni siquiera superficialmente). Los avances científicos y tecnológicos suelen usarse para consumir más y destrozar todo tipo de ecosistemas. Para la ciencia, en general, la naturaleza es más algo a doblegar que algo a conocer. Por eso se modifican genes para que las especies se comporten como nosotros queremos. Por eso se prueban medicamentos y cosméticos en animales generando sufrimientos indecibles. Por eso la tecnología no cesa de investigar cómo exprimir más los recursos naturales para, como dijo De Jouvenel, ser más y más ricos.
  2. Buena parte del arte, al igual que la filosofía o la ciencia, “han servido para legitimar una civilización radicalmente injusta”. En todas las épocas ha habido gente que ha luchado contra las injusticias de todo tipo (esclavitud, racismo, machismo, homofobia, especismo…), pero sus obras no tuvieron la misma repercusión que las obras de los más sumisos. Tafalla denuncia que “un caso paradigmático es la manera como el mundo del arte ha vetado tradicionalmente la creación artística realizada por mujeres” o por artistas de culturas no occidentales. Algo similar puede decirse en la ciencia: ha discriminado a la mujer y, más aún, a los animales. En nombre de un hipotético avance científico se torturan todo tipo de animales, sin compasión. Todo el daño producido a todos los animales en nombre de la ciencia parece ser legítimo por las ventajas para una única especie que se atribuye a sí mismo una superioridad moral inexistente.
  3. No hay interés en una valoración objetiva y ética: El ser humano también destruye o aísla el arte cuando no encaja con sus gustos o cuando el arte critica a los poderosos. Por otra parte, tenemos que denunciar, como hace Harari, que hoy la ciencia está al servicio de quien paga: empresas que buscan su propio beneficio, o gobiernos que valoran los proyectos científicos de forma sesgada por intereses meramente políticos o económicos. No es que la valoración ética sea difícil, es que no hay interés en que se haga (ni en ciencia, ni en tecnología, ni en industrias… ni en eso que se está llamando como nuevas entidades).

¿Puede salvarse a la humanidad de las críticas que nos acusan de destrozar el planeta?¿Deberían salvarse de la crítica los grandes artistas y los mejores científicos? La respuesta es, en general, negativa. Primero, porque muchos artistas y científicos son fichas manipuladas que simplemente han perpetuado los errores. Podrían salvarse de la crítica aquellas personas que han advertido o advierten de los peligros de ciertas obras (artísticas, científicas o de cualquier otra índole). También podrían salvarse de la crítica los pocos que han levantado su voz contra los errores y las injusticias del mundo de su tiempo.

Para Tafalla, es necesario y urgente “dejar de mirarnos tanto el ombligo de nuestras creaciones” y “practicar la humildad. (…) Apreciar la belleza natural exige precisamente renunciar a dominar y poseer”. Así por ejemplo, la caza es un acto principalmente destructivo, porque acaba con el placer de observar un animal vivo, se roba una vida, se genera sufrimiento y se reduce “la riqueza estética de ese animal” y, de hecho, de todo el planeta.

Libro de lectura rápida para entender qué está causando la terrible crisis ambiental global y cómo podemos remediarla.
Libro de lectura rápida para entender qué está causando la terrible crisis ambiental global y cómo podemos remediarla.

Miremos a la humanidad desde fuera de la humanidad: ¿Perdonaría un extraterrestre a la humanidad tras ver sus actos? ¿Perdonaría un cerdo de granja, una vaca lechera o un ratón de laboratorio a la humanidad?

Es hora de pedir perdón y de afrontar cambios sustanciales.

♥ Seguramente, te gustará también leer esto:

¿Y por qué, hijo, quieres ser un fascista?

28 Enero 2026 at 14:53
Por: La Marea

Consigue tu ejemplar en papel o digital en el kiosco de La Marea

Mientras cerrábamos el número 110 de la revista de La Marea, la policía migratoria de Donald Trump tiroteó al enfermero Alex Pretti en Minneapolis. Unos días antes, el ICE había matado ya a Renée Good. Las acciones del presidente de EE. UU. y la inacción de la comunidad internacional están dejando sin palabras a una sociedad que, paradójicamente, mira cada vez más a los líderes ultras. Lo hemos visto en Chile recientemente o, más cerca aún, en Portugal. En España, Ayuso se mueve con soltura y las encuestas pronostican también una amplia subida de Vox. Lo peor es que no es nuevo –ya buscamos en estas mismas páginas hace diez años antídotos de izquierdas–. Y lo aún peor es que va a más.

La Marea 110: Obreros de ultraderecha

Ahí tenemos siempre al Carnaval de Cádiz cantando las mejores crónicas: «Mamá, perdóname, pero yo de mayor quiero ser un fascista». En el dossier de nuestra última revista (con portada de Candela Sierra, premio Nacional de Cómic 2025) tratamos de dar respuesta a todas estas cuestiones, qué lleva a la clase obrera a votar políticas en contra de sus propios intereses. ¿Por qué hay cada vez más obreros de derechas o, como dice el pasodoble de Los hijos de Cádiz, más fascistas modernos? Por un lado, en un reportaje firmado por Guillermo Martínez, contamos con los testimonios de trabajadores y trabajadoras forjados en la izquierda que han terminado virando su voto en los últimos tiempos hacia opciones como Vox. Y, por otro, con entrevistas y análisis de especialistas (Pablo Batalla, Patricia Simón, Sebastiaan Faber, Olivia Carballar, Jorge Dioni López, Barbara Celis, Antonio Avendaño…) que interpretan las causas más profundas del contexto global en el que estamos inmersos. La conciencia de clase ya no es un factor clave en la elección del voto, avisan. Y ridiculizarlos tampoco es la solución.

La Marea 110: Obreros de ultraderecha

Y además…

En este número también nos hemos desplazado a la frontera entre Venezuela y Colombia para tomar el pulso a la doctrina Donroe, ese nuevo viejo orden impuesto desde la Casa Blanca y que sitúa a América Latina, con ánimos redoblados, como su «patio trasero».

Entrevistamos a Hernán Zin, cineasta y reportero con 20 años de experiencia en conflictos armados. Su última película, nominada al Goya, es el documental Todos somos Gaza. Es la segunda parte de Nacido en Gaza (2014) y en ella sigue los pasos, en mitad del genocidio, de tres de los niños (ya adultos) que aparecían en la primera entrega.

La Marea 110: Obreros de ultraderecha

Fieles a nuestra agenda, seguimos cerca del Sáhara Occidental. En esta ocasión nos acercamos a una paradójica realidad: alejados de su mar y de uno de los bancos de pesca más importantes del mundo, el pueblo saharaui cría pescado fresco en una piscifactoría situada en mitad del desierto, cerca de los campamentos de personas refugiadas de Tinduf (Argelia).

La Marea 110: Obreros de ultraderecha

Sin perder de vista la actualidad, tras el trágico accidente de Adamuz y el de Rodalies en Barcelona, ponemos el foco en el impacto que tiene el cambio climático sobre las infraestructuras dedicadas a la movilidad.

Por su parte, nuestro compañero Eduardo Robaina, coordinador de Climática, nos explica qué es y cómo nos afecta la calima, el polvo en suspensión procedente del desierto. En torno a este fenómeno meteorológico ha publicado un foto-libro con imágenes espectaculares.

La Marea 110: Obreros de ultraderecha

Y Bob Pop nos presenta a Víctor, alguien verdaderamente fascinante: recoge ropa de la basura y la reutiliza, con un ojo excelente para combinar prendas y un discurso político muy potente contra la moda del usar y tirar.

La Marea 110. Obreros de ultraderecha: ¿Y por qué, hijo, quieres ser un fascista?

Que no falte la cultura

Como siempre, llevamos temas muy interesantes en nuestra sección cultural, El Periscopio, que en esta ocasión cuenta con una preciosa portada diseñada por Sara Betula (sí, ahora que abundan las ilustraciones instantáneas generadas por IA, nosotras seguimos apostando, más que nunca, por las manos humanas).

Entrevistamos a la canadiense Sophie Deraspe, directora de Hasta la montaña, un bucólico alegato contra las prisas y las pantallitas que nos amargan la existencia. Analizamos el papel subalterno de las mujeres en las películas de romanos. Y publicamos fragmentos del diario personal de la artista Marta Cárdenas.

Como veis, la revista de enero-marzo viene cargada de temas actuales, profundos y sugestivos.

No os la perdáis. Suscribíos. Seguid apoyando el periodismo independiente.

La entrada ¿Y por qué, hijo, quieres ser un fascista? se publicó primero en lamarea.com.

Sobre la paz y el alto el fuego

28 Mayo 2025 at 04:14
Por: JDF

El pasado 7 de mayo asistí a un acto en el Ateneo de Madrid de extraordinaria importancia, “Paz y república”, organizado por la Asociación Civil Milicia y República (ACMYR), que preside la periodista y escritora Enriqueta de la Cruz. El acto fue presentado por Miguel Pastrana, presidente de la Agrupación Ateneísta “Juan Negrín”.

La presencia de la bandera palestina junto a la española en el acto evidenció con fuerza los crímenes sistemáticos del genocidio llevado a cabo por el gobierno sionista de Netanyahu en la Franja de Gaza, horrores cotidianos que el mundo no puede seguir ignorando. Sin olvidarnos de la terrible guerra de Ucrania, en el corazón de Europa, con cientos de miles de victimas a un lado y otro del extenso frente de batalla, mientras seguimos dudando si es posible la paz. #NeverStopTalkingAboutGaza

La destacada participación en el acto de Julio Rodríguez, general del Aire y antiguo Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), autor del libro “Mi patria es la gente”, constituye un hecho de gran relevancia política e histórica. No solo por el cargo que desempeñó como máximo jefe de la cadena de mando militar a las órdenes del Gobierno de España, que también, sino por su valerosa actitud democrática durante el fallido golpe de Estado la tarde noche del 23-F de 1981, siendo aún un joven capitán, piloto de reactores. Una columna de tanques hostiles avanzaba hacia la base aérea de Manises en Valencia, con la evidente intención de asaltarla: fue repelida.

Es un hecho de hondo calado histórico, que sigue oculto tras el opaco régimen del 78, parapetado tras la ley de secretos del Estado de la dictadura, aún vigente, y la inviolabilidad del rey. No obstante, más de veinte años después, Alberto Oliart -ministro de defensa en tiempos convulsos- dejó entrever con sutileza aquella valerosa actuación en la base aérea de Manises, que desbarató el golpe, desdibujada por la niebla del tiempo y las hipotecas del pacto de la Transición.

Participaron, también como conferenciantes, otros comprometidos compañeros por la Paz y la República, como Juan Miguel Fernández, asesor técnico del Tribunal de Cuentas, jubilado, Ángel Pasero, secretario general de Unidad Cívica por la República (UCR), director del programa “La hora de la República” y Mirta Núñez Díaz-Balart, profesora titular del Departamento de Historia de la Comunicación Social en la UCM.

Todas las intervenciones fueron de extraordinario interés, pues trataron con enorme sabiduría asuntos de suma gravedad. Es urgente, por tanto, que nos movilicemos en las calles, contribuyendo a frenar de una vez por todas los horrores de la guerra, del armamentismo y la militarización, que amenazan con extenderse, destruyendo vidas y haciendas, porque mañana será tarde.

El acto tuvo una extraordinaria repercusión. Su éxito quedó corroborado por el numeroso público que abarrotó la sala. Entre los asistentes pude reconocer a compañeros y compañeras del partido político PODEMOS, camaradas del PCE y del PSOE, así como a una destacada personalidad del movimiento memorialista, nuestra querida amiga Elsa Osaba. También numerosos activistas, unidos en su rechazo a las políticas armamentistas y de militarización de la sociedad.

Tampoco faltó la presencia de un periodista histórico, que ocupó importantes cargos en Radio Televisión Española, Alfonso Diez, intrépido corresponsal de guerra en sus años jóvenes y conocido director y presentador de TVE en el programa “La Galería”, actualmente jubilado. Tuve la suerte de conocerlo en los convulsos años de la Transición, honrándome con su amistad.

Nuestro compañero Miguel Pastrana, presidente de la Agrupación Ateneísta “Juan Negrín” y miembro fundador del “Colectivo Anemoi”, es candidato a presidente de la Junta de Gobierno del Ateneo de Madrid en las próximas elecciones del 28 de mayo por Convergencia para la Estabilidad Democrática del Ateneo. Apoyemos, pues, la candidatura de nuestro querido e ilustre compañero: sin duda la opción más coherente con la tradición republicana de nuestra docta casa.

En conclusión, un ejemplar acto republicano, unitario, nada sectario.

Aquí, las intervenciones grabadas:

No pudo asistir, sin embargo, nuestro querido compañero Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército, que fue presidente fundador de ACMYR y es uno de los jóvenes lideres del movimiento de militares por la Paz, miembro destacado del “Colectivo Anemoi”. Sin su generosidad, este acto en la forma en que se desarrolló no habría sido posible, ya que, por sus méritos, le habría correspondido un puesto de honor entre los ponentes.

Por todo ello, alcemos entre todos una muralla, uniendo nuestras manos, como pide en sus versos el poeta cubano Nicolas Guillén (1902-1989).

Para hacer esta muralla,

tráiganme todas las manos:

Los negros, su manos negras,

los blancos, sus blancas manos.”

Manuel Ruiz Robles, portavoz del “Colectivo Anemoi”.

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