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AnteayerSalida Principal

¿Qué es Naturaleza? (2)

Con esta entrada te invitamos a que participes en la encuesta. Tu colaboración contribuirá al estudio de la Naturaleza y no te llevará mucho tiempo.
A continuación se exponen los espacios más representativos:

La selva virgen tropical representa la máxima expresión de la Naturaleza

Selva tropical

Algunos bosques tropicales son tan inaccesibles que la influencia humana es difícilmente perceptible.

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Ecosistema alterado

Puesto que apenas existen espacios vírgenes sobre La Tierra, muchos de los ecosistemas actuales están marcados por la influencia humana.

 

 

Cultivo ecológico

Las huertas que respetan el medio ambiente conservan, del mismo modo, una rica biodiversidad.

 

 

Cultivo intensivo

Los cultivos monoespecíficos tratados con fertilizantes y fitosanitarios acogen una biodiversidad muy baja.

Jardín

En los espacios verdes urbanos la composición en especies está controlada por el ser humano, al igual que las condiciones ambientales.

Espacio urbano

Las ciudades son espacios creados, controlados y directamente influenciados por el ser humano. La biodiversidad en estos entornos es, pues, muy baja.

Selecciona los espacios que consideras que son Naturaleza (multirrespuesta):

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Gracias por participar.
Para seguir estudiando la Naturaleza:

¿Qué es Naturaleza?

La Albufera Valenciana: Paraíso para ver, pero no tocar

Aves de la Albufera (Valencia, España)
Aves de la Albufera (Valencia, España)

La Albufera de Valencia se formó por el aporte de materiales de los ríos Turia al norte, y Júcar al sur, que fueron formando una lengua de tierra (restinga) que crearía una laguna salada. En el siglo XIII la pesca era abundante y se generaban grandes ingresos económicos, que degeneraron con la industrialización de la zona. Desde el siglo XVII, los arrozales fueron comiendo terreno a la laguna, reduciendo su tamaño a una quinta parte aproximadamente.

La actual laguna es Parque Natural protegido, lo que evita que sigan creándose más arrozales. El paisaje de la Albufera es maravilloso para todos los ojos, y son muchos los que así lo han constatado (como Goya, el pintor). Desde la laguna puede verse la capital valenciana. Entre cañaverales y aneas se disfruta también de un espectacular lugar para la observación de aves, con miradores en el centro de visitantes, el cual también ha sufrido recortes, “por la crisis”.

Precioso azul del cielo desde el barco de Jaime
Precioso azul del cielo desde el barco de Jaime

Desde la pedanía de El Palmar se puede tomar un barquito para dar un paseo por el lago. Jaime, el barquero, nos comenta con pena que cuando era pequeño se bañaba detrás del cementerio. Ya no se puede. La industria, los pesticidas y abonos de la agricultura, el plomo de los cazadores de patos, y tantos detergentes que usamos, ha contaminado el barro del fondo con metales pesados y otras sustancias tóxicas. Aún se sigue pescando, lo que se puede, pero el fondo es tóxico (15 millones de m3 de lodos contaminados).

Según Jaime hace 30 años les dijeron que en 30 años estaría recuperado, pero no lo está. La naturaleza tiene su ritmo, y para descontaminar metales pesados su ritmo es lento.

Curiosidades:

  1. Una albufera es una laguna litoral de agua salina o ligeramente salobre. La palabra procede del árabe “al buhaira“, diminutivo de “al bhar“, el mar. En España, tenemos otra en Alcudia (Mallorca) que también es parque natural protegido.
  2. La pesca actual es de lubina, anguila, múgil y cangrejo americano (especie introducida en los años 80). ¿Habrá suficientes controles para garantizar que no están contaminadas estas especies y son aptas para consumo humano?
  3. Entre las aves que pueden verse en la Albufera valenciana hay 90 especies reproductoras habituales, y más de 240 que visitan la laguna habitualmente. Entre ellas están numerosas garzas, charranes, cigüeñelas, patos, cormoranes, somormujos, y el calamón común (Porphyrio porphyrio) recuperado de su extinción en todo el litoral mediterráneo.
  4. En la época de los romanos (siglo II) la laguna tenía 30.000 ha. y ahora sólo tiene 2.837 ha. La causa principal ha sido el cultivo del arroz, introducido por los árabes. Los romanos construyeron un templo dedicado a Diana en una isla de la Albufera. Ese templo estaba situado donde hoy se sitúa la catedral de Valencia.
  5. Cerca de Cullera, en el extremo sur, hay una ermita donde se puede visitar el museo del arroz. En toda la zona preparan un arroz exquisito de variadas formas. Recomendamos la paella vegetariana.
Entre los arrozales de El Palmar (Valencia, España)
Entre los arrozales de El Palmar (Valencia, España)
Embarcadero de El Palmar (Valencia, España)
Embarcadero de El Palmar (Valencia, España)
Observatorio de Aves en el Centro de Información de la Albufera (Valencia, España)
Observatorio de Aves en el Centro de Información de la Albufera (Valencia, España)

La anomalía humana y el mito del derecho a dominar

El mayor error no ha sido industrial.
No ha sido tecnológico.
No ha sido económico.
Ha sido ontológico.

Hemos asumido que tenemos derecho a existir por encima del resto.

No simplemente a existir —que es algo que compartimos con cualquier cosa— sino a hacerlo con prioridad, con privilegio, con supremacía moral. Hemos convertido nuestra presencia en argumento suficiente. Nuestra inteligencia en justificación. Nuestra capacidad técnica en permiso.

Y desde ahí todo se vuelve posible. Se destruye un bosque porque “hace falta”. Se seca un río porque “es necesario”. Se desplaza una especie porque “no queda alternativa”.

La palabra cambia. El fondo no.

Lo que subyace siempre es la misma convicción silenciosa: que nuestra continuidad vale más.

El espejismo del desarrollo sostenible

Se habla de desarrollo sostenible como si fuera una fórmula neutral, casi matemática. Como si bastara con ajustar variables: menos emisiones, más eficiencia, mejores tecnologías… Pero hay una pregunta que rara vez se formula: ¿Puede ser sostenible una especie que se ha declarado superior?

El problema no es la técnica. Es la jerarquía. Mientras el ser humano se sitúe fuera del sistema vivo y se otorgue el papel de gestor, árbitro o salvador, cualquier modelo seguirá siendo extractivo, aunque lo pintemos de verde (greenwashing). Cambiar combustibles no cambia la lógica. Cambiar etiquetas no cambia la estructura mental.

Si el objetivo sigue siendo mantener el mismo volumen de expansión, el mismo nivel de intervención y la misma escala de control, no hay transformación real. Solo optimización del impacto. Y optimizar el daño no es lo mismo que dejar de causarlo.

La idea del derecho

Hablamos constantemente de derechos humanos, pero casi nunca hablamos del derecho del bosque a seguir siendo bosque; del derecho del río a fluir sin canalización; del derecho del territorio a no ser fragmentado. ¿Por qué?

Porque en el fondo seguimos creyendo que los demás existen en función de nosotros. Que su valor es condicional. Que su continuidad depende de nuestra evaluación.

Eso no es convivencia. Es administración. Y la administración siempre implica poder.

La anomalía

Durante millones de años, la vida en la Tierra se organizó sin jerarquías morales entre especies. Depredación, cooperación, equilibrio, colapso y regeneración formaban parte de un mismo tejido dinámico. Ninguna especie necesitó declararse superior para sobrevivir.

Solo una ha construido un sistema entero basado en esa idea. Eso nos convierte en una anomalía. No por existir, sino por haber roto la proporcionalidad.

La naturaleza no funciona bajo el principio de supremacía. Funciona bajo el principio de equilibrio dinámico. Cuando una población crece por encima de la capacidad del entorno, el sistema corrige. No por castigo, no por moralidad, sino por ajuste.

Siempre ha sido así. Pensar que estamos fuera de esa ley es una ilusión reciente. Y peligrosa.

Corrección

La Tierra no necesita que la salvemos. No necesita nuestra compasión ni nuestra gestión. Los sistemas vivos tienden a reorganizarse. A veces con nosotros. A veces sin nosotros.

El equilibrio no es una promesa amable. Es una consecuencia.

Si una especie altera demasiado el conjunto, el conjunto responde. No desde la venganza, sino desde la física básica de la vida. Negar esto no nos protege.

Aceptar que no tenemos derecho a existir por encima del resto no es autoflagelación ni misantropía. Es recuperar la proporción. Es entender que formar parte no significa dominar.

La verdadera ruptura no fue la industrialización. Fue el momento en el que decidimos que nuestra continuidad justificaba cualquier coste externo. Ahí empezó la desconexión.

Y mientras sigamos llamando progreso a la expansión ilimitada de una sola especie, el conflicto no será técnico. Será estructural. No se trata de odiar lo humano. Se trata de abandonar la idea de excepción.

No somos propietarios del planeta. No somos su finalidad. No somos su razón de ser. Somos una parte. Y cualquier parte que olvida eso termina siendo corregida. No por ideología. Por equilibrio.

David Orgaz Barreno
Bloguero en Voces de la tierra sagrada

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invitadoespecial

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El mayor error no ha sido industrial.
No ha sido tecnológico.
No ha sido económico.
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Hemos asumido que tenemos derecho a existir por encima del resto.

No simplemente a existir —que es algo que compartimos con cualquier cosa— sino a hacerlo con prioridad, con privilegio, con supremacía moral. Hemos convertido nuestra presencia en argumento suficiente. Nuestra inteligencia en justificación. Nuestra capacidad técnica en permiso.

Y desde ahí todo se vuelve posible. Se destruye un bosque porque “hace falta”. Se seca un río porque “es necesario”. Se desplaza una especie porque “no queda alternativa”.

La palabra cambia. El fondo no.

Lo que subyace siempre es la misma convicción silenciosa: que nuestra continuidad vale más.

El espejismo del desarrollo sostenible

Se habla de desarrollo sostenible como si fuera una fórmula neutral, casi matemática. Como si bastara con ajustar variables: menos emisiones, más eficiencia, mejores tecnologías… Pero hay una pregunta que rara vez se formula: ¿Puede ser sostenible una especie que se ha declarado superior?

El problema no es la técnica. Es la jerarquía. Mientras el ser humano se sitúe fuera del sistema vivo y se otorgue el papel de gestor, árbitro o salvador, cualquier modelo seguirá siendo extractivo, aunque lo pintemos de verde (greenwashing). Cambiar combustibles no cambia la lógica. Cambiar etiquetas no cambia la estructura mental.

Si el objetivo sigue siendo mantener el mismo volumen de expansión, el mismo nivel de intervención y la misma escala de control, no hay transformación real. Solo optimización del impacto. Y optimizar el daño no es lo mismo que dejar de causarlo.

La idea del derecho

Hablamos constantemente de derechos humanos, pero casi nunca hablamos del derecho del bosque a seguir siendo bosque; del derecho del río a fluir sin canalización; del derecho del territorio a no ser fragmentado. ¿Por qué?

Porque en el fondo seguimos creyendo que los demás existen en función de nosotros. Que su valor es condicional. Que su continuidad depende de nuestra evaluación.

Eso no es convivencia. Es administración. Y la administración siempre implica poder.

La anomalía

Durante millones de años, la vida en la Tierra se organizó sin jerarquías morales entre especies. Depredación, cooperación, equilibrio, colapso y regeneración formaban parte de un mismo tejido dinámico. Ninguna especie necesitó declararse superior para sobrevivir.

Solo una ha construido un sistema entero basado en esa idea. Eso nos convierte en una anomalía. No por existir, sino por haber roto la proporcionalidad.

La naturaleza no funciona bajo el principio de supremacía. Funciona bajo el principio de equilibrio dinámico. Cuando una población crece por encima de la capacidad del entorno, el sistema corrige. No por castigo, no por moralidad, sino por ajuste.

Siempre ha sido así. Pensar que estamos fuera de esa ley es una ilusión reciente. Y peligrosa.

Corrección

La Tierra no necesita que la salvemos. No necesita nuestra compasión ni nuestra gestión. Los sistemas vivos tienden a reorganizarse. A veces con nosotros. A veces sin nosotros.

El equilibrio no es una promesa amable. Es una consecuencia.

Si una especie altera demasiado el conjunto, el conjunto responde. No desde la venganza, sino desde la física básica de la vida. Negar esto no nos protege.

Aceptar que no tenemos derecho a existir por encima del resto no es autoflagelación ni misantropía. Es recuperar la proporción. Es entender que formar parte no significa dominar.

La verdadera ruptura no fue la industrialización. Fue el momento en el que decidimos que nuestra continuidad justificaba cualquier coste externo. Ahí empezó la desconexión.

Y mientras sigamos llamando progreso a la expansión ilimitada de una sola especie, el conflicto no será técnico. Será estructural. No se trata de odiar lo humano. Se trata de abandonar la idea de excepción.

No somos propietarios del planeta. No somos su finalidad. No somos su razón de ser. Somos una parte. Y cualquier parte que olvida eso termina siendo corregida. No por ideología. Por equilibrio.

David Orgaz Barreno
Bloguero en Voces de la tierra sagrada

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Ecologistas en Acción apoya la inclusión en el LESRPE de la anguila para asegurar su protección

16 Febrero 2026 at 14:35
  • La organización ecologista reclama a las comunidades autónomas que en la reunión del Comité de Flora y Fauna Silvestre, prevista para el 17 de febrero, apoyen la declaración de la anguila como especie “en peligro de extinción” dentro del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE), como paso imprescindible para la recuperación de sus poblaciones.
  • La anguila europea (Anguilla anguilla) fue declarada “en peligro crítico de extinción” por la UICN en 2008, por lo que requiere una protección estricta desde hace mucho tiempo, con medidas como la veda total de pesca, tanto en fase adulta como el alevín (la angula).

La anguila europea es la especie de pez que ha sufrido una regresión más severa durante las últimas décadas en la península ibérica. El reclutamiento de nuevos ejemplares de anguila ha sufrido un extraordinario y rápido declive en toda su área de distribución europea desde 1980, alcanzando en el presente siglo un mínimo histórico con valores de entre 1 % y 5 % de los existentes hace 50 años. En la península ibérica ha perdido el 80 % del área de distribución que ocupaba.

El Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) aconseja, desde hace años, que se aplique el criterio de precaución a la anguila europea, lo que implica cero capturas en todos los edades de la especie, tanto angulas como anguilas, así como la  eliminación de todos los impactos antropogénicos que disminuyen la producción y migración hacia el mar de las anguilas adultas. Hay que tener en cuenta que la anguila es una especie migratoria que desova en el mar de los Sargazos, cerca del Golfo de México. Las larvas migran hacia las costas europeas, remontando los ríos donde maduran, para volver de adultas otra vez al mar a reproducirse.

Las causas fundamentales del declive de las poblaciones de anguilas son la proliferación de barreras —que les impide remontar los ríos— y la presión pesquera sobre la especie, tanto legal como ilegal. Su pesca y consumo es un negocio muy lucrativo por su alto valor económico, y genera una presión enorme sobre la viabilidad de la especie. “No es comprensible que en el Estado español se siga permitiendo la pesca de una especie en peligro de extinción, sería como autorizar la caza de linces o águilas imperiales”, afirman desde la organización ecologista.

Actualmente hay comunidades autónomas, como Asturies, Cantabria, Catalunya, Galiza y País Valencià, que siguen permitiendo la pesca de las angulas. Otras, en cambio,  ya han vedado sus capturas:  Andalucía (en 2010), Baleares (2022) y Euskadi (2025).

Por ello, Ecologistas en Acción apoya la propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de incluir la anguila europea en el listado LESRPE y en el Catálogo Español de Especies Amenazadas en la categoría de “en peligro de extinción”para prohibir así su pesca en todo el país. El Comité Científico avala esta propuesta, además de que existe un consenso generalizado en la literatura científica sobre el estado crítico de la población de anguila europea, que se encuentra fuera de los límites biológicos de seguridad.

Sin embargo, la pesca no es la única amenaza que sufre la especie. Además de esta medida, la organización ecologista propone la aprobación de un plan de recuperación de la anguila, que incluya la eliminación de las barreras existentes en su periplo migratorio; la instalación de rutas seguras para su paso, estableciendo para ello caudales ambientales mínimos que garanticen de manera continuada el desplazamiento de la especie a lo largo del curso fluvial; y la mejora de su hábitat y de la calidad de las aguas de los ríos y estuarios.

Por último, Ecologistas en Acción valora especialmente la actitud de un importante grupo de profesionales de la cocina de reconocido prestigio que han renunciado a cocinar angulas y están apoyando la prohibición de su pesca para poder contribuir a la recuperación de sus poblaciones.

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Denuncian una visita sesgada del Parlamento Europeo a Almaraz y Cabañeros

13 Febrero 2026 at 13:49
  • Una delegación del Parlamento Europeo visitará el Parque Nacional de Cabañeros y la central nuclear de Almaraz el 16 y 17 de febrero.
  • La delegación excluye a organizaciones ecologistas y carece de pluralidad política, territorial y de género.
  • Ecologistas en Acción denuncia el uso partidista de los órganos del Parlamento Europeo.

Una delegación de eurodiputados visitará la central nuclear de Almaraz y el Parque Nacional de Cabañeros entre el 16 y el 17 de febrero. Sobre el papel, la visita pretende recoger información de primera mano y equilibrada y completa sobre las implicaciones del cierre de Almaraz y una denuncia sobre el efecto de la ausencia de caza en Cabañeros.

Ecologistas en Acción denuncia el carácter sesgado y partidista de esta visita, que rompe con la tradición de pluralidad, respeto a los procesos democráticos y a las competencias de las diferentes administraciones.

En primer lugar, esta delegación, está formada exclusivamente por hombres, con una clara mayoría de representantes de ultraderecha y de un mismo país, sin cumplir criterios básicos de pluralidad política, territorial ni de género.

La visita se produce en el marco de peticiones ya evaluadas por la Comisión Europea. La referida al Parque Nacional de Cabañeros, la Comisión ha emitido un informe en el que concluye que no ve razones para tomar acciones desde una institución europea. Por otro lado, Miguel Ángel Hernández, portavoz de Ecologistas en Acción de Toledo, añade: “La actividad cinegética que se ha venido desarrollando hasta diciembre de 2020 ha generado impactos que todavía son evidentes en el terreno y en la situación de los ungulados en el parque nacional”.

En el caso de Almaraz, la Comisión aún no ha enviado su respuesta oficial por escrito, aunque ya adelantó que la decisión sobre su cierre corresponde al Gobierno de España y se ajusta a la normativa europea.

“Hasta ahora, siempre habíamos visto como las peticiones se cerraban cuando la Comisión dictaminaba que no había caso. Aquí hay una clara intención de mantenerla para ejercer presión política, sin ninguna razón técnica”, explica Nuria Blázquez, responsable de Internacional de Ecologistas en Acción.

Pese a ello, se ha decidido organizar una de las dos únicas visitas que organiza cada semestre la comisión de peticiones, un hecho excepcional que indica la preocupante instrumentalización política.

Ecologistas en Acción lamenta, además, que en esta ocasión no se haya invitado a las organizaciones ecologistas, rompiendo con la práctica habitual de escuchar a todas las partes implicadas.

“Han convertido la comisión de peticiones en un chiringuito al servicio de sus intereses políticos, en lugar de la puerta de entrada de demandas de la ciudadanía que solía ser”, declara Julio César Pintos, portavoz de Ecologistas en Acción en Extremadura.

Desde Ecologistas en Acción se reclama al Parlamento Europeo transparencia, rigor y equilibrio en sus investigaciones, especialmente en asuntos tan sensibles como la energía nuclear y la protección de los espacios naturales.

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La UE, señalada por favorecer a quienes dañan el medio ambiente

12 Febrero 2026 at 12:52
  • Los líderes de la Unión Europea se reúnen para hablar de “competitividad”, bajo la presión del mayor ‘lobby’ empresarial europeo.
  • Ecologistas en Acción denuncia que se está utilizando este concepto como excusa para debilitar la protección de las personas y de la naturaleza.

(c) Martin Corlazzoli

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, reúne hoy en un retiro informal, en un castillo cercano a Bruselas, a los jefes de Estado y de Gobierno de la UE. El encuentro tiene como objetivo debatir sobre la competitividad de la Unión.

La reunión se celebra en el momento en el que se han anunciado numerosas propuestas legislativas para reducir la protección ambiental, social y de salud de la población europea. Ya hay aprobados o en tramitación diez paquetes de recortes a la legislación que protege el medio ambiente y la salud de las personas. Ecologistas en Acción se suma a las principales organizaciones ambientales europeas para denunciar que, con estas acciones, la UE está favoreciendo a las empresas más contaminantes en detrimento de los derechos, la seguridad y la calidad de vida de la ciudadanía.

“Llevamos un año de recortes en las normas ambientales. Las instituciones europeas están debilitando leyes que costaron muchos años y esfuerzo aprobar. Estas decisiones benefician a las grandes empresas, a menudo por encima de la salud de las personas, como en el caso de la regulación de sustancias tóxicas”, ha señalado Erika González Briz coordinadora de Ecologistas en Acción. Este encuentro estará fuertemente condicionado por la presencia de los principales lobbies empresariales de Europa (BusinessEurope), aquellas corporaciones más interesadas en acabar con la regulación que protege a las personas y al medio ambiente, según han señalado las organizaciones ambientales en Bruselas.

La coalición europea Hands Off Nature (“Quitad vuestras manos de la naturaleza”), formada por varias organizaciones europeas, entre las que se cuenta Ecologistas en Acción, considera que esta deriva de desregulación ambiental no responde a las preocupaciones reales de la ciudadanía, como el aumento del coste de la vida, la seguridad o los desastres provocados por el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

De hecho, el rechazo social va en aumento. En poco más de una semana, estas organizaciones han reunido 177.000 firmas para exigir que no se debiliten las leyes medioambientales.

“Mientras la ciudadanía reclama aire limpio, espacios naturales sanos, agua segura y un futuro estable, los líderes europeos están dando marcha atrás y cediendo a las presiones de los contaminantes”, ha denunciado Nuria Blázquez, responsable internacional de la organización.

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Las organizaciones ambientales alertan del preocupante retroceso que suponen las actuales reformas legislativas en la protección del medio ambiente

10 Febrero 2026 at 12:35

  • Los proyectos de Ley de Montes y de Ley para la Gestión Ambiental de Andalucía (LEGAM) actualmente en tramitación parlamentaria suponen un grave retroceso para la protección de medio ambiente.

Las organizaciones Ecologistas en Acción, Greenpeace y SEO/BirdLife han expresado su profunda preocupación ante el retroceso que puede suponer para la protección del medio ambiente en Andalucía los contenidos de los proyectos de Ley de Montes y de Ley para la Gestión Ambiental de Andalucía (LEGAM). Actualmente se encuentran en tramitación parlamentaria, textos que se han remitido a la Comisión de Sostenibilidad y Medio Ambiente para su tramitación por el procedimiento de urgencia, según consta en el Boletín Oficial del Parlamento de Andalucía del 14 de noviembre de 2025. Las organizaciones consideran que esta forma de tramitación acelerada impide el debate necesario que debe preceder la aprobación de normas de gran impacto territorial, ecológico y social.

En el caso de la Ley de Montes, preocupa que su redactado permita descatalogaciones, ocupaciones prolongadas y cambios de uso del suelo que reducen la protección histórica del patrimonio forestal público y a procesos de privatización funcional, o a permitir usos incompatibles con las funciones ecológicas del monte. Además, la norma no incorpora con ambición los avances esenciales necesarios en materia de prevención estructural de incendios, de restauración ecológica, de protección de bosques maduros o de conectividad ecológica, todos ellos elementos clave en un escenario de mayor riesgo climático y creciente vulnerabilidad de los montes andaluces.

En cuanto a la Ley para la Gestión Ambiental de Andalucía (LEGAM), las organizaciones advierten que algunos de los planteamientos que incorpora implican una reducción drástica del alcance y rigor del sistema de control y prevención ambiental. Tanto la denominada Autorización Ambiental Simplificada (AAS) como la ampliación de procedimientos abreviados suponen una disminución de evaluaciones completas, abriendo la puerta a la externalización de funciones esenciales de control e inspección ambiental.

Tales cambios pueden comprometer la capacidad de la Administración para garantizar los niveles adecuados de protección en ámbitos especialmente sensibles, como el agua, la biodiversidad o la evaluación de impacto, además de alejarse de los principios de precaución, de prevención, y no deterioro exigidos por la normativa estatal y europea.

Las organizaciones firmantes subrayan también la importancia de asegurar una adecuada integración entre la política ambiental y la gestión del agua, ausente en la nueva LEGAM, una integración que es especialmente necesaria en una comunidad autónoma que, como la andaluza, está sometida a sequías estructurales y que presenta la mayoría de sus masas de agua en estado deficiente o malo.

Gestión forestal efectiva

Asimismo, las organizaciones recuerdan que muchos montes públicos andaluces son de titularidad municipal, y que sin apoyo técnico y financiero suficiente —lo que no está previsto adecuadamente en el texto actual— será difícil garantizar una gestión forestal efectiva a escala local.

En conjunto, las propuestas normativas contribuirán a dibujar un escenario de preocupante desregulación y de regresión del control ambiental, que se verá agravado por la tramitación acelerada de dos leyes complejas y de largo alcance. Andalucía afronta desafíos ambientales de enorme envergadura: incendios cada vez más severos, pérdida de biodiversidad, presión urbanística y los efectos del cambio climático, que ya está transformando el territorio. En este contexto, cualquier debilitamiento de las garantías ambientales supone un riesgo que la comunidad autónoma no puede permitirse.

Ecologistas en Acción, Greenpeace y SEO/BirdLife entienden que la participación pública en el debate y tramitación de textos legislativos no puede ser un mero trámite, y reiteran su disposición a colaborar con el Parlamento y con el Gobierno andaluz para mejorar estas leyes. Las organizaciones insisten en la necesidad de reforzar la protección de los montes públicos, consolidar un sistema de evaluación ambiental robusto e integrar plenamente las exigencias científicas y europeas en materia de biodiversidad, agua y clima.

Andalucía cuenta con un patrimonio natural excepcional. Para conservarlo, restaurarlo y fortalecer su resiliencia frente a los desafíos presentes y futuros, las organizaciones instan a que la actualización normativa se oriente a incrementar las garantías ambientales, nunca a reducirlas, y a que su tramitación refleje la relevancia y complejidad de las materias que van a regular estas leyes.

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La coalición Hands Off Nature lanza una nueva campaña contra el retroceso de las normativas ambientales europeas

2 Febrero 2026 at 10:20
  • Se abre una nueva campaña de firmas para que la ciudadanía pueda mostrar su apoyo y exigir que las leyes de la naturaleza no se toquen ni se ponga en riesgo la salud del planeta ni la de los seres humanos.
  • La coalición Hands Off Nature, integrada por organizaciones de la sociedad civil europeas comprometidas con la defensa de la naturaleza, presenta una nueva fase de la campaña conjunta para frenar los intentos de debilitar las leyes ambientales de la UE.
  • En estos momentos está en peligro, entre otras normativas, la Directiva Marco de Agua, lo que supondría un gran retroceso en la protección de ríos, acuíferos, humedales y zonas costeras.
  • El pasado otoño la campaña logró casi 200.000 apoyos en apenas diez días instando a la Comisión Europea a poner fin al retroceso de las normativas ambientales europeas. 

La coalición Hands Off Nature, formada en España por ClientEarth, Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife y WWF, muestra su preocupación ante las propuestas de debilitar la normativa ambiental que se siguen promoviendo desde instituciones europeas. Las organizaciones denuncian que estos pasos atrás pueden erosionar las protecciones clave construidas durante décadas, que sostienen los procesos ecosistémicos esenciales para la vida humana y los espacios naturales.

La Comisión Europea publicó el octavo paquete ómnibus para “favorecer la competitividad y eliminar exigencias ambientales” pero estos cambios solo favorecen a las grandes empresas Pese a ello, está empeñada en provocar un gravísimo retroceso en la normativa ambiental, por ejemplo:

  • Acelerando las evaluaciones ambientales de proyectos de infraestructuras, lo que supondría autorizar proyectos con graves y negativos impactos ambientales, sin las garantías de una adecuada evaluación.
  • Modificando la Directiva sobre emisiones industriales y ganaderas, eliminando la exigencia del inventario de productos químicos y los inventarios e indicaciones de los planes de transformación.
  • Eliminando la necesidad de informar sobre sustancias peligrosas impuesta por la Directiva Marco de Residuos, además de exonerar de responsabilidad a las empresas productoras.

Son especialmente graves los cambios que podrían debilitar leyes que afectan directamente a la protección del agua y hábitats acuáticos, con impactos para los humedales y la biodiversidad, así como las comunidades humanas, que dependen de ellos.

En este contexto, la Directiva Marco del Agua está en riesgo. Estos procesos abren la puerta a una reducción de obligaciones, controles y salvaguardas que han sido esenciales para mejorar la calidad y cantidad de las aguas, proteger los ecosistemas acuáticos y garantizar el acceso al agua en condiciones seguras para las personas.

La coalición subraya que debilitar esta directiva supondría un gran retroceso en la protección de los ecosistemas acuáticos como ríos, acuíferos, humedales y zonas costeras. Asimismo, se vería comprometida tanto la biodiversidad como la resiliencia frente a la contaminación, la sobreexplotación, la escasez hídrica y los impactos del cambio climático, en un contexto en el que la presión sobre los recursos hídricos no deja de aumentar.

El pasado mes de septiembre la coalición logró con su campaña, en apenas diez días, casi 200.000 firmas de apoyo de la ciudadanía europea. La campaña logró mandar un mensaje claro a la Comisión Europea, instándola a frenar el retroceso en las leyes ambientales. En esta segunda fase, se pide un nuevo impulso al blindaje de las normativas europeas y se anima a la ciudadanía a participar firmando la petición.

La campaña insiste en que:

  • Los beneficios que los ecosistemas proveen a la naturaleza y los seres humanos están en riesgo, siendo necesario aplicar y mejorar la normativa existente en vez de debilitarla.
  • Las protecciones en vigor no requieren un debilitamiento, sino mejor implementación y cumplimiento reforzado.
  • La participación ciudadana informada es esencial para que cualquier reforma normativa respete tanto la ciencia como los derechos humanos a un medio ambiente sano.
Firma ahora


En Europa la coalición está formada por BirdLife Europe, ClientEarth, EEB, de la que forma parte Ecologistas en Acción, y WWF UE. 

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Celebrada nuestra XXV Asamblea de la federación provincial en Jerez

31 Enero 2026 at 13:13
Por: Cádiz
  • La Asamblea congregó a representantes de las asociaciones federadas en Ecologistas en Acción de Cádiz para hacer balance del año 2025 y planificar este año 2026 durante el sábado 31 de enero en Jerez.
  • Durante la Asamblea se dio las gracias a Ecologistas en Acción de Jerez, como asociación anfitriona este año, la cual tiene, entre sus principales proyectos, la creación de un sendero fluvial por el Guadalete.

En la Asamblea anual de la Federación Provincial de Ecologistas en Acción de Cádiz se revisó el ingente trabajo realizado durante el pasado año 2025 y se planificó los importantes retos a afrontar durante este año 2026, tanto por las asociaciones federadas como por las áreas temáticas, con el objetivo de trabajar de forma coordinada en la defensa del medio ambiente, el pacifismo y el interés general.

Durante la Asamblea se presentaron los proyectos más destacados, como nuestro tradicional viaje a Marruecos en Semana Santa para conocer sus espacios naturales o el voluntariado “Salvemos al chorlitejo patinegro”. También se hizo un repaso de los asuntos judiciales en curso, siendo ni más ni menos que un total de 32 recursos contencioso-administrativos y una causa penal.

Además, se ratificó la decisión de abandonar temporalmente el Consejo Provincial de Medio Ambiente y Biodiversidad, ante el bloqueo del Delegado Territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente en Cádiz, Óscar Curtido (PP), para debatir asuntos medioambientales que son cruciales como los relativos a residuos, energía y Cambio Climático. A raíz de ello, ya hemos solicitado su cese a la Consejera por la inoperancia a la que ha sometido al máximo órgano de participación ciudadana de la Junta de Andalucía en Cádiz en materia medioambiental.

Como no podía ser de otra manera, en la Asamblea se acordó mantener la participación en acciones anuales como las marchas por la recuperación de la Laguna de La Janda y por el Día de las Vías Pecuarias y los Caminos Públicos (este año será el 22 de marzo en la Sierra de Grazalema), así como apoyar cuantas concentraciones por Palestina se sigan convocando. Asimismo, también se acordó mantener la histórica campaña de Banderas Negras para denunciar el mal estado de nuestro litoral, ya sea por vertidos o desparrame urbanístico.

Una de las tareas principales de cara al plan de trabajo para este año 2026 es seguir presionando a los ayuntamientos en el cumplimiento de las leyes de transición ecológica, donde se incluyen aspectos cruciales como la elaboración y ejecución de los Planes Municipales contra el Cambio Climático; los Planes de Movilidad Urbana Sostenible y Zonas de Bajas Emisiones; la adecuada recogida separada de biorresiduos (materia orgánica), ya sea con el sistema de puerta a puerta o la instalación del contenedor marrón con control de usuario; etc. También en este sentido que los ayuntamientos lleven a cabo una gestión correcta del arbolado urbano y con una ordenanza ejemplar por la que regirse.

Otras cuestiones a destacar es que se seguirá reclamando la planificación -ausente hasta ahora y ya va muy tarde- en el despliegue de las energías renovables para evitar daños en la biodiversidad y el paisaje, y que se continuará el trabajo en las alegaciones a la revisión del Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), a presentarse por la Federación de Ecologistas en Acción de Andalucía.

Mientras que, entre los aspectos organizativos, se informó del traslado del local de nuestra sede provincial, ubicada en Puerto Real, a un nuevo local en mejores condiciones, también en la ciudad puertorrealeña (concretamente, en la Calle Estuario, en la zona de Marina de la Bahía), lo que es de agradecer a su ayuntamiento por la cesión. Ya por último, en la Asamblea se procedió a aprobar la revisión de nuestros Estatutos para, entre otros asuntos, ampliar los objetivos y adaptarnos a una realidad en continuo cambio.

En definitiva, una Asamblea muy intensa para seguir impulsando el trabajo que llevamos realizando desde hace un cuarto de siglo por un mundo más justo en lo ambiental y en lo social, y todo de forma voluntaria e independiente.

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Peligro de deslizamientos e inundaciones por las instalaciones fotovoltaicas en Víznar

31 Enero 2026 at 11:39
Por: Granada

  • Reclamamos la dimisión de los delegados  de las Áreas de Industria, Minas y Energía de la Junta de Andalucía por permitir estos destrozos. 

Ecologistas en Acción está consultando con sus abogados y planteando la posibilidad de acudir a la Fiscalía de Medio Ambiente para denunciar el estado de deterioro en que se encuentra el Barranco de San Jeronimo en el término municipal de Víznar.

Ecologistas presentará denuncia al Juzgado de Instrucción por presunto delito ambiental cometido por la empresa Brazatortas S.L. promotora de la Planta Fotovoltaica Fargue I y su línea de evacuación.

Según Miguel Esteban, responsable del Área de Ordenación del Territorio de Ecologistas en Granada, hay una dejación absoluta de sus funciones por parte de las administraciones competentes tanto del Área de energía, como de la delegación de Industria y Minas, y de sus responsables, Gumersindo Carlos Fernández Casas y Fernando Machado Gallas.

El principal impacto de la construcción de la planta fotovoltaica sobre el régimen hidrológico se produce principalmente por el sellado de las superficies por los paneles fotovoltaicos, lo que provoca un aumento de la escorrentía superficial y provoca procesos de erosión.

Un estudio técnico demuestra el efecto de la planta fotovoltaica por el sellado de superficie que suponen las instalaciones de los paneles fotovoltaicas sobre el drenaje superficial y el aumento de los caudales pluviales y procesos erosivos, lo que conlleva, como han demostrado las últimas abundantes lluvias, que se produzcan deslizamientos en dichos barrancos y se incremente el riesgo de inundaciones en las zonas colindantes, especialmente en la cuenca del Barranco de San Jeronimo que amenaza especialmente a la zona urbana de Maracena poniendo en peligro a la población.

Los procesos de erosión en la zona están siendo extremadamente graves. En estos últimos meses se han movilizado cientos de toneladas de suelo, que han generado multitud de cárcavas que en algunas zonas llegan a superar los cinco metros de profundidad. Estos procesos están generando graves riesgos de desprendimientos en masa, están aterrando brutalmente el cauce y degradando de forma severa la vegetación del barranco de San Jerónimo, aumentando así aún más el peligro de inundación para las zonas urbanas de Maracena.

Tras haber tenido una reunión con el jefe Servicio de Protección Ambiental Manuel Romero Gómez, así como con la Secretaria General Provincial, Paloma Aránzazu de Pablos García-Chicano de la Junta de Andalucía, nos congratulamos de haber intentado mantener una comunicación fluida con la Administración con el objetivo de no bajar la guardia ante la empresa promotora del proyecto con el objetivo de una paralización cautelarmente de las obras.

Así mismo queremos hacer constar que Ecologistas en Acción Granada se persona como parte interesada en el procedimiento que se está tramitando en la Delegación de Industria Minas y Energía referente a la “Planta Solar Fotovoltaica Fargue I y su línea de evacuación” sita en los términos municipales de Víznar y Granada (GRANADA FOTOVOLTAICA BRAZATORTAS, S.L. con NIF B19637636).

Queremos manifestar y recordar al señor Delegado responsable de dicha área, Gumersindo Carlos Fernández Casas, su obligación de dar traslado de toda la documentación que dicha empresa haya aportado en el marco del expediente. Criticamos una vez más la falta de transparencia por no facilitar esta información, a pesar de haberles solicitado estas informaciones durante la reunión mantenida con fecha 11 de diciembre del 2025, y habiendo presentado varios escritos, hasta la fecha sin haber recibido respuesta alguna.

Esperamos con esto, incidir en la importancia de la colaboración entre Delegaciones, asociaciones y ciudadanía en general dado que no podemos perder de vista las tremendas consecuencias del cambio climático y las acciones equivocadas sobre numerosas áreas de nuestro territorio.

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Repensar nuestra relación con la naturaleza

El modelo actual de “sostenibilidad” es insuficiente. Durante las últimas décadas se ha producido un avance indudable en la conciencia ambiental. Hoy hablamos de biodiversidad, de cambio climático, de límites planetarios, de huella ecológica y de economía circular con una naturalidad impensable hace cincuenta años. Este esfuerzo colectivo ha tenido un mérito enorme: ha conseguido que la destrucción del planeta deje de ser invisible.

Sin embargo, ese mismo éxito ha traído consigo una paradoja inquietante: cuanto más hablamos de sostenibilidad, más se intensifica la degradación de la Tierra. La crisis ecológica no se ha frenado. La pérdida de especies continúa. Los ecosistemas siguen fragmentándose. Y el consumo global no deja de crecer.

Esto obliga a plantear una pregunta incómoda: ¿Estamos cambiando de verdad o solo estamos maquillando el mismo modelo?

El problema no es solo técnico; es cultural y ético

La mayor parte de los discursos ambientales actuales se centran en cómo producir mejor: energías renovables, eficiencia, reutilización, reciclaje, productos “eco”, neutralidad de carbono, compensaciones, certificaciones verdes… Todo esto es necesario, pero no suficiente, porque el núcleo del problema no está solo en la tecnología, sino en la mirada con la que entendemos el mundo natural.

Seguimos viendo a la Tierra como un conjunto de recursos que deben gestionarse bien para que el sistema continúe funcionando. Seguimos preguntándonos cómo crecer sin destruir demasiado. Seguimos colocando al ser humano en el centro (antropocentrismo) y al resto de la vida como soporte de ese centro (especismo). Este enfoque, por muy verde que se pinte, mantiene intacta la lógica que nos ha traído hasta aquí.

La naturaleza no es un “servicio”, es una comunidad viva

Cuando decimos que los bosques “producen oxígeno”, que los ríos “prestan servicios ecosistémicos” o que los animales “tienen valor ambiental”, en realidad estamos traduciendo la vida a un lenguaje económico. Lo  hacemos, por ejemplo, con el lobo. Esto es útil para convencer, pero peligroso como visión de fondo. Porque así la naturaleza solo merece protección cuando es rentable, provechosa o funcional para nosotros. Y todo lo que no encaja en esa utilidad queda en riesgo.

Un humedal no es valioso porque filtre agua. Un lobo no es importante porque regule poblaciones. Un ave no merece vivir porque polinice. Son valiosos por sí mismos, porque forman parte de una comunidad viva de la que dependemos y a la que pertenecemos. Cuando olvidamos esto, la sostenibilidad se convierte en una herramienta para optimizar la explotación, no para transformar nuestra relación con la Tierra.

Crecimiento “sostenible”: una contradicción incómoda

En un planeta finito, el crecimiento infinito es imposible. No es una opinión ideológica, es una realidad física. Sin embargo, seguimos hablando de “crecimiento verde” como si bastara con cambiar la fuente de energía para que todo pueda seguir aumentando sin consecuencias.

Más producción implica más materiales. Más infraestructuras implican más suelo ocupado. Más consumo implica más extracción, más residuos y más presión sobre los ecosistemas. Podemos hacer ese crecimiento menos destructivo, pero no inocuo.

Aceptar los límites no es pesimismo, es madurez ecológica. Significa reconocer que el bienestar humano depende de respetar los ritmos y la integridad de la biosfera, no de forzarla indefinidamente.

La verdadera transición es un cambio de lugar, no solo de tecnología

La transición ecológica no consiste solo en sustituir combustibles fósiles por renovables. Consiste en recolocarnos dentro del sistema vivo del que formamos parte. Esto implica, por ejemplo:

  • Reducir de verdad el consumo material, no solo hacerlo “más eficiente”.
  • Priorizar economías locales y circulares (sin greenwashing) frente a cadenas globales hipertensivas (o multinacionales de alto riesgo).
  • Reparar, reutilizar y alargar la vida de los objetos en lugar de reemplazarlos constantemente por otros nuevos.
  • Defender la biodiversidad; no como un lujo, sino como la base de toda estabilidad futura.
  • Potenciar una educación ambiental completa y continuada.
  • Y, sobre todo, aceptar que no todo lo que es técnicamente posible es ecológicamente deseable.

Conclusión: Proteger la Tierra es cambiar nuestra forma de estar en ella

No basta con hacer sostenible el modelo actual. Hay que transformarlo desde la raíz. Esto no significa renunciar al bienestar humano, sino entender que nuestro bienestar depende de la salud del conjunto del planeta.

La Tierra no es una fábrica que debamos optimizar; es una comunidad viva de la que somos una pequeña parte. Cuando comprendamos esto de verdad, la sostenibilidad dejará de ser un eslogan y empezará a ser una forma honesta de habitar el mundo.

David Orgaz Barreno
Bloguero en El rincón ecocéntrico

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Sin embargo, ese mismo éxito ha traído consigo una paradoja inquietante: cuanto más hablamos de sostenibilidad, más se intensifica la degradación de la Tierra. La crisis ecológica no se ha frenado. La pérdida de especies continúa. Los ecosistemas siguen fragmentándose. Y el consumo global no deja de crecer.

Esto obliga a plantear una pregunta incómoda: ¿Estamos cambiando de verdad o solo estamos maquillando el mismo modelo?

El problema no es solo técnico; es cultural y ético

La mayor parte de los discursos ambientales actuales se centran en cómo producir mejor: energías renovables, eficiencia, reutilización, reciclaje, productos “eco”, neutralidad de carbono, compensaciones, certificaciones verdes… Todo esto es necesario, pero no suficiente, porque el núcleo del problema no está solo en la tecnología, sino en la mirada con la que entendemos el mundo natural.

Seguimos viendo a la Tierra como un conjunto de recursos que deben gestionarse bien para que el sistema continúe funcionando. Seguimos preguntándonos cómo crecer sin destruir demasiado. Seguimos colocando al ser humano en el centro (antropocentrismo) y al resto de la vida como soporte de ese centro (especismo). Este enfoque, por muy verde que se pinte, mantiene intacta la lógica que nos ha traído hasta aquí.

La naturaleza no es un “servicio”, es una comunidad viva

Cuando decimos que los bosques “producen oxígeno”, que los ríos “prestan servicios ecosistémicos” o que los animales “tienen valor ambiental”, en realidad estamos traduciendo la vida a un lenguaje económico. Lo  hacemos, por ejemplo, con el lobo. Esto es útil para convencer, pero peligroso como visión de fondo. Porque así la naturaleza solo merece protección cuando es rentable, provechosa o funcional para nosotros. Y todo lo que no encaja en esa utilidad queda en riesgo.

Un humedal no es valioso porque filtre agua. Un lobo no es importante porque regule poblaciones. Un ave no merece vivir porque polinice. Son valiosos por sí mismos, porque forman parte de una comunidad viva de la que dependemos y a la que pertenecemos. Cuando olvidamos esto, la sostenibilidad se convierte en una herramienta para optimizar la explotación, no para transformar nuestra relación con la Tierra.

Crecimiento “sostenible”: una contradicción incómoda

En un planeta finito, el crecimiento infinito es imposible. No es una opinión ideológica, es una realidad física. Sin embargo, seguimos hablando de “crecimiento verde” como si bastara con cambiar la fuente de energía para que todo pueda seguir aumentando sin consecuencias.

Más producción implica más materiales. Más infraestructuras implican más suelo ocupado. Más consumo implica más extracción, más residuos y más presión sobre los ecosistemas. Podemos hacer ese crecimiento menos destructivo, pero no inocuo.

Aceptar los límites no es pesimismo, es madurez ecológica. Significa reconocer que el bienestar humano depende de respetar los ritmos y la integridad de la biosfera, no de forzarla indefinidamente.

La verdadera transición es un cambio de lugar, no solo de tecnología

La transición ecológica no consiste solo en sustituir combustibles fósiles por renovables. Consiste en recolocarnos dentro del sistema vivo del que formamos parte. Esto implica, por ejemplo:

  • Reducir de verdad el consumo material, no solo hacerlo “más eficiente”.
  • Priorizar economías locales y circulares (sin greenwashing) frente a cadenas globales hipertensivas (o multinacionales de alto riesgo).
  • Reparar, reutilizar y alargar la vida de los objetos en lugar de reemplazarlos constantemente por otros nuevos.
  • Defender la biodiversidad; no como un lujo, sino como la base de toda estabilidad futura.
  • Potenciar una educación ambiental completa y continuada.
  • Y, sobre todo, aceptar que no todo lo que es técnicamente posible es ecológicamente deseable.

Conclusión: Proteger la Tierra es cambiar nuestra forma de estar en ella

No basta con hacer sostenible el modelo actual. Hay que transformarlo desde la raíz. Esto no significa renunciar al bienestar humano, sino entender que nuestro bienestar depende de la salud del conjunto del planeta.

La Tierra no es una fábrica que debamos optimizar; es una comunidad viva de la que somos una pequeña parte. Cuando comprendamos esto de verdad, la sostenibilidad dejará de ser un eslogan y empezará a ser una forma honesta de habitar el mundo.

David Orgaz Barreno
Bloguero en El rincón ecocéntrico

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Presentaremos en el Parlamento nuestras propuestas sobre la nueva de Ley de Montes de Andalucía

13 Enero 2026 at 11:35
  • Juan Clavero, en representación de Ecologistas en Acción de Andalucia, intervendrá el próximo jueves 15 en la Comisión de Sostenibilidad y Medio Ambiente del Parlamento de Andalucía para exponer el análisis que ha realizado Ecologistas en Acción de Andalucia de la Ley de Montes de Andalucía y las propuestas de modificación que entiende son necesarias para garantizar la defensa de los montes andaluces y de su biodiversidad, así como la integridad de los montes públicos.

Bosque de alcornoques y quejigos en el Parque Natural Los Alcornocales

El texto del proyecto de Ley de Montes de Andalucía remitido por la Junta de Andalucía al Parlamento es claramente productivista, pues contempla a los montes como mero marco de actividades económicas, obviando su importantísimo valor ecológico y los servicios ecosistemas que propicia: fijan CO2, evitan la erosión, generan paisajes de alto valor, mejoran la cantidad y calidad de agua y albergan una importante biodiversidad. Esta ley es una clara regresión sobre la actual Ley Forestal, que data de 1992.

Lo más preocupante es la reducción de la protección que tienen los montes públicos y las facilidades que se dan para su descatalogación y privatización, y para los cambios de uso de los terrenos forestales a agrícolas o urbanizables.

En proyecto de Ley determina que “el Consejo de Gobierno podrá autorizar la exclusión o permuta de una parte de un monte catalogado en el caso de incompatibilidad entre el interés forestal y otro interés general…”, lo que, vista la experiencia, la declaración de proyectos privados -urbanísimos, industriales, campo de golf…- que se declaren de “interés general” conllevaría la descatalogación y privatización de un monte público.

Éste y otros artículos contradicen la  Ley estatal 43/2003 de Montes, que tiene carácter de legislación básica, y que estipula que la exclusión de un monte del Catálogo de Montes de Utilidad Pública sólo procederá cuando haya perdido por causas naturales las características por las que fue catalogado.

Ecologistas en Acción propone que la ley recoja que todos los montes de propiedad pública se declaren de dominio público, lo implica que sean inalienables, imprescriptibles e inembargables.

El proyecto de ley también favorece el uso privativo de los montes público, indicando que es “la ocupación de una porción de monte público limita o excluye la utilización del mismo por otros interesados”, o sea, por los ciudadanos. Para colmo estas concesiones pueden prolongarse hasta los 75 años, o sea, dos generaciones sin poder disfrutar de un monte público.

Además, se reduce la potestad de la Junta de Andalucía de ejercer los derechos de tanteo y retracto sobre las compraventas de fincas forestales a las mayores de 400 hectáreas, por lo que en la práctica se pierde este derecho, de suma importancia para poder ampliar el patrimonio público forestal. En las fincas mayores de esa superficie, con dividirlas, ese derecho será inoperante.

El anteproyecto permite el cambio encubierto del uso forestal del suelo para urbanizarlo o para actividades agrícolas, incluso en montes quemados. Así, se permiten “Plantaciones de árboles o arbustos no forestales, como almendros, cerezos o pistachos, entre otros”, o, incluso, se permiten que se talen árboles para “el laboreo del suelo” en terrenos forestales. Para colmo de los despropósitos, se podrán autorizar cambios de usos del suelo por silencio administrativo. Una auténtica barbaridad.

Esta apisonadora de desregulación ambiental en que se ha convertido la Junta de Andalucía y la cada vez más descolorida “revolución verde” del presidente Moreno, se plasma una vez más en la prevalencia que le da este anteproyecto de ley a los planes urbanísticos sobre la protección de los montes, que quedarán al albur de decisiones políticas que aprueben Junta y ayuntamientos para favorecer proyectos urbanísticos y descatalogaciones de montes públicos.

La intervención del representante de Ecologistas en Acción de Andalucía será el jueves 15 de enero a las 20 h.

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