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AnteayerSalida Principal

La coalición Hands Off Nature lanza una nueva campaña contra el retroceso de las normativas ambientales europeas

2 Febrero 2026 at 10:20
  • Se abre una nueva campaña de firmas para que la ciudadanía pueda mostrar su apoyo y exigir que las leyes de la naturaleza no se toquen ni se ponga en riesgo la salud del planeta ni la de los seres humanos.
  • La coalición Hands Off Nature, integrada por organizaciones de la sociedad civil europeas comprometidas con la defensa de la naturaleza, presenta una nueva fase de la campaña conjunta para frenar los intentos de debilitar las leyes ambientales de la UE.
  • En estos momentos está en peligro, entre otras normativas, la Directiva Marco de Agua, lo que supondría un gran retroceso en la protección de ríos, acuíferos, humedales y zonas costeras.
  • El pasado otoño la campaña logró casi 200.000 apoyos en apenas diez días instando a la Comisión Europea a poner fin al retroceso de las normativas ambientales europeas. 

La coalición Hands Off Nature, formada en España por ClientEarth, Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife y WWF, muestra su preocupación ante las propuestas de debilitar la normativa ambiental que se siguen promoviendo desde instituciones europeas. Las organizaciones denuncian que estos pasos atrás pueden erosionar las protecciones clave construidas durante décadas, que sostienen los procesos ecosistémicos esenciales para la vida humana y los espacios naturales.

La Comisión Europea publicó el octavo paquete ómnibus para “favorecer la competitividad y eliminar exigencias ambientales” pero estos cambios solo favorecen a las grandes empresas Pese a ello, está empeñada en provocar un gravísimo retroceso en la normativa ambiental, por ejemplo:

  • Acelerando las evaluaciones ambientales de proyectos de infraestructuras, lo que supondría autorizar proyectos con graves y negativos impactos ambientales, sin las garantías de una adecuada evaluación.
  • Modificando la Directiva sobre emisiones industriales y ganaderas, eliminando la exigencia del inventario de productos químicos y los inventarios e indicaciones de los planes de transformación.
  • Eliminando la necesidad de informar sobre sustancias peligrosas impuesta por la Directiva Marco de Residuos, además de exonerar de responsabilidad a las empresas productoras.

Son especialmente graves los cambios que podrían debilitar leyes que afectan directamente a la protección del agua y hábitats acuáticos, con impactos para los humedales y la biodiversidad, así como las comunidades humanas, que dependen de ellos.

En este contexto, la Directiva Marco del Agua está en riesgo. Estos procesos abren la puerta a una reducción de obligaciones, controles y salvaguardas que han sido esenciales para mejorar la calidad y cantidad de las aguas, proteger los ecosistemas acuáticos y garantizar el acceso al agua en condiciones seguras para las personas.

La coalición subraya que debilitar esta directiva supondría un gran retroceso en la protección de los ecosistemas acuáticos como ríos, acuíferos, humedales y zonas costeras. Asimismo, se vería comprometida tanto la biodiversidad como la resiliencia frente a la contaminación, la sobreexplotación, la escasez hídrica y los impactos del cambio climático, en un contexto en el que la presión sobre los recursos hídricos no deja de aumentar.

El pasado mes de septiembre la coalición logró con su campaña, en apenas diez días, casi 200.000 firmas de apoyo de la ciudadanía europea. La campaña logró mandar un mensaje claro a la Comisión Europea, instándola a frenar el retroceso en las leyes ambientales. En esta segunda fase, se pide un nuevo impulso al blindaje de las normativas europeas y se anima a la ciudadanía a participar firmando la petición.

La campaña insiste en que:

  • Los beneficios que los ecosistemas proveen a la naturaleza y los seres humanos están en riesgo, siendo necesario aplicar y mejorar la normativa existente en vez de debilitarla.
  • Las protecciones en vigor no requieren un debilitamiento, sino mejor implementación y cumplimiento reforzado.
  • La participación ciudadana informada es esencial para que cualquier reforma normativa respete tanto la ciencia como los derechos humanos a un medio ambiente sano.
Firma ahora


En Europa la coalición está formada por BirdLife Europe, ClientEarth, EEB, de la que forma parte Ecologistas en Acción, y WWF UE. 

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Celebrada nuestra XXV Asamblea de la federación provincial en Jerez

31 Enero 2026 at 13:13
Por: Cádiz
  • La Asamblea congregó a representantes de las asociaciones federadas en Ecologistas en Acción de Cádiz para hacer balance del año 2025 y planificar este año 2026 durante el sábado 31 de enero en Jerez.
  • Durante la Asamblea se dio las gracias a Ecologistas en Acción de Jerez, como asociación anfitriona este año, la cual tiene, entre sus principales proyectos, la creación de un sendero fluvial por el Guadalete.

En la Asamblea anual de la Federación Provincial de Ecologistas en Acción de Cádiz se revisó el ingente trabajo realizado durante el pasado año 2025 y se planificó los importantes retos a afrontar durante este año 2026, tanto por las asociaciones federadas como por las áreas temáticas, con el objetivo de trabajar de forma coordinada en la defensa del medio ambiente, el pacifismo y el interés general.

Durante la Asamblea se presentaron los proyectos más destacados, como nuestro tradicional viaje a Marruecos en Semana Santa para conocer sus espacios naturales o el voluntariado “Salvemos al chorlitejo patinegro”. También se hizo un repaso de los asuntos judiciales en curso, siendo ni más ni menos que un total de 32 recursos contencioso-administrativos y una causa penal.

Además, se ratificó la decisión de abandonar temporalmente el Consejo Provincial de Medio Ambiente y Biodiversidad, ante el bloqueo del Delegado Territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente en Cádiz, Óscar Curtido (PP), para debatir asuntos medioambientales que son cruciales como los relativos a residuos, energía y Cambio Climático. A raíz de ello, ya hemos solicitado su cese a la Consejera por la inoperancia a la que ha sometido al máximo órgano de participación ciudadana de la Junta de Andalucía en Cádiz en materia medioambiental.

Como no podía ser de otra manera, en la Asamblea se acordó mantener la participación en acciones anuales como las marchas por la recuperación de la Laguna de La Janda y por el Día de las Vías Pecuarias y los Caminos Públicos (este año será el 22 de marzo en la Sierra de Grazalema), así como apoyar cuantas concentraciones por Palestina se sigan convocando. Asimismo, también se acordó mantener la histórica campaña de Banderas Negras para denunciar el mal estado de nuestro litoral, ya sea por vertidos o desparrame urbanístico.

Una de las tareas principales de cara al plan de trabajo para este año 2026 es seguir presionando a los ayuntamientos en el cumplimiento de las leyes de transición ecológica, donde se incluyen aspectos cruciales como la elaboración y ejecución de los Planes Municipales contra el Cambio Climático; los Planes de Movilidad Urbana Sostenible y Zonas de Bajas Emisiones; la adecuada recogida separada de biorresiduos (materia orgánica), ya sea con el sistema de puerta a puerta o la instalación del contenedor marrón con control de usuario; etc. También en este sentido que los ayuntamientos lleven a cabo una gestión correcta del arbolado urbano y con una ordenanza ejemplar por la que regirse.

Otras cuestiones a destacar es que se seguirá reclamando la planificación -ausente hasta ahora y ya va muy tarde- en el despliegue de las energías renovables para evitar daños en la biodiversidad y el paisaje, y que se continuará el trabajo en las alegaciones a la revisión del Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), a presentarse por la Federación de Ecologistas en Acción de Andalucía.

Mientras que, entre los aspectos organizativos, se informó del traslado del local de nuestra sede provincial, ubicada en Puerto Real, a un nuevo local en mejores condiciones, también en la ciudad puertorrealeña (concretamente, en la Calle Estuario, en la zona de Marina de la Bahía), lo que es de agradecer a su ayuntamiento por la cesión. Ya por último, en la Asamblea se procedió a aprobar la revisión de nuestros Estatutos para, entre otros asuntos, ampliar los objetivos y adaptarnos a una realidad en continuo cambio.

En definitiva, una Asamblea muy intensa para seguir impulsando el trabajo que llevamos realizando desde hace un cuarto de siglo por un mundo más justo en lo ambiental y en lo social, y todo de forma voluntaria e independiente.

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Peligro de deslizamientos e inundaciones por las instalaciones fotovoltaicas en Víznar

31 Enero 2026 at 11:39
Por: Granada

  • Reclamamos la dimisión de los delegados  de las Áreas de Industria, Minas y Energía de la Junta de Andalucía por permitir estos destrozos. 

Ecologistas en Acción está consultando con sus abogados y planteando la posibilidad de acudir a la Fiscalía de Medio Ambiente para denunciar el estado de deterioro en que se encuentra el Barranco de San Jeronimo en el término municipal de Víznar.

Ecologistas presentará denuncia al Juzgado de Instrucción por presunto delito ambiental cometido por la empresa Brazatortas S.L. promotora de la Planta Fotovoltaica Fargue I y su línea de evacuación.

Según Miguel Esteban, responsable del Área de Ordenación del Territorio de Ecologistas en Granada, hay una dejación absoluta de sus funciones por parte de las administraciones competentes tanto del Área de energía, como de la delegación de Industria y Minas, y de sus responsables, Gumersindo Carlos Fernández Casas y Fernando Machado Gallas.

El principal impacto de la construcción de la planta fotovoltaica sobre el régimen hidrológico se produce principalmente por el sellado de las superficies por los paneles fotovoltaicos, lo que provoca un aumento de la escorrentía superficial y provoca procesos de erosión.

Un estudio técnico demuestra el efecto de la planta fotovoltaica por el sellado de superficie que suponen las instalaciones de los paneles fotovoltaicas sobre el drenaje superficial y el aumento de los caudales pluviales y procesos erosivos, lo que conlleva, como han demostrado las últimas abundantes lluvias, que se produzcan deslizamientos en dichos barrancos y se incremente el riesgo de inundaciones en las zonas colindantes, especialmente en la cuenca del Barranco de San Jeronimo que amenaza especialmente a la zona urbana de Maracena poniendo en peligro a la población.

Los procesos de erosión en la zona están siendo extremadamente graves. En estos últimos meses se han movilizado cientos de toneladas de suelo, que han generado multitud de cárcavas que en algunas zonas llegan a superar los cinco metros de profundidad. Estos procesos están generando graves riesgos de desprendimientos en masa, están aterrando brutalmente el cauce y degradando de forma severa la vegetación del barranco de San Jerónimo, aumentando así aún más el peligro de inundación para las zonas urbanas de Maracena.

Tras haber tenido una reunión con el jefe Servicio de Protección Ambiental Manuel Romero Gómez, así como con la Secretaria General Provincial, Paloma Aránzazu de Pablos García-Chicano de la Junta de Andalucía, nos congratulamos de haber intentado mantener una comunicación fluida con la Administración con el objetivo de no bajar la guardia ante la empresa promotora del proyecto con el objetivo de una paralización cautelarmente de las obras.

Así mismo queremos hacer constar que Ecologistas en Acción Granada se persona como parte interesada en el procedimiento que se está tramitando en la Delegación de Industria Minas y Energía referente a la “Planta Solar Fotovoltaica Fargue I y su línea de evacuación” sita en los términos municipales de Víznar y Granada (GRANADA FOTOVOLTAICA BRAZATORTAS, S.L. con NIF B19637636).

Queremos manifestar y recordar al señor Delegado responsable de dicha área, Gumersindo Carlos Fernández Casas, su obligación de dar traslado de toda la documentación que dicha empresa haya aportado en el marco del expediente. Criticamos una vez más la falta de transparencia por no facilitar esta información, a pesar de haberles solicitado estas informaciones durante la reunión mantenida con fecha 11 de diciembre del 2025, y habiendo presentado varios escritos, hasta la fecha sin haber recibido respuesta alguna.

Esperamos con esto, incidir en la importancia de la colaboración entre Delegaciones, asociaciones y ciudadanía en general dado que no podemos perder de vista las tremendas consecuencias del cambio climático y las acciones equivocadas sobre numerosas áreas de nuestro territorio.

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Repensar nuestra relación con la naturaleza

El modelo actual de “sostenibilidad” es insuficiente. Durante las últimas décadas se ha producido un avance indudable en la conciencia ambiental. Hoy hablamos de biodiversidad, de cambio climático, de límites planetarios, de huella ecológica y de economía circular con una naturalidad impensable hace cincuenta años. Este esfuerzo colectivo ha tenido un mérito enorme: ha conseguido que la destrucción del planeta deje de ser invisible.

Sin embargo, ese mismo éxito ha traído consigo una paradoja inquietante: cuanto más hablamos de sostenibilidad, más se intensifica la degradación de la Tierra. La crisis ecológica no se ha frenado. La pérdida de especies continúa. Los ecosistemas siguen fragmentándose. Y el consumo global no deja de crecer.

Esto obliga a plantear una pregunta incómoda: ¿Estamos cambiando de verdad o solo estamos maquillando el mismo modelo?

El problema no es solo técnico; es cultural y ético

La mayor parte de los discursos ambientales actuales se centran en cómo producir mejor: energías renovables, eficiencia, reutilización, reciclaje, productos “eco”, neutralidad de carbono, compensaciones, certificaciones verdes… Todo esto es necesario, pero no suficiente, porque el núcleo del problema no está solo en la tecnología, sino en la mirada con la que entendemos el mundo natural.

Seguimos viendo a la Tierra como un conjunto de recursos que deben gestionarse bien para que el sistema continúe funcionando. Seguimos preguntándonos cómo crecer sin destruir demasiado. Seguimos colocando al ser humano en el centro (antropocentrismo) y al resto de la vida como soporte de ese centro (especismo). Este enfoque, por muy verde que se pinte, mantiene intacta la lógica que nos ha traído hasta aquí.

La naturaleza no es un “servicio”, es una comunidad viva

Cuando decimos que los bosques “producen oxígeno”, que los ríos “prestan servicios ecosistémicos” o que los animales “tienen valor ambiental”, en realidad estamos traduciendo la vida a un lenguaje económico. Lo  hacemos, por ejemplo, con el lobo. Esto es útil para convencer, pero peligroso como visión de fondo. Porque así la naturaleza solo merece protección cuando es rentable, provechosa o funcional para nosotros. Y todo lo que no encaja en esa utilidad queda en riesgo.

Un humedal no es valioso porque filtre agua. Un lobo no es importante porque regule poblaciones. Un ave no merece vivir porque polinice. Son valiosos por sí mismos, porque forman parte de una comunidad viva de la que dependemos y a la que pertenecemos. Cuando olvidamos esto, la sostenibilidad se convierte en una herramienta para optimizar la explotación, no para transformar nuestra relación con la Tierra.

Crecimiento “sostenible”: una contradicción incómoda

En un planeta finito, el crecimiento infinito es imposible. No es una opinión ideológica, es una realidad física. Sin embargo, seguimos hablando de “crecimiento verde” como si bastara con cambiar la fuente de energía para que todo pueda seguir aumentando sin consecuencias.

Más producción implica más materiales. Más infraestructuras implican más suelo ocupado. Más consumo implica más extracción, más residuos y más presión sobre los ecosistemas. Podemos hacer ese crecimiento menos destructivo, pero no inocuo.

Aceptar los límites no es pesimismo, es madurez ecológica. Significa reconocer que el bienestar humano depende de respetar los ritmos y la integridad de la biosfera, no de forzarla indefinidamente.

La verdadera transición es un cambio de lugar, no solo de tecnología

La transición ecológica no consiste solo en sustituir combustibles fósiles por renovables. Consiste en recolocarnos dentro del sistema vivo del que formamos parte. Esto implica, por ejemplo:

  • Reducir de verdad el consumo material, no solo hacerlo “más eficiente”.
  • Priorizar economías locales y circulares (sin greenwashing) frente a cadenas globales hipertensivas (o multinacionales de alto riesgo).
  • Reparar, reutilizar y alargar la vida de los objetos en lugar de reemplazarlos constantemente por otros nuevos.
  • Defender la biodiversidad; no como un lujo, sino como la base de toda estabilidad futura.
  • Potenciar una educación ambiental completa y continuada.
  • Y, sobre todo, aceptar que no todo lo que es técnicamente posible es ecológicamente deseable.

Conclusión: Proteger la Tierra es cambiar nuestra forma de estar en ella

No basta con hacer sostenible el modelo actual. Hay que transformarlo desde la raíz. Esto no significa renunciar al bienestar humano, sino entender que nuestro bienestar depende de la salud del conjunto del planeta.

La Tierra no es una fábrica que debamos optimizar; es una comunidad viva de la que somos una pequeña parte. Cuando comprendamos esto de verdad, la sostenibilidad dejará de ser un eslogan y empezará a ser una forma honesta de habitar el mundo.

David Orgaz Barreno
Bloguero en El rincón ecocéntrico

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Sin embargo, ese mismo éxito ha traído consigo una paradoja inquietante: cuanto más hablamos de sostenibilidad, más se intensifica la degradación de la Tierra. La crisis ecológica no se ha frenado. La pérdida de especies continúa. Los ecosistemas siguen fragmentándose. Y el consumo global no deja de crecer.

Esto obliga a plantear una pregunta incómoda: ¿Estamos cambiando de verdad o solo estamos maquillando el mismo modelo?

El problema no es solo técnico; es cultural y ético

La mayor parte de los discursos ambientales actuales se centran en cómo producir mejor: energías renovables, eficiencia, reutilización, reciclaje, productos “eco”, neutralidad de carbono, compensaciones, certificaciones verdes… Todo esto es necesario, pero no suficiente, porque el núcleo del problema no está solo en la tecnología, sino en la mirada con la que entendemos el mundo natural.

Seguimos viendo a la Tierra como un conjunto de recursos que deben gestionarse bien para que el sistema continúe funcionando. Seguimos preguntándonos cómo crecer sin destruir demasiado. Seguimos colocando al ser humano en el centro (antropocentrismo) y al resto de la vida como soporte de ese centro (especismo). Este enfoque, por muy verde que se pinte, mantiene intacta la lógica que nos ha traído hasta aquí.

La naturaleza no es un “servicio”, es una comunidad viva

Cuando decimos que los bosques “producen oxígeno”, que los ríos “prestan servicios ecosistémicos” o que los animales “tienen valor ambiental”, en realidad estamos traduciendo la vida a un lenguaje económico. Lo  hacemos, por ejemplo, con el lobo. Esto es útil para convencer, pero peligroso como visión de fondo. Porque así la naturaleza solo merece protección cuando es rentable, provechosa o funcional para nosotros. Y todo lo que no encaja en esa utilidad queda en riesgo.

Un humedal no es valioso porque filtre agua. Un lobo no es importante porque regule poblaciones. Un ave no merece vivir porque polinice. Son valiosos por sí mismos, porque forman parte de una comunidad viva de la que dependemos y a la que pertenecemos. Cuando olvidamos esto, la sostenibilidad se convierte en una herramienta para optimizar la explotación, no para transformar nuestra relación con la Tierra.

Crecimiento “sostenible”: una contradicción incómoda

En un planeta finito, el crecimiento infinito es imposible. No es una opinión ideológica, es una realidad física. Sin embargo, seguimos hablando de “crecimiento verde” como si bastara con cambiar la fuente de energía para que todo pueda seguir aumentando sin consecuencias.

Más producción implica más materiales. Más infraestructuras implican más suelo ocupado. Más consumo implica más extracción, más residuos y más presión sobre los ecosistemas. Podemos hacer ese crecimiento menos destructivo, pero no inocuo.

Aceptar los límites no es pesimismo, es madurez ecológica. Significa reconocer que el bienestar humano depende de respetar los ritmos y la integridad de la biosfera, no de forzarla indefinidamente.

La verdadera transición es un cambio de lugar, no solo de tecnología

La transición ecológica no consiste solo en sustituir combustibles fósiles por renovables. Consiste en recolocarnos dentro del sistema vivo del que formamos parte. Esto implica, por ejemplo:

  • Reducir de verdad el consumo material, no solo hacerlo “más eficiente”.
  • Priorizar economías locales y circulares (sin greenwashing) frente a cadenas globales hipertensivas (o multinacionales de alto riesgo).
  • Reparar, reutilizar y alargar la vida de los objetos en lugar de reemplazarlos constantemente por otros nuevos.
  • Defender la biodiversidad; no como un lujo, sino como la base de toda estabilidad futura.
  • Potenciar una educación ambiental completa y continuada.
  • Y, sobre todo, aceptar que no todo lo que es técnicamente posible es ecológicamente deseable.

Conclusión: Proteger la Tierra es cambiar nuestra forma de estar en ella

No basta con hacer sostenible el modelo actual. Hay que transformarlo desde la raíz. Esto no significa renunciar al bienestar humano, sino entender que nuestro bienestar depende de la salud del conjunto del planeta.

La Tierra no es una fábrica que debamos optimizar; es una comunidad viva de la que somos una pequeña parte. Cuando comprendamos esto de verdad, la sostenibilidad dejará de ser un eslogan y empezará a ser una forma honesta de habitar el mundo.

David Orgaz Barreno
Bloguero en El rincón ecocéntrico

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Presentaremos en el Parlamento nuestras propuestas sobre la nueva de Ley de Montes de Andalucía

13 Enero 2026 at 11:35
  • Juan Clavero, en representación de Ecologistas en Acción de Andalucia, intervendrá el próximo jueves 15 en la Comisión de Sostenibilidad y Medio Ambiente del Parlamento de Andalucía para exponer el análisis que ha realizado Ecologistas en Acción de Andalucia de la Ley de Montes de Andalucía y las propuestas de modificación que entiende son necesarias para garantizar la defensa de los montes andaluces y de su biodiversidad, así como la integridad de los montes públicos.

Bosque de alcornoques y quejigos en el Parque Natural Los Alcornocales

El texto del proyecto de Ley de Montes de Andalucía remitido por la Junta de Andalucía al Parlamento es claramente productivista, pues contempla a los montes como mero marco de actividades económicas, obviando su importantísimo valor ecológico y los servicios ecosistemas que propicia: fijan CO2, evitan la erosión, generan paisajes de alto valor, mejoran la cantidad y calidad de agua y albergan una importante biodiversidad. Esta ley es una clara regresión sobre la actual Ley Forestal, que data de 1992.

Lo más preocupante es la reducción de la protección que tienen los montes públicos y las facilidades que se dan para su descatalogación y privatización, y para los cambios de uso de los terrenos forestales a agrícolas o urbanizables.

En proyecto de Ley determina que “el Consejo de Gobierno podrá autorizar la exclusión o permuta de una parte de un monte catalogado en el caso de incompatibilidad entre el interés forestal y otro interés general…”, lo que, vista la experiencia, la declaración de proyectos privados -urbanísimos, industriales, campo de golf…- que se declaren de “interés general” conllevaría la descatalogación y privatización de un monte público.

Éste y otros artículos contradicen la  Ley estatal 43/2003 de Montes, que tiene carácter de legislación básica, y que estipula que la exclusión de un monte del Catálogo de Montes de Utilidad Pública sólo procederá cuando haya perdido por causas naturales las características por las que fue catalogado.

Ecologistas en Acción propone que la ley recoja que todos los montes de propiedad pública se declaren de dominio público, lo implica que sean inalienables, imprescriptibles e inembargables.

El proyecto de ley también favorece el uso privativo de los montes público, indicando que es “la ocupación de una porción de monte público limita o excluye la utilización del mismo por otros interesados”, o sea, por los ciudadanos. Para colmo estas concesiones pueden prolongarse hasta los 75 años, o sea, dos generaciones sin poder disfrutar de un monte público.

Además, se reduce la potestad de la Junta de Andalucía de ejercer los derechos de tanteo y retracto sobre las compraventas de fincas forestales a las mayores de 400 hectáreas, por lo que en la práctica se pierde este derecho, de suma importancia para poder ampliar el patrimonio público forestal. En las fincas mayores de esa superficie, con dividirlas, ese derecho será inoperante.

El anteproyecto permite el cambio encubierto del uso forestal del suelo para urbanizarlo o para actividades agrícolas, incluso en montes quemados. Así, se permiten “Plantaciones de árboles o arbustos no forestales, como almendros, cerezos o pistachos, entre otros”, o, incluso, se permiten que se talen árboles para “el laboreo del suelo” en terrenos forestales. Para colmo de los despropósitos, se podrán autorizar cambios de usos del suelo por silencio administrativo. Una auténtica barbaridad.

Esta apisonadora de desregulación ambiental en que se ha convertido la Junta de Andalucía y la cada vez más descolorida “revolución verde” del presidente Moreno, se plasma una vez más en la prevalencia que le da este anteproyecto de ley a los planes urbanísticos sobre la protección de los montes, que quedarán al albur de decisiones políticas que aprueben Junta y ayuntamientos para favorecer proyectos urbanísticos y descatalogaciones de montes públicos.

La intervención del representante de Ecologistas en Acción de Andalucía será el jueves 15 de enero a las 20 h.

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