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AnteayerSalida Principal

La histórica activista Paca Blanco recibe una orden de desahucio

3 Febrero 2026 at 09:39
  • La vivienda en la que reside Paca Blanco desde hace más de 10 años fue adjudicada a su hijo. A pesar de que Blanco ha intentado regularizar su situación, la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo del Ayuntamiento de Madrid pretende desahuciar a la conocida activista. 
  • Paca Blanco es un referente unánime dentro de las luchas que se han producido durante las últimas décadas en defensa del medio ambiente y de la dignidad de las personas que, como ella, no han tenido una vida fácil.
  • Colectivos de vivienda, ecologistas y anticapitalistas de todo el Estado español exigen que se reconozca el derecho de Paca Blanco, y con ella el de toda la clase trabajadora, a una vivienda digna, con un alquiler social adecuado a sus ingresos.

Foto: Álex Gallegos • Cordópolis

Un juzgado de primera instancia de Madrid ha enviado a Paca Blanco, de 77 años, una orden de desahucio de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) del Ayuntamiento de Madrid. Tras más de una década residiendo en una vivienda que la EMVS adjudicó a su hijo, y a pesar de intentar regularizar su situación, la EMVS quiere desahuciar a la histórica activista.

Una batalla de clases

La cuestión de la vivienda es uno de los núcleos de la batalla política y social en el Estado español, y es así porque el mercado de vivienda se constituye en uno de los elementos de generación de riqueza y desigualdad más importantes. Además, el impacto del turismo masivo ha sido enorme en los últimos años y ha multiplicado el uso especulativo de la vivienda, dejando el valor social de la vivienda en una caricatura.

El uso financiero de la vivienda es una lucha de clases porque constituye un mercado en el que los grandes capitalistas generan beneficios extremos, las clases medias copan parte del pastel acumulando inversiones mientras las clases populares se ven expulsadas.

La ley no protege a los sectores que realmente lo necesitan. La vivienda social es insuficiente y la construcción de vivienda protegida, en muchos casos, solo ha sido una forma de garantizar el negocio de venta de vivienda para clases medias.

Paca se fue a vivir junto a su hijo al piso de la EMVS que le habían adjudicado. Su hijo se marchó y desde ese momento Paca intentó subrogarse en el contrato de alquiler. Paca ha vivido y vive allí legítimamente, tratando desde hace años de que el ayuntamiento la reconozca y le permita pagar el alquiler social correspondiente y regularizar su situación. Pero no ha sido así: el Ayuntamiento de Madrid se lo ha negado durante años, y el último año, cuando ha podido pagarlo, lo ha hecho, pero no la han reconocido como inquilina de la vivienda pública por la que envía una renta cada mes.

Paca es una de las miles de historias de precariedad: una mujer que ha trabajado toda su vida, se ha entregado a luchas ecologistas y sociales y ha sacado adelante a cinco hijos. Una mujer con una actividad social de primer nivel y que tiene el reconocimiento de sus compañeras en Madrid, en Extremadura y en todo el Estado español.

Paca sufrió el internamiento en el Patronato de la Mujer del franquismo, donde miles de niñas y mujeres fueron encarceladas y torturadas sin proceso ni defensa, donde se robaron niños y se intentó disciplinar a las mujeres de las clases más desfavorecidas.

Paca no se dejó disciplinar, pero hereda la persecución a la que toda su clase ha sido sometida: precarización laboral, dificultades económicas y carencia de vivienda. No es la primera vez: Paca ya fue expulsada de una vivienda que había comprado en El Gordo, Extremadura, cuando era coordinadora de Ecologistas en Acción en ese territorio y lideraba la campaña contra el resort de lujo Marina de Valdecañas. Ello le costó la persecución política y la agresión de los sectores más reaccionarios, que la amenazaron e intentaron quemar su vivienda.

Otra vez las instituciones intentan doblegar a Paca, arrebatándole su hogar y empujándola a la calle o a un nuevo internamiento en una institución para mayores.

Paca representa a los colectivos de vivienda, al ecologismo, a la lucha antinuclear y a la lucha política. Ahora, esos mismos colectivos y luchas exigen que se reconozca su derecho, y con ella el de toda la clase trabajadora, a una vivienda digna, con un alquiler social adecuado a sus ingresos, y una vida decente para todas las personas.

Paca somos todas.

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Propósito para 2026: Acción colectiva frente a la incertidumbre y la impotencia

30 Diciembre 2025 at 10:54

En el año que entra nos proponemos trabajar para hacer cada vez más fuerte una acción social colectiva que proteja la vida de los ecosistemas y las personas frente a las realidades políticas y socioecológicas tan duras que están marcando el final de 2025. Queremos empezar 2026 desplazando el desaliento y poniendo en su lugar el compromiso y la tenacidad de la población organizada para transformar esas realidades y posibilitar futuros ecosociales.

Mural “Perspectivas”, Lidia Cao.

Cerramos 2025 con un balance que puede llevar al pesimismo e inacción. Desde un supuesto plan de paz en Gaza que ampara la impunidad y no detiene el genocidio, hasta el tsunami desregulador de la UE que está ahogando la ya insuficiente normativa de protección ambiental y social europea con el fin de favorecer los intereses económicos de grandes corporaciones transnacionales. Sin embargo, Ecologistas en Acción empezamos el año con buenos propósitos y, como diría Joanna Macy, con esperanza activa.

Más que buenos deseos, queremos multiplicar los procesos que sirven de brújula para navegar sin miedo en las aguas turbulentas de la emergencia ecológica y el crecimiento del autoritarismo. Brújulas hechas de iniciativas colectivas en las que estamos comprometidas y a las que animamos a sumarse como antídoto a la incertidumbre y la impotencia. Ejemplo de ello es la exigencia de boicot, desinversión y sanciones a Israel para denunciar el ecocidio en Palestina, la ocupación, el apartheid y la expulsión del pueblo palestino. Además de la participación en campañas de boicot a empresas que están sosteniendo crímenes contra la humanidad, y la denuncia de la complicidad de la UE en el genocidio tal y como se ha plasmado en el último informe de la relatora de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados.

Queremos también seguir tejiendo redes estatales y europeas para intensificar la presión social que frene los sucesivos paquetes de eliminación de las normas de protección ambiental y social en la UE. Como también revertir las amenazas que sobrevuelan a la directiva de Hábitats, de Aves y de Agua.

Entre las últimas propuestas de desregulación se encuentra la “aceleración” de las evaluaciones medioambientales de proyectos clave para la UE, lo que se traduce en un menor control sobre proyectos que son clasificados como estratégicos pero suponen un grave daño ambiental y social. Es el caso de los proyectos mineros y grandes industrias e infraestructuras, así como el desmantelamiento de algunas de las salvaguardas fundamentales frente a los pesticidas a la hora de proteger a la ciudadanía de la contaminación de tierras, alimentos y acuíferos.

La articulación internacionalista es, sin duda, una apuesta por fortalecernos para frenar el extractivismo que se expande a nivel mundial. El capitalismo verde, digital y, cada vez más, militar se suma al capitalismo fósil para acelerar la apropiación y explotación de más y más territorios. Se multiplican así los graves daños a las regiones y sus poblaciones, especialmente en los países que no concentran el poder económico y militar, donde la lógica de explotación se suma al colonialismo de las empresas y gobiernos que quieren controlar los minerales llamados fundamentales. Frente a ello, se han puesto en marcha procesos para dar forma a una voz común ecologista, anticolonial, feminista y anticapitalista.

La resistencia de las redes, plataformas y campañas tiene como principal eje la existencia de grupos locales que defienden palmo a palmo el territorio frente a grandes proyectos e intereses económicos mineros, agroindustriales, energéticos, inmobiliarios o industriales. Miles de personas que dedican gran parte de su vida a cuidar los ecosistemas que saben que son esenciales para sostener la vida presente y futura.

Por eso, en el inicio de un nuevo año seguimos proponiéndonos contribuir a la organización y acción colectiva para defender lo común. Desde las movilizaciones y la desobediencia civil no violenta, hasta el trabajo de hormiga relacionado con la formación y capacitación ante nuevas amenazas. A lo que se suman las denuncias legales ante el incumplimiento sistemático de una legislación cada vez más debilitada.

Este 2026 brindamos por un frente colectivo cada vez más amplio y sólido ante la emergencia ecológica y social, con el que sostener la vida de los ecosistemas y, dentro de ellos, la vida justa, habitable y digna de todas las personas.

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Balance ambiental de 2025: Ecologistas en Acción advierte de que los Reyes Magos no van a tener tanto carbón

26 Diciembre 2025 at 12:10
  • A pesar de los intentos para blanquear al Estado de Israel, el genocidio del pueblo palestino continúa.
  • La desregulación ambiental avanza sin freno en la Unión Europea, lo que supone un golpe a la naturaleza y a la ciudadanía.
  • La organización ecologista considera que estas fechas son una oportunidad de facilitar herramientas con las que hacer frente a la ecoansiedad.

El genocidio continúa y la UE es cómplice, la ayuda humanitaria pasa con cuentagotas y el intercambio de rehenes sin garantías de retirada total se interpreta como una estrategia para disuadir las campañas de boicot y las movilizaciones, y blanquear el genocidio. Durante 2025, Ecologistas en Acción, en coordinación con la Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP), ha mantenido una postura firme y combativa: la organización ecologista sostiene que el proceso diplomático actual oculta una realidad de violencia persistente, calificando los anuncios oficiales de cese de hostilidades en octubre como un “falso alto al fuego”. Para Ecologistas en Acción la paz no es la ausencia de bombardeos, sino el fin del colonialismo, por lo que ha lanzado la campaña ‘Un año más, consumo responsable y boicot a Israel en las compras navideñas’.

El Estado genocida de Israel no ha sido lo único que ha despertado la rabia y la indignación entre la población. El desmantelamiento de la sanidad privada en las comunidades autónomas gobernadas por la derecha ha sido motivo de movilización en muchas ocasiones. La crisis de la vivienda ha desembocado en manifestaciones tan sobrecogedoras como las protagonizadas por la ciudadanía canaria bajo el lema ‘Canarias tiene un límite’. La dana de Valencia ha puesto en el punto de mira el desarrollo urbanístico en zonas inundables, impulsando la campaña catalana ‘Prou Urbanismo Inundable’, así como el impacto ambiental de este modelo en zonas sensibles que se han materializado en jornadas como la ‘Acció reivindicativa Sense l’Albufera no hi ha futur’ en el Puerto de Catarroja.

Con motivo del primer aniversario de la entrada en vigor del Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza, se ha presentado la campaña RestaurAcción. Este ha sido uno de los ejes principales del trabajo de la organización, con actividades de sensibilización como la Ecomarcha de primavera por Mar Menor vivo y la edición de verano, con el lema ‘Gotes d’esperança, onades de canvi’ en una ruta circular desde Barcelona hasta Girona, regresando por el Baix Llobregat. Ecologistas en Acción ha liderado en el Estado español el rechazo a la firma definitiva del tratado EU-Mercosur con un baño de pesticidas dedicado a Pedro Sánchez y Luis Planas, argumentando que fomenta la deforestación de la Amazonía y beneficia a las élites corporativas en detrimento de los ecosistemas.

Un año más, tras una nueva inspección de los más de 8.000 kilómetros de las costas, Ecologistas en Acción ha presentado Banderas Negras 2025, un informe que saca a la luz los casos más significativos de contaminación y mala gestión ambiental de las costas del Estado español. También hay que destacar el informe anual sobre calidad del aire ‘La contaminación por ozono en el Estado español durante 2025’, la campaña de oposición a la proliferación de macrogranjas de porcino y la consiguiente contaminación de acuíferos por nitratos en la Semana de Lucha contra la Ganadería Industrial, en la que vecinas, vecinos y ecologistas exigen la moratoria de proyectos de macrogranjas, el cierre progresivo de las que existen y el apoyo a la ganadería extensiva. Otra lucha remarcable ha sido la creación de la plataforma ciudadana Salvemos el Guadalquivir, con la que se exige a la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico una moratoria a los vertidos mineros proyectados por la reapertura de la mina de Aznalcóllar a cargo de Minera Los Frailes, entre otros proyectos. Además, como instrumento para documentar las amenazas y la gravedad de la situación de deterioro en la que se encuentran los ríos, acuíferos y humedales del Estado español, Ecologistas en Acción ha presentado su mapa sobre los conflictos del agua, que muestra la extensa e intensa capacidad de defensa del territorio ejercido por centenares de grupos, plataformas y redes.

La organización ecologista asiste un año más a la Cumbre Mundial de Biodiversidad (COP16) y a la Cumbre del Clima más opaca e incapaz de la historia, la COP30 de Belém do Pará (Brasil), en su lucha para enfrentar la emergencia ecológica, donde se ha vuelto a poner de manifiesto la falta de voluntad política a la hora de escuchar las voces de la sociedad civil y del Sur global. En grandes foros, pocas respuestas, por lo que se ha apostado por pequeñas iniciativas para visibilizar grandes soluciones, como la Termometrada estatal de 2025. Las mediciones de temperatura se llevaron a cabo en 24 capitales de provincia, 44 municipios y más de 150 zonas de medición, confirmando el papel clave de árboles y pavimentos permeables frente al calor extremo.

Ecologistas en Acción defiende que se pueden extraer tanto del ecofeminismo como de la soberanía alimentaria grandes lecciones para abordar esta crisis global de forma justa y sostenible, y así lo refleja su revista Ecologista con el artículo ‘La lucha de las mujeres por la tierra’. En un contexto de profunda crisis ecosocial es necesario rechazar el sistema productivo actual, así como la forma de relacionarse con la Tierra y las personas. Por eso, Ecologistas en Acción y FUHEM han elaborado la ‘Guía docente para la sostenibilidad aplicada al sistema productivo’, unos materiales (textos y propuestas didácticas) de acceso abierto, gratuito y sin conflictos de intereses, con los que se pretende abordar una transformación necesaria.

Como marca la tradición, la organización ha cerrado el año con su XXVII Asamblea Confederal en Vigo. El lema ha sido también su eje central: ‘El ecologismo social como herramienta de cambio’. Una puesta en común de luchas vecinales ecosociales y la discusión en torno al potencial de transformación de los proyectos ciudadanos de base como Altri Non, la organización local contra proyectos mineros, el impulso a proyectos agroecológicos locales o la defensa de los montes comunales frente a la especulación urbanística como ejemplos exitosos que transforman la realidad material de las personas y el territorio. El encuentro ha servido para consolidar la posición de Ecologistas en Acción contra megaproyectos industriales o los cruceros, la oposición frontal contra la prolongación del cierre de centrales nucleares como Almaraz, y también para iniciar un debate estratégico con el que combatir el golpe a la naturaleza y a la ciudadanía que supone el avance sin freno de la desregulación ambiental en la UE.

Ecologistas en Acción considera que estas fechas son una oportunidad para facilitar herramientas que ayuden a hacer frente a la ecoansiedad. En El Tenderete, la tienda en línea de la organización ecologista, se ofrecen varias alternativas. Una opción para quienes quieran recargar las pilas activistas antes de entrar en 2026 son las memorias de Paca Blanco, la Brava. Si se opta por estar en equilibrio con la Tierra y convivir con el resto de seres vivos, la Nueva Cultura de la Tierra presenta un horizonte de vida con dignidad, que reduzca el sufrimiento y posibilite la existencia de las generaciones futuras.

También se puede apoyar el trabajo de Ecologistas en Acción con una donación puntual o participando de forma activa uniéndose a la organización ecologista.

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Un año más, consumo responsable y boicot a Israel en las compras navideñas

19 Diciembre 2025 at 10:48
  • Ecologistas en Acción recuerda que el supuesto plan de paz en Gaza no ha detenido la masacre y reivindica el boicot en el consumo en estas fechas como herramienta de presión política.
  • La campaña se centra en señalar a Carrefour, una entidad que cuenta con más de 50 establecimientos en Israel y tiene múltiples vínculos con empresas cómplices del genocidio en Gaza. 
  • La organización ecologista también difunde sus habituales recomendaciones festivas para disfrutar del descanso, los planes sencillos, la buena compañía y contribuir a un mundo sostenible y justo. 

En fechas en las que se habla de paz, de amor y de estar en compañía de gente querida, Ecologistas en Acción recuerda que la paz que anunciaron Donald Trump y Benjami Netanyahu y entró en vigor el pasado 10 de octubre no ha llegado. Es más, el genocidio continúa en forma de ataques y asesinatos diarios, bloqueo de ayuda humanitaria, abandono de la población ante fuertes temporales, ocupación y apartheid que se suma a la colonización, expulsión y limpieza étnica del pueblo palestino desde hace al menos 75 años. Todo ello unido a un ecocidio que, contaminando agua y arrasando con los cultivos, busca imposibilitar la vida de la población palestina.

Por ello, y como parte de sus consejos festivos, este año la organización ecologista vuelve a sumarse a la campaña de la plataforma Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS)  para hacer un llamamiento por el boicot en las compras: “Ahora que se acerca uno de los periodos de mayor consumo del año, el boicot del consumo es una herramienta efectiva de presión social para frenar las agresiones de Israel bajo la complicidad de la comunidad internacional”.

En el centro de la campaña de boicot se sitúa Carrefour, una multinacional que cuenta con más de 50 establecimientos en Israel, ha regalado lotes de productos a soldados del ejercito israelí, vende productos fabricados en Israel y tiene acuerdos y alianzas con empresas israelíes activas en la industria de los asentamientos ilegales en Cisjordania cómplices del genocidio, tales como Electra Consumer Products, Yeinot Bitan o el banco Hapolaim.

Ecologistas en Acción se suma a la denuncia pública de Carrefour y a las movilizaciones que, durante los próximos días, se esperan en diferentes territorios del Estado español para señalar a esta cadena de supermercados e informar a la ciudadanía de su complicidad con las masacres del pueblo palestino. Unas movilizaciones a las que en las últimas semanas también han recibido cadenas de ropa como Zara o restaurantes de comida rápida como McDonalds.

Según Enrique Quintanilla, portavoz de la organización ecologista, “las campañas de desinversión y boicot contra estas empresas, cuidadosamente seleccionadas, aumentan la presión sobre ellas para que pongan fin a su complicidad con la opresión del pueblo palestino. Ya ha ocurrido en el pasado, por ejemplo, con la marca de ropa deportiva Puma, que hace un par de años no renovó su contrato de patrocinio con la Asociación de Fútbol de Israel (IFA), que gobernaba y abogaba por mantener equipos en asentamientos ilegales israelíes en tierras palestinas robadas”.

Unas fiestas con menos y mejor consumo 

Ecologistas en Acción llama al boicot a Carrefour no solo por su complicidad en el genocidio en Palestina, sino también por el modelo de consumo que reproduce. Su funcionamiento de gran distribución genera grandes impactos ambientales y sociales, ya que se basa en un modelo deslocalizado, derrochador de energía, generador de desperdicio alimentario y de ingentes cantidades de envases, que genera menos puestos de trabajo que el pequeño comercio. Algo que aprovecha el poder que le otorga su amplia cuota de mercado para imponer precios en origen abusivos y que concentra la riqueza.

Como alternativas a la compra en Carrefour, Ecologistas en Acción apuesta por opciones más justas y sostenibles ambientalmente como es el caso del pequeño comercio, que garantiza una mejor distribución de la riqueza y la creación de empleo. También por opciones que apuestan por relaciones comerciales justas y por la venta de productos locales y de producción ecológica.

Como cada año, la organización ecologista incide en su apuesta por un consumo en el que los actores respeten los derechos humanos, frente a las injusticias que esconden el modelo de consumo actual dominado por grandes empresas que anteponen los beneficios económicos por encima de las personas.

En esta línea, además de llamar al boicot comercial a algunas marcas, Ecologistas en Acción recuerda sus habituales consejos navideños, entre los que destaca descansar y disfrutar de planes sencillos y en buena compañía. Además, pone el acento en el mencionado consumo local, la apuesta por regalos –desde juguetes a todo tipo de productos y alimentos– procedentes de la Economía Social y Solidaria o del comercio local, suscripciones a medios independientes y cooperativos y/o regalos no materiales en forma de tiempo y momentos compartidos, la celebración de  cenas y comidas sabrosas pero sostenibles, y, en general, la reducción del consumo y de la huella ecológica así como la promoción del activismo, el asociacionismo y el ecologismo social.

Luis Azorín, portavoz de Ecologistas en Acción, ha declarado: “Las palabras de solidaridad y paz, tradicionalmente asociadas a las fiestas navideñas, cada vez quedan más olvidadas en la vorágine consumista de estas fechas. Sin embargo, la masacre que el ejército israelí está perpetrando en Gaza hace imprescindible que demos protagonismo a estos valores, transformando el tradicional consumismo desaforado en un consumo más racional y crítico enfocado a la defensa de los derechos humanos”.

 

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