La empresa estadounidense Standard Nuclear ha anunciado que la construcción de dos nuevas instalaciones de producción de combustible avanzado en los estados de Tennessee e Idaho está «sustancialmente completa». El anuncio, realizado este 24 de julio de 2026, supone un avance hacia la puesta en servicio de las plantas, que fabricarán combustible TRISO (del inglés TRi-structural ISOtropic), un material clave para los reactores modulares pequeños (SMR) y los reactores de alta temperatura.
Dos instalaciones gemelas para impulsar los SMR
Las instalaciones, denominadas SN-TN y SN-ID, son gemelas y están ubicadas en el emplazamiento del Laboratorio Nacional de Oak Ridge (Tennessee) y en Idaho Falls, junto al Laboratorio Nacional de Idaho. Según Standard Nuclear, una vez completamente operativas podrían añadir una capacidad conjunta de hasta cinco toneladas métricas de uranio (MTU) al año de producción adicional de combustible TRISO. Inicialmente, cada planta aportará hasta 1 MTU adicional anual.
El combustible TRISO se caracteriza por su alta resistencia térmica y mecánica, lo que lo hace especialmente adecuado para reactores de cuarta generación y diseños modulares pequeños. Su desarrollo se considera estratégico para la independencia energética y la descarbonización, al permitir reactores más seguros y flexibles que los convencionales.
Próximos pasos: puesta en marcha y licencias
La compañía señaló que las instalaciones están ahora en fase de puesta en marcha, a la espera de la aprobación regulatoria y del inicio de la producción. El avance de Standard Nuclear se produce en un contexto de creciente interés por los SMR tanto en Estados Unidos como en otros países, incluida España, donde se estudia su posible despliegue como parte de la transición energética.
La empresa privada de exploración lunar Lunar Outpost ha anunciado sus planes de integrar chips de NVIDIA en una misión con destino a la superficie lunar, según ha informado la compañía este jueves. La iniciativa, que conecta la carrera espacial con la competitividad en semiconductores, busca dotar a los vehículos lunares de capacidad de procesamiento avanzada para navegación autónoma y análisis de datos en tiempo real.
«The chip race and the race back to the Moon have just crossed paths», señala la empresa en su comunicado, subrayando la convergencia de dos sectores estratégicos. La integración de chips de alto rendimiento en el espacio permitiría reducir la dependencia de comunicaciones con la Tierra y aumentar la autonomía de las misiones.
La pugna tecnológica entre Estados Unidos y China
El anuncio se produce en un contexto de competencia tecnológica entre Estados Unidos y China, donde ambos países aspiran a establecer presencia lunar sostenida. La superioridad en computación a bordo es considerada un factor clave para el éxito de las misiones, especialmente en la exploración de recursos y la construcción de infraestructuras.
Lunar Outport no ha revelado la fecha exacta del lanzamiento ni el modelo concreto de chip que volará, aunque la colaboración con NVIDIA sitúa a la empresa en una posición destacada frente a sus competidores, tanto públicos como privados, que buscan regresar al satélite terrestre.
La noticia llega días después de que Pekín anunciara nuevos planes para su programa lunar, lo que intensifica la percepción de una nueva carrera espacial en la que la tecnología de semiconductores juega un papel central. Desde la Unión Europea y España, sectores vinculados a la industria aeroespacial siguen con atención estos movimientos, dado que la autonomía tecnológica en chips es un objetivo crítico para el bloque comunitario.
El Gobierno de India ha anunciado este viernes una inversión multimillonaria para potenciar su industria de semiconductores, con el objetivo de reducir la elevada dependencia del suministro de Taiwán, el principal proveedor mundial de chips. La iniciativa busca fortalecer la autosuficiencia india en un sector estratégico para la tecnología y la defensa.
El anuncio, realizado el 24 de julio de 2026, forma parte de un plan a largo plazo para posicionar al país como un actor relevante en la cadena global de semiconductores. Aunque el Ejecutivo indio no ha precisado el monto exacto de la inversión, fuentes oficiales han confirmado que se trata de un desembolso de varios miles de millones de dólares, destinados a la construcción de nuevas plantas de fabricación y al desarrollo de centros de investigación.
Un sector crítico para la economía global
Taiwán concentra actualmente la mayor parte de la producción mundial de chips avanzados, lo que convierte a la isla en un eslabón indispensable para industrias que van desde la automoción hasta los dispositivos móviles. La pandemia de covid-19 y las tensiones geopolíticas en el estrecho de Taiwán evidenciaron la vulnerabilidad de las cadenas de suministro, impulsando a países como Estados Unidos, Alemania y ahora India a invertir en capacidad local.
La apuesta india por los semiconductores se enmarca en el programa Make in India y en la estrategia de autosuficiencia tecnológica promovida por el Gobierno de Narendra Modi. Además del componente industrial, el sector tiene implicaciones directas para la defensa: los chips son componentes esenciales en sistemas de armas, comunicaciones militares y equipos de vigilancia.
La iniciativa india llega en un momento en que la demanda global de semiconductores sigue al alza, impulsada por la inteligencia artificial, el 5G y la electrificación del transporte. Con esta inversión, Nueva Delhi espera captar una parte de ese mercado y reducir la dependencia de un único proveedor, fortaleciendo su posición en la geopolítica tecnológica mundial.
La NASA ha establecido un presupuesto de 2.000 millones de dólares para el desarrollo del Space Reactor-1 Freedom, el primer vehículo interplanetario propulsado por fisión nuclear, según ha anunciado este jueves la agencia espacial estadounidense.
El reactor, bautizado como Space Reactor-1 Freedom, está concebido para impulsar misiones tripuladas a Marte, reduciendo los tiempos de tránsito y permitiendo transportar cargas útiles mayores que los sistemas de propulsión convencionales. La NASA busca así una fuente de energía nuclear compacta y autónoma que pueda operar en el espacio profundo.
Un hito en la propulsión nuclear espacial
El proyecto representa un salto técnico y estratégico en la carrera espacial, al apostar por la fisión nuclear como sistema de propulsión primario para viajes interplanetarios. Hasta ahora, las misiones a Marte han dependido de la propulsión química o de sistemas de ionización, que ofrecen menor potencia y eficiencia energética.
La agencia no ha revelado los contratistas industriales que participarán en el desarrollo, ni la fecha prevista de lanzamiento. Sin embargo, la cifra asignada indica que el programa se encuentra en fase de diseño y planificación avanzada.
Autonomía energética en el espacio
Con este proyecto, la NASA aspira a disponer de una planta nuclear compacta que no solo impulse la nave, sino que también suministre electricidad a los sistemas de a bordo durante las fases de crucero y estancia en la superficie marciana. La autonomía energética es considerada un factor crítico para misiones de larga duración, donde la energía solar resulta insuficiente lejos del Sol o en ambientes polvorientos como el de Marte.
El anuncio se produce en un contexto de creciente interés internacional por la exploración de Marte, con China y Europa también desarrollando planes para misiones tripuladas al planeta rojo. La apuesta de la NASA por la propulsión nuclear podría redefinir los plazos y las capacidades de las futuras misiones, según analistas del sector aeroespacial.
Las fuerzas estadounidenses han atacado el reactor nuclear de Darkhovin, en el suroeste de Irán, un paso que amplía el alcance de la guerra energética en el Golfo Pérsico. El bombardeo, del que no se han precisado aún los daños concretos, supone la primera vez que Washington golpea directamente una instalación nuclear iraní desde el inicio de la escalada regional.
Un objetivo estratégico en el conflicto energético
La central de Darkhovin, situada en la provincia de Juzestán, es una de las infraestructuras clave del programa nuclear civil iraní. Su destrucción o inhabilitación debilitaría la capacidad energética del país en un momento en que Teherán utiliza sus recursos como herramienta de presión en el conflicto del Golfo, según fuentes de inteligencia citadas por la prensa internacional.
El ataque representa una escalada cualitativa respecto a los bombardeos anteriores contra refinerías y plataformas petrolíferas iraníes, que hasta ahora habían mantenido un techo por debajo del umbral nuclear. La decisión de cruzar esa línea expone la creciente fragilidad de las infraestructuras energéticas regionales y el riesgo de una desestabilización aún mayor en los mercados de crudo.
Reacción de Teherán y perspectivas
Irán no ha confirmado oficialmente el alcance de los daños, pero medios estatales han denunciado el bombardeo como una violación del derecho internacional y han advertido de represalias. La comunidad internacional sigue con atención los movimientos de la flota estadounidense en el golfo Pérsico, donde se concentran portaaviones y destructores con capacidad de ataque.
El 19 de julio de 2026 se cumplen 90 años desde que la clase trabajadora derrotó el golpe de Estado. El pueblo levantado en armas logró detener, no sólo las pretensiones de todas las fuerzas facciosas que estaban detrás de este alzamiento militar, sino que ante su propio triunfo no se detuvo y empezó la revolución social más profunda que haya conocido la historia.
Pero, ¿Qué es una Revolución Social? Una Revolución Social no es, desde luego, un cambio de gobierno, ni siquiera un cambio de la forma de Estado. Una Revolución Social es el cambio de las relaciones sociales que sustentan el estado de las cosas. Sustituyó la organización de la economía a manos de la empresa privada o el Estado por la organización por parte de la propia clase trabajadora, a través de las colectivizaciones, tanto en la industria como en el campo.
La transformación de las relaciones sociales, sin embargo, no se detuvo solamente en lo económico, sino que precisamente este cambio encaminado a superar el capitalismo por una nueva economía comunista libertaria permitió el impulso de medidas de todo tipo para los problemas sociales de su momento, muchas de las cuales siguen sin resolverse en nuestra sociedad hoy.
Desde el papel de la instrucción y la educación en la sociedad, el problema de la vivienda o la maternidad consciente, la igualdad entre sexos o la cuestión nacional y su resolución federalista, entre otras cuestiones que apuntaban a eliminar las viejas instituciones de la sociedad creando una nueva sociedad libertaria, ejemplifican el carácter profundo de una revolución hecha por trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad.
Este impulso revolucionario del pueblo, de la gente anónima de la historia pero que mueve el mundo cada día de sus vidas, se pudo sostener gracias al esfuerzo y sacrificio, también en el frente militar mediante las milicias obreras. Y es que hasta en la organización de la lucha militar se transformaron las caducas y rígidas formas autoritarias de los ejércitos por milicias sostenidas por el propio movimiento obrero y revolucionario.
La guerra civil española, a la que dio paso la derrota del golpe militar fascista de 1936, era la continuación de una guerra de clases larvada en las luchas revolucionarias: desde la comuna de Asturias en 1934 hasta las insurrecciones comunistas-libertarias como las de Fígols. Una lucha de clases que se remonta a los tiempos de la I Internacional en España, y a todas las luchas sociales donde el proletariado ha sido protagonista en el mundo.
A noventa años de ese hito en la historia jamás superado, que nos sirve de ejemplo para nuestras luchas cotidianas, debemos también señalar que el régimen que combatió desde el primer momento ese proceso fue también la propia República y las fuerzas burguesas liberales y republicanas, socialdemócratas y estalinistas. La derrota de la revolución precedió la derrota militar de la II República, y la imposición por la sangre y el genocidio de un régimen de terror acaudillado por el criminal Francisco Franco.
El cambio de régimen que, prácticamente 40 años después, dio lugar al actual Reino de España, en forma de monarquía constitucional, no fue sino un pacto, una transacción entre las fuerzas que administraron el franquismo con las de una nueva burguesía liberal y socialdemócrata, con el trasfondo de un importante nuevo episodio de la lucha de clases en la península ibérica del que también se cumplen 50 años este 2026. La derrota del proletariado en la “transición española”, nuevamente, ha asentado en el poder nuevas fuerzas reaccionarias, aunque se hagan vestir con piel de cordero. Y uno de los ejemplos más claros lo tenemos en la falsificación de la memoria histórica, llamada hoy Memoria Democrática.
Desde instituciones públicas, la academia oficial y el naufragio de la socialdemocracia y el estalinismo se impulsa una reinterpretación de la memoria histórica en la que nunca hubo una Revolución Social, donde las mujeres y los hombres anarcosindicalistas y anarquistas de la CNT, la FAI, Mujeres Libres o las Juventudes Libertarias lucharon, no por una transformación radical de las relaciones sociales que superaran el Capitalismo en un régimen comunista libertario, sino que ahora reescriben la historia para decir que lucharon por una República que los combatió y encarceló antes de la guerra civil, los combatió durante la guerra civil y cuyos herederos políticos de hoy intentan borrar de la historia.
No es casual que, apenas pocos años después que nos dejaran para siempre los últimos compañeros y compañeras que vivieron en primera persona la Revolución Social de 1936, que ya no están para poder contestar a la cara a los falsificadores de la historia, proliferen los esfuerzos para que la memoria democrática se vuelva olvido del proceso revolucionario.
En nuestras manos está que esto no suceda, y que las aspiraciones que motivaron quienes construyeron de forma anónima la mayor Revolución Social conocida hasta nuestros días nos guíen también a la hora de enfrentar los problemas actuales de la clase trabajadora en nuestra sociedad y el mundo entero.
Cinco años después de las primeras revelaciones del caso Pegasus, nuevas informaciones publicadas este 19 de julio de 2026 por el consorcio de medios Forbidden Stories destapan el alcance del sistema de ciberespionaje marroquí. Según los testimonios recogidos por los investigadores, el entramado no conoce límites y ha tenido como blancos a opositores del régimen marroquí, así como a Francia y Argelia.
Las nuevas filtraciones ponen al descubierto cómo Marruecos utilizó el software espía Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO Group, para infiltrarse en dispositivos de personalidades y entidades de diferentes países. La investigación, coordinada por Forbidden Stories, revela que los objetivos incluían a disidentes marroquíes, así como intereses franceses y argelinos.
Un sistema sin límites
Los testigos clave que han colaborado con el consorcio indican que el sistema de vigilancia marroquí operaba sin cortapisas, extendiéndose más allá de las fronteras del reino. Aunque no se han proporcionado cifras concretas sobre el número de objetivos, el alcance geográfico y la naturaleza de los blancos —que abarcan desde activistas hasta gobiernos extranjeros— sugieren una operación de vigilancia masiva.
Con las nuevas revelaciones sobre el escándalo Pegasus, cinco años después de las primeras, todo el sistema marroquí queda al descubierto.
El escándalo original de Pegasus, que estalló en 2021, ya había mostrado cómo varios gobiernos utilizaban el software espía para vigilar a periodistas, activistas y políticos. Las nuevas revelaciones se centran específicamente en la implicación de Marruecos, señalado como uno de los clientes más activos de NSO Group.
Implicaciones para España
La proximidad geográfica y las tensas relaciones diplomáticas entre Marruecos y España hacen que estas revelaciones tengan un impacto directo en los intereses estratégicos españoles. Si Marruecos ha espiado a Francia y Argelia, es plausible que también haya vigilado a autoridades o ciudadanos españoles, aunque la investigación no lo confirma explícitamente. El caso reabre el debate sobre la regulación del ciberespionaje y la protección de la privacidad en un contexto internacional donde las herramientas como Pegasus amenazan la seguridad nacional de los países.
Se cumplen 90 años del inicio de la Guerra Civil española, un conflicto que, a las puertas de la Segunda Guerra Mundial, revolucionó las técnicas militares en campos como la aviación y los blindados, así como en la obtención de recursos energéticos. Aquel intento de golpe de Estado contra el Gobierno del Frente Popular, ocurrido el 18 de julio de 1936, dio origen a una de las más sangrientas y prolongadas guerras civiles en Europa, que se prolongó hasta abril de 1939.
El conflicto, que enfrentó al bando sublevado liderado por el general Franco contra las fuerzas republicanas, sirvió como laboratorio de guerra donde se ensayaron tácticas que después se aplicarían en la contienda mundial. La intervención de potencias extranjeras, como la Alemania nazi y la Italia fascista en apoyo a los sublevados, y la Unión Soviética en apoyo a la República, convirtió a España en un escenario de pruebas de armamento y estrategias. La aviación, con el bombardeo de ciudades como Guernica, anticipó los ataques aéreos masivos de la Segunda Guerra Mundial, mientras que el uso de blindados en batallas como la del Jarama prefiguró las tácticas de guerra relámpago.
Asimismo, la guerra tuvo un impacto significativo en la obtención de recursos energéticos, como el petróleo, esencial para el esfuerzo bélico. La necesidad de combustibles impulsó la explotación de recursos y la búsqueda de suministros, aspectos que se volverían críticos en el conflicto mundial posterior. La contienda dejó un saldo de cientos de miles de muertos y un exilio masivo, marcando profundamente la historia y la memoria de España.
“La defensa de niñas, niños y adolescentes” es, desde el 25 de junio de 2026, uno de los principios editoriales de MásPúblico SCCL. Así lo decidieron los socios y socias de la cooperativa que edita La Marea y Climática en su Asamblea General, celebrada en Barcelona. La decisión va acompañada del compromiso de informar y concienciar sobre las agresiones sexuales contra las personas menores de edad, un problema estructural que afecta a una de cada cinco personas en su infancia o adolescencia.
Tras publicar un amplio dosier en el número 111 de La Marea, centrado en la necesidad de hablar y escuchar para poder afrontar y prevenir los casos de pederastia –la mayoría cometidos por familiares y conocidos– la redacción de este medio propuso dar un paso más. Desde mayo, publicamos regularmente artículos que contribuyen a la visibilización de un problema considerado todavía un tabú en la sociedad. Todos ellos incluyen al final del texto el teléfono 116111, correspondiente a la línea de atención a la infancia y la adolescencia.
En La Marea entendemos que los medios de comunicación debemos ejercer nuestra función de servicio público para concienciar sobre la dimensión de este problema silenciado e informar también de los recursos y las medidas que pueden ayudar a prevenir las agresiones y a abordarlas adecuadamente cuando se han producido.
La cooperativa MásPúblico nació en 2012 con los siguientes principios editoriales aprobados por sus socios y socias: la defensa de lo público, la igualdad, la laicidad, la economía justa, la memoria histórica, el trabajo digno, la defensa del medio ambiente, el derecho a la vivienda y la cultura libre. Además, manifestaba su interés por informar sobre los movimientos sociales y la regeneración democrática.
En la Asamblea General de 2013, a petición de un socio usuario (lector) y tras un intenso debate, los cooperativas aprobamos incluir como principio editorial el “derecho a la soberanía de los pueblos”, entendiéndolo “como el derecho de éstos a ser reconocidos como tales, a definir sus propias formas de gobierno y modelo político y económico, así como a buscar sus propias formas de desarrollo cultural y humano”.
En 2014, a propuesta de la redacción, se aprobó incorporar el “feminismo” como uno de los principios explícitos de la cooperativa, ya que consideramos que el concepto de “igualdad” era demasiado genérico y que era necesario dejar claro el compromiso del medio con el feminismo como herramienta para avanzar hacia la igualdad real entre mujeres y hombres.
Si deseas más información para ser parte de la cooperativa MásPúblico, escríbenos a consejorector@maspublico.com.
Este reportaje se publicó originalmente en papel, en La Marea 111. Puedes conseguir un ejemplar y suscribirte en nuestro kiosco.
La Guerra Civil podría haber terminado meses antes de aquel 1 de abril de 1939. La victoria del bando golpista vino precedida por una operación de inteligencia, diplomacia y logística sin parangón en la historia bélica hasta aquel momento. La rendición tenía que ser total. No hubo espacio para armisticio alguno. Todos los presos fieles a la República serían tratados como presos comunes, no como prisioneros de guerra. Tampoco alargar la contienda habría significado entrar en la Segunda Guerra Mundial. Aquel primero de abril, la Guerra Civil llegó a muchos lugares que no la habían vivido. La épica cacareada por los gallos de la victoria no fue tal. La rendición al completo estuvo medida al milímetro, no así la crueldad que se desataría en cada lugar en el que los vencedores tuvieran sed de venganza.
Estas son las grandes tesis que deja tras de sí Cómo terminó la guerra civil española (Crítica, 2026), un extenso ensayo que contiene documentación con información procedente de fuentes hasta ahora no accesibles a los investigadores. En él, Gutmaro Gómez Bravo reescribe los días clave en los que el bando franquista pergeñó la victoria incondicional. Este catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) huye de la versión más extendida y se aleja de las desavenencias entre los gerifaltes militares republicanos para poner la mirada sobre los golpistas: «Su operación fue todo un éxito», adelanta.
El investigador asegura que la contienda podría haber concluido el 31 de enero, tras la caída de Barcelona, porque el conflicto ya se encontraba resuelto desde el plano militar. «Es en el cuartel general de Burgos donde se decide otro final. Quieren una rendición sin condiciones de los republicanos y evitar una mediación internacional y un tratado que convirtiera a los presos en prisioneros de guerra», explica Gómez. Lo consiguieron, pero solo tras un trabajo calculado hasta el mínimo resquicio.
Entre el hambre y el perdón
Junto al bando golpista, que se veía a sí mismo más victorioso cada día que pasaba tras la victoria en la batalla del Ebro y la caída de Catalunya, luchaba el hambre. «El hambre es decisiva para esta estrategia de rendición que proyectan, sustentada también en la guerra psicológica», sostiene Gómez. La aviación franquista bombardeaba con pan las grandes ciudades republicanas que sobrevivían con gran dificultad al asedio. En los paquetes, proclamas que aseguraban que las personas que no tuvieran las manos manchadas de sangre no tenían nada que temer.
Ejemplar de octavilla lanzada por el bando golpista sobre las ciudades asediadas. EDITORIAL CRÍTICA
El historiador asegura que los franquistas proyectaron la rendición a través del hambre y la promesa del perdón. «Lo que no querían era tener que combatir en las ciudades, como pasará en la Segunda Guerra Mundial. Buscan una rendición ordenada, planimétrica, y lo comunican dándole la vuelta. Dicen que la culpa del hambre son los republicanos y la resistencia», añade el también director del Grupo de Investigación de la Guerra Civil y el Franquismo de la UCM.
Europa, a favor de Franco
El plano internacional fue determinante en estas últimas semanas de conflicto. En su ensayo, Gómez corta esa línea recta historiográfica trazada entre el final de la Guerra Civil y la posibilidad de que estallara la Segunda Guerra Mundial. Consultada la documentación de Inglaterra y Alemania, el historiador resuelve que «a partir de la caída de Catalunya todo el mundo quiere que la guerra termine». Es precisamente en enero de 1939 cuando tanto soviéticos como alemanes, que pronto firmarían entre ellos el pacto de no agresión, empezarían a virar sus posiciones.
Las jornadas que pasarían a la posteridad se suceden. El 15 de febrero, los británicos reconocen en secreto a Franco como jefe del Estado, una decisión que harán pública el día que Francia también la tome. El día 27 hacen lo propio los franceses, justo una semana después de que España haya firmado, también en secreto, el tratado Antikomintern, que confirma la entrada militar de España en el Eje junto a Alemania, Italia y Japón, y que hará público el 31 de marzo, el último día de guerra en España.
Durante marzo, el último mes antes del fin de la contienda y el inicio de la dictadura, desde Burgos los franquistas se esmeran en hacer llegar a los republicanos las normas que deberán respetar en la rendición. «Se da un encuentro entre los militares del Estado Mayor de los dos ejércitos cuando, en realidad, ya trabajan para el mismo. Ahí se ve cómo el servicio de inteligencia franquista ha absorbido al servicio republicano. Les dan órdenes, trabajan juntos. No los matan, los utilizan», apostilla Gómez tras haber recabado esta información durante visitas a archivos extranjeros.
La entrada en Madrid
El coronel José Ungría es uno de los grandes nombres propios de esta historia. Sabedor de su papel decisivo a la hora de crear un gran aparato de información en el territorio republicano, Francisco Franco le encargó que definiera el desenlace de la guerra desde la perspectiva militar. Gracias a él, el Estado Mayor de Burgos terminó absorbiendo al Estado Mayor leal a la República.
José María Taboada Lago es otro de los nombres determinantes en el fin de la guerra. Secretario de Acción Católica, se movió diplomáticamente para interrumpir la mediación iniciada por el Vaticano en la Navidad de 1938 y, más tarde, se encargó de la unificación de las fuerzas derechistas en la capital, Madrid, republicana hasta el final de la guerra. Para salir de sus escondites y saludar al nuevo régimen que arrebataría la democracia a España durante cuatro décadas, Taboada y sus seguidores tenían que estar atentos a Radio Nacional. «Cataluña está nublado» significaba que la operación no había culminado en la región mediterránea; «geografía extensa», que se acercaban a la capital; y el día que anunciaran un «reparto de caramelos» en Madrid, sería la jornada señalada para que los franquistas tomaran la ciudad tras casi tres años de guerra.
Ungría y Taboada son dos de las entradas que recoge un dramatis personae con el que, acertadamente, la editorial Crítica ha decidido acompañar el ensayo y cuyas definiciones casi alcanzan las siete decenas. Entre ellas se cuentan personajes como Manuel Azaña, Pablo de Azcárate, Julián Besteiro, el cardenal Isidro Gomá y Diego Martínez Barrio, al igual que entidades o conceptos, como Comité propaz civil, Consejo Asesor, Consejo Nacional de Defensa y Servicio de Información y Policía Militar.
Por otro lado, los sindicatos no perdieron su papel predominante. La ocupación de las grandes ciudades por parte de los franquistas estuvo pactada con la UGT y la CNT, «quienes representaban realmente el primer gobierno de Francisco Largo Caballero frente al de Juan Negrín», apunta el historiador. Gómez apunta que la entrega de Madrid tenía que venir acompañada del aseguramiento de industrias como la logística, las comunicaciones, el Metro, el agua o la electricidad. «Hacen coincidir la transición con la ocupación, y es un éxito de manual para ellos», agrega.
Necesidad de rendición
De todas formas, la caída de Madrid el 27 de marzo estuvo precedida por una operación planificada y pensada para que todo concluyera como deseaban los franquistas. Dos días antes tuvo lugar la entrega de toda la aviación republicana que quedaba. «Después vendieron una victoria clara, pero estuvo planeada al milímetro porque no se fiaban: los republicanos que se rendían seguían siendo 400.000 hombres armados», detalla el autor del ensayo. Llegaba el tiempo de las salvas al aire como gritos de rendición, de sacar la bandera blanca, de que los militares republicanos se descosieran una manga de su uniforme.
Gómez recalca que esta versión de los hechos, contada desde la perspectiva interna del bando franquista, quedó opacada con el paso de los años. «Los protagonistas nunca lo contaron y la población en general desconoce que llegaron hasta este nivel de acuerdo, que realmente el ejército de Franco necesitó que los otros se rindieran y entregaran. Siempre ha parecido que se debió a una conquista, algo épico, pero no es así», se explaya.
EDITORIAL CRÍTICA
El historiador, preguntado por aquello que le ha parecido más llamativo de esta investigación que le ha llevado años, responde que «el nivel de orden» que ejecutaron los franquistas a la hora de la rendición. Pero no solo eso. «Ahora vemos las consecuencias que tuvo ese final tan planificado a nivel logístico, diplomático y militar, algo muy complejo. Sin embargo, también vemos que a nivel local se desató una venganza brutal», comenta. Así lo refleja en su trabajo: la fase final de la operación «llevó a la rendición, al cese de las hostilidades, pero también al castigo masivo de la población civil».
El 1 de abril llegó el último parte de guerra, el único firmado a título particular por Franco: «En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado». Sin embargo, la batalla por la verdad se sigue librando investigación tras investigación precisamente para desterrar lo maniqueo, aquello que Gómez describe así en su libro: «Seguimos en una historia de vencedores y vencidos, de héroes y villanos, de ingenuos y clarividentes. Una historia, en definitiva, de buenos y malos».
Vemos Mujeres heroicas, de la polaca Wanda Jakubowska. La directora había estado prisionera en Auschwitz y regresa allí para rodar esta película ya en 1947. Probablemente es la primera película no documental centrada en la vida en un campo de exterminio. Hay otras –pocas– de esos años que tocan el tema del Holocausto, pero a menudo más interesadas en situaciones rocambolescas fuera del campo –en general, persecuciones de nazis– que en aproximarse de verdad al horror cotidiano. Y estoy seguro de que es la primera película con ese tema dirigida por una mujer y la primera que relata la vida de ellas en los barracones. En Mujeres heroicas –en polaco se titula, si entiendo bien, La última etapa, menos rimbombante– lo central es el día a día de la supervivencia de las mujeres en Auschwitz, atravesado por las humillaciones y la violencia continuas a las que son sometidas, y sostenido por la solidaridad –sororidad, diríamos hoy–, la ayuda mutua, el afecto, aunque también amenazado por la mezquindad y la avaricia de algunas; o, sencillamente, porque el miedo a morir empuja a otras a realizar acciones de una dureza extrema, como cuando una prisionera convence a una enfermera para que no dé un medicamento a una compañera cercana a la muerte y se lo dé a ella.
No solo es una película importante por su contenido; la puesta en escena y la fotografía son impresionantes.
23 de junio
El año pasado, cuando apenas llevábamos tres meses en nuestro nuevo barrio, una vecina nos invitó a participar en la hoguera de San Juan que organiza todos los años en su prado. L., que después se convirtió en nuestra profesora de euskera, también nos había invitado este año. Solo que este año al final no ha habido hoguera: después de varias semanas sin llover y con un calor inusual, habría sido temerario encender una.
24 de junio
He leído muchas comparaciones entre la época actual y la República de Weimar; es comprensible, si nos fijamos en el auge de la ultraderecha, la división de la izquierda, la búsqueda de chivos expiatorios –entonces, los judíos, ahora los inmigrantes o los musulmanes–. Pero mientras leo El cielo y las ruinas, de Juan Andrade, me pregunto si no sería más acertado establecer la analogía con los años previos a la Gran Guerra de 1914. Si antes del 14 hubo un cambio fundamental en la producción industrial –el fordismo y la cadena de montaje– que se puso al servicio de la guerra, en las últimas décadas hemos asistido a la digitalización y la aplicación de la inteligencia artificial, que como toda revolución tecnológica, también es una herramienta básica de las confrontaciones bélicas. Y si en la Primera Guerra Mundial el submarino, el avión y la industria química transformaron las maneras de matar al enemigo –y, cada vez más, a la población civil– hoy desempeñan esas tareas los drones y la automatización de la destrucción.
Hubo entonces como hoy una crisis de identidad masculina; las máquinas que suplantaban su trabajo, el aumento de los empleos en el sector de servicios, la disolución de los vínculos masculinos tradicionales en la vida urbana, el crecimiento del empleo femenino –con la consecuente mayor independencia de las mujeres– y las reivindicaciones feministas empujaron a muchos hombres a buscar en la guerra una expectativa de autoafirmación individual y de la esfera masculina. Hoy los rasgos y las causas son algo diferentes, pero está claro que el ego herido de muchos hombres es una base sólida para nuevas propuestas políticas agresivas y la reivindicación de una virilidad cuyo prestigio añoran.
Y si entonces había una pelea encarnizada por las materias primas y los mercados de las colonias que fomentó el nacionalismo más agresivo, hoy la escasez de recursos tradicionales como el petróleo, pero sobre todo la necesidad de hacerse con las materias primas para la revolución de la inteligencia artificial, está promoviendo también la vuelta al nacionalismo competitivo más desaforado.
Antes del 14 parecía imposible que sociedades más prósperas de lo que habían sido nunca estuviesen dispuestas a embarcarse en una gigantesca tarea de destrucción y autodestrucción. También hoy podría parecérnoslo. Pero hoy y ayer coinciden en que las principales fortunas empujan a la confrontación y financian una prensa cada vez más vocinglera y polarizadora.
Podría continuar con las analogías –que las hay, como también diferencias– y profundizar en ellas. Pero ahora lo que me interesa anotar es que la bestialidad de la guerra es una posibilidad no tan lejana de Europa Occidental como pensamos. La condición sine qua non para toda escalada bélica, el rearme, ya está en camino.
Y también el trasvase de votos y de conciencias hacia las opciones más beligerantes. Cuando empezamos a justificar masacres a nuestra puerta, es que estamos preparando el terreno para comenzar a cometerlas.
Albacete vuelve a encender
la llama del verano con una nueva edición de Antorchas Festival. Música
en directo, gastronomía de autor y experiencias culturales.