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Ayer — 27 Febrero 2026Salida Principal

170 organizaciones denuncian la aplicación provisional del acuerdo UE-Mercosur al vulnerar principios democráticos fundamentales

27 Febrero 2026 at 17:07

Las organizaciones de la campaña Stop UE-Mercosurdenuncian el anuncio hoy de la Comisión Europea sobre la entrada en vigor provisional del acuerdo comercial con Mercosur.

· Califican este paso de la UE como “un grave atropello democrático” y “un intento de imponer por la puerta de atrás un tratado profundamente rechazado por amplios sectores sociales«.

· Se prevé que el acuerdo UE-Mercosur tenga fuertes impactos sociales y ambientales, al tiempo que consolida un modelo agroexportador intensivo, dependiente de cadenas largas altamente emisoras, incompatible con los compromisos climáticos europeos.

En una carta abierta dirigida a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, 170organizaciones sociales, ecologistas, sindicales y agrarias exigen que se detenga la aplicación provisional del acuerdo antes de que el Parlamento Europeo vote y antes de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea emita su dictamen sobre las cuestiones jurídicas planteadas.

“Un desprecio a la democracia”

Las organizaciones señalan que el acuerdo UE-Mercosur arrastra desde su origen una fuerte contestación social por sus impactos previsibles, en ambos lados del Atlántico,sobre la agricultura familiar campesina, los derechos laborales, la seguridad alimentaria, el deterioro de los servicios públicos y la aceleración de la deforestación en América Latina.

“Aplicarlo provisionalmente sin esperar al Parlamento Europeo y sin conocer la opinión del Tribunal es un desprecio frontal a los procedimientos democráticos europeos”, afirman desde la campaña. A su juicio, la Comisión pretende blindar los capítulos comerciales mientras esquiva el debate político de fondo y minimiza la oposición social creciente en varios Estados miembros.

Las organizaciones recuerdan además que la tramitación del acuerdo ya ha estado marcada por decisiones polémicas que excluyeron de la ratificación a los parlamentos nacionales y por una aprobación en el Consejo de la UE sin unanimidad, algo inédito en tratados de esta magnitud. 

“Estamos ante un precedente extremadamente peligroso: convertir la política comercial en un ámbito inmune al control democrático real”, advierten.

Impactos sociales y climáticos ignorados

Las 170 organizaciones firmantes, entre las que se encuentra Attac, subrayan que el acuerdo consolida un modelo agroexportador intensivo, dependiente de cadenas largas y altamente emisoras, incompatible con los compromisos climáticos europeos. También alertan de una mayor presión competitiva sobre sectores agrarios y ganaderos europeos ya golpeados por crisis de precios y por la concentración corporativa.

En América Latina, añaden, el tratado incentivaría la expansión de monocultivos y ganadería industrial vinculados a la deforestación y a conflictos socioambientales: “Mientras la ciudadanía exige transición ecológica justa, soberanía alimentaria y protección del empleo, la Comisión insiste en un tratado anclado en la lógica del libre comercio sin límites«.

Las organizaciones de la campaña Stop UE-Mercosur exigen que se revierta la aplicación provisional del acuerdo, que se respete el voto del Parlamento Europeo y que se espere el pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la UE.

Asimismo, plantean que se abra un debate público real sobre los impactos sociales, laborales y climáticos del acuerdo y de la política comercial de la UE.

Las 170 organizaciones firmantes anuncian que intensificarán la movilización social y la presión política en los próximos meses para impedir la entrada en vigor de un acuerdo que consideran “social, ambiental y democráticamente inaceptable”.

Como país destinado a tener un gran peso en la Unión Europea, España debe asumir un papel de liderazgo en la transición hacia un futuro más justo y sostenible. Con este objetivo en mente, instamos a los partidos políticos españoles a que, en la próxima legislatura electoral, asuman su responsabilidad y adopten un compromiso firme y convincente con una transición ecológica real que corrija los problemas ambientales y las desigualdades sociales… presentamos una serie de propuestas ambientales esenciales …

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AnteayerSalida Principal

Coincidea: “Primera Compra Colectiva Nacional de Productos Ecológicos”

Coincidea, red social de consumo colaborativo y ecológico

A la voz de “quiero productos ecológicos asequibles” da comienzo esta campaña en la Red Social del Consumo Colaborativo: coincidea.com. Aquí ha nacido un Grupo donde nos congregamos los consumidores de toda España de productos ecológicos, vegetarianos, “bio”… junto a sus comerciantes.

Con la unión en masa de los consumidores es posible crear un mercado más justo. ¿Cómo? Apoyando al comerciante ecológico y agrupándonos para generar una gran demanda que permita precios asequibles.

Coincidea es la red social de los Grupos de Consumo Colaborativo (libre y gratuita). El encuentro entre consumidores y comerciantes, donde cualquier usuario puede crear un Grupo de Consumo para convocar a los que estén interesados y hacerse fuertes. Ahora nos estamos uniendo aquellas personas que tenemos una firme conciencia ecológica. Aquellos que creemos que no hay evolución posible sin un desarrollo ecológico de la sociedad. Unidos por una idea: en la unión de los consumidores reside una fuerza soberana capaz de cambiarlo todo, en conjunción con los comerciantes y hacia una conciencia colectiva.

El sistema es muy simple: reunir online a consumidores interesados en adquirir productos ecológicos, junto a comerciantes, distribuidores o productores, impulsando así una gran alianza por el consumo ecológico. De esta forma, los comerciantes harán sus ofertas con el precio y la cantidad mínima a vender para que se mantenga ese precio. De todas estas ofertas, cada consumidor se apunta a la que más le guste (o a ninguna si nada le interesa). Una vez apuntado a una oferta puede abandonarla sin penalización siempre que ésta no se haya activado todavía. La oferta se activa cuando alcanza su cantidad mínima, la que haya estipulado el comerciante. Una vez  se activa la oferta el consumidor debe hacer el pedido. Si no lo hace, recibirá una penalización que quedará visible en su perfil, indicando así que no es una persona comprometida con el sistema. La relación es directa entre consumidor y ofertante, y es este último quien establece el procedimiento de compra.

Coincidea es una red social en la que no hay intermediarios y no nos llevamos ningún porcentaje por las compras. No es una web de compras.

Porque sumar es poder: Súmate a la unión en masa para adquirir productos ecológicos. Accede directamente al grupo (registrándote o haciendo login si ya eres usuario/a). Entra, mira, y si te gusta, participa.

Y de paso… imagina todo lo que puedes hacer.

Javier Cózar Zabaleta.
Presidente de Coincidea, en Twitter @Coincidea

Para saber más:

Nuevo cierre en una de las calles más transitadas de Albacete: adiós a esta conocida tienda

25 Febrero 2026 at 11:20

En los últimos meses, la ciudad de Albacete está siendo testigo de un goteo constante de cierres de comercios que durante años han formado parte del día a día de vecinos y visitantes. Establecimientos históricos y otros más recientes han ido bajando la persiana, dejando tras de sí locales vacíos y carteles de ‘Se alquila’ …

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Carta abierta al Consejo y a la Comisión contra la aplicación provisional de UE-Mercosur

24 Febrero 2026 at 20:12
Por: Arturo

Estimada Señora Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea,
Estimado Señor Costa, presidente del Consejo Europeo,

Les instamos a que respeten los procesos democráticos y se abstengan de aplicar el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur antes de que el Parlamento Europeo haya ejercido su derecho a votar sobre el acuerdo.

El acuerdo UE-Mercosur es muy controvertido y ha suscitado repetidamente la preocupación de muchos ciudadanos y grupos de la sociedad civil, tanto en la UE como en los países del Mercosur, por cuestiones como las normas de seguridad alimentaria, las repercusiones en el empleo y la agricultura, y la deforestación. En una democracia, es fundamental que se escuche la voz de la ciudadanía en asuntos como estos.

La base democrática del acuerdo ya ha sido puesta en tela de juicio. El acuerdo solo ha podido seguir adelante gracias a decisiones polémicas que han eludido a los parlamentos nacionales. Además, la aprobación del Consejo Europeo se obtuvo por una estrecha mayoría, siendo la primera vez que un acuerdo comercial se ha llevado a cabo sin el apoyo unánime de todos los Estados miembros. Ahora, el Parlamento Europeo ha solicitado asesoramiento al Tribunal de Justicia Europeo sobre cuestiones jurídicas relacionadas con el acuerdo, lo que envía una clara señal de que los/as parlamentarios/as no quieren aprobar el acuerdo sin un examen adecuado.

La aplicación provisional, sin la opinión del Tribunal y sin el consentimiento del Parlamento, pisotearía los procesos democráticos que existen precisamente para que las voces de los ciudadanos puedan ser escuchadas, representadas y tenidas en cuenta cuando surgen desacuerdos. Socavaría la confianza pública y la legitimidad democrática de la Unión Europea. En un momento en el que muchos en nuestra sociedad se sienten marginados y están perdiendo la fe en los procesos políticos, optar por la aplicación provisional sería profundamente antidemocrático y correría el riesgo de avivar las tensiones en y entre los Estados miembros de la Unión.

Les pedimos que apoyen los principios democráticos establecidos y se comprometan a esperar la opinión del Tribunal y el voto en el Parlamento Europeo antes de aplicar el acuerdo. 

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Chocolate de Comercio Justo o Injusto: Nestlé boicoteada

Hay un árbol perennifolio que está siempre en flor, el árbol del cacao (Theobroma cacao). Otra especie más que está amenazada por el cambio climático. De sus semillas sale el chocolate, un producto que no es de primera necesidad, pero que está buenísimo: un auténtico alimento de los dioses, como indica en griego su género (la primera palabra de su nombre científico). Se le atribuyen muchas propiedades beneficiosas (mejor cuanto más negro), tales como ser anticancerígeno y antidiarreico, ayudar a los sistemas circulatorio e inmune, combatir la tos y el síndrome de fatiga crónica (SFC)… y sin olvidar el hecho de ser antioxidante, y afrodisíaco.

Chocolate ecológico y de comercio justo de IO
Intermón-Oxfam revela los trapos sucios de diez multinacionales con productos superventas: Coca-Cola, Nestlé, Danone, Kellogg’s, Mars, Unilever, Pepsico, Mondelez, General Mills, y Associated British Food.

Como características negativas, el chocolate tiene demasiadas grasas y azúcares, y a algunos le provoca dolor de cabeza. Pero más dolor de cabeza provoca a los muchos niños que trabajan en régimen de explotación infantil en muchas plantaciones de cacao, y a los agricultores que se les paga un precio despreciable, (con discriminación femenina) en parte por la concentración del mercado mundial en unas pocas multinacionales (similar al oligopolio del mercado eléctrico en España). El 45% de los hogares que producen cultivos para exportación (cacao y café principalmente) están entre los más pobres de la sociedad en Costa de Marfil, el principal productor de cacao del mundo. ¿Cómo pueden ser tan pobres los que producen un producto tan rico, y que se paga bien en el mundo rico?

Algunas marcas de multinacionales del chocolate que se benefician de la esclavitud infantil son Nestlé, Milka, Suchard, Toblerone, Mars, Lindt… pero Nestlé es la más criticada por su posición de control del mercado, y por los variados escándalos en su historia: uso de transgénicosGreenPeace denunció su contribución a la deforestación ilegal, y otros hechos que han llevado a mucha gente a boicotear esta marca.

Si te gusta el chocolate, Intermón Oxfam, organización que promueve el comercio justo y ecológico (www.tiendaintermonoxfam.org@IOcomerciojusto), tiene algo que decirte:

Te interesará:

Los humanos hacemos sufrir a los animales: ¿Por qué?

El mundo ha sido convertido en un campo de concentración y tortura para los animales. El interés de una especie egoísta está horrorizando al resto de la biosfera. Si midiésemos el sufrimiento en el planeta desde su creación, el invento de la ganadería marcaría un punto de inflexión ascendente. Otro sería la generalización de las granjas industriales.

Lo interesante es que el sufrimiento de los animales no es algo inevitable (como sí lo es el crack climático), o complicado de resolver (como los problemas de la minería, por ejemplo). Todo depende de sencillas decisiones personales y políticas. Nos intentarán convencer de que reducir el consumo de carne, prohibir la caza y los toros, o preocuparse del bienestar de los monos de laboratorio son malas decisiones, porque hay fuertes intereses económicos que quieren seguir ganando millones a costa de un sufrimiento despiadado.

¿Está justificado el sufrimiento masivo de los animales?

El horror y la indiferencia la hemos clasificado en seis motivos por los que el antropocentrismo considera adecuado el abuso:

1. Comida. Es posiblemente el argumento más antiguo y más perdonado. Se arguye que “comer es necesario” y se evita un diálogo sereno sobre qué comer y cómo se produce lo que comemos. La ganadería intensiva es cruel con los animales, pero la extensiva también los mata en su juventud y arrebata espacio a la naturaleza. ¿Y qué decir del sufrimiento de los peces? Se habla muy poco porque nos cuesta aceptar su muerte por aplastamiento o por asfixia, sin el más mínimo cuidado, como sí se tiene (a veces) con los mamíferos. Las vacas lecheras y las gallinas ponedoras son tratadas como si fueran objetos productores de recursos. Para reducir el espanto que nos produce, ponemos etiquetas agradables en sus productos a la venta. Algunos no quieren reconocer que consumir “huevos ecológicos” conlleva el sacrificio de la gallina cuando deja de ser productiva. Lo “ecológico” suele ser —primero— un negocio. De la huella hídrica de esta industria, es mejor no hablar, porque el PIB se puede resentir. Mención aparte merecen los alimentos extracrueles, como el foie gras, y los lugares inevitablemente inhumanos, como los mataderos, donde también se maltratan personas, aprovechando que ahí solo llegan los que no tienen otra opción.

Los ganaderos dicen que aman a sus animales, pero cuando hay un incendio, los abandonan como a su tractor. Al final, solo los honestos reconocen que en el 99% de los casos se maltratan animales por comodidad, por negocio o por un sabor al que nos han acostumbrado de forma innecesaria.

2. Ocio. Es, tal vez, el argumento más penoso. Absolutamente siempre es prescindible. Aquí encontramos los que disfrutan viendo como otro tortura animales (tauromaquia, peleas de animales, circos con animales, acuarios, zoos, etc.); y los que disfrutan haciendo sufrir a un animal que, por las circunstancias, está en clara desventaja (caza, pesca deportiva, toros embolaos, encierros, hípica, etc.). Se abusa de la inferioridad de un animal. Por eso, no se torean leones, ni se cabalgan tigres, ni se caza sin armas. Estos actos, no solo producen sufrimiento a escala industrial, sino también tristeza. Cuesta explicar por qué no aprenden a divertirse de otra forma. ¿No les basta el cine, el teatro, el deporte o leer un libro?

Al menos, el 70% de la población española está en contra de las corridas de toros. Eso, unido a una crisis de ingresos y a la bajada del apoyo con dinero público, nos lleva a concluir que la tauromaquia está herida de muerte.

«Zoos, acuarios, circos, laboratorios y granjas son cárceles que enloquecen a los animales» — L. Braitman.

3. Vestido. La regla es muy simple. Si procede de los animales, no es ético. Da igual que sea piel, cuero, lana o seda. Al final, como es fácil de imaginar, los animales se tratan como objetos para servir al humano. No hay beneficio mutuo. Y los daños ambientales también suelen ser graves. Si quieres saber la verdad, investiga un poco; y si no, al menos, no hables de lo que no conoces. En la cadena de la moda también se maltratan personas (en especial, mujeres).

4. Experimentar con animales. Algunos lo ven “razonable” porque beneficia a los humanos, pero las demás formas de hacer sufrir a los animales también benefician a alguien. ¿En serio es bueno favorecer a una especie que está acabando con la belleza natural? ¿En serio es bueno potenciar a una plaga? ¿En serio es “razonable”? ¿O es simplemente egoísmo? No hablamos de algo menor. Se estima que 100 millones de animales son usados cada año para hacer experimentos, normalmente de extrema crueldad. No es solo para investigación médica, sino que también se usan en investigación militar, o en la industria de cosméticos, por citar dos de los más absurdos motivos. Y lo más curioso, los experimentos con animales perjudican a los humanos en lugar de beneficiarlos, porque las conclusiones extraídas con un macaco no son extrapolables a los humanos.

5. Trabajo. No son pocos los lugares del mundo donde los animales se usan para trabajar. Solo se usan los dóciles. Los rebeldes son exterminados. Tal vez pienses que eso solo ocurre en el tercer mundo, para arar el campo. Pero no. En los países industrializados se usan caballos para pasear turistas, para ganar medallas olímpicas o en carreras para necios. Se usan perros para cuidar fincas o ganado, y también para cazar. Como no hay sindicatos animales, las leyes son blandas y se incumplen sistemáticamente.

6. Compañía. Reconozcamos que esta es otra forma de cosificar a los animales, porque lo importante suele ser que los humanos se sientan bien cuidando de un animal, siendo cuidados por él, o simplemente conviviendo juntos. Rara vez se piensa en las implicaciones éticas y ambientales de las mascotas. Al fin y al cabo, se ven como objetos y, cuando ya no son útiles, se abandonan, se matan o se donan sin tener en cuenta el sufrimiento físico y psicológico del animal. El colmo son los que compran animales a criadores o animales exóticos cazados en libertad. Lo primero contribuye a que el negocio del sufrimiento persista (especialmente cruel para las hembras explotadas). Lo segundo (sea o no legal) agrava la pérdida de biodiversidad. Sin duda, se puede convivir con un animal no humano de forma ética, pero la relación no debe empezar “comprando” al animal, porque la amistad jamás debe comprarse.

España avanza reptando como un caracol

Las pasadas elecciones del 23 de julio demostraron que los derechos de los animales cada vez se tienen más en cuenta. Los partidos políticos en España caminan hacia un mayor respeto a los animales. Según un análisis de Animanaturalis, casi todos los partidos —todos menos dos— incluyen medidas a favor de los animales. Los dos partidos que no lo hacen son PSOE y Vox, aunque PP solo incluye una medida a favor de los animales. Para agravar el asunto, esos tres partidos son también los que más propuestas hacen EN CONTRA de los animales, tales como mantener desprotegidos los perros de caza, así como continuar con prácticas abusivas como las granjas peleteras, el tiro pichón y los acuarios con cetáceos. Solo Vox propone eliminar la actual Dirección General de Derechos de los Animales.

Si esta lectura hace cambiar un pequeño acto de un solo lector, habrá merecido el esfuerzo, porque habremos reducido un poquito el sufrimiento del mundo. Como decía Jeremy Bentham, «la cuestión no es: ¿pueden razonar?, ni tampoco: ¿pueden hablar?, sino: ¿pueden sentir el sufrimiento?». Esto lleva a Peter Singer a afirmar que: «Si un ser sufre, no puede existir ningún tipo de justificación moral para rechazar que ese sufrimiento sea tenido en cuenta».

⊕ Más sobre el sufrimiento:

🐎¿Por qué sufren?
🐎Comida: granjas industriales, pesca, foie gras…
🐎Ocio: tauromaquia, peleas de perros, circos, delfinarios, zoos, hípica…
🐎Vestir: pieles, lana, cuero…
🐎Experimentar
🐎Compaía: criaderos, abandonos…https://t.co/wmFGlBLGUO x @AnimaNaturalis

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) January 18, 2020

Seamos el Cambio (como dijeron Gandhi y Annie Leonard)

Después del que es, muy posiblemente, el mejor documental ecologista y humanitario de la historia, Annie Leonard ha realizado otros muchos documentales siguiendo el mismo estilo, tan fresco, ameno, con datos reales, y llamando a la acción.

Entre estos documentales encontramos, por ejemplo, la historia de los electrodomésticos (sobre la necesidad de evitar tantos electrodomésticos que se vuelven viejos tan rápido), de los cosméticos (y sus tóxicos), del agua embotellada (y las toneladas de plástico y transportes que genera), del comercio de emisiones (cap & trade), de los ciudadanos unidos (sobre la crisis de democracia y el abuso de las empresas), la historia de la ruina económica (y del destino de los impuestos en EE.UU.)… y uno de los más modernos, “Historia del Cambio”, que con su ritmo trepidante os invitamos a ver (subtitulado), y os sugerimos que vayáis parando para poder leer y reflexionar cada idea. Bajo este vídeo, os exponemos algunas ideas clave del mismo, y os facilitamos otros documentales de la genial Annie Leonard:

Ideas clave del documental “Historia del Cambio”:

  1. Cuando asumimos que el rumbo del desarrollo está equivocado porque abusa de las personas y de la Naturaleza, las soluciones más inmediatas son pensar en lo que compramos, y preocuparnos por reciclar nuestros resíduos. Pero eso, NO ES SUFICIENTE.
  2. Los ciudadanos no somos los que elegimos, ni los que permitimos, que haya productos tóxicos en lo que se vende, ni que se permita la explotación infantil (como el caso de Nestlé y su chocolate), ni que se permita la contaminación de tierra, aire, y agua, ni que se permita la obsolescencia programada… porque es complicado saber el origen y destino de todo lo que pasa por nuestras manos.
  3. La culpa es de malas políticas y malos procedimientos empresariales. Por tanto, es más importante cambiar las REGLAS (leyes…), que cambiar sólo a los consumidores, porque tratar de vivir ecológicamente en las sociedades actuales es tarea casi imposible. Por eso, si conseguimos reglas más sensatas, vivir ecológicamente será más simple y barato.
  4. Es fundamental UNIRSE en grupos para generar un CAMBIO. Y a ello ayudan hoy las grandes facilidades para la comunicación.
  5. No es importante que esos grupos sean numerosos, sino que pasen a la ACCIÓN. Así, las tres cosas necesarias para el CAMBIO son: Tener IDEAS de lo que se quiere cambiar, UNIRSE, y pasar a la ACCIÓN.
  6. Hoy día hay mucha gente que quiere apoyar las energías renovables por sus enormes ventajas, que no quiere que las empresas influyan en los gobiernos, ni que haya tantos tóxicos en lo que compramos, ni que se use esclavitud infantil fuera ni dentro de nuestras fronteras: Entonces… ¿Por qué no hay un cambio sustancial?

Otros documentales de Annie Leonard que merece la pena “estudiar”:

“Historia de los aparatos electrónicos” (V.O.S.): Aquí tienes un resumen en texto del contenido, y aquí lo puedes ver en español con voz sintetizada:

“Historia del agua embotellada”: Beber agua o bebidas embotelladas no es sostenible. Lo único sostenible es beber agua corriente, y dejar otras bebidas sólo para fiestas y ocasiones especiales.

“Historia de los cosméticos”: ¿Qué hay realmente en los botes que usamos? ¿Podemos usar jabón natural casero?

Historia de las soluciones (V.O., aún sin subtítulos en español): Se explica el error del crecimiento económico, y del PIB, para cambiar la manía por tener más y más, por el gusto de tener mejores cosas:

Y… no te pierdas el mejor documental de Annie Leonard, el que es posiblemente, el mejor documental ecologista y humanitario: PINCHE AQUÍ.

Prohibidos en la UE pero exportados al Mercosur: Europa y sus contradicciones sobre los pesticidas

28 Enero 2026 at 08:00
Por: Nuria

MercosurMercosur

Fotografía: Unos activistas muestran carteles con el mensaje «Pesticidas no gracias. Stop al acuerdo UE-Mercosur», durante una protesta en Berlín el 20 de mayo de 2021 © John Macdougall / AFP/Archivos

Artículo original publicado en france24.com por AFP

¿Cuáles son las diferencias entre las normas sobre estos compuestos químicos de los dos bloques, que intercambiaron más de 15.000 millones de euros (unos 17.400 millones de dólares) en productos agrícolas en 2024?

La AFP comparó las normas europeas con las de Brasil, gigante agrícola que representa el 80% de los intercambios de la Unión Europea (UE) con esa alianza suramericana conformada además por Argentina, Paraguay y Uruguay.

A finales de noviembre, Brasil autorizaba 330 sustancias activas. El uso del 60% de ellas no estaba aprobado por la UE, el 37% estaba permitido y el 3% en proceso de revisión, según datos cruzados de la agencia de vigilancia sanitaria brasileña (Anvisa) y la Comisión Europea.

Por el contrario, de las 421 sustancias activas aprobadas por la UE, el 73% no lo estaba formalmente en Brasil.

Sin embargo, estas cifras deben matizarse. Los Estados miembros pueden autorizar temporalmente el uso nacional de químicos no aprobados a nivel europeo.

En Francia, el herbicida flufenacet, reconocido como disruptor endocrino y retirado del mercado europeo en diciembre, se beneficia así de un período de gracia que permite su uso durante un año más.

Por el contrario, un país puede prohibir en su territorio una sustancia autorizada por Bruselas si considera que los riesgos medioambientales y sanitarios son demasiado elevados.

Es el caso del acetamiprid, un neonicotinoide muy nocivo para las abejas, actualmente vedado en Francia pero autorizado en el resto de la UE.

Residuos en productos importados

Aunque los productos importados del Mercosur deben cumplir legalmente las normas de la UE, los agricultores denuncian una falta de controles que da lugar a una competencia desleal.

Un hombre trabaja en una plantación de arroz en Mostardas, en el estado de Rio Grande do Sul, en Brasil, el 11 de marzo de 2024Un hombre trabaja en una plantación de arroz en Mostardas, en el estado de Rio Grande do Sul, en Brasil, el 11 de marzo de 2024
Un hombre trabaja en una plantación de arroz en Mostardas, en el estado de Rio Grande do Sul, en Brasil, el 11 de marzo de 2024 © Silvio Ávila / AFP/Archivos

Los detractores del acuerdo UE-Mercosur señalan una tolerancia a los residuos de plaguicidas (por debajo de un umbral considerado seguro), incluidos los prohibidos en el bloque europeo.

Sobre este tema, la Comisión Europea prometió a principios de enero vetar totalmente la importación de productos que contengan rastros de tres fungicidas: carbendazim, benomilo y tiofanato-metilo.

Los dos primeros ya están prohibidos en Brasil, pero el tiofanato-metilo, retirado del mercado europeo en 2021 por ser sospechoso de ser peligroso para la salud, figura entre las sustancias que aún se pueden comercializar en el gigante suramericano.

Algunos Estados van más allá. Francia ha suspendido las importaciones de productos que contengan residuos de mancozeb o glufosinato, además de los tres fungicidas señalados por Bruselas.

El mancozeb, utilizado en aguacates, mangos o pimientos, está clasificado como disruptor endocrino por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (Efsa) y como sospechoso de ser cancerígeno y tóxico para la reproducción por la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (Echa).

El glufosinato, un herbicida utilizado principalmente en las papas, también se considera nocivo para la reproducción.

Prohibidas en la UE, estas sustancias se encuentran entre las más vendidas en Brasil: el mancozeb ocupa el segundo lugar entre los ingredientes activos más comercializados y el glufosinato, el sexto.

Prohibidos en Europa, enviados al Mercosur

Aún con un veto europeo, algunos pesticidas siguen siendo producidos por industrias europeas y exportados al Mercosur.

En 2024, grupos como BASF, Corteva, Syngenta o Bayer notificaron la exportación a estos países de 18.000 toneladas de productos fitosanitarios prohibidos en Europa, según datos de la Echa y autoridades nacionales obtenidos por la ONG suiza Public Eye y el medio Unearthed de Greenpeace UK.

A la cabeza se encuentra la picoxistrobina, fungicida utilizado en cereales y soja, vedado en la UE desde 2017 debido a sus riesgos genéticos y medioambientales.

La soja, de la que Brasil es el primer exportador mundial, llega a Europa en forma de forraje (residuos fibrosos del prensado de la semilla) para alimentar al ganado. En 2024-2025, Europa importó más de 20 millones de toneladas.

En cuanto a las sustancias señaladas por Bruselas y París la semana pasada, las empresas europeas notificaron la exportación de 2.300 toneladas de glufosinato, 260 toneladas de tiofanato-metilo y 250 toneladas de mancozeb al Mercosur, según cifras de septiembre de 2025.

Un comercio calificado entonces de «cínico y amoral» por asociaciones como Générations Futures, Foodwatch y CCFD-Terre Solidaire, que denunciaron una «política de doble rasero» de prohibir ciertos pesticidas en Europa mientras se siguen exportando.

La entrada Prohibidos en la UE pero exportados al Mercosur: Europa y sus contradicciones sobre los pesticidas se publicó primero en ATTAC España | Otro mundo es posible.

Dibujos Animados: “Documental” Verde para Niños de Todas las Edades

Traemos hoy un interesante documental grabado vía satélite de una televisión marciana. Nos habla del “Homo Consumus“, una especie con muchas similitudes a la que la ciencia en la Tierra etiquetó como “Homo oeconomicus” (y que fue criticado por muchos científicos). La evolución de esta especie no es opcional, sino que según el eminente científico marciano, la evolución es obligatoria si esos seres desean continuar viviendo. Resalta en dicha evolución el cambio a una alimentación sana (como ya dijera Riechmann entre muchos otros), pero en realidad puede que todo eso no sirva de nada… ¿o sí?

El Ultimátum Evolutivo:

Twitteando un Resumen del Libro «Hay Alternativas»

Libro "Hay Alternativas": Resumen con Ideas básicas, y comentarios, alabanzas y críticas.
PDF del libro “Hay Alternativas”.

BlogSOStenible ha twitteado algunas ideas clave del libro «Hay Alternativas: Propuestas para crear empleo y bienestar social en España» (gratuito en PDF en muchos sitios de Internet), de los economistas @VicencNavarro, @juantorreslopez y @agarzon (bajo el hashtag #HayAlternativas). Aquí exponemos algunos de los tweets para reflexionar, con unas notas de nuestra cosecha (entre paréntesis ponemos la página del libro, para el que quiera ampliar información). Si quieres seguirnos en twitter, somos @BlogSOStenible:

Causas de la Crisis Mundial, y el caso de España:

  • Las agencias no dudaron en calificar como de gran calidad financiera la basura hipotecaria. Y muchos bancos picaron (23).
  • No tiene sentido dar dinero para salvar bancos sin modificar las reglas que han generado esta #crisis (19).
  • Hoy día es imposible que un empresario pueda aguantar sin financiación ajena (25, 141). NOTA: Lo curioso de esa afirmación es que eso no es #Sostenible. ¿Hay solución? O sea, ¿Podremos conseguir que las empresas funcionen sin contraer deudas? Si el endeudamiento es necesario, vamos mal, y estos autores afirman que eso es “lo principal” (pág. 63). Otra cosa son los microcréditos, pequeños y para NECESIDADES concretas (necesidades, no caprichos concretos).
  • Hay que ser muy ingenuo para creer que esta crisis sólo ha sido un desajuste financiero (192).
  • Los especuladores cambiaron de hipotecas a energía y alimentos, y miles de personas murieron (26). NOTA: Ya lo dijimos al hablar de la crisis alimentaria y de sus causas.
  • ¿Cómo pudieron estafar los bancos a tanta gente sin que los bancos centrales lo evitaran? (26).
  • Tres claves: Las finanzas (bancos, especuladores…) han ganado poder, se han tomado medidas para que los especuladores ganen más, y la desigualdad creciente ha sido importante en la gestación de la crisis (27).
  • Paraísos fiscales: No controlan las operaciones de los bancos ni empresas. Mueven dinero negro que ocultan al Fisco (29, 154).
  • Las nuevas tecnologías reducen la cantidad de trabajo, lo que genera paro y reducción salarial (31). NOTA: La solución es simple: repartir mejor el trabajo existente, o sea reducir la jornada laboral, lo cual tiene principalmente consecuencias globales muy positivas.
  • Individualismo, fragmentación social, paro, y endeudamiento son causas de sumisión y de desmovilización política (32).
  • El dinero ha dejado de ser un instrumento al servicio de la producción de bienes y servicios que puedan satisfacer las necesidades humanas para convertirse en un fin en sí mismo y en una simple fuente de poder (35).
  • El endeudamiento privado en España no se debe a que se haya vivido por encima de las posibilidades, sino a que los salarios han estado por debajo de las necesidades (49). NOTA: Es difícil estar de acuerdo con eso, pues se debe vivir de una forma conforme a la realidad de los ingresos, como enseña la Naturaleza: Una planta no crece hasta que dispone de todos los elementos necesarios para ello. Con otros argumentos, el archiconocido vídeo de Españistán nos da la razón y sugiere lo contrario que estos autores.
  • El modelo productivo español produce grandes daños medioambientales, despilfarra recursos naturales, y genera caros residuos.
  • Tanto gobiernos del PP, como del PSOE han aplicado medidas legales y fiscales que favorecieron la burbuja y la especulación inmobiliaria: La Ley del suelo del PP fue el culmen de estas nefastas políticas.

Agenda para una Economía más justa y eficiente, con empleo decente, sin déficit social y… ¿subir o bajar los salarios?:

  • Esta crisis es el resultado de defectos muy profundos, arraigados y extendidos en la economía y la sociedad capitalistas: Hay que refundar el capitalismo y moralizarlo, como dijo Sarkozy (Presidente de Francia) (61).
  • Paraísos fiscales: La mayoría de los bancos y las grandes empresas los usan para facilitar la evasión fiscal y los delitos económicos a sus clientes (62), u otros negocios como el tráfico de armas, de drogas, o de personas (67).
  • El 0.16% de la población mundial se apropia ya del 66% de los ingresos mundiales: El FMI reconoce que la crisis y sus medidas han aumentado la desigualdad (64). Causa última de la crisis: el impresionante incremento de la desigualdad (65).
  • Medidas para evitar los Crímenes Económicos contra la Humanidad: 1. Control de los movimientos de capital que sólo persiguen fines especulativos. 2. Establecimiento de impuestos sobre movimientos especulativos (Tasa Tobin, Robin Hood, o TTF). 3. Prohibición de los derivados de incumplimiento crediticio (Credit Default Swaps, CDS) que son armas financieras de destrucción masiva (son como seguros pero… ¡sobre algo que no es propiedad del asegurado!). 4. Control de los mercados de derivados y los hedge funds. 5. Poner fin al privilegio de la banca privada de crear dinero, y obtener beneficio y poder cada vez que concede un préstamo.
  • La causa más inmediata de la crisis es la falta de financiación a empresas y consumidores, por lo que si no se garantiza que vuelva a fluir será imposible salir de la crisis (73). NOTA: En esto tampoco podemos estar de acuerdo con estos autores, por estas razones:
  1. ¿Acaso no es una causa de la crisis la excesiva deuda privada? (especialmente a gente poco fiable, NINJAs, No Income, No Job, No Asset).
  2. El sector público no debe endeudarse demasiado: Debe existir un límite claro y no excesivo, para no dejar excesiva deuda a las siguientes generaciones (de políticos, también). El déficit cero es básico para la sostenibilidad.
  3. La economía no puede depender del endeudamiento: Aceptamos que el consumo es un motor de la economía, pero no debe ser un motor del crecimiento, porque «crecimiento sin fijar un límite sensato» es equivalente a «insostenibilidad».
  4. Todo debe caminar a fomentar el consumo responsable.
  5. Si una economía quiere «crecer», debe decir siempre «hasta dónde».
  • Debemos empezar a sostener la actividad económica en otro tipo de actividades con un uso diferente, más equitativo, racional y sostenible de los recursos materiales, humanos y naturales (74).
  • Es imposible que España vuelva recobrar los niveles de crecimiento y empleo basándose en actividades vinculadas a la construcción, o infraestructuras antieconómicas como los trenes de alta velocidad, más autovías, o transportes de metro en algunas ciudades, concebidos para dar beneficio a sus constructores (74).
  • Es imprescindible orientar los recursos a la generación de otro tipo de actividades: energías renovables, nuevas tecnologías, cultura, ocio, reciclaje y medio ambiente, agricultura, servicios sociales: Cambiar es difícil, pero continuar por el mismo camino es sencillamente suicida (75).
  • Reducir la desigualdad no es sólo una cuestión de deseo moral, sino también la forma de hacer que las economías funcionen mejor: Ingresos más repartidos, destinados principalmente a bienes y servicios, que ocasiona más ventas y más beneficios para las empresas (78). La única forma de salir con certeza de la crisis y de evitar otras más graves es combatir la desigualdad en todas sus manifestaciones (79). NOTA: Para ello es importante, disculpad la insistencia, reducir la jornada laboral, y fomentar el trabajo a tiempo parcial.
  • Hay grupos de interés muy poderosos a quienes no les interesa que haya pleno empleo, lo cual es el problema social más grave (83). Alto desempleo implica salarios más bajos y gente que aceptará cualesquiera condiciones laborales (84). Reducir los salarios no genera empleo (85), como demostró John M. Keynes pues para él dependerá de una suficiente demanda de bienes y servicios (88-89). Tampoco genera empleo tener normas de contratación flexibles como piden algunos empresarios, sino que influyen más las condiciones macroeconómicas: tipos de interés, capacidad de compra de los productos… (90). Alemania ha disminuido mucho su PIB por la crisis, pero no ha generado mucho desempleo (91-92), pues se han reducido las horas de trabajo en lugar de reducir el número de trabajadores. Si lo que queremos de verdad es proteger el empleo a donde tenemos que apuntar es a reducir la jornada de trabajo (95).
  • España: Los ricos y poderosos pagan el 20% de los impuestos que en Suecia, y es uno de los paises de la UE-15 con menor sector público (93).
  • No es verdad que lo que haya que hacer para crear empleo sea liberalizar aún más los mercados y las relaciones laborales (97).
  • El trabajo no puede ser únicamente para ganar dinero para realizarnos a través del consumo, sino que su importancia es tal que se debe crear trabajo que permita desarrollar la creatividad y la capacidad de goce (102).
  • Los economistas neoliberales usan la crisis para reducir el gasto público y en particular el destinado a servicios sociales e infraestructuras de bienestar social. NOTA: Recortar gasto es necesario siempre que se tengan deudas, pues lo que no es sensato ni sostenible es gastar lo que no se tiene. Eso no tiene que implicar recortes drásticos en lo social, pues hay otras partidas de gasto menos necesarias, como los gastos extravagantes.
  • España está a la cola de la Europa social. El estado del Bienestar contribuye a la eficiencia económica, educando, asegurando trabajo estimulante, ofreciendo seguridad y protección social que garantiza la cohesión social. El desempleo, el miedo, la inseguridad… nunca motivan a la población. La seguridad, la cooperación y la solidaridad sí (104-105).
  • La burbuja inmobiliaria, que tanto daño ha hecho a la economía española: El precio de las viviendas crecio un 106% desde que se estableció el euro, en 1999, hasta el 2007, mientras que los salarios nominales crecieron sólo un 8% (113).
  • Permitir la integración de las mujeres al mercado de trabajo es una inversión mejor que invertir en el AVE (118).
  • El salario es a nivel microeconómico un coste, pero a nivel macroeconómico es también un componente fundamental de la demanda, i.e.,  de la capacidad de consumo. En crisis ocurre este círculo vicioso: Bajan los salarios y hay despidos, lo que provoca menos consumo, que provoca menos ventas, que provoca menores salarios y más despidos. Soluciones: planes de estímulo público para proporcionar empleo, aumentar el salario mínimo, mejorar las prestaciones por desempleo. NOTA: En otra entrada ya vimos que reducir los salarios junto con el tiempo de trabajo puede ser muy estimulante para la economía y la sociedad.
  • La productividad depende de los salarios, pero también de los horarios, el ambiente laboral, el transporte al trabajo, compatibilidad con la vida personal, de la participación de trabajadores en las decisiones estratégicas de la empresa, de la calidad e innovacción… Trabajadores desmotivados son trabajadores que no producirán tanto como los que están motivados y felices en su trabajo (124 y 132). Es imposible que todos los países sean competitivos a la vez, por lo que más que competir hay que colaborar (131). NOTA: Hay que conseguir una economía en la que todos ganen o, al menos, todos puedan ganar: No podemos permitir que nuestro sistema de producción sobreexplote ni la Naturaleza, ni a otros seres humanos.
  • España es el país en el que existe mayor diferencia entre los salarios altos y la media salarial. Los políticos conservadores y neoliberales dicen que subir el salario mínimo destruye empleo pero los datos muestran lo contrario: Los países con menor salario mínimo tienen más desempleo. Subir el salario mínimo sirve de estímulo a la demanda, la producción y el empleo (134).
  • Ha de impedirse que empresas con beneficios disminuyan sus plantillas, y cualquier ventaja fiscal debe estar condicionada a la creación de empleo (136).
  • El crecimiento económico es el resultado de que aumente no sólo la inversión sino también el consumo, el gasto público y el saldo del comercio exterior. Y, por tanto, se puede generar crecimiento económico mediante el estímulo del consumo que favorecen los salarios más elevados. Bhaduri y Marglin han determinado que en la mayoría de las economías europeas (incluida Europa entera y España) lo mejor para aumentar el crecimiento económico es subir los salarios (139). NOTA: ¡Uf! Otra vez la palabra maldita de «crecimiento». No hace falta ser economista, ni biólogo, ni matemático, ni muy listo para entender que no es posible que NADA mantenga un crecimiento de forma indefinida. Por tanto, les exigimos a los políticos que cada vez que hablen de crecer, que digan hasta dónde pretenden crecer. O ponemos nosotros el limite, o lo pondrá la Naturaleza, con la misma piedad con la que la tratamos. ¿Te imaginas qué pasaría si un hámster no detuviera su crecimiento? Por eso ahora se habla de decrecimiento. En otras páginas del libro los autores se muestran más críticos con el crecimiento (pág. 198).
  • No podemos confiar en la banca privada, ni en el sistema financiero sin reglas, con plena libertad de movimiento de capitales para especular y ganar mucho sin beneficiar a la economía (144). Nada de eso lo han impedido ni el FMI ni el Banco Mundial. Los bancos han estafado y engañado con impunidad a muchos de sus clientes (145). NOTA: Ya lo dijo Toni Comín, y también proponía la Tasa Tobin.
  • La base de los problemas que ha creado la banca privada se encuentra en el privilegio que tiene de crear dinero bancario cuando concede préstamos (148). Se debe elaborar una ley de ética bancaria que imponga transparencia y buen uso de los fondos, e impida que los bancos sean instrumentos del fraude y evasión fiscal (149).
  • Hay que someter al Banco Central Europeo a los poderes representativos y vincular su función a la consecución del pleno empleo y la satisfacción plena e integral de las necesidades humanas, y no al servicio de poderosos grupos financieros (149). El BCE debería estar comprometido con la sostenibilidad económica y ambiental, la igualdad… y tendría que rendir cuentas al Parlamento Europeo (176).
  • Lo que se supone que debemos hacer es aumentar el gasto y también los ingresos (152). NOTA: En esto tampoco estamos de acuerdo con estos autores. Podría ser bueno aumentar el gasto en lo social, pero no de modo general. De modo general hay que  reducir el gasto público, y sobretodo si no se tiene dinero, y más en gastos absurdos (senado, autopistas, AVE, escudo antimisiles…).
  • Hay inversiones que tienen un necesario horizonte a largo plazo y que lo lógico es que se financien con deuda (152). NOTA: ¿Es eso lo lógico? Lo lógico es nunca tener una deuda excesiva. Si para invertir en lo social tenemos que endeudarnos mucho, vamos muy mal. Insistimos: Hay que gastar lo que se tiene (déficit cero), salvo excepciones.
  • Premios Nobel de Economía como Joseph Stiglitz, o Paul Krugman se oponen a los planes de austeridad, indicando que dirigen las economías hacia el desastre (153). NOTA: Eso requiere puntualizar, ya que ¿será mejor un plan de derroche? Austeridad es gastar en lo importante, y no gastar en lo superfluo.
  • Los rescates a los Estados de la UE sólo benefician a los bancos: Es una transferencia de dinero público a manos privadas (a los bancos que tienen deuda pública) (157). NOTA: Es absurdo un Estado que pida deuda diariamente.

Otra Europa, otro mundo… y una economía al servicio de las personas y en armonía con la Naturaleza:

  • Hemos creado una economía internacional en la que los estándares de protección laboral, de salarios, protección ambiental son cada vez más reducidos, sometiendo los intereses sociales a los empresariales, y si las empresas no están conformes con las condiciones de un país (impuestos, normas laborales o ambientales) pueden deslocalizarse, irse a otro país con normas menos exigentes. A veces, basta con amenazar con irse para que los países cambien normas o apliquen subvenciones (169).
  • Las cosas se pueden hacer de otro modo: Es un evidente fracaso de las políticas neoliberales que mueran de hambre entre 30.000 y 35.000 personas todos los días, y unos 2.700 millones de personas carecen de acceso a agua limpia, por lo que mueren diariamente 5.500 personas (170). NOTA: Es innegable que lo estamos haciendo mal. Por tanto lo que está claro es que es urgente un cambio en las políticas internacionales… ¿te sumas?
  • La actual Europa se ha construido atendiendo únicamente a los aspectos financiero y monetario, y dejando de lado el resto de ámbitos económicos (172). NOTA: Y también biológicos, creo que diría el bio-economista Georgescu-Roegen.
  • Los autores de este libro se quejan de que el tratado de Maastrich obligaba a los Estados a no tener un déficit público mayor del 3% del PIB y una deuda púbica inferior al 60% del PIB, lo que significó (según ellos) un freno al crecimiento económico y a la producción de empleo (172, y en la pág. 177 vuelven a quejarse del poco crecimiento económico que permite la globalización financiera). NOTA: Frenar el crecimiento económico es bueno en un mundo claramente superpoblado y sobreexplotado en sus recursos naturales. ¿Cómo podemos frenar el crecimiento económico y la sobreexplotación, produciendo más empleo? Sólo se me ocurre una alternativa: Repartir el empleo, i.e., reducir la jornada laboral, lo cual tiene otras ventajas añadidas.
  • El modelo de crecimiento europeo tiene que ser de una naturaleza muy distinta: crecimiento cooperativo y coordinado, en donde la inversión pública y privada esté basada en las nuevas tecnologías y, en concreto, en las energías renovables y la investigación, en el respeto al medio ambiente y en la promoción de formas alternativas de producir y consumir (179). No puede seguirse el modelo capitalista de producir y consumir como si se dispusieran de recursos inagotables (196). NOTA: Hay que tender a la economía estable, sin crecimiento, pero tal vez se requiera una fase de decrecimiento en los países ricos. Como decía Joan Melé en una extraordinaria conferencia, los humanos primero crecemos físicamente, y luego hay que madurar pero ya sin crecimiento.
  • Si no se impone la cooperación, la armonía y el reparto equitativo de la riqueza, si no se admite que quien debe gobernar Europa es la ciudadanía mediante sus representantes y no los grupos de presión y los poderes financieros, no quedará más remedio que reclamar la salida del euro (181). NOTA: Más democracia, como pedía el Nobel de Economía A.K. Sen.
  • Entre Europa y Estados Unidos se han gastado más de 15 billones de dólares para hacer frente a la crisis ayudando a las empresas y a los bancos que las habían provocado y, sin embargo, no se puede decir que con ello se hayan solucionado los problemas porque se requieren reformas profundas además de dinero (182).
  • Hay que democratizar los organismos internacionales: Banco Mundial, ONU, FMI… (183), y sin derecho a veto. La ONU debería tener entonces poder para decisiones en materia económica. Y para ser miembro los países deberían respetar los Derechos Humanos (209). NOTA: Tal y como dijo Toni Comín.
  • La deuda de Estados Unidos es gigantesca y sólo se hace frente emitiendo más dólares (más papelitos), y esto les funciona porque China está comprando la deuda estadounidense a cambio de vender sus productos. Y eso sólo funciona porque China está acumulando esos dólares, de modo que antes o después va a obligar a que se modifique el estatus mundial. NOTA: China también tiene deuda española… está comprando el mundo, como impone el modelo parasitario chino de expansión económica.
  • Defender el libre comercio es injusto, mientras los países ricos subvencionen sus productos (186-187). Por ejemplo: En la UE es donde es más caro producir azúcar, pero gracias a las subvenciones es la primera potencia exportadora mundial, y causa del empobrecimiento de millones de personas. El libre comercio que defienden los neoliberales es un simple engaño que no se da en ninguna parte y que sirve de excusa para que sólo se protejan los ricos. Frente a eso hay que reclamar un mecanismo de cooperación (comercio justo).
  • Se ha dado prioridad al lucro antes que a las necesidades humanas y se ha permitido que se especule con el precio de los alimentos, produciendo la muerte de millones de personas.
  • En España hay 100 viviendas vacías por cada persona sin hogar. NOTA: Es evidente que en España se ha construido mal y demasiado, pero se puede sacar partido de eso… ¿Se podría expropiar una vivienda después de estar vacía más de 3 años, y tras avisar 3 veces, por ejemplo?
  • Como nada que no tenga expresión monetaria se registra al valorar la actividad económica, no cuentan la destrucción del medio ambiente, ni el despilfarro de residuos que no se usan pero que gastan energía y recursos naturales, ni la desaparición de especies, ni la belleza de un paisaje, por ejemplo. El PIB (Producto Interior Bruto) que usan los economistas permite hacer cuentas que son extraordinariamente engañosas porque incentivan la producción y el consumo en cantidades que no es posible soportar en la naturaleza (197). Si ello se hiciera, dejaría de ser rentable la construcción de docenas de campos de golf, trenes de alta velocidad, autopistas o muchas urbanizaciones. Hay que ver la Naturaleza como un espacio que tenemos prestado y que tenemos que devolver en las mismas condiciones (199). NOTA: El uso del PIB ha sido ya muy criticado por muchos economistas, y por este mismo blog, y fue identificado como uno de los problemas más serios de la humanidad que deberían tratarse el la cumbre mundial sobre Sostenibilidad Río+20.
  • Si calculamos el agua que gastamos directamente y la que ha sido necesaria para producir lo que consumimos, a cada persona le corresponde entre 2.000 y 5.000 litros de agua por día de media. Sólo comerse una hamburguesa conlleva gastar 2.400 litros de agua (más gasolina, abonos…) (197). NOTA: De ahí que Araújo, entre otros, dijera que el vegetarianismo es una de las mejores defensas ambientales.
  • Los alimentos que comemos conllevan un transporte por termino medio de 4.000 kilómetros. Para satisfacer el nivel de producción y consumo de España necesitaríamos 3,5 Españas. Estamos colonizando ambientalmente otras superficies del planeta. Hay que dar prioridad al incremento de la producción local, a la ecológica y a la ahorradora en energía, transporte y materiales (198). NOTA: Véase el Informe Planeta Vivo de WWF.
  • Las alternativas a la crisis pasan por romper este cascarón de fantasía consumista y de individualidad en el que están encerrados millones de personas. NOTA: Esta es una tarea importante de las ONGs, como conciencia de la sociedad.
  • El sistema electoral español está diseñado para perjudicar a los partidos minoritarios. Es importante que cada persona tenga la misma capacidad de decisión, con independencia de cuál sea su lugar de votación, y efectuar referendos vinculantes. Democracia no es sólo votar cada cuatro años. La supervisión de los gobernantes por los gobernados exige la posibilidad de retirar una decisión o a un representante según el deseo del electorado (206). NOTA: También es evidente que hay demasiados políticos en España, pues por lo menos sobra el inútil senado, las diputaciones y la mitad de los diputados autonómicos, además de reducciones serias en los ayuntamientos.

Propuestas concretas: Al final del libro los autores proponen 115 propuestas, de las que destacamos sólo éstas, además de las ya expuestas más arriba.

  1. Prohibir los productos financieros especulativos, el secreto bancario, y los paraísos fiscales. Controlar los movimientos especulativos de capital. Prevenir y controlar el fraude fiscal, y gravar más las grandes riquezas. NOTA: Se podría empezar por los paraísos de la UE, tales como Gibraltar, así como peticiones concretas a otros como Suiza. En España hay unos típicos actos de fraude fiscal, algunos de ellos permitidos por los ciudadanos, y por las autoridades.
  2. Impuestos sobre transacciones financieras en función del grado de utilidad social de la transacción (Tasa Tobin, Robin Hood, o TTF). Limitación de remuneraciones a directivos y brokers.
  3. Ayuda oficial al desarrollo, del 0,7%, destinada al presupuesto de la ONU.
  4. Reducción del gasto militar el 20% en todos los países, también para la ONU.
  5. Impuestos sobre la emisión de gases contaminantes, para los presupuestos de la ONU.
  6. Plan urgente para los ocho objetivos del milenio.
  7. Desaparición de barreras al comercio en los países pobres, y de subvenciones a sectores de los países ricos. NOTA: Esto puede implicar más paro en algunos sectores, pero también ahorro de dinero para fomentar empleo en otros sectores, y más justicia con los países pobres.
  8. Obligar a las multinacionales a cumplir un código de responsabilidad en las condiciones laborales, sanitarias y humanas. NOTA: También ambientales, y todo ello cumpliendo, al menos, la legislación del país de origen de la multinacional (y donde vayan sus principales beneficios).
  9. Creación de una agencia pública de calificación.
  10. Fomentar la producción local, menos contaminante, y la que menos residuos genere y requiera menos gasto energético, así como la agricultura ecológica, y el transporte público eficiente (el AVE es caro, ineficiente y de gran impacto ambiental).
  11. Depurar responsabilidades de los causantes de la crisis (dos premios Nobel de economía han pedido que los banqueros vayan a la cárcel), y de las autoridades la permitir la burbuja inmobiliaria.
  12. Incrementar el gasto social en España para converjer al gasto promedio de la UE-15, en cinco años.
  13. Creación de una banca ética pública, que asegure que sus inversiones financieras sean socialmente responsables.
  14. Promover cooperativas de agricultores y en otros sectores, para eliminar el peso de los intermediarios (que elevan el precio excesivamente, sin aportar apenas beneficios a la sociedad). Acercar los lugares de consumo y producción, ayudando al pequeño comercio frente a los centros comerciales.
  15. Subir el salario mínimo, para equipararse a los países europeos de similar PIB.
  16. Prohibición de los despidos en empresas con beneficios.
  17. Repartir el trabajo disminuyendo la jornada laboral (y obtener sus ventajas), y eliminar el retraso de la jubilación de los 65 a los 67 años.
  18. Mejorar la igualdad entre hombres y mujeres, y la conciliación entre la vida personal y laboral. Los permisos de maternidad/paternidad deben ser obligatorios para ambos.
  19. Plan de austeridad pública que respete los derechos laborales y sociales.
  20. Velar por la pluralidad en los medios de comunicación. NOTA: Y debería ponerse límite a la publicidad en cantidad y en calidad, incluso poner una tasa a los productos menos respetuosos con la sociedad y el medio ambiente.
  21. Control exhaustivo de la clase política, aplicando nuevas tecnologías y procesos de transparencia. Instaurar una ley de transparencia en la financiación de los partidos políticos, controlando la salida y entrada de cargos políticos en cargos en la empresa privada.
  22. Mejorar la democracia: referendos vinculantes, evaluar el grado de cumplimiento de los programas electorales, que el voto de cada persona valga lo mismo.

Téngase en cuenta que cada tweet no puede tener más de 140 caracteres, aunque aquí se han modificado ligeramente algunos por cuestiones de estilo. Para más libros resumidos como éste mira la web de nuestros libros resumidos.

¿Te animarías a pertenecer a un grupo de consumo?

Algunos productos que también se pueden adquirir a través de grupos de consumo, desde productos de limpieza hasta galletas, café o cacao. En este caso, son todos de comercio justo.Para la mayoría de nosotros lo más cómodo, hoy por hoy, es acudir a un supermercado para la compra semanal o hacerla a través de Internet. Sin embargo, si queremos productos que cumplan ciertos criterios de transparencia en su elaboración y comercialización, tal vez debamos buscar otras alternativas, y los grupos de consumo, por ejemplo, son una de ellas.  ¿Pero nos resultaría factible y cómodo pertenecer a alguno?

Tal vez para comenzar habría que señalar que cuando hablamos de grupos de consumo nos referimos a un conjunto de personas que de forma voluntaria se organizan para adquirir aquello que regularmente necesitan (generalmente productos de la cesta de la compra). Cuentan con un coordinador que suele ir rotando en cada pedido semanal, aunque la periodicidad la marca el propio grupo.

Muchos de los grupos de consumo que existen en España están enfocados a la compra de alimentos ecológicos a productores locales. Porque con ello también se trata de promocionar  la venta de cercanía y de temporada. Pero los motivos que nos pueden llevar a detenernos ante una opción de consumo de este tipo puede ir más allá del gusto por los productos ecológicos.  De hecho, desde hace unos años han comenzado a surgir diversas iniciativas y movimientos que apuestas por un consumo responsable no solo en lo referente a la alimentación, sino a la ropa que vestimos, o a cualquier otro artículo. Son personas que se cuestionan las consecuencias sociales, económicas, laborales o medioambientales que tiene la elaboración y comercialización de los productos que compramos. Obviamente, y tal y como está estructurado el comercio internacional, ser conscientes realmente de lo que compramos resulta bastante complicado en muchas ocasiones.

Comprar no sólo fruta y verdura ecológica

En esta apuesta por la transparencia es donde tiene también cabida la opción de los grupos de consumo, personas con intereses comunes a la hora de comprar, y que buscan potenciar el desarrollo sostenible y las relaciones basadas en la confianza.

Bajo esta idea, una tienda online (Tienda Mundos) está aprovechando la reciente remodelación de su web para promover, dentro de las opciones que ofrece, la creación de grupos de consumo. La mayoría de los que ya se han creado hasta ahora, son de Vigo (Pontevedra), o alrededores, ya que es su radio de acción natural. En este caso, las compras están enfocadas sobre todo, a productos elaborados bajo criterios de comercio justo, como café, cacao, té, galletas, azúcar, pasta, cuscús, arroz, quinua, etc.

Una tienda online que potencia el consumo responsable

Pero la idea de sus promotores es aprovechar las posibilidades que brinda hoy Internet para unir a personas con unos mismos intereses y valores a la hora de realizar sus compras. Los organizadores de esta iniciativa reivindican el poder de los consumidores y animan a involucrarse en lo que realmente significa la elección consciente de un producto y no otro. “En los estantes de los supermercados podemos encontrar alimentos elaborados con procesos que parecen que son para enfermar: pollos lavados con cloro, tomates madurados con gas etílico, carne inyectada con hormonas de crecimiento, etc.  A ello se suman los productos que llegan a nuestros comercios con procesos enfermizos: niños esclavos en plantaciones de cacao, niños encadenados haciendo alfombras, personas explotadas laboralmente hacinadas en insanos almacenes o bodegas de barcos, etc.”, denuncian los responsables de Tiendamundos.com.

Con su idea de grupos de consumo quieren contribuir a reducir los efectos de estos despropósitos y potenciar iniciativas, que como esta busquen cuidar la VIDA, (en mayúscula).

Así apuestan por una iniciativa de ecommerce basada en la transparencia y la confianza; de hecho, se puede acceder a toda la información de los participantes en la elaboración y distribución de cada producto, que deberán ser organizaciones con criterios éticos y sociales.

Lógicamente, es una tienda online en la que se puede comprar individualmente, y no solo como grupo de consumo, pero quien quiera hacerlo utilizando esta opción cuenta con ventajas añadidas. En cuanto al mecanismo es sencillo: registrarse como usuario, y con una contraseña acceder a un apartado donde podrá comprar los productos con descuentos y con mejores condiciones de las habituales. Además, se busca establecer una retroalimentación entre empresa y consumidores. En este sentido, la compañía les irá informando de los nuevos productos y productores que vayan uniéndose al proyecto, y los usuarios registrados podrán solicitar aquellos productos en los que están interesados y tienen dificultad en encontrar.

Como iniciativa creo que es interesante y viene a completar un poco más el abanico de opciones que existen hoy en España en lo referente a grupos de consumo, una alternativa para quienes quieren realizar sus compras con criterios de responsabilidad y sostenibilidad.

Manuela Vázquez (@manuvazal) coautora del blog consumo-cuidado.com

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Cacicadas del Partido Popular Europeo con el acuerdo UE-Mercosur

24 Diciembre 2025 at 08:00
Por: Nuria

Roberta Metsola, Presidenta del Parlamento EuropeoRoberta Metsola, Presidenta del Parlamento Europeo

Fotografía: Roberta Metsola, Presidenta del Parlamento Europeo

Artículo original publicado en elsaltodiario.com por Tom Kucharz

La presidencia conservadora del Parlamento Europeo ha bloqueado la votación de una resolución que pretendía pedir al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) un examen jurídico del acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur. La presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola (Partido Nacionalista, Malta), declaró “inadmisible” la propuesta pese a contar con 145 firmas de eurodiputados de cinco grupos políticos. Una decisión sin base legal explícita que ha sido denunciada como una maniobra política para impedir el control democrático del polémico tratado.

Desde septiembre, un grupo informal de eurodiputadas y eurodiputados ha promovido una propuesta de resolución en la que iban a solicitar al TJUE que se pronuncie sobre si el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur y del Acuerdo Comercial Provisional UE-Mercosur estén acordes con los Tratados de la Unión.

Tras 25 años de desencuentros, ambos textos se terminaron de negociar en diciembre de 2024 entre la Comisión Europea y los gobiernos del Mercosur, el bloque comercial que agrupa a Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Venezuela está suspendido del bloque y a Bolivia se aplicaría más tarde. Aunque en 2019 ya se había alcanzado otro “acuerdo político” —cuando aún presidía Brasil el ultraderechista Jair Bolsonaro, condenado por intento de golpe de Estado— no se logró rematar por la oposición que el asunto suscitó en numerosos países.

El Ejecutivo comunitario de Ursula von der Leyen inició el proceso de ratificación en septiembre y pretende firmar el acuerdo el 20 de diciembre.

Hace dos semanas, se registró la resolución y si se hubiera aprobada en la sesión del Parlamento Europeo, podría haber arruinado el plan de la presidenta de la Comisión Europea de rubricar el acuerdo en Foz do Iguaçu (Brasil) para crear una zona de “libre comercio” con el Mercosur.

La moción ha sido firmada por 145 diputadas y diputados del Partido Popular Europeo (PPE), Renew, S&D, los Verdes/EFA y la Izquierda, de 21 nacionalidades diferentes. Los firmantes proceden en su mayoría de países que tradicionalmente se han opuesto al acuerdo, como Polonia, Francia, Bélgica e Irlanda.

La resolución se apoyaba en el artículo 117 del Reglamento del Parlamento Europeo y en el artículo 218 del Tratado de Funcionamiento de la UE, que permiten solicitar al TJUE un dictamen previo sobre la compatibilidad de un acuerdo internacional con los Tratados antes de su aprobación.

Estas normas ofrecen una vía limitada para ejercer control democrático, dado que el parlamento no participa en las negociaciones comerciales y sólo puede votar sí o no a los textos cerrados por la Comisión Europea, sin añadir ni una sola coma.

Manifestación de la Confédération Paysanne el 14 de octubre en París. Tom KucharzManifestación de la Confédération Paysanne el 14 de octubre en París. Tom Kucharz
Manifestación de la Confédération Paysanne el 14 de octubre en París. Tom Kucharz

“No admisible”

El martes, 18 de noviembre, mientras varias organizaciones protestaron ante el Ministerio de Agricultura en Madrid contra el acuerdo comercial, los representantes del grupo informal recibieron una respuesta oficial de la administración de la eurocámara argumentando que la resolución no era admisible porque el Consejo de la UE (los gobiernos de los 27 Estados Miembros) no había requerido aún el consentimiento del Parlamento.

Los legisladores también solicitaban que el TJUE evaluara la base jurídica utilizada para dividir el acuerdo en dos partes: un capítulo comercial y otro de diálogo político y cooperación

“No han ofrecido ninguna base legal para justificar esta decisión. Por una simple razón, no existe base legal para ello”, respondieron en un comunicado Krzysztof Hetman (EPP), Benoît Cassart (Renew), Chloé Ridel (S&D), Majdouline Sbai (Greens/EFA), Manon Aubry (Left), Céline Imart (EPP), Ciaran Mullooly (Renew), Jean-Marc Germain (S&D), Saskia Bricmont (Greens/EFA) y Lynn Boylan (Left).

Bajo la presión de von der Leyen y Manfred Weber, presidente del grupo parlamentario del Partido Popular Europeo (PPE), la presidenta Metsola (de la misma fracción) ha utilizado esta interpretación retorcida para abortar el voto e impedir que el Parlamento Europeo obstaculice la firma del acuerdo, ya de por sí altamente controvertido, entre la UE y el Mercosur.

La Conferencia de Presidentes —que reúne a las direcciones de los grupos parlamentarios— avaló el veto de Metsola, aunque algunos “líderes de grupo se pronunciaron en contra de la decisión de Metsola, incluidos los Verdes, la Izquierda y Renew”, indicaron fuentes del Parlamento Europeo a El Salto. Por lo que la resolución no se ha incluido en el orden del día de la sesión plenaria, que se celebra en Estrasburgo. Una cacicada en toda regla.

El movimiento refleja la preocupación de que el Parlamento no cuente con mayoría suficiente para respaldar el pacto. En octubre, 269 eurodiputados rechazaron un párrafo de otra resolución sobre la estrategia política de la UE para América Latina que valoraba positivamente el acuerdo con el Mercosur, frente a 259 a favor.

¿Qué dice el derecho?

Según el artículo 218 del Tratado de Funcionamiento de la UE, cualquier Estado miembro, el Parlamento Europeo, el Consejo o la Comisión pueden solicitar al Tribunal de Justicia un dictamen sobre la compatibilidad con los Tratados de un acuerdo internacional antes de su entrada en vigor. Si el dictamen fuera negativo, el acuerdo no podría aplicarse sin modificarlo o revisar los Tratados. Esta posibilidad, conocida por las juristas como “control preventivo ex ante”, no exige que una institución espere a otra para activar la consulta.

El artículo 117 del Reglamento interno del Parlamento añade que, antes de votar la aprobación de un acuerdo, la comisión competente o al menos una décima parte de los eurodiputados pueden proponer solicitar ese dictamen al Tribunal. Las prerrogativas parlamentarias derivadas de los Tratados no pueden ser restringidas ni por interpretaciones del reglamento interno —norma jerárquicamente inferior— ni por las decisiones de otras instituciones, señalan los promotores de la iniciativa.

El propio TJUE, en su opinión 2/94, reconoció que puede pronunciarse incluso sobre textos preliminares. Además, existe un precedente directo: en abril de 2019 el Parlamento pidió un dictamen sobre la adhesión de la UE al Convenio de Estambul antes de que el Consejo iniciara formalmente la ratificación.

El sector ganadero familiar, especialmente en España, Francia, Irlanda y Polonia, teme pérdidas y cierres ante un aumento de importaciones

Finalmente, ya ha comenzado en la Comisión de Comercio el proceso para elaborar la resolución de acompañamiento del acuerdo UE–Mercosur. Por coherencia institucional, argumentan los legisladores, el Parlamento no puede avanzar hacia su adopción sin haber solicitado previamente la opinión del Tribunal.

Un dictamen del TJUE retrasaría la ratificación

“Más allá de las opiniones sobre los pros y contras del acuerdo con el Mercosur, debemos garantizar que sea plenamente compatible con los Tratados europeos”, señaló la eurodiputada belga Saskia Bricmont. De haberse aprobado la resolución, la votación de ratificación habría quedado suspendida hasta que el TJUE emitiera su dictamen.

Ese trámite podría haber retrasado el proceso, ya que las consultas judiciales en Luxemburgo suelen prolongarse. Un dictamen crítico obligaría a reabrir el texto, reavivando la oposición de gobiernos reticentes —como Francia, Polonia o Irlanda— y tensando la relación con los países del Mercosur. Incluso sin invalidar todo el acuerdo, cualquier cambio podría posponer su aprobación durante un año o más.

Los impulsores de la iniciativa anuncian que volverán a plantearla en 2026, tras la votación del Consejo.

¿Qué dudas debería aclarar el tribunal?

Los miembros del Parlamento Europeo querían que el Tribunal de Justicia analizara varios puntos del acuerdo. El primero es el llamado “mecanismo de reequilibrio”, que permitiría a cualquiera de las partes exigir compensaciones —en forma de aranceles o cuotas— si considera que una medida del otro lado “anula o perjudica” los beneficios comerciales del pacto.

Organizaciones como ClientEarth y Greenpeace alertan de que este mecanismo podría debilitar la aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación (EUDR), convirtiendo decisiones ambientales en objeto de disputa comercial y presión política. Con ello, los Estados miembros podrían verse disuadidos de aplicar controles estrictos por temor a represalias, favoreciendo los intereses de grandes multinacionales como Bunge, Cargill o JBS.

Los legisladores también solicitaban que el TJUE evaluara la base jurídica utilizada para dividir el acuerdo en dos partes: un capítulo comercial, que podría ser aprobado rápidamente solo por el Consejo y el Parlamento Europeo, y otro de diálogo político y cooperación, sujeto a un proceso más largo. La coalición Stop EU–Mercosur considera que esta separación es un “truco institucional” para evitar la intervención de los parlamentos nacionales, reducir la capacidad de veto y acelerar la aprobación de la parte comercial, la más lesiva en términos socioambientales. Según estas organizaciones, el “splitting” rebaja la transparencia, el control democrático y la rendición de cuentas.

Por último, los eurodiputados pedían que el Tribunal analizara si el acuerdo respeta el principio de precaución, ante el riesgo de que quede debilitado cuando la UE intente actuar frente a amenazas sanitarias o medioambientales.

La “cláusula de salvaguardia”, bajo sospecha

El cuarto aspecto para ser evaluado por el alto tribunal europeo es la “cláusula de salvaguardia”, introducida por la Comisión para convencer a Estados miembros reticentes, especialmente Francia, de apoyar la ratificación del acuerdo. París había sido uno de los principales opositores por motivos agrícolas y ambientales, pero suavizó su postura tras el anuncio de esta medida.

La cláusula prevé activarse si los precios medios de un producto sensible —como carne de cerdo, azúcar o miel— caen un 10% y las importaciones anuales aumentan un 10% en uno o varios Estados miembros. Sin embargo, la Coordinadora Europea de La Vía Campesina la considera improvisada, arbitraria e ineficaz, diseñada “para no activarse nunca” y sin capacidad para responder a impactos estructurales sobre el mundo rural. Apunta que ignora diferencias territoriales y sectoriales, y que las variaciones de precios pueden deberse a la especulación financiera. El sector ganadero familiar, especialmente en España, Francia, Irlanda y Polonia, teme pérdidas y cierres ante un aumento de importaciones controladas por operadores cárnicas gigantes como JBS.

Acción de la Confédération Paysanne contra la multinacional BASF el 17 de noviembre en Saint Aubin lès Elbeuf. Tom KucharzAcción de la Confédération Paysanne contra la multinacional BASF el 17 de noviembre en Saint Aubin lès Elbeuf. Tom Kucharz
Acción de la Confédération Paysanne contra la multinacional BASF el 17 de noviembre en Saint Aubin lès Elbeuf. Tom Kucharz


Las organizaciones agrarias subrayan que el mecanismo no permite suspender importaciones ni imponer contingentes adicionales, solo aranceles limitados, mientras los costes de producción en Brasil son tres veces inferiores a los franceses. A su juicio, esto empujará al abandono de explotaciones y desincentivará el relevo generacional. Aunque los contingentes agrícolas del acuerdo son relativamente pequeños respecto a la producción europea, llegan en un contexto de fuerte tensión y tras la pérdida de 4,5 millones de empleos agrarios entre 2005 y 2020.

La abogada Clémentine Baldon advierte además que el reglamento propuesto por la Comisión solo define cómo la UE pretende aplicar la salvaguardia, pero no garantiza que sea considerada legal por los países del Mercosur. Para La Vía Campesina, la cláusula es una herramienta de comunicación destinada a calmar al sector y permitir a los responsables políticos “lavarse las manos” mientras “fingen” preocuparse por la protección del campo.

Un atropello generalizado

Para incorporar la “salvaguardia” al acervo comunitario, los embajadores de los Estados miembros aprobaron el Reglamento sin modificaciones, aunque aún debe validarlo el Parlamento Europeo. El Partido Popular Europeo intentó tramitarlo por vía de urgencia para evitar el paso por las comisiones de Comercio (INTA) y Agricultura (AGRI) y someterlo directamente al pleno esta semana, pero retiró su solicitud a última hora por temor a una derrota.

La maniobra tampoco contó con el apoyo de sus aliados habituales —Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) y Patriotas por Europa (PfE)— y fue rechazada por los presidentes de los grupos. Aun así, el PPE ha impuesto un calendario acelerado que apenas permite presentar enmiendas y que “equivale casi a ir directo al plenario”, según fuentes de La Izquierda. Parte de sus propias delegaciones —rumana, irlandesa, polaca y francesa— también se posicionó en contra, un dato relevante dada la incierta postura del Gobierno rumano.

Próximos pasos: la comisión de Comercio votará el texto de las salvaguardias el 8 de diciembre y el pleno el 16 de diciembre, apenas cuatro días antes del viaje previsto de von der Leyen a Brasil para la ceremonia de firma.

Macron traiciona al campo francés

Las organizaciones agrarias francesas han estallado después de que Emmanuel Macron parezca suavizar su oposición al acuerdo UE-Mercosur, lo que llevó al sindicato FNSEA a acusarlo de “traición”. Tras reunirse con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva durante la COP30 en Belém, el mandatario francés adoptó un tono más conciliador, lo que fue interpretado como una ruptura con los intereses agrícolas.

Aunque Macron intentó rectificar posteriormente y la ministra de Agricultura, Annie Genevard, afirmó que “Francia no puede aprobar por ahora el acuerdo porque no protege a los agricultores”, todo indica que París ya no aspira a liderar una minoría de bloqueo en el Consejo y que se conformará con la cláusula de salvaguardia como garantía simbólica.

Una minoría de bloqueo requiere al menos cuatro Estados miembros que representen el 35% de la población. Por ahora, Hungría y Polonia se oponen; Irlanda y Austria siguen indecisas, mientras que el nuevo gobierno neerlandés ha pasado a una posición favorable.

Además, la Asamblea Nacional francesa votará este jueves una resolución presentada por La Francia Insumisa que insta al Gobierno a no autorizar la firma del acuerdo y denuncia como ilegal que la Comisión evite la aprobación por los parlamentos nacionales.

Movilización en Estrasburgo y Belém

Pese al escaso margen político, la Confédération Paysanne se ha concentrado ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo para apoyar la petición de un dictamen del TJUE y reclamar el rechazo del acuerdo UE-Mercosur. La organización alerta de riesgos jurídicos y posibles vulneraciones del derecho comunitario, especialmente porque el mecanismo de reequilibrio podría limitar nuevas medidas de protección ambiental o sanitaria.

Las protestas recuerdan a las tractoradas del invierno de 2024, cuando el descontento rural estalló frente a los tratados comerciales, los recortes en las ayudas agrarias y la futura PAC post-2027. Desde entonces los problemas no se han disipados para la mayoría de explotaciones agrícolas. En este contexto, las principales organizaciones agrarias europeas han convocado una gran protesta en Bruselas para el 18 de diciembre.

En paralelo, durante las movilizaciones de la Cumbre de los Pueblos contra las “falsas soluciones” en la COP30 de Belém, la Asociación de Pueblos Indígenas de Brasil (APIB) y otros actores sociales denunciaron que el comercio con la UE beneficia a grandes empresas agroindustriales a costa de las comunidades indígenas y campesinas, la mitigación climática y bosques como la Amazonía. Las políticas comerciales incentivan la expansión de la ganadería intensiva y el cultivo de soja o algodón para exportación, lo que impulsa la deforestación, destruye ecosistemas y concentra el poder agrícola en grandes empresas, desplazando la producción local y sostenible.

La entrada Cacicadas del Partido Popular Europeo con el acuerdo UE-Mercosur se publicó primero en ATTAC España | Otro mundo es posible.

El falso dilema entre proteccionismo y libre comercio

23 Noviembre 2025 at 08:00
Por: Nuria

Retrato oficial de Donald Trump. 2025

Artículo original publicado en jacobinlat por Luciana Ghiotto. Attac Argentina

El segundo gobierno de Donald Trump parece haber modificado el tablero del comercio global. La administración trumpista puso el foco en el libre comercio porque lo entiende como una práctica que ha dañado la hegemonía de Estados Unidos al generar desbalances comerciales con sus socios (especialmente China). Desde esa perspectiva, los altos aranceles podrían ayudar a recuperar parte del poderío industrial y económico perdido con la globalización. «La palabra más bonita del diccionario es arancel», decía Trump en 2024, y desde su asunción en enero hemos entendido que no estaba exagerando.

En este artículo nos proponemos examinar las políticas arancelarias de Trump desde una perspectiva crítica, trascendiendo las interpretaciones predominantes que las presentan como una ruptura radical con el orden económico global previo. Nuestra investigación se estructura en torno a tres objetivos fundamentales. Primero, desarrollar un análisis riguroso sobre la naturaleza, alcance e historicidad de las transformaciones generadas por las políticas arancelarias trumpistas, situándolas en la trayectoria más amplia de las relaciones entre Estado y capital en el capitalismo contemporáneo.

Segundo, problematizar críticamente la concepción dominante del «libre comercio», interrogando si las políticas proteccionistas actuales representan una verdadera ruptura con el paradigma librecambista o si constituyen, más bien, una reconfiguración de los mecanismos de acumulación dentro de la misma lógica sistémica. Tercero, examinar las implicaciones de estas transformaciones para los movimientos sociales que han articulado sus estrategias en torno a la crítica del libre comercio durante las últimas tres décadas, evaluando los desafíos que este nuevo escenario plantea para sus marcos interpretativos y prácticas políticas.

Sostenemos que una lectura crítica del momento actual resulta fundamental para repensar las estrategias de los movimientos sociales, particularmente en lo que respecta a su relación con los Estados nacionales y a las formas de construir solidaridades transnacionales efectivas. Las transformaciones en curso exigen reconsiderar tanto los sujetos políticos protagonistas de las resistencias como las escalas en que estas deben articularse para confrontar un sistema cuyas contradicciones se manifiestan simultáneamente en múltiples niveles.

Rupturas y continuidades en el modelo económico estadounidense

Las políticas proteccionistas de Trump no son una anomalía histórica sino un retorno a estrategias fundamentales en la construcción de Estados Unidos como potencia industrial. Contrariamente a la narrativa liberal dominante, este país desarrolló su economía bajo un intenso proteccionismo durante el siglo XIX, con aranceles que superaban el 40% hasta la Segunda Guerra Mundial. Lejos de representar una «desviación» del libre comercio, esta medida era una herramienta para gestionar asimetrías de poder económico, permitiendo a las potencias emergentes acumular capacidad industrial antes de competir globalmente. La Gran Depresión de 1930 intensificó el proteccionismo con la ley Smoot-Hawley, que elevó aranceles a niveles históricos. Esta crisis representó más que una recesión económica: fue una crisis orgánica del capitalismo donde el proteccionismo funcionó como mecanismo de emergencia para contener el cataclismo dentro de las fronteras nacionales y facilitar la reestructuración de las relaciones capital-trabajo.

El New Deal de Roosevelt supuso la masiva intervención estatal, con inversiones en infraestructura, subsidios industriales y regulación financiera, mientras la Segunda Guerra Mundial justificó una planificación económica centralizada que consolidó el complejo militar-industrial estadounidense. Tras la guerra, el capital de base estadounidense se internacionalizó, lentamente, pero sin pausa. La reconstrucción de Europa y su proceso de integración regional con la nueva Comunidad Europea promovió el aumento de la inversión extranjera directa a ese territorio. En ese mismo periodo se crearon en México las primeras maquiladoras con capital estadounidense, cuando en 1965 el gobierno mexicano implementó el Programa de Industrialización Fronteriza. Para 1970 ya existían 132 maquiladoras en la zona de frontera con Estados Unidos.

Paralelamente, durante estos años aumentaron las protestas sindicales en los países industrializados (con eventos como Mayo Francés y el Otoño Caliente italiano), expresando la insubordinación obrera a los dictados del capital y contribuyendo a la caída de la tasa de ganancia a principios de los años setenta. A este proceso deben añadirse también los procesos de lucha en América Latina, como el Cordobazo argentino, las huelgas del ABC paulista o la masacre estudiantil de Tlatelolco, todo en el contexto de la revolución cubana como horizonte de posibilidad de cambio sistémico.

La liberalización comercial se intensificó con la Ronda Kennedy del GATT (1964-1967), que incluyó no solo aranceles sino también barreras no arancelarias, expandiendo el ámbito regulatorio para satisfacer las necesidades de un capital que se volvía lentamente transnacional. Esta trayectoria culminó con la Ronda Uruguay (1986-1994) y la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que extendió radicalmente el alcance regulatorio a áreas como la propiedad intelectual, las inversiones extranjeras, los servicios y las compras gubernamentales.

En este proceso, Estados Unidos actuó como arquitecto principal, impulsando la liberalización en sectores en los que sus corporaciones tenían ventajas (servicios, propiedad intelectual, finanzas) mientras preservaba protecciones en áreas sensibles (agricultura, textiles, acero). Esta estrategia dual —«haz lo que digo, no lo que hago»— permitió al país norteamericano posicionarse como un defensor del libre comercio mientras mantenía elementos proteccionistas en su política doméstica, tales como subsidios encubiertos, compras gubernamentales discriminatorias y medidas antidumping.

Navegando esta dualidad, Estados Unidos se posicionó como el principal defensor y promotor del discurso y la práctica del libre comercio a escala global. Los distintos gobiernos emplearon su influencia diplomática, económica y militar para impulsar la liberalización en aquellos sectores donde sus corporaciones mantenían ventajas competitivas. La transformación del GATT en OMC y la expansión cualitativa del ámbito regulatorio que esto implicó respondió fundamentalmente a esta agenda impulsada por Estados Unidos y sus corporaciones transnacionales, que buscaban instrumentos jurídicos más fuertes para garantizar condiciones favorables para la penetración en los nuevos mercados.

La globalización como reestructuración cualitativa

Siguiendo esta línea, los años noventa no representaron el «nacimiento» de la globalización, sino una nueva disposición de las relaciones entre los Estados nacionales y el mercado mundial, caracterizada por la expansión geográfica de las relaciones capitalistas, el aumento de la inversión extranjera directa y la incorporación de nuevos territorios a los circuitos globales de acumulación. Este periodo no significó una ruptura absoluta con el pasado, sino que expresó una reconfiguración de las relaciones sociales capitalistas en respuesta a las contradicciones de los Estados de bienestar keynesianos.

El desplome soviético y la apertura china ofrecieron al capital acceso a vastos territorios con mano de obra barata, nuevos mercados y recursos estratégicos. Estos espacios ofrecían múltiples ventajas: enormes reservas de fuerza de trabajo disciplinada y de bajo costo, mercados potenciales para la venta de productos y servicios, oportunidades para inversiones de capital fijo en infraestructura, y acceso a recursos naturales estratégicos. Los capitales estadounidenses respondieron a estas transformaciones implementando una serie de estrategias de instalación en los nuevos territorios incorporados al mercado global. En China, adoptaron principalmente la forma de inversión productiva directa en sectores manufactureros intensivos en trabajo, instalando plantas en las Zonas Económicas Especiales.

Esta expansión geográfica de las empresas estadounidenses (y europeas) implicó la transformación cualitativa en la organización del capitalismo global. Facilitó la conformación de un entramado productivo transnacional que profundizaba el proceso de relocalización industrial iniciado en los años sesenta. Las cadenas globales de valor emergieron como la forma organizativa dominante, permitiendo a las corporaciones transnacionales fragmentar los procesos productivos y distribuirlos a través de múltiples territorios para maximizar las ventajas comparativas de cada territorio.

Este proceso económico tuvo su reflejo en un entramado jurídico específico, una nueva «arquitectura jurídica de la impunidad» para las corporaciones, al decir de Juan Hernández Zubizarreta. Esta arquitectura, compuesta por un conjunto de instituciones y tratados internacionales, generó una asimetría normativa articulada en torno a una idea básica: proteger a toda costa los negocios de las multinacionales mediante un ordenamiento jurídico internacional fundamentado en las reglas del comercio y la inversión.

Se conformó, entonces, una lex mercatoria compuesta por miles de normas: contratos de explotación y comercialización, tratados comerciales bilaterales y regionales, acuerdos de protección de las inversiones, políticas de ajuste y préstamos condicionados, laudos arbitrales, etc. Un derecho duro (hard law) (coercitivo y sancionador) que protege con fuerza los intereses empresariales. Y a este entramado se sumó también la creación, en 1995, de la Organización Mundial del Comercio (OMC), institución que reúne los objetivos del libre mercado y los vuelve regla para todos los Estados.

En definitiva, la globalización no está determinada solamente por la integración económica (aunque se trata de un elemento central) ni por las innovaciones tecnológicas (esenciales para la internacionalización) ni por el nuevo entramado jurídico (clave para otorgar seguridad a la propiedad privada). Todo esto define a la globalización, marcando una fase específica de la lucha entre capital y trabajo donde el capital buscó recomponer su dominación frente a las luchas obreras de los años sesenta que habían encarecido el precio del trabajo y reducido la ganancia.

Asimismo, todas las economías que se habían mantenido semicerradas en la posguerra, durante los Estados de bienestar, fueron conectadas en el mercado global. Ya no habría más lugar para economías nacionales autonomizadas, sino que se imponía ahora la regla del mercado. La globalización, entonces, representa una estrategia ofensiva del capital para escapar de las restricciones nacionales y disciplinar a la clase trabajadora mediante la amenaza constante de relocalización y precarización. La movilidad global del capital y la desregulación financiera que caracterizan esta etapa no son más que expresiones de la crisis de la forma tradicional de dominación capitalista y su intento desesperado por restaurar la rentabilidad.

¿Trump contra el libre comercio?

La política económica de la administración Trump marcó un quiebre significativo con el consenso bipartidista «globalizador» y en favor del libre comercio que dominó la política estadounidense durante cuatro décadas. Este «neoproteccionismo» representa una forma explícita de intervención estatal que defiende selectivamente a empresas con base en Estados Unidos ofreciéndoles protección contra los competidores extranjeros. Esto revela la verdadera naturaleza del proyecto económico trumpista: no un rechazo al neoliberalismo ni al libre comercio en sí mismos, sino una reconfiguración de las relaciones entre el Estado, las corporaciones y el mercado mundial, desarrollando un nacionalismo económico con fuerte impacto en la base electoral.

Los partidos Demócrata y Republicano habían convergido en su apoyo a políticas de libre comercio, desde el TLCAN bajo Clinton hasta el TPP con Obama. Trump rompió con esta tradición, calificando al TLCAN como «el peor tratado de la historia» y forzando su renegociación entre 2017 y 2018. Hay que reconocer que Trump no estaba tan errado: el TLCAN redujo empleos en sectores industriales clave de Estados Unidos, particularmente en estados del llamado «cinturón del óxido». Se estiman pérdidas de alrededor de 700 000 puestos de trabajo estadounidenses como resultado directo del acuerdo. Este fenómeno evidencia las contradicciones inherentes a la internacionalización del capital, donde la promesa de prosperidad generalizada chocó con la realidad de una redistribución desigual de costos y beneficios.

En su primer gobierno, Trump redobló la apuesta contra las instituciones del libre comercio. En 2017 boicoteó el Órgano de Solución de Diferencias de la OMC y retiró a Estados Unidos del TPP. A su vez, impuso aranceles a China, México, Canadá y la Unión Europea, e inició una guerra comercial con China desde 2018. El demócrata Joe Biden no modificó los aranceles impuestos por Trump, sino que los mantuvo y profundizó con iniciativas como la Ley de Reducción de la Inflación, la Ley de Chips y Ciencia, y políticas de Buy American, consolidando un nuevo enfoque proteccionista bipartidista.

El proteccionismo de Trump recupera una forma explícita de intervención estatal a favor de empresas con base administrativa en Estados Unidos, cobijándolas de la competencia internacional. Literalmente, los aranceles impuestos actúan como una coraza protectora, un escudo para amplios segmentos del capital estadounidense que habían perdido ventajas competitivas frente a rivales internacionales, especialmente empresas chinas. El objetivo de las políticas de Trump es, reforzar el poder de las corporaciones estadounidenses, no limitarlo.

Asimismo, este proteccionismo es selectivo: mientras defiende sectores industriales tradicionales, desregula el sector financiero y reduce impuestos al gran capital. Implementa altos aranceles para lograr un efecto positivo en sectores manufactureros tradicionales, pero simultáneamente ejecuta una agenda de desregulación financiera que desmantela el andamiaje regulatorio construido tras la crisis de 2008. En 2018, el gobierno de Trump terminó con la Ley Dodd-Frank que había sido aprobada en 2010 para reforzar las exigencias de capital de respaldo a los bancos, obligándolos a llevar a cabo test de resistencia anuales para mostrar su fortaleza y prohibía a las instituciones financieras dedicarse a actividades de alto riesgo con el dinero de sus clientes.

Por otra parte, la Ley de Recortes de Impuestos y Empleos (Tax Cuts and Jobs Act) de 2017 representó la mayor reforma fiscal en tres décadas y constituyó el logro legislativo más significativo del primer mandato de Trump. La pieza central de esta legislación fue la dramática reducción del impuesto federal sobre la renta corporativa del 35% al 21%, un recorte sin precedentes que transformó el panorama tributario empresarial estadounidense. Los legisladores republicanos argumentaron que un entorno fiscal más favorable incentivaría a las empresas a expandir sus operaciones en Estados Unidos y las haría más competitivas en el mercado global.

La drástica reducción del impuesto corporativo reveló una profunda contradicción en el núcleo de la política económica trumpista: mientras se implementaban aranceles y restricciones comerciales bajo el discurso de proteger a los trabajadores estadounidenses, se otorgaban enormes beneficios fiscales a las mismas corporaciones multinacionales que habían relocalizado empleo durante décadas. Esta contradicción aparente revela la verdadera naturaleza del proyecto: no se trata de un retorno al proteccionismo integral del siglo XIX o del período de sustitución de importaciones, sino de una reconfiguración del rol estatal dentro del capitalismo globalizado para defender selectivamente ciertos sectores mientras se mantienen y profundizan las ventajas para el capital financiero y las grandes corporaciones.

Lo que Trump consiguió fue sincerar la relación entre Estado y capital corporativo: abandonó la pretensión neoliberal de separación entre ambos, reconociendo de manera explícita que el poder estatal sigue siendo esencial para garantizar la rentabilidad del capital estadounidense en un contexto de creciente competencia internacional. El proteccionismo trumpista, en este sentido, no es una limitación del capitalismo estadounidense sino un intento de salvarlo de su crisis de rentabilidad y pérdida de ventajas competitivas, utilizando el poder estatal como escudo para preservar posiciones privilegiadas que ya no podían sostenerse mediante la pura competencia en los mercados globales.

La contradicción fundamental del proyecto económico de Trump radica en querer capturar los beneficios de la globalización (ganancias extraordinarias, dominio tecnológico, influencia geopolítica) mientras rechaza sus consecuencias inevitables: la relocalización productiva y los impactos negativos sobre el mercado laboral doméstico. El gobierno pretende reconciliar el nacionalismo económico del siglo XX con la realidad de corporaciones cuyo poder deriva precisamente de su capacidad para operar más allá de las fronteras nacionales. Esta tensión revela que el America First económico no puede materializarse mediante un simple retorno de la producción, sino que requiere una transformación radical de las lógicas de acumulación global que estas mismas corporaciones han construido durante décadas y de las cuales depende actualmente su posición dominante en la economía mundial.

Más allá del dilema: los movimientos anti-TLC en la encrucijada trumpista

Las organizaciones sociales que tradicionalmente se han opuesto a los TLC desde una crítica al neoliberalismo ahora enfrentan un dilema: oponerse frontalmente a las políticas comerciales de Trump podría interpretarse como una defensa implícita del statu quo neoliberal; apoyarlas significaría legitimar un proyecto que, aunque nombradamente contrario al libre comercio, está diseñado para fortalecer el poder del capital estadounidense sin cuestionar las relaciones sociales de explotación y desigualdad que le subyacen.

Pero Trump se ha apropiado de la retórica anti libre comercio desde un foco diferente a las campañas contra los tratados. Es cierto que algunos puntos de su argumento son similares: la crítica a la relocalización productiva, los impactos de los TLC sobre los trabajadores, la oposición a acuerdos como el TPP y las críticas del TLCAN y la OMC. Pero esto lo hace principalmente desde una matriz nacionalista-corporativa que no cuestiona las asimetrías fundamentales del orden económico global ni incorpora demandas de justicia ambiental o laboral internacional. Por el contrario, lo que Trump reivindica es un nacionalismo económico excluyente: su objetivo no es rediscutir el rol de las corporaciones estadounidenses, sino hacerlas nuevamente fuertes. Antes que «Make America Great Again», «Make US Corporations Great Again».

Esta situación revela una crisis más profunda en los marcos interpretativos tradicionales que planteaban «libre comercio vs. proteccionismo». Se evidencia ahora la necesidad de desarrollar un análisis más sofisticado que juegue en dos niveles: por un lado, una crítica del neoliberalismo y del libre comercio, pero, por otro, una crítica radical basada en el entendimiento de cómo funciona el capitalismo en su conjunto, y cómo el tema de comercio se entreteje con los temas financieros, ambientales, digitales, productivos, etc.

Lo que el trumpismo ha puesto en crisis es la mirada centrada en el nacionalismo económico que muchos movimientos sociales han sostenido desde los años noventa, cuando el foco era la crítica al neoliberalismo. La reivindicación de la centralidad del Estado y su capacidad regulatoria se convirtió en el eje articulador de proyectos progresistas que buscaban recuperar espacios de autonomía para las políticas públicas nacionales frente al avance de la globalización neoliberal. Sin embargo, esta estrategia política ha encontrado su límite en la profunda transformación estructural que el capitalismo global ha experimentado.

El problema fundamental es que estas políticas centradas en la recuperación de la soberanía económica nacional chocan inevitablemente contra la realidad de una interconexión económica global que ha reconfigurado las bases materiales de reproducción social. El neoliberalismo no fue simplemente un conjunto de políticas reversibles mediante la voluntad estatal, sino un proceso de reorganización profunda de las relaciones de producción a escala planetaria. Las economías nacionales fueron orgánicamente integradas en cadenas globales de valor, circuitos financieros transnacionales y redes tecnológicas que reducen drásticamente el margen de maniobra para experimentos económicos autonomizados.

En este contexto, los movimientos sociales que se oponen a los tratados de libre comercio enfrentan varios desafíos. La superación del nacionalismo metodológico constituye quizás el más importante y urgente, en tanto implica trascender una visión que ha estructurado tanto el análisis como la praxis política de numerosos movimientos populares durante décadas: la centralidad incuestionada del Estado-nación como articulador del horizonte utópico y como contenedor natural de los procesos sociales.

Esto no es meramente una cuestión ideológica ni un enamoramiento con los debates históricos dentro de las izquierdas sobre el rol del Estado en los procesos emancipatorios. La crisis de este enfoque refleja las transformaciones estructurales en el capitalismo. Frente a esta realidad, la reivindicación de la soberanía económica nacional como horizonte estratégico principal resulta insuficiente. Sin embargo, reconocer los límites del nacionalismo metodológico tampoco implica abrazar un internacionalismo abstracto que ignore las asimetrías de poder entre naciones y regiones, o que desconozca la importancia que los espacios nacional-estatales siguen teniendo como terrenos de disputa política. Se trata, más bien, de desarrollar perspectivas analíticas y estrategias políticas que puedan operar simultáneamente en múltiples escalas.

Desde los años noventa, el foco político puesto en los tratados de libre comercio ha permitido visibilizar los mecanismos concretos mediante los cuales el poder corporativo transnacional se institucionalizaba y expandía. La creación de alianzas transnacionales efectivas que superen las tentaciones del nacionalismo económico sin diluir las especificidades de cada contexto constituye otro reto significativo. Hoy, la solidaridad internacional requiere la identificación de la contradicción fundamental del capitalismo contemporáneo (la cual a menudo queda invisibilizada en los análisis políticos convencionales). Efectivamente, el libre comercio no es simplemente un conjunto de políticas erróneas, sino un mecanismo estructural que produce necesariamente sectores «sacrificables» cuya exclusión y precarización no es un efecto colateral, sino una condición constitutiva del modelo de acumulación global. Esta expulsión no podría corregirse mediante mejores políticas públicas dentro del mismo marco, sino que se ha vuelto una necesidad estructural del sistema.

Las comunidades afectadas por el extractivismo minero y petrolero constituyen los territorios que deben ser despojados para alimentar las cadenas globales de producción y consumo. Su desplazamiento y la destrucción de sus formas de vida no son «daños colaterales» sino requisitos operativos de la acumulación por desposesión que caracteriza al capitalismo contemporáneo. Del mismo modo, los trabajadores informales y autónomos que proliferan en las economías periféricas representan la materialización de un proceso donde el trabajo formal, regulado y con derechos laborales se convierte en una excepción histórica, no en la norma. La economía global requiere esta masa creciente de trabajo precarizado, disponible y desprovisto de protecciones sociales para mantener las tasas de ganancia.

Esta comprensión tiene efectos profundos sobre la construcción de solidaridades políticas. Significa que los movimientos sociales deben centrar su atención precisamente en estos sectores cuya opresión es constitutiva del sistema, no accidental. Las comunidades despojadas por el extractivismo, los trabajadores informalizados, los migrantes precarizados, las comunidades indígenas y campesinas amenazadas por megaproyectos: todos ellos expresan, en sus luchas concretas, las contradicciones fundamentales que el sistema no puede resolver mediante reformas parciales.

La solidaridad política debe construirse, entonces, no a partir de la promesa ilusoria de una inclusión plena en el capitalismo global, sino desde el reconocimiento de que la emancipación de estos sectores requiere necesariamente trascender la lógica misma del sistema que los sacrifica. La tarea, en síntesis, es transitar de una crítica al neoliberalismo hacia una crítica integral al capitalismo, comprendiendo que el libre comercio no es simplemente una «política equivocada» sino una expresión orgánica de las tendencias expansivas inherentes al capital como relación social.

La pregunta que se abre entonces es: ¿puede el movimiento trascender la dicotomía libre comercio/proteccionismo? ¿Es posible desarrollar una praxis internacionalista que reconozca los límites estructurales del nacionalismo económico sin caer en la resignación ante el poder del capital global? Esta crítica más profunda no implica abandonar la lucha contra los tratados de libre comercio, sino recontextualizarla en una comprensión más profunda de las dinámicas del capitalismo contemporáneo y en un proyecto de transformación radical que abarque simultáneamente las múltiples dimensiones de la dominación capitalista.

Una perspectiva integrada abriría posibilidades para una praxis más efectiva. No basta con oponerse a acuerdos específicos; es necesario construir modelos alternativos de relaciones económicas internacionales que cuestionen la propia lógica capitalista. Esto hará posible tender puentes entre distintos niveles de análisis, conectando las críticas a las cláusulas específicas de los TLC con cuestionamientos más profundos al sistema capitalista, al tiempo que permitirá ir más allá de los debates reduccionistas entre «nacionalismo económico» versus «globalismo neoliberal», reconociendo que ambos operan dentro de la misma lógica sistémica.

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Manifiesto contra el acuerdo comercial entre la UE y los países del MERCOSUR

18 Noviembre 2025 at 20:51
Por: Arturo

En estas semanas, la Unión Europea está allanando el terreno para firmar el acuerdo comercial con los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) y otro acuerdo con México. 

Esto se inscribe en la línea de las políticas neoliberales que blindan el control sobre la economía de las multinacionales y los fondos especulativos, en particular los gigantes de la agroindustria, la petroquímica y el sector automotriz. 

Pero estos acuerdos tienen importantes impactos en la vida de la gente y en los ecosistemas, por lo que las organizaciones convocantes denunciamos la política comercial de la UE y los tratados de comercio que firma con terceros países, porque agravan la emergencia climática, la pobreza, el hambre, el desempleo y las desigualdades sociales. Así ha pasado con numerosos países de Asia, África y América Latina y también en Europa.

Hoy estamos delante del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación porque rechazamos el acuerdo entre la UE y los países del MERCOSUR. Y porque el ministro Planas es uno de los dirigentes políticos que más apoya este acuerdo, representando los intereses de las grandes empresas, que han hundido al campo, y no el interés general. Con su apoyo a un comercio devastador, el Gobierno de España pone en juego el futuro de la naturaleza, las bases para producir alimentos y nuestra salud. Se trata de un enésimo ataque a la soberanía alimentaria de los países, a los derechos laborales, a la viabilidad económica del trabajo en el sector agrícola en muchas regiones y a la salud de las comunidades.

El acuerdo entre la UE y Mercosur impulsaría, por ejemplo, el comercio de pesticidas prohibidos en la UE exportados a América Latina; tóxicos que vuelven como residuos en  los alimentos importados. Esto perjudicaría a la salud de las personas que trabajan en la agricultura y de las consumidoras de ambos lados del Atlántico, a los pueblos originarios y a la biodiversidad, al tiempo que contribuye a la extinción masiva de flora y fauna.

En estos días, se celebra la Cumbre de los Pueblos en Belém, Brasil, coincidiendo con la COP30, señalando los causantes de la crisis climática como los acuerdos comerciales que incrementan los gases de efecto invernadero responsables del cambio climático. La evaluación sobre los impactos del acuerdo comercial UE-Mercosur reconoció que ​provocaría un aumento de la emisión de los gases contaminantes. La agricultura industrial y la deforestación son el motor de este incremento. Por tanto, este acuerdo comercial, es contrario a la legislación europea e internacional sobre el clima. 

Si el acuerdo es perjudicial para el planeta ¿quién se beneficia? Los gigantes de la agroindustria -como Bayer-Monsanto, BASF y otros-, el mayor productor de carne del mundo, JBS, o los comerciantes de soja y maíz, Bunge y Cargill. Estas empresas tienen estrechos vínculos con partidos de extrema derecha en sus respectivos países, así como el apoyo financiero de conocidas entidades bancarias que solo ven en el sector de la alimentación como una fuente de seguir aumentando sus beneficios. 

¿Quién sale perdiendo? La pequeña y mediana agricultura y ganadería, los pueblos indígenas y personas migrantes, las personas trabajadoras de la industria y los cuidados, la mayoría de pequeñas y medianas empresas, la economía social y solidaria y, en general, las mayorías sociales. 

Pero la reivindicación de la justicia en el comercio va más allá del sector agrícola y de la cuestión de la calidad de los alimentos: es un reto social global, tanto en lo que respecta a los aspectos socioeconómicos como a los climáticos.

Desde hace mucho tiempo nos movilizamos en las calles de muchos países por el trabajo digno y justamente remunerado, los derechos humanos, los pueblos originarios y afrodescendientes, la salud pública, el bienestar animal, el acceso a una alimentación de calidad y la protección del medio ambiente. 

Sin embargo, una y otra vez, las clases dirigentes blindan los intereses económicos y financieros que persiguen estos acuerdos comerciales.

Las campesinas y los campesinos, sindicalistas, activistas de organizaciones de solidaridad internacional y ecologistas, colectivos antirracistas, anticoloniales y en defensa de los pueblos originarios, científicas, artistas y la ciudadanía organizada, exigimos la regulación de los mercados internacionales y denunciamos las políticas del mal llamado «libre comercio» que deslocaliza las producciones agrarias, cierra el pequeño comercio y la industria de PYMES, privatiza los servicios públicos así como rebaja las normas sociales y medioambientales.

Esta acción se inscribe plenamente en la movilización social contra el genocidio en Palestina, contra los recortes en los servicios públicos, contra el negacionismo climático y en total solidaridad con las comunidades de los países del Sur global, también víctimas de los acuerdos de comercio y el despojo racista de las grandes empresas europeas y españolas.

Reivindicamos el derecho a unos ingresos dignos de las campesinas y los campesinos, la protección de la agricultura familiar y una alimentación sana y libre de agrotóxicos frente a la lógica del mercado y el dominio de las multinacionales.

Defendemos una verdadera democracia alimentaria y el apoyo a un modelo agrícola que proteja el futuro de las generaciones venideras y de nuestro planeta.

Impedir el acuerdo comercial UE-MERCOSUR abre una oportunidad para cuestionar estructuralmente este sistema económico injusto y sacar la agricultura y la alimentación de la lógica de los mercados.

Hacemos un llamamiento a todas las agricultoras y agricultores para que se rebelen contra estas políticas injustas aplicadas al sector agrícola.

Hacemos un llamamiento a todos los sindicatos para que se movilicen en defensa de una remuneración justa del trabajo, la desglobalización y la relocalización de una industria que funcione respetando los límites del planeta y con criterios de justicia social.

Hacemos un llamamiento a todas las organizaciones preocupadas por las cuestiones de solidaridad internacional, democracia, protección del medio ambiente y salud pública para que digamos claro y alto al Gobierno de España y al parlamento que NO queremos estos acuerdos de comercio que entierran cualquier atisbo de política pública de justicia social y ambiental.

Hacemos un llamamiento a toda la ciudadanía preocupada por la vivienda, el mundo rural, la educación, la sanidad, el transporte público, la cultura, la calidad de los alimentos y la salud a cuestionar el sistema económico. 

Ante los colapsos mundiales, necesitamos más cooperación en lugar de comercio de productos nocivos.

¡Por una economía social y solidaria!

¡No más acuerdos de comercio e inversiones!

¡Los ingresos justos para quienes producen nuestra alimentación, junto con los derechos humanos, los derechos laborales, la igualdad real, el bienestar animal, el clima y la biodiversidad deben primar sobre los intereses económicos!

¡Sí a la soberanía alimentaria, la justicia climática y la solidaridad internacionalista!

Attac, Amigas de la Tierra, CGT, Ecologistas en Acción, Entrepueblos, Greenpeace, Justicia Alimentaria, Sindicato Labrego Galego (SLG).

Texto leído en la acción-performance realizada en Madrid, el 18 de noviembre de 2025. 

La entrada Manifiesto contra el acuerdo comercial entre la UE y los países del MERCOSUR se publicó primero en ATTAC España | Otro mundo es posible.

Pedro Sánchez y Luis Planas reciben un baño de pesticidas en una protesta para denunciar el acuerdo comercial entre la UE y los países del MERCOSUR

18 Noviembre 2025 at 20:41
Por: Arturo

COMUNICADO DE PRENSA

18 de noviembre de 2025

 

  • El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se convierte en el escenario de una performance donde una pirámide de barriles derrama productos tóxicos sobre líderes políticos
  • Con esta acción, Attac, Amigas de la Tierra, CGT, Ecologistas en Acción, Entrepueblos, Greenpeace, Justicia Alimentaria y Sindicato Labrego Galego denuncian que el acuerdo comercial alimentará el colapso climático, el comercio de sustancias tóxicas y la injusticia social
  • Las organizaciones convocantes coinciden en sus demandas con la Confederación General de Cooperativas Agrarias 
  • El apoyo del Gobierno español al acuerdo comercial contradice sus compromisos frente al cambio climático y los derechos humanos

Madrid (España), 18 de noviembre de 2025 – El Toxic Trade Tour, una protesta itinerante por diversas ciudades europeas contra el acuerdo comercial UE-Mercosur, ha hecho hoy escala en Madrid. Desde finales del pasado mes de octubre y hasta finales de noviembre, una coalición de organizaciones sociales y ambientales europeas coordinadas por la European Trade Justice Coalition, de la que forma parte la Coordinadora Europea de La Vía Campesina, Ecologistas en Acción o Greenpeace, están llevando a cabo esta protesta por diversos países de la UE para denunciar este acuerdo entre la Unión Europea y los países del bloque del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay). 

La protesta se ha celebrado en vísperas de que el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, previsto para el próximo 24 de noviembre, se reúna para tomar una decisión sobre el acuerdo. La firma formal podría tener lugar el 5 de diciembre en la cumbre del Mercosur en Brasil y se espera que la votación del Parlamento Europeo se celebre poco después.

Este tratado comercial establece una relación tóxica entre la UE y los países del Mercosur, al  perpetuar un modelo de relaciones internacionales de corte extractivista y neocolonial, consolidando una forma de globalización que destruye la naturaleza, pone en riesgo la salud y amenaza la pervivencia de culturas y economías locales a ambos lados del Atlántico. Por eso reclamamos al PSOE que no apoye la firma de este acuerdo y sea coherente con sus propias promesas electorales en esta materia”, han afirmado las organizaciones convocantes. 

Dentro del Toxic Trade Tour, las organizaciones convocantes en el Estado español  —Attac, Amigas de la Tierra, Ecologistas en Acción, Entrepueblos, Greenpeace, Justicia Alimentaria— (2) han realizado una performance en Madrid frente al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para señalar el apoyo del Gobierno español a la firma de este tratado. Durante la acción,  han colocado una pirámide de barriles tóxicos ante el Ministerio, mientras que activistas con disfraces de responsables políticos (del presidente español Pedro Sánchez, la presidenta de la Comisión Europea Ursula Von der Leyen y el ministro de Agricultura español Luis Planas) han sido interpelados por el público sobre los riesgos que entraña este acuerdo comercial para el clima, la salud y la justicia social. Ante las respuestas esquivas o no creíbles de los políticos, estos han recibido una reprimenda en forma de ducha de productos tóxicos (3). Acto seguido, se ha leído un manifiesto (4) recordando la gran cantidad de colectivos de la sociedad civil y de lo sectores agrícolas afectados que se oponen a este acuerdo (5). 

La semana pasada, la Confederación General de Cooperativas Agrarias de la Unión Europea (COPA-COPEGA) rechazó la firma de este acuerdo comercial denunciado los perjuicios sobre algunas producciones de los países de la UE (maíz, azúcar, carne de vacuno) y señalando también la incoherencia que supone que la UE permita la exportación de agrotóxicos prohibidos en la UE al tiempo que quiere permitir la entrada de materias primas y productos agrícolas con presencia de esas mismas sustancias tóxicas no autorizadas.

Un acuerdo comercial que traerá más emisiones y más pesticidas peligrosos

Según las organizaciones convocantes, mientras en la COP30 en Belém se está hablando de la necesidad de una mayor ambición a la hora reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, los que negocian este acuerdo comercial caminan en la dirección contraria, incentivando un mayor flujo de productos y materias primas entre continentes, algunas de las cuales (como la soja o la carne de vacuno) están detrás de procesos de deforestación y gran cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero. Sin una reducción inmediata y profunda de las emisiones en todos los sectores será imposible limitar el calentamiento global a 1,5 ºC y evitar los peores efectos”. 

Entre los graves problemas que lleva aparejado este acuerdo comercial, los movimientos sociales recuerdan que la Evaluación del Impacto sobre la Sostenibilidad (EIS), realizada a finales de 2020 por encargo de la Comisión Europea, calculó  ​que ​este tratado comercial provocaría un aumento global de metano y óxido nitroso, así como un aumento de las emisiones de CO2 en la UE, Brasil y Argentina y un “aumento moderado general” de las emisiones de GEI en otros países del Mercosur. 

Aunque el propio estudio señalaba que las emisiones derivadas de los cambios en el uso del suelo y la deforestación representan el 55 % de las emisiones de CO2 de Brasil y el 70 % de las de Paraguay, la consultora redactora de la evaluación admitió que estas proyecciones excluyen cualquier cálculo de las emisiones derivadas de los cambios en el uso del suelo y la deforestación. 

«La evaluación del impacto social y ambiental de este acuerdo comercial ha sido un mero trámite. La política comercial de la UE no se puede construir escondiendo debajo de la alfombra la deforestación, producida por materias primas como la soja, la caña de azúcar o la producción de carne de vacuno, amén de modernas formas de trabajo esclavo, invasión de tierras indígenas y la vulneración de los derechos humanos, han declarado las organizaciones.

Asimismo, en la declaración leída durante el acto, las entidades convocantes han recordado que una investigación de Greenpeace Alemania (5) encontró residuos de varios pesticidas en limas producidas en Brasil y vendidas dentro del mercado de la UE, a través del análisis en laboratorio de más de 50 muestras de limas compradas en supermercados y mercados mayoristas en Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, España y Suecia. 

Los pesticidas, entre ellos el herbicida glifosato y los insecticidas imidacloprid y cipermetrina, son fabricados en la UE y vendidos por empresas europeas en Brasil, uno de los principales países consumidores de plaguicidas del mundo. Más de la mitad de los pesticidas encontrados son considerados altamente peligrosos porque suponen un grave riesgo para la salud humana, los animales o el medio ambiente. El acuerdo UE-Mercosur propuesto eliminaría los aranceles sobre las exportaciones de plaguicidas de la UE a los países del Mercosur y reduciría el control en los alimentos importados, lo que significa que tanto el uso de pesticidas como sus efectos adversos aumentarían exponencialmente. 

Todo lo que rodea el acuerdo UE-Mercosur es tóxico. Primero, los gigantes de la industria química de la UE ya producen y exportan a Brasil sustancias tóxicas, algunas de las cuales ni siquiera están aprobadas para su uso dentro de la UE; y luego, la UE las reimporta en forma de residuos en los alimentos. Este acuerdo impulsará el comercio de pesticidas y potenciará este ciclo tóxico”, han concluído las entidades convocantes.

Notas: 

  1. European Trade Justice Coalition. https://europeantradejustice.org/toxic-trade-tour/
  2. El líquido utilizado, de color verde, es inocuo y está elaborado a base de materiales naturales y fácilmente lavable.
  3. Manifiesto: https://www.noalttip.org/manifiesto-contra-el-acuerdo-comercial-entre-la-ue-y-los-paises-del-mercosur/ 
  4. Sindicatos, consumidores, grupos de derechos humanos y organizaciones ambientalistas, economistas, pueblos indigenas, municipios locales y otras organizaciones de la sociedad civil han criticado el acuerdo. Además, más de 2 millones de ciudadanos de la UE que han firmado peticiones en contra. 

El informe “A toxic Cocktail: the EU-Mercosur Deal. Limes reveal how european pesticides travel around the world (and back), traducido al castellano por Ecologistas en Acción, está disponible en: https://www.ecologistasenaccion.org/289636/

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Otra Feria más de FEINDEF, otro año más de lucha antimilitarista

21 Mayo 2023 at 20:37
Por: Eva
Ante la celebración de FEINDEF 2023, la Plataforma Desarma Madrid ha vuelto a salir a la calle para denunciar la inmoralidad, inhumanidad e injusticia que supone el comercio de armas. El día 17, las vecinas de Chamartín se concentraron junto al nosolito de Prosperidad para decir alto y claro No a la Guerra ¡, No Leer más ...
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