🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
AnteayerSalida Principal

El metano, el gran olvidado del cambio climático: un nuevo informe urge a recortar las emisiones y transformar el modelo de producción y consumo

30 Marzo 2026 at 11:02
Por: Energía
  • El informe publicado por Ecologistas en Acción destaca el papel clave del metano (CH4) en la crisis climática  y propone una transformación estructural de los tres sectores más responsables de estas emisiones: el sistema energético, agroalimentario y de residuos.
  • Este gas es responsable de entre un 20% y un 30% del calentamiento global desde la era industrial. Un recorte de sus emisiones del 40% al 45% antes de 2030 podría contribuir de forma decisiva a limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C, en línea con las recomendaciones científicas internacionales. 

El informe “Situación del CH4: ¿por qué el metano importa? Impactos, retos y oportunidades de mitigación y transformación sistémica de sectores claves” pone el foco en el metano como uno de los gases de efecto invernadero más relevantes —y menos conocidos— en la lucha contra el cambio climático. Responsable de entre un 20 % y un 30 % del calentamiento global desde la era industrial, este gas también desempeña un papel clave en la formación de ozono troposférico, un contaminante perjudicial para la salud humana y los ecosistemas.

El documento destaca que reducir las emisiones de metano es una acción muy eficaz para frenar el calentamiento global a corto plazo. Gracias a su alta capacidad de calentamiento y su corta vida en la atmósfera, recortes del 40 % al 45 % antes de 2030 podrían contribuir de forma decisiva a limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C, en línea con las recomendaciones científicas internacionales. Sin olvidar que esta reducción debe ir acompañada de una disminución sostenida de las emisiones de CO₂, necesaria para abordar las causas estructurales del cambio climático a largo plazo.

Tres sectores clave concentran la mayoría de las emisiones

El informe identifica a la industria agroalimentaria, el sector energético y la gestión de residuos como los principales responsables de las emisiones de metano de origen humano. En conjunto, estos ámbitos representan el 60 % de las emisiones globales de este gas.

Además, advierte de que estos sectores forman parte de un modelo de producción y consumo interconectado que resulta ambientalmente insostenible y socialmente desigual. La producción intensiva de alimentos, la expansión de la ganadería industrial, la alta dependencia de combustibles fósiles y la gestión ineficiente de residuos no solo impulsan las emisiones de metano, sino que también contribuyen a la pérdida de biodiversidad, la degradación de suelos y el aumento de las desigualdades globales.

Un marco político insuficiente frente a un problema urgente

A pesar de la gravedad del problema, el informe señala que las políticas climáticas han prestado históricamente poca atención al metano. Iniciativas como el Compromiso Mundial del Metano, impulsado en la COP26 y suscrito por más de 140 países, entre ellos España, marcan un avance relevante, pero aún insuficiente.

En el caso del Estado español, aunque existen medidas parciales, no se cuenta con un objetivo específico de reducción de emisiones de metano para 2030 ni con un plan integral que abarque todos los sectores implicados.

Más allá de la tecnología: un cambio de modelo necesario

El informe concluye que las soluciones no pueden limitarse a mejoras tecnológicas o incrementos de eficiencia. Es necesario un cambio estructural que transforme los sistemas energético, agroalimentario y de gestión de residuos hacia modelos más sostenibles, justos y regenerativos.

Entre las principales líneas de acción destacan:

  • La transición hacia energías renovables y la reducción de la demanda energética y del uso de combustibles fósiles.
  • El impulso de prácticas agroecológicas frente a la ganadería industrial intensiva, acompañado de una reducción drástica de la cabaña ganadera industrial y de cambios en los hábitos alimentarios que reduzcan el consumo de productos de origen animal.
  • La mejora de la gestión de residuos, reduciendo el desperdicio alimentario y fomentando modelos circulares.

El informe concluye que actuar sobre el metano no solo es clave para el clima, sino también para mejorar la calidad del aire y la salud pública, y llama a adoptar medidas urgentes, ambiciosas y estructurales.

Marta Orihuel, portavoz de Ecologistas en Acción, ha declarado: “El metano puede suponer una palanca para frenar el cambio climático a corto plazo, pero también pone de manifiesto los límites del modelo actual. Reducir sus emisiones implica repensar cómo producimos energía, alimentos y cómo gestionamos nuestros residuos”.

 

 

La entrada El metano, el gran olvidado del cambio climático: un nuevo informe urge a recortar las emisiones y transformar el modelo de producción y consumo aparece primero en Ecologistas en Acción.

[Informe] Situación del metano. ¿Por qué el metano importa?

30 Marzo 2026 at 10:56
Por: Energía

Por qué el metano importa hoy: clima y calidad del aire

El metano es un importante gas de efecto invernadero (GEI) cuyo incremento atmosférico durante la era industrial ha causado entre un 20% y un 30% del calentamiento global. Además, tiene un papel crucial en  la formación del ozono troposférico, un contaminante dañino para la salud humana y los ecosistemas.

La industria agroalimentaria, junto con los sectores de la energía y los residuos, son los principales responsables  del exceso de emisiones de metano a la atmósfera. Dado su alto potencial de calentamiento global y su corta permanencia en la atmósfera en comparación con el dióxido de carbono (CO₂), reducir las emisiones de  metano entre un 40 % y un 45 % para 2030 es esencial para lograr vías más rápidas en la lucha contra el cambio climático y limitar el calentamiento global a 1,5 °C este siglo, según el IPCC. No obstante, estos esfuerzos deben complementarse con la reducción de las emisiones de CO₂, mediante la transición hacia fuentes de energía renovable, la descarbonización del transporte y la disminución de la demanda energética.

El metano es un GEI poco conocido, pese a su relevancia en el cambio climático y en la contaminación atmosférica:

  • Se calcula que es responsable de 0,5 °C del calentamiento global desde la era preindustrial, siendo el segundo GEI más relevante después del CO₂ (IPCC, 2021).
  • La Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA)  estima que el 37 % de la contaminación de fondo por ozono troposférico en Europa se debe al metano emitido globalmente.

Su origen disperso, corta vida atmosférica y menor presencia en las políticas climáticas y en la narrativa pública puede haber contribuido a este hecho. Pero, como veremos más adelante, reducir las emisiones de  metano se muestra como una de las acciones más eficaces para frenar el calentamiento global a corto plazo y además contribuiría a desencadenar un necesario cambio de modelo energético, alimentario y de residuos.

El necesario cambio de modelo: más allá de reducir las emisiones de metano

El sistema actual de producción y consumo energético, alimentario y de gestión de residuos constituye el núcleo de las emisiones antropogénicas de metano a escala global. Estos tres sectores —estrechamente  interconectados y dependientes entre sí— sustentan un modelo de desarrollo que se apoya en bases estructuralmente insostenibles e injustas. Su funcionamiento conjunto contribuye de manera significativa al cambio  climático, ya que el metano emitido por la industria alimentaria, el mal manejo de residuos orgánicos y las fugas en la producción y uso de combustibles fósiles representa cerca del 60% del total de emisiones globales de este gas (Global Methane Budget, 2023). Además, estos sistemas se sostienen sobre un modelo globalizado que externaliza sus impactos ambientales y sociales, superando con frecuencia los límites  planetarios y generando desequilibrios ecológicos y económicos de gran escala.

En el ámbito agroalimentario, la producción intensiva de alimentos según modelos de cultivos y explotaciones ganaderas industriales generan graves impactos socioambientales. Por ejemplo, la producción intensiva  de piensos para la ganadería industrial depende de monocultivos a gran escala, que provocan deforestación, destrucción de  biodiversidad y degradación de suelos en terceros países. Del mismo modo, el sistema energético continúa basado en la explotación de recursos fósiles, reproduciendo un patrón extractivista que contribuye a la crisis climática y a la desigualdad global. Por su parte, el modelo de gestión de residuos mantiene altos niveles de desperdicio alimentario y generación de desechos innecesarios, cerrando el ciclo de un sistema lineal basado en la sobreproducción y el descarte.

 

Fuente: Modificado de: Steffen, W., K. Richardson, J. Rockström et al. Planetary boundaries: Guiding human development on a changing planet. Science 347(6223). 2015.

Estos tres pilares no sólo comparten una lógica de sobreexplotación, sino que además se retroalimentan entre sí: la producción intensiva de alimentos depende del consumo de combustibles fósiles; la gestión  ineficiente de residuos genera nuevas emisiones de metano; y el modelo energético vigente impulsa la expansión de actividades agrícolas y ganaderas de alto impacto ambiental.

A nivel político, las medidas internacionales para reducir las emisiones de metano han sido escasas y tardías. No es hasta la COP26 de Glasgow (2021) cuando se lanza el Compromiso Mundial del Metano (Global  Methane Pledge), suscrito por más de 140 países, entre ellos España, que establece el objetivo de reducir al menos un 30 % las emisiones para 2030 respecto a 2020. Sin embargo, otros instrumentos legislativos a  nivel internacional, como el Protocolo de Gotemburgo o la Directiva Nacional de Techos de Emisión (NECD), que abordan la contaminación atmosférica, no incluyen el metano entre los contaminantes regulados, a  pesar de su papel clave en la formación de ozono troposférico. Por su parte, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) , aunque contempla alguna medida para reducir las emisiones de metano, no  establece un porcentaje de reducción de emisiones de metano para 2030, ni un plan específico con medidas para todos los sectores.

Por ello, el marco regulatorio internacional, europeo y estatal sigue siendo poco ambicioso. Las estrategias futuras deben ir más allá de la eficiencia o las mejoras tecnológicas, y apuntar a una transformación estructural de los sectores emisores —la industria agroalimentaria, el sistema energético y la gestión de residuos—, pilares de un modelo de producción, consumo y desperdicio sin límites.

Esta transformación es esencial no sólo para reducir el metano, sino también para mitigar los impactos sociales y ambientales que agravan la crisis climática y la pérdida de biodiversidad. Avanzar hacia prácticas  sostenibles, justas y regenerativas representa una oportunidad para reconstruir los sistemas productivos sobre bases ecológicas y de equidad, fundamentales para la salud de los ecosistemas y de las personas.

Este  informe quiere ofrecer una visión sobre la situación del metano en España y en el mundo, explicando por qué este gas es clave en el cambio climático y en la calidad del aire. Su propósito es ayudar a comprender de dónde provienen las emisiones, cuáles son sus impactos ambientales y sociales y qué medidas son necesarias para reducirlas de forma eficaz.

El informe analiza las principales fuentes emisoras —sistema alimentario  industrial, energía y residuos—, evalúa el marco regulatorio vigente y propone acciones prioritarias para lograr una reducción significativa. Su finalidad es ofrecer una base sólida para la toma de decisiones y para avanzar hacia un modelo más sostenible, justo y alineado con los límites planetarios.

 

Saltar al contenido del PDF

La entrada [Informe] Situación del metano. ¿Por qué el metano importa? aparece primero en Ecologistas en Acción.

Biocombustibles: ¿solución climática o desastre ecológico?

2 Marzo 2026 at 10:38

La imagen que nos vendieron

Cuando se escucha la palabra biocombustibles, a muchas personas les viene a la cabeza una escena casi mágica: Doc cargando el DeLorean con restos orgánicos en ‘Regreso al futuro’. Basura convertida en energía limpia. Economía circular en estado puro. O a lo mejor nos viene a la mente este anuncio de Repsol que nos asegura llenar tanques con aceite de cocina usado procesado y recogido de restaurantes de la península (cuando en realidad en su mayoría se importa desde Malasia como denuncia esta investigación de Climate Home)

La promesa parecía sencilla: utilizar aceite de cocina usado, residuos agrícolas y otros desechos para producir combustible y dejar de depender del petróleo.

Pero la realidad es bastante menos ecológica y local…

La realidad: cultivar para quemar

Hoy, los biocombustibles más utilizados en Europa siguen procediendo en gran medida de cultivos agrícolas como la soja y la palma. Aunque los vínculos a la deforestación de esta última fueran reconocidos por la Comisión Europea y se obligue a su eliminación como biocombustible para 2030, uno de los residuos de palma más utilizados en Europa es el POME (efluentes de molino de aceite de palma, por sus siglas en inglés). Los datos analizados en un informe de T&E indican que se están declarando más residuos de aceite de palma de los que realmente es posible generar, lo que sugiere una alta probabilidad de fraude. Los riesgos de deforestación asociados a la palma aceitera en Malasia e Indonesia están muy documentados. Tanto el POME como el aceite de cocina usado importados de estos países tienen grandes riesgos de no ser realmente residuos, sino aceites de palma virgen etiquetados como residuos. Además, estos residuos no son infinitos. Se tratan de residuos limitados, donde un aumento de la demanda de estas materias primas puede derivar en la incentivación indirecta de expansión de cultivo de palma.

Es decir, se dedican millones de hectáreas de tierra cultivable a producir combustible. Cuando el mercado recurre a cultivos dedicados, ahí comienza el verdadero conflicto climático y social. Se calcula que más de una década de políticas de fomento de biocombustibles arrasaron con un área de bosques del tamaño de los países bajos.

El problema no es tecnológico, es estructural: no existe suficiente residuo sostenible para cubrir los ambiciosos objetivos de combustibles renovables en transporte terrestre, marítimo y aviación. Solo en España se consumieron 55 millones de toneladas de gasolina y gasóleo en 2025. Pretender sustituir una parte sustancial con aceite de cocina usado o subproductos es materialmente inviable. En este informe de Ecologistas en Acción se analiza el por qué los biocombustibles pueden convertirse en una falsa solución climática y sobre la urgencia de reducir la demanda energética del transporte como eje central de una descarbonización realmente sostenible.

¿Cuáles son las materias primas problemáticas que se utilizan para producir ‘combustibles renovables’?

Ecologistas en Acción revisa en un infome y un webinario los riesgos ambientales de las principales materias primas que se utilizan en la UE y España, para cumplir los objetivos de energías renovables en el transporte.

El documento titulado “Excluir los biocombustibles de soja y de otras materias primas de alto riesgo de la normativa de fomento de combustibles renovables para reforzar las salvaguardas ambientales” examina los riesgos ambientales y climáticos de los biocombustibles fabricados a partir de materias primas como la soja, los residuos de la palma, de cultivos intermedios y en tierras severamente degradadas, el biogás etc. En sus páginas se muestra cómo, pese a presentarse como soluciones sostenibles, pueden impulsar la deforestación, los cambios indirectos en el uso del suelo, la inseguridad alimentaria, el aumento de insumos agrícolas y el fraude, sin garantizar una reducción real de las emisiones.

Actualmente el Real Decreto de impulso a la descarbonización del transporte y fomento de los combustibles renovables está en proceso de revisión antes de ser implementado y es por ello que estamos ante un momento clave para establecer la hoja de ruta que refuerce las salvaguardas ambientales.

La soja y el riesgo de cambio indirecto de uso del suelo (ILUC)

Tras más de dos años y medio de retraso, la Comisión Europea ha publicado recientemente la actualización del Reglamento Delegado (EU) 2019/807, que desarrolla los criterios sobre biocombustibles con alto riesgo de cambio indirecto en el uso de la tierra (ILUC).

Ecologistas en Acción ha valorado positivamente esta revisión y ha participado en la reciente consulta pública, expresando su preocupación por el retraso de más de dos años y medio en su publicación. Las actualizaciones regulatorias deben cumplir con los plazos requeridos para mantener la coherencia con la evidencia científica más reciente y con los compromisos climáticos.

Los hallazgos técnicos confirman que el cultivo de soja es un importante motor de la deforestación, un fenómeno impulsado por dinámicas globales de mercado. Ya el modelo GLOBIOM de la UE había mostrado quelos biocombustibles derivados de soja podían generar hasta el doble de emisiones de gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles cuando se contabilizan los impactos indirectos sobre el uso del suelo.

Más allá del clima, la expansión de la soja está asociada con la deforestación, la conversión de ecosistemas ricos en carbono y la pérdida de biodiversidad. La expansión de los monocultivos implica un aumento en la presión sobre los recursos hídricos, un mayor uso de fertilizantes sintéticos y pesticidas peligrosos. Además de acaparamiento de tierras y vulneraciones de derechos humanos en países productores.

Un contexto geopolítico que agrava el riesgo

El reciente acuerdo entre la UE y Mercosur podría incentivar aún más la expansión de la producción de soja, aumentando la presión sobre el uso del suelo. Esto refuerza la necesidad de mantener salvaguardas sólidas contra el cambio de uso de la tierra y la deforestación asociada.

Además, el nuevo Reglamento europeo contra la deforestación (EUDR) no cubre algunos biomas de alto valor ecológico como el Cerrado o el Gran Chaco, y son de los más afectados por la expansión de monocultivos de soja. Por eso, debilitar el marco ILUC del Reglamento Delegado 2019/807 abriría un vacío peligroso en la protección climática.

Sin salvaguardas robustas en la Directiva de Energías Renovables existe el riesgo de que materias primas ambientalmente dañinas sigan accediendo al mercado europeo bajo etiquetas de “sostenibilidad” que no reflejan sus impactos reales.

El riesgo de sustitución: de la palma a la soja

En un contexto donde los biocombustibles de palma han sido progresivamente eliminados, existe el riesgo de sustitución por soja.

En España, los biocombustibles derivados de soja aumentaron significativamente en 2024, representando el 5,81 % del total de biodiésel consumido y vendido, frente al 0,75 % en 2023, revirtiendo la tendencia descendente de años anteriores.

No podemos olvidar que España es el tercer mayor importador y procesador de soja de la UE, con una capacidad anual de trituración de 3,5 millones de toneladas. La rentabilidad del sistema depende del valor conjunto del aceite y la harina: afirmar que el aceite de soja (que es lo que se utiliza para fabricar biocombustibles) es solo un subproducto y que lo que realmente impulsa la industria de la soja son los piensos producidos a partir de la harina, ignora la realidad económica del mercado. La expansión del cultivo es viable porque ambas fracciones sostienen su rentabilidad.

Externalización de impactos

Tanto la soja como el POME o el aceite de cocina usado son en gran parte materias primas importadas. La transición energética europea no puede basarse en trasladar sus impactos ambientales y sociales a terceros países.

Deforestación en Sudamérica, pérdida de territorios indígenas, degradación de suelos y contaminación de aguas para alimentar los depósitos europeos bajo la etiqueta de “renovable” es una contradicción evidente.

No se puede descarbonizar el transporte sustituyendo un problema por otro.

Vigilancia ante nuevas expansiones: el caso de la caña de azúcar

Ecologistas en Acción también advierte sobre la expansión prevista de bioetanol de caña de azúcar en América del Sur y Asia. El informe actualizado de Guidehouse muestra un aumento significativo de la expansión de la caña en áreas de alto riesgo ILUC (del 5 % al 16,1 %, antes de aplicar factores de productividad).

Aunque el etanol de caña pueda ofrecer reducciones limitadas de emisiones en determinadas condiciones, su expansión a gran escala implica riesgos considerables de cambio de uso del suelo, estrés hídrico y degradación de biodiversidad.

La UE debe vigilar detalladamente estas dinámicas globales para evitar que nuevas materias primas reproduzcan los mismos errores.

¿Es esta la hoja de ruta correcta?

Los agrocombustibles no deberían convertirse en la pieza central de la descarbonización del transporte. Apostar masivamente por ellos implica riesgos para la seguridad alimentaria; ampliación de la frontera agrícola; más fertilizantes, agua y pesticidas; y pérdida de biodiversidad. Además de agravar la crisis climática a través de emisiones ocultas asociadas al cambio indirecto de uso del suelo.

La Comisión ha propuesto una actualización necesaria del Reglamento Delegado (UE) 2019/807. Ahora es fundamental que la UE la adopte e implemente sin más retrasos. El Gobierno estatal no tiene por qué esperar a su implementación a nivel europeo para aplicar su eliminación lo antes posible en la implementación del Real Decreto de fomento de combustibles renovables.

Reforzar las salvaguardas ambientales es esencial para abordar simultáneamente la crisis climática y la crisis de biodiversidad, y para evitar que la Directiva de Energías Renovables termine impulsando, de forma indirecta, la deforestación que dice combatir.

Porque la descarbonización del transporte no puede basarse en externalizar los costes ambientales de Europa al resto del mundo.

No puede tratarse solo de cambiar el combustible. Se trata de no repetir los mismos errores con etiqueta verde.

La entrada Biocombustibles: ¿solución climática o desastre ecológico? aparece primero en Ecologistas en Acción.

[Informe] Excluir los biocombustibles de soja y otras materias primas de alto riesgo de la normativa de fomento de combustibles renovables para reforzar las salvaguardas ambientales

2 Marzo 2026 at 09:00

Revisión del proyecto del Real Decreto de impulso a la descarbonización del transporte y fomento de los combustibles renovables y recomendaciones

Este documento examina los riesgos ambientales y climáticos de los biocombustibles fabricados a partir de materias primas como la soja, los residuos de la palma, de cultivos intermedios y en tierras severamente degradadas, etc.; mostrando cómo, pese a presentarse como  soluciones sostenibles, pueden impulsar la deforestación, los cambios indirectos en el uso del suelo, la inseguridad alimentaria, el aumento de insumos  agrícolas y el fraude, sin garantizar una reducción real de las emisiones.

Actualmente, estas materias primas son elegibles para contabilizarse en el cumplimiento de los objetivos de energías renovables tanto en España como en el conjunto de la Unión Europea. Sin embargo, en el proceso actual de transposición de la Directiva de Energías Renovables III (DER III) a la normativa estatal, consideramos fundamental que estas materias primas no sean incluidas, aplicando  principios de precaución y sostenibilidad, para garantizar que las políticas energéticas realmente contribuyan a la reducción de emisiones, evitando impactos negativos sobre la deforestación y la biodiversidad.

Una ruta de descarbonización del sector del transporte basada en el fomento de combustibles que usan materias primas limitadas, cuyo uso a gran escala genera graves impactos socioambientales, no puede  considerarse renovable.

Es urgente priorizar la reducción de la demanda energética para la descarbonización del transporte, y priorizar el uso doméstico de residuos para su aprovechamiento energético, aplicando la jerarquía de residuos y  evitando que este aprovechamiento perpetúe y fomente modelos industriales que conllevan graves impactos ambientales (como la ganadería industrial, o la expansión de monocultivos).  Se deben evitar políticas  incoherentes que externalizan impactos ambientales a terceros países y agravan la crisis climática.

Algunos datos relevantes

  • La eliminación de los biocombustibles de palma en la UE genera un riesgo de sustitución por la soja, que no ha sido eliminada pese a su vinculación con la deforestación, lo que podría agravar la pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas. Limitando los potenciales beneficios de la retirada de los biocombustibles de palma.
  • En España la eliminación de los biocombustibles de palma se adelantó a 2025, lo que supuso una gran noticia para la protección de la biodiversidad. Sin embargo, la soja sigue siendo una materia prima elegible para producir biodiesel.
  • Según los últimos datos disponibles, en 2024, los biocombustibles derivados de soja aumentaron significativamente hasta representar el 5,81 % del total de biodiésel, frente al 0,75 % en 2023, revirtiendo la tendencia descendente de años anteriores.
  • La producción de biodiésel a partir de soja requiere grandes volúmenes de materia prima (se necesitan 5 toneladas de grano para producir 1 tonelada de biodiésel).
  • España es el tercer mayor procesador de soja en la UE, con el 20% de las importaciones comunitarias.
  • El cultivo de soja en Sudamérica se asocia a deforestación en la Amazonía y el Cerrado.
  • La UE reconoce el riesgo, pero aún no ha clasificado la soja como materia prima de alto riesgo ILUC (cambio indirecto del uso de la tierra, por sus siglas en inglés), aunque nuevas investigaciones sugieren que está cerca del umbral del 10%.
  • España importa grandes volúmenes de POME (residuos de palma) y aceite de cocina usado (UCO) de Asia, lo que abre riesgos de fraude, trazabilidad débil y dependencia de residuos importados.

 

 

Informe de biocombustibles de soja y otras materias primas de alto riesgo

Saltar al contenido del PDF

La entrada [Informe] Excluir los biocombustibles de soja y otras materias primas de alto riesgo de la normativa de fomento de combustibles renovables para reforzar las salvaguardas ambientales aparece primero en Ecologistas en Acción.

Hambre que provoca HAMBRE (sobre la crisis alimentaria y sus causas)

Precios de los alimentos según la FAO (en 2011 se superan hasta los precios de 2008)
Precios de los alimentos según la FAO (en 2011 se superan hasta los de 2008)

No es la primera vez que hablamos del hambre, de la comida, o de los pobres, pero resulta curioso el contador de hambrientos que el Banco Mundial tiene en su web sobre el precio de los alimentos. El contador no para de aumentar (a fecha de hoy), y se acerca a los 940 MILLONES. En Febrero, la FAO dijo que los precios de los alimentos básicos alcanzaron otro record histórico (ver gráfico), más que en la crisis alimentaria de 2008, la cual fue más comentada en los medios… ¿acaso nuestra crisis de juguete nos impide hablar de otras crisis?

Las causas de esta “nueva” crisis alimentaria son diversas, y todos los que lean esto tendrán en su mano actuar, de alguna forma, en algún sentido:

Lo que Comemos y su Influencia

Leyendo el artículo de Boix Bornay sobre Fukushima, se afirma que al final los ecologistas acaban teniendo razón, y los que afirmaban que las centrales nucleares eran seguras se quedan sin argumentos, lamentando que un terremoto les deje por simples mentirosos o ignorantes (por no hablar de los problemas de la minería del uranio). Y es que, cuando alguien afirma algo hay que mirar lo que dice, sus argumentos, y también SUS INTERESES. ¿Es fiable el Consejo de Seguridad Nuclear?, nos preguntamos muchos ciudadanos. Pero ahora no vamos a hablar aquí más sobre centrales nucleares, de las que ya hablamos no hace mucho, sino de algo más importante, la comida. Lo preocupante es que… puede que los ecologistas vuelvan a tener razón… también en esto.

La comida, y la agricultura, son temas básicos en cualquier “temario” sobre ecologismo, sostenibilidad o Ciencias Ambientales. Ya en 1999, los científicos Nebel y Wright afirmaban que: «la causa fundamental del hambre es la pobreza. Nuestro planeta produce suficientes alimentos para todos los seres humanos de la actualidad. La gente que sufre de hambre o desnutrición carece de dinero para comprar comida, o de tierras adecuadas para cultivar. Si por algún milagro la producción mundial de alimentos se duplicara el próximo año, la situación de casi todos los que padecen de hambre y extrema pobreza no cambiaría (…), [porque] los alimentos (…) fluyen en la dirección de la demanda, no de las necesidades nutricionales». Además, afirmaban que «no hacen falta ciencias ni tecnologías nuevas para aliviar el hambre y al mismo tiempo promover la sostenibilidad cuando cultivamos nuestro sustento». Un problema radica en que existe una globalización económica desigual por la que los países ricos venden libremente sus productos, mientras los países pobres tienen problemas para vender sus productos, ya que los países ricos imponen aranceles o subvencionan sus propios productos.

Los ecologistas llevan mucho tiempo diciendo que la agricultura intensiva es nefasta para el planeta y para el CC (el mayor problema de la humanidad): Producir abonos nitrogenados consume muchísima energía (consumen más de la mitad de la energía de los cultivos según un informe del IDAE), y la agricultura intensiva es la fuente principal de gases de efecto invernadero¡más que el transporte!. Pero también lo dicen algunos economistas sensatos como el genial De Jouvenel, Herman E. Daly, o Georgescu-Roegen y su BioEconomía, asegurando este último que el tamaño deseable de la población es aquel que pueda ser alimentado únicamente a través de la agricultura orgánica (ecológica), lo cual alerta también del problema de la superpoblación.

El hambre en el mundo tiene también otras causas: malas cosechas por el cambio climático, incremento del precio del petróleo, aumento en el consumo de carne, especulación con los productos agrarios, cultivos transgénicos, o el incremento en la demanda de agrocombustibles (mal llamados biocombustibles, porque el petróleo también es un biocombustible, aunque sea fósil). Y de aquí surgen algunas preguntas clave:

Las respuestas de los ecologistas son claras y simples, y SUS INTERESES no son económicos. Entonces… ¿A ver si los ecologistas van también a tener razón en esto, como con las nucleares, y no fomentar una agricultura ecológica resulta ser tan suicida como apostar por una energía nuclear que sale muy cara, tarde o temprano? Los japoneses (y gente no japonesa) están pagando con Fukushima su osadía, pero en esto de la agricultura, los osados somos todos los países del mundo…

Para saber más… recomendamos el documental “Nosotros Alimentamos al Mundo” (2005):

  • No hay más artículos
❌