El aumento en el uso de biocarburantes, provoca utilizar campos de cultivo y alimentos, para producir carburantes que los ricos quemamos en nuestros coches.
El Nobel de Economía James Tobin propuso en 1971 un impuesto que podría resolver “parte” de esta crisis económica. La crisis económica no es producto sólo de la mala fortuna, o de mentes maquiavélicas, sino que es un fallo del propio sistema económico. El propio sistema está mal creado: El economista Georgescu-Roegen criticó las enseñanzas universitarias en Economía, y fundó las bases de la Bio-economía.
En el mercado de Londres, por ejemplo, sólo el 6% de las operaciones no son especulativas. El restante 94% de las operaciones financieras tienen el objetivo exclusivo de ganar dinero sin aportar nada a la sociedad, haciendo subir los precios y aprovechándose de ello, perjudicando así al medio ambiente y a gran parte de la sociedad mundial. No estamos hablando de una nimiedad: La especulación financiera es 70 veces superior al PIBde todo el mundo. Si quieres ser parte de la solución puedes firmar esta petición al presidente Mariano Rajoy. Si tienes más curiosidad mira este vídeo y sigue leyendo:
La Tasa Tobin o ITF, solicitada por muchas ONGs como Intermón-Oxfam, no sólo sería un freno a la feroz especulación que genera crisis ambiental, económica y alimentaria, sino que sería una fuente de ingresos estupenda para frenar la oleada de recortes en Europa: Sanidad, Educación, y proyectos de diversas ONGs podrían recibir de la Tasa Tobin unos 200.000 millones de euros sólo en Europa. No se trata de aprovecharse de los especuladores, sino de hacer que paguen impuestos con sus operaciones financieras, como los pagamos el resto de las personas.
Georgescu-Roegen y su Bioeconomía (pincha en la imagen para aprender más)