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AnteayerKolectivas

La transición digital y la acción comunitaria son claves frente a la crisis de la moda rápida

Yuniet Morrel Quintero (IG)
Diseñadora de economía circular,
emprendedora de economía circular textil y
embajadora de la Marca País Uruguay Natural

Yuniet Morrel Quintero, diseñadora de Economía Circular, emprendedora de economía circular textil y embajadora de la Marca País Uruguay Natural. La industria textil global enfrenta hoy una de sus mayores crisis ambientales y éticas. Convertida en uno de los sectores más contaminantes del planeta, la dinámica del fast fashion o moda rápida ha impuesto un ritmo de sobreproducción y descarte masivo que los vertederos del mundo ya no pueden asimilar. Millones de toneladas de prendas, uniformes corporativos y sobrestocks industriales terminan incinerados o sepultados diariamente, liberando gases de efecto invernadero, contaminando fuentes de agua y destruyendo ecosistemas.

Frente a este panorama alarmante, el consumo responsable ha dejado de ser una opción ética o un estilo de vida individual; hoy es una urgencia crítica de infraestructura corporativa, tecnológica y social que nos obliga a repensar el ciclo de vida de cada tejido.

Mi experiencia

Como madre, esposa y migrante cubana, mi desembarco en Uruguay me enfrentó a la necesidad de reinventarme desde los cimientos sobre un suelo completamente desconocido. En ese proceso de adaptación profunda, entendí que mi propósito de vida estaba ligado a la sostenibilidad, sin importar la tierra en la que me encontrara. Mi historia formal en este ecosistema comenzó con un debut tan audaz como inesperado en la Expo Uruguay Sostenible 2025. En aquel momento, tras haber recibido mis primeras capacitaciones junto al Servicio Jesuita a Migrantes, me lancé a participar bajo el sello de LaJaY. El proyecto recién iniciaba y, con muy poco tiempo de preparación, nos plantamos en ese gran escenario sin medir la magnitud de todo lo que se venía. Sin embargo, ese bautismo de fuego encendió la chispa definitiva al conectarnos con la cruda realidad del desperdicio y el maltrato animal y humano de la industria textil, así como la falta de canales eficientes de economía circular.

Lejos de quedarme conforme con ese primer impulso, decidí profundizar para atacar la raíz del problema. A mediados de ese mismo año, inicié un exhaustivo diagnóstico del sector para validar, de manera manual, una infraestructura que consideraba urgente: el primer banco de excedentes textiles del Uruguay. Así fue tomando forma la transición hacia Looper Life, interviniendo la cadena corporativa para rescatar kilos de uniformes y materiales en desuso que las grandes empresas descartaban.

A finales de año, buscando poner a prueba la solidez de lo que veníamos construyendo y obtener una devolución técnica del ecosistema, mi esposo y yo decidimos postularnos al programa de Oportunidades Circulares de la ANDE que nos ayudó a seguir iterando y perfeccionando un modelo eficiente capaz de estructurar los datos del sobrestock industrial del país. El crecimiento exige madurez para evolucionar y buscar aliados estratégicos para escalar el impacto. Con esa visión, consolidamos el desarrollo tecnológico de Looper Life para transformar la gestión analógica en una plataforma digital, sumando apoyos clave como el respaldo estratégico de mi par tecnológica, Cecilia Aguirrezabala, y el riguroso proceso de incubación junto al equipo de We Are Rabbit.

Mientras la plataforma digital se encontraba en pleno desarrollo y aún sin tener creada la infraestructura tecnológica con todas las condiciones definitivas, la urgencia de visibilizar la circularidad y generar conciencia colectiva sobre la contaminación de la moda nos impulsó a crear hitos que sacudieran la agenda pública. Fue bajo el techo de nuestro hogar donde mi esposo, compañero incansable en este viaje y estudiante de psicología, tuvo la genialidad de encender la chispa: crear una Semana de la Moda Sostenible como un desprendimiento orgánico y vivo de Looper Life. Con esa premisa familiar, asumí el rol de Directora Ejecutiva y, coordinando esfuerzos junto a una dirección creativa que aportó su visión estética al propósito, materializamos un hito sin precedentes: la primera Montevideo Sustainable Fashion Week, celebrada con un éxito rotundo del 22 al 25 de junio en la Intendencia de Montevideo. La respuesta institucional a este evento validó el inmenso trabajo y el sacrificio familiar detrás de un proyecto que nació con muy pocos recursos. La pasarela y los foros educativos fueron declarados de interés por el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Educación y Cultura y el Ministerio de Turismo, alcanzando además el máximo reconocimiento de Declaración de Interés Nacional.

Lograr este nivel de respaldo en una tierra extranjera, habiendo empezado absolutamente desde cero, tiene un significado profundo para mí. Demuestra que cuando hay convicción, preparación y un interés genuino por el planeta, los puentes institucionales se construyen. Nuestras proyecciones a futuro son claras y ambiciosas: buscamos concretar las importantes conversaciones que hoy están sobre la mesa, expandir nuestros talleres, consolidar la plataforma digital y fortalecer de manera permanente las conexiones con los ministerios para seguir sumando empresas a esta red de consumo responsable.

Porque la verdadera sostenibilidad no se reduce a métricas ambientales o grandes pasarelas; es profundamente humana, comunitaria y de género. Para mí, el trabajo con mujeres y comunidades es un pilar innegociable. La moda circular debe ser una herramienta que impulse la autonomía económica, la confianza y el desarrollo personal. Por eso, desde Looper Life tejimos una alianza estratégica con Hilos de Esperanza, una cooperativa joven de mujeres sumamente talentosas del Centro 6 de Villa García. Como aliadas directas de nuestro banco de excedentes, conectar los materiales corporativos recuperados con sus manos trabajadoras es el vivo reflejo del triple impacto: descentralizamos las oportunidades de desarrollo, brindamos herramientas de capacitación técnica y apoyamos a jefas de hogar en su camino hacia la independencia financiera.

Bajo esta misma visión de red colaborativa y fraternidad frente al dolor de la migración, sumamos el trabajo junto a Nixon Barbosa, un talentoso emprendedor venezolano cuyo proyecto aliado, JN ManoArte, se conecta directamente con la infraestructura de Looper Life para abastecerse de materias primas recuperadas, optimizando recursos y demostrando que el residuo puede transformarse en diseño con propósito. Asimismo, canalizamos parte de estos excedentes textiles a través de una alianza muy significativa con Uruvene, la organización de migrantes venezolanos en Uruguay, transformando el descarte industrial en abrigo, insumos de confección y ayuda social para familias que, al igual que yo, llegaron a este suelo buscando un futuro mejor. Este intenso viaje de validación de datos y compromiso comunitario tuvo su consagración más alta a mediados de abril de este año, cuando recibimos oficialmente el licenciamiento de Marca País por parte de Uruguay XXI.

Concluimos y seguimos

Miro hacia atrás y veo que ha sido un año de muchísimo trabajo, de un sacrificio familiar enorme y de un aprendizaje constante. Hay que tener la honestidad de decir que no siempre he hecho todo bien, pero de cada tropiezo he aprendido y he buscado crecer, avanzando firmemente un paso a la vez. Es lo que en el deporte llaman la Mentalidad Mamba: entender que el foco está en el proceso diario, en la consistencia y en saber que el trabajo nunca está terminado.

Mi gran motor es demostrarles a otras mujeres que sí se puede. Aun cuando te toca empezar absolutamente de cero en un país diferente, aun cuando te toca armar una nueva vida o levantar un emprendimiento a pulmón: siempre hay maneras de hacer las cosas y salir adelante. A quienes transitan este desafío, les recomiendo siempre que se instruyan, que busquen información de forma incansable, que no se rindan y, sobre todo, que jamás se queden quietas.

Cada mañana me levanto agradeciendo a Dios por la oportunidad de un nuevo día, mirando el lado positivo de cada circunstancia y enfocada en cómo puedo mejorar como persona, madre y colaboradora para este país que nos abrió las puertas. Portar el emblema de Marca País representa que una historia de migración hoy puede sostener con orgullo el pabellón de la sostenibilidad uruguaya. El residuo textil ya no es basura; con el apoyo de las empresas, la articulación pública y el empuje de las comunidades aliadas, es el tejido de un futuro mejor que elegimos construir.

♦ Sobre moda y ética:

invitadoespecial

Yuniet Morrel Quintero, diseñadora de Economía Circular, emprendedora de economía circular textil y embajadora de la Marca País Uruguay Natural.

La transición digital y la acción comunitaria son claves frente a la crisis de la moda rápida

Yuniet Morrel Quintero (IG)
Diseñadora de economía circular,
emprendedora de economía circular textil y
embajadora de la Marca País Uruguay Natural

Yuniet Morrel Quintero, diseñadora de Economía Circular, emprendedora de economía circular textil y embajadora de la Marca País Uruguay Natural. La industria textil global enfrenta hoy una de sus mayores crisis ambientales y éticas. Convertida en uno de los sectores más contaminantes del planeta, la dinámica del fast fashion o moda rápida ha impuesto un ritmo de sobreproducción y descarte masivo que los vertederos del mundo ya no pueden asimilar. Millones de toneladas de prendas, uniformes corporativos y sobrestocks industriales terminan incinerados o sepultados diariamente, liberando gases de efecto invernadero, contaminando fuentes de agua y destruyendo ecosistemas.

Frente a este panorama alarmante, el consumo responsable ha dejado de ser una opción ética o un estilo de vida individual; hoy es una urgencia crítica de infraestructura corporativa, tecnológica y social que nos obliga a repensar el ciclo de vida de cada tejido.

Mi experiencia

Como madre, esposa y migrante cubana, mi desembarco en Uruguay me enfrentó a la necesidad de reinventarme desde los cimientos sobre un suelo completamente desconocido. En ese proceso de adaptación profunda, entendí que mi propósito de vida estaba ligado a la sostenibilidad, sin importar la tierra en la que me encontrara. Mi historia formal en este ecosistema comenzó con un debut tan audaz como inesperado en la Expo Uruguay Sostenible 2025. En aquel momento, tras haber recibido mis primeras capacitaciones junto al Servicio Jesuita a Migrantes, me lancé a participar bajo el sello de LaJaY. El proyecto recién iniciaba y, con muy poco tiempo de preparación, nos plantamos en ese gran escenario sin medir la magnitud de todo lo que se venía. Sin embargo, ese bautismo de fuego encendió la chispa definitiva al conectarnos con la cruda realidad del desperdicio y el maltrato animal y humano de la industria textil, así como la falta de canales eficientes de economía circular.

Lejos de quedarme conforme con ese primer impulso, decidí profundizar para atacar la raíz del problema. A mediados de ese mismo año, inicié un exhaustivo diagnóstico del sector para validar, de manera manual, una infraestructura que consideraba urgente: el primer banco de excedentes textiles del Uruguay. Así fue tomando forma la transición hacia Looper Life, interviniendo la cadena corporativa para rescatar kilos de uniformes y materiales en desuso que las grandes empresas descartaban.

A finales de año, buscando poner a prueba la solidez de lo que veníamos construyendo y obtener una devolución técnica del ecosistema, mi esposo y yo decidimos postularnos al programa de Oportunidades Circulares de la ANDE que nos ayudó a seguir iterando y perfeccionando un modelo eficiente capaz de estructurar los datos del sobrestock industrial del país. El crecimiento exige madurez para evolucionar y buscar aliados estratégicos para escalar el impacto. Con esa visión, consolidamos el desarrollo tecnológico de Looper Life para transformar la gestión analógica en una plataforma digital, sumando apoyos clave como el respaldo estratégico de mi par tecnológica, Cecilia Aguirrezabala, y el riguroso proceso de incubación junto al equipo de We Are Rabbit.

Mientras la plataforma digital se encontraba en pleno desarrollo y aún sin tener creada la infraestructura tecnológica con todas las condiciones definitivas, la urgencia de visibilizar la circularidad y generar conciencia colectiva sobre la contaminación de la moda nos impulsó a crear hitos que sacudieran la agenda pública. Fue bajo el techo de nuestro hogar donde mi esposo, compañero incansable en este viaje y estudiante de psicología, tuvo la genialidad de encender la chispa: crear una Semana de la Moda Sostenible como un desprendimiento orgánico y vivo de Looper Life. Con esa premisa familiar, asumí el rol de Directora Ejecutiva y, coordinando esfuerzos junto a una dirección creativa que aportó su visión estética al propósito, materializamos un hito sin precedentes: la primera Montevideo Sustainable Fashion Week, celebrada con un éxito rotundo del 22 al 25 de junio en la Intendencia de Montevideo. La respuesta institucional a este evento validó el inmenso trabajo y el sacrificio familiar detrás de un proyecto que nació con muy pocos recursos. La pasarela y los foros educativos fueron declarados de interés por el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Educación y Cultura y el Ministerio de Turismo, alcanzando además el máximo reconocimiento de Declaración de Interés Nacional.

Lograr este nivel de respaldo en una tierra extranjera, habiendo empezado absolutamente desde cero, tiene un significado profundo para mí. Demuestra que cuando hay convicción, preparación y un interés genuino por el planeta, los puentes institucionales se construyen. Nuestras proyecciones a futuro son claras y ambiciosas: buscamos concretar las importantes conversaciones que hoy están sobre la mesa, expandir nuestros talleres, consolidar la plataforma digital y fortalecer de manera permanente las conexiones con los ministerios para seguir sumando empresas a esta red de consumo responsable.

Porque la verdadera sostenibilidad no se reduce a métricas ambientales o grandes pasarelas; es profundamente humana, comunitaria y de género. Para mí, el trabajo con mujeres y comunidades es un pilar innegociable. La moda circular debe ser una herramienta que impulse la autonomía económica, la confianza y el desarrollo personal. Por eso, desde Looper Life tejimos una alianza estratégica con Hilos de Esperanza, una cooperativa joven de mujeres sumamente talentosas del Centro 6 de Villa García. Como aliadas directas de nuestro banco de excedentes, conectar los materiales corporativos recuperados con sus manos trabajadoras es el vivo reflejo del triple impacto: descentralizamos las oportunidades de desarrollo, brindamos herramientas de capacitación técnica y apoyamos a jefas de hogar en su camino hacia la independencia financiera.

Bajo esta misma visión de red colaborativa y fraternidad frente al dolor de la migración, sumamos el trabajo junto a Nixon Barbosa, un talentoso emprendedor venezolano cuyo proyecto aliado, JN ManoArte, se conecta directamente con la infraestructura de Looper Life para abastecerse de materias primas recuperadas, optimizando recursos y demostrando que el residuo puede transformarse en diseño con propósito. Asimismo, canalizamos parte de estos excedentes textiles a través de una alianza muy significativa con Uruvene, la organización de migrantes venezolanos en Uruguay, transformando el descarte industrial en abrigo, insumos de confección y ayuda social para familias que, al igual que yo, llegaron a este suelo buscando un futuro mejor. Este intenso viaje de validación de datos y compromiso comunitario tuvo su consagración más alta a mediados de abril de este año, cuando recibimos oficialmente el licenciamiento de Marca País por parte de Uruguay XXI.

Concluimos y seguimos

Miro hacia atrás y veo que ha sido un año de muchísimo trabajo, de un sacrificio familiar enorme y de un aprendizaje constante. Hay que tener la honestidad de decir que no siempre he hecho todo bien, pero de cada tropiezo he aprendido y he buscado crecer, avanzando firmemente un paso a la vez. Es lo que en el deporte llaman la Mentalidad Mamba: entender que el foco está en el proceso diario, en la consistencia y en saber que el trabajo nunca está terminado.

Mi gran motor es demostrarles a otras mujeres que sí se puede. Aun cuando te toca empezar absolutamente de cero en un país diferente, aun cuando te toca armar una nueva vida o levantar un emprendimiento a pulmón: siempre hay maneras de hacer las cosas y salir adelante. A quienes transitan este desafío, les recomiendo siempre que se instruyan, que busquen información de forma incansable, que no se rindan y, sobre todo, que jamás se queden quietas.

Cada mañana me levanto agradeciendo a Dios por la oportunidad de un nuevo día, mirando el lado positivo de cada circunstancia y enfocada en cómo puedo mejorar como persona, madre y colaboradora para este país que nos abrió las puertas. Portar el emblema de Marca País representa que una historia de migración hoy puede sostener con orgullo el pabellón de la sostenibilidad uruguaya. El residuo textil ya no es basura; con el apoyo de las empresas, la articulación pública y el empuje de las comunidades aliadas, es el tejido de un futuro mejor que elegimos construir.

♦ Sobre moda y ética:

Involución total y desprotección ambiental en Andalucía

5 Julio 2026 at 11:11
Por: Sanlúcar

  • Ecologistas en Acción de Andalucía considera que el pacto PP-VOX consolida la desregulación ambiental, el debilitamiento de los servicios públicos y la criminalización del movimiento social, y llama a construir una amplia respuesta ciudadana.

En Andalucía seguimos la senda de Extremadura, Castilla y León y  Aragón. El PP asume e incorpora las tesis xenófobas de Vox, camuflando la “prioridad nacional” bajo el “arraigo”.

Con este pacto de 60 páginas y 150 medidas, aparecidas para la ciudadanía de un día para otro, se consagra la subordinación de los recursos públicos a los intereses privados, la privatización de la gestión ambiental y la falta de planificación democrática.

Vivimos una crisis ecológica cuya solución ya no admite más demoras, pero este pacto trae, en algunos casos, propuestas que suponen una renuncia vergonzosa de lo que eran principios para el PP, y en otros representan una vuelta de tuerca aún más reaccionaria sobre las políticas antisociales y antiecológicas que venía practicando el gobierno derechista andaluz.

Particularmente preocupantes son los propósitos de este lamentable acuerdo de desregular todo lo inimaginable, dedicando toda una Consejería, en manos de Vox, no a gobernar o legislar, como corresponde a todo gobierno, sino a anular leyes que ordenan la convivencia; deshacer y no crear. Se pretende suprimir cautelas, ayudas y oportunidades generales, para que la ley imperante solo sea la del más fuerte.

La “simplificación” para todo tipo de proyectos e iniciativas empresariales sigue el camino de las letales y recién aprobadas leyes de Gestión Ambiental y de Montes, donde la Administración externaliza las tareas de control al interés privado y permite ceder la explotación de fincas y montes públicos al capital privado.

Incoherencias en este acuerdo las hay a puñados, pero particularmente contradictorio es asegurar que se pretende reducir la presión fiscal a los andaluces al mismo tiempo que se afirma la pretensión de incrementar las partidas de sanidad, educación y dependencia. ¿De dónde piensan que salen esas partidas para los servicios públicos?, ¿Cómo mienten tan tranquilamente? Una de estas “curiosidades” es la propuesta en educación de que se enseñe la historia del terrorismo… ¿todos?, ¿desde cuándo?

En compromisos (o más bien en su ausencia) climáticos, pasamos de un nihilismo paralizante, el Plan Andaluz de Acción por el Clima, que se ha limitado a meras medidas de “compensación” de emisiones, a un negacionismo con todas las señas de identidad de Vox y su anatema de “fanatismo climático”; lo que va mal, es susceptible de empeorar.

La Agenda 2030 y el Pacto Verde, dos iniciativas comunitarias de largo alcance aunque de nimios resultados, se consideran una bestia negra a suprimir. El campo se “blinda” frente a los “aspectos negativos” de la Agenda 2030 y el Pacto Verde, con rechazo formal al acuerdo UE-Mercosur y a la reforma de la PAC 2028-2034. Se suprimen las cargas autonómicas derivadas del Pacto Verde, se revisan las zonas ZEPA y LIC, se exigen al Estado las presas de Alcolea, Gibralmedina, Rules y Siles y se defiende la ganadería intensiva frente a la “criminalización animalista”.

A dos serios problemas de nuestra comunidad, como son las inundaciones y los incendios forestales, se dan soluciones simples e ignorantes, en plan cuñadismo, como “limpiar” ríos y “limpiar” bosques, cuando se trata de efectos de causas mucho más complejas e universales.

Otras defensas sin matices en este pacto son igualmente de vergüenza, como las de la:

  • tauromaquia, cuya defensa, junto a la caza como atractivo turístico es patético, y les puede salir mal transmitiendo una imagen atávica y cruel con los seres vivos.
  • la caza como gestora del medio natural, una ignorancia irresponsable.
  • la ganadería intensiva y la pesca de arrastre, actividades que a corto y medio plazo supondrán problemas graves a nuestros recursos.
  • Permitir sin control los fitosanitarios, seguir con la dependencia de fertilizantes y combustibles, en vez de apostar por un modelo agroecológico que reduzca dependencias externas y produzca sano, es otro ejemplo de este sinsentido programático.

Y lo que el pacto entiende por cultura es de traca: más inversión en patrimonio, con un fondo específico para iglesias, conventos y monasterios, además de las ya indicadas en toros y caza: en definitiva, prioridad para la Iglesia, la tauromaquia y caza.

La fiscalidad ambiental, una poderosa herramienta de sostenibilidad, se suprime: desaparecerían los impuestos a las bolsas de plástico, a las emisiones de gases y a los vertidos a aguas litorales: toda una contrarreforma antiecológica.

Las organizaciones sociales son consideradas, no como unos agentes necesarios para el cambio social, sino como un enemigo a abatir: se suprimen todas las subvenciones a ONG que no concuerden con los postulados reaccionarios del acuerdo y la “prioridad nacional”.

Es tal la acumulación de amenazas y peligros que contiene este infausto acuerdo de gobierno, que la respuesta de las organizaciones sociales debe ser contundente y unida. Necesitamos una fuerte movilización, que consiga aunar esfuerzos en defensa de los servicios públicos que se nos quieren arrebatar y asegure la protección ambiental y el compromiso climático.

La acción de gobierno que requiere Andalucía debe hacerse con inclusión, participación real y justicia social; necesitamos hacer frente a esta desposesión y a este retroceso que se nos viene encima.

Frente a esas 150 medidas del pacto, Ecologistas en Acción defiende las 150 medidas plasmadas en el documento que elaboraron cara a las recientes elecciones.

La entrada Involución total y desprotección ambiental en Andalucía aparece primero en Ecologistas en Acción.

Mini serie documental: Impacto ambiental de actividades industriales

Lista con los 10 vídeos de la serie documental sobre el impacto ambiental de actividades industriales.Las actividades industriales generan un impacto ambiental profundo y generalizado. Es algo bien conocido, incluso por ese ente abstracto llamado «el gran público».

Podríamos preguntarnos por qué nadie actúa, pero sería una pregunta incorrecta. Hay muchas personas implicadas y trabajando, con algunas acciones de gran valor e influencia. El problema es que son demasiados los que no hacen nada, los que apenas saben nada, los que no quieren saber y los que son arrastrados por una publicidad científicamente diseñada para manipular nuestras mentes sin que nos demos cuenta.

Una forma de evitar la desinformación es ofrecer herramientas de educación ambiental como esta mini serie documental en la que se abordan diez asuntos clave en la industria actual. Si visualizamos y difundimos este material, avanzaremos hacia un mundo más consciente y crítico.

La serie está formada por diez episodios gratuitos, realizados por José Antonio Marín Gallego como parte de su TFG en la Universidad de Málaga y puede verse en el canal de YouTube de Blogsostenible. Cada vídeo dispone de una descripción donde, de forma esquemática, se enumeran todos sus contenidos. Sin ánimo de copiar esa descripción, aquí vamos a resumirla para dar una idea de los contenidos más relevantes:

Vídeo 1. Impacto ambiental del vehículo eléctrico

  • Ventajas de este tipo de vehículos: menor mantenimiento, menor contaminación por humo, mayor aceleración y acceso a las ZBE.
  • Antecedentes históricos como el de Robert Anderson.
  • Tipos de baterías y su impacto ambiental.
  • Minería necesaria: aluminio, níquel, cobalto, cobre…
  • Peso y desgaste de neumáticos (uno de los mayores problemas de todo tipo de automóviles, más grave aún que las emisiones de CO2).
  • Uso del “mix” eléctrico como fuente de energía.
  • Rentabilidad, ahorro anual y coste por kilómetro.
  • Dificultad y coste del reciclaje de baterías.
  • Otros inconvenientes: autonomía, tiempo de recarga, precio y problemas de las ZBE.
  • Medidas de mitigación: descarbonización, reciclaje, materiales más sostenibles, reducir tamaño de los vehículos, reducir velocidad máxima, así como fomentar el autoconsumo y el transporte público.

Vídeo 2. Impacto ambiental del transporte marítimo

  • Importancia para el comercio mundial: capacidad de carga y eficiencia y cómo mitigar los efectos negativos.
  • Efectos producidos por las emisiones (óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre, monóxido de carbono…).
  • Impacto sobre el medio acuático: derrames de petróleo, ruido, daños a la flora marina y cambios en la dinámica costera.
  • Pesca comercial y transporte marítimo: pesca de arrastre.
  • Cruceros y su impacto ambiental.

Vídeo 3. Impacto ambiental de las carreteras durante su ciclo de vida

  • Breve repaso histórico y curiosidades sobre las carreteras.
  • Impacto sobre la biodiversidad y pérdida de áreas naturales.
  • Efecto barrera: el único impacto con solución fácil y directa.
  • Impactos en la fase de construcción y durante el uso y mantenimiento.
  • Las autopistas: auténticas devoradoras de materiales y territorio, lo que nos llevó a proponer destruir algunas o ponerles peajes.
  • Generación de microplásticos, nanoplásticos y otras partículas por culpa de los neumáticos.
  • Diez medidas de mitigación: uso de materiales de fabricación local, empleo de maquinaria electrificada, establecer controles de polvo, ruido y emisiones, construir pasos de fauna, restauración de zonas afectadas, límites de velocidad más eficientes, empleo de neumáticos de alta durabilidad y baja abrasión, priorizar el mantenimiento preventivo y, sobre todo, desincentivar el vehículo privado.

Vídeo 4. Impacto ambiental de la aviación comercial

  • Las aerolíneas más contaminantes son low cost.
  • ¿Cuánto contamina cada km realizado en avión? (Véase también este análisis).
  • Consecuencias de la contaminación y de las estelas de condensación.
  • Ruido, iluminación y efectos sobre la fauna.
  • Cambio climático y aviación, un círculo de retroalimentación mutua.
  • Medidas de mitigación: dejar de volar cuando sea viable, prohibir ciertos usos del avión, eliminar las subvenciones, imponer elevadas tasas al queroseno y penalizar al viajero frecuente.

Vídeo 5. Impacto ambiental del transporte ferroviario

  • Impacto ambiental en la construcción de infraestructuras ferroviarias: pérdida de vegetación, hidrología, efecto barrera, un ejemplo de fragmentación de hábitats, ruido, vibraciones, riesgo de incendios, atropellos de fauna, riesgo de electrocución y daños al paisaje.
  • Datos cuantitativos sobre emisiones en la construcción de diferentes líneas ferroviarias.
  • Importancia del mix energético en la contaminación.
  • Comparativa con otros medios de transporte: ¿Es el ferrocarril la mejor opción?
  • Trenes herbicidas.
  • Medidas de mitigación: electrificación progresiva, reducción del ruido, pasos de fauna, vallado selectivo, mejora de la seguridad, sustitución de herbicidas, espantar aves y fomentar el ferrocarril frente a otros medios.

Vídeo 6. Impacto ambiental de la industria del acero

  • Ventajas e inconvenientes del acero.
  • Producción de acero: elevadas temperaturas que se requieren y procedimientos que abaratan el proceso.
  • Uso de acero por sectores: un material de vital importancia en el sector alimentario.
  • Impacto de la minería del hierro: eliminación de la cubierta vegetal, modificación del relieve y pérdida de biodiversidad.
  • Emisiones de polvo y partículas.
  • Contaminación de aguas: posiblemente el mayor impacto.
  • Consumo de carbón.
  • Efectos sobre la vegetación, consumo de agua y residuos de esta industria.
  • Medidas de mitigación: sustitución de los combustibles fósiles, mejora del aislamiento térmico y recuperación del calor, mejorar la legislación y, sobre todo, reducir el uso de acero.

Vídeo 7. Impacto ambiental del almacenamiento digital masivo y de la IA

  • Crecimiento en la demanda de almacenamiento de datos.
  • Pérdida de puestos de trabajo (y pago de impuestos por usar IA).
  • ¿Qué es la datasfera?
  • Impacto ambiental de actividades cotidianas: mandar un correo electrónico y ver un vídeo en YouTube.
  • ¿Cuánta energía consume Internet?
  • El problema de los residuos digitales.
  • La IA desde el punto de vista ético.
  • Medidas de mitigación: fomentar energías renovables, aumentar la eficiencia del hardware, optimizar sistemas de refrigeración, promover almacenamiento responsable y controlar errores de la IA.

Vídeo 8: Impacto ambiental en paneles solares FV y aerogeneradores

  • Evolución histórica de los paneles solares fotovoltaicos y de los aerogeneradores.
  • ¿De qué parámetros depende la potencia generada por un panel y por un aerogenerador?
  • Contribución de ambas fuentes al mix energético español.
  • Inconvenientes e impacto ambiental de ambas fuentes de energía: ocupación del suelo, dificultad del reciclaje, corta vida útil, ruido, afecciones a la fauna y al paisaje.
  • Comparativa de emisiones: energía eólica terrestre, energía eólica marina y energía solar fotovoltaica.
  • Medidas de mitigación: detener molinos ante posibles riesgos y en periodos de migración, pintar una de las palas, alejarse de los núcleos urbanos, soterrar las líneas eléctricas, investigar para mejorar la eficiencia y mejorar las leyes para incentivar el autoconsumo.

Vídeo 9. Impacto ambiental de la industria cementera

  • El cemento es el segundo material más consumido en el mundo después del agua.
  • Emisiones por tonelada de cemento producida: ¿por qué han aumentado?
  • Etapas en la producción de cemento: ¿cuáles son las fases críticas?
  • El cemento es uno de los principales emisores de dióxido de carbono en el mundo.
  • Ejemplo representativo: la cementera de La Araña (Málaga).
  • Dificultad para filtrar metales pesados volátiles.
  • Emisiones de óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre y COV en España.
  • Autorizaciones demasiado permisivas para la quema de residuos.
  • Derechos de emisión: qué son y por qué han sido objeto de crítica.
  • El problema del agua: en 2050 el 75 % de la producción se concentrará en zonas de escasez hídrica.
  • Medidas de mitigación: fomento de soluciones constructivas alternativas, uso de materiales locales, endurecimiento de la normativa, incremento de la monitorización del aire, instalación de plantas móviles de reciclaje, fomento del transporte ferroviario en grandes volúmenes y de la rehabilitación frente a la demolición, revisión de los sistemas de asignación de derechos de emisiones y empleo del cemento cero emisiones.

Vídeo 10. Impacto ambiental de la agricultura moderna

  • Emisiones del sector agropecuario: uno de los más contaminantes.
  • Crecimiento de la población y el reto que supone.
  • Aumento de la preocupación por el impacto ambiental de la agricultura: recursos naturales, suelo, agua, energía (fertilizantes nitrogenados), recursos biológicos y minerales.
  • Reducción en la variedad de alimentos: ¿Por qué ocurre esto?
  • Impacto ambiental en la producción de alimentos cárnicos.
  • Emisiones de metano y óxido nitroso: uno de los grandes problemas del sector.
  • Impacto ambiental de plaguicidas y pesticidas: efectos sobre las especies no objetivo, sobre la salud humana, sobre el suelo, el agua y el aire. El glifosato, uno de los más utilizados, es probablemente cancerígeno.
  • Medidas de mitigación: selección de cultivos adaptados al clima local, evitar nuevos invernaderos o cultivos en zonas con estrés hídrico, diversificación de cultivos, aportar materia orgánica para favorecer la actividad biológica, reducir el uso de pesticidas y mejorar las técnicas de aplicación (agricultura regenerativa).

El autor de este trabajo, en la parte de agradecimientos, después de citar a su tutor, a su familia y a los profesionales cuyas publicaciones han sido utilizadas como fuentes de información, también agradece la existencia del sistema educativo español. Es justo subrayar que, para que un estudiante universitario termine sus estudios, han sido necesarias numerosas personas e instituciones a lo largo de su vida.

Para ver la serie completa, solo tienes que reservarte un par de horas. Si prefieres ver los capítulos de forma independiente, resultan también comprensibles. Aquí tienes la serie completa publicada en el canal de Blogsostenible.

♥ Más sobre educación e impacto ambiental:

blogsostenible

Lista con los 10 vídeos de la serie documental sobre el impacto ambiental de actividades industriales.

Mini serie documental: Impacto ambiental de actividades industriales

Lista con los 10 vídeos de la serie documental sobre el impacto ambiental de actividades industriales.Las actividades industriales generan un impacto ambiental profundo y generalizado. Es algo bien conocido, incluso por ese ente abstracto llamado «el gran público».

Podríamos preguntarnos por qué nadie actúa, pero sería una pregunta incorrecta. Hay muchas personas implicadas y trabajando, con algunas acciones de gran valor e influencia. El problema es que son demasiados los que no hacen nada, los que apenas saben nada, los que no quieren saber y los que son arrastrados por una publicidad científicamente diseñada para manipular nuestras mentes sin que nos demos cuenta.

Una forma de evitar la desinformación es ofrecer herramientas de educación ambiental como esta mini serie documental en la que se abordan diez asuntos clave en la industria actual. Si visualizamos y difundimos este material, avanzaremos hacia un mundo más consciente y crítico.

La serie está formada por diez episodios gratuitos, realizados por José Antonio Marín Gallego como parte de su TFG en la Universidad de Málaga y puede verse en el canal de YouTube de Blogsostenible. Cada vídeo dispone de una descripción donde, de forma esquemática, se enumeran todos sus contenidos. Sin ánimo de copiar esa descripción, aquí vamos a resumirla para dar una idea de los contenidos más relevantes:

Vídeo 1. Impacto ambiental del vehículo eléctrico

  • Ventajas de este tipo de vehículos: menor mantenimiento, menor contaminación por humo, mayor aceleración y acceso a las ZBE.
  • Antecedentes históricos como el de Robert Anderson.
  • Tipos de baterías y su impacto ambiental.
  • Minería necesaria: aluminio, níquel, cobalto, cobre…
  • Peso y desgaste de neumáticos (uno de los mayores problemas de todo tipo de automóviles, más grave aún que las emisiones de CO2).
  • Uso del “mix” eléctrico como fuente de energía.
  • Rentabilidad, ahorro anual y coste por kilómetro.
  • Dificultad y coste del reciclaje de baterías.
  • Otros inconvenientes: autonomía, tiempo de recarga, precio y problemas de las ZBE.
  • Medidas de mitigación: descarbonización, reciclaje, materiales más sostenibles, reducir tamaño de los vehículos, reducir velocidad máxima, así como fomentar el autoconsumo y el transporte público.

Vídeo 2. Impacto ambiental del transporte marítimo

  • Importancia para el comercio mundial: capacidad de carga y eficiencia y cómo mitigar los efectos negativos.
  • Efectos producidos por las emisiones (óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre, monóxido de carbono…).
  • Impacto sobre el medio acuático: derrames de petróleo, ruido, daños a la flora marina y cambios en la dinámica costera.
  • Pesca comercial y transporte marítimo: pesca de arrastre.
  • Cruceros y su impacto ambiental.

Vídeo 3. Impacto ambiental de las carreteras durante su ciclo de vida

  • Breve repaso histórico y curiosidades sobre las carreteras.
  • Impacto sobre la biodiversidad y pérdida de áreas naturales.
  • Efecto barrera: el único impacto con solución fácil y directa.
  • Impactos en la fase de construcción y durante el uso y mantenimiento.
  • Las autopistas: auténticas devoradoras de materiales y territorio, lo que nos llevó a proponer destruir algunas o ponerles peajes.
  • Generación de microplásticos, nanoplásticos y otras partículas por culpa de los neumáticos.
  • Diez medidas de mitigación: uso de materiales de fabricación local, empleo de maquinaria electrificada, establecer controles de polvo, ruido y emisiones, construir pasos de fauna, restauración de zonas afectadas, límites de velocidad más eficientes, empleo de neumáticos de alta durabilidad y baja abrasión, priorizar el mantenimiento preventivo y, sobre todo, desincentivar el vehículo privado.

Vídeo 4. Impacto ambiental de la aviación comercial

  • Las aerolíneas más contaminantes son low cost.
  • ¿Cuánto contamina cada km realizado en avión? (Véase también este análisis).
  • Consecuencias de la contaminación y de las estelas de condensación.
  • Ruido, iluminación y efectos sobre la fauna.
  • Cambio climático y aviación, un círculo de retroalimentación mutua.
  • Medidas de mitigación: dejar de volar cuando sea viable, prohibir ciertos usos del avión, eliminar las subvenciones, imponer elevadas tasas al queroseno y penalizar al viajero frecuente.

Vídeo 5. Impacto ambiental del transporte ferroviario

  • Impacto ambiental en la construcción de infraestructuras ferroviarias: pérdida de vegetación, hidrología, efecto barrera, un ejemplo de fragmentación de hábitats, ruido, vibraciones, riesgo de incendios, atropellos de fauna, riesgo de electrocución y daños al paisaje.
  • Datos cuantitativos sobre emisiones en la construcción de diferentes líneas ferroviarias.
  • Importancia del mix energético en la contaminación.
  • Comparativa con otros medios de transporte: ¿Es el ferrocarril la mejor opción?
  • Trenes herbicidas.
  • Medidas de mitigación: electrificación progresiva, reducción del ruido, pasos de fauna, vallado selectivo, mejora de la seguridad, sustitución de herbicidas, espantar aves y fomentar el ferrocarril frente a otros medios.

Vídeo 6. Impacto ambiental de la industria del acero

  • Ventajas e inconvenientes del acero.
  • Producción de acero: elevadas temperaturas que se requieren y procedimientos que abaratan el proceso.
  • Uso de acero por sectores: un material de vital importancia en el sector alimentario.
  • Impacto de la minería del hierro: eliminación de la cubierta vegetal, modificación del relieve y pérdida de biodiversidad.
  • Emisiones de polvo y partículas.
  • Contaminación de aguas: posiblemente el mayor impacto.
  • Consumo de carbón.
  • Efectos sobre la vegetación, consumo de agua y residuos de esta industria.
  • Medidas de mitigación: sustitución de los combustibles fósiles, mejora del aislamiento térmico y recuperación del calor, mejorar la legislación y, sobre todo, reducir el uso de acero.

Vídeo 7. Impacto ambiental del almacenamiento digital masivo y de la IA

  • Crecimiento en la demanda de almacenamiento de datos.
  • Pérdida de puestos de trabajo (y pago de impuestos por usar IA).
  • ¿Qué es la datasfera?
  • Impacto ambiental de actividades cotidianas: mandar un correo electrónico y ver un vídeo en YouTube.
  • ¿Cuánta energía consume Internet?
  • El problema de los residuos digitales.
  • La IA desde el punto de vista ético.
  • Medidas de mitigación: fomentar energías renovables, aumentar la eficiencia del hardware, optimizar sistemas de refrigeración, promover almacenamiento responsable y controlar errores de la IA.

Vídeo 8: Impacto ambiental en paneles solares FV y aerogeneradores

  • Evolución histórica de los paneles solares fotovoltaicos y de los aerogeneradores.
  • ¿De qué parámetros depende la potencia generada por un panel y por un aerogenerador?
  • Contribución de ambas fuentes al mix energético español.
  • Inconvenientes e impacto ambiental de ambas fuentes de energía: ocupación del suelo, dificultad del reciclaje, corta vida útil, ruido, afecciones a la fauna y al paisaje.
  • Comparativa de emisiones: energía eólica terrestre, energía eólica marina y energía solar fotovoltaica.
  • Medidas de mitigación: detener molinos ante posibles riesgos y en periodos de migración, pintar una de las palas, alejarse de los núcleos urbanos, soterrar las líneas eléctricas, investigar para mejorar la eficiencia y mejorar las leyes para incentivar el autoconsumo.

Vídeo 9. Impacto ambiental de la industria cementera

  • El cemento es el segundo material más consumido en el mundo después del agua.
  • Emisiones por tonelada de cemento producida: ¿por qué han aumentado?
  • Etapas en la producción de cemento: ¿cuáles son las fases críticas?
  • El cemento es uno de los principales emisores de dióxido de carbono en el mundo.
  • Ejemplo representativo: la cementera de La Araña (Málaga).
  • Dificultad para filtrar metales pesados volátiles.
  • Emisiones de óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre y COV en España.
  • Autorizaciones demasiado permisivas para la quema de residuos.
  • Derechos de emisión: qué son y por qué han sido objeto de crítica.
  • El problema del agua: en 2050 el 75 % de la producción se concentrará en zonas de escasez hídrica.
  • Medidas de mitigación: fomento de soluciones constructivas alternativas, uso de materiales locales, endurecimiento de la normativa, incremento de la monitorización del aire, instalación de plantas móviles de reciclaje, fomento del transporte ferroviario en grandes volúmenes y de la rehabilitación frente a la demolición, revisión de los sistemas de asignación de derechos de emisiones y empleo del cemento cero emisiones.

Vídeo 10. Impacto ambiental de la agricultura moderna

  • Emisiones del sector agropecuario: uno de los más contaminantes.
  • Crecimiento de la población y el reto que supone.
  • Aumento de la preocupación por el impacto ambiental de la agricultura: recursos naturales, suelo, agua, energía (fertilizantes nitrogenados), recursos biológicos y minerales.
  • Reducción en la variedad de alimentos: ¿Por qué ocurre esto?
  • Impacto ambiental en la producción de alimentos cárnicos.
  • Emisiones de metano y óxido nitroso: uno de los grandes problemas del sector.
  • Impacto ambiental de plaguicidas y pesticidas: efectos sobre las especies no objetivo, sobre la salud humana, sobre el suelo, el agua y el aire. El glifosato, uno de los más utilizados, es probablemente cancerígeno.
  • Medidas de mitigación: selección de cultivos adaptados al clima local, evitar nuevos invernaderos o cultivos en zonas con estrés hídrico, diversificación de cultivos, aportar materia orgánica para favorecer la actividad biológica, reducir el uso de pesticidas y mejorar las técnicas de aplicación (agricultura regenerativa).

El autor de este trabajo, en la parte de agradecimientos, después de citar a su tutor, a su familia y a los profesionales cuyas publicaciones han sido utilizadas como fuentes de información, también agradece la existencia del sistema educativo español. Es justo subrayar que, para que un estudiante universitario termine sus estudios, han sido necesarias numerosas personas e instituciones a lo largo de su vida.

Para ver la serie completa, solo tienes que reservarte un par de horas. Si prefieres ver los capítulos de forma independiente, resultan también comprensibles. Aquí tienes la serie completa publicada en el canal de Blogsostenible.

♥ Más sobre educación e impacto ambiental:

La Plataforma STOP Feria de Armas protesta contra la Feria Aeroespacial y de defensa ADM 2026 en Sevilla

Diversos colectivos sociales, sindicales, ecologistas y en defensa de la paz representados en la Plataforma STOP Feria de Armas se han concentrado esta mañana frente al Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla (FIBES) para mostrar su rechazo a la celebración de la feria ADM 2026 Aerospace and Defense Meeting, evento internacional vinculado a la industria militar y armamentística.

La protesta, celebrada a las puertas del recinto donde se desarrolla el encuentro empresarial, ha denunciado el respaldo institucional que recibe la industria de guerra por parte de administraciones públicas andaluzas y locales, así como el papel de Sevilla como sede de una feria destinada a promover negocios relacionados con armamento, tecnología militar y sistemas de defensa.

Entre los participantes, financiadores y patrocinadores del evento se encuentran empresas con vínculos directos con casos de violaciones de derechos humanos, crímenes de guerra y complicidad con el genocidio en Gaza y otros conflictos armados (Accenture, Howmet Aerospace y Dassault Systems).

Durante la concentración, las personas participantes han exhibido pancartas y coreado lemas en favor de la paz y contra la militarización, reclamando que los recursos públicos se destinen a necesidades sociales y ambientales en lugar de favorecer la expansión de la industria armamentística.

Las organizaciones convocantes han señalado que este tipo de eventos contribuyen a normalizar el negocio de la guerra en un contexto internacional marcado por conflictos armados, desplazamientos forzosos y graves crisis humanitarias. Asimismo, han recordado el elevado impacto ambiental asociado a la industria militar, tanto por su consumo energético y de materiales como por su contribución a las emisiones contaminantes y al deterioro ecológico.

Los colectivos participantes consideran incompatible impulsar ferias de armamento mientras se agravan problemas sociales como la precariedad, la crisis de vivienda, el deterioro de los servicios públicos y la emergencia climática.

Con esta movilización, las entidades convocantes han querido reafirmar su apuesta por una cultura de paz, la cooperación entre los pueblos, la justicia social y la transición ecológica, mostrando su rechazo a que Sevilla continúe siendo escaparate de la industria militar internacional.

redantimilitarista

CONCENTRACIÓN CONTRA LA FERIA DE ARMAS ADM 2026 Aerospace and Defense Meeting

SEVILLA NO QUIERE ARMAS

Otro año más, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla impulsan una nueva Feria de Armas al servicio de la industria de la guerra, donde las empresas armamentísticas harán grandes negocios y obtendrán enormes beneficios económicos.

Frente a ello, diferentes colectivos sociales llaman a rechazar el aumento del gasto militar y la financiación pública de la industria bélica, recordando que el Estatuto de Autonomía apuesta por una Andalucía de Paz y de cooperación entre los pueblos.

Denuncian que los recursos públicos y los fondos europeos no deben destinarse a la industria armamentística —bajo el eufemismo de “defensa”— mientras continúan faltando inversiones en sanidad, educación, vivienda, dependencia, agricultura y servicios públicos esenciales.

Por ello, hacen un llamamiento al pueblo sevillano a mostrar su protesta y rechazo.

NO A LA GUERRA
NO A LA INDUSTRIA DE LAS ARMAS

Concentración: Martes, 19 de mayo de 2026.
Hora: 11:30 h.
Lugar: Frente al FIBES. Avda. Alcalde Luis de Uruñuela (Sevilla)

Participa y difunde.

redantimilitarista

CONCENTRACIÓN CONTRA LA FERIA DE ARMAS ADM 2026 Aerospace and Defense Meeting

SEVILLA NO QUIERE ARMAS

Otro año más, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla impulsan una nueva Feria de Armas al servicio de la industria de la guerra, donde las empresas armamentísticas harán grandes negocios y obtendrán enormes beneficios económicos.

Frente a ello, diferentes colectivos sociales llaman a rechazar el aumento del gasto militar y la financiación pública de la industria bélica, recordando que el Estatuto de Autonomía apuesta por una Andalucía de Paz y de cooperación entre los pueblos.

Denuncian que los recursos públicos y los fondos europeos no deben destinarse a la industria armamentística —bajo el eufemismo de “defensa”— mientras continúan faltando inversiones en sanidad, educación, vivienda, dependencia, agricultura y servicios públicos esenciales.

Por ello, hacen un llamamiento al pueblo sevillano a mostrar su protesta y rechazo.

NO A LA GUERRA
NO A LA INDUSTRIA DE LAS ARMAS

Concentración: Martes, 19 de mayo de 2026.
Hora: 11:30 h.
Lugar: Frente al FIBES. Avda. Alcalde Luis de Uruñuela (Sevilla)

Participa y difunde.

La Plataforma STOP Feria de Armas protesta contra la Feria Aeroespacial y de defensa ADM 2026 en Sevilla

Diversos colectivos sociales, sindicales, ecologistas y en defensa de la paz representados en la Plataforma STOP Feria de Armas se han concentrado esta mañana frente al Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla (FIBES) para mostrar su rechazo a la celebración de la feria ADM 2026 Aerospace and Defense Meeting, evento internacional vinculado a la industria militar y armamentística.

La protesta, celebrada a las puertas del recinto donde se desarrolla el encuentro empresarial, ha denunciado el respaldo institucional que recibe la industria de guerra por parte de administraciones públicas andaluzas y locales, así como el papel de Sevilla como sede de una feria destinada a promover negocios relacionados con armamento, tecnología militar y sistemas de defensa.

Entre los participantes, financiadores y patrocinadores del evento se encuentran empresas con vínculos directos con casos de violaciones de derechos humanos, crímenes de guerra y complicidad con el genocidio en Gaza y otros conflictos armados (Accenture, Howmet Aerospace y Dassault Systems).

Durante la concentración, las personas participantes han exhibido pancartas y coreado lemas en favor de la paz y contra la militarización, reclamando que los recursos públicos se destinen a necesidades sociales y ambientales en lugar de favorecer la expansión de la industria armamentística.

Las organizaciones convocantes han señalado que este tipo de eventos contribuyen a normalizar el negocio de la guerra en un contexto internacional marcado por conflictos armados, desplazamientos forzosos y graves crisis humanitarias. Asimismo, han recordado el elevado impacto ambiental asociado a la industria militar, tanto por su consumo energético y de materiales como por su contribución a las emisiones contaminantes y al deterioro ecológico.

Los colectivos participantes consideran incompatible impulsar ferias de armamento mientras se agravan problemas sociales como la precariedad, la crisis de vivienda, el deterioro de los servicios públicos y la emergencia climática.

Con esta movilización, las entidades convocantes han querido reafirmar su apuesta por una cultura de paz, la cooperación entre los pueblos, la justicia social y la transición ecológica, mostrando su rechazo a que Sevilla continúe siendo escaparate de la industria militar internacional.

La estupidez de usar globos de helio o papel de aluminio

El helio (He) es un gas noble que prácticamente no reacciona con otras sustancias (es inerte). Es casi siete veces más ligero que el aire y el segundo elemento más ligero del universo, solo por detrás del hidrógeno. Además, no es inflamable y tiene su punto de ebullición extremadamente bajo. Estas propiedades hacen que el helio se use en multitud de aplicaciones, entre ellas:

  1. Inflado de globos y dirigibles. Aunque el hidrógeno es aún más ligero que el helio, es peligroso porque es inflamable.
  2. Medicina. El helio se utiliza en máquinas de resonancia magnética (RM) y en tratamientos para problemas respiratorios.
  3. En la industria tiene aplicaciones muy diversas como para evitar reacciones químicas con el aire, proteger materiales sensibles como el aluminio o el titanio, detectar fugas, fabricar chips y fibras ópticas, así como en la industria aeroespacial o para enfriamiento extremo (criogenia, gas fundamental en equipos que requieren temperaturas cercanas al cero absoluto).

El helio no se fabrica: se extrae de minas

Es un recurso no renovable a escala humana. Es decir, no se puede fabricar fácilmente, sino que se obtiene de yacimientos naturales, sobre todo asociados al metano (gas natural), donde se encuentra mezclado en pequeñas cantidades (a veces menores al 1 %). Para extraerlo de forma industrial se usa un proceso llamado destilación criogénica, en el que la mezcla de gases se enfría a temperaturas muy bajas. Para separar el helio se usa la propiedad de que cada gas se licua a distinta temperatura. Este proceso es muy costoso energéticamente (cada kilo de helio requiere entre 50 y 150 kWh de energía), pero es el único método viable a gran escala.

El helio es un recurso limitado y es fácil que se escape de los yacimientos, ascienda por la atmósfera y se pierda en el espacio. Una vez liberado, no existe tecnología para recuperar el helio disperso en el aire.

Es un recurso tan sensible desde el punto de vista energético y geopolítico que algunos países tienen reservas estratégicas de helio. La más importante es la Reserva Nacional de Helio en Estados Unidos, ubicada en Texas. También destacan Qatar, uno de los principales productores actuales, así como Rusia y Argelia, entre otros.

Un costoso recurso usado en fiestas para niños🎈

Producir helio para un solo globo de fiesta requiere entre 0,12 y 0,36 kWh, energía suficiente para mantener una bombilla LED encendida hasta 30 horas o cargar un móvil hasta 20 veces. A esto deben añadirse otros aspectos como el gasto de transporte o la fabricación de las botellas metálicas de almacenamiento.

Por si el asunto energético no te conmueve, gritemos que el helio de los globitos de tu fiesta no puede recuperarse para ser usado de nuevo. Además, la escasez de helio puede provocar, por ejemplo, retrasos en las resonancias magnéticas y el encarecimiento de procesos médicos, científicos e industriales, donde su uso es insustituible en muchos casos.

Cuando un globo se escapa, asciende a las nubes liberando el helio lentamente. Al final, el globo cae para seguir provocando daños como la contaminación de suelos y mares (con látex, plásticos, pinturas…) o el atragantamiento de especies que los confunden con comida.

El colmo de la estupidez es cuando se inflan multitud de globos con helio y se liberan voluntariamente. El efecto puede ser bonito, pero refleja una inconsciencia descomunal.

Más productos de alto impacto que tiramos sin conciencia

Ese despilfarro inconsciente no ocurre solo con el helio. Mirad:

  1. El papel de aluminio es otro clamoroso caso de producto con alto impacto ambiental, que además contamina los alimentos, afectando a nuestra salud y, encima, se fabrica para ser usado una sola vez.
  2. Baterías de litio que se usan para productos tan efímeros y enfermizos como los vapeadores.
  3. Microplásticos que se usan en cosméticos (barras de labios, cremas, exfoliantes…) y limpiadores.
  4. Envases complejos como el tetra-brick de usar y tirar.
  5. Poliestireno expandido (EPS, corcho blanco o poliespán) para envases baratos de comida.

Es la misma inconsciencia de la que se hace alarde cuando producimos carne industrialmente o cuando volamos en avión de vacaciones. Nuestros herederos no entenderán por qué hicimos tan mal las cosas.

♥ Te gustará también:

Repita conmigo: "No soltaré globos de helio por ningún motivo"

– Síguenos tb en Instagram: https://t.co/2ACl6fbWHr pic.twitter.com/p8K9SlmA9G

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) November 2, 2016

blogsostenible

La estupidez de usar globos de helio o papel de aluminio

El helio (He) es un gas noble que prácticamente no reacciona con otras sustancias (es inerte). Es casi siete veces más ligero que el aire y el segundo elemento más ligero del universo, solo por detrás del hidrógeno. Además, no es inflamable y tiene su punto de ebullición extremadamente bajo. Estas propiedades hacen que el helio se use en multitud de aplicaciones, entre ellas:

  1. Inflado de globos y dirigibles. Aunque el hidrógeno es aún más ligero que el helio, es peligroso porque es inflamable.
  2. Medicina. El helio se utiliza en máquinas de resonancia magnética (RM) y en tratamientos para problemas respiratorios.
  3. En la industria tiene aplicaciones muy diversas como para evitar reacciones químicas con el aire, proteger materiales sensibles como el aluminio o el titanio, detectar fugas, fabricar chips y fibras ópticas, así como en la industria aeroespacial o para enfriamiento extremo (criogenia, gas fundamental en equipos que requieren temperaturas cercanas al cero absoluto).

El helio no se fabrica: se extrae de minas

Es un recurso no renovable a escala humana. Es decir, no se puede fabricar fácilmente, sino que se obtiene de yacimientos naturales, sobre todo asociados al metano (gas natural), donde se encuentra mezclado en pequeñas cantidades (a veces menores al 1 %). Para extraerlo de forma industrial se usa un proceso llamado destilación criogénica, en el que la mezcla de gases se enfría a temperaturas muy bajas. Para separar el helio se usa la propiedad de que cada gas se licua a distinta temperatura. Este proceso es muy costoso energéticamente (cada kilo de helio requiere entre 50 y 150 kWh de energía), pero es el único método viable a gran escala.

El helio es un recurso limitado y es fácil que se escape de los yacimientos, ascienda por la atmósfera y se pierda en el espacio. Una vez liberado, no existe tecnología para recuperar el helio disperso en el aire.

Es un recurso tan sensible desde el punto de vista energético y geopolítico que algunos países tienen reservas estratégicas de helio. La más importante es la Reserva Nacional de Helio en Estados Unidos, ubicada en Texas. También destacan Qatar, uno de los principales productores actuales, así como Rusia y Argelia, entre otros.

Un costoso recurso usado en fiestas para niños🎈

Producir helio para un solo globo de fiesta requiere entre 0,12 y 0,36 kWh, energía suficiente para mantener una bombilla LED encendida hasta 30 horas o cargar un móvil hasta 20 veces. A esto deben añadirse otros aspectos como el gasto de transporte o la fabricación de las botellas metálicas de almacenamiento.

Por si el asunto energético no te conmueve, gritemos que el helio de los globitos de tu fiesta no puede recuperarse para ser usado de nuevo. Además, la escasez de helio puede provocar, por ejemplo, retrasos en las resonancias magnéticas y el encarecimiento de procesos médicos, científicos e industriales, donde su uso es insustituible en muchos casos.

Cuando un globo se escapa, asciende a las nubes liberando el helio lentamente. Al final, el globo cae para seguir provocando daños como la contaminación de suelos y mares (con látex, plásticos, pinturas…) o el atragantamiento de especies que los confunden con comida.

El colmo de la estupidez es cuando se inflan multitud de globos con helio y se liberan voluntariamente. El efecto puede ser bonito, pero refleja una inconsciencia descomunal.

Más productos de alto impacto que tiramos sin conciencia

Ese despilfarro inconsciente no ocurre solo con el helio. Mirad:

  1. El papel de aluminio es otro clamoroso caso de producto con alto impacto ambiental, que además contamina los alimentos, afectando a nuestra salud y, encima, se fabrica para ser usado una sola vez.
  2. Baterías de litio que se usan para productos tan efímeros y enfermizos como los vapeadores.
  3. Microplásticos que se usan en cosméticos (barras de labios, cremas, exfoliantes…) y limpiadores.
  4. Envases complejos como el tetra-brick de usar y tirar.
  5. Poliestireno expandido (EPS, corcho blanco o poliespán) para envases baratos de comida.

Es la misma inconsciencia de la que se hace alarde cuando producimos carne industrialmente o cuando volamos en avión de vacaciones. Nuestros herederos no entenderán por qué hicimos tan mal las cosas.

♥ Te gustará también:

Repita conmigo: "No soltaré globos de helio por ningún motivo"

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Libro El mundo no se acaba, de Hannah Ritchie (resumen)

Un libro escrito por una científica y divulgadora de la Universidad de Oxford que tiene por bandera el optimismo y los datos (Anagrama, 2025). Se aleja del catastrofismo ecologista casi tanto como del negacionismo climático; y afirma que «aceptar la derrota ante el cambio climático es una postura indefendiblemente egoísta».

Hannah Ritchie aclara que su optimismo es «condicional» (i.e., condicionado a actuar adecuadamente); que es diferente a un «optimismo ciego» que confía sin promover la acción organizada. Su objetivo es conseguir que seamos la primera generación que logre alcanzar la sostenibilidad completa en los dos sentidos que recoge la definición de la ONU: satisfacer las necesidades de las generaciones actuales; y hacerlo sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Con respecto al primer aspecto, Ritchie opina que falta mucho por hacer aunque, al menos, se ha avanzado una barbaridad en aspectos tales como: la mortalidad infantil y materna, la esperanza de vida, el hambre y la malnutrición, el acceso a recursos básicos (agua, energía…), la educación y la pobreza extrema.

Por supuesto, estos avances en la calidad de vida global también «han tenido un enorme coste medioambiental», lo cual ha empeorado de forma colosal el segundo requisito de la sostenibilidad. Para equilibrar la situación, el libro examina en detalle siete problemas medioambientales y sus interconexiones entre sí.

Antes de examinar esos siete problemas, Ritchie se distancia de dos soluciones típicas del ecologismo: despoblación y decrecimiento. La primera consiste en reducir el tamaño de la población y Ritchie afirma que realmente esa no es una alternativa, primero porque la población ya se está frenando a nivel mundial y, segundo, porque es muy complicado hacerlo de forma ética. Apunta a que más impacto que la superpoblación lo generan los estilos de vida (especialmente de los millonarios), lo cual podría estar afectado por la segunda solución que Ritchie rechaza, el decrecimiento, entendido como un retroceso o empobrecimiento. Para ella, la pobreza no implica mayor sostenibilidad, por supuesto, si consideramos los dos pilares de la sostenibilidad anteriormente indicados. En el libro, ella matiza que es cuestionable el crecimiento en los países ricos, pero que para acabar con la pobreza se necesita un crecimiento económico global. Para ella, no vale cualquier crecimiento y afirma —igual que cualquier decrecentista— que sería necesario crecer en algunos sectores y tecnologías y decrecer en otras. Tal vez, la promesa más impactante del libro es que dice demostrar que podemos reducir el impacto ambiental y, a la vez, mejorar la situación económica.

1. Contaminación atmosférica

Aunque no se suela decir, la contaminación atmosférica es «una de las principales causas de mortalidad en el mundo». Las cifras de fallecidos por esta causa son similares a las muertes por tabaquismo; seis o siete veces mayores que los muertos en accidentes de tráfico; y superan en cientos de veces la cifra de vidas perdidas por terrorismo o por guerras. Cada año, la mala calidad del aire suele ser quinientas veces más mortífera que todas las catástrofes «naturales» juntas.

La buena noticia es que se está reduciendo este tipo de contaminación, especialmente en las ciudades, lo cual baja las tasas de mortalidad. Es preciso tomar medidas locales y globales. Usemos como inspiración el Protocolo de Montreal para eliminar las sustancias químicas que degradaban la capa de ozono, un problema de cuya gravedad advirtió incluso Carl Sagan. En 1987 fue firmado por 43 países; y en 2009 se convirtió en el primer convenio internacional que logró la ratificación universal de todos los países del mundo. Un ejemplo que demuestra que hacer caso a la ciencia tiene resultados positivos.

A escala global, la mayor fuente de contaminación es quemar madera o carbón, incluyendo aquí las quemas agrícolas. Luego está la polución por actividades agropecuarias, principalmente por culpa de la ganadería y por los fertilizantes. Después viene la quema de combustibles fósiles para producir electricidad. Luego, diversas industrias (textiles, químicas, metalúrgicas…), seguidas del transporte de personas y mercancías.

Resumen del libro "21 lecciones para el siglo XXI" de Harari. En nuestro blog también encontrarás el resumen de su libro "Sapiens"
Lee también un resumen de este libro de Yuval N. Harari.

♦ Las soluciones propuestas pueden parecer caras, pero son muy baratas si las comparamos con los cientos de millones en gastos por no solucionar el problema:

  1. Lo más urgente es «dejar de quemar cosas» y, cuando no sea posible, capturar las partículas de la combustión.
  2. Detener las quemas agrícolas por ser una inmensa fuente de contaminación estacional fácil de evitar haciendo compost, triturando, etc.
  3. Conseguir combustibles limpios para cocinar y calentarse. La leña puede ser muy natural, pero es la forma más contaminante de conseguir calor. Provoca múltiples enfermedades por respirar el humo.
  4. Eliminar el azufre de los combustibles fósiles. Es tan simple como poner filtros en las chimeneas.
  5. Transporte más limpio. Los vehículos eléctricos contaminan menos, pero no son parte de la solución porque siguen siendo origen de multitud de emisiones. Por supuesto, la aviación es muchísimo peor.
  6. Transporte sostenible: caminar, ir en bicicleta o en transporte público.
  7. Abandonar combustibles fósiles, en favor de las renovables y de la energía nuclear. Ritchie es contraria a debatir entre renovables y nuclear porque, para ella, lo importante es que son energías con bajas emisiones de CO2. No tiene en cuenta el problema de los residuos radiactivos, ni el riesgo de atentados terroristas, ni el hecho de que las nucleares no sean rentables sin subvenciones de dinero público.

2. Cambio Climático

«Un mundo 6 ºC más caliente que el actual sería devastador», nos advierte la autora. Tras comentar algunas de las consecuencias del calentamiento global, afirma que «si cada país cumpliera realmente sus compromisos climáticos, llegaríamos a los 2,1 ºC en 2100», lo cual sería una gran noticia, aunque podría ser mejor.

Hannah Ritchie asegura que «las tecnologías bajas en carbono resultan cada vez más competitivas» y «los líderes mundiales se han vuelto más optimistas». Ahora tenemos infraestructuras mejor preparadas, podemos predecir eventos climáticos extremos, organizar evacuaciones, existen redes internacionales de apoyo, etc. En definitiva, estamos mejor preparados que en el pasado y sabemos cómo reducir las emisiones de dióxido de carbono, porque hay solo dos fuentes principales: «la quema de combustibles fósiles y el cambio en el uso de la tierra» (deforestación).

La situación actual es que «las emisiones totales siguen aumentando, pero las emisiones per cápita han tocado techo». Ese dato es utilizado por la autora para ser optimista y esperar a que la contaminación empiece a declinar, al menos en los países ricos, porque dice que está demostrado que «los avances tecnológicos hacen que hoy consumamos mucha menos energía que en el pasado». Como ejemplo, afirma que en Suecia se vive con igual nivel que en Estados Unidos y, sin embargo, se emite solo una cuarta parte. Según sus datos, el crecimiento económico y la reducción de emisiones son compatibles. El problema es que mira datos de países ricos que ya son exageradamente insostenibles. En tales casos, ¿es correcto celebrar una pequeña reducción en su contaminación?

En su análisis, asegura que «las soluciones que pasan por reducir el consumo de energía a niveles muy bajos no son buenas», porque la energía es fundamental para mantener o aumentar la calidad de vida. Tampoco ve adecuado que se avergüencen los que viajan en avión, porque para ella volar es un gran invento y las ventajas son suficientes para olvidar sus serios inconvenientes. ¿Será una excusa para justificar su gusto por volar?

♦ Soluciones que propone:

  1. Transición hacia la energía renovable por todas sus ventajas. El inconveniente del espacio que requieren se resuelve buscando lugares adecuados: tejados, agrovoltaica, etc.
  2. Electrificar la demanda de energía donde sea posible y aumentar el almacenamiento (baterías…). Ritchie está convencida de que esta transición requerirá menos actividad minera que con combustibles fósiles.
  3. Replantear el transporte a larga distancia.
  4. Alimentación. Aunque sostiene que no es preciso ser veganos, deja claro que cualquier cambio a dietas más vegetales tiene una enorme influencia en el clima, como por ejemplo elegir hamburguesas de pollo en lugar de ternera (que es la carne con más huella de carbono). Con datos muy fiables confirma que «la carne con emisiones de carbono más bajas supera las de la proteína vegetal con emisiones más altas». Y no importa demasiado si son alimentos ecológicos, de proximidad o en extensivo. La autora afirma que adoptando las siguientes medidas se liberaría suficiente tierra como para compensar las emisiones del sistema alimentario resultante:
    • Comer menos carne.
    • Adoptar las mejores prácticas agrarias.
    • Reducir el consumo excesivo y el desperdicio alimentario.
  5. Reducir las emisiones por la construcción, básicamente eliminando el cemento, un material muy contaminante en su fabricación. Propone usar otros materiales y, aunque no lo cita, una opción es el cemento Sublime.
  6. Poner precio al carbono para que los productos de altas emisiones sean más caros y menos accesibles. Como todos sabemos, los precios no reflejan los costos de los productos, y mucho menos los costos ambientales. El peligro de esta medida —y Ritchie lo subraya— es que haga que las familias pobres sean aún más pobres. Para evitarlo se deben incluir ayudas y conseguir que sean los ricos los que más paguen, porque son, de hecho, los que más carbono emiten.
  7. Sacar a la población de la pobreza es otra medida para adaptarnos al cambio climático, porque son los pobres los más vulnerables.
  8. Mejorar la resiliencia de los cultivos ante los efectos del cambio climático.
  9. Adaptarnos ante el aumento de temperaturas.
  10. No caer en la trampa psicológica de la «autoconcesión moral». Esto ocurre cuando nos permitimos algo negativo porque creemos que lo compensamos con un sacrificio en otro aspecto. Por ejemplo, comernos un filete porque reciclamos el envoltorio de plástico; o caer en las trampas del greenwashing. Para ello, es importante tener muy presente qué cosas a nivel individual tienen más y menos impacto.

Un problema de la forma de comunicar de Ritchie es que quita importancia a aspectos que, aunque no sean principales, tienen suficiente peso como para no ser despreciados. Es como si olvidara el efecto sinérgico de juntar varias fuerzas. Sumar muchos pocos hace un mucho. A veces, este tipo de contradicción se hace patente en una misma explicación. Por ejemplo, cuando literalmente escribe: «Cambiar nuestra alimentación no va a resolver el cambio climático: para ello tenemos que dejar de quemar combustibles fósiles. Pero arreglar únicamente nuestros sistemas energéticos, ignorando la alimentación, tampoco nos llevará a esa meta».

3. Deforestación

La tierra ha perdido un tercio de todos sus bosques desde el final de la última glaciación. En el último siglo, también se ha perdido mucha superficie forestal, casi toda debida a la expansión de la agricultura. Las zonas incendiadas se regeneran si se las deja. Al perder bosques se emite carbono, pero Ritchie considera que eso es secundario en comparación con la pérdida de biodiversidad.

También resalta cómo la pérdida de hábitats se puede frenar con medidas políticas. Por ejemplo, «Brasil logró reducir la deforestación en un 80 % en solo siete años bajo la presidencia de Lula da Silva».

Con respecto al aceite de palma, no considera que su consumo sea preocupante, porque no se sabe con certeza la deforestación que causa de forma directa. Opina que no sería justo culpar a ciertos campos de palmeras de la deforestación de esas áreas si los bosques fueron talados con anterioridad. Es decir, no tiene en cuenta que esas zonas podrían volver a ser bosques. Además, sostiene que usar otros tipos de aceites podría ser incluso peor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que evitar el aceite de palma no obliga a optar por otro aceite, sino que se puede optar por no consumir productos con aceite de palma (bollería, alimentos ultraprocesados, etc.) sin sustituirlos por nada con otros aceites. En cualquier caso, apoya el uso de aceite de palma certificado como sostenible (RSPO) y deja claro que «el biodiésel de aceite de palma produce más emisiones de carbono que la gasolina o el gasóleo».

«La tala de bosques para dejar espacio al ganado bovino es responsable de más del 40 % de la deforestación mundial». El siguiente factor de pérdida de bosques es la palma y la soja y, en tercer lugar, la silvicultura (papel/celulosa). Así, pues, la mejor forma de frenar la deforestación es reducir el consumo de carne de cordero y de vacuno. En tercer lugar, se situaría el queso y los lácteos de vaca. Ritchie apoya esta opción, incluso aunque sean productos de ganadería extensiva en tierras no aptas para la agricultura, porque en estos casos considera que la mejor opción sería dejar que esas tierras se conviertan en bosques u otros espacios naturales.

Otras opciones que propone son: que los países ricos paguen a los más pobres por conservar sus bosques; y que se compensen las emisiones mediante reforestaciones (aunque esto tiene un peligro muy evidente).

Para acabar este apartado, Ritchie sostiene que no es buena idea volver de la ciudad a zonas rurales (revitalizar pueblos), ya que la principal causa de deforestación es cómo producimos nuestros alimentos y no dónde vivimos. Y también alerta de los que piensan que la alimentación vegana contribuye a la deforestación por los cultivos de soja. Los datos son muy evidentes: el 76 % de la soja se utiliza para alimentar animales y «solo el 7 % se destina a los productos veganos» (tofu, tempeh y leche vegetal).

4. Alimentación para no comerse el planeta

«La demanda humana de alimentos representa la mayor amenaza para los animales del globo». Así de contundente se manifiesta Hannah Ritchie. Afortunadamente, no es cierto que haya una fecha límite en los suelos agrícolas del mundo. Unos se están degradando y otros están mejorando, aunque en general, el suelo agrícola está siendo maltratado (y no solo por la erosión).

Una persona necesita entre 2.000 y 2.500 calorías diarias. Si dividimos la producción mundial de alimentos a partes iguales entre todos, cada uno de nosotros podría consumir unas 5.000 calorías diarias (más del doble de lo necesario). El hambre en el mundo no es un problema de falta de alimentos, sino de mala distribución (también lo apuntaron Nebel y Wrigth). Este dato sirve a Ritchie para confirmar que, en realidad, no somos demasiados humanos. El problema es que los millones que habitamos el planeta Tierra no nos contentamos solo con comer, sino que aspiramos a un consumo cada vez mayor (casas, teléfonos, aviones, IA…).

La superproducción agraria se debe principalmente a dos inventos: el de Fritz Haber y Carl Bosch (para convertir el nitrógeno del aire en amoníaco, fertilizante); y el de Norman Borlaug (para mejorar el cultivo de trigo en México). Estos logros para aumentar la producción han evitado muchas muertes, pero también han hecho que no podamos volver atrás. Es decir, «el planeta no puede limitarse a consumir solo alimentos ecológicos» (porque hay demasiadas personas a las que alimentar). Por tanto, a nivel colectivo dependemos de los fertilizantes para sobrevivir, y fabricarlos requiere grandes cantidades de energía, lo cual explica por qué los países pobres los usan poco, aunque tengan que utilizar mayor superficie agraria.

Vivimos en un mundo con grandes desigualdades, en el que algunos sufren de obesidad y otros de desnutrición; el alimento que podría saciar el hambre de millones de personas se dedica a alimentar ganado o a producir agrocombustibles para nuestros coches. Menos de la mitad de los cereales que se producen se dedican a la alimentación humana directa. Todo un 41 % se lo come el ganado, lo cual nos hace ver que comer animales es una forma muy ineficiente de conseguir proteínas. «Los animales más pequeños son más eficientes en términos calóricos», aunque surge el «dilema moral» de que hay que matar una mayor cantidad de animales pequeños para conseguir la misma cantidad de carne.

Ritchie pone un ejemplo que sirve para visualizar bien lo que implica comer animales muertos: «¿Se imagina que comprara una barra de pan, cortara una rebanada y tirara el resto —más del 90 %— a la basura? Pues bien: en términos de calorías, eso es más o menos lo que hacemos con la carne». El ganado también es ineficiente convirtiendo proteínas. Lo bueno es que son proteínas «completas» (incorporan aminoácidos importantes), lo cual se puede conseguir con dietas vegetales comiendo legumbres y cereales. La carne también tiene otros nutrientes importantes, pero el único que no existe en los vegetales es la vitamina B12 (asunto que ya se zanjó aquí).

Para entender la magnitud del problema, afirma que tres cuartas partes de la superficie agraria tienen como fin último criar ganado, y todo eso solo sirve para producir el 18 % de las calorías y el 37 % de las proteínas que consumimos. Debemos «reducir al máximo la cantidad de tierra que destinamos a la actividad agraria», lo cual mejoraría también otros problemas: deforestación, contaminación atmosférica, de aguas, de tierras, maltrato animal, etc.

♦ Soluciones que propone:

  1. Mejorar los rendimientos agrícolas en todo el mundo, especialmente en África.
  2. Comer menos carne, sobre todo de vacuno y cordero, las carnes con mayor impacto (en emisiones, consumo y contaminación de agua, eutroficación, uso de tierra, etc.). Ritchie expone que no funciona instar a la ciudadanía a convertirse al veganismo, sino que es mejor invitar a hacer cambios paulatinos: poner un día a la semana sin carne, reducir las dosis, aumentar el consumo de legumbres, etc. Solo eliminando la carne de ternera y la de cordero se reduciría a la mitad nuestra necesidad de tierras de cultivo en todo el globo. Debemos entender que la dieta vegana es la más ecológica, pero no es necesario ser veganos estrictos: «El ahorro en comparación con una dieta con algo de pollo, o algo de pescado y huevos, no es tan significativo», aclara la autora del libro. Ella quiere derribar el mito de que si fuésemos veganos no habría tierra para cultivar porque, como ya se ha indicado, lo que ocurriría sería todo lo contrario: una dieta vegana requiere menos tierra de cultivo.
  3. Invertir en sustitutos de la carne. Para Ritchie, es importante que las carnes vegetales cumplan cuatro requisitos: ser sabrosas, baratas, fáciles de encontrar y fáciles de incorporar a las dietas habituales. Ella afirma que ha probado multitud de productos vegetales y que hay algunos realmente asombrosos que, incluso, pueden llegar a gustar tanto o más que los productos cárnicos que imitan. Optar por estos productos no solo reduce la huella de carbono, sino que contribuye a bajar el precio para el resto de la humanidad.
  4. Las hamburguesas híbridas también reducen la huella ecológica (usar carne de pollo total o parcialmente, introducir legumbres…).
  5. Sustituir los productos lácteos por alternativas vegetales. En la UE, los productos lácteos son la causa de un mínimo de una cuarta parte de la huella de carbono. Cualquier bebida vegetal tiene una huella ecológica menor que la leche animal. Ritchie recuerda aquí también la importancia de seguir una dieta variada, para evitar carencias nutricionales.
  6. Desperdiciar menos comida. Por ejemplo, resalta la importancia de cambiar los sacos de recogida de productos agrarios por cajas rígidas que protejan de golpes. También es importante saber que si un producto supera su fecha de «consumo preferente», no indica que no se pueda consumir.
  7. No depender de la agricultura de interior. Aunque minimiza el espacio ocupado (agricultura en vertical), sus necesidades energéticas son tan inmensas que no compensan las ventajas, ni empleando solo energía renovable.
  8. No centrarse en los alimentos de proximidad. Aunque el transporte es importante, supone solo el 5 % de las emisiones de GEI de la comida. El resto se debe a los procesos de producción, empaquetado y conservación. Lo más contaminante es el transporte aéreo (50 veces más que por barco), pero apenas se usa porque es caro. Por su parte, el transporte marítimo es barato, por lo que casi toda la contaminación del transporte de alimentos se produce en la carretera. En definitiva, Ritchie quiere dejar claro que está bien comer alimentos de proximidad, pero que las frutas y verduras producidas muy lejos tienen menos huella ecológica que la carne producida muy cerca.
  9. Los alimentos ecológicos tienen menos pesticidas, pero requieren más extensión. Abonar con estiércol también puede contaminar acuíferos. Respecto al clima, no hay consenso si es mejor o peor porque depende de múltiples factores. Ritchie dice que se fija más en el contenido de los envases que en las certificaciones ecológicas.
  10. Eliminar el plástico aumentaría el desperdicio alimentario. En la huella ecológica de los alimentos solo el 4 % de las emisiones procede de los envases. Nos advierte de que en ciertos alimentos es fácil de eliminar, pero en otros no. En todo caso, aquellos alimentos en los que el plástico es importante tal vez no sean esenciales en nuestra dieta y podemos prescindir totalmente del plástico y del alimento.

5. Pérdida de biodiversidad. Proteger la vida silvestre

«No cabe duda de que muchos animales están experimentando un preocupante y acelerado declive. Pero, si profundizamos un poco más, descubrimos que también hay algunos a los que les va bien». Lo que no debemos olvidar es que nuestra vida depende de la biodiversidad, aunque «no esté claro qué especies necesitemos y cuáles no». Recomendamos aquí leer el relato de La vida del doctor Biología. Lo cierto es que a veces prestamos más atención a ciertas especies, bonitas o más visibles, y olvidamos a las realmente importantes, como los gusanos y las bacterias.

El ser humano ha atacado a las demás especies desde sus orígenes, como bien explica Yuval N. Harari en su magnífico Sapiens. Ritchie declara que «antes de la aparición de la agricultura, hace unos diez mil años, la mayor amenaza para los animales era nuestra caza directa: una vez iniciada la actividad agraria, pasó a ser la destrucción de sus hábitats» y «en la última centuria, el ritmo de disminución ha sido aún más rápido». Un dato más: «Los vertebrados se han extinguido entre cien y mil veces más rápido de lo que cabría esperar».

Actualmente, los humanos y nuestro ganado constituimos la inmensa mayoría de los mamíferos del planeta. Estos son los datos del porcentaje de la biomasa actual y en 1900:

  1. Mamíferos salvajes: 2 % (17 % en 1900).
  2. Humanos: 35 % (23 %).
  3. Ganado: 63 % (60 %).

Esta desproporción también ocurre en las aves: «la biomasa de nuestros pollos duplica la de las aves silvestres». Hay multitud de datos que llevan a poder proclamar que «nos dirigimos hacia una sexta extinción masiva». La buena noticia es que podemos frenarla.

♦ Soluciones que propone:

  1. Reducir al mínimo la superficie cultivada.
  2. Utilizar fertilizantes y pesticidas de forma más prudente y eficaz.
  3. Emplear los métodos de la UE con los que ha conseguido frenar el declive de multitud de especies: reducir el uso de tierras agrícolas, recuperar hábitats naturales, prohibición total de la caza, implementación de cuotas cinegéticas, mecanismos para detener a los cazadores furtivos, proteger zonas por ley (incluyendo también el rewilding), sistemas de compensación para reproducir determinadas especies y programas de cría y reintroducción.
  4. Comer menos carne, porque esto reduciría la cantidad de tierra destinada a la agricultura, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la deforestación.
  5. Detener la deforestación, lo cual implicaría reducir la pérdida de hábitats y las emisiones de GEI.
  6. Proteger los parajes con mayor biodiversidad. El objetivo de la ONU de proteger para 2030 el 30 % de la superficie terrestre es poco ambicioso; y no son pocas las voces que piden proteger al menos el 50 % para 2050.
  7. Frenar el cambio climático.
  8. Detener los vertidos de plásticos en el mar.

6. Plásticos marinos

«El 44 % de todo el plástico del planeta se emplea en la fabricación de envases». Es ahí donde está el núcleo del problema de los plásticos. La autora critica el documental Seaspiracy por algunos de sus datos, pero está conforme con que el 80 % del plástico de las islas oceánicas procede de la industria pesquera. Solo el 20 % restante tiene su origen en tierra. Sin embargo, si miramos el plástico en zonas costeras, los datos podrían indicar justo lo contrario.

Ritchie dice que no hay aún evidencias de los auténticos peligros de los plásticos en el cuerpo humano, y que le parece más preocupante el daño que se causa a la fauna marina (enredos, atragantamientos…).

♦ Soluciones:

  1. Dejar de utilizar envases de plástico de un solo uso.
  2. Invertir más en gestión de residuos: sistemas de recogida, centros de reciclaje, vertederos adecuados (que capturen el metano de la materia orgánica), etc. Es importante reciclar todo lo que se pueda. El problema es que no siempre se puede. El reciclado mecánico permite que los plásticos se reciclen una o dos veces. El reciclado químico es mejor, pero es «tremendamente costoso» y no compensa hacerlo en ningún caso. Tal vez sería útil un SDDR para vidrio reutilizable y, en paralelo, imponer impuestos crecientes al plástico de un solo uso.
  3. Obligar a las industrias a un diseño más inteligente, que utilice solo plásticos reciclables y permita separarlos de forma cómoda.
  4. Prohibir el comercio de plástico usado para que los países ricos no usen a otros como sus vertederos. La proporción de plástico que circula por esta vía no es elevada, pero muchas veces acaba en el mar. Hablamos de 1,6 millones de toneladas en 2020.
  5. Trabajar con la industria pesquera para que no abandone su basura en el mar (redes, anzuelos, etc.). Podría castigarse a los barcos que no traigan de vuelta los aparejos con los que salieron y/o premiarse a quienes traigan basura encontrada en el mar.
  6. Poner interceptores en los ríos. Son aparatos o líneas de burbujas que sirven para capturar los plásticos evitando que lleguen al mar. Otra solución que no contempla es poner grandes bolsas de red a la salida de los desagües pluviales o residuales de las ciudades. Dado que esas aguas arrastran multitud de basura, esas redes la capturarían.
  7. Limpiar las playas es una forma mucho más barata de reducir el plástico en los océanos que recogerlo mar adentro.

7. Sobrepesca. Poner fin al expolio de los océanos

Esto está muy relacionado con la pérdida de biodiversidad. Según Ritchie, los animales marinos son discriminados con respecto a los terrestres. De alguna forma, su sufrimiento parece importar menos a los humanos, a pesar de las evidencias que existen de que los peces son capaces de sentir sufrimiento.

El incremento en potencia y tecnología aplicada al sector pesquero ha hecho que muchas pesquerías hayan entrado en declive o en grave colapso. Ante esto, hay dos formas de actuar. La primera es proponer «capturar muy pocos peces, por no decir ninguno». La segunda es «capturar tantos peces como sea posible, año tras año, pero sin mermar más sus poblaciones». Normalmente, se opta por la segunda opción, aunque sabemos que en demasiadas ocasiones no se cumple.

Una tercera vía (con un enorme crecimiento) ha sido la cría de pescados y mariscos: acuicultura o piscicultura. Actualmente, se crían más peces y mariscos de los que se pescan en estado salvaje. Para Ritchie es una buena noticia porque, según ella, esto reduce presión sobre los peces salvajes. No obstante, reconoce que parte de la comida de los peces de piscifactoría es, precisamente, peces salvajes, pero que, para algunas especies, se ha logrado una proporción de 0,3 (es decir, que hacen falta 0,3 peces salvajes para criar uno de forma artificial). El resto de comida lo forman, por ejemplo, piensos vegetales. La autora deja claro que «las normas de bienestar animal que rigen en las piscifactorías suelen ser bastante deficientes» (léase esto para más datos). Ella no habla de otros problemas presentes en las piscifactorías, como la contaminación que producen.

Con respecto a los atúnidos, Ritchie dice que su situación es mala, aunque algunas especies están mejorando sus poblaciones. Particularmente, alerta de la situación de los atunes en el océano Índico, donde se está sobrepescando sin control (España con la famosa operación Atalanta). El libro no habla de la amenaza del mercurio en los atúnidos.

Otro problema es la muerte generalizada de los corales. La autora demuestra ser una apasionada de estos animales y no le faltan motivos. La solución urgente a este problema es frenar el calentamiento global, evitando quemar combustibles fósiles. Si quieres enamorarte de los corales, te animamos a leer el relato de Lord Howe.

♦ Soluciones:

  1. Comer menos pescado, siempre que sea posible. Tal vez unos quieran no comer nada de pescado (lo cual evita el dilema del sufrimiento animal), mientras que otros opten por reducir este tipo de alimento.
  2. Elegir bien la especie a consumir. El problema de esta opción es que requiere el esfuerzo de investigar y puede variar en el tiempo y dependiendo de la región. Escogiendo bien, podemos comer pescado con poca huella de carbono (casi todos ellos son mejores que el pollo). Ella recomienda evitar los lenguados y mariscos caros, y optar por pescados pequeños y salvajes, como arenques o sardinas.
  3. Acabar con la sobrepesca aplicando cuotas de pesca estrictas. En la UE han mejorado algunas poblaciones de peces, pero otras siguen estando mal. En general, es preferible ser estrictos y que haya pesca suficiente, que ser demasiado permisivos y provocar la crisis de todo un sector.
  4. Reglamentos estrictos para capturas incidentales y descartes. El objetivo es reducir el número de peces que se pescan sin querer y que se tiran al mar (descartes), donde siempre mueren (si no lo están ya). Algunos países han prohibido los descartes y obligan a sus barcos de pesca a desembarcar todo lo que capturen, sea comercial o no.
  5. Prohibir la pesca de arrastre. Es el arte más perjudicial: normalmente se descarta entre el 30 y el 50 % de todo lo capturado (a veces es el 10 %), a lo que hay que sumar el destrozo del fondo marino que ocasionan, entre otros inconvenientes.
  6. Las áreas marinas protegidas evitan ciertas actuaciones humanas dentro de ellas. Son una buena solución, aunque a veces lo que provocan es que el impacto se traslade a otro lugar.

Propuestas finales de Hannah Ritchie

El libro de Ritchie es un canto de optimismo lleno de datos realistas. Algunas de sus opiniones pueden ser controvertidas, pero la mayoría están basadas en evidencias. Es cierto que estamos avanzando en muchos aspectos, aunque no sea tan rápido como nos gustaría. También es cierto que las opciones sostenibles se están volviendo más baratas. Y, en muchos casos, el pueblo está despertando.

Hannah se siente una traidora cuando no usa las opciones más ecológicas, aunque sí sean las opciones con menor huella de carbono, como usar el microondas o consumir alimentos que no sean de proximidad. Pero alerta que, aunque los cambios individuales sean importantes, es necesario un «cambio sistémico», es decir, una acción política que lleve a aprobar leyes que nos hagan avanzar en todas las soluciones que se han propuesto más arriba. Para ello, es necesario «votar a líderes que favorezcan medidas sostenibles» (partidos verdes y ecofeministas) y también sugiere importantes aportaciones individuales como estas:

  1. «Votar con la cartera», que quiere decir que cuando compramos estamos enviando una señal clara de nuestros intereses al mercado (a las empresas).
  2. Donar dinero a causas ecohumanistas (proyectos, organizaciones, etc.). Ritchie —conforme con lo que propuso Peter Singer— dice que dona al menos el 10 % de sus ingresos.
  3. Dedicar más tiempo a las cosas importantes (colaborar con ONG, por ejemplo) y menos a discusiones secundarias. Es decir, aunemos esfuerzos en la dirección correcta, aunque no opinemos todos exactamente lo mismo.
  4. También es muy importante elegir una trayectoria profesional que nos llene y en la que podamos empujar en la dirección que deseemos.

♦ Información relacionada:

  1. Otros libros resumidos para captar su esencia en poco tiempo:
  2. Quemar rastrojos o leña es tóxico para la salud, además de muy contaminante.
  3. La mejor solución a los incendios forestales: educar sí; quemar biomasa no.
  4. La agricultura de hoy debería ser como la de mañana.
  5. Los científicos vuelven a avisar del colapso que vendrá si seguimos sin reaccionar.
  6. Sin comer por el clima, las macrogranjas, los combustibles fósiles…
  7. Algunos libros del editor de Blogsostenible y de Historias Incontables.
  8. Una imagen del libro de Hannah Ritchie:

Marcha contra la base militar aérea de Morón (EEUU/España)

Convocatoria de la Marcha contra la base militar de Morón por la Plataforma Andalucía por la Paz contra el rearme y la guerra.

NO A LA GUERRA. OTAN NO BASES FUERA

– Día: 18 de abril de 2026.
– Hora: 12 h.
– Lugar: Cruce de la Nena. Intersección carretera A-360/SE-5203

Andalucía en pie a Morón, por la Paz, por el desmantelamiento de las bases de la muerte, por nuestros derechos y por los servicios públicos.

¡Gastos militares para casas, escuelas y hospitales!
¡No a la Guerra!

#18AbrilBasesFuera
#18AbrilAndalucíaSinOTAN

redantimilitarista

LA LEY MORDAZA, QUE ESTE GOBIERNO “PROGRESISTA” Y MILITARISTA, DIJO QUE IBA A CAMBIAR, CONTINÚA REPRIMIENDO A QUIENES PROTESTAN MEDIANTE ACCIONES NOVIOLENTAS

4.808 EUROS DE MULTA POR DENUNCIAR QUE LAS ARMAS MATAN

Mientras el gobierno más militarista desde la transición tiene la desvergüenza de endosarnos una deuda militar ilegítima para pagar un rearme que no nos defiende pero si nos agrede y realiza en las sesiones del consejo de ministros abrumadoras aprobaciones de gasto militar que no necesitamos, con más de 93.000 millones de euros para el militarismo que han pasado a lo largo de este año por las sesiones del Consejo de Ministros, sus correas de transmisión militares y de represión imponen multas de 601 euros a compañeras y compañeros antimilitaristas de Canarias que protestan pacíficamente contra este despropósito. El mundo al revés y la ética por los suelos.

Los hechos se produjeron el pasado mes de junio en el transcurso de una acción directa no violenta donde se denunciaba el papel de los ejércitos en las guerras y genocidios como el de Palestina y Sudán

La Delegación de Gobierno en Canarias ha notificado una multa a ocho activistas de ADNV‑Alternativa Antimilitarista.MOC, tras una denuncia de la Guardia Civil, por una acción directa no violenta realizada el pasado mes de junio en el transcurso de la exhibición de armas en el Arsenal, de Las Palmas de Gran Canaria consistente en la exposición y la manipulación de armas por parte de los visitantes con zonas especialmente dedicadas a la infancia.

Como acto de denuncia contra las guerras y los genocidios en curso (Palestina y Sudán), ocho activistas de ADNV‑Alternativa Antimilitarista.MOC, expresaron con el lema “Las armas matan”, rociándose de pintura roja y tirándose al suelo, simbolizando “el daño que los artilugios de matar expuestos hacen a la población y al resto de la naturaleza”, expresan en un comunicado. Fueron “Rodeados por militares con el fin de ocultar la acción. Fueron identificados en la misma Base Naval

Con esta acción, las/os activistas/os también exigían que “el derroche de todo el gasto militar se invierta en servicios públicos que ofrezcan seguridad, como en alimentación, vivienda, educación, sanidad, servicios sociales, cultura; así mismo, reivindicaron una Canarias libre de ejércitos, el archipiélago zona de Paz” y “la paralización del rearme en el que está participando el Gobierno de España”.

VÍDEO DE LA ACCIÓN: https://youtu.be/Tv7TEnvsUpo?

Denunciamos la implicación de España y Andalucía en una nueva escalada militar global

  • Ecologistas en Acción denuncia la implicación del Estado español en una nueva escalada militar global y exige el fin del uso de las bases de Rota, Morón y el puerto de Málaga con fines bélicos.

Ecologistas en Acción denuncia la creciente implicación del Estado español, y en particular de Andalucía, en la actual escalada militar global impulsada por Estados Unidos, Israel y la OTAN. La organización ecologista muestra su firme oposición a la utilización de las bases militares de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla), al refuerzo de cinco buques de guerra en el puerto de Málaga y a la participación de la industria andaluza en la fabricación de armamento, todo ello al servicio de una estrategia belicista con consecuencias devastadoras para los pueblos y el medio ambiente.

Ecologistas en Acción alerta de que la actual ofensiva contra Irán, el genocidio en curso en Gaza y la prolongación de la guerra en Ucrania no son conflictos aislados, sino frentes interconectados de una misma lógica militarista, que se apoya en la hegemonía armada de Estados Unidos y en la complicidad activa de sus aliados europeos, incluido el Estado español.

Además del uso de infraestructuras militares y civiles como las bases de Rota y Morón o el puerto de Málaga, Andalucía participa de forma directa en el ciclo de la guerra a través de la producción y exportación de armamento. Empresas como General Dynamics (antigua Santa Bárbara Sistemas) en Alcalá de Guadaíra (Sevilla) fabrican vehículos blindados, artillería y otros componentes militares que terminan en zonas de conflicto o en manos de gobiernos responsables de graves violaciones de derechos humanos.

Estas actividades, muchas de ellas subvencionadas con fondos públicos, contradicen cualquier compromiso con la paz, la justicia y la sostenibilidad. Lejos de generar un empleo digno y útil, alimentan un modelo económico basado en la destrucción, la dependencia del complejo militar-industrial y el saqueo de recursos.

La organización ecologista denuncia también que el Pentágono ya disponía de planes para atacar Irán, y que el nuevo despliegue militar se produce cuando Israel se ve acorralado por el descrédito de la comunidad internacional con consecuencias por la Corte Penal Internacional (CPI) por el genocidio en Gaza, por no conseguir eliminar a Hamás y rescatar a los rehenes. Este salto adelante recuerda peligrosamente a episodios como la invasión de Irak en 2003, cuando se utilizaron mentiras sobre armas de destrucción masiva como pretexto para una guerra ilegal cuyas consecuencias humanas y ecológicas aún perduran.

Además del sufrimiento humano, las guerras generan un impacto ecológico devastador: destrucción de hábitats, contaminación del suelo, el agua y el aire, uso de armas con materiales tóxicos y radiactivos, y una huella de carbono desproporcionada del aparato militar.

Por todo ello, Ecologistas en Acción exige:

  • El cese inmediato de la colaboración militar con Estados Unidos e Israel.
  • La retirada progresiva de las estructuras militares extranjeras en Rota y Morón.
  • El fin del uso bélico del puerto de Málaga.
  • La reconversión de la industria militar andaluza hacia usos civiles y sostenibles, priorizando el empleo verde y socialmente útil.
  • El apoyo pleno a la Corte Penal Internacional para que se juzgue a quienes ordenan y ejecutan crímenes de guerra.
  • La adopción de una política de paz activa, desmilitarización del territorio y soberanía energética y alimentaria.

Ecologistas en Acción reitera que no hay futuro en un modelo que pone el negocio de la guerra por encima de la vida. Frente a la propaganda militarista, las falsas amenazas y la lógica del miedo, la organización apuesta por la paz, la justicia y la protección de todas las formas de vida.

¡Fuera bases y fábricas de armas! ¡No a la guerra! ¡Sí a la vida, la paz y la justicia ecológica y social!

Marcha contra la base militar aérea de Morón (EEUU/España)

Convocatoria de la Marcha contra la base militar de Morón por la Plataforma Andalucía por la Paz contra el rearme y la guerra.

NO A LA GUERRA. OTAN NO BASES FUERA

– Día: 18 de abril de 2026.
– Hora: 12 h.
– Lugar: Cruce de la Nena. Intersección carretera A-360/SE-5203

Andalucía en pie a Morón, por la Paz, por el desmantelamiento de las bases de la muerte, por nuestros derechos y por los servicios públicos.

¡Gastos militares para casas, escuelas y hospitales!
¡No a la Guerra!

#18AbrilBasesFuera
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Argumentos aplastantes CONTRA las centrales nucleares (pase lo que pase en Japón tras Fukushima)

Los partidarios del “pensamiento positivo y de la ley de la atracción” opinan que es mejor estar “a favor” de algo, que estar en contra de su opuesto, aunque no hay fundamento científico real al respecto. Según eso, es preferible estar “a favor” de las energías renovables, que “en contra” de las energías sucias. Pero ante el tema de la energía nuclear hay que situarse, aunque ya está casi todo dicho.

Los residuos nucelares no pueden gestionarse bien, ni en Los Simpsons ni en el mundo real.La energía nuclear es “razonablemente segura”. Eso está demostrado con los “pocos” accidentes que ha habido en la historia. En ese argumento no miramos la opinión de los que murieron, o tienen cáncer, o deformaciones de nacimiento… La cuestión es que muchos pensamos que las centrales nucleares son un RIESGO innecesario. Aunque la central de Fukushima (Japón) hubiera resistido… ¿Quien nos asegura que no vendrá un terremoto más grande en un periodo de miles de años?

Recordemos que los residuos nucleares y las centrales nucleares (aunque se cierren) son contaminantes durante miles de años (el Plutonio-239 tiene 24000 años de vida media). Lo cual nos lleva a lo CARÍSIMO que es “guardar” residuos nucleares durante miles de años: ESTAMOS USANDO ENERGÍA HOY, Y HASTA NUESTROS TATARANIETOS… TENDRÁN QUE PAGAR LA FACTURA… Estaremos pagando mucho más tiempo que la vida de una central nuclear que debería tener una vida máxima de apenas unos 50 años, siempre si se mantiene bien y se parchean los desperfectos… No quiero que mis descendientes paguen por la electricidad que usamos AHORA. Y eso, sin contar el altísimo riesgo de guerras, atentados terroristas o desastres naturales durante esos miles de años.

Si alguien tiene la indecencia de afirmar que la energía nuclear no es cara, que ponga precio a lo que están pasando la multitud de japoneses desplazados de sus casas, enfermedades… Nadie va a pagar por eso. No hay seguro que lo cubra.

La energía nuclear es MUY CARA, INJUSTA y PELIGROSA. No necesitamos accidentes para asegurar que es peligrosa: los riesgos son evidentes y duraderos. Unos científicos estadounidenses hicieron un estudio sobre la energía nuclear en este estupendo libro: Ciencias Ambientales. Si es tan cara… ¿por qué se usa esta energía? Muy fácil: Porque está subvencionada por los gobiernos y porque gran parte de los costos no los pagamos ahora, sino que los pagarán otros en el futuro.

La industria nuclear y los que ganan dinero con esto suponen que las medidas de seguridad son suficientes, pero la vida demuestra que nos equivocamos (y más si se ahorran gastos en seguridad y no siguen las recomendaciones de los expertos, como la del sismólogo japonés Ishibashi Katsuhiko, quien avisó de los riesgos…). Chernóbyl existió, pero si no hubiera habido Chernóbyl, los que estamos en contra, seguiríamos en contra de esta energía porque los dos únicos argumentos a favor de la energía nuclear son muy pobres y egoístas.

El lobby nuclear argumenta siempre diciendo que los accidentes son escasos, sin importarles cuán graves puedan ser. Nos da igual que los accidentes sean escasos, porque la basura nuclear no desaparece y los accidentes y desastres naturales ocurren. En cientos de años… volverá a pasar, tarde o temprano. Dicen que el lobby nuclear paga a gente para que opine a favor de esta energía en los foros sociales y blogs de internet.

Creo que la política energética en España y en el mundo se puede hacer muchísimo mejor. En Chernóbyl nos engañaron, igual que en Three Mile Island y ahora ya están Fukushima y otras centrales japonesas en la lista negra (y también mienten)… Como no queremos que España figure en esa lista, muchos ciudadanos piden al presidente de España que cumpla su compromiso electoral y elabore un plan de cierre de las nucleares españolas, y ya ha firmado esto mucha gente. En vez de eso, el gobierno electo terminó 2011 regalando a la industria nuclear un cementerio nuclear (ATC) a pesar de tener tantos problemas como para no llegar nunca a terminarse. Para que nadie tenga dudas de que esta peligrosa fuente de energía está subvencionada.

NOTA: La segunda parte de este artículo se titula
¿Son Defendibles las Centrales Nucleares?(la lotería nuclear)
(Hay argumentos a favor de las centrales nucleares,
y en los comentarios pondremos noticias interesantes).

  • Nota: En un comentario más abajo se han puesto datos nuevos tras 15 años del atentado. Son aterradores y se incluye el artículo completo de donde salen esos datos.

♦ También recomendamos sobre la energía:

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