Ecologistas en Acción ha presentado una decena de sugerencias en relación a la consulta pública previa para la participación de los ciudadanos en el procedimiento de modificación/sustitución de la Ordenanza reguladora de la zona de bajas emisiones en el municipio de Valladolid, convocado por el Ayuntamiento y que finalizó ayer lunes 1 de junio.
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La Ley estatal de Cambio Climático establece que todas las ciudades mayores de 50.000 habitantes debían establecer “zonas de bajas emisiones” antes de 2023, con el fin de mejorar la calidad del aire y mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero, promoviendo una movilidad basada en el transporte colectivo y los medios activos peatonales y ciclistas.
No obstante, la zona de bajas emisiones (ZBE) aprobada por el Pleno municipal del 28 de octubre de 2024 y aplicada por el Ayuntamiento desde el 1 de julio de 2025 resulta insuficiente para alcanzar estos objetivos, porque los demora a 2030, los acota a una parte muy pequeña de la ciudad y permite el acceso a la misma de la mayor parte de los vehículos que entran en la actualidad, mediante un sistema de exenciones y accesos temporales abusivo.
Así lo constata el informe de la consultora madrileña especializada en movilidad sostenible gea21, entregado al Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León dentro del procedimiento judicial en curso contra la Ordenanza en vigor, pendiente de sentencia, al concluir que con la delimitación de la actual ZBE la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero se limitará a un máximo del 1,5 por ciento en 2030, año en que las reducciones sólo alcanzarían el 2,2 por ciento de las emisiones de partida de óxidos de nitrógeno (NOx) y el 2,6 por ciento de las emisiones actuales de partículas PM10, en el conjunto de la ciudad de Valladolid.
Por ello, Ecologistas en Acción pide que se aproveche la modificación de la Ordenanza para recuperar en una primera fase el ámbito de la ZBE aprobado inicialmente en 2022 por el Ayuntamiento, con 300 hectáreas de superficie frente a las 100 actuales, ampliándolo en 2028 hasta la ronda interior de Valladolid, para filtrar el tráfico metropolitano de acceso a la ciudad y extender a los barrios los beneficios sanitarios y ambientales del menor tráfico motorizado.
Dado que la única forma de reducir la contaminación y mejorar la salud y el medio ambiente urbanos es reducir el número de coches que circulan por la ciudad, la organización ambiental propone adelantar el calendario de aplicación de la zona de bajas emisiones, restringiendo el acceso a su primera fase de los vehículos con etiquetas A, B, C y ECO desde 2027. Medida extendida al interior de la ronda de circunvalación VA-20 en el año 2028.
Para que las restricciones permitan reducir de forma significativa el número de vehículos en circulación, es esencial que se suprima el actual acceso libre a las 2.800 plazas de rotación de los doce aparcamientos comerciales públicos ubicados en el interior de la ZBE propuesta, promoviendo su conversión en plazas de aparcamiento para residentes, y revisar la exención de vehículos con plaza de garaje particular en propiedad o alquiler en el interior de la ZBE.
Ecologistas en Acción considera en general razonables las demás exenciones y accesos temporales a la ZBE actualmente vigentes, incluyendo el acceso de residentes, transporte público, personas con movilidad reducida, servicios esenciales, carga y descarga, vehículos de empresas, alojamientos turísticos y centros sanitarios, no así a los centros educativos, en torno a los cuales se deberían delimitar zonas de especial sensibilidad libres de automóviles.
Finalmente, se propone acompañar la implantación de la zona de bajas emisiones de un programa de mejora del transporte público que amplíe frecuencias y optimice recorridos, con la adecuada conexión con los aparcamientos disuasorios y las localidades del área urbana, mediante un verdadero transporte público metropolitano prestado por AUVASA. Al tiempo que se prioriza y potencia la movilidad activa peatonal y ciclista, y se presta atención especial al desarrollo de formas de movilidad sostenibles en el acceso a los centros de trabajo.
La incorporación de estas sugerencias a la Ordenanza reguladora de la zona de bajas emisiones en el municipio de Valladolid permitiría mejorar sustancialmente la eficacia de esta medida. Se trata de medidas que se vienen implantando con éxito en centenares de ciudades europeas desde hace medio siglo, incluyendo en España Pontevedra o Vitoria, y que podrían situar a Valladolid en la vanguardia de las urbes con mejor calidad del aire y nivel de vida.
La contaminación atmosférica ocasiona en Valladolid más de doscientas muertes, cada año, según el Instituto de Salud Carlos III de Madrid y el Instituto de Salud Global de Barcelona. Los contaminantes responsables de este grave problema sanitario son el dióxido de nitrógeno y las partículas, en invierno, y en verano el ozono, emitidos directa o indirectamente por el tráfico motorizado, principal responsable de la calidad del aire que respiramos en la ciudad.
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