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Una de romanas: mujeres de la Antigüedad en el cine

22 Febrero 2026 at 07:00

Reconozcámoslo, la mayoría de personas no leen a Suetonio, Tácito y las grandes monografías sobre Roma y sus mujeres para hacerse una idea sobre quién era Livia o cómo vivía su vida una buena señora ateniense. De hecho, esa imagen se va conformando aún antes de que sepamos siquiera quién es Suetonio. Nuestra primera y primaria fuente para crear ese imaginario colectivo es la ficción, tanto en literatura como, sobre todo, el cine y las series. De hecho, si decimos «Cleopatra», la primera imagen que se nos viene a la mente probablemente sea la de Elizabeth Taylor con sus sombras azules. Si nos mencionan a Livia, la de Yo, Claudio (aunque esté cambiando… por la de otras series). Y si nos preguntan por una mujer asiria miraremos con desconcierto a nuestro interlocutor.

Las romanas siempre han tenido un hueco en el mundo del cine. De hecho, ya en 1910 se estrenó una película sobre el rapto de las sabinas, de Ugo Falena. Ahora bien, el cine y las series han bebido, tradicionalmente, de las fuentes, de forma acrítica, igual que las óperas en periodos anteriores. Hay que reconocer que los autores romanos crearon personajes muy potentes. Siempre se ha pretendido contar historias contemporáneas con recursos antiguos, pero es que esos recursos antiguos eran fantásticos para dar lecciones morales sobre ángeles del hogar y femmes fatales.

Roma como justificación

Roma es, para nuestras sociedades occidentales, un espejo en el que reflejar nuestra propia vida y valores. Una especie de justificación secular. Roma sirvió para mostrar una épica en el periodo posbélico tras la Segunda Guerra Mundial y para crearla de nuevo en nuestros días. Y, en esas historias, el papel que se atribuye a las mujeres, sus presencias y ausencias, no ha sido nunca algo inocente.

Una de romanas: mujeres de la Antigüedad en el cine
Siân Phillips (izq.) como Livia, viva imagen de la perfidia en la serie Yo, Claudio (1976). BBC

Mesalina ha sido un personaje que lo ha sufrido de una manera significativa, aunque, en la actualidad, casi haya desaparecido de la pantalla. Pensad en Yo, Claudio, que es solo el final de una larga ristra de películas, óperas y novelas sobre las malvadas mujeres poderosas o las ninfómanas que destruyen a los hombres que las rodean. La Messalina de 1922, la famosa versión de 1951 con María Félix o la de 1960 con Belinda Lee van precedidas de óperas como la de 1899 escrita por Paul Armand Silvestre y Eugène Morand, o de innumerables cuadros de su muerte. Ninguna de ellas cuestiona el relato de las fuentes, y el tópico se repite hasta el infinito. Hasta que nadie duda de que la esposa de Claudio era una ninfómana que competía en burdeles por ver quién se acostaba con más hombres. Es el primer problema. El tópico se convierte en una «verdad histórica» por pura repetición, y con ello se repiten las justificaciones detrás de los tópicos, como la muerte merecida de la mujer que no se comporta de forma casta y sumisa.

Una de romanas: mujeres de la Antigüedad en el cine
Theda Bara en Cleopatra (1917), inaugurando la imagen vamp por excelencia. MPTV IMAGES / REUTERS

Estas imágenes se convierten en arquetipos que llegan incluso a quienes no han consumido los productos culturales originales. La Cleopatra de 1917, con Theda Bara, se convirtió en la imagen vamp por excelencia, aun cuando apenas se conserve metraje original. Ahora bien, estas imágenes también tenían como objetivo un público femenino, que podía ver un modelo de transgresión cómodamente situado en una alteridad oriental. Asimismo, las películas del péplum tenían modelos de masculinidad que pudieran ser atractivos para las mujeres, que eran una parte sustancial del público.

El mundo clásico, sobre todo Roma, funcionó también como una «pornotopía», como la calificaría el investigador Luis Unceta. Un lugar en que situar cómodamente las fantasías sexuales del mundo moderno. Esto es así tanto en las comedias ligeras, como Mesalina, Mesalina (1977) o Las cálidas noches de Poppea (1969), como en otras más transgresoras como la famosa Calígula (1979) de Tinto Brass o Calígula y Mesalina (1981), y también en películas pornográficas. En el extremo contrario, el péplum tuvo, en general, una fuerte carga cristiana y presentaba a unas romanas con muy poca agencia y mucha tendencia a necesitar un rescate por parte de los fuertes y valientes héroes.

El reboot romano

Ahora bien, todas estas películas, series y novelas tuvieron una época dorada que acabó con La caída del imperio romano (1964), que llevó a la ruina a su productora. La espectacularidad y coste de este tipo de obras no compensaban y se iba cerrando un ciclo. Sin embargo, desde el cambio de siglo, se ha vuelto a poner de moda el cine de griegos y romanos. Gladiator (2000) trajo de nuevo el mundo clásico a la pantalla, tras décadas de olvido. Luego vinieron series como Roma (2005) o Spartacus (2010) y sus derivados, o películas como Troya (2004), Alejandro Magno (2004) o 300 (2007). Como inciso, entre medias se estrenó la serie Xena: La princesa guerrera, a mediados de los noventa. Fue enormemente transgresora en su representación de las mujeres y se ha convertido en un icono LGTBIQ+. Años después volveríamos a ver a su protagonista, Lucy Lawless, vestida «a la romana», aunque esta vez como villana en la serie Spartacus.

Las cosas habían cambiado, en cierto modo. El color se extendía por las calles de Roma y las batallas se volvieron más espectaculares ¿Y las mujeres? La modernidad ha traído a la pantalla a mujeres mucho más «anónimas», que dejaron de ser las esclavas casi invisibles, simples figurantes o damas cristianas que necesitaban ser rescatadas. Sin embargo, también, el cine y las series crearon un mundo de matronas que salían a la calle con el pelo suelto y túnicas semitransparentes, que hablaban en igualdad con sus maridos, que paseaban solas o que usaban sexualmente a gladiadores y esclavos. La serie Spartacus, es un buen ejemplo. Esas mismas matronas, representadas de una forma más cercana a como realmente vivieron, veladas y con manga larga, darían menos juego en pantalla.

Seres domésticos

Por otro lado, también han reproducido una imagen de las mujeres como seres domésticos. Un audiovisual del mundo clásico en que aparecieran mujeres herreras, carniceras, pintoras, en las obras o dirigiendo talleres parecerían «forzadas» o serían acusadas de woke, pese a ser lo que documenta la historia.

El trend de redes sociales de «¿cuántas veces piensas en el imperio romano?», en el fondo, era un trend muy masculino, como masculinas siguen siendo sus representaciones. Recordemos que tanto en Gladiator como en su secuela las esposas de los protagonistas no tienen siquiera nombre. Asimismo, mientras que nos resulta fácil repetir el alegato y el nombre de Máximo Décimo Meridio, igual nos costaría más recordar el nombre de Lucilla. Lo mismo pasa con 300 y la reina Gorgo. De hecho, en La legión del águila (2011), adaptación de una novela de Rosemary Sutcliff, directamente se eliminaron muchos de los personajes femeninos.

Aun así, las cosas también han ido cambiando. La serie de Domina (2021-2023) se centra en la vida de Livia, e intenta darle una vuelta a su imagen tradicional. También en Romulus (2020-22) la esposa de Rómulo, Ilia, tiene un papel destacado, que no viene, precisamente, de las fuentes clásicas. Puede que, en un futuro, veamos más mujeres griegas y romanas siendo protagonistas, y no meras comparsas, villanas o ninfómanas, aunque hayamos tenido grandes oportunidades perdidas, como hubiera podido ser una representación diferente de Artemisia de Caria en la secuela de 300 o una Fulvia que nunca llegó a aparecer en la serie Roma. Habrá que ver, en los estrenos que se adivinan en lontananza, como la Odisea de Nolan, qué papel juegan mujeres tan potentes en la historia original como Penélope o Circe.

Este reportaje se ha publicado originalmente en El Periscopio, el suplemento cultural de La Marea. Puedes conseguir la revista aquí o suscribirte para seguir apoyando el periodismo independiente.

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Recuperar la confianza de las mujeres, el reto vital del PSOE tras un año de escándalos

21 Febrero 2026 at 09:14

Este artículo ha sido publicado originalmente en Democráter, un espacio de análisis político y social que apuesta por una mirada profunda a los distintos temas que preocupan a la ciudadaníia.

Falta aún más de un año para las próximas elecciones generales –siempre y cuando algún giro de los acontecimientos fuerce un cambio en el calendario–, pero la tensión preelectoral está ya en el ambiente, con los comicios autonómicos de Aragón, Castilla y León y Andalucía. En este contexto, el Gobierno de Pedro Sánchez afronta la recta final de la legislatura. Y lo hace en un momento especialmente delicado para el Partido Socialista, cercado por diversos procesos judicialessupuestas tramas de corrupción y denuncias por acoso sexual dentro de sus filas. El caso Salazar, las conversaciones entre Ábalos y Koldo repartiéndose mujeres o el fallo en las pulseras antimaltrato ponen en riesgo el voto femenino a una formación que se define como “el partido de las mujeres”.

En sus barómetros mensuales, el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) realiza rutinariamente varias preguntas que, estudiadas por sexos, dan pistas sobre por qué el sufragio de las mujeres es “capital” para el Partido Socialista. A continuación analizamos algunos de estos indicadores durante el último año y entrevistamos a Ana Salazar, politóloga y presidenta de la Asociación de Comunicación Política (ACOP), para ahondar en el contexto de estos datos.

Las mujeres, determinantes para el PSOE

Una de las preguntas más destacadas es la intención de voto, es decir, a quién votarían los encuestados en caso de que mañana se celebrasen unas elecciones generales. Los resultados de los últimos doce barómetros revelan que, en todos los casos, las mujeres votarían más al PSOE que los hombres. La diferencia es notable, con una media de cuatro puntos en esta brecha.

Esta tendencia se aprecia claramente en el gráfico anterior, que también revela cómo el estallido del caso Salazar, coincidiendo con el envío a prisión del secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, el pasado julio, desplomó la intención de voto al Partido Socialista. “Ahí hay un shock que deja una huella demoscópica que se ve con claridad meridiana”, comenta la politóloga.

Aunque en los siguientes barómetros la preferencia electoral parece recuperarse, la experta añade que la “clavada hacia abajo” de julio pudo ser “la gota que colmó el vaso” después de meses de escándalos. “Obviamente, esto va a afectar en las elecciones. ¿Hasta qué punto? Eso es lo que no sabemos. El desgaste está ahí, y ya se encargará la oposición de volver a sacar esa bandera cuando toque”, apunta.

Daños colaterales

La presidenta de ACOP señala que una de las formas de medir este desgaste no es sólo mediante la intención de voto al propio PSOE sino, precisamente, a otros partidos.

En julio, mientras los socialistas se desplomaron en las encuestas, se produjo un significativo aumento de la intención de voto a Vox y, en menor medida, también al PP, según los datos del instituto que dirige José Félix Tezanos. Si bien Salazar puntualiza que “no podemos decir que haya un trasvase directo de votos”, sí interpreta que tras esos datos “no hay tanto una cuestión ideológica sino un castigo”.

Durante el primer semestre de 2025, la intención de voto de las mujeres al partido de extrema derecha se situaba en torno al 6%. En julio, esta cifra se disparó por encima del 10%, una tendencia que se ha mantenido desde entonces. La intención de voto a los populares, por su parte, creció entre las mujeres más de dos puntos, hasta casi alcanzar al PSOE.

Las polémicas debilitan a Sánchez

Los diversos escándalos del año pasado no sólo han hecho mella en el partido, en abstracto, sino también sobre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Nos fijamos ahora en otras dos preguntas de las encuestas del CIS cuyos resultados arrojan datos de interés para los socialistas sobre la importancia de atraer y fidelizar el voto femenino.

Por un lado, las mujeres valoran mejor a Sánchez que los hombres. El siguiente gráfico muestra el promedio de las respuestas del último año. En una escala del 1 al 10, siendo 1 “muy mal” y 10 “muy bien”, ellas mencionan menos las peores calificaciones (1, 2, 3 y 4), y mencionan más las mejores notas (5, 6, 7, 8, 9 y 10). No obstante, cabe señalar que el pasado mes de julio, la calificación de 1 —”muy mal”—, se disparó entre las mujeres hasta representar más del 39% de las respuestas.

También son reveladoras las respuestas de las mujeres en cuanto a preferencia de líderes para ocupar la presidencia del Gobierno. El gráfico a continuación muestra que, por lo general, las mujeres mencionan más a Pedro Sánchez que los hombres en este punto del CIS. También cómo, en el crítico julio de 2025, esta preferencia se desplomó más de tres puntos respecto al mes anterior entre las mujeres.

Ana Salazar apunta a que, al comparar variables –intención de voto, liderazgo y valoración–, vemos cómo éstas “se van moviendo de manera sincronizada. Tanto Partido Socialista como su líder, Pedro Sánchez, van alineados. Y eso hace que la intención de voto de la mujer sea importante”, subraya la experta.

Lecciones del 23J

Donde se hizo patente la importancia del voto femenino para el Partido Socialista fue en las últimas elecciones generales de 2023. “El PSOE llegaba al 23J perdiendo, las encuestas daban mayoría absoluta al PP”, recuerda la politóloga. “¿Qué pasó? Que el PSOE hizo una campaña que movilizó a la mujer, y gracias a eso salvaron los muebles”. Los socialistas lograron el 31% del voto femenino, casi ocho puntos más que el PP, y muy por delante de Sumar, según recogió el CIS en su estudio postelectoral.

Con todos estos elementos sobre la mesa, el PSOE se enfrenta ahora a una carrera a contrarreloj para limpiar su imagen y recuperar la confianza de las mujeres. El gran reto es hacerlo mientras sigue convaleciente del daño provocado por los recientes escándalos en materia de feminismo, igualdad de género y defensa de los derechos de las mujeres, pilares que ha abanderado en los últimos años.

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Entrevista a Zilan Diyar. El movimiento de mujeres kurdas y la Jineology

23 Junio 2017 at 09:06

En este programa entrevistaremos a Zilan Diyar, Miembro del Comité de Jineology en Europa y del movimiento de mujeres kurdas. La Jineology “ciencia de las mujeres” está directamente relacionada con la liberación y la lucha de las mujeres kurdas. En esta entrevista tendremos la oportunidad de conocer de primera mano su historia e ideas principales. […]

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Chocolate de Comercio Justo o Injusto: Nestlé boicoteada

Hay un árbol perennifolio que está siempre en flor, el árbol del cacao (Theobroma cacao). Otra especie más que está amenazada por el cambio climático. De sus semillas sale el chocolate, un producto que no es de primera necesidad, pero que está buenísimo: un auténtico alimento de los dioses, como indica en griego su género (la primera palabra de su nombre científico). Se le atribuyen muchas propiedades beneficiosas (mejor cuanto más negro), tales como ser anticancerígeno y antidiarreico, ayudar a los sistemas circulatorio e inmune, combatir la tos y el síndrome de fatiga crónica (SFC)… y sin olvidar el hecho de ser antioxidante, y afrodisíaco.

Chocolate ecológico y de comercio justo de IO
Intermón-Oxfam revela los trapos sucios de diez multinacionales con productos superventas: Coca-Cola, Nestlé, Danone, Kellogg’s, Mars, Unilever, Pepsico, Mondelez, General Mills, y Associated British Food.

Como características negativas, el chocolate tiene demasiadas grasas y azúcares, y a algunos le provoca dolor de cabeza. Pero más dolor de cabeza provoca a los muchos niños que trabajan en régimen de explotación infantil en muchas plantaciones de cacao, y a los agricultores que se les paga un precio despreciable, (con discriminación femenina) en parte por la concentración del mercado mundial en unas pocas multinacionales (similar al oligopolio del mercado eléctrico en España). El 45% de los hogares que producen cultivos para exportación (cacao y café principalmente) están entre los más pobres de la sociedad en Costa de Marfil, el principal productor de cacao del mundo. ¿Cómo pueden ser tan pobres los que producen un producto tan rico, y que se paga bien en el mundo rico?

Algunas marcas de multinacionales del chocolate que se benefician de la esclavitud infantil son Nestlé, Milka, Suchard, Toblerone, Mars, Lindt… pero Nestlé es la más criticada por su posición de control del mercado, y por los variados escándalos en su historia: uso de transgénicosGreenPeace denunció su contribución a la deforestación ilegal, y otros hechos que han llevado a mucha gente a boicotear esta marca.

Si te gusta el chocolate, Intermón Oxfam, organización que promueve el comercio justo y ecológico (www.tiendaintermonoxfam.org@IOcomerciojusto), tiene algo que decirte:

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El Patronato de Protección a la Mujer: la complicidad entre el Estado y las congregaciones religiosas para redimir a las jóvenes ‘descarriadas’

25 Enero 2026 at 13:10

Aquella mañana despertó en Barcelona, como siempre, aunque esta vez acompañada de su madre y un médico del Opus Dei. Le dijeron que tenían que ponerle una vacuna contra la gripe. Al día siguiente, Consuelo García del Cid Guerra amaneció en Madrid, recluida. Solo tenía 16 años. Todavía no sabía que estaba en el reformatorio de las Adoratrices de Madrid. Ella es una de las decenas de miles de mujeres jóvenes que pasaron por el Patronato de Protección a la Mujer, activo desde el año 1941 hasta 1985. La institución franquista sobrevivió más de cuatro décadas gracias al apoyo y el trabajo denodado de las congregaciones religiosas. Solo perseguían una meta: corregir a la descarriada, a la mala, a la viciosa.

La falta de documentación sobre esta institución franquista es algo a lo que se ha enfrentado la historiadora Carmen Guillén, que ahora publica Redimir y adoctrinar: El Patronato de Protección a la Mujer (Crítica, 2026). La monografía es un completo ensayo en el que se condensan los pocos datos que se conocen al respecto, testimonios de víctimas y una profusa investigación sobre su historia. “El objetivo era redimir a la mujer caída y ayudar a la que está en peligro de caer, lo que con el paso del tiempo se materializa en una cárcel exclusiva para mujeres”, sintetiza.

La también profesora de Historia de la Ciencia en la Facultad de Medicina de Albacete, en la Universidad de Castilla–La Mancha (UCLM), recalca que eran mujeres de entre 16 y 25 años las que solían terminar recluidas, casi secuestradas, en el Patronato, donde también hubo robo de bebés y trabajo forzado. Sus estancias se alargaban de los seis meses a los dos años, y la institución tenía una arquitectura personal muy sólida, afirma Guillén. De la Junta Nacional de Madrid salían las 52 juntas provinciales, de las que emanaban las juntas locales.

Las religiosas, imprescindibles para el Patronato

La especialista señala a las congregaciones religiosas como “el pilar fundamental” para que el Patronato pudiera funcionar. “Aquí el nacionalcatolicismo franquista tiene uno de sus ejemplos más claros y duraderos”, añade. Así pues, lo que venían haciendo las religiosas durante siglos a la hora de redimir a la mujer descarriada se convirtió en política de Estado en el siglo XX español. “Cualquier mujer que no convergiera con el patrón de mujer ideal dibujado por el franquismo, sumisa, decente, al servicio del hogar y del marido, sin mayor horizonte vital que los cuidados y quizá la Iglesia, podía entrar en estos centros de supuesta protección que se convierten en redes de represión”, desarrolla Guillén.

De esta manera, la disidencia en la mujer, moral o política, era castigada con la reclusión. Desde sus inicios en la inmediata posguerra, el Patronato tan solo sufrió una modificación legal hasta su desaparición. Ocurrió en 1952, y el régimen confirió mayor poder a la institución. Tal y como la profesora Guillén recoge en su libro, a partir de entonces el Patronato pudo arrebatar la patria potestad a los padres en algunos supuestos, quienes perdían la posibilidad de sacar a sus hijas de los centros.

La “mala mujer” termina en el Patronato

Consuelo García del Cid Guerra, nacida en 1958, procede de una familia católica y burguesa de Barcelona. Desde joven rechazó los roles que le impusieron, y pronto empezó a movilizarse contra el régimen. En 1974, con 14 años, acudió a las protestas por el asesinato a garrote vil de Salvador Puig Antich. Así se inició en la oposición al régimen. Un año después, en marzo de 1975, se despertaba en el número 52 de la calle Padre Damián, en la capital. “Que a mi familia le saliera alguien como yo, roja, lo veían peor que ser prostituta o drogadicta”, ilustra a sus 67 años.

A las mujeres que como ella terminaban en el Patronato las llamaban las descarriadas. También había madres solteras, mujeres pobres, huérfanas, hijas de presos y presas, prostitutas o rebeldes. Según consta en el expediente de M. C. G., de junio de 1943, fue internada porque “suspira demasiado por los hombres”. También había otras llevadas a los centros por vestir una minifalda o fumar en la calle. Otras tantas ni siquiera estaban tuteladas por el Patronato. Era el caso de García: “Mi familia pagaba por mantenerme ahí. Es como encarcelar a una persona y que su familia pague la celda”.

"Exámenes caracteriológicos" del Patronato de Protección a la Mujer.
«Exámenes caracteriológicos» del Patronato de Protección a la Mujer.

Autolesiones y suicidios en los centros

En su interior se repetía continuamente el maltrato psicológico, aunque también se reproducían castigos físicos como tener que dormir a la intemperie, obligarlas a limpiar el suelo haciendo cruces con la lengua o aplicar ortigas en la zona genital a aquellas que se orinaban en la cama. Guillén ahonda en que las internas recuerdan, sobre todo, las humillaciones y vejaciones a las que estaban sometidas, así como el hambre, el frío y los castigos que sufrían si las fugas eran infructuosas.

García tilda de “horrible” la vida en el interior de estos centros. Además, las internas no podían revelar a las demás el motivo de su ingreso. “No teníamos libertad para hablar entre nosotras, en la ducha te controlaban cuánto tiempo tardabas y tu intimidad se veía reducida al váter. Nadie que haya pasado por un reformatorio del Patronato sale igual”, asegura la barcelonesa. Las autolesiones se sucedían. “El cuerpo te pedía generar un dolor físico para olvidar el dolor psíquico que te infringían”, añade. Los intentos de suicidio también eran habituales, así como las fugas.

Robo de bebés y trabajo forzado

Los centros maternales eran uno de los tipos de centros incluidos en el Patronato. “Ahí eran habituales las adopciones forzadas o el robo de bebés. Las mujeres se veían abocadas a ello por las presiones a las que se veían sometidas. Les decían que no serían buenas madres y que, sin medios económicos, no podrían cuidar a sus hijos”, apunta la historiadora. De alguna manera, el Estado y la Iglesia estaban tomando de forma conjunta la decisión de quién podía o no ser buena madre.

La redención también pasaba por el trabajo forzado, cuyo rédito económico administraban las congregaciones religiosas. En algunos casos, recibían formación orientada a oficios considerados femeninos, como el bordado o el zurcido. Según Guillén, sus confecciones eran vendidas incluso a grandes marcas, como El Corte Inglés. “Las religiosas no se enriquecían tanto por ese trabajo, sino que destinaban el dinero a subsistir dentro de los centros, porque siempre estuvieron atravesados por problemas económicos”, agrega la historiadora.

El día de la muerte de Franco, García estaba en las Adoratrices. Pensó que todo iba a cambiar, pero no fue así. “Había ayudado a muchas a fugarse, así que planeé mi fuga, que tenía que ser perfecta, como así fue. El 2 de abril de 1976 me escapé”, recuerda. Sola no podía sobrevivir en Madrid, así que recurrió a una tía. “Terminé en un avión camino de Barcelona. Allí, mi familia me volvió a internar en el Buen Pastor”, comenta. No sabe en qué mes, pero ese mismo año salió definitivamente del Patronato. Sin embargo, sí sabe bien el «cura progre”, tal y como le llama, que la salvó: “Yo debo mi libertad al sacerdote Agustín Viñas Reixach, y se lo agradeceré toda mi vida”.

Un actor clave y casi invisible: la sociedad

Guillén incide en uno de los grandes puntales que sostuvieron al Patronato incluso después de la muerte de Francisco Franco: “La sociedad fue clave. Estaba tan asumido el discurso franquista sobre la mujer que cualquiera que no lo aceptase podría ser señalada por vecinos y familiares». En muchas otras ocasiones, ni siquiera los padres sabían a dónde estaban llevando a sus hijas, quienes luego se comunicaban con ellos por teléfono, con una monja vigilando la conversación, o a través de cartas que salían y entraban abiertas, una vez superada la censura de las religiosas».

No es baladí que en el imaginario social haya arraigado la amenaza hacia los más pequeños de que “si te portas mal te vas a ir con las monjas”. Décadas después, lo que queda todavía es una memoria silenciada que poco a poco recobra el aliento, pero también las secuelas. Guillén ha encontrado un factor común en los testimonios que ha recabado: las mujeres hablan de problemas del tipo ansiedad, depresión y estrés postraumático. Salieron de allí sintiéndose culpables, exclama García. En su caso, el estrés postraumático se materializa en un vértigo enfermizo que le impide montarse en metro o bajar determinadas escaleras sola.

Romper el silencio

Desentrañar lo que significó el Patronato es una empresa complicada. A pesar de que en un primer momento se conservaron 1.183 cajas de documentación, el archivo en el que se encontraban sufrió una inundación. A día de hoy tan solo se conservan 31 cajas. No hay cifras exactas. No hay nombres propios. Guillén estima que, hacia el final de la dictadura franquista, en 1975, había un centenar de centros adscritos al Patronato de Protección de la Mujer. En junio de 2025, la Conferencia Española de Religiosos, que aúna a 403 congregaciones religiosas en España, pidió perdón públicamente a las supervivientes del Patronato.

Cada vez son más las voces que recuerdan aquel periodo de violencia subrepticia, precisamente, para conocer mejor de dónde venimos. Comenzó García en 2009 con sus testimonios en libros como Patronato de protección a la mujer: Origen y pervivencia y Las insurrectas del Patronato de Protección a la Mujer: a la sombra del león. Marta García Carbonell y María Palau Galdón escribieron también Indignas hijas de su patria. Crónicas del Patronato de Protección a la Mujer en el País Valencià, y la productora de podcast Isabel Cadenas dedicó varios capítulos de su programa De eso no se habla al Patronato.

Guillén nació tan solo tres años después del fin del Patronato de Protección a la Mujer, una década después de la muerte del dictador. “Ojalá conocer la historia nos ayude a no repetirla, pero creo que no es cierto. La historia lo que nos ayuda es a entendernos y situarnos en el mundo en el que vivimos. Somos hijas y nietas de esta generación de mujeres y, de alguna forma, llevamos el peso de su historia sobre nuestros hombros”, concluye.

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El ecofeminismo es la unión de muchos caminos de futuro, y no puede ser especista

En una charla memorable, el natuperiodista Joaquín Araújo ironizaba —y provocaba— diciendo: «Somos demasiados y demasiado ignorantes (…). En este mundo sobramos la mitad, pero en caso de ser hombres sobramos casi todos». Y apuntalaba: «La generalizada destrucción de la naturaleza es el machismo más radical».

Es también «supremacismo», el sentimiento de ser superiores. Se ejerce la fuerza y la acumulación solo por tener poder para hacerlo (no derecho). Comportarse de forma supremacista (machista, especista…) no es convivir; es colonizar, conquistar, arrebatar, imponer… y en no pocos casos también torturar.

Ni el planeta, ni las mujeres, ni los animales son territorios que hay que conquistar y dominar; verbos que hay que cambiar por comprender y respetar. Esa debe ser la esencia del ecofeminismo y, por eso, el animalismo no es un camino muy diferente de respeto y justicia. ¿Se puede pedir el fin de la opresión para unos mientras otros siguen oprimidos?

El fin de toda opresión sistemática

Leonardo da Vinci no comía carne y pensaba que matar animales era un asesinato que debería castigarseEl ecofeminismo es un movimiento que conecta la opresión del planeta con la opresión de las mujeres. Aunque duela, hay que aceptar que el patriarcado ha desembocado en una sociedad peligrosamente insostenible e injusta, que tenemos la obligación de cambiar. El ecofeminismo no sostiene que las mujeres van a salvar el planeta sino que aspira a visibilizar las enormes injusticias que se cometen. Es un movimiento que resalta el paralelismo entre la explotación de los recursos naturales y la explotación de las mujeres. En la base de esas injusticias está la creencia firme en una jerarquía artificial por la que los seres superiores pueden oprimir a los demás.

Los animales no pueden quedar fuera de esta lucha por la justicia. Primero porque los animales y sus ecosistemas son parte de la naturaleza que se pretende respetar y, segundo, porque son seres sintientes, sienten emociones como el placer y el dolor. Igual que no tendría sentido un feminismo racista, también es incoherente un feminismo especista.

En su libro Ecoanimal, Marta Tafalla explicaba que el ecofeminismo ha sido muy explícito al comparar las distintas formas de dominio. La explotación de las mujeres, de la naturaleza y de los animales tienen muchas similitudes. La idea básica del supremacismo subyacente es que hay una jerarquía y que lo superior puede someter a lo inferior. Por tanto, la naturaleza existe para servir a nuestra especie, y «un caballo debe renunciar a su propia vida para convertirse en el sistema de transporte de un ser humano» (o cosas peores). Por el mismo motivo supremacista, una mujer debe renunciar a sus proyectos para servir a los de un hombre. «El problema es un orden metafísico jerárquico que justifica relaciones de poder y opresión».

Allí donde los animales son vistos como objetos, se abusa de ellos: las macrogranjas contaminan la Tierra, la caza y la pesca son raramente sostenibles e inevitablemente sin ética ni respeto, etc. Allí donde las mujeres son cosificadas, son vistas como medios productivos y mano de obra barata y, en paralelo, tampoco la Tierra será respetada. Conectando con la cita de Araújo del inicio, Tafalla decía que «el arma fundamental para lograr reducir nuestra superpoblación sería, sencillamente, que todas las niñas y mujeres del planeta tuvieran acceso a una educación pública y gratuita de calidad». Eso aún no ha ocurrido para demasiadas niñas y mujeres.

El cambio climático en femenino: la crisis climática

Ante el cambio climático, las mujeres están más amenazadas y se sienten más afectadas. A la vez, las mujeres han sido, en general, educadas para estar más comprometidas con las tareas de cuidados y, por tanto, practican más la cooperación, la empatía (hacia humanos y no humanos) y son más respetuosas y activistas por el planeta. Son ellas las que usan más las caricias, la ternura, la compasión… y también el transporte público; reciclan más y sin duda cumplen mejor con la Cadena Verde. También, a veces, son las mujeres las que más usan la bicicleta, a pesar de la discriminación que sufren en este medio. Son ellas las que más se benefician de una ciudad amigable para la bicicleta, porque este medio de transporte aumenta la seguridad para ellas, como demuestra un reciente estudio.

Por otra parte, en nuestra sociedad, la competición, el dominio, el uso de la fuerza, el abuso, son esencialmente características masculinas. En España, casi el 51% de la población son mujeres pero el 92,4% de las personas encarceladas son hombres y también aquí las mujeres son discriminadas: reciben condenas más duras que los hombres (tal vez porque se supone que ellas deben ser buenas), se les da peor trato sanitario, se piensa menos en su reinserción… y hasta los talleres de formación en las cárceles son concebidos por el machismo. Y eso sin tener en cuenta que en muchos casos las mujeres que llegan a la cárcel son también víctimas de una sociedad machista y discriminatoria que les lleva a delinquir.

Multiplicar lo femenino, dividir lo masculino

La película libanesa ¿Y ahora adónde vamos? (Nadine Labaki, 2011) es una comedia dramática que muestra un país destrozado por la guerra entre musulmanes y cristianos. En ese contexto sobrevive un pueblo manteniendo en inestable equilibrio las relaciones entre ambos grupos religiosos. Pero como ocurre casi siempre, son los hombres los que pretenden resolver las tensiones con violencia, mientras las mujeres usan otras estrategias, algunas esperpénticas, pero colaborando entre ellas y olvidando sus intereses particulares. Para ellas todo vale para proteger la paz en el pueblo. Es como si las mujeres nacieran sabiendo que en una pelea el ganador también acaba perdiendo. Se gana más colaborando que compitiendo.

Reclamamos estas palabras de Araújo como ecofeminismo destilado: «Vivir acariciando a la vida; no dominándola; no apropiándonos de la vida». En el fondo, la palabra ecofeminismo es la unión de muchos caminos por los que debemos caminar, aunque sea a distinto ritmo: ecologismo, feminismo, animalismo, veganismo, igualitarismo, minimalismo, pacifismo, antirracismo, anticolonialismo…

No pretendemos ser radicales. Tenemos que entender que en algunos asuntos cada uno tenga su opinión o su grado de evolución, pero estas reflexiones son necesarias. El debate hay que ponerlo sobre la mesa. Puesto queda.

Uno de los mejores libros para entender la importancia del ecofeminismo es Filosofía ante la crisis ecológica, de Marta Tafalla. Además, incluye un repaso de algunas de las autoras más representativas. Para una de ellas, Carol J. Adams, los modelos de opresión se parecen. Así, los animales se reducen a carne, a ingredientes, a sabores y, de un modo similar, las mujeres son reducidas a carne para proveer placer sexual. Al final, la palabra “placer” es la que genera estos dos tipos de opresión a animales y a mujeres. Por tanto, el animalismo, el feminismo y el ecologismo se niegan a obtener placeres a través de la opresión.

Para terminar, nos gustaría destacar a unas mujeres por sus aportaciones a la humanidad: Rachel Carson, Wangari Maathai, Lynn Margulis, Vandana Shiva, Marta Tafalla, Laurel Braitman, Naomi Klein, Elinor Ostrom, Mekfoula Mint Brahim

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Ya lo predijo Casandra

11 Diciembre 2025 at 12:03

9 de diciembre

Se va acabando el año y este jueves Edurne y yo tendremos nuestra última intervención pública, en Logroño, donde hablaremos de imaginación y memoria. Llego cansado al final del año, con la sensación de haberme metido en más asuntos de los que puedo abarcar. Lo malo es que una y otra vez constato que no sé frenar. Quiero creer que no es por un exceso de ambición o por un deseo desmedido de figurar, sino más bien porque hay tantos temas que me interesan y trabajar en ellos es una forma de aprender y quizá también de crear algo interesante. Según escribo estas líneas tengo una sensación de déjà vu; seguro que ya he escrito alguna vez frases muy similares y que desde la última tampoco he aprendido a corregir mi tendencia al exceso de trabajo. Y luego hablan de la sabiduría que da la edad.


Hemos pasado unos días en Italia. Presentaciones, entrevistas, lo habitual, pero en un contexto que de lo que te da ganas es de no hacer nada útil. Paseamos por Nápoles, paseamos por Roma y preferiríamos no tener obligaciones.

Nuestra editora y amiga está atravesando una época difícil desde que murió su compañero, hace ahora más de un año. Edurne y yo la escuchamos, sentimos con ella el dolor de la pérdida; luego, a solas, nos decimos que no debemos desperdiciar el tiempo que estamos juntos, que tenemos que aprender a disfrutarlo más; no, no a disfrutarlo, que eso ya lo hacemos, sino a darle más espacio en nuestra vida. Con lo que vuelvo al tema de trabajar menos.


Entretanto leemos que Trump cultiva «en secreto» una política hostil hacia Europa prestando apoyo a la extrema derecha. ¿En secreto? ¿No nos habíamos dado cuenta aún? Rusia y Estados Unidos buscan lo mismo: minar nuestras democracias. Lo que no es distinto de lo que llevan décadas haciendo en Asia, África y Latinoamérica: apoyar a todo régimen autoritario a condición de que se pliegue a los deseos y a los negocios de las superpotencias. Y en Alemania Merz corre a besar el culo de Trump sin el menor embarazo. ¿Es un cambio de actitud que implica ir abandonando el barco europeo para buscar por su cuenta una alianza con Estados Unidos? ¿Estamos ante el principio de la disgregación de la UE? El Reino Unido nunca fue un auténtico defensor del europeísmo, con lo que su salida tampoco lo socavó. Pero si un país como Alemania decide jugar por su cuenta, podremos decir que la política agresiva de Trump y Putin habrán surtido efecto. Es lógico que las ratas abandonen el barco que se hunde, pero es preocupante que sea el capitán quien corre dando codazos para hacerse con un salvavidas.


10 de diciembre

Hay días en los que ni siquiera el diario me sale con fluidez. Como si no fuera capaz de fijarme más que en lo obvio y escribir lo obvio. En días así es mejor no empecinarse. Estudio un rato euskera, pero me canso enseguida. Pongo silicona en unas juntas. Quito una lámpara vieja feísima que estaba en la casa cuando nos mudamos. Traslado trastos. Entremedias sigo el avance del crowdfunding de La Marea y pienso en los millones de euros de dinero público que se gastan para comprar la sumisión de medios informativos que ni siquiera merecen ese nombre. Imagino una pendiente en la que se distribuyen los medios: cuanto más a la izquierda, más arriba de la pendiente; más abajo cuanto más a la derecha. Y el dinero rueda con enorme facilidad pendiente abajo. La cúspide ni la toca, pero la extrema derecha, más bien, corruptos con disfraces fascistoides, reciben millones… Bah, lo dejo aquí para no meterme en una espiral de desánimo. El crowdfunding saldrá adelante, me digo, aunque no convencido del todo.


Entre otras muchas cosas, Trump es un idiota. Anda por ahí proclamando que su ejército ha birlado un petrolero venezolano «muy grande, el más grande que se haya visto nunca»: todo lo que hace es lo más grande, lo más bonito, lo más inteligente. Y ha logrado la paz en por lo menos ocho conflictos bélicos. Es un idiota que habla para idiotas. O para listos a los que viene bien ese discurso.

Y ahora parece que la Administración Trump planea exigir acceso a los contenidos de los últimos cinco años en las redes sociales de los turistas. Me parece bien, por fin una buena idea de los lacayos de Trump. Esta va a ser su mayor contribución a la lucha contra la contaminación atmosférica y el calentamiento global. No tenía la menor intención de viajar a Estados Unidos, pero confío en que la medida disuada a muchos que sí la tenían.


11 de diciembre

Termino de releer Casandra, de Christa Wolf, reeditado hace poco por Malas Tierras; creo que ya se ha publicado la novela en un par de ocasiones en español con muy poca fortuna. Qué extraño esto, la fortuna de los libros. También Claus y Lucas apenas llamó la atención cuando se publicó en España la primera vez –no sé cómo habrá sido en América Latina– y cuando se reeditó se convirtió en un clásico casi instantáneo. Para mí Casandra es una de las novelas más importantes escritas en alemán en el siglo XX. Novela densa, poética, intensa que usa el pasado para hablar del presente sin que la escritura se vuelva mera herramienta para alcanzar un fin. La leí creo que poco después de irme a vivir a Alemania y recuerdo que lloré al cerrar el libro. Sin embargo, no recuerdo por qué lloré: ¿por el destino individual de Casandra, por la muerte de una mujer que había defendido la verdad hasta las últimas consecuencias cuando nadie en Troya quería verla? ¿O por la estupidez brutal de los humanos que son capaces de destruir cualquier signo de vida y de inteligencia con tal de no renunciar a la imagen que tienen de sí mismos?

Es, por cierto, una de las novelas que retratan de forma más descarnada la violencia contra las mujeres. Aquí los héroes guerreros son violadores; los cobardes también. Y Aquiles, el de los pies ligeros, es «Aquiles, el animal» o «Aquiles, la bestia», no sé cómo lo habrán traducido al español.

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DANDO LA VUELTA (4×05) – Tres mujeres con liderazgo en tiempos pasados.

21 Noviembre 2025 at 16:29

Pues sí, en algunas sociedades del pasado que parecían hechas por hombres y para hombres, surgieron mujeres que hoy nos asombran por su capacidad para influir en el entorno en el que vivieron y por dejar memoria imperecedera de sus hazañas. Algunas de estas mujeres llegaron a una edad avanzada y murieron apaciblemente. Sin embargo, […]

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Fuck OFF

15 Noviembre 2021 at 15:33

Ha acabado la cumbre del COP26 y el colapso está cada vez más cerca. Todo parece indicar que el capitalismo ha decidido acabar consigo mismo manteniendo su avaricia. Unos señores han decidido seguir para adelante como siempre… así que el cuerpo nos pide No Future. Y si el cuerpo nos pide punk, pues punk le […]

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Greenham Common

13 Octubre 2021 at 16:44

En el programa de este domingo hemos hablado de feminismo, antimilitarismo y ecología. En este episodio hablamos del campamento de mujeres de Greenham Common. Han sonado: Marine Girls “On My Mind” Dolly Mixture “Everything And More” The Au Pairs “Headache” Lene Lovich “Writing On The Wall” Mo-Dettes “Waltz In Blue” Crass “Dry Weather” Bananarama “He’s […]

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Japan Female Punk! 日本女性パンク

7 Junio 2021 at 16:34

Episodio estrictamente musical de Colmenas Tapizadas en el que escuchamos punk y allegados fabricados por mujeres en el archipiélago nipón. A veces, desde esta zona del planeta, Japón es obviado porque supone demasiado esfuerzo meterse a investigar y escuchar bandas de la que no sabemos decir ni sus nombres. Pero ciertamente merece la pena bucear […]

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8M en Radio Topo. Voces de mujeres.

7 Marzo 2021 at 20:44

Como viene siendo habitual desde hace varios años en Radio Topo el 8 de marzo será un espacio común feminista de emisión propia y ajena llamado voces de mujeres. esde las 7.00 de la mañana del lunes 8 de marzo se emitirán programas de temática feminista. Se hablará de cuidados, maternidades rebeldes, transfeminismo, salud mental, […]

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1918, Huelga de mujeres

16 Diciembre 2020 at 15:46

En este episodio, el número 53 de Colmenas Tapizadas, viajamos al año 1918 y lo hacemos para conocer un poquito más sobre las huelga de mujeres que se extendieron por el Estado español en ese invierno del que han pasado ya 102 años. De estas huelgas de mujeres que tuvieron lugar en el invierno de […]

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Mucho antes de la movida Riot Girrrl, grupos de mujeres 1975-1983

18 Mayo 2020 at 16:56

Hemos vuelto a hacer un programa musical en el que solo vas a escuchar bandas de mujeres. Cada uno de los instrumentos que suenan en este Colmenas Tapizadas 28 estarán accionados por mujeres. Además nos hemos centrado en un periodo que comprende de 1975 a 1983, y viajamos por todo el planeta para escuchar algo […]

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Rote Zora, feminismo desde la barricada

6 Enero 2020 at 20:13

En nuestro primer programa de este 2020 viajamos a la Alemania capitalista de la década de los 70, para conocer la lucha sin cuartel de un grupo de mujeres que decidió empuñar las armas en nombre del feminismo: Rote Zora. Lo hemos hecho escuchando punk del 79 al 85 alemán hecho por mujeres. Se nos […]

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La casa encantada 25112019

26 Noviembre 2019 at 15:18

Contamos de nuevo con la presencia de las mujeres de SOMOS +. Charramos sobre la Violencia de Genero, sobre como se puede y se debe salir de el maltrato y de la evolución de un interesantísimo foro de encuentro que realizaron en Zaragoza con otras asociaciones del mismo tipo.

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Cuesta Abajo y Sin Frenos #6 «Bielas Salvajes, feminismo y bikes»

26 Septiembre 2019 at 21:24

Niña Rata, Pecu y Señor Basura regresan como cada lunes a la cueva de Radio Topo. En este episodio contamos con la presencia de QuebrantaHuesos, una biker transformer que ha venido a hablarnos de «Bielas Salvajes», un colectivo ciclista feminista de la Zaragoza Letal. Nos cuenta como se organizan y de que manera introducen el […]

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La casa encantada 17062019

19 Junio 2019 at 11:45

Charramos con las mujeres de Somos, sobre el maltrato, y su lucha para apoyar y ayudar a otras mujeres para salir de él y reanudar una vida digna y feliz.

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