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AnteayerSalida Principal

Colección de buenas noticias ambientales en 2019 (semestre 2)

Buenas noticias para el medioambienteTras las buenas noticias del primer semestre de 2019, completamos el año con las buenas noticias de la segunda mitad de este año. Estamos seguros que a los lectores de este blog os van a encantar:

  1. Hay países que dan pasos en la buena dirección:
    • Noruega ha prohibido los coches de gasolina y diésel a partir de 2025. Las restricciones hacen que ya no compense comprar un coche nuevo de ese tipo, ya que pronto no podremos acceder con ellos a muchos países o ciudades. Noruega también ha prohibido la deforestación de bosques.
    • Islandia replanta a toda prisa los bosques arrasados por los vikingos. El calentamiento global hace que allí los árboles crezcan más rápido. También reducirán en 40% sus emisiones de GEI para 2030, para lograr los compromisos de la COP21.
  1. El Colegio de Biólogos declara que la caza no es sostenible y es un riesgo para la fauna: Si la caza fuera una actividad de conservación, ecologistas y biólogos la apoyarían sin reservas. En cambio, ambos colectivos tienen claro que la caza es contraria al bienestar de los animales y de los ecosistemas por múltiples motivos. El lobo, la codorniz y la tórtola son especies que requieren moratorias de caza para garantizar su conservación. Es otro punto en el que ecologistas y animalistas coinciden. La caza es contraria a la conservación, cosa que se demuestra porque en muchos cotos de caza tienen que liberar especies salvajes criadas artificialmente, debido a que apenas hay individuos a los que disparar.
  1. Europa frena una sanción a España al paralizarse el silvestrismo, una modalidad de caza de pequeñas aves cantoras: Decenas de miles de pájaros de siete especies protegidas se cazaban anualmente en España. La Comisión aparca el procedimiento aunque mantiene la vigilancia, porque no se fía. El Parlamento andaluz quiere autorizar esta caza. Las aves se usan en concursos de canto. Es otro ejemplo del abuso del ser humano hacia los animales por una cuestión muy secundaria.
  1. La Fiscalía clama contra la pasividad por la “intolerable” muerte de miles de aves en los tendidos eléctricos: El ministerio público acusa a las comunidades autónomas españolas de no expedientar a las compañías eléctricas y de impedir que los casos lleguen a los juzgados. Queda demostrado que las compañías eléctricas reciben trato de favor, pero se abre la puerta a que esto termine y con ello que muchas aves dejen de morir.
  1. El informe más demoledor contra la energía nuclear: ni es limpia ni económicamente viable. Recientes estudios confirman lo que los ecologistas llevan años diciendo. El informe concluye que ninguna de las más de 600 centrales nucleares construidas en el mundo ha sido competitiva: han funcionado y continúan operando solo porque los gobiernos las han subsidiado de forma generalizada. “La energía nuclear nunca fue diseñada para la generación de electricidad comercial: estaba dirigida a las armas nucleares”.
  1. España declara el estado de emergencia climática: A pesar del único voto en contra del partido Vox, la lista de declaraciones similares no para de crecer y ya son miles, desde países (como Irlanda, Canadá, Francia o Argentina) hasta instituciones de todo tipo (como universidades). La ciencia habla, pero aunque el cambio climático fuera mentira la realidad es tozuda y no hace falta ser científico para ver que nos estamos pasando de contaminación y destrozo medioambiental. Es obvio que los políticos de Vox saben que el cambio climático es real, pero lo niegan por intereses políticos/económicos que no van a revelar. ¿Su plan es seguir contaminando sin sentimientos de culpa?

  1. Suspendida cautelarmente la recogida nocturna en olivares “superintensivos” para salvar miles de aves: Aunque la medida es temporal, esperamos que los estudios aclaren si debe hacerse definitiva. Las organizaciones ecologistas como SEO y WWF han mostrado su alegría ante esta medida.
  1. Rusia ha protegido 300.000 hectáreas de bosque virgen en Dvinsky: El bosque primario de Dvinsky ocupaba más de 1.150.000 hectáreas en el año 2000. Ahora solo quedan 700.000. Es decir, la zona protegida no llega ni a la mitad de lo que queda. Hay que agradecer a Greenpeace y a WWF su contribución a este logro. La mejor forma de agradecerlo es hacerse socio de estas ONG.
  1. La UE parece decidida a plantar cara a la obsolescencia programada: Acortar la vida de los aparatos para forzar a que los consumidores compren aparatos nuevos será controlado. Los aparatos deben tener piezas de recambio durante al menos 7 ó 10 años, según cada caso. Esta medida ahorra agua, CO2, materiales y mucha energía. La norma es mejorable pero es un primer paso para que la industria tome nota. Las averías “sospechosas” deben desaparecer, pues generan muchos residuos que aún no sabemos/queremos tratar adecuadamente. Se estima que alargando 1 año la vida de aparatos electrónicos se ahorran 4 millones de toneladas de CO2. Por ejemplo, muchas cafeteras se diseñan para que no se puedan abrir y así, averías que se repararían de forma cómoda y barata implican tirar el aparato. Recomendamos este breve documental.
  1. Endesa se rinde ante las críticas y ante las renovables: Cerrará sus centrales de carbón, empezando por la de León (Compostilla) y la de Teruel (llamada Andorra). También ha solicitado cerrar la central de As Pontes (A Coruña) y la de Carboneras (Almería), la más contaminante de Andalucía. En esta última central quería quemar residuos de invernadero en sustitución del carbón. Quemar basura puede ser barato pero jamás será “ecológico”. Pensemos que solo ha solicitado el cierre de estas centrales, lo cual no implica que se vayan a cerrar. La presión en la calle y la pérdida de clientes a favor de empresas de renovables, está haciendo el cambio.
  1. El TC confirma que la Red Natura 2000 no es urbanizable: El Tribunal Constitucional deja claro que la Ley del Suelo de Extremadura es inconstitucional. Por tanto, el complejo urbanístico Marina Isla Valdecañas es ilegal. Tras 12 años y 3 sentencias a favor de los ecologistas se debe restaurar lo dañado para dejarlo en su estado original. Queda claro que los poderes públicos no están respetando la legalidad y esperemos que no ocurra en este caso como el hotel Algarrobico de Almería.
  1. Europa, el primer continente en declarar la “emergencia climática”El Parlamento Europeo lo tiene claro, aunque algunos partidos han votado en contra. Los únicos representantes españoles en votar en contra han sido los diputados de Vox. La declaración no implica acciones concretas pero empuja claramente a un cambio de modelo económico/energético, pese a quien pese.
  1. Las familias veganas piden menús escolares libres de crueldad: Los nutricionistas y las organizaciones científicas lo tienen claro: «cualquier persona, de cualquier edad, puede llevar una dieta 100% vegetal». Las familias se están uniendo para pedir comprensión y una mayor sostenibilidad. Los niños veganos no quieren comer “animales muertos”. Por su parte, los padres tienen derecho a educar a sus hijos en la cultura del respeto a los animales. Cada vez es más frecuente encontrar gente vegana, vegetariana o flexitariana. ¿Sabes sus motivos?
  1. Mejora la conservación de una decena de especies de la Lista Roja: Es una buena noticia aunque hay que indicar que, por otra parte, han empeorado 73 especies, por lo que el balance total es negativo.
  1. Europa prohíbe el clorpirifós, el pesticida más usado en España: También se ha prohibido el metil clorpirifós. Ambos son pesticidas muy peligrosos y se han estado utilizando desde 1965, contaminando gravemente ríos, mares, comida…. como ya denunciamos en este medio.
  1. Buenas prácticas:
  1. Argentina grava con un 30% el precio de los viajes al extranjero: Es una medida que favorece la economía nacional y el medioambiente. El impuesto del 30% se aplica a las compras en moneda extranjera, a los contaminantes viajes en avión internacionales y a la adquisición de divisas extranjeras.

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Francia, en punto muerto

27 Diciembre 2025 at 00:01

Este reportaje sobre Francia fue publicado originalmente en #LaMarea109. Puedes conseguir la revista aquí o suscribirte para recibirla y apoyar el periodismo independiente.

En junio de 2024, en un oscuro movimiento que pocos analistas se aventuran a interpretar, el presidente francés, Emmanuel Macron, decidió unilateralmente disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones legislativas anticipadas. Desde que tomara aquella decisión, el país parece vivir en el día de la marmota y vive sumido en una crisis política e institucional en la que nadie parece levantar cabeza. Se han sucedido cuatro primeros ministros desde entonces. Para colmo, en las elecciones europeas salió victorioso el partido ultraderechista de Marine Le Pen con el 31,37% de los votos, casi 17 puntos por encima de la agrupación macronista. Una inestabilidad atípica que ha paralizado a los partidos, poco dados a los pactos en un sistema francés basado en gobiernos mayoritarios, mientras los ciudadanos asisten al espectáculo entre impotentes y resignados.

Los resultados de un reciente sondeo nacional sobre las preocupaciones de los franceses y su relación con la política, realizado la primera semana de octubre –en plena dimisión del primer gobierno de Sébastien Lecornu–, mostraba hasta qué punto reina el pesimismo: el 75% de los franceses interrogados consideran que «antes las cosas iban mejor», solo un 36 % ve un futuro de oportunidades y el 49% de los menores de 35 años creen que las generaciones precedentes disfrutaron de mejores condiciones que ellos. Si nos centramos en la política, el desencanto es total: una aplastante mayoría cree que los políticos actúan por interés propio, que el sistema democrático no funciona correctamente y que sus ideas no están representadas. Opiniones que se han generalizado con fuerza, en comparación con las encuestas de los años anteriores, y que muestran la crisis de confianza hacia los representantes públicos. Por ejemplo, sólo un 20% de los encuestados confía en los diputados, un 10% cree en los partidos y la confianza hacia el presidente de la República alcanza un nivel particularmente bajo (22%).

Francia, en punto muerto
El primer ministro, Sébastien Lecornu, habla en la Asamblea Nacional durante el debate sobre la moción de censura contra su gobierno, el 16 de octubre de 2025. TELMO PINTO/ REUTERS

«El contexto actual no hace sino exacerbar una situación que era ya de por sí preocupante, con una ruptura evidente durante el gobierno de Emmanuel Macron que se apreciaba ya en 2022, pero que se aceleró en 2024, con la disolución», explica Camille Bedock, investigadora de Ciencias Políticas en el Instituto de Estudios Políticos Sciences Po de Burdeos. Bedock lleva más de una década estudiando las relaciones entre ciudadanía e instituciones públicas, y denota que existe «un sentimiento generalizado de impotencia». Un sentimiento que toca a una mayoría de la ciudadanía, que ve la situación «totalmente bloqueada y siente que las élites políticas están completamente desconectadas». «Creo que estamos ante una crisis estructural de la V República. Durante mucho tiempo, este sistema de mayorías fabricaba una alternancia entre la izquierda y la derecha que daba una cierta estabilidad gubernamental, pero hace tiempo que la opinión pública reclama un modelo más representativo», añade.

Este hartazgo, que ya estaba ahí cuando Emmanuel Macron ganó las elecciones en 2017, explicó entonces el éxito personalista de un líder emergente, un desconocido para la mayoría del país, al que atrajo con su juventud y su promesa de acabar con la escisión de izquierdas y derechas. El que había sido socio ejecutivo en el banco de inversión Rothschild y delfín del socialista François Hollande –fue su ministro de Economía– aglutinó el voto del centro-izquierda y del centro-derecha, especialmente entre las clases urbanas medias y altas, jóvenes con formación superior y altos cargos del sector privado, incluyendo grandes fortunas. La derecha más moderada, desilusionada por los escándalos del partido conservador, creyó en él, y los electores europeístas vieron en Macron una perspectiva ilusionante.

Tal fue el caso de Géneviève Moreau, jubilada de 82 años, residente en la periferia acomodada de París, junto a la localidad de Versalles. Hasta la llegada del banquero en 2017, siempre había votado a la derecha gaullista. Su voto de confianza en 2017 se convirtió en un voto por descarte en 2022 y por oposición a la posible victoria de la ultraderechista Reagrupamiento Nacional (RN). «Todo el mundo es pesimista a mi alrededor. Estoy al final de mi vida y mi opinión personal no cuenta mucho, pero estoy preocupada por el futuro de Francia, por mis hijos y mis nietos. Eso es lo que cuenta», dice. Moreau ve muy difícil la situación política hasta las próximas presidenciales, en la primavera de 2027, y forma parte de esa mayoría que considera a la clase política actual incapaz de buscar el bien común. «Es dramático que no tengan el valor de hacer un esfuerzo, de tender la mano al otro para que el país recupere la estabilidad. Nos estamos hundiendo, y somos un hazmerreír en el extranjero», lamenta esta francesa días después de la noticia que ha vuelto a convertir a Francia en carne de meme: el robo del Louvre.

Francia, en punto muerto
Los turistas se hacen fotos ante la ventana por la que entraron los ladrones del Louvre. ERIC BRONCARD / REUTERS

Una decepción constante

No es la única imagen que ha abierto telediarios en las últimas semanas, a la sucesión de primeros ministros se le suma también la entrada en prisión del expresidente Nicolas Sarkozy, condenado por asociación ilícita en el caso que investiga la financiación de su campaña en 2007 con dinero del régimen libio de Muamar el Gadafi. Ya había sido condenado previamente por corrupción y tráfico de influencias.

«Siempre se ha dicho que los franceses son un pueblo arrogante y orgulloso. Creo que ahora se han convertido en un pueblo que se devalúa continuamente», analiza el politólogo Olivier Rouquan. El especialista considera que el pesimismo imperante es tal vez «desproporcionado», aunque estima que el Estado y la Administración funcionan peor y de forma más desordenada que hace 10 o 20 años. «La toma de conciencia de la degradación de los servicios públicos crea una situación de decepción. Los referentes para el futuro resultan confusos, lo que genera una especie de vacío político», añade.

Francia, en punto muerto
El expresidente francés Nicolas Sarkozy sale de su casa con su esposa, Carla Bruni, el día de su ingreso en la prisión de La Santé, en París, por la financiación ilegal de la campaña de 2007 con fondos procedentes de Libia. SARAH MEYSSONNIER / REUTERS

Poco antes de las elecciones de 2017, Rouquan, profesor asociado al Centro de Estudios de Investigación de Ciencias Sociales y Políticas (CERSA), publicó un libro bajo el provocativo título de En finir avec le Président ! (‘¡Acabar con el presidente!’). En él, propone un nuevo régimen que reordene la importancia de las elecciones legislativas y pone de relieve el problema que tiene el país por dar demasiado peso a la figura del presidente, vista de forma personalista, casi mesiánica. «Los problemas que identificaba en el libro son más graves hoy que entonces. Nos cuesta pensar en la política fuera de la figura del presidente y de candidatos al puesto, y eso impide a menudo resolver los problemas de forma colectiva y serena», aduce ahora.

Descreimiento obrero

Loïc Cordier tiene 35 años y está actualmente en paro. Aunque vive en París, nació y creció en el norte de Francia, en la frontera con Luxemburgo, conocido bastión de la siderurgia víctima de la desindustrialización. Una pérdida de identidad que le pesa: «Me preocupa que estemos perdiendo el pilar de la industria. Perder el trabajo supone perder la moral. Cada mes asistimos impotentes a la noticia de una fábrica que cierra, pero no escuchamos hablar de aperturas», dice Cordier. Su padre, jubilado de una de estas fábricas siderúrgicas, le enseñó cuando era pequeño que «la izquierda es la que defiende a los trabajadores y la derecha, al patrón». Hoy, ambos han desdeñado esa idea y dicen encontrar en la derecha la defensa de los valores del país: soberanía, empleo… «La izquierda sólo se preocupa de Palestina y de lo que pasa fuera», dice Cordier, que lleva dos quinquenios sin votar y confiesa su pesimismo.

«Hay mucha inestabilidad y las empresas son menos ambiciosas a la hora de contratar, están expectantes de la situación política que les crea incertidumbre. Me da miedo que pase un año y no encuentre trabajo», confiesa este antiguo empleado del mundo audiovisual, donde era jefe de proyecto. Cuando queda con sus amigos hablan de otras cosas, «más importantes que el país», pero cuenta que todos parecen estar esperando un nuevo líder, alguien que renueve la ilusión, que «tendrá la respuesta adecuada». «Siento que esto es un circo que veo desde el sofá, como un entretenimiento, de lejos. Si acaba ganando un extremo u otro, no veo cómo me afectará a mí», asegura.

«Circo», «meme», «espectáculo» son palabras que salen a menudo al comentar con los franceses la sucesión de gobiernos que desfilan por Matignon desde hace más de un año. En 2024, hubo hasta cuatro Ejecutivos distintos en el poder. Una situación inédita en Francia. «Los franceses están simplemente hastiados. Es un meme», dice una periodista que trabaja en Burdeos para un periódico nacional. «Hay una escena que refleja bien la situación: el día que Sébastien Lecornu fue nombrado primer ministro por segunda vez, estuve en la librería de Philippe Poutou (excandidato a las presidenciales en tres ocasiones representando a la izquierda anticapitalista) y hablamos de todo salvo de lo que estaba pasando en la política», cuenta esta colega.

La caída de la izquierda

Les 400 coups es la librería de Poutou, militante del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) y consejero municipal en el Ayuntamiento de Burdeos, tras obtener un 9,36% de los votos en 2020, por detrás del ecologista Pierre Hurmic y el liberal Nicolas Florian. En Burdeos, una ciudad conservadora y burguesa donde hasta 2020 la derecha llevaba más de 60 años gobernando, esta librería se ha convertido en un punto de encuentro para la izquierda, donde se dan charlas con escritores e investigadores. «Esto es un muestrario de una parte muy concreta de la población y que deforma la realidad», dice Poutou, que abrió la librería en mayo tras perder su empleo en la fábrica de Ford de la periferia, donde arrancó su lucha como sindicalista en los años 90. «Aquí hemos encontrado un marco distinto para hacer política, para transmitir ideas: se habla de sociedad, racismo, patriarcado, de la desigualdad en general. Es un espacio más liberador que los partidos, donde suele haber mucho ego y mucho control, pero no puede constituir un punto de organización», defiende Poutou, que espera que un nuevo movimiento social espontáneo saque al país del atolladero. Él ya no volverá a presentarse a las presidenciales: «Hacen falta caras nuevas. Una sola persona no puede encarnar un partido».

Francia, en punto muerto
Philippe Poutou, excandidato de la izquierda anticapitalista en las presidenciales, regenta hoy una librería en Burdeos: Les 400 coups. MARÍA D. VALDERRAMA

Jóvenes y no tan jóvenes desfilan por su librería en busca de formas alternativas de mantener la moral. Se inclinan por los viejos pensadores: Karl Marx, Rosa Luxemburgo, Louise Michel… «Son lo que más nos piden, además de teoría feminista y antirracial, anticolonialista…», describe Poutou. «Es una generación que busca apropiarse de esas ideas, consciente de que el mundo es una catástrofe y que hay que comprenderlo para poder actuar. Me preguntan mucho qué podemos hacer, porque se sienten aislados, pero se milita menos, las estructuras de los partidos y los sindicatos ya no funcionan, la izquierda política es nula y ante la máquina mediática de la derecha, ¿qué podemos hacer?».

Las movilizaciones sociales, que en verano prometían bloquear el país para frenar el plan presupuestario del Ejecutivo, que prevé recortes de más de 40.000 millones de euros, no han sido tan multitudinarias como se esperaban, pero la respuesta del Gobierno marcó el tono: para las protestas del 10 de septiembre se movilizaron 80.000 gendarmes, una cifra superior a los picos de mayor agitación durante las manifestaciones de los chalecos amarillos. Durante los Juegos Olímpicos se movilizaban 45.000 agentes al día en la capital.

Mientras tanto, el segundo gobierno de Lecornu intenta salvar los muebles y aprobar, por fin, el presupuesto de 2026, una tarea ardua que se desarrolla entre grandes incógnitas. «Hay una suerte de vacío institucional. Los debates sobre el presupuesto se van por las ramas y no podría decir cómo va a terminar», opina Rouquan. Cuatro días después de su nominación, Lecornu escapó por poco a dos mociones de censura (una de La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, por la extrema izquierda, y otra, por la extrema derecha, de Reagrupamiento Nacional). La moción de la izquierda podía haber prosperado con el respaldo de los socialistas, pero decidieron no apoyarla después de que Lecornu prometiera no seguir adelante con la reforma de las pensiones, emancipándose –muy ligeramente– del influjo de Macron.

El Partido Socialista intenta así mostrarse como una izquierda capaz de gobernar, mientras que el ala de los insumisos, con quienes se unieron en bloque para las legislativas, lo acusa de traición. Por el otro lado, la izquierda de Mélenchon es acusada de sembrar el caos, al igual que la ultraderecha, al pedir únicamente la dimisión de Macron y negarse a buscar acuerdos. «Lleguemos al acuerdo al que lleguemos, no va a salir un presupuesto de izquierdas. No saldrá un presupuesto con el Impuesto Zucman, un presupuesto que apueste por la renovación térmica de los inmuebles, que apueste por energías más limpias, por mejorar las prestaciones. Será un presupuesto de austeridad y los partidos que lo acepten se lo van a tener que comer con patatas», dice, ocultando su nombre, un militante francoespañol de La Francia Insumisa, entristecido por que parte de la población haya pasado a ponerlos en el mismo rincón que la ultraderecha. Pese a ello, asegura que, cuando van puerta por puerta, mucha gente de la que dice haber perdido la esperanza en el voto «sabe lo que está pasando». «Nos dicen que esto es la gran estafa: trabajas todo el día para llegar a tu casa derrengado pero sabiendo que no vivirás mejor, que tus hijos no vivirán mejor», resume.

Francia, en punto muerto
Mathilde Panot, presidenta del grupo parlamentario de La Francia Insumisa en la Asamblea Nacional. SEBASTIEN TOUBON / REUTERS

Victoria sin gobierno

La izquierda tampoco perdona a Macron que siga apoyándose en sus aliados y la derecha tradicional pese a que el bloque izquierdista obtuvo 182 escaños en las legislativas de 2024, por delante de los 168 de los macronistas y los 143 de la ultraderecha. «A mí no me sirve de nada que desde otros partidos llamen a la responsabilidad de La Francia Insumisa cuando yo sé que el responsable de la situación económica del país y de la situación de bloqueo se llama Emmanuel Macron», añade este militante que asume que la postura de su partido hasta los próximos comicios será requerir la dimisión del jefe de Estado.

Francia, en punto muerto
Marine Le Pen, líder del partido ultra Reagrupamiento Nacional. CARINE SCHMITT /REUTERS

Un bloqueo y una incertidumbre que explica el hartazgo y fatalismo de la sociedad francesa. «El paisaje político es muy cambiante y el único polo que se mantiene estable es el de la ultraderecha, con una base sólida del 30% del electorado», observa Camille Bedock.

«Vemos que Los Republicanos [la derecha gaullista de toda la vida] se acercan cada vez más a la Reagrupamiento Nacional. Vemos a la izquierda paralizada, con visiones muy distintas. El equilibrio político que dejará la marcha de Macron sigue siendo una incógnita», añade la socióloga.

La única certidumbre, de cara a 2027, es que en este sistema de bloques la ultraderecha tiene su peso asegurado. Claro que, en estos momentos, es imposible hablar de certidumbres en un país que baraja a diario la posibilidad de ver nuevamente la caída de su gobierno.

La entrada Francia, en punto muerto se publicó primero en lamarea.com.

Salomé Saqué: “Querer vivir en una democracia ya es ser antifascista”

12 Diciembre 2025 at 07:00

Francia ha sido siempre un laboratorio de ideas y una avanzadilla de la extrema derecha para todo el mundo. Su producción intelectual, su política y sus éxitos son evidentes, imprescindibles casi para entender el avance de estas ideas. Salomé Saqué (Lagny-sur-Marne, 1995) estuvo a finales de octubre en Barcelona para presentar su libro Resistir (Plataforma Editorial), donde explica cómo la extrema derecha ha logrado alcanzar cotas de influencia inimaginables hace unos años, minando así consensos democráticos sobre derechos y libertades. Una obra bien condensada, clara y concisa, que desgrana las estrategias del nuevo fascismo y las complicidades de las que ha gozado para llegar a las puertas del poder. Por eso, ante la preocupación de una gran parte de la sociedad, el libro ha sido un éxito en ventas, con más de 350.000 ejemplares vendidos de su edición francesa en pocos meses. Antes de que sea demasiado tarde, dice Salomé, quiere explicar cómo ha sido posible todo esto. «Todavía estáis a tiempo», afirma refiriéndose a España.

En Francia, la extrema derecha controla gran parte del panorama mediático, domina el debate, impone sus marcos y está lista desde hace tiempo para gobernar. El libro explica quiénes son figuras como el magnate Vincent Bolloré, quien se hizo con el grupo Canal+ en 2015 y es propietario de una gran red de medios de comunicación dedicados a la promoción de la extrema derecha. Saqué llama «los ingenieros del caos» a quienes diseñan las estrategias de desinformación y la batalla cultural. Lo hacen a través de sus contactos con las élites y de think tanks como Atlas Network (también presente en España). La autora señala a estos actores y analiza su papel en las redes sociales y la disputa semántica por el significado de las palabras. Estos grupos radicales y la violencia que propagan han conseguido instalarse en el debate y en la sociedad gracias a la normalización de sus ideas.

¿Cómo ha logrado la extrema derecha esta normalidad? ¿Qué papel han jugado los medios de comunicación?

Ha habido un largo proceso de blanqueamiento en los medios, en la política, en la Asamblea Nacional, en los libros, en muchos espacios de la cultura durante muchos años… Ahora es muy difícil cambiar el ecosistema mediático porque todo el mundo está acostumbrado a ver a la extrema derecha. Si hoy empezáramos a dejar de invitarla a los platós de televisión lo presentarían como censura. Hay muchos periodistas en Francia que ni siquiera consideran a Reagrupamiento Nacional [nuevo nombre del Frente Nacional, el partido de Marine Le Pen] como un partido de extrema derecha. Ya no utilizan estas palabras. Lo hacen porque piensan que esto es ser neutral. Yo combato esta idea de neutralidad periodística, porque pienso que no es posible conseguirla y porque, en momentos como estos, es un peligro. Ahora, el canal de información más visto en el país es CNEWS, una cadena de extrema derecha. Este tipo de medios están dedicados casi en exclusiva a la propaganda y la desinformación, creando falsas polémicas. Ellos mismos crean la polémica y entrevistan a un político sobre la polémica. ¿Y qué hace el resto de los medios? Simplemente miran las redes sociales y dicen: «Oh, esto ya es demasiado grande. Tenemos que hablar de ello». Y hablan. Y le dan la palabra a la extrema derecha. Y no buscan la contradicción, ni siquiera cuando dicen mentiras. Al final, lo que ocurre en Francia es que todos vamos a comentar una polémica que no tiene ningún sentido y que a veces es pura mentira. Y cuando hablamos de todo esto, la extrema derecha gana.

Dedicas un capítulo en tu libro al peligro de la violencia y el terrorismo de extrema derecha, tanto en Francia como en el resto de Occidente. En tus charlas siempre debes ir acompañada de seguridad privada. Has sido amenazada en numerosas ocasiones. Y no eres la única. Los periodistas, y sobre todo las mujeres, se han convertido en un objetivo prioritario en las campañas de la extrema derecha, también aquí en España.

Los partidos no llaman nunca a la violencia física, pero son muy tímidos cuando hay que condenarla. Saben que estas personas les apoyan, que forman parte de un todo. Los medios de extrema derecha, los partidos, los grupos radicales… de alguna manera, todos tienen vínculos entre sí. Eso es lo que quería demostrar en el libro, que están muy bien conectados y articulados, y por eso es peligroso. Mi nombre estuvo incluido en una lista de periodistas a los que matar publicada en una web nazi. De algunos periodistas hasta ponían su dirección. Lo denunciamos a la policía y bloquearon la web en Francia. Pero si tienes un VPN todavía puedes acceder. De esto hace más de dos años. No pasó nada. No han detenido a nadie. Yo personalmente fui a la policía para denunciar amenazas de muerte, de violación, acoso, insultos…

¿Y qué han hecho las autoridades al respecto?

Hay una falta de reacción de las autoridades y de los responsables políticos. Y no sé lo que estamos esperando. Quizás necesitamos, no sé, un drama o algo particularmente terrible contra los periodistas para reaccionar, pero cuando eso pase no podremos decir que no lo sabíamos desde hace años.

Una de las banderas de la extrema derecha global es la islamofobia. En Francia, la instrumentalización del concepto de laicidad como un valor intrínseco de la República, funciona también para extender estos prejuicios más allá de la extrema derecha.

Salomé Saqué: «Querer vivir en una democracia ya es ser antifascista»
Portada del ensayo Resistir. PLATAFORMA EDITORIAL

El debate ha sido desplazado: ya no se discute realmente sobre la laicidad como concepto republicano, sino que se utiliza de forma abusiva como pretexto para justificar discursos racistas. La técnica de la extrema derecha es, con la laicidad y con todos los conceptos, la misma: neutralizar nuestra capacidad de utilizar las buenas palabras, los buenos conceptos, porque así, al final, los conceptos no tienen ningún sentido. Todo el mundo conoce el concepto de laicidad, lo aprendemos en la escuela, sabemos que es importante, es algo central en la construcción de nuestra república. Entonces, lo que hace la extrema derecha es instrumentalizarlo, por supuesto, de forma totalmente falsa. Sí, falsa, porque no van en contra de lo católico. Eric Zemmour, sin ir más lejos, acaba de publicar un libro sobre los valores cristianos. Esto lo hacen con la laicidad, pero también con la lucha contra el antisemitismo, que se ha convertido en una parte fundamental de su discurso. Es decir, extender la idea de que la izquierda es antisemita y ellos no. Cuando los estudios, los hechos, muestran aun hoy que el índice más alto de antisemitismo está siempre en la extrema derecha. Sin embargo, su relato va en contra de los hechos. Y no estoy diciendo que no haya antisemitismo en la izquierda, porque lo hay, como ocurre con todas las discriminaciones estructurales.

Esto se ha visto muy claro también con el cambio de la extrema derecha del antisemitismo clásico a la islamofobia, y de, por ejemplo, todo el alineamiento de la extrema derecha mundial con Israel.

Por eso es tan difícil luchar contra la extrema derecha. Usan los conceptos de laicidad, que muchos en Francia compartimos, o de antisemitismo, que combatimos, con bastante inteligencia. Su estrategia es crear confusión. Es lo que me gustaría que las personas que nos leen, quizás, retengan, entiendan: desorientación, confusión, vaciar los conceptos de sentido. Esa es la condición para que la extrema derecha pueda llegar al poder. No digo que sea la causa, es mucho más complicado, pero es la condición. Eso es exactamente lo que pasó con el trumpismo: al final ya nadie sabía a quién leer o qué era verdad. Estamos perdiendo colectivamente este sentido, esta realidad común. En Francia ya no sabemos lo que es la laicidad. Aunque hay una ley que podemos leer y podríamos debatir mucho sobre la laicidad, no lo hacemos ya sobre el concepto real, debatimos sobre una palabra que ya no tiene ningún sentido. Ocurre lo mismo con antisemitismo, con fascismo… Ahora hablan incluso de «fascismo de izquierdas». O de islamoizquierdismo. La estrategia es vaciar todo de sentido.

La islamofobia, así como todo el argumentario de la extrema derecha, se escuda muy a menudo en la supuesta incorrección política y hasta en el humor. Me llama mucho la atención las caricaturas y los mensajes explícitamente racistas o machistas que usa la revista ‘Charlie Hebdo’, que no es de extrema derecha, pero refuerza sus mensajes y estereotipos.

El tema es muy complejo. Es muy difícil criticarlos porque han sido víctimas de atentados horribles. Si los criticas te pueden acusar de estar en contra de la libertad de expresión y al lado de los terroristas… Pero también debemos poder señalar los sesgos y límites de cualquier medio de comunicación, eso forma parte del debate público democrático. Además, hay límites legales: en Francia, por ejemplo, Valeurs Actuelles ha sido condenada por incitación al odio racial debido a caricaturas. No todo está permitido.

¿Cuál es la posición y la relación de Reagrupamiento Nacional respecto a Vladímir Putin y el papel de Rusia en la internacional reaccionaria?

Su relación con Rusia ha sido históricamente ambivalente. El partido contrajo en 2014 un préstamo de 9,4 millones de euros con un banco ruso [First Czech-Russian Bank], en un momento en el que los bancos franceses se negaban a darle créditos. Este préstamo, que fue objeto de polémica durante años, fue finalmente reembolsado en 2023. En el plano político, Marine Le Pen mostró durante mucho tiempo una cierta simpatía hacia Putin, al que presentaba como defensor de la soberanía nacional y de los valores tradicionales. Desde la invasión de Ucrania, el RN ha condenado oficialmente la guerra, aunque mantiene una posición prudente: critica algunas sanciones consideradas «contraproducentes» y sigue presentándose como una fuerza «soberanista», ni prorrusa ni alineada con Washington. Marine se reunió con Putin en el Kremlin en 2017, en una imagen altamente simbólica.

Trump ha declarado la guerra a los movimientos sociales, usando un fantasma llamado «Antifa» como si fuese una organización terrorista. Sus seguidores han iniciado una cacería contra todos los sospechosos de formar parte de esa organización inexistente, y han conseguido incluso que un profesor universitario de Nueva Jersey, Mark Bray, haya tenido que salir del país tras ser amenazado porque hace 10 años publicó un libro titulado Antifa.

Esto es un regalo para la lucidez: deberíamos recordar que cuando movimientos políticos empiezan a designar como terroristas a intelectuales, periodistas, activistas, ese es un camino que conduce hacia la dictadura. Es la estrategia que utiliza Putin, son exactamente las mismas palabras que ha utilizado contra todos sus oponentes para justificar su política de represión, los asesinatos de opositores, y aun para justificar la guerra. Es una señal de alerta bastante clara, y no necesitamos tener una cultura política inmensa para ver lo que está pasando. Cuando empiezan a decir, sobre la base de nada, sin ninguna prueba, que los intelectuales son terroristas, entonces surge la pregunta: ¿qué hacemos con los terroristas? Pues los encarcelamos por el bien de la seguridad nacional. Esto debería ser un escándalo total.

¿Qué es para ti el antifascismo?

Mi proyecto como periodista es hablar a un público lo más amplio posible. Incluyo, por supuesto, a personas despolitizadas, a personas de derecha, conservadoras. Podemos tener ideas muy opuestas, pero en Europa, después de la Segunda Guerra Mundial, nos dimos un consenso colectivo: el de que la oposición a la democracia es el fascismo. Para mí, querer vivir en una democracia ya es ser antifascista. No podemos permitir que digan que los antifascistas son terroristas. El antifascismo, más allá de ciertos movimientos políticos, del activismo, merece una definición amplia que incluya a todas estas personas que no quieren vivir en una dictadura. Por eso hablo tanto de información verificada, de lucidez, de capacidad colectiva para reconocer las cosas, de utilizar bien las palabras, de definir con precisión, porque tenemos que entender quién presenta el riesgo más alto de fascismo. Hay que generar interés por todo esto, porque luego será demasiado tarde, luego será mucho más complicado resistir. De eso trata mi libro. Las democracias están enfrentando muchos problemas por sus derivas autoritarias, pero todavía estamos en democracia. El fascismo todavía no es percibido como un peligro por la mayor parte de la gente, pero hay minorías que ya lo están sufriendo y entienden perfectamente lo que significa. Por eso hay que armar una resistencia, pacífica pero con herramientas sólidas, contra las ideas fascistas. Mi objetivo no es edulcorar la definición del antifascismo, sino mostrar que defender la democracia es algo que concierne al mayor número posible de personas. Mañana cualquiera podría ser calificado de «terrorista» simplemente por oponerse a una deriva autoritaria. No sé qué pasará en 2027 en Francia o en España, si tendremos a la extrema derecha en el poder, trabajando para instalar su opresión. Porque sabemos cuando llega al poder, pero nunca sabemos cuando lo deja. Y pienso que no queremos enfrentarnos a este peligro democrático.

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El neoimperialismo de Donald Trump

17 Noviembre 2025 at 15:01
Por: La Marea

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«No se va a atrever a hacer todo lo que dice», replicaban los críticos de Donald Trump tras su primera victoria en el ya lejano 2016. Por aquel entonces aún existía la impresión de que había reglas en política y un cierto pudor a la hora de romperlas. Pero nada de eso existe ya. Su segunda legislatura ha puesto el mundo patas arriba, inaugurando una era de megalomanía, dolor, miedo, odio, destrucción, irracionalidad, mentira y zafiedad como no se había visto en la historia contemporánea. Se cumple un año desde que ganó las elecciones y hemos dedicado el dossier de La Marea 109 al hombre que está dinamitando el orden mundial y, en el ámbito interno, la propia democracia estadounidense.

LaMarea109 : El mundo según Trump

Patricia Simón analiza su perfil internacional, un escenario en el que ha impuesto un nuevo neoimperialismo basado en la amenaza, el chantaje y la fuerza bruta. Desde Groenladia hasta Ucrania y desde Irán a Venezuela, Trump ha hecho añicos cualquier consenso diplomático. Su grosera deriva alcanzó la culminación en su discurso en el parlamento israelí, «donde llamó “acuerdo de paz” a lo que no era más que una tregua dirigida a consolidar la ocupación de los territorios palestinos y a garantizar la impunidad de Israel por sus crímenes, incluido el genocidio» de Gaza, escribe Simón.

LaMarea109 : El mundo según Trump

Sebatiaan Faber, por su parte, pone el foco en el deterioro democrático dentro mismo de Estados Unidos haciendo un inventario de los daños ocasionados después de estar sólo 10 meses en la Casa Blanca. Las personas que rodean al presidente están protagonizando una verdadera revolución reaccionaria. El programa político de la actual administración «se nutre de tres de las principales corrientes ideológicas presentes en el movimiento MAGA: la veta apocalíptica propia de un fundamentalismo protestante; la veta utópica de los ejecutivos de Silicon Valley que se imaginan un futuro poshumano y posterrenal; y la veta sádica y supremacista, propiamente fascista, en la que predomina el resentimiento hacia las élites “globalistas” (léase marxistas y judías) supuestamente empeñadas en movilizar a las poblaciones de color para destruir y sustituir a la civilización blanca».

El dossier se completa con un reportaje de Ekaitz Cancela sobre el desembarco de los grandes magnates de software militar en el Despacho Oval (y de rebote en los gobiernos europeos, con lo que eso significa de fragilidad y dependencia por parte de los poderes públicos) y con una llamada al optimismo: la victoria de Mamdani en Nueva York y sus planes para ofrecer alimentos más baratos en una de las ciudades más caras del mundo, un reportaje de Marco Dalla Stella.


Mucho más en La Marea 109

Además del dossier dedicado a Trump, viajamos a Francia, donde María D. Valderrama retrata la crisis social e institucional que vive el país. Y como complemento, Miquel Ramos entrevista a Salomé Saqué, periodista y politóloga francesa que acaba de publicar Resistir, una llamada de alerta para parar a la extrema derecha antes de que sea demasiado tarde.

LaMarea109 : El mundo según Trump

Por otra parte, Marta Saiz y Julia Molins realizan un reportaje de investigación sobre la situación de los llamados «centros de reducción de daños», lugares que ofrecen refugio, protección y seguridad a los drogodependientes.

LaMarea109 : El mundo según Trump

Antonio Avendaño ofrece un afilado análisis sobre la crisis de las mamografías en Andalucía y las consecuencias que podría tener para el gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla. Olivia Carballar, en plena efervescencia de actos en conmemoración por la muerte de Franco, pone el foco en todos esos pequeños actos minoritarios, casi anónimos, que se suceden desde hace décadas reivindicando la memoria democrática. Guillem Pujol escribe sobre un capítulo poco conocido: la relación de CiU con el sionismo, un fenómeno que sigue fascinando a buena parte del nacionalismo neoconvergente. Pablo Izquierdo reporta desde Indonesia la avalancha de plásticos que están asfixiando el archipiélago y la labor de los activistas por revertir esta situación. Andrés Actis, por su parte, categoriza uno a uno a los responsables de la acción (y la inacción) climática, desde gobiernos a empresas privadas, pasando por la sociedad civil.

Además, Azahara Palomeque entrevista al escritor Isaac Rosa, que acaba de publicar Las buenas noches, una novela sobre un problema muy extendido: el mal dormir.

LaMarea109 : El mundo según Trump

Un Periscopio muy especial

Esta vez, el suplemento cultural de La Marea es una suerte de continuación de nuestro anterior número, dedicado al Sáhara Occidental. La portada es obra de la ilustradora Valle Camacho, que realiza un exquisito trabajo de caligrafía árabe con la palabra «libertad». Igual que en otras naciones despojadas de su tierra, como Palestina, la cultura es para el pueblo saharaui un elemento fundamental de identidad, memoria y construcción. Precisamente por eso, la ocupación marroquí hace grandes esfuerzos por borrarla o apropiársela.

LaMarea109 : El mundo según Trump

Estas páginas recorren diferentes manifestaciones artísticas y culturales del pueblo saharaui, desde el cine a la gastronomía, pasando por una de sus mayores señas de identidad: la poesía. «La cultura salvará la causa saharaui», dijo el poeta Bahia Mahmud Awah en la presentación de La Marea 108 y de este Periscopio, que tuvo lugar en la librería Balquis de Madrid.

La Marea 109
La cantante Suilma Aali, el poeta Bahia Mahmud Awah y la periodista Ngone Ndiaye durante el acto de presentación de los contenidos dedicados al Sáhara Occidental en La Marea. JACINTO ANDREU

Aquel encuentro formó parte de las actividades del FiSahara, el festival internacional de cine del Sáhara, que esos días se desarrollaba en la capital. Moderado por Laura Casielles, contó con la participación de Mohamed Mesaoud Abdi, Ngone Ndiaye, Farah Dih, José Bautista, David Bollero y el propio Awah. El cierre lo puso la voz de la cantante Suilma Aali.

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Punk, máscaras y cajas de ritmos

28 Junio 2021 at 16:53

En este episodio de Colmenas Tapizadas nos quedamos en Francia para trazar una historia de punk, máscaras y cajas de ritmos, que centraremos en un grupo emblema: los Berurier Noir. Han sonado: Berurier Noir «La mort au choix» Warum Joe «Music Box» Guernica «Une petit fille» Berurier Noir «Macadam Massacre» Ludwig Von 88 «Sur la […]

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150 aniversario de La comuna de parís

31 Marzo 2021 at 20:00

Con motivo del 150 aniversario de la comuna de París, hablamos con nuestro querido compañero Jeremie, con el que comentaremos lo que ocurrió, lo que hoy queda y otros detalles de aquel histórico acontecimiento.

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Actualización sobre Francia, Aniversarios y Transición

17 Diciembre 2018 at 18:10

Hoy nos volvemos a trasladar al norte de los pirineos para actualizarnos sobre las protestas de los denominados «chalecos amarillos» Jérémie nos hablará sobre cómo evolucionan las cosas por Francia en el presente y de cara a un futuro. También hablaremos con Paz, una integrante de Compañerxs en Lucha que cumplen años y están preparando […]

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FRANCIA: EMMANUEL MACRON, EL NIÑO DIOS

29 Diciembre 2017 at 11:30

Como siempre, Lucha Libre cierra el año con nuestro compañero Jeremie (Solidaires – Alternative Libertaire), llegando desde la muy libre, igualitaria, fraterna e imperial vecina, Francia, para hablar de E. Macron, el niño dios liberal, junto a nuestro ya conocido colaborador: el Padre Nando, ministro de la divina providencia. En Radio Topo (101.8fm Zaragoza).

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De reformas laborales, huelgas y transportes urbanos

29 Septiembre 2017 at 12:26

En el programa de hoy viajaremos a Francia. Hablamos con Jérémie, compañero del sindicato Solidaires, que nos hablará de las movilizaciones que se están dando por esos lares a raiz de la nueva reforma laboral impulsada por Macron. También hablaremos con Javier Anadón, presidente del comité de empresa de Avanza Zaragoza, que nos contará cómo […]

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Huelga en Francia y opacidad en la gestión público-privada del CASAR

3 Junio 2016 at 16:51

Tras más de dos meses de protestas por la imposición de la reforma laboral en Francia, se extienden las huelgas en transportes y sectores estratégicos. El desabastecimiento, el colapso en las redes de transporte y los enfrentamientos entre manifestantes y policía, conforma el escenario deseado por el gobierno francés para recibir la celebración de la […]

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Sectas victorianas, secuestros y… franceses | Sororitrap Podcast Antisystem 3×01

30 Octubre 2024 at 12:52

¡Vuelve Sororitrap! Y es que este curso hay algunas novedades. Nos hace mucha ilusión anunciar que a partir de ahora nos vais a poder oír en ¡RADIO TOPO! Vivan las radios libre y viva la cultura libre. Pero en esencia eso es lo único que cambia porque nosotras volvemos a nuestros temas. ¿Cuántos atracos a […]

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Claudio Lavazza ya es libre

8 Septiembre 2024 at 12:13
Es uno de los presos anarquistas que ha permanecido más años secuestrado por los estados español y francés Nos informan que el compañero Claudio Lavazza ha sido liberado de su secuestro en Mont de Marsant (Francia). Lavazza es uno de … Sigue leyendo

Flo, liberado por motivos médicos

Fue trasladado a un hospital civil cerca de París el pasado jueves 7 de abril y liberado oficialmente por motivos médicos. Los médicos que lo trataban pidieron ese traslado. A regañadientes, el juez aceptó, pero dictó medidas cautelares muy estrictas. … Sigue leyendo

Libertad para Flo, preso anarquista en huelga de hambre

En diciembre de 2020, la policía francesa anunció una operación antiterrorista que se tradujo por varios registros y detenciones en Toulouse, Rennes, París y en el Perigord. A lxs encausadxs se les acusaba de planear ataques a policías, a pesar … Sigue leyendo
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