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BAÑO DE ORALIDAD (t4ep.10) CRIMENES DEL ESTADO ESPAÑOL EN DEMOCRACIA 6

31 Julio 2026 at 23:58
Vamos con el 6º episodio de CRIMENES DEL ESTADO ESPAÑOL EN DEMOCRACIA, una producción de Regeneración Libertaria: LA TRAGEDIA DEL TARAJAL. «Madrugada del 6 de febrero del 2014, alrededor de 250 personas sortean a la policía marroquí en Castillejos, población… Leer más

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Alberto Castrillo-Ferrer (Manhattan Fest): “Se infantiliza e hiperprotege al público rural”

18 Julio 2026 at 10:15
Por: Ana Veiga

Una isla cultural en mitad de la Hoya de Huesca. Eso es lo que ha tratado de construir el actor, director teatral y dramaturgo Alberto Castrillo-Ferrer con el festival de teatro Manhattan Fest en Murillo de Gállego. Una localidad zaragozana de poco más de un centenar de habitantes donde se enraíza su historia familiar, y a donde ha decidido volver tras desarrollar su carrera profesional en diversas ciudades, estudiar en l’École International de Mimodrame Marcel Marceau (París) y en la RESAD de Madrid, y recibir el Premio MAX al Mejor Espectáculo de Teatro Musical, entre otros galardones. “Es mi casa”, dice despacio, con una calma contagiosa. Por eso, es justo ahí donde ha decidido construir también un proyecto de vida que le permita desarrollar su profesión y llevar el teatro a una población a la que, hasta hace seis años, le resultaba algo ajeno.  

¿Cómo nace la idea de crear un festival como el Manhattan Fest en 2020, en plena época de pandemia?

La idea es más antigua porque esta es la casa de mi familia, y Murillo de Gállego es el pueblo al que iba de niño, donde después trabajé como guía de montaña antes de irme a estudiar fuera. Es un lugar que para mí… es mi lugar, mi punto de referencia. Después me fui a estudiar a Francia, a Madrid, hice mi vida y me fui dando cuenta de que en las ciudades es muy difícil ensayar. En Francia estuve en residencias de amigos que tenían granjas donde trabajaban y vivían, y esa idea me rondaba siempre la cabeza. Tener un sitio que fuera casa y trabajo, y pensé en unir esta idea a un festival.

También es un pueblo donde ya hay público natural en verano, porque hay turismo de deportes y escalada, además de los propios vecinos del pueblo y comarca. La casualidad quiso que lo hablara con Víctor López Carvajal, antiguo director del Teatro Principal de Zaragoza y entonces productor de mis espectáculos, uno o dos días antes de que nos confinaran. Aun así quisimos continuar e hicimos un primer año con las restricciones propias de pandemia pero que, dentro de esa situación, tuvo muy buena acogida. Recuerdo que yo iba llamando casi casa por casa contándoles cuáles eran sus asientos; también en los grupos de Whatsapp del pueblo. Fue un esfuerzo muy bonito que creo que todo el mundo agradeció. El mundo del teatro para esos momentos tan duros. Luego, lamentablemente, mucha gente se olvida de ti.

¿Y cómo ha evolucionado desde los inicios hasta hoy, seis años después?

En 2021 lo celebramos con mejores condiciones aunque todavía con restricciones; en 2022 ya completamente bien. Y en 2023 recibimos ayudas y fue cuando el festival cogió mucho vuelo, pero también es verdad que cada año había pérdidas que asumía y asumo yo. El año pasado decidimos dejar de lado la música, el cine y otras actividades culturales que incluíamos en la programación, y centrarnos exclusivamente en el teatro porque es lo que dominamos. También porque casi no hay festivales de teatro como lo entendemos, ese que te emociona, que te llega, que tiene otro ritmo… Ese teatro es una especie que, quizá no está en extinción, pero desde luego es una especie a proteger.

¿Qué perfil de público tiene? 

El otro día tuvimos un lleno de 100 personas, pero solo un 40% eran del pueblo. Hay un grupo muy fijo de autóctonos que nos apoyan. Pero sobre todo empieza a moverse en la comarca (Huesca, Zaragoza) y luego gente que viene de fuera.

¿Qué cree que busca la gente en este festival? 

Depende del público. Tenemos a gente fija del pueblo que siempre vienen como, por ejemplo, una pareja con hijos. Ellos vienen a todo porque lo que buscan es una cultura a la que generalmente no tienen acceso fácil. Por otro lado, los veraneantes que a lo mejor viven en Barcelona, Zaragoza, Huesca… buscan la experiencia. Pues nos vamos a este pueblo, hacemos un rafting por la mañana, nos alojamos en un albergue rural y, por la tarde, acudimos al festival que además está en un anfiteatro al aire libre, con un panorama impresionante, con la torre, con la iglesia al fondo, con las estrellas. Aunque decía Federico Luppi que al cine entras y al teatro vas. El teatro implica una decisión previa: lo miras antes, te informas, lo has reservado o has estudiado un poco de qué va la cosa. Creo que quien asiste es porque ha decidido que lo hará, no solo porque se lo encuentre.

Manhattan Fest. Don Chisciotte. Sala Gato Negro en Murillo de Gállego (Huesca). Marta Marco ©.

Con la programación, ¿busca descubrir nombres nuevos o traer a grandes artistas reconocidos?

Aspiro a traer obras que puedan despertar emociones, desde la risa, el dolor, el asombro… Eso es el teatro. Quiero que la gente descubra que hay otro tipo de teatro que no es el de los famosos y que no es el de los musicales. En la programación, que preparo con Blanca Carvajal, estamos trayendo a todo tipo de compañías: pequeñas, algunas con gran solera y arraigo, y otras que empiezan a hacer muy poquito, pero que lo suyo es de calidad. Y con algunas hago intercambios de funciones, como con Teatro de Ábrego; ellos hacen su función aquí y yo voy a Ábrego. Estoy defendiendo la pequeña compañía, esas que encima del escenario son príncipes y luego tienen que cargar y descargar su propia furgoneta. También eso es bonito.

El Manhattan Fest celebra este año su séptima edición. ¿Considera que se ha convertido en un festival de referencia o de culto?

Si el año que viene no lo hago, nadie va a venir a preguntarme por él. Bueno, quizá algunos. No sé si puedo decir que el festival está consolidado pero creo que sí está respetado como festival de calidad. Es muy difícil consolidar nada porque vas a concurrencia competitiva todos los años, y que te den subvenciones, a veces, parece que depende de que estén de acuerdo contigo. Yo, por ejemplo, me siento vetado por el Ayuntamiento de Zaragoza; no me dan ayudas ni me programan en la ciudad, y creo que es porque tengo una columna en la SER donde escribo mi opinión. En la cultura dependemos de los políticos de turno… ¿Qué me gustaría que fuera el Manhattan Fest? Mi referente es la Royal Shakespeare Company y su teatro en Stratford-upon-Avon, pero claro, es el pueblecito de Shakespeare, el mejor dramaturgo del mundo. Y está muy apoyado de forma pública y privada.

¿El Manhattan Fest recibe apoyos?

Aún no han resuelto algunas subvenciones y este año todavía no sé si voy a poder cubrir gastos o voy a perder dinero otra vez, como casi todos los años. En las últimas ediciones, hemos recibido ayudas del Gobierno de Aragón, la Diputación Provincial de Zaragoza, de la Comarca, de la Fundación Caja Rural… Pero nunca sabes si te lo van a dar o no y así es muy difícil hacer un proyecto a largo plazo. El Ayuntamiento de Murillo de Gállego, por ejemplo, nos ayudaba y ya no. Llegará el día en que me canse de arriesgar y de estar con el corazón en un puño todo el verano. Es una pena que las ayudas no puedan plantearse para sostener proyectos a medio plazo porque se harían cosas mucho mejores.

Comenta que no es un proyecto rentable económicamente hablando. ¿Cuál es entonces su objetivo con el festival?

Yo soy muy ambicioso precisamente porque no es dinero lo que quiero. La gente con ese dinero lo que quiere es gastar el dinero en ser querido, en amistades, en generar momentos felices y de plenitud… Yo intento evitarme ese paso intermedio del dinero y lo que quiero es ser querido, ser reconocido por la profesión, por los amigos, traer a gente que disfrute de esta casa. Tengo una ambición de felicidad. Luego, bajándolo a tierra, el Manhattan Fest me aporta visibilidad, reconocimiento, experiencia, currículum y luego que aprendo mucho de otras compañías. Me ha empujado a crear esta casa de ensayos en la que, probablemente, en agosto ensayemos una obra, o recibamos a otras compañías en invierno. El hacer siempre te devuelve cosas. Hay que apartar un poco la vista de que lo más importante es ganar dinero, porque es falso, de verdad. A veces hay que parar y mirar alrededor. En la pandemia lo vimos; y cuando la gente tiene tiempo de pensar, lo dice, lo nota. Este festival me da eso, ese momento de espiritualidad, de paz e incluso contra estos gigantes económicos. A pequeña escala, claro, como un mini Quijote (risas).

¿Cómo se recibe esto de que venga gente de fuera? 

No estamos muy acostumbrados. Pero, a veces, pasa como en Estados Unidos, que los que más protestan no son de allí y sus padres llegaron en los años 80. Aquí pasa también. Y es como ‘oye, perdona, en este pueblo te acogieron y no pasó nada’. De todas formas, es un pueblo que ha tenido siempre una carretera, por lo que siempre ha estado acostumbrado a recibir viajeros, también por el tema del turismo de aventura. En mi caso, yo soy del pueblo desde hace muchas generaciones –he encontrado un documento del año 1.000–. Y en los pueblos, que conozcan a tu familia es importante. Tú pagas lo que han hecho tus antepasados, y yo he notado mucho respeto, por ser parte de una familia muy normal, modesta pero recta. También por traer teatro, que parece que le da una categoría al pueblo y es una actividad cultural bien vista. Otra cosa es que no vengan al teatro (risas) pero yo sé que fuera se presume. 

Manhattan Fest. Don Chisciotte. Sala Gato Negro en Murillo de Gállego. Marta Marco ©.
Manhattan Fest. Don Chisciotte. Sala Gato Negro en Murillo de Gállego. Marta Marco ©.

Por cierto, ¿por qué el nombre de ‘Manhattan Fest’?

Quería un festival que no fuera lo que ya hacen otros, y hacen muy bien. No quería una orquesta local y a Leticia Sabater, ni siquiera a famosetes que hacen sus pinitos. Entonces pensé en un nombre que nos llevara a pensar en todo lo contrario a un pueblo, y que pueda ofrecer espectáculos que se puedan ver en cualquier sitio del mundo, en París, en Madrid o en Nueva Orleans. Y me vino a la cabeza Manhattan. Al buscar el nombre, vi que significa isla entre colinas. Y digo pues es lo que tenemos: una isla cultural entre los promontorios de Los Mallos de Riglos.

Hablar de ‘isla cultural’ me lleva a pensar en un espacio aislado y al concepto de La España Vaciada. ¿Puede ser la cultura una herramienta contra la despoblación?

Esa es una pequeña lucha que tengo. Existen unas ayudas que vienen de vertebración del territorio, y las dan para programaciones culturales en invierno pero no permiten que haya venta de entradas. Y no las he pedido porque creo que te impide educar a la gente, y contarles que el teatro es trabajo y cuesta un dinero, como puede costar cualquier otra actividad. Entonces si en invierno organizo algo gratis, ¿luego cómo les voy a decir que el teatro se paga? Además, creo que es una visión paternalista de la gente del rural, como de pobrecitos, con la idea de organizarles algo, lo que sea, y limpiar la conciencia. No, señor; no traigan cualquier cosa, ofrezcan algo bueno, de calidad. A los políticos se les llena la boca con lo de luchar contra la despoblación, pero creo que merece mucha reflexión porque se está pensando desde los despachos. No se dan cuenta de que, muchas veces, se infantiliza o hiperprotege al público rural. Llévales algo bueno, que puedan ver en cualquier gran ciudad, y que paguen como todo el mundo.

Como ayudante de dirección junto a Javier Fesser, han creado el corto‘Más suerte que Zelenski’, donde imaginan un futuro mejor –con una portada de La Marea– que precisamente vuelve un poco a las costumbres típicas de los pueblos, de botijo y vida analógica. 

Sí, pensé “hay sacar a La Marea porque es la que va a aguantar en el futuro” (risas). Yo principalmente soy freelance, quiero decir, soy actor, director y, de vez en cuando, hago alguna adaptación, dramaturgia o, en este caso, le eché una mano a Javier (Fesser), que tuvo la generosidad de ponerme de ayudante de dirección. Con el corto, que hicimos por una propuesta de Greenpeace, quisimos darle una vuelta a las distopías. Pensamos: ¿y si tanta distopía pesimista está dando pie a que efectivamente suceda? Por eso, lo llevamos a una idea de un futuro mejor, una utopía bonita. ¿Y cómo? Pues imaginando que la naturaleza se carga a los cuatro hijos de puta que todos tenemos en la cabeza. Ahora, habrá que currárselo por si acaso la naturaleza no nos ayuda (risas) y pensar que, quizá, el mejor futuro es donde volvemos a usar el botijo, dejamos las prisas y paramos de comprar todo desde casa para hablar con la tendera. Ojalá ese futuro llegue a cumplirse.

Actualización 27/07/2026

La entrada Alberto Castrillo-Ferrer (Manhattan Fest): “Se infantiliza e hiperprotege al público rural” se publicó primero en lamarea.com.

Alberto Castrillo-Ferrer (Manhattan Fest): “Se infantiliza e hiperprotege al público rural”

18 Julio 2026 at 07:00
Por: Ana Veiga

Una isla cultural en mitad de la Hoya de Huesca. Eso es lo que ha tratado de construir el actor, director teatral y dramaturgo Alberto Castrillo-Ferrer con el festival de teatro Manhattan Fest en Murillo de Gállego. Una localidad zaragozana de poco más de un centenar de habitantes donde se enraíza su historia familiar, y a donde ha decidido volver tras desarrollar su carrera profesional en diversas ciudades, estudiar en l’École International de Mimodrame Marcel Marceau (París) y en la RESAD de Madrid, y recibir el Premio MAX al Mejor Espectáculo de Teatro Musical, entre otros galardones. “Es mi casa”, dice despacio, con una calma contagiosa. Por eso, es justo ahí donde ha decidido construir también un proyecto de vida que le permita desarrollar su profesión y llevar el teatro a una población a la que, hasta hace seis años, le resultaba algo ajeno.  

¿Cómo nace la idea de crear un festival como el Manhattan Fest en 2020, en plena época de pandemia?

La idea es más antigua porque esta es la casa de mi familia, y Murillo de Gállego es el pueblo al que iba de niño, donde después trabajé como guía de montaña antes de irme a estudiar fuera. Es un lugar que para mí… es mi lugar, mi punto de referencia. Después me fui a estudiar a Francia, a Madrid, hice mi vida y me fui dando cuenta de que en las ciudades es muy difícil ensayar. En Francia estuve en residencias de amigos que tenían granjas donde trabajaban y vivían, y esa idea me rondaba siempre la cabeza. Tener un sitio que fuera casa y trabajo, y pensé en unir esta idea a un festival.

También es un pueblo donde ya hay público natural en verano, porque hay turismo de deportes y escalada, además de los propios vecinos del pueblo y comarca. La casualidad quiso que lo hablara con Víctor López Carvajal, antiguo director del Teatro Principal de Zaragoza y entonces productor de mis espectáculos, uno o dos días antes de que nos confinaran. Aun así quisimos continuar e hicimos un primer año con las restricciones propias de pandemia pero que, dentro de esa situación, tuvo muy buena acogida. Recuerdo que yo iba llamando casi casa por casa contándoles cuáles eran sus asientos; también en los grupos de Whatsapp del pueblo. Fue un esfuerzo muy bonito que creo que todo el mundo agradeció. El mundo del teatro para esos momentos tan duros. Luego, lamentablemente, mucha gente se olvida de ti.

¿Y cómo ha evolucionado desde los inicios hasta hoy, seis años después?

En 2021 lo celebramos con mejores condiciones aunque todavía con restricciones; en 2022 ya completamente bien. Y en 2023 recibimos ayudas y fue cuando el festival cogió mucho vuelo, pero también es verdad que cada año había pérdidas que asumía y asumo yo. El año pasado decidimos dejar de lado la música, el cine y otras actividades culturales que incluíamos en la programación, y centrarnos exclusivamente en el teatro porque es lo que dominamos. También porque casi no hay festivales de teatro como lo entendemos, ese que te emociona, que te llega, que tiene otro ritmo… Ese teatro es una especie que, quizá no está en extinción, pero desde luego es una especie a proteger.

¿Qué perfil de público tiene? 

El otro día tuvimos un lleno de 100 personas, pero solo un 40% eran del pueblo. Hay un grupo muy fijo de autóctonos que nos apoyan. Pero sobre todo empieza a moverse en la comarca (Huesca, Zaragoza) y luego gente que viene de fuera.

¿Qué cree que busca la gente en este festival? 

Depende del público. Tenemos a gente fija del pueblo que siempre vienen como, por ejemplo, una pareja con hijos. Ellos vienen a todo porque lo que buscan es una cultura a la que generalmente no tienen acceso fácil. Por otro lado, los veraneantes que a lo mejor viven en Barcelona, Zaragoza, Huesca… buscan la experiencia. Pues nos vamos a este pueblo, hacemos un rafting por la mañana, nos alojamos en un albergue rural y, por la tarde, acudimos al festival que además está en un anfiteatro al aire libre, con un panorama impresionante, con la torre, con la iglesia al fondo, con las estrellas. Aunque decía Federico Luppi que al cine entras y al teatro vas. El teatro implica una decisión previa: lo miras antes, te informas, lo has reservado o has estudiado un poco de qué va la cosa. Creo que quien asiste es porque ha decidido que lo hará, no solo porque se lo encuentre.

Manhattan Fest. Don Chisciotte. Sala Gato Negro en Murillo de Gállego (Huesca). Marta Marco ©.

Con la programación, ¿busca descubrir nombres nuevos o traer a grandes artistas reconocidos?

Aspiro a traer obras que puedan despertar emociones, desde la risa, el dolor, el asombro… Eso es el teatro. Quiero que la gente descubra que hay otro tipo de teatro que no es el de los famosos y que no es el de los musicales. En la programación, que preparo con Blanca Carvajal, estamos trayendo a todo tipo de compañías: pequeñas, algunas con gran solera y arraigo, y otras que empiezan a hacer muy poquito, pero que lo suyo es de calidad. Y con algunas hago intercambios de funciones, como con Teatro de Ábrego; ellos hacen su función aquí y yo voy a Ábrego. Estoy defendiendo la pequeña compañía, esas que encima del escenario son príncipes y luego tienen que cargar y descargar su propia furgoneta. También eso es bonito.

El Manhattan Fest celebra este año su séptima edición. ¿Considera que se ha convertido en un festival de referencia o de culto?

Si el año que viene no lo hago, nadie va a venir a preguntarme por él. Bueno, quizá algunos. No sé si puedo decir que el festival está consolidado pero creo que sí está respetado como festival de calidad. Es muy difícil consolidar nada porque vas a concurrencia competitiva todos los años, y que te den subvenciones, a veces, parece que depende de que estén de acuerdo contigo. Yo, por ejemplo, me siento vetado por el Ayuntamiento de Zaragoza; no me dan ayudas ni me programan en la ciudad, y creo que es porque tengo una columna en la SER donde escribo mi opinión. En la cultura dependemos de los políticos de turno… ¿Qué me gustaría que fuera el Manhattan Fest? Mi referente es la Royal Shakespeare Company y su teatro en Stratford-upon-Avon, pero claro, es el pueblecito de Shakespeare, el mejor dramaturgo del mundo. Y está muy apoyado de forma pública y privada.

¿El Manhattan Fest recibe apoyos?

Aún no han resuelto algunas subvenciones y este año todavía no sé si voy a poder cubrir gastos o voy a perder dinero otra vez, como casi todos los años. En las últimas ediciones, hemos recibido ayudas del Gobierno de Aragón, la Diputación Provincial de Zaragoza, de la Comarca, de la Fundación Caja Rural… Pero nunca sabes si te lo van a dar o no y así es muy difícil hacer un proyecto a largo plazo. El Ayuntamiento de Murillo de Gállego, por ejemplo, nos ayudaba y ya no. Llegará el día en que me canse de arriesgar y de estar con el corazón en un puño todo el verano. Es una pena que las ayudas no puedan plantearse para sostener proyectos a medio plazo porque se harían cosas mucho mejores.

Comenta que no es un proyecto rentable económicamente hablando. ¿Cuál es entonces su objetivo con el festival?

Yo soy muy ambicioso precisamente porque no es dinero lo que quiero. La gente con ese dinero lo que quiere es gastar el dinero en ser querido, en amistades, en generar momentos felices y de plenitud… Yo intento evitarme ese paso intermedio del dinero y lo que quiero es ser querido, ser reconocido por la profesión, por los amigos, traer a gente que disfrute de esta casa. Tengo una ambición de felicidad. Luego, bajándolo a tierra, el Manhattan Fest me aporta visibilidad, reconocimiento, experiencia, currículum y luego que aprendo mucho de otras compañías. Me ha empujado a crear esta casa de ensayos en la que, probablemente, en agosto ensayemos una obra, o recibamos a otras compañías en invierno. El hacer siempre te devuelve cosas. Hay que apartar un poco la vista de que lo más importante es ganar dinero, porque es falso, de verdad. A veces hay que parar y mirar alrededor. En la pandemia lo vimos; y cuando la gente tiene tiempo de pensar, lo dice, lo nota. Este festival me da eso, ese momento de espiritualidad, de paz e incluso contra estos gigantes económicos. A pequeña escala, claro, como un mini Quijote (risas).

¿Cómo se recibe esto de que venga gente de fuera? 

No estamos muy acostumbrados. Pero, a veces, pasa como en Estados Unidos, que los que más protestan no son de allí y sus padres llegaron en los años 80. Aquí pasa también. Y es como ‘oye, perdona, en este pueblo te acogieron y no pasó nada’. De todas formas, es un pueblo que ha tenido siempre una carretera, por lo que siempre ha estado acostumbrado a recibir viajeros, también por el tema del turismo de aventura. En mi caso, yo soy del pueblo desde hace muchas generaciones –he encontrado un documento del año 1.000–. Y en los pueblos, que conozcan a tu familia es importante. Tú pagas lo que han hecho tus antepasados, y yo he notado mucho respeto, por ser parte de una familia muy normal, modesta pero recta. También por traer teatro, que parece que le da una categoría al pueblo y es una actividad cultural bien vista. Otra cosa es que no vengan al teatro (risas) pero yo sé que fuera se presume. 

Manhattan Fest. Don Chisciotte. Sala Gato Negro en Murillo de Gállego. Marta Marco ©.

Por cierto, ¿por qué el nombre de ‘Manhattan Fest’?

Quería un festival que no fuera lo que ya hacen otros, y hacen muy bien. No quería una orquesta local y a Leticia Sabater, ni siquiera a famosetes que hacen sus pinitos. Entonces pensé en un nombre que nos llevara a pensar en todo lo contrario a un pueblo, y que pueda ofrecer espectáculos que se puedan ver en cualquier sitio del mundo, en París, en Madrid o en Nueva Orleans. Y me vino a la cabeza Manhattan. Al buscar el nombre, vi que significa isla entre colinas. Y digo pues es lo que tenemos: una isla cultural entre los promontorios de Los Mallos de Riglos.

Hablar de ‘isla cultural’ me lleva a pensar en un espacio aislado y al concepto de La España Vaciada. ¿Puede ser la cultura una herramienta contra la despoblación?

Esa es una pequeña lucha que tengo. Existen unas ayudas que vienen de vertebración del territorio, y las dan para programaciones culturales en invierno pero no permiten que haya venta de entradas. Y no las he pedido porque creo que te impide educar a la gente, y contarles que el teatro es trabajo y cuesta un dinero, como puede costar cualquier otra actividad. Entonces si en invierno organizo algo gratis, ¿luego cómo les voy a decir que el teatro se paga? Además, creo que es una visión paternalista de la gente del rural, como de pobrecitos, con la idea de organizarles algo, lo que sea, y limpiar la conciencia. No, señor; no traigan cualquier cosa, ofrezcan algo bueno, de calidad. A los políticos se les llena la boca con lo de luchar contra la despoblación, pero creo que merece mucha reflexión porque se está pensando desde los despachos. No se dan cuenta de que, muchas veces, se infantiliza o hiperprotege al público rural. Llévales algo bueno, que puedan ver en cualquier gran ciudad, y que paguen como todo el mundo.

Como ayudante de dirección junto a Javier Fesser, han creado el corto‘Más suerte que Zelenski’, donde imaginan un futuro mejor –con una portada de La Marea– que precisamente vuelve un poco a las costumbres típicas de los pueblos, de botijo y vida analógica. 

Sí, pensé “hay sacar a La Marea porque es la que va a aguantar en el futuro” (risas). Yo principalmente soy freelance, quiero decir, soy actor, director y, de vez en cuando, hago alguna adaptación, dramaturgia o, en este caso, le eché una mano a Javier (Fesser), que tuvo la generosidad de ponerme de ayudante de dirección. Con el corto, que hicimos por una propuesta de Greenpeace, quisimos darle una vuelta a las distopías. Pensamos: ¿y si tanta distopía pesimista está dando pie a que efectivamente suceda? Por eso, lo llevamos a una idea de un futuro mejor, una utopía bonita. ¿Y cómo? Pues imaginando que la naturaleza se carga a los cuatro hijos de puta que todos tenemos en la cabeza. Ahora, habrá que currárselo por si acaso la naturaleza no nos ayuda (risas) y pensar que, quizá, el mejor futuro es donde volvemos a usar el botijo, dejamos las prisas y paramos de comprar todo desde casa para hablar con la tendera. Ojalá ese futuro llegue a cumplirse.

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Teatro infantil: La flor de la esperanza

17 Julio 2026 at 08:51

 

La flor de la esperanza

Viernes 17 de julio, 20:30 h

Parque de los Cuentos, Albacete

 


Este viernes el Parque de los Cuentos será escenario de La flor de la esperanza, de Teatro Firulete, una comedia musical infantil con títeres y música original.

Una propuesta familiar que combina teatro, música, títeres y humor en una aventura llena de fantasía.

 

Punk, máscaras y cajas de ritmos

28 Junio 2021 at 16:53

En este episodio de Colmenas Tapizadas nos quedamos en Francia para trazar una historia de punk, máscaras y cajas de ritmos, que centraremos en un grupo emblema: los Berurier Noir. Han sonado: Berurier Noir «La mort au choix» Warum Joe «Music Box» Guernica «Une petit fille» Berurier Noir «Macadam Massacre» Ludwig Von 88 «Sur la […]

La entrada Punk, máscaras y cajas de ritmos se publicó primero en Radio Topo.

The Cockettes

3 Mayo 2021 at 14:54

En el episodio número 71 de Colmenas Tapizadas viajamos, como primera parada de nuestro viaje en el tiempo, a la ciudad de San Francisco a finales de los años sesenta. Allí conoceremos a una troupe de teatro, de post hippies, que reinventaron el rollo drag, haciéndolo plenamente inclusivo y se convirtieron en precursores de manifestaciones […]

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Audiciones Fin de Curso en Casas-Ibáñez

15 Junio 2026 at 08:52

 

Audiciones Fin de Curso 2026

Lunes 15 de junio, 20:00 h.

Teatro Casas Ibáñez. Actuación de la Coral Ibañesa, Grupo de Guitarras y Grupo de Acordeón.

Martes 16 de junio. 19:00 h.

Paseo de la Cañada. Actuación del alumnado de Batería.

 


La música vuelve a ser protagonista en Casas Ibáñez con las tradicionales Audiciones de Fin de Curso de la Universidad Popular y Musicarte.

Durante dos jornadas podrán disfrutar del trabajo, la dedicación y el talento de alumnado y profesorado.

 

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Concierto de la Orquesta del Conservatorio Superior de Música de Castilla-La Mancha

13 Junio 2026 at 16:11

 

Orquesta Sinfónica CSMCLM

“Pasión, drama y hechizo”

Sábado 13 de junio, 20:00 h

Teatro Casas-Ibáñez

Entrada: libre hasta completar aforo

 


La Orquesta del Conservatorio Superior de Música de Castilla-La Mancha, dirigida por Rafa García Vidal, presenta un concierto que reúne tres grandes obras del repertorio sinfónico: la elegancia de Mozart, la intensidad de Beethoven y la fuerza evocadora de Manuel de Falla.

Un recorrido musical que transita desde la luminosidad de la Sinfonía nº 29 hasta la tensión dramática de Coriolano, culminando con la personalidad inconfundible de El amor brujo y su célebre Danza ritual del fuego.

 

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Teatro musical en Casas-Ibáñez: "Nino Bravo. Libre, El Musical"

7 Junio 2026 at 10:12

 

Nino Bravo. Libre, El Musical

Domingo 7 de junio, 20:00 h

Teatro Casas-Ibáñez

Entradas: 15€ anticipada / 18€ taquilla / 12€ infantil (5-15 años)

 


Melomans rinde homenaje a una de las grandes voces de la música española en Libre, un espectáculo de teatro musical que recorre la vida y la carrera de Nino Bravo a través de sus canciones más emblemáticas. Con su inconfundible estilo a capela, el grupo combina teatro, música y humor para revivir los momentos clave de su trayectoria y descubrir también su lado más humano y cercano.

El espectáculo propone una sorprendente revisión vocal de más de sesenta canciones, reinterpretadas con técnicas contemporáneas como bucles, secuencias y efectos en directo, demostrando el virtuosismo vocal de la formación. Un viaje divertido que conecta generaciones y mantiene vivo el legado de Nino Bravo cincuenta años después.

 

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Concierto de Suono Trío en Albacete

2 Junio 2026 at 14:30

 

Suono Trío

Martes 2 de junio, 20:00 h

Teatro Circo de Albacete

Entradas: general: 9€ /Socios: 6€ / Estudiantes (será necesario presentar documento acreditativo): 6€ / Menores de 14 años (se podrá pedir DNI): 1€ / Personas con discapacidad (será necesario acreditar la condición de discapacidad): 1€

 


Suono Trío (clarinete, violoncello y piano)  aborda en este concierto “Resonancia” algunas de las composiciones más emblemáticas para esta combinación instrumental, proponiendo un itinerario que parte de Ludwig van Beethoven y acaba en Nino Rota (autor de bandas sonoras del cine como “La dolce vita”, “Il gatopardo” o “El padrino”, entre muchas otras), pasando por Johannes Brahms y nuestro universal Manuel de Falla, a quien se homenajea en este concierto en el 150º aniversario de su nacimiento.  

 

Concierto de La Extraña Camerata

31 Mayo 2026 at 08:59

 

La Extraña Camerata

Domingo 31 de mayo, 19:00 h

Ea! Teatro, Albacete

Entradas: 15€

 


La Extraña Camerata presenta "Diez boleros de amor y una bachata desesperada".

La Extraña Camerata nació -aún sin un nombre- hacia finales de 2024 como una formación mixta que buscaba moverse entre distintos estilos musicales. Si bien fue concebida para un único concierto, sus componentes no descartaron volverse a juntar.

A mediados de 2025, Vania Cuenca propuso darle una nueva dirección al proyecto: nombres como los de Rosalía, Agustín Lara, El Kanka, Bad Bunny, Natalia Lafourcade, Rita Payés o Pau Donés no podrían tener nada que ver entre sí a no ser porque el género del bolero se hubiese cruzado en algún momento de sus carreras.

Ahí es donde cobra sentido este insólito amalgama de artistas que, a través de sonoridades latinas y jazzeras, pero vestidas de la elegancia de la cuerda frotada y el viento madera, cobran una nueva dimensión. Todo ello como soporte para la  voz de Mai Díaz y con los arreglos de Vania Cuenca y Gabo López.


Conciertos de Mayéutica en Albacete

29 Mayo 2026 at 12:39

 

Mayéutica – Homenaje a Robe

Viernes 29 de mayo, 21:00 h

Sábado 30 de mayo, 20:00 h

Ea! Teatro, Albacete

Entradas: 15€ 

 


Las canciones de Robe no son solo rock: son poesía que se canta.

Mayéutica nace de esa certeza. De la necesidad de volver a la belleza incómoda que habita en las canciones de Roberto Iniesta y Extremoduro. Agustín Lozano (guitarra y voz) y Asun Ortiz (violín, saxo y coros) se adentran en ese universo para hacerlo respirar de nuevo.

Guitarra, voz, violín y saxo abren paisajes emocionales: a veces frágiles, a veces ásperos, siempre sinceros. El resultado es un concierto cercano y profundo donde el público reconoce cada verso, pero lo escucha como si fuera la primera vez. Porque cuando se tocan desde la raíz el respeto y la pasión, las canciones de Robe siguen siendo lo que siempre fueron: poesía viva, transgresiva y necesaria.

Agustín Lozano (guitarra y voz): bajista, cantante, guitarrista, contrabajista, compositor y director de Big Band. Curtido en mil escenarios, catedrático en el Conservatorio Superior de Música de Castilla La Mancha, enseñando a improvisar a músicos de todos los instrumentos, y ganador de decenas de galardones musicales. Ha tocado y cantado liderando bandas como Hermano Lobo, Into Jazz o Juego de Tonos, y acompañado a grandes del jazz como Mike Stern, David Pastor, Antonio Serrano, Ramón Cardo o Celia Mur.

Asun Ortiz (violín, saxo y coros): formada en los Conservatorios Superiores de Castilla-La Mancha y Murcia, posee la rara habilidad de compaginar el violín y el saxo al máximo nivel instrumental. Ha actuado como solista y colaborado con diversas jóvenes orquestas nacionales, combinando su formación clásica con proyectos escénicos y formatos contemporáneos.



Concierto del Aula Composición con medios electroacústicos del CSMCLM

20 Mayo 2026 at 17:43

 

Instalaciones Sonoras – Live Electronics – Aula Composición con medios electroacústicos del CSMCLM

Miércoles 20 de mayo, apertura: 18:30 h. Concierto:19:30 h

Ea! Teatro

Entradas: general 5€ / Estudiantes CSMCLM 3€

 


Concierto organizado por el alumnado de Composición con Medios Electroacústicos y Audiovisuales del Conservatorio Superior de Música de Castilla-La Mancha, se plantea como un formato híbrido que combina piezas de concierto con instalaciones interactivas abiertas al público.

El eje conceptual del proyecto es la experiencia del sueño, entendido no sólo como fenómeno onírico, sino como una forma de percepción en la que lo real se fragmenta, se transforma y adquiere significados ambiguos, el sueño siempre nace de la experiencia vivida, de lo cotidiano que se reconfigura.

En la primera parte, las instalaciones harán que el público deje de ser únicamente espectador para convertirse en participante activo. Manipulación de materiales sonoros, intervención en discursos ajenos, activación de sistemas sensibles al movimiento o exploración de instrumentos no convencionales forman parte de una experiencia directa y física. La segunda parte del proyecto se desarrolla a través de obras de concierto, que proponen situaciones de escucha en transformación, donde sonido, imagen y espacio generan narrativas abiertas, sin un sentido único ni cerrado. La percepción se desplaza constantemente, invitando al oyente a habitar estados inestables y cambiantes.

A lo largo de todo el proyecto aparecen conceptos como la ambigüedad, el desplazamiento y la desorientación controlada: espacios que cambian, sonidos que se desubican, acciones que no tienen una interpretación única. No se busca confundir, sino ampliar la forma de percibir y relacionarse con el entorno sonoro y visual. El sueño funciona aquí también como metáfora de proyección y deseo: un estado donde la percepción no está fijada y donde es posible imaginar otras formas de experiencia artística.

 

Concierto de Antía Muíño en Albacete

15 Mayo 2026 at 00:00

 

Antía Muíño

Viernes 15 de mayo, 21:00 h

Ea! Teatro

Entradas: 12€



Antía Muíño. Revelación absoluta de la nova canción galega, su registro se mueve entre el jazz-pop, la canción alternativa de autor y la querencia de la música tradicional gallega. 


Concierto de Pandorado en Albacete

8 Mayo 2026 at 14:49

 

Pandorado

Viernes 8 de mayo, 21:00 h

Ea! Teatro

Entrada: 12€

 

Concierto de Pandorado en Albacete.

Pandorado aúna de forma ecléctica influencias de los 80s y 90s en forma de indie rock, con guiños al rock progresivo, la psicodelia y el sonido electrónico, partiendo siempre de melodías que se pueden encuadrar dentro del pop más clásico.

La banda se formó en Astorga en el verano de 2018 por Nacho Méndez, Ulpi Fernández, Pablo Rubio, Oscar Morán y Luis Miguel Maestro. 


Concierto de Fórmula V en Albacete

8 Mayo 2026 at 10:57

 

Fórmula V

Viernes 8 de mayo, 20:30 h

Teatro Circo de Albacete

Entradas: Zona A 40€ / Zona B 37€

 


Fórmula V – 55 años de éxitos.

Fórmula V es el grupo insignia que mayor número de éxitos ha creado en nuestro país. Un encuentro musical multigeneracional para todas las edades donde todos sus himnos, absolutamente todos, forman parte de nuestras vidas.

 

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