La inseguridad ha dejado de ser un problema exclusivamente policial en Perú para convertirse en uno de los principales frenos de la economía del país, según un análisis de la prensa francesa. A menos de una semana del balotaje presidencial, la criminalidad se ha consolidado como la principal preocupación de los peruanos, superando a otros temas como el empleo o la inflación, recoge el medio France 24.
Según datos oficiales, el coste económico de la criminalidad en Perú asciende a 20.000 millones de soles anuales, equivalentes a más de 5.000 millones de euros. Las familias y el sector privado asumen la mayor parte de esta carga, mientras que el Estado destina recursos limitados para mitigar las consecuencias de la inseguridad.
El sector del transporte, el más castigado
Los transportistas figuran entre los gremios más afectados por las extorsiones y otros delitos que impactan la actividad productiva. Las extorsiones a conductores de camiones y autobuses se han disparado en los últimos meses, obligando a muchas empresas a reducir rutas o a contratar escoltas privados, lo que eleva los costes operativos y reduce la competitividad.
El problema no solo afecta al transporte, sino a toda la cadena logística. La inseguridad encarece el coste de hacer negocios y desincentiva la inversión, tanto nacional como extranjera. Perú, que ha sido uno de los países con mayor crecimiento económico de la región en las últimas décadas, ve ahora cómo la criminalidad amenaza con frenar ese dinamismo, según advierten analistas.
Un desafío para el próximo gobierno
El próximo presidente peruano, que saldrá de las urnas este domingo, tendrá que hacer frente a un fenómeno que ya no es solo policial. La inseguridad se ha convertido en un lastre para la economía y en un factor de descontento social que, según diversos analistas, podría desestabilizar al nuevo Ejecutivo si no se adoptan medidas contundentes. La población exige respuestas, pero los recursos del Estado son limitados y la corrupción en las fuerzas de seguridad sigue siendo un obstáculo.
Perú mantiene estrechos vínculos comerciales con España, que es uno de los principales inversores en el país andino. Empresas españolas de sectores como infraestructuras, energía o banca tienen presencia en Perú y podrían verse afectadas por el deterioro del clima de seguridad. Sin embargo, por ahora, el impacto directo sobre las relaciones bilaterales es limitado, según fuentes diplomáticas consultadas.