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AnteayerSalida Principal

Marruecos perpetúa la ayuda social directa para evitar que los pobres rechacen empleos formales

4 Junio 2026 at 19:00

El Gobierno marroquí ha decidido mantener durante un año el sistema de ayuda social directa, inicialmente concebido como una prestación temporal, para evitar que los beneficiarios renuncien a aceptar un empleo por miedo a perder el subsidio. Así lo ha indicado el ministro delegado encargado del Presupuesto, Fouzi Lekjaa, este jueves 4 de junio, al término de una reunión del Consejo de Gobierno.

La ampliación responde a las dificultades detectadas en la implementación del programa sobre el terreno. Según Lekjaa, la transición de los beneficiarios al mercado laboral formal se ha revelado más compleja de lo previsto, y muchos de ellos optan por no formalizar un empleo por temor a quedar excluidos de la ayuda. La prórroga busca facilitar ese paso sin que el fin del subsidio actúe como un desincentivo.

Marruecos puso en marcha el sistema de ayuda social directa en el marco de la reforma del Estado del bienestar impulsada por el rey Mohamed VI. El programa, que sustituye a múltiples subsidios anteriores, pretende llegar a los hogares más vulnerables mediante transferencias monetarias condicionadas a criterios de escolarización y salud. La prolongación de la prestación se enmarca en la estrategia de contención social del Ejecutivo de Rabat, orientada a preservar la estabilidad en un contexto de inflación persistente y elevado desempleo juvenil.

La decisión del Gobierno de Marruecos llega en un momento en que el país magrebí busca equilibrar sus cuentas públicas sin generar tensiones sociales que puedan desestabilizar la región. El programa de ayuda social directa, que comenzó a aplicarse a finales de 2023, ha sido uno de los pilares de la política interior del Ejecutivo de Aziz Akhannouch. Según fuentes del Ministerio de Economía, la prórroga no implicará un aumento significativo del gasto presupuestario, ya que se reasignarán partidas de otros programas menos eficientes.

500.000 nuevos parados en Europa por la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán, según la Comisión

3 Junio 2026 at 12:56

La escalada militar de Estados Unidos e Israel contra Irán está desencadenando una crisis energética que amenaza con sumir a Europa en una ola de desempleo masivo. Según datos de la Comisión Europea recogidos por la prensa local, se prevé que al menos 500.000 nuevos desempleos se registren en el continente como consecuencia directa del conflicto y sus efectos sobre los precios de la energía.

El deterioro del mercado laboral no se limitará a la pérdida de puestos de trabajo. Los informes advierten de un aumento de la pobreza laboral, un fenómeno en el que incluso quienes mantienen su empleo ven reducido su poder adquisitivo hasta niveles críticos. La dependencia europea de las importaciones energéticas convierte al continente en uno de los principales paganos de la confrontación en Oriente Próximo.

La Comisión Europea, citada por Sputnik Mundo, señala que la crisis energética derivada de la guerra contra Irán golpea con especial dureza a las economías más industrializadas del bloque, donde el encarecimiento del gas y el petróleo ya está provocando cierres de fábricas y recortes de plantilla. Aunque el informe no especifica el período en que se materializarán estos datos, las proyecciones dibujan un panorama sombrío para el empleo en los próximos meses.

La noticia se produce en un contexto de tensión geopolítica creciente, donde la agresión militar de Estados Unidos e Israel contra Irán ha disparado los precios del crudo y del gas natural, afectando directamente a la factura energética europea. Mientras los gobiernos del continente buscan alternativas para sortear la crisis, los analistas alertan de que el impacto social podría ser mayor si el conflicto se prolonga.

La OIT advierte que la IA sin regulación aumentará la desigualdad y la precariedad laboral

2 Junio 2026 at 11:11

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha advertido este martes, desde su sede en Ginebra, de que el impacto de la inteligencia artificial en el empleo dependerá en gran medida de las políticas que adopten los gobiernos. El organismo instó a fortalecer la protección laboral ante la transformación tecnológica y defendió un modelo de IA que beneficie a los trabajadores, en lugar de desplazarlos.

El llamamiento de la OIT se produce en un momento en que el debate sobre la regulación de la IA se intensifica a nivel global, con posturas divergentes entre las grandes potencias tecnológicas y los sindicatos. La organización aboga por un enfoque centrado en el ser humano, que garantice una transición justa y evite un aumento de la desigualdad.

Políticas clave para encauzar la disrupción

El organismo subrayó que la disrupción tecnológica no es un destino inevitable, sino que puede ser moldeada mediante normativas laborales adecuadas, inversión en formación y diálogo social. La OIT señaló que la clave reside en las decisiones políticas, no en la tecnología en sí misma, y pidió una coordinación internacional para evitar una carrera hacia la desregulación.

La advertencia llega mientras la Comisión Europea avanza en su Ley de IA y otros países, como Estados Unidos y China, compiten por el liderazgo tecnológico. La OIT reivindica un papel central en esta agenda para asegurar que los derechos de los trabajadores no queden relegados frente a los intereses empresariales o geopolíticos.

En un contexto de rápida adopción de herramientas como ChatGPT, la organización recordó que, sin políticas adecuadas, la IA podría exacerbar la precariedad laboral y la concentración de riqueza. Por ello, instó a los gobiernos a priorizar la inversión en reciclaje profesional y a actualizar los sistemas de protección social para adaptarlos a la nueva realidad del mercado de trabajo.

Argelia legaliza el pluriempleo de médicos públicos: críticas por no atajar la crisis sanitaria

31 Mayo 2026 at 09:29

El Gobierno argelino ha publicado en el Boletín Oficial el decreto ejecutivo n° 26-202, de 16 de mayo de 2026, que regula las condiciones y modalidades del ejercicio de una actividad lucrativa a título privado por parte de médicos especialistas funcionarios. La medida, que entró en vigor el 25 de mayo, permite de nuevo a estos profesionales compatibilizar su trabajo en el sector público con la práctica privada.

Una regulación controvertida

Según fuentes oficiales argelinas, el decreto busca regular el empleo informal en el sector sanitario, donde muchos especialistas realizan consultas privadas al margen de la ley. Sin embargo, críticos locales han señalado que se trata de una «falsa solución» que no aborda los problemas estructurales del sistema de salud público, como la falta de medios o la baja remuneración.

La actividad complementaria para médicos funcionarios ya existía en Argelia, pero fue suspendida en años anteriores. Su reintroducción ha generado un debate sobre si mejorará la atención sanitaria o si, por el contrario, incentivará la desatención de los hospitales públicos, al permitir que los especialistas dediquen menos horas a su puesto principal.

Contexto económico y laboral

La medida se inscribe en un contexto de elevada informalidad laboral en Argelia, donde una parte significativa de los trabajadores desarrolla actividades no declaradas. El Gobierno ha intentado en los últimos años regular este fenómeno sin éxito, y el decreto sobre médicos especialistas es una de las pocas iniciativas concretas en ese sentido.

Argelia, competidor de España en sectores como la agricultura o la energía, mantiene una tasa de desempleo juvenil elevada y un mercado laboral rígido. La flexibilización del pluriempleo para los facultativos públicos pretende, según las autoridades, contener la fuga de médicos hacia el extranjero y hacia la práctica privada no regulada, aunque analistas consideran que la medida es insuficiente sin reformas más profundas.

El decreto no incluye datos cuantitativos sobre el número de médicos afectados ni sobre el impacto esperado en las listas de espera o la calidad asistencial, un vacío que los críticos señalan como muestra de la improvisación gubernamental.

Reino Unido supera el millón de jóvenes 'ninis' en la peor crisis de empleo en dos siglos

30 Mayo 2026 at 13:11

El Reino Unido atraviesa la peor crisis de empleo en dos siglos, marcada por un aumento sin precedentes de jóvenes que ni estudian ni trabajan, el deterioro de la salud mental y la presión de la inteligencia artificial sobre el mercado laboral, según datos recogidos por medios británicos y analizados internacionalmente.

El fenómeno, que afecta especialmente a la población entre 16 y 24 años, ha encendido las alarmas sobre el futuro económico del país. El número de ‘ninis’ (jóvenes que ni estudian ni trabajan) ha crecido hasta niveles récord, superando las cifras de la crisis financiera de 2008 y la recesión de los años ochenta.

Salud mental y automatización, los factores clave

Los expertos señalan que el deterioro de la salud mental entre los jóvenes británicos es uno de los principales motores de esta crisis. La ansiedad, la depresión y otros trastornos psicológicos han aumentado de forma significativa desde la pandemia, dificultando la incorporación al mercado laboral o la continuidad en los estudios.

Además, la irrupción de la inteligencia artificial está eliminando puestos de trabajo tradicionales, especialmente en sectores como la administración, el comercio minorista y los servicios, sin que se hayan creado alternativas suficientes para los jóvenes que buscan su primer empleo.

Estamos ante una tormenta perfecta: salud mental dañada, un mercado laboral que se transforma a velocidad vertiginosa por la IA y un sistema educativo que no logra adaptarse a las nuevas demandas, según advierten analistas británicos.

Consecuencias económicas y sociales

La crisis de empleo juvenil tiene graves implicaciones para la economía británica. Un elevado número de jóvenes fuera del sistema productivo supone una pérdida de capital humano a largo plazo, menor recaudación fiscal y mayor gasto en prestaciones sociales. También incrementa el riesgo de exclusión social y de tensiones intergeneracionales.

El Gobierno británico ha anunciado medidas como programas de formación digital y apoyo psicológico, pero los críticos consideran que son insuficientes ante la magnitud del problema. Mientras tanto, la tasa de desempleo juvenil sigue escalando, y el país se enfrenta a un desafío estructural que recuerda a las crisis laborales del siglo XIX.

Mochila 195. Formarse y no pararse

10 Abril 2018 at 20:57

Programa sobre recursos de formación para encontrar empleo. Ideas contra la precariedad y el quedarse parado, aunque estés desempleado.

La entrada Mochila 195. Formarse y no pararse se publicó primero en Radio Topo.

La IA no viene a liberarnos: viene a acumular más capital

5 Mayo 2026 at 07:48

En marzo de 2026, Anthropic –la empresa que fabrica el modelo de inteligencia artificial Claude– publicó un informe sobre el impacto de la IA en el mercado laboral. Sus autores, Maxim Massenkoff y Peter McCrory, introducen un nuevo indicador para medir el riesgo de desplazamiento laboral por IA al que llaman observed exposure, una métrica que cruza la capacidad teórica de los modelos de lenguaje con su uso real y automatizado en entornos profesionales.

Los números son reveladores en su frialdad, aunque a estas alturas ya no sorprenderán demasiado: los programadores informáticos encabezan la lista de ocupaciones más expuestas, con un 74,5% de cobertura automatizable. Les siguen los representantes de atención al cliente (70,1%), los técnicos de entrada de datos (67,1%), los especialistas en registros médicos (66,7%) y los analistas de mercado (64,8%). La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos proyecta, además, que las ocupaciones con mayor exposición observada crecerán menos de aquí a 2034: por cada 10 puntos porcentuales de incremento en la cobertura IA, la proyección de crecimiento del empleo cae 0,6 puntos. Es una pendiente modesta en los decimales, pero inequívoca en la dirección.

El informe también detecta algo que todavía no aparece en las estadísticas de desempleo pero que lo precede: la contratación de jóvenes entre 22 y 25 años en los sectores más expuestos ha caído un 14% en el período post-ChatGPT. Los trabajadores de mayor edad permanecen en sus puestos; los jóvenes, sencillamente, ya no entran. La máquina no expulsa todavía de forma masiva; por ahora, cierra el acceso a quienes aún no han llegado.

Conviene señalar, antes de seguir, algo que ningún modelo econométrico puede capturar: el informe lo publica la misma empresa que construye la herramienta que desplaza los empleos. El capital tecnológico se ha arrogado también la función de diagnóstico, y eso delimita de antemano qué puede ser visto, pensado y, sobre todo, propuesto como solución. El informe mide la exposición al riesgo, pero la pregunta que no formula –a quién va a parar la productividad ganada– la responden los mercados cada trimestre con resultados récord.

La promesa incumplida de la abundancia

En 1930, en plena resaca del crack de Wall Street, John Maynard Keynes publicó un ensayo llamado Economic Possibilities for our Grandchildren en el que imaginó que hacia el año 2030 el progreso tecnológico habría resuelto el problema económico de la humanidad. Su predicción era que por aquel entonces (dentro de cuatro años), la humanidad disfrutaría de una jornada laboral de 15horas semanales, y el resto del tiempo podría ser dedicado al ocio, a la cultura, a lo que a cada cual le diera la gana. Keynes no era un revolucionario ni un utopista de izquierdas; era el economista más influyente de su siglo, y su argumento era puramente aritmético. Si la productividad crece lo suficiente, llega un momento en que las máquinas hacen el trabajo y los seres humanos pueden hacer otra cosa.

Paul Lafargue había llegado a una conclusión similar cincuenta años antes, en El derecho a la pereza (1880), aunque con una carga política que Keynes no compartía: si las máquinas producen más, los seres humanos deberían trabajar menos, y el hecho de que eso no ocurra dice algo sobre quién controla las máquinas, no sobre las máquinas en sí.

Marx lo había formulado en términos más radicales todavía, en los Manuscritos económico-filosóficos de 1844, al describir el trabajo como la forma fundamental de alienación del ser humano bajo el capitalismo. En ese texto, el trabajo se convierte en algo externo al trabajador, en una actividad que no le pertenece y que le arrebata la energía vital para convertirla en mercancía. La tecnología, en este esquema, debería representar la posibilidad histórica de revertir esa alienación: si las máquinas hacen el trabajo, los seres humanos podrían recuperar el tiempo para desarrollarse como tales.

Tres pensadores, tres tradiciones intelectuales distintas, la misma conclusión de fondo…pero lo que estamos viviendo en este momento es exactamente lo contrario de lo que los tres anticiparon. El aumento de productividad que trae la IA no está reduciendo la jornada laboral, ni garantizando una renta de subsistencia a quienes quedan desplazados, ni, por supuesto, financiando sistemas públicos más robustos. Está concentrando el excedente en manos de un número cada vez más reducido de propietarios de infraestructura digital, mientras los trabajadores desplazados navegan solos un mercado que ya no los necesita con la misma urgencia de antes.

La cuestión de fondo, sin embargo, no es que la IA destruya empleos netos, sino que los beneficios extraordinarios separan cada vez a aquellos que necesitan “matarse” a trabajar (a veces se trata de un matarse literal) ante una minoría ultrarrica con un poder económico superior al PIB de varios Estados del mundo.

De alguna manera la ola neoliberal que comenzó en las postrimerías de la primera mitad del siglo XX, ha encontrado en la IA su argumento más poderoso: la inevitabilidad. Si los mercados son eficientes y la tecnología es neutral, cualquier perturbación laboral es simplemente el precio del progreso, y quien no se adapte habrá elegido, en el fondo, su propio destino.

Lo que sería posible si hubiera voluntad política

No existe ninguna razón técnica por la que el aumento de productividad derivado de la IA no pueda distribuirse. Las propuestas son muchas. La renta básica universal, por ejemplo, ofrece un mecanismo: si las máquinas generan riqueza, que esa riqueza financie la vida de quienes las máquinas han desplazado. Una demanda que, lejos de ser una excentricidad de la izquierda, tiene defensores en tradiciones políticas muy diversas, precisamente porque la lógica que la sustenta es difícil de rebatir sin apelar directamente a los intereses de quienes acumulan.

Porque lo que sigue ocurriendo –y lo que el debate técnico sobre la IA sistemáticamente oscurece con sus métricas de cobertura y sus proyecciones de crecimiento sectorial– es que el aumento de la productividad no está sirviendo para liberarnos del trabajo, sino para concentrar la riqueza de muchos en manos de muy pocos. Keynes lo habría reconocido con perplejidad. Lafargue, con rabia. Y Marx, con la amarga satisfacción de quien ya lo habría anticipado.

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La gran dimisión

22 Noviembre 2021 at 16:52

El tema de hoy nos llama muchísimo la atención pues el fondo de nuestros corazones habita un neoludita que recela del progreso económico, sobre todo cuando este progreso alberga grandes dosis de deshumanización. Las oyentes habituales ya han escuchado en nuestras voces alegatos contra el trabajo asalariado y sí, seguimos convencidas de que ese empleo […]

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