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AnteayerSalida Principal

La voz de los estudiantes gana peso en Castilla-La Mancha

30 Marzo 2026 at 19:02

El Gobierno de Castilla-La Mancha va a reforzar el papel de los estudiantes en la futura Ley de Universidades tal y como ha trasladado el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor, a los representantes de los estudiantes en una reunión que ha estado marcada por el diálogo, la escucha activa y el compromiso …

La entrada La voz de los estudiantes gana peso en Castilla-La Mancha aparece primero en El Digital de Albacete.

I° FESTIVAL POR LA PAZ

📢 No al Rearme. No al Genocidio.

🇵🇸🕊 El sábado 28 de marzo celebraremos en Sevilla el primer Festival por la Paz.

🎼 Un festival con música, teatro y poesía gracias a músicos y actores que compartirán su arte por la Paz, contra el rearme y contra el genocidio del pueblo palestino.

✌🇵🇸 Con este evento celebraremos también el Día de la Tierra Palestina, una conmemoración en la que los palestinos abrazan las tierras de sus ancestros, su identidad y su existencia.

✊🔥Vente al Alamillo a un acto de reivindicación y arte por la PAZ con Teatro La Tralla y la música de:

🔻Dj Makei

🔻Alfonso del Valle

🔻Miguel Bueno

🔻LucCas

🔻Noemí Martínez Chico

🔻Gautama del Campo

🔻Las Asarvahá

🔻Back Noise

🔻Futuro compás

✌🏽 ¡No faltes!

🎟 La entrada es gratuita.

🥙 Y también habrá comida y bebida.

📍 Parque del Alamillo (Explanada del Hórreo)

📆 Sábado 28 de marzo de 2026

🕐 De 11:30h a 19:00h

✊🏽🇵🇸 ¡La cultura es resistencia!

redantimilitarista

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Manifiesto ante la base naval de Rota, en solidaridad con el pueblo Palestino

Hoy volvemos a salir a las calles en todo el Estado, y hoy nos concentramos aquí,  delante de la base naval de Rota, por el pueblo palestino.

Su lucha por la vida, la dignidad y la justicia es también la nuestra.

Estamos aquí para denunciar 78 años de colonización, ocupación militar, apartheid y genocidio del régimen sionista de Israel contra el pueblo palestino.

Estamos aquí porque la impunidad continúa.

Porque las complicidades continúan.

Y porque la solidaridad no se detiene.

Hoy seguimos clamando: No en nuestro nombre.

Y no estamos en un lugar cualquiera para hacerlo.

Rota no es un espacio neutral.

Esta base militar es un enclave estratégico del entramado bélico global liderado por Estados Unidos, un nodo fundamental de la OTAN y una pieza clave de la logística militar en el Mediterráneo. Desde aquí se proyecta poder militar, se facilitan despliegues, se sostienen alianzas armadas. Aquí se materializa la responsabilidad directa de nuestros gobiernos en guerras que destruyen pueblos enteros. Esta base forma parte del engranaje que sostiene el genocidio del pueblo palestino.

Y esa responsabilidad no es abstracta ni lejana.

Aquí, aviones militares cruzan nuestro cielo.

Barcos de guerra atraviesan nuestro mar.

Soldados se concentran en esta base militar.

Y sabemos que este mismo poder militar es el que arrasa Gaza, el que bombardea, el que asedia, el que mata.

Nada de esto es casual. Responde a una estrategia política y colonial bien definida, con responsables concretos.

El plan impulsado por Donald Trump junto al régimen israelí no es un plan de paz. Es una nueva imposición colonial, que busca legitimar el genocidio, la anexión y la limpieza étnica. Pretende rediseñar Palestina sin el pueblo palestino, reduciéndola a enclaves fragmentados, sin soberanía ni futuro.

El futuro de Palestina solo puede decidirlo el pueblo palestino.

Pese al llamado “alto el fuego”, Israel sigue asesinando, bombardeando, bloqueando la entrada de ayuda humanitaria. Ha convertido el invierno en otra arma de guerra. En la Franja de Gaza, niñas y niños están muriendo de frío, mientras la lluvia y el viento inundan tiendas precarias donde sobreviven personas desplazadas una y otra vez, después de haber perdido sus casas, sus barrios, sus familias.

El genocidio continúa también en Cisjordania, donde la violencia extrema de colonos armados, protegidos por el ejército israelí, se ha intensificado como nunca. Pueblos enteros están siendo destruidos, las detenciones arbitrarias se multiplican y la limpieza étnica avanza día tras día.

Mientras todo esto ocurre, los Estados que se dicen democráticos siguen sosteniendo la maquinaria de guerra. Estados Unidos, actor central del genocidio, utiliza bases como esta para mantener su poder militar global. España, a través de acuerdos militares y de defensa, sigue formando parte de esa arquitectura bélica. Y eso nos interpela directamente.

Más de dos años de exterminio retransmitido en directo y del colapso del derecho internacional tienen consecuencias globales. La impunidad se expande. Vemos cómo Donald Trump, partícipe directo del genocidio contra el pueblo palestino, actúa con total impunidad también en otros territorios. Por eso decimos con claridad: luchar por la libertad de Palestina es luchar por la libertad de todos los pueblos.

A esta violencia se suma ahora un nuevo ataque: la prohibición de al menos 37 ONG internacionales que prestan ayuda humanitaria en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. Esta decisión implica el cierre de hospitales de campaña, la interrupción de la distribución de alimentos y agua, el colapso de la atención psicosocial y la desaparición de mecanismos básicos de protección para la infancia y las personas más vulnerables.

Privar de ayuda humanitaria a una población bajo asedio es un crimen más.
Y criminalizar la solidaridad es otra cara del genocidio.

Nuestra presión popular ha dado algunos resultados. Desde barrios, universidades, centros de trabajo y espacios culturales, los pueblos estamos diciendo alto y claro que no vamos a normalizar relaciones con un Estado genocida. Cada boicot, cada acción, cada denuncia eleva el coste político de la complicidad.

Pero no es suficiente.

El Gobierno español y muchas instituciones siguen colaborando con Israel y sus empresas, manteniendo relaciones económicas, militares, diplomáticas, culturales y académicas. Siguen existiendo excepciones, opacidad y puertas traseras que permiten que el comercio de armas y la cooperación militar continúen.

Esa complicidad mata.

Las amenazas de Estados Unidos contra los países que impiden el atraque de buques que alimentan el genocidio son chantaje político. Impedir el tránsito de material militar no es una opción política: es una obligación legal según el derecho internacional humanitario y la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.

En la noche de Navidad, el gobierno de coalición cedió a la presión de la empresa militar Airbus y activó la cláusula de excepcionalidad del Real Decreto‑Ley para adquirir material de defensa y doble uso destinado a Israel, bajo el argumento de intereses industriales y estratégicos. Mientras se proclama apoyo al pueblo palestino, se legitima, de facto, el genocidio.

Esta decisión es ilegal, ilegítima e inmoral. El derecho internacional es claro: ante un genocidio, los Estados tienen la obligación de no colaborar ni facilitar crímenes internacionales. Tras dos años en las calles exigiendo el fin del comercio de armas con Israel, la doble moral del Gobierno queda patente al combinar gestos diplomáticos con excepciones al embargo, priorizando beneficios económicos y estratégicos sobre la vida humana.

Cumplir el derecho internacional y no ser cómplices de un genocidio no es negociable, se cumple, aun cuando implique resistir presiones o amenazas de cualquier potencia. Las bases militares, los puertos, los acuerdos de defensa y las excepciones legales no pueden estar por encima de la vida.

Por eso estamos hoy aquí, delante de esta base militar.

Porque nuestro silencio también sería complicidad.

Porque cada acto cuenta.

Porque cada boicot importa.

Porque cada presión funciona.

Exigimos:

  • Fin al genocidio: retirada israelí, entrada de ayuda humanitaria, juicio a los crímenes de guerra y de lesa humanidad, liberación de todas las personas presas palestinas y derecho al retorno a las palestinas palestinas.
  • Embargo integral y retroactivo de armas a Israel, que incluya venta, compra, tránsito, subcontrataciones y cualquier tipo de colaboración militar o de seguridad.
  • Ruptura total de relaciones diplomáticas, académicas, económicas, deportivas y culturales con Israel.
  • Sanciones internacionales al régimen de apartheid israelí y apoyo a las demandas judiciales ante la Corte Internacional de Justicia y el Tribunal Penal Internacional.
  • Derogación de la Ley Mordaza y fin de la criminalización de la solidaridad con Palestina y de quienes defienden los derechos humanos.

¡Embargo de armas integral y ruptura total de relaciones con Israel!
 Desde el río hasta el mar, Palestina será libre.

redantimilitarista

I° FESTIVAL POR LA PAZ

📢 No al Rearme. No al Genocidio.

🇵🇸🕊 El sábado 28 de marzo celebraremos en Sevilla el primer Festival por la Paz.

🎼 Un festival con música, teatro y poesía gracias a músicos y actores que compartirán su arte por la Paz, contra el rearme y contra el genocidio del pueblo palestino.

✌🇵🇸 Con este evento celebraremos también el Día de la Tierra Palestina, una conmemoración en la que los palestinos abrazan las tierras de sus ancestros, su identidad y su existencia.

✊🔥Vente al Alamillo a un acto de reivindicación y arte por la PAZ con Teatro La Tralla y la música de:

🔻Dj Makei

🔻Alfonso del Valle

🔻Miguel Bueno

🔻LucCas

🔻Noemí Martínez Chico

🔻Gautama del Campo

🔻Las Asarvahá

🔻Back Noise

🔻Futuro compás

✌🏽 ¡No faltes!

🎟 La entrada es gratuita.

🥙 Y también habrá comida y bebida.

📍 Parque del Alamillo (Explanada del Hórreo)

📆 Sábado 28 de marzo de 2026

🕐 De 11:30h a 19:00h

✊🏽🇵🇸 ¡La cultura es resistencia!

Manifiesto ante la base naval de Rota, en solidaridad con el pueblo Palestino

Hoy volvemos a salir a las calles en todo el Estado, y hoy nos concentramos aquí,  delante de la base naval de Rota, por el pueblo palestino.

Su lucha por la vida, la dignidad y la justicia es también la nuestra.

Estamos aquí para denunciar 78 años de colonización, ocupación militar, apartheid y genocidio del régimen sionista de Israel contra el pueblo palestino.

Estamos aquí porque la impunidad continúa.

Porque las complicidades continúan.

Y porque la solidaridad no se detiene.

Hoy seguimos clamando: No en nuestro nombre.

Y no estamos en un lugar cualquiera para hacerlo.

Rota no es un espacio neutral.

Esta base militar es un enclave estratégico del entramado bélico global liderado por Estados Unidos, un nodo fundamental de la OTAN y una pieza clave de la logística militar en el Mediterráneo. Desde aquí se proyecta poder militar, se facilitan despliegues, se sostienen alianzas armadas. Aquí se materializa la responsabilidad directa de nuestros gobiernos en guerras que destruyen pueblos enteros. Esta base forma parte del engranaje que sostiene el genocidio del pueblo palestino.

Y esa responsabilidad no es abstracta ni lejana.

Aquí, aviones militares cruzan nuestro cielo.

Barcos de guerra atraviesan nuestro mar.

Soldados se concentran en esta base militar.

Y sabemos que este mismo poder militar es el que arrasa Gaza, el que bombardea, el que asedia, el que mata.

Nada de esto es casual. Responde a una estrategia política y colonial bien definida, con responsables concretos.

El plan impulsado por Donald Trump junto al régimen israelí no es un plan de paz. Es una nueva imposición colonial, que busca legitimar el genocidio, la anexión y la limpieza étnica. Pretende rediseñar Palestina sin el pueblo palestino, reduciéndola a enclaves fragmentados, sin soberanía ni futuro.

El futuro de Palestina solo puede decidirlo el pueblo palestino.

Pese al llamado “alto el fuego”, Israel sigue asesinando, bombardeando, bloqueando la entrada de ayuda humanitaria. Ha convertido el invierno en otra arma de guerra. En la Franja de Gaza, niñas y niños están muriendo de frío, mientras la lluvia y el viento inundan tiendas precarias donde sobreviven personas desplazadas una y otra vez, después de haber perdido sus casas, sus barrios, sus familias.

El genocidio continúa también en Cisjordania, donde la violencia extrema de colonos armados, protegidos por el ejército israelí, se ha intensificado como nunca. Pueblos enteros están siendo destruidos, las detenciones arbitrarias se multiplican y la limpieza étnica avanza día tras día.

Mientras todo esto ocurre, los Estados que se dicen democráticos siguen sosteniendo la maquinaria de guerra. Estados Unidos, actor central del genocidio, utiliza bases como esta para mantener su poder militar global. España, a través de acuerdos militares y de defensa, sigue formando parte de esa arquitectura bélica. Y eso nos interpela directamente.

Más de dos años de exterminio retransmitido en directo y del colapso del derecho internacional tienen consecuencias globales. La impunidad se expande. Vemos cómo Donald Trump, partícipe directo del genocidio contra el pueblo palestino, actúa con total impunidad también en otros territorios. Por eso decimos con claridad: luchar por la libertad de Palestina es luchar por la libertad de todos los pueblos.

A esta violencia se suma ahora un nuevo ataque: la prohibición de al menos 37 ONG internacionales que prestan ayuda humanitaria en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. Esta decisión implica el cierre de hospitales de campaña, la interrupción de la distribución de alimentos y agua, el colapso de la atención psicosocial y la desaparición de mecanismos básicos de protección para la infancia y las personas más vulnerables.

Privar de ayuda humanitaria a una población bajo asedio es un crimen más.
Y criminalizar la solidaridad es otra cara del genocidio.

Nuestra presión popular ha dado algunos resultados. Desde barrios, universidades, centros de trabajo y espacios culturales, los pueblos estamos diciendo alto y claro que no vamos a normalizar relaciones con un Estado genocida. Cada boicot, cada acción, cada denuncia eleva el coste político de la complicidad.

Pero no es suficiente.

El Gobierno español y muchas instituciones siguen colaborando con Israel y sus empresas, manteniendo relaciones económicas, militares, diplomáticas, culturales y académicas. Siguen existiendo excepciones, opacidad y puertas traseras que permiten que el comercio de armas y la cooperación militar continúen.

Esa complicidad mata.

Las amenazas de Estados Unidos contra los países que impiden el atraque de buques que alimentan el genocidio son chantaje político. Impedir el tránsito de material militar no es una opción política: es una obligación legal según el derecho internacional humanitario y la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.

En la noche de Navidad, el gobierno de coalición cedió a la presión de la empresa militar Airbus y activó la cláusula de excepcionalidad del Real Decreto‑Ley para adquirir material de defensa y doble uso destinado a Israel, bajo el argumento de intereses industriales y estratégicos. Mientras se proclama apoyo al pueblo palestino, se legitima, de facto, el genocidio.

Esta decisión es ilegal, ilegítima e inmoral. El derecho internacional es claro: ante un genocidio, los Estados tienen la obligación de no colaborar ni facilitar crímenes internacionales. Tras dos años en las calles exigiendo el fin del comercio de armas con Israel, la doble moral del Gobierno queda patente al combinar gestos diplomáticos con excepciones al embargo, priorizando beneficios económicos y estratégicos sobre la vida humana.

Cumplir el derecho internacional y no ser cómplices de un genocidio no es negociable, se cumple, aun cuando implique resistir presiones o amenazas de cualquier potencia. Las bases militares, los puertos, los acuerdos de defensa y las excepciones legales no pueden estar por encima de la vida.

Por eso estamos hoy aquí, delante de esta base militar.

Porque nuestro silencio también sería complicidad.

Porque cada acto cuenta.

Porque cada boicot importa.

Porque cada presión funciona.

Exigimos:

  • Fin al genocidio: retirada israelí, entrada de ayuda humanitaria, juicio a los crímenes de guerra y de lesa humanidad, liberación de todas las personas presas palestinas y derecho al retorno a las palestinas palestinas.
  • Embargo integral y retroactivo de armas a Israel, que incluya venta, compra, tránsito, subcontrataciones y cualquier tipo de colaboración militar o de seguridad.
  • Ruptura total de relaciones diplomáticas, académicas, económicas, deportivas y culturales con Israel.
  • Sanciones internacionales al régimen de apartheid israelí y apoyo a las demandas judiciales ante la Corte Internacional de Justicia y el Tribunal Penal Internacional.
  • Derogación de la Ley Mordaza y fin de la criminalización de la solidaridad con Palestina y de quienes defienden los derechos humanos.

¡Embargo de armas integral y ruptura total de relaciones con Israel!
 Desde el río hasta el mar, Palestina será libre.

¿Cómo hacer ver a la juventud la importancia de la emergencia ecosocial?

19 Marzo 2026 at 14:52

Somos estudiantes de 4º de la ESO del IES La Cabrera  y, tras tres días de prácticas viendo cómo trabajan en Ecologistas en Acción,  estas son nuestras reflexiones sobre lo que se debería dar a conocer a la juventud para sensibilizarlos en cuanto a la crisis medioambiental y social.

Lo primero, creemos que es muy importante recalcar que esta organización no solo cuestiona y denuncia prácticas perjudiciales para el medio ambiente, sino que también propone soluciones viables para tratar de solventar los problemas actuales.

Otro punto importante es la relación que hay entre el medio ambiente y lo social, ya que tendemos a separar ambos conceptos cuando realmente van de la mano. Ecologistas en Acción defiende también un mundo en el que se respeten los derechos humanos y en el que todo el mundo pueda gozar de una vida digna.

Creemos que para captar la atención del público más joven, un factor muy importante son las redes sociales, en las que se debería publicar contenido atractivo e impactante que nos permita empatizar o con el que nos podamos identificar. En algunas publicaciones también pensamos que es conveniente utilizar un lenguaje más sencillo y recursos llamativos.

A partir de estas reflexiones se nos han ocurrido las siguientes ideas:

  • Crear contenido en redes más llamativo: frases cortas, imágenes impactantes, no mucho texto de entrada…
  • Propuestas de talleres y charlas dinámicas en centros educativos (hacer proyectos artísticos y científicos. Sería muy motivador para los jóvenes que desde los centros se diera la posibilidad de participar en esta clase de trabajos).
  • Debates colectivos sobre temas actuales relacionados con lo ecosocial.
  • Que se muestre implicación de gente joven (también jóvenes divulgando estos mensajes).
  • Mostrar de forma clara la relación entre los problemas climáticos y la vida cotidiana.
  • Apelar significativamente a la empatía para hacer ver que son problemas reales y que también afectan al presente (mostrando imágenes, documentales, etc. de gente o animales que ya están sufriendo).
  • No culpabilizar a las y los jóvenes, pero sí señalar que, aún siendo personas individuales sin poder real, se pueden hacer cambios.
  • Mostrar resultados: además de hacer campañas a largo plazo y trabajar en los objetivos para el futuro, poner en práctica también campañas o acciones más pequeñas en las que se pueda observar una respuesta rápida y se consigan los objetivos  (la gente pierde el interés si ve que su esfuerzo no da frutos).
  • Campamentos económicos en los que se hagan actividades en la naturaleza (crear vínculos) y relacionadas con estos temas.

 

Esquema realizado por tres estudiantes del IES La Cabrera. 

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Sabes decir Schwarzenegger pero no sabes decir mi nombre

18 Marzo 2026 at 11:52
Por: Xin Peng

Desde las realidades de la migración, especialmente china, y el trabajo en las aulas te traemos algunas reflexiones en torno al bullying.

La entrada Sabes decir Schwarzenegger pero no sabes decir mi nombre se publicó primero en Pikara Magazine.

El Curso de Ecología Social arranca en Valladolid con una llamada a la acción colectiva frente a la crisis ecosocial

4 Marzo 2026 at 15:03
  • El pasado 28 de febrero, la Casa del Medioambiente de Valladolid acogió la primera sesión del Curso de Ecología Social organizado por Ecologistas en Acción Castilla y León, una iniciativa dirigida a jóvenes interesadas e interesados en comprender y afrontar la actual crisis ecosocial desde una perspectiva colectiva y transformadora.

Bajo el título “Esto está que arde: de lo global a lo local”, la jornada abordó las múltiples dimensiones de la crisis climática, energética y social, así como las estrategias de resistencia y resiliencia que ya se están impulsando desde el activismo y los movimientos sociales.

La sesión contó con presentaciones de Fridays for Future, Ecolojóvenes y GEEDS, quienes compartieron experiencias y reflexiones sobre la necesidad de fortalecer la organización colectiva frente a la ecoansiedad, la desinformación y el aumento de las desigualdades.

El encuentro combinó exposiciones, debate y trabajo participativo, generando un espacio de intercambio en el que las personas asistentes pudieron analizar la conexión entre los desafíos globales y la realidad de Castilla y León, así como explorar herramientas para impulsar cambios desde lo local.

El Curso de Ecología Social continuará en las próximas semanas con nuevas sesiones centradas en la transición ecosocial, el ecofeminismo, las herramientas jurídicas para la defensa del medioambiente y la comunicación transformadora.

Las personas jóvenes que aún deseen inscribirse están a tiempo de hacerlo a través del siguiente enlace para las dos sesiones restantes ( 7 y 14/15  de marzo):
https://www.ecologistasenaccion.org/evento/valladolid-curso-de-ecologia-social/

Con esta formación, Ecologistas en Acción apuesta por reforzar el compromiso juvenil con la justicia climática y social, promoviendo el paso de la preocupación individual a la acción colectiva organizada.

 

 

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Campamentos de verano 2026

27 Febrero 2026 at 22:44

Unos días de convivencia en el medio natural descubriendo a personas nuevas, compartiendo la experiencia de quienes han elegido vivir una vida diferente, puede mostrarnos otros horizontes. La infancia y juventud son momentos esenciales en el descubrimiento del mundo y por eso queremos mostrar que una vida sencilla y activista puede ser una apuesta diferente, divertida y viable.

¡Atrévete a salir de la ciudad y dejarte sentir en la naturaleza!

Campamento Menos para vivir mejor (Prepirineo aragonés 2022)

Campamentos de verano: Menos para vivir mejor

En el Alto Aragón, del 28 de junio al 11 de julio de 2026.

Niños y niñas de 13 a 17 años.

Inscripciones a partir del 15 de marzo.

[Más información e inscripciones]


 

XI-colonies-d-estiu-mas-de-noguera

Mas de Noguera: XV Colònies d’estiu 2026

En Caudiel (Castelló), del 5 al 11 de julio de 2026.

Edades de 7 a 14 años.

Inscripciones desde el 1 de abril hasta el 25 de junio.

Ven a pasar unos días inolvidables en la naturaleza con amigas y amigos. Podrás observar aves y conocer la vida de nuestras montañas, hacer excursiones, bañarte en un entorno increíble, jugar, disfrutar de fiestas y momentos de animación…

[Más información e inscripciones]


 

Campos de trabajo de Aineto

Huesca: campos de trabajo de Aineto (jóvenes de 18 a 30 años)

En el Aineto (Huesca), del 6 al 20 de julio de 2026.

Jóvenes de 18 a 30 años.

Inscripciones abiertas desde el 15 de abril hasta el 30 de junio.

Unos días de convivencia en el medio natural descubriendo a personas nuevas, compartiendo la experiencia de quienes han elegido vivir una vida diferente, puede mostrarnos otros horizontes. La primera juventud es un momento esencial en el descubrimiento del mundo y por eso queremos mostrar que una vida sencilla y activista puede ser una apuesta diferente, divertida y viable.

[Más información e inscripciones]


 

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Todos contra el plástico: los vecinos de Málaga actúan; el ayuntamiento no

La conciencia ambiental anti-plástico está creciendo, pero aún no está cerca el día en el que se dejen de utilizar envases de usar y tirar. Los grandes problemas del plástico son que se consume masivamente, que su reciclaje no es rentable y que es un proceso con altos impactos ambientales (transporte, gestión, separación…). Todo ello hace que se abandonen todo tipo de residuos en la naturaleza, generando contaminación hasta el extremo de que el plástico ya está en nuestra comida más habitual.

La solución a este problema es bastante simple, empezando por obligar a reutilizar todos los envases, pero los gobiernos parecen estar amordazados por las grandes industrias. Al ciudadano corriente solo le queda dejar de comprar productos “plastificados”, protestar, separar bien los residuos y efectuar campañas de concienciación. En este último punto se enmarca una curiosa campaña.

El pez que sí come plásticos

En Málaga, la Asociación de Vecinos de El Palo, con la colaboración del Distrito Este y el Colegio Safa-Icet han colocado en la playa el “Pez come plásticos” (a la altura de calle Quitapenas, 69, el 3 de junio). Es un pez de 4 metros de largo con la leyenda “Este pez SÍ come plásticos”.

La estructura del pez la hicieron alumnos de FPO del colegio Safa-Icet que desde el comienzo de esta aventura se ofrecieron a participar entusiastamente. Se pretende llamar la atención de los ciudadanos sobre la importancia de no tirar plásticos en la playa ni en la calle, porque pueden acabar en el mar.

Uno de los mayores problemas es el mercadillo que funciona los sábados. Los comerciantes dejan nuestras playas llenas de plásticos. Hemos hecho reuniones con los interesados y el ayuntamiento para explicarles la importancia que tiene que tiren los plásticos en los contenedores correspondientes. Han pasado tres años de esa iniciativa y los comerciantes no han cambiado su conducta. El ayuntamiento mira para otro lado, al igual que la policía que debería estar controlando la zona. Es otro dato que demuestra el poco compromiso ambiental del Ayuntamiento de Málaga.

El ayuntamiento habla de su compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible, los ODS, dentro de la agenda 2030, lo cual queda muy bonito, PERO… hay que pasar a los hechos, a las acciones. La realidad es que la playa se llena de plástico ante la inacción del ayuntamiento, sin tener en cuenta que el mar se contamina. Así, es habitual encontrar plásticos en el agua.

Entonces, decidimos pasar a la acción y comenzamos por las noches de San Juan y algo hemos logrado revertir. La campaña #ElPalo0plásticos marca nuestro propósito. Podemos conseguirlo con la colaboración de todos. En esa noche especial unos 20 voluntarios recorren las playas explicando la importancia de no ensuciar la playa. Volvemos a pasar varias veces hasta las 2 de la mañana, cuando miramos que esté todo bien recogido. Con pequeñas acciones, se puede hacer mucho.

Estos dos últimos años nuestras playas aparecen esa noche limpias de plásticos y restos de basuras. Nos hemos de felicitar todos por esto. El nuevo desafío es lograr que las personas reciclen lo que llevan a la playa. Todo se andará.

Graves consecuencias del plástico

Debido a que el plástico es muy persistente y se dispersa fácilmente, podemos encontrar plásticos en todos los rincones del planeta, desde el Ártico hasta la Antártida. Una vez los objetos de plástico llegan al mar pueden ser ingeridos por la fauna marina y acumularse en su interior, pueden quedarse en suspensión o flotando en la superficie, o bien hundirse y permanecer en el fondo marino, o incluso pueden quedar atrapados en el hielo del Ártico. Ya se han encontrado plásticos hasta en las zonas más profundas, a más de 10.000 metros de profundidad.

En las costas y el litoral también se pueden encontrar altas concentraciones de plásticos, especialmente en regiones con altas poblaciones costeras, con sistemas de gestión de residuos inadecuados, pesquerías intensivas, o turismo elevado, como ocurre en nuestra ciudad.

En el Mediterráneo también encontramos una gran cantidad de microplásticos, similar a las de las “sopas” de plásticos. De hecho, entre un 21% y 54% de todas las partículas de microplásticos del mundo se encuentran en la cuenca del Mediterráneo. Durante las investigaciones que Greenpeace llevó a cabo en 2015, se recogieron una media de 320 objetos de basura por cada 100 metros de playa muestreada en España, siendo el 75% de estos residuos objetos de plástico. Cada día se siguen abandonando 30 millones de latas y botellas de plástico en España, que pasan a contaminar nuestro entorno terrestre, costero y marino.

Una vez los objetos de plástico llegan al medio marino tardan entre décadas y cientos de años en degradarse. El tiempo de degradación depende del tipo de plástico y de las condiciones ambientales a las que se expone (luz solar, oxígeno, agentes mecánicos…). En el caso de los océanos, la radiación UV procedente de la luz solar es el principal agente que degrada el plástico. La acción del oleaje acelera este proceso y como resultado los fragmentos más grandes se van rompiendo en trozos más pequeños, generando microplásticos y nanoplásticos.

Es difícil estimar el tiempo que tarda en biodegradarse el plástico en los océanos, pero se considera que es mucho más lento que en tierra. Una vez que el plástico queda enterrado, pasa a la columna de agua o queda cubierto por materia orgánica o inorgánica (lo que es muy frecuente en el medio marino) queda menos expuesto a la luz solar, y disminuyen las temperaturas y el oxígeno, lo que retrasa su degradación.

Durante todo este tiempo hasta que se degraden, todos los objetos de plástico que llegan al mar pueden causar graves daños a la fauna marina. Actualmente, unas 700 especies de organismos marinos se ven afectados por este tipo de contaminación. Cada año, más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueren como consecuencia de todos los plásticos que llegan al mar (Informe de Greenpeace).

Reflexiones de los jóvenes

Para finalizar os dejamos algunas reflexiones entrañables de los alumnos del Colegio Safa-Icet.

  • Canción elaborada por alumnos:

Yo no tengo pa darte una estrella,
pero aquí te dejo mi botella.
Para darte yo tengo poquito,
pero es fácil coger plastiquitos.

Yo no tengo pa llenar tu malla,
pero si dejar limpia mi playa.
Y aunque es poco lo que yo te ofrezco, con orgullo,
¡¡¡TODO MI PLASTICO ES TUUUYOOO!!!

  • “Este pez SÍ come plástico” vídeo realizado por Paco Valentín.
  • Los niños del colegio Safa-Icet han llamado al pez Safacito y estos son los 10 compromisos que han asumido:
    1. Infantil. Me comprometo a usar las tres “R”, Reducir, Reutilizar y Reciclar (por este orden).
    2. 1º primaria. Me comprometo a comprimir botellas, plásticos y bolsas para que haya más espacio para otros residuos.
    3. 2º Primaria. Me comprometo al uso de productos biodegradables (garantizando que lo sean).
    4. 3º Primaria. Me comprometo a cuando vaya al supermercado llevar mis propias bolsas de tela o cartón.
    5. 4º Primaria. Me comprometo a hacer uso de un consumo responsable de electricidad y agua.
    6. 5º Primaria. Me comprometo a donar ropa, libros y juguetes en buen estado.
    7. 6º Primaria. Me comprometo a contar este proyecto a mi familia y amigos para que colaboren conmigo.
    8. 1º ESO. Me comprometo a recoger los plásticos que vea en la arena para con ellos alimentar a nuestro pez.
    9. 2º ESO. Me comprometo a una compra responsable, comprando lo que vayamos a usar y necesitar para no desperdiciar.
    10. 1º Bachillerato. Me comprometo a vivir en coherencia con estos compromisos y así desde SAFA-ICET cambiar mi parte del mundo, para hacer de él un sitio mejor para todos y todas.

Asociación de Vecin@s de El Palo.

♥ Lee también esto:

Mejorando la comunicación conservacionista: Ideas para ser mejor ecologista

Continuamente estamos eligiendo e influyendo en el futuroLa gente preocupada por la Naturaleza, el medio ambiente… los comúnmente llamados ecologistas, es fácil que se sientan defraudados porque sus preocupaciones no son compartidas por la población general. Los mensajes y los datos ecologistas son, muchas veces, comprendidos y aceptados por las mentes, pero no por los corazones. Más específicamente, la mayoría de la gente se siente ecologista, pero no actúa en consecuencia. En nuestra sociedad hay problemas de coherencia, entre el pensar, el sentir, y el actuar.

Según el lingüista George Lakoff, en «No Pienses en un Elefante», la mayoría de las personas, la mayoría del tiempo, no tomamos decisiones racionales, ni siquiera pensando en nuestros propios intereses (véase una lista de ejemplos de decisiones poco inteligentes). A nivel político, por ejemplo, los profesores Jiménez y Caínzos concluyeron que los escándalos políticos no se transforman, por sí mismos, en un castigo de votoLa repercusión electoral de los escándalos políticos», Revista Española de Ciencia Política) . Para que los votantes castiguen a los corruptos se tienen que dar demasiadas condiciones adicionales: 1. Que se valore y se conozca el hecho; 2. Que sea algo rechazable; 3. Que se responsabilice al partido o candidato; 4. Que la corrupción se sienta como un problema mayor que otros; 5. Que se vea una alternativa convincente; y 6. Que no cambie su decisión de voto en el último momento (Informe sobre Democracia en España 2008). Demasiadas condiciones para que un dato objetivo se transforme en un acto dirigido a cambiar la realidad.

Esto demuestra que los datos no son suficientes para cambiar, ni el voto de la gente, ni mucho menos, para cambiar su estilo de vida (que es mucho más complicado): Comprender algo intelectualmente, no implica integrarlo en una conducta coherente y racional. El peso de la rutina, las ideas irracionales preconcebidas, la comodidad, la sociedad… complica que un mensaje llegue al corazón, donde empezaría a vivirse y a tener una oportunidad de cambiar algo.  ¿Vivimos con coherencia, entre lo que pensamos, lo que sentimos, y cómo actuamos?

Según Carles Porcel (www.verdescrecientes.org) se puede ser más efectivo a la hora de comunicar la necesidad de conservar nuestro planeta. Algunas ideas son:

  • Empoderamiento:La gente debe sentir que tiene poder para cambiar las cosas. Las opiniones y actuaciones de la gente corriente influyen en la sociedad, y en las decisiones políticas y empresariales. Las corrientes de opinión, aunque sean inicialmente minoritarias, pueden ser tenidas en cuenta por ciertos sectores de la sociedad.W. Maathai y su libro "Con la cabeza bien alta"
      • Wangari Maathai, Nobel de la Paz 2004 por su proyecto universal para plantar árboles, pensaba que la gente debía entender que el gobierno no es el único culpable de su situación. Para ella, era importante que la gente cuidara de sus tierras, y animaba a plantar árboles por sus múltiples ventajas (leña, frutos, reducir erosión, retener agua…).
  • Optimismo: Los mensajes optimistas y en positivo motivan a la gente y marcan un camino a seguir. Sin embargo, los mensajes negativos, de desastres, pueden generar frustración y ganas de no luchar contra lo que se percibe como inevitable. No se trata de no hablar de los desastres ambientales, sino de saber que, hablar de lo que QUEREMOS motiva más que hablar de lo que está mal. Si se habla de lo que está mal en un párrafo, deberíamos dedicar dos a exponer alternativas, es decir, a hablar de lo que QUEREMOS.
      • Wangari Maathai, en su libro «Con la Cabeza Bien Alta», decía que el Movimiento Cinturón Verde «pasó a ser un programa que, además de plantar árboles, plantaba ideas». Porque las ideas que llegan al corazón, son las mueven el mundo.
      • Además de difundir las buenas noticias que se produzcan, es importante ofrecer alternativas con las malas noticias. La información por sí misma no genera cambios, lo que hay que buscar es la motivación.

Sabiendo que los humanos no somos racionales, podemos intentar usar un lenguaje más emocional, afable, optimista, y esperanzador. Queda como tarea del lector evaluar si desde BlogSOStenible lo hacemos bien, mal, o sólo regular. No queremos terminar sin destacar nuestro apartado de Buenas Noticias publicadas en BlogSOStenible, aunque también tenemos un apartado para Malas Noticias.

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¿Qué es SER ECOLOGISTA? ¿Somos Todos Ecologistas?

¿Qué persona moderadamente informada se atrevería a afirmar que no es importante respetar los ecosistemas, conservar la biodiversidad, contaminar menos, o cuidar mejor los recursos naturales?

Los colectivos ecologistas y otros agentes, como algunos políticos (el Nobel de la Paz 2007, Al Gore o la gente de Equo) o actores como Leonardo DiCaprio, han conseguido que la ciudadanía casi mundial conozcan algunos de los problemas medioambientales y se preocupen por ellos: el CC, contaminación global, pérdida de bósques y de biodiversidad… Según esto, ¿podemos afirmar que todo el mundo es ecologista? No. Si miramos el estado de nuestro planeta y la inminente Gran Crisis vemos que no todo el mundo es ecologista.

Resumen del Libro "Esto lo cambia todo" de Naomi Klein.
Recomendado: Este libro resumido AQUÍ.

SER ECOLOGISTA no es sentir que la Naturaleza requiere nuestro cuidado, ni clasificarse meticulosamente, y que es algo más que reciclar, algo más que indignarse ante los problemas de nuestro Planeta, algo más que conocer algo del problemaSer ecologista ha de ser un sentimiento personal, profundo, que influye en nuestro aspecto y actitud hacia el exterior y hacia el interior. Probablemente, uno de los que mejor han expresado el sentimiento ecologista haya sido Joaquín Araújo en su «Ecos… lógicos, para Entender la Ecología» (libro muy recomendable, del que puedes, al menos, leer gratis un resumen).

Teniendo un poco de ese sentimiento ecologista uno no puede dejar de sufrir ante afirmaciones como la de Domingo Berriel (Consejero de Medio Ambiente de Canarias): «hoy el movimiento ecologista tiene menos función que antes, en cuanto que en la mayoría de la conciencia de los ciudadanos ya está la sostenibilidad; prácticamente todo el mundo es ecologista por convicción» (La Opinión de Tenerife, 24-10-2010). Nos gustaría que tuviera razón, pero la realidad se impone y demuestra, cada día, que es falso. Los logros del movimiento ecologista demuestran, por desgracia, que el ecologismo es más que útil, necesario. Resulta sorprendente que el ecologismo consiga tantos logros con tan pocos recursos… miles de ciudadanos aportan una pequeña cuota para hacer realidad la defensa medioambiental por la que deberían velar los gobernantes.

Plantar árbolesEntonces… ¿qué es SER ECOLOGISTA realmente? ¿hay que plantar árboles para ser ecologista? ¿No se puede usar el coche? ¿Hay que vivir en una caverna? ¿No puede uno tener muchos pantalones para ser ecologista? ¿Hay que elogiar lo viejo? ¿Hay que ser vegetariano o vegano? ¿hay que ducharse con agua fría (al menos en verano), o basta con usar energía renovable? ¿pueden usarse abonos químicos para las macetas? ¿Y comprar kiwis o piñas sabiendo que vienen desde muy lejos? ¿Basta con ser socio o voluntario de una ONG ambiental?… Son preguntas para las que no hay una respuesta unánime y clara, ni dentro del ecologismo.

El auténtico ecologista es (probablemente) el que no para de hacerse ese tipo de preguntas, y de modificar su respuesta y actitud, avanzando siempre hacia un sentimiento de mayor respeto hacia TODO. Continuamente hay que preguntarse de dónde viene y a dónde va todo lo que usamos, y cómo podemos mejorar nuestras relaciones con los demás, y con lo demás. No podemos conformarnos con lo superficial, sino que hay que ir a la raíz de las cosas y de los problemas, evitando la «cultura ambientador», y buscando una auténtica transformación individual para, desde ahí, influenciar al entorno (como decía Saúl Martínez, aunque fuera con objetivos más místicos).

El Kiwi, y los impactos de comer comida tan lejana.Así, puede ser un error tan grave considerarse ecologista por reciclar papel, como considerar no serlo por comprar un kiwi. Reciclar está bien pero el problema gordo es la superproducción de residuos que habría que reciclar y que no pueden reciclarse (como decía este estupendo y breve documental). Comer frutas lejanas es malo, pero el problema gordo es la inmensa cantidad de kilómetros que recorre toda nuestra comida, así como la producción alimenticia basada en agricultura y ganadería intensivas, especialmente la ganadería que maltrata a los animales y el medioambiente y despilfarra alimentos vegetales para producir carne barata (no se pierda estos estupendos vídeos). Por supuesto, hay que tener en cuenta la lista de acciones individuales más ecológicas, pero eso solo no basta.

Araújo decía: «Nuestros actos más triviales pueden aliviar o empeorar la salud global de la tierra. Ser consecuentes de nuestro considerable poder personal y de la enorme responsabilidad que adquirimos usando recursos y energía, es el primer propósito de la ecología de la vida cotidiana».

Información que puede interesarte:

El fin de la violencia

Una noticia reciente: El Gobierno lleva a la Fiscalía los discursos de odio contra meteorólogos y divulgadores climáticos. Una vez más, vemos que la polarización y el negacionismo trabajan para ciertos intereses (destructivos).

Para corregir un error, lo primero es admitirlo. Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.

  • El patriarcado se reconoce cuando vemos la agresividad contra las mujeres y los niños.
  • El antropocentrismo —decía Marta Tafalla— nos ha llevado a que se pierdan especies a un ritmo insólito.
  • El ecocidio es una forma de brutalidad contra toda la biosfera, humanos incluidos (especialmente mujeres, niños y personas pobres).
  • El racismo —disfraz común de la aporofobia— necesita violencia sobre la que articularse.
  • Los paraísos fiscales, el turismo depredador o los impuestos regresivos (el IVA, por ejemplo) son una forma legal de promover una desigualdad que salpica violencia contra los más pobres, a los que expulsa fuera de los márgenes para luego culparlos por buscarse la vida donde a las élites no les interesa.

Afirmar que la violencia es intrínseca al ser humano es negarse a comprender que detrás de cada misil, de cada bala y de cada puñetazo hay una mano gobernada por una mente humana. La violencia —como la paz— se puede enseñar, se puede aprender y también se puede desaprender.

La paz como camino

El camino de la no violencia (ahimsa) no es el de la resignación ni el de la indiferencia. Implicarse en la paz exige coherencia en los gestos cotidianos: en lo que consumimos, en lo que toleramos y en lo que legitimamos. Nuestro voto democrático y nuestras exigencias políticas influyen e importan, incluso aunque nuestra opción no consiga ni un escaño. Cada día es un reto para educar (y educarnos) en pacifismo, feminismo, ecoanimalismo, etc.

En este sentido, deberíamos rechazar productos o eventos que apoyen actos de violencia. Por ejemplo, productos procedentes de países que ejercen violencia desmedida (Israel, Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudí, Marruecos…), pero también películas, publicidad o videojuegos, contenidos que normalizan la violencia. Por supuesto, la gran mayoría de adolescentes sabe distinguir entre disparar en un videojuego y disparar en la vida real, pero acostumbrarse a hacerlo —de jóvenes— en el mundo virtual, facilita dar el salto a hacerlo en el mundo real.

Lo saben bien los cazadores y los taurinos. Si no enseñas a los niños este tipo de agresividad, será más difícil que de mayores quieran disparar a un ciervo o disfrutar del sufrimiento de un toro sangrando. Una mente educada en la paz jamás disfrutará de la violencia. Lo que deja de parecernos aceptable termina dejando de practicarse.

Tiempos turbios como el petróleo

Corren tiempos extraños en los que un presidente de Estados Unidos insulta, promueve la rebelión, ataca, bombardea, justifica un genocidio, exige un aumento del gasto militar…, y acto seguido pide para sí mismo el Premio Nobel de la Paz. La contradicción ya no escandaliza: se ha normalizado. Resulta igualmente revelador que la ganadora del premio en 2025 —la venezolana María Corina Machado— quisiera compartirlo con Donald Trump por el mérito de haber secuestrado —mediante bombas y crueldad— al presidente de Venezuela. Por muy indigno presidente que fuera Nicolás Maduro, usar la violencia contra él jamás debería ser el argumento para merecer un premio pacifista.

Ante el petróleo robado, han surgido empresas-vampiro como Repsol, que se han arrodillado ante Trump para conseguir un trozo de la sangre venezolana. Repsol se hundiría en ventas y en bolsa, si la España de hoy fuera la misma que la España del «No a la guerra» contra Aznar (2003) o la España del 15-M (2011). ¿Quién quiere repostar en una empresa que roba a un país hermano?

España estalló contra la guerra de Irak en la que nos metió el presidente Aznar. ¿Qué protestas hay en Estados Unidos contra el robo de petróleo a otros países? ¿Qué protestas hay en Israel contra el genocidio de sus vecinos palestinos? Apenas las hay; en parte porque ha existido una educación comprensiva o que justifica cierta violencia.

Sumar gestos para la paz

No hace falta gritar en las calles. Basta con boicotear todo lo que provenga de empresas o países violentos o que se aprovechen de la violencia de otros. Cada gesto —también en redes sociales— suma o resta. No es lo mismo presumir de unos pendientes de oro que posar con una kufiya palestina. Consumir es más poderoso que votar.

La no violencia —especialmente hacia los animales— es un arma muy poderosa que, además, se contagia por vía oral. Hay mil ejemplos, desde Gandhi hasta casos más recientes, que muestran que la resistencia no violenta puede erosionar sistemas aparentemente inamovibles. La fuerza de la no violencia no reside en la pasividad, sino en su capacidad de deslegitimar la violencia sin reproducirla. Palestina ha encontrado más éxito y más apoyo internacional ejerciendo la no violencia que con atentados terroristas. La Flotilla de la Libertad es solo un ejemplo vivo que nace para frenar a una potencia violenta, para desacreditarla y para complicarle la existencia sin derramar nada de sangre.

Un buen punto para comenzar a construir una sociedad pacífica sería acercarnos al veganismo. Si conseguimos una sociedad sensible al sufrimiento de un pez o de una gamba, habremos caminado en paz más de la mitad del camino.

♦ Sobre pacifismo:

blogsostenible

El fin de la violencia

Una noticia reciente: El Gobierno lleva a la Fiscalía los discursos de odio contra meteorólogos y divulgadores climáticos. Una vez más, vemos que la polarización y el negacionismo trabajan para ciertos intereses (destructivos).

Para corregir un error, lo primero es admitirlo. Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.

  • El patriarcado se reconoce cuando vemos la agresividad contra las mujeres y los niños.
  • El antropocentrismo —decía Marta Tafalla— nos ha llevado a que se pierdan especies a un ritmo insólito.
  • El ecocidio es una forma de brutalidad contra toda la biosfera, humanos incluidos (especialmente mujeres, niños y personas pobres).
  • El racismo —disfraz común de la aporofobia— necesita violencia sobre la que articularse.
  • Los paraísos fiscales, el turismo depredador o los impuestos regresivos (el IVA, por ejemplo) son una forma legal de promover una desigualdad que salpica violencia contra los más pobres, a los que expulsa fuera de los márgenes para luego culparlos por buscarse la vida donde a las élites no les interesa.

Afirmar que la violencia es intrínseca al ser humano es negarse a comprender que detrás de cada misil, de cada bala y de cada puñetazo hay una mano gobernada por una mente humana. La violencia —como la paz— se puede enseñar, se puede aprender y también se puede desaprender.

La paz como camino

El camino de la no violencia (ahimsa) no es el de la resignación ni el de la indiferencia. Implicarse en la paz exige coherencia en los gestos cotidianos: en lo que consumimos, en lo que toleramos y en lo que legitimamos. Nuestro voto democrático y nuestras exigencias políticas influyen e importan, incluso aunque nuestra opción no consiga ni un escaño. Cada día es un reto para educar (y educarnos) en pacifismo, feminismo, ecoanimalismo, etc.

En este sentido, deberíamos rechazar productos o eventos que apoyen actos de violencia. Por ejemplo, productos procedentes de países que ejercen violencia desmedida (Israel, Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudí, Marruecos…), pero también películas, publicidad o videojuegos, contenidos que normalizan la violencia. Por supuesto, la gran mayoría de adolescentes sabe distinguir entre disparar en un videojuego y disparar en la vida real, pero acostumbrarse a hacerlo —de jóvenes— en el mundo virtual, facilita dar el salto a hacerlo en el mundo real.

Lo saben bien los cazadores y los taurinos. Si no enseñas a los niños este tipo de agresividad, será más difícil que de mayores quieran disparar a un ciervo o disfrutar del sufrimiento de un toro sangrando. Una mente educada en la paz jamás disfrutará de la violencia. Lo que deja de parecernos aceptable termina dejando de practicarse.

Tiempos turbios como el petróleo

Corren tiempos extraños en los que un presidente de Estados Unidos insulta, promueve la rebelión, ataca, bombardea, justifica un genocidio, exige un aumento del gasto militar…, y acto seguido pide para sí mismo el Premio Nobel de la Paz. La contradicción ya no escandaliza: se ha normalizado. Resulta igualmente revelador que la ganadora del premio en 2025 —la venezolana María Corina Machado— quisiera compartirlo con Donald Trump por el mérito de haber secuestrado —mediante bombas y crueldad— al presidente de Venezuela. Por muy indigno presidente que fuera Nicolás Maduro, usar la violencia contra él jamás debería ser el argumento para merecer un premio pacifista.

Ante el petróleo robado, han surgido empresas-vampiro como Repsol, que se han arrodillado ante Trump para conseguir un trozo de la sangre venezolana. Repsol se hundiría en ventas y en bolsa, si la España de hoy fuera la misma que la España del «No a la guerra» contra Aznar (2003) o la España del 15-M (2011). ¿Quién quiere repostar en una empresa que roba a un país hermano?

España estalló contra la guerra de Irak en la que nos metió el presidente Aznar. ¿Qué protestas hay en Estados Unidos contra el robo de petróleo a otros países? ¿Qué protestas hay en Israel contra el genocidio de sus vecinos palestinos? Apenas las hay; en parte porque ha existido una educación comprensiva o que justifica cierta violencia.

Sumar gestos para la paz

No hace falta gritar en las calles. Basta con boicotear todo lo que provenga de empresas o países violentos o que se aprovechen de la violencia de otros. Cada gesto —también en redes sociales— suma o resta. No es lo mismo presumir de unos pendientes de oro que posar con una kufiya palestina. Consumir es más poderoso que votar.

La no violencia —especialmente hacia los animales— es un arma muy poderosa que, además, se contagia por vía oral. Hay mil ejemplos, desde Gandhi hasta casos más recientes, que muestran que la resistencia no violenta puede erosionar sistemas aparentemente inamovibles. La fuerza de la no violencia no reside en la pasividad, sino en su capacidad de deslegitimar la violencia sin reproducirla. Palestina ha encontrado más éxito y más apoyo internacional ejerciendo la no violencia que con atentados terroristas. La Flotilla de la Libertad es solo un ejemplo vivo que nace para frenar a una potencia violenta, para desacreditarla y para complicarle la existencia sin derramar nada de sangre.

Un buen punto para comenzar a construir una sociedad pacífica sería acercarnos al veganismo. Si conseguimos una sociedad sensible al sufrimiento de un pez o de una gamba, habremos caminado en paz más de la mitad del camino.

♦ Sobre pacifismo:

Es Importante Conocer el Nombre de Animales y Plantas Locales

Muchos niños sabrán decirte el nombre de este Pokemon, antes que el nombre de una de las plantas de las macetas de su propia casa.
Muchos niños saben el nombre de este Pokemon, y no el de las macetas de su casa.

Hay investigaciones que han comprobado que los niños conocen más nombres de Pokemon o marcas comerciales que de plantas y animales de su entorno local, y que eso puede repercutir en su salud, ya que la causa es el sedentarismo, salir poco al campo, vivir de espaldas a la Naturaleza, etc.

Por otra parte, puede parecer poco útil saber si el árbol que crece delante de nuestra casa es un tilo, o un algarrobo, o si los pájaros que vuelan en nuestro barrio son gorriones, o cotorras argentinas.

Hojas y flores del tilo, colgando de una bráctea (hoja modificada)
Hojas y flores del tilo, colgando de una bráctea (hoja modificada)
Algarroba verde y madura (fruto del algarrobo)
Fruto del algarrobo: Algarroba, verde y madura

Saber el nombre de los seres vivos que nos rodean puede parecer absurdo o propio de pedantes, pues sin duda, lo auténticamente útil es saber las aplicaciones de esas plantas, o las implicaciones de que esos seres vivos convivan con nosotros. Por ejemplo:

  • Las flores del tilo se usan para combatir catarros, y como tranquilizante en infusión (tila).
  • El fruto del algarrobo es comestible aunque no muy sabroso, pero puede usarse para el ganado, o para obtener un sucedáneo del chocolate.

Respecto a los animales, si vives en Málaga por ejemplo, podría no extrañarte ver la invasión de cotorras argentinas verdes, pero es una especie exótica, que está desplazando a especies autóctonas, como el gorrión. Puede que ello no te importe, salvo que vivas junto a uno de sus escandalosos nidos, en cuyo caso preferirás los nidos del gorrión común.

Queda claro que, aunque saber el nombre de nuestros vecinos no es a priori especialmente útil, sí que es la puerta para aprender más, para conocerlos mejor y para, si procede, beneficiarnos de su compañía (y beneficiarles de la nuestra).

El movimiento ‘No Child Inside’ aconseja que los niños (y adultos) pasen tanto tiempo fuera de casa como dentro. Lo cual los alejaría de la manipuladora y anestésica televisión y de videojuegos (poco educativos y demasiado absorbentes casi siempre).

Pero también es importante enseñarles a los niños el nombre de las plantas y animales que nos vayamos encontrando, así como aquellas características o aplicaciones que se sepan. Y si no se sabe el nombre o sus características, se puede instar a los jóvenes a investigarlo con nuestra ayuda. En librerías e Internet hay manuales de las especies que podemos encontrar en nuestra región. Aunque la identificación exacta puede ser, a veces, sólo posible para botánicos expertos, hay muchas especies muy fácil de identificar con las fotos y descripciones de un manual básico (o al menos identificar la familia, o el género).

Experimentos de investigación para conocer mejor la Naturaleza que nos rodea:

  1. En una maceta, poner tierra y dejarla al exterior, sin plantar nada (puede regarse esporádicamente). A los pocos meses seguro que empiezan a crecer plantas, y puede que también atraiga animales (hormigas, pulgones, abejas…). Investigar: ¿Qué especies son? ¿Son autóctonas? ¿Cómo llegaron allí sus semillas? ¿Tienen flores? ¿Tienen aplicaciones conocidas para el hombre?
  2. ¿Sabes el nombre y aplicaciones de las plantas de jardinería que hay en los parques y jardines cerca de tu casa? ¿Y en tus macetas o jardín, o el de tus vecinos?
  3. ¿Sabes el nombre de los árboles y otras plantas del campo más cercano a tu casa?
  4. Hablad de esto con los más mayores de la familia y evitad que se pierda su sabiduría.

NOTA: Los científicos no suelen conformarse con el nombre vulgar, pues un nombre vulgar puede referirse a muchas especies distintas. Por eso, para identificar científicamente una especie se usan dos palabras que se conocen como nombre científico (o latino, que debe escribirse en cursiva). La primera de esas palabras es el género, y la segunda es el nombre de la especie. Por ejemplo, el nombre del algarrobo es Ceratonia siliqua.

Vídeo recomendado:

Biodiario – 26/08/12

Empleo Sostenible: Invertir en lo “Rentable” o en lo “Correcto”

Dinero con fecha de caducidadEl economista Thomas Piketty resalta el gran problema de la desigualdad (como lo hiciera el Nobel de economía A.K. Sen), encarnándolo en el drama del paro. La crisis ha servido para que haya muchos más ricos, y muchísimos más pobres. Y eso no beneficia ni siquiera a los ricos. Una sociedad desigual es una sociedad enferma, en crisis: no sostenible.

Intermón-Oxfam nos dice que las 80 personas más ricas del mundo tienen tanta riqueza como los 3.500 millones más pobres.

Pero si queremos generar empleo “sostenible” no vale talar nuestros bosques y vender la madera. Eso es “pan para hoy, y hambre para mañana“. Como sociedad, y como individuos, tenemos que invertir (dinero, recursos, y tiempo) en objetivos sostenibles, verdes, ecológicos: tomar del bosque en un año, como máximo lo que el bosque puede regenerar en un año.

Ya está bien de invertir sólo en lo que es rentable, sólo económicamente, y sólo a corto plazo. Tenemos que valorar otras formas de rentabilidad: ¿Cuánto vale dejar a nuestros sucesores un mundo menos degradado?

Los gobernantes, y los que los votan, tienen que entender que hay al menos tres conceptos en los que no se debe hablar de rentabilidad: EducaciónSanidad, y Alimentación, seguida de cerca por Investigación. En pocas palabras: Incluso aunque la educación no fuera rentable, hay que conseguir, como sea, que sea de calidad, y que la educación superior llegue a quien tenga interés (aunque no tenga dinero). Medir la rentabilidad en sanidad es también de mal gusto, como lo es dudar de la agricultura o la pesca sostenible. Lo que no es sostenible, no es admisible.

Que no nos vendan que no hay dinero, porque para lo que se quiere sí hay dinero: como para perdonar millonarias deudas a amigos, para absurdos escudos antimisiles, para nuestro inútil y caro senado, para dar dinero a industrias sucias, entre otros muchos.

Dejemos YA de dar dinero a sectores que destruyen nuestro planeta y nuestra sociedad. Hay que transferir las inversiones a sectores responsables: Crear empleos sostenibles a largo plazo, y crear empleos como inspectores de sostenibilidad.

Si el EMPLEO VERDE es la única salida a la VIDA, también lo tiene que ser a la CRISIS.

Es incomprensible que ante el paro juvenil los gobernantes (y sus votantes) opten por:

  1. Aumentar la edad de jubilación: ¿Para qué? ¿Para que trabajen los viejos mientras nuestros jóvenes se aburren?
  2. Fomentar la natalidad: ¿Para qué? ¿Para que haya más niños en un mundo donde los humanos no son precisamente especie en peligro de extinción?
  3. No mejorar la educación: ¿Acaso tienen miedo a una sociedad culta?
  4. No considerar reducir la jornada laboral: ¿Por qué no repartir mejor el valioso recurso que es el trabajo?

Un ejemplo de todo esto lo tenemos en el sector de la energía. Mientras sabemos que no debemos quemar ni siquiera todas las reservas conocidas de petróleo, los gobernantes (y sus votantes) optan por buscar más petróleo y por el peligroso fracking. Se despilfarra mucho dinero en un sector extremadamente contaminante, aunque no sea tan rentable como las energías renovables, y se ponen trabas legales a la energía solar porque amenaza la hegemonía de las grandes y obsoletas compañías de electricidad. Incluso, los que deciden instalar paneles solares en su casa suelen calcular si es rentable. Y sí, lo es. Pero… ¿Qué importa si no fuera rentable económicamente si sabemos que estamos haciendo lo correcto?

Xi Kang (siglo III) es uno de Los siete sabios del bosque de bambú.
Xi Kang (siglo III) es uno de Los siete sabios del bosque de bambú.

El dinero no debería ser quien decida qué es lo que hay que hacer. Debemos hacer lo que es correcto, aunque no haya dinero para hacerlo. Descubriríamos que lo correcto es siempre barato y rentable.

Tal vez, ayudaría que el dinero caducara: El dinero no gastado en un año desde que se ganó, lo perdería su propietario, y lo ganaría la sociedad. Podrían ponerse algunas excepciones (como para comprar la primera vivienda). Tal vez así se daría el necesario cambio de punto de vista que necesita nuestra sociedad para disfrutar más, y trabajar menos.

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  1. ¿Sabías que ya puedes pagar en toda Europa por electricidad renovable en tu casa o negocio? En España también, y es tan fácil como cambiar de compañía. Todas tus dudas se resuelven aquí: Lee esto y cámbiate YA a cualquier empresa verde.
  2. Las subvenciones a los combustibles fósiles cuadruplican las primas de las renovable.
  3. Dos Simples Soluciones para Reducir la Crisis: Gastar y Trabajar MENOS.
  4. ¿Qué Pasaría si en los Países Ricos Trabajáramos Menos? (Hacia una Economía Sostenible).
  5. Y aún dicen que las renovables son caras, por Jorge Morales.
  6. España tiene un límite a la CORRUPCIÓN: El sector energético.
  7. Autoconsumo (o autoproducción) de electricidad, y energías fósiles: Las renovables ganan, por goleada.
  8. Repartir el trabajo, aumentar el empleo, sin aumentar la producción, por Florent Marcellesi.

NOTA: Este artículo fue publicado previamente en El Samón Contracorriente, medio informativo sobre economía real, ecología y mucho más.

Disfrutamos de los ecosistemas sin saber lo que son — ¿Qué es un ecosistema? ¿Por qué los maltratamos?

Un ecosistema es un sistema biológico constituido organismos vivos y el medio físico donde se relacionan. Algunos ecosistemas son reconocidos y la opinión general es que deberían conservarse. Así ocurre con los arrecifes de coral, las selvas tropicales o las sabanas africanas. En cambio, hay otros ecosistemas que son sistemáticamente maltratados y no hay conciencia de que sean ecosistemas valiosos. A veces, es triste constatar que se defienden verbalmente los ecosistemas lejanos mientras se maltratan los paraísos cercanos. Veamos unos ejemplos:

Bosque: Para algunos, si no está protegido no tiene valor

Unas 12.000 hectáreas de bosque ardieron en Huelva (septiembre 2020), un clásico punto negro de incendios en Andalucía. El gobierno local (PP) dijo literalmente en boca de su consejera de Desarrollo Sostenible que esos árboles no tienen mucho valor ecológico. Es cierto que unas 1.600 hectáreas eran de eucaliptos de la empresa papelera Ence y, aunque los eucaliptos son tal vez mejores que los naranjos, no dejan de ser cultivos y no bosques. No obstante, las palabras de la consejera indignaron a mucha gente que se sentía incomprendida ante la pérdida de un patrimonio natural inmenso, pues también ardieron dehesa de encinar, pinares, pastos y monte bajo.

La incultura ambiental es grande en la clase política. Lo vemos cada día. Por eso es importante proteger los ecosistemas con alguna de las muchas figuras de protección que existen: Parque Nacional, Parque Natural, Red Natura 2000, ZEPA… porque para algunos lo que no está protegido, no es valioso. Para otros, incluso aunque esté protegido sigue sin ser valioso (véanse las agresiones a Doñana o el caso de El Algarrobico almeriense, por citar solo dos ejemplos). Para evitar el colapso ambiental deberíamos, como mínimo, proteger el 50% del planeta y no destrozar el resto.

Río y cloaca son sinónimos en muchas ciudades

Llevamos tantos años sin bañarnos en los ríos principales que creemos que eso es lo normal, pero no. Los ríos no son solo el lugar más cómodo para tirar lo que nos sobra. Los ríos son ecosistemas y de su buen estado depende nuestra calidad de vida. La incultura ambiental es tan grande que aún hay algunos que piensan que el agua de los ríos se tira al mar y no entienden ni lo más elemental del ciclo del agua.

Algo estamos haciendo muy mal mientras no podamos bañarnos con seguridad en todos los ríos y en cualquier tramo. España es el peor ejemplo: la falta de depuradoras lleva a España a pagar la mayor multa de su historia a la UE. Ya hemos pagado 32,7 millones de euros por incumplir una directiva de hace 29 años, y la multa sigue subiendo, porque la directiva sigue sin cumplirse. Un ejemplo clásico es Nerja en Málaga que no deja de echar aguas residuales al río Chíllar y al mar. El río Cega (Segovia) es solo otro río más contaminado por los agricultores. ¿A qué clase de políticos elegimos en España?

Una playa es un ecosistema, no un centro de ocio

En las playas hay mucha biodiversidad, aunque algunos solo ven las moscas, cuando les molestan. Las playas son ecosistemas muy valiosos y cada vez más, debido a que están desapareciendo las pocas playas “naturales” que quedan. Se llenan de casas, de turismo, de espigones, de puertos deportivos, de piscinas y de campos de golf. Regenerar playas artificialmente con arena es también una mala inversión económica y ambiental.

Las tortugas se quedan sin lugar donde desovar y las aves se tienen que ir a otros lugares, al menos durante el verano. ¿Consentiríamos que los mejores bosques fueran invadidos por turistas en masa? Por eso, proponemos que al menos el 10% de todas las playas (todas) sea acordonado y no se invada nunca, ni en verano. Perderemos zona de baño, pero ganaremos en educación ambiental y compartiremos espacio con nuestras hermanas las tortugas, las aves… y las moscas.

Un desierto no es algo muerto

Todos hemos escuchado alguna vez eso de que en el desierto teníamos que poner paneles solares. Las renovables son una punta de lanza del ecologismo, pero no siempre las renovables son ecológicas. En los desiertos hay mucha biodiversidad, aunque no todo el mundo la vea ni la valore. Llenar el desierto con paneles solares no es ecológico y menos aún cuando tenemos millones de hectáreas sin paneles solares en todas las ciudades. La ocupación de territorio por paneles solares también puede ser problemática en otros ecosistemas. En Extremadura, por ejemplo, han denunciado que el boom de la energía fotovoltaica está eliminando suelo agrícola y amenazando la conservación de especies amenazadas y en peligro.

El paraíso puede no tener árboles

También se desprecian ciertos ecosistemas solo por no tener árboles: humedales, pastizales, matorrales, turberas, praderas, tundras… Un ejemplo andaluz lo tenemos en la herriza o brezal mediterráneo, un ecosistema marginado del Parque Natural de los Alcornocales. Posee una gran biodiversidad y un gran valor ecológico y paisajístico, pero ha sido injustamente despreciado por no tener árboles.

El ser humano no es propietario de todos los ecosistemas. Les debemos un respeto a las especies que allí viven, por ecologismo, por animalismo, por ética y por puro egoísmo, porque necesitamos la naturaleza para vivir y porque nos gusta la estética de sus paisajes.

La educación ambiental falla de nuevo

Si no conocemos ni respetamos los ecosistemas cercanos, ¿cómo vamos a respetar los ecosistemas que tenemos lejos?

Destruir ecosistemas genera dinero y trabajo para unos pocos, pero destruye algo valioso a largo plazo para la humanidad. Las generaciones más jóvenes se están quejando y se quejarán por lo que están haciendo sus padres hoy. Sin educación ambiental, vamos mal. Y así vamos.

♥ Aprende más:

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