El Diario Oficial de Castilla-La Mancha publica hoy la resolución de la Dirección General de Recursos Humanos y Transformación del SESCAM por la que se aprueba y publica la adjudicación definitiva del primer ciclo de implantación del concurso de traslados abierto y permanente para la provisión de plazas de personal estatutario en las categorías de …
Esta intervención se realizó el 22 de enero 2026 en el marco de la “ Jornada Avance de la Privatización en el Sistema Sanitario Público”, organizada por el Grupo de Podemos en el Congreso de los Diputados. El avance de la privatización va a pasos agigantados sobre todo a partir de la pandemia por la Covid 19.
Los peligros que nos acechan son los derivados de una ideología de pensamiento único pernicioso para la Democracia que se refleja en: el modelo Neoliberal de libre mercado sin reglas, que entra a saco en la Mercantilización de los Servicios Públicos, convirtiendo Salud, Vida y Naturaleza en mercancías mientras convierte a toda la ciudadania en una clientela cautiva cuya metodología obedece la pura especulación.
Especulación invasora por ese modelo que nos ha convertido en victimas del capitalismo desbocado y salvaje que se incrementó a partir de la pérdida de contrapesos tras la caída del Muro de Berlín y de la URSS. Un capitalismo embrutecido por el permanente juego a la ruleta rusa con sus juegos financieros viciosos al margen de la economía productiva real.
Los lobbys o grupos de presión son puros agentes invasores de las instituciones que se camuflan de espesas telas de araña globales. Herramientas que utilizan las grandes corporaciones transnacionales que acaban sometiendo a Estados bajo fórmulas coercitivas por incumplimientos. Teniendo a su vez como jefes ejecutivos para la dirección estratégica y operativa de dichos Estados a gobiernos colaboracionista sin voluntad y a políticos sin liderazgo arrastrados por la gran manada sin ética que los arrastra.
El negocio de la Salud es una estafa democrática y no un fraude, el fraude se comete sin consentimiento de la victima, en cambio en la estafa la victima lo permite a cambio de promesas que sólo son cebos que no la van a solucionar. Sólo un Sistema sanitario Público, cuyo único objetivo es la Salud y sin reglas de Mercado, será capaz de garantizar un derecho obligado.
Lo exigen normativas internas e internacionales. No quieren entender que democracia es un sistema socialista, que se levanta sobre la “Res- Pública”, lo demás es una estafa bien adornada a costa de los trabajadores y sus impuestos. Sin embargo esos gobiernos incapaces que son meros gestores no han cumplido con trabajar por ella con plena dedicación.
Con esa farsa del plan neoliberal además estamos a punto de que se extinga el Estado de Bienestar que llegó para satisfacer a toda la sociedad, siendo más necesario hoy ante las en enormes bolsas de pobreza frente al enriquecimiento progresivo de muy pocos se han adueñado del país
Capacitar al personal sanitario para reconocer y tratar la parada cardiorrespiratoria (PCR) en el paciente pediátrico y neonatal, aplicando los protocolos y medidas establecidas para ello, es el objetivo principal de dos formaciones que ofrece el Servicio de Pediatría de la Gerencia de Atención Integrada de Albacete. Se trata del curso de Soporte Vital Avanzado …
Te encuentras ante una persona inconsciente. ¿Sabrías actuar correctamente? Es la situación que plantean Enara y Leticia, dos residentes de Medicina Intensiva en el Complejo Hospitalario de Albacete a través del perfil en redes sociales del mismo. Y es que saber actuar ante una situación de emergencia puede marcar la diferencia entre la vida y …
El Hospital General de Valdepeñas, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, ha superado las 10.000 resonancias magnéticas realizadas desde la puesta en funcionamiento de su equipo de resonancia, hace ahora dos años. Desde su implantación, en enero de 2024, este equipamiento de alta tecnología ha permitido mejorar la capacidad diagnóstica, reducir tiempos de …
Los representantes sindicales de la mesa sectorial del Sescam se han concentrado este jueves en la puerta del hospital Perpetuo Socorro de Albacete para anunciar el inicio de nuevas movilizaciones, que comenzarán el próximo 10 de febrero, de cara a recuperar la carrera profesional. Minutos antes de reunirse en una asamblea con el personal del …
A todo el mundo le encantan los árboles, pero sin embargo, no todo el mundo los trata como se debe: Se talan, se trasplantan o se podan sin respeto, se usan como meros adornos en Navidad —”usar y tirar”—, se compran productos de madera sin saber si su procedencia es certificada FSC o no, y algunas ciudades, como Málaga, han sido denominadas arboricidas.
Si vas con prisa, un bosque es sosiego: Muchos de los que empezaron a leer este artículo ya han pasado a otra cosa… ¿para qué correr tanto?
Si ves egoísmo, un bosque es generosidad, sin ego: Limpian aire y agua, sin pedir ni una subvención.
Hemos seleccionado 4 breves reportajes que recomendamos a todo el mundo:
1. Los bosques curan la fibromialgia, el trastorno por déficit de Naturaleza, la ansiedad, el estrés, reducen la tensión arterial, aumentan las proteínas anticancerígenas, refuerzan el sistema inmunitario, aumentan el vigor… Un interesante vídeo de EFE VERDE que te invita a darte un «baño de bosque»:
2. ¿Qué es un bosque maduro? ¿Hay en España? ¿Cuál es su papel en el ciclo del agua? En España aún tenemos bosques maduros, y debemos conservarlos. Vídeo de EnArbolar:
3. Los bosques más hermosos del planeta. Una selección de imágenes en menos de 4 minutos:
4. Árboles singulares, por EnArbolar. Enamórate de ellos:
Si todos nos tapamos los oídos ante la persona que causa el ruido, conseguiremos que sea consciente de que molesta.
El ruido es todo sonido no deseado. Así, la música que pone alguien en la playa es ruido para todos los demás, mientras que las olas del mar pueden regalarnos el más relajante sonido.
Los efectos del ruido en la salud están bien documentados y van desde pérdida de audición o sordera, hasta estrés, alteraciones del sueño y del metabolismo, depresión, agresividad o falta de rendimiento, por ejemplo. Por supuesto, el ruido también influye en la fauna.
La principal fuente de contaminación acústica: El tráfico
Una de las fuentes de ruido más abundantes en las ciudades son las motos. También hay que añadir otros automóviles, la música de algunos bares, e incluso gente hablando fuerte en cualquier lugar, especialmente de noche.
Con respecto al ruido de los automóviles, la legislación establece un máximo de decibelios dependiendo del tipo de vehículo, pero en pocas ciudades se multan a los que superan ese nivel de ruido porque los policías no llevan un aparato medidor (sonómetro). Por tanto, los que incumplen la ley se pasean impunemente molestando a sus vecinos. ¿Qué podemos hacer?
Solución 1: Advertir y multar
Todos los agentes de policía no pueden llevar siempre un sonómetro para denunciar a quien incumple la ley. Por eso, sería más práctico que los agentes pudieran parar a los vehículos y exigirles pasar una inspección acústica en el plazo de un mes. En dicha inspección, se multaría a los propietarios de vehículos que superen el nivel legal de ruido. Por supuesto, también sería multado quien no acuda a esa inspección.
Con esto conseguimos que los propietarios de vehículos ruidosos tengan un mes para arreglar sus vehículos y, si no lo hacen, entonces serían multados. La multa debe ser severa ya que se le ha dado tiempo para subsanar el error. Sin duda, mucha gente llevará su vehículo a arreglar antes de que sea amonestado por los agentes policiales. El mensaje es claro: No queremos multas, pero tampoco ruido.
Solución 2: Quejarnos y visibilizar nuestra molestia
Taparse los oídos ante una moto ruidosa manda un poderoso mensaje al motorista.
Mientras las autoridades ponen en práctica la solución anterior, es necesario quejarse ante los ayuntamientos (por ejemplo, enviando este artículo a tu alcalde).
También debemos visibilizar que el ruido nos molesta. Por ejemplo, ante una moto ruidosa podemos mirarla y taparnos los oídos con ambas manos. Este sencillo gesto deja claro que nos molesta el ruido y, si todos lo hacemos, la gente tomará conciencia de lo que molesta su ruido.
Solución 3: Educación
Esta es la mejor solución, pero no funciona a corto plazo. Tanto en los colegios como en las familias, en las asociaciones de vecinos o en cualquier otro ámbito, es necesario hablar del problema cuando surja, para que todos sepan que incluso hablar fuerte puede ser molesto para los demás. ¿Acaso no te ha molestado alguna vez la voz del vecino en el rellano de la escalera o el ruido de su puerta? Eso también es contaminación acústica.
Los coches eléctricos (e híbridos) están provocando accidentes porque los peatones y ciclistas no oyen su motor. Algunos han propuesto obligar a los coches eléctricos a hacer ruido. ¿No sería mejor educar a la gente a tener más cuidado? Pensemos que nadie ha planteado jamás obligar a las bicicletas a hacer más ruido.
La educación ambiental, tan necesaria y tan poco valorada, es fundamental para nuestra calidad de vida.
La OMS establece 70 decibelios como el valor máximo deseable de sonido. Pensemos que un sólo coche o moto supera esta cifra muy fácilmente (en tercera marcha y a velocidad constante casi todos los vehículos emiten entre 65 y 74 decibelios).
En este artículo hemos dado tres soluciones para reducir el ruido en nuestras ciudades, pero no basta con leerlas. Hay que ponerlas en práctica. Si quieres hacer algo más que un gesto, tápate los oídos ante el ruido.
Agradecimientos: Dedicamos este artículo y damos las gracias a los motoristas de El Puerto de Santa María (Cádiz), que con su ruido inspiraron este artículo.
¿Qué podemos y debemos hacer los habitantes de las ciudades ante los problemas ambientales que nos amenazan? Estos problemas no son algo lejano, sino que nos afectan directamente. Por ejemplo, el cambio climático está aumentando, el nivel del mar sube más rápido de lo que se pensaba, la contaminación atmosférica nos enferma y nos mata… y entre todos, aunque no de igual manera, arrasamos ecosistemas que sabemos que son valiosos (con autopistas, canteras, minas, puertos, edificios…).
Te invitamos a poner nota a tu ciudad de cero a diez en cada uno de los diez puntos siguientes. Luego calcula la media sumando todos los puntos y dividiendo entre diez. Así podremos ver (más o menos) si tu ciudad es “sostenible”. ¡Empecemos!
¿Cómo serían las ciudades sostenibles?
Ciudades con suficientes parques y árboles, que huyen de las talas y de las podas, que hacen la ciudad bonita y habitable respetando su biodiversidad. Golondrinas, murciélagos o cigüeñas, entre otros, deben ser siempre animales bienvenidos. Debe haber zonas verdes cerca de las viviendas, árboles en sus calles y parques ecológicos. Este tipo de parques priorizan las plantas autóctonas, evitan usar peligrosos fitosanitarios como el glifosato, abonan con compost, incluyen hoteles para bichos y zonas para flora salvaje, entre otras medidas. También deben fomentarse los jardines verticales, los huertos urbanos comunitarios, y las pequeñas parcelas para alquilar.
Ciudades que generan energía renovable distribuida: Debe fomentarse la energía solar, tanto fotovoltaica como para agua caliente (de hecho, calentar agua con el sol es cinco veces más eficiente). Las cubiertas de los edificios son lugares ideales para las energías renovables, pero también para los techos verdes y para los huertos urbanos. También se está extendiendo la generación de electricidad introduciendo pequeñas turbinas en las conducciones de agua, donde sea posible (Portland genera así la electricidad gratis para unos 150 hogares). Las ciudades no deben ser solo consumidoras de energía. ¿Fomentan las administraciones locales todo esto? También podemos incluir en este punto que los ciudadanos, las empresas y las administraciones de la ciudad tengan su contrato en eléctricas que suministran energía renovable 100%.
Ciudades bien diseñadas y cohesionadas: Los barrios deben tener todo lo que la gente necesita (trabajo, compras, ocio, colegios, ambulatorios…). Separar estas zonas nos obliga a usar más el transporte, con la consiguiente pérdida de tiempo y energía. Para evaluar este punto reflexiona con estas preguntas: ¿Puedes ir a los lugares de ocio y hacer la compra básica andando o en bicicleta? ¿Hay barrios en tu ciudad con población envejecida? ¿Hay barrios marginales? ¿Hay mucha desigualdad (diferencias entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres, entre distintas razas…)? ¿Hay gentrificación?
Ciudades con transporte sostenible y que facilitan la vida a los peatones y a los ciclistas:
Si la ciudad está bien diseñada, las zonas peatonales serán lugares agradables y los carriles bici serán útiles. Un ejemplo es Pontevedra, un paraíso sin coches, sin ruido y donde se oyen los pájaros.
Señalizar la distancia a pie entre sitios emblemáticos y facilitar el alquiler de bicicletas fomentan la sostenibilidad. Pensemos que usar la bicicleta en la ciudad es saludable y, por tanto, ayuda a reducir gastos sanitarios.
Facilitar el uso del transporte colectivo: No basta con que el transporte público esté bien diseñado en rutas, sino que para que sea práctico han de cumplirse ciertas condiciones, y la primera es limitar y encarecer el uso del coche privado. Otras condiciones para el transporte público son: ser razonablemente barato, tener la posibilidad de trasbordos gratuitos y de poder montar la bicicleta (aunque sea en el exterior de los autobuses o en vagones específicos).
Limitar el uso del coche privado: En Copenhague se usa mucho la bici porque es la forma más cómoda de llegar a todos los sitios y no porque los daneses quieran estar en forma o pasar frío. Está demostrado que cuando el coche no puede usarse para ir a cualquier lugar, la gente toma alternativas y se acostumbra a dejar el coche aparcado. Ya que el coche eléctrico está ganando la batalla, las ciudades también deben instalar electrolineras, pero sin perder el objetivo principal: diseñar la ciudad para bicicletas y peatones (y no para coches).
Ciudades fomentando la economía circular, local y sostenible: No se trata solo de reciclar, sino de fomentar los envases reutilizables, de que los puntos limpios faciliten reutilizar lo que allí llega, así como de establecer mecanismos para que los productos locales, se queden en la región y no tengan que viajar lejos. También es muy necesario que la ciudad convierta en compost sus residuos biodegradables y que sea fácil deshacerse de cosas como el aceite usado o las pilas eléctricas (aunque lo único realmente ecológico es no usar pilas desechables).
Ciudades limpias y sanas: Aquí distinguimos cuatro temas:
Limpieza: No se trata de limpiar mucho sino de que los ciudadanos entiendan que es mejor no ensuciar su ciudad. También hay que entender que las hojas de los árboles no son suciedad y que quitarlas con máquinas sopladoras contamina en exceso. Hay tipos de aceras que requieren más gasto en agua y detergentes (por ejemplo, el blanco es peor que el tradicional gris). ¿Hay colillas o plásticos por el suelo? ¿Se depuran bien las aguas residuales?
Contaminación: Aquí habría que estudiar si hay industrias contaminantes en la ciudad o demasiado cerca, así cómo si hay medidores públicos con distintos tipos de contaminantes ambientales.
Salud: La salud está muy vinculada al lugar donde vives: en nuestra salud influye más nuestro código postal que nuestro código genético. Así, algunas ciudades facilitan el ejercicio de muchas formas: creando lugares apropiados o con sesiones de gimnasia en grupo para todas las edades en sitios públicos. ¿Se fuma en la calle aunque llegue el humo a la gente cercana? ¿Hay excesivo ruido (tráfico, bares…)? ¿Tiene el agua de grifo calidad suficiente?
Comida: ¿Qué comida se sirve en los colegios? ¿Hay restaurantes vegetarianos o veganos por los barrios? ¿Es fácil comprar alimentos ecológicos y de producción local? ¿Resulta más fácil comer una hamburguesa que un plato de legumbres? El Pacto de Milán unió a muchas ciudades con el objetivo de fomentar una alimentación sostenible: reducir el consumo de carne y el despilfarro de alimentos, aumentar los mercados y facilitar los productos frescos, etc.
Ciudades que ahorran electricidad y recursos: Aquí podemos incluir cientos de temas e ideas, como por ejemplo:
Antes de poner un semáforo, hay que pensar si una rotonda es mejor (además de mucho más barata).
Antes de poner farolas, hay que pensar en cuántas poner, cómo ponerlas y cuándo encenderlas (no como hace Málaga, un ejemplo de contaminación lumínica y despilfarro).
Se ahorra dinero contratando la electricidad municipal con alguna empresa de electricidad 100% renovable, o incluso comprándola directamente en el mercado mayorista (el ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid ahorra 400.000 euros al año de esta forma).
Ofrecer agua potable usando fuentes públicas y que los restaurantes y comedores ofrezcan agua sin tener que pedirla (ambos son objetivos de la UE y ya es obligatorio, por ley, en muchas partes de España, como Andalucía, Navarra, Baleares…). También podemos incluir aquí si la ciudad tiene planes y conciencia para minimizar el consumo de agua.
¿Hay lugares para reparar lo que se rompe, sea lo que sea (ropa, pequeños electrodomésticos…)? ¿Hay sitios para comprar o intercambiar cosas de segunda mano?
Ciudades que respetan su herencia cultural y natural: ¿Crecen en tu ciudad los restaurantes de “comida rápida despilfarrando envases de un solo uso”? ¿Es fácil encontrar comida fresca y local? ¿Se respetan las playas, los ríos… en definitiva, los monumentos naturales y los artificiales? Por ejemplo, el río Manzanares en Madrid pasó de ser un río medio muerto a ser un río lleno de vida para peces, aves… En contraposición, aunque la desembocadura del Guadalhorce está protegida en Málaga, el ayuntamiento destroza Arraijanal, un reducto de costa natural que aún se mantiene sin cemento.
Ciudades que usan el suelo eficientemente y que no crecen sin medida: No está justificado quitar espacio a la Naturaleza cuando la ciudad tiene muchos pisos vacíos o edificios en ruinas. Hay que evitar que las ciudades crezcan a lo ancho y se pudran por dentro. El ayuntamiento de Málaga, por ejemplo, ha sido acusado de querer despoblar el centro.
Ciudades integradoras, amigas de los extranjeros y de los refugiados: Si nos pusiéramos en la piel del inmigrante y del refugiado, entenderíamos porqué vienen y de qué huyen. Por otra parte, una mala planificación puede generar también ciudades turísticas incómodas para sus habitantes, lo cual produce la llamada “turismofobia“. Las políticas municipales pueden hacer mucho para que la integración sea enriquecedora para todos.
Si tras calcular la nota media entre los puntos anteriores, la nota sale por debajo de 7, debes escribir a tu ayuntamiento mandando este artículo y demandando lo que consideres pertinente. Que lo sepan. También, por favor, pon un comentario con tu ciudad y la nota que ha obtenido.
Nuestra ciudad la hacemos los ciudadanos. No toda la responsabilidad la tienen los ayuntamientos y no olvidemos que ellos hacen lo que los ciudadanos les dejan hacer.
Comer carne genera problemas GRAVES. Muchas ciudades se han propuesto COMER MENOS CARNE. Se llama Pacto de Milán. Han firmado Málaga, Bilbao, Córdoba, Madrid, Oviedo, Pamplona, Valencia… ONCE cosas que puede hacer una ciudad para conseguirlohttps://t.co/Ow61EeuuP5pic.twitter.com/UpWqVAfEub
Las zonas-30 son zonas en las que los coches tienen que circular a menos de 30 km/h. Dan vida al peatón, y al ciclista, y ya se están promoviendo en muchas ciudades como Barcelona o Málaga. Esto es una estrategia estupenda para aumentar la seguridad de los ciclistas, para animarnos todos a usar la bicicleta en la ciudad, y para reducir el nivel de ruido y contaminación en ciertos barrios… hacerlos más tranquilos, habitables…
Estas zonas-30 son mejores que los carriles bici pues dan tranquilidad a los vecinos, y más si se establece la norma de dar prioridad al ciclista. Los carriles bici, si no están bien diseñados, no son prácticos y pueden ser muy molestos para los propios ciclistas, para los peatones, y para los automóviles. Para diseñar carriles bici no sirve cualquiera: Hay que evitar escalones, vueltas absurdas, obstáculos, carriles sobre las aceras y sin espacio para peatones… en síntesis, hay que hacer carriles bici en los que los ciclistas puedan correr un poco. Por ejemplo, en la Calle Carlos Haya (Málaga) es preferible ir en bici con los coches que usar su peligroso carril bici. Aquí hay unas ideas sobre qué no debe tener un carril bici.
Gracias a asociaciones como Ruedas Redondas, en Málaga, por fin están creciendo los aparcamientos para bicis y los carriles bici y esto se está notando en un mayor número de ciclistas en nuestras calles. Por esto hay que felicitar al Ayuntamiento de Málaga, pero también es muy criticable el poco cuidado que se pone en el diseño de estos carriles bici, y como muestra vean estas recientes fotos (pincha en ellas para ampliarlas), en las que uno no puede dejar de preguntarse… ¿¿¿Quien diseñó este carril bici???… alguien debería darle el premio Atila: Puedes ver más fotos AQUÍ.
Escalón Grandísimo en Carril Bici
Otro super-escalón para una bici
Carril que continúa 10 metros más adelante pero sin conectar
Carril que cruza calle sin señalización para los coches
¡¿Tienen preferencia los coches?!
Poco sitio para peatones (aunque se podaran esos matojos)
Contenedores en medio del carril
Carril bici con hueco para contenedor, y poco espacio para peatones
Carril sobre acera: Poco espacio para peatones
Escalón mal rebajado: muy incómodo para ciclistas
Carril bici demasiado cerca del kiosco
Sin espacio para peatones, ciclistas, kiosco y sus clientes
¿Por donde pasan los peatones? Miren los contenedores al fondo
Carril estrecho y con obstáculos
Sin espacio para peatones, ¿Quien diseñó todo esto?
Por otra parte, NO TIENE PERDÓN que aún no haya un carril bici universitariopor el Bulevar Louis Pasteur. Se debería haber hecho hace mucho tiempo. Fomentar la bicicleta no es un asunto sólo de sostenibilidad y medio ambiente. Debería fomentarse el uso de la bicicleta más por sus efectos positivos en la salud, y el ahorro en medicamentos.
Los fuegos artificiales y los petardos hacen daño directo a personas y animales. Molestan a casi todo el mundo con la excusa del disfrute de una minoría. Ya hay fuegos artificiales silenciosos que son los únicos que deberían usarse, pero incluso ese tipo tiene inconvenientes que vamos a enumerar.
Tirar petardos en las calles está prohibido en casi todos los municipios, pero se hace la vista gorda, especialmente en ocasiones festivas. Entendemos que puede ser divertido para el que los utiliza, pero hay fuertes argumentos para no hacerlo. En caso de “necesidad” se pueden habilitar lugares concretos, en horarios concretos.
Debemos concienciarnos de que el ruido afecta a nuestra salud y, por tanto, debemos ser más severos y restringir todo lo que genere ruido innecesario. Para ello, una de las mejores herramientas es la información y, con ese objetivo, aquí pretendemos informar de lo que ocurre detrás de cada explosión:
Los animales sufren. El ruido es atronador para multitud de animales, generándoles dolor y ciertas enfermedades. Además, muchas las mascotas se pierden al huir aturdidas y asustadas.
Los perros y los gatos sufren ansiedad, miedo descontrolado, taquicardias, infartos, daños en el oído y, en algunos casos, la muerte. También se han provocado muertes por atropellos al salir el perro corriendo desesperadamente.
A las aves de las ciudades tampoco les hace ninguna gracia: muchas mueren por paro cardíaco o al chocar con algo en su huida.
Similares molestias sufren otros animales, como caballos, animales de granja, o los pobres animales encerrados en los zoos.
Molesta también a las personas. La pirotecnia afecta negativamente a todo el mundo, pero especialmente a los que ya padecen enfermedades auditivas, respiratorias o cardiovasculares.
La molestia es más evidente en bebés (durmiendo) y ancianos, por no hablar de enfermos, que intentan recuperarse en la tranquilidad de su casa o de un hospital.
La pirotecnia molesta especialmente a determinadas personas. Hay multitud de enfermedades y síndromes que padecen muchas personas y que las hace especialmente vulnerables ante ruidos fuertes. Por ejemplo, las personas con autismo, epilepsia, síndrome de Asperger o enfermedad de Alzheimer sufren muchísimo. También molesta mucho a las PAS (Personas Altamente Sensibles). La ligirofobia es, de hecho, el miedo a ruidos fuertes.
Provoca heridas y muertes. El uso de material pirotécnico genera numerosas quemaduras, amputaciones, e incluso la muerte, entre las personas que manipulan estos artefactos o los que están cerca. Especialmente grave es cuando lo que explota son los almacenes de este material. Un solo petardo puede llegar a los 120dB (decibelios), y con eso los oídos pueden ser fácilmente dañados. La OMS recomienda no exponerse a más de 65dB y un petardo siempre supera esa cifra.
Contaminación química y de partículas. No es solo contaminación acústica. La pirotécnica genera contaminación con distintos tipos de gases (CO2, NO, SO2 entre otros) y también contaminación por partículas, pues contamina el aire con las peligrosas PM2.5. Para conseguir distintos colores se añaden metales en la pólvora, los cuales son liberados con la explosión y pueden ser respirados hasta llegar a los pulmones. No olvides que los petardos afectan a los pulmones y al oído.
Otros daños ambientales. Para calcular el impacto ambiental completo, hay que tener en cuenta la contaminación de la industria en su fabricación y en su transporte, y considerar que la contaminación química no desaparece en el aire, sino que acaba llegando a otros lugares, contaminando la tierra y el agua.
Si lo piensas bien, solo unos pocos seres humanos disfrutan con el ruido. Son una minoría, incluso dentro de su especie. Por ello, hay propuestas para que se regule adecuadamente.
Sin duda alguna, todos podemos divertirnos sin molestar a los demás. Por tanto, aquellas formas de diversión que molesten, debemos abandonarlas urgentemente.
Lo que llamamos “desarrollo” es una búsqueda continua del bienestar y de la comodidad. En demasiados casos, esa búsqueda no mira otros costes que no sean los económicos. Harari sugería en su libro “Sapiens” que somos unos eternos insatisfechos que solo buscamos comodidad. Examinando el desarrollo de la humanidad está claro que ahora se vive mejor en casi todos los países, pero no está claro que ahora seamos más felices. Harari se preguntaba por qué hay tanta gente infeliz y estudió las posibles causas de la felicidad (clasificándolas en cinco).
La búsqueda automática o instintiva de placer y comodidad genera no pocos daños, tanto para el buscador como para todo lo que le rodea. Esa búsqueda genera fácilmente insatisfacción porque es una búsqueda que puede no tener fin y que suele materializarse en comprar muchas cosas (consumismo), o bien, en mirar solo la utilidad de todo (sean animales, seres humanos, o recursos naturales). Las consecuencias pueden ser graves: violencia machista, pederastia, explotación laboral e infantil, selvas arrasadas, mares contaminados, animales maltratados, ríos desecados… ¿Tan difícil es darse cuenta de la felicidad que genera algo de austeridad?
Un ejemplo: nuestra sociedad devora la carne. La mayoría, al menos, no lo hace por sus propiedades nutricionales, sino por su sabor. Pocos son los que ya ignoran el ingente sufrimiento y la horrorosa contaminación que producen las industrias cárnicas, pero el ansia de placer y/o comodidad es superior a todo eso. Lo mismo podría decirse, por ejemplo, de la comida procesada, de la comida rápida o del uso (y abuso) del aceite de palma y del coche. Así, vemos que parte de la sociedad se escandaliza de que se pongan límites al coche en las ciudades, pues consideran que su derecho a circular está por encima del derecho a respirar aire limpio de los demás. Pero en el fondo, no defienden su derecho a circular sino su deseo de maximizar su comodidad.
La búsqueda del placer y la comodidad es buena. Evolutivamente, esa búsqueda permite que los seres huyan de aquello que les hace daño. Es el masoquismo, no el hedonismo, lo extraño desde el punto de vista evolutivo. Pero el poder de nuestra sociedad se ha hecho tan grande que llevamos esa búsqueda de la comodidad hasta límites exagerados. Además, nos hemos acostumbrado a esa comodidad tanto y tan rápido que nos enfadamos ante imprevistos bastante intrascendentes (como un corte momentáneo de la electricidad o del acceso a Internet, por ejemplo).
Esos cambios se han producido tan rápido (desde el punto de vista evolutivo) que nuestros instintos no se han adaptado a la nueva situación. Buscamos placer y comodidad a toda costa, incluso aunque nos perjudique. Comemos en exceso porque estamos genéticamente programados para almacenar reservas y apenas hacemos ejercicio físico porque el trabajo duro lo hacen los aparatos u otras personas. En demasiadas ocasiones esos aparatos contaminan en su fabricación, en su uso y en su deshecho, y esas personas no obtienen una remuneración adecuada (son clases inferiores o inmigrantes… sin papeles y sin derechos en muchos casos). Luego, para contrarrestar las consecuencias, hay que ir al gimnasio o comprar productos light (como denunciaba el Dr. Rojas en El hombre light).
Algo similar puede decirse con el dolor emocional, o la pena. Las rápidas soluciones químicas contaminan nuestro cuerpo y nuestros ríos. ¿Acaso no podemos darnos tiempo y buscar otras soluciones más filosóficas? ¿Sería rentable educar en la aceptación de las desgracias inevitables? (la enfermedad, la vejez, el desamor…).
No vamos a defender aquí la búsqueda del sufrimiento o de la incomodidad, pero sí elogiar el saber aceptar ese sufrimiento, o esa incomodidad,cuando lleguen, sin intentar a toda costa evitarlas. O al menos, antes de evitarlas… ¿no deberíamos pensar en las consecuencias?
Este programa, elaborado desde la Red de Apoyo Vecinal del Zaidín, recoge el contenido de un sentipaseo que tuvo lugar por el barrio el pasado 24 de mayo de 2025, con el tema «salud y comunidad«.
A lo largo… Leer más
María Escalona de EnredHadas habla desde su experiencia de intervención realizada en campamentos de personas refugiadas en Grecia, centrada en el acompañamiento a mujeres en relación con la gestión menstrual, el tabú que la rodea y la dignificación en el… Leer más
📢📢Desde ONDA NEGRA, el programa de CGT Aragón-La Rioja, una hora cargada de información laboral y sindical, social, feminismo y cultura💪🏽 👉🏽El programa nº 43 se emitirá los días 21 y 28 de enero y el 4 de febrero de 2026. CONTENIDO: ➡️ Huelga educativa convocada por CGT ENSEÑANZA los días 20, 21 y 22 […]
Ecologistas en Acción denuncia los vertidos a la playa de aguas residuales sin depurar por los aliviaderos de la avenida Cabo Noval y calle La Habana (Bonanza), y el arroyo del Salto del Grillo. Los dos aliviaderos llevan 48 horas vertiendo sin que apenas haya llovido. El Salto del Grillo lleva más de 2 meses.
Pedimos la eliminación de todos los vertidos, la restauración de la vegetación natural y la protección de los navazos litorales de Bonanza.
El otoño de 2024 y el año 2025 fueron horribles para las playas de Sanlúcar. Se produjeron grandes vertidos debidos a las intensas lluvias de octubre de 2024 y del año 2025 (en el que llovió un 34 % más que la media anual). Pero a ellos se sumaron los numerosos vertidos en periodos sin lluvias: Aliviaderos de Calzada de la Infanta y Cabo Noval en noviembre de 2024; Arroyo del Salto del Grillo a lo largo de 8 meses (de octubre a abril, noviembre y diciembre de 2025); aliviadero de Bonanza durante 3 meses (entre marzo y mayo de 2025); y pozo del alcantarillado en el Navazo del Hoyo del Puja (playa de Las Piletas: durante los meses de octubre y noviembre de 2025). Especialmente intensos fueron los vertidos a la playa de Bonanza que provocaron la contaminación microbiológica señalada por la Consejería de Salud en su Informe de Semana Santa de 2025.
Lamentablemente empezamos 2026 de forma parecida con vertidos con lluvias intensas y moderadas e igualmente con vertidos en periodos sin lluvias. Ha vuelto a romperse la misma tubería de la avenida de Bajo Guía que se arregló en noviembre de 2024. Esto está provocando un vertido que lleva más de 2 días produciéndose sin que apenas haya llovido. El aliviadero de calle La Habana, en Bonanza, que es clandestino y no tiene autorización de vertido, lleva también 48 horas. Este último, el día 28 de diciembre, también estuvo vertiendo sin lluvias.
El arroyo del Salto del Grillo es el que presenta la peor situación: está vertiendo de forma casi ininterrumpida desde principios de noviembre de 2025, además de mantener inundado con aguas fecales el camino del Salto del Grillo en la zona alta de su cauce.
Estos vertidos son ilegales, causan un impacto importante para el medio ambiente y son una amenaza para la salud pública. Y se producen en la playa Bajo de Guía-Bonanza, la más maltratada de Sanlúcar. También la playa con más basura y con un sistema más deficiente de limpieza. La obligación legal de que se depuren todas las aguas residuales urbanas es del Ayuntamiento. En el caso de Sanlúcar, esta responsabilidad es compartida con Aqualia debido a que el ciclo integral del agua fue privatizado en 2010 mediante una concesión a la empresa Aqualia por un periodo de 25 años.
La playa de Bonanza, además, sufre un proceso de erosión costera que amenaza su estrecha banda de vegetación natural (de retamas blancas) en la que vive una buena población de camaleones, una especie protegida, cuyos últimos hábitats corren riesgo de desaparecer. Tras ella se conservan los últimos navazos de marea sobre los que se cierne la amenaza de la urbanización.
Es una playa querida por la población local de los barrios cercanos para la que pedimos una restauración integral:
1) Eliminación de todos los vertidos de aguas residuales,
2) Restauración de la franja de vegetación natural y protección de la población de camaleón,
3) Cambio de la categoría urbanística de los sectores Verdigones 2 y 3: de urbanizables a No urbanizables,
y 4) Conservación y restauración paisajística de los navazos litorales y promoción en ellos de la agricultura ecológica.
Este reportaje se publicó originalmente #LaMarea109. Puedes conseguir la revista aquí o suscribirte para recibirla y apoyar el periodismo independiente.
En una sala insonorizada del Espacio Vecinal del Mercado de Sant Antoni de Barcelona, Enzo toca la batería. Aprendió a tocarla en su Chile natal, con su grupo de música rebelde, cómo él mismo lo llama. A su lado descansa El Papa rojo, la novela de J.J. Benítez. «A la gente le sorprenda que lea».
Enzo tiene 45 años y comenzó a consumir codeína –un medicamento derivado del opio–, cuando tenía 12. Fue su profesor de química, de apenas 20 años, el que le animó a él y su grupo de amigos a probar el jarabe para la tos. Sustancia que consume hasta el día de hoy. Con 20 años llegó a Catalunya. Y desde hace dos vive en situación de calle. Pasó por varios centros de tratamiento, de los que terminó escapando. Recuerda que en algunos lo ataban y le daban pastillas que lo dejaban peor de lo que estaba.
Pero Enzo no viene solo a este espacio a tocar la batería. Desde comienzos de año acude todos los lunes y viernes a la cocina comunitaria del Centro de Acogida Diurno, de la Fundació Àmbit Prevenció. Allí, durante cinco horas entre fogones, logra olvidarse del consumo. También encuentra un lugar donde construir comunidad con otras personas que, como él, sienten esta sala como un refugio seguro.
La labor del centro se enmarca en la reducción de daños, un enfoque de salud pública que respeta los derechos de las personas que usan drogas y busca minimizar los riesgos del uso de sustancias sin centrarse solo en la abstinencia.
«Aquí las personas no solo tienen un lugar donde cocinar lo que les gusta, también comparten espacio con las vecinas del barrio. Y eso ha ayudado a cambiar la mirada sobre quienes participan en el programa, ya que la mayoría duerme en estas calles», explica Natalia Lanzas, coordinadora del proyecto. «También es una excusa para generar vínculos y acompañar en otros trámites más personalizados, como derivaciones a recursos, o simplemente, ofrecer un espacio donde escucharlas desde el respeto y la empatía».
Cocina comunitaria del Mercat de Sant Antoni, en Barcelona. El espacio acoge personas en diversas situaciones de vulnerabilidad, como consumo activo o situación de calle. JULIA MOLINS
Calidad de vida
Enzo llegó a este recurso a través del Centro de Reducción de Daños de Robadors, en el Raval. Desde allí nació hace casi tres años El lado oscuro del Raval, un programa de radio impulsado por Jose Cano, educador social del centro: «Para mí esa es la reducción de daños: un lugar donde poder hablar de todo lo que les atraviesa, desde la violencia institucional hasta cuestiones de medicación. Eso da sentido a lo que hacemos».
Ese proceso ha mejorado la calidad de vida de muchas de las participantes, como es el caso de La Rata –así se presenta ella–. A su lado siempre está su perro, Gordo, al que rescató hace nueve años de un contenedor de basura. Recuerda cuando vivía en la calle del Mercado de la Boquería y Cano la visitaba cada día para recordarle su cita semanal con la radio. El vínculo y la confianza mutua que construyeron la empujó a sostener esa rutina: «La radio es un lugar donde puedo expresarme, y tener eso ha cambiado mi vida».
En el programa también se habla de un obstáculo central: la imposibilidad de acceder a los albergues en situación de consumo activo –en Barcelona hay más de 1.500 personas viviendo en la calle–. Durante la pandemia, la ausencia de un recurso de estas características llevó a impulsar un albergue pionero a nivel estatal. Tras el confinamiento, el centro se trasladó de forma permanente al barrio del Baix Guinardó. Allí, en el antiguo Hotel Aristol, funciona hoy el Centro Residencial Integral La Galena, donde conviven unas 45 personas junto a más de 40 profesionales.
«La vida en la calle es muy difícil, especialmente si eres mujer. No sabes qué hacer, a dónde ir, dónde dormir», explica Valentina. Desde la habitación que comparte con su marido, recuerda cómo debía esconder sus pertenencias para que no se las robaran y cómo más de una vez pasó la noche cubierta apenas con un cartón. Durante los ocho años que estuvo en la calle, el uso de metanfetamina la ayudó a mantenerse despierta por las noches, para prevenir abusos o violencia sexual. «El consumo me quitaba las ganas de comer. Llegué a pesar 35 kilos, mientras empujaba carros de 400 kilos de chatarra por la ciudad».
La lista de espera para acceder al centro puede alargarse unos meses para las mujeres y hasta dos años para los hombres. «Todas las personas en la calle son vulnerables, así que la prioridad la marca el orden de llegada», explica Pilar Caballer, coordinadora del albergue que gestiona la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD). Se hacen excepciones en situaciones de urgencia a mujeres y personas de la comunidad LGBTIQ+ que han sufrido agresiones físicas o sexuales, o quienes presentan un cuadro de salud muy complejo. Desde su apertura, cerca de 700 personas han pasado por el centro.
«En caso de cuadro psicológico o psiquiátrico, necesitas un sitio donde estar y unos cuidados que en la calle no tienes», recalca Moi, residente desde abril –anteriormente había entrado de urgencia–. «Cuando entras de urgencia, lo primero es descansar, comer bien y estar tranquilo».
Moi, que lleva desde abril de este año siendo residente en el CRI Galena, se ha ofrecido como voluntario y hoy sirve y recoge los platos durante el turno de comida. JULIA MOLINS
El tiempo máximo de estancia ronda los dos años, tras los cuales se intenta derivar a otro recurso. «El año pasado contabilizamos 1.600 personas en calle y tenemos 45 camas. Ojalá existiera una red que diese continuidad sin que todo dependa de la financiación», remarca Ester Aranda, directora de reducción de daños de ABD.
La experiencia del CRI Galena es única en Europa, con las salas de consumo integradas dentro de un centro residencial. La gran fragilidad del proyecto es la financiación. «Todo el rato tienes que estar justificando que esto es por el bien de la sociedad –señala Aranda–. Que las personas están mejor aquí, que si no estarían peor. Y que, además, sería más caro para el sistema, porque al final lo único que importa es el dinero».
El debate social lo resume una frase que escuchan a menudo: «¿Cómo puede ser que se desaloje a familias mientras aquí se permita pincharse bajo techo?». Frente a esa crítica, Aranda es clara: «Es un derecho básico, y no puedes condicionarlo al uso de sustancias. No puedes limitar derechos porque alguien se droga; entonces deberías limitarlos para todos. El filtro de la pobreza no puede ser el consumo. Y es muy macabro, porque gran parte de este tiene que ver con el dolor, no solo con lo recreativo. Además, el coste-beneficio está demostrado: entran menos al hospital porque están aquí. Una persona en la calle cuesta mucho más».
Dentro del CRI Galena existen tres espacios de toma supervisada –inyectada, inhalada y de alcohol–. En ellos, las personas pueden consumir en un entorno seguro y sanitario, con personal especializado que ofrece material estéril y atiende en caso de sobredosis. «Nunca se ha muerto nadie en una sala de consumo», destaca Aranda, que también coordina la sala Baluard, otro recurso de reducción de daños situado en el Raval.
Dos mujeres residentes en el CRI Galena, en Barcelona, son acompañadas por un enfermero mientras salen de la sala de consumo inhalado. JULIA MOLINS
En este escenario, varios de los recursos de reducción de daños de la ciudad están financiados o dependen de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, incluyendo Robadors, Baluard y el CRI Galena. Montse Bartroli, jefa del Departamento de Prevención y Atención a las Drogodependencias de la institución, explica que la filosofía de la ciudad es priorizar la vida y la salud de las personas, y que por ello la reducción de daños es un eje fundamental que debe contar con apoyo institucional.
También en el Raval, más cerca de su rambla, se ubica Metzineres, «una cooperativa que crea entornos de cobijo para mujerxs que usan drogas y sobreviven a múltiples situaciones de vulnerabilidad y violencia». Allí no hablan de «sala de consumo», sino de tocador. «Lo que menos ocurre allí es el consumo», explica Aura Roig, directora y fundadora del proyecto. Para muchas mujeres, ese rincón íntimo es el único momento del día en que pueden relajarse, dejar de pensar en la supervivencia y, acompañadas por otras –si quieren–, compartir y hablar de lo que les preocupa.
La apuesta de Metzineres se sostiene en una mirada feminista interseccional, que va más allá de abrir espacios exclusivos para mujeres. «Cuando se van a los servicios de reducción de daños, estos carecen de una mirada feminista. Que no es solamente tener espacios para mujeres, sino una mirada realmente feminista», reivindica Roig.
Barrios estigmatizados
A las afueras de Barcelona, en Sant Adrià de Besòs, se levanta uno de los barrios más estigmatizados del área metropolitana. La Mina nació a finales de los años sesenta como un gran polígono de realojo para familias procedentes de barracas y asentamientos. Y allí, en 2004, fue el propio vecindario quien impulsó la apertura de un centro de reducción de daños. El primer equipamiento funcionaba en unas barracas, hasta que se integró al centro de salud y hoy depende del Hospital del Mar.
«Que sea un centro sociosanitario nos da muchas ventajas: podemos derivar de inmediato a urgencias graves, hay médico las 24 horas y, además, facilita el acceso a programas específicos, por ejemplo de ginecología o salud sexual, a los que muchas mujeres consumidoras suelen llegar con dificultad por miedo, tabúes o experiencias de abuso», explica Noemí González, coordinadora del centro.
Silvia y Gevi recorren cada día las calles de San Roque, otro de los barrios estigmatizados, en este caso de Badalona, recogiendo material y ofreciendo información. Son agentes de salud, personas con experiencia directa en estos recursos y trabajan como refuerzo a la EPA (Equipamiento de Punción Asistida), una sala móvil gestionada por Asociación de Intervención Comunitaria en Drogas (ASAUPAM). Su ambulancia se ubica bajo el puente que separa Badalona y Sant Adrià. Alicia Molina coordina la organización y, con una trayectoria en reducción de daños desde los tiempos de Can Tunis, conoce bien la evolución de la reducción de daños en Catalunya: «Aquí ha habido una apuesta real, una mirada pragmática y honesta sobre el tema. Hoy sabemos que, para dejar el consumo, antes hay que reparar todo lo que hay alrededor: la vivienda, la salud, el entorno. No se trata solo de dejar la sustancia, sino de poder vivir mejor».
En el Estado español hay 20 salas de consumo supervisado –últimos datos disponibles del Plan Nacional sobre Drogas–, quince en Catalunya, una en el País Vasco y cuatro en Madrid. La del País Vasco se encuentra en Bilbao, frente a la estación principal de tren, en el barrio de San Francisco. El acceso es discreto. Al entrar en el espacio sorprende gratamente la luminosidad, con vistas a la ría.
El recurso se llama Andén 1, en alusión a una línea de metro simbólica, donde cada parada representa un paso en la reducción de daños. «Las paradas siguen una línea de menor riesgo. La primera siempre es la práctica segura dentro de la sala, la base de todo: higiene y salud», señala Marta Fernández de Aguirre, médica y responsable de reducción de daños de la Fundación Gizakia, entidad gestora de la sala durante los últimos 10 años.
«Conocemos a muchas de las personas desde hace años, y eso permite trabajar desde el vínculo y la búsqueda conjunta de objetivos. Antes se entendía el “quiero cambiar mi vida” como dejar de consumir, pero hemos aprendido que ese cambio muchas veces empieza por metas pequeñas, como decir: “Hoy quiero darme una ducha”», reflexiona Fernández de Aguirre.
Al final de la lista
Actualmente, Bilbao cuenta con dispensación de material estéril durante, prácticamente, todo el día. Junto a Andén 1, Bizkaisida y Honzta –un albergue nocturno–, también lo hace una red de farmacias que participa en el intercambio de jeringuillas, al igual que en Barcelona. Sin embargo, Ainara Sánchez, educadora y coordinadora del servicio, subraya que este tipo de recursos no se replican en otras partes de Euskadi: «Es un tema delicado, porque las drogodependencias suelen quedar al final de la lista de prioridades institucionales».
Tanto Fernández de Aguirre como Sánchez acumulan más de dos décadas de trabajo en el ámbito de las adicciones. «Aquí estás en contacto con realidades muy auténticas y muy desatendidas, con mucho sufrimiento, pero también con momentos de mejora que vale la pena acompañar», dice Fernández de Aguirre. Sánchez coincide: «Este trabajo te aporta mucho, no solo profesionalmente, también en lo personal. Es un espacio hostil, sí, pero también muy humano».
La Mesa de Reducción de Daños de Bilbao agrupa a las principales entidades que trabajan bajo este enfoque. Otra de ellas es Bizkaisida –Comisión Antisida–, situada a escasos metros de Andén 1. El centro dispone de espacios para el descanso, la higiene y la alimentación, y ofrece pruebas rápidas de VIH, hepatitis y sífilis. «Nacimos en el 87 como una respuesta directa a la situación del VIH en la ciudad. De hecho, en la calle paralela, la Dos de Mayo, se abrió el primer punto de intercambio de jeringuillas del Estado», destaca Asier Orcajo, coordinador del programa de diversidad y salud comunitaria.
«A veces cuesta desprenderse del chip de la salud entendida solo como prevención o curación. Es un enfoque del que yo también me he tenido que desprender, que nos lo meten muy a fuego en la facultad y que va muy de la mano del estigma», explica Orcajo, médico de formación.
Desde la entidad también realizan un trabajo de acompañamiento en ámbitos donde las personas suelen enfrentarse a un trato desigual: «Acompañar a estas personas a la oficina de empleo, al centro de salud, al hospital, al juzgado, a poner una denuncia si procede, además de hacerlo más humano y amable, previene situaciones de discriminación. La presencia de una persona con aspecto más o menos normativo y que sabe decir las cuatro palabras que la otra reconoce es, por desgracia, una forma de prevenir situaciones de tantas fobias, como la yonquifobia».
El uso recreativo
En el ámbito del ocio, la reducción de daños también tiene referentes como Ai Laket!, con sede en Vitoria-Gasteiz y ámbito de actuación en Euskal Herria, y Energy Control, con presencia en Catalunya, Madrid, Illes Balears y Andalucía. Ambas entidades trabajan desde la información y el análisis de sustancias para promover un consumo más seguro y consciente. «Las drogas han estado siempre y van a seguir estando. Si nadie ofrece información objetiva, la gente se expone a más riesgos. Por eso nuestro trabajo no es juzgar, sino hablar de placeres y de riesgos con claridad y sin tabúes», dice Jon Iriazabal, socio de Ai Laket!
Jon Iriazabal, trabajador de la asociación Ai Laket!, analiza diversas sustancias en el punto fijo que la asociación tiene en Vitoria. JULIA MOLINS
Berta de la Vega, coordinadora de la delegación de Madrid de Energy Control, subraya la importancia de la información verificada. «Si la decisión de una persona es consumir, debería poder hacerlo sin recibir estigma. Y que pueda hacerlo teniendo una red, –profesional, personal o ambas– sería lo ideal, pues con estigma, rechazo y miedo nadie puede gestionar de una manera coherente y sana. Pero nos sigue pesando mucho la moral. Hablamos de vidas, de bienestar, de salud pública».
50 años de activismo
En Europa, los primeros recursos de reducción de daños se dieron en torno a la epidemia del VIH/SIDA. Países Bajos y Reino Unido fueron los pioneros en este campo. De hecho, Países Bajos fue el primer país que contó con un centro de intercambio de agujas y un espacio para el consumo en Ámsterdam en 1974. Según el informe 50 años de reducción de daños en Europa, fue el activismo de las comunidades vulnerabilizadas lo que propició que los Estados actuaran con políticas más enfocadas en la salud y el bienestar de las personas.
De la misma manera, en España la reducción de daños nació en los márgenes, como respuesta desesperada a una catástrofe sanitaria y social. A finales de los años setenta, la irrupción de la heroína y la epidemia del VIH/SIDA dejaron miles de muertes, en un contexto dominado por la abstinencia y el estigma. Profesionales y activistas empezaron a inspirarse en los modelos europeos para salvar vidas sin exigir abstinencia. Durante los años noventa surgieron los primeros programas de intercambio de jeringuillas –Surt del Rotllo, en Barcelona, y Juguem Net, en Reus– y los programas de mantenimiento con metadona, que transformaron el abordaje sanitario y rompieron tabúes. En la década siguiente, el modelo se consolidó con los Planes Municipales de Drogas, las primeras asociaciones de personas usuarias y proyectos como Energy Control (1997). En 2002 y 2004 se abrieron las primeras salas de consumo supervisado, en Madrid (Las Barranquillas) y Barcelona (Baluard).
Cabe destacar que, aunque muchos informes –especialmente desde el norte global– sitúan a Europa como pionera, las prácticas para gestionar riesgos y placeres asociados al uso de sustancias psicoactivas existen en todas las culturas.
En Europa falta financiación
Todos los recursos mencionados en este reportaje tienen financiación local o nacional, no europea. Mientras que Catalunya es un referente europeo por su enfoque sobre las drogas centrado en la salud y en las personas, en Italia no fue hasta 2017 cuando una ley reconoció la reducción de daños como parte del derecho a la salud, aunque sin especificar cómo debía financiarla el sistema nacional. En la práctica, solo algunas regiones la aplican. Al igual que en el Estado español, los primeros servicios surgieron impulsados por madres de personas que usaban heroína en los años ochenta –como la asociación La Tenda, en Roma– o por colectivos de personas consumidoras, como Lab57 en Bolonia.
Esta falta de financiación es una tendencia extendida en toda Europa. Adrià Cots, experto en políticas de drogas y derechos humanos, y asociado senior en el Consorcio Internacional de Políticas de Drogas, recuerda: «En 2022 la Unión Europea cortó la financiación al Foro de Sociedad Civil sobre Drogas, una plataforma de organizaciones con enfoque de salud que asesoraba a la Comisión Europea».
Además, con el avance de la extrema derecha, Cots observa una priorización clara de los enfoques de control de oferta por encima de los de salud pública y reducción de daños, siendo Italia un ejemplo paradigmático. «A nivel europeo, este cambio de rasante es evidente y muy preocupante –añade–. Se está negociando ahora la nueva estrategia de drogas [empezará en 2026], y la llamada a contribuciones de la Comisión Europea fue alarmante: presentaba la estrategia como un documento antitráfico, algo inédito hasta ahora».
* Este reportaje es parte de una investigación más amplia que fue posible gracias al apoyo de Journalismfund Europe.
¿Quién no ha escrito una lista alguna vez? De tareas pendientes, de la compra, para estudiar un examen… Las listas facilitan no olvidarnos de cosas importantes, aunque ser exhaustivos sea, con frecuencia, imposible.
A veces, nuestros artículos incluyen un elenco de hechos —numerados o no— con el que pretendemos dar una visión lo más completa posible del tema a tratar. Aquí os dejamos una lista con algunas de nuestras listas. Queda para ti decidir si sobran o faltan datos. ¡Vamos!
Incendios de residuos. Nuestra sociedad no ha entendido que reciclar es tan caro que, como norma, a ninguna empresa le sale rentable reciclar de forma limpia. Reducir (la generación de residuos) es algo extremadamente antisistema y, por supuesto, reutilizar (envases, por ejemplo) es caro y trabajoso. ¿Que nos queda? Reciclar NO. Porque reciclar no es rentable. Ecoembes lo sabe muy bien y por eso miente más que recicla. Lo que la industria ha elegido es simular que se recicla, mientras el material para reciclar acaba en el mar, en los ríos o quemados en los cientos de incendios que hay por todo el planeta. En España, el ambientalista Fernando Follos registra los incendios de residuos de todo tipo, desde basureros ilegales hasta centros de reciclaje autorizados. Por nuestra parte, tenemos dos listas distintas de incendios españoles. Los datos asustan, porque demuestran el tamaño de la estafa cuando se habla de «reciclaje». Estas dos listas son:
Incendios en plantas de reciclado y puntos limpios (plásticos, papel, neumáticos…). Las empresas de reciclaje cobran por el material que se llevan (y no por el que reciclan). Por tanto, una vez que han cobrado, el interés en reciclar desaparece, porque —repetimos— reciclar no es rentable. La pésima Ley de Residuos exige la creación de un SDDR para envases de plástico. ¿Es buena idea? Un SDDR conseguirá recoger más plástico. Pero no hará que reciclar sea rentable. Por tanto, veremos más incendios. La solución es muy simple: un SDDR para vidrio retornable e impuestos progresivos a TODOS los envases de usar y tirar, con el objetivo de eliminarlos en unos años. Pero eso no interesa a las empresas…
Otra lista abarca los incendios en almacenes de chatarra y coches viejos. Todo apunta a que quemando lo que sobra, el material metálico se puede vender más caro. Es especialmente grave el caso de Ceuta, donde hay multitud de incendios sin que parezca preocupar a las autoridades, a todos los niveles.
Barbaridades ambientales del Partido Popular (PP). Este partido político se caracteriza en España por estar en contra de casi todas las medidas ambientales y apoyar sistemáticamente aquello que dañe la naturaleza. Si uno lee un titular de prensa puede pensar —erróneamente— que se trata de algo puntual. Esta lista incorpora noticias desde hace años (antes y después de Rajoy) y todas apuntan a una conclusión evidente: el PP es un partido peligroso para el medioambiente y, por tanto, peligroso para la salud y la vida de toda la biosfera, humanos incluidos.
Turismo. Sobre este asunto hemos elaborado estas curiosas listas:
La caza y la ética. Aquí se desmontan los dos argumentos básicos que usan los cazadores para defenderse; y se exponen once problemas que provoca esta actividad. La caza no beneficia a la naturaleza, porque el ser humano no sabe gestionar tan bien como lo hace ella. La caza no sirve para controlar poblaciones, sino que es, más bien, la causa directa de severos desequilibrios. Por tanto, la conclusión está clara: prohibir la caza es lo único razonable.
La caza es mala; la pesca es peor. Los cuatro problemas más graves de la caza, también los tiene la pesca, especialmente la pesca industrial y, como barbaridad más asombrosa, la pesca de arrastre.
Un informe de la Universidad de Wageningen concluye que si deseamos seguridad alimentaria lo mejor es reducir el consumo de carne. En esta lista de puntos tienes un resumen de sus principales conclusiones.
Medidas todavía extrañas —pero eficientes— para evitar lo peor del colapso. Aquí tienes las primeras 20 medidas y la segunda parte con otras 20 medidas. Déjanos tus ideas en los comentarios.
Nuestras listas de buenas noticias. Al final del primer y segundo semestre de cada año publicamos sendas listas de buenas noticias para los animales y para el medioambiente. Esto sirve para corroborar que, aunque vamos mal, hay formas de hacer las cosas bien; y la conciencia ecoanimalista va calando en la sociedad (sin duda, más lento de lo necesario).
Libros.
Lista con libros sintetizados de tematica variada: ecoanimalismo, pedagogía, filosofía, ética, economía, globalización, psicología, espiritualidad…
Nuestros libros publicados, para los que las ganancias que el autor obtenga serán dedicadas a organizaciones y proyectos ecoanimalistas.
Tener una lista de ideas clave sobre un tema particular nos permite tomar perspectiva, ver el asunto con más contexto y, en definitiva, entender mejor la cuestión. Creemos que estas listas dan una visión bastante amplia de cada asunto y, en conjunto, de algunos de los principales problemas ecoanimalistas actuales. Te agradeceremos que nos lo hagas saber si crees que sobra o falta algún punto en alguna de las listas anteriores, o bien, si te gustaría una nueva lista sobre algún tema particular. Gracias.
El escritor Yuval N. Harari decía en su libro Nexus que la herramienta más revolucionaria creada por el ser humano, la Inteligencia Artificial (IA), «puede destruir nuestra civilización». Uno de los motivos, podría ser la inmensa cantidad de puestos de trabajo que están siendo sustituidos por robots y algoritmos. Ejemplo: se han producido más de 200.000 despidos solo en el sector tecnológico mundial. Amazon lidera los recortes, pero es algo que afecta a multitud de empresas de todos los sectores.
Los negacionistas gritarán que también se están creando empleos. Pero… ¿cuál es el balance global? Nouriel Roubini dice que «la IA invade más puestos de trabajo que las revoluciones anteriores» y la califica como una de las grandes amenazas globales.
¿Es justo que los beneficios caigan en manos de una minoría?
Tengamos en cuenta estos aspectos:
La llamada Inteligencia Artificial está formada por diversas tecnologías creadas por personal científico, muchas veces pagado con dinero público. Gran parte de los avances que han permitido la IA actual han sido financiados por organismos públicos y —gracias a eso— publicados en revistas en abierto, sin patentes.
La IA y cualquier aparato electrónico tienen un enorme impacto ambiental, principalmente por la minería y por la gran cantidad de energía y agua que requieren.
Las empresas tecnológicas —o con un uso intensivo de tecnología— suelen tener enormes beneficios y costes muy bajos (una vez que han desarrollado su producto).
Por último, la IA necesita nuestros datos para alimentarse. ¿Por qué crees que hay tantas cosas «gratis» en Internet? Buscadores gratis, redes sociales gratis, almacenamiento gratis, correo electrónico, películas, vídeos, juegos, noticias, etc. De una forma u otra estamos cediendo nuestros datos gratis sin saber para qué. También recibimos publicidad que —aunque no lo queramos reconocer— nos manipula.
Los motores de la IA se alimentan con datos de millones de humanos: los nuestros o los de otros países: colonización digital. A cambio, las empresas nos pagan con despidos masivos y con ingeniería financiera para evadir en paraísos fiscales. Los casos de gigantes como Inditex (la Zara de Amancio Ortega), Meta, Amazon o Apple son solo algunos de los tufos más sonados.
Con razón concluían J. Vicente y M. Pérez que «el gran negocio de estas tecnológicas no son los productos, sino nuestros datos personales. Lo saben todo sobre nosotros: nuestros gustos, búsquedas y hábitos». Con toda esa información, tal vez la IA conozca al ser humano mejor que nosotros mismos. No solo pueden manipularte mejor a ti y a todos los humanos con tu perfil, sino que, con tus datos, entrenan a la IA para lo que quieran, desde inducir opiniones políticas hasta fomentar libros, películas u otros bienes de consumo.
¿Cómo podemos quedarnos con lo mejor de la automatización?
Emplear ordenadores, robots o la IA supone enormes ventajas para la humanidad. Sin embargo, si no controlamos bien este poder, podría destruir el bienestar alcanzado.
Al menos en Europa, estamos construyendo sociedades en las que tenemos gratis muchas cosas valiosas. En realidad no son gratis, sino pagadas entre todos: con dinero público. En España, la sanidad es universal (incluso para los extranjeros). ¿Quién querría vivir en un país donde los pobres se mueren por las calles? ¿En serio los votantes del PP quieren que los inmigrantes pasen frío y hambre en la calle, como en Badalona?
Más ejemplos de lo importante que es el sector público en España: casi todas las carreteras se mantienen gratuitamente para todos. La educación básica también es gratis y hay becas para formarse a cualquier nivel. También son de libre acceso las bibliotecas, los parques y zonas naturales, la televisión pública (RTVE y otros canales autonómicos), la policía, el alumbrado público (a veces excesivo), la recogida de basura y de papeleras, etc.
Si no estamos atentos, podríamos perder cosas tan valiosas como una sanidad y una educación públicas de calidad. Fue una de las lecciones que debimos aprender del coronavirus. Siempre hay amenazas que debemos combatir.
Tampoco debemos olvidar todas las acciones de cuidado ambiental que se pagan con dinero público: estudios científicos, cuidado de bosques y reforestación, bomberos forestales, restauración de ecosistemas, apoyo a energías renovables o agricultura ecológica, programas de conservación de especies, gestión y depuración del agua, control de la contaminación, etc.
Para costear todos esos servicios públicos, tenemos que aplicar la inteligencia natural y tomar medidas urgentes, como las siguientes:
Lo primero sería tomar conciencia del problema para, así, votar, trabajar y educar siempre con el objetivo de construir sociedades más justas y más felices.
Controlar los errores de la IA. Los sistemas humanos no están exentos de errores. Por ejemplo, la IA se alimenta de millones de datos humanos en los que el machismo está incrustado. Por tanto, no es raro que la IA adopte decisiones y opiniones machistas. Por otra parte, a veces la IA alucina, término que se usa para indicar cuando se inventa datos, lo cual es realmente muy peligroso. Se han dado casos en los que la IA induce al suicidio.
Fortalecer el sector público y, para ello, que las empresas que usen la IA, robots u ordenadores paguen impuestos razonables por beneficiarse de avances colectivos de la humanidad. No se trata de asfixiar a las empresas, sino de exigir una retribución justa que no ahogue a la sociedad en su conjunto.
Reducir la jornada laboral es un factor lógico para aumentar la felicidad. Y, por supuesto, genera empleo que compensaría, en parte, el que se está perdiendo por las nuevas tecnologías.
Roubini también sugiere una Renta Básica Universal que reduzca los problemas de la desigualdad.
Con estas medidas, todos saldremos ganando, incluso los que se oponen a ellas. Usemos la inteligencia (natural) para fortalecer nuestro sistema público, que es el único que nos defenderá en las situaciones fáciles y también en las difíciles.