Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han elaborado un plan para ejecutar a cuatro reclusos militares condenados a muerte. Si el presidente Donald Trump autoriza la orden, sería la primera ejecución en el ámbito castrense en 65 años, desde que en 1961 fuera ahorcado el soldado John A. Bennett por violación e intento de asesinato.
El Pentágono ha completado los preparativos logísticos y legales para aplicar la pena capital, según fuentes citadas por la cadena ABC News. Las identidades de los reclusos no han sido reveladas. La decisión final corresponde a la Casa Blanca, que podría ordenar las ejecuciones en las próximas semanas.
Un salto histórico en la política de penas militares
El código de justicia militar estadounidense contempla la pena de muerte para delitos como asesinato premeditado, espionaje o traición, pero su aplicación ha estado paralizada durante décadas. La administración Trump ya reactivó las ejecuciones federales durante su primer mandato y ahora busca extender esa política al ámbito castrense.
El plan ha generado reacciones divididas en el país. Organizaciones de derechos humanos han denunciado que la pena capital militar presenta «graves problemas de equidad y debido proceso», según ha señalado Amnistía Internacional en un comunicado.
Estados Unidos es uno de los pocos países que mantiene la pena de muerte en la justicia militar. Esta ejecución marcaría un hito en la historia judicial de las Fuerzas Armadas y reabriría el debate sobre el uso de la pena capital en el ámbito castrense.
De concretarse, sería la primera ejecución militar desde 1961, hace más de seis décadas.