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Ayer — 5 Junio 2026Noticias

Siria convierte su costa en ruta alternativa a Ormuz para el petróleo iraquí, pero admite que no puede competir aún

5 Junio 2026 at 08:44

El Gobierno sirio ha lanzado una iniciativa para convertir su costa mediterránea en una ruta alternativa al estrecho de Ormuz para la exportación de petróleo iraquí, en un contexto de crecientes tensiones en Oriente Medio. El anuncio, realizado el 5 de junio de 2026, se apoya en un acuerdo bilateral firmado entre Siria e Irak en abril, que prevé el uso de la terminal petrolera de Baniyas como punto de exportación clave.

Según la Compañía Siria de Petróleo, la infraestructura ya canaliza un flujo significativo de crudo: cerca de mil camiones cisterna descargan diariamente en la terminal. Una parte de este crudo se destina al mercado interno sirio, mientras que el resto se exporta por vía marítima hacia los mercados internacionales. La iniciativa busca eludir la vulnerabilidad del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial y que ha sido escenario de tensiones entre Irán y Estados Unidos en los últimos meses.

El plan, sin embargo, enfrenta limitaciones operativas y de infraestructura. Aunque el incremento de la capacidad logística ha sido notable, aún resulta insuficiente para competir con el volumen que transita por Ormuz. Siria necesitaría inversiones adicionales para modernizar la terminal de Baniyas y ampliar la red de oleoductos que conectan con los yacimientos iraquíes.

Detrás de la iniciativa se perfila el respaldo de actores regionales como Irak y, posiblemente, de Rusia, que mantiene una base naval en la costa siria y ha mostrado interés en diversificar las rutas energéticas hacia Europa. Para España y el resto de la Unión Europea, la apertura de una ruta mediterránea alternativa podría reducir la dependencia del tránsito por el golfo Pérsico y acortar los plazos de suministro, aunque la viabilidad a gran escala sigue siendo incierta a corto plazo.

AnteayerNoticias

Israel captura a un sirio en una incursión terrestre en Quneitra y desafía la zona desmilitarizada

2 Junio 2026 at 21:11

Tropas israelíes llevaron a cabo una incursión terrestre en la aldea siria de Ain Zivan, en la Gobernación de Quneitra, al suroeste de Siria, el martes 2 de junio de 2026, capturando a un residente local antes de retirarse. La operación, que no ha sido comentada por el Ejército israelí, se produce en un contexto de creciente tensión regional y de una notable expansión de las operaciones militares israelíes más allá de la Franja de Gaza.

Fuentes locales confirmaron que las tropas entraron en la aldea, registraron varias viviendas y detuvieron a un hombre cuya identidad no ha sido revelada. El cautivo fue trasladado a una ubicación desconocida, y su paradero sigue siendo incierto. La incursión se enmarca en la serie de operaciones que Israel viene realizando en la zona desmilitarizada establecida tras los acuerdos de alto el fuego de 1974, y en el sur de Siria, donde la presencia militar israelí se ha intensificado en los últimos meses.

La Autoridad General de Radio y Televisión de Siria informó de la incursión, calificándola de «violación flagrante» de la soberanía siria y de los acuerdos internacionales.

La ofensiva en Quneitra se produce tras una serie de ataques aéreos israelíes contra posiciones del Ejército sirio y de grupos armados prorregímenes en las provincias de Damasco y Daraa durante el fin de semana. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, al menos seis combatientes murieron en esos bombardeos. La Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (UNDOF), desplegada en la zona desde 1974, no ha emitido declaraciones sobre la incursión de Ain Zivan.

Desde el inicio de la guerra civil siria en 2011, Israel ha llevado a cabo cientos de ataques en territorio sirio, dirigidos principalmente contra fuerzas iraníes y del grupo chií libanés Hizbulá. Sin embargo, las incursiones terrestres son mucho menos frecuentes. La última operación de este tipo conocida ocurrió en octubre de 2023, cuando fuerzas especiales israelíes asaltaron una posición de la Guardia Revolucionaria iraní en los Altos del Golán. La escalada actual sugiere un cambio táctico por parte de Israel, que parece dispuesto a ampliar su radio de acción más allá de la guerra en Gaza para contrarrestar lo que considera una amenaza creciente desde el sur de Siria.

El Gobierno sirio, encabezado por Bachar al Asad, ha condenado la incursión y ha anunciado que presentará una queja formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU. «Siria se reserva el derecho de responder a estas agresiones en el momento y la forma que considere adecuados», declaró una fuente del Ministerio de Asuntos Exteriores sirio citada por la agencia SANA. Por el momento, no se ha informado de enfrentamientos armados durante la operación, y las tropas israelíes se retiraron sin incidentes.

Siria: volver a clase tras la guerra

16 Mayo 2026 at 07:00

Este reportaje se publicó originalmente en la revista de ‘La Marea’. Puedes conseguir un ejemplar y suscribirte en nuestro kiosco.


«Wilfing on the internet… is becoming a real problem…».

La profesora recita un texto durante la clase de inglés mientras camina de un lado a otro del aula. Los alumnos, abrigados con chaquetas e incluso con capucha por el frío invernal, repiten las frases al unísono, en voz baja.

«Most teenagers spend too much time in front of their computers…».

En la escuela de secundaria para chicos Rushdi Al Shamaa, situada a las afueras de Damasco, cada uno de los alumnos, de entre 13 y 15 años, carga a sus espaldas una historia atravesada por la guerra. «A causa de la guerra, yo y mi familia fuimos a Egipto», cuenta Kenan Al-Madany, de 13 años. Este año, con la caída del régimen de Al Asad, ha vuelto a Siria tras pasar una década en El Cairo. Ahora está en séptimo curso y le gusta sobre todo estudiar Inglés, Árabe, Matemáticas y Ciencias. En cambio, Historia y Geografía le cuestan más. Es un buen alumno, reconocen las profesoras. Él sueña con estudiar Medicina en el extranjero. «Me gustaría ir a Alemania, Estados Unidos o Egipto, y después regresar», dice convencido, pese a su corta edad.

Siria: volver a clase tras la guerra
Clase de inglés en la escuela de secundaria Rushdi Al Shamaa. NÚRIA VILÀ

Quien también sueña con un futuro fuera es Amer Al-Hilal, de 14 años, que actualmente cursa noveno en la misma escuela. Nació en Daraa, la cuna del levantamiento sirio en 2011, donde trató de estudiar, pese a los riesgos. «A veces no íbamos a la escuela porque era demasiado peligroso, ya que había francotiradores», recuerda. Finalmente, en 2018 su familia se trasladó a Damasco, donde encontró una mayor estabilidad para asistir a las clases. «Eres libre cuando hablas. Nadie irá a prisión por algo que ha dicho», dice ahora, aliviado tras la caída del régimen en diciembre de 2024. Amer quiere ser ingeniero y vivir en Australia.

Escuelas destruidas

Como le ocurrió a Kenan y a Amer, la guerra civil en Siria, que duró más de una década, truncó el acceso a la educación de millones de niños. Antes de 2011, la tasa de escolarización primaria rondaba el 97%, una de las más altas de la región. Actualmente, más de 2,4 millones de niños se encuentran sin escolarizar, según cifras de Unicef. Los datos del Ministerio de Educación sirio señalan que alrededor de 8.000 escuelas fueron dañadas o destruidas por la guerra, o convertidas en refugios para quienes perdieron sus hogares. Por este motivo, según Unicef una de cada tres no pudo reabrir al inicio de este curso escolar en septiembre.

Siria: volver a clase tras la guerra
Kenan, Amer y Mohammad, tres alumnos de la escuela Rushdi Al Shamaa. NÚRIA VILÀ

Los desafíos también son políticos, ya que las escuelas deben adaptarse a los cambios educativos impulsados por el nuevo gobierno del HTS (Hayat Tahrir al Sham), liderado por el presidente Ahmed Al Sharaa. «Reformar los currículos es más difícil que cambiar una Constitución», reconoció el ministro de Educación, refiriéndose a la revisión de manuales de Historia y la eliminación de los contenidos ideológicos previos.

En el despacho de Huda, antigua profesora y ahora responsable del archivo y registro de datos del instituto, todavía hay libretas con el rostro de Bashar Al Asad en la cabecera. Los pupitres son antiguos, las puertas y paredes tienen partes gastadas, sin pintura, y las banderitas tricolor de esta nueva era –verde, blanco y negro, con tres estrellas rojas– llenan los pasillos, recordando todavía las celebraciones del primer aniversario de la caída de Al Asad.

Siria: volver a clase tras la guerra
Mural con mensajes didácticos sobre la higiene y la cultura. NÚRIA VILÀ

Durante demasiado tiempo, dice Huda, el edificio ha estado abandonado. «Lleva 20 años descuidado. Nadie pintó la pared, nadie reparó nada en esta escuela. Sentimos que nuestra escuela es pobre», protesta. Ahora las profesoras –casi todas mujeres–, que han requerido de un permiso del Ministerio de Educación para poder hablar con la prensa, hablan aliviadas, con libertad, del largo período en el que ejercieron su trabajo bajo el régimen anterior. «El gobierno era muy rico, porque robaba. Por ejemplo, reparaban la puerta, y escribían en la factura que costaba, digamos, un millón. Y pagaban 100.000. Escribían facturas falsas y se metían el resto del dinero en los bolsillos», asegura.

Nuevos libros

La transformación que han vivido en el último año no solo se percibe en sus discursos, sino también en los detalles más cotidianos del aula. Los libros se reutilizaban curso tras curso, pero el cambio de gobierno ha propiciado una renovación casi completa. «Después de la liberación, el 90% de los libros son nuevos. Antes los alumnos solían conseguirlos de segunda mano, y fue así durante muchos años», cuenta Razan Soudan, la bibliotecaria de la escuela, que antes había ejercido de profesora de árabe y de asistente a la dirección.

Y no se trata solo de un cambio de papel: «Los libros de Historia incluían información falsa en los planes de estudio anteriores. Nombres erróneos de revolucionarios históricos, especialmente de Siria. Ahora, esta información ha sido ajustada, editada, y los nombres correctos se han añadido de nuevo», agrega Sheereen Ali Alkhalil, encargada de la supervisión de los alumnos. Por ejemplo, las clases de historia ya no glorifican el «Movimiento Correctivo» de 1970, cuando Hafez Al Asad, padre de Bashar, llegó al poder mediante un golpe militar. Ni la «Guerra de Liberación de Octubre» de 1973, la batalla contra Israel sobre los Altos del Golán.

Siria: volver a clase tras la guerra
El nuevo libro de texto de Geografía, diferente al empleado durante la época de Al Asad. NÚRIA VILÀ

Hoy los salarios han aumentado –de 400.000 a 1.200.000 libras, explican–, y perciben un intento de cambio. Pero nadie se atreve a medir resultados todavía. «Ha pasado solo un año desde la liberación. No podemos evaluar si avanzamos o retrocedemos», añade Sheereen. «Esta es la generación de la guerra. Son inteligentes, pero no se les preparó de la mejor manera», se lamenta. Lo que más preocupa a las profesoras es el hecho de que alrededor de 70 alumnos no asisten a las clases por estar trabajando, pese a que la escolarización a su edad todavía es obligatoria.

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Pederastas: dejemos de mirar para otro lado

17 Abril 2026 at 17:01
Por: La Marea

Puedes adquirir un ejemplar del número 111 de La Marea aquí.

«Pederastas: el problema estructural que no queremos abordar». Nunca nos había costado tanto escoger un titular de portada. Decidimos dedicar un especial a la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes como un ejercicio de autocrítica y responsabilidad. Tras una comida en la que estuvimos hablando de Epstein, nos dimos cuenta de que no teníamos problema en definirlo a él y a sus cómplices como pederastas. Tampoco para aplicar ese término a los miembros de la Iglesia católica que han cometido agresiones sexuales. Las noticias sobre estos casos despiertan indignación y repulsa. Pero ¿cuál es la respuesta ante la violencia sexual intrafamiliar, la que supone un 80% del total? Las víctimas y especialistas que participan en el dossier de nuestro última revista lo tienen claro: silencio.

Pederastas: dejemos de mirar para otro lado

Una de cada cinco personas sufre violencia sexual antes de cumplir los 18 años, pero muy raramente lo contará y, menos aún, llegará a denunciarlo. Las agresiones que cometen nuestros padres, abuelos, tíos, padrastros, primos, vecinos o cuñados suelen ser secretos familiares que quedan impunes. Para minimizar su impacto, debemos reconocer cómo se manifiesta a través de señales más o menos evidentes. Para ello, hemos recopilado una serie de consejos de expertos para elaborar una guía con algunos indicadores, de tipo físico o conductual, que pueden ayudarnos a detectar posibles casos de violencia sexual contra la infancia y la adolescencia. Puedes descargarla aquí en castellano, catalán, euskera y gallego.

Quizá mientras lees estas líneas, estés pensando en alguien próximo que ha sufrido este tipo de violencia. Tal vez te haya sucedido a ti, la probabilidad es alta. Repetimos: afecta al 20% de las personas menores de edad. En La Marea no vamos a dejar de recordarlo porque los medios de comunicación debemos ser un servicio público.

Otros temas en La Marea 111

Además, fieles a nuestra inclinación por el reporterismo, visitamos Siria y Cuba. Al primer destino acudimos de la mano de Núria Vilà Coma, quien visita una escuela a las afueras de Damasco para ver cómo se han reanudado las clases después de la guerra civil y de la caída del gobierno de Bashar al Asad.

A la isla caribeña nos acercan Patricia Simón y el fotoperiodista Alex Zapico. Cuba vive momentos de tensión por el estrangulamiento energético al que está sometida por parte de Estados Unidos, que además amenaza con una invasión. Los cortes de electricidad son continuos y el éxodo de personas jóvenes es imparable.

Cuba en La Marea 111
Solo las viviendas y comercios con placas solares o generadores disponen de luz durante los apagones que sufre regularmente Cuba desde hace tres años y, especialmente, desde el bloqueo energético impuesto por Donald Trump. ALEX ZAPICO

Marco Dalla Stella firma un reportaje sobre la inteligencia artificial aplicada al armamento. Esta IA señala objetivos para los bombardeos en Irán y actualmente carece de regulación. La masacre provocada por el ataque estadounidense a una escuela de niñas en Minab expone los riesgos de su utilización.

Asimismo, Guillermo Martínez charló con el historiador Gutmaro Gómez Bravo sobre el final de la guerra civil española, el tema de su último ensayo. En él trata todos los pormenores del fin de una contienda que necesitó de la rendición y de la entrega del bando republicano. Es decir, que Franco no ganó heroicamente en el campo de batalla, sino con espionaje y tejemanejes de despacho.

Sebastiaan Faber, por su parte, conversó con la periodista Raina Lipsitz, autora de un libro titulado The Rise of a New Left que trata sobre los movimientos de la izquierda juvenil en Estados Unidos. Para prosperar, esta izquierda ha tenido que enfrentarse no sólo al trumpismo, sino al establishment del Partido Demócrata. La victoria de Zohran Mamdani en Nueva York es uno de sus triunfos más sonados.

Nos ocupamos también de la conservación de los océanos, elaboramos un bazar con productos e iniciativas de carácter ecosocial, os contamos la fascinante historia de la pintora Fanny Gonmar y, como siempre, viajamos a uno de los lugares que siempre está en nuestro corazón: los campamentos saharauis en Argelia. Allí, Miguel Ángel Fernández firma un reportaje sobre una original forma de cultivar hortalizas frescas en pleno desierto.

Sáhara Occidental en La Marea 111

En El Periscopio, nuestro suplemento cultural, abordamos el uso de la inteligencia artificial para realizar traducciones literarias, cuya popularización está poniendo en peligro a un sector ya muy precarizado que propone alternativas. También viajamos a Avilés, donde tendrá lugar una Bienal de Arte dedicada al cambio climático. Y hablamos con la escritora Laura Ortiz Gómez, autora de una novela atípica y deslumbrante sobre la lucha de clases: Indócil. El broche de oro para el suplemento es un relato de la escritora Elvira Navarro.

Como ves, La Marea en papel vuelve cargada de temas interesantes y también incómodos. Así debería ser siempre el periodismo. Así intentamos hacerlo. Ayúdanos a seguir en la brecha. Compra la revista. Suscríbete.

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La Siria de la posguerra se construye por los cimientos

12 Abril 2026 at 07:00

HARASTA (SIRIA) // «El misil cayó justo aquí», dice Fateh, mientras señala el techo del comedor de su nueva casa. Nueva, porque la ha comprado hace justo una semana, aunque desde algunas de sus habitaciones, agujereadas por un bombardeo, puede verse el cielo. No sabe si el misil lo lanzó el régimen sirio o Rusia, aunque poco importa ahora mismo. Eran aliados. Lo que importa es que Fateh Elkhiami, de 26 años y originario de Damasco, quiere hacer de este apartamento parcialmente en ruinas su hogar. Y cuanto antes mejor.

Estamos en Harasta, una ciudad en las afueras de Damasco, y Fateh todavía recuerda cuando su abuela y su madre compraron los dos pisos, uno al lado del otro, en el año 2009. A los pocos meses, empezaron a reformarlos (azulejos nuevos, instalación eléctrica, cocina…) hasta que, justo antes de tenerlo todo listo, empezó la guerra. Durante años, la familia no pudo regresar a la vivienda, ya que la zona quedó en medio del conflicto, entre el régimen sirio y los rebeldes.

«Recuerdo que en Damasco preguntábamos de vez en cuando a gente que conocemos aquí sobre la condición de la casa. Nos decían que estaba bien», cuenta Fateh, en castellano, ya que trabaja de profesor privado de árabe e inglés y anteriormente había impartido clases de inglés en español. «Pero en 2017 Rusia ayudó al gobierno a atacar Harasta para sacar a los rebeldes, y en un par de meses todo quedó bombardeado. Dos meses después, el gobierno dijo que podíamos entrar en Harasta, y fue un shock ver que la casa, después de años de estar bien, ya no lo estaba», explica con amargura, mientras de fondo se escuchan martilleos en edificios cercanos. Otros vecinos también se apresuran a reconstruir sus hogares.

Catorce años de guerra han dejado buena parte de Siria destrozada. Según un informe del Banco Mundial, casi un tercio de las infraestructuras y viviendas del país fueron dañadas o destruidas entre 2021 y 2024 (a finales de ese año cayó el gobierno de Bashar Al Asad). El organismo estima que la reconstrucción puede costar hasta 216.000 millones de dólares. De estos, unos 82.000 millones servirían para restaurar solo la infraestructura básica, mientras que 75.000 millones se destinarían a viviendas y otros 59.000 millones a edificios no residenciales.

Según la ONU, alrededor de 7 millones de sirios siguen siendo desplazados internos, de los cuales 1,5 millones viven aún en campamentos o asentamientos informales. Aunque las nuevas autoridades de Damasco han iniciado los primeros pasos para coordinar prioridades de rehabilitación en las zonas más afectadas y desde hace poco existe un plan nacional, la reconstrucción sigue siendo un proceso fragmentado.

«El gobierno, en colaboración con empresas, han establecido un órgano para invertir en la reconstrucción, para atraer a empresas internacionales y nacionales. Pero es un plan general, y cada ciudad tiene su análisis y trabajo», detalla Salaha Ismail, experto en planificación urbana y miembro de la ONG Kafaat for Reconstruction. Él se encarga sobre todo de generar análisis técnicos y fortalecer comunidades en las afueras de Damasco, en zonas como Harasta. «Ahí necesitan la ayuda de empresas, y el gobierno ha recogido dinero a través de la organización Syrian Investment Trust. Hay algunas cosas que podemos decir que van a funcionar. Otras, todavía es muy complejo saberlo. Se trata de proyectos grandes de empresas internacionales de Estados Unidos en torno a la electricidad, las zonas militares, etc. Eso es difícil, pero la infraestructura, las casas, esto es algo más local, una tarea del gobierno».

Reconstruir sin esperar al gobierno

Fateh sube con cuidado por una estructura sin barandilla. Donde hoy hay un vacío abierto al patio, antes había una habitación pensada para que él durmiera allí. «Esta parte cayó dentro de la casa», explica, mientras esquiva los cascotes esparcidos por toda la estancia. Las escaleras originales desaparecieron cuando las fuerzas gubernamentales entraron en la ciudad en 2018. «Rompieron y robaron todo lo que pudieron: cables, puertas, ventanas, cerámica…», se lamenta.

La Siria de la posguerra se construye por los cimientos
Bloque afectado por los bombardeos en el que se ubica la casa de Fateh. NÚRIA VILÀ

Durante siete años, la familia, al igual que muchas otras, decidieron no hacer nada. «Todo era demasiado caro. El coste de los materiales de reconstrucción es ahora más barato, relativamente. Otro factor es el precio del dólar comparado con la lira. Ahora la lira es más fuerte». Por ello, esta semana, un año después del cambio de régimen, ha tomado la decisión de hacer que este sea su hogar. Ha comprado formalmente el piso a su abuela hace apenas una semana por 3.500 dólares –un precio familiar, por debajo del mercado– y calcula que necesitará unos 4.500 más para retirar los escombros y rehabilitar las dos viviendas, la suya y la de su madre.

Quien le ayuda en toda la reconstrucción es su amigo Osama Alsawaf, ingeniero de Damasco. Hoy han quedado para discutir los últimos flecos antes de empezar la obra, dentro de pocos días. Todavía ven lejano que el plan gubernamental se implemente realmente en su zona. «Si reconstruyes ahora, es bajo tu responsabilidad», le recuerda Osama a Fateh, sentados en un café en Damasco, repitiendo la norma no escrita del nuevo gobierno. «El gobierno dice: construye, pero si mañana hacemos un nuevo plan urbano y no encaja… En fin, que podrían demolerlo otra vez», insiste Osama.

A Osama, ingeniero especializado en energías solares de 31 años, la elevada demanda de reconstrucción de hogares tras 14 años de guerra le ha hecho inclinar, gradualmente, su trabajo hacia este ámbito. Una rehabilitación iniciada desde cero puede costar unos 10.000 dólares, mientras que la más barata que ha hecho, «muy básica», reconoce, ha costado 2.500 dólares.

La Siria de la posguerra se construye por los cimientos
Fateh y su amigo Osama Alsawaf discuten los pormenores de la obra en un café. NÚRIA VILÀ

El trabajo principal, asegura Osama, es reparar y poner en marcha la infraestructura básica que el antiguo gobierno se apropió cuando recuperó ciudades que antes estaban en manos de los rebeldes. Muchos de los sirios que ahora están reconstruyendo estos edificios cuentan con el apoyo económico de familiares que viven fuera. Osama acaba de volver de Egipto, donde ha vivido en los últimos cinco años, y reconoce que trabaja un tanto a ciegas. «La gente necesita casas. Los alquileres están altos. Pero todos trabajamos sin saber qué pasará después».

Pese a la incertidumbre actual sobre los planes del gobierno en cuanto a la reconstrucción, Fateh no ha querido esperar a ninguna hipotética ayuda pública. «Creo que si la ayuda llega, tendré que esperar muchísimo, y habrá prioridades. Por ejemplo, Jobar [la zona más asediada por el régimen sirio, vecina de Harasta y que quedó completamente destrozada] será una prioridad; Harasta no estará en el primer lugar del plan. Así que prefiero empezar que esperar, porque al final tengo que vivir mi vida y tener mi casa», dice convencido.

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Enab Baladi: El retorno de un símbolo del periodismo ciudadano a Damasco

27 Enero 2025 at 19:22

Enab Baladi, (Las uvas de mi país), (@enabbaladi), es el nombre de un periódico profundamente significativo para el pueblo sirio. Este medio, del que os hemos hablado en numerosas ocasiones en PC, celebra en este 2025 un hito trascendental: la apertura de una nueva sede en Damasco.

En su 14º aniversario, este medio ciudadano sirio, cuyos miembros han sido perseguidos, e incluso asesinados para acallar sus voces, regresa a la capital marcando así el inicio de una nueva etapa en su lucha por la libertad de prensa y la democracia, valores que han definido su trayectoria desde su fundación en 2011.

En este vídeo podemos escuchar, entre otras, las declaraciones de Kholoud Helmi, (@KholoudHelmi11), una destacada periodista siria, editora y cofundadora de Enab Baladi.

Este medio ciudadano se ha convertido en un referente en la cobertura independiente sobre Siria y su revolución. Desde entonces, ha documentado los momentos más oscuros del conflicto, enfrentándose a enormes riesgos. Tres de sus fundadores perdieron la vida y muchos de sus colaboradores han sido encarcelados o han desaparecido, como recordamos en una entrevista con Sergio Pérez, (@Sergwalden), editor y defensor de las voces sirias.

A pesar de estas adversidades, Enab Baladi ha persistido, operando desde el exilio en Turquía y Alemania, y estableciendo una red de reporteros en el terreno que trabajan clandestinamente. Su labor no solo ha proporcionado información crítica, sino que también ha formado a jóvenes periodistas sirios, consolidándose como un pilar del periodismo ciudadano.

La nueva sede en Damasco representa mucho más que una oficina; simboliza la resistencia y el deseo de estar más cerca de la ciudadanía siria. Como expresó el equipo de Enab Baladi, este retorno reafirma su compromiso con el profesionalismo y la independencia periodística, fundamentales para construir una sociedad democrática y justa.

El medio destaca que su objetivo sigue siendo amplificar las voces de los sirios, narrando sus aspiraciones y sufrimientos con transparencia. Este esfuerzo es vital en un país donde, como señaló Pérez, poseer un ejemplar del periódico puede ser una sentencia de muerte.

Desde PeriodismoCiudadano.com, hemos hablado de su trabajo, así como de la campaña de crowdfunding iniciada para publicar un libro que recopila sus crónicas ciudadanas. Este periódico, que nació de forma clandestina, busca contar la historia de la revolución siria desde la mirada de sus protagonistas. Como señalaba Sergio Pérez en entrevista con PC: «Las voces sirias han sido acalladas en lo que respecta a su propia revolución. No se está contando Siria a través de los sirios, sino a través de todo un ejército de expertos occidentales en geopolítica y en Oriente Próximo. Eso es inaceptable. Es orientalismo en su estado más puro«. Eso es precisamente lo que quiere combatir este medio ciudadano, y acercarnos la realidad del pueblo sirio desde la voz de sus protagonsitas.

La apertura de la sede en Damasco es una oportunidad para fortalecer el periodismo libre en Siria y recordar que, en los contextos más adversos, el periodismo ciudadano se conviert en una herramienta poderosa en favor del cambio.

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La Guerra en Gaza en Primera Persona: ciudadanos palestinos informan del conflicto en sus redes sociales

20 Febrero 2024 at 11:31

En medio del conflicto en Gaza, los periodistas ciudadanos han vuelto a convertirse en informadores cruciales en un contexto de especial dificultad, poniendo en valor el contenido generado por los usuarios. En PC os hemos hablado del trabajo de informadores como Motaz Azaiza, (@azaizamotaz9), el joven fotógrafo palestino de 24 años, convertido en uno de los informadores más destacados de los ataques del ejército israelí contra la población civil de Gaza y otras regiones de Palestina ocupadas.

Desde que se inició del asedio, el pasado 7 de octubre, han fallecido más de 34 periodistas. Reporteros sin Fronteras lo califica como «El más mortíferos desde el año 2.000». A esta situación se suma la prohibición de la entrada de periodistas a la franja de Gaza, de ahí que la situación de los reporteros  que quedaban sobre el tereno sea aún más peligrosa.

En este contexto de crisis que ya se vivió en conflictos similares como fue la guerra en Siria, medios como la CNN señala: «Los palestinos han conseguido abrir una ventana a la guerra» a través de sus redes sociales, convirtiéndose en un elemento crucial que permite seguir el conflicto a través de sus testimonios:


A través de sus publicaciones en Instagram, X y otras plataformas, estos periodistas ciudadanos le están poniendo rostro al conflicto.

El poder de los informes de estos periodistas ciudadanos nos ofrece una visión directa de la guerra, alterando la percepción convencional del conflicto tal y como la conocemos. A través de imágenes desde el lugar de los hechos y vídeos de gran crudeza, muestran la amenaza constante de las explosiones y los desplazamientos y la verdad que se vive en las calles proporcionando una perspectiva auténtica y humana que ya vimos durantes los conflictos de la primavera arabe.

A igual que Azaiza, Bisan Owda, una joven gazatí de 25 años, documenta con su teléfono móvil la situación que se vive en la Franja de Gaza. Bisan, siempre inicia sus vídeos diciendo: “Soy Bisan, de Gaza, y sigo viva”, como una forma de dar gracias por haber superado otro día.

“Soy Bisan, de Gaza, y sigo viva”, la joven de 25 años documenta el día a día en la Franja de Gaza. pic.twitter.com/Jb5GN5ogcB

— AJ+Español (@ajplusespanol) January 8, 2024

La narrativa de la guerra en Gaza ha vuelto a poner el foco en los creadores de contenido, muchos convertidos por la extrema crudeza de la situación en periodistas ciudadanos. Azaiza, Bisan Owda, Plestia Alaqad han abierto una ventana directa a la realidad desde el lugar de los hechos. Su valiente trabajo ha forjado fuertes conexiones emocionales con audiencias de todo el mundo.

Plestia Alaqad es otra periodista ciudadana palestina conocida especialmene a raíz de comenzar a relatar en su cuenta de Instagram la situación en Gaza durante la conflicto. Su cuenta paso de tener el 3 de noviembre de 2023 2,1 millones de seguidores a los casi 5 millones que tiene actualmente. Sus vídeos han sido fundamentales para medios profesionales como ABC, BBC, Business Today, The Independent,​ The New York Times The Washington Post, confirmando una vez más la necesidad de colaboración entre periodistas profesionales y ciudadanos.

Si bien es cierto que, como señala Enan López de Freitas, socio y CMO de The White Rabbit, en PR Noticias: “en el contexto de conflictos bélicos, la difusión de información veraz y precisa se convierte en una cuestión de suma importancia. Sin embargo, las redes sociales también se han convertido en canales propicios para la proliferación de fake news y desinformación”, en estos contextos de crisis el contenido generado por el usuario es funtamental así como las labores de verificación de los periodistas profesionales que deben tener a su alcance las herramientas y criterios indicados para separar el ruido de la información. En el caso de Bisan lo último que nos cuenta en su Instagram es la destrucción de su lugar de trabajo, creado por ella para informar sobre la situación de su país. Su trabajo ha llegado hasta medios internacionales tan prestigiosos como The Guardian:

@guardian

“I’m still alive” is how Bisan Owda, 25, begins many of the videos she films to share with others about her experience living through war in Gaza. @wizard_bisan1 – a youth worker and film-maker – posts as regularly as she can, with very limited electricity and Internet, to share the grim realities that face Palestinians right now. This is part of her story. Tap the link in bio to read our coverage in full.

♬ original sound – The Guardian

Estos periodistas ciudadanos han experimentado un crecimiento exponencial en sus seguidores, evidenciando la demanda de historias auténticas contadas con la fuerza de estos informadores. Motaz Azaiza, que tenía alrededor de 25,000 seguidores antes de octubre de 2023, ahora cuenta con más de 18 millones. Bisan Owda que el 20 de noviembre de 2023, contaba con dos millones de seguidores supera los 4.3 Millones de seguidores en Instagram. Sus vídeos han sido compartidos por medios internacionales tan destacados como ABC News, Al Jazeera, la BBC o Le Monde.

A medida que las redes sociales se llenan de mensajes de apoyo, también surgen llamados a la acción. La conexión global con estos periodistas ciudadanos ha llevado a un aumento en protestas y manifestaciones, así como a un cambio en las opiniones públicas sobre la situación en Gaza. La esperanza reside en que esta conciencia sostenida pueda presionar a los líderes mundiales para buscar una solución pacífica y poner fin al sufrimiento en la región, sin olvidar que la muerte de todos estos informadores se convierte en una violación del artículo 79 de la Convención de Ginebra en el que se establece que: “los periodistas en zonas de guerra deben ser tratados como civiles y protegidos como tales, siempre que no participen en las hostilidades”. 

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Radio Rozana: Periodismo profesional y ciudadano frente al acoso informativo de los medios en Siria

15 Junio 2023 at 10:03
Por: Equipo PC


Radio Rozana, (@RozanaRadio), es un canal de radio independiente que nació en los primeros días de la revolución en Siria. Su fundadora, Lina Chawaf, productora de medios independientes, relata en NiemanReport, (@NiemanReports), cómo en 2013, frente a las graves amenazas y peligros a los que se enfrentaban sus periodistas, decidieron trasladarse de Siria a la ciudad turca de Gaziantep, en donde reside su sede actual.

In the wake of a brutal civil war, exiled Syrian journalists have carved out space in Gaziantep, Turkish for their independent newsrooms https://t.co/Dm1Vz40PFI

— Nieman Reports (@NiemanReports) June 9, 2023

Lina Chawaf fundadora de Radio Rozana, ayudó a capacitar a docenas de periodistas ciudadanos para que se convirtieran en reporteros independientes dentro de Siria y luego los contrató para trabajar en esta emisora. Chawaf, ayudó a poner en marcha cinco estaciones de radio en países de la Primavera Árabe como Libia y Yemen, y a capacitar a un gran número de periodistas ciudadanos que pudieran colaborar activamente en la cobertura informativa de estos zonas en conflicto.

La capacitación de estos activistas se centró en la cobertura de conflictos y en la corrupción en situaciones de emergencia, lo cual fue muy útil a la hora de cubrir el Covid-19 o el terremoto de febrero, señala.

A fines de 2014, la radio construyó una red de más de dos docenas de corresponsales que iban y venían entre Siria y Turquía. Los de Siria enviaban sus reportajes a la sala de redacción de Turquía a través de un software encriptado, Skype, cuentas falsas de Facebook o chats que borraban para no dejar ningún rastro. Luego, el reportaje se produce y edita en Gaziantep y se transmite a través de la radio FM para llegar a una audiencia de aproximadamente 10 millones de oyentes en línea y millones a través de su emisión de radio, el 60 por ciento de los cuales vive en Siria y Turquía. 

En la actualidad, el objetivo de los periodistas sirios en Gaziantep es mostrar un lado diferente de la narrativa dominante como hacen canales informativos como «Syria TV y Aleppo Today financiados por propietarios privados (una empresa de Qatar y un empresario sirio anónimo anti-Assad, respectivamente)». Ante esa situación Radio Rozana se financia de forma independiente solicitando fondos y subvenciones de ONGs e institutos europeos de forma que puedan tener más libertad para informar de manera más imparcial.

Como señala Chawaf:

Tener un dueño a menudo significa que tienes que renunciar a cierto grado de libertad. Queremos ser un medio objetivo, no partidista que siga los estándares occidentales de libertad de prensa.

En la actualidad, y según su fundadora, trabajan en un «periodismo de soluciones», ya que «los oyentes ya no quieren oír hablar de política. Quieren programas sobre necesidades cotidianas, como vivir en Turquía y acceder a los servicios”, explica Chawaf. 

Según Reporteros sin Fronteras cientos de periodistas sirios han sido asesinados y acosados ​​por el régimen de Assad y grupos armados desde el comienzo del conflicto en 2011. Según la Asociación de Periodistas Sirios, con más de 300 miembros, son muy pocos los que todavía operan en Siria, uno de los países mas peligrosos del mundo para ejercer el periodismo.

Los medios de comunicación en Siria están controlados por el régimen de Assad y el gobernante partido Baath, y los periodistas están sujetos a enjuiciamientos en virtud de una nueva ley de delitos cibernéticos que prohíbe “difundir noticias falsas en línea que dañen el prestigio de la nación.

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