La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) se sitúa entre las universidades españolas con mejores resultados en la convocatoria Ecosistemas de Innovación y Transferencia 2025 impulsada por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. La institución académica ha conseguido una financiación provisional de 292 613 …
La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha convocado hasta 39 nuevos contratos predoctorales, con un presupuesto global de 5.557.800 euros, para atraer, formar y retener talento investigador en la región. La convocatoria, integrada en el Plan Propio de I+D+i de la Universidad, permitirá que jóvenes titulados desarrollen su tesis doctoral durante un periodo de hasta …
Este podcast es el resultado de la creatividad y el trabajo en equipo de las más de 50 niñas y niños de 8 a 14 años del campamento de Ecologistas en Acción en Mas de Noguera. Algunas de ellas hacían radio por primera vez, pero la mayoría ya había participado en los dos podcasts anteriores. ¡Y el resultado se nota! Como novedad, las personas más expertas hicieron de coordinadoras de grupos de las más pequeñas y también hubo reporteras que salieron con la grabadora a coger sonidos del Mas.
Os recomiendo escuchar este podcast porque está genial. Dale al play en el reproductor o en este enlace. En medio de la tormenta, grabamos entrevistas a cocineras, agricultor y ganadera, entrevistas a Aitana, Michael Jackson y Megan de Kat Side, consejos de primeros auxilios, curiosidades sobre el Mundial de fútbol, anuncios divertidísimos y una leyenda inventada.
En demasiadas ocasiones, los relatos de agresiones por parte del profesorado no se reportan, no se investigan o los expedientes se cierran sin llegar a conclusiones satisfactorias para las denunciantes.
Al frente del Grupo de Investigación en Victimización Infantil y Adolescente (GReVIA) de la Universidad de Barcelona, la catedrática Noemí Pereda dirigió el primer estudio estatal con una muestra representativa tan amplia –más de 4.000 adolescentes y jóvenes de 14 a 17 años– y, además, con información proveniente de los propios niños, niñas y adolescentes de ahora, no de adultos que lo sufrieron en el pasado: un 17,8% reportaron haber sufrido algún tipo de victimización sexual a lo largo del último año
Desde su punto de vista, este tipo de muestra es fundamental para poder intervenir y actuar ahora, de manera inmediata, desde la prevención. Para ello, insiste en una herramienta fundamental: la educación afectivo-sexual como una asignatura obligatoria en todos los colegios: «Esto no va de que en una asignatura de 3º de la ESO sepan lo que es el pene y un embarazo. No. Esto va de consentimiento, va de los derechos que tienes sobre tu cuerpo, va de tu intimidad, va del respeto a los demás. Va de relaciones igualitarias».
¿Por qué es importante entender que no estamos ante casos puntuales, aislados?
Es súper importante porque ni es algo puntual ni es el caso Epstein tampoco. Porque ahora estamos con esto como si esto fuera la realidad. No, la realidad de la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia es intrafamiliar, es continua, es silenciada. No son estos casos mediáticos. Es que estoy preocupada con el caso Epstein porque últimamente veo que se está desviando todo hacia ahí.
¿Cómo lo podemos transmitir para que se entienda?
El problema es que en el día a día es mucho más sutil y más difícil de detectar porque muchas veces se esperan este tipo de casos extremos. Y no, no es así. Por eso cuesta tanto detectarlos.
Pero estos casos extremos también ayudan a visibilizar, ¿no?
Claro, tienen que servir como desencadenante. Sobre el caso Epstein podemos pensar, ‘vale, a mí no me pasará porque yo no dejaré que mi hija se vaya con un señor’. Perfecto. Pero hay que saber que en el 80% de los casos las agresiones se cometen por algún familiar o conocido. O sea, el peligro no está fuera. Y este es un gran problema, porque la prevención tiene que venir de dentro. El niño tiene que saber cuáles son sus derechos, que puede decir que no,y, que si ocurre algo, tenga la confianza como para venir y contártelo, que haya esta comunicación fluida contigo. Y esto muy difícil porque, como digo, no es un señor extraño, desconocido, que va a venir y va a secuestrar a tu hijo.
Las cifras no han cambiado a lo largo de los años. Entre el 10% y el 20% de la población sufre agresiones sexuales en su infancia o adolescencia.
Sí, es algo que se mantiene, que sorprende. Es alucinante. Los datos desde hace muchos años están estancados en este 10-20% y no salimos xde ahí. Probablemente tampoco hacemos mucho para salir de ahí. Porque salir de ahí supondría, en primer lugar, una educación afectivo-sexual universal desde etapas muy tempranas. Y esto no ocurre en la mayoría de países, no es solo en España.
¿Y cómo se incorpora esto en los colegios, por ejemplo?
Esto no va de que en una asignatura de 3º de la ESO sepan lo que es el pene y un embarazo. No. Esto va de consentimiento, va de los derechos que tienes sobre tu cuerpo, va de tu intimidad, va del respeto a los demás. Va de relaciones igualitarias. Es educación afectivo-sexual, no solo sexualidad biológica.
Además, lo importante de esta educación es que no solo evitas víctimas, sino que evitas también agresores, porque les estás enseñando y les estás diciendo «no, no, cuando una persona te dice que no, es un no, tienes que respetar”. Entonces, mientras no hagamos realmente un cambio social donde eduquemos a los niños en el respeto al otro, en el consentimiento, esa cifra del 10-20% va a seguir ahí porque son niños que crecen.
«Esto no va de que en una asignatura de 3º de la ESO sepan lo que es el pene y un embarazo. No. Esto va de consentimiento, va de los derechos que tienes sobre tu cuerpo, va de tu intimidad, va del respeto a los demás. Va de relaciones igualitarias. Es educación afectivo-sexual, no solo sexualidad biológica».
La muestra del estudio del Grupo de Investigación en Victimización Infantil y Adolescente (GReVIA) de la Universidad de Barcelona fue de más de 4.000 adolescentes y jóvenes de 14 a 17 años. Son niños, niñas y adolescentes de ahora, no adultos que lo sufrieron en el pasado. ¿En qué aspecto mejora este tipo de muestra el diagnostico?
En primer lugar, son chicos y chicas que pueden responder, éticamente se ha demostrado que tienen la capacidad de poder responder, obviamente, con su consentimiento informado, comprendiendo las preguntas. Son encuestas que están validadas en otros países, también en España. La cuestión es que tenemos que focalizarnos en los adolescentes de hoy porque es donde podemos intervenir de forma inmediata; de lo contrario, tendemos a pensar que es algo que pasaba en otras épocas. Cuando haces las encuestas con adultos, estás viendo lo que pasó hace 5, 10, 15, 20, 25, 30 años.
A mí me apena mucho la última encuesta del Ministerio de Juventud e Infancia porque era una oportunidad enorme, con todo el poder que tiene, de hacerla con adolescentes escolarizados, mucho mayor que la que hicimos nosotros. Porque al final nosotros la hicimos en colaboración con “la Caixa”, con su financiación. Llegamos a más de 4.000 adolescentes, pero es cierto que somos una universidad, no somos el Ministerio de Juventud e Infancia. Entonces, yo sí que apelaría a que se asuma esta responsabilidad.
«Tenemos que focalizarnos en los adolescentes de hoy porque es donde podemos intervenir de forma inmediata; de lo contrario, tendemos a pensar que es algo que pasaba en otras épocas».
Hay países como Canadá y Estados Unidos, pero es que también Chile, para que nos situemos, que hacen esta encuesta cada dos años. Porque eso nos permitiría ver variaciones y decir ‘resulta que en Catalunya han implementado un programa y, fíjate, de hace dos años a hoy el porcentaje es más bajo’. Esto solo lo podemos ver si hacemos estudios con los adolescentes de hoy. Cuando lo hacemos con adultos ya sabemos lo que va a salir.
Ha aumentado mucho también la violencia entre iguales, entre los propios chicos y chicas.
Esta es una de las cuestiones que se veía en nuestro estudio. Ha subido y ha subido por esta negligencia respecto a la educación afectivo-sexual y el peso de la industria del porno. No es que los adolescentes vayan a buscar porno, es que la industria los va a buscar a ellos. El modelo que tienen es la pornografía, no hay un modelo educativo que contrarreste los mensajes distorsionados que da la pornografía. No estamos invirtiendo en prevención para nada. Tenemos juegos infantiles como Roblox donde hay enlaces a pornografía. ¿Por qué? Porque saben que lo van a ver niños y que le van a dar. Entonces, no vale con culpar a los adolescentes de ver pornografía, es que la industria los busca a ellos. Por eso hay que hacer actuaciones en políticas públicas que realmente sean efectivas, porque si no el porcentaje no baja.
«Tenemos juegos infantiles como Roblox donde hay enlaces a pornografía. ¿Por qué? Porque saben que lo van a ver niños y que le van a dar. Entonces, no vale con culpar a los adolescentes de ver pornografía, es que la industria los busca a ellos».
¿Nos falta ese salto cualitativo que dimos con la violencia machista?
Totalmente. Mira, siempre se dice que después de la violencia de género tendría que salir a la luz la violencia contra la infancia y la adolescencia, pero es más difícil y es más difícil porque vivimos en una sociedad que es adultocéntrica, o sea, nosotros somos quienes controlamos, nosotros somos quienes votamos a nuestros dirigentes, los niños no pueden elegir, los niños no pueden salir de su contexto familiar si no hay un adulto que detecta este tipo de situaciones, porque para ellos es la normalidad. Tiene que haber como una sociedad adulta muy sensibilizada para que esto salga a la luz. Y lo que ocurre es que en muchos casos se justifica este tipo de agresiones diciendo que el niño se lo inventa.
«Siempre se dice que después de la violencia de género tendría que salir a la luz la violencia contra la infancia y la adolescencia, pero es más difícil y es más difícil porque vivimos en una sociedad que es adultocéntrica».
¿La Ley de Protección a la Infancia y Adolescencia –Lopivi– está ayudando a entender la situación?
Sí, estamos mejorando. La Lopivi ha ayudado mucho también, supuso un impulso para hablar del tema. Pero es cierto que como sociedad sigue sin calar que los niños son sujetos de derecho, que no solo son objetos de cuidado. Esto hay que entenderlo: los niños tienen derechos que no puedes violar por mucho que seas padre o madre. Hace días, Ana Obregón decía ante una acusación: ‘Es mi niña y hago con ella lo que quiero’. Claro, esto te lo está diciendo alguien público, lo está diciendo a la sociedad y es un mensaje que a muchas personas les cala. No, no puedes hacer lo que quieras. Es una persona con derechos propios, es un ciudadano, pero cuesta mucho entenderlo. Por eso muy importante también el trabajo desde el punto de vista periodístico. El niño no es propiedad de nadie, es un ciudadano con derechos propios.
«Los niños tienen derechos que no puedes violar por mucho que seas el padre o la madre. No es propiedad de nadie, es un ciudadano con derechos propios».
También nos cuentan algunas víctimas que este tema se minimiza.
Sí, se minimiza mucho. Se dice ‘bueno, son niños, lo olvidarán, tampoco es tan grave, cuando crezcan ya se les pasará’. Y no. Esto es un daño que perdura a lo largo del desarrollo y un daño en un momento en el que el niño está creciendo, en el que está estableciendo sus relaciones con el mundo, consigo mismo, con los demás y estás destruyendo todo esto.
Por tanto, no puedes tener un ciudadano integrado, prosocial cuando han vivido experiencias de este tipo en su infancia y nadie los ha ayudado. Y por eso hay que entender el daño que esto causa también como sociedad. Por eso se habla del problema de salud pública. La OMS lo define como un problema de salud pública. ¿Por qué? Pues porque nos afecta a todos. No solo a nivel de salud mental, de salud física de estas víctimas, sino a nivel de relaciones, de repetición del patrón de violencia con otros niños. Nos encontramos con muchos adolescentes que agreden, pero es que ellos también han sido víctimas previamente.
Muchas veces se dice que están enfermos.
Hay un porcentaje muy pequeño de psicopatía en la sociedad, que es aquel que no tiene empatía por los demás, pero en general nacemos con la capacidad de empatizar. ¿Por qué un niño llega a una determinada edad y agrede a otros niños? Porque si no intervenimos en las formas de violencia en la familia, no podemos luego intervenir en este adolescente que agrede a su compañera de clase. Realmente hay que trabajar desde el inicio.
«Nos encontramos con muchos adolescentes que agreden, pero es que ellos también han sido víctimas previamente».
¿Hay relación entre violencia sexual y conducta suicida?
Sí, por eso además es muy importante hacer este tipo de encuestas sobre bienestar, no solo de violencia y poder. Porque se podría intervenir preventivamente con los casos de riesgo. Una de las salidas que encuentra la víctima al dolor intensísimo que está viviendo es esta: acabar con todo y acabar con su vida.
La violencia sexual también se relaciona con consumo de alcohol y drogas, que es otro de los problemas que tenemos. Porque es algo que te permite desconectar de todo este recuerdo. Se relaciona con problemas de salud mental, obviamente, ansiedad, depresión, fracaso escolar. Entonces, invirtamos en esta prevención, invirtamos en que los adolescentes, los niños, puedan hablar cuanto antes con alguien, que sepan que tienen el derecho a hablar, que es eso lo que estamos diciendo con la educación afectivo-sexual.
¿Por qué debe ser desde etapas tempranas?
Porque el niño tiene que aprender que nadie puede tocar su cuerpo si él no quiere y que tiene que haber una justificación. ‘Hola, soy el médico y te voy a tocar por esto’. Perfecto. Ya le estás mostrando un respeto. Pero es que cogemos al niño, le limpiamos el culo, le quitamos los pantalones. Y, claro, lo que el niño está aprendiendo indirectamente es que cualquier adulto puede hacer con su cuerpo lo que quiera. Luego queremos que hablen. ¿Pero cuándo van a hablar? Si no saben que tienen este derecho, ¿no?
Pero hay resistencia por parte de las familias a que esto se dé en los colegios, como si fuera una cuestión política o ideológica. ¿Cómo combatimos eso?
Para empezar, yo creo que es el Ministerio de Educación quien debe tomar una decisión. Porque esto no depende de una escuela, que tu escuela resulta que está al lado de una asociación y vienen a dar una charla. No. Yo entiendo que los padres tienen sus miedos o como lo queramos llamar. Pero si esto es una directriz desde Educación, significa que todas las escuelas de España van a tener una asignatura y esta asignatura va a estar manualizada, con lo cual, como padre tú puedes observar qué temas se van a tratar, cómo se van a tratar. Tiene que tener un profesorado como cualquier otra asignatura, como Matemáticas. No puede dejarse como una chica voluntaria que viene sensibilizada, debe ser un profesorado preparado con un temario basado en la evidencia. Le podemos cambiar el nombre, que eso también se ha discutido mucho con asociaciones. Puede ser educación para el bienestar. Llamémoslo como queramos, pero esto no es una elección según el partido que gobierne. No va de charlas. Es el derecho de tu hijo, no el tuyo. Es el derecho del niño a la educación afectivo-sexual, no tu derecho como padre.
«La educación afectivo-sexual tiene que tener un profesorado como cualquier otra asignatura, como Matemáticas, con un temario basado en la evidencia. No va de charlas, es el derecho de tu hijo, no el tuyo».
Por tanto, hay que tener mucho valor político, porque obviamente es algo que va a generar muchísima polémica. Pero, insisto, estamos hablando de educación, y tú no puedes decidir si quieres o no eso para tu hijo. Además, reitero, tiene que ser una educación sexual y afectiva universal, porque si no estamos generando una fuente de desigualdad. Tú puedes educar a tu hijo en prevención, accedes a un cuento, sabes qué recursos hay. Pero es que hay familias que no.
¿Cómo han influido en todo ello las redes sociales y la IA?
El contexto online también es muy terrible. Hay muchos pederastas que se conectan y captan. Lo vimos con los casos de la explotación sexual en Mallorca. Y las captaban por Instagram. Y ahí hay también un agujero importante de falta de educación en los riesgos online, los riesgos de enviar una fotografía, por ejemplo. Y son las niñas y niños con menos protección, con menos recursos en sus familias, los que acaban siendo mayoritariamente víctimas de estas redes. El Estado tiene que luchar para que no haya una desigualdad y no haya niños en mayor riesgo de violencia sexual.
En iste nuevo Tierra de barrenaus radio nos ocupamos d’o futuro. En la primer parte charramos con Dabi y Iván, las dos personas que son dezaga de Parola paroleta, una serie de videos feitos pa entretener en aragonés a ninas y ninos. Una iniciativa sobrebuena que conoixeremos de man d’istos dos activistas d’a luenga.En la […]
Programa monografico sobre la educación centrando-nos en las particularidatz d’iste curso academico a on que la pasa ha feito cambiar muitas cosas, deixando atras que caldría cambiar igual. Quatre personas (Rubén, María, Fernando y Tamara) pasan por los microfonos explicando las suyas envistas como parte d’a comunidat educativa, y ubrindo a-saber-los debatz bien intresants.
Unos días de convivencia en el medio natural descubriendo a personas nuevas, compartiendo la experiencia de quienes han elegido vivir una vida diferente, puede mostrarnos otros horizontes. La primera juventud es un momento esencial en el descubrimiento del mundo y por eso queremos mostrar que una vida sencilla y activista puede ser una apuesta diferente, divertida y viable.
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Acto celebrado en Madrid el 10 de junio de 2026, sobre la gestión de la Educación en Madrid, con debate entre los partidos Más Madrid, PSOE, IU-Madrid y Podemos, que responden a las preguntas formuladas por tres personas cualificadas en las etapas de Infantil, Reglada y Universitaria, organizado por la Plataforma por la Remunicipalización y gestión directa de los Servicios Públicos de Madrid (municipalizacionmadrid@gmail.com).
Tras desvelar las vergüenzas de algunos museos, ahora toca visibilizar escándalos en algunas universidades y sus cátedras de “investigación” (entre comillas).
¿Debemos fiarnos siempre de la ciencia? Por desgracia, hay muchos casos en los que se llama ciencia a algo vendido a intereses particulares. Un caso muy conocido lo vemos en el sector farmacéutico. Por encima de los nombres de los autores de cada estudio científico debería ponerse, en letra grande, quién lo ha pagado. Investigar esas relaciones de intereses meramente económicos es, en general, complicado. Sin embargo, hay evidencias imposibles de negar: las cátedras universitarias pagadas por empresas privadas, no para investigar, sino para hacer estudios a medida de sus intereses. A veces es tan descarado que sorprende que empresas y universidades estrechen lazos tan ruines, solo por dinero, aparcando el interés científico sincero y el servicio a la sociedad.
Por supuesto que no estamos diciendo que las empresas no deben apoyar la investigación. De hecho, lo ideal es que lo hagan. Lo que no es admisible es que los resultados de esa investigación estén condicionados por quien los paga, incluso aunque solo haya una duda razonable. Por dejarlo claro: que no vengan los terroristas a hablarnos de amor fraternal, aunque sea con su mejor intención. La universidad no solo debe ser objetiva en sus estudios, sino también parecerlo.
Universidades sin vergüenza
Desgraciadamente, no nos podemos fiar de un estudio por el mero hecho de llevar el logotipo de cierta universidad. Eso queda demostrado con esta sucinta selección de universidades sospechosamente vendidas a intereses privados:
Universidad de Castilla-La Mancha: Sin pudor ninguno, una empresa cárnica paga la Cátedra Incarlopsa para que se ensalcen las “propiedades nutritivas y saludables” de la carne. Los resultados están fijados antes de investigar. La objetividad científica queda masacrada y ninguneada. La misma universidad tiene también la Cátedra de Responsabilidad Social Corporativa pagada por el Banco Santander, un banco muy criticado entre otras cosas por financiar la industria armamentística y todo tipo de empresas altamente contaminantes. ¿Qué tipo de responsabilidad es la que investigan? Señora Botín, aplique la RSC a su banco antes de intentar dar lecciones.
Universidad Politécnica de Madrid: Una empresa que gestiona los residuos de forma escandalosa paga la Cátedra Ecoembes que siempre concluye que el trabajo de Ecoembes es impecable. Ecoembes también paga, sin rubor, a periódicos y periodistas para que la prensa no sea ingrata con los mayores contaminadores del plástico. Desde esa cátedra se beca a profesionales especializados en preservar el modelo de usar y tirar y, para el mismo objetivo, se involucran a investigadores en otras universidades (Universidad de Alicante, Universidad de las Palmas de Gran Canaria y Universidad de Alcalá), como denuncian Alberto Vizcaíno y Liliane Spendeler. Atentos también porque en el mismo domicilio de la Cátedra Ecoembes está Ecotextil, que pretende hacer con la ropa lo mismo que con los envases: promover el modelo de usar y tirar. Lo raro es que Inditex no participe en ello (que sepamos). Y en la misma UPM encontramos también la Cátedra Iberdrola para los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la que, suponemos que se investiga cómo incumplir tales objetivos sin que se note demasiado.
Universidad Pompeu Fabra: Mantiene la Cátedra Mercadona de “Economía Circular”. Las empresas que más plástico de usar y tirar venden son los supermercados y uno de los de más éxito pretende dar lecciones de Economía Circular. Serían más coherentes si la cátedra Mercadona fuera de “Economía hacia el Colapso”. En esta misma universidad, otra cátedra distinta sigue la estela de la UPM para generar titulares a la medida de las empresas que se lucran con los envases de usar y tirar. El problema es que esta cátedra no está financiada directamente por una empresa, sino por la ONU. Es la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático que, curiosamente tiene programas financiados por Ecoembes, Ecovidrio y Tetra-Pak, que son los grandes magnates en España de los envases de usar y tirar de plástico, vidrio y tetrabrik, respectivamente.
Universidad Jaume I: La Cátedra BP sobre Medio Ambiente Industrial tiene un bonito nombre, pero seguro que no investiga cómo cerrar la empresa BP por ser una de las empresas más peligrosas del planeta.
Universidad de Sevilla: Una empresa de productos químicos financia una cátedra sobre sostenibilidad, olvidando el detalle de que sus productos químicos son la principal causa de insostenibilidad y de pérdida de biodiversidad por la agricultura. La misma universidad tiene otra cátedra sobre “Comunicación y Tauromaquia”, que obviamente desprestigia a esta universidad sin necesidad de dar grandes argumentos.
Universidad de La Coruña: Acoge la Cátedra Inditex de Sostenibilidad, sin tener en cuenta que la industria textil low cost se lucra gracias a reducir costes y producir un alto impacto social y ambiental. Inditex está entre las empresas del sector de mayor impacto ambiental y social (malos salarios, abuso de trabajadoras, esclavitud infantil, artimañas financieras en paraísos fiscales…).
Universidad de Vigo: Acepta cobijar la Cátedra Naturgy de Energía y Desarrollo Sostenible. Una empresa de combustibles fósiles no es un buen interlocutor para hablar de nada que tenga que ver con sostenibilidad, pero el caso de Naturgy es más grave pues es una empresa sin escrúpulos hacia la naturaleza. También encontramos la Cátedra ENCE, una empresa altamente contaminante del mar y culpable de la desaparición de los bosques gallegos, investiga la gestión forestal.
Universidad Politécnica de Cataluña: Esta universidad tiene una cátedra de Movilidad Sostenible, financiada por una empresa automovilística (SEAT) ignorando el hecho científico de que ningún coche privado es sostenible. También levantan sospechas su cátedra de Minería Sostenible financiada por una empresa minera y de fertilizantes no ecológicos (ICL Iberia e Iberpotash), la cual es causante directa de uno de los conflictos ambientales históricos en Cataluña, además de sufrir accidentes y conflictividad laboral.
Universidad Politécnica de Cartagena: FECOAM, federación agraria y ganadera, financia una cátedra para la Agricultura Sostenible en el Campo de Cartagena. Durante años hemos visto que la agricultura sostenible no es el objetivo principal de los agricultores y ganaderos de Murcia y por si hay dudas, mirad el caso del mar Menor un desastre ambiental a la altura del Prestige o de Aznalcóllar. La empresa ya citada ICL financia también en esta universidad otra cátedra sobre sostenibilidad en la agricultura. Otra cátedra se encarga de estudiar la “sostenibilidad de los regadíos”, financiada por los regantes del trasvase Tajo-Segura (SCRATS) un trasvase claramente insostenible.
Universidad Politécnica de Valencia: Tiene la Cátedra Bayer en la que presumen de investigar en agricultura sostenible, pero la empresa Bayer es una de las empresas que más trabaja por la agricultura industrial, insostenible.
Hay bastantes más cátedras financiadas por empresas poco éticas, tales como Endesa, Iberdrola o Cepsa, pero al menos no dicen claramente que su objetivo sea la sostenibilidad, por lo que nos ahorramos la crítica, por el momento. No es ético que los terroristas investiguen en explosivos, pero al menos es coherente.
Fíate de la ciencia, pero no de toda la ciencia
La ciencia lleva años diciendo cosas muy desagradables sobre nuestro insostenible modo de vida y sobre cómo mejorar. En teoría, esto se acepta con desgana, pero en la práctica se rechaza con nuestros actos cotidianos. Nuestra sociedad confía en la ciencia, salvo que diga lo que no queremos oír. Tal vez por eso no genera el escándalo que debería que las universidades se plieguen a intereses particulares. Permitir que nos engañen con lo que otros quieren que oigamos siempre debería abrasarnos la piel.
Harari advirtió que la investigación está condicionada por el dineroy se debe a intereses políticos, económicos o religiosos, pero casos tan exagerados como los expuestos deberían ruborizarnos a todos. No solo se influye sobre las prioridades de investigación, sino que con dudosos estudios científicos se manipula a la sociedad para que el dinero fluya hacia los que pagan esas cátedras. Escandaloso.
La Universidad de Málaga vende su prestigio para lavar la imagen de una de las industrias más contaminantes de España Crean una Cátedra sobre Cambio Climático ¿Lo siguiente será una Cátedra sobre salud patrocinada por Coca-cola?https://t.co/snJrzwAnTK via @_ElObservador_
Iniciamos la undécima edición del programa haciéndonos eco de la situación de indefensión de estudiantes palestinxs matriculados en universidades públicas españolas, así como el macabro recibimiento de los cooperantes de la flotilla solidaria con Gaza Global Sumud por parte de las fuerzas represivas de Euskal Herria. Denunciamos tanto el hecho en sí como los acuerdos […]
La juventud de ahora es más machista que antes; es diversa porque está de moda y es más precoz sexualmente. Estos son algunos de los titulares más repetidos en los medios que Psicowoman, autora de 'Acercarse a la Generación Z: una guía práctica para entender a la juventud actual sin prejuicios', analiza con datos y experiencias vividas en los talleres que imparte.
Una iniciativa de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) en la que ha trabajado Radios Libres.
La IA ya impacta en múltiples aspectos de nuestras vidas. Además del laboral y el ecológico, una de las áreas que requiere mayo atención es la educativa: ¿cómo están afectando estas plataformas la forma en que aprendemos y educamos?
CLADE intenta responder estas preguntas en el marco del proyecto Educación en Voz Alta (EVA). En la guía, se aportar diferentes estrategias para incluir dichas herramientas tras discusiones críticas y pensando siempre en quien aprende.
Con este material se abona a la profundización de la reflexión sobre las posibilidades de un uso de la IA en sintonía con la perspectiva de la red sobre tecnologías digitales, es decir, basado en la ética y en los derechos humanos, priorizando el uso de tecnologías digitales libres, abiertas y desarrolladas para el bien común, aspirando la soberanía digital y a una alfabetización digital crítica.
Esta guía sistematiza y resume los contenidos del curso virtual “Uso crítico y ético de la Inteligencia Artificial en la ducación”, celebrado entre los meses de octubre y diciembre de 2025. Una capacitación organizada por la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) junto a la Unidad Regional de Gestión de Educación en Voz Alta (EVA), una iniciativa financiada por el fondo de la Alianza Mundial por la Educación para la promoción y la responsabilidad social, curso en el que Radios Libres desarrolló la metodología y los contenidos y estuvo a cargo de la implementación junto al equipo de CLADE.
«Wilfing on the internet… is becoming a real problem…».
La profesora recita un texto durante la clase de inglés mientras camina de un lado a otro del aula. Los alumnos, abrigados con chaquetas e incluso con capucha por el frío invernal, repiten las frases al unísono, en voz baja.
«Most teenagers spend too much time in front of their computers…».
En la escuela de secundaria para chicos Rushdi Al Shamaa, situada a las afueras de Damasco, cada uno de los alumnos, de entre 13 y 15 años, carga a sus espaldas una historia atravesada por la guerra. «A causa de la guerra, yo y mi familia fuimos a Egipto», cuenta Kenan Al-Madany, de 13 años. Este año, con la caída del régimen de Al Asad, ha vuelto a Siria tras pasar una década en El Cairo. Ahora está en séptimo curso y le gusta sobre todo estudiar Inglés, Árabe, Matemáticas y Ciencias. En cambio, Historia y Geografía le cuestan más. Es un buen alumno, reconocen las profesoras. Él sueña con estudiar Medicina en el extranjero. «Me gustaría ir a Alemania, Estados Unidos o Egipto, y después regresar», dice convencido, pese a su corta edad.
Clase de inglés en la escuela de secundaria Rushdi Al Shamaa. NÚRIA VILÀ
Quien también sueña con un futuro fuera es Amer Al-Hilal, de 14 años, que actualmente cursa noveno en la misma escuela. Nació en Daraa, la cuna del levantamiento sirio en 2011, donde trató de estudiar, pese a los riesgos. «A veces no íbamos a la escuela porque era demasiado peligroso, ya que había francotiradores», recuerda. Finalmente, en 2018 su familia se trasladó a Damasco, donde encontró una mayor estabilidad para asistir a las clases. «Eres libre cuando hablas. Nadie irá a prisión por algo que ha dicho», dice ahora, aliviado tras la caída del régimen en diciembre de 2024. Amer quiere ser ingeniero y vivir en Australia.
Escuelas destruidas
Como le ocurrió a Kenan y a Amer, la guerra civil en Siria, que duró más de una década, truncó el acceso a la educación de millones de niños. Antes de 2011, la tasa de escolarización primaria rondaba el 97%, una de las más altas de la región. Actualmente, más de 2,4 millones de niños se encuentran sin escolarizar, según cifras de Unicef. Los datos del Ministerio de Educación sirio señalan que alrededor de 8.000 escuelas fueron dañadas o destruidas por la guerra, o convertidas en refugios para quienes perdieron sus hogares. Por este motivo, según Unicef una de cada tres no pudo reabrir al inicio de este curso escolar en septiembre.
Kenan, Amer y Mohammad, tres alumnos de la escuela Rushdi Al Shamaa. NÚRIA VILÀ
Los desafíos también son políticos, ya que las escuelas deben adaptarse a los cambios educativos impulsados por el nuevo gobierno del HTS (Hayat Tahrir al Sham), liderado por el presidente Ahmed Al Sharaa. «Reformar los currículos es más difícil que cambiar una Constitución», reconoció el ministro de Educación, refiriéndose a la revisión de manuales de Historia y la eliminación de los contenidos ideológicos previos.
En el despacho de Huda, antigua profesora y ahora responsable del archivo y registro de datos del instituto, todavía hay libretas con el rostro de Bashar Al Asad en la cabecera. Los pupitres son antiguos, las puertas y paredes tienen partes gastadas, sin pintura, y las banderitas tricolor de esta nueva era –verde, blanco y negro, con tres estrellas rojas– llenan los pasillos, recordando todavía las celebraciones del primer aniversario de la caída de Al Asad.
Mural con mensajes didácticos sobre la higiene y la cultura. NÚRIA VILÀ
Durante demasiado tiempo, dice Huda, el edificio ha estado abandonado. «Lleva 20 años descuidado. Nadie pintó la pared, nadie reparó nada en esta escuela. Sentimos que nuestra escuela es pobre», protesta. Ahora las profesoras –casi todas mujeres–, que han requerido de un permiso del Ministerio de Educación para poder hablar con la prensa, hablan aliviadas, con libertad, del largo período en el que ejercieron su trabajo bajo el régimen anterior. «El gobierno era muy rico, porque robaba. Por ejemplo, reparaban la puerta, y escribían en la factura que costaba, digamos, un millón. Y pagaban 100.000. Escribían facturas falsas y se metían el resto del dinero en los bolsillos», asegura.
Nuevos libros
La transformación que han vivido en el último año no solo se percibe en sus discursos, sino también en los detalles más cotidianos del aula. Los libros se reutilizaban curso tras curso, pero el cambio de gobierno ha propiciado una renovación casi completa. «Después de la liberación, el 90% de los libros son nuevos. Antes los alumnos solían conseguirlos de segunda mano, y fue así durante muchos años», cuenta Razan Soudan, la bibliotecaria de la escuela, que antes había ejercido de profesora de árabe y de asistente a la dirección.
Y no se trata solo de un cambio de papel: «Los libros de Historia incluían información falsa en los planes de estudio anteriores. Nombres erróneos de revolucionarios históricos, especialmente de Siria. Ahora, esta información ha sido ajustada, editada, y los nombres correctos se han añadido de nuevo», agrega Sheereen Ali Alkhalil, encargada de la supervisión de los alumnos. Por ejemplo, las clases de historia ya no glorifican el «Movimiento Correctivo» de 1970, cuando Hafez Al Asad, padre de Bashar, llegó al poder mediante un golpe militar. Ni la «Guerra de Liberación de Octubre» de 1973, la batalla contra Israel sobre los Altos del Golán.
El nuevo libro de texto de Geografía, diferente al empleado durante la época de Al Asad. NÚRIA VILÀ
Hoy los salarios han aumentado –de 400.000 a 1.200.000 libras, explican–, y perciben un intento de cambio. Pero nadie se atreve a medir resultados todavía. «Ha pasado solo un año desde la liberación. No podemos evaluar si avanzamos o retrocedemos», añade Sheereen. «Esta es la generación de la guerra. Son inteligentes, pero no se les preparó de la mejor manera», se lamenta. Lo que más preocupa a las profesoras es el hecho de que alrededor de 70 alumnos no asisten a las clases por estar trabajando, pese a que la escolarización a su edad todavía es obligatoria.
El 7 de mayo se convierte en un día histórico para las escuelas infantiles de España. Su profesorado convoca una huelga nacional, la primera del sector, en la que solo ofrecerán los servicios mínimos.
En una rueda de prensa convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), varios miembros de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI) y representantes de las trabajadoras de educación infantil en la etapa de 0-3 años han explicado las razones de esta huelga. «Somos la base, somos educación», subrayó Lucía Martínez, miembro de la PLEI, en un momento de su intervención.
«Esto es algo histórico. Nunca todo el sector 0-3 en la Comunidad de Madrid había hecho una huelga indefinida [iniciaron su paro el pasado 7 de abril]. Que todo el sector se manifieste el 7 de mayo en todas las comunidades autónomas en defensa de una educación pública, gratuita y universal y de unas condiciones dignas para la primera infancia es muy emocionante», cuenta a La Marea Rosa Marín, representante de la PLEI. Desde las escuelas infantiles están ejerciendo presión –«tan necesaria», a juicio de Marín– para que las instituciones públicas les escuchen. Lo denominan la «revolución amarilla».
Convocatoria de la huelga en el perfil de Instagram de la Plataforma Plataforma Laboral Escuelas Infantiles (PLEI), también conocida como Plataforma 0-3.
Además de la huelga estatal, se celebran manifestaciones esta tarde en diversos puntos de España a las que se anima a asistir también a las familias «para luchar por el derecho de sus hijos e hijas a recibir una educación de calidad», anima Marín.
La portavoz de la PLEI reconoce que ya se han reunido con la ministra de Educación y han abierto una línea de trabajo para caminar hacia las mejoras que el sector demanda. Sin embargo, denuncia que «la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ni nos atiende ni nos ha escuchado; se ha reunido con los sindicatos mayoritarios para ver temas concretos, pero creo que en su cabeza no está la problemática global de la que hablamos».
Qué medidas se solicitan
¿Por qué se manifiestan? «Por dignificar el 0-3. Por la bajada de ratios. Por la subida de salarios. Por el reconocimiento profesional», resumen unos profesores y profesoras de la PLEI en su perfil de Instagram. «Es hora de dejar de ser invisibles, de exigir los recursos que nuestra infancia merece». Estas son sus peticiones.
1. Una aproximación a las ratios europeas
«No te dan las manos para cambiar un pañal mientras otro tiene hambre, otro sueño, otro llora…», admite Rosa Marín. «Queremos una normativa a nivel estatal que estipule unas ratios respetuosas con la infancia y que, por lo menos, se asemejen a las recomendaciones de la Unión Europea». El Decreto 18/2008, de 6 de marzo, establece los requisitos mínimos para los centros que imparten el primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años) en la Comunidad de Madrid, unas ratios que, con pequeñas variaciones, se mantienen en todas las comunidades autónomas, y que están alejadas de las cifras europeas.
Cuidar de un solo bebé ya es complicado. En este caso se trata de un/a educador/a para 8 bebés de 0-1 año, una para 14 de 1-2 años, y una para 20 de 2-3 años. En la puerta de una escuela infantil de A Coruña, las docentes han colgado un cartel que compara la ratio actual en España con la de países como Finlandia, Inglaterra o la vecina Portugal. Mientras en España contamos con 8 bebés por aula, en el resto de países mencionados tienen 4, 3 y 5 menores de un año, respectivamente, al cuidado de una persona. «Lo que pedimos es cambiar nuestros ratios por una educadora para 3 bebés de 0-1, una para 5 niños/as de 1-2 años y una para 6 de 2-3 años», cuenta la portavoz de la PLEI.
Cartel colgado en una escuela infantil comparando las ratios españolas con las de otros países.
2. Pareja educativa
La pareja educativa es un modelo de trabajo en el ámbito educativo en el que dos docentes (o un docente y otro profesional) comparten la responsabilidad de un grupo de estudiantes de manera coordinada. «Necesitamos ser dos en el aula para atender la individualidad que requiere esta etapa», sostiene Marín, de la PLEI. Y no solo por bajar las ratios, sino por facilitar que todos los menores consigan construir un vínculo con una de esas dos personas de referencia, y que estas tengan un «conocimiento profundo» de ese niño o niña.
3. Salarios dignos y reconocimiento de las categorías profesionales.
«Con la responsabilidad y formación que tenemos, estamos teniendo tablas salariales por debajo del salario mínimo interprofesional. Es indigno y muy frustrante dejarnos vendidas a un convenio colectivo que es imposible mejorar», insiste Marín. Esa subida salarial debe estar acompañada «de una dotación suficiente de recursos», apunta, por su parte, David Castro, representante de la plataforma Galicia Dignidade 0-3, brazo autonómico de la plataforma estatal.
4. Calendario escolar como el de otras etapas educativas
«Estamos obligados a abrir 12 meses al año», denuncian desde Galicia Dignidade 0-3. «No entendemos por qué las criaturas más pequeñas, que más necesidad tienen de pasar tiempo con su familia, tienen que estar durante el mes de julio en las aulas», añade desde Madrid Rosa Marín. «¡Y sin climatización! Porque esa es otra cosa: las infraestructuras se nos caen a pedazos, con goteras, moho… Es vergonzoso».
5. En Galicia no son parte de Educación
«En Galicia no estamos ni siquiera reconocidos por la Consellería de Educación; estamos adscritos a Política Social. Y esto, que parece una tontería, implica bastantes cosas», explica David Castro. «El carácter educativo incluiría, por ejemplo, horas reconocidas de atención a la infancia, de programación, de evaluación, de tutorías, reuniones de equipo, reuniones con las familias… Eso no está recogido, eso sale de nuestras horas libres».
Una lucha feminista en un sector feminizado
«La infancia hay que cuidarla. Es nuestro mayor valor como sociedad», subraya Marín, que lleva cinco semanas en huelga indefinida en Madrid. Define esta reivindicación también como una «lucha feminista contra este sistema patriarcal que nos sigue asfixiando y que no pone en valor los cuidados, algo que tradicionalmente han hecho las mujeres». «No somos cuatro locas, es todo un sector».
Coincide con ella Castro, de Galicia Dignidade 0-3: «Este es un sector muy feminizado. Casi el 96% son mujeres. También por eso creo que las reclamaciones que hacen juegan a favor de una política de igualdad real. Porque no vale más fabricar neumáticos que educar a un niño pequeño. Y, sin embargo, se paga más».
La primera infancia, una etapa clave
«La etapa 0-3 no es conciliación». Este es el primer punto del manifiesto de las escuelas infantiles en Galicia, difundido por la plataforma Galicia Dignidade 0-3.
La primera infancia siempre ha sido denostada, como si los receptores de esta educación inicial no se enteraran de nada. La neurociencia y la pedagogía indica, en cambio, que es una etapa fundamental: el cerebro es una esponja y es en esas edades cuando se crea la personalidad, la socialización, la construcción de vínculos, la tolerancia a la frustración, la co-regulación con su figura de referencia… Esa referencia, en el aula, son las educadoras. «No puedes ofrecer lo que no tienes. Y tú no puedes tener una estabilidad emocional cuando tienes a ocho bebés llorando».
«Es una lucha por poner el foco en la infancia y dejar el adultocentrismo, la producción y el capitalismo exacerbado que nos está comiendo», demanda Marín.
Servicios mínimos
Se han marcado en toda España unos servicios mínimos para que las familias que, por conciliación, necesitan llevar a sus niños y niñas, puedan hacerlo con garantías de que serán cuidados. Aunque en el caso de Galicia, «la Xunta nos está marcando unos servicios mínimos abusivos», denuncia Sandra, docente en 0-3 en una escuela pública de A Coruña. «Nosotros aquí somos 14 educadoras y, si seguimos sus pautas, sólo nos podríamos ir a la huelga cuatro personas».
A continuación, se pueden ver los horarios de las manifestaciones en diversas localidades.
Un libro escrito por una científica y divulgadora de la Universidad de Oxford que tiene por bandera el optimismo y los datos (Anagrama, 2025). Se aleja del catastrofismo ecologista casi tanto como del negacionismo climático; y afirma que «aceptar la derrota ante el cambio climático es una postura indefendiblemente egoísta».
Hannah Ritchie aclara que su optimismo es «condicional» (i.e., condicionado a actuar adecuadamente); que es diferente a un «optimismo ciego» que confía sin promover la acción organizada. Su objetivo es conseguir que seamos la primera generación que logre alcanzar la sostenibilidad completa en los dos sentidos que recoge la definición de la ONU: satisfacer las necesidades de las generaciones actuales; y hacerlo sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Con respecto al primer aspecto, Ritchie opina que falta mucho por hacer aunque, al menos, se ha avanzado una barbaridad en aspectos tales como: la mortalidad infantil y materna, la esperanza de vida, el hambre y la malnutrición, el acceso a recursos básicos (agua, energía…), la educación y la pobreza extrema.
Por supuesto, estos avances en la calidad de vida global también «han tenido un enorme coste medioambiental», lo cual ha empeorado de forma colosal el segundo requisito de la sostenibilidad. Para equilibrar la situación, el libro examina en detalle siete problemas medioambientales y sus interconexiones entre sí.
Antes de examinar esos siete problemas, Ritchie se distancia de dos soluciones típicas del ecologismo: despoblación y decrecimiento. La primera consiste en reducir el tamaño de la población y Ritchie afirma que realmente esa no es una alternativa, primero porque la población ya se está frenando a nivel mundial y, segundo, porque es muy complicado hacerlo de forma ética. Apunta a que más impacto que la superpoblación lo generan los estilos de vida (especialmente de los millonarios), lo cual podría estar afectado por la segunda solución que Ritchie rechaza, el decrecimiento, entendido como un retroceso o empobrecimiento. Para ella, la pobreza no implica mayor sostenibilidad, por supuesto, si consideramos los dos pilares de la sostenibilidad anteriormente indicados. En el libro, ella matiza que es cuestionable el crecimiento en los países ricos, pero que para acabar con la pobreza se necesita un crecimiento económico global. Para ella, no vale cualquier crecimiento y afirma —igual que cualquier decrecentista— que sería necesario crecer en algunos sectores y tecnologías y decrecer en otras. Tal vez, la promesa más impactante del libro es que dice demostrar que podemos reducir el impacto ambiental y, a la vez, mejorar la situación económica.
1. Contaminación atmosférica
Aunque no se suela decir, la contaminación atmosférica es«una de las principales causas de mortalidad en el mundo». Las cifras de fallecidos por esta causa son similares a las muertes por tabaquismo; seis o siete veces mayores que los muertos en accidentes de tráfico; y superan en cientos de veces la cifra de vidas perdidas por terrorismo o por guerras. Cada año, la mala calidad del aire suele ser quinientas veces más mortífera que todas las catástrofes «naturales» juntas.
La buena noticia es que se está reduciendo este tipo de contaminación, especialmente en las ciudades, lo cual baja las tasas de mortalidad. Es preciso tomar medidas locales y globales. Usemos como inspiración el Protocolo de Montreal para eliminar las sustancias químicas que degradaban la capa de ozono, un problema de cuya gravedad advirtió incluso Carl Sagan. En 1987 fue firmado por 43 países; y en 2009 se convirtió en el primer convenio internacional que logró la ratificación universal de todos los países del mundo. Un ejemplo que demuestra que hacer caso a la ciencia tiene resultados positivos.
A escala global, la mayor fuente de contaminación es quemar madera o carbón, incluyendo aquí las quemas agrícolas. Luego está la polución por actividades agropecuarias, principalmente por culpa de la ganadería y por los fertilizantes. Después viene la quema de combustibles fósiles para producir electricidad. Luego, diversas industrias (textiles, químicas, metalúrgicas…), seguidas del transporte de personas y mercancías.
Lee también un resumen de este libro de Yuval N. Harari.
Las soluciones propuestas pueden parecer caras, pero son muy baratas si las comparamos con los cientos de millones en gastos por no solucionar el problema:
Lo más urgente es «dejar de quemar cosas» y, cuando no sea posible, capturar las partículas de la combustión.
Detener las quemas agrícolas por ser una inmensa fuente de contaminación estacional fácil de evitar haciendo compost, triturando, etc.
Conseguir combustibles limpios para cocinar y calentarse. La leña puede ser muy natural, pero es la forma más contaminante de conseguir calor. Provoca múltiples enfermedades por respirar el humo.
Eliminar el azufre de los combustibles fósiles. Es tan simple como poner filtros en las chimeneas.
Transporte sostenible: caminar, ir en bicicleta o en transporte público.
Abandonar combustibles fósiles, en favor de las renovables y de la energía nuclear. Ritchie es contraria a debatir entre renovables y nuclear porque, para ella, lo importante es que son energías con bajas emisiones de CO2. No tiene en cuenta el problema de los residuos radiactivos, ni el riesgo de atentados terroristas, ni el hecho de que las nucleares no sean rentables sin subvenciones de dinero público.
2. Cambio Climático
«Un mundo 6 ºC más caliente que el actual sería devastador», nos advierte la autora. Tras comentar algunas de las consecuencias del calentamiento global, afirma que «si cada país cumpliera realmente sus compromisos climáticos, llegaríamos a los 2,1 ºC en 2100», lo cual sería una gran noticia, aunque podría ser mejor.
Hannah Ritchie asegura que «las tecnologías bajas en carbono resultan cada vez más competitivas» y «los líderes mundiales se han vuelto más optimistas». Ahora tenemos infraestructuras mejor preparadas, podemos predecir eventos climáticos extremos, organizar evacuaciones, existen redes internacionales de apoyo, etc. En definitiva, estamos mejor preparados que en el pasado y sabemos cómo reducir las emisiones de dióxido de carbono, porque hay solo dos fuentes principales: «la quema de combustibles fósiles y el cambio en el uso de la tierra» (deforestación).
La situación actual es que «las emisiones totales siguen aumentando, pero las emisiones per cápita han tocado techo». Ese dato es utilizado por la autora para ser optimista y esperar a que la contaminación empiece a declinar, al menos en los países ricos, porque dice que está demostrado que «los avances tecnológicos hacen que hoy consumamos mucha menos energía que en el pasado». Como ejemplo, afirma que en Suecia se vive con igual nivel que en Estados Unidos y, sin embargo, se emite solo una cuarta parte. Según sus datos, el crecimiento económico y la reducción de emisiones son compatibles. El problema es que mira datos de países ricos que ya son exageradamente insostenibles. En tales casos, ¿es correcto celebrar una pequeña reducción en su contaminación?
En su análisis, asegura que «las soluciones que pasan por reducir el consumo de energía a niveles muy bajos no son buenas», porque la energía es fundamental para mantener o aumentar la calidad de vida. Tampoco ve adecuado que se avergüencen los que viajan en avión, porque para ella volar es un gran invento y las ventajas son suficientes para olvidar sus serios inconvenientes. ¿Será una excusa para justificar su gusto por volar?
Soluciones que propone:
Transición hacia la energía renovable por todas sus ventajas. El inconveniente del espacio que requieren se resuelve buscando lugares adecuados: tejados, agrovoltaica, etc.
Electrificar la demanda de energía donde sea posible y aumentar el almacenamiento (baterías…). Ritchie está convencida de que esta transición requerirá menos actividad minera que con combustibles fósiles.
Replantear el transporte a larga distancia.
Alimentación. Aunque sostiene que no es preciso ser veganos, deja claro que cualquier cambio a dietas más vegetales tiene una enorme influencia en el clima, como por ejemplo elegir hamburguesas de pollo en lugar de ternera (que es la carne con más huella de carbono). Con datos muy fiables confirma que «la carne con emisiones de carbono más bajas supera las de la proteína vegetal con emisiones más altas». Y no importa demasiado si son alimentos ecológicos, de proximidad o en extensivo. La autora afirma que adoptando las siguientes medidas se liberaría suficiente tierra como para compensar las emisiones del sistema alimentario resultante:
Comer menos carne.
Adoptar las mejores prácticas agrarias.
Reducir el consumo excesivo y el desperdicio alimentario.
Reducir las emisiones por la construcción, básicamente eliminando el cemento, un material muy contaminante en su fabricación. Propone usar otros materiales y, aunque no lo cita, una opción es el cemento Sublime.
Poner precio al carbono para que los productos de altas emisiones sean más caros y menos accesibles. Como todos sabemos, los precios no reflejan los costos de los productos, y mucho menos los costos ambientales. El peligro de esta medida —y Ritchie lo subraya— es que haga que las familias pobres sean aún más pobres. Para evitarlo se deben incluir ayudas y conseguir que sean los ricos los que más paguen, porque son, de hecho, los que más carbono emiten.
Sacar a la población de la pobreza es otra medida para adaptarnos al cambio climático, porque son los pobres los más vulnerables.
No caer en la trampa psicológica de la «autoconcesión moral». Esto ocurre cuando nos permitimos algo negativo porque creemos que lo compensamos con un sacrificio en otro aspecto. Por ejemplo, comernos un filete porque reciclamos el envoltorio de plástico; o caer en las trampas del greenwashing. Para ello, es importante tener muy presente qué cosas a nivel individual tienen más y menos impacto.
Un problema de la forma de comunicar de Ritchie es que quita importancia a aspectos que, aunque no sean principales, tienen suficiente peso como para no ser despreciados. Es como si olvidara el efecto sinérgico de juntar varias fuerzas. Sumar muchos pocos hace un mucho. A veces, este tipo de contradicción se hace patente en una misma explicación. Por ejemplo, cuando literalmente escribe: «Cambiar nuestra alimentación no va a resolver el cambio climático: para ello tenemos que dejar de quemar combustibles fósiles. Pero arreglar únicamente nuestros sistemas energéticos, ignorando la alimentación, tampoco nos llevará a esa meta».
3. Deforestación
La tierra ha perdido un tercio de todos sus bosques desde el final de la última glaciación. En el último siglo, también se ha perdido mucha superficie forestal, casi toda debida a la expansión de la agricultura. Las zonas incendiadas se regeneran si se las deja. Al perder bosques se emite carbono, pero Ritchie considera que eso es secundario en comparación con la pérdida de biodiversidad.
También resalta cómo la pérdida de hábitats se puede frenar con medidas políticas. Por ejemplo, «Brasil logró reducir la deforestación en un 80 % en solo siete años bajo la presidencia de Lula da Silva».
Con respecto al aceite de palma, no considera que su consumo sea preocupante, porque no se sabe con certeza la deforestación que causa de forma directa. Opina que no sería justo culpar a ciertos campos de palmeras de la deforestación de esas áreas si los bosques fueron talados con anterioridad. Es decir, no tiene en cuenta que esas zonas podrían volver a ser bosques. Además, sostiene que usar otros tipos de aceites podría ser incluso peor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que evitar el aceite de palma no obliga a optar por otro aceite, sino que se puede optar por no consumir productos con aceite de palma (bollería, alimentos ultraprocesados, etc.) sin sustituirlos por nada con otros aceites. En cualquier caso, apoya el uso de aceite de palma certificado como sostenible (RSPO) y deja claro que «el biodiésel de aceite de palma produce más emisiones de carbono que la gasolina o el gasóleo».
«La tala de bosques para dejar espacio al ganado bovino es responsable de más del 40 % de la deforestación mundial». El siguiente factor de pérdida de bosques es la palma y la soja y, en tercer lugar, la silvicultura (papel/celulosa). Así, pues, la mejor forma de frenar la deforestación es reducir el consumo de carne de cordero y de vacuno. En tercer lugar, se situaría el queso y los lácteos de vaca. Ritchie apoya esta opción, incluso aunque sean productos de ganadería extensiva en tierras no aptas para la agricultura, porque en estos casos considera que la mejor opción sería dejar que esas tierras se conviertan en bosques u otros espacios naturales.
Otras opciones que propone son: que los países ricos paguen a los más pobres por conservar sus bosques; y que se compensen las emisiones mediante reforestaciones (aunque esto tiene un peligro muy evidente).
Para acabar este apartado, Ritchie sostiene que no es buena idea volver de la ciudad a zonas rurales (revitalizar pueblos), ya que la principal causa de deforestación es cómo producimos nuestros alimentos y no dónde vivimos. Y también alerta de los que piensan que la alimentación vegana contribuye a la deforestación por los cultivos de soja. Los datos son muy evidentes: el 76 % de la soja se utiliza para alimentar animales y «solo el 7 % se destina a los productos veganos» (tofu, tempeh y leche vegetal).
4. Alimentación para no comerse el planeta
«La demanda humana de alimentos representa la mayor amenaza para los animales del globo». Así de contundente se manifiesta Hannah Ritchie. Afortunadamente, no es cierto que haya una fecha límite en los suelos agrícolas del mundo. Unos se están degradando y otros están mejorando, aunque en general, el suelo agrícola está siendo maltratado (y no solo por la erosión).
Una persona necesita entre 2.000 y 2.500 calorías diarias. Si dividimos la producción mundial de alimentos a partes iguales entre todos, cada uno de nosotros podría consumir unas 5.000 calorías diarias (más del doble de lo necesario). El hambre en el mundo no es un problema de falta de alimentos, sino de mala distribución (también lo apuntaron Nebel y Wrigth). Este dato sirve a Ritchie para confirmar que, en realidad, no somos demasiados humanos. El problema es que los millones que habitamos el planeta Tierra no nos contentamos solo con comer, sino que aspiramos a un consumo cada vez mayor (casas, teléfonos, aviones, IA…).
La superproducción agraria se debe principalmente a dos inventos: el de Fritz Haber y Carl Bosch (para convertir el nitrógeno del aire en amoníaco, fertilizante); y el de Norman Borlaug (para mejorar el cultivo de trigo en México). Estos logros para aumentar la producción han evitado muchas muertes, pero también han hecho que no podamos volver atrás. Es decir, «el planeta no puede limitarse a consumir solo alimentos ecológicos» (porque hay demasiadas personas a las que alimentar). Por tanto, a nivel colectivo dependemos de los fertilizantes para sobrevivir, y fabricarlos requiere grandes cantidades de energía, lo cual explica por qué los países pobres los usan poco, aunque tengan que utilizar mayor superficie agraria.
Vivimos en un mundo con grandes desigualdades, en el que algunos sufren de obesidad y otros de desnutrición; el alimento que podría saciar el hambre de millones de personas se dedica a alimentar ganado o a producir agrocombustibles para nuestros coches. Menos de la mitad de los cereales que se producen se dedican a la alimentación humana directa. Todo un 41 % se lo come el ganado, lo cual nos hace ver que comer animales es una forma muy ineficiente de conseguir proteínas. «Los animales más pequeños son más eficientes en términos calóricos», aunque surge el «dilema moral» de que hay que matar una mayor cantidad de animales pequeños para conseguir la misma cantidad de carne.
Ritchie pone un ejemplo que sirve para visualizar bien lo que implica comer animales muertos: «¿Se imagina que comprara una barra de pan, cortara una rebanada y tirara el resto —más del 90 %— a la basura? Pues bien: en términos de calorías, eso es más o menos lo que hacemos con la carne». El ganado también es ineficiente convirtiendo proteínas. Lo bueno es que son proteínas «completas» (incorporan aminoácidos importantes), lo cual se puede conseguir con dietas vegetales comiendo legumbres y cereales. La carne también tiene otros nutrientes importantes, pero el único que no existe en los vegetales es la vitamina B12 (asunto que ya se zanjó aquí).
Para entender la magnitud del problema, afirma que tres cuartas partes de la superficie agraria tienen como fin último criar ganado, y todo eso solo sirve para producir el 18 % de las calorías y el 37 % de las proteínas que consumimos. Debemos «reducir al máximo la cantidad de tierra que destinamos a la actividad agraria», lo cual mejoraría también otros problemas: deforestación, contaminación atmosférica, de aguas, de tierras, maltrato animal, etc.
Soluciones que propone:
Mejorar los rendimientos agrícolas en todo el mundo, especialmente en África.
Comer menos carne, sobre todo de vacuno y cordero, las carnes con mayor impacto (en emisiones, consumo y contaminación de agua, eutroficación, uso de tierra, etc.). Ritchie expone que no funciona instar a la ciudadanía a convertirse al veganismo, sino que es mejor invitar a hacer cambios paulatinos: poner un día a la semana sin carne, reducir las dosis, aumentar el consumo de legumbres, etc. Solo eliminando la carne de ternera y la de cordero se reduciría a la mitad nuestra necesidad de tierras de cultivo en todo el globo. Debemos entender que la dieta vegana es la más ecológica, pero no es necesario ser veganos estrictos: «El ahorro en comparación con una dieta con algo de pollo, o algo de pescado y huevos, no es tan significativo», aclara la autora del libro. Ella quiere derribar el mito de que si fuésemos veganos no habría tierra para cultivar porque, como ya se ha indicado, lo que ocurriría sería todo lo contrario: una dieta vegana requiere menos tierra de cultivo.
Invertir en sustitutos de la carne. Para Ritchie, es importante que las carnes vegetales cumplan cuatro requisitos: ser sabrosas, baratas, fáciles de encontrar y fáciles de incorporar a las dietas habituales. Ella afirma que ha probado multitud de productos vegetales y que hay algunos realmente asombrosos que, incluso, pueden llegar a gustar tanto o más que los productos cárnicos que imitan. Optar por estos productos no solo reduce la huella de carbono, sino que contribuye a bajar el precio para el resto de la humanidad.
Las hamburguesas híbridas también reducen la huella ecológica (usar carne de pollo total o parcialmente, introducir legumbres…).
Sustituir los productos lácteos por alternativas vegetales. En la UE, los productos lácteos son la causa de un mínimo de una cuarta parte de la huella de carbono. Cualquier bebida vegetal tiene una huella ecológica menor que la leche animal. Ritchie recuerda aquí también la importancia de seguir una dieta variada, para evitar carencias nutricionales.
Desperdiciar menos comida. Por ejemplo, resalta la importancia de cambiar los sacos de recogida de productos agrarios por cajas rígidas que protejan de golpes. También es importante saber que si un producto supera su fecha de «consumo preferente», no indica que no se pueda consumir.
No depender de la agricultura de interior. Aunque minimiza el espacio ocupado (agricultura en vertical), sus necesidades energéticas son tan inmensas que no compensan las ventajas, ni empleando solo energía renovable.
No centrarse en los alimentos de proximidad. Aunque el transporte es importante, supone solo el 5 % de las emisiones de GEI de la comida. El resto se debe a los procesos de producción, empaquetado y conservación. Lo más contaminante es el transporte aéreo (50 veces más que por barco), pero apenas se usa porque es caro. Por su parte, el transporte marítimo es barato, por lo que casi toda la contaminación del transporte de alimentos se produce en la carretera. En definitiva, Ritchie quiere dejar claro que está bien comer alimentos de proximidad, pero que las frutas y verduras producidas muy lejos tienen menos huella ecológica que la carne producida muy cerca.
Los alimentos ecológicos tienen menos pesticidas, pero requieren más extensión. Abonar con estiércol también puede contaminar acuíferos. Respecto al clima, no hay consenso si es mejor o peor porque depende de múltiples factores. Ritchie dice que se fija más en el contenido de los envases que en las certificaciones ecológicas.
Eliminar el plástico aumentaría el desperdicio alimentario. En la huella ecológica de los alimentos solo el 4 % de las emisiones procede de los envases. Nos advierte de que en ciertos alimentos es fácil de eliminar, pero en otros no. En todo caso, aquellos alimentos en los que el plástico es importante tal vez no sean esenciales en nuestra dieta y podemos prescindir totalmente del plástico y del alimento.
5. Pérdida de biodiversidad. Proteger la vida silvestre
«No cabe duda de que muchos animales están experimentando un preocupante y acelerado declive. Pero, si profundizamos un poco más, descubrimos que también hay algunos a los que les va bien». Lo que no debemos olvidar es que nuestra vida depende de la biodiversidad, aunque «no esté claro qué especies necesitemos y cuáles no». Recomendamos aquí leer el relato de La vida del doctor Biología. Lo cierto es que a veces prestamos más atención a ciertas especies, bonitas o más visibles, y olvidamos a las realmente importantes, como los gusanos y las bacterias.
El ser humano ha atacado a las demás especies desde sus orígenes, como bien explica Yuval N. Harari en su magnífico Sapiens. Ritchie declara que «antes de la aparición de la agricultura, hace unos diez mil años, la mayor amenaza para los animales era nuestra caza directa: una vez iniciada la actividad agraria, pasó a ser la destrucción de sus hábitats» y «en la última centuria, el ritmo de disminución ha sido aún más rápido». Un dato más: «Los vertebrados se han extinguido entre cien y mil veces más rápido de lo que cabría esperar».
Actualmente, los humanos y nuestro ganado constituimos la inmensa mayoría de los mamíferos del planeta. Estos son los datos del porcentaje de la biomasa actual y en 1900:
Mamíferos salvajes: 2 % (17 % en 1900).
Humanos: 35 % (23 %).
Ganado: 63 % (60 %).
Esta desproporción también ocurre en las aves: «la biomasa de nuestros pollos duplica la de las aves silvestres». Hay multitud de datos que llevan a poder proclamar que «nos dirigimos hacia una sexta extinción masiva». La buena noticia es que podemos frenarla.
Soluciones que propone:
Reducir al mínimo la superficie cultivada.
Utilizar fertilizantes y pesticidas de forma más prudente y eficaz.
Emplear los métodos de la UE con los que ha conseguido frenar el declive de multitud de especies: reducir el uso de tierras agrícolas, recuperar hábitats naturales, prohibición total de la caza, implementación de cuotas cinegéticas, mecanismos para detener a los cazadores furtivos, proteger zonas por ley (incluyendo también el rewilding), sistemas de compensación para reproducir determinadas especies y programas de cría y reintroducción.
Comer menos carne, porque esto reduciría la cantidad de tierra destinada a la agricultura, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la deforestación.
Detener la deforestación, lo cual implicaría reducir la pérdida de hábitats y las emisiones de GEI.
Proteger los parajes con mayor biodiversidad. El objetivo de la ONU de proteger para 2030 el 30 % de la superficie terrestre es poco ambicioso; y no son pocas las voces que piden proteger al menos el 50 % para 2050.
Frenar el cambio climático.
Detener los vertidos de plásticos en el mar.
6. Plásticos marinos
«El 44 % de todo el plástico del planeta se emplea en la fabricación de envases». Es ahí donde está el núcleo del problema de los plásticos. La autora critica el documental Seaspiracy por algunos de sus datos, pero está conforme con que el 80 % del plástico de las islas oceánicas procede de la industria pesquera. Solo el 20 % restante tiene su origen en tierra. Sin embargo, si miramos el plástico en zonas costeras, los datos podrían indicar justo lo contrario.
Ritchie dice que no hay aún evidencias de los auténticos peligros de los plásticos en el cuerpo humano, y que le parece más preocupante el daño que se causa a la fauna marina (enredos, atragantamientos…).
Soluciones:
Dejar de utilizar envases de plástico de un solo uso.
Invertir más en gestión de residuos: sistemas de recogida, centros de reciclaje, vertederos adecuados (que capturen el metano de la materia orgánica), etc. Es importante reciclar todo lo que se pueda. El problema es que no siempre se puede. El reciclado mecánico permite que los plásticos se reciclen una o dos veces. El reciclado químico es mejor, pero es «tremendamente costoso» y no compensa hacerlo en ningún caso. Tal vez sería útil un SDDR para vidrio reutilizable y, en paralelo, imponer impuestos crecientes al plástico de un solo uso.
Obligar a las industrias a un diseño más inteligente, que utilice solo plásticos reciclables y permita separarlos de forma cómoda.
Prohibir el comercio de plástico usado para que los países ricos no usen a otros como sus vertederos. La proporción de plástico que circula por esta vía no es elevada, pero muchas veces acaba en el mar. Hablamos de 1,6 millones de toneladas en 2020.
Trabajar con la industria pesquera para que no abandone su basura en el mar (redes, anzuelos, etc.). Podría castigarse a los barcos que no traigan de vuelta los aparejos con los que salieron y/o premiarse a quienes traigan basura encontrada en el mar.
Poner interceptores en los ríos. Son aparatos o líneas de burbujas que sirven para capturar los plásticos evitando que lleguen al mar. Otra solución que no contempla es poner grandes bolsas de red a la salida de los desagües pluviales o residuales de las ciudades. Dado que esas aguas arrastran multitud de basura, esas redes la capturarían.
Limpiar las playas es una forma mucho más barata de reducir el plástico en los océanos que recogerlo mar adentro.
7. Sobrepesca. Poner fin al expolio de los océanos
Esto está muy relacionado con la pérdida de biodiversidad. Según Ritchie, los animales marinos son discriminados con respecto a los terrestres. De alguna forma, su sufrimiento parece importar menos a los humanos, a pesar de las evidencias que existen de que los peces son capaces de sentir sufrimiento.
El incremento en potencia y tecnología aplicada al sector pesquero ha hecho que muchas pesquerías hayan entrado en declive o en grave colapso. Ante esto, hay dos formas de actuar. La primera es proponer «capturar muy pocos peces, por no decir ninguno». La segunda es «capturar tantos peces como sea posible, año tras año, pero sin mermar más sus poblaciones». Normalmente, se opta por la segunda opción, aunque sabemos que en demasiadas ocasiones no se cumple.
Una tercera vía (con un enorme crecimiento) ha sido la cría de pescados y mariscos: acuicultura o piscicultura. Actualmente, se crían más peces y mariscos de los que se pescan en estado salvaje. Para Ritchie es una buena noticia porque, según ella, esto reduce presión sobre los peces salvajes. No obstante, reconoce que parte de la comida de los peces de piscifactoría es, precisamente, peces salvajes, pero que, para algunas especies, se ha logrado una proporción de 0,3 (es decir, que hacen falta 0,3 peces salvajes para criar uno de forma artificial). El resto de comida lo forman, por ejemplo, piensos vegetales. La autora deja claro que «las normas de bienestar animal que rigen en las piscifactorías suelen ser bastante deficientes» (léase esto para más datos). Ella no habla de otros problemas presentes en las piscifactorías, como la contaminación que producen.
Con respecto a los atúnidos, Ritchie dice que su situación es mala, aunque algunas especies están mejorando sus poblaciones. Particularmente, alerta de la situación de los atunes en el océano Índico, donde se está sobrepescando sin control (España con la famosa operación Atalanta). El libro no habla de la amenaza del mercurio en los atúnidos.
Otro problema es la muerte generalizada de los corales. La autora demuestra ser una apasionada de estos animales y no le faltan motivos. La solución urgente a este problema es frenar el calentamiento global, evitando quemar combustibles fósiles. Si quieres enamorarte de los corales, te animamos a leer el relato de Lord Howe.
Soluciones:
Comer menos pescado, siempre que sea posible. Tal vez unos quieran no comer nada de pescado (lo cual evita el dilema del sufrimiento animal), mientras que otros opten por reducir este tipo de alimento.
Elegir bien la especie a consumir. El problema de esta opción es que requiere el esfuerzo de investigar y puede variar en el tiempo y dependiendo de la región. Escogiendo bien, podemos comer pescado con poca huella de carbono (casi todos ellos son mejores que el pollo). Ella recomienda evitar los lenguados y mariscos caros, y optar por pescados pequeños y salvajes, como arenques o sardinas.
Reglamentos estrictos para capturas incidentales y descartes. El objetivo es reducir el número de peces que se pescan sin querer y que se tiran al mar (descartes), donde siempre mueren (si no lo están ya). Algunos países han prohibido los descartes y obligan a sus barcos de pesca a desembarcar todo lo que capturen, sea comercial o no.
Prohibir la pesca de arrastre. Es el arte más perjudicial: normalmente se descarta entre el 30 y el 50 % de todo lo capturado (a veces es el 10 %), a lo que hay que sumar el destrozo del fondo marino que ocasionan, entre otros inconvenientes.
Las áreas marinas protegidas evitan ciertas actuaciones humanas dentro de ellas. Son una buena solución, aunque a veces lo que provocan es que el impacto se traslade a otro lugar.
Propuestas finales de Hannah Ritchie
El libro de Ritchie es un canto de optimismo lleno de datos realistas. Algunas de sus opiniones pueden ser controvertidas, pero la mayoría están basadas en evidencias. Es cierto que estamos avanzando en muchos aspectos, aunque no sea tan rápido como nos gustaría. También es cierto que las opciones sostenibles se están volviendo más baratas. Y, en muchos casos, el pueblo está despertando.
Hannah se siente una traidora cuando no usa las opciones más ecológicas, aunque sí sean las opciones con menor huella de carbono, como usar el microondas o consumir alimentos que no sean de proximidad. Pero alerta que, aunque los cambios individuales sean importantes, es necesario un «cambio sistémico», es decir, una acción política que lleve a aprobar leyes que nos hagan avanzar en todas las soluciones que se han propuesto más arriba. Para ello, es necesario «votar a líderes que favorezcan medidas sostenibles» (partidos verdes y ecofeministas) y también sugiere importantes aportaciones individuales como estas:
«Votar con la cartera», que quiere decir que cuando compramos estamos enviando una señal clara de nuestros intereses al mercado (a las empresas).
Donar dinero a causas ecohumanistas (proyectos, organizaciones, etc.). Ritchie —conforme con lo que propuso Peter Singer— dice que dona al menos el 10 % de sus ingresos.
Dedicar más tiempo a las cosas importantes (colaborar con ONG, por ejemplo) y menos a discusiones secundarias. Es decir, aunemos esfuerzos en la dirección correcta, aunque no opinemos todos exactamente lo mismo.
También es muy importante elegir una trayectoria profesional que nos llene y en la que podamos empujar en la dirección que deseemos.
Tantas cosas de actualidad que ha salido un programa un pelín más largo. Para empezar acratorial sobre la última encuesta del CIS que sitúa la inmigración como la primera preocupación de los españoles. Comienza el curso y se repite un poco lo de siempre: insuficiente dotación de medios y personal en Sanidad y Educación. Con […]
Cumplimos diez programas! Hablamos sobre el grado de Educación y la reforma de sus planes de estudio, sobre la Ley del Sí es Sí y sobre cine: As Bestas y Alcarrás. Música: Deee-Lite, Daft Punk, Amy Winehouse, Amparanoia.
Esta obra (2025) examina diez personajes reales que han influido notablemente en la vida del autor. De cada uno de ellos, extrae y explica diez aprendizajes importantes. En general, son lecciones valiosas para cualquiera —no solo para emprendedores—, aunque el título no deja lugar a dudas del objetivo principal del autor.
De forma sintética, los aprendizajes de cada personaje son los siguientes. Recomendamos tomarse un tiempo para reflexionar en cada uno.
1. Marcos Vázquez (divulgador de salud español)
Recomienda tener presente que vas a morir y, justo por eso, merece la pena vivir sin miedo. Este y otros aprendizajes proceden del estoicismo, particularmente de Epicteto y Marco Aurelio.
Vive conociendo lo que puedas controlar. Sé consciente de lo que puedes controlar y de lo que no. Cuando disparas una flecha, pierdes el control de ella. Pero no olvides que puedes controlar tu entrenamiento y cómo disparas, y no lo que ocurre después.
El movimiento como medicina, porque es la fortaleza del mañana. El cuerpo está diseñado para moverse. Si no te mueves, enfermas.
Eres lo que comes. Comer bien es una de nuestras cuatro claves para vivir mejor.
Rodearse de buena gente no garantiza el éxito. Pero rodearse mal, casi siempre garantiza el fracaso.
Somos naturaleza y cuanto más lo olvidamos, peor vivimos. ¿Sabías que pasear por un bosque ayuda a sanar?
Duerme bien. El descanso es lo que hace posible vivir de verdad. De hecho, es otra de las cuatro claves que te permitirán duplicar tu sueldo.
Hacer ejercicio es también otra de esas claves, pero aquí Carlos Martínez concreta en lo importante que es entrenar fuerza para cuidar de nuestro yo futuro.
Quien evita la incomodidad, evita también la fortaleza.
Cuida tu mentalidad cada día, porque si no, terminarás siguiendo el camino del rebaño.
2. Marian Rojas (médica psiquiatra y escritora española)
No puedes cambiar el pasado ni controlar el futuro. Conectar con el presente es lo único que depende de ti.
Conócete a ti mismo: no hay en la vida aventura más transformadora.
Gestiona tu estrés. Controla tu cortisol. Pre-ocuparse es entregar tu salud a problemas que quizás nunca ocurren.
Perdonar no cambia el pasado, pero puede cambiarte a ti.
Piensa cosas bonitas de ti y que te inspiren. Hablarte mal, criticarte a ti mismo, no te hace más fuerte y te aleja de lo que podrías llegar a ser.
La verdadera felicidad no suele ir de la mano de lo cómodo.
Cuida tu batería mental como cuidas la de tu móvil, para no apagarte. Haz cosas que te recarguen. Esta es la última de las cuatro claves básicas para una vida feliz.
No subestimes el poder de quien te hace sentir bien, tus personas vitaminas. Puede que sea lo más parecido a la felicidad.
Haz que te pasen cosas buenas y, para ello, debes saber qué cosas son. Apúntalas. Tener claro lo que quieres te hará tomar decisiones que te acerquen a ese objetivo.
3. Pedro Buerbaum (empresario español)
La libertad empieza el día que asumes la propiedad de tu vida. Recomendamos estudiar bien la palabra libertad, porque es fácil malinterpretarla.
No esperes a ser como quieres ser: empieza a actuar como si ya lo fueras. Con el tiempo, lo serás.
Intercambiar tiempo por dinero es una trampa disfrazada de seguridad.
Mientras esperas que todo sea perfecto, otros ya lo están haciendo de manera imperfecta.
El único fracaso real es convencerte de que está bien quedarte donde no quieres estar.
Si conectas con tu propósito, hasta los momentos difíciles tienen sentido.
A veces, llamamos perseverancia a lo que en realidad es miedo a reconocer que nos hemos equivocado.
En la vida y en los negocios, los grandes logros nunca fueron cosa de uno solo.
La viralidad casi siempre empieza con una emoción.
No hay pastilla que cambie más tu vida que una dosis de vitamina D de Disciplina.
4. Isra Bravo (copywriter español)
Vender es ayudar a otras personas a entender cómo lo que haces puede mejorar su vida.
No busques la aprobación de los demás.
La atención es importante. Observa lo que hace todo el mundo y haz justo lo contrario.
Satisface tu curiosidad.
Vende siempre diciendo la verdad.
Una buena historia ayuda a vender más que un buen catálogo de propiedades.
El miedo a perder es más fuerte que el deseo de ganar. Si tus potenciales clientes ven que van a perder una oportunidad, estarán más favorables a comprar.
Vende beneficios, no características. La gente no compra el camino, sino cómo se sentirá al llegar.
Repetir y no rendirse es importante. Por eso, la publicidad se basa en repetir el mensaje una y otra vez. Y funciona.
Si vas a vender, no muestres que necesitas que te compren. Como en la vida, cuanto menos lo necesites tú, más te querrán.
5. Fernando Miralles (experto español en comunicación)
La palabra, el arma más poderosa.
Persuadir es querer lo mejor para ambos. Manipular es quererlo solo para ti.
Todos pecamos y quien sabe leer el pecado principal de su potencial cliente tendrá la llave para vender más, negociar mejor y conectar con la verdad, porque puedes hablarle mejor de sus necesidades y esperanzas.
Nada une más a las personas que tener algo o alguien contra lo que luchar juntos.
La simplicidad es la mejor forma de ser escuchado, entendido y recordado.
Aprende a comunicar adecuadamente: lenguaje no verbal, evitar muletillas, escuchar al otro…
Eres una marca y ese puede ser tu verdadero poder.
Nadie quiere que le vendan algo, sino tener la sensación de que eligieron ellos.
A comunicar, se aprende comunicando. La práctica vence al miedo.
Piensa antes de creerte algo. Sin pensamiento crítico, otros pensarán por ti.
6. Ilia Topuria (luchador de artes marciales mixto hispano-georgiano)
Un campeón no controla el resultado, controla su preparación.
El único miedo que debería importar es mirar atrás y ver que no has mejorado nada.
Si no estás dispuesto a aumentar el sacrificio, tendrás que reducir el deseo.
Confía en ti mismo. Quien confía en sus alas, no teme que se rompa la rama.
Las grandes batallas forjan grandes guerreros. No temas la adversidad.
Quien deja de aprender, empieza a perder. Invierte siempre en formación.
Quien no es feliz en el camino, tampoco lo será al llegar al destino. Es normal obsesionarse con la meta, pero no dejes de disfrutar.
Para llegar a donde quieres llegar, primero tienes que imaginarlo, preferentemente con detalle.
Lo que criticas en otros habla más de ti que de ellos.
La paciencia no retrasa tus sueños, los protege.
7. Yaiza Canosa (empresaria española)
El éxito en los negocios no viene de una buena idea, sino de una buena ejecución.
El éxito no es dejar de trabajar, sino trabajar en algo que nunca quieras dejar.
No seas un jefe. Sé un líder. El jefe tiene subordinados. El líder crea compañeros de batalla. Si esto te ha gustado, tal vez quieras también leer cinco ideas para empresas y empleados.
Quien no tiene hambre de mejorar, termina devorado por la mediocridad.
No todo el mundo sirve para emprender, pero cualquiera puede pensar como un emprendedor.
Para colaborar contigo, ficha a las mejores personas.
Quien habla de suerte es porque nunca ha conocido la perseverancia.
Emprender en soledad te da libertad, pero en compañía tienes más fuerza.
El éxito es acostarte tranquilo y levantarte con ganas.
Lo que admiras en otros, lo imitas. Y lo que imitas acaba moldeando tu manera de pensar, de trabajar y de vivir. Por tanto, cuida a quién admiras.
8. Rafa Nadal (tenista español)
Quien no se rinde nunca, está venciendo.
Quien rehuye la dificultad, huye también de la felicidad.
Lo importante no es lo que logras, sino en quién te conviertes al intentarlo.
Ser ejemplar es más elocuente y efectivo que mil discursos.
Las verdades que más incomodan son las que más nos hacen crecer. Pídeles a los tuyos que sean sinceros contigo y acepta las críticas.
Nadie triunfa por su talento inicial. Hay que trabajar.
Sin dificultad no hay crecimiento personal.
No hay satisfacción más grande que saber que lo diste todo, que te esforzaste.
9. José Elías (empresario español)
Ganar el primer millón es el más difícil, porque tienes que ganarte a ti mismo.
No elegimos dónde nacemos, pero sí cómo vivimos.
Las crisis nos enseñan grandes lecciones.
Para ganar, tienes que reducir al máximo el tiempo entre pensar y actuar.
El que domina la pregunta, domina la negociación. Y para ello, hay que escuchar más que hablar.
La competencia es fantástica si observas lo que hace. No te creas más listo que el mercado.
Hay que pensar a largo plazo, en años.
Quien no sabe delegar, tiene 24 horas. Quien aprende a hacerlo, tiene muchas más.
Diversifica tus negocios para vivir con menos miedo y más libertad.
La riqueza no se mide en dinero, sino en libertad. Dependiendo de lo que quieras hacer, necesitarás o no dinero, porque la felicidad viene más de necesitar poco que de satisfacer necesidades extravagantes.
10. Sergio Fernández (divulgador y conferenciante español)
Tu tiempo y tu libertad son tu mayor riqueza. Piensa bien a quién se lo estás entregando.
El dinero no cambia a las personas. Solo revela la raíz de lo que ya son. El dinero es solo una herramienta que puede emplearse bien o mal. Y en todo caso, no te la puedes llevar al morir.
Tú decides si hablarte desde la escasez o desde la abundancia.
Quien desperdicia tiempo, regala su mayor fortuna.
El dinero compra cosas; pero los activos (aquello que te provoca ingresos) compran tu libertad.
Quien controla su dinero, controla su vida. Según esto, es importante organizar bien a qué se dedican los ingresos. Por ejemplo, propone donar el 10 % de los ingresos a apoyar causas nobles o a quien lo necesite, sin esperar nada a cambio. Curiosamente, es el mismo porcentaje que propuso Peter Singer.
La vida pesa menos cuando cargas solo con lo que te corresponde. No ayudes ni des consejos a quien no te los ha pedido. Lo que sí puedes hacer es ofrecerte a ayudar, de forma educada y sutil.
La mayor fuerza del universo es la constancia multiplicada por el tiempo.
Quien quiera peces, que se moje el culo. Quien quiera dinero, que aporte valor.
El verdadero patrimonio de un ser humano no está en sus bienes, sino en su conocimiento. Invierte en aprender más y más.
Terminamos con tres críticas que no pretenden desmerecer este magnífico libro:
Carlos Martínez sostiene que los impuestos son abusivos y que todos damos al Estado demasiado dinero. Es una opinión peliaguda y que no se puede soltar sin hablar de todo lo que el Estado nos ofrece: carreteras, hospitales, colegios, universidades, seguridad, policía, transportes (trenes, aeropuertos…), etc. Solo alguien que no usa ni haya usado nada de esto está en condiciones de criticar los impuestos abiertamente. Por otra parte, a todos nos interesa que en nuestra sociedad no haya pobreza extrema (por justicia, por solidaridad, por tener mayor seguridad, etc.). Es evidente que el dinero público beneficia tanto a los ricos como a los pobres, lo cual no impide exigir que se use adecuadamente.
El autor propone invertir en fondos indexados rentables sin dedicar ni una palabra a la ética de tales inversiones. Muchos fondos de inversión contribuyen directamente al mundo asombrosamente injusto en el que vivimos, porque invierten en negocios de armas o en industrias altamente contaminantes. Aquí tienes un breve análisis de las empresas del IBEX-35.
El libro critica el sistema de pensiones como algo insostenible, lo cual es falso porque se basa en un acuerdo intergeneracional. Será insostenible si nos negamos a que sea sostenible. Somos nosotros, como sociedad, los que hacemos que sea o no sostenible, porque depende de nosotros. Los que trabajamos ahora, pagamos las pensiones de nuestros mayores y, cuando lleguemos a mayores (si con suerte llegamos), serán los que estén trabajando los que nos pagarán a nosotros. Es un principio de solidaridad entre generaciones muy bonito y que funciona, más o menos bien, si lo gestionamos bien. Lo que es casi una estafa son los planes de pensiones privados, porque el dinero que inviertes se devalúa con el tiempo, apenas superan la inflación y tienen comisiones exageradas.