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AnteayerSalida Principal

Las multinacionales españolas que hacen posible el plan colonial de EEUU en Venezuela

3 Febrero 2026 at 07:00
Por: Arturo

Fotografía: Torre Trump en New York

Por Martín Cuneo. Publicado en El Salto diario

Con el secuestro de Maduro, la amenaza de nuevos ataques y un bloqueo naval que solo permite salir de Venezuela el crudo controlado por EEUU, la nueva Venezuela se construye con la participación de grandes empresas españolas.

Pocos días después del 3E, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmaba que los líderes internacionales debían tomarse “más en serio” a Donald Trump, no de forma literal —parecía decir entre líneas en su declaración en La Casa Blanca—, pero sí sobre su determinación de conseguir sus objetivos, aunque estos no sean los declarados. 

El 19 de enero, el Gobierno de Delcy Rodríguez confirmaba que había recibido de EEUU los primeros dólares —300 millones sobre un total de 500— por la venta de 50 millones de barriles de crudo. Un ingreso considerable que alivia a corto plazo las cuentas de un Estado venezolano arruinado por las sanciones, el embargo y la falta de divisas, pero que ha sido decidido de forma unilateral por el Gobierno de Trump con la ventaja negociadora que le confiere la armada desplegada en el mar Caribe.

Para gestionar los ingresos derivados de la venta de petróleo venezolano, EEUU ha abierto una cuenta en Qatar rodeada de polémica. Para Juan Hernández Zubizarreta, analista del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL), se trata de un ejemplo más de la “paralegalidad” en la que está operando el Gobierno de Trump. 

Para gestionar los ingresos derivados de la venta de petróleo venezolano, EEUU ha abierto una cuenta en Qatar. En Venezuela, cinco bancos, entre ellos la filial del BBVA, gestionarán la parte que corresponde al país caribeño según criterio de Washington

Esta compleja estructura financiera, explica, persigue neutralizar las demandas de los acreedores internacionales —China sobre todo— que piden la devolución de cerca de 170.000 millones de euros o su equivalente en petróleo. Elizabeth Warren, senadora demócrata por Massachusetts, criticó esta triangulación y sus potenciales peligros: “No existe fundamento legal para que un presidente abra una cuenta en el extranjero bajo su control para vender activos confiscados por el ejército estadounidense. Esa es precisamente una medida que atraería a un político corrupto”.

Los recursos de la venta del petróleo venezolano serán gestionados en Venezuela por cinco de los mayores bancos del país. Entre las entidades seleccionadas para recibir el dinero se encuentra Provincial, la filial venezolana del banco español BBVA. Estos bancos venderán dólares a empresas y particulares para que dispongan de divisas para comprar insumos y materias primas en el extranjero así como para mantener a raya la inflación, introduciendo la moneda estadounidense en el mercado. Como último paso de esta triangulación, el Banco Central de Venezuela recibirá los bolívares derivados de esas ventas. “Con estabilidad, Venezuela es una gran oportunidad”, declaró desde Davos Carlos Torres, presidente de BBVA a Expansión.

Poco parece importar si 500 millones de dólares es una cifra justa por la venta de 50 millones de barriles, a diez dólares la unidad, cuando el barril venezolano cuesta cerca de 60 en los mercados internacionales. Los términos del “acuerdo” están claramente definidos por el Departamento de Energía de EEUU: los beneficios de la venta del petróleo venezolano se repartirá entre ambos países “a discreción del Gobierno estadounidense”.

Un banco español participará en el complejo laberinto financiero diseñado por la Administración Trump para controlar los recursos petroleros del país, pero la multinacional española que más entusiasmo ha mostrado por el nuevo esquema “paralegal” para hacer negocios en Venezuela ha sido Repsol. 

Negocios en la “paralegalidad”

En la reunión que mantuvo Trump con las petroleras el pasado 9 de enero, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, se comprometió a invertir “con fuerza” en el país y triplicar la producción de petróleo en los próximos tres años. El expresidente del PNV agradeció a Trump “abrir la puerta a una Venezuela mejor” y llegó a referirse en su discurso al Golfo de México como “Golfo de América”, la nomenclatura decretada por Trump a las pocas semanas de entrar en el Despacho Oval. 

El entusiasmo de Imaz no fue compartido por el resto de empresas presentes en la reunión, especialmente por ExxonMobil, la mayor petrolera de EEUU, para la que no existían suficientes garantías que protejan sus posibles inversiones.

Para despejar estas dudas, el 23 de enero la Asamblea Nacional de Venezuela dio luz verde en primera lectura y con tramitación acelerada una reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, aprobada en los mejores momentos de Hugo Chávez como presidente. La presidenta encargada destacó la “necesidad imperativa” de que la legislación “se adapte a los nuevos tiempos”, especialmente para que los “capitales fluyan” hacia los recursos petroleros “a través de modelos de negocios exitosos”.

La multinacional española que más entusiasmo ha mostrado por el nuevo esquema “paralegal” para hacer negocios en Venezuela ha sido Repsol, quien se compromete a triplicar su producción de petróleo bajo las nuevas reglas decididas por Trump

La principal apuesta de la reforma, que la oposición de derechas apoya en el fondo aunque no en las formas, es la normalización y extensión del modelo Chevron, que permitió de forma excepcional operar a la petrolera estadounidense en una empresa mixta en la que el Gobierno cuenta con mayoría accionarial, pero es el socio privado quien tiene el control operativo, técnico y financiero.

Según explicó Orlando Camacho, diputado responsable de presentar la reforma, la nueva ley incluye una mayor “flexibilidad en las regalías”, una modificación que daría margen al Gobierno para disminuir las ganancias que se quedan en el país en determinados casos. La reforma aprobada también contempla un “aumento en las garantías jurídicas” para el sector privado con la introducción de la posibilidad, hasta ahora vetada, de que los choques entre empresas y el Estado venezolano se diriman a través de “mecanismos independientes” de resolución de conflictos. 

Aunque en 2012 el expresidente Chávez retiró a Venezuela del CIADI —organismo del Banco Mundial para resolver conflictos entre empresas y Estados en beneficio casi siempre de las empresas—, el país todavía se enfrenta a decenas de pleitos con inversores. Las compañías que buscan indemnizaciones por parte del Estado venezolano se han encontrado hasta ahora con todo tipo de obstáculos: de 15 laudos condenatorios solo uno ha sido efectivamente pagado. Según el medio especializado en el sector Petroguía, la aprobación de esta reforma supondrá la reducción de las regalías y la vuelta de Venezuela al CIADI.

Negocios a punta de pistola

Ante la pregunta de si hacer negocios bajo un esquema de extorsión, amenaza y de violencia viola el derecho internacional, Repsol ha preferido no hacer comentarios a este medio. Para Hernández Zubizarreta, especialista en impunidad corporativa, la respuesta es clara: si Repsol y otras empresas españolas participan del nuevo orden impuesto por la fuerza por Trump en Venezuela, se convierten en “cómplices de estos crímenes”.

El marco coercitivo en el que se produce la venta de petróleo venezolano en el nuevo orden en el Caribe quedó nuevamente a la vista después de que el 20 de enero EEUU interceptara el séptimo buque petrolero de Venezuela cerca de las costas de este país. El Comando Sur del Ejército de EEUU afirmó que la detención de este barco “que operaba desafiando la cuarentena establecida por el presidente Trump” demuestra la “determinación” de las fuerzas armadas de EEUU de que “el único petrolero que salga de Venezuela sea el que se coordine de forma adecuada y legal”.

La “paralegalidad” también se define con palabras: el 21 de enero, El País sostenía que el cerco militar de EEUU sobre el país latinoamericano tenía como objetivo evitar el “contrabando de crudo”. En la nueva legalidad inventada por EEUU solo el petróleo controlado por Washington es legal.

Si Repsol y otras empresas españolas participan del nuevo orden impuesto por la fuerza por Trump en Venezuela, se convierten en “cómplices de estos crímenes”, dice Juan Hernández Zubizarreta, de OMAL

La ocupación y el genocidio en Palestina han servido de recordatorio y han sido varios los altos cargos de Naciones Unidas quienes han recordado que las empresas que hacen negocios aprovechándose de violaciones de derechos humanos y vulneraciones de la legalidad internacional se exponen a posibles sanciones e incluso a futuros litigios. El Ministerio de Derechos Sociales y Consumo inició en septiembre una investigación de las empresas españolas que estaban ofreciendo servicios en los territorios ocupados palestinos. Sin embargo, el Gobierno se ha negado a señalar a las multinacionales españolas que se beneficiarán directamente de una intervención militar en Venezuela que sí ha condenado. Tras la polémicas declaraciones de Imaz, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declaró que los “criterios privados” con los que opera Repsol en Venezuela son “absolutamente legítimos”.  

¿Repsol conseguirá salirse con la suya?

Los Estados y las instituciones internacionales cuentan con herramientas para juzgar o sancionar a las empresas que se benefician de violaciones de los derechos humanos o de vulneraciones del derecho internacional, señala este investigador.

Aún así, la impunidad de las multinacionales es casi absoluta, contrapone, y en este caso lo será todavía más porque es poco probable que el Gobierno español, la Unión Europea o incluso Venezuela emitan algún tipo de denuncia o demanda: “Repsol puede argumentar que tiene la aceptación del Gobierno de Venezuela”. Pero la falta de reproches no “convalida una participación en negocios fundamentados en crímenes internacionales”, agrega. Aunque por la parte jurídica habría resquicios para juzgar o sancionar a Repsol, los aspectos políticos complican la ecuación, porque “Venezuela parece que acepta el marco de estos negocios, de este control por parte de EEUU” sobre los recursos naturales del país.

En el caso del Estado español, para juzgar a Repsol habría que aprobar antes una ley de responsabilidad extraterritorial de empresas transnacionales por la que decenas de entidades llevan años trabajando. “Si esa ley estuviera aprobada, Repsol tendría que rendir cuenta ante un tribunal español”, dice. Otra opción sería reformar la ley de jurisdicción universal para incorporar el crimen económico internacional y “permitir que se responsabilice a la empresa y a sus directivos por prácticas en crímenes internacionales extraterritoriales”.

Tras la polémica por las palabras del CEO de Repsol, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declaró que los “criterios privados” con los que opera la petrolera en Venezuela son “absolutamente legítimos”

Si el Gobierno español quisiera sancionar la complicidad de Repsol con el plan de Trump tendría herramientas para hacerlo: podría aplicar criterios éticos a la contratación pública, pero también revisar todos los apoyos institucionales desde el punto de vista político, económico, diplomático, de inversión, de seguros, que necesita una empresa como esta, añade el analista de OMAL.

Otras instancias, como el Tribunal Internacional de Protección de Derechos, ahora en discusión en la ONU, permitirían que las multinacionales puedan ser juzgadas si se lucran gracias a violaciones de los derechos humanos y de situaciones que no cumplen con la legalidad internacional. Pero el Tratado Internacional para Control de Empresas Transnacionales está lejos de ser una realidad. Ayudaría mucho que el Estado español y la UE tengan una “actitud favorable” hacia este asunto, precisa, algo que por ahora no ha sucedido. 

Y si el Gobierno no ha hecho nada para que este tratado se apruebe, subraya este investigador, es porque considera a estas empresas como “esenciales para el desarrollo de un modelo económico neocolonial” en el que se apoya. El Ejecutivo de Sánchez está más dispuesto a promover “armaduras jurídicas y políticas” que protejan los derechos de las multinacionales, enuncia, que a promover leyes o instituciones que los limiten. 

Tampoco ayudan las conexiones que tienen dos de los aliados de investidura del Partido Socialista, PNV y Junts, con muchas de estas grandes empresas, con las que mantienen siempre engrasadas lucrativas puertas giratorias. Para la mayoría de la izquierda parlamentaria, añade este investigador, la idea de la extraterritorialidad —juzgar a las empresas españolas por lo que hace fuera de España— tampoco ha sido un “tema central en sus agendas”. 

Sin voluntad política por parte del Gobierno y sin voluntad de confrontación por parte de los aliados del PSOE, Hernández Zubizarreta augura que “los negocios de Repsol en Venezuela seguirán manteniéndose y multiplicando la acumulación de beneficios” gracias al nuevo esquema de negocio a punta de pistola.

Aire y dinero para Repsol

La intervención de Trump y el nuevo esquema forzado de hacer negocios en el país ha llegado en el mejor momento para la empresa española. La prensa económica no ha tardado en señalar a la compañía presidida por Antonio Brufau como una de las más beneficiadas por el ataque de EEUU. El propio Trump sostuvo desde el principio que las empresas que más rápido sacarían rédito de la nueva situación serían las que ya están asentadas en el país, entre ellas Repsol, la italiana Eni o Chevron.

Desde 1993, la multinacional española ha expandido su negocio en Venezuela, especialmente gracias al gas del campo Perla, situado en el Golfo de Venezuela, uno de los mayores yacimientos de gas de América Latina. En 2016, cuando comenzaban los problemas para Caracas, Repsol prestó a Venezuela nada menos que 1.200 millones de euros, un dinero que con el default de 2017 el país no pudo devolver. En 2022, comenzó a pagar la deuda en especie, es decir, con barriles de petróleo para sus refinerías, especialmente pensadas para el tipo de petróleo venezolano. 

Con el 15% de las reservas en el país caribeño, el futuro de Repsol —unido ahora al de Donald Trump— se juega en Venezuela

Gracias a la flexibilización de las sanciones contra Venezuela durante el Gobierno de Joe Biden, Repsol pudo vender petróleo a Estados Unidos y gas venezolano a otros países. En esos años, la compañía entró con un 40% en los campos petrolíferos de La Ceiba y Tomoporro en una operación valorada en casi 1.600 millones de euros que permitiría a la española duplicar su producción de crudo. Todos estos planes se frustraron con la llegada de Trump y la retirada de las licencias para operar en Venezuela para varias multinacionales, Repsol entre ellas, en marzo de 2025. 

Después del 3 de enero, Repsol se frota las manos con una más que posible restauración de las licencias, algo que ya ha solicitado formalmente. Con el 15% de las reservas en el país caribeño, el futuro de Repsol —unido ahora al de Donald Trump— se juega en Venezuela. El Gobierno español ya le ha dado su bendición.

La entrada Las multinacionales españolas que hacen posible el plan colonial de EEUU en Venezuela se publicó primero en ATTAC España | Otro mundo es posible.

Prospecciones de la élite extractiva: El riesgo de extraer hidrocarburos en la Costa del Sol

Por Santi Tienda.

Para algunos la difícil situación global en la que nos encontramos sólo es la oportunidad perfecta para beneficiarse. Élites extractivas que gestionan el mundo a su antojo, irresponsables del daño que producen. No me refiero a la coyuntura económica, ni al futuro laboral que nos proponen de contratos precarios por horas (fíjense en Alemania, motor en paupérrimos contratos basura). Me refiero a la élite parecida al triunvirato romano basado en el poder político, energético y bancario; dejando un poco de lado a los otros poderes históricos el militar y el religioso. Ya el pobre militar ahonda en la crisis con unos recortes de un 25% en los 4 últimos años, los soldados juegan felizmente a una guerra virtual en simuladores, con el consecuente ahorro económico y energético que no hacer prácticas reales supone.

Estos señores elitistas avanzan por un camino desorientado para nosotros, estratégicamente delineado para ellos. No hay solo que mirar las últimas concesiones absurdas del ministro de industria, Sr. Soria, al gigante energético REPSOL. En menos de un año de mandato hizo del problema con Argentina por el expolio de sus recursos un enfrentamiento diplomático casi a vida y muerte, vistiendo a toda España de la camiseta de REPSOL. Las cosas no son así. La expulsión de la multinacional REPSOL YPF de Argentina no es el problema nacional. Yo no me pongo esa camiseta con una empresa que gestiona y da dividendos a directivos de distintos países y continentes. Seamos razonables ¿Usted se imagina que algún iluminado político español hubiese vendido los derechos del jamón ibérico? Entiendo que a falta de recursos energéticos propios, el jamón podría ser, de hecho lo es, un producto codiciado por otros países. Por muchos contratos que hayan firmado ese jamón es de aquí, tanto como los recursos argentinos son de allí.

Otra extraña concesión es el tema de las prospecciones aprobadas en nuestra costa española (Canarias y Málaga). Empeñados de que hay gas, puede que haya gas, seguro a pequeña escala. Más seguro es que hay sol, aire y mar. Lo digo por las energías limpias aparentemente olvidadas en los presupuestos. Si hay gas, se encuentra a más de 1000 metros de profundidad. Recuerdo el desastre que supuso el fallo de unas válvulas en el accidente de la petrolera BP en el golfo de México en abril del 2010 por estar a estas profundidades: Millones de litros de crudo vertidos al mar en un desastre ecológico con precedentes. Cosas que pasaron, pasan y pasarán si no ponemos remedio. Todo les da igual: que el pueblo se oponga, o que los ecologistas se tiren de los pelos. Hasta el propio alcalde de Mijas hizo unas declaraciones desesperadas rechazando los pozos en la costa por sus graves consecuencias. Y eso que este alcalde es del mismo partido que el gobierno que aprueba las prospecciones.

Todos sabemos que el mayor lastre para nuestra economía es el déficit energético. Si ponemos en una balanza las importaciones y exportaciones de España sin la compras de energía no tendríamos tanto déficit. Cuando sumamos la compra de energía la balanza se inclina al abismo como ahora. Compramos gas y petróleo a otros países, y compramos electricidad más cara de la que la vendemos (aunque España vende más electricidad de la que compra). Y ahora parece que hay que buscar gas en la costa malagueña sin otra opción. Fíjense en esta aberración, mientras Londres instala la mayor granja eólica del planeta, en una apuesta para obtener luz para el 25% de la ciudad. Esa sí es una apuesta ganadora. Esos molinos suponen pocos riesgos, no contaminan, ni requieren hacer sondeos con decibelios tan altos y demoledores que los propios mamíferos marinos no resistirían. Difícilmente el mar de Alborán pueda resistir tanta presión. Se disminuirá su pesca como ocurrió ya en otros lugares pioneros en este desastre ecológico.

Es absurdo que el ministro canario se la juegue de esta manera, a no ser que se fije en el camino seguido de muchos ex políticos, como el ex presidente Felipe González consejero de de Gas Natural, o el ex presidente José Mª Aznar de Endesa. O lo poco que tardó, 3 meses, la ex ministra Salgado en llegar a Endesa. Y es público que el ministro de medio ambiente, el Sr. Arias Cañete, tiene acciones en petroleras, además de muchos otros contratos de los que hoy no voy a hablar. Es, en resumen, muy llamativa la conexión político-energética, y me da qué pensar sobre el trato de favor del ministro Soria a susodicha compañía petrolera.

Estas élites extractivas no sólo detraen rentas de la población por impuestos, sin crear riquezas, para el beneficio propio. También favorecen el negocio de algunas empresas, en este caso las energéticas, para que una vez acabado tu mandato en la política les contraten como asesores con sueldos escandalosos. Encuentro absurdas e infundadas las excusas de que atraerían más turismo a la zona… no existen “Viajes turísticos a las plantas de extracción de gas”. Esta claro que estas decisiones no benefician ni al pueblo ni al planeta: Los beneficios son para unos pocos, los riesgos y los daños para muchos, como ya vimos en el desastre de BP en el golfo de México. Hay soluciones para la crisis energética, como presenta Greenpeace en su informe “Energía 3.0” (además de otras soluciones aportadas por BlogSOStenible) La batalla energética está servida, y las prospecciones en nuestro litoral no son la solución, y tendrán un grave impacto en un ecosistema ya deteriorado.

Problemas de la Extracción de Hidrocarburos en el Mar de Alborán: Más Contaminación, Menos Biodiversidad, Menos Pesca, y Menos Turismo

El evento tuvo lugar el sábado, 17 de Noviembre 2012, en el barco StartFish II en “Puerto Marina”, Benalmádena, Málaga. Pincha para ver más fotos (facebook)
El evento tuvo lugar el sábado, 17 de Noviembre 2012, en el barco StartFish II en “Puerto Marina”, Benalmádena, Málaga. Pincha para ver más fotos (facebook)

La empresa Repsol quiere extraer gas del Mediterráneo español, a sólo 3 millas de las costas de Málaga. Sólo las operaciones para buscar hidrocarburos generan daños a la pesca, contaminación, y por extensión daños al turismo. Greenpeace organizó unas charlas para debatir las prospecciones de hidrocarburos en el mar de Alborán (17-11-2012).

¿Qué peligra en el Mar de Alborán?

Noelia Villalba durante la charla (17-11-2012)
Noelia Villalba en su conferencia (17-11-2012). Pincha para ver algunos vídeos (facebook).

Noelia Villalba, bióloga marina, explicó que el mar de Alborán es una zona pequeña pero con mucha biodiversidad y condiciones similares al océano, por lo que es muy estudiada por muchos científicos, por su alto valor ecológico. Entre la gran biodiversidad que hay justo en la zona de las prospecciones petrolíferas están: rorcual común (segunda ballena más grande del mundo), delfín común (especie de interés especial), una especie de lapa en peligro de extinción, delfín mular (vulnerable), marsopa (supuestamente extinguida en el mediterráneo pero avistada en la zona recientemente, frente a Torrequebrada), tortuga boba (amenazada de extinción)… además de especies de interés pesquero (sardinas, boquerones, caballas…) y ecológico (plancton, posidonia…). En particular, el delfín común es una especie sobre la que no hay estudios suficientes, pero se sabe que esta zona del mar de Alborán cuenta con el mejor grupo estable del Mediterráneo (200 ó 300 individuos).

La exploración de hidrocarburos se hace disparando aire comprimido (con airguns), que generan un ruido enorme (270 dB, entre 50 y 100 Hz., cuando por encima de 22 Hz. ya se considera ruido en el mar). Esta contaminación acústica es nefasta para los cetáceos y para los peces, a los que les rompe la vejiga natatoria, los ojos… provocándoles la muerte. En cetáceos se han comprobado daños físicos y cambios de comportamiento, pues ellos usan ultrasonidos. En Abril murieron miles de delfines en Perú tras una exploración petrolífera en la costa. También se sabe que este ruido produce un estrés en los cetáceos que les hace bajar sus defensas, aumentar la mortalidad, y disminuir la natalidad.

Durante las prospecciones la pesca se reduce un 50% y, por eso, la empresa Repsol ha pagado a las cofradías de pescadores durante los días de las prospecciones para que NO salieran a faenar, alegando que es por motivos de seguridad de las embarcaciones.

A esta pérdida de biodiversidad se une la contaminación química que suponen los lodos de perforación que inevitablemente se vierten al mar durante la perforación del fondo marino, además de los riesgos de dañar gravemente dos de los sectores económicos más fuertes de la Costa del Sol: el turismo, y la pesca. Aunque, curiosamente la pesca está más amenazada aún por los propios pescadores, ya que la pesca de arrastre está poniendo en peligro su propia actividad pesquera, y ellos lo saben, porque saben que cada vez pescan menos peces, y más pequeños.

Ya se expuso en otra entrada de BlogSOStenible que las industrias energéticas principales son poderosas élites, pero en este tema están chocando también con fuertes intereses económicos (sector turístico y de restauración), científicos del Instituto oceanográfico (con sede en Fuengirola y claramente posicionado en contra de estas operaciones con serios artículos científicos que ignora el gobierno de España), y también chochan con poderes políticos, pues los alcaldes de Mijas y Fuengirola (ambos del Partido Popular) están también posicionados contra Repsol, y contra los jefes de su propio partido en el gobierno central.

Mucha gente va conociendo el lado oscuro de RepsolRepsol ya ha provocado demasiados vertidos en las plataformas que hay frente a Tarragona, pagando multas ridículas, y provocando daños considerables (además de otros vertidos en diversos países). ¿Queremos correr todos riesgos graves para beneficiar los intereses particulares de una empresa?

Cuando se cumplen 10 años del desastre del Prestige, parece que la sociedad española y sus políticos no se enteran de la necesidad de hacer una transición hacia otro modelo energético y de consumo, conociendo las ventajas e inconvenientes de las energías renovables. No obstante, en Málaga se están organizando diversos colectivos para conseguir conservar mejor un trocito del mar del Alborán, que influye en todo el Mediterráneo y, por tanto, en todo nuestro pequeño planeta.

Otro argumento son los posibles terremotos que esto podría ocasionar, como ocurrió en Otoño 2013 en la zona del Delta del Ebro, en la que los vecinos estaban muy preocupados por los cientos de terremotos causados por culpa de un almacenamiento de gas en el subsuelo.

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