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AnteayerBlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

Lo que nadie quiere cerca de su casa acaba en los pueblos menos combativos

Protestas ecologistas con éxitoLa lucha ecoanimalista tiene grandes y pequeños éxitos, buenas noticias que surgen constantemente y por las que debemos alegrarnos. Estos logros no suelen surgir de forma espontánea, sino que son fruto de un trabajo, a veces muy ingrato y duro, sostenido en el tiempo.

Por ejemplo, seis años duró la lucha de un puñado de personas por salvar Vega Mestanza, en Málaga, de una depuradora en una zona inundable que hubiera acabado con centenares de frutales. El PP de Málaga y de la Junta de Andalucía no pudieron convencer al juez de una insensatez tan evidente.

Otro ejemplo lo tenemos en los pueblos de Guadalajara que han frenado tres proyectos mineros. Las amenazas sobre la España vaciada se resuelven con pueblos unidos y combativos. Pero esto no es una victoria absoluta. Volverán con nuevos proyectos mineros, macrogranjas, plantas de biogás, macroparques de renovables o cualquier infraestructura que les permita hacer caja a costa del territorio. Tenemos que preguntarnos: ¿dónde va el grueso de los beneficios y dónde se quedan los costes socioambientales? En los destinos turísticos la respuesta suele ser tan reveladora como simple.

En Galicia encontramos otro caso en el que la apuesta del PP por una industria papelera resultó un fracaso debido a la enorme oposición social, así como a problemas de suministro energético. Gracias a esta contestación social, Galicia se ha librado de la contaminación de Altri.

También en Galicia, el Tribunal Supremo confirmó en una sentencia histórica que la Xunta y la Confederación Hidrográfica Miño-Sil no habían hecho nada por impedir la contaminación del embalse de As Conchas y de la cuenca del río Limia, vulnerando los derechos fundamentales de la población. Ahora, las macrogranjas y la Xunta tienen que restaurar el destrozo ambiental ocasionado durante años de contaminación sistemática.

En Soria hubo un éxito en este sector: la macrovaquería de Noviercas recibió el varapalo judicial definitivo. No serán esclavizadas 23.500 vacas lecheras (por cierto, descubre seis razones por las que los lácteos no son éticos ni sostenibles). Para Ecologistas en Acción, lo ocurrido en Soria debe avergonzar a los dirigentes provinciales del PSOE y del PP.

La lucha estrictamente animalista también recibe buenas noticias de forma constante. Por ejemplo, los coches de caballos que se están prohibiendo cada vez en más ciudades (como en Málaga), los zoológicos o delfinarios que cierran, los cazadores que ya no renuevan sus licencias, las plazas de toros que cierran o que reciben otros usos, los avances en el bienestar animal, las limitaciones a las granjas peleteras y un montón de otros temas que podrían incluirse aquí.

Ejemplos de estas victorias los encontramos por toda España, por toda Europa y por todo el planeta. Es verdad que no con tanta frecuencia como nos gustaría; y también sabemos que hay muchos otros casos de ecocidios, más o menos evidentes, que quedan impunes.

Sin embargo, lo que se demuestra es que cuando un pueblo se une por una causa justa, el éxito está siempre al alcance de la mano. Y aunque a veces las fuerzas sean escasas, basta con descansar un poco para volver con más ganas. No hace falta ser nadie especial ni tener dones excepcionales: ni para resistir, ni para escribir, ni para entender las leyes o la burocracia.

Cada uno, desde sus posibilidades puede marcar una gran diferencia: desde difundir noticias entre sus contactos, hasta asistir a manifestaciones, interpelar a las administraciones, escribir a las empresas, asociarse a algunas ONG aportando una cuota o tejer amistades en grupos de voluntariado. Todo suma; y desde aquí quiero lanzar un enorme GRACIAS a todas las personas que hacen algo, por poco que crean que es. Como firmaría Hessel, la historia no la cambian los resignados, sino los indignados.

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Protestas ecologistas con éxito

Lo que nadie quiere cerca de su casa acaba en los pueblos menos combativos

Protestas ecologistas con éxitoLa lucha ecoanimalista tiene grandes y pequeños éxitos, buenas noticias que surgen constantemente y por las que debemos alegrarnos. Estos logros no suelen surgir de forma espontánea, sino que son fruto de un trabajo, a veces muy ingrato y duro, sostenido en el tiempo.

Por ejemplo, seis años duró la lucha de un puñado de personas por salvar Vega Mestanza, en Málaga, de una depuradora en una zona inundable que hubiera acabado con centenares de frutales. El PP de Málaga y de la Junta de Andalucía no pudieron convencer al juez de una insensatez tan evidente.

Otro ejemplo lo tenemos en los pueblos de Guadalajara que han frenado tres proyectos mineros. Las amenazas sobre la España vaciada se resuelven con pueblos unidos y combativos. Pero esto no es una victoria absoluta. Volverán con nuevos proyectos mineros, macrogranjas, plantas de biogás, macroparques de renovables o cualquier infraestructura que les permita hacer caja a costa del territorio. Tenemos que preguntarnos: ¿dónde va el grueso de los beneficios y dónde se quedan los costes socioambientales? En los destinos turísticos la respuesta suele ser tan reveladora como simple.

En Galicia encontramos otro caso en el que la apuesta del PP por una industria papelera resultó un fracaso debido a la enorme oposición social, así como a problemas de suministro energético. Gracias a esta contestación social, Galicia se ha librado de la contaminación de Altri.

También en Galicia, el Tribunal Supremo confirmó en una sentencia histórica que la Xunta y la Confederación Hidrográfica Miño-Sil no habían hecho nada por impedir la contaminación del embalse de As Conchas y de la cuenca del río Limia, vulnerando los derechos fundamentales de la población. Ahora, las macrogranjas y la Xunta tienen que restaurar el destrozo ambiental ocasionado durante años de contaminación sistemática.

En Soria hubo un éxito en este sector: la macrovaquería de Noviercas recibió el varapalo judicial definitivo. No serán esclavizadas 23.500 vacas lecheras (por cierto, descubre seis razones por las que los lácteos no son éticos ni sostenibles). Para Ecologistas en Acción, lo ocurrido en Soria debe avergonzar a los dirigentes provinciales del PSOE y del PP.

La lucha estrictamente animalista también recibe buenas noticias de forma constante. Por ejemplo, los coches de caballos que se están prohibiendo cada vez en más ciudades (como en Málaga), los zoológicos o delfinarios que cierran, los cazadores que ya no renuevan sus licencias, las plazas de toros que cierran o que reciben otros usos, los avances en el bienestar animal, las limitaciones a las granjas peleteras y un montón de otros temas que podrían incluirse aquí.

Ejemplos de estas victorias los encontramos por toda España, por toda Europa y por todo el planeta. Es verdad que no con tanta frecuencia como nos gustaría; y también sabemos que hay muchos otros casos de ecocidios, más o menos evidentes, que quedan impunes.

Sin embargo, lo que se demuestra es que cuando un pueblo se une por una causa justa, el éxito está siempre al alcance de la mano. Y aunque a veces las fuerzas sean escasas, basta con descansar un poco para volver con más ganas. No hace falta ser nadie especial ni tener dones excepcionales: ni para resistir, ni para escribir, ni para entender las leyes o la burocracia.

Cada uno, desde sus posibilidades puede marcar una gran diferencia: desde difundir noticias entre sus contactos, hasta asistir a manifestaciones, interpelar a las administraciones, escribir a las empresas, asociarse a algunas ONG aportando una cuota o tejer amistades en grupos de voluntariado. Todo suma; y desde aquí quiero lanzar un enorme GRACIAS a todas las personas que hacen algo, por poco que crean que es. Como firmaría Hessel, la historia no la cambian los resignados, sino los indignados.

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La transición digital y la acción comunitaria son claves frente a la crisis de la moda rápida

Yuniet Morrel Quintero (IG)
Diseñadora de economía circular,
emprendedora de economía circular textil y
embajadora de la Marca País Uruguay Natural

Yuniet Morrel Quintero, diseñadora de Economía Circular, emprendedora de economía circular textil y embajadora de la Marca País Uruguay Natural. La industria textil global enfrenta hoy una de sus mayores crisis ambientales y éticas. Convertida en uno de los sectores más contaminantes del planeta, la dinámica del fast fashion o moda rápida ha impuesto un ritmo de sobreproducción y descarte masivo que los vertederos del mundo ya no pueden asimilar. Millones de toneladas de prendas, uniformes corporativos y sobrestocks industriales terminan incinerados o sepultados diariamente, liberando gases de efecto invernadero, contaminando fuentes de agua y destruyendo ecosistemas.

Frente a este panorama alarmante, el consumo responsable ha dejado de ser una opción ética o un estilo de vida individual; hoy es una urgencia crítica de infraestructura corporativa, tecnológica y social que nos obliga a repensar el ciclo de vida de cada tejido.

Mi experiencia

Como madre, esposa y migrante cubana, mi desembarco en Uruguay me enfrentó a la necesidad de reinventarme desde los cimientos sobre un suelo completamente desconocido. En ese proceso de adaptación profunda, entendí que mi propósito de vida estaba ligado a la sostenibilidad, sin importar la tierra en la que me encontrara. Mi historia formal en este ecosistema comenzó con un debut tan audaz como inesperado en la Expo Uruguay Sostenible 2025. En aquel momento, tras haber recibido mis primeras capacitaciones junto al Servicio Jesuita a Migrantes, me lancé a participar bajo el sello de LaJaY. El proyecto recién iniciaba y, con muy poco tiempo de preparación, nos plantamos en ese gran escenario sin medir la magnitud de todo lo que se venía. Sin embargo, ese bautismo de fuego encendió la chispa definitiva al conectarnos con la cruda realidad del desperdicio y el maltrato animal y humano de la industria textil, así como la falta de canales eficientes de economía circular.

Lejos de quedarme conforme con ese primer impulso, decidí profundizar para atacar la raíz del problema. A mediados de ese mismo año, inicié un exhaustivo diagnóstico del sector para validar, de manera manual, una infraestructura que consideraba urgente: el primer banco de excedentes textiles del Uruguay. Así fue tomando forma la transición hacia Looper Life, interviniendo la cadena corporativa para rescatar kilos de uniformes y materiales en desuso que las grandes empresas descartaban.

A finales de año, buscando poner a prueba la solidez de lo que veníamos construyendo y obtener una devolución técnica del ecosistema, mi esposo y yo decidimos postularnos al programa de Oportunidades Circulares de la ANDE que nos ayudó a seguir iterando y perfeccionando un modelo eficiente capaz de estructurar los datos del sobrestock industrial del país. El crecimiento exige madurez para evolucionar y buscar aliados estratégicos para escalar el impacto. Con esa visión, consolidamos el desarrollo tecnológico de Looper Life para transformar la gestión analógica en una plataforma digital, sumando apoyos clave como el respaldo estratégico de mi par tecnológica, Cecilia Aguirrezabala, y el riguroso proceso de incubación junto al equipo de We Are Rabbit.

Mientras la plataforma digital se encontraba en pleno desarrollo y aún sin tener creada la infraestructura tecnológica con todas las condiciones definitivas, la urgencia de visibilizar la circularidad y generar conciencia colectiva sobre la contaminación de la moda nos impulsó a crear hitos que sacudieran la agenda pública. Fue bajo el techo de nuestro hogar donde mi esposo, compañero incansable en este viaje y estudiante de psicología, tuvo la genialidad de encender la chispa: crear una Semana de la Moda Sostenible como un desprendimiento orgánico y vivo de Looper Life. Con esa premisa familiar, asumí el rol de Directora Ejecutiva y, coordinando esfuerzos junto a una dirección creativa que aportó su visión estética al propósito, materializamos un hito sin precedentes: la primera Montevideo Sustainable Fashion Week, celebrada con un éxito rotundo del 22 al 25 de junio en la Intendencia de Montevideo. La respuesta institucional a este evento validó el inmenso trabajo y el sacrificio familiar detrás de un proyecto que nació con muy pocos recursos. La pasarela y los foros educativos fueron declarados de interés por el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Educación y Cultura y el Ministerio de Turismo, alcanzando además el máximo reconocimiento de Declaración de Interés Nacional.

Lograr este nivel de respaldo en una tierra extranjera, habiendo empezado absolutamente desde cero, tiene un significado profundo para mí. Demuestra que cuando hay convicción, preparación y un interés genuino por el planeta, los puentes institucionales se construyen. Nuestras proyecciones a futuro son claras y ambiciosas: buscamos concretar las importantes conversaciones que hoy están sobre la mesa, expandir nuestros talleres, consolidar la plataforma digital y fortalecer de manera permanente las conexiones con los ministerios para seguir sumando empresas a esta red de consumo responsable.

Porque la verdadera sostenibilidad no se reduce a métricas ambientales o grandes pasarelas; es profundamente humana, comunitaria y de género. Para mí, el trabajo con mujeres y comunidades es un pilar innegociable. La moda circular debe ser una herramienta que impulse la autonomía económica, la confianza y el desarrollo personal. Por eso, desde Looper Life tejimos una alianza estratégica con Hilos de Esperanza, una cooperativa joven de mujeres sumamente talentosas del Centro 6 de Villa García. Como aliadas directas de nuestro banco de excedentes, conectar los materiales corporativos recuperados con sus manos trabajadoras es el vivo reflejo del triple impacto: descentralizamos las oportunidades de desarrollo, brindamos herramientas de capacitación técnica y apoyamos a jefas de hogar en su camino hacia la independencia financiera.

Bajo esta misma visión de red colaborativa y fraternidad frente al dolor de la migración, sumamos el trabajo junto a Nixon Barbosa, un talentoso emprendedor venezolano cuyo proyecto aliado, JN ManoArte, se conecta directamente con la infraestructura de Looper Life para abastecerse de materias primas recuperadas, optimizando recursos y demostrando que el residuo puede transformarse en diseño con propósito. Asimismo, canalizamos parte de estos excedentes textiles a través de una alianza muy significativa con Uruvene, la organización de migrantes venezolanos en Uruguay, transformando el descarte industrial en abrigo, insumos de confección y ayuda social para familias que, al igual que yo, llegaron a este suelo buscando un futuro mejor. Este intenso viaje de validación de datos y compromiso comunitario tuvo su consagración más alta a mediados de abril de este año, cuando recibimos oficialmente el licenciamiento de Marca País por parte de Uruguay XXI.

Concluimos y seguimos

Miro hacia atrás y veo que ha sido un año de muchísimo trabajo, de un sacrificio familiar enorme y de un aprendizaje constante. Hay que tener la honestidad de decir que no siempre he hecho todo bien, pero de cada tropiezo he aprendido y he buscado crecer, avanzando firmemente un paso a la vez. Es lo que en el deporte llaman la Mentalidad Mamba: entender que el foco está en el proceso diario, en la consistencia y en saber que el trabajo nunca está terminado.

Mi gran motor es demostrarles a otras mujeres que sí se puede. Aun cuando te toca empezar absolutamente de cero en un país diferente, aun cuando te toca armar una nueva vida o levantar un emprendimiento a pulmón: siempre hay maneras de hacer las cosas y salir adelante. A quienes transitan este desafío, les recomiendo siempre que se instruyan, que busquen información de forma incansable, que no se rindan y, sobre todo, que jamás se queden quietas.

Cada mañana me levanto agradeciendo a Dios por la oportunidad de un nuevo día, mirando el lado positivo de cada circunstancia y enfocada en cómo puedo mejorar como persona, madre y colaboradora para este país que nos abrió las puertas. Portar el emblema de Marca País representa que una historia de migración hoy puede sostener con orgullo el pabellón de la sostenibilidad uruguaya. El residuo textil ya no es basura; con el apoyo de las empresas, la articulación pública y el empuje de las comunidades aliadas, es el tejido de un futuro mejor que elegimos construir.

♦ Sobre moda y ética:

invitadoespecial

Yuniet Morrel Quintero, diseñadora de Economía Circular, emprendedora de economía circular textil y embajadora de la Marca País Uruguay Natural.

La transición digital y la acción comunitaria son claves frente a la crisis de la moda rápida

Yuniet Morrel Quintero (IG)
Diseñadora de economía circular,
emprendedora de economía circular textil y
embajadora de la Marca País Uruguay Natural

Yuniet Morrel Quintero, diseñadora de Economía Circular, emprendedora de economía circular textil y embajadora de la Marca País Uruguay Natural. La industria textil global enfrenta hoy una de sus mayores crisis ambientales y éticas. Convertida en uno de los sectores más contaminantes del planeta, la dinámica del fast fashion o moda rápida ha impuesto un ritmo de sobreproducción y descarte masivo que los vertederos del mundo ya no pueden asimilar. Millones de toneladas de prendas, uniformes corporativos y sobrestocks industriales terminan incinerados o sepultados diariamente, liberando gases de efecto invernadero, contaminando fuentes de agua y destruyendo ecosistemas.

Frente a este panorama alarmante, el consumo responsable ha dejado de ser una opción ética o un estilo de vida individual; hoy es una urgencia crítica de infraestructura corporativa, tecnológica y social que nos obliga a repensar el ciclo de vida de cada tejido.

Mi experiencia

Como madre, esposa y migrante cubana, mi desembarco en Uruguay me enfrentó a la necesidad de reinventarme desde los cimientos sobre un suelo completamente desconocido. En ese proceso de adaptación profunda, entendí que mi propósito de vida estaba ligado a la sostenibilidad, sin importar la tierra en la que me encontrara. Mi historia formal en este ecosistema comenzó con un debut tan audaz como inesperado en la Expo Uruguay Sostenible 2025. En aquel momento, tras haber recibido mis primeras capacitaciones junto al Servicio Jesuita a Migrantes, me lancé a participar bajo el sello de LaJaY. El proyecto recién iniciaba y, con muy poco tiempo de preparación, nos plantamos en ese gran escenario sin medir la magnitud de todo lo que se venía. Sin embargo, ese bautismo de fuego encendió la chispa definitiva al conectarnos con la cruda realidad del desperdicio y el maltrato animal y humano de la industria textil, así como la falta de canales eficientes de economía circular.

Lejos de quedarme conforme con ese primer impulso, decidí profundizar para atacar la raíz del problema. A mediados de ese mismo año, inicié un exhaustivo diagnóstico del sector para validar, de manera manual, una infraestructura que consideraba urgente: el primer banco de excedentes textiles del Uruguay. Así fue tomando forma la transición hacia Looper Life, interviniendo la cadena corporativa para rescatar kilos de uniformes y materiales en desuso que las grandes empresas descartaban.

A finales de año, buscando poner a prueba la solidez de lo que veníamos construyendo y obtener una devolución técnica del ecosistema, mi esposo y yo decidimos postularnos al programa de Oportunidades Circulares de la ANDE que nos ayudó a seguir iterando y perfeccionando un modelo eficiente capaz de estructurar los datos del sobrestock industrial del país. El crecimiento exige madurez para evolucionar y buscar aliados estratégicos para escalar el impacto. Con esa visión, consolidamos el desarrollo tecnológico de Looper Life para transformar la gestión analógica en una plataforma digital, sumando apoyos clave como el respaldo estratégico de mi par tecnológica, Cecilia Aguirrezabala, y el riguroso proceso de incubación junto al equipo de We Are Rabbit.

Mientras la plataforma digital se encontraba en pleno desarrollo y aún sin tener creada la infraestructura tecnológica con todas las condiciones definitivas, la urgencia de visibilizar la circularidad y generar conciencia colectiva sobre la contaminación de la moda nos impulsó a crear hitos que sacudieran la agenda pública. Fue bajo el techo de nuestro hogar donde mi esposo, compañero incansable en este viaje y estudiante de psicología, tuvo la genialidad de encender la chispa: crear una Semana de la Moda Sostenible como un desprendimiento orgánico y vivo de Looper Life. Con esa premisa familiar, asumí el rol de Directora Ejecutiva y, coordinando esfuerzos junto a una dirección creativa que aportó su visión estética al propósito, materializamos un hito sin precedentes: la primera Montevideo Sustainable Fashion Week, celebrada con un éxito rotundo del 22 al 25 de junio en la Intendencia de Montevideo. La respuesta institucional a este evento validó el inmenso trabajo y el sacrificio familiar detrás de un proyecto que nació con muy pocos recursos. La pasarela y los foros educativos fueron declarados de interés por el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Educación y Cultura y el Ministerio de Turismo, alcanzando además el máximo reconocimiento de Declaración de Interés Nacional.

Lograr este nivel de respaldo en una tierra extranjera, habiendo empezado absolutamente desde cero, tiene un significado profundo para mí. Demuestra que cuando hay convicción, preparación y un interés genuino por el planeta, los puentes institucionales se construyen. Nuestras proyecciones a futuro son claras y ambiciosas: buscamos concretar las importantes conversaciones que hoy están sobre la mesa, expandir nuestros talleres, consolidar la plataforma digital y fortalecer de manera permanente las conexiones con los ministerios para seguir sumando empresas a esta red de consumo responsable.

Porque la verdadera sostenibilidad no se reduce a métricas ambientales o grandes pasarelas; es profundamente humana, comunitaria y de género. Para mí, el trabajo con mujeres y comunidades es un pilar innegociable. La moda circular debe ser una herramienta que impulse la autonomía económica, la confianza y el desarrollo personal. Por eso, desde Looper Life tejimos una alianza estratégica con Hilos de Esperanza, una cooperativa joven de mujeres sumamente talentosas del Centro 6 de Villa García. Como aliadas directas de nuestro banco de excedentes, conectar los materiales corporativos recuperados con sus manos trabajadoras es el vivo reflejo del triple impacto: descentralizamos las oportunidades de desarrollo, brindamos herramientas de capacitación técnica y apoyamos a jefas de hogar en su camino hacia la independencia financiera.

Bajo esta misma visión de red colaborativa y fraternidad frente al dolor de la migración, sumamos el trabajo junto a Nixon Barbosa, un talentoso emprendedor venezolano cuyo proyecto aliado, JN ManoArte, se conecta directamente con la infraestructura de Looper Life para abastecerse de materias primas recuperadas, optimizando recursos y demostrando que el residuo puede transformarse en diseño con propósito. Asimismo, canalizamos parte de estos excedentes textiles a través de una alianza muy significativa con Uruvene, la organización de migrantes venezolanos en Uruguay, transformando el descarte industrial en abrigo, insumos de confección y ayuda social para familias que, al igual que yo, llegaron a este suelo buscando un futuro mejor. Este intenso viaje de validación de datos y compromiso comunitario tuvo su consagración más alta a mediados de abril de este año, cuando recibimos oficialmente el licenciamiento de Marca País por parte de Uruguay XXI.

Concluimos y seguimos

Miro hacia atrás y veo que ha sido un año de muchísimo trabajo, de un sacrificio familiar enorme y de un aprendizaje constante. Hay que tener la honestidad de decir que no siempre he hecho todo bien, pero de cada tropiezo he aprendido y he buscado crecer, avanzando firmemente un paso a la vez. Es lo que en el deporte llaman la Mentalidad Mamba: entender que el foco está en el proceso diario, en la consistencia y en saber que el trabajo nunca está terminado.

Mi gran motor es demostrarles a otras mujeres que sí se puede. Aun cuando te toca empezar absolutamente de cero en un país diferente, aun cuando te toca armar una nueva vida o levantar un emprendimiento a pulmón: siempre hay maneras de hacer las cosas y salir adelante. A quienes transitan este desafío, les recomiendo siempre que se instruyan, que busquen información de forma incansable, que no se rindan y, sobre todo, que jamás se queden quietas.

Cada mañana me levanto agradeciendo a Dios por la oportunidad de un nuevo día, mirando el lado positivo de cada circunstancia y enfocada en cómo puedo mejorar como persona, madre y colaboradora para este país que nos abrió las puertas. Portar el emblema de Marca País representa que una historia de migración hoy puede sostener con orgullo el pabellón de la sostenibilidad uruguaya. El residuo textil ya no es basura; con el apoyo de las empresas, la articulación pública y el empuje de las comunidades aliadas, es el tejido de un futuro mejor que elegimos construir.

♦ Sobre moda y ética:

Buenas noticias ambientales y animalistas en 2026 (semestre 1)

¡Vivan las buenas noticias! Aunque sean pequeños pasitos. Servirán para tomar carrerilla y saltar. Ser conscientes de estas noticias —y resaltarlas— nos ayuda a tomar conciencia de que es posible hacer las cosas bien. Además, nos insta a hacer valer nuestros derechos.

Te agradecemos que compartas este texto con tus amigos, familiares, en redes sociales… Es gratis y vale mucho. Hablamos de una selección de casi sesenta noticias para alegrarnos.

♦ Noticias que los animales esperaban

1. Nuevo estudio sobre transporte de animales vivos en la UE. Se revela que el 81% de la población española está preocupada por las condiciones de estos animales. La media en Europa está en el 82 %. «La única vía para eliminar el riesgo de sufrimiento durante los trayectos es acabar con el transporte de animales vivos en todas sus formas».

2. Greenpeace sorprende a un pesquero gallego cuando capturaba una especie prohibida de tiburón. Cortan sus aletas vulnerando la normativa europea y, casi siempre, tiran al animal al mar para que muera lentamente desangrado. La buena noticia de esto es que han sido pillados y esperamos que la ley actúe. Hacen falta penas ejemplares y mayores controles en la pesca, ya que es una actividad de alto impacto y en la que es fácil vulnerar las leyes.

3. Malas noticias para la caza. Este «deporte» no debería existir, salvo como subsistencia cuando fuera preciso:

4. Malas noticias para la tauromaquia.

5. Malas noticias para los que experimentan con animales. Además de la atrocidad de estas prácticas científicas, es un negocio cruel que es peligroso, porque sus resultados no son fiables y hay riesgo de propagación de enfermedades (pandemias).

6. Malas noticias para la industria cárnica, avícola o de foie gras:

7. Palma dice adiós a los caballos. Otra ciudad que se da cuenta de que utilizar caballos es maltrato animal.

8. Gales y Escocia prohíben las carreras de galgos y abren una brecha histórica en Europa. Lo que parecía impensable hace una década se convirtió en ley, porque la crueldad no puede seguir llamándose deporte. En España las carreras de galgos siguen siendo legales. Pero si presionamos, tienen los días contados, al igual que la tauromaquia.

9. España está trabajando en una nueva norma que decidirá qué animales pueden tratarse como animales de compañía. Se trata del futuro “listado positivo de animales de compañía”, una herramienta clave que puede marcar un antes y un después en la protección animal en España. Se pretende exigir que las decisiones se basen en criterios científicos y se reconoce explícitamente el principio de precaución: si existe incertidumbre sobre si una especie puede vivir bien en cautividad o representa un riesgo, la posición por defecto debería ser no incluirla. Sin embargo, hay problemas importantes, como permitir la cría y el comercio de animales silvestres.

10. Perú aprueba una ley que castiga con dureza actos de crueldad hacia los animales. Hasta 8 años de prisión por maltrato animal. Se exige mayor responsabilidad para veterinarios, cuidadores y funcionarios. Las penas serán más duras cuando el delito sea cometido en grupo o sea difundido por internet u otros medios.

11. La ambición de la empresa Pescanova por liderar la acuicultura de cefalópodos a escala global se enfrenta a un obstáculo reglamentario que podría ser irreversible. La multinacional gallega no ha consignado el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que se exige en Canarias. Al tratarse de una especie carnívora, la alimentación de los pulpos en cautividad requeriría miles de toneladas de pescado silvestre, algo que es no solo ineficiente y peligroso para la seguridad alimentaria global, sino que contribuiría al agotamiento de caladeros ya sobreexplotados. Se ve que una noticia como esta, buena para los animales, también es positiva para el medioambiente. Y en el siguiente apartado, también se observa la implicación inversa.

♦ Noticias que alegran al ecologismo

1. Ámsterdam se une a prohibir la publicidad de carne y de otros productos de alto impacto ambiental como vuelos, cruceros, combustibles fósiles y coches de gasolina. Otras ciudades que ya tienen estas prohibiciones son, por ejemplo, Haarlem, Utrecht o Bloemendaal.

2. España avanza (a pesar de todo y gracias a la presión de la ciudadanía):

3. Batacazos del PP español. Los contratiempos para este partido suelen dar alegrías a cualquiera con un mínimo sentimiento —y conocimiento— ambiental. Pero atención, por desgracia, en muchos casos se salen con la suya (mira nuestra lista parcial de hechos):

4. En enero entró en vigor el Tratado de Alta Mar, que establece un mecanismo jurídicamente vinculante para designar una red de áreas marinas protegidas (AMP) en alta mar. El objetivo global es proteger el 30 % del océano para 2030. Actualmente, solo está protegido el 10 % de la superficie marina, y en alta mar la cifra apenas supera el 1 %, a pesar de su enorme importancia. Nosotros abogamos por proteger el 50 % de tierra y mar, para garantizar la calidad de vida de todos los seres sintientes.

5. Aprobada por la ONU la «resolución de Vanuatu», una histórica victoria para el clima, con 141 votos a favor y 8 en contra (entre ellos Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudí). Los países tienen el deber ineludible, bajo el derecho internacional, de actuar «de forma urgente y equitativa» para proteger el sistema climático. Por tanto, ignorar la crisis climática puede ocasionar responsabilidad legal si se provocan daños significativos al medioambiente o a otros territorios, especialmente a las naciones en desarrollo.

6. La justicia obliga a Países Bajos a proteger sus territorios del Caribe de la subida del mar. El fallo estima que los habitantes de la isla de Bonaire no han sido tratados como los neerlandeses de Europa ante los efectos del cambio climático.

7. Europa prepara un colosal proyecto eólico en el mar del Norte. “La mayor central de energía limpia del mundo”. Alemania, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos, Noruega y Luxemburgo lanzan un plan de expansión de aerogeneradores, lo cual es estupendo, pero también sería deseable —porque es más urgente— un plan para reducir el uso de energía. Por otra parte, recordemos que estamos a favor de las renovables, pero no de cualquier modo ni en cualquier lugar.

8. La ciencia demuestra que la agricultura regenerativa produce la misma cantidad de alimentos sin ningún sobrecoste. La agricultura de este tipo produce similar cantidad, más barato y más saludable, con más biodiversidad, cuidando mejor el agua, etc. La ciencia deja a la agroindustria sin argumentos.

9. China y las potencias medias se han unido para proteger las aguas internacionales de la contrarreforma ambiental de Trump. Estados Unidos va en dirección contraria a la lógica, la ciencia y el progreso, pero no consigue arrastrar a todo el mundo.

10. Nuevo estudio afirma que la mayoría de la gente en el mundo prefiere proteger el medio ambiente antes que hacer crecer la economía cuando ambos objetivos chocan. A pesar de lo bueno de esta noticia, hay que resaltar que se produce en un contexto de educación ambiental muy insuficiente, lo cual por una parte es más sorprendente y, por otra, no podemos evitar preguntarnos si realmente la población que opina así está dispuesta a vivir de otra forma (y más allá, si realmente lo intenta). ¿Sabemos lo que es ser ecologista?

11. La 15ª Conferencia de las Partes de la Convención sobre Especies Migratorias (COP15 CMS) de Brasil ha marcado un paso importante para la conservación de la biodiversidad global: se refuerza la protección de especies como jaguares, tiburones, tortugas marinas y muchas aves, entre otras.

12. Medio centenar de países se unen para salir de los combustibles fósiles. Solo están invitados los países que se toman en serio este tema y que quieren eliminar subsidios a los combustibles fósiles. Los negacionistas climáticos no interesan, ni tampoco aquellos que defienden métodos que no funcionan, como el comercio con derechos de emisión de carbono.

13. Noticias sobre el avance del reconocimiento del ecocidio como crimen.

14. Luchas populares exitosas:

  • Un tribunal archiva el caso contra los defensores del Yasuní. Las autoridades de Ecuador han ignorado el referéndum por el que la población votó proteger el Amazonas de las petroleras y se dedican a acosar a sus defensores.
  • Los centros educativos en España son obligados a poner menús más saludables, “variados y equilibrados” y sin aumentar el precio del comedor: más legumbres, menos carne roja y un consumo moderado de pescado, huevos, lácteos. Una gran noticia también para los animales. También se obliga a ofrecer agua como única bebida y se regula la oferta de las máquinas expendedoras y cafeterías escolares. Se potencian los alimentos frescos, de temporada y procedentes de canales cortos de distribución. En los centros con menú vegetariano, los segundos platos podrán basarse exclusivamente en proteína vegetal. Quedan excluidos productos como galletas, zumos azucarados y ultraprocesados. Puede parecer una noticia poco relacionada con lo ambiental, pero no es cierto. Por una parte, la alimentación saludable es fundamental para el ecologismo y, por otra, los productos ultraprocesados y las bebidas envasadas tienen un alto impacto ambiental.

15. Cuando aumenta el número de noticias relacionadas con el medioambiente, los fondos gestionados bajo criterios de sostenibilidad atraen más dinero. Los activos gestionados bajo estos criterios han crecido un 20 % desde 2020 fuera de EEUU. Conclusión: Difundir noticias ambientales mejora el planeta y las inversiones éticas.

16. Escocia aprueba una ley que obliga a instalar nidos para vencejos en los nuevos edificios. Las ventajas de tener estas aves insectívoras son inmensas, pero también deberíamos cuidar la fauna cuando no aporte ventajas directas a los humanos.

17. Europa aprueba una prohibición descafeinada de la munición de caza de plomo tóxico. Más de tres años después de que la Agencia de Productos Químicos recomendara vetar el plomo por motivos de seguridad, los países aprueban una norma que excluye las balas y da cinco años de prórroga a los cazadores para seguir usando estos cartuchos. Estos cinco años se seguirán vertiendo 14.000 toneladas anuales de plomo tóxico a la naturaleza. Esto es una buena noticia parcial para los que abogamos por prohibir la caza deportiva.

♦ ¿Quieres más optimismo? Mira esto:

  1. Entrevista a Pepe Galindo, escritor, ecologista y bloguero de: BlogSOStenible y Historias Incontables).
  2. Buenas noticias ambientales con la colección completa de los años recientes.
  3. Dos curiosidades: Deja que te susurre algo verdeGris que te quiero verde.
  4. La mejor solución a los incendios forestales: educar sí; quemar biomasa no.
  5. Blog de relatos del mismo autor: Historias Incontables.
  6. Y si te gustan las malas noticias, solo tienes que mirar lo que hace el PP.
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— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) March 5, 2024

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BlogSOStenible cumple DIECISEIS AÑOS

No celebramos los cumpleaños con velas: no son ecológicas y tampoco son necesarias. Tampoco queremos globos de plástico; y menos con helio. ¿Sabes de donde viene el helio?

Lo celebramos con silencio y con dos nuevas páginas: En defensa de la laguna de Soliva y la de Entrevistas y reseñas. Queremos resumir nuestras aportaciones de este año y publicar, como cada año, una poesía conmemorativa.

♦ Cosas que tú puedes hacer fácilmente:

  1. Monetizar.
  2. Cómo y por qué hacer lentejas germinadas.
  3. ¿Cada cuánto tiempo hay que lavar la ropa?
  4. Que la publicidad nos sirva para pensar.
  5. ¿Tú también eres drogadicto?
  6. ¿Por qué me asocié a Open Arms?
  7. ¿Cuánto cuesta tener principios?
  8. La estupidez de usar globos de helio o papel de aluminio.

♦ Cosas que deberían leer los que mandan (porque se las vamos a exigir):

  1. La unión de la gente sensata: esto es lo que deberíamos pedir a cualquier partido político digno.
  2. Resumen de las propuestas del documental HOPE! de Javier Peña.
  3. La IA al desnudo: cinco motivos para subir sus impuestos.
  4. Explotar animales en tiempos de panzootia por gripe aviar.
  5. Por una ley para los grandes simios: justicia para nuestros hermanos evolutivos.
  6. Los incendios forestales se apagan en las aulas y en los parlamentos.
  7. Intereses destructivos y bulos: siete bulos que se repiten mil veces.
  8. Personas o cosas: unas preguntas de Kapuściński que nos quitan el sueño.

♦ A propósito de unas noticias: 

  1. El fin de la violencia ⇒ Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.
  2. El final del camino (ese final que depende del camino escogido).
  3. Cómo ser negacionista sin que se note demasiado: sobre el ecocidio y el genocidio de Israel.
  4. El egoísmo de Suiza y su castigo.

♦ Sobre contaminación, colapso y decrecimiento:

  1. Basura humana.
  2. Lo negarán hasta cuando lo vean.

♦ Cuatro nuevas obras analizadas que pasan a nuestra lista de libros subversivos:

  1. La recivilización de Fernando Valladares.
  2. El mundo no se acaba de Hannah Ritchie.
  3. El puente donde habitan las mariposas de Nazareth Castellanos.
  4. Mentalidad emprendedora de Carlos Martínez: resumen y críticas.

♦ Reflexiones sobre sostenibilidad:

Agradecemos las colaboraciones que hemos recibido este año y nos ponemos a disposición de quien quiera colaborar con alguna publicación.

  1. Una imagen de naturaleza vale más que mil palabras, por Pedro J. Carrillo.
  2. No quiero proteger al medio ambiente: quiero un mundo en el que no tenga que ser protegido, por David Næs.
  3. Progreso tecnológico y felicidad, por David Næs.
  4. La anomalía humana y el mito del derecho a dominar, por David Næs.
  5. Repensar nuestra relación con la naturaleza, por David Næs.
  6. Sabiduría del agua: lo que las primeras civilizaciones sabían (y nosotros hemos olvidado), por Margarita Arnal.
  7. Buenas noticias ambientales y animalistas en 2025: semestre 1 y semestre 2.

♥ Datos sobre BlogSOStenible en este cumpleaños

♦ Reflexión sobre la IA: Las búsquedas de información son, cada vez más, a través de la IA. Esto consume multitud más de recursos y nos impide encontrar cosas valiosas que no buscábamos (la serendipia). Esta es la razón por la que en Internet ha cambiado la forma de leer y buscar información. Ahora, todas las páginas se leen menos (no solo los blogs de ecología). Todo recibe menos visitas, porque la gente lee menos; y solo los resúmenes hechos por una IA que sabemos que no es del todo fiable, ni ética y que no paga los impuestos que debería.

♥ Poesía: Perdón por cansarme (2026)

Pido perdón por cansarme,
por no ver mucho sentido a estar vivo,
por no ser como antes tan activo,
por las noticias desesperarme.

Pido perdón por si le importa a uno,
porque esto va a más, lo intuyo.
Aunque sé que de tan insignificante,
no tengo ni un enemigo picante.

Pido perdón por todos mis desatinos,
por mis ansias por convencer,
por mis conclusiones apresuradas,
por sentir que es imposible vencer.

♥ Si nos sigues somos más fuertes:

  1.    Telegram —> Solo recibirás un mensaje al día (o menos).
  2.    Mastodon —> Red del fediverso, libre de publicidad y de manipulación.
  3.    X-Twitter —> Red manipulada de la que no nos vamos por fastidiar a quienes quieren que nos vayamos.
  4.   Facebook —> Lo mismo que X.
  5.   Instagram —> Lo mismo que X.
  6.    YouTube —> Cada vez más publicidad, pero ¿merece la pena cambiar?
  7. Lee nuestras poesías y opina sobre nuestras soluciones a las crisis.

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Lo celebramos con silencio y con dos nuevas páginas: En defensa de la laguna de Soliva y la de Entrevistas y reseñas. Queremos resumir nuestras aportaciones de este año y publicar, como cada año, una poesía conmemorativa.

♦ Cosas que tú puedes hacer fácilmente:

  1. Monetizar.
  2. Cómo y por qué hacer lentejas germinadas.
  3. ¿Cada cuánto tiempo hay que lavar la ropa?
  4. Que la publicidad nos sirva para pensar.
  5. ¿Tú también eres drogadicto?
  6. ¿Por qué me asocié a Open Arms?
  7. ¿Cuánto cuesta tener principios?
  8. La estupidez de usar globos de helio o papel de aluminio.

♦ Cosas que deberían leer los que mandan (porque se las vamos a exigir):

  1. La unión de la gente sensata: esto es lo que deberíamos pedir a cualquier partido político digno.
  2. Resumen de las propuestas del documental HOPE! de Javier Peña.
  3. La IA al desnudo: cinco motivos para subir sus impuestos.
  4. Explotar animales en tiempos de panzootia por gripe aviar.
  5. Por una ley para los grandes simios: justicia para nuestros hermanos evolutivos.
  6. Los incendios forestales se apagan en las aulas y en los parlamentos.
  7. Intereses destructivos y bulos: siete bulos que se repiten mil veces.
  8. Personas o cosas: unas preguntas de Kapuściński que nos quitan el sueño.

♦ A propósito de unas noticias: 

  1. El fin de la violencia ⇒ Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.
  2. El final del camino (ese final que depende del camino escogido).
  3. Cómo ser negacionista sin que se note demasiado: sobre el ecocidio y el genocidio de Israel.
  4. El egoísmo de Suiza y su castigo.

♦ Sobre contaminación, colapso y decrecimiento:

  1. Basura humana.
  2. Lo negarán hasta cuando lo vean.

♦ Cuatro nuevas obras analizadas que pasan a nuestra lista de libros subversivos:

  1. La recivilización de Fernando Valladares.
  2. El mundo no se acaba de Hannah Ritchie.
  3. El puente donde habitan las mariposas de Nazareth Castellanos.
  4. Mentalidad emprendedora de Carlos Martínez: resumen y críticas.

♦ Reflexiones sobre sostenibilidad:

Agradecemos las colaboraciones que hemos recibido este año y nos ponemos a disposición de quien quiera colaborar con alguna publicación.

  1. Una imagen de naturaleza vale más que mil palabras, por Pedro J. Carrillo.
  2. No quiero proteger al medio ambiente: quiero un mundo en el que no tenga que ser protegido, por David Næs.
  3. Progreso tecnológico y felicidad, por David Næs.
  4. La anomalía humana y el mito del derecho a dominar, por David Næs.
  5. Repensar nuestra relación con la naturaleza, por David Næs.
  6. Sabiduría del agua: lo que las primeras civilizaciones sabían (y nosotros hemos olvidado), por Margarita Arnal.
  7. Buenas noticias ambientales y animalistas en 2025: semestre 1 y semestre 2.

♥ Datos sobre BlogSOStenible en este cumpleaños

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♥ Poesía: Perdón por cansarme (2026)

Pido perdón por cansarme,
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Pido perdón por si le importa a uno,
porque esto va a más, lo intuyo.
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Pido perdón por todos mis desatinos,
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por mis conclusiones apresuradas,
por sentir que es imposible vencer.

♥ Si nos sigues somos más fuertes:

  1.    Telegram —> Solo recibirás un mensaje al día (o menos).
  2.    Mastodon —> Red del fediverso, libre de publicidad y de manipulación.
  3.    X-Twitter —> Red manipulada de la que no nos vamos por fastidiar a quienes quieren que nos vayamos.
  4.   Facebook —> Lo mismo que X.
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  7. Lee nuestras poesías y opina sobre nuestras soluciones a las crisis.

Algunos logros del movimiento ecologista

Pincha en la imagen para ver más BUENAS NOTICIAS ambientales
Pincha en la imagen para ver más BUENAS NOTICIAS ambientales actuales

Las ONG, en mayor o menor medida, hacen bien su papel de conciencia de nuestra sociedad. Ser socio no es solo aportar dinero, sino que implica que te llega información que no suele aparecer en los medios de comunicación. Por supuesto, también tendrán sus fallos… pero gracias a ellos se consiguen algunas cosas muy importantes como puedes ver en nuestra lista completa de buenas noticias.

En un rápido y no exhaustivo balance de éxitos recientes del mundillo ecologista, podemos encontrar por ejemplo los siguientes logros (aquí tienes listas más actualizadas):

  1. El certificado MSC de pesca sostenible crece (aunque no es un certificado muy fiable). También es buena noticia que el consumo de pesca insostenible decrece, gracias a la presión de diversos grupos ecologistas.
  2. Se ha conseguido parar la ampliación del puerto de Tarifa. Esto está a sólo 20 metros del Parque Natural del Estrecho y afectaría a una de las zonas más importantes del mundo para los cetáceos y donde habitan más de 2000 especies de animales y plantas.
  3. Los países de la CBD (Convención de Diversidad Biológica) acordaron en la cumbre de Nagoya 2010 poner fin a la sobrepesca y proteger el 10% de todos los océanos y zonas costeras del mundo.
  4. Gracias a WWF, en la cumbre mundial por el Tigre, todos los países participantes acordaron la meta de duplicar la población para el año 2022.
  5. Se suspende la pesca de la anguila en Andalucía por 10 años, especie en la lista roja  de la UICN porque queda un 2% de su población histórica.
  6. También gracias a WWF se ha conseguido una condena ejemplar por un delito ambiental en Doñana, donde unos cuantos individuos cambiaron el uso de suelo forestal a regadío, por la cara.
  7. Miles de árboles se plantan cada año en nuestros montes gracias a la organización y trabajo desinteresado de muchas organizaciones ecologistas locales. En Málaga tenemos las reforestaciones de Ecologistas en Acción y de Aulaga, por ejemplo.
  8. El sello FSC para madera y papel de origen sostenible también está extendiéndose gracias a diversas organizaciones ecologistas.
  9. GreenPeace consigue el cese de los vertidos contaminantes de la empresa Fertiberia a las marismas del Tinto en Huelva, tras más de 40 años.
  10. El 1 de agosto de 2010 entró en vigor el Tratado contra las Bombas de Racimo, una de las noticias que salvará más vidas humanas.
  11. Baleares apoya a la creación de un Santuario para el atún rojo, especie próxima al colapso debido a la sobrepesca… y en esto influyen las protestas de los de GreenPeace.
  12. Gracias a SEO y otras organizaciones, varias autopistas no se van a hacer por sus nefastas consecuencias para la biodiversidad. Esta misma ONG ha destacado también otros logros importantes para la biodiversidad, como la prohibición en 2010 de capturas en Cataluña de fringílidos (jilgueros y otros pajarillos), y la tramitación para conseguirlo en toda España.
“Relatos Ecoanimalistas” —Colección de relatos ecologistas y animalistas.
“Relatos Ecoanimalistas” —Colección de relatos cortos, ideal para regalar a personas, sean o no ecologistas o animalistas. Aumentará la conciencia ambiental del planeta. Gracias.

Pero hay muchas más buenas noticias de Greenpeace, y de otras ONGs, aunque no todas son buenas noticias… pero podemos hacer algo por ampliar la lista de buenas noticias… ¿o no? ¡Podemos colaborar siendo socios… y también voluntarios! Y por favor, añadid como comentarios otros éxitos que conozcáis… Gracias.

♥ Te gustará también:

 

Libro El mundo no se acaba, de Hannah Ritchie (resumen)

Un libro escrito por una científica y divulgadora de la Universidad de Oxford que tiene por bandera el optimismo y los datos (Anagrama, 2025). Se aleja del catastrofismo ecologista casi tanto como del negacionismo climático; y afirma que «aceptar la derrota ante el cambio climático es una postura indefendiblemente egoísta».

Hannah Ritchie aclara que su optimismo es «condicional» (i.e., condicionado a actuar adecuadamente); que es diferente a un «optimismo ciego» que confía sin promover la acción organizada. Su objetivo es conseguir que seamos la primera generación que logre alcanzar la sostenibilidad completa en los dos sentidos que recoge la definición de la ONU: satisfacer las necesidades de las generaciones actuales; y hacerlo sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Con respecto al primer aspecto, Ritchie opina que falta mucho por hacer aunque, al menos, se ha avanzado una barbaridad en aspectos tales como: la mortalidad infantil y materna, la esperanza de vida, el hambre y la malnutrición, el acceso a recursos básicos (agua, energía…), la educación y la pobreza extrema.

Por supuesto, estos avances en la calidad de vida global también «han tenido un enorme coste medioambiental», lo cual ha empeorado de forma colosal el segundo requisito de la sostenibilidad. Para equilibrar la situación, el libro examina en detalle siete problemas medioambientales y sus interconexiones entre sí.

Antes de examinar esos siete problemas, Ritchie se distancia de dos soluciones típicas del ecologismo: despoblación y decrecimiento. La primera consiste en reducir el tamaño de la población y Ritchie afirma que realmente esa no es una alternativa, primero porque la población ya se está frenando a nivel mundial y, segundo, porque es muy complicado hacerlo de forma ética. Apunta a que más impacto que la superpoblación lo generan los estilos de vida (especialmente de los millonarios), lo cual podría estar afectado por la segunda solución que Ritchie rechaza, el decrecimiento, entendido como un retroceso o empobrecimiento. Para ella, la pobreza no implica mayor sostenibilidad, por supuesto, si consideramos los dos pilares de la sostenibilidad anteriormente indicados. En el libro, ella matiza que es cuestionable el crecimiento en los países ricos, pero que para acabar con la pobreza se necesita un crecimiento económico global. Para ella, no vale cualquier crecimiento y afirma —igual que cualquier decrecentista— que sería necesario crecer en algunos sectores y tecnologías y decrecer en otras. Tal vez, la promesa más impactante del libro es que dice demostrar que podemos reducir el impacto ambiental y, a la vez, mejorar la situación económica.

1. Contaminación atmosférica

Aunque no se suela decir, la contaminación atmosférica es «una de las principales causas de mortalidad en el mundo». Las cifras de fallecidos por esta causa son similares a las muertes por tabaquismo; seis o siete veces mayores que los muertos en accidentes de tráfico; y superan en cientos de veces la cifra de vidas perdidas por terrorismo o por guerras. Cada año, la mala calidad del aire suele ser quinientas veces más mortífera que todas las catástrofes «naturales» juntas.

La buena noticia es que se está reduciendo este tipo de contaminación, especialmente en las ciudades, lo cual baja las tasas de mortalidad. Es preciso tomar medidas locales y globales. Usemos como inspiración el Protocolo de Montreal para eliminar las sustancias químicas que degradaban la capa de ozono, un problema de cuya gravedad advirtió incluso Carl Sagan. En 1987 fue firmado por 43 países; y en 2009 se convirtió en el primer convenio internacional que logró la ratificación universal de todos los países del mundo. Un ejemplo que demuestra que hacer caso a la ciencia tiene resultados positivos.

A escala global, la mayor fuente de contaminación es quemar madera o carbón, incluyendo aquí las quemas agrícolas. Luego está la polución por actividades agropecuarias, principalmente por culpa de la ganadería y por los fertilizantes. Después viene la quema de combustibles fósiles para producir electricidad. Luego, diversas industrias (textiles, químicas, metalúrgicas…), seguidas del transporte de personas y mercancías.

Resumen del libro "21 lecciones para el siglo XXI" de Harari. En nuestro blog también encontrarás el resumen de su libro "Sapiens"
Lee también un resumen de este libro de Yuval N. Harari.

♦ Las soluciones propuestas pueden parecer caras, pero son muy baratas si las comparamos con los cientos de millones en gastos por no solucionar el problema:

  1. Lo más urgente es «dejar de quemar cosas» y, cuando no sea posible, capturar las partículas de la combustión.
  2. Detener las quemas agrícolas por ser una inmensa fuente de contaminación estacional fácil de evitar haciendo compost, triturando, etc.
  3. Conseguir combustibles limpios para cocinar y calentarse. La leña puede ser muy natural, pero es la forma más contaminante de conseguir calor. Provoca múltiples enfermedades por respirar el humo.
  4. Eliminar el azufre de los combustibles fósiles. Es tan simple como poner filtros en las chimeneas.
  5. Transporte más limpio. Los vehículos eléctricos contaminan menos, pero no son parte de la solución porque siguen siendo origen de multitud de emisiones. Por supuesto, la aviación es muchísimo peor.
  6. Transporte sostenible: caminar, ir en bicicleta o en transporte público.
  7. Abandonar combustibles fósiles, en favor de las renovables y de la energía nuclear. Ritchie es contraria a debatir entre renovables y nuclear porque, para ella, lo importante es que son energías con bajas emisiones de CO2. No tiene en cuenta el problema de los residuos radiactivos, ni el riesgo de atentados terroristas, ni el hecho de que las nucleares no sean rentables sin subvenciones de dinero público.

2. Cambio Climático

«Un mundo 6 ºC más caliente que el actual sería devastador», nos advierte la autora. Tras comentar algunas de las consecuencias del calentamiento global, afirma que «si cada país cumpliera realmente sus compromisos climáticos, llegaríamos a los 2,1 ºC en 2100», lo cual sería una gran noticia, aunque podría ser mejor.

Hannah Ritchie asegura que «las tecnologías bajas en carbono resultan cada vez más competitivas» y «los líderes mundiales se han vuelto más optimistas». Ahora tenemos infraestructuras mejor preparadas, podemos predecir eventos climáticos extremos, organizar evacuaciones, existen redes internacionales de apoyo, etc. En definitiva, estamos mejor preparados que en el pasado y sabemos cómo reducir las emisiones de dióxido de carbono, porque hay solo dos fuentes principales: «la quema de combustibles fósiles y el cambio en el uso de la tierra» (deforestación).

La situación actual es que «las emisiones totales siguen aumentando, pero las emisiones per cápita han tocado techo». Ese dato es utilizado por la autora para ser optimista y esperar a que la contaminación empiece a declinar, al menos en los países ricos, porque dice que está demostrado que «los avances tecnológicos hacen que hoy consumamos mucha menos energía que en el pasado». Como ejemplo, afirma que en Suecia se vive con igual nivel que en Estados Unidos y, sin embargo, se emite solo una cuarta parte. Según sus datos, el crecimiento económico y la reducción de emisiones son compatibles. El problema es que mira datos de países ricos que ya son exageradamente insostenibles. En tales casos, ¿es correcto celebrar una pequeña reducción en su contaminación?

En su análisis, asegura que «las soluciones que pasan por reducir el consumo de energía a niveles muy bajos no son buenas», porque la energía es fundamental para mantener o aumentar la calidad de vida. Tampoco ve adecuado que se avergüencen los que viajan en avión, porque para ella volar es un gran invento y las ventajas son suficientes para olvidar sus serios inconvenientes. ¿Será una excusa para justificar su gusto por volar?

♦ Soluciones que propone:

  1. Transición hacia la energía renovable por todas sus ventajas. El inconveniente del espacio que requieren se resuelve buscando lugares adecuados: tejados, agrovoltaica, etc.
  2. Electrificar la demanda de energía donde sea posible y aumentar el almacenamiento (baterías…). Ritchie está convencida de que esta transición requerirá menos actividad minera que con combustibles fósiles.
  3. Replantear el transporte a larga distancia.
  4. Alimentación. Aunque sostiene que no es preciso ser veganos, deja claro que cualquier cambio a dietas más vegetales tiene una enorme influencia en el clima, como por ejemplo elegir hamburguesas de pollo en lugar de ternera (que es la carne con más huella de carbono). Con datos muy fiables confirma que «la carne con emisiones de carbono más bajas supera las de la proteína vegetal con emisiones más altas». Y no importa demasiado si son alimentos ecológicos, de proximidad o en extensivo. La autora afirma que adoptando las siguientes medidas se liberaría suficiente tierra como para compensar las emisiones del sistema alimentario resultante:
    • Comer menos carne.
    • Adoptar las mejores prácticas agrarias.
    • Reducir el consumo excesivo y el desperdicio alimentario.
  5. Reducir las emisiones por la construcción, básicamente eliminando el cemento, un material muy contaminante en su fabricación. Propone usar otros materiales y, aunque no lo cita, una opción es el cemento Sublime.
  6. Poner precio al carbono para que los productos de altas emisiones sean más caros y menos accesibles. Como todos sabemos, los precios no reflejan los costos de los productos, y mucho menos los costos ambientales. El peligro de esta medida —y Ritchie lo subraya— es que haga que las familias pobres sean aún más pobres. Para evitarlo se deben incluir ayudas y conseguir que sean los ricos los que más paguen, porque son, de hecho, los que más carbono emiten.
  7. Sacar a la población de la pobreza es otra medida para adaptarnos al cambio climático, porque son los pobres los más vulnerables.
  8. Mejorar la resiliencia de los cultivos ante los efectos del cambio climático.
  9. Adaptarnos ante el aumento de temperaturas.
  10. No caer en la trampa psicológica de la «autoconcesión moral». Esto ocurre cuando nos permitimos algo negativo porque creemos que lo compensamos con un sacrificio en otro aspecto. Por ejemplo, comernos un filete porque reciclamos el envoltorio de plástico; o caer en las trampas del greenwashing. Para ello, es importante tener muy presente qué cosas a nivel individual tienen más y menos impacto.

Un problema de la forma de comunicar de Ritchie es que quita importancia a aspectos que, aunque no sean principales, tienen suficiente peso como para no ser despreciados. Es como si olvidara el efecto sinérgico de juntar varias fuerzas. Sumar muchos pocos hace un mucho. A veces, este tipo de contradicción se hace patente en una misma explicación. Por ejemplo, cuando literalmente escribe: «Cambiar nuestra alimentación no va a resolver el cambio climático: para ello tenemos que dejar de quemar combustibles fósiles. Pero arreglar únicamente nuestros sistemas energéticos, ignorando la alimentación, tampoco nos llevará a esa meta».

3. Deforestación

La tierra ha perdido un tercio de todos sus bosques desde el final de la última glaciación. En el último siglo, también se ha perdido mucha superficie forestal, casi toda debida a la expansión de la agricultura. Las zonas incendiadas se regeneran si se las deja. Al perder bosques se emite carbono, pero Ritchie considera que eso es secundario en comparación con la pérdida de biodiversidad.

También resalta cómo la pérdida de hábitats se puede frenar con medidas políticas. Por ejemplo, «Brasil logró reducir la deforestación en un 80 % en solo siete años bajo la presidencia de Lula da Silva».

Con respecto al aceite de palma, no considera que su consumo sea preocupante, porque no se sabe con certeza la deforestación que causa de forma directa. Opina que no sería justo culpar a ciertos campos de palmeras de la deforestación de esas áreas si los bosques fueron talados con anterioridad. Es decir, no tiene en cuenta que esas zonas podrían volver a ser bosques. Además, sostiene que usar otros tipos de aceites podría ser incluso peor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que evitar el aceite de palma no obliga a optar por otro aceite, sino que se puede optar por no consumir productos con aceite de palma (bollería, alimentos ultraprocesados, etc.) sin sustituirlos por nada con otros aceites. En cualquier caso, apoya el uso de aceite de palma certificado como sostenible (RSPO) y deja claro que «el biodiésel de aceite de palma produce más emisiones de carbono que la gasolina o el gasóleo».

«La tala de bosques para dejar espacio al ganado bovino es responsable de más del 40 % de la deforestación mundial». El siguiente factor de pérdida de bosques es la palma y la soja y, en tercer lugar, la silvicultura (papel/celulosa). Así, pues, la mejor forma de frenar la deforestación es reducir el consumo de carne de cordero y de vacuno. En tercer lugar, se situaría el queso y los lácteos de vaca. Ritchie apoya esta opción, incluso aunque sean productos de ganadería extensiva en tierras no aptas para la agricultura, porque en estos casos considera que la mejor opción sería dejar que esas tierras se conviertan en bosques u otros espacios naturales.

Otras opciones que propone son: que los países ricos paguen a los más pobres por conservar sus bosques; y que se compensen las emisiones mediante reforestaciones (aunque esto tiene un peligro muy evidente).

Para acabar este apartado, Ritchie sostiene que no es buena idea volver de la ciudad a zonas rurales (revitalizar pueblos), ya que la principal causa de deforestación es cómo producimos nuestros alimentos y no dónde vivimos. Y también alerta de los que piensan que la alimentación vegana contribuye a la deforestación por los cultivos de soja. Los datos son muy evidentes: el 76 % de la soja se utiliza para alimentar animales y «solo el 7 % se destina a los productos veganos» (tofu, tempeh y leche vegetal).

4. Alimentación para no comerse el planeta

«La demanda humana de alimentos representa la mayor amenaza para los animales del globo». Así de contundente se manifiesta Hannah Ritchie. Afortunadamente, no es cierto que haya una fecha límite en los suelos agrícolas del mundo. Unos se están degradando y otros están mejorando, aunque en general, el suelo agrícola está siendo maltratado (y no solo por la erosión).

Una persona necesita entre 2.000 y 2.500 calorías diarias. Si dividimos la producción mundial de alimentos a partes iguales entre todos, cada uno de nosotros podría consumir unas 5.000 calorías diarias (más del doble de lo necesario). El hambre en el mundo no es un problema de falta de alimentos, sino de mala distribución (también lo apuntaron Nebel y Wrigth). Este dato sirve a Ritchie para confirmar que, en realidad, no somos demasiados humanos. El problema es que los millones que habitamos el planeta Tierra no nos contentamos solo con comer, sino que aspiramos a un consumo cada vez mayor (casas, teléfonos, aviones, IA…).

La superproducción agraria se debe principalmente a dos inventos: el de Fritz Haber y Carl Bosch (para convertir el nitrógeno del aire en amoníaco, fertilizante); y el de Norman Borlaug (para mejorar el cultivo de trigo en México). Estos logros para aumentar la producción han evitado muchas muertes, pero también han hecho que no podamos volver atrás. Es decir, «el planeta no puede limitarse a consumir solo alimentos ecológicos» (porque hay demasiadas personas a las que alimentar). Por tanto, a nivel colectivo dependemos de los fertilizantes para sobrevivir, y fabricarlos requiere grandes cantidades de energía, lo cual explica por qué los países pobres los usan poco, aunque tengan que utilizar mayor superficie agraria.

Vivimos en un mundo con grandes desigualdades, en el que algunos sufren de obesidad y otros de desnutrición; el alimento que podría saciar el hambre de millones de personas se dedica a alimentar ganado o a producir agrocombustibles para nuestros coches. Menos de la mitad de los cereales que se producen se dedican a la alimentación humana directa. Todo un 41 % se lo come el ganado, lo cual nos hace ver que comer animales es una forma muy ineficiente de conseguir proteínas. «Los animales más pequeños son más eficientes en términos calóricos», aunque surge el «dilema moral» de que hay que matar una mayor cantidad de animales pequeños para conseguir la misma cantidad de carne.

Ritchie pone un ejemplo que sirve para visualizar bien lo que implica comer animales muertos: «¿Se imagina que comprara una barra de pan, cortara una rebanada y tirara el resto —más del 90 %— a la basura? Pues bien: en términos de calorías, eso es más o menos lo que hacemos con la carne». El ganado también es ineficiente convirtiendo proteínas. Lo bueno es que son proteínas «completas» (incorporan aminoácidos importantes), lo cual se puede conseguir con dietas vegetales comiendo legumbres y cereales. La carne también tiene otros nutrientes importantes, pero el único que no existe en los vegetales es la vitamina B12 (asunto que ya se zanjó aquí).

Para entender la magnitud del problema, afirma que tres cuartas partes de la superficie agraria tienen como fin último criar ganado, y todo eso solo sirve para producir el 18 % de las calorías y el 37 % de las proteínas que consumimos. Debemos «reducir al máximo la cantidad de tierra que destinamos a la actividad agraria», lo cual mejoraría también otros problemas: deforestación, contaminación atmosférica, de aguas, de tierras, maltrato animal, etc.

♦ Soluciones que propone:

  1. Mejorar los rendimientos agrícolas en todo el mundo, especialmente en África.
  2. Comer menos carne, sobre todo de vacuno y cordero, las carnes con mayor impacto (en emisiones, consumo y contaminación de agua, eutroficación, uso de tierra, etc.). Ritchie expone que no funciona instar a la ciudadanía a convertirse al veganismo, sino que es mejor invitar a hacer cambios paulatinos: poner un día a la semana sin carne, reducir las dosis, aumentar el consumo de legumbres, etc. Solo eliminando la carne de ternera y la de cordero se reduciría a la mitad nuestra necesidad de tierras de cultivo en todo el globo. Debemos entender que la dieta vegana es la más ecológica, pero no es necesario ser veganos estrictos: «El ahorro en comparación con una dieta con algo de pollo, o algo de pescado y huevos, no es tan significativo», aclara la autora del libro. Ella quiere derribar el mito de que si fuésemos veganos no habría tierra para cultivar porque, como ya se ha indicado, lo que ocurriría sería todo lo contrario: una dieta vegana requiere menos tierra de cultivo.
  3. Invertir en sustitutos de la carne. Para Ritchie, es importante que las carnes vegetales cumplan cuatro requisitos: ser sabrosas, baratas, fáciles de encontrar y fáciles de incorporar a las dietas habituales. Ella afirma que ha probado multitud de productos vegetales y que hay algunos realmente asombrosos que, incluso, pueden llegar a gustar tanto o más que los productos cárnicos que imitan. Optar por estos productos no solo reduce la huella de carbono, sino que contribuye a bajar el precio para el resto de la humanidad.
  4. Las hamburguesas híbridas también reducen la huella ecológica (usar carne de pollo total o parcialmente, introducir legumbres…).
  5. Sustituir los productos lácteos por alternativas vegetales. En la UE, los productos lácteos son la causa de un mínimo de una cuarta parte de la huella de carbono. Cualquier bebida vegetal tiene una huella ecológica menor que la leche animal. Ritchie recuerda aquí también la importancia de seguir una dieta variada, para evitar carencias nutricionales.
  6. Desperdiciar menos comida. Por ejemplo, resalta la importancia de cambiar los sacos de recogida de productos agrarios por cajas rígidas que protejan de golpes. También es importante saber que si un producto supera su fecha de «consumo preferente», no indica que no se pueda consumir.
  7. No depender de la agricultura de interior. Aunque minimiza el espacio ocupado (agricultura en vertical), sus necesidades energéticas son tan inmensas que no compensan las ventajas, ni empleando solo energía renovable.
  8. No centrarse en los alimentos de proximidad. Aunque el transporte es importante, supone solo el 5 % de las emisiones de GEI de la comida. El resto se debe a los procesos de producción, empaquetado y conservación. Lo más contaminante es el transporte aéreo (50 veces más que por barco), pero apenas se usa porque es caro. Por su parte, el transporte marítimo es barato, por lo que casi toda la contaminación del transporte de alimentos se produce en la carretera. En definitiva, Ritchie quiere dejar claro que está bien comer alimentos de proximidad, pero que las frutas y verduras producidas muy lejos tienen menos huella ecológica que la carne producida muy cerca.
  9. Los alimentos ecológicos tienen menos pesticidas, pero requieren más extensión. Abonar con estiércol también puede contaminar acuíferos. Respecto al clima, no hay consenso si es mejor o peor porque depende de múltiples factores. Ritchie dice que se fija más en el contenido de los envases que en las certificaciones ecológicas.
  10. Eliminar el plástico aumentaría el desperdicio alimentario. En la huella ecológica de los alimentos solo el 4 % de las emisiones procede de los envases. Nos advierte de que en ciertos alimentos es fácil de eliminar, pero en otros no. En todo caso, aquellos alimentos en los que el plástico es importante tal vez no sean esenciales en nuestra dieta y podemos prescindir totalmente del plástico y del alimento.

5. Pérdida de biodiversidad. Proteger la vida silvestre

«No cabe duda de que muchos animales están experimentando un preocupante y acelerado declive. Pero, si profundizamos un poco más, descubrimos que también hay algunos a los que les va bien». Lo que no debemos olvidar es que nuestra vida depende de la biodiversidad, aunque «no esté claro qué especies necesitemos y cuáles no». Recomendamos aquí leer el relato de La vida del doctor Biología. Lo cierto es que a veces prestamos más atención a ciertas especies, bonitas o más visibles, y olvidamos a las realmente importantes, como los gusanos y las bacterias.

El ser humano ha atacado a las demás especies desde sus orígenes, como bien explica Yuval N. Harari en su magnífico Sapiens. Ritchie declara que «antes de la aparición de la agricultura, hace unos diez mil años, la mayor amenaza para los animales era nuestra caza directa: una vez iniciada la actividad agraria, pasó a ser la destrucción de sus hábitats» y «en la última centuria, el ritmo de disminución ha sido aún más rápido». Un dato más: «Los vertebrados se han extinguido entre cien y mil veces más rápido de lo que cabría esperar».

Actualmente, los humanos y nuestro ganado constituimos la inmensa mayoría de los mamíferos del planeta. Estos son los datos del porcentaje de la biomasa actual y en 1900:

  1. Mamíferos salvajes: 2 % (17 % en 1900).
  2. Humanos: 35 % (23 %).
  3. Ganado: 63 % (60 %).

Esta desproporción también ocurre en las aves: «la biomasa de nuestros pollos duplica la de las aves silvestres». Hay multitud de datos que llevan a poder proclamar que «nos dirigimos hacia una sexta extinción masiva». La buena noticia es que podemos frenarla.

♦ Soluciones que propone:

  1. Reducir al mínimo la superficie cultivada.
  2. Utilizar fertilizantes y pesticidas de forma más prudente y eficaz.
  3. Emplear los métodos de la UE con los que ha conseguido frenar el declive de multitud de especies: reducir el uso de tierras agrícolas, recuperar hábitats naturales, prohibición total de la caza, implementación de cuotas cinegéticas, mecanismos para detener a los cazadores furtivos, proteger zonas por ley (incluyendo también el rewilding), sistemas de compensación para reproducir determinadas especies y programas de cría y reintroducción.
  4. Comer menos carne, porque esto reduciría la cantidad de tierra destinada a la agricultura, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la deforestación.
  5. Detener la deforestación, lo cual implicaría reducir la pérdida de hábitats y las emisiones de GEI.
  6. Proteger los parajes con mayor biodiversidad. El objetivo de la ONU de proteger para 2030 el 30 % de la superficie terrestre es poco ambicioso; y no son pocas las voces que piden proteger al menos el 50 % para 2050.
  7. Frenar el cambio climático.
  8. Detener los vertidos de plásticos en el mar.

6. Plásticos marinos

«El 44 % de todo el plástico del planeta se emplea en la fabricación de envases». Es ahí donde está el núcleo del problema de los plásticos. La autora critica el documental Seaspiracy por algunos de sus datos, pero está conforme con que el 80 % del plástico de las islas oceánicas procede de la industria pesquera. Solo el 20 % restante tiene su origen en tierra. Sin embargo, si miramos el plástico en zonas costeras, los datos podrían indicar justo lo contrario.

Ritchie dice que no hay aún evidencias de los auténticos peligros de los plásticos en el cuerpo humano, y que le parece más preocupante el daño que se causa a la fauna marina (enredos, atragantamientos…).

♦ Soluciones:

  1. Dejar de utilizar envases de plástico de un solo uso.
  2. Invertir más en gestión de residuos: sistemas de recogida, centros de reciclaje, vertederos adecuados (que capturen el metano de la materia orgánica), etc. Es importante reciclar todo lo que se pueda. El problema es que no siempre se puede. El reciclado mecánico permite que los plásticos se reciclen una o dos veces. El reciclado químico es mejor, pero es «tremendamente costoso» y no compensa hacerlo en ningún caso. Tal vez sería útil un SDDR para vidrio reutilizable y, en paralelo, imponer impuestos crecientes al plástico de un solo uso.
  3. Obligar a las industrias a un diseño más inteligente, que utilice solo plásticos reciclables y permita separarlos de forma cómoda.
  4. Prohibir el comercio de plástico usado para que los países ricos no usen a otros como sus vertederos. La proporción de plástico que circula por esta vía no es elevada, pero muchas veces acaba en el mar. Hablamos de 1,6 millones de toneladas en 2020.
  5. Trabajar con la industria pesquera para que no abandone su basura en el mar (redes, anzuelos, etc.). Podría castigarse a los barcos que no traigan de vuelta los aparejos con los que salieron y/o premiarse a quienes traigan basura encontrada en el mar.
  6. Poner interceptores en los ríos. Son aparatos o líneas de burbujas que sirven para capturar los plásticos evitando que lleguen al mar. Otra solución que no contempla es poner grandes bolsas de red a la salida de los desagües pluviales o residuales de las ciudades. Dado que esas aguas arrastran multitud de basura, esas redes la capturarían.
  7. Limpiar las playas es una forma mucho más barata de reducir el plástico en los océanos que recogerlo mar adentro.

7. Sobrepesca. Poner fin al expolio de los océanos

Esto está muy relacionado con la pérdida de biodiversidad. Según Ritchie, los animales marinos son discriminados con respecto a los terrestres. De alguna forma, su sufrimiento parece importar menos a los humanos, a pesar de las evidencias que existen de que los peces son capaces de sentir sufrimiento.

El incremento en potencia y tecnología aplicada al sector pesquero ha hecho que muchas pesquerías hayan entrado en declive o en grave colapso. Ante esto, hay dos formas de actuar. La primera es proponer «capturar muy pocos peces, por no decir ninguno». La segunda es «capturar tantos peces como sea posible, año tras año, pero sin mermar más sus poblaciones». Normalmente, se opta por la segunda opción, aunque sabemos que en demasiadas ocasiones no se cumple.

Una tercera vía (con un enorme crecimiento) ha sido la cría de pescados y mariscos: acuicultura o piscicultura. Actualmente, se crían más peces y mariscos de los que se pescan en estado salvaje. Para Ritchie es una buena noticia porque, según ella, esto reduce presión sobre los peces salvajes. No obstante, reconoce que parte de la comida de los peces de piscifactoría es, precisamente, peces salvajes, pero que, para algunas especies, se ha logrado una proporción de 0,3 (es decir, que hacen falta 0,3 peces salvajes para criar uno de forma artificial). El resto de comida lo forman, por ejemplo, piensos vegetales. La autora deja claro que «las normas de bienestar animal que rigen en las piscifactorías suelen ser bastante deficientes» (léase esto para más datos). Ella no habla de otros problemas presentes en las piscifactorías, como la contaminación que producen.

Con respecto a los atúnidos, Ritchie dice que su situación es mala, aunque algunas especies están mejorando sus poblaciones. Particularmente, alerta de la situación de los atunes en el océano Índico, donde se está sobrepescando sin control (España con la famosa operación Atalanta). El libro no habla de la amenaza del mercurio en los atúnidos.

Otro problema es la muerte generalizada de los corales. La autora demuestra ser una apasionada de estos animales y no le faltan motivos. La solución urgente a este problema es frenar el calentamiento global, evitando quemar combustibles fósiles. Si quieres enamorarte de los corales, te animamos a leer el relato de Lord Howe.

♦ Soluciones:

  1. Comer menos pescado, siempre que sea posible. Tal vez unos quieran no comer nada de pescado (lo cual evita el dilema del sufrimiento animal), mientras que otros opten por reducir este tipo de alimento.
  2. Elegir bien la especie a consumir. El problema de esta opción es que requiere el esfuerzo de investigar y puede variar en el tiempo y dependiendo de la región. Escogiendo bien, podemos comer pescado con poca huella de carbono (casi todos ellos son mejores que el pollo). Ella recomienda evitar los lenguados y mariscos caros, y optar por pescados pequeños y salvajes, como arenques o sardinas.
  3. Acabar con la sobrepesca aplicando cuotas de pesca estrictas. En la UE han mejorado algunas poblaciones de peces, pero otras siguen estando mal. En general, es preferible ser estrictos y que haya pesca suficiente, que ser demasiado permisivos y provocar la crisis de todo un sector.
  4. Reglamentos estrictos para capturas incidentales y descartes. El objetivo es reducir el número de peces que se pescan sin querer y que se tiran al mar (descartes), donde siempre mueren (si no lo están ya). Algunos países han prohibido los descartes y obligan a sus barcos de pesca a desembarcar todo lo que capturen, sea comercial o no.
  5. Prohibir la pesca de arrastre. Es el arte más perjudicial: normalmente se descarta entre el 30 y el 50 % de todo lo capturado (a veces es el 10 %), a lo que hay que sumar el destrozo del fondo marino que ocasionan, entre otros inconvenientes.
  6. Las áreas marinas protegidas evitan ciertas actuaciones humanas dentro de ellas. Son una buena solución, aunque a veces lo que provocan es que el impacto se traslade a otro lugar.

Propuestas finales de Hannah Ritchie

El libro de Ritchie es un canto de optimismo lleno de datos realistas. Algunas de sus opiniones pueden ser controvertidas, pero la mayoría están basadas en evidencias. Es cierto que estamos avanzando en muchos aspectos, aunque no sea tan rápido como nos gustaría. También es cierto que las opciones sostenibles se están volviendo más baratas. Y, en muchos casos, el pueblo está despertando.

Hannah se siente una traidora cuando no usa las opciones más ecológicas, aunque sí sean las opciones con menor huella de carbono, como usar el microondas o consumir alimentos que no sean de proximidad. Pero alerta que, aunque los cambios individuales sean importantes, es necesario un «cambio sistémico», es decir, una acción política que lleve a aprobar leyes que nos hagan avanzar en todas las soluciones que se han propuesto más arriba. Para ello, es necesario «votar a líderes que favorezcan medidas sostenibles» (partidos verdes y ecofeministas) y también sugiere importantes aportaciones individuales como estas:

  1. «Votar con la cartera», que quiere decir que cuando compramos estamos enviando una señal clara de nuestros intereses al mercado (a las empresas).
  2. Donar dinero a causas ecohumanistas (proyectos, organizaciones, etc.). Ritchie —conforme con lo que propuso Peter Singer— dice que dona al menos el 10 % de sus ingresos.
  3. Dedicar más tiempo a las cosas importantes (colaborar con ONG, por ejemplo) y menos a discusiones secundarias. Es decir, aunemos esfuerzos en la dirección correcta, aunque no opinemos todos exactamente lo mismo.
  4. También es muy importante elegir una trayectoria profesional que nos llene y en la que podamos empujar en la dirección que deseemos.

♦ Información relacionada:

  1. Otros libros resumidos para captar su esencia en poco tiempo:
  2. Quemar rastrojos o leña es tóxico para la salud, además de muy contaminante.
  3. La mejor solución a los incendios forestales: educar sí; quemar biomasa no.
  4. La agricultura de hoy debería ser como la de mañana.
  5. Los científicos vuelven a avisar del colapso que vendrá si seguimos sin reaccionar.
  6. Sin comer por el clima, las macrogranjas, los combustibles fósiles…
  7. Algunos libros del editor de Blogsostenible y de Historias Incontables.
  8. Una imagen del libro de Hannah Ritchie:

Proyecto AVIN: conservar nuestras golondrinas, aviones y vencejos (aves insectívoras)

Aitor Mora Solano, @proyectoavin

Golondrina en vueloEl Proyecto de Conservación AVIN busca la protección de las especies de golondrinas, aviones y vencejos de manera local, en nuestros pueblos. Nació como una pequeña idea de activismo ante una situación que empieza a ser común en las aves ligadas a medios agrícolas y urbanos: un descenso acusado en sus poblaciones. Por ejemplo, la golondrina común ha sufrido un declive del 30% en la última década.

En 2014 se declaró a esa especie Ave del Año por la organización SEO/Birdlife, y fue entonces cuando surgió el proyecto. Gracias a la difusión que le dio Nicolás López, responsable de la conservación de especies amenazadas en la ONG, llegó a otros lugares de España. Tras casi dos años después de su publicación, hemos llegado a 9 provincias: Huesca, Zaragoza, Segovia, Ávila, Ceuta, Sevilla, Cáceres, Madrid y Castellón. Y somos 13 personas las que luchamos por la conservación de estas aves en el proyecto.

Durante el primer año nos centramos en desarrollar los aspectos más importantes del proyecto, que se resume en cuatro líneas de actuación:

  1. Evitar la destrucción de sus nidos. La difusión y concienciación son los aspectos más importantes que se pueden realizar para proteger estas aves, porque existe una gran indiferencia generalizada sobre las leyes que protegen estas aves y la importantísima labor insecticida que realizan.Cajas nido para golondrinas, vencejos o aviones comunes.
  2. Proporcionar lugares adecuados para anidar. Se incluye cualquier actuación con el fin de facilitar la reproducción de estas aves, como por ejemplo colocar nuevos nidos.
  3. Seguimiento de poblaciones. Para conservar cualquier especie es necesario saber su tamaño poblacional y la tendencia de esta a lo largo del tiempo. También es importante recopilar información sobre su fenología (relación con el clima), que posteriormente se manda a SEO.
  4. Recuperar y liberar pollos caídos. Los pollos que nos encontramos son recuperados hasta que finalmente se pueden liberar. No somos ningún centro de recuperación, por lo que este trabajo es exclusivo de cada persona.

Con el poco tiempo que llevamos con el proyecto hemos conseguido muchas cosas, como por ejemplo:

  • Estamos realizando un importante trabajo de difusión en ciudades como Zaragoza donde en prácticamente todos los edificios con nidos se ha dejado una carta informando de su estatus legal.
  • El ayuntamiento de Binéfar (Huesca) ha aceptado el proyecto editando mil folletos repartidos en el pueblo, y dando la oportunidad de dar charlas en la “Semana de la Sostenibilidad”.
  • También se han impartido varias charlas en colegios de educación primaria y se está colaborando con el instituto IES Sierra de San Quílez (Binéfar) elaborando un proyecto de fabricación de cajas nido para vencejos.
  • Se consiguió que una empresa instalara cuatro nidos de avión común tras su derribo en unas obras de rehabilitación.
  • También hemos terminado los primeros censos de avión en la comarca oscense de La Litera (2.966 parejas en 2016) y en la ciudad autonómica de Ceuta (unas 50 parejas).

En resumen, es muy fácil movilizarse y hacer algo por ayudarlas. Creemos que gente con ganas de hacer cosas, pueden hacerlas. Y todo el que se quiera unir con nosotros será bien recibido.

Escribidnos a:   proyectoconservacionavin@gmail.com

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Dos platos vegetarianos de una vez: crema y sopa de verduras, con ingredientes locales y ecológicos

Crema de Verduras con frutos secos
Pincha en la imagen para ir a un blog de cocina vegetariana

Que la dieta influye tanto en la salud de las personas como en la del planeta, no es nada nuevo. Para una buena salud es aconsejable comer muchas frutas y verduras, y para no dañar mucho el medioambiente es recomendable no comer mucha carne, consumir productos de agricultura ecológica, y cercanos a donde vives (no es fácil saber qué es más importante). El transporte es uno de los sectores más contaminantes, y aún estamos lejos de tener una etiqueta kilométrica o carbométrica, que nos permita saber los kilómetros que ha recorrido cada cosa que compramos, o lo que ha contaminado por el camino.

Conscientes de la dificultad de descubrir el origen de lo que comemos, y a su vez, de su importancia, Hermeneus puso en marcha el concurso Reto Origen, para estimular una comida responsable, a través de recetas reales con ingredientes lo más locales posibles.

Para nosotros el reto fue grande, porque queríamos una receta fácil, con productos cercanos, ecológicos, fáciles de conseguir en muchas regiones, y con ingredientes vegetarianos, por las enormes implicaciones que tiene el consumo de carne en el planeta. Además, conseguimos hacer dos platos en uno, o sea, dos platos en la misma receta, para dos días distintos, en un tiempo record. Primero exponemos la receta, y al final comentamos algo de la trazabilidad de sus ingredientes:

◊ Ingredientes (5-6 personas aprox., para cada uno de los dos platos):

  • 1 trozo de calabaza (al gusto).
  • 2 cebollas normales.
  • 3 calabacines.
  • 4 patatas.
  • 5 zanahorias.
  • 3-5 dientes de ajo.
  • 1 chorrito de aceite de oliva.
  • Opcional: Sal, especias (orégano, cúrcuma, pimienta blanca o negra, pimentón, levadura de cerveza…), frutos secos molidos (pipas de calabaza o de girasol, almendras molidas, nueces…), y para la sopa: pasta corta (fideos, macarrones…).

Preparación:

  1. Se ponen todas las hortalizas en trozos grandes, preferentemente en una olla a presión (olla express). El calabacín no es preciso pelarlo (basta con lavarlo y quitarle los extremos).
  2. Cubrir todo de agua hasta unos 2 dedos por encima (máximo 2/3 de la capacidad de la olla.
  3. Cerrar la olla y calentar al máximo, hasta que el indicador de presión aparece, y por la válvula se escapa un flujo de vapor continuo. Entonces, reducir el foco de calor al mínimo, pero aumentando si decae la presión. Mantener la presión 5 minutos, y apagar el calor.
  4. Baje la presión de la olla, sin prisas, hasta que pueda abrirse (cambiar la válvula a la posición de descompresión según las instrucciones de la olla).
    • Sin olla a presión, basta con hervir los ingredientes en una olla tapada, sin demasiado calor, hasta que estén blandas las patatas (que pueden cortarse más para que tarde menos), pero recuerde que la olla a presión ahorra tiempo, dinero, energía, contaminación…
  5. Vierta casi todo el líquido en una cacerola, que será la base de nuestra sopa.
  6. Para la crema de verduras (plato 1): Con una batidora, triturar las verduras que quedaron en la olla, añadiendo sal, el aceite, y especias al gusto. Si está muy espeso, añadir un poco del caldo que retiramos antes. Para espesar, añadir levadura de cerveza, que le da un sabor tan interesante como sus propiedades (tiene proteínas, minerales, sin grasas, y vitaminas del grupo B… todo muy recomendable para todos, especialmente para los vegetarianos). Probar y rectificar de especias y sal.
    • Opcional: Servir la crema con frutos secos molidos por encima.Sopa de verduras con pasta corta: espirales
  7. Para la sopa de verduras (plato 2): Calentar el caldo obtenido cuando vaya a consumirse, y añadir sal y especias al gusto (distintas a las anteriores si queremos cambiar su sabor). Sugerimos pimentón, cúrcuma, y comino. Probar y rectificar de especias y sal.
    • Opcional: Puede mezclarse el caldo con dos o tres cucharones de la crema del plato anterior, para darle más espesor y sabor. Si no tienes pudor en usar huevo a pesar de sus terribles consecuencias, puedes batir un par de huevos hasta que cuajen o echar trocitos de huevo duro.

Trazabilidad de los ingredientes: Ante la dificultad que supone averiguar la procedencia de cada ingrediente, acudimos a una cooperativa de agricultores locales (Málaga, España, en nuestro caso): Guadalhorce Ecológico S.C.A., de Alhaurín el Grande (Málaga). Ellos reparten a domicilio sus alimentos ecológicos certificados de primera calidad, procedentes de producción ecológica basada en el uso racional de los recursos naturales sin emplear productos químicos ni organismos genéticamente modificados (OMG o transgénicos), conservando la fertilidad de la tierra y respetando el medio ambiente. Ellos afirman que intentan producir alimentos de kilometro cero, es decir, alimentos producidos en nuestra tierra, ofreciendo frescura y un precio justo para el agricultor y para el consumidor. Evitando envoltorios, intermediarios, y largas distancias, reducimos gastos y contaminación. La siguiente información nos la ha facilitado esta cooperativa y nos han mostrado los certificados pertinentes, que obran en su poder:

  • Calabaza: Procede de uno de los cooperativistas, de Málaga.
  • Ajos: Son de Repla, empresa sevillana de producción ecológica.
  • Calabacines: Empresa Bio Algarrobo de productos ecológicos de Algarrobo (Málaga).
  • Patatas: En esta ocasión el productor fue M. del Pilar Arranz, de Segovia, bastante lejos, pero la cooperativa nos aclara que intentan “que la procedencia de los productos sea lo más cercana posible, pero en este caso no habrá podido ser así”.
  • Cebollas, y zanahorias: Suelen proceder de cooperativistas de la región, pero si no hay, proceden de la empresa Repla.

Ingredientes que no proceden de dicha cooperativa:

  • Aceite de oliva: Es virgen extra procedente de la cooperativa Los Llanos, de olivos de la variedad principalmente “hojiblanca” de la zona de Cuevas del Becerro (Málaga), y obtenido sólo por procedimientos mecánicos. Un aceite turbio, de sabor intenso, ideal para saborear en crudo. La cooperativa lo distribuye a domicilio por Málaga (Guillermo con su bicicleta: 679 265 771).
  • Pasta: Procedente del Valle del Ebro, de la empresa Riet Vell, fundada por la ONG SEO/BirdLife, para promover la agricultura ecológica y respetuosa con las aves.Nuez malagueña, pecana, o pacana
  • Nueces malagueñas, pecanas, o pacanas: Son curiosas nueces fáciles de encontrar en los mercados de Málaga, pues en las sierras de Málaga hay bastantes nogales de esta especie (Carya illinoinensis), oriunda de México.
  • Otros ingredientes opcionales: Mirando las etiquetas, a veces podemos elegir los ingredientes más cercanos, pero también podemos elegir cómo influye lo que comemos en nuestro entorno. Por ejemplo, los huevos deben tener un código impreso en su cáscara, y el primer dígito indica cómo se ha criado la gallina: 0 para gallinas criadas y alimentadas ecológicamente, 1 para gallinas camperas (criadas con suficiente espacio, pero no ecológicas), 2 para gallinas hacinadas en naves industriales, y 3 para gallinas encerradas en jaulas sin apenas espacio. Los códigos 2 y 3 indican que la gallina ha sufrido durante su vida. Respecto a la sal, hay quien sostiene que la sal sin refinar es más sana, por sus minerales y oligoelementos, pero lo mejor es no abusar de la sal.
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Nota de actualización: Nuestra receta no ganó el concurso indicado pero los organizadores quisieron reconocer nuestra buena propuesta, regalándonos un conjunto de productos de algas de la empresa gaditana Suralgae (sal de algas, lechuga de mar…).

HERMENEUS: Un proyecto de consumo responsable

Actualmente, el gran volumen de intermediación que existe en el sector de la alimentación hace que los pequeños productores independientes se encuentren en una posición de debilidad. Estos productores ven cómo se agranda cada vez más la brecha entre el precio que ellos cobran por los productos y su precio final en los comercios (aplicando márgenes por encima de un 1000% a alimentos cotidianos). Además, una incorrecta gestión de la logística y el transporte, conlleva un daño medioambiental mayor del que podemos imaginar.

El Consumo Responsable es una forma de consumir pensando en lo que ese consumo conlleva, tanto para la naturaleza como para la humanidad.

Hace más de un año se puso en marcha el proyecto hermeneus.es que fomenta la concienciación hacia la necesidad de cuidar el medioambiente y la economía local, mediante un consumo sostenible. Hermeneus.es, a través de su plataforma web, facilita herramientas de comunicación y comercio electrónico a los profesionales del sector de la alimentación para generar un mercado transparente, en el que productor y consumidor están en contacto directo.

Hermeneus.es pone en contacto a profesionales de la alimentación y consumidores por toda la península. De esta forma el consumidor sabe dónde se han producido los alimentos que consume diariamente, y la trazabilidad de los mismos hasta su origen. Al no haber ningún intermediario ni comisiones por venta en las operaciones, se evita que se incremente el precio final de los productos.

Por otra parte, al incentivar el consumo local, las rutas de los transportistas se acortan, por lo que se reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Hermeneus cuenta con 5 compromisos sociales, que constituyen los pilares sobre los cuales se basa su actividad:

  • Apoyar al comercio local.
  • Generar información transparente y neutral.
  • Minimizar las emisiones de CO2.
  • Mejorar hábitos y costumbres alimentarias.
  • Favorecer el acceso a nuevas tecnologías y potenciar el desarrollo rural.

El proyecto ha tenido muy buena acogida. Cuenta ya con más de 8.000 usuarios registrados, y más de 130 profesionales de la alimentación, cada uno ofreciendo diferentes productos desde verduras, frutas y hortalizas, hasta queso o jamón, pasando por aceite de oliva, o miel. Esperemos que cada vez más personas sean conscientes de la importancia de practicar un consumo que, además de apoyar a los productores locales, fomente unas prácticas más justas para estos profesionales y más beneficiosas para el medioambiente. Podéis encontrar más información en su web: www.hermeneus.es.

Hermeneus no es una ONG, ni cobra comisiones por las ventas. Los profesionales pagan una cuota fija de 25 euros mensuales, para acceder a todas las herramientas de comunicación, promoción y venta. El beneficio que obtenga cada profesional es íntegramente suyo.

Iria González, hermeneus.es

Buenas noticias ambientales y animalistas en 2025 (semestre 2)

¡Vivan las buenas noticias! Aunque sean pequeños pasitos. Servirán para tomar carrerilla y saltar. Ser conscientes de estas noticias —y resaltarlas— nos ayuda a tomar conciencia de que es posible hacer las cosas bien. Además, nos insta a hacer valer nuestros derechos.

Te agradecemos que compartas este texto con tus amigos, familiares, en redes sociales… Es gratis y vale mucho. Hablamos de más de sesenta noticias para alegrarnos.

♦ Noticias que los animales esperaban

1. Fin a los coches de caballos en Málaga (España), Cartagena (Colombia) Palermo (Italia). En el caso de Málaga, el Ayuntamiento ha revocado las 25 licencias que quedaban. Esta decisión no se ha debido a la preocupación del PP por los animales, sino a la enorme cantidad de protestas que ha recibido el ayuntamiento, lo cual demuestra —una vez más— que lanzar nuestra protesta verbal o en redes sociales es algo útil, pero plasmarla por escrito y de forma oficial es aún más efectivo. Poco a poco, vamos entendiendo que los animales no están para ser esclavos de los humanos. En particular, los caballos siguen siendo maltratados en deportes y en turismo, actividades con las que hay que acabar.

2. Malas noticias para zoos, acuarios y delfinarios, esas crueles cárceles:

3. Malas noticias para la caza. Este «deporte» no debería existir como deporte, sino solo como subsistencia cuando fuera preciso:

4. Malas noticias para la tauromaquia.

5. Malas noticias para la experimentación con animales. Además de la atrocidad de estas prácticas científicas, es un negocio cruel que es peligroso, porque sus resultados no son fiables y hay riesgo de propagación de enfermedades (pandemias).

6. Malas noticias para la industria peletera:

7. Países Bajos prohíbe la venta de fuegos artificiales a particulares. Los motivos para una decisión así están en los efectos nocivos de la pirotecnia tanto en animales como en personas vulnerables y el medio ambiente. Puedes leer más datos en nuestro artículo sobre los fuegos artificiales. La pirotecnia sin ruido no reduce la contaminación.

8. Nueva Zelanda ratifica el veto a las carreras de galgos por su crueldad. El gobierno garantiza la reubicación de los animales y la atención de las personas vinculadas a la industria. Otros territorios que ya han prohibido estas carreras son: Argentina, Uruguay y Florida (EEUU). Por la misma razón, toda la hípica debe prohibirse, incluyendo las carreras de caballos (y de cualquier otro animal no humano).

9. Eslovenia se convierte en referente europeo en bienestar animal. Su Ley de Protección Animal afecta a animales de granja, de familia y salvajes, y prohíbe cosas como mantener en jaulas perros o gallinas ponedoras. También se creará un registro de personas inhabilitadas para tener animales.

10. España impulsa la llamada ‘Ley Jane Goodall’ para reconocer derechos a los grandes simios. El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha anunciado oficialmente la puesta en marcha de una normativa pionera a nivel mundial que busca reconocer derechos básicos a los grandes simios –orangutanes, chimpancés, bonobos y gorilas–, protegiendo su dignidad, su derecho a la vida, a la libertad y a no ser torturados. ¿Se aprobará en esta legislatura?

11. Celebramos el avance hacia un Listado Positivo que limitará la tenencia de animales silvestres en los hogares españoles. Por bienestar animal, por la biodiversidad y por la salud pública. Tener animales silvestres encerrados es incompatible con sus necesidades naturales.

12. La UE regula la cría, venta, alojamiento y cuidado de perros y gatos. Esta nueva normativa, que entrará en vigor a partir de 2028, establece la obligatoriedad del microchip para todas las mascotas, buscando combatir el comercio ilegal y mejorar las condiciones de bienestar animal en los 27 países miembros.

13. Crea controversia la decisión del Parlamento Europeo de prohibir el uso de términos como “hamburguesa” o “filete” a productos de origen vegetal, como si los ciudadanos nos fuéramos a confundir. Es una clara injerencia de la industria cárnica.

14. Se crea el primer santuario de elefantes de Europa. Abrirá en 2026 en Portugal y tendrá 400 hectáreas para acoger entre 20 y 30 elefantes de zoológicos y circos, donde nunca debieron trabajar.

15. Inauguran el megapuente para animales más grande del mundo. Está en Colorado (Estados Unidos) y evitará multitud de colisiones.

♦ Noticias que alegran al ecologismo

1. Un total de 67 países en desarrollo han presentado ya planes de adaptación al clima ante la ONU. El futuro es de quien se prepara y no de quien niega la evidencia científica.

2. España avanza (a pesar de todo y gracias a la presión de la ciudadanía):

3. Otros batacazos del PP español. Estos contratiempos para este partido alegran a cualquiera con un mínimo sentimiento —y conocimiento— ambiental. Pero atención, por desgracia en muchos casos se salen con la suya (mira nuestra lista parcial de hechos):

4. Francia:

5. La deforestación mundial se reduce notablemente en las últimas décadas.

6. La cantante Billie Eilish hace una donación millonaria y pide a los ricos que hagan lo mismo. Todo irá para apoyar iniciativas centradas en la equidad alimentaria, la justicia climática y la reducción de la contaminación por carbono.

7. Alcanzadas las 60 ratificaciones necesarias para que el Tratado de los Océanos entre en vigor. No basta con eso. Ahora, los países tienen que desarrollar normativas que permitan garantizar la protección del 30% de las aguas internacionales antes de 2030. Y atención, la protección solo sería para esos 60 países. La noticia es muy buena, pero los países que no han firmado pueden seguir destrozando zonas que protejan los firmantes. Por desgracia, ni la ONU ni nadie puede velar para proteger aguas internacionales de todos los piratas. Solo se conseguirá si las personas presionamos a los gobiernos.

8.  Un Tribunal Superior del Reino Unido sentencia que Shell es responsable de sus vertidos de petróleo en Nigeria. Tras 70 años de abusos, esto es un “importante paso adelante” para las comunidades devastadas. Shell sigue siendo responsable de limpiar y reparar su contaminación histórica por petróleo. La ONU y Amnistía Internacional tienen claro que los vertidos de petróleo constituyen violaciones de derechos humanos.

9. Nigeria indulta al ecologista Ken Saro-Wiwa 30 años después de su ejecución. Amnistía Internacional pide una declaración formal de su inocencia y que se los exonere por completo. Puedes leer aquí un resumen de la triste historia de Saro-Wiwa, en la que Shell juega un papel importante.

10. Noruega suspende hasta 2029 su minería marítima en el Ártico.

11. Uruguay dependía del petróleo hasta que un profesor de física demostró que era fácil tener un sistema 100% renovable. Ramón Méndez dice que esto es más sencillo que ir a la Luna. Pero algunos están interesados en que esto no se sepa y en negar las grandes ventajas de las renovables. No te pierdas ese vídeo de HOPE! y su completo documental plagado de buenas propuestas.

12. En la COP30 de Brasil, firmaron promover la integridad de la información relacionada con el cambio climático. Por ahora, no han firmado ni veinte países. España sí lo ha hecho. Se pretende luchar contra la desinformación, el negacionismo y los ataques deliberados contra periodistas, defensores y científicos medioambientales, porque todo ello amenaza la estabilidad social. Por eso, la iniciativa insta a la cooperación mundial.

13. Noticias sobre el avance del reconocimiento del ecocidio como crimen.

  • Europa da un paso decisivo y firma el primer gran convenio penal para proteger el medioambiente. El objetivo es crear una respuesta penal coherente a los delitos ambientales, incluyendo el ecocidio y aquellos con impacto transnacional. El tratado entrará en vigor una vez que reciba diez ratificaciones.
  • La Corte Interamericana de Derechos Humanos sostiene que prevenir la destrucción de la naturaleza es un deber jurídico mundial. Tras más de dos años de estudio, el pasado 3 de julio publicó su Opinión Consultiva respecto a la emergencia climática y los DDHH.
  • La Corte Internacional de Justicia (CIJ) marca un avance significativo en el reconocimiento jurídico de la emergencia climática. El más alto tribunal de Naciones Unidas ha confirmado que los Estados tienen obligaciones claras y exigibles para proteger el sistema climático frente a las emisiones de gases de efecto invernadero, incluyendo un deber reforzado de diligencia, cooperación y acción basada en la mejor ciencia disponible. Se reconoce que los combustibles fósiles están en el centro del daño climático y su explotación continuada supone una violación del derecho internacional. Decisiones como esta tendrán su influencia en juicios futuros.
  • La mayor federación de sindicatos de África, el Nigerian Labour Congress (NLC), ha pedido públicamente que el ecocidio se reconozca como crimen internacional en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI).
  • La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que es la red ambiental más grande y diversa del mundo, ha votado a favor de adoptar la Moción 061 con el objetivo de «reconocer el delito de ecocidio para proteger la Naturaleza».

14. Luchas populares exitosas e internacionales:

15. Las tortugas verdes se libran de su extinción. Su número ha aumentado un 28% desde los años setenta. El éxito se debe principalmente a los esfuerzos de conservación centrados en proteger a las hembras anidadoras y sus huevos en las playas, reducir la caza de tortugas y abordar la captura accidental de tortugas en aparejos de pesca.

16. Sentencia pionera del Tribunal Internacional de Justicia: la inacción climática del norte global viola derechos humanos, lo que implica que los países contaminadores (ricos) debieran pagar a los pobres por las consecuencias. Podría también condonarse deuda por clima e imponer fuertes sanciones por los países emisores. Aquí os dejamos una propuesta para la ONU que debiera estudiarse para conseguir la justicia climática.

♦ ¿Quieres más optimismo? Mira esto:

  1. Entrevista a Pepe Galindo, escritor, ecologista y bloguero de: BlogSOStenible y Historias Incontables).
  2. Buenas noticias ambientales con la colección completa de los años recientes.
  3. Dos curiosidades editoriales: Deja que te susurre algo verdeGris que te quiero verde.
  4. La mejor solución a los incendios forestales: educar sí; quemar biomasa no.
  5. Blog de relatos del mismo autor: Historias Incontables.
  6. Y si te gustan las malas noticias, solo tienes que mirar lo que hace el PP
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🥩Este es un escándalo patrocinado por los chuletones "al punto": se ruega que deje Vd. de leer
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— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) March 5, 2024

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Libro El mundo no se acaba, de Hannah Ritchie (resumen)

Un libro escrito por una científica y divulgadora de la Universidad de Oxford que tiene por bandera el optimismo y los datos (Anagrama, 2025). Se aleja del catastrofismo ecologista casi tanto como del negacionismo climático; y afirma que «aceptar la derrota ante el cambio climático es una postura indefendiblemente egoísta».

Hannah Ritchie aclara que su optimismo es «condicional» (i.e., condicionado a actuar adecuadamente); que es diferente a un «optimismo ciego» que confía sin promover la acción organizada. Su objetivo es conseguir que seamos la primera generación que logre alcanzar la sostenibilidad completa en los dos sentidos que recoge la definición de la ONU: satisfacer las necesidades de las generaciones actuales; y hacerlo sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Con respecto al primer aspecto, Ritchie opina que falta mucho por hacer aunque, al menos, se ha avanzado una barbaridad en aspectos tales como: la mortalidad infantil y materna, la esperanza de vida, el hambre y la malnutrición, el acceso a recursos básicos (agua, energía…), la educación y la pobreza extrema.

Por supuesto, estos avances en la calidad de vida global también «han tenido un enorme coste medioambiental», lo cual ha empeorado de forma colosal el segundo requisito de la sostenibilidad. Para equilibrar la situación, el libro examina en detalle siete problemas medioambientales y sus interconexiones entre sí.

Antes de examinar esos siete problemas, Ritchie se distancia de dos soluciones típicas del ecologismo: despoblación y decrecimiento. La primera consiste en reducir el tamaño de la población y Ritchie afirma que realmente esa no es una alternativa, primero porque la población ya se está frenando a nivel mundial y, segundo, porque es muy complicado hacerlo de forma ética. Apunta a que más impacto que la superpoblación lo generan los estilos de vida (especialmente de los millonarios), lo cual podría estar afectado por la segunda solución que Ritchie rechaza, el decrecimiento, entendido como un retroceso o empobrecimiento. Para ella, la pobreza no implica mayor sostenibilidad, por supuesto, si consideramos los dos pilares de la sostenibilidad anteriormente indicados. En el libro, ella matiza que es cuestionable el crecimiento en los países ricos, pero que para acabar con la pobreza se necesita un crecimiento económico global. Para ella, no vale cualquier crecimiento y afirma —igual que cualquier decrecentista— que sería necesario crecer en algunos sectores y tecnologías y decrecer en otras. Tal vez, la promesa más impactante del libro es que dice demostrar que podemos reducir el impacto ambiental y, a la vez, mejorar la situación económica.

1. Contaminación atmosférica

Aunque no se suela decir, la contaminación atmosférica es «una de las principales causas de mortalidad en el mundo». Las cifras de fallecidos por esta causa son similares a las muertes por tabaquismo; seis o siete veces mayores que los muertos en accidentes de tráfico; y superan en cientos de veces la cifra de vidas perdidas por terrorismo o por guerras. Cada año, la mala calidad del aire suele ser quinientas veces más mortífera que todas las catástrofes «naturales» juntas.

La buena noticia es que se está reduciendo este tipo de contaminación, especialmente en las ciudades, lo cual baja las tasas de mortalidad. Es preciso tomar medidas locales y globales. Usemos como inspiración el Protocolo de Montreal para eliminar las sustancias químicas que degradaban la capa de ozono, un problema de cuya gravedad advirtió incluso Carl Sagan. En 1987 fue firmado por 43 países; y en 2009 se convirtió en el primer convenio internacional que logró la ratificación universal de todos los países del mundo. Un ejemplo que demuestra que hacer caso a la ciencia tiene resultados positivos.

A escala global, la mayor fuente de contaminación es quemar madera o carbón, incluyendo aquí las quemas agrícolas. Luego está la polución por actividades agropecuarias, principalmente por culpa de la ganadería y por los fertilizantes. Después viene la quema de combustibles fósiles para producir electricidad. Luego, diversas industrias (textiles, químicas, metalúrgicas…), seguidas del transporte de personas y mercancías.

Resumen del libro "21 lecciones para el siglo XXI" de Harari. En nuestro blog también encontrarás el resumen de su libro "Sapiens"

Lee también un resumen de este libro de Yuval N. Harari.

♦ Las soluciones propuestas pueden parecer caras, pero son muy baratas si las comparamos con los cientos de millones en gastos por no solucionar el problema:

  1. Lo más urgente es «dejar de quemar cosas» y, cuando no sea posible, capturar las partículas de la combustión.
  2. Detener las quemas agrícolas por ser una inmensa fuente de contaminación estacional fácil de evitar haciendo compost, triturando, etc.
  3. Conseguir combustibles limpios para cocinar y calentarse. La leña puede ser muy natural, pero es la forma más contaminante de conseguir calor. Provoca múltiples enfermedades por respirar el humo.
  4. Eliminar el azufre de los combustibles fósiles. Es tan simple como poner filtros en las chimeneas.
  5. Transporte más limpio. Los vehículos eléctricos contaminan menos, pero no son parte de la solución porque siguen siendo origen de multitud de emisiones. Por supuesto, la aviación es muchísimo peor.
  6. Transporte sostenible: caminar, ir en bicicleta o en transporte público.
  7. Abandonar combustibles fósiles, en favor de las renovables y de la energía nuclear. Ritchie es contraria a debatir entre renovables y nuclear porque, para ella, lo importante es que son energías con bajas emisiones de CO2. No tiene en cuenta el problema de los residuos radiactivos, ni el riesgo de atentados terroristas, ni el hecho de que las nucleares no sean rentables sin subvenciones de dinero público.

2. Cambio Climático

«Un mundo 6 ºC más caliente que el actual sería devastador», nos advierte la autora. Tras comentar algunas de las consecuencias del calentamiento global, afirma que «si cada país cumpliera realmente sus compromisos climáticos, llegaríamos a los 2,1 ºC en 2100», lo cual sería una gran noticia, aunque podría ser mejor.

Hannah Ritchie asegura que «las tecnologías bajas en carbono resultan cada vez más competitivas» y «los líderes mundiales se han vuelto más optimistas». Ahora tenemos infraestructuras mejor preparadas, podemos predecir eventos climáticos extremos, organizar evacuaciones, existen redes internacionales de apoyo, etc. En definitiva, estamos mejor preparados que en el pasado y sabemos cómo reducir las emisiones de dióxido de carbono, porque hay solo dos fuentes principales: «la quema de combustibles fósiles y el cambio en el uso de la tierra» (deforestación).

La situación actual es que «las emisiones totales siguen aumentando, pero las emisiones per cápita han tocado techo». Ese dato es utilizado por la autora para ser optimista y esperar a que la contaminación empiece a declinar, al menos en los países ricos, porque dice que está demostrado que «los avances tecnológicos hacen que hoy consumamos mucha menos energía que en el pasado». Como ejemplo, afirma que en Suecia se vive con igual nivel que en Estados Unidos y, sin embargo, se emite solo una cuarta parte. Según sus datos, el crecimiento económico y la reducción de emisiones son compatibles. El problema es que mira datos de países ricos que ya son exageradamente insostenibles. En tales casos, ¿es correcto celebrar una pequeña reducción en su contaminación?

En su análisis, asegura que «las soluciones que pasan por reducir el consumo de energía a niveles muy bajos no son buenas», porque la energía es fundamental para mantener o aumentar la calidad de vida. Tampoco ve adecuado que se avergüencen los que viajan en avión, porque para ella volar es un gran invento y las ventajas son suficientes para olvidar sus serios inconvenientes. ¿Será una excusa para justificar su gusto por volar?

♦ Soluciones que propone:

  1. Transición hacia la energía renovable por todas sus ventajas. El inconveniente del espacio que requieren se resuelve buscando lugares adecuados: tejados, agrovoltaica, etc.
  2. Electrificar la demanda de energía donde sea posible y aumentar el almacenamiento (baterías…). Ritchie está convencida de que esta transición requerirá menos actividad minera que con combustibles fósiles.
  3. Replantear el transporte a larga distancia.
  4. Alimentación. Aunque sostiene que no es preciso ser veganos, deja claro que cualquier cambio a dietas más vegetales tiene una enorme influencia en el clima, como por ejemplo elegir hamburguesas de pollo en lugar de ternera (que es la carne con más huella de carbono). Con datos muy fiables confirma que «la carne con emisiones de carbono más bajas supera las de la proteína vegetal con emisiones más altas». Y no importa demasiado si son alimentos ecológicos, de proximidad o en extensivo. La autora afirma que adoptando las siguientes medidas se liberaría suficiente tierra como para compensar las emisiones del sistema alimentario resultante:
    • Comer menos carne.
    • Adoptar las mejores prácticas agrarias.
    • Reducir el consumo excesivo y el desperdicio alimentario.
  5. Reducir las emisiones por la construcción, básicamente eliminando el cemento, un material muy contaminante en su fabricación. Propone usar otros materiales y, aunque no lo cita, una opción es el cemento Sublime.
  6. Poner precio al carbono para que los productos de altas emisiones sean más caros y menos accesibles. Como todos sabemos, los precios no reflejan los costos de los productos, y mucho menos los costos ambientales. El peligro de esta medida —y Ritchie lo subraya— es que haga que las familias pobres sean aún más pobres. Para evitarlo se deben incluir ayudas y conseguir que sean los ricos los que más paguen, porque son, de hecho, los que más carbono emiten.
  7. Sacar a la población de la pobreza es otra medida para adaptarnos al cambio climático, porque son los pobres los más vulnerables.
  8. Mejorar la resiliencia de los cultivos ante los efectos del cambio climático.
  9. Adaptarnos ante el aumento de temperaturas.
  10. No caer en la trampa psicológica de la «autoconcesión moral». Esto ocurre cuando nos permitimos algo negativo porque creemos que lo compensamos con un sacrificio en otro aspecto. Por ejemplo, comernos un filete porque reciclamos el envoltorio de plástico; o caer en las trampas del greenwashing. Para ello, es importante tener muy presente qué cosas a nivel individual tienen más y menos impacto.

Un problema de la forma de comunicar de Ritchie es que quita importancia a aspectos que, aunque no sean principales, tienen suficiente peso como para no ser despreciados. Es como si olvidara el efecto sinérgico de juntar varias fuerzas. Sumar muchos pocos hace un mucho. A veces, este tipo de contradicción se hace patente en una misma explicación. Por ejemplo, cuando literalmente escribe: «Cambiar nuestra alimentación no va a resolver el cambio climático: para ello tenemos que dejar de quemar combustibles fósiles. Pero arreglar únicamente nuestros sistemas energéticos, ignorando la alimentación, tampoco nos llevará a esa meta».

3. Deforestación

La tierra ha perdido un tercio de todos sus bosques desde el final de la última glaciación. En el último siglo, también se ha perdido mucha superficie forestal, casi toda debida a la expansión de la agricultura. Las zonas incendiadas se regeneran si se las deja. Al perder bosques se emite carbono, pero Ritchie considera que eso es secundario en comparación con la pérdida de biodiversidad.

También resalta cómo la pérdida de hábitats se puede frenar con medidas políticas. Por ejemplo, «Brasil logró reducir la deforestación en un 80 % en solo siete años bajo la presidencia de Lula da Silva».

Con respecto al aceite de palma, no considera que su consumo sea preocupante, porque no se sabe con certeza la deforestación que causa de forma directa. Opina que no sería justo culpar a ciertos campos de palmeras de la deforestación de esas áreas si los bosques fueron talados con anterioridad. Es decir, no tiene en cuenta que esas zonas podrían volver a ser bosques. Además, sostiene que usar otros tipos de aceites podría ser incluso peor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que evitar el aceite de palma no obliga a optar por otro aceite, sino que se puede optar por no consumir productos con aceite de palma (bollería, alimentos ultraprocesados, etc.) sin sustituirlos por nada con otros aceites. En cualquier caso, apoya el uso de aceite de palma certificado como sostenible (RSPO) y deja claro que «el biodiésel de aceite de palma produce más emisiones de carbono que la gasolina o el gasóleo».

«La tala de bosques para dejar espacio al ganado bovino es responsable de más del 40 % de la deforestación mundial». El siguiente factor de pérdida de bosques es la palma y la soja y, en tercer lugar, la silvicultura (papel/celulosa). Así, pues, la mejor forma de frenar la deforestación es reducir el consumo de carne de cordero y de vacuno. En tercer lugar, se situaría el queso y los lácteos de vaca. Ritchie apoya esta opción, incluso aunque sean productos de ganadería extensiva en tierras no aptas para la agricultura, porque en estos casos considera que la mejor opción sería dejar que esas tierras se conviertan en bosques u otros espacios naturales.

Otras opciones que propone son: que los países ricos paguen a los más pobres por conservar sus bosques; y que se compensen las emisiones mediante reforestaciones (aunque esto tiene un peligro muy evidente).

Para acabar este apartado, Ritchie sostiene que no es buena idea volver de la ciudad a zonas rurales (revitalizar pueblos), ya que la principal causa de deforestación es cómo producimos nuestros alimentos y no dónde vivimos. Y también alerta de los que piensan que la alimentación vegana contribuye a la deforestación por los cultivos de soja. Los datos son muy evidentes: el 76 % de la soja se utiliza para alimentar animales y «solo el 7 % se destina a los productos veganos» (tofu, tempeh y leche vegetal).

4. Alimentación para no comerse el planeta

«La demanda humana de alimentos representa la mayor amenaza para los animales del globo». Así de contundente se manifiesta Hannah Ritchie. Afortunadamente, no es cierto que haya una fecha límite en los suelos agrícolas del mundo. Unos se están degradando y otros están mejorando, aunque en general, el suelo agrícola está siendo maltratado (y no solo por la erosión).

Una persona necesita entre 2.000 y 2.500 calorías diarias. Si dividimos la producción mundial de alimentos a partes iguales entre todos, cada uno de nosotros podría consumir unas 5.000 calorías diarias (más del doble de lo necesario). El hambre en el mundo no es un problema de falta de alimentos, sino de mala distribución (también lo apuntaron Nebel y Wrigth). Este dato sirve a Ritchie para confirmar que, en realidad, no somos demasiados humanos. El problema es que los millones que habitamos el planeta Tierra no nos contentamos solo con comer, sino que aspiramos a un consumo cada vez mayor (casas, teléfonos, aviones, IA…).

La superproducción agraria se debe principalmente a dos inventos: el de Fritz Haber y Carl Bosch (para convertir el nitrógeno del aire en amoníaco, fertilizante); y el de Norman Borlaug (para mejorar el cultivo de trigo en México). Estos logros para aumentar la producción han evitado muchas muertes, pero también han hecho que no podamos volver atrás. Es decir, «el planeta no puede limitarse a consumir solo alimentos ecológicos» (porque hay demasiadas personas a las que alimentar). Por tanto, a nivel colectivo dependemos de los fertilizantes para sobrevivir, y fabricarlos requiere grandes cantidades de energía, lo cual explica por qué los países pobres los usan poco, aunque tengan que utilizar mayor superficie agraria.

Vivimos en un mundo con grandes desigualdades, en el que algunos sufren de obesidad y otros de desnutrición; el alimento que podría saciar el hambre de millones de personas se dedica a alimentar ganado o a producir agrocombustibles para nuestros coches. Menos de la mitad de los cereales que se producen se dedican a la alimentación humana directa. Todo un 41 % se lo come el ganado, lo cual nos hace ver que comer animales es una forma muy ineficiente de conseguir proteínas. «Los animales más pequeños son más eficientes en términos calóricos», aunque surge el «dilema moral» de que hay que matar una mayor cantidad de animales pequeños para conseguir la misma cantidad de carne.

Ritchie pone un ejemplo que sirve para visualizar bien lo que implica comer animales muertos: «¿Se imagina que comprara una barra de pan, cortara una rebanada y tirara el resto —más del 90 %— a la basura? Pues bien: en términos de calorías, eso es más o menos lo que hacemos con la carne». El ganado también es ineficiente convirtiendo proteínas. Lo bueno es que son proteínas «completas» (incorporan aminoácidos importantes), lo cual se puede conseguir con dietas vegetales comiendo legumbres y cereales. La carne también tiene otros nutrientes importantes, pero el único que no existe en los vegetales es la vitamina B12 (asunto que ya se zanjó aquí).

Para entender la magnitud del problema, afirma que tres cuartas partes de la superficie agraria tienen como fin último criar ganado, y todo eso solo sirve para producir el 18 % de las calorías y el 37 % de las proteínas que consumimos. Debemos «reducir al máximo la cantidad de tierra que destinamos a la actividad agraria», lo cual mejoraría también otros problemas: deforestación, contaminación atmosférica, de aguas, de tierras, maltrato animal, etc.

♦ Soluciones que propone:

  1. Mejorar los rendimientos agrícolas en todo el mundo, especialmente en África.
  2. Comer menos carne, sobre todo de vacuno y cordero, las carnes con mayor impacto (en emisiones, consumo y contaminación de agua, eutroficación, uso de tierra, etc.). Ritchie expone que no funciona instar a la ciudadanía a convertirse al veganismo, sino que es mejor invitar a hacer cambios paulatinos: poner un día a la semana sin carne, reducir las dosis, aumentar el consumo de legumbres, etc. Solo eliminando la carne de ternera y la de cordero se reduciría a la mitad nuestra necesidad de tierras de cultivo en todo el globo. Debemos entender que la dieta vegana es la más ecológica, pero no es necesario ser veganos estrictos: «El ahorro en comparación con una dieta con algo de pollo, o algo de pescado y huevos, no es tan significativo», aclara la autora del libro. Ella quiere derribar el mito de que si fuésemos veganos no habría tierra para cultivar porque, como ya se ha indicado, lo que ocurriría sería todo lo contrario: una dieta vegana requiere menos tierra de cultivo.
  3. Invertir en sustitutos de la carne. Para Ritchie, es importante que las carnes vegetales cumplan cuatro requisitos: ser sabrosas, baratas, fáciles de encontrar y fáciles de incorporar a las dietas habituales. Ella afirma que ha probado multitud de productos vegetales y que hay algunos realmente asombrosos que, incluso, pueden llegar a gustar tanto o más que los productos cárnicos que imitan. Optar por estos productos no solo reduce la huella de carbono, sino que contribuye a bajar el precio para el resto de la humanidad.
  4. Las hamburguesas híbridas también reducen la huella ecológica (usar carne de pollo total o parcialmente, introducir legumbres…).
  5. Sustituir los productos lácteos por alternativas vegetales. En la UE, los productos lácteos son la causa de un mínimo de una cuarta parte de la huella de carbono. Cualquier bebida vegetal tiene una huella ecológica menor que la leche animal. Ritchie recuerda aquí también la importancia de seguir una dieta variada, para evitar carencias nutricionales.
  6. Desperdiciar menos comida. Por ejemplo, resalta la importancia de cambiar los sacos de recogida de productos agrarios por cajas rígidas que protejan de golpes. También es importante saber que si un producto supera su fecha de «consumo preferente», no indica que no se pueda consumir.
  7. No depender de la agricultura de interior. Aunque minimiza el espacio ocupado (agricultura en vertical), sus necesidades energéticas son tan inmensas que no compensan las ventajas, ni empleando solo energía renovable.
  8. No centrarse en los alimentos de proximidad. Aunque el transporte es importante, supone solo el 5 % de las emisiones de GEI de la comida. El resto se debe a los procesos de producción, empaquetado y conservación. Lo más contaminante es el transporte aéreo (50 veces más que por barco), pero apenas se usa porque es caro. Por su parte, el transporte marítimo es barato, por lo que casi toda la contaminación del transporte de alimentos se produce en la carretera. En definitiva, Ritchie quiere dejar claro que está bien comer alimentos de proximidad, pero que las frutas y verduras producidas muy lejos tienen menos huella ecológica que la carne producida muy cerca.
  9. Los alimentos ecológicos tienen menos pesticidas, pero requieren más extensión. Abonar con estiércol también puede contaminar acuíferos. Respecto al clima, no hay consenso si es mejor o peor porque depende de múltiples factores. Ritchie dice que se fija más en el contenido de los envases que en las certificaciones ecológicas.
  10. Eliminar el plástico aumentaría el desperdicio alimentario. En la huella ecológica de los alimentos solo el 4 % de las emisiones procede de los envases. Nos advierte de que en ciertos alimentos es fácil de eliminar, pero en otros no. En todo caso, aquellos alimentos en los que el plástico es importante tal vez no sean esenciales en nuestra dieta y podemos prescindir totalmente del plástico y del alimento.

5. Pérdida de biodiversidad. Proteger la vida silvestre

«No cabe duda de que muchos animales están experimentando un preocupante y acelerado declive. Pero, si profundizamos un poco más, descubrimos que también hay algunos a los que les va bien». Lo que no debemos olvidar es que nuestra vida depende de la biodiversidad, aunque «no esté claro qué especies necesitemos y cuáles no». Recomendamos aquí leer el relato de La vida del doctor Biología. Lo cierto es que a veces prestamos más atención a ciertas especies, bonitas o más visibles, y olvidamos a las realmente importantes, como los gusanos y las bacterias.

El ser humano ha atacado a las demás especies desde sus orígenes, como bien explica Yuval N. Harari en su magnífico Sapiens. Ritchie declara que «antes de la aparición de la agricultura, hace unos diez mil años, la mayor amenaza para los animales era nuestra caza directa: una vez iniciada la actividad agraria, pasó a ser la destrucción de sus hábitats» y «en la última centuria, el ritmo de disminución ha sido aún más rápido». Un dato más: «Los vertebrados se han extinguido entre cien y mil veces más rápido de lo que cabría esperar».

Actualmente, los humanos y nuestro ganado constituimos la inmensa mayoría de los mamíferos del planeta. Estos son los datos del porcentaje de la biomasa actual y en 1900:

  1. Mamíferos salvajes: 2 % (17 % en 1900).
  2. Humanos: 35 % (23 %).
  3. Ganado: 63 % (60 %).

Esta desproporción también ocurre en las aves: «la biomasa de nuestros pollos duplica la de las aves silvestres». Hay multitud de datos que llevan a poder proclamar que «nos dirigimos hacia una sexta extinción masiva». La buena noticia es que podemos frenarla.

♦ Soluciones que propone:

  1. Reducir al mínimo la superficie cultivada.
  2. Utilizar fertilizantes y pesticidas de forma más prudente y eficaz.
  3. Emplear los métodos de la UE con los que ha conseguido frenar el declive de multitud de especies: reducir el uso de tierras agrícolas, recuperar hábitats naturales, prohibición total de la caza, implementación de cuotas cinegéticas, mecanismos para detener a los cazadores furtivos, proteger zonas por ley (incluyendo también el rewilding), sistemas de compensación para reproducir determinadas especies y programas de cría y reintroducción.
  4. Comer menos carne, porque esto reduciría la cantidad de tierra destinada a la agricultura, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la deforestación.
  5. Detener la deforestación, lo cual implicaría reducir la pérdida de hábitats y las emisiones de GEI.
  6. Proteger los parajes con mayor biodiversidad. El objetivo de la ONU de proteger para 2030 el 30 % de la superficie terrestre es poco ambicioso; y no son pocas las voces que piden proteger al menos el 50 % para 2050.
  7. Frenar el cambio climático.
  8. Detener los vertidos de plásticos en el mar.

6. Plásticos marinos

«El 44 % de todo el plástico del planeta se emplea en la fabricación de envases». Es ahí donde está el núcleo del problema de los plásticos. La autora critica el documental Seaspiracy por algunos de sus datos, pero está conforme con que el 80 % del plástico de las islas oceánicas procede de la industria pesquera. Solo el 20 % restante tiene su origen en tierra. Sin embargo, si miramos el plástico en zonas costeras, los datos podrían indicar justo lo contrario.

Ritchie dice que no hay aún evidencias de los auténticos peligros de los plásticos en el cuerpo humano, y que le parece más preocupante el daño que se causa a la fauna marina (enredos, atragantamientos…).

♦ Soluciones:

  1. Dejar de utilizar envases de plástico de un solo uso.
  2. Invertir más en gestión de residuos: sistemas de recogida, centros de reciclaje, vertederos adecuados (que capturen el metano de la materia orgánica), etc. Es importante reciclar todo lo que se pueda. El problema es que no siempre se puede. El reciclado mecánico permite que los plásticos se reciclen una o dos veces. El reciclado químico es mejor, pero es «tremendamente costoso» y no compensa hacerlo en ningún caso. Tal vez sería útil un SDDR para vidrio reutilizable y, en paralelo, imponer impuestos crecientes al plástico de un solo uso.
  3. Obligar a las industrias a un diseño más inteligente, que utilice solo plásticos reciclables y permita separarlos de forma cómoda.
  4. Prohibir el comercio de plástico usado para que los países ricos no usen a otros como sus vertederos. La proporción de plástico que circula por esta vía no es elevada, pero muchas veces acaba en el mar. Hablamos de 1,6 millones de toneladas en 2020.
  5. Trabajar con la industria pesquera para que no abandone su basura en el mar (redes, anzuelos, etc.). Podría castigarse a los barcos que no traigan de vuelta los aparejos con los que salieron y/o premiarse a quienes traigan basura encontrada en el mar.
  6. Poner interceptores en los ríos. Son aparatos o líneas de burbujas que sirven para capturar los plásticos evitando que lleguen al mar. Otra solución que no contempla es poner grandes bolsas de red a la salida de los desagües pluviales o residuales de las ciudades. Dado que esas aguas arrastran multitud de basura, esas redes la capturarían.
  7. Limpiar las playas es una forma mucho más barata de reducir el plástico en los océanos que recogerlo mar adentro.

7. Sobrepesca. Poner fin al expolio de los océanos

Esto está muy relacionado con la pérdida de biodiversidad. Según Ritchie, los animales marinos son discriminados con respecto a los terrestres. De alguna forma, su sufrimiento parece importar menos a los humanos, a pesar de las evidencias que existen de que los peces son capaces de sentir sufrimiento.

El incremento en potencia y tecnología aplicada al sector pesquero ha hecho que muchas pesquerías hayan entrado en declive o en grave colapso. Ante esto, hay dos formas de actuar. La primera es proponer «capturar muy pocos peces, por no decir ninguno». La segunda es «capturar tantos peces como sea posible, año tras año, pero sin mermar más sus poblaciones». Normalmente, se opta por la segunda opción, aunque sabemos que en demasiadas ocasiones no se cumple.

Una tercera vía (con un enorme crecimiento) ha sido la cría de pescados y mariscos: acuicultura o piscicultura. Actualmente, se crían más peces y mariscos de los que se pescan en estado salvaje. Para Ritchie es una buena noticia porque, según ella, esto reduce presión sobre los peces salvajes. No obstante, reconoce que parte de la comida de los peces de piscifactoría es, precisamente, peces salvajes, pero que, para algunas especies, se ha logrado una proporción de 0,3 (es decir, que hacen falta 0,3 peces salvajes para criar uno de forma artificial). El resto de comida lo forman, por ejemplo, piensos vegetales. La autora deja claro que «las normas de bienestar animal que rigen en las piscifactorías suelen ser bastante deficientes» (léase esto para más datos). Ella no habla de otros problemas presentes en las piscifactorías, como la contaminación que producen.

Con respecto a los atúnidos, Ritchie dice que su situación es mala, aunque algunas especies están mejorando sus poblaciones. Particularmente, alerta de la situación de los atunes en el océano Índico, donde se está sobrepescando sin control (España con la famosa operación Atalanta). El libro no habla de la amenaza del mercurio en los atúnidos.

Otro problema es la muerte generalizada de los corales. La autora demuestra ser una apasionada de estos animales y no le faltan motivos. La solución urgente a este problema es frenar el calentamiento global, evitando quemar combustibles fósiles. Si quieres enamorarte de los corales, te animamos a leer el relato de Lord Howe.

♦ Soluciones:

  1. Comer menos pescado, siempre que sea posible. Tal vez unos quieran no comer nada de pescado (lo cual evita el dilema del sufrimiento animal), mientras que otros opten por reducir este tipo de alimento.
  2. Elegir bien la especie a consumir. El problema de esta opción es que requiere el esfuerzo de investigar y puede variar en el tiempo y dependiendo de la región. Escogiendo bien, podemos comer pescado con poca huella de carbono (casi todos ellos son mejores que el pollo). Ella recomienda evitar los lenguados y mariscos caros, y optar por pescados pequeños y salvajes, como arenques o sardinas.
  3. Acabar con la sobrepesca aplicando cuotas de pesca estrictas. En la UE han mejorado algunas poblaciones de peces, pero otras siguen estando mal. En general, es preferible ser estrictos y que haya pesca suficiente, que ser demasiado permisivos y provocar la crisis de todo un sector.
  4. Reglamentos estrictos para capturas incidentales y descartes. El objetivo es reducir el número de peces que se pescan sin querer y que se tiran al mar (descartes), donde siempre mueren (si no lo están ya). Algunos países han prohibido los descartes y obligan a sus barcos de pesca a desembarcar todo lo que capturen, sea comercial o no.
  5. Prohibir la pesca de arrastre. Es el arte más perjudicial: normalmente se descarta entre el 30 y el 50 % de todo lo capturado (a veces es el 10 %), a lo que hay que sumar el destrozo del fondo marino que ocasionan, entre otros inconvenientes.
  6. Las áreas marinas protegidas evitan ciertas actuaciones humanas dentro de ellas. Son una buena solución, aunque a veces lo que provocan es que el impacto se traslade a otro lugar.

Propuestas finales de Hannah Ritchie

El libro de Ritchie es un canto de optimismo lleno de datos realistas. Algunas de sus opiniones pueden ser controvertidas, pero la mayoría están basadas en evidencias. Es cierto que estamos avanzando en muchos aspectos, aunque no sea tan rápido como nos gustaría. También es cierto que las opciones sostenibles se están volviendo más baratas. Y, en muchos casos, el pueblo está despertando.

Hannah se siente una traidora cuando no usa las opciones más ecológicas, aunque sí sean las opciones con menor huella de carbono, como usar el microondas o consumir alimentos que no sean de proximidad. Pero alerta que, aunque los cambios individuales sean importantes, es necesario un «cambio sistémico», es decir, una acción política que lleve a aprobar leyes que nos hagan avanzar en todas las soluciones que se han propuesto más arriba. Para ello, es necesario «votar a líderes que favorezcan medidas sostenibles» (partidos verdes y ecofeministas) y también sugiere importantes aportaciones individuales como estas:

  1. «Votar con la cartera», que quiere decir que cuando compramos estamos enviando una señal clara de nuestros intereses al mercado (a las empresas).
  2. Donar dinero a causas ecohumanistas (proyectos, organizaciones, etc.). Ritchie —conforme con lo que propuso Peter Singer— dice que dona al menos el 10 % de sus ingresos.
  3. Dedicar más tiempo a las cosas importantes (colaborar con ONG, por ejemplo) y menos a discusiones secundarias. Es decir, aunemos esfuerzos en la dirección correcta, aunque no opinemos todos exactamente lo mismo.
  4. También es muy importante elegir una trayectoria profesional que nos llene y en la que podamos empujar en la dirección que deseemos.

♦ Información relacionada:

  1. Otros libros resumidos para captar su esencia en poco tiempo:
  2. Quemar rastrojos o leña es tóxico para la salud, además de muy contaminante.
  3. La mejor solución a los incendios forestales: educar sí; quemar biomasa no.
  4. La agricultura de hoy debería ser como la de mañana.
  5. Los científicos vuelven a avisar del colapso que vendrá si seguimos sin reaccionar.
  6. Sin comer por el clima, las macrogranjas, los combustibles fósiles…
  7. Algunos libros del editor de Blogsostenible y de Historias Incontables.
  8. Una imagen del libro de Hannah Ritchie:

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Resumen del libro "21 lecciones para el siglo XXI" de Harari. En nuestro blog también encontrarás el resumen de su libro "Sapiens"

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