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AnteayerSalida Principal

Las iniciativas de solidaridad con Palestina y el movimiento Antiimperialista nos manifestamos

28 Marzo 2026 at 12:36

  • Las iniciativas de solidaridad con Palestina presentes en la ciudad y el movimiento Antiimperialista de Córdoba han convocado una manifestación.

En la manifestación se han expresado tres reivindicaciones, la exigencia al estado genocida de Israel de que respete la tregua y las condiciones dictadas por Naciones Unidas, la exigencia del fin de las guerras imperialistas lanzadas por el tandem Netanyahu-Trump en Oriente Próximo y el fin de la agresión y las amenazas contra Venezuela y Cuba.

El primer bloque de la manifestación lo han formado las iniciativas de solidaridad con Palestina, pues las organizaciones convocantes han querido resaltar que, por un lado, el día 30 de marzo es el Día de la Tierra Palestina y, por otro lado, el próximo día 12 de abril zarpará de nuevo la Flotilla de la Libertad en una nueva misión para romper el bloqueo que Israel ejerce sobre Gaza. La expedición de la oficialmente llamada Global Sumud Flotilla, reunirá en esta ocasión a 200 barcos y 3.000 voluntarios, entre los que habrá médicos/as, ingenieros/as e investigadores/as de crímenes de guerra y partirá desde diferentes puertos del Mediterráneo.

En lo que a la celebración del Día de la Tierra Palestina se refiere, las organizaciones convocantes conmemoran la huelga general y las manifestaciones celebradas en las ciudades de mayoría palestina en Israel el año 1976 en respuesta al anuncio del gobierno israelí de un plan para expropiar gran cantidad de tierra de propiedad palestina para dedicarla a nuevos asentamientos judíos.

El segundo bloque de la manifestación lo han formado las organizaciones que se enmarcan en el Movimiento Antiimperialista de Córdoba y se centrará en los lemas contra el Rearme y la militarización, subrayando la solidaridad con Palestina, Libano, Irán, Cuba y Venezuela. Intrínsicamente relacionado con lo anterior, el bloque expresará la defensa de los derechos sociales que se encuentran fuertemente amenazados por el belicismo que exhiben sin pudor los gobiernos de Israel y de los EEUU de Norteamérica. El ataque unilateral, injustificado y contra el derecho internacional que estos dos países han lanzado en Oriente Próximo va a provocar una fuerte crisis económica y social de la que, una vez más, la principal perjudicada será la clase trabajadora.

El bloque antiimperialista ha esgrimado una vez más la exigencia de la salida del estado español de la OTAN y la disolución de esta estructura creada a la medida de los intereses de la industria del armamento y que es seguramente una de las principales amenazas para la paz mundial. En este mismo contexto el bloque vuelve a esgrimir la exigencia del cierre de las bases americanas en el estado español, un anacronismos que nos sitúa como país subordinado y cómplice del belicismo voraz de los sucesivos gobiernos norteamericanos.

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Sindicalismo de derechas: entre el activismo político y la irrelevancia

23 Marzo 2026 at 09:08

Este reportaje forma parte del dossier ‘Obreros de ultraderecha’. Puedes conseguir la revista y suscribirte en el kiosco de ‘La Marea’.


Hablar de sindicalismo de derechas podría parecer un oxímoron si no fuera porque desde los mismos orígenes del movimiento obrero hubo organizaciones patronales dedicadas a promocionar la creación de sindicatos «amarillos» que pudieran servir a sus intereses atrayendo a trabajadores desclasados. El sindicalismo de derechas explotaría con toda virulencia en España en las primeras décadas del siglo XX, y muy particularmente en su epicentro industrial: Barcelona. Allí se fundarían en 1919 unos sindicatos «libres» de la mano de los círculos tradicionalistas, que en los siguientes años iban a confrontar de manera violenta la hegemonía de una todopoderosa CNT capaz de arrancar la jornada de las ocho horas en la huelga de La Canadiense.

Integrados en un principio por trabajadores del comercio, la banca y otros sectores no industriales, pronto reclutarían también una amalgama de mercenarios de fortuna que, bajo la protección del gobernador civil, el general Martínez Anido y el jefe superior de policía Arlegui, se dedicarían a intentar descabezar a la anarcosindical a fuerza de atentados. Así caerían asesinados su secretario en Catalunya, Salvador Seguí, y el abogado de los sindicalistas Francesc Layret; y quedaría gravemente herido Ángel Pestaña, secretario nacional de la Confederación. Por su parte, los cenetistas responderían con la misma receta, entrando de ese modo en la espiral del pistolerismo que tan bien reflejaría Eduardo Mendoza en La verdad sobre el caso Savolta.

Con similar objetivo nacería en 1934 la Central Obrera Nacional-Sindicalista (CONS) en Madrid, que pronto se dedicaría al esquirolaje violento, en ramas como la de la construcción. Tanto los sindicatos libres como la CONS desaparecerían con la guerra civil sin haber conseguido implantarse de manera significativa.

Después de 1939, y con las organizaciones obreras ilegalizadas, el régimen fundaría la Organización Sindical Española (OSE), comúnmente conocida como Sindicato Vertical, un Frankenstein que agrupaba de manera obligatoria en su seno a obreros y empresarios –«productores» en la terminología franquista– y cuya estructura reflejaba los ideales fascistas del Estado corporativo. Creado para cercenar cualquier atisbo de conflictividad laboral, iría perdiendo influencia durante los últimos años de la dictadura.

Sindicatos de derechas
Copia de un carné del Sindicato Vertical.

Nuevos sindicatos

De los rescoldos del franquismo surgiría Fuerza Nueva, un partido heredero del régimen presidido por el procurador en Cortes Blas Piñar; y poco después, un sindicato, Fuerza Nacional del Trabajo (FNT), correa de transmisión del primero, que sería presentado públicamente en 1979 como «la presencia del ideario político de Fuerza Nueva, en lo laboral», entendiendo como trabajador a «todo el que participa en la producción nacional, ya lo haga como obrero, técnico o empresario». Los requisitos para afiliarse eran «la creencia en la existencia de Dios, la defensa de la unidad de la Patria y la defensa de la justicia social».

Pese a organizar cooperativas de taxistas en algunas provincias, en general tuvo una implantación reducida a ciertos sectores de la sanidad, a algún departamento en el Ayuntamiento de la capital y poco más.

Décadas después, Vox daría un paso similar con la creación de Solidaridad: «Un sindicato nacional en defensa de nuestros trabajadores, nuestras familias y nuestro patrimonio, frente al callejón sin salida de la inmigración ilegal masiva». Su primer secretario, Rodrigo Alonso, diputado del partido en el parlamento andaluz, cedería el testigo en 2005 a Jordi de la Fuente, exdirigente del partido neonazi MSR (Movimiento Social Republicano). A Solidaridad no se le conoce actividad sindical reseñable, y la movilización que más espacio ha ocupado en los medios, la huelga general de 2023 «contra la ley de amnistía y los pactos del PSOE con los independentistas», se saldó con un nulo seguimiento, tan solo respaldado por Denaes, fundación afín al partido; Revuelta, la sección juvenil implicada recientemente en el escándalo del desvío de fondos por la dana… y no mucho más. Por otro lado, en su página web no se especifica estructura territorial o sectorial alguna salvo, paradójicamente, el de una sección sindical de riders, colectivo fundamentalmente migrante y racializado.

Sindicato de reminiscencias fascistas es también Unión Nacional de Trabajadores (UNT), fundado en enero de 1978 y considerado heredero de la CONS original. Se trata de una pequeña organización que, según sus propios datos, está implantada en sectores como el de la seguridad, el profesorado de religión o las administraciones de loterías. Desde 2008, su presidente es el abogado y exmilitar Jorge Garrido San Román.

Sin llegar a los extremos de Solidaridad o UNT, actualmente existen otros sindicatos que podrían considerarse sociológicamente conservadores como la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), mayoritaria en la función pública o la Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza (ANPE), aunque ambos se definen independientes y no supeditados a ninguna ideología política. Más cercana a discursos de la extrema derecha estaría Justicia Policial (JUPOL) que, pese a su supuesta independencia política, suele participar en protestas amparadas tanto por PP como por Vox.

Bola extra

Dejamos para el final el singular fenómeno de Manos Limpias, el autoproclamado sindicato de funcionarios públicos fundado en 1995 por Miguel Bernad, quien debería haber sido el sucesor de Blas Piñar en Fuerza Nueva si el partido no hubiera desaparecido antes. Manos Limpias destaca por su protagonismo en procesos mediáticos como el juicio del 11-M, la querella contra Baltasar Garzón o los últimos casos de corrupción, reales o ficticios, que han vuelto a colocar al pseudosindicato en el foco mediático al personarse como acusación popular en la causa contra Begoña Gómez, la jueza de la dana o el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.

Aparentemente, no constan mejoras laborales para su afiliación, pero de lo que no queda duda es de su activismo político. Recientemente, su letrado en el caso de Begoña Gómez renunciaba a seguir representando a la organización, acusándola de situarse exclusivamente «en el terreno de la controversia política y mediática».

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“Justicia para Berta es justicia para el mundo”: la reivindicación de 170 organizaciones diez años después del asesinato de Berta Cáceres en Honduras

2 Marzo 2026 at 12:40
  • Las organizaciones de la Red de Defensoras de Derechos Humanos se han concentrado hoy frente a la Embajada de Honduras en España para exigir verdad, justicia y reparación por el asesinato de Berta Cáceres, lideresa indígena lenca y defensora del territorio, cuando se cumplen diez años de su asesinato.
  • El acto ha sido también un espacio para honrar su memoria y reivindicar su legado de lucha por la tierra, los ríos y los derechos de los pueblos indígenas.
  • Además, esta mañana también ha tenido lugar una concentración en el Consulado de Honduras en Bilbao, y están previstos varios actos de memoria a lo largo de esta semana en ciudades como Xixón, Palma, Barcelona, Zaragoza o Sevilla, entre otras.

Bajo el lema “Justicia para Berta es justicia para el mundo”, las organizaciones convocantes —entre las que se encuentran Ecologistas en Acción, Entrepueblos, Greenpeace, Fundación Abogacía Española y Derechos Humanos, IM Defensoras, Movimiento por la Paz (MPDL) e Iniciativas de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ICID)— han denunciado la persistente impunidad y la falta de responsabilidades contra los autores intelectuales, políticos y empresariales que hicieron posible el asesinato, pese a las condenas dictadas contra algunos responsables materiales.

Durante la concentración, las organizaciones han hecho entrega formal en la Embajada de Honduras en España de una carta dirigida al embajador, suscrita por 170 organizaciones de numerosos países, en la que exigen verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición para la familia de Berta Cáceres y el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH).

La Red de Defensoras de Derechos Humanos ha recordado que el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes (GIEI), establecido bajo los auspicios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), publicado en enero de 2026, prueba que el asesinato fue una operación criminal organizada con motivación empresarial para proteger intereses vinculados al proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, y que existió conocimiento previo del riesgo por parte de las autoridades hondureñas sin que se adoptaran medidas de protección.

Asimismo, las organizaciones han denunciado la violencia sistemática contra comunidades y personas defensoras del territorio en Honduras y en toda América Latina. Según Global Witness, entre 2012 y 2024 más de 2.250 personas defensoras del medio ambiente han sido asesinadas, la mayoría en la región. Ante esta realidad llamaron a mantener viva la exigencia de justicia para Berta Cáceres y para todas las personas defensoras.

Las organizaciones convocantes han expresado su solidaridad con la familia de Berta Cáceres, con el COPIHN y con el pueblo lenca, y han exigido que se acabe la persecución y criminalización de quienes defienden los derechos humanos y el medioambiente.

“Diez años después, las estructuras de poder que persiguieron y silenciaron a Berta Cáceres siguen en gran parte impunes. Exigimos que se investigue y sancione a todos los responsables y que se implementen medidas reales de reparación y garantías de no repetición”, han declarado las organizaciones.

Una semana para la memoria

La concentración frente a la Embajada de Honduras en España no ha sido la única del día de hoy. En Bilbao, decenas de personas se han reunido frente al Consulado de Honduras también bajo la convocatoria de las organizaciones sociales y ambientales para conmemorar el 10º aniversario del asesinato de la defensora medioambiental.

Estas acciones forman parte de una semana de actividades descentralizadas para rendir homenaje a Berta Cáceres y sus luchas. Ayer, por ejemplo, se llevó a cabo en Xixón una siembra de plantas aromáticas y un mural colectivo bajo el lema “Despertar la Tierra, pintar la vida”. Mañana, martes 3 de marzo, tendrá lugar la realización de otro mural en el Parc Ses Vents de Palma, en el marco del 8M bajo el lema “8M 2026 – Feminismos que sostienen la vida a 10 años de la siembra de Berta Cáceres”. También se proyectará el documental ‘Las semillas de Berta’ en Zaragoza y se realizará un acto de memoria en Barcelona con la participación de varias lideresas indígenas y defensoras del medioambiente.

En este enlace se puede encontrar información detallada de todas las convocatorias.

 

Carta a la  embajada de Honduras diez años después del asesinato de Berta Cáceres 

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Sr. Rajoy: Llega el frío también para los refugiados. ¿Y si acogemos al menos a los niños?

Hakim y el frío de los niños de Siria
Hakim y el frío de los niños de Siria

Cuando tienes frío en tu casa te abrigas o pones la calefacción. Imagina lo que es tener frío y no poder ir a tu casa, ni poder abrigarte, ni tener una simple estufa. Ha llegado el frío también a los campamentos de refugiados, y los gobiernos europeos, como hicieron en verano, siguen intentando ignorar el problema.

La guerra es siempre dramática pero tenemos el deber moral de ayudar a los civiles que huyen. Pensemos en los miles de niños que se han perdido en su huida de la guerra: Save the Children dice que “cada hora desaparece un niño refugiado“. El 20% de los refugiados son niños, y de ellos, el 90% viajan solos. Y de ellos… el 100% está ahora sin hogar.

España es un país solidario y la gente corriente haríamos mucho más si nuestro gobierno lo facilitara. ¿Acaso no podríamos acoger en nuestros hogares al menos a los niños que viajan solos? Muchas familias y ayuntamientos se ofrecerían a ello si nuestro gobierno, en vez de poner trabas a los refugiados, lo permitiera.

Mariano Rajoy impone dificultades para acoger a los refugiados, como también denunciaron las alcaldesas de Madrid y Barcelona, ciudades que acogerían refugiados si el gobierno central lo permitiese.

Por su parte, el rey de España Felipe VI tampoco ha hecho nada al respecto, aunque sí ha tenido tiempo para involucrarse en el “negocio ilegal” de venta de armas a Arabia Saudí, como han denunciado Greenpeace y Amnistía Internacional (que hasta está recogiendo firmas contra esto). La Casa Real española, callada también ante los abusos y la corrupción de las eléctricas, podría acoger refugiados como hizo el Papa Francisco, pero si no lo hace, al menos debería presionar a nuestro gobierno para que se comporte con un mínimo de espíritu humano (cristiano también, si se desea).

Comete un delito el que, en caso de accidente, no ayuda a las víctimas “cuando pudiere hacerlo”. En nuestro mundo «al revés», no pasa nada si no ayudas a cientos de refugiados pudiendo hacerlo y habiéndose comprometido a hacerlo.

Los ciudadanos corrientes, mientras pensamos algo más que hacer, podemos asociarnos a algunas de las ONG que trabajan sobre el terreno: Save the Children, Médicos Sin Fronteras, ACNUR, UNICEF, Open Arms… y no parar de presionar a los que mandan: No olvidemos que ellos mandan porque les dejamos mandar.

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Cada plástico que quitamos… ¡CUENTA!

Evento Facebook para limpiar las playas, cada uno por su cuentaEn Marzo, publicamos una foto en nuestro muro de Facebook, con el título “Nuevo reto: cada vez que vayas a la playa recoge 4 piezas de plástico”. Esta publicación ha llegado a más de 56.000 personas, muchas de las cuales se han comprometido a hacerlo. Esta pequeña reflexión de Veganized – non toxic fashion se convierte en viral y conseguimos limpiar un poquito el mar.

Veganized – non toxic fashion es un proyecto joven. Tenemos unos 3.400 seguidores reales en Facebook en apenas 4 años que llevamos en el mercado (estamos muy orgullosos de no usar robots, ni de comprar “me gusta”). Por eso, nuestra campaña la calificamos de éxito total. No obstante, no nos conformamos solo con algunos “me gusta” o que la publicación se comparta muchas veces. No queremos que todo quede en un simple acto en las redes sociales. Queremos que se convierta en realidad, porque 4 piezas de plástico multiplicado por miles de personas, son muchas piezas de plástico fuera de las playas, consiguiendo así revertir un poco el problema del plástico en el planeta.

Así pues, convertimos este reto en un evento llamado “Plastic ain’t fantastic que durará todo el año, y en el que hay un incentivo para participar. Como somos una tienda online y concept store en Málaga, con moda sostenible para hombres, mujeres y niños, decidimos hacer un sorteo cada mes con algunos de nuestros productos o con colaboraciones del sector ecológico.

No pedimos el simple gesto de dar un “me gusta” o compartir, sino actuar. Pedimos a los participantes que suban una foto al evento, recogiendo basura de la playa y así entran automáticamente en el sorteo y pueden participar cada mes durante todo el año, todas las veces que quieran.Los plásticos en el mar hacen mucho daño a la fauna marina y al ser humano.

Durante el primer mes hemos llegado a cerca de 1 millón de personas, de las cuales más de 8.000 han participado en el evento. Muchísimas personas con mucha conciencia y respeto por el medio ambiente han subido fotos, y hemos recibido agradecimientos y comentarios que nos enorgullecen y nos dan mucha esperanza en alcanzar un mundo más limpio.

Esta iniciativa ha sacado a la luz a personas que desde hace muchos años ya recogen plásticos de la playa o el campo, pero que antes no eran tan visibles. La iniciativa ha concienciado a miles de personas y les ha movido a actuar. Se ha convertido en una plataforma para compartir información, buenas practicas, eventos similares, etc. También nos ha dado a nosotros más visibilidad en las redes, porque todavía hay muchas personas que no saben que existe la moda alternativa, ética, sostenible y muy fashion.

Pero sobre todo estamos consiguiendo no solo que se recojan 4 piezas de plástico, sino muchas bolsas llenas de basura y no solo de las playas. Esto es lo más importante, porque el plástico está matando fauna salveje. Por eso, os animamos a participar, bien sea por el sorteo o bien por vuestra conciencia.

Nosotros no nos quejamos de los ayuntamientos o de la gente que tira los plásticos, pues quejarse es tan fácil como dar un “me gusta”, y nosotros preferimos actuar. Pero por supuesto, pedimos a las autoridades una política de envases sensata que fomente la reutilización y que evite que tantos plásticos acaben en el mar.

#PlasticAintFantastic
Saludos de Melanie y Uli
vuestro equipo Veganized – non toxic fashion

Más información:

Cada día, elegimos muchas cosas… ¿Somos libres?

Tal vez no exista la libertad, sino que nuestras acciones estén predeterminadas, fijadas por un montón de factores físico-químicos, o el azar. Pero lo cierto es que nosotros percibimos, individualmente que continuamente estamos haciendo elecciones. Ahora mismo, puedes decidir seguir leyendo esto, o hacer otra cosa.

A lo largo de la historia, las elecciones individuales de los individuos de cada generación han modelado continuamente su época y el futuro. Ningún sistema ha perdurado, porque ningún sistema ha sabido hacer “sostenible” su funcionamiento: El imperio romano, el egipcio, los mayas… todos han sucumbido en el tiempo. En este mundo globalizado, el sistema imperante (liderado por EE.UU., Europa… y China, por supuesto) es puesto en cuestión por muchos ciudadanos, pero a la vez, muchos estamos continuamente aceptando activa o pasivamente, en silencio, muchas cosas que posiblemente nos disgustan a todos. A veces, aceptamos en silencio grandes injusticias, grandes barbaridades… aceptamos que el dinero es una finalidad más que un medio, aceptamos comida obtenida mediante maltrato animal y mediante la contaminación del mundo, aceptamos que los bancos inviertan nuestro dinero donde quieran, y que los gobernantes nos gobiernen como quieran, aceptamos que los mayores criminales y las mayores fortunas no paguen impuestos en paraísos fiscales (Suiza o Gibraltar, por citar dos ejemplos), aceptamos que nos mientan en la publicidad, y que nos manipulen con la televisión, aceptamos el hambre en el mundo, y aceptamos guerras que nos venden como inevitables, aceptamos entretenernos con el “pan y circo” (léase fútbol e hipotecas…) para olvidar que hay temas más importantes, aceptamos que deforesten la Amazonia, y que talen los árboles junto a nuestra casa para construir casas y carreteras…

Para más detalles de lo que aceptamos te dejamos la presentación titulada “Yo_acepto” y el siguiente vídeo (una auténtica bomba social pero… que por desgracia no tiene suficientes detonadores para hacerla estallar):

Información útil:

¿Qué pasaría si en los países ricos trabajásemos menos? (Hacia una economía sostenible)

El Roto, un humorista que hace pensar.Puede que sea algo complicado de entender, pues nuestros más eminentes políticos tienen problemas para entender dos simples soluciones para reducir la crisis: gastar y trabajar MENOS. Parece que solo entienden lo de “gastar” menos, pero lo entienden mal. Hay que recortar gastos, pero no de cualquier sitio, ni de cualquier forma. La idea de los recortes tiene que ser simplemente porque en una política sensata (sostenible, decrecer en algunos sectores), no se puede gastar lo que no se tiene (aprendamos de la Naturaleza). Eso de gastar pidiendo dinero prestado solo es razonable si es poca cantidad, pocas veces, y para un fin muy justificado (no vale para construir obras faraónicas, AVES, autovías, escudos antimisiles, absurdos aeropuertos como el de Ciudad Real, etc.). En España sigue habiendo mucho despilfarro.

Por otra parte, si nos fijamos en los países de nuestro entorno, aquellos que han gastado más en lo social, resulta que han sufrido menos problemas en la crisis, con menor pérdida de empleos (caso de los países del norte de Europa). El caso contrario lo vemos en los países del Sur: Grecia, España, Italia, o Portugal, por ejemplo. Entonces… ¿donde recortar? Pues ya lo dijimos, en los múltiples gastos extravagantes del Estado (¿saben lo último del senado? Una institución prácticamente inútil se ha gastado 417.000 euros en cuadros,y se gasta 12.000 euros en cada sesión por traducir idiomas entre gente que tiene un idioma común: el español).

Con respecto a la segunda solución, en Alemania, las empresas están reduciendo las horas de trabajo en vez del número de trabajadores. Se gana menos, pero nadie pierde su empleo. Téngase siempre presente que los avances tecnológicos tienden a reducir el trabajo humano y generan más daños ambientales que empleo. Y… ¿quién se está beneficiando de esas ventajas de forma más directa? ¿No debería beneficiarse de ello la sociedad en su conjunto? Entonces, tiene máximo interés responder a esta pregunta:  ¿Qué pasa si se reduce la jornada laboral y se fomenta el trabajo a tiempo parcial? Pasan muchas cosas:

  1. Se repartiría mejor el trabajo que ya hay, lo cual implica menos paro, y mejores condiciones laborales. Téngase en cuenta que existen poderosos grupos que no quieren el pleno empleo para que los empresarios puedan pagar menos e imponer peores condiciones laborales. No todos los empresarios quieren eso, pero… ¿Por qué se siguen contratando a inmigrantes sin papeles?
  2. Menos ingresos por persona (no necesariamente por familia, pues podrían trabajar otros miembros). Por supuesto, si la reducción es de pocas horas por semana, el salario se debe mantener sin ninguna reducción. Así se ha hecho en multitud de países y empresas concretas.
  3. Los menores ingresos implican menor consumo (especialmente en lujos). Esto implica que habrá menos demanda (trabajo) especialmente en los sectores más contaminantes (tales como la industria automovilística, viajes en avión, joyas, publicidad…). Pero habrá un crecimiento de otros sectores básicos (alimentación, atención de necesidades sociales, protección ambiental, cultura, educación…).
  4. Repartir el trabajo implica reducir las diferencias sociales, algo que beneficia a la sociedad en su conjunto.
  5. El menor consumo implica menos explotación de la Naturaleza.
  6. Menos trabajo por persona implica posiblemente menos estrés y más salud. Al menos, lo que es seguro es que se tiene más tiempo libre para disfrutar. El objetivo del ser humano no es trabajar.
  7. La sociedad se beneficia, en su conjunto, de los avances tecnológicos, los cuales tienden a reducir el trabajo humano. Esto demostraría por qué la reducción del salario no debe proporcionalmente menor a las horas que se dejan de trabajar.
  8. Trabajar menos facilita la conciliación de la vida laboral y personal y la igualdad de género.
  9. Repartir el trabajo existente es la mejor fórmula para aumentar el empleo, sin aumentar la producción (léase explotación y contaminación del planeta).

Algunos puntos pueden calificarse como “subjetivos” o “culturales” por los críticos. Pero es preciso un cambio del punto de vista, un cambio cultural, pues los problemas globales y ambientales no se van a resolver con pautas neoliberales egocéntricas, sino que es preciso la colaboración de la comunidad mundial, y fomentar la solidaridad, empezando por repartir un poco el trabajo entre la abundante mano de obra. Al menos, se puede empezar por permitir a los trabajadores que lo deseen que reduzcan voluntariamente su jornada laboral para poder donar parte de su trabajo a quien no lo tiene.

«Todos los planes elaborados en todos los países del mundo tienden a incrementar la demanda de recursos naturales; la gran aspiración común a todos es economizar trabajo, cuando el factor hombre se hace cada vez más abundante, y no se piensa apenas en economizar los recursos naturales, que sin embargo son limitados» – Bertrand De Jouvenel (1976).

Por supuesto, reducir la jornada laboral perjudicaría a algunos sectores, pero sospecho que serán principal y precisamente aquellos sectores más nocivos para una sociedad sostenible. Para terminar, una rápida entrevista a Carlos Taibo, un economista sensato que seguro que no llegará a Ministro de Economía (a los de arriba no les interesa la sensatez, sino la inmediatez). No os perdáis el ejemplo de los cuchillos nuevos en una tribu amazónica:

♦ Lecturas recomendadas:

  1. Algunos datos de este artículo han sido extraídos de un libro que algunos no quisieron que se publicara, “Hay Alternativas”, cuyos autores han permitido su difusión gratuita en PDF a través de internet.
  2. Los países con mayor número de horas trabajadas coinciden con los que están sufriendo más la crisis: Portugal, Grecia, Irlanda y España: Jornada laboral: La reducción a 35 horas.
  3. Trabajar menos para vivir mejor ¿21 horas?, y otros artículos relacionados del blog de Florent Marcellesi.
  4. Máquinas y robots nos quitan el empleo, pero mejoran nuestra vida.
  5. Dos Erres URGENTES: Renta básica y Reducción de la jornada laboral.
  6. Una microrreducción de la jornada laboral para salvarlo todo.
  7. Aprendamos de Portugal: Energías renovables, reducción de la jornada laboral, respeto a los animales y mucho más.
  8. Libro Megamenazas, de Nouriel Roubini (resumen).

Las inundaciones se pueden evitar pero… ¿cómo?

Las inundaciones son algo típico de todos los años, pero se pueden evitar.Hace más de 40 años, cuando yo era pequeño, mi padre me decía:

¿Ves esa casa? Pues no debería estar ahí. Algún día lloverá fuerte y esa zona se inundará. En España se construye muy mal.

Han pasado más de 40 años y en eso España ha retrocedido. Se ha construido mucho y mal, y lo que estaba mal permanece e incluso se ha reformado. Por si fuera poco, estamos en un contexto de crisis climática grave, que está haciendo que los fenómenos meteorológicos extremos sean más frecuentes. En cada desastre suele decirse que es “lo peor” que ha pasado en 30 ó 50 años. Como si fuera mucho tiempo. Sabemos que volverá a pasar lo mismo, o tal vez, algo peor. Y volverán a decir que es “lo peor” que ha pasado en 30 ó 50 años. ¿Podemos hacer algo para remediarlo?

Según Ecologistas en Acción (EeA), las construcciones en zonas de riesgo están creciendo cada año, lo cual aumenta el riesgo de que haya víctimas mortales. En España, las inundaciones son el desastre natural que más muertes causa, y el urbanismo descontrolado es una de las grandes causas de corrupción, especulación y problemas sociales y ambientales. España ya ha aprobado la Declaración de Emergencia Climática con todos los grupos votando a favor salvo Vox. Eso tiene que materializarse en algo más que palabras.

Las inundaciones por lluvias torrenciales se repiten todos los años en distintas zonas de España. Si no hacemos nada pasarán cada vez más. Evitar tantos desastres está en nuestra mano:

Todos podemos plantar árboles con esta sencilla guía.
Todos podemos plantar árboles con esta sencilla guía.
  1. Plantar árboles. Hablamos tanto de árboles de ribera junto a los cauces, como de árboles en montes cercanos. Los árboles retienen el agua y la tierra, evitan desprendimientos y frenan la velocidad del agua. Plantar árboles es la primera medida del ecologismo, porque sus beneficios son inmensos y los árboles trabajan año tras año gratuitamente. Aquí te ofrecemos una breve guía para plantar árboles.
  2. Detener y eliminar las construcciones en cauces y zonas con riesgo de inundación. Las edificaciones ya construidas hay que desmontarlas si no queremos que el desastre se repita (como hizo Holanda). Limpiar el barro de la zona afectada es una medida necesaria a corto plazo, pero todos sabemos que una zona que se inunda un día, volverá a inundarse antes o después. Hay que estudiar si se le puede dar otra salida al agua.
  3. No “limpiar los cauces”. Los políticos incultos llaman “limpiar” a quitar la vegetación (no las construcciones). Lo que ellos llaman “suciedad”, es el hogar de muchas especies (vegetales y animales). Además, cuanto más “limpio” esté un cauce, mayor será la velocidad del agua y mayores serán los daños producidos.
  4. Estudiar en detalle las subvenciones. El Estado tiene que ayudar a las personas víctimas de catástrofes, pero cuando el problema persiste y no se hace nada para resolverlo hay que plantearse que las subvenciones vayan también para resolver el problema y no solo para paliar los efectos del problema. ¿Habría que buscar y sancionar a los alcaldes y concejales de urbanismo de los desastres que se repiten? ¿Y los que han dado licencias de construcción en zonas claramente contrarias a la ley?
  5. Plan de evacuación de animales: Los animales también sufren las catástrofes. Si nos estamos aprovechando de ellos, es justo que al menos intentemos salvarles la vida. Ya hay propuestas hechas y, por supuesto, los costos finales deben ser asumidos por los propietarios de los animales.
  6. Responder ante la crisis climática. No basta con acciones concretas para un problema concreto. Si miramos el problema con amplitud, veremos que hay muchas acciones que podemos hacer para minimizar estos problemas: fomentar las renovables, dejar de usar el coche privado, reducir nuestras compras en general, comer menos carne y pescado, poner nuestro dinero en banca ética, cambiar nuestra electricidad a una empresa de renovables

La legislación española prohíbe construir en los cauces e incluso obliga a las administraciones a eliminar estas construcciones (artículo 28 del Plan Hidrológico Nacional). ¿Por qué no se cumple la ley y nadie es castigado? Cada inundación supone muchos gastos para el Estado, pero “casi ninguna administración hace nada por corregir esta situación”, según EeA. El Colegio Oficial de Geólogos mantiene algo similar.

Concluyendo, la ley no se cumple ni por aquellos que deben hacerla cumplir. Los desastres se repiten y sabemos lo que tendríamos que hacer. Es obvio que si no hacemos nada, volverá a pasar.

Los eventos meteorológicos extremos de 2019 ya han provocado en el mundo el mayor número de desplazados desde que se tienen registros. Podemos hacer las cosas mejor o podemos hacerlas como hasta ahora y esperar tener suerte. La suerte no solo es cuestión de suerte. La suerte se puede buscar. Está en nuestras manos.

♥ Más información afín:

🌧Holanda ha dado más espacio a los ríos para evitar inundaciones
🌧Se han trasladado casas y familias para evitar desastres y muertes
🇪🇸España ha hecho lo contrario: ¿Quién es el culpable de las muertes que se produzcan?https://t.co/XLxbm8Khhg via @ballenablanca_

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) September 20, 2019

Chocolate de Comercio Justo o Injusto: Nestlé boicoteada

Hay un árbol perennifolio que está siempre en flor, el árbol del cacao (Theobroma cacao). Otra especie más que está amenazada por el cambio climático. De sus semillas sale el chocolate, un producto que no es de primera necesidad, pero que está buenísimo: un auténtico alimento de los dioses, como indica en griego su género (la primera palabra de su nombre científico). Se le atribuyen muchas propiedades beneficiosas (mejor cuanto más negro), tales como ser anticancerígeno y antidiarreico, ayudar a los sistemas circulatorio e inmune, combatir la tos y el síndrome de fatiga crónica (SFC)… y sin olvidar el hecho de ser antioxidante, y afrodisíaco.

Chocolate ecológico y de comercio justo de IO
Intermón-Oxfam revela los trapos sucios de diez multinacionales con productos superventas: Coca-Cola, Nestlé, Danone, Kellogg’s, Mars, Unilever, Pepsico, Mondelez, General Mills, y Associated British Food.

Como características negativas, el chocolate tiene demasiadas grasas y azúcares, y a algunos le provoca dolor de cabeza. Pero más dolor de cabeza provoca a los muchos niños que trabajan en régimen de explotación infantil en muchas plantaciones de cacao, y a los agricultores que se les paga un precio despreciable, (con discriminación femenina) en parte por la concentración del mercado mundial en unas pocas multinacionales (similar al oligopolio del mercado eléctrico en España). El 45% de los hogares que producen cultivos para exportación (cacao y café principalmente) están entre los más pobres de la sociedad en Costa de Marfil, el principal productor de cacao del mundo. ¿Cómo pueden ser tan pobres los que producen un producto tan rico, y que se paga bien en el mundo rico?

Algunas marcas de multinacionales del chocolate que se benefician de la esclavitud infantil son Nestlé, Milka, Suchard, Toblerone, Mars, Lindt… pero Nestlé es la más criticada por su posición de control del mercado, y por los variados escándalos en su historia: uso de transgénicosGreenPeace denunció su contribución a la deforestación ilegal, y otros hechos que han llevado a mucha gente a boicotear esta marca.

Si te gusta el chocolate, Intermón Oxfam, organización que promueve el comercio justo y ecológico (www.tiendaintermonoxfam.org@IOcomerciojusto), tiene algo que decirte:

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Una Visión más de la Nueva Conciencia: Del Amor a la Felicidad

Este principio de siglo debería ser conocido por su cambio de conciencia. Los trágicos atentados del  11-S (2001) hicieron surgir algunas esperanzas en conseguir un cambio de paradigma político, económico, social, y, en definitiva, humano. Sin embargo, parece no haber generado más que esas esperanzas, y más violencia de estado. Pero seamos optimistas. Puede que esas esperanzas, sean ESPERANZAS (con mayúsculas), y distintos grupos están trabajando desde la humildad, para conseguir una nueva conciencia local, que lleve al cambio global.

Esta nueva conciencia (que otros llaman nueva era) no es algo fijo y simple, sino más bien una maraña de ideologías —difusas a veces— que se entremezclan entre sí, y que no son nuevas en su mayoría. Navegando por estos mares encontramos temas de filosofías y religiones orientales (budismo, hinduismo, tantra, yoga…), cristianismo, filosofías grecolatinas (epicureísmo, estoicismo, cinismo…), además de otros temas paranormales o esotéricos (contactos con ovnis, con los guías espirituales, ángeles, el calendario maya y el 2012, los atlantes, niños indigo, la resonancia de Schumann, ondas alpha, la era de acuario, la ley de la atracción, la de la sincronicidad… y un larguísimo etcétera).

Aquí no pretendemos aclarar esos conceptos de la nueva conciencia, sino dar una visión más sobre lo que debería y podría ser esta nueva conciencia y, al menos, intentar que las ESPERANZAS a las que antes aludíamos crezcan y puedan hacerse una realidad global.

Esta visión de la nueva conciencia puede dividirse en algunos aspectos muy conectados entre sí, y todos referidos a la persona individual, pues como decía Krishnamurti, «el individuo es el mundo (…) y sin transformación del individuo no puede haber ninguna transformación radical del mundo»:

  1. Ética Básica: Debe incluir la no violencia (aunque no se llegue a la ahimsa hindú), no mentir, no robar, y el desapego material que lleve a la generosidad. Como los cínicos de la Grecia antigua, no se trata de rechazar sistemáticamente los bienes materiales, sino de mantener una cierta indiferencia, que evite la avaricia y que nos haga aceptar las pérdidas cuando lleguen (todo llega). Se trata de ese desapego cristiano, o del Bhagavad Gita (obra cumbre de la espiritualidad hindú del siglo V a.C.). Los pecados capitales también sobran, pero como todo lo que nos hace sufrir, pueden verse como semillas de algo mejor.
  2. Austeridad: Consumir más de lo necesario debe estar fuera de cualquier nueva conciencia, la cual debe ser, por esencia, sostenible. Esta austeridad se llevará poco a poco (cada uno a su ritmo) a todos los aspectos de la vida, incluyendo la alimentación. El reto es, como decía el filósofo estoico y emperador romano Marco Aurelio, renunciar hasta a la propia idea de renuncia (y por extensión, a uno mismo, aceptando la vida que ha de vivirse).
  3. Espiritualidad: Aunque pueda, en un primer momento, parecer que no es imprescindible, al menos sí que es de gran ayuda. Puede ser un motor que nos mueva más deprisa a esta nueva conciencia. Cualquier espiritualidad es posible, siempre y cuando sea sincera y sentida, sin dogmatismos impuestos desde fuera.
    • Por ejemplo, el sentimiento tántrico de que todo es sagrado, o el de que todos somos Uno (puede que seamos Dios, como sostienen las Upanishads del siglo VII-VI a.C.), o el mismo sentimiento cristiano de amor universal, hace aflorar el necesario sentimiento de respeto del siguiente punto.
  4. Respeto General, a lo Viviente, y TAMBIÉN a lo Material: Todo tiene su esencia y todo procede de la naturaleza.
  5. Sosiego o Paz Interior: Es la ataraxia de los antiguos griegos, algo básico en un auténtico yogui, místico, o sabio. Esta tranquilidad se consigue de muchas maneras: Los religiosos dirán que rezando, o meditando, pero también basta con disfrutar con algo (lo ideal es disfrutar con todo). Cuando uno hace algo disfrutando cada instante, sobreviene esa paz interior y alegría que es contagiosa (ser feliz es fácil). La meditación oriental puede resultar muy útil, y aunque hay miles de técnicas, lo más simple es sencillamente sentarse y observar nuestra tranquila respiración con su movimiento abdominal. Observarnos es una clave de la filosofía oriental, pero de la cultura griega procede el “Conócete a ti mismo”, atribuido a Sócrates y que dicen que estaba inscrito en la puerta del templo de Apolo en Delfos. La importancia de esta introspección se debe a que nos invita a explorar nuestra realidad interior, donde se encuentra todo lo que necesitamos para poner fin a nuestro sufrimiento.
  6. Búsqueda: Consiste en buscar la propia senda para simplemente «ser». Este es, quizás, el punto más importante y permite saltarse cualquier punto de los anteriores, pero haciéndolo con conciencia, y no movido por los hilos de la sociedad o de la comodidad. Esta búsqueda es algo más que la búsqueda del ecologismo y acaba cuando uno encuentre lo que busca, y entonces, se intuye una felicidad que nadie ni nada te puede arrebatar. Si no es la felicidad suprema, al menos debe ser la mayor que se puede conseguir en este mundo.
  7. Amor: Por todo lo anterior este punto sobra, pero a la vez, no podía faltar, para sustituir a todo lo anterior. Se empieza amando a los más cercanos, puede que sólo a una persona, pero el camino que parece más sensato es llegar a amar a todos, y a todo. En otra entrada de este blog, puedes leer unas citas sobre el amor que apoyan esta conciencia.

Todo esto está dominado además por dos reglas simples que surgen del respeto y del compromiso: 1) No debe haber radicalismos, ni imposiciones, pero tampoco puede faltar ningún punto de los anteriores, y 2) Sin tibiezas: Tampoco hay que contentarse con «ser superficial» para calmar la conciencia. La decisión de seguir esta senda, o (no tan nueva) conciencia, es decisiva y, por supuesto, notaremos cambios en nosotros y los demás notarán esos cambios, que pueden ser graduales, por supuesto. La senda puede seguirse desde la soledad, o buscar un grupo en el que unir esfuerzos.

NOTA 1: La inmensa mayoría de las personas notamos que seguir estas pautas al 100% no es fácil, pero… ¿No sería fantástico que mucha gente se propusiera seguir esta senda con ataraxia, sin estrés? El mero propósito es un buen avance.

NOTA 2: Se admiten todo tipo de críticas (denuncias), hacia cualquier idea, o hecho. Lo que no se admite es la falta de autocrítica.

📗Libro Gris que te quiero verde, de J. Galindo (celebración de los 13 años de Blogsostenible)

«Gris que te quiero verde pretende ser un mapa para esquivar la crisis ecológica y el colapso de nuestra sociedad civilizada»

Portada del libro ecologista GRIS QUE TE QUIERO VERDEEl objetivo del libro es tremendamente ambicioso (como el de Blogsostenible). Lo que está en juego no es (probablemente) el fin de la vida en la tierra, ni el de nuestra propia especie. Lo que podría perderse es lo que permite a nuestras sociedades avanzar. Nos hemos industrializado demasiado y ahora, avanzar significa decrecer. Tal vez, los que menos cambios notarán serán las sociedades menos industrializadas. Si no hacemos nada, los países ricos podrían perder no solo su hegemonía, sino también sus fronteras, sus derechos y su bienestar.

Este libro de Europa Ediciones (2023), con su lenguaje sencillo y directo podría ser parte de un punto de apoyo en el que hacer palanca para aumentar la fuerza en la dirección necesaria.

La epidemia del COVID y el calor del verano han sido pequeños avisos de lo que puede pasar cuando se toquetean a lo loco los controles planetarios. Podemos decidir seguir ignorando lo que dicen científicos y ecologistas. Es una opción, pero también podemos optar por tomar acciones contundentes, aunque ello suponga sacrificios (principalmente a los más acomodados, a los que menos esfuerzo les debiera suponer que, en muchos casos, son también los que más se niegan a perder sus abundantes privilegios). Esos millonarios deben aprender que su impacto ambiental es sencillamente intolerable y que reducir la desigualdad crea sociedades más seguras para ellos, más éticas y, por supuesto, más felices. La ecología y la solidaridad son partes irrenunciables de un camino hacia el mejor futuro posible.

En los 13 años de Blogsostenible se han publicado más de 750 entradas, casi todas ellas por el autor de este libro. Se ha intentado dar una visión resumida y razonada de los distintos temas que debieran preocupar a nuestra sociedad: energía, alimentación, transporte, crisis climática, consumo, economía, bienestar animal, personajes especiales, ecofilosofía, buenas noticias y buenas prácticas… y también libros resumidos que pueden propiciar el cambio que necesitamos hacer. De todo ese material, hemos seleccionado 152 artículos para este libro, 351 páginas en papel reciclado y a letra grande para que sea fácil de leer a cualquier edad. Además, el autor donará todos los beneficios por este libro a proyectos tanto ambientales como humanitarios.

Podrán reprocharnos muchas cosas, pero nosotros intentamos que el mensaje llegue claro y fundamentado, con la fuerza que tenemos y con la que nos prestáis todos nuestros lectores, simpatizantes, fans y curiosos. Gracias por seguirnos también por las redes.

♥ Presentación del libro en Málaga:

  • Fecha: Miércoles, 22 de noviembre de 2023, a las 18 horas.
  • Lugar:  Salón de actos del centro Plaza Montaño, C/ Dos aceras, 23 (junto al vivero de Aulaga, Málaga).
  • Organiza: Aulaga y Blogsostenible.

♥ Otras lecturas de interés:

Resumen de la contraportada del libro ecologista GRIS QUE TE QUIERO VERDE

Montar a caballo y toda la hípica se basan en esclavizar animales

Montar a caballo es maltrato animal, poco o mucho, pero es maltratoNo volveré a montar a caballo en mi vida. Me he dado cuenta de que no es ético, y mucho menos con riendas, bocado y silla de montar. Hay estudios que documentan problemas de salud y dolores a partir de los 20 minutos de ser cabalgado por un adulto. Pero incluso aunque el caballo no sufra, ¿es ético usarlo así?

¿Por qué montar una tortuga laúd es visto claramente como maltrato animal y montar caballos no? En la India, se ha documentado cómo torturan a elefantes hasta domesticarlos para que se puedan subir los turistas (firma esta petición para evitarlo). Sencillamente, nos hemos acostumbrado a ver a los caballos esclavizados. Si a otros animales (cebras o leones) se les hiciera lo mismo que a los caballos, no lo veríamos ético.

Hay gente que ama a los animales, pero solo porque les son útiles. Hay gente que ama a los animales pero les gusta verlos encerrados. Eso no es amor. Es el caso de la hípica, de los zoos, de los acuarios y de los delfinarios. Más drama aún se respira en los circos con animales, en los laboratorios científicos, en las granjas y en los mataderos. Amamos nuestra libertad, ¿pero no la de los animales? En las especies llamadas “salvajes”, ¿es la libertad más importante? ¿Por qué?

El que tenga dudas del sufrimiento que producen esos negocios es que no conoce la realidad. Laurel Braitman dedicó buena parte de su vida a investigar cómo viven los animales capturados por el hombre y lo documentó en un libro apasionante. Javier Ruiz hizo algo similar en otro libro. Sobre mascotas también se ha escrito bastante. Pero hay un animal común que no es una mascota normal (tal vez por su tamaño), que participa a la fuerza en deportes olímpicos y que nuestra sociedad no se ha planteado si es o no ético su uso. Nos referimos al caballo doméstico (Equus ferus caballus).

Los que tienen caballos y los cuidan siempre dicen lo mismo: “Mis animales están bien cuidados, comen bien y están sanos”. Curiosamente, eso es justo lo mismo que decían hace siglos los que tenían esclavos. Aunque no todos los casos son iguales, podemos generalizar diciendo que los dueños de los caballos y los dueños de esclavos ven a los caballos y a los esclavos de la misma forma. Desde su punto de vista, los caballos y los esclavos son animales que pueden tener dueño y que, por tanto, están al servicio del propietario. Los caballos, como los esclavos, están obligados a hacer lo que se les pide, cuando se les pide, y no son libres de salir, de entrar o de correr cuando lo deseen.

La mayoría de los caballos pasan más tiempo encerrados en su jaula que en un lugar suficientemente grande para correr a su antojo. Pasan el día encerrados, esperando a que alguien los saque un rato y, cuando lo hacen, normalmente es para un paseo corto o para cargar con uno o varios humanos en el mejor de los casos. En otras ocasiones, se ven obligados a tirar de pesados carros y carretas durante largas jornadas. La montura y las riendas también pueden provocar heridas y, en todo caso ¿quién querría vivir con ellas a la fuerza? Los caballos son animales dóciles y el ser humano abusa de esa cualidad. Por suerte para los leones, ellos no se dejan domesticar fácilmente.

Animales maltratados frente al ayuntamiento de Málaga, sin que nadie haga nadaEn muchas ciudades españolas, como Málaga, Sevilla o Córdoba, hay carrozas turísticas en las que se puede dar un paseo por la ciudad obligando a un caballo a tirar del carro. El caballo no lo hace libremente, sino que se le obliga a la fuerza. Ha sido obligado a ser sumiso y obediente por medio de la violencia, empleando siempre maltrato animal. Si un animal no es sumiso, se descarta y se sacrifica para emplearlo como carne.

Caballo de turistas desmayado por el maltrato animalPara que un puñado de personas puedan darse un paseo de media hora en una carroza, cientos de animales son obligados a permanecer de pie durante horas, al sol, sin apenas comer ni beber. No es raro que en verano los caballos se desmayen. Ciudades como Barcelona han eliminado esa cruel atracción turística. Nos guste o no, en la naturaleza de un caballo no está tirar de las carrozas humanas.

Hay al menos seis tipos de deportes que deberían prohibirse. Por supuesto, uno de ellos es la competición hípica. Este “deporte” incluye bastantes modalidades: carreras de caballos, doma, adiestramiento, salto ecuestre, concurso completo, acrobacias, enduro, enganches, rodeo, polo…

El bocado es una pieza metálica que se mete en la boca del animal para producirle dolor cuando no obedece. Tirar de las bridas o riendas supone hacer daño al caballo.
El bocado es una pieza metálica que se mete en la boca del animal para producir dolor cuando no obedece. Tirar de las bridas o riendas supone hacer daño al caballo.

Para dominar a los caballos, doblegarlos y entrenarlos se usan elementos de maltrato: alambres de púas, fustas o látigos con descarga eléctrica, espuelas, serretas (pieza metálica con púas que se coloca sobre el morro del caballo)… pero la herramienta esencial de sumisión es el bocado, una pieza metálica que se coloca en la boca del animal y que le provoca dolor cuando el jinete tira de las bridas. Es ese dolor el que obliga al caballo a obedecer, a ir hacia adelante, hacia atrás o a girar. Los caballos están asustados y obedecen por el miedo infringido durante largas sesiones de entrenamiento.

Por supuesto, cuando los animales pierden la condición física que les permite competir, o cuando los dueños se cansan y no quieren gastar más en cuidar a sus animales, éstos son enviados directamente al matadero, se abandonan o llegan a un refugio. Mantener un caballo es caro y si no es rentable no interesa. Todo esto demuestra que no hay tanto amor a los animales en la hípica como nos quieren hacer creer. En los refugios para animales pueden contaros muchas historias de cómo llegó allí cada animal.

Sistemáticamente, si a un jugador de polo le dices que casi todos los caballos de polo sufren lesiones, te dirán que sus caballos están bien cuidados. Independientemente de la calidad del cuidado, tenemos que ser conscientes de que los caballos nunca elegirán jugar al polo. ¿Tan difícil es de entender?

Lo ético es dejar de cosificar a los animales. Tenemos que entender que ellos y sus vidas no pueden estar al servicio del ser humano a cualquier precio. Los que alegan que los caballos han sido criados para eso y que sin actividades hípicas los caballos no existirían, vuelven a usar los mismos argumentos que los esclavistas del siglo XIX.

Cada vez hay más manifestaciones contra el maltrato y explotación de los animales. Algún día la hípica dejará de ser deporte olímpico: ¿Cuántos años deben pasar para dejar de maltratar animales en la calle o para las Olimpiadas?

🐴Coches de caballos: un anacronismo plagado de sufrimiento
🐴Málaga, Sevilla, Jerez… lugares donde los turistas maltratan a los caballos
🐴Jornadas laborales largas y al sol
🐴Los latigazos son comunes
🐴Sustituirlos por coches eléctricos es el FUTUROhttps://t.co/7W7f12WBYI

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) August 28, 2019

Este vídeo cumple ahora un año. Ocurrió en la ciudad de #Valencia.

Este fin de semana, el @AjuntamentVLC que dirige @joanribo de @compromis volverá a colaborar con la violencia hacia los caballos.#TiroyArrastreABOLICIÓN pic.twitter.com/OzBwHv99MX

— PACMA (@PartidoPACMA) September 20, 2019

♥ Más información que te va a sorprender:

🐎🌡 ¡El horror de los caballos en Sevilla!

Jornadas de hasta 13 horas a 45 grados de temperatura y sin agua.

No es un paseo, es su vida. pic.twitter.com/g58kGK5Lzb

— PACMA (@PartidoPACMA) August 21, 2019

🐴Cierran el hipódromo más famoso por morir 21 caballos, heridos y sacrificados, en dos meses
🐴Hípica es MALTRATO😔https://t.co/9f75gdDup5

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) March 15, 2019

Albergue para Caballos CYD Santa María de Málaga: Necesitamos Ayuda

A día de hoy, en el Albergue CYD Santa María tenemos una prioridad que es la de dar caballos en adopción. Tenemos más de 80 caballos bajo nuestra directa responsabilidad y son demasiados para mantenerlos felices y cubriendo todas sus necesidades a largo plazo. La realidad es así de sencilla y dura. Ahora podemos mantenerlos, pero no puedo garantizar lo mismo en seis-ocho meses.

Como imaginarás, pese a lo desesperado de nuestra situación, no podemos darle caballos a cualquiera. Muchas perdonas se acercan a nosotros para buscar “instrumentos” para su nuevo negocio o trabajo. La realidad es que nuestros animales han sufrido mucho y buscamos para ellos familias, o personas, que tan sólo quieran darle una segunda oportunidad a un animal.

Hemos tenido que añadir nuevas cláusulas de protección para nuestros caballos en el contrato de adopción. Por ejemplo, ayer nos devolvieron a Filou. Lo habíamos entregado en adopción hace dos años a una señora amable, educada, con experiencia con caballos, recursos económicos, que, en su día, adoptó a Filou “para enseñarle los valores del compromiso y responsabilidad a sus hijas pequeñas”. Nos lo ha devuelto, enfermo, flaco y abatido. Curiosa paradoja, ¿verdad?

La mejor manera de ayudar ahora mismo es difundir nuestra necesidad de buscar buenos hogares para nuestros caballos entre personas con cierto grado de concienciación y principios. Pero, he de ser realista, tal y como está situación España, si conseguimos diez familias en adopción para nuestros más de 80 caballos, será un auténtico milagro, por lo que vamos a seguir necesitando ayuda para los otros. Hay varias formas de ayudar.

Necesitamos “ángeles”, es decir, personas que quieran colaborar mensualmente con nuestro proyecto. Puedo ASEGURAR que a día de hoy todas las donaciones que recibimos se destinan íntegramente a pagar facturas de comida y/o veterinarias. Con la ayuda que recibimos aún no es suficiente para garantizar el pago de todas nuestras facturas. Uno se puede convertir en padrino rellenando nuestro Formulario Solidario, solicitando directamente en su banco que hagan una transferencia a la cuenta de la Asociación, o pidiéndonos los datos de un veterinario o de nuestro proveedor de heno para pagarle alguna factura (o parte de ella) directamente a ellos.

Los padrinos, las personas que nos ayudan, pueden venir a visitarnos siempre que quieran (sólo han de llamarnos primero, estamos entre Cártama y Coín). También recibirán información periódica de nuestra parte para mantenerlos informados sobre nuestras actividades y rescates. Sólo añadir que no hay cuota mínima porque nosotros consideramos que cada uno debe ayudar en la medida de sus posibilidades y con lo que le haga feliz.

Tengo mil historias más que contar, pero quería empezar con una pequeña toma de contacto…

Virginia Solera García, Responsable Comunicación
Asociación Todos los Caballos del Mundo (antes CYD Santa María)
Teléfono: (00 34) 610 397 027

NOTA: El programa El Escarabajo Verde de TVE, tiene un programa estupendo en el que entrevistan a Virginia de CYD Santa María, y desvelan el escaso control sanitario de las hamburguesas y albóndigas comerciales. Puedes verlo AQUÍ: “Un caballo llamado Hombre”, y otros documentales del programa AQUÍ.

¿Te animarías a pertenecer a un grupo de consumo?

Algunos productos que también se pueden adquirir a través de grupos de consumo, desde productos de limpieza hasta galletas, café o cacao. En este caso, son todos de comercio justo.Para la mayoría de nosotros lo más cómodo, hoy por hoy, es acudir a un supermercado para la compra semanal o hacerla a través de Internet. Sin embargo, si queremos productos que cumplan ciertos criterios de transparencia en su elaboración y comercialización, tal vez debamos buscar otras alternativas, y los grupos de consumo, por ejemplo, son una de ellas.  ¿Pero nos resultaría factible y cómodo pertenecer a alguno?

Tal vez para comenzar habría que señalar que cuando hablamos de grupos de consumo nos referimos a un conjunto de personas que de forma voluntaria se organizan para adquirir aquello que regularmente necesitan (generalmente productos de la cesta de la compra). Cuentan con un coordinador que suele ir rotando en cada pedido semanal, aunque la periodicidad la marca el propio grupo.

Muchos de los grupos de consumo que existen en España están enfocados a la compra de alimentos ecológicos a productores locales. Porque con ello también se trata de promocionar  la venta de cercanía y de temporada. Pero los motivos que nos pueden llevar a detenernos ante una opción de consumo de este tipo puede ir más allá del gusto por los productos ecológicos.  De hecho, desde hace unos años han comenzado a surgir diversas iniciativas y movimientos que apuestas por un consumo responsable no solo en lo referente a la alimentación, sino a la ropa que vestimos, o a cualquier otro artículo. Son personas que se cuestionan las consecuencias sociales, económicas, laborales o medioambientales que tiene la elaboración y comercialización de los productos que compramos. Obviamente, y tal y como está estructurado el comercio internacional, ser conscientes realmente de lo que compramos resulta bastante complicado en muchas ocasiones.

Comprar no sólo fruta y verdura ecológica

En esta apuesta por la transparencia es donde tiene también cabida la opción de los grupos de consumo, personas con intereses comunes a la hora de comprar, y que buscan potenciar el desarrollo sostenible y las relaciones basadas en la confianza.

Bajo esta idea, una tienda online (Tienda Mundos) está aprovechando la reciente remodelación de su web para promover, dentro de las opciones que ofrece, la creación de grupos de consumo. La mayoría de los que ya se han creado hasta ahora, son de Vigo (Pontevedra), o alrededores, ya que es su radio de acción natural. En este caso, las compras están enfocadas sobre todo, a productos elaborados bajo criterios de comercio justo, como café, cacao, té, galletas, azúcar, pasta, cuscús, arroz, quinua, etc.

Una tienda online que potencia el consumo responsable

Pero la idea de sus promotores es aprovechar las posibilidades que brinda hoy Internet para unir a personas con unos mismos intereses y valores a la hora de realizar sus compras. Los organizadores de esta iniciativa reivindican el poder de los consumidores y animan a involucrarse en lo que realmente significa la elección consciente de un producto y no otro. “En los estantes de los supermercados podemos encontrar alimentos elaborados con procesos que parecen que son para enfermar: pollos lavados con cloro, tomates madurados con gas etílico, carne inyectada con hormonas de crecimiento, etc.  A ello se suman los productos que llegan a nuestros comercios con procesos enfermizos: niños esclavos en plantaciones de cacao, niños encadenados haciendo alfombras, personas explotadas laboralmente hacinadas en insanos almacenes o bodegas de barcos, etc.”, denuncian los responsables de Tiendamundos.com.

Con su idea de grupos de consumo quieren contribuir a reducir los efectos de estos despropósitos y potenciar iniciativas, que como esta busquen cuidar la VIDA, (en mayúscula).

Así apuestan por una iniciativa de ecommerce basada en la transparencia y la confianza; de hecho, se puede acceder a toda la información de los participantes en la elaboración y distribución de cada producto, que deberán ser organizaciones con criterios éticos y sociales.

Lógicamente, es una tienda online en la que se puede comprar individualmente, y no solo como grupo de consumo, pero quien quiera hacerlo utilizando esta opción cuenta con ventajas añadidas. En cuanto al mecanismo es sencillo: registrarse como usuario, y con una contraseña acceder a un apartado donde podrá comprar los productos con descuentos y con mejores condiciones de las habituales. Además, se busca establecer una retroalimentación entre empresa y consumidores. En este sentido, la compañía les irá informando de los nuevos productos y productores que vayan uniéndose al proyecto, y los usuarios registrados podrán solicitar aquellos productos en los que están interesados y tienen dificultad en encontrar.

Como iniciativa creo que es interesante y viene a completar un poco más el abanico de opciones que existen hoy en España en lo referente a grupos de consumo, una alternativa para quienes quieren realizar sus compras con criterios de responsabilidad y sostenibilidad.

Manuela Vázquez (@manuvazal) coautora del blog consumo-cuidado.com

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Recoge Tapones de Plástico: Reciclaje y Solidaridad

Símbolos de los distintos tipos de plásticoEl plástico es un material orgánico (no mineral) compuesto fundamentalmente de carbono y otros elementos como el hidrógeno, el oxígeno, el nitrógeno, o el azufre. La mayoría de los plásticos que se comercializan provienen de la destilación del petróleo. La industria del plástico utiliza el 6% del petróleo que pasa por las refinerías.

Cinta de Möbius con flechas para identificar lo reciclable
Cinta de Möbius con flechas para identificar lo reciclable

Hay muchos tipos de plástico y suele identificarse que es reciclable con un triángulo de flechas con un número en su interior y unas siglas debajo (aunque algunos tipos, como el 7, son difícilmente reciclables). El triángulo de flechas procede inicialmente de una cinta de Möbius, una superficie con una única cara de forma que si recorremos su superficie en un sentido, pasamos por todos los lugares y volvemos al punto inicial.

El plástico de casi todos los tipos de tapones y tapaderas  es valioso y bueno para ser reciclado (de botellas de bebidas, de mantequilla, de aceite, de detergentes, tarros, envases…) . Un inconveniente es que en el contenedor amarillo (de envases) está mezclado con los demás tipos de plástico y ensuciado con restos de alimentos, limpiadores, etc. Es un plástico valioso pero a nivel particular no compensa recogerlo pues lo pagan hasta 300 euros por tonelada. Sin embargo, si mucha gente se une para recopilar tapones, se pueden conseguir muchas toneladas.Tipos de tapones de plástico para reciclarse, con fines solidarios

En España han aparecido varias iniciativas para recoger tapones y tapaderas de plástico para destinar los ingresos a proyectos solidarios. Mucha gente, con colegios, empresas, y comercios, están recogiendo tapones gracias a la colaboración de millones de personas (10 millones según algunas fuentes).  Uno de los proyectos más exitosos es el de la fundación SEUR para ayudar a Aitana, una niña con una cardiopatía congénita que gracias a la ayuda de la gente está recibiendo tratamiento. Ayudar es tan simple como coleccionar este tipo de tapones y tapaderas de plástico, y llevarlos a algún centro que los recoja para algún proyecto, como las oficinas de SEUR, por ejemplo, o el proyecto de Lola, niña con parálisis cerebral (página de facebook), u otros proyectos (AEFAT, Aitzina, Iker…).

Sirven prácticamente todo tipo de tapones y tapaderas de plástico. Ya puedes empezar tu colección particular, mientras buscas el proyecto con el que quieres colaborar. Es un sencillo gesto cotidiano que mejora el reciclaje de residuos y se colabora en proyectos solidarios. Sigue las 3 erres, o las 4 erres

Para los más curiosos, hacemos algunas aclaraciones:

  1. ¿Por qué sólo tapones y tapaderas? Porque los envases completos ocupan más espacio y suelen ser de otros tipos de plástico, lo que obligaría a la gente tener que mirar su tipo. Además, los envases suelen tener más suciedad que los tapones. Los envases serían aceptables si estuvieran llenos de tapones, para reducir el volumen final, pero si la recogida es compleja la gente puede estar menos dispuesta a colaborar y por eso sólo se piden tapones. Lo bueno de los tapones es que el 99.9% son de plástico tipo 2 ó 5, que no son tóxicos, pueden usarse en alimentación, y son buenos para ser reciclados.
  2. ¿Se pueden incluir otro tipo de materiales plásticos? Mejor no, porque pueden ser de otros tipos. Si estamos seguros que son plásticos del 2 ó del 5, sí se pueden incluir pero sólo si no ocupan mucho volumen, porque aunque el plástico sea del mismo tipo que los tapones, puede complicar el proceso de reciclado general.

AVISO a los que recogen tapones: Para recoger tapones es buena idea pasear por lugares donde se consuma agua embotellada u otras bebidas, o sus alrededores (en verano, más aún). Al menos en España, se dejan las botellas tiradas por todos los sitios, incluyendo las papeleras.

  • Lugares turísticos: monumentos, parques de atracciones…
  • Lugares deportivos: Gimnasios, pistas, polideportivos…
  • Lugares de ocio: pistas de patinaje para jóvenes, parques, zonas de ocio…

Un tapón de una botella normal pesa unos 2 gr., por lo que para una tonelada hacen falta 500.000 tapones.

También hay empresas que recogen y reciclan bolígrafos: Colabora y consigue puntos solidarios. Mira este vídeo: http://blogs.20minutos.es/cronicaverde/tag/terracycle/

AGRADECIMIENTOS: A Reciclados ANICO, y BilboPlastik, por la información facilitada para escribir este artículo (estas empresas podrían estar interesadas en comprar los tapones, pero hay muchas otras empresas).

Libro El mundo no se acaba, de Hannah Ritchie (resumen)

Un libro escrito por una científica y divulgadora de la Universidad de Oxford que tiene por bandera el optimismo y los datos (Anagrama, 2025). Se aleja del catastrofismo ecologista casi tanto como del negacionismo climático; y afirma que «aceptar la derrota ante el cambio climático es una postura indefendiblemente egoísta».

Hannah Ritchie aclara que su optimismo es «condicional» (i.e., condicionado a actuar adecuadamente); que es diferente a un «optimismo ciego» que confía sin promover la acción organizada. Su objetivo es conseguir que seamos la primera generación que logre alcanzar la sostenibilidad completa en los dos sentidos que recoge la definición de la ONU: satisfacer las necesidades de las generaciones actuales; y hacerlo sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Con respecto al primer aspecto, Ritchie opina que falta mucho por hacer aunque, al menos, se ha avanzado una barbaridad en aspectos tales como: la mortalidad infantil y materna, la esperanza de vida, el hambre y la malnutrición, el acceso a recursos básicos (agua, energía…), la educación y la pobreza extrema.

Por supuesto, estos avances en la calidad de vida global también «han tenido un enorme coste medioambiental», lo cual ha empeorado de forma colosal el segundo requisito de la sostenibilidad. Para equilibrar la situación, el libro examina en detalle siete problemas medioambientales y sus interconexiones entre sí.

Antes de examinar esos siete problemas, Ritchie se distancia de dos soluciones típicas del ecologismo: despoblación y decrecimiento. La primera consiste en reducir el tamaño de la población y Ritchie afirma que realmente esa no es una alternativa, primero porque la población ya se está frenando a nivel mundial y, segundo, porque es muy complicado hacerlo de forma ética. Apunta a que más impacto que la superpoblación lo generan los estilos de vida (especialmente de los millonarios), lo cual podría estar afectado por la segunda solución que Ritchie rechaza, el decrecimiento, entendido como un retroceso o empobrecimiento. Para ella, la pobreza no implica mayor sostenibilidad, por supuesto, si consideramos los dos pilares de la sostenibilidad anteriormente indicados. En el libro, ella matiza que es cuestionable el crecimiento en los países ricos, pero que para acabar con la pobreza se necesita un crecimiento económico global. Para ella, no vale cualquier crecimiento y afirma —igual que cualquier decrecentista— que sería necesario crecer en algunos sectores y tecnologías y decrecer en otras. Tal vez, la promesa más impactante del libro es que dice demostrar que podemos reducir el impacto ambiental y, a la vez, mejorar la situación económica.

1. Contaminación atmosférica

Aunque no se suela decir, la contaminación atmosférica es «una de las principales causas de mortalidad en el mundo». Las cifras de fallecidos por esta causa son similares a las muertes por tabaquismo; seis o siete veces mayores que los muertos en accidentes de tráfico; y superan en cientos de veces la cifra de vidas perdidas por terrorismo o por guerras. Cada año, la mala calidad del aire suele ser quinientas veces más mortífera que todas las catástrofes «naturales» juntas.

La buena noticia es que se está reduciendo este tipo de contaminación, especialmente en las ciudades, lo cual baja las tasas de mortalidad. Es preciso tomar medidas locales y globales. Usemos como inspiración el Protocolo de Montreal para eliminar las sustancias químicas que degradaban la capa de ozono, un problema de cuya gravedad advirtió incluso Carl Sagan. En 1987 fue firmado por 43 países; y en 2009 se convirtió en el primer convenio internacional que logró la ratificación universal de todos los países del mundo. Un ejemplo que demuestra que hacer caso a la ciencia tiene resultados positivos.

A escala global, la mayor fuente de contaminación es quemar madera o carbón, incluyendo aquí las quemas agrícolas. Luego está la polución por actividades agropecuarias, principalmente por culpa de la ganadería y por los fertilizantes. Después viene la quema de combustibles fósiles para producir electricidad. Luego, diversas industrias (textiles, químicas, metalúrgicas…), seguidas del transporte de personas y mercancías.

Resumen del libro "21 lecciones para el siglo XXI" de Harari. En nuestro blog también encontrarás el resumen de su libro "Sapiens"

Lee también un resumen de este libro de Yuval N. Harari.

♦ Las soluciones propuestas pueden parecer caras, pero son muy baratas si las comparamos con los cientos de millones en gastos por no solucionar el problema:

  1. Lo más urgente es «dejar de quemar cosas» y, cuando no sea posible, capturar las partículas de la combustión.
  2. Detener las quemas agrícolas por ser una inmensa fuente de contaminación estacional fácil de evitar haciendo compost, triturando, etc.
  3. Conseguir combustibles limpios para cocinar y calentarse. La leña puede ser muy natural, pero es la forma más contaminante de conseguir calor. Provoca múltiples enfermedades por respirar el humo.
  4. Eliminar el azufre de los combustibles fósiles. Es tan simple como poner filtros en las chimeneas.
  5. Transporte más limpio. Los vehículos eléctricos contaminan menos, pero no son parte de la solución porque siguen siendo origen de multitud de emisiones. Por supuesto, la aviación es muchísimo peor.
  6. Transporte sostenible: caminar, ir en bicicleta o en transporte público.
  7. Abandonar combustibles fósiles, en favor de las renovables y de la energía nuclear. Ritchie es contraria a debatir entre renovables y nuclear porque, para ella, lo importante es que son energías con bajas emisiones de CO2. No tiene en cuenta el problema de los residuos radiactivos, ni el riesgo de atentados terroristas, ni el hecho de que las nucleares no sean rentables sin subvenciones de dinero público.

2. Cambio Climático

«Un mundo 6 ºC más caliente que el actual sería devastador», nos advierte la autora. Tras comentar algunas de las consecuencias del calentamiento global, afirma que «si cada país cumpliera realmente sus compromisos climáticos, llegaríamos a los 2,1 ºC en 2100», lo cual sería una gran noticia, aunque podría ser mejor.

Hannah Ritchie asegura que «las tecnologías bajas en carbono resultan cada vez más competitivas» y «los líderes mundiales se han vuelto más optimistas». Ahora tenemos infraestructuras mejor preparadas, podemos predecir eventos climáticos extremos, organizar evacuaciones, existen redes internacionales de apoyo, etc. En definitiva, estamos mejor preparados que en el pasado y sabemos cómo reducir las emisiones de dióxido de carbono, porque hay solo dos fuentes principales: «la quema de combustibles fósiles y el cambio en el uso de la tierra» (deforestación).

La situación actual es que «las emisiones totales siguen aumentando, pero las emisiones per cápita han tocado techo». Ese dato es utilizado por la autora para ser optimista y esperar a que la contaminación empiece a declinar, al menos en los países ricos, porque dice que está demostrado que «los avances tecnológicos hacen que hoy consumamos mucha menos energía que en el pasado». Como ejemplo, afirma que en Suecia se vive con igual nivel que en Estados Unidos y, sin embargo, se emite solo una cuarta parte. Según sus datos, el crecimiento económico y la reducción de emisiones son compatibles. El problema es que mira datos de países ricos que ya son exageradamente insostenibles. En tales casos, ¿es correcto celebrar una pequeña reducción en su contaminación?

En su análisis, asegura que «las soluciones que pasan por reducir el consumo de energía a niveles muy bajos no son buenas», porque la energía es fundamental para mantener o aumentar la calidad de vida. Tampoco ve adecuado que se avergüencen los que viajan en avión, porque para ella volar es un gran invento y las ventajas son suficientes para olvidar sus serios inconvenientes. ¿Será una excusa para justificar su gusto por volar?

♦ Soluciones que propone:

  1. Transición hacia la energía renovable por todas sus ventajas. El inconveniente del espacio que requieren se resuelve buscando lugares adecuados: tejados, agrovoltaica, etc.
  2. Electrificar la demanda de energía donde sea posible y aumentar el almacenamiento (baterías…). Ritchie está convencida de que esta transición requerirá menos actividad minera que con combustibles fósiles.
  3. Replantear el transporte a larga distancia.
  4. Alimentación. Aunque sostiene que no es preciso ser veganos, deja claro que cualquier cambio a dietas más vegetales tiene una enorme influencia en el clima, como por ejemplo elegir hamburguesas de pollo en lugar de ternera (que es la carne con más huella de carbono). Con datos muy fiables confirma que «la carne con emisiones de carbono más bajas supera las de la proteína vegetal con emisiones más altas». Y no importa demasiado si son alimentos ecológicos, de proximidad o en extensivo. La autora afirma que adoptando las siguientes medidas se liberaría suficiente tierra como para compensar las emisiones del sistema alimentario resultante:
    • Comer menos carne.
    • Adoptar las mejores prácticas agrarias.
    • Reducir el consumo excesivo y el desperdicio alimentario.
  5. Reducir las emisiones por la construcción, básicamente eliminando el cemento, un material muy contaminante en su fabricación. Propone usar otros materiales y, aunque no lo cita, una opción es el cemento Sublime.
  6. Poner precio al carbono para que los productos de altas emisiones sean más caros y menos accesibles. Como todos sabemos, los precios no reflejan los costos de los productos, y mucho menos los costos ambientales. El peligro de esta medida —y Ritchie lo subraya— es que haga que las familias pobres sean aún más pobres. Para evitarlo se deben incluir ayudas y conseguir que sean los ricos los que más paguen, porque son, de hecho, los que más carbono emiten.
  7. Sacar a la población de la pobreza es otra medida para adaptarnos al cambio climático, porque son los pobres los más vulnerables.
  8. Mejorar la resiliencia de los cultivos ante los efectos del cambio climático.
  9. Adaptarnos ante el aumento de temperaturas.
  10. No caer en la trampa psicológica de la «autoconcesión moral». Esto ocurre cuando nos permitimos algo negativo porque creemos que lo compensamos con un sacrificio en otro aspecto. Por ejemplo, comernos un filete porque reciclamos el envoltorio de plástico; o caer en las trampas del greenwashing. Para ello, es importante tener muy presente qué cosas a nivel individual tienen más y menos impacto.

Un problema de la forma de comunicar de Ritchie es que quita importancia a aspectos que, aunque no sean principales, tienen suficiente peso como para no ser despreciados. Es como si olvidara el efecto sinérgico de juntar varias fuerzas. Sumar muchos pocos hace un mucho. A veces, este tipo de contradicción se hace patente en una misma explicación. Por ejemplo, cuando literalmente escribe: «Cambiar nuestra alimentación no va a resolver el cambio climático: para ello tenemos que dejar de quemar combustibles fósiles. Pero arreglar únicamente nuestros sistemas energéticos, ignorando la alimentación, tampoco nos llevará a esa meta».

3. Deforestación

La tierra ha perdido un tercio de todos sus bosques desde el final de la última glaciación. En el último siglo, también se ha perdido mucha superficie forestal, casi toda debida a la expansión de la agricultura. Las zonas incendiadas se regeneran si se las deja. Al perder bosques se emite carbono, pero Ritchie considera que eso es secundario en comparación con la pérdida de biodiversidad.

También resalta cómo la pérdida de hábitats se puede frenar con medidas políticas. Por ejemplo, «Brasil logró reducir la deforestación en un 80 % en solo siete años bajo la presidencia de Lula da Silva».

Con respecto al aceite de palma, no considera que su consumo sea preocupante, porque no se sabe con certeza la deforestación que causa de forma directa. Opina que no sería justo culpar a ciertos campos de palmeras de la deforestación de esas áreas si los bosques fueron talados con anterioridad. Es decir, no tiene en cuenta que esas zonas podrían volver a ser bosques. Además, sostiene que usar otros tipos de aceites podría ser incluso peor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que evitar el aceite de palma no obliga a optar por otro aceite, sino que se puede optar por no consumir productos con aceite de palma (bollería, alimentos ultraprocesados, etc.) sin sustituirlos por nada con otros aceites. En cualquier caso, apoya el uso de aceite de palma certificado como sostenible (RSPO) y deja claro que «el biodiésel de aceite de palma produce más emisiones de carbono que la gasolina o el gasóleo».

«La tala de bosques para dejar espacio al ganado bovino es responsable de más del 40 % de la deforestación mundial». El siguiente factor de pérdida de bosques es la palma y la soja y, en tercer lugar, la silvicultura (papel/celulosa). Así, pues, la mejor forma de frenar la deforestación es reducir el consumo de carne de cordero y de vacuno. En tercer lugar, se situaría el queso y los lácteos de vaca. Ritchie apoya esta opción, incluso aunque sean productos de ganadería extensiva en tierras no aptas para la agricultura, porque en estos casos considera que la mejor opción sería dejar que esas tierras se conviertan en bosques u otros espacios naturales.

Otras opciones que propone son: que los países ricos paguen a los más pobres por conservar sus bosques; y que se compensen las emisiones mediante reforestaciones (aunque esto tiene un peligro muy evidente).

Para acabar este apartado, Ritchie sostiene que no es buena idea volver de la ciudad a zonas rurales (revitalizar pueblos), ya que la principal causa de deforestación es cómo producimos nuestros alimentos y no dónde vivimos. Y también alerta de los que piensan que la alimentación vegana contribuye a la deforestación por los cultivos de soja. Los datos son muy evidentes: el 76 % de la soja se utiliza para alimentar animales y «solo el 7 % se destina a los productos veganos» (tofu, tempeh y leche vegetal).

4. Alimentación para no comerse el planeta

«La demanda humana de alimentos representa la mayor amenaza para los animales del globo». Así de contundente se manifiesta Hannah Ritchie. Afortunadamente, no es cierto que haya una fecha límite en los suelos agrícolas del mundo. Unos se están degradando y otros están mejorando, aunque en general, el suelo agrícola está siendo maltratado (y no solo por la erosión).

Una persona necesita entre 2.000 y 2.500 calorías diarias. Si dividimos la producción mundial de alimentos a partes iguales entre todos, cada uno de nosotros podría consumir unas 5.000 calorías diarias (más del doble de lo necesario). El hambre en el mundo no es un problema de falta de alimentos, sino de mala distribución (también lo apuntaron Nebel y Wrigth). Este dato sirve a Ritchie para confirmar que, en realidad, no somos demasiados humanos. El problema es que los millones que habitamos el planeta Tierra no nos contentamos solo con comer, sino que aspiramos a un consumo cada vez mayor (casas, teléfonos, aviones, IA…).

La superproducción agraria se debe principalmente a dos inventos: el de Fritz Haber y Carl Bosch (para convertir el nitrógeno del aire en amoníaco, fertilizante); y el de Norman Borlaug (para mejorar el cultivo de trigo en México). Estos logros para aumentar la producción han evitado muchas muertes, pero también han hecho que no podamos volver atrás. Es decir, «el planeta no puede limitarse a consumir solo alimentos ecológicos» (porque hay demasiadas personas a las que alimentar). Por tanto, a nivel colectivo dependemos de los fertilizantes para sobrevivir, y fabricarlos requiere grandes cantidades de energía, lo cual explica por qué los países pobres los usan poco, aunque tengan que utilizar mayor superficie agraria.

Vivimos en un mundo con grandes desigualdades, en el que algunos sufren de obesidad y otros de desnutrición; el alimento que podría saciar el hambre de millones de personas se dedica a alimentar ganado o a producir agrocombustibles para nuestros coches. Menos de la mitad de los cereales que se producen se dedican a la alimentación humana directa. Todo un 41 % se lo come el ganado, lo cual nos hace ver que comer animales es una forma muy ineficiente de conseguir proteínas. «Los animales más pequeños son más eficientes en términos calóricos», aunque surge el «dilema moral» de que hay que matar una mayor cantidad de animales pequeños para conseguir la misma cantidad de carne.

Ritchie pone un ejemplo que sirve para visualizar bien lo que implica comer animales muertos: «¿Se imagina que comprara una barra de pan, cortara una rebanada y tirara el resto —más del 90 %— a la basura? Pues bien: en términos de calorías, eso es más o menos lo que hacemos con la carne». El ganado también es ineficiente convirtiendo proteínas. Lo bueno es que son proteínas «completas» (incorporan aminoácidos importantes), lo cual se puede conseguir con dietas vegetales comiendo legumbres y cereales. La carne también tiene otros nutrientes importantes, pero el único que no existe en los vegetales es la vitamina B12 (asunto que ya se zanjó aquí).

Para entender la magnitud del problema, afirma que tres cuartas partes de la superficie agraria tienen como fin último criar ganado, y todo eso solo sirve para producir el 18 % de las calorías y el 37 % de las proteínas que consumimos. Debemos «reducir al máximo la cantidad de tierra que destinamos a la actividad agraria», lo cual mejoraría también otros problemas: deforestación, contaminación atmosférica, de aguas, de tierras, maltrato animal, etc.

♦ Soluciones que propone:

  1. Mejorar los rendimientos agrícolas en todo el mundo, especialmente en África.
  2. Comer menos carne, sobre todo de vacuno y cordero, las carnes con mayor impacto (en emisiones, consumo y contaminación de agua, eutroficación, uso de tierra, etc.). Ritchie expone que no funciona instar a la ciudadanía a convertirse al veganismo, sino que es mejor invitar a hacer cambios paulatinos: poner un día a la semana sin carne, reducir las dosis, aumentar el consumo de legumbres, etc. Solo eliminando la carne de ternera y la de cordero se reduciría a la mitad nuestra necesidad de tierras de cultivo en todo el globo. Debemos entender que la dieta vegana es la más ecológica, pero no es necesario ser veganos estrictos: «El ahorro en comparación con una dieta con algo de pollo, o algo de pescado y huevos, no es tan significativo», aclara la autora del libro. Ella quiere derribar el mito de que si fuésemos veganos no habría tierra para cultivar porque, como ya se ha indicado, lo que ocurriría sería todo lo contrario: una dieta vegana requiere menos tierra de cultivo.
  3. Invertir en sustitutos de la carne. Para Ritchie, es importante que las carnes vegetales cumplan cuatro requisitos: ser sabrosas, baratas, fáciles de encontrar y fáciles de incorporar a las dietas habituales. Ella afirma que ha probado multitud de productos vegetales y que hay algunos realmente asombrosos que, incluso, pueden llegar a gustar tanto o más que los productos cárnicos que imitan. Optar por estos productos no solo reduce la huella de carbono, sino que contribuye a bajar el precio para el resto de la humanidad.
  4. Las hamburguesas híbridas también reducen la huella ecológica (usar carne de pollo total o parcialmente, introducir legumbres…).
  5. Sustituir los productos lácteos por alternativas vegetales. En la UE, los productos lácteos son la causa de un mínimo de una cuarta parte de la huella de carbono. Cualquier bebida vegetal tiene una huella ecológica menor que la leche animal. Ritchie recuerda aquí también la importancia de seguir una dieta variada, para evitar carencias nutricionales.
  6. Desperdiciar menos comida. Por ejemplo, resalta la importancia de cambiar los sacos de recogida de productos agrarios por cajas rígidas que protejan de golpes. También es importante saber que si un producto supera su fecha de «consumo preferente», no indica que no se pueda consumir.
  7. No depender de la agricultura de interior. Aunque minimiza el espacio ocupado (agricultura en vertical), sus necesidades energéticas son tan inmensas que no compensan las ventajas, ni empleando solo energía renovable.
  8. No centrarse en los alimentos de proximidad. Aunque el transporte es importante, supone solo el 5 % de las emisiones de GEI de la comida. El resto se debe a los procesos de producción, empaquetado y conservación. Lo más contaminante es el transporte aéreo (50 veces más que por barco), pero apenas se usa porque es caro. Por su parte, el transporte marítimo es barato, por lo que casi toda la contaminación del transporte de alimentos se produce en la carretera. En definitiva, Ritchie quiere dejar claro que está bien comer alimentos de proximidad, pero que las frutas y verduras producidas muy lejos tienen menos huella ecológica que la carne producida muy cerca.
  9. Los alimentos ecológicos tienen menos pesticidas, pero requieren más extensión. Abonar con estiércol también puede contaminar acuíferos. Respecto al clima, no hay consenso si es mejor o peor porque depende de múltiples factores. Ritchie dice que se fija más en el contenido de los envases que en las certificaciones ecológicas.
  10. Eliminar el plástico aumentaría el desperdicio alimentario. En la huella ecológica de los alimentos solo el 4 % de las emisiones procede de los envases. Nos advierte de que en ciertos alimentos es fácil de eliminar, pero en otros no. En todo caso, aquellos alimentos en los que el plástico es importante tal vez no sean esenciales en nuestra dieta y podemos prescindir totalmente del plástico y del alimento.

5. Pérdida de biodiversidad. Proteger la vida silvestre

«No cabe duda de que muchos animales están experimentando un preocupante y acelerado declive. Pero, si profundizamos un poco más, descubrimos que también hay algunos a los que les va bien». Lo que no debemos olvidar es que nuestra vida depende de la biodiversidad, aunque «no esté claro qué especies necesitemos y cuáles no». Recomendamos aquí leer el relato de La vida del doctor Biología. Lo cierto es que a veces prestamos más atención a ciertas especies, bonitas o más visibles, y olvidamos a las realmente importantes, como los gusanos y las bacterias.

El ser humano ha atacado a las demás especies desde sus orígenes, como bien explica Yuval N. Harari en su magnífico Sapiens. Ritchie declara que «antes de la aparición de la agricultura, hace unos diez mil años, la mayor amenaza para los animales era nuestra caza directa: una vez iniciada la actividad agraria, pasó a ser la destrucción de sus hábitats» y «en la última centuria, el ritmo de disminución ha sido aún más rápido». Un dato más: «Los vertebrados se han extinguido entre cien y mil veces más rápido de lo que cabría esperar».

Actualmente, los humanos y nuestro ganado constituimos la inmensa mayoría de los mamíferos del planeta. Estos son los datos del porcentaje de la biomasa actual y en 1900:

  1. Mamíferos salvajes: 2 % (17 % en 1900).
  2. Humanos: 35 % (23 %).
  3. Ganado: 63 % (60 %).

Esta desproporción también ocurre en las aves: «la biomasa de nuestros pollos duplica la de las aves silvestres». Hay multitud de datos que llevan a poder proclamar que «nos dirigimos hacia una sexta extinción masiva». La buena noticia es que podemos frenarla.

♦ Soluciones que propone:

  1. Reducir al mínimo la superficie cultivada.
  2. Utilizar fertilizantes y pesticidas de forma más prudente y eficaz.
  3. Emplear los métodos de la UE con los que ha conseguido frenar el declive de multitud de especies: reducir el uso de tierras agrícolas, recuperar hábitats naturales, prohibición total de la caza, implementación de cuotas cinegéticas, mecanismos para detener a los cazadores furtivos, proteger zonas por ley (incluyendo también el rewilding), sistemas de compensación para reproducir determinadas especies y programas de cría y reintroducción.
  4. Comer menos carne, porque esto reduciría la cantidad de tierra destinada a la agricultura, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la deforestación.
  5. Detener la deforestación, lo cual implicaría reducir la pérdida de hábitats y las emisiones de GEI.
  6. Proteger los parajes con mayor biodiversidad. El objetivo de la ONU de proteger para 2030 el 30 % de la superficie terrestre es poco ambicioso; y no son pocas las voces que piden proteger al menos el 50 % para 2050.
  7. Frenar el cambio climático.
  8. Detener los vertidos de plásticos en el mar.

6. Plásticos marinos

«El 44 % de todo el plástico del planeta se emplea en la fabricación de envases». Es ahí donde está el núcleo del problema de los plásticos. La autora critica el documental Seaspiracy por algunos de sus datos, pero está conforme con que el 80 % del plástico de las islas oceánicas procede de la industria pesquera. Solo el 20 % restante tiene su origen en tierra. Sin embargo, si miramos el plástico en zonas costeras, los datos podrían indicar justo lo contrario.

Ritchie dice que no hay aún evidencias de los auténticos peligros de los plásticos en el cuerpo humano, y que le parece más preocupante el daño que se causa a la fauna marina (enredos, atragantamientos…).

♦ Soluciones:

  1. Dejar de utilizar envases de plástico de un solo uso.
  2. Invertir más en gestión de residuos: sistemas de recogida, centros de reciclaje, vertederos adecuados (que capturen el metano de la materia orgánica), etc. Es importante reciclar todo lo que se pueda. El problema es que no siempre se puede. El reciclado mecánico permite que los plásticos se reciclen una o dos veces. El reciclado químico es mejor, pero es «tremendamente costoso» y no compensa hacerlo en ningún caso. Tal vez sería útil un SDDR para vidrio reutilizable y, en paralelo, imponer impuestos crecientes al plástico de un solo uso.
  3. Obligar a las industrias a un diseño más inteligente, que utilice solo plásticos reciclables y permita separarlos de forma cómoda.
  4. Prohibir el comercio de plástico usado para que los países ricos no usen a otros como sus vertederos. La proporción de plástico que circula por esta vía no es elevada, pero muchas veces acaba en el mar. Hablamos de 1,6 millones de toneladas en 2020.
  5. Trabajar con la industria pesquera para que no abandone su basura en el mar (redes, anzuelos, etc.). Podría castigarse a los barcos que no traigan de vuelta los aparejos con los que salieron y/o premiarse a quienes traigan basura encontrada en el mar.
  6. Poner interceptores en los ríos. Son aparatos o líneas de burbujas que sirven para capturar los plásticos evitando que lleguen al mar. Otra solución que no contempla es poner grandes bolsas de red a la salida de los desagües pluviales o residuales de las ciudades. Dado que esas aguas arrastran multitud de basura, esas redes la capturarían.
  7. Limpiar las playas es una forma mucho más barata de reducir el plástico en los océanos que recogerlo mar adentro.

7. Sobrepesca. Poner fin al expolio de los océanos

Esto está muy relacionado con la pérdida de biodiversidad. Según Ritchie, los animales marinos son discriminados con respecto a los terrestres. De alguna forma, su sufrimiento parece importar menos a los humanos, a pesar de las evidencias que existen de que los peces son capaces de sentir sufrimiento.

El incremento en potencia y tecnología aplicada al sector pesquero ha hecho que muchas pesquerías hayan entrado en declive o en grave colapso. Ante esto, hay dos formas de actuar. La primera es proponer «capturar muy pocos peces, por no decir ninguno». La segunda es «capturar tantos peces como sea posible, año tras año, pero sin mermar más sus poblaciones». Normalmente, se opta por la segunda opción, aunque sabemos que en demasiadas ocasiones no se cumple.

Una tercera vía (con un enorme crecimiento) ha sido la cría de pescados y mariscos: acuicultura o piscicultura. Actualmente, se crían más peces y mariscos de los que se pescan en estado salvaje. Para Ritchie es una buena noticia porque, según ella, esto reduce presión sobre los peces salvajes. No obstante, reconoce que parte de la comida de los peces de piscifactoría es, precisamente, peces salvajes, pero que, para algunas especies, se ha logrado una proporción de 0,3 (es decir, que hacen falta 0,3 peces salvajes para criar uno de forma artificial). El resto de comida lo forman, por ejemplo, piensos vegetales. La autora deja claro que «las normas de bienestar animal que rigen en las piscifactorías suelen ser bastante deficientes» (léase esto para más datos). Ella no habla de otros problemas presentes en las piscifactorías, como la contaminación que producen.

Con respecto a los atúnidos, Ritchie dice que su situación es mala, aunque algunas especies están mejorando sus poblaciones. Particularmente, alerta de la situación de los atunes en el océano Índico, donde se está sobrepescando sin control (España con la famosa operación Atalanta). El libro no habla de la amenaza del mercurio en los atúnidos.

Otro problema es la muerte generalizada de los corales. La autora demuestra ser una apasionada de estos animales y no le faltan motivos. La solución urgente a este problema es frenar el calentamiento global, evitando quemar combustibles fósiles. Si quieres enamorarte de los corales, te animamos a leer el relato de Lord Howe.

♦ Soluciones:

  1. Comer menos pescado, siempre que sea posible. Tal vez unos quieran no comer nada de pescado (lo cual evita el dilema del sufrimiento animal), mientras que otros opten por reducir este tipo de alimento.
  2. Elegir bien la especie a consumir. El problema de esta opción es que requiere el esfuerzo de investigar y puede variar en el tiempo y dependiendo de la región. Escogiendo bien, podemos comer pescado con poca huella de carbono (casi todos ellos son mejores que el pollo). Ella recomienda evitar los lenguados y mariscos caros, y optar por pescados pequeños y salvajes, como arenques o sardinas.
  3. Acabar con la sobrepesca aplicando cuotas de pesca estrictas. En la UE han mejorado algunas poblaciones de peces, pero otras siguen estando mal. En general, es preferible ser estrictos y que haya pesca suficiente, que ser demasiado permisivos y provocar la crisis de todo un sector.
  4. Reglamentos estrictos para capturas incidentales y descartes. El objetivo es reducir el número de peces que se pescan sin querer y que se tiran al mar (descartes), donde siempre mueren (si no lo están ya). Algunos países han prohibido los descartes y obligan a sus barcos de pesca a desembarcar todo lo que capturen, sea comercial o no.
  5. Prohibir la pesca de arrastre. Es el arte más perjudicial: normalmente se descarta entre el 30 y el 50 % de todo lo capturado (a veces es el 10 %), a lo que hay que sumar el destrozo del fondo marino que ocasionan, entre otros inconvenientes.
  6. Las áreas marinas protegidas evitan ciertas actuaciones humanas dentro de ellas. Son una buena solución, aunque a veces lo que provocan es que el impacto se traslade a otro lugar.

Propuestas finales de Hannah Ritchie

El libro de Ritchie es un canto de optimismo lleno de datos realistas. Algunas de sus opiniones pueden ser controvertidas, pero la mayoría están basadas en evidencias. Es cierto que estamos avanzando en muchos aspectos, aunque no sea tan rápido como nos gustaría. También es cierto que las opciones sostenibles se están volviendo más baratas. Y, en muchos casos, el pueblo está despertando.

Hannah se siente una traidora cuando no usa las opciones más ecológicas, aunque sí sean las opciones con menor huella de carbono, como usar el microondas o consumir alimentos que no sean de proximidad. Pero alerta que, aunque los cambios individuales sean importantes, es necesario un «cambio sistémico», es decir, una acción política que lleve a aprobar leyes que nos hagan avanzar en todas las soluciones que se han propuesto más arriba. Para ello, es necesario «votar a líderes que favorezcan medidas sostenibles» (partidos verdes y ecofeministas) y también sugiere importantes aportaciones individuales como estas:

  1. «Votar con la cartera», que quiere decir que cuando compramos estamos enviando una señal clara de nuestros intereses al mercado (a las empresas).
  2. Donar dinero a causas ecohumanistas (proyectos, organizaciones, etc.). Ritchie —conforme con lo que propuso Peter Singer— dice que dona al menos el 10 % de sus ingresos.
  3. Dedicar más tiempo a las cosas importantes (colaborar con ONG, por ejemplo) y menos a discusiones secundarias. Es decir, aunemos esfuerzos en la dirección correcta, aunque no opinemos todos exactamente lo mismo.
  4. También es muy importante elegir una trayectoria profesional que nos llene y en la que podamos empujar en la dirección que deseemos.

♦ Información relacionada:

  1. Otros libros resumidos para captar su esencia en poco tiempo:
  2. Quemar rastrojos o leña es tóxico para la salud, además de muy contaminante.
  3. La mejor solución a los incendios forestales: educar sí; quemar biomasa no.
  4. La agricultura de hoy debería ser como la de mañana.
  5. Los científicos vuelven a avisar del colapso que vendrá si seguimos sin reaccionar.
  6. Sin comer por el clima, las macrogranjas, los combustibles fósiles…
  7. Algunos libros del editor de Blogsostenible y de Historias Incontables.
  8. Una imagen del libro de Hannah Ritchie:

blogsostenible

Resumen del libro "21 lecciones para el siglo XXI" de Harari. En nuestro blog también encontrarás el resumen de su libro "Sapiens"

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