El Gobierno chino ha advertido este jueves de que tomará represalias comerciales si la Unión Europea adopta medidas restrictivas contra el creciente flujo de productos chinos baratos que inundan el mercado europeo. La advertencia llega después de que la Comisión Europea declarara el 29 de mayo que la situación comercial actual es «insostenible», avivando los temores a un ‘China Shock 2.0’ que amenaza con desmantelar sectores manufactureros clave en Europa.
El portavoz del Ministerio de Comercio chino afirmó en una rueda de prensa que «cualquier medida proteccionista por parte de la UE encontrará una respuesta proporcional por parte de China», aunque no detalló las posibles contramedidas. El gigante asiático considera que el aumento de sus exportaciones es el resultado de su ventaja competitiva legítima y no de prácticas desleales, y acusa a Bruselas de recurrir al proteccionismo para encubrir sus propias debilidades industriales.
Las claves de la tensión comercial
La UE ha registrado un incremento del 30% en las importaciones chinas de acero, paneles solares y vehículos eléctricos en el último año, según datos de la Comisión Europea difundidos en mayo. Bruselas teme una repetición del ‘China Shock’ de principios de siglo, cuando la entrada masiva de productos chinos de bajo coste provocó el cierre de fábricas y la pérdida de millones de empleos en Europa.
No repetiremos los errores del pasado. La UE debe defender su industria estratégica frente a una competencia desleal que no cumple con las normas internacionales.
declaró un alto funcionario de la Comisión Europea, que pidió no ser identificado. Bruselas estudia la imposición de aranceles compensatorios y la apertura de investigaciones por dumping, especialmente en los sectores de la automoción y las energías renovables.
El conflicto amenaza con escalar en un momento de debilidad económica global. China es el principal socio comercial de la UE tras Estados Unidos, con un intercambio bilateral que superó los 700.000 millones de euros en 2025. Una guerra comercial entre ambos bloques tendría consecuencias impredecibles para la economía mundial, según advierten analistas internacionales.
Mientras tanto, las asociaciones industriales europeas presionan a Bruselas para que actúe con rapidez. Eurofer, la patronal siderúrgica europea, ha solicitado medidas urgentes para frenar las importaciones de acero chino, que según sus cálculos han crecido un 40% interanual. Por su parte, la Cámara de Comercio de la UE en Pekín ha instado a la negociación, advirtiendo de que un pulso arancelario perjudicaría a ambos lados.