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AnteayerSalida Principal

Jasone Mitxeltorena: «El auzolan no es sólo una modalidad de trabajo, es toda una organización social»

4 Febrero 2026 at 13:51

Charla de Jasone Mitxeltorena Ozkaritz en Berga (Cataluña), el 17 de enero de 2026 (2º congreso «Sentido Comunal»).

Jasone es autora del libro «Auzolanaren kultura. Iraganaren ondarea orainaren lanabesa, etorkizunaren giltza» (ed. Txalaparta, 2011). El libro se puede descargar en PDF aquí.

«Por definición, un poco el auzolan, entendido como esta modalidad tradicional, se trataría de un ejercicio de cuidado colectivo de las infraestructuras de uso común.
Por ejemplo, la experiencia que ha contado Albert… En Euskal Herria, históricamente, se distinguían las modalidades. El auzolan se refiere a espacios comunes, como caminos, fuentes, infraestructuras comunes… Y, por ejemplo, el juntarse para ayudar en una casa y luego en otra, ordeak, que significa reciprocidad. Hay como distintas modalidades. Y, por ejemplo, había una tercera modalidad, se trataba, por ejemplo, en una casa que no había rebaño y querían empezar a tenerlo, pues toda la vecindad le daban un cordero, y se empezaba a, bueno… Un poco, estas tres modalidades, que, al final, nos hablan del sistema comunal. Nosotros, cuando hemos estudiado este sistema, resumimos en un ‘ABC’, que significa auzolan, batzarra y comunal. No es sólo una modalidad de trabajo, es toda una organización social. Auzolan, ya sabéis, batzarra es el concejo y comunal, el patrimonio o bienes comunales. Entonces, el trabajo del auzolan responde por supuesto, al autogobierno. Los que trabajan en auzolan tienen que ser ellos los que se gobiernan.»

Charla entera:

Jasone Mitxeltorena
Fuente: https://emprius.cat/sentit-comunal

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Novedad editorial: Conciencia de clase, psicología y anarquismo

4 Febrero 2026 at 13:41

Necesitamos una filosofía universal que estructure el pensamiento crítico, el malestar social y la revuelta. Una filosofía con la capacidad de redefinir todos los aspectos de la vida social, que ofrezca soluciones que partan de la experiencia y el bien común: el anarquismo.

Kropotkin dijo que la clave de la evolución humana era el apoyo mutuo. Precisamente, este es el principio básico a redescubrir en nuestro sistema de creencias. Podemos despertar nuestra conciencia de oprimidas, pero para que la sociedad progrese es necesario que se cumplan unas condiciones psicológicas mínimas. Este pequeño ensayo aborda la relación entre esas condiciones psicológicas, la conciencia colectiva y el anarquismo.

Ángel E. Lejarriaga (Madrid, 1956) es psicólogo clínico, editor de la revista cultural libertaria La Idea y del blog El viajero de Orión. Colabora habitualmente en prensa libertaria, como Rojo y Negro (CGT)Ha publicado El sueño de Iris (2001), La trompeta sin sombra (2007), El viajero de Orión (2011) y Bajo la nube negra (2023).

Descripción

Autor: Ángel Lejarriaga
Colección: SR
Tripa: Papel ahuesado 80 Gr
ISBN: 979-13-990905-2-9
Medidas: 170 mm. x 116 mm.
Páginas: 91
2026

Más información: https://piedrapapellibros.com/producto/conciencia-de-clase-psicologia-y-anarquismo/

 Piedra Papel Libros

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FOB Autónoma: Nuestros lineamientos político-estratégicos generales

4 Febrero 2026 at 13:35

[Argentina] NUESTROS LINEAMIENTOS POLÍTICO-ESTRATÉGICOS GENERALES

Objetivo político general

Nos organizamos, construimos y luchamos por mejorar nuestras vidas, pero teniendo desde hoy, como proyección y objetivo superador, un Cambio Social que transforme de raíz, desde abajo, por fuera pero en disputa con las instituciones dominantes, este sistema capitalista, heteropatriarcal, colonial, racista y ecocida que nos somete día a día, teniendo como camino y horizonte, a la autoactividad social organizada, a la autogestión integral y a la autoinstitución popular.

Estrategia general

El desarrollo de un objetivo como el planteado, requiere de un proceso que, en términos de mediano-largo plazo, se oriente en función de una ruptura con desenlace popular para lo cual se hace imprescindible fomentar cada vez mayores instancias de autoorganización social-popular con capacidad prefigurativa, de acción y de fuerza propia, alternativa y antagónica (material y contrahegemonica) para enfrentar el poder de las clases dominantes. Es decir, debe construir Poder Popular, puntualmente, Autogestivo, desde nuestro paradigma.
Un aspecto importante a tener en cuenta, es que este Poder Popular Autogestivo, en tanto proceso, debe tender a constituirse tanto antes, durante y después de un contexto de ruptura revolucionaria, procurando llegar a ser lo más amplio posible, es decir, tendiendo a abarcar la totalidad de lo social y no sólo ser un «islote».

Creemos, asimismo, que debemos complementar este lineamiento estratégico general, con una cuestión fundamental en esta etapa histórica. Podemos decir que de un tiempo a esta parte, ningún conflicto, eje, contradicción o sector social es totalmente autosuficiente desde la visión de una centralidad manifiesta en cuanto a un antagonismo y posibilidad de superación unilateral al sistema de dominación imperante.

En tanto y en cuanto, las contradicciones se demuestran como múltiples, una política de intervención de cara a configurar otra relación de fuerza, debe tener en cuenta esto y tender a articular esas contradicciones y sectores en instancias u organismos de lucha y construcción politico-sociales de carácter multisectorial, planteando una perspectiva de disputa, acorde a la complejidad del actual panorama reaccionario.

FOB Autónoma

Fb: Fob Autonoma 

Ig: @fobautonoma

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C²: conversaciones y cartas. «Feminismo anticarcelario: el cuerpo como resistencia» con Alicia Alonso Merino

4 Febrero 2026 at 13:23

El  próximo sábado 14 de febrero continuamos con «C²: conversaciones y cartas», un encuentro anticarcelario pensado como espacio de aprendizaje colectivo y carteo a personas presas. Las sesiones se abren con un tema desde donde pensar juntxs sobre algún aspecto del control social, la represión, la condición carcelaria y las posturas abolicionistas.

En esta sesión nos acompaña Alicia Alonso, abogada, activista y académica cuya labor se centra en el análisis de sistemas penitenciarios y la defensa de derechos humanos desde una perspectiva feminista.

Su libro «Feminismo anticarcelario: el cuerpo como resistencia» aborda las afinidades entre la cultura del castigo y el patriarcado, ofreciendo un posicionamiento interseccional que nos aproxima a alternativas antipunitivistas surgidas desde la comunidad y la autogestión.

Recordad que, como en todas las sesiones de C² tendremos espacio de carteo, y que aunque podéis escribir a cualquier persona que queráis, se dedicará una parte de la charla a hablar del caso de Zoe.

Local Anarquista Magdalena
https://localanarquistamagdalena.org/

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La quiebra del AVE. La macro-infraestructura más inútil

29 Enero 2026 at 18:15

La tragedia de Adamuz y el colapso de la red de “Rodalies” de Cataluña constituyen -tras el accidente de Angrois- el episodio más grotesco y dramático de la “nueva era ferroviaria” proclamada al unísono por la casta política hispano-catalana, la oligarquía del cemento y las élites mundializadoras. En esta sociedad del riesgo, de la que hablaba Ulrich Beck, la Alta Velocidad se añade a la lista de peligros y amenazas socio-ambientales en la que figuraban los transgénicos, los gases de efecto invernadero, las renovables industriales, los cables de Muy Alta tensión, las centrales nucleares y la industria agroalimentaria. La ciencia y la tecnología de la posmodernidad no son neutrales. Al contrario de lo prometido, a tecnologías más altas, menor bienestar y mayores riesgos. Eso es particularmente verdad en materia de infraestructuras innecesarias. El liderazgo español en esa clase de despropósitos muestra la persistencia de la mentalidad desarrollista heredada del franquismo en la política profesionalizada de cualquier color, un caso extremo de irresponsabilidad cuyos nefastos resultados han quedado bien a la vista. La Alta Velocidad nunca fue sostenible, puesto que la sociedad que la pone en marcha no lo es. Tampoco es ni mucho menos eficiente y segura, tal como indican la impuntualidad diaria, la aparición de decenas de puntos críticos y el creciente número de incidencias, y no parece que sea el futuro feliz de la movilidad ciudadana.

La causa del choque de trenes no tiene misterio: no es la impericia criminal de un ministro o la dejadez culpable de sus subordinados desoyendo las recomendaciones de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios; ni siquiera la alta externalización de la seguridad. Es la falta de mantenimiento suficiente, directo o subcontratado, lo que sumado a una mayor afluencia de usuarios, y por lo tanto, a una mayor circulación de trenes, ha desgastado las vías en diversos puntos más de lo previsto, multiplicando las posibilidades de una catástrofe que finalmente se ha producido. El progreso que pregona la dominación lleva consigo ese tipo de peligrosos imprevistos. Llegados a este punto, convendría remontarnos hacia atrás, hacia los orígenes del fenómeno aberrante de la Alta Velocidad, producto de los delirios de grandeza de la clase dirigente y de sus representantes, mercenarios y bufones.

Allá por los años ochenta del siglo pasado, el gran proyecto del Tren de Alta Velocidad fue una idea de la European Round Table, organismo con buena presencia de multinacionales, con fines eminentemente logísticos, que al desembarcar en el Estado español, se transformaron en políticos. El primer ejemplo de tal reajuste fue la línea Madrid-Sevilla, bastión del partido que gobernaba en 1992. Repentinamente, a juzgar por las declaraciones de figuras destacadas de la política, la plutocracia y del empresariado, los informes técnicos domésticos y la prensa sobornada, el AVE se convirtió en la solución de todos los problemas a excepción del de la movilidad: el desarrollo económico, la creación de puestos de trabajo, la vertebración regional, el re-equilibrio territorial, la descentralización administrativa, la cohesión social, la reducción del tráfico automovilístico y aéreo… Estábamos ante la mismísima Razón de Estado. Excusamos decir que nada de aquello era verdad y que la economía de las zonas conectadas apenas se vio afectada, la localización de empresas resultó irrelevante y el desempleo siguió prosperando; así pues, la integración regional se quedó donde estaba, igual que la centralización; la desigualdad social aumentó, lo mismo que los vuelos, los camiones  y el parque automovilístico. Es más, la fragmentación geográfica y la desestructuración del territorio fueron cada vez más intensas y el impacto en el medio ambiente llegó a niveles preocupantes. El coste de la construcción de las nuevas vías fue sufragado una mínima parte con fondos europeos, y el resto, o sea, casi la totalidad, con el desvío de la inversión en carreteras, redes de cercanías y líneas convencionales de larga distancia. El capital privado fue extremadamente precavido y dejó el tema financiero en manos del Estado. Los gastos de operatividad y mantenimiento no iban a la zaga, así que la degradación de los trenes de cercanías, usados por centenares de miles de trabajadores -obligados a vivir en las coronas metropolitanas por culpa de la especulación inmobiliaria- fue progresando a más velocidad de la deseada por el stablishment dirigente. Lo mismo ocurrió con la media y larga distancia. Así pues, el caos de Rodalíes es un fruto ponzoñoso del AVE. En definitiva, la Alta Velocidad, el tren de los ejecutivos, o el “tren de los señoritos” -omo le llamó al principio la voz del pueblo- iba a convertirse en el proyecto más insensato y dilapidador del sistema político-económico peninsular.

La apuesta de las altas esferas dirigentes por un transporte elitista de viajeros no fue un farol, fue un órdago a la grande, un verdadero desafío a la cordura. Todos los jerarcas querían que el AVE pasara por la puerta de su casa. En tres décadas se construyeron más de cuatro mil kilómetros de vías, situando la alta velocidad española en el segundo puesto a nivel mundial, solo por detrás de China, pero con el grado de demanda más bajo, también a nivel mundial. No es de extrañar que los responsables ministeriales trataran de elevarlo, bien subvencionando el billete (el viajero solo paga la tercera parte), bien cancelando trenes regionales y de larga distancia. Finalmente, el número de usuarios se estancó en torno a los 20 millones hasta que la liberalización del servicio, a partir de 2021, obligó a bajar más los precios mientras el turismo de dentro y de fuera experimentaba una fuerte subida. Para contrarrestar la competencia de Ouigo e Iryo, Renfe procedió a lanzar el Avlo, un AVE menos caro, y en 2024 los viajeros ya eran 40 millones, cifra nada comparable con la de Francia, que con 2.700 kilómetros de vías de alta velocidad tuvo 164 millones en el mismo año. El elevado coste operativo seguía siendo un inconveniente, al que se trató de resolver reduciendo la inversión en mantenimiento, tal como parecen indicar los frecuentes retrasos y las advertencias de los maquinistas sobre baches, vibraciones y otros incidentes. Las consecuencias fatales de tal clase de ahorro no han tardado demasiado en manifestarse.

El problema que les viene encima a los dirigentes y asesores del poder no se soluciona con dinero de los presupuestos, ni con demagogias populistas, puesto que el mal de la Alta Velocidad no reside en el elevado coste de su funcionamiento, sino en su naturaleza de artilugio emblemático de la globalización y estandarte de un sistema político al servicio de la economía de mercado. Entenderemos mejor si en lugar de decir AVE, decimos capitalismo. El AVE, o algo como él, es un producto del régimen económico-social con ese nombre, un juguete caro en el que refocila su clase político-empresarial. Si tocas al uno, tocas al otro. El deterioro del servicio prestado por la alta velocidad, que de una manera u otra volverá a agravarse, no es más que el reflejo de la degradación irreversible de lo público, provechosa para unos cuantos en el capitalismo tardío, el de los mega-proyectos y las macro-infraestructuras, para el cual las catástrofes son rentables y las crisis, beneficiosas. El negocio está en su construcción y en el desorden que acarrea, nunca en la gestión del servicio que promete. Es imposible cambiar esta dinámica social y ambientalmente aniquiladora. Si hay que escoger entre beneficios y seguridad, no es difícil adivinar el resultado de la elección. La sociedad, el sistema, como el fútbol, es así. Desde la izquierda ciudadanista hay quien propuso en su día al Estado promotor y administrador del AVE la alternativa de un “tren social”. Respondo que para cambiar de tren hay cambiar primero de sociedad. ¿Cómo? De entrada, denunciando la estrafalaria idea de progreso como experimentación incontrolada de artefactos tecnológicos. Después, no contemporizando con portavoces del capital. Luego, transformando la cólera de los viajeros en arma social y política de largo alcance.

Miquel Amorós

29 de enero de 2026

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Reevaluación del anarquismo (Abdullah Öcalan)

28 Enero 2026 at 18:43

Fragmento de «Sociología de la libertad», Tomo III del «Manifiesto por una Civilización Democrática» de Abdullah Öcalan. Publicado en castellano por Descontrol Editorial (2024). Páginas 401-404.

Reevaluación del anarquismo

Los movimientos anarquistas que tienen sus raíces en la Revolución francesa y que aparecieron al mismo tiempo que el socialismo real merecen una reevaluación tras la disolución del socialismo real; o, mejor dicho, tras su integración en el sistema. Hoy se entiende mejor que las críticas formuladas por los famosos representantes del anarquismo, entre ellos Pierre-Joseph Proudhon, Mijaíl Bakunin y Piotr Kropotkin, tanto contra el sistema como contra el socialismo real, no estaban del todo injustificadas. Como movimiento que critica el capitalismo no solo en tanto que monopolio privado y estatal, sino también en tanto que modernidad, destacan por situarse al otro extremo del sistema. La crítica anarquista del poder, desde las perspectivas moral y política, era acertada en un alto grado, pero los efectos de las estructuras sociales de las que venían se hacen evidentes en el movimiento. Las reacciones de clase de los sectores aristocráticos, que habían sido despojados de poder por el capitalismo, y de la artesanía de las ciudades que se encontraron en una situación mucho peor de la que habían tenido, proyectaban esta realidad. El hecho de que el anarquismo no fuera capaz de desarrollar una base fuerte, que no fuera más allá de los individuos y que fuera incapaz de crear un sistema opositor está estrechamente vinculado a sus estructuras sociales. El anarquismo entiende muy bien lo que hace el capitalismo, pero no tiene una idea clara de lo que tiene que hacer. Para resumir sus puntos de vista:

a) Critica el sistema capitalista desde la extrema izquierda. Entiende bien que el sistema desmantela la sociedad moral y política y, a diferencia del marxismo, no atribuye un papel progresista al capitalismo. Su enfoque hacia las sociedades que han sido desmanteladas por el capitalismo es más positivo. No considera que estas sociedades sean reaccionarias condenadas a la decadencia, sino que reconoce la supervivencia de su moral y su política.

b) El enfoque del anarquismo hacia el poder y el Estado es mucho más completo y realista que el marxista. Bakunin, por ejemplo, defiende que el poder es el mal absoluto. Pero la demanda de abolir el poder y el Estado inmediatamente a cualquier coste es utópica y no tiene muchas posibilidades de llevarse a cabo. Sin embargo, el anarquismo fue capaz de prever que no se puede usar el poder y el Estado para crear socialismo y que, de hacerlo, quizá se acabaría teniendo un capitalismo burocrático aún más peligroso.

c) La predicción de que construir un estado-nación centralizado sería un desastre para todos los movimientos obreros y populares y un duro golpe para sus esperanzas resultó ser realista. El anarquismo también acertó con su crítica al marxismo y su posición respecto a la unidad alemana e italiana. También afirmó que la evolución de la historia hacia el estado-nación fue una terrible pérdida para cualquier visión utópica de igualdad y libertad. Además, criticó duramente la postura marxista a favor del estado-nación, acusándola de traición. El anarquismo abogaba por el confederalismo.

d) Las visiones y críticas anarquistas de la burocratización, el industrialismo y la urbanización también se han visto ampliamente confirmadas y han desempeñado un papel importante en que el movimiento anarquista adoptara desde un principio una actitud antifascista y ecologista.

e) La disolución del sistema del socialismo real confirmó la crítica anarquista. El anarquismo supo identificar que lo que se había establecido no era socialismo sino capitalismo burocrático de Estado.

A pesar de estas importantes visiones y críticas confirmadas, el hecho de que el movimiento anarquista no haya logrado convertirse en un movimiento de masas como el socialismo real y nunca haya tenido la oportunidad de implementar su idea es algo digno de reflexión. Creo que se debe a una fuerte deficiencia y defecto de la teoría anarquista relacionada con la debilidad de su análisis de la civilización y una incapacidad de desarrollar un sistema a implementar. No se ha desarrollado un análisis adecuado de la sociedad histórica ni se han propuesto soluciones. Además, también el anarquismo se ha visto influido por la filosofía positivista y no sería acertado sugerir que ha superado las ciencias sociales eurocéntricas. Pero el defecto más importante es la carencia de reflexión sistemática sobre política democrática y modernidad y las estructuras relacionadas. No se tuvo el mismo rigor mostrado con sus visiones y críticas acertadas a la hora de sistematizar e implementar sus ideas. Quizá los orígenes de clase lo dificultaron. Otro obstáculo importante fue su oposición a cualquier tipo de autoridad, tanto a nivel teórico como en la vida cotidiana. Extendió la reacción legítima ante el poder y la autoridad estatal a todas las formas de autoridad y orden. Esto afectó a la capacidad de desarrollar la modernidad democrática en la teoría y en la práctica. Creo que el punto más importante de la autocrítica anarquista es la incapacidad de ver la legitimidad de la autoridad democrática y la necesidad de modernidad democrática. Además, el hecho de que haya sido incapaz de desarrollar la opción de la nación democrática en lugar del estado-nación es una deficiencia importante que también merece una reflexión autocrítica.

La disolución del socialismo real, el avance de los movimientos ecologistas y feministas y el auge general del sentimiento de sociedad civil sin duda tuvieron un impacto positivo en el anarquismo. Pero sentarse a hablar de que se tiene la razón no tiene ningún sentido. La pregunta a la que hay que responder es por qué fue incapaz de desarrollar o construir un sistema ambicioso que reflejara sus objetivos. Se trata de una pregunta que desvía la atención al abismo que hay entre la teoría y las vidas que llevan las anarquistas. ¿Han superado realmente la vida moderna que tanto critican? Más concretamente, ¿cómo de consistentes son en este respecto? ¿Pueden dejar atrás un modo de vida eurocéntrico y embarcarse de verdad en la modernidad democrática mundial?

Se pueden seguir haciendo preguntas y críticas similares. Pero lo importante es que este movimiento, que ha hecho grandes sacrificios, tiene importantes pensadores y pensadoras, cuyas visiones y críticas son respetadas en la comunidad intelectual. Su legado puede reunirse en un sistema coherente, abierto al desarrollo y opuesto al sistema existente. Las personas anarquistas son más propensas que las realsocialistas a llevar a cabo una práctica informada por la autocrítica. Ocupar su lugar legítimo en las luchas económicas, sociales, políticas, intelectuales y éticas podría resultar significativo. El anarquismo puede tanto renovarse como hacer una firme contribución a las luchas que se han acelerado en Oriente Medio y cuyas dimensiones de cultura y civilización han cobrado mayor protagonismo. Es un importante aliado para reconstruir la modernidad democrática.

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FOB Autónoma: Por otro paradigma social y ecológico

28 Enero 2026 at 18:32

Por otro paradigma social y ecológico

El deterioro y actual desastre socioambiental en el que estamos inmersxs y que se demuestra cada vez más profundo, tiene su origen desde los primeros tiempos de desarrollo del sistema de relaciones sociales capitalista. El planeta es desde aquí considerado como una gran cantera mercantilizable desde donde extraer materias primas de manera infinita para su posterior industrialización, sin importar las consecuencias y efectos nocivos que esto pueda tener – y ya tenemos – para naturaleza, territorios, cuerpos y comunidades.

Nos encontramos en un contexto de crisis social y ecológica profunda. El desarrollo del sistema capitalista ha llegado a un punto límite, serruchando la rama sobre la que se posa y tendiendo sólo a patear el problema hacia adelante.

La agudización del cambio climático, el agotamiento de las fuentes energéticas, la contaminación generalizada, las enfermedades, destierros compulsivos y la pérdida de biodiversidaf producto de la extinción de los monocultivos transgenicos, etc; sumado al aumento de la pobreza, de la desigualdad y la precariedad social a nivel global, tienen el mismo telón de fondo de un proceso que no puede ser detenido ni reorientado desde la lógica del mismo sistema.
Por lo tanto, plantearse una vida digna, sostenible y armónica – humana y ecologicamente – un Buen Vivir, implica luchar abiertamente y de manera relacional contra la lógica capitalista y los estados que la sustentan.

Se hace imprescindible, asimismo, la construcción de otro tipo de relaciones sociales y ecológicas que se planteen la superación del paradigma de dominio, saqueo y muerte en el que vivimos, constituyendo otras formas de vivir, desde la propia sociedad autoorganizada desde abajo.

Ig: @fobautonoma

Fb: Fob Autónoma 

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Frank Fernández… ¡Hasta siempre compañero!

23 Enero 2026 at 13:52

El pasado domingo 18 de enero, apenas empezando a ennegrecer el cielo, se fue el entrañable compañero Francisco Fernández (1932-2026). Paco, en su entorno familiar y para los amigos cercanos. Frank, en los avatares de la lucha desde tiendas anarquistas a contramano de los autoritarismos, las fobias y los exilios. Murió a consecuencia de una infección perniciosa que le forzó a internarse de urgencia en la Unidad de Cuidados Intensivos en un hospital del sur de la Florida. Siempre sostuvo que la Anarquía no era otra cosa que la lucha constante por la vida. Consecuentemente, se mantuvo en esa batalla hasta el último aliento. A sus 92 años, los órganos vitales dejaron de cumplir sus funciones, razón por la que fue desconectado de toda ayuda mecánica y traslado a «cuidados paliativos». De manera increíble, con esa actitud casi obstinada que le caracterizaba, su tremenda fortaleza física le permitió luchar contra la muerte durante 72 horas.

Sin duda, su fallecimiento nos deja un vacío incómodo, de esos que exigen llenar su inconmensurable estatura. Historiador del anarquismo en Cuba, Frank Fernández fue ante todo un autodidacta comprometido con el ideal ácrata. Un incansable investigador que no se conformó nunca con repetir narrativas consagradas ni replicar las versiones «maquilladas» de los vencedores. Sus aportaciones historiográficas abrieron nuevos caminos –invariablemente incómodos— que hoy resultan ineludibles de transitar si queremos comprender el papel decisivo que desempeñaron los anarquistas cubanos entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX en el desarrollo de las luchas del movimiento obrero en la Isla. Jamás escribió desde la lejanía aséptica de la academia ni como ejercicio ególatra de erudición, sino desde la implicación vital de quien tiene consciencia de que la historia es un potente campo de batalla y no un frío mausoleo.

Defendió sin tregua los ideales de libertad que guiaron su vida y por los que sufrió un largo exilio. Sin embargo, nunca se victimizó por ello. Su prolongado exilio fue una consecuencia asumida de forma coherente que jamás hizo mella en su integridad ácrata. Militó en el Movimiento Libertario Cubano en el Exilio (MLC-E) y fue cofundador del colectivo editorial de la revista anarquista Guángara Libertaria, trinchera en la que se mantuvo incólume durante trece años (1979-1992), a pesar de «la indiferencia o la franca hostilidad de un lugar tan poco apropiado como el Miami de aquellos años […] una marca difícil de igualar si tenemos en cuenta el ambiente reaccionario y violento que nos rodeaba […] la presión y el hostigamiento de nuestros enemigos, tanto en Miami como en La Habana.»[1]

Los que lo conocieron recordarán que combinaba con precisión de alquimista un humor sarcástico con la firmeza de principios de quien no sabía ceder terreno. Quizá, la mejor descripción del carácter y la personalidad de Frank quedó registrada en una entrevista que le realizaran M.G. Blázquez y F. Martín para el periódico anarcosindicalista CNT, en ocasión de su visita «a las ruinas del anarquismo español» en Madrid: «Barba blanca, aire quijotesco y con un puro tan unido a él como la ironía y el verbo fácil.»[2] Solo les faltó recalcar su profunda obsesión por plasmar ese «verbo fácil» en aras de «la otra historia». Es decir: «No de las guerras, no de los patriotas, sino la historia de los esclavos, la historia de las mujeres […] debemos escribir la historia eliminando las epopeyas, a los líderes y divos de las estatuas.»[3]

En esencia, ese fue Frank Fernández, de ahí que insistiera una y otra vez, a veces en broma y otras con su tono duro e incluso agresivo, que la historia del anarquismo en Cuba no podía reducirse a una nota al pie en los libros oficiales ni a una colección de anécdotas románticas en torno a nuestras derrotas, sino que requería ser contada por sus protagonistas. Por eso, exigió siempre la revisión minuciosa de los hechos a partir de la lectura atenta de las publicaciones anarquistas editadas con coraje y lucidez desde tiempos coloniales y en el rescate de la experiencia de los hacedores de la historia: obreros que abrazaron «la idea” contra viento y marea; intelectuales que pusieron su pluma al servicio de las luchas, tipógrafos que dejaron la vida entre linotipos; sindicatos irreductibles que se consolidaron sin jerarquías, mujeres anarquistas que no solo confrontaron al Estado y a la Iglesia sino también el machismo de sus compañeros; grupos de afinidad que impulsaron la insurrección contra todo poder hasta las últimas consecuencias; lectores de tabaquería que divulgaron la praxis anárquica entre los torcedores; ateneos que enseñaban a leer y a pensar al mismo tiempo e internacionalistas que, consecuentemente, dieron su vida en pro de la emancipación. Esas historias —de carne y hueso— nutrieron su labor historiográfica.

Autor de los libros La Sangre de Santa Águeda[4] y El anarquismo en Cuba[5]  (traducido al alemán, francés, inglés e italiano), así como incontables artículos recogidos en las páginas de Guángara Libertaria y otros medios anarquistas en castellano y lengua inglesa, Frank nos heredó un invaluable legado de investigación historiográfica y una invitación precisa a continuar la senda emancipadora desde la intransigente reafirmación ácrata. Esa convocatoria se expresa con singular claridad en los últimos párrafos de El anarquismo en Cuba, una de sus obras más conocidas. Allí dejó plasmado sus anhelos para la Isla cautiva, mismos que hoy resuenan con inquietante vigencia: «Es prematuro enterrar las ideas libertarias y declararlas difuntas cuando aún tienen vigencia y sobre todo un campo próspero, abonado con sangre de varias generaciones y donde de nuevo renacerán con más fuerza los pensamientos de un arquetipo elevado de la condición humana y sobre todo de la libertad individual y colectiva de todo un pueblo.»[6]

Un viejo adagio atribuido a Abraham Lincoln señala: «dame seis horas para cortar un árbol y pasaré cuatro afilando el hacha». Esa también era la visión de Frank Fernández. Todos sus textos fueron redactados con el esmero diligente de quien afila un hacha, consciente que será usada infinidad de veces. Ahora, ante su ausencia, alejados de liturgias huecas y homenajes de ocasión, no cabe el consuelo fácil. Nos queda el encargo, sí, de estar a la altura de su legado y asumir con coherencia que su obra no queda clausurada. Cada investigación que retome su trabajo, cada lectura de sus textos, cada discusión en diálogo con sus reflexiones «afila el hacha» y prolonga de forma concreta su memoria. Quizá, esa sea la forma más anárquica de despedirlo y agradecerle su perenne compañerismo.

¡Hasta siempre, compañero Frank!
¡Hasta siempre, amigo Paco!
¡Salud y Anarquía!

Gustavo Rodríguez

20 de enero 2026.


[1] Fernández, Frank. Memorias de Guángara Libertaria. Revista Cuba Encuentro, núm. 40, primavera 2006, p. 145. Disponible en línea: https://www.cubaencuentro.com/revista/revista-encuentro/archivo/40-primavera-de-2006/memorias-de-guangara-libertaria-29667

[2]Blázquez, M.G. y, Martín, F. Entrevista con el historiador cubano Frank Fernández. CNT, noviembre 2004. Disponible en línea: https://web.archive.org/web/20080313234756/http://www.periodicocnt.org/306nov2004/16/

[3] Id.

[4] Fernández, Frank (1994). La Sangre de Santa Águeda: Angiolillo, Betances y Cánovas. Miami: Ediciones Universal.

[5] Fernández, Frank (2000). El anarquismo en Cuba. Madrid: Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo. Colección Cuadernos Libertarios/6. Disponible en línea: https://anarquia.info/wp-content/uploads/2021/08/frank-fernc3a1ndez-el-anarquismo-en-cuba.pdf

[6] Ibidem, p. 134.

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La cultura anárquica de lo común

22 Enero 2026 at 18:59

El fondo de un imaginario colectivo subversivo

Empecemos por una obviedad, en el capitalismo los asuntos comunes no suelen ser resueltos por las propias personas involucradas. Si bien las relaciones hegemónicas en nuestra sociedad —las que configuran los modelos sociales dominantes— son aquellas estructuradas en base a la dominación política, no son, sin embargo, las relaciones mayoritarias. Las relaciones mayoritarias son las que podríamos llamar, en términos políticos amplios, relaciones anarquistas, es decir, relaciones no mediadas por mando-obediencia. 

En nuestra cotidianidad participamos más en la creación común de reglas (explícitas o no) que en la elaboración de leyes y asumimos más responsabilidades que órdenes. Esto no suele ser pensado así, está claro, ni siquiera por quienes nos acompañan. Para la mayoría de las personas la afirmación aristotélica de que en el mundo siempre algo manda y algo obedece parece incontrastable.

Esta preeminencia que se le da a las relaciones basadas en la dominación funciona dentro de un paradigma de la dominación justa que inunda casi toda la filosofía política, salvo muy pocas excepciones. Según este paradigma las relaciones de dominación, las jefaturas, son inevitables. No importa si para siempre, dado que “el ser humano es el lobo del ser humano”, o sólo por un período, mientras se lo conduce por el “camino de la verdad”, pero la dominación política sería justa y necesaria. 

Esta visión, contestada una y otra vez por las ideas y prácticas de los espacios de auto-institución, suele invisibilizar la multiplicidad de relaciones existentes. Y es en esta multiplicidad, justamente, en la que podemos apoyarnos para romper sus supuestos instituidos. Aunque invisibilizada, la auto-institución, esa serie de procesos mediante los cuales se produce y sostiene lo común sin mediaciones jerárquicas, es parte fundamental de las luchas antagonistas y de la cotidianidad de las comunidades.

En política, sin embargo, no ha habido ni hay mayor miedo que a lo que es capaz el abajo, la chusma, el pobrerío. La idea de la necesidad de la representación de la voluntad y de jefatura ha encontrado sustento, una y otra vez, en este miedo. Hasta para la mayoría de la crítica al populismo actual el verdadero problema, como si se tratara de una esencia maligna, un monstruo durmiente, reside en las clases subalternas. El “pecado” de los partidos populistas, en todo caso, sería exacerbar, liberar, dicho mal.

Para rechazar toda visión elitista y paralizadora, que convierte lo anárquico en patrimonio de una minoría iluminada, necesitamos revisar las nociones desde las que nos pensamos. Hoy, incluso en nuestras iniciativas, parece haber menos claridad —o acuerdo— sobre qué es exactamente lo que defendemos.

Dos formas de entender lo común

A una concepción identitaria de comunidad —entendida como un conjunto estable de características que comparte un grupo humano, en definitiva, una propiedad compartida— se le opone una noción más amplia entendida como un modo de ser en común. En esta concepción más dinámica y relacional de comunidad, las personas no son meras receptoras pasivas de una propiedad, sino una parte fundamental de un proceso continuo y conjunto de construcción. Por ende, la comunidad no es nada exterior, nada “afuera” de las mismas personas. Tampoco, se entiende, un bien en propiedad inmutable que deba ser defendido.

En vez de eso, la comunidad surge a través de las relaciones en las que las personas instituyen lo común y en las que, a la vez, esas mismas relaciones las instituyen a ellas. Instituir se refiere, entonces, a los procesos por los cuales las personas sostienen la vida colectiva: la dotan de sentidos, la protegen y organizan su continuidad. Actuar como si todos estos procesos pertenecieran de alguna manera al Estado —es decir, identificar sociedad con Estado— es tan equivocado como pensar que están libres de la injerencia de los modos estatales.

El paradigma político identitario, entonces, reproduce una visión bastante limitada de los procesos y del rol de las personas en la creación de lo común. Si bien en el proceso de institución conjunta de lo real, lo nuevo no surge de la nada, sino de lo previamente instituido, tampoco es nunca la reproducción exacta de lo que ya existe. Cada persona relacionándose con lo y las demás, recrea el mundo siempre modificándolo. Lo nuevo emerge inevitablemente aunque transformar de raíz lo que se ha instituido históricamente no sea algo fácil. 

Lo común nunca es algo estático, ajeno o superior a las personas que lo componen como pretende la visión identitaria. Lo común es una co-presencia, un estar juntos, un compartir que se hace responsabilidad ética frente a las demás personas. Parecería obvio, pero que las personas vivan juntas significa que están implicadas unas con otras y no solo que están unas al lado de otras. Esta visión desfigurada de cómo se instituye lo real incide en la reproducción del orden actual al generar una idea que nos desvincula del proceso.

Alteridad y co-implicación

En el paradigma identitario, además, la alteridad —toda relación con lo otro— es tomada como un proceso negativo. La relación no es productiva, sino que siempre es una relación de detención. Al rol pasivo en la construcción de lo común que se le asigna a las personas, se le agrega la interpretación de la interacción social como un conflicto continuo entre individuos negociando su supervivencia.

Esta ontología individualista, asociada mayoritariamente a la idea liberal —sujetos independientes o, en todo caso, relaciones intersubjetivas—, no logra describir adecuadamente las relaciones entre las personas. Incluso cuando se plantea que de la negación del otro pueda surgir algo a la postre positivo, la visión de los límites siempre es negativa. Esto ha llevado a interpretar erróneamente que el anarquismo es solo una reacción especular al poder político instituido. Dicho error explica, por lo menos en parte, cierto falso antagonismo y reduccionismo entre la capacidad destituyente e instituyente de los movimientos antagonistas y antiautoritarios.

Sin embargo, es posible concebir la alteridad desde otro punto de vista que suponga una experiencia diferente del límite. No estamos obligados a sobrevivir a los demás, sino que nuestra singularidad, nosotros mismos, surgimos de una vasta serie de relaciones —no solo de negación—, que entablamos con ellos. Contrariamente a lo que dicen quienes azuzan el miedo al otro, las demás personas son la condición de posibilidad misma de todos nuestros desarrollos posibles, buenos y malos. Quienes nos rodean son parte de lo que somos y en la alteridad acrecentamos o disminuimos nuestras propias potencias.

La relación entre los sujetos y el medio, entonces, es de co-implicación y co-funcionamiento, no de separación o solo negación. Lo común es lo que surge en esta relación. Pensar la comunidad y sus relaciones desde la diferencia y la alteridad desafía cierta pretensión autoritaria de uniformidad y homogeneidad de las comunidades.

Una figuración anárquica de lo común

Al abandonar la idea de una alteridad siempre negativa y de sujetos sustanciales, podemos pasar al desafío de pensar lo común como condición misma para los desarrollos colectivos antiautoritarios, ahí donde la diferencia se vuelve productiva. Lo común es el terreno de conflicto y la condición de posibilidad de la creación anárquica: la auto-institución. La singularidad y vitalidad de este tipo de creación radica en prácticas que prescinden tanto de toda jefatura exterior o interior como de cualquier forma de representación o pasividad.

La cultura de lo común debe hacer hincapié en el carácter contingente, relacional y transformador del estar juntos. La contingencia propia de lo viviente refuerza la propuesta. En la práctica, la auto-institución, por su parte, supone el rechazo de la representación y de cualquier ligazón con principios abstractos universales que se pongan por encima de las personas. Por lo tanto, si bien son importantísimas las propuestas de todo tipo, no hay lugar para los modelos de pretensión universalista que busquen sustituir a los involucrados o querer abarcar toda la complejidad social.

Una figuración anárquica de la cultura de lo común puede irrumpir en el imaginario colectivo como la afirmación y el acrecentamiento máximo posible de las potencias colectivas.

Instituir la diferencia

De lo común no hay que preocuparse, en el sentido de que simplemente ya existe, pero de las posibilidades que se abren al pensarlo diferentemente, sí. ¿Por qué empecinarse en una idea de alteridad que no reconoce las posibilidades infinitas de la interacción? ¿Por qué apegarse a un elitismo que reduce la anarquía a lo excepcional?

El antagonismo entre construcción y destrucción es falso. El anarquismo no puede reducirse a la simple negación o reacción especular del orden instituido que, si bien lo condiciona, no puede determinarlo. En la práctica, la negación, como destrucción parcial o total del mundo instituido, es indisociable de la institución, a la vez, de otros mundos. Aún en la perspectiva insurreccional, no hay fin del capitalismo sin más “instituciones anarquistas”, o sea, sin generalizar ese sostener la vida colectiva en clave antiautoritaria. Por lo tanto, rechazar la necesidad de la proyección anárquica equivale ya a fracasar.

A la vez, el anarquismo tampoco puede reducirse a una construcción paródica donde, de alguna manera, se vive un ideal futuro. Las prácticas anárquicas afirman y acrecientan potencias comunes, transformaciones y conflictos en el presente. La proyección de los movimientos, el impulso proyectual de las capacidades del abajo, no supone crear modelos únicos o combatir monstruos con monstruos. La creación auto-instituyente es siempre provisoria, abierta y cambiante. Es el terreno de combate de lo posible.

Lo que defendemos no pertenece al futuro, ni es abstracto, ni está por fuera o encima nuestro. No hay anarquismo sin ensuciarse las manos; el combate por generalizar la auto-institución de lo común no garantiza resultados, pero justo por eso lo posibilita todo.

Regino Martinez
Fuente: https://redeslibertarias.com/2026/01/21/la-cultura-anarquica-de-lo-comun/

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Presentación en Madrid de ‘Solidaridad Internacional Antifascista (SIA) en la Guerra Civil Española’, de Anna Pastor

22 Enero 2026 at 18:53

El viernes 30 de enero se presentará en la sede de la FAL en Madrid el libro Solidaridad Internacional Antifascista (SIA) en la Guerra Civil Española, un título que analiza la importancia de esta, a menudo, olvidada organización, creada en 1937 con el propósito de tejer una red de solidaridad con los anarquistas españoles, atacados en plena guerra civil desde distintos frentes de poder.

Tendremos la fortuna de contar con la presencia de Anna Pastor Roldán, autora del libro e investigadora con el foco puesto en la recuperación de memoria histórica y la puesta en valor del legado libertario en España.

Con el nacimiento de Solidaridad Internacional Antifascista (SIA) en 1937, se concretaron dos realidades: una, la solidaridad internacional entre anarquistas ha sido siempre un imperativo moral del anarquismo, y, dos, era manifiesta la necesidad de crear un organismo que velase por los intereses de los hijos e hijas de la militancia libertaria en plena guerra; en un momento, además, en que las conquistas revolucionarias estaban siendo atacadas sistemáticamente desde distintos ámbitos de poder hostiles al movimiento libertario y sus organizaciones.

Este ensayo es una aproximación histórica al papel político y los proyectos de mejoramiento social que motivaron la labor humanitaria, la retórica y la acción revolucionaria de SIA. También es una reflexión desde el presente, pues pretende comprender por qué la solidaridad es un valor del que jamás nos debemos desprender. La necesitaron entonces, la necesitamos ahora. En ella viven los últimos destellos de nuestra humanidad.

Anna Pastor Roldán (L’Hospitalet de Llobregat, 1993). Graduada en Humanidades y máster en Historia Contemporánea. Orienta sus investigaciones a proyectos de recuperación de memoria histórica y a la puesta en valor del legado libertario en España. Explora propuestas pedagógicas que contribuyan a construir un relato de la memoria antifascista y revolucionaria desde la educación no formal.

¿Cuándo? Viernes 30 de enero
¿Horario? 19:00
¿Dónde? Sede de la FAL en Madrid. Calle Peñuelas 41. Metro Acacias o Embajadores

Fundación Anselmo Lorenzo (FAL)
https://fal.cnt.es/

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Charla: Terrorismo de Estado y luchas sociales en Perú (perspectiva libertaria)

22 Enero 2026 at 18:47

En los últimos cinco años el Perú viene afrontando un nuevo y álgido periodo de criminalización de la protesta social que ha devenido en un claro terrorismo de Estado que ha asesinado a más de cien manifestantes (obreros, campesinos, sindicalistas, estudiantes y artistas) en diversas regiones del país. Tenemos una dictadura parlamentaria que impone presidentes bajo la lógica política del fujimorismo (fuerza nacional de ultraderecha que controla el poder desde los años 90).

Además, muchos compañeros han sido procesados y encarcelados siendo acusados directamente de terrorismo. Desde Perú buscamos romper el cerco mediático e informar al movimiento revolucionario, en general, y al libertario, en particular, que vivimos bajo una dura represión de la burguesía y sus fuerzas armadas.

A cargo de Franz Verne (periodista y militante anarquista peruano)

Local Anarquista Magdalena
https://localanarquistamagdalena.org/

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Propaganda, propaganda y propaganda anárquica

22 Enero 2026 at 18:42

“Antes, una organización política antagonista, fuese del signo que fuese, era también un cierto espacio de vida (casas del pueblo, ateneos, cooperativas, publicaciones propias, agrupaciones juveniles, culturales, deportivas, reuniones, formación, ayuda mutua, identidad). Pero, a día de hoy, los espacios políticos están altamente profesionalizados, centrados en campañas y encuestas, en medios y en redes, dirigidos por técnicos de comunicación política, apenas sin estructuras presenciales de vida cotidiana.”

Amador Fernández-Savater

La disyuntiva de las fuerzas anarquistas con respecto a la influencia pasa un poco por ahí: qué hacer con los medios hegemónicos, dominados por las mismas empresas, algorítmicamente estructurados para la reproducción de unas mismas ideas, imágenes y sentidos. Porque se entiende que la calle y las prácticas cotidianas —la verdadera dimensión del anarquismo— no son algo separado del imaginario social, sino que lo producen y lo transforman, ese espacio común donde cohabitamos, interpretamos el mundo y nos damos sentido colectivamente. Y ese imaginario social está influenciado en gran parte hoy por los medios hegemónicos empresariales y sus intereses.

Disputar el espacio social con ideas y prácticas que potencien lo viviente, la autoorganización, la cooperación y el mutuo entendimiento pasa entonces también por mantener una difusión que cree, ordene y expanda las ideas y las figuraciones anárquicas. No como mera repetición de consignas, sino como producción de sentido situada, conflictiva y generalizable. O sea, que las propuestas hagan política, que sean parte de un hacer colectivo por dilucidar —también en colectivo— qué hacer colectivamente. Pensar juntos -asumiendo que ese pensamiento es siempre incompleto, revisable y tensional-, el estar juntos.

En tiempos donde lo digital domina, donde la textura pausada del papel del libro y el periódico es sustituida por la veloz de la pantalla, y donde la precariedad y la fragmentación social empujan a muchas personas a relacionarse casi exclusivamente por estos medios, no hay que rendirse en la disputa por el imaginario social. Utilizar inteligentemente los medios a disposición para establecer los verdaderos diálogos que el anarquismo y las ideas transformadoras antiautoritarias necesitan no debería entenderse como una imposición abstracta, sino como un problema estratégico a resolver en cada contexto. Pero, al igual que en los tiempos de la tinta y los lugares de amuchamiento modernos, sin espacio donde mirarse a los ojos las ideas se hacen solo rumores sin articulación, sonidos casi inaudibles que se pierden inexorablemente.

Por ende, casi tan importante como la propaganda en cualquier red es y será imprescindible el cara a cara que la relación social directa produce. No como un ideal romántico, sino como una condición material real para la construcción común. Es la juntadera donde las ideas adquieren verdaderos sentidos, cambian, se traicionan o mejoran. Sin lugares comunes, el único lugar común será el de la razón capitalista, su guerra permanente y su competición en pos del dinero. Los espacios colectivos son donde cualquier idea que propaguemos por redes sociales, por periódicos o muros puede digerirse en clave verdaderamente colectiva. Toda nuestra propaganda será en vano sin relación social que la potencie, pero también toda relación social se empobrece si no produce sentidos compartidos.

La sinergia es esa: la propagación de las ideas y figuraciones de una cultura de lo común, que ataque la imposición capitalista de la separación de individuos en guerra, no solo en el plano simbólico sino en prácticas concretas, reimpulsada por las prácticas comunes que exploren y transformen sus sentidos en la calle y en los espacios de juntadera. No se trata de oponer mecánicamente redes y calle, discurso y práctica, sino de experimentar formas de articulación que no repliquen la lógica hegemónica que se pretende combatir.

El anarquismo no es solo destituir el orden actual, basado en la explotación y el colonialismo de los algoritmos, sino que también es instituir otros mundos, otras prácticas y sentidos a la vez.

Asunción Strada
Fuente: https://www.facebook.com/photo?fbid=1475014484631547&set=a.513770800755925

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Club de lectura «En el café»: Partir para contar

22 Enero 2026 at 18:32

Vamos a por la siguiente sesión del club de lectura «En el café». Comentaremos y debatiremos el libro que cuenta las memorias de Mahmud Traoré y que escribe Bruno Le Dantec. Este libro es más que una novela, es un viaje, es una migración, es una historia y es apoyo mutuo.

Con el nombre de «En el café» queremos hacer referencia a la obra de Errico Malatesta en la que dos personas dialogan en un café y tal como ocurre en este libro queremos que nuestro grupo de lectura invite al debate y sea un estímulo para la acción transformadora.

La próxima sesión es el miércoles 25 de febrero a las 19:00 en el Local Anarquista Magdalena. Debatiremos el libro «Partir para contar» de Mahmud Traoré y Bruno Le Dantec.

Es una sesión abierta, no es necesario inscribirse.

Local Anarquista Magdalena

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Presentación de ‘Solidaridad Internacional Antifascista (SIA) en la Guerra Civil Española’, de Anna Pastor, en Barcelona

19 Enero 2026 at 14:12

El próximo jueves, 22 de enero, a las 18:30, se presentará en el Ateneu Enciclopèdic Popular de Barcelona nuestra última novedad editorial, Solidaridad Internacional Antifascista (SIA) en la Guerra Civil Española, de Anna Pastor Roldán. Acompañando a la autora estará Sònia Turón, Presidente de la Fundación Anselmo Lorenzo (CNT).

Con el nacimiento de Solidaridad Internacional Antifascista (SIA) en 1937, se concretaron dos realidades: una, la solidaridad internacional entre anarquistas ha sido siempre un imperativo moral del anarquismo, y, dos, era manifiesta la necesidad de crear un organismo que velase por los intereses de los hijos e hijas de la militancia libertaria en plena guerra; en un momento, además, en que las conquistas revolucionarias estaban siendo atacadas sistemáticamente desde distintos ámbitos de poder hostiles al movimiento libertario y sus organizaciones.

Este ensayo es una aproximación histórica al papel político y los proyectos de mejoramiento social que motivaron la labor humanitaria, la retórica y la acción revolucionaria de SIA. También es una reflexión desde el presente, pues pretende comprender por qué la solidaridad es un valor del que jamás nos debemos desprender. La necesitaron entonces, la necesitamos ahora. En ella viven los últimos destellos de nuestra humanidad.

Anna Pastor Roldán (L’Hospitalet de Llobregat, 1993). Graduada en Humanidades y máster en Historia Contemporánea. Orienta sus investigaciones a proyectos de recuperación de memoria histórica y a la puesta en valor del legado libertario en España. Explora propuestas pedagógicas que contribuyan a construir un relato de la memoria antifascista y revolucionaria desde la educación no formal.

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Presentación de ‘Disidencia docente…’, de Ibán Martínez, en Anònims (Granollers)

19 Enero 2026 at 14:07

El próximo jueves, 22 de enero, a las 18:30, se presentará en la librería Anònims, de Granollers, una de nuestra últimas novedades, Disidencia docente. Habitar las aulas en las fronteras del capitalismo digital, de Ibán Martínez Cárceles.

La educación ha sido capturada por una gobernanza híbrida entre lo público y lo privado, especialmente en Cataluña, donde el EdTech moldea subjetividades al servicio del lucro y la eficiencia tecnocrática. Desde una perspectiva pedagógica crítica, este ensayo analiza cómo el control, la vigilancia y la adicción al consumo digital, se ciernen sobre los docentes y los jóvenes, asentándolos como recursos explotables dentro del engranaje económico. Sin caer en la inacción, el autor propone pensar y resistir desde la pedagogía, interpelando a docentes, académicos y estudiantes a imaginar alternativas. Un texto urgente y necesario para quienes aún creen que el acto educativo es, irrenunciablemente, un acto político.

Ibán Martínez Cárceles (San José Obrero, Alcantarilla, 1985) es docente, escritor e investigador afincado en Cataluña. Licenciado en Etnomusicología por la ESMUC y doctor en Historia del Arte y Musicología, combina la investigación en cultura obrera y memoria histórica con la práctica educativa en la escuela pública. Ha reflexionado ampliamente sobre educación, género y clase desde una mirada crítica y transformadora. Su trabajo cuestiona las estructuras de poder presentes en los discursos y prácticas escolares, situando el aula como un espacio potencial de resistencia y emancipación colectiva.

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El hedor

15 Enero 2026 at 13:16

Mundo de espabilados y cantamañanas
fanáticos del dinero 
mires donde mires 
todo está podrido 

Hoy me he levantado 
he abierto la ventana 
y sólo del aire de caverna 
he vomitado 

Aire de caverna superpoblada 
peste a incienso y mierda 
de curita facha y faltón
de médicos para los que no se es
más que un nombre en un papel 

Bocinazos, nervios y odio en hora punta 
políticos y periodistas revolcándose en estiércol 
tonto y chulo alcalde seguro 
justicia injusta, puesto que si es ciega 
es que le han arrancado los ojos

Algún día estallará la rabia 
y se orientará contra el hermano 
explotará la guerra que se viene incubando 
quizás sea la última 
y los que ahora sonríen, pensando en los beneficios 
morirán como los demás, excretando sus intestinos 

Yo no soy belicista, sólo digo lo que veo:
que el amor, la libertad y la alegría de vivir están ausentes 
en los tumultos civilizados 

El mundo-prisión está casi culminado 
en nombre de la seguridad 
¿pero quién vigila al vigilante?
¿quién responde por los golpes del policía?
¿quién dirige los misiles?
¿ante quién rendirá cuentas el responsable de apretar el botón nuclear?
¿quién está detrás ,quién azuza y financia al fascista ?

Disparad contra mi escuálido pecho, derribad todos los árboles que aún estorban para erigir otra urbanización, despojad a los seres humanos de su dignidad, reventad los cielos, calentad más el planeta -este invierno todavía ha hecho algo de frío-, oscureced el candoroso brillo de los ojos del recién nacido -matadlos en las incubadoras-, arrancad los senos de las mujeres, violad todos los niños y niñas que podáis, asediad por el hambre, imponed vuestra fe, religiosa y o laica, comedles el sexo a las autoridades, construid más autopistas -aún queda gasolina por quemar- restringid las maneras y combinaciones de sexo y género que tienen las gentes para amarse, bloquead vuestras narices con cocaína, enseñad a los chavales a apostar online, huid al metaverso, propagad las mentiras que atemoricen o calmen, según sea el propósito, a la población, vacunad contra toda bondad, dictad que muertos hay que venerar y que muertos hay que olvidar, alzad las manos a la romana, envenenad los ríos y los mares, exterminad toda forma de vida animal, haced que la tierra trepide bajo vuestras bombas, fascinad a las masas con vuestras modas políticas, deportivas y religiosas… y así, obtendréis la mierda de mundo que le estáis dejando a vuestros hijos. 

¡ MALDITOS SEAN LOS PASTORES Y MALDITO EL REBAÑO ! 

V.J. Rodríguez González

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Crítica al marxismo (Abdullah Öcalan)

15 Enero 2026 at 13:00

Fragmento de «Sociología de la Libertad», Tomo III del «Manifiesto por una Civilización Democrática» de Abdullah Öcalan. Publicado en castellano por Descontrol Editorial (2024). Páginas 393-401. 

El legado del socialismo real

El comunismo fue uno de los primeros movimientos en reaccionar conscientemente contra el sistema capitalista. Sus fundadores Karl Marx y Friedrich Engels reconocieron haber intentado desarrollar su contrasistema en base a tres fuentes primarias: la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo utópico francés. Podría parecer que tomaron el materialismo dialéctico de la filosofía alemana, su teoría del valor de la economía política inglesa y el concepto de lucha de clases del socialismo utópico francés. Desarrollaron una interpretación novedosa sintetizando estas tres fuentes. Su primera incursión en la oposición se produjo entre los años 1840 y 1850, un período de grave crisis capitalista que les afectó bastante, dando lugar a la esperanza de que el sistema podría ser destruido inmediatamente. En ese momento, Alemania luchaba por mantener su unidad nacional, mientras que en Francia la república tenía sus propios problemas. Inglaterra, por su lado, estaba en su apogeo como potencia hegemónica del sistema. Las revoluciones populares de 1848 en Europa se consideraron una señal de que esta esperanza se cumpliría. El Manifiesto comunista de Karl Marx y Friedrich Engels fue concebido como un programa general para estas revoluciones [134]. Mientras tanto, la Liga Comunista se estableció como el primer partido u organización internacionalista. Estas dos iniciativas indican claramente que esperaban el éxito y la victoria de la crisis del capitalismo y de los movimientos revolucionarios populares.

Cuando se suprimieron las revoluciones, Marx y Engels sintieron la necesidad de examinar el capitalismo más a fondo. Karl Marx se exilió a Londres, estableciéndose en la kaaba del capitalismo [135], donde se mantuvo en contacto con Friedrich Engels. La Primera Internacional de 1864 fue producto de este período. Un acontecimiento igual de importante en ese momento fue comprender que la revolución podría retrasarse. Eso hizo necesario un trabajo evolutivo más prolongado, para el que podrían ser adecuados los sindicatos y el trabajo parlamentario. Aunque la Comuna de París de

1871 renovó las esperanzas, la pronta supresión del levantamiento condujo a centrarse cada vez más en cuestiones como la dictadura, el poder y el Estado. Se tomó una posición favorable al estado-nación centralizado lo que provocó la oposición de anarquistas. Eso dio lugar a los primeros debates sobre revisionismo.

La Segunda Internacional se estableció en 1889 bajo una sombra de chovinismo nacional. Vladimir Lenin, en su trabajo La revolución proletaria y el renegado Kautksky [136], llamaría “revisionismo” a lo que se vivió durante ese período y culparía al Sozialdemokratische Partei Deutschlands (SPD: Partido Socialdemócrata de Alemania) –el partido original bajo Eduard Bernstein) de liderar este revisionismo. La Revolución de Octubre rusa reforzó de nuevo las esperanzas de que la utopía comunista pudiera hacerse realidad (logrando lo que la Comuna de París no pudo). Esta revolución resultó en acontecimientos a escala mundial. El apoyo al movimiento de liberación nacional turco-kurdo de Anatolia fue una primera contribución al éxito de la era de la liberación nacional. La tem-

prana muerte de Lenin, el período de “lucha contra el liquidacionismo”, la construcción socialista, la lucha antifascista durante la Segunda Guerra Mundial, el Pacto de Varsovia establecido en oposición a la OTAN durante la Guerra Fría, el trabajo realizado en los viajes espaciales, la competencia económica con el capitalismo y el apoyo generalizado a los movimientos de liberación nacional fueron acontecimientos clave.

La Tercera Internacional se formó en 1919, pero al igual que en la Segunda Internacional, se vivieron liquidaciones internas a causa de un bloqueo en torno a la cuestión del estado-nación. La Rusia soviética iba a ser la nueva candidata para la hegemonía e iba a tener influencia en un tercio del planeta. En última instancia, la Rusia soviética dejaría abandonados a su suerte a los movimientos socialistas de los distintos estados-nación y seguiría el mismo camino revisionista que el SPD alemán, encaminando al Partido Comunista de la Unión Soviética hacia el capitalismo. Por otro lado, las efímeras resistencias china (período bajo Mao de 1960 a 1976) y albana no consiguieron producir resultado alguno. La rápida integración de los movimientos de liberación nacional y los movimientos obreros sindicalistas en el sistema capitalista, seguido de la renuncia oficial de China al socialismo real en la década de 1980, además de Rusia y sus aliados siguiendo su ejemplo en la década de 1990, pusieron fin a la era.

Los doscientos años de experiencia (si tomamos la Revolución francesa como punto de partida) que dieron lugar a estos movimientos llamados realsocialistas nos permiten hacer una evaluación:

1) Parecían oponerse principalmente a los monopolios privados sin criticar el capitalismo de Estado, ni en términos de poder ni de monopolio de capital, lo que conducía a un análisis superficial del poder y del Estado. Estos movimientos tenían una fe profunda en su capacidad para construir el socialismo si conseguían hacerse con el control del Estado y convertirse en el poder gobernante. No se les ocurrió nada más. Incluso interpretaron la democracia como la dictadura de una de las dos clases (la burguesía o el proletariado). Hicieron un análisis muy limitado del capitalismo como resultado de su dependencia de la economía política inglesa.

2) Parecían desconocer la base clasista de la modernidad o, al menos, no veían motivo para analizarla. Y cuando lo hicieron, el resultado fue una desviación total hacia la derecha. No fueron capaces de extender el capitalismo, primer pilar de la modernidad más allá de las dicotomías patrón-trabajador, beneficio-salario, valor-plusvalía para ver que el capitalismo era un modo de acumulación que había existido desde la sociedad sumeria. No consideraron los trescientos años de capitalismo de las ciudades italianas el comienzo del sistema, sino que trataron la aparición del capitalismo en la Inglaterra y los Países Bajos del siglo XVI como una especie de comienzo de la historia. Se alabó el industrialismo, el segundo pilar de la modernidad. No se criticó su vínculo cualitativo con el capitalismo ni los posteriores inconvenientes relacionados. Al contrario, fue tratado como un salvador. Al considerar al estado-nación, el tercer pilar, como un paso adelante, dejaron la puerta entreabierta al posterior chovinismo nacional y social. En lugar del confederalismo preferían el estado-nación centralizado. Al igual que historiadores e historiadoras tradicionales de la civilización, no pudieron evitar evaluar la otra cara de la modernidad como “movimientos retrógrados, latentes bárbaros y reaccionarios que invierten las ruedas de la historia”.

3) Al aceptar ideológicamente como ciencia la forma materialista más vulgar del positivismo, cometieron un error histórico también en este campo. Trataron el socialismo que construyeron como científico del mismo modo que las revoluciones de Darwin y Newton en las áreas de la biología y la física. Su enfoque sociológico nunca fue más allá de un vulgar darwinismo. No tenían la necesidad de determinar las diferencias cualitativas de la naturaleza social; en su lugar creían que estaban sujetas a las mismas leyes naturales que la primera naturaleza, dejando la puerta abierta a un determinismo rígido. Durante la fase de desarrollo posterior, sus seguidores aprovecharon esta apertura para equiparar incluso las interpretaciones más vulgares con rígidos hechos científicos.

4) No analizaron el poder en general ni el estado-nación en particular; consideraban que el estado-nación estaba compuesto por comisiones que gestionaban los asuntos de la burguesía. La deficiencia más importante de su teoría era la incapacidad de comprender que el poder, particularmente el estado-nación, era la forma más concentrada de capitalismo monopolista. Su análisis no era más que una afirmación del estado-nación. Estaban seguros de que el socialismo se podría construir mejor con un estado-nación. No sólo eran incapaces de superar el análisis de Hegel sobre el Estado, sino que estaban seguros de que si lograban tomar el Estado podrían utilizarlo para realizar todo tipo de ajustes y establecer la libertad y la igualdad. La relación entre socialismo y democracia es una de las cuestiones mayores que abordaron más superficial e incorrectamente. Las revoluciones rusa y china se llevaron a cabo siguiendo este planteamiento. Otras aplicaciones del poder de liberación nacional y de la socialdemocracia no consiguieron producir nada diferente. Lo único que les diferenciaba del capitalismo privado era su preferencia por el capitalismo de Estado, tal como muestra su utilización del poder.

5) Su crítica de la civilización es aún más superficial e insignificante. No reconocieron que la fase de la civilización capitalista es parte de la civilización histórica, el último eslabón de la cadena principal. No sintieron la necesidad de determinar el carácter de poder que tenía la naturaleza de la histórica acumulación creciente. No pensaron en que su sistema fácilmente pudiera convertirse en un tipo similar de poder y civilización. En lugar de comprender que el poder es capital acumulado, suciedad, guerras, mentiras, fealdad y tortura, intentaron desarrollar teorías sobre cómo podría utilizarse para lograr el progreso histórico. La historia ha demostrado que sus opiniones eran insensatas y equivocadas.

6) No sentían que tuvieran la necesidad de analizar las fuerzas anticivilización que constituyen el segundo polo de la dialéctica histórica a la que parecen adscribirse. Lo que comentan sobre estas fuerzas es en general negativo. En contraste, no han dejado de elogiar el carácter progresista del colonialismo capitalista en América, Asia y África, acusando a sus oponentes de defender las antiguas sociedades. Tenía mucho que ver con sus realidades de clase burguesa y pequeñoburguesa el hecho de que no fueran capaces de ver que el polo opuesto de la civilización tenía un gran significado, tradición democrática, resistencia y libertad, y que había perseguido la igualdad y la justicia y experimentado la comunalidad. No eran capaces de verlo, porque quienes proceden de esas clases no tienen la mirada preparada para ver esas realidades.

7) Un enfoque metodológico positivista, universalista, lineal-progresivo de la naturaleza condujo a concebir el socialismo como algo inevitable y que era cuestión de tiempo. La escatología de los libros sagrados, de algún modo, se refleja en el socialismo. Se describían las sociedades como modelos que evolucionaban de modo lineal, de la sociedad primitiva a la esclavista, pasando por el feudalismo y el capitalismo, para llegar finalmente al socialismo. Aquí entra en juego una especie de fatalismo. En la raíz de estas concepciones dogmáticas, que nos afectan profundamente, estaba el fatalismo religioso y la creencia en el apocalipsis. Cuando se entendió esto, ya era demasiado tarde. Fueron incapaces de ver que la naturaleza social tiene esencialmente un carácter moral y político y que los sistemas de civilización erosionaban estos rasgos, sustituyéndolos por vulgares reglas de derecho y administración estatal. La modernidad capitalista llevó a cabo este proceso hasta una profundidad y amplitud ilimitadas, dando lugar a una crisis económica y social, así como a una crisis del poder y del Estado. No previeron que lo correcto, lo bueno y lo bello es un sistema confederal democrático que garantice por completo el carácter moral y político de la sociedad y, para ello, avance sobre la base de la política democrática. No se ha hecho un análisis de ese tipo. No fueron capaces de entender que una sociedad libre, igualitaria y democrática no podía establecerse a través de los aparatos poder y del Estado y, que, más bien, se encontraba en contradicción con esos aparatos. De este modo, no fueron capaces de crear una teoría y práctica de convivencia con la modernidad capitalista en base a una paz bien fundamentada y en base a que una parte acepte la existencia de la otra. Cuando se acepta la revolución-poder-socialismo como paradigma fundamental, no debería sorprender que solo sea posible el capitalismo de Estado.

Otra razón por la que el movimiento realsocialista derivó en capitalismo de Estado está relacionada con su base de clase. Debo volver a enfatizar que la burguesía y la pequeña burguesía, así como la burocracia que en su mayor parte procede de estas clases, no encontraron lo que esperaban en los monopolios privados, no pudieron acumular capital y, de hecho, agotaron el que tenían. Entonces, la única opción era utilizar el Estado para convertirse en un capitalista colectivo. La burguesía nacional y el capitalismo nacional no son más que esto. Adquieren así una posición muy firme como monopolio colectivo basado en el capitalismo de Estado, o, dicho de otro modo, como estado-nación. Por eso el estatismo nacional del socialismo real tiene mucho más poder que el de otros estados-nación. Esta base material también explica por qué pudieron reconciliarse fácilmente con la modernidad e integrarse en ella.

8) Los movimientos feministas, ecologistas y culturales han sido vistos como un obstáculo para la lucha de clases. Pero la extrema colonización que han sufrido las mujeres, no solo en términos de trabajo, sino también colonización de sus cuerpos y almas no se ha analizado con la suficiente seriedad. Al tratar de resolver estas cuestiones, el socialismo real no logró superar las normas de igualdad del derecho burgués. Esta mano de obra, que es a la vez la más antigua y la más nueva, así como la que queda sin remunerar con más frecuencia o, en el mejor de los casos, recibe remuneración mínima, en consonancia con la historia dominada por los hombres, no son más que objetos. Está claro que la clase que se analiza es la masculina. La ecología se abordó de modo similar. No solo no se previeron estos problemas, sino que se consideró que tenían un efecto negativo en el conjunto de la lucha de clases. Los movimientos culturales, por su parte, se consideraron el renacimiento de algo antiguo y, por tanto, como algo más que perturbaba la lucha de clases. El resultado final fue una ideología de clase abstracta y desvinculada de toda possible alianza y asfixiada por el economicismo.

9) La división de clases no se consideraba un desarrollo negativo en términos morales y políticos. En lugar de ello, se evaluaba como positivo, progresista y necesario para la libertad, una etapa inevitable. No se comprendió que aceptar la división de clases era estar objetivamente al servicio del poder y de las clases estatales. La esclavitud, la servidumbre y ser proletariado se interpretaron como el precio a pagar por el progreso histórico y quedar libres de la naturaleza. Sin embargo, podemos afirmar que, por el contrario, las tres divisiones de clase son esencialmente lo mismo y no tiene nada que ver con el progreso y la libertad. La sociedad moral y política convive con esta división de clases y debemos librar una lucha moral, política e intelectual contra la división.

No podemos decir que los actuales sucesores de los doscientos años del movimiento realsocialista hayan pasado por una transformación radical, por mucho que haya habido una limitada autocrítica. Sin embargo, están pasando por una gran crisis de confianza y se han debilitado. Aun así, es un movimiento que tiene un lugar en la historia y aunque fuera incapaz de superar el sistema capitalista, lo puso en jaque. Desempeñó un papel simultáneamente positivo y negativo para llegar a donde nos encontramos ahora. Su crisis es parte de la crisis estructural del sistema. Sin embargo, es importante reconocer el socialismo real como la fase que más ha influido en quienes se oponían al sistema y, considerando las lecciones de su legado, sería el enfoque adecuado verlo como parte de la construcción de la modernidad democrática y, en consecuencia, relacionarse con él y formar alianzas desde esa perspectiva.

NOTAS:

[134] Marx, Karl, and Friedrich Engels. 2016. «Manifiesto del Partido Comunista». En Obras Escogidas, 1. Vol. 1. Akal.

[135] Pequeño edificio cúbico situado en el patio de la Mezquita Mayor de La Meca que contiene una piedra negra sagrada. La Meca es considerada por musulmanes la Casa de Dios y el objetivo de sus peregrinaciones.

[136] Lenin, Vladimir Ilich. 1918. «La Revolución Proletaria y El Renegado Kautsky». Kommunist.

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Guerra civil global y el nuevo reparto del mundo: A propósito de Venezuela y Estados Unidos

8 Enero 2026 at 19:55

Guerra civil global y el nuevo reparto del mundo: A propósito de Venezuela y Estados Unidos.

Por: Colapso y Desvío.

Se está hablando mucho de que nos encontramos en el principio de una nueva era, y aquella idea no es del todo errónea. Sin embargo, hoy no ha comenzado, como algunos se han atrevido a sugerir[1]. Estamos presenciando el fortalecimiento de las formas necropolíticas de operar de parte de las principales potencias del planeta. La intervención en Venezuela, (denominada Operation Absolute Resolve), es un importante paso en un proceso de reestructuración global, que toma forma a partir de la mitigación y sometimiento de las revueltas en el anterior ciclo de lucha (2019-2022), pero insistimos no es del todo novedoso, se trata de una misma tendencia a la barbarie civilizatoria que tiene como hitos anteriores los bombardeos israelíes en Medio Oriente y la guerra en Ucrania.

Las abstracciones sobre las que se sostiene la democracia-liberal de occidente se terminan de derrumbar al son de los bombardeos, ocupaciones territoriales y persecución política. La soberanía nacional, el derecho internacional y la separación de poderes se demuestran despreciables para el actual estadio del desarrollo capitalista. La casi ridícula pero consciente falta de diplomacia de Donald Trump, demuestra aquello. Y es que hoy al capitalismo ya no le importan las apariencias, el orden democrático rompe con sus ropajes ideológicos, y se muestra tal cual siempre fue como la persistencia de una violencia fundacional. La democracia fue impuesta en nuestro continente a base de plomo, saqueos y desapariciones forzadas, hoy con Venezuela lo volvemos a recordar.

Pero para entender en plenitud los sucesos que más han repercutido en el mundo los últimos 5-6 años debemos de entender el presente como parte de un proceso contrarrevolucionario de carácter global, donde, la guerra, en sus diversas modalidades, se extiende a todas partes[2]. Ninguna nación está por fuera de este proceso, sino que, más bien, la guerra atraviesa a estas de manera generalizada aunque desigual. Si no es por medio de la clásica guerra entre Estados-naciones, lo es como guerra contra la población, contra el «narcotráfico», contra la «inmigración descontrolada», como guerra arancelaria, guerra contra el dispositivo-enemigo-de-turno y como Genocidio. Lo que está sucediendo en estos momentos en Venezuela se encapsula en este proceso de guerra civil global, producto de la actual fase de descomposición del capitalismo que moviliza a las distintas facciones de la burguesía internacional a una desesperada carrera por la supervivencia del modelo capitalista a cambio de cientos de miles de vidas. La guerra civil global, como forma perfeccionada de las más diversas modalidades bélicas de antaño, surge como respuesta a las necesidades históricas del capitalismo para asegurar los prerrequisitos mínimos para su reproducción.

“Por eso nuestra era no es otra que la era de la guerra civil global. Nunca se trató de Hamas o Hezbollah, siempre se trató de nosotros. Somos nosotros, como población, quienes somos el objetivo principal de la agresión bélica; somos nosotros quienes, por cualquier razón y bajo cualquier circunstancia, podemos ser considerados indeseables y aniquilados, como es el caso hoy con Palestina y Líbano.”[3]

La reorganización geopolítica del mundo. 

Trump como la actual personificación de la lógica suicida del capital ha sido el mayor promotor de este contexto a nivel mundial. Él, al igual que sus símiles en la región (Milei, Kast, Bolsonaro, Bukele, Noboa), no sólo son conscientes de la crisis estructural del capital, sino que la instrumentalizan y la vuelven el motor de su política, a la vez que justificación de esta misma. La disputa por los recursos naturales entre las mayores potencias del mundo tiene menos que ver con una “nueva guerra fría” que con un nuevo reparto del mundo entre China,  Rusia, EEUU e Israel: un Tratado de Tordesillas[4] para el siglo XXI.

Hace seis siglos atrás, el objetivo de este tratado fue evitar los conflictos directos entre las principales potencias del mundo, al mismo tiempo que la legitimación del proyecto colonial español y portugués en el Sur global. Actualmente, tanto China y Rusia, como EE.UU reconocen el peligro que generan para la hegemonía regional del otro, la sola posibilidad de negociación entre estas potencias parte con que se acepte no intervenir directamente sobre sus respectivas zonas de control. Tal situación hace poco posible, que ocurra una guerra que los enfrente directamente. Pero, esto no se trata de una situación ideal que genere un equilibrio perfecto entre las principales economías del planeta. Así como la ausencia de un conflicto directo entre España y Portugal se tradujo en siglos de genocidio sobre la población nativa, este nuevo reparto generará nuevas zonas de conflicto e intensificará las ya activas.

La situación de las principales economías de Europa y Asia (sin contar a China) y las potencias emergentes, como India, Irán, Arabia Saudita es radicalmente diferente. La relación entre Estados Unidos y el viejo continente ha sido más que tensa, el intento de controlar Groenlandia por parte de Estados Unidos es el ejemplo más reciente de aquello. Europa ha sido dejado atrás en las conversaciones sobre Ucrania y sobre Palestina, actualmente Estados Unidos no reconoce su autoridad, lo que le permite a Trump reunirse con Xi Jinping y Putin cuando desee. Mientras que este nuevo reparto del mundo significará para China, Rusia y Estado Unidos la seguridad de que sus respectivas zonas no serán tocadas, —permitiéndoles profundizar en el control sobre sus territorios—, para el resto de las principales economías esto significa un peligro para sus respectivos intereses que no pueden ser ya asegurados por medio de la diplomacia y el derecho internacional. El rearmamiento europeo tiene que ver con esta situación de incertidumbre donde la amenaza de Rusia sobre el continente se extiende en un momento en que los países de Europa ya no cuentan con el apoyo irrestricto de Estados Unidos[5]. En sintonía con esto el intento fallido de golpe de Estado en Burkina Faso, a escasas horas de lo sucedido en Venezuela, no es de extrañar. Europa quiere reclamar su parte en el reparto y tendrá que hacerlo por los mismos medios por los que Estados Unidos actúa.

Mientras tanto, los intereses estadounidenses en el petróleo venezolano y la posición estratégica que ocupa el territorio venezolano para el control de la región parecen estar asegurados tras la intervención militar en Caracas, que resultó en el secuestro de Nicolás Maduro y en el aparente control sobre el gobierno de Delcy Rodríguez, a quién tiene amenazada con pagar un precio mayor que el de Maduro de no cumplir con las exigencias de Washington[6]. Por otro lado, las disputas territoriales por Groenlandia y con México puede que se desarrollen de una manera similar: con el control de Estados Unidos sobre sus recursos naturales, sus territorios y rutas comerciales, por medio de amenazas de intervención militar y guerra arancelaria. La vieja Doctrina Monroe se actualiza para brindar a las actuales modalidades de fascismo estadounidense su fundamento político.

Tras la intervención en Venezuela, Trump no tardó en extender la amenaza al gobierno de Cuba, Colombia y México, lo que se suma a las realizadas anteriormente a Lula en Brasil. La demostración de fuerza de Estados Unidos fue increíblemente efectiva en mostrar lo que puede sucederle a cualquier país de la región. Colombia, Chile y Brasil, algunos de los primeros países en reaccionar, son más que conscientes de que esta amenaza no sólo se traduce en la forma de un enfrentamiento directo con Estados Unidos, sino en la profundización de una crisis humanitaria que generará nuevas olas migratorias, con la que estos países ya no son capaces de dar abasto[7].

El control del hemisferio occidental, —pero sobre todo en el continente americano—, sumada a un estricto régimen de austeridad y empeoramiento general de las condiciones de vida del proletariado estadounidenses, aparecen como la estrategia de seguridad nacional para enfrentar parcialmente los efectos de la crisis estructural del capital, aunque sin terminar por superarla, sí permite continuar con el lujoso y desenfrenado estilo de vida de la gran burguesía yankee. El imperio estadounidense de cara al exterior vuelve a revitalizarse por medio de la guerra y el expansionismo neocolonial. Por su parte, parece ser que ni Rusia, ni China harán nada por Venezuela, del mismo modo que Trump no actuaría frente a una expansión de China en Taiwán y el Tíbet, ni de Rusia en Ucrania. Las líneas del reparto parecen estar ya trazadas, y cada potencia ya comienza a ordenar su patio trasero.

Internacionalismo y antiimperialismo.

Frente a esto, el relato de la multipolaridad y las esperanzas de los “soberanistas” locales puestas en las economías emergentes (BRICS) que rivalizan con el imperio estadounidense no parecen tener ni pies ni cabeza. Tanto Rusia como China se sentarán felizmente a llegar a acuerdos con Estados Unidos[8], como ya hemos presenciado en el último tiempo, del mismo modo que los países de Medio Oriente se sientan con Trump para discutir la situación de Palestina. Por otra parte, las declaraciones de Trump y Marco Rubio acerca de Delcy Rodríguez, la recién asumida presidenta interina de Venezuela, hacen pensar en una salida pactada entre las facciones burguesas del chavismo y el gobierno de Estados Unidos[9].

La oposición al imperialismo, en particular a su actual forma no puede asimilarse en un apoyo pragmático al polo imperialista opuesto, reducir el imperialismo a una cuestión entre naciones “buenas” y “malas” borra los conflictos sociales que ocurren en su interior, construyendo una fantasía del Estado-nación, donde la noción interclasista del “pueblo” florece disociada de las relaciones de clase, raza y género que lo determinan. Así, el rechazo a Rusia se convierte en el apoyo al gobierno ucraniano y a la OTAN, del mismo modo el rechazo a Estados Unidos lo hace en apoyo a las burguesías nacionales de la mal llamada revolución bolivariana[10]. La defensa del proletariado venezolano no puede ser igualada a una defensa del gobierno responsable en empeorar las condiciones de vida de este, ni tampoco una perspectiva comunista puede provenir de la defensa de las categorías básicas del capital, es decir, la patria, el valor, el Estado y los roles de género.

– La situación actual de Venezuela es una demostración del fracaso de los gobiernos del “socialismo del siglo XXI” en administrar con éxito la crisis capitalista. Lo que pasa es que el Capital y su crisis son ingobernables: es el Capital el que gobierna a la sociedad y por ende al Estado, no al revés. Creer lo contrario es iluso, mientras que pretender realizarlo es reformista[11].

Sin embargo, la respuesta no es tan fácil como hacer un llamado simbólico al internacionalismo proletario. La incapacidad del régimen para asegurar las condiciones mínimas de reproducción de la fuerza de trabajo, ha intensificado la fragmentación de clase y los enfrentamientos entre los distintos segmentos de la sociedad venezolana. El proletariado en el país, se encuentra separado en distintas subclases y bandos ideológicos enemistados, fenómeno que es profundizado por la segmentación geográfica entre quiénes viven en las ciudades y quiénes no. Aún entre los partidarios del régimen se diferencia entre aquellos que aún disfrutaban de los privilegios del gobierno (la llamada boliburguesía) y quiénes se encuentran abandonados en condiciones de miseria, subsistiendo de la informalidad y el dinero que reciben de familiares en el extranjero.

“La carencia de medicinas alcanza al 85% y el Ministerio de Salud no publica estadísticas de mortalidad desde hace tres años. El presidente de la Federación Médica de Venezuela dice que los hospitales cuentan con solo el 4 o 5% de los medicamentos que necesitan los pacientes. Las colas para conseguir alimentos, medicinas, pañales u otros productos de primera necesidad, insumen muchas horas por día a los venezolanos y en varios casos han terminado en violencia, saqueos o intentos de sa­queo”[12].

El respaldo de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas y de las figuras más importantes del Chavismo al gobierno de Delcy Rodríguez, es un intento por no demostrar un vacío de poder que pueda ser aprovechado por la oposición venezolana, la cual parece ya no contar con el apoyo abierto de Trump, ni tampoco parece necesitarlos, mientras Rodriguez respalde los intereses de Estados Unidos en el país. Pese a este intento de mantener la normalidad, el chavismo no puede hacerse el ciego ante la ausencia de Nicolás Maduro, y las obvias sospechas que genera Delcy Rodríguez, haciendo fácil prever en el corto plazo el fortalecimiento de las distintas facciones en una disputa interna por el poder político. Los grupos de resistencia a la injerencia estadounidense que surjan a partir de sectores de la población civil, las Fuerzas Armadas y las organizaciones territoriales de base, no sólo se tendrán que enfrentar a la derecha venezolana, a los carteles de droga y al ejército de ocupación estadounidense, sino que también a los sectores del chavismo en el gobierno y sus grupos parapoliciales que hoy están pactando con Donald Trump.

Si bien, la experiencia de organización popular surgidas a partir de los Consejos Comunales y de las Comunas, así como de las protestas masivas por el hambre (como en 2014) puede ser hipotéticamente reactivada para hacer frente a las necesidades organizativas y de autodefensa de los proletarios venezolanos, referirse a este como un sujeto unificado y consciente resulta ridículo, pues las condiciones de subsistencia que enfrentan han deteriorado su capacidad de acción y dividido sus filas. Mientras que paralelamente el chavismo ha hecho todo lo posible por liquidar cualquier expresión organizativa independiente del Estado, por medio de “listas negras, asesinato de dirigentes sindicales, despido de trabajadores estatales no afectos al chavismo y manipulación de elecciones gremiales”[13].

Pero, ¿cómo puede realizarse esta solidaridad desde otros países? La estrategia adoptada por las movilizaciones pro-palestinas en todo el mundo proporciona una pista inicial para la solidaridad con Venezuela: llevar la guerra a nuestros territorios. Sin embargo, a pesar de las movilizaciones y ocupaciones de universidades, el genocidio en Gaza continúa en el momento de escribir esto. La solidaridad con Venezuela es mucho menos extendida que la de los palestinos, especialmente ahora que los medios y la diáspora venezolana repartida por el mundo sostiene la narrativa de que EE.UU está liberando al país del “comunismo”.

Por lo tanto, las acciones de solidaridad tanto en los Estados Unidos como en América del Sur deben priorizar una estrategia más directa, centrada en las industrias militar y petrolera, que les permita hacer frente a la falta de un apoyo masivo. Sobre todo, debe entenderse que el ataque de los Estados Unidos a Venezuela no es solo atenta contra la “soberanía nacional”, sino también una amenaza abiertamente declarada a todos los países de la región, una constatación de nuestra participación, ya sea de manera consciente o no, en las actuales formas de guerra civil global.

Fuente: https://colapsoydesvio.noblogs.org/post/2026/01/03/guerra-civil-global-y-el-nuevo-reparto-del-mundo-a-proposito-de-venezuela-y-estados-unidos/

[1] José Gabriel Palma, “Venezuela y el nuevo ‘orden’ internacional,” Ciper, January 6, 2026 (Leer aquí).

[2]“Es Guerra en tanto supone la imposibilidad de conciliación, de coexistencia, el capital únicamente comprende una forma de existencia y esa es la suya. Y es global en tanto es posible a partir de la forma universalizante del capitalismo en su fase de dominación total”. Nueva Icaria, Nuevos fascismos y la reconfiguración de la contrarrevolución global, 2025 [Leer aquí]. Para profundizar al respecto de la noción de guerra civil global léase la obra de Maurizio Lazzarato y de Tiqqun con respecto a la guerra. Por otra parte, los análisis del EZLN y de los Kurdos también se refieren a la vigencia de una guerra mundial (aunque con diferencias). Según el EZLN esta nueva guerra mundial (la Cuarta según ellos) comparte una serie de constantes con las anteriores: el reordenamiento territorial, la destrucción del enemigo y la administración de la conquista.

[3] Rodrigo Karmy Bolton, “Palestine’s Lessons for the Left: Theses for a Poetics of the Earth,” Ill Will, November 3, 2024 (leer aquí)

[4] Nos referimos al tratado celebrado en 1494 entre los representantes de Isabel y Fernando, reyes de Castilla y de Aragón, por una parte, y los del rey Juan II de Portugal, por la otra. Este tratado tenía como motivo el reparto del Nuevo Mundo (América) y de las rutas del océano atlántico para evitar un conflicto entre España y Portugal.

[5] Estados Unidos más que tratar con Europa como bloque, (ante la debilidad de la OTAN), priorizará únicamente las relaciones más beneficiosas con países europeos y con gobiernos que se asemejen más a su política.

[6] En su primer mensaje como presidenta, Delcy Rodriguez, quién se encontraba fuera del país para el momento de la captura de Maduro y su esposa, anunció que en su gobierno se trabajaría conjuntamente con Estados Unidos para lograr el desarrollo del país. “Delcy Rodríguez llama a la cooperación con Estados Unidos en su primer mensaje como presidenta encargada de Venezuela”, La Tercera, 2025. [Leer aquí].

[7] Colombia y Brasil reforzaron inmediatamente sus fronteras luego de la intervención estadounidense en su país vecino, de la misma manera lo hizo Chile que aunque no posee frontera con Venezuela, si es considerado uno de los destinos favoritos de la diáspora venezolana.

[8] En la rueda de prensa del día 3 de enero, Trump no tardó en reafirmar la buena relación que dice tener con Xi Jiping y Putin: “Tengo una muy buena relación con Xi y no habrá ningún problema. Van a conseguir petróleo. Eso se mantendrá como estaba, sin cambios. Con Rusia también estamos en negociaciones y vamos a llegar a buen puerto. Nos entendemos increíblemente”.

[9] Trump sobre Delcy Delgado: “Acaba de juramentar. Pero fue elegida por Maduro. Así que Marco (Rubio) está trabajando en eso directamente. Acabo de conversar con ella y, en esencia, está dispuesta a hacer lo que consideremos necesario para que Venezuela vuelva a ser grande”.

[10] Cómo dice de manera lúcida Arya Sahedi, “la forma ideológica del antiimperialismo es un obstáculo increíble para la construcción de un internacionalismo renovado”. A. Sahedi, The Anti-Imperialist Imperialism Club: On Left Internationalism and Iran, Heatwave, Issue 2, 2025. [Leer aquí].

[11] Proletarios Revolucionarios, Venezuela: Crisis, protestas, pugna política interburguesa y amenaza de guerra imperialista, 2024. [Leer Aquí].

[12] R. Astarita, Socialismo siglo XXI, crisis y poder militar, Revista Trasversales n° 38, 2016. [Leer aquí]

[13] R. Astarita, Ibid.

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Libros del año 2025 para Ser Histórico

8 Enero 2026 at 19:41

Un año más, con el propósito de mantener cierta actualidad bibliográfica en los temas más tratados en Ser Histórico, publicamos un post con una selección -que nunca es perfecta- de los libros que hemos conocido que se han editado durante esta temporada. Invitamos a participar en los comentarios citando los trabajos que no hayamos mencionado en nuestra selección, así como a opinar a quienes hayan leído algunos de estos libros.

Estos son algunos que hemos leído:

David Alegre Lorenz aborda en Verdugos del 36. La maquinaria del terror en la Zaragoza golpistaeditado por Crítica, la lógica y el funcionamiento de la campaña sistemática de asesinatos desplegada por el bando golpista en la ciudad entre el verano y el otoño de 1936, que acabó con la vida de unos 3.500 civiles de toda la provincia, la mayor parte de ellos ejecutados en la capital aragonesa. La Linterna de Diógenes le dedicó un programa.

Miguel A. Martínez, publicó con Calumnia, La escuela sin dogmas. La comisión proescuelas racionalistas (1935). Analiza como un grupo de figuras de procedencia, ideología y profesiones diversas en el contexto anarquista, redactó un manifiesto a favor de la escuela racionalista que se impartía en los ateneos libertarios. Una reseña del libro puede leerse en la nueva revista Esporas.

Dos revistas con una amplia trayectoria, Germinal y Humanitat Nova, continúan su recorrido convertidas ya en un referente para todos los estudios científicos y libertarios. Además, en ambas publicaciones, se encuentra la firma de varios autores y colaboradores de Ser Histórico con asiduidad.

Otra novedad editorial es Anarquismo y Archivos. Experiencias de investigación y reflexiones en torno al oficio de la Historia en América Latina y España, coordinado por Eduardo Godoy Sepúlveda y que cuenta con artículos de varios autores. Un acertado análisis sobre el mundo de la archivística, en una edición conjunta de Calumnia y Editorial Eleuterio.

Entre calles y alcobas. Vida urbana, ocio y sexualidad en el Madrid popular de entreguerras es obra de Cristina de Pedro Álvarez, publicado por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, aborda el estudio de uno de los principales conflictos culturales que se dirimieron a principios del siglo xx: aquel surgido en torno a la sexualidad y las nuevas formas de vida urbana. Su origen está en su tesis doctoral, que fue premiada con el Premio Miguel Artola de la Asociación de Historia Contemporánea. Un volumen académico con un elevado precio (pídalo en su biblioteca de confianza) que ofrece una densísima (en el buen sentido) información sobre la evolución de las costumbres de las clases populares urbanas durante el periodo de crecimiento de la ciudad capitalista.


El compañero Luis De la Cruz Salanova es autor de Mera, hombre de las afueras (Decordel), una peculiar biografía de Cipriano Mera, que entrelaza el camino del militante con el del desarrollo urbano de la ciudad periférica y el crecimiento del Sindicato Único de la Construcción madrileño durante el primer tercio del siglo XX.

Dos de nuestros colaboradores, Ángel Olmedo Alonso y Chema Álvarez Rodríguez, nos ofrecen en Extremadura contra el olvido, Historias de memoria y resistencia, de la editorial Jarramplas, un recorrido por la memoria histórica de Extremadura, desde las experiencias anarquistas de finales del siglo XIX hasta la represión sufrida durante la Guerra Civil y el franquismo. Entrevista disponible en El Salto Extremadura.

Con el título de Represión franquista, resistencia antifranquista y memoria histórica democrática de las mujeres, Unidades didácticas con perspectiva de géneroEnrique Javier Díez Gutiérrez, Beatriz García Prieto y Desirée Rodríguez Martínez publican una excelente herramienta para trabajar en las aulas los temas referenciados. La unidad didáctica es la tercera de una trilogía publicada por la editorial Plaza y Valdés, e incluye numerosas biografías, documentos y actividades para comprender y abordar el estudio de la represión desde la perspectiva de género. Puedes descargar aquí el índice.

Carlos Arenas Posada, profesor del Área de Historia e instituciones económicas de la Universidad de Sevilla, ha publicado El Estado pesebre. Una historia de las élites españolas, en la Colección Memoria de El Paseo Editorial, un muy documentado y ameno recorrido (pero sobre todo convincente) de cómo las oligarquías han parasitado las rentas públicas en España desde antes de que fuera un estado hasta los tiempos actuales, un excelente argumentario, muy bien fundamentado, para desmontar el discurso de quienes atribuyen las limitaciones del crecimiento económico al gasto social y a las clases y grupos menos pudientes.

La Linterna Sorda Ediciones publica un clásico del pensamiento utópico, el libro de Marie Louise Berneri (1918-1949) Viaje a través de Utopía, con ilustraciones de Walter Crane y traducción al español de Ana Muiña, realizada a partir de la primera edición del original en inglés (1950) e italiana (1981). Una excelente y muy cuidada edición que recorre las tierras de Utopía comenzando por La República de Platón. Incluye, además, los prólogos de Vernon Richards, George Woodcock y Lewis Munford.

Con una introducción de Sonia Lojo González, la Editorial Imperdible ha publicado el Tomo 5, Dios y el Estado, de las Obras Completas de Mijail Bakunin, coordinadas por Frank Mintz. Esta edición anotada, con textos referentes al período 1870-1871, viene a continuar la reedición de las obras de Bakunin que se iniciaron con el Tomo 1, Estatismo y anarquía. Es de agradecer que Bakunin siga estando de moda.

Julio Ceballos publicó  El calibrador de estrellas. Aprendizajes chinos para Occidente en el siglo XXI (Editorial Ariel). El mundo que conocíamos ha cambiado, y el último libro de Ceballos es un imprescindible ensayo para empezar a comprender la realidad de China y abogar por la interculturalidad .

Poemario (1972-2021) es la obra póstuma del poeta Adolfo Castaños Garrofé. Editado por el Grupo León Felipe (colectivo literario al cual perteneció siempre), esta antología lleva a descubrir las inquietudes del autor y rememora una experiencia vital entre la lírica y el anarquismo.

Anarquistas y orden público. Josep Asens y las Patrullas de Control, libro de Josep Asens y Agustín Guillamón (publicado por Descrontrol), trata la biografía de uno de los cenetistas más desconocidos y sacrificados, criminalizado por la historiografía burguesa, aunque fuera autor del Manifiesto contra la arbitraria violencia desatada en la calle. A cuarenta años del fallecimiento de Asens, es un estudio para combatir el vacío historiográfico.

En este año de 2025 se ha publicado en castellano un libro que ya se editó anteriormente, pero en catalán: Visionarias, librepensadoras y espiritistas, de Dolors Marín, con la editorial Almuzara. Trata de la historia y biografía de mujeres pioneras que promovieron la lucha feminista y el librepensamiento, enmarcando la época que conecta la Ilustración hasta el sindicalismo del siglo XX. Una época donde surge la Ciencia dentro del librepensamiento que aparece con la Ilustración y la ruptura con el cristianismo hegemónico. Ciencia que aún está investigando y comprobando el magnetismo, la electricidad, la homeopatía, las ondas de radio y… el espiritismo. El espiritismo se veía, entonces, como parte de las novedades del progreso, crítico con lo hegemónico, y potencialmente probable en su labor de qué pasa tras la muerte y la comunicación con los «descarnados». Al aceptar la reencarnación como una fase que ocurre tras el fallecimiento, el espiritismo adoptó ideas de libertad e igualdad social, pues la reencarnación era aleatoria, y por tanto podías reencarnarte en un esclavo, en un pobre o una mujer, de modo que convenía luchar contra el machismo, el racismo, el capitalismo y, en fin, las desigualdades sociales. Hay en Ser Histórico una reseña más amplia de este libro.

Escrito por especialistas en la historia y la memoria, por una parte, y por trabajadores que se han comprometido intensamente por la memoria histórica por otra, este libro de tapa dura pródigamente ilustrado relata la historia social de Puerto Real desde 1864 hasta 1949 en Puerto Real: Memoria de un pueblo obrero y solidario. Es decir, desde los años del asociacionismo obrero y sindical, hasta el franquismo, pasando por los años de la Restauración, la Dictadura de Primo de Rivera, la II República y la Guerra Civil. En todos ellos, este pueblo, Puerto Real, famoso por su importante clase obrera, ha sido protagonista.

Daniel Muñoz de Julián ha escrito sobre los jacobinos, la Revolución Francesa y el Terror, una época clave que no siempre se cubre cómo se debería, en Revolucionario. Cómo conservar tu cabeza en el París de Robespierre. El autor intenta transmitir al lector el cómo se vivía. Para ello, explica todo el contexto político, qué facciones existían, cómo estaban las mujeres, las técnicas de oratoria que predominaban, el ciudadanismo, etc. La editorial Akal ha publicado esta interesante obra.

Diane Purkiss escribe Museo de la hechicería. Objetos. Prácticas. Símbolos: Una visita guiada al ocultismo, sobre los objetos de la brujería histórica, con una selección de un centenar de ellos (velas, cartas, calderos…), apoyándose con numerosas ilustraciones dibujadas por Ben Jones. Por medio de esta especie de museo libro repasa la historia de esas mujeres subalternas que fueron tachadas y criminalizadas por no seguir el orden social establecido. Zorro Rojo edita este bello libro.

Un interesante libro editado por Melusina ha sido esta Historia ilustrada del anarquismo cuyos autores son David Martín y Elena Mistrello. Repasan toda la historia del anarquismo, atendiendo especialmente al caso español, en lo que no deja de ser una obra de divulgación y de arte.

Akal publica Avernalia. Sucesos inexplicables en la Antigüedad, escrito por Arturo S. Sanz sobre la historia de lo sobrenatural en la Antigüedad, intentando transmitir cómo se expresaban los autores contemporáneos y exponiendo los restos arqueológicos que nos hablan de este tema que tanto nos dice sobre cómo eran la gente de su época en sus mentalidades y cosmovisiones, y con ello su sociología.

No puede faltar en nuestra lista Franquismo S. A. escrito por Antonio Maestre, por estos nuestros tiempos, para entender los problemas que ha sufrido la labor de la Memoria Histórica en España: el propio franquismo que ha pervivido hasta hoy. Un franquismo que se lucró y que fue corrupto, que mantiene su tejido empresarial y económico para asegurar el orden social en la que se encuentran privilegiados, que expropió y dio a las élites gran parte de lo expropiado, lo cual se ha mantenido hasta hoy. Un libro de historia con total actualidad en estos momentos. Es edición de Akal.

El gran Manel Aisa escribe una biografía del polémico hombre de acción, anarquista y cenetista, Justo Bueno Pérez. Una vida cargada de ilusiones y tropiezos, con la editorial El Lokal. Una labor muy necesaria porque prácticamente se ha dicho de todo sobre él. El dominio de Manel sobre esta época nos ayuda a aclarar muchos de estos aspectos. Y recuperar la figura increíble y compleja de este militante que estuvo en primera línea durante muchos años.

La editorial Capitán Swing publica un nuevo trabajo histórico centrado en las consecuencias del «descubrimiento» de América tanto en el pasado como en el presente: 1493Cómo el descubrimiento de América transformó el resto del mundo, de Charles Mann. El decolonialismo es una rama de estudios clave para entender el mundo contemporáneo. En esta ocasión vemos un trabajo de un tono ambientalista y económico. El contenido de este libro se centra en el intercambio de productos, principalmente cotidianos, que transformó las costumbres y la economía del viejo y nuevo mundo.

Desde una perspectiva económica, muy enfocada en torno a los trabajos del ICEA, José Luis Carretero y Luis Buendía escriben La experiencia autogestionaria durante la guerra civil española, sobre la revolución libertaria y autogestionaria durante la Guerra Civil española, con abundante documentación sobre este tema, que tantas afirmaciones y versiones historiográficas ha dado, a veces de un modo contradictorio. Esta obra, editada por Calumnia, ayuda a despejar muchas cuestiones pendientes.

La larga marcha de las mujeres chinas, de María José Palma Borrego, publicada por El Garaje Ediciones, es una historia del papel de las mujeres en China, incluyendo la revolución maoísta, hasta la actualidad. Una obra que será referente por la gran necesidad que tenemos de saber más de la aún muy desconocida y aún más compleja China, y más todavía de sus mujeres. Incluye una gran cantidad de imágenes.

Pablo Batalla escribe La bandera en la cumbre. Una historia política del montañismo, publicado por la editorial Swing. Prácticamente todas las corrientes ideológicas, desde el anarquismo hasta el fascismo, así como tipo de personalidades, como Tolkien o Lenin, han hecho alpinismo. Esta universal atracción se explica por diversos aspectos que expone este trabajo, que muestra las mil maneras que se ha hecho política en montes y montañas, como ir a leer en esperanto o a estudiar la Torah.

La Fundación Salvador Seguí ha tenido la feliz decisión de publicar Juan Peiró, mi padre. Una vida ejemplar, de José Peiró. Como sabemos, su padre fue un cenetista importante en la historia del anarcosindicalismo desde sus primeros tiempos hasta sus momentos cumbre. El testimonio de su hijo aporta nuevos aspectos de su figura, su labor y especialmente su pensamiento, ya que nos comenta algunas de sus reflexiones y propuestas.

Vivir la fuerzaSimone Weil y la Columna Durruti es un estudio sobre Simone Weil en España desde el rigor, desmitificando lo mucho que se ha dicho erróneamente sobre ella, especialmente lo relativo a su supuesta posición apolítica. Tiene el atractivo de aportar también el contexto de lo que vivió como de la propia Simone, que se vio animada para ir a la guerra de España. Es edición de Pepitas de Calabaza y autoría de Xavier Artigas.

Siglo XXI publica La cultura en la Alemania Nazi de Michael Kater, donde se relata y analiza la labor cultural del movimiento nazi antes de llegar al poder, así como sus decisiones posteriores en relación a la cultura (prácticamente prohibiciones de todo tipo y la eliminación de toda pluralidad). Para ello hace un trabajo enorme de documentación y entrevistas, pero también un poco su experiencia personal, pues vivió el nazismo siendo muy niño, pero con recuerdos que se han mantenido.

La Morera de Jerusalén, editado por Errata Naturae y escrito por Paola Caridi relata la historia de la resistencia palestina a través de sus árboles y de su medio ambiente. Un trabajo que viene en un momento importante, en el que se usa los olivos y las sandías como expresión de esta resistencia. El interés por la historia ambientalista se conjuga con el potencial de exponer y explicar lo que ha pasado en esta región para llegar a su trágica situación actual. Y es que hasta el medio ambiente ha acompañado al pueblo palestino en su tragedia.

La editorial Comares publica Anarquistas editoras: Biografías políticas en femenino, de varias autoras y autores pero con Lucía Campanella y María Migueláñez como editoras, sobre importantes mujeres anarquistas que estuvieron presentes en el mundo editorial ácrata internacional, destacando, sin ser exhaustivos: Mabel Holland Grave, Sofía Ananiev, María Lacerda, Carmen Paredes, Luz Meza, Saornil, Mercedes Comaposada… Un trabajo muy interesante sobre un aspecto del movimiento anarquista poco estudiado aún teniendo en cuenta su enorme éxito.

La Universidad de Granada ha publicado un libro de varias autoras que trata sobre las mujeres artistas que sufrieron la institución psiquiátrica y la acusación de locura para ser separadas de su labor pública como artistas o intelectuales: Mujeres artistas y el estigma de la locura, una mirada de género al siglo XX, con Pilar Serrano Betored como editora.

«¡No digas qué mujer, sino qué hombre!»: cambiar de género durante la antigüedad tardía en el Mediterráneo Oriental, de Héctor González Palacios, publicado, también, por la Universidad de Granada, explora, en contra de nuestros actuales prejuicios, cómo el género fue puesto en duda y tuvo un carácter fluido en la Antigüedad tardía por medio de vías como la ascética o la espiritualidad.

Distribuido en castellano en tres países hispanoamericanos, y con traducción ya a otras 8 lenguas, Mao Zedong. El gran timonel de Oriente, es una biografía narrativa sobre el antiguo presidente chino, que explica con rigor la historia del gran país oriental durante el siglo pasado. Autoría de Joaquín Soler (pseudónimo) y editado por Emse, dentro de la colección «Protagonistas de la II Guerra Mundial».

Renacimiento realiza una nueva edición del monumental estudio literario de Gerald BrenanLa literatura del pueblo español, en él traza un recorrido libre de prejuicios, aunque no menos riguroso, apasionante y sincrético, por los hitos y mitos fundamentales de las letras españolas, desde la época romana hasta mediados del siglo XX. 

Diarios de posguerra en Madrid (4 volúmenes) era una desconocida obra del escritor Rafael Cansinos Assens, publicada ahora por Arca Ediciones, digna de figurar en las estanterías de cualquier biblioteca o asociación filológica. La serie completa incluye poemas, reflexiones, vivencias y narrativa sobre la guerra y la cruel posguerra madrileña.

El profesor Miguel Ángel del Arco Blanco escribió La hambruna española (Crítica), la primera obra que explica qué pasó realmente en la hambruna española de posguerra. El régimen de Franco tuvo una vida suficientemente larga como para construir mitos y esculpir silencios. Uno de los mayores tuvo que ver con los llamados “años del hambre”: la larga posguerra (1939-1952) que marcó la vida de los españoles tras la guerra civil española.

La madrileña Ediciones Antorcha publica esta colosal obra de Piotr KropotkinLa gran Revolución Francesa (1789-1795), en una cuidada edición y a un precio popular. Kropotkin analiza el papel de las fuerzas vivas y su interacción en el seno de la sociedad contemporánea desde la convocatoria de los Estados Generales y cómo la plebe y los campesinos se movilizaron con reivindicaciones propias y de manera autónoma.

Calumnia recupera un pequeño libro de la anarquista judía Etta FedernMujeres de las revoluciones, originalmente publicado por la organización Mujeres Libres en 1938. A través de relatos breves y claros, la autora rescató del olvido a figuras femeninas cuya acción política y social había sido silenciada en la producción cultural de las clases dominantes.

http://www.serhistorico.net

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