MANIFIESTO POR UNOS BOSQUES VIVOS
Bajo el mantra de que la quema de «biomasa» a escala industrial es una fuente de energía renovable, las Administraciones se han lanzado a explotar nuestros bosques, alimentando una nueva burbuja, como siempre subvencionada con nuestros impuestos, que se suma a las anteriores (eólica, fotovoltaica, biogás, hidrógeno verde…). Donde quedan masas forestales, surgen proyectos de «biomasa» que lejos de nutrirse de las podas o los «residuos» como prometen, incineran bosques enteros.

- En un contexto de crisis ecológica y climática, con el incremento cada año de las emisiones de gases de efecto invernadero, los bosques autóctonos son absolutamente esenciales, tanto para capturar y fijar el carbono atmosférico como para mantener la diversidad biológica y preservar el suelo. Quemarlos es potenciar emisiones de gases que alientan el calentamiento global, lo que va en contra de los objetivos aprobados a nivel internacional. Asimismo, existe evidencia de que la combustión de madera produce más emisiones de gases de efecto invernadero que la quema de combustibles fósiles, como el carbón y libera muchos otros compuestos contaminantes.
- La combustión de biomasa no es «neutra en carbono». Cuando se quema masa forestal, se emite a la atmósfera inmediatamente el carbono almacenado durante decenas de años o incluso siglos. En cambio, cuando la madera se descompone en el suelo, solo una parte del carbono va a la atmósfera y de manera fraccionada, durante los años que dure la descomposición. La otra parte se incorpora al suelo como nutriente, reduciéndose considerablemente las emisiones de carbono.
- Los riesgos para la salud asociados con las emisiones de la quema de biomasa son bien conocidos. El factor ambiental que plantea el mayor riesgo para la salud es la exposición a partículas finas (PM2,5), que producen unas 238.000 muertes prematuras en la Unión Europea cada año. Estudios recientes demuestran que la exposición a las emisiones de biomasa puede ser más perjudicial incluso que las emisiones de las zonas urbanas.
- La propia Comisión Europea ha advertido que el uso de biomasa para producir energía y calor puede tener un impacto negativo significativo en la biodiversidad y los ecosistemas locales. Sin embargo, cada año la UE subvenciona con unos 24.000 millones de euros la quema de biomasa, dinero de nuestros impuestos que debería de dedicarse en primer lugar a evitar el despilfarro de energía y a promover la eficiencia energética antes que a incinerar bosques para generar calor, electricidad o combustibles sintéticos (proceso Fischer-Tropsch).
- Las centrales térmicas de carbón se han ido cerrando por sus emisiones. Sustituirlas por incineradoras de biomasa no es la solución ya que pone en riesgo el futuro de nuestros bosques autóctonos al ser talados y quemados en parte o en su totalidad. En uno de los peores escenarios, los bosques son reemplazados por monocultivos de especies arbóreas de crecimiento rápido. Estos monocultivos reducen considerablemente la biodiversidad y se convierten en emisores netos de carbono, como ya ha ocurrido en los países nórdicos y Alemania, pioneros en poner en marcha «centrales de calor».
- La pérdida de diversidad biológica asociada a esta destrucción y reemplazamiento de los bosques o de sus componentes reduce la capacidad natural de descontaminación de los suelos forestales, la resiliencia de los bosques a las plagas, su capacidad para retener suelo y evitar exceso de escorrentía, y modifica las condiciones microclimáticas de la vegetación que pueden amortiguar parcialmente, entre otros, los efectos de los incendios.
- Es cierto que necesitamos energía para el metabolismo de nuestra sociedad y que la biomasa se ha utilizado históricamente, el problema es la escala. En un contexto de reducción de la disponibilidad energética, habrá que decidir cuanta energía necesitamos y para qué, poniendo en primer lugar el mantenimiento de las necesidades básicas de nuestra sociedad y renunciando a aquellos consumos energéticos innecesarios, nocivos o contraproducentes. Todo ello sin renunciar a los beneficios irremplazables derivados de conservar nuestros bosques vivos.
Firma el manifiesto en:
https://forms.komun.org/stop-centrales-biomasa-salvemos-nuestros-bosques
Arba León Bierzo
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