🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
AnteayerSalida Principal

Por una esfera pública libre de acoso, amenazas y odio

16 Febrero 2026 at 08:00
Por: La Marea

El miedo es la antesala del silencio y muchas voces públicas sienten miedo hoy en el Estado español. No podemos tolerarlo. Las y los abajo firmantes –periodistas, escritores, juristas, activistas, profesores, sindicalistas, artistas, ciudadanía y organizaciones sociales– pedimos a la sociedad civil y a las instituciones que protejan el espacio público y con él a sus agentes democráticos, que son un dique necesario frente al acoso, las amenazas y la impunidad de la extrema derecha trumpista y su industria del odio.

La historia enseña que el fin último del autoritarismo es silenciar todo relato diferente al suyo. Y esa historia está de vuelta otra vez. Las fórmulas nos suenan desgraciadamente familiares. Mentiras, insultos, machismo, homofobia, racismo, desinformación y violencia coordinada, en las redes sociales, los medios o las calles, con el objetivo de amedrentar a las voces comprometidas con la democracia que resultan incómodas a los ultras.

Los casos son tantos que no se pueden achacar a coincidencias. Una periodista es señalada por un partido neofascista por su activismo contra la violencia machista. Un diario de gran audiencia miente sobre el salario de una informadora de la televisión pública. Tres neonazis agreden y graban en la calle a un reportero, sin detenciones. Una comentarista racializada es amenazada con la deportación. Un cómico, acusado falsamente de reírse de las víctimas de un accidente fatal. Tras las mentiras llegan las amenazas y el desgaste emocional que hace que nada merezca la pena.

En las últimas semanas, el nombre de una analista de izquierdas ha aparecido escrito en el centro de una diana dibujada junto a las tumbas vandalizadas de luchadoras antifascistas de otro tiempo. Y la trabajadora de un pequeño medio digital ha tenido que darse de baja tras sufrir amenazas de muerte en redes. Su crimen: haber contado cómo se financian los acosadores disfrazados de periodistas.

Son las voces atacadas de una democracia en riesgo.

Los medios, personas y organizaciones abajo firmantes pedimos a la sociedad civil y a las instituciones que se impliquen a fondo en esta lucha, porque en la libertad de expresión no cabe ni la libertad de mentir ni los discursos de odio, y porque es preciso perder el miedo a señalar y denunciar a los autores de esos ataques y extorsiones.

Reclamamos por tanto al Gobierno y a los grupos parlamentarios progresistas que tomen nota de esta gravísima situación y adopten medidas para frenarla. Creemos que son necesarias reformas legales que permitan sancionar y negar toda financiación pública a las redes organizadas para esparcir desinformación y odio de forma intencionada con el propósito de estigmatizar o difamar a personas y colectivos vulnerables.

La fiscalía, los jueces y las fuerzas de seguridad deben contar con más medios y formación especializada para proteger con mayor eficacia a las víctimas de odio, amenazas y persecución.

Es urgente defender la democracia frente a ese imperio de la manipulación sufragado con los impuestos de todas y todos, cuyo objetivo es destruir la convivencia mediante mentiras e intimidación.

La violencia institucional de corte racista que vemos estos días en las calles de Estados Unidos es el final de un camino que algunos pretenden empezar a recorrer en nuestro país. No podemos permitirlo.

Llamamos a las y los ciudadanos demócratas a levantarse contra el monocultivo del miedo. Frente al autoritarismo, todas somos la misma cosa. También aquí, si atacan a una nos atacan a todas.



Primeras firmas

Yayo Herrero, presidenta de la Fundación Contexto y Acción

Pastora Filigrana, directora de Acción Contra el Odio (ACO)

Vanesa Jiménez, directora de CTXT

Manuel Rico, director de Público

Xosé Manuel Pereiro, codirector de Luzes

Virginia Pérez Alonso, directora de Infolibre

Sara Plaza Casares, periodista de El Salto

Magda Bandera, directora de La Marea

Julián Macías, Pandemia Digital

Chema Garrido, director de El Plural

Julio Martínez-Cava, Revista Sin Permiso

Javier F. Ferrero, Spanish Revolution

Pablo Iglesias, director de Canal Red

Gerardo Tecé, periodista

Ignacio Sánchez-Cuenca, catedrático

José Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Supremo

Mónica Oltra, abogada

Miguel Mora, periodista

Ana Pardo de Vera, periodista

Soledad Gallego-Díaz, periodista

Jesús Ceberio, periodista

Samantha Hudson, artista y activista

Jesús Maraña, director editorial de Infolibre

Danilo Albín, periodista

Mónica Andrade, periodista

Irma Ferrer, abogada

Fernando Lezcano, presidente de la Fundación 1 de mayo

Nieves Concostrina, periodista

Jordi Évole, periodista

Olga Rodríguez, periodista

Maruja Torres, periodista

Germán Labrador, profesor

Sarah Santaolalla, analista política

Aitana Sánchez-Gijón, actriz

Antonio Turiel, científico

Belén Barreiro, socióloga

Pilar del Río, periodista

Lorena Vallejo, gerente

Álex Blasco Gamero, periodista

Ángeles García, periodista

Manuel Rivas, escritor

Marina Lobo, cómica

Carmen de la Ossa, profesora

Joaquín Estefanía, periodista

Alvaro Guzmán, periodista

Antonio de la Torre, actor

Mercedes de Pablos, periodista

Pierluigi Morena, abogado

Paco Cano, gestor cultural

Juan Bordera, activista

Ignacio Echevarría, editor

Sebastiaan Faber, profesor

Gonzalo Torné, escritor

Diego Delgado, periodista

Guillem Martínez, periodista

Raquel Prado, abogada

Alberto San Juan, actor

Joaquín Urías, profesor

Antonio Tena, profesor

Marina Sáenz, catedrática

Paco Audije, periodista

Juan Carlos Ortiz, periodista

Pablo Oliveira, periodista

Sato Díaz, periodista

Pablo Romero, periodista.

Víctor López, periodista

Alicia G. Criado, periodista

Begoña P. Ramírez, periodista

Erly Quizhpe, periodista

Jose Carmona, periodista

Emilio de la Peña, periodista

Marga Espino, funcionaria UE

Javier Valenzuela, periodista

Andrea Momoitio, periodista

Pablo Beramendi, profesor

Marina Fortuño, periodista

Mariano Muniesa, periodista y consejero de RTVE

Ricardo Robledo, historiador

Alejandra Martínez, periodista

Laura Arroyo, periodista

Irene Zugasti, periodista

Raúl Sánchez Cedillo, analista

Manuel Levin, periodista

Rubén Sánchez, periodista

Marta Carrasco, periodista

Carmen Otero, periodista

Lourdes Gómez, periodista

Carlos Arenas, catedrático

Emilio Abejón, economista

Lola Cintado, periodista

Ana Mercedes Cano, periodista

Mohamed Haidour, activista por los Derechos Humanos

Marta Sanz, escritora

Fernando Valladares, científico

Fernando Moraño, cómico

José Cabrera, cómico

Pilar Ruiz, guionista y escritora

Carlos Sánchez-Mato, profesor

Aurora F. Polanco, profesora

Pablo Elorduy, periodista

Aurora Báez, periodista

Susana Albarrán, periodista

Patricia Reguero Ríos, periodista

Yago Álvarez, periodista

Álvaro Minguito, fotógrafo

Olmo González, social media manager

Jose Durán Rodríguez, periodista

Queralt Castillo Cerezuela, periodista

Javier H. Rodríguez, periodista

Susana Ye, periodista

Cristina Peñamarín, profesora

Víctor Alonso Rocafort, profesor

Carlos Aristu, secretario general CCOO Sevilla

Ana Jiménez, cooperativista y activista

Gorka Castillo, periodista

Félix Andrada, editor de arte

Francesc Relea, periodista

Roberto Uriarte, profesor EHU

Carlos Molinero, guionista

Víctor Sampedro, catedrático

Tomás Rodríguez, editor

Luis García Montero, poeta

Miren Gorrotxategi, profesora EHU

Carmen Cortés, bailaora

Carlos Enrique Bayo, periodista

Carlos Berzosa, catedrático jubilado

Atxe, ilustradora

Ana Veiga, periodista

Xandru Fernández, profesor y escritor

Belén Jaráiz, jubilada

Javier Navarro, profesor y arquitecto

Bárbara Celis, periodista

Carlos Hernández de Frutos, periodista

Juan Cabello, arquitecto y profesor

Olga Ruiz, jurista

Alain-Paul Mallard, escritor

Ritama Muñoz-Rojas, periodista

Pedro Olalla, escritor

Steven Forti, historiador

Jorge Urdánoz, filósofo

Celia Montoya Montoya, actriz y activista

Pedripol, viñetista

Carlos Prieto, ingeniero jubilado

Dolors Comas d’Argemir, antropóloga

Francisco Jurado, jurista

Marjorie Eljach, escritora

Juan Francisco Casas, artista plástico

Andrés Villena, economista

Javier Divisa, escritor

Enric Bonet, periodista

Ramón J. Campo, periodista

Eduardo Gómez Cuadrado, abogado

Silvina M. Romano, investigadora

Alberto González Pulido, jurista

Georgina Cisquella, periodista

Helena Sardà Grau, periodista

Jaime Conde, periodista

Paco Sarria, periodista

Ana Liste, periodista

Juan Oliver, periodista

Lluís Pardo, Periodista

Suso Iglesias, periodista

Gemma del Valle, directora de comunicación

Luis María González, periodista

José Manuel Rodríguez Victoriano, profesor

Asier Mensuro, historiador

Tomás Grau, profesor de la UAB

Cristina Santamarina, socióloga

Eva Lootz, artista

Elena Benarroch Vila, socióloga

José Carlos Ruiz, guionista

Diana Lafuente, conservadora de museos

Lucas Platero, profesor de la URJC

Avelino Sala, artista plástico

Carlos Pascual, economista

Isabel Camacho, periodista

Rosa María Artal, periodista

Yolanda Virseda, profesora

Cláudia Morán, periodista

Sonia Vizoso, periodista

Marcos Sanluis, periodista

Ana Cermeño, guionista

Lois Pérez Díaz, escritor

Javier Hernández, profesor y escritor

Clàudia Munné, periodista

Amelie Aranguren, activista cultural

Jesús Dionisio, arquitecto

Isolina Dosal, diseñadora gráfica

Felipe Nieto, historiador

Luisa Aleñar, periodista jubilada

Silvia Alcoba, artista visual, docente

Jacqueline Pingarrón, diseñadora de moda

Isabel Martinez Reverte, periodista

Antonia Moya, bailaora de flamenco

Juan Aranzadi, antropólogo

Celia Montolío, traductora

Carlos Garzón, realizador de TV

Rafael Díaz Arias, profesor y periodista

Luisa Aleñar, periodista jubilada

Jose Candón Mena, catedrático

Joan Busquet, periodista

Juan Manuel Rodríguez, informático

Daniel Granados, consultor cultural

Ferràn Peracho, galerista

Pepa Moreno, editora de arte

Sergio Riesco, profesor en la UCM

Mónica López Pineda, psicóloga

Luis López de la Peña, ayudante parlamentario

Lola Fernández Palenzuela, periodista

Rafa Esteve, periodista

Marta Lage de la Rosa, profesora UCM

Luisa Martín-Rojo, profesora

Lola Gómez de Aranda, editora de arte

Ricardo Robledo, profesor

Juan Tortosa, periodista

Héctor Grado, profesor

Agustín Martínez , periodista

Elisabeth Anglarill, periodista

Belén Fernández Suárez, profesora de universidad

Luis Mengs, realizador y productor

Fernando Berlín, periodista

Isabel Jubert, productora

Jordi Serrano, editor de Memoria del Futuro

Susana Hernández, actriz

Miguel de Casas, productor audiovisual

Juan Ramón Mora, viñetista

Paloma Farré, traductora

Organizaciones

Facua

La Fragua Projects

Al Descubierto, Centro de Estudios Contra el Odio y la Desinformación

Asociación de Víctimas y Afectados por Noticias Falsas (AVANF)

Asociación Repensar el Sistema

Federación de Asociaciones de Estudiantes Solidarios Aragoneses (FAESA)

Asociación Redes para la Transformación Social

Federación de Asociaciones de Estudiantes de Aragón (FADEA) Federación de Alumnos Plataforma de Asociaciones de Estudiantes (FAPAE)

Fundación de Acción Laica

Asociación INTEGRA

Voluntariado Joven

Asociación Magenta

Colectivo LGTB de Aragón

Asociación Mujeres Libres

Asociación Juvenil Movimiento por los Derechos del Alumnado (MOVIDA)

Asociación Contra el Cambio Climático del Planeta


No dejemos que la extrema derecha nos expulse del espacio público.


La entrada Por una esfera pública libre de acoso, amenazas y odio se publicó primero en lamarea.com.

Esto va de derechos

9 Febrero 2026 at 11:44

Hemos politizado cosas muy importantes como son el comer, el amar o el hablar. Y lo hacemos porque vemos que son necesarias para la construcción de un mundo mejor. Uno que se nos aparece como deseo que yace latente bajo el embrujo de la eficiencia y el control, esa magia podrida que es el capitalismo como única forma posible de vida. Por eso necesitamos recuperar palabras como utopía, política, derechos… Hay mucho de utopía en verbalizar «un mundo mejor» porque esa expresión trae consigo la construcción de unos fundamentos compartidos con los que construir un mundo digno de ser vivido.

En ese compartir formas de entender el mundo hemos caminado por senderos de enormes cambios para la humanidad: el movimiento feminista, el ecologista, los derechos de la infancia, y un largo etcétera. Nos hemos puesto de acuerdo para establecer unos cimientos sobre los que cualquier persona pueda decir: «A partir de aquí podemos empezar a construir una casa común». Esta decisión conjunta significa que hemos politizado las posibilidades de un vivir colectivo. Hemos puesto sobre la mesa del máximo común denominador los valores y derechos sin los cuáles sería impensable empezar a hablar.

Por eso, esto va de derechos. Derechos básicos. Derecho a la libertad de expresión, a la vivienda, a un trabajo digno. Y entre todos esos derechos hay uno que no conseguimos acabar de politizar adecuadamente: el derecho a la comunicación. Y más aún, politizar el sentido y construcción de las herramientas con las que ejercemos ese derecho básico.

El derecho a la comunicación es tan obvio, que su ejercicio nos parece superfluo. Es el derecho que hace que haya alguien al otro lado de la radio contándonos una historia, el que permite que no sólo haya dos canales de televisión, o el que se cuela entre las grietas de los movimientos piratas fanzineros. Y también es aquel que ejercemos cuando escribimos un mensaje de texto desde nuestro móvil. Este derecho no tiene que ver con el contenido de ese mensaje, si es más o menos pertinente, es el mero hecho de que tengas la capacidad de poder realizarlo. Politizar este derecho significa que tengamos, al menos, pensamiento crítico sobre aquellas condiciones que hacen que este derecho pueda ser ejercido con plenas capacidades de autonomía, soberanía y libertad.

Estos últimos días hemos asistido a dos hechos que nos deben hacer reflexionar respecto al derecho a la comunicación, porque con ello estaremos pensando también el tipo de mundo en el que queremos vivir, y no en el que nos dejan vivir. Son dos cosas absolutamente diferentes.

Pensemos primero en la propuesta de legislar la prohibición del acceso a redes sociales a menores de 16 años. Podríamos tener una enorme discusión sobre qué entendemos por red social, pero eso ahora no viene al caso, quedémonos con su selección habitual: los Instagram, Facebook y Tiktok al uso. Ahora, hagamos una disección política del asunto desde el derecho a la comunicación, pero más importante aún, desde el mundo que queremos construir.

Por un lado somos una sociedad que ha evolucionado hasta el punto de contar con desarrollos tecnológicos que nos permiten no sólo comunicarnos muy rápidamente sino además muy lejos, en tiempo real, con texto, audio, vídeo. Durante mucho tiempo estos desarrollos fueron financiados e investigados gracias a financiamiento público. La visión de estar creando un aporte único a la humanidad fue entendida por una gran diversidad de gente, como por ejemplo los creadores de protocolos con los que hoy navegamos por un mismo Internet para todo el mundo en lugar de tener cientos de ellos. Esto era así porque se apostaba por una construcción utópica de la comunicación: una red desde donde todas las personas puedan comunicarse en el mismo nivel de condiciones. Nuestros Estados, gobernados en algunos casos por personas que elegimos democráticamente, sólo tendrían que velar por que el derecho básico a estar conectadas unas con otras fuese algo cuidado y protegido. Poco a poco todo esto mutó a que algunas empresas privadas fuesen las que nos dijesen cómo y cuándo podemos conectarnos, qué es comunicación y que no, y si estás en condiciones de poder saber lo que es verdad y lo que no. De esta forma, muy rápidamente, ya no teníamos una herramienta que se apoyaba en una forma de entender el mundo, sino que teníamos un producto con el que financiar las necesidades de empresas privadas. El cuento es más o menos así y Cory Doctorow y su ya conocidísimo término de mierdificación lo sabe.

Donde antes teníamos la posibilidad de proponer formas de ver el mundo hoy sólo podemos ver alternativas comerciales gestionadas por corporaciones que poco o nada tienen que ver con el derecho a la comunicación. Ellas deciden qué contenidos pueden circular, qué algoritmos deciden qué vemos y cuándo lo hacemos, y sus ganancias son el motor que les mueve a crear novedades. Esta forma de contar el mundo se ha convertido en la única forma de entender el mundo. No hay un afuera, una alternativa, sólo nos queda conformarnos con lo menos malo. No sólo somos incapaces de ver alternativas más allá del capitalismo sino que hemos aceptado que el robo de futuros ha sido a plena luz del día y sin pasamontañas.

Hoy queremos que los menores de 16 años no accedan a herramientas que nos conectan y nos permiten comunicarnos. No queremos que puedan ejercer un derecho básico de construcción social y humana porque las empresas que se hicieron con el entramado que posibilita este derecho han decidido cómo ha de funcionar: con violencia, con culto al cuerpo, con mentiras y bulos, con destrucción. Nuestros Estados y gobernantes miran hacia abajo porque se olvidaron que la luna está arriba, más grande y obvia que nunca. Las redes sociales que nos ofrecen las corporaciones son una mierda, una basura, algoritmos sucios y nocivos que llevan el derecho a la comunicación a su expresión más pueril. Y por todo ello han de ser legislados, pero antes, necesitamos politizarlos. Asumir que podemos mirar arriba y decir basta. Hacia abajo nos queda un gran trabajo por hacer: crear redes que se asemejen al mundo que queremos habitar. Redes desde donde también los jóvenes se politizan, aprenden de música, se acercan a diferentes formas de pensar y a defender sus derechos. Porque hoy el error es hablar de redes sociales como si de la posibilidad de estar conectados sea el problema. Y el problema son las marcas de redes que nos han dicho que debemos usar, y que seguimos usando.

Sumado a este conflicto está, de forma paralela y bastante significativo, el caso de Telegram. Muchas personas que usan ese sistema de mensajería recibieron el 5 de febrero un mensaje de su creador, Pavel Durov, criticando duramente las decisiones de Pedro Sánchez en España. La verborrea libertaria es cada vez más confusa y las energías revolucionarias son captadas excelentemente por el reaccionariado más exaltado. Pero, de fondo, vuelve la misma reflexión: ¿en qué momento pensamos que esa plataforma de mensajería era algo diferente a la mentalidad que su creador imprime sobre ella? Y este «pensamos» es sobre el que deberíamos pararnos a analizar. ¿Desde qué principios analizamos las redes que utilizamos? ¿Nos interesa qué se hace con nuestra información? ¿Dónde viven nuestros datos? ¿Cuáles son las vinculaciones políticas de aquellos que financian la creación de estas plataformas?

Son todas preguntas urgentemente válidas y que hoy se alzan con más pertinencia que nunca. Hay que parar un momento y no dejarse arrastrar por la migración rápida a otra herramienta que alguna web de referencia nos diga que es la adecuada. ¿Qué quiero yo? ¿Qué queremos nosotras? ¿Cómo será mi vida dentro de uno, cinco o 20 años si empiezo a comunicarme a través de esta nueva herramienta?

Debemos aprender a plantearnos las preguntas adecuadas cuando se trata de tecnología. Hoy no le prestamos atención en absoluto porque hemos cedido a una clase política desorientada y unos empresarios ambiciosos la capacidad de gestionar uno de nuestros derechos más valiosos: nuestra comunicación.

Toca parar un momento, hablar con colectivos de tecnología libre, analizar quién es el dueño de una herramienta, cómo se financia, si el algoritmo es auditable y un largo etcétera que, aunque suene raro, debemos empezar a entender qué significa. «Si argumentas que no te preocupa la vigilancia porque no tienes nada que ocultar, es como argumentar que no te interesa la libertad de expresión porque no tienes nada que decir», nos interpelaba Snowden hace años. Hoy nos toca reflexionar sobre esto porque, si no nos interesamos por la forma en que se ejerce nuestro derecho a la comunicación, tal vez es porque en realidad no nos interesa la forma en que se construye nuestra sociedad. Y tú y yo sabemos que no es así. Así que toca sentarse y ponerse a llevar a la práctica un mundo en el que merezca absolutamente la pena vivir y comunicarse.

La entrada Esto va de derechos se publicó primero en lamarea.com.

Más allá de Todo por Hacer: la prensa libertaria y alternativa que resiste

19 Enero 2026 at 10:00

La libertad de prensa es sólo un permiso de la prensa y el Estado nunca permitirá, ni podrá permitirme voluntariamente, que la reduzca a la nada mediante la prensa” – Max Stirner

Cuando anunciamos el mes pasado que este proyecto se despedía, explicamos que cada vez nos lee menos gente. Las razones son variadas (por ejemplo, que nuestros contextos vitales han cambiado y nuestra conexión con un público más joven se ha visto menguado, o que cada vez hay menos manifestaciones multitudinarias y que los movimientos sociales tienen menos tirón que antes), pero parte de ello se debe a que la forma de acceder a noticias ha cambiado drásticamente en los últimos años.

Con esto no queremos decir que el formato papel haya quedado obsoleto; de hecho, nos parece que cuenta con una serie de ventajas frente a otros medios (cuando se imprime en papel, la información no es tan efímera como en redes, llega a quienes no tienen acceso a internet, garantiza el anonimato, etc), pero el esfuerzo que hay que desempeñar para llegar a un público amplio es mucho mayor que subiendo un artículo a una web. Por eso, nos quitamos el sombrero ante los periódicos, revistas y boletines que siguen dando el callo y publicando en un formato físico. Como ejemplos se nos vienen las publicaciones CNT (periódico del sindicato homónimo), La Granada (órgano de expresión de CNT-AIT Granada), Ekintza Zuzena, El Topo, Redes Libertarias, BICEL (boletín de la FAL), El Salto (revista trimestral en papel de este medio), Píkara (revista anual en papel de este medio), Motín, Parrhesia, (Ex)Presión, Esporas (revista libertaria de crítica de libros), Revolución, Los Animales siguen Dentro, etc, pero seguro que hay muchos más.

Pese a que este periódico llega a su fin, existen muchos otros medios alternativos en los que seguir informándose, muchos de los cuales han nutrido de contenido a este medio. En agradecimiento por su labor, hemos reservado este espacio para mencionar algunos de ellos, a modo de homenaje.

Portales web

Es un hecho que, en los tiempos que corren, la principal fuente de información –y de desinformación– la encontramos en internet. Si bien se trata de un medio en el que no existe neutralidad, en el que quienes concentran dinero y poder consiguen imponer sus relatos dominantes y sus bulos, es igualmente cierto que se trata de una herramienta muy potente para llegar a compañeras de todo el mundo y hacer llamamientos a la solidaridad, si sabes dónde buscar.

En muchas ocasiones hemos llenado las páginas del Todo por Hacer con noticias de las que teníamos conocimiento de primera mano, porque habíamos participado en alguna lucha o algún proyecto. Pero, gracias a las conocidas como páginas de contrainformación, también hemos conseguido enterarnos de algunos conflictos que han ocurrido en otras partes del mundo y replicarlos en nuestro medio. Además, estas webs cuentan con la ventaja de que pueden informar sobre sucesos en tiempo real y que las noticias que difunden no quede obsoleta (cosa que en nuestro periódico nos ha pasado en varias ocasiones).

Existen páginas que ofrecen una combinación de noticias de actualidad y análisis desde perspectivas diversas (anarquistas, comunistas, ecologistas, feministas, etc) como Kaos en la Red, La Haine, Briega, Indymedia Barcelona, AraInfo, Rebelión, Lo Que Somos, Antimilitaristas, Tortuga, Píkara, Descifrando la Guerra, La Directa, Tercera Información, Galiza Livre, La Marea, Viento Sur, Nodo50 y El Salto. Otras webs son más específicamente anarquistas y, aunque a veces informan sobre sucesos nuevos, por lo general tienden a volcarse más en el análisis, como es el caso de Portal Oaca, A las Barricadas, La Aurora Intermitente, Crimethinc (castellano e inglés), Contrainfo, Informativo Anarquista, Libcom (inglés), The Anarchist Library (inglés y más idiomas) y Redes Libertarias.

Todas ellas realizan aportaciones valiosas y recomendamos su lectura periódica.

Podcasts y radios libres

Las radios libres (emisoras de comunicación e información que le han robado al Estado y a los poderes económicos el monopolio que ejercen sobre las ondas, dando voz a colectivos que no la tenían) han sido una forma de comunicación muy potente para los movimientos sociales desde que empezaron a surgir a principios de los 70. Sin embargo, en el mundo digital en el que vivimos, al igual que sucede con el papel, la cantidad de gente que las escucha en el dial de la FM está decreciendo. Pero, a su vez, quienes militan en estas radios han sabido reinventarse, colgando sus programas en internet, en formato podcast e incluso han podido aumentar su audiencia, ya que son accesibles para personas a miles de kilómetros de distancia.

Por su parte, los podcasts llevan algo más de una década en auge, si bien estos también son presas de un mundo en el que la imagen lo es todo y muchos se han visto forzados a adaptar, subiendo sus programas en formato vídeo. Por alguna razón, no basta con escuchar a dos personas charlando y también hay que verles.

Al igual que ocurre con los medios de comunicación convencionales, también predominan en este mundo los podcasters que socializan a sus oyentes en valores de derechas. No es casualidad que entre los programas más escuchados del mundo se encuentren el de Jordi Wild o el de Joe Rogan.

Pero, por suerte, existe un amplio catálogo de proyectos radiofónicos alternativos que nos dan alas y rompen con esa hegemonía. Para empezar, en la web radioslibres.info puedes encontrar un listado de cadenas libres (como Radio Almaina en Granada; Radio Topo y Radio La Granja en Zaragoza; Radio QK en Oviedo; Radio Argayo en Cantabria; Irola Irratia, Zintizik Irratia y Arraio Irratia en Euskal Herria; Ràdio Malva en València; Contrabanda FM, Ràdio Bronka y Ràdio RSK en Catalunya; Ruido Feminista en todo el Estado; y Radio Vallekas1 y Ágora Sol Radio en Madrid).

Entre los programas que se emiten en estas radios y que están disponibles en plataformas de podcasts, queremos destacar algunos que abordan la actualidad política como De Raíz, Barrio Canino, La Contratertulia, Espacio Común 15M, El Acratador, Onda Negra, La Misa del Asno, El Salto Radio, Crónicas de Libertonia, Abajo el Trabajo, Postapocalipsis Nau, etc.; otros que profundizan en temas tan variados como la ciencia, la historia y movimientos revolucionarios, como lo hace La Linterna de Diógenes; podcasts feministas como Sangre Fucsia, La Tertulia de las Comadres o El Gesto Más Radical; y programas de actualidad antiespecista y liberación animal como Lluvia con Truenos. Además, todas las radios libres cuentan con infinidad de programas de música, novedades editoriales y secciones culturales muy completas.

Vídeos, shorts y otros formatos visuales

Por último, los youtubers/instagramers/tiktokers son la forma de comunicación por excelencia entre la gente joven y, por desgracia, en la batalla por la difusión de contenido están ganando por goleada la derecha, el individualismo, el egoísmo y la ostentación del dinero. Esto se debe, en parte, a que se trata de un medio que, a diferencia de lo que ocurre con la prensa escrita, los dominios libres de internet o las radios libres, su control se encuentra por completo en manos ajenas. No en vano, Meta (Facebook, Youtube e Instagram), Twitter y TikTok son propiedad de milmillonarios cercanos a Trump y fueron fundamentales a la hora de que ganara las elecciones.

Como ejemplo de la importancia que tiene controlar estas plataformas, hace unos meses, Benjamin Netanyahu organizó un encuentro con influencers en el que explicó que su enemigo es el “reich woke” y que en esta guerra “las redes sociales son el arma más poderosa. Y el número uno es TikTok. Otra muy importante es X y tenemos que hablar con Elon; no es un enemigo, que es un amigo”. De hecho, en octubre de 2025 el Estado de Israel invirtió seis millones de dólares en una empresa estadounidense para que los algoritmos privilegien narrativas favorables a sus intereses y en vetar contenido propalestino. Esto es devastador para las generaciones más jóvenes que han aprendido a consumir contenido por estos medios y se están empezando a politizar, interiorizando valores de derechas, coloniales, machistas y racistas.

Pero más allá de quién domina los algoritmos e impone su visión política, el formato youtuber en sí mismo, incluso cuando se hace con la mejor de las intenciones, puede fomentar el individualismo, ya que suele ser una persona la que siempre pone la cara; y aunque pueda haber todo un equipo detrás preparando el guion de un vídeo o las preguntas para una entrevista, o trabajando la parte técnica como la cámara o el sonido, o encargándose de la difusión, muchos espectadores no lo saben y sólo se fijan y conocen el trabajo de una única persona. En otras palabras, se invisibiliza el trabajo colectivo.

Pese a que se trata de un mundo predominantemente chungo, dentro del mismo existen proyectos muy loables, que realizan vídeos en los que difunden ideas libertarias o comunitarias y hacen análisis muy buenos, como es el caso de Spanish Revolution, Cuellilargo, PutoMikel, El Salto, Colectivo Burbuja e incluso el cómico Facu Díaz con su programa de Twitch. Por desgracia, no son demasiados los proyectos cercanos que podemos citar y pensamos que va siendo hora de que una nueva generación de compañeras empiece a hacer curro político en este medio.

Como podéis ver, existe una gran variedad de proyectos horizontales que se dedican a informar acerca de lo que hacen movimientos sociales y políticos por todo el mundo, con la intención de difundir ideas emancipadoras que nos conduzcan a un mundo mejor. Su trabajo es fundamental y no debe decaer. Desde aquí, os mandamos nuestro más sincero agradecimiento.

____________________________________

1Ésta es más una radio comunitaria que una libre, pero igualmente recomendable.

La entrada Más allá de Todo por Hacer: la prensa libertaria y alternativa que resiste aparece primero en Todo Por Hacer.

Alba Riera: “Tal y como está el patio, la neutralidad es peligrosa”

5 Enero 2026 at 20:40

Esta entrevista se publicó originalmente en ‘Crític’. Puedes leerla íntegra en catalán aquí.

El mítico «una cosa, queridas», de la comunicadora Alba Riera (Barcelona, 1991), ya se ha convertido en una de las cuñas más reconocibles del ecosistema mediático de Cataluña. Así arranca cada semana La Turra, de 3Cat. De pequeña, Riera se fijaba en Mari Pau Huguet y soñaba con presentar su propio programa, pero fue con el boom de los pódcasts cuando empezó a abrirse camino en el mundo de la comunicación. Hoy lidera uno de los programas en catalán más escuchados en Spotify. Con ella hablamos de periodismo, de neutralidad e ideología, de las críticas a los medios públicos y de los retos que tiene por delante la profesión.

¿De dónde sale Alba Riera?

Mi familia de parte de padre es del Poblenou de toda la vida, y la de parte de madre venía de Murcia y de Andalucía. Esto me haría charnega, supongo. He vivido la mitad de mi vida en la Sagrada Família y, desde los 14 años, en el Poblenou. Son barrios a los cuales siempre he estado muy vinculada, porque soy de una generación en la que no existía Internet, y creo que esto nos ofrecía mucha más posibilidad de hacer red. Tener las raíces tan ligadas al barrio, a los amigos, a la familia, me ha convertido en una persona muy nostálgica. Idealizo mucho el pasado y muy poco el futuro.

¿La etiqueta ‘charnega’ te interpela?

Entiendo que existiera, pero actualmente dudo que tenga mucho sentido. Hicimos un episodio en La Turra que precisamente era sobre el charneguismo y buscamos a personas que pensaban de manera parecida, porque no queríamos polarizar todavía más las opiniones. Y, aun así, en este punto –que al final es el de la identidad– todavía se generaba conflicto. Yo creo que es un tema muy emocional, que despierta mucha pasión, y por eso fue un episodio que llevó muchísima polémica.

¿Por qué crees que todavía despierta pasiones?

A mí me es muy difícil separar el concepto charnego de un marco identitario nacional. Si hubiéramos polarizado todavía más las opiniones, habría sido muy fácil caer en una cosa reduccionista del tipo “Catalunya contra España”. Y yo creo que tampoco va de esto. Pero sí que me genera un poco de escozor el hecho de que, cuando se habla de charneguismo, gente que se siente charnega no acepte la cuestión de la identidad nacional.

Hablemos de tu familia paterna. Tú eres hija de Carles Riera, que fue diputado de la CUP en el Parlamento de Catalunya. ¿Te ha condicionado de alguna forma el hecho de que tu padre fuera conocido por su vinculación a este partido?

El tipo de contenido que hago claramente viene dado porque vengo de un contexto familiar donde ha habido ciertos temas de los que se ha hablado siempre, y quizás sí que he tenido una aproximación cultural y política determinadas por este hecho. Pero esto le pasa a todo el mundo. En mi caso, ser hija de Carles Riera, teniendo en cuenta el Procés y la implicación que él tuvo en esta etapa de Catalunya, como mucho puede haber hecho que mi nombre llamara más la atención en algunos contextos muy concretos. Aun así, tener un padre político –además, en un partido que no está en el poder– también puede comportar cosas negativas. Al final, todos tenemos una ideología, y dedicarse al periodismo dejando esto aparte, para mí, es imposible. Entonces, creo que la gente ya presupone dónde me sitúo yo políticamente a partir del trabajo de mi padre. Dependiendo del momento político, no sé si esto me suma o me puede restar.

Estudiaste Psicología, pero en un momento determinado diste el salto a la comunicación. ¿Cómo fue este proceso?

El periodismo y la comunicación siempre me han gustado mucho. De pequeña jugaba a ser presentadora, porque me encantaban Mari Pau Huguet y Julia Otero: yo quería ser ellas. En la escuela pedía presentar los actos, en plan los Juegos Florales. Y en la universidad me ofrecía para hacer las presentaciones orales de los trabajos, que era una cosa que nadie quería hacer. Todo el mundo tenía claro que estudiaría Periodismo, pero murió mi madre, y eso fue un trago muy heavy. Entré en un estado de tristeza muy profunda. Existe el tópico según el cual la gente que estudia Psicología es gente que tiene problemas, y claramente no es cierto. Pero, en mi caso, fue así. Con el tiempo, recuerdo despertarme de aquella fase, empezar a estar mejor y preguntarme: “¿Qué cojones hago aquí?”

Pero acabaste la carrera.

Evidentemente, porque somos de aquella generación que, si empiezas una carrera, la acabas. Pero, paralelamente, me busqué la vida: hice un posgrado de Comunicación e Industrias Creativas y también cursos y másteres de radio y televisión. Y a partir de aquí, con cero síndrome de la impostora, empecé a invitarme a todas las fiestas y a escribir a gente que tampoco conocía mucho. Ahora lo miro con distancia y pienso quién coño me creía que era, pero es que tenía súper claro que aquel era mi camino, y lo hice desde la inocencia, el desconocimiento del sector y, por lo tanto, sin apriorismos.

Era el momento del boom de los podcasts.

Yo vi en este formato una cosa que no detectaba en los medios convencionales: que a las presentadoras no les daba miedo tener un discurso propio y marcar mucho las líneas editoriales. Creo que esto es lo que nos hizo un poco reconocidas a algunas. Después, pasó una cosa que a mí me parece paradójica: cuando te proponían otros trabajos fuera de la burbuja del podcast, lo hacían para beneficiarse de la audiencia que habías conseguido. Pero, al mismo tiempo, al aceptarlas, tenías que rebajar tu discurso político, tu ideología. ¡Hombre, pero es que entonces perdemos nuestro público!

Neutralizar no tiene ningún tipo de gracia. Además, tal como está el patio, creo que utilizar la palabra “neutralidad” es peligroso. A mí me parece muy difícil explicar el mundo sin una implicación emocional e ideológica. De hecho, es imposible; todo el mundo tiene una ideología, a pesar de que solo se señale una muy concreta.

En este sentido, el periodista Jesús Rodríguez dice que no hay mayor activista, en el ámbito de los medios, que el conde de Godó.

Efectivamente. Pero es que, además, tú puedes tener una ideología muy marcada y, a la vez, como periodista, saber defender un debate donde es enriquecedor que haya personas que piensen diferente y que puedan discutir. Esta es la apuesta de La Turra. Veníamos de un momento en que, sobre todo por parte de las izquierdas, había un poco la sensación de “no me interesa hablar con alguien que piense diferente”. Creo que es un error. También, trabajando en un medio público, creo que tengo la responsabilidad de que el programa que hacemos sea tan representativo como sea posible de la realidad. Y esto vale para las personas, pero también para los temas. No nos tiene que dar miedo abrirnos en ciertos debates, los cuales, además, muchas veces, sirven para reafirmarnos.

¿Qué análisis haces de la situación en que se encuentra el sector ahora mismo?

Hay una parte del periodismo que es muy vocacional, y esto es una putada, porque entras con unas expectativas y la realidad es la de un sector muy precario, con pocas oportunidades, mucha temporalidad, muchos autónomos y un largo etcétera. Y está también el tema de los creadores de contenido y de los influencers…

Andrea Gumes y Anna Pacheco decían en una entrevista en CRÍTIC que, para tener espacio en los medios tradicionales, a veces, la vía más fácil es hacerse influencer.

Creo que no hemos conseguido encontrar un equilibrio en esto. Hay gente que sale de las redes que es buenísima comunicadora y que claramente se tiene que dedicar a ello, pero una cosa es hacer contenido y otra es saber hacer un guion, hacer reportajes, presentar un programa y defender el método periodístico. Hay muchos programas que se están pensando para influencers, y esto resta pasta y oportunidades a periodistas y a otros tipos de formatos. Tengo dudas de que el camino que tengan que seguir los medios sea, por un lado, apostar por caras muy conocidas, porque pueden ser un reclamo; y por otro, que los nuevos perfiles sean solo personas que salen de las redes sociales.

Tú llegaste a 3Cat en un momento en que se anunció la voluntad de “despolitizar una parte de la parrilla“. ¿Qué te parece esto?

Yo creo que es insostenible a largo plazo. Quizás respondía a un contexto político concreto, pero a mí me da la sensación de que ahora, precisamente, tenemos la necesidad de contenidos reflexivos que salgan de las lógicas rápidas de los reels. El mundo se está cayendo a trozos, estamos en un punto tan crítico que lo que necesitamos es pensar un poco, y siento que se darán cuenta de que despolitizar los medios públicos es un error. A muchos entes les dan miedo los escenarios que vienen, y yo confío en que, ante el miedo, en lugar de la anestesia, se genere una reacción de fuego. Y esto pasa por pedir contenidos atrevidos.

También hay una crítica a los medios públicos, que es esta supuesta tendencia hacia la españolización. ¿Hasta qué punto crees que es real?

Mira, cuando en La Turra hicimos el episodio sobre la catalanofobia, hubo una polémica con el título del capítulo. Veníamos de un verano marcado por el sketch de Esas Latinas y la heladería argentina, y la pregunta que nos planteábamos era si el catalán era discriminatorio. Está claro que no puede serlo, en cuanto lengua discriminada. De hecho, uno de los pilares del programa es la defensa de la lengua y la cultura catalanas, que están minorizadas y oprimidas. Lo que hacíamos era recoger una pregunta que alguna gente se planteaba y que había motivado muchos artículos aquellos meses. Estoy de acuerdo en que no estuvimos acertadas con el título; pero, para mí, la reacción que hubo evidenciaba un malestar real que, en aquel momento, personificamos nosotras. La gente está muy preocupada y muy encendida con este tema, y si esto está pasando, debe de ser por algún motivo. La situación del catalán es crítica, está en peligro y no hay una sensación de defensa por parte de las instituciones. Si, además, alguna gente percibe que los medios públicos cada vez son más laxos con esta situación, es normal que esto genere un cóctel Molotov.

¿Cuál dirías que ha sido La Turra más complicada de hacer?

Te diré la que a mí me dio más miedo, la que fue más complicada y la que ha sido más dura. La que a mí me dio más miedo hacer fue la de las masculinidades, porque tenía dudas sobre si se tenía que hacer. Aquí el equipo fue muy importante: nos animamos mucho las unas a las otras para perder el miedo a confrontarnos con personas que piensan diferente. Es cierto que chirriaba un poco ver una mesa de cuatro pavos más una entrevista a un quinto, pero sí que creo que en el feminismo existe esa incomodidad de decir: “Vosotros, chavales, ¿qué esperáis? Espabilaos un poco”. Necesito entender qué les pasa por la cabeza y por qué, a pesar de que cada vez hay más tíos supuestamente aliados, nos seguimos sintiendo solas. Por qué, ante los casos de acoso, hay un silencio absoluto por parte de nuestros compañeros hombres. Yo sabía que la imagen era impactante, que podía ser cuestionable y que es muy lícita la pregunta de si tenemos que dar más micros a los hombres. Pero al final pensamos que, si alguien podía tratar este tema, era La Turra, y que, además, podía hacerlo bien.

¿Y cuál ha sido la más complicada y la más dura?

La más dura iba sobre Palestina. En este caso, no había debate: lo que está viviendo la población palestina es un genocidio. Fue el episodio que teníamos que hacer con más urgencia y el que me generó más impotencia, porque fui muy consciente de los límites que tenemos como periodistas. Tenemos que hablar, pero poca cosa más podemos hacer. Y el más difícil fue el de las clases sociales. Fue la primera vez que yo, como presentadora, tuve que moderar una mesa que se exaltó. Hubo una persona que atacó verbalmente a otra, y yo tuve que controlar aquella situación. A partir de ahí hubo un antes y un después en La Turra, pero también por mí, porque perdí el miedo a que esto pudiera pasar.

¿Cómo llevas las críticas?

Sobre todo Alba Muñoz [coordinadora de contenidos de La Turra] me ha ayudado a entender que forman parte de nuestro trabajo y que son buenas. Si nosotros hacemos un programa para generar debate, lo que yo no puedo hacer después es enfadarme cuando esto pasa. Es contradictorio. Además, si no recibiéramos críticas, querría decir que estamos haciendo cosas despolitizadas y neutrales. Pero al principio las llevaba fatal. También soy muy autoexigente y, cuando eres así, una crítica te puede destrozar. La polémica con el titular de la catalanofobia, por ejemplo, en otro momento a mí me habría hundido. En La Turra, he tenido mucho el síndrome de la impostora, porque empecé de la mano de Andrea [Gumes], a quien admiro muchísimo profesionalmente. Ir con ella era perfecto, porque sentía menos presión a la hora de demostrar que yo podía defender aquel programa. Hacerlo sola también me ha ido muy bien para autodemostrarme que soy capaz. Es extraño, porque empecé en el mundo de la comunicación teniendo cero síndrome de la impostora y siendo la más chula; pero, cuando estás, te das cuenta de la responsabilidad que representa tener un micro, que quiere decir tener poder. Por lo tanto, tenía que estar a la altura. Y hay críticas muy necesarias, que se tienen que escuchar. También he aprendido a discernir cuándo son una escopinada y cuándo tienen sentido.

Decías en una entrevista en El País que es importante “ofrecer un espacio que no tiene miedo de mostrar opiniones contrarias, pero esto no quiere decir que no tengamos líneas rojas”. ¿Cuáles son las líneas rojas de La Turra?

Me haces la pregunta en un muy buen momento. Nuestras líneas rojas son los fascistas y la extrema derecha, es decir, los representantes de esta ideología. Ahora bien, creo que hay una realidad, que es el interés de los jóvenes respecto a este fenómeno. Las izquierdas tienen que hacer autocrítica, porque en muchos temas que son de urgencia social, como la vivienda, el feminismo, la crisis climática y un largo etcétera, estamos fracasando. Nos hemos fragmentado y diluido en muchos subtemas, como si tenemos que comer huevos de gallina, que nos han despistado un poco del foco, del que era urgente defender. El resultado es que hay gente que se consideraba de izquierdas, pero que está comprando el marco de la derecha y la extrema derecha. Desde La Turra, empezamos a preguntarnos si quizás tenemos que dejar de hacer ver que esto no está pasando y plantear un debate al cual vengan estos perfiles para entender por qué están haciendo este proceso. Evidentemente, tendría que haber una confrontación con la gente joven que sigue convencida de que la izquierda es el camino.

¿Y no se puede abordar esta cuestión sin llevar estos perfiles?

Estamos en entredicho todo el rato. No es nada que hayamos decidido. Pensamos que, potencialmente, podría servir para reafirmarnos en las otras posturas. A mí me encantaría ver a alguien que, desde la izquierda, le diga a un futuro fascista al que le han comido la cabeza que ha caído de bruces. Y querría ver que tú, como espectadora, pensaras: “pues sí, es un pringao”. Pero no sé si esto es lo que pasaría, y creo que hacer este debate implica asumir un riesgo grande. Lo que tengo muy claro es que, como periodistas, tenemos que ser muy responsables con la manera en que lo tratamos, pero lo tenemos que tratar. Con mucha responsabilidad, pero también con mucha decisión y con mucho fuego. Antes, cuando hablábamos de las izquierdas, además de habernos perdido en subdiscursos, pienso que también ha faltado garra, primera línea y calle.

El guionista y humorista Marc Sarrats dice que a la izquierda le falta chusma.

Nos falta 100%. Nos falta más mala hostia y nos sobra cobardía. Tenemos que tener mucho menos miedo. Necesitamos gente que entienda las lógicas de Internet y que no se esté por hostias. Todo se tiene que enmarcar en el contexto político, y ahora mismo nos hace falta determinación, gritar, levantarnos. Con la crisis de la vivienda, lo que tienen que decir las izquierdas es que todo el mundo a la calle hasta que bajen los alquileres. Estas tienen que ser las consignas de los políticos ahora mismo, para mí. La izquierda necesita mala hostia, chusma –como dice Marc– y nervio.

La entrada Alba Riera: “Tal y como está el patio, la neutralidad es peligrosa” se publicó primero en lamarea.com.

Sean MacBride le dio like: derecho a la comunicación en los territorios digitales

1 Octubre 2025 at 16:13

Artículo de RadiosLibres para el número 15 de la Revista Internet Ciudadana.

En un mundo partido en dos, el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) promovió, en la década de los setenta, un Nuevo Orden Económico Mundial. Para lograrlo, entendían, que era indispensable establecer un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC) que subvirtiera los escandalosos desequilibrios informacionales existentes. Una de esas asimetrías, denunciada por este bloque conformado por países del llamado Tercer Mundo, era que cuatro agencias del Norte global producían entre el 80% y el 90% de la información que se difundía en el mundo.

Unesco se comprometió con este debate convocando la Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de Comunicación –conocida como Comisión MacBride, por el apellido de su director–. El informe final terminó desencadenando una profunda crisis en el interior de la Unesco y la salida de Estados Unidos de la organización, al contener conclusiones tan contundentes como esta:

La libertad del ciudadano para tener acceso a la comunicación, como receptor y como contribuyente, no puede compararse con la libertad de un inversionista para obtener de los medios un beneficio: la primera es un derecho humano; la última permite la comercialización de una necesidad social. (MacBride et al., 1980, p. 42)

La academia latinoamericana también fue un actor clave en aquellos procesos estableciendo las bases conceptuales de los debates sobre el derecho a la comunicación. Fueron años de ebullición intelectual, de nuevas teorías y desarrollo de campos de estudio que después se extenderían por el mundo como la comunicación alternativa. Una época de alianzas estratégicas con las organizaciones regionales que promovían la existencia de medios de comunicación alternativos, populares o comunitarios y de trabajo conjunto en los territorios.

Objetivamente, hoy la situación es mucho más grave que la denunciada en los 70 por los no alineados. El monopolio que ejercen un puñado de megacorporaciones norteamericanas sobre las herramientas de comunicación e información es asfixiante ya que controlan todas sus áreas: desde la infraestructura física, hasta el código y las herramientas de difusión del contenido (Becerra y Mastrini, 2017).

Gracias a un lobby agresivo han implantado un modelo de desarrollo tecnológico sostenido sobre los pilares de la neutralidad tecnológica y la autorregulación. Así burlan las legislaciones nacionales y escapan a la fiscalización de los países que intentan controlar sus excesos. Al tiempo que se apoyan en una maquinaria publicitaria con la que construyen relatos de innovación y progreso para acelerar los ciclos de consumo envueltos en un fetichismo tech que nadie parece cuestionar.

Los medios de comunicación, la academia y los movimientos sociales parecen haber bajado los brazos:

  • La mayoría de medios de comunicación se han rendido a los algoritmos y producen noticias bajo los estándares y condiciones de la plataforma que esté de moda, más interesados en el clickbate que en informar a su audiencia. El resto, no da a basto intentando desmentir las fakenews que inundan las redes sociales.
  • Gran parte de la academia está más preocupada por la meritocracia del ranking y aborda la problemática desde una perspectiva instrumental en vez de aproximarse desde la economía política o la sociología, tal como lo hizo el Informe MacBride: niveles de concentración, imperialismo tecnológico, desequilibrio de los flujos de información o la necesidad de políticas nacionales que garanticen el derecho a la comunicación. Seguramente, si la Comisión se convocara hoy, hablaría de los derechos laborales de los trabajadores de plataformas, del nuevo proletariado cognitivo, del impacto ambiental de la fabricación de dispositivos o del derecho a la privacidad y al anonimato.
  • También parte de los movimientos sociales, incluso los que promovieron el derecho a la comunicación, abrazaron el discurso tecnosolucionista con la esperanza de resignificar las plataformas comerciales para amplificar sus demandas, al tiempo que las fortalecían y hacían más y más poderosas. Y quienes buscamos alternativas a este modelo no terminamos de encontrar un argumentario convincente que no esté teñido de una velo ludita.

Para agregar un nuevo elemento a este complejo escenario, la Inteligencia Artificial revive –una vez más– el tan manido argumentario del progreso, la modernidad y la neutralidad (“todo depende de cómo la usemos”) para consolidar sin oposición un nuevo ciclo de acumulación de capital especulativo sobre una tecnología digital como ya hicieron con Internet, con las redes sociales o con las plataformas. Un capitalismo digital –o tecnofeudalismo, si se prefiere– de rostro amable, cool y eficiente pero igual de voraz, peligroso y colonial que se alimenta de ingentes recursos naturales (Moreno, 2024; Binder y García-Gago, 2025).

Creemos que, para defender el derecho a la comunicación y promover la democratización de los medios de comunicación en este siglo, sería necesario radicar el debate, no desde un abordaje comunicacional o tecnológico, sino ideológico y político, tal como sucedió en los años setenta. Es urgente pensar y ensayar otros modelos de desarrollo para las tecnologías digitales. Modelos sostenibles basados en la gestión común, en la libertad y en el acceso abierto, con una perspectiva decolonial, antirracista y feminista, que pueden resumirse en estas cuatro líneas de acción:

1. Tecnologías apropiables: software libre

Al no utilizar tecnologías libres que puedan ser auditadas, modificadas y compartidas, se entrega el futuro de la comunicación a un puñado de empresas privadas: “En una sociedad moderna, quien controla el software controla la comunicación social. Controla quién puede comunicarse con quién, cuándo y para decir qué”. (Heinz, 2008, p. 94).

2. Infraestructuras autónomas

Es tan complejo y costoso gestionar las distintas capas que hacen posible Internet y el resto de tecnologías asociadas, que apenas un grupo reducido de grandes organizaciones, empresas, universidades y gobiernos se encargan de ello a nivel global. En este contexto, parecería reducida la capacidad de incidencia que los movimientos sociales y las organizaciones de base pueden tener, sobre todo respecto de las capas lógicas (software) y de infraestructura de Internet. Sin embargo, diversos proyectos en la región que gestionan comunitariamente redes de telecomunicaciones (internet y telefonía celular), intranets o servidores autónomos, demuestran su viabilidad Binder y García-Gago, 2020).

3. La privacidad como derecho

Para garantizar la privacidad en línea, una de las medidas a tomar sería impedir que las grandes plataformas accedan a la información personal que circula por Internet. Sin embargo, este volumen de datos crece constantemente, al igual que las vulneraciones a la privacidad. Por ejemplo, el número de asistentes virtuales para el hogar –estos aparatos a los que se les habla para que reproduzcan una canción o hagan una llamada– aumenta día a día. Para poder ejecutar estas ordenes, su micrófono está siempre encendido. Tras una investigación periodística Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft terminaron por reconocer que transcriben audios privados de quienes los usan. Las compañías alegan que lo hacen para “mejorar la capacidad de sus asistentes virtuales para entender el lenguaje humano” (del Castillo, 2019). Microsoft, incluso, se vio forzado a confirmar que transcribe algunas grabaciones de Skype. Sería escandaloso imaginar que algo así sucediera con el correo postal. Que se violara el derecho a la privacidad y se leyeran cartas para entrenar a un software de Inteligencia Artificial. Cuando estas prácticas se trasladan al mundo digital pareciera que no importa renunciar a derechos con tal de recibir un mejor servicio.

Decir que no te importa la privacidad porque no tienes nada que esconder no es diferente a afirmar que no te importa la libertad de expresión porque no tienes nada que decir; o que no te importa la libertad de prensa porque no te gusta leer; o que no te importa la libertad de religión porque no crees en Dios; o que no te importa la libertad de reunión pacífica porque eres un agorafóbico, perezoso y antisocial. El hecho de que esta o aquella libertad no tenga importancia para ti ahora mismo no quiere decir que la tenga o que no la vaya a tener mañana, para ti o para tu vecino (Snowden, 2019, p. 196).

4. Cultura libre y conocimiento abierto

Esta corriente concibe al conocimiento y a la cultura como bienes comunes y promueve los entornos abiertos de creación, difusión y distribución, respetando los derechos de quienes crean. Sus principios no legitiman la llamada “piratería”, es decir, usos no autorizados de obras literarias, artísticas o intelectuales. Por el contrario, este movimiento propone un sistema donde quienes crean puedan vivir de sus obras, las empresas intermediarias tengan márgenes de ganancia racionales y la ciudadanía tenga acceso asequible –que no quiere decir que en todos los casos sea gratuito– a libros, artículos, música, cine y otras creaciones culturales. Las TIC facilitan el surgimiento de estos entornos donde el soporte físico ya no resulta imprescindible y es más sencillo lograr un equilibrio entre derechos y beneficios.

A pesar de que en materia tecnológica el Informe MacBride fluctuó entre el paradigma desarrollista de la modernización y las teorías de la dependencia (Carlsson, 2005), dedicó un extenso apartado de recomendaciones defendiendo sus potencialidades al tiempo que abordó los peligros que presentaba su adopción: “el resultado depende de decisiones vitales y de dónde y por quién se tomen. Por lo tanto, es urgente organizar el proceso de decisiones en forma participativa, con base en una conciencia plena del efecto social de diferentes alternativas” (MacBride, 1980, p. 219). Una recomendación que complementa las cuatro líneas propuestas para promover un futuro democrático de las comunicaciones y las tecnologías.

Inés Binder y Santiago García Gago, son doctores en sociología por la UCM, comunicadores sociales, radialistas e integrantes de RadiosLibres.net. Residen en Mendonza, Argentina, y militan en diversos espacios que promueven las tecnologías libres. Son autores de “Politizar la Tecnología: radios comunitarias y derecho a la comunicación en los territorios digitales” y “Radios Pospandemia: herramientas y estrategias para la nueva normalidad”.

Referencias

Becerra, M., y Mastrini, G. (2017). La concentración infocomunicacional en América Latina (2000-2015): Nuevos medios y tecnologías, menos actores. Universidad Nacional de Quilmes.

Binder, I., y García-Gago, S. (2020). Politizar la tecnología: Radios comunitarias y derecho a la comunicación en los territorios digitales (Primera edición). Ediciones del Jinete Insomne.

Binder, I., y García-Gago, S. (2024). El impacto mediambiental de las tecnologías. Revista digital Internet Ciudadana N° 13.

Carlsson, U. (2005). El Informe MacBride, visto en perspectiva. Quaderns del CAC, 8(21), 59–63.

Del Castillo, C. (2019). Microsoft se une a Google, Facebook, Amazon y Apple y reconoce que transcriben audios privados de sus usuarios. Eldiario.es.

Heinz, F. (2008). Código software: de la torre marfil a la mesa ciudadana. En Genes, bytes y emisiones: Bienes comunes y ciudadanía. Ediciones Böll.

MacBride, S. y otros (1980). Un solo mundo, voces múltiples. Comunicación e información en nuestro tiempo. Fondo de Cultura Económica.

Moreno, A. (2024). El costo ambiental de entrenar Inteligencia Artificial Generativa. Revista digital Internet Ciudadana N° 12.

Quirós, F., y Caballero, F. S. (eds.). (2016). El Espíritu MacBride: Neocolonialismo, Comunicación-Mundo y alternativas democráticas (Vol. 4). Ediciones Ciespal.

Snowden, E. (2019). Vigilancia permanente. Editorial Planeta.

Winner, L. (2001). Dos visiones de la civilización tecnológica. En J. A. López, y J.M. Sánchez (Eds.), Ciencia, tecnología, sociedad y cultura en el cambio de siglo, p. 64. Biblioteca Nueva, Organización de Estados Iberoamericanos.

Minicurso (básico) de antenas

27 Junio 2025 at 20:40

Completamos el anterior mincurso de transmisores con este nuevo curso básico sobre el funcionamiento de las antenas de radio y sus diferentes tipos.

¿Para qué sirve una antena?

¿Cuáles son las características de una antena?

¿Qué tipos de antena existen?

¿Qué distancia cubro con mi transmisor?

Publicada originalmente el 1 de agosto de 2018.

La riqueza de las redes

14 Mayo 2025 at 18:16

Yochai Benkler. Licencia Creative Commons BY-NC-SA 2.5

Aunque este libro ha sido calificado como una «versión neoliberal» de la reivindicación del procomún y no siempre sale airoso de las limitaciones individualistas de su enfoque, Benkler reconoce explícitamente estar adoptando herramientas analíticas mainstream para desacreditar los presupuestos teórica y empíricamente infundados del papel del copyright y las patentes para fomentar la innovación.

De lo más lúcido del texto, por eso lo compartimos, es la metáfora de las capas (tomada de la arquitectura de redes) para ubicar los proyectos y conflictos ligados al procomún en un marco conceptual que permite comprenderlos de un modo integral.

Texto basado en la introducción a cargo de los editores: Florencio Cabello y Andoni Alonso. Publicado por Icaria.

17 de mayo: Día de las Telecomunicaciones, Día de Internet

14 Mayo 2025 at 17:48

La relación que existe entre todo tipo de telecomunicaciones e Internet se estrecha cada día más. Por eso, este 17 de mayo, es el mejor día para defender la Red.

La Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT), el organismo de las Naciones Unidas que norma el uso del espectro radioeléctrico a nivel mundial y el resto de comunicaciones tecnológicas, conmemora el 17 de mayo el Día Internacional de las Telecomunicaciones. Desde hace unos años, esta fecha se comenzó a denominar popularmente cómo el “Día de Internet”. ¿Es acaso Internet la única telecomunicación? Obviamente, no. Están los teléfonos, satélites, la radio y la tv. Sin embargo, estas tecnologías se acercan cada día más a Internet. Seguiremos usando los mismos aparatos que utilizamos ahora, pero de diferente forma. Sobre todo los teléfonos.

En 2014, el número de suscripciones de banda ancha móvil era de 2,3 mil millones, el 55% de ellas en países en desarrollo. En menos de 10 años, para 2023, este número se triplicó llegando a 7.000 millones.

Cuando la banda ancha se implementó el los celulares, se mantuvo el canal de voz. Es decir, se transmite con un tipo de tecnología mientras que el acceso a Internet usa otra. Esto aún se mantiene, sin embargo, con la llegada de la cuarta y quinta generación de telefonía móvil (4G y 5G) poco a poco vamos dejando de comprar “minutos para hablar” y usamos los planes de datos para llamarnos y navegar. Con esos datos, revisamos las redes sociales, el correo, mandamos mensajes instantáneos (con Telegram, Signal, Line, WhatsApp) y hablar por VoIP, llamadas a través de Internet, con programas como Jitsi, BBB, Zoom, Meet y, hasta hace poco, Skype que cerró justo este mes (mayo, 2025). Lo poco que queda de telecomunicación tradicional entre personas, terminará pronto para tele-comunicarnos plenamente a través de Internet.[1]

Por todo esto, hoy más que nunca, se hace hace necesario proteger la Red. Darle entidad de Derecho, y buscar que ante esta nueva realidad la ciudadanía salga beneficiada, no sólo las operadoras móviles.

La situación no es muy alentadora. Desde la reunión NetMundial, celebrada en abril de 2014 en Brasil, se minaron las posibilidad de proteger derechos como la neutralidad de la Red a nivel global. No podemos esperar a que los gobiernos o las operadoras tomen la iniciativa para garantizar nuestros derechos. Es hora de reclamarlos, es el momento de defender Internet, de establecer normas justas y éticas que nos permitan disfrutar de una red y unas telecomunicaciones libres.

¿Qué podrías hacer en tu radio? Es cierto que muchas emisoras piensan que hablar de estos temas en sus programaciones es complicado, sobre todo si las comunidades de las que son parte ni siquiera disfrutan de conexión a Internet.

Pero no es menos cierto que, al igual que las ondas de radio han sido poderosas herramientas para defender los derechos de esas comunidades, no podemos perder el control de esta otra herramienta llamada Internet que permitirá una defensa de esos derechos de un modo más global, más profundo y colectivo.

Por ello, infórmate para informar. Divulga las leyes y recomendaciones que se han hecho a nivel internacional de defensa de la Red. Conoce los requisitos que las organizaciones más importantes de Internet proponen para salvaguardar Internet. Súmate a las campañas mundiales en defensa de la red.


alt_text
Imagen: CC-BY-SA: https://www.flickr.com/photos/codiceinternet/

1 Si los gobiernos se preocuparan realmente por disminuir la Brecha Digital habrían obligado a las operadoras móviles a ofrecer tarifas reducidas en planes e datos y subsidiarlas en zonas de bajos ingresos. En cambio, negocian contratos a espaldas de sus ciudadanaos beneficiando a las compañías más poderosas del planeta (Claro, Movistar, AT&T).

¿La última frontera?

14 Mayo 2025 at 17:44

Un audio de Radialistas Apasionadas y Apasionados sobre los vertiginosos cambios en las herramientas de comunicación y telecomunicación. ¿Estamos viviendo la mayor revolución tecnológica de la Humanidad? ¿Será sólo el comienzo?

0:00 0:00

LIBRETO

EFECTO VIENTO

HOMBRE (DESDE TERCER PLANO) ¡El Inca ordena guardar la cosecha del maíz!… ¡El Inca ordena guardar la cosecha del maíz!

LOCUTORA Al principio, el “correo”, haciendo honor a su nombre, se hacía con corredores. En América de Sur, los chasquis llevaban mensajes de una posta a otra, cubriendo cada uno varias millas de distancia.

HOMBRES (DIFERENTES PLANOS) ¡Avancen!… ¡Avancen!… ¡Avancen!

LOCUTOR Los romanos, en sus campañas militares, formaban cadenas humanas y se avisaban a gritos, de trecho en trecho.

EFECTO TAM TAM EN SELVA

LOCUTORA Las culturas africanas prefirieron los sonidos profundos de la madera. El lenguaje del tam-tam anunciaba la guerra o la paz.

LOCUTOR También el manguaré sirvió para comunicar a las tribus dispersas en la selva amazónica.

LOCUTORA La comunicación a distancia se hizo con sonidos y con imágenes.

EFECTO ANTORCHA

LOCUTOR Los griegos perfeccionaron un idioma de antorchas.

LOCUTORA Los pueblos de las llanuras norteamericanas se alertaban con señales de humo.

LOCUTOR Y en el Extremo Oriente, volaban los mensajes con cometas de colores.

CONTROL MÚSICA ÁRABE

HOMBRE ¡Mira, mira estos signos grabados en el barro!… Las palabras ya no se las llevará el viento.

LOCUTORA Seis mil años atrás, en el Irak actual, aparecieron las primeras letras en tabletas de arcilla. Después vinieron los egipcios con sus papiros, los árabes con sus pergaminos y los chinos con el papel.

LOCUTOR La escritura revolucionó las comunicaciones. Pero no fue hasta el siglo 15, con la invención de la imprenta, que se multiplicaron los libros.

EFECTO TREN

LOCUTOR El siglo 19 amaneció con la locomotora y en él se dio el gran impulso de las telecomunicaciones.

EFECTO TELÉGRAFO, TELÉFONO, RUIDOS ELECTRÓNICOS.

LOCUTORA 1837. Samuel Morse inventa el telégrafo.

LOCUTOR 1876. Graham Bell inventa el teléfono.

LOCUTORA 1877. Tomás Edison inventa el fonógrafo, abuelo del tocadiscos.

LOCUTOR 1895. Los hermanos Lumiére estrenan el cinematógrafo.

LOCUTORA También a finales de siglo, Guillermo Marconi descubre la telegrafía sin hilos.

LOCUTOR En 1906, con los experimentos de Reginald Fessenden, nace la radio.

EFECTO DIAL

LOCUTORA Poco después, vino la televisión. Desde los años 50, las azoteas del mundo se poblaron de antenas receptoras.

EFECTO RUIDOS ELECTRÓNICOS

LOCUTOR En nuestros días, vivimos la mayor revolución tecnológica de la Humanidad.

LOCUTORA Satélites

LOCUTOR Microprocesadores

LOCUTORA Computadoras

LOCUTOR Discos compactos

LOCUTORA Fax

LOCUTOR Modem

LOCUTORA Celulares

LOCUTOR Internet

LOCUTORA El vertiginoso salto a la era digital.

EFECTO COHETE

LOCUTOR ¿Estamos alcanzando la última frontera de las telecomunicaciones? ¿O esto es sólo el comienzo?

LOCUTORA ¿Estamos ya en condiciones de establecer contacto con seres de otros planetas? ¿O los humanos no tendremos interlocutores en la inmensidad del universo?

BIBLIOGRAFÍA

  • Comunicamos, luego existimos, Muy Especial, Madrid 1990.

Los 10 derechos y principios de Internet

13 Mayo 2025 at 17:36

Garantizar el acceso universal a Internet debería ser una prioridad de todos los estados. Te compartimos estos principios promovidos por la Internet Rights and Principles Coalition (IRP).

1) Universalidad y Igualdad

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, que deben ser respetados, protegidos y cumplidos en el entorno digital.

2) Derechos y Justicia Social

Internet es un espacio para la promoción, protección y cumplimiento de los Derechos Humanos y el avance de la justicia social. Toda persona tiene el deber de respetar los derechos de los demás en el entorno digital.

3) Accesibilidad

Toda persona tiene igual derecho a acceder y utilizar Internet de forma segura y libre.

4) Expresión y Asociación

Toda persona tiene derecho a buscar, recibir y difundir información libremente en Internet sin censura ni interferencias. Todo el mundo tiene derecho a asociarse libremente a través de Internet, con fines sociales, políticos, culturales o de otro tipo.

5) Confidencialidad y protección de datos

Toda persona tiene derecho a la privacidad On Line. Esto incluye el no ser vigilado, el derecho a utilizar cifrado y el derecho al anonimato. Todo el mundo tiene derecho a la protección de datos, incluyendo el control sobre la recolección, retención, transformación, eliminación y divulgación de sus datos personales.

6) Vida, Libertad y Seguridad

El derecho a la vida, la libertad y la seguridad deben ser respetados, protegidos y cumplidos en Internet. Estos derechos no deben ser infringidos o utilizados para infringir los derechos de otros.

7) Diversidad

La diversidad cultural y lingüística en Internet debe ser promovida, la innovación técnica y política deben alentar y facilitar la pluralidad de expresión.

8) Igualdad

Todo el mundo tendrá acceso universal y abierto a los contenidos de Internet, libre de discriminación(de paquetes), filtrado o control de tráfico por razones comerciales, políticas o de otro.

9) Normas y Reglamento

La arquitectura de Internet, los sistemas de comunicación y los formatos de documentos y datos se deben basar en estándares abiertos que garanticen la interoperabilidad completa, la inclusión y la igualdad de oportunidades para todos.

10) Gobierno

Los Derechos Humanos y la Justicia Social deben ser la base jurídica y normativa sobre la que operar en Internet. Esto sucederá de manera transparente y multilateral, con un Internet basado en los principios de la participación inclusiva y la rendición de cuentas.

¿Cómo hacer un programa de radio a la distancia?

20 Marzo 2025 at 13:58

Actualizamos este artículo publicado para mantener nuestras programaciones durante la pandemia pero que sigue siendo útil para quienes tienen que producir desde distintas latitudes.

“Nunca pensé vivir algo así”, “Parece ciencia ficción”, “No sé muy bien qué hacer”. Sin duda fueron tiempos inesperados pero supimos encontrar la forma de dejar atrás la pandemia del Coronavirus. Por ver algún lado positivo de aquella catástrofe, ciertamente tuvimos que aprender cómo aprovechar algunas herramientas digitales para mantenernos conectadas y activos. Las soluciones que encontramos para hacer un programa de radio a la distancia siguen siendo útiles para quienes producen radios desde lugares diferentes.

En este artículo recopilamos una serie de claves para emitir un programa como si estuviéramos juntas en nuestra emisora. ¡Y todas con software libre!

1. Para la producción: Etherpad

Estos documentos colaborativos nos permiten escribir de a muchas manos. Podemos armar los guiones, programar entrevistas, recopilar datos. Todo de manera online y muy sencilla. Puedes abrir tus pads en el servidor autogestionado de Yanapak que apoya a radios comunitarias, también ofrece cuentas de streaming o nube en Nextcloud. Conoce otras instancias para abrir un pad y cómo utilizarlos en:

2. Para entrevistas: Signal, JitSi o NextCloud Talk

Para hablar con fuentes, entrevistadas o columnistas podemos utilizar varios programas dependiendo nuestras necesidades.

Para entrevistas uno a uno podemos utilizar Signal que tiene conversaciones -de audio y video- cifradas y de muy buena calidad.

Para entrevistas grupales o columnas en las que necesitamos vernos entre todas las personas participantes para coordinar las intervenciones lo mejor es utilizar Jitsi, un servicio de voz sobre IP para llamadas de voz, videoconferencia y chat. Este programa se instala en un servidor y está listo para usarse. Si no tenemos acceso a un servidor, existen varias instalaciones públicas que podemos utilizar. La buena noticia es que se desde la computadora puede utilizarse desde cualquier navegador simplemente haciendo  clic en el enlace de la sala de reunión. Si utilizamos el celular tenemos que instalar la aplicación, que está disponible para iOS y Android.

Algunas instalaciones públicas disponibles para utilizar son:

Simplemente debemos entrar, escribir el nombre de la sala y compartir el enlace entre quienes queramos que se sumen. Tengamos en  cuenta que durante estos días la demanda de estos servicios será mayor. Por lo que es probable que la calidad no sea la óptima.

Si el equipo de la radio cuenta con una instancia de NextCloud pueden utilizar NextCloud Talk una aplicación de videollamadas que corre sobre nuestra propia instalación. La podemos usar a través de nuestro navegador o de la aplicación para celulares (iOs y Android).

3. Para recopilar audios del equipo: Nextcloud y Archive

Nextcloud es un software para gestionar tu propia nube. Puedes instalarlo en tu servidor o sacar una cuenta en una instancia pública. Siempre es mejor tener nuestra propia instancia porque, recuerden, la nube es la computadora de otra persona. Pero hay proyectos orientados a movimientos sociales que ofrecen este servicio como Disroot  o Komun. Como se financian con donaciones podemos apoyarlos con una. También podemos usar Archive aunque en este caso los cortes de audio serían públicos.

4. Para hacer el programa a la distancia: Mumble

Mumble es el programa de voz sobre IP por excelencia. Gasta muy poco datos por lo que aguanta prácticamente cualquier conexión. Igual que JitSi que instala en un servidor al que nos conectamos utilizando un cliente (software) en nuestra terminal. Es multiplataforma así que podemos instalarlo en nuestras computadoras, sea cual sea el sistema operativo que utilicemos, y también en el celular. También hay instalaciones públicas que podemos utilizar. Para ver instrucciones detalladas:

Instancias de Mumble abiertas para usar:

5. Para transmitir online: BUTT

Desde una computadora en casa podemos transmitir todas las señales que recibamos (sea JitSi o Mumble) para transmitir online usando Broadcast Using This Tool (BUTT). Puede ser tanto para transmitir directamente por Internet o para enviar la señal a nuestra emisora para emitirla por FM. Este pequeño pero potente software libre multiplataforma nos permitirá hacerlo de manera sencilla. Sólo necesitamos contar con un punto de montaje. Toda la explicación de cómo hacerlo en:

¿Cómo se están organizando en tu emisora con las restricciones de movilidad? ¿Podemos pensar en maneras creativas de hacer radio a distancia? ¿Qué herramientas utilizan para emisiones a distancia? ¡Cuéntennos!

Aire, no te vendas: la lucha por el territorio desde las ondas

26 Febrero 2025 at 00:07

Recopila las experiencias de lucha de varias radios comunitarias pioneras en América Latina y su papel en la movilización para la defensa del territorio. Griselda Sánchez Miguel presenta el caso de la de Radio Totopo y su resistencia frente al megaproyecto eólico en el Istmo de Tehuantepec en México. Licencia libre de Pares.

676 - comunicación intergeneracional

22 Enero 2024 at 07:41
Por: Sinergias




¡SÍ! ¡No estoy muerto!

Lo cierto es que ideas no faltan, pero tiempo (y ganas, para qué mentir) unas pocas. Feliz año, feliz gripe A / Coronavirus / Resfriado / lo que sea que hayáis tenido estas fiestas, y recordad: si queréis que un pandemial os responda a un mensaje en tiempo y forma, whatsapp y facebook NO son medios de comunicación aceptados; Y Telegram, pese a lo que pueda parecer, solo es "un whatsapp azul"

Screencast a salas de jitsi con SSR y jack

27 Mayo 2022 at 20:28

Grabar las salas de jitsi en un screencast puede ser problemático en GNU/Linux, sobre todo por la parte del sonido usando PulseAudio. Soluciones como OBS lo pueden hacer perfectamente, sin embargo, es demasiado exigentes para máquinas con pocos recursos, por eso en esta entrada te voy a mostrar como usar SimpleScreenRecorder (SSR desde ahora) y jack como servidor de sonido para ese fin. Contenido...

Origen

ÉTICA MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CONTRA NARRATIVAS


 CURSO GRATUITO

INSCRIPCIÓN EN:
info@thakhi-runa.com
whatsApp  617543544


¿Qué es?

Propuesta socioeducativa de Thakhi-runa configurada como un curso virtual de 3 sesiones.

 ¿A quién va dirigido? 

 Está dirigido a docentes, periodistas, actores sociales y personas interesadas en temas de interculturalidad y antirracismo.

Objetivo

  •  El curso pretende propiciar una reflexión sobre el papel estructural de los medios de comunicación en la existencia dentro del imaginario social de lógicas xenófobas y racistas.
  • Aportar argumentarios que fortalezcan una ética antirracista y decolonial en los medios de comunicación 

  • Promover la consolidación de propuestas comunicativas independientes desde el Sur Global con una mirada inclusiva, decolonial antirracistas y feministas que se erijan con parámetros éticos, de responsabilidad y justicia social.

 ¿Cuándo?

 Abril 27, mayo 4 y 11

todas las sesiones serán de las 18 a las 20 horas

 

PONENTES


Antirracismo, ética y periodismo                                              Irma Alicia Velásquez Nimatuj - Guatemala.                    Periodista y antropóloga de descendencia maya-k'iche'.                    Autora de referencia en el estudio del racismo estructural.  Profesora en la Universidad de Stanford.                                        Ha sido asesora en temas de racismo y derechos de los pueblos indígenas para UNICEF, ONU MUJERES Y OACNUDH.

   ABRIL 27

   Antirracismo, ética y periodismo

   Irma Alicia Velásquez Nimatuj GUATEMALA.

   Periodista y antropóloga de descendencia maya-k'iche'. 

   Autora de referencia en el estudio del racismo estructural.  

  Profesora en la Universidad de Stanford. Ha sido asesora en temas de racismo y derechos de los pueblos indígenas para UNICEF, ONU MUJERES  y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, OACNUDH.     

 


DISTINCIONES:

·       En 2015 fue invitada por la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) a compartir su obra y su trabajo de defensa política de los pueblos indígenas.​

·       En 2016 fue nombrada Tinker Visiting Professor, por el Instituto de Estudios Latinoamericanos Teresa Lozano Long (Universidad de Tejas, Austin).​

·       En 2017 fue nombrada Mellon Visiting Professor, por el Centro de Estudios Latino Americanos y del Caribe (Universidad de Duke).​

·       En 2018-2019 fue nombrada Craig M. Cogut Visiting Professor, por el Centro de Estudios Latinoamericanos y el Caribe (Universidad de Brown).​

·       En 2020 recibió una mención de CLACSO por su aporte en el informe «La lucha de las mujeres por la igualdad en América Latina y el Caribe» realizado en el marco del Premio Berta Cáceres.​

·       En 2020, recibió el premio Martin Diskin Memorial Lectureship Award de LASA/OXFAM América.




MAYO 4

 Comunicación decolonial y disidencias narrativas

Fabian Villegas, Proyecto Colaborativo CONTRANARRATIVAS - MÉXICO


Escritor, periodista, artista de Spoken Word, investigador y curador independiente. Su cuerpo de trabajo interrelaciona las epistemologías racializadas, estudios del Sur Global y el pensamiento anticolonial. Desde 2007 a la fecha, Fabián Villegas ha sido invitado a dictar múltiples conferencias, seminarios, conferencias y talleres en diversas universidades y centros académicos, reconocidas bienales de arte y centros culturales comunitarios de todo el mundo (México, Francia, Brasil, Emiratos Árabes, Marruecos, Puerto Rico, Portugal, Uruguay, Costa Rica, España, Guatemala, E.U etc. También es co-fundador de Contranarrativas, un proyecto colaborativo que busca crear espacios horizontales de producción descentralizada de conocimiento para estimular la visibilización, difusión y producción de epistemologías racializadas, narrativas anticoloniales y estéticas periféricas del Sur Global. Nacido en la Ciudad de México, Villegas reside actualmente en la República Dominicana.


CONTRANARRATIVAS es una proyecto horizontal y colaborativo de producción descentralizada de conocimiento, gestión cultural y comunicación libre comprometido con la visibilización, difusión y producción de epistemologías racializadas, narrativas, disputas epistémicas y estéticas anticoloniales del Sur Global. Contranarrativas se articula a través de 5 ejes principales: Comunicación libre, Editorial independiente, Aula Pública, Laboratorio creativo y Gestión cultural.



 MAYO 11

Narrativas desde los feminismos negros

Alejandra Pretel. Activista afrofeminista. COLOMBIA-ARGENTINA

Afrocolombiana radicada en Buenos Aires, Argentina. 

Estudiante de filosofía en la Universidad de Buenos Aires y estudiante de la Especialización en Estudios Afrolatinoamericanos y caribeños de CLACSO

Militante afrofeminista, lesbiana y antirracista. Fue redactora durante varios años de la plataforma feminista Afroféminas, donde siempre destacó la importancia del hablar en primera persona, respecto a cómo se viven los distintos sistemas de dominación. Participa activamente de Agrupación Xangó, una organización de base en Buenos Aires conformada por personas afroargentinas, afrodescendientes y africanas. A su vez trabaja de la mano con CRIF (Children's Right Innovation Fund) como parte del collab "Decolonize" que busca redirigir los fondos destinados generalmente a grandes organizaciones, a jóvenes activistas negres que quieran trabajar por y para su comunidad.

  • No hay más artículos
❌