La ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza no se ha detenido pese al alto el fuego alcanzado bajo mediación de Estados Unidos en octubre de 2025. Según las autoridades sanitarias gazatíes, desde la entrada en vigor de la tregua han muerto cerca de 930 palestinos, lo que evidencia el incumplimiento del acuerdo que contempla el desarme de Hamás y la retirada de las fuerzas israelíes. Este jueves, al menos cinco miembros de una misma familia fallecieron en un bombardeo israelí, confirmaron los servicios de emergencia de Gaza.
El frágil cese de hostilidades ha quedado en entredicho sobre el terreno, donde la violencia persiste. Mientras la comunidad internacional muestra su preocupación por la falta de avances, el epicentro de la guerra regional se ha desplazado hacia Líbano, donde los enfrentamientos entre Israel y Hizbulá se han intensificado en las últimas semanas. El alto el fuego en Gaza no ha logrado contener la escalada en la frontera norte israelí.
El Ministerio de Sanidad de Gaza, controlado por Hamás, ha instado a los mediadores internacionales a presionar a Israel para que detenga los bombardeos. Hasta ahora, ni el desarme de las milicias ni la retirada de las tropas israelíes se han concretado, lo que ha generado críticas de organizaciones humanitarias y de varios gobiernos europeos. España, a través de la Unión Europea, ha abogado repetidamente por el respeto del derecho internacional y el cese de hostilidades, aunque las declaraciones no se han traducido en medidas efectivas sobre el terreno.