🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
AnteayerBlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

Libro Mentalidad emprendedora de Carlos Martínez: resumen y críticas

Portada del libro de Carlos Martínez. Abajo tienes la foto en Instagram de una página interesante.Esta obra (2025) examina diez personajes reales que han influido notablemente en la vida del autor. De cada uno de ellos, extrae y explica diez aprendizajes importantes. En general, son lecciones valiosas para cualquiera —no solo para emprendedores—, aunque el título no deja lugar a dudas del objetivo principal del autor.

De forma sintética, los aprendizajes de cada personaje son los siguientes. Recomendamos tomarse un tiempo para reflexionar en cada uno.

1. Marcos Vázquez (divulgador de salud español)

  • Recomienda tener presente que vas a morir y, justo por eso, merece la pena vivir sin miedo. Este y otros aprendizajes proceden del estoicismo, particularmente de Epicteto y Marco Aurelio.
  • Vive conociendo lo que puedas controlar. Sé consciente de lo que puedes controlar y de lo que no. Cuando disparas una flecha, pierdes el control de ella. Pero no olvides que puedes controlar tu entrenamiento y cómo disparas, y no lo que ocurre después.
  • El movimiento como medicina, porque es la fortaleza del mañana. El cuerpo está diseñado para moverse. Si no te mueves, enfermas.
  • Eres lo que comes. Comer bien es una de nuestras cuatro claves para vivir mejor.
  • Rodearse de buena gente no garantiza el éxito. Pero rodearse mal, casi siempre garantiza el fracaso.
  • Somos naturaleza y cuanto más lo olvidamos, peor vivimos. ¿Sabías que pasear por un bosque ayuda a sanar?
  • Duerme bien. El descanso es lo que hace posible vivir de verdad. De hecho, es otra de las cuatro claves que te permitirán duplicar tu sueldo.
  • Hacer ejercicio es también otra de esas claves, pero aquí Carlos Martínez concreta en lo importante que es entrenar fuerza para cuidar de nuestro yo futuro.
  • Quien evita la incomodidad, evita también la fortaleza.
  • Cuida tu mentalidad cada día, porque si no, terminarás siguiendo el camino del rebaño.

2. Marian Rojas (médica psiquiatra y escritora española)

  • No puedes cambiar el pasado ni controlar el futuro. Conectar con el presente es lo único que depende de ti.
  • Conócete a ti mismo: no hay en la vida aventura más transformadora.
  • Gestiona tu estrés. Controla tu cortisol. Pre-ocuparse es entregar tu salud a problemas que quizás nunca ocurren.
  • Perdonar no cambia el pasado, pero puede cambiarte a ti.
  • Piensa cosas bonitas de ti y que te inspiren. Hablarte mal, criticarte a ti mismo, no te hace más fuerte y te aleja de lo que podrías llegar a ser.
  • La verdadera felicidad no suele ir de la mano de lo cómodo.
  • Perseguir lo fácil te está robando la vida que sueñas. Lee el Elogio del sufrimiento.
  • Cuida tu batería mental como cuidas la de tu móvil, para no apagarte. Haz cosas que te recarguen. Esta es la última de las cuatro claves básicas para una vida feliz.
  • No subestimes el poder de quien te hace sentir bien, tus personas vitaminas. Puede que sea lo más parecido a la felicidad.
  • Haz que te pasen cosas buenas y, para ello, debes saber qué cosas son. Apúntalas. Tener claro lo que quieres te hará tomar decisiones que te acerquen a ese objetivo.

3. Pedro Buerbaum (empresario español)

  • La libertad empieza el día que asumes la propiedad de tu vida. Recomendamos estudiar bien la palabra libertad, porque es fácil malinterpretarla.
  • No esperes a ser como quieres ser: empieza a actuar como si ya lo fueras. Con el tiempo, lo serás.
  • Intercambiar tiempo por dinero es una trampa disfrazada de seguridad.
  • Mientras esperas que todo sea perfecto, otros ya lo están haciendo de manera imperfecta.
  • El único fracaso real es convencerte de que está bien quedarte donde no quieres estar.
  • Si conectas con tu propósito, hasta los momentos difíciles tienen sentido.
  • A veces, llamamos perseverancia a lo que en realidad es miedo a reconocer que nos hemos equivocado.
  • En la vida y en los negocios, los grandes logros nunca fueron cosa de uno solo.
  • La viralidad casi siempre empieza con una emoción.
  • No hay pastilla que cambie más tu vida que una dosis de vitamina D de Disciplina.

4. Isra Bravo (copywriter español)

  • Vender es ayudar a otras personas a entender cómo lo que haces puede mejorar su vida.
  • No busques la aprobación de los demás.
  • La atención es importante. Observa lo que hace todo el mundo y haz justo lo contrario.
  • Satisface tu curiosidad.
  • Vende siempre diciendo la verdad.
  • Una buena historia ayuda a vender más que un buen catálogo de propiedades.
  • El miedo a perder es más fuerte que el deseo de ganar. Si tus potenciales clientes ven que van a perder una oportunidad, estarán más favorables a comprar.
  • Vende beneficios, no características. La gente no compra el camino, sino cómo se sentirá al llegar.
  • Repetir y no rendirse es importante. Por eso, la publicidad se basa en repetir el mensaje una y otra vez. Y funciona.
  • Si vas a vender, no muestres que necesitas que te compren. Como en la vida, cuanto menos lo necesites tú, más te querrán.

5. Fernando Miralles (experto español en comunicación)

  • La palabra, el arma más poderosa.
  • Persuadir es querer lo mejor para ambos. Manipular es quererlo solo para ti.
  • Todos pecamos y quien sabe leer el pecado principal de su potencial cliente tendrá la llave para vender más, negociar mejor y conectar con la verdad, porque puedes hablarle mejor de sus necesidades y esperanzas.
  • Nada une más a las personas que tener algo o alguien contra lo que luchar juntos.
  • La simplicidad es la mejor forma de ser escuchado, entendido y recordado.
  • Aprende a comunicar adecuadamente: lenguaje no verbal, evitar muletillas, escuchar al otro…
  • Eres una marca y ese puede ser tu verdadero poder.
  • Nadie quiere que le vendan algo, sino tener la sensación de que eligieron ellos.
  • A comunicar, se aprende comunicando. La práctica vence al miedo.
  • Piensa antes de creerte algo. Sin pensamiento crítico, otros pensarán por ti.

6. Ilia Topuria (luchador de artes marciales mixto hispano-georgiano)

  • Un campeón no controla el resultado, controla su preparación.
  • El único miedo que debería importar es mirar atrás y ver que no has mejorado nada.
  • Si no estás dispuesto a aumentar el sacrificio, tendrás que reducir el deseo.
  • Confía en ti mismo. Quien confía en sus alas, no teme que se rompa la rama.
  • Las grandes batallas forjan grandes guerreros. No temas la adversidad.
  • Quien deja de aprender, empieza a perder. Invierte siempre en formación.
  • Quien no es feliz en el camino, tampoco lo será al llegar al destino. Es normal obsesionarse con la meta, pero no dejes de disfrutar.
  • Para llegar a donde quieres llegar, primero tienes que imaginarlo, preferentemente con detalle.
  • Lo que criticas en otros habla más de ti que de ellos.
  • La paciencia no retrasa tus sueños, los protege.

7. Yaiza Canosa (empresaria española)

  • El éxito en los negocios no viene de una buena idea, sino de una buena ejecución.
  • El éxito no es dejar de trabajar, sino trabajar en algo que nunca quieras dejar.
  • No seas un jefe. Sé un líder. El jefe tiene subordinados. El líder crea compañeros de batalla. Si esto te ha gustado, tal vez quieras también leer cinco ideas para empresas y empleados.
  • Quien no tiene hambre de mejorar, termina devorado por la mediocridad.
  • No todo el mundo sirve para emprender, pero cualquiera puede pensar como un emprendedor.
  • Para colaborar contigo, ficha a las mejores personas.
  • Quien habla de suerte es porque nunca ha conocido la perseverancia.
  • Emprender en soledad te da libertad, pero en compañía tienes más fuerza.
  • El éxito es acostarte tranquilo y levantarte con ganas.
  • Lo que admiras en otros, lo imitas. Y lo que imitas acaba moldeando tu manera de pensar, de trabajar y de vivir. Por tanto, cuida a quién admiras.

8. Rafa Nadal (tenista español)

  • Quien no se rinde nunca, está venciendo.
  • Quien rehuye la dificultad, huye también de la felicidad.
  • Lo importante no es lo que logras, sino en quién te conviertes al intentarlo.
  • Sé leal a tus valores¿Cuánto cuesta tener principios?
  • Quien vive de excusas, muere sin victorias.
  • Ser ejemplar es más elocuente y efectivo que mil discursos.
  • Las verdades que más incomodan son las que más nos hacen crecer. Pídeles a los tuyos que sean sinceros contigo y acepta las críticas.
  • Nadie triunfa por su talento inicial. Hay que trabajar.
  • Sin dificultad no hay crecimiento personal.
  • No hay satisfacción más grande que saber que lo diste todo, que te esforzaste.

9. José Elías (empresario español)

  • Ganar el primer millón es el más difícil, porque tienes que ganarte a ti mismo.
  • No elegimos dónde nacemos, pero sí cómo vivimos.
  • Las crisis nos enseñan grandes lecciones.
  • Para ganar, tienes que reducir al máximo el tiempo entre pensar y actuar.
  • El que domina la pregunta, domina la negociación. Y para ello, hay que escuchar más que hablar.
  • La competencia es fantástica si observas lo que hace. No te creas más listo que el mercado.
  • Hay que pensar a largo plazo, en años.
  • Quien no sabe delegar, tiene 24 horas. Quien aprende a hacerlo, tiene muchas más.
  • Diversifica tus negocios para vivir con menos miedo y más libertad.
  • La riqueza no se mide en dinero, sino en libertad. Dependiendo de lo que quieras hacer, necesitarás o no dinero, porque la felicidad viene más de necesitar poco que de satisfacer necesidades extravagantes.

10. Sergio Fernández (divulgador y conferenciante español)

  • Tu tiempo y tu libertad son tu mayor riqueza. Piensa bien a quién se lo estás entregando.
  • El dinero no cambia a las personas. Solo revela la raíz de lo que ya son. El dinero es solo una herramienta que puede emplearse bien o mal. Y en todo caso, no te la puedes llevar al morir.
  • Tú decides si hablarte desde la escasez o desde la abundancia.
  • Quien desperdicia tiempo, regala su mayor fortuna.
  • El dinero compra cosas; pero los activos (aquello que te provoca ingresos) compran tu libertad.
  • Quien controla su dinero, controla su vida. Según esto, es importante organizar bien a qué se dedican los ingresos. Por ejemplo, propone donar el 10 % de los ingresos a apoyar causas nobles o a quien lo necesite, sin esperar nada a cambio. Curiosamente, es el mismo porcentaje que propuso Peter Singer.
  • La vida pesa menos cuando cargas solo con lo que te corresponde. No ayudes ni des consejos a quien no te los ha pedido. Lo que sí puedes hacer es ofrecerte a ayudar, de forma educada y sutil.
  • La mayor fuerza del universo es la constancia multiplicada por el tiempo.
  • Quien quiera peces, que se moje el culo. Quien quiera dinero, que aporte valor.
  • El verdadero patrimonio de un ser humano no está en sus bienes, sino en su conocimiento. Invierte en aprender más y más.

Terminamos con tres críticas que no pretenden desmerecer este magnífico libro:

  1. Carlos Martínez sostiene que los impuestos son abusivos y que todos damos al Estado demasiado dinero. Es una opinión peliaguda y que no se puede soltar sin hablar de todo lo que el Estado nos ofrece: carreteras, hospitales, colegios, universidades, seguridad, policía, transportes (trenes, aeropuertos…), etc. Solo alguien que no usa ni haya usado nada de esto está en condiciones de criticar los impuestos abiertamente. Por otra parte, a todos nos interesa que en nuestra sociedad no haya pobreza extrema (por justicia, por solidaridad, por tener mayor seguridad, etc.). Es evidente que el dinero público beneficia tanto a los ricos como a los pobres, lo cual no impide exigir que se use adecuadamente.
  2. El autor propone invertir en fondos indexados rentables sin dedicar ni una palabra a la ética de tales inversiones. Muchos fondos de inversión contribuyen directamente al mundo asombrosamente injusto en el que vivimos, porque invierten en negocios de armas o en industrias altamente contaminantes. Aquí tienes un breve análisis de las empresas del IBEX-35.
  3. El libro critica el sistema de pensiones como algo insostenible, lo cual es falso porque se basa en un acuerdo intergeneracional. Será insostenible si nos negamos a que sea sostenible. Somos nosotros, como sociedad, los que hacemos que sea o no sostenible, porque depende de nosotros. Los que trabajamos ahora, pagamos las pensiones de nuestros mayores y, cuando lleguemos a mayores (si con suerte llegamos), serán los que estén trabajando los que nos pagarán a nosotros. Es un principio de solidaridad entre generaciones muy bonito y que funciona, más o menos bien, si lo gestionamos bien. Lo que es casi una estafa son los planes de pensiones privados, porque el dinero que inviertes se devalúa con el tiempo, apenas superan la inflación y tienen comisiones exageradas.

♦ Información de tu interés:

blogsostenible

Portada del libro de Carlos Martínez. Abajo tienes la foto en Instagram de una página interesante.

Libro Mentalidad emprendedora de Carlos Martínez: resumen y críticas

Portada del libro de Carlos Martínez. Abajo tienes la foto en Instagram de una página interesante.Esta obra (2025) examina diez personajes reales que han influido notablemente en la vida del autor. De cada uno de ellos, extrae y explica diez aprendizajes importantes. En general, son lecciones valiosas para cualquiera —no solo para emprendedores—, aunque el título no deja lugar a dudas del objetivo principal del autor.

De forma sintética, los aprendizajes de cada personaje son los siguientes. Recomendamos tomarse un tiempo para reflexionar en cada uno.

1. Marcos Vázquez (divulgador de salud español)

  • Recomienda tener presente que vas a morir y, justo por eso, merece la pena vivir sin miedo. Este y otros aprendizajes proceden del estoicismo, particularmente de Epicteto y Marco Aurelio.
  • Vive conociendo lo que puedas controlar. Sé consciente de lo que puedes controlar y de lo que no. Cuando disparas una flecha, pierdes el control de ella. Pero no olvides que puedes controlar tu entrenamiento y cómo disparas, y no lo que ocurre después.
  • El movimiento como medicina, porque es la fortaleza del mañana. El cuerpo está diseñado para moverse. Si no te mueves, enfermas.
  • Eres lo que comes. Comer bien es una de nuestras cuatro claves para vivir mejor.
  • Rodearse de buena gente no garantiza el éxito. Pero rodearse mal, casi siempre garantiza el fracaso.
  • Somos naturaleza y cuanto más lo olvidamos, peor vivimos. ¿Sabías que pasear por un bosque ayuda a sanar?
  • Duerme bien. El descanso es lo que hace posible vivir de verdad. De hecho, es otra de las cuatro claves que te permitirán duplicar tu sueldo.
  • Hacer ejercicio es también otra de esas claves, pero aquí Carlos Martínez concreta en lo importante que es entrenar fuerza para cuidar de nuestro yo futuro.
  • Quien evita la incomodidad, evita también la fortaleza.
  • Cuida tu mentalidad cada día, porque si no, terminarás siguiendo el camino del rebaño.

2. Marian Rojas (médica psiquiatra y escritora española)

  • No puedes cambiar el pasado ni controlar el futuro. Conectar con el presente es lo único que depende de ti.
  • Conócete a ti mismo: no hay en la vida aventura más transformadora.
  • Gestiona tu estrés. Controla tu cortisol. Pre-ocuparse es entregar tu salud a problemas que quizás nunca ocurren.
  • Perdonar no cambia el pasado, pero puede cambiarte a ti.
  • Piensa cosas bonitas de ti y que te inspiren. Hablarte mal, criticarte a ti mismo, no te hace más fuerte y te aleja de lo que podrías llegar a ser.
  • La verdadera felicidad no suele ir de la mano de lo cómodo.
  • Perseguir lo fácil te está robando la vida que sueñas. Lee el Elogio del sufrimiento.
  • Cuida tu batería mental como cuidas la de tu móvil, para no apagarte. Haz cosas que te recarguen. Esta es la última de las cuatro claves básicas para una vida feliz.
  • No subestimes el poder de quien te hace sentir bien, tus personas vitaminas. Puede que sea lo más parecido a la felicidad.
  • Haz que te pasen cosas buenas y, para ello, debes saber qué cosas son. Apúntalas. Tener claro lo que quieres te hará tomar decisiones que te acerquen a ese objetivo.

3. Pedro Buerbaum (empresario español)

  • La libertad empieza el día que asumes la propiedad de tu vida. Recomendamos estudiar bien la palabra libertad, porque es fácil malinterpretarla.
  • No esperes a ser como quieres ser: empieza a actuar como si ya lo fueras. Con el tiempo, lo serás.
  • Intercambiar tiempo por dinero es una trampa disfrazada de seguridad.
  • Mientras esperas que todo sea perfecto, otros ya lo están haciendo de manera imperfecta.
  • El único fracaso real es convencerte de que está bien quedarte donde no quieres estar.
  • Si conectas con tu propósito, hasta los momentos difíciles tienen sentido.
  • A veces, llamamos perseverancia a lo que en realidad es miedo a reconocer que nos hemos equivocado.
  • En la vida y en los negocios, los grandes logros nunca fueron cosa de uno solo.
  • La viralidad casi siempre empieza con una emoción.
  • No hay pastilla que cambie más tu vida que una dosis de vitamina D de Disciplina.

4. Isra Bravo (copywriter español)

  • Vender es ayudar a otras personas a entender cómo lo que haces puede mejorar su vida.
  • No busques la aprobación de los demás.
  • La atención es importante. Observa lo que hace todo el mundo y haz justo lo contrario.
  • Satisface tu curiosidad.
  • Vende siempre diciendo la verdad.
  • Una buena historia ayuda a vender más que un buen catálogo de propiedades.
  • El miedo a perder es más fuerte que el deseo de ganar. Si tus potenciales clientes ven que van a perder una oportunidad, estarán más favorables a comprar.
  • Vende beneficios, no características. La gente no compra el camino, sino cómo se sentirá al llegar.
  • Repetir y no rendirse es importante. Por eso, la publicidad se basa en repetir el mensaje una y otra vez. Y funciona.
  • Si vas a vender, no muestres que necesitas que te compren. Como en la vida, cuanto menos lo necesites tú, más te querrán.

5. Fernando Miralles (experto español en comunicación)

  • La palabra, el arma más poderosa.
  • Persuadir es querer lo mejor para ambos. Manipular es quererlo solo para ti.
  • Todos pecamos y quien sabe leer el pecado principal de su potencial cliente tendrá la llave para vender más, negociar mejor y conectar con la verdad, porque puedes hablarle mejor de sus necesidades y esperanzas.
  • Nada une más a las personas que tener algo o alguien contra lo que luchar juntos.
  • La simplicidad es la mejor forma de ser escuchado, entendido y recordado.
  • Aprende a comunicar adecuadamente: lenguaje no verbal, evitar muletillas, escuchar al otro…
  • Eres una marca y ese puede ser tu verdadero poder.
  • Nadie quiere que le vendan algo, sino tener la sensación de que eligieron ellos.
  • A comunicar, se aprende comunicando. La práctica vence al miedo.
  • Piensa antes de creerte algo. Sin pensamiento crítico, otros pensarán por ti.

6. Ilia Topuria (luchador de artes marciales mixto hispano-georgiano)

  • Un campeón no controla el resultado, controla su preparación.
  • El único miedo que debería importar es mirar atrás y ver que no has mejorado nada.
  • Si no estás dispuesto a aumentar el sacrificio, tendrás que reducir el deseo.
  • Confía en ti mismo. Quien confía en sus alas, no teme que se rompa la rama.
  • Las grandes batallas forjan grandes guerreros. No temas la adversidad.
  • Quien deja de aprender, empieza a perder. Invierte siempre en formación.
  • Quien no es feliz en el camino, tampoco lo será al llegar al destino. Es normal obsesionarse con la meta, pero no dejes de disfrutar.
  • Para llegar a donde quieres llegar, primero tienes que imaginarlo, preferentemente con detalle.
  • Lo que criticas en otros habla más de ti que de ellos.
  • La paciencia no retrasa tus sueños, los protege.

7. Yaiza Canosa (empresaria española)

  • El éxito en los negocios no viene de una buena idea, sino de una buena ejecución.
  • El éxito no es dejar de trabajar, sino trabajar en algo que nunca quieras dejar.
  • No seas un jefe. Sé un líder. El jefe tiene subordinados. El líder crea compañeros de batalla. Si esto te ha gustado, tal vez quieras también leer cinco ideas para empresas y empleados.
  • Quien no tiene hambre de mejorar, termina devorado por la mediocridad.
  • No todo el mundo sirve para emprender, pero cualquiera puede pensar como un emprendedor.
  • Para colaborar contigo, ficha a las mejores personas.
  • Quien habla de suerte es porque nunca ha conocido la perseverancia.
  • Emprender en soledad te da libertad, pero en compañía tienes más fuerza.
  • El éxito es acostarte tranquilo y levantarte con ganas.
  • Lo que admiras en otros, lo imitas. Y lo que imitas acaba moldeando tu manera de pensar, de trabajar y de vivir. Por tanto, cuida a quién admiras.

8. Rafa Nadal (tenista español)

  • Quien no se rinde nunca, está venciendo.
  • Quien rehuye la dificultad, huye también de la felicidad.
  • Lo importante no es lo que logras, sino en quién te conviertes al intentarlo.
  • Sé leal a tus valores¿Cuánto cuesta tener principios?
  • Quien vive de excusas, muere sin victorias.
  • Ser ejemplar es más elocuente y efectivo que mil discursos.
  • Las verdades que más incomodan son las que más nos hacen crecer. Pídeles a los tuyos que sean sinceros contigo y acepta las críticas.
  • Nadie triunfa por su talento inicial. Hay que trabajar.
  • Sin dificultad no hay crecimiento personal.
  • No hay satisfacción más grande que saber que lo diste todo, que te esforzaste.

9. José Elías (empresario español)

  • Ganar el primer millón es el más difícil, porque tienes que ganarte a ti mismo.
  • No elegimos dónde nacemos, pero sí cómo vivimos.
  • Las crisis nos enseñan grandes lecciones.
  • Para ganar, tienes que reducir al máximo el tiempo entre pensar y actuar.
  • El que domina la pregunta, domina la negociación. Y para ello, hay que escuchar más que hablar.
  • La competencia es fantástica si observas lo que hace. No te creas más listo que el mercado.
  • Hay que pensar a largo plazo, en años.
  • Quien no sabe delegar, tiene 24 horas. Quien aprende a hacerlo, tiene muchas más.
  • Diversifica tus negocios para vivir con menos miedo y más libertad.
  • La riqueza no se mide en dinero, sino en libertad. Dependiendo de lo que quieras hacer, necesitarás o no dinero, porque la felicidad viene más de necesitar poco que de satisfacer necesidades extravagantes.

10. Sergio Fernández (divulgador y conferenciante español)

  • Tu tiempo y tu libertad son tu mayor riqueza. Piensa bien a quién se lo estás entregando.
  • El dinero no cambia a las personas. Solo revela la raíz de lo que ya son. El dinero es solo una herramienta que puede emplearse bien o mal. Y en todo caso, no te la puedes llevar al morir.
  • Tú decides si hablarte desde la escasez o desde la abundancia.
  • Quien desperdicia tiempo, regala su mayor fortuna.
  • El dinero compra cosas; pero los activos (aquello que te provoca ingresos) compran tu libertad.
  • Quien controla su dinero, controla su vida. Según esto, es importante organizar bien a qué se dedican los ingresos. Por ejemplo, propone donar el 10 % de los ingresos a apoyar causas nobles o a quien lo necesite, sin esperar nada a cambio. Curiosamente, es el mismo porcentaje que propuso Peter Singer.
  • La vida pesa menos cuando cargas solo con lo que te corresponde. No ayudes ni des consejos a quien no te los ha pedido. Lo que sí puedes hacer es ofrecerte a ayudar, de forma educada y sutil.
  • La mayor fuerza del universo es la constancia multiplicada por el tiempo.
  • Quien quiera peces, que se moje el culo. Quien quiera dinero, que aporte valor.
  • El verdadero patrimonio de un ser humano no está en sus bienes, sino en su conocimiento. Invierte en aprender más y más.

Terminamos con tres críticas que no pretenden desmerecer este magnífico libro:

  1. Carlos Martínez sostiene que los impuestos son abusivos y que todos damos al Estado demasiado dinero. Es una opinión peliaguda y que no se puede soltar sin hablar de todo lo que el Estado nos ofrece: carreteras, hospitales, colegios, universidades, seguridad, policía, transportes (trenes, aeropuertos…), etc. Solo alguien que no usa ni haya usado nada de esto está en condiciones de criticar los impuestos abiertamente. Por otra parte, a todos nos interesa que en nuestra sociedad no haya pobreza extrema (por justicia, por solidaridad, por tener mayor seguridad, etc.). Es evidente que el dinero público beneficia tanto a los ricos como a los pobres, lo cual no impide exigir que se use adecuadamente.
  2. El autor propone invertir en fondos indexados rentables sin dedicar ni una palabra a la ética de tales inversiones. Muchos fondos de inversión contribuyen directamente al mundo asombrosamente injusto en el que vivimos, porque invierten en negocios de armas o en industrias altamente contaminantes. Aquí tienes un breve análisis de las empresas del IBEX-35.
  3. El libro critica el sistema de pensiones como algo insostenible, lo cual es falso porque se basa en un acuerdo intergeneracional. Será insostenible si nos negamos a que sea sostenible. Somos nosotros, como sociedad, los que hacemos que sea o no sostenible, porque depende de nosotros. Los que trabajamos ahora, pagamos las pensiones de nuestros mayores y, cuando lleguemos a mayores (si con suerte llegamos), serán los que estén trabajando los que nos pagarán a nosotros. Es un principio de solidaridad entre generaciones muy bonito y que funciona, más o menos bien, si lo gestionamos bien. Lo que es casi una estafa son los planes de pensiones privados, porque el dinero que inviertes se devalúa con el tiempo, apenas superan la inflación y tienen comisiones exageradas.

♦ Información de tu interés:

Progreso tecnológico y felicidad

«Habría que preguntarse por qué esas tribus pérdidas que viven prácticamente cómo lo hacían en el Paleolítico, son infinitamente más felices y sanas que las denominadas sociedades avanzadas con toda la tecnología y las comodidades a su alcance».
Félix Rodríguez de la Fuente.

La búsqueda de la felicidad se ha convertido en uno de los grandes relatos de la sociedad contemporánea. Se nos repite con insistencia que el progreso material, el desarrollo tecnológico y el crecimiento económico constituyen el camino natural hacia una vida más plena. Sin embargo, a medida que las sociedades avanzadas se transforman y la tecnología ocupa un lugar cada vez más central en la vida cotidiana, surge una pregunta que merece una reflexión profunda:

¿Hasta qué punto ese progreso nos acerca realmente a la felicidad?

En muchas regiones del mundo desarrollado la vida transcurre hoy casi por completo en entornos urbanos. Ciudades densamente pobladas, ritmos de trabajo acelerados y una creciente digitalización han configurado una forma de vida profundamente distinta de la que acompañó a la humanidad durante la mayor parte de su historia. En este nuevo escenario, la naturaleza ha pasado a ocupar un lugar marginal. Para millones de personas el contacto con el entorno natural se reduce a espacios verdes fragmentados o a experiencias ocasionales durante el tiempo libre.

Esta transformación no es únicamente paisajística. La distancia creciente entre el ser humano y su entorno natural implica también una ruptura cultural y emocional con los procesos ecológicos de los que dependemos. Durante milenios, la vida humana estuvo integrada en los ritmos del territorio: las estaciones, los ciclos del agua, la presencia de fauna y la dinámica de los ecosistemas formaban parte del horizonte cotidiano. Hoy, sin embargo, una parte significativa de la población vive prácticamente ajena a estos procesos.

La desconexión con la naturaleza no es un fenómeno trivial. Numerosos estudios científicos han señalado que el contacto regular con entornos naturales tiene efectos positivos sobre la salud física y mental. La exposición a paisajes naturales reduce el estrés, mejora la capacidad de concentración y favorece el bienestar psicológico. Por el contrario, la vida en entornos excesivamente artificiales puede contribuir a aumentar la ansiedad, la fatiga mental y la sensación de alienación.

Este contraste plantea una cuestión fundamental: si el progreso tecnológico ha mejorado de manera indiscutible muchos aspectos de la vida humana, ¿por qué persiste una sensación generalizada de insatisfacción en muchas sociedades desarrolladas? La respuesta probablemente no se encuentra en un rechazo al progreso, sino en la forma en que ese progreso ha sido concebido. Durante décadas se ha asumido que el bienestar humano depende principalmente de la acumulación de bienes materiales y de la expansión tecnológica. Sin embargo, esta visión ignora dimensiones esenciales de la experiencia humana.

En este contexto adquieren especial relevancia las reflexiones de figuras como Félix Rodríguez de la Fuente, que dedicó buena parte de su vida a recordar la profunda relación entre el ser humano y el mundo natural. Para él, la naturaleza no era simplemente un escenario exterior ni un recurso utilitario, sino el marco fundamental de nuestra existencia. Sus palabras siguen invitando a replantear una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿qué es realmente lo que valoramos cuando hablamos de felicidad?

La respuesta no puede encontrarse únicamente en indicadores de crecimiento o en avances tecnológicos. La felicidad humana parece estar ligada a elementos más complejos y menos cuantificables: el sentido de pertenencia, la relación con los demás, la experiencia del paisaje y la conexión con los procesos naturales que sostienen la vida. Estos factores no pueden sustituirse mediante innovaciones técnicas ni mediante el aumento indefinido del consumo.

No confundamos felicidad con comodidad

La cuestión, por tanto, no consiste en oponer tecnología y naturaleza como si fueran realidades incompatibles. El desafío de nuestro tiempo es encontrar una forma de convivencia entre ambas que no implique sacrificar el vínculo con el mundo natural. La tecnología puede contribuir a mejorar la calidad de vida, pero debe integrarse dentro de una visión que reconozca los límites ecológicos y la importancia de mantener una relación equilibrada con el entorno.

Esta búsqueda de equilibrio es, en última instancia, una cuestión cultural. Implica revisar las prioridades de la sociedad y preguntarse qué entendemos por progreso. Si el desarrollo tecnológico conduce a una vida cada vez más desconectada de la naturaleza, es legítimo cuestionar si ese modelo responde realmente a las necesidades profundas del ser humano.

Tal vez la verdadera reflexión no consista en preguntarnos cómo alcanzar la felicidad mediante nuevos avances, sino en recordar aquello que siempre ha formado parte de la experiencia humana: la relación con el territorio, el contacto con la vida silvestre, la percepción del paso de las estaciones y la conciencia de pertenecer a un mundo natural que trasciende nuestras propias construcciones.

En un tiempo marcado por la aceleración y la innovación constante, recuperar esa perspectiva puede ser un acto de lucidez. La tecnología seguirá avanzando, pero la pregunta fundamental permanece abierta: si el progreso nos aleja cada vez más de la naturaleza, ¿estamos realmente avanzando hacia una vida más feliz o simplemente hacia una forma distinta de vivir más lejos de aquello que nos hacía sentir parte del mundo?

David Orgaz Barreno
Bloguero en Voces de la tierra sagrada

♦ También te gustará:

invitadoespecial

Progreso tecnológico y felicidad

«Habría que preguntarse por qué esas tribus pérdidas que viven prácticamente cómo lo hacían en el Paleolítico, son infinitamente más felices y sanas que las denominadas sociedades avanzadas con toda la tecnología y las comodidades a su alcance».
Félix Rodríguez de la Fuente.

La búsqueda de la felicidad se ha convertido en uno de los grandes relatos de la sociedad contemporánea. Se nos repite con insistencia que el progreso material, el desarrollo tecnológico y el crecimiento económico constituyen el camino natural hacia una vida más plena. Sin embargo, a medida que las sociedades avanzadas se transforman y la tecnología ocupa un lugar cada vez más central en la vida cotidiana, surge una pregunta que merece una reflexión profunda:

¿Hasta qué punto ese progreso nos acerca realmente a la felicidad?

En muchas regiones del mundo desarrollado la vida transcurre hoy casi por completo en entornos urbanos. Ciudades densamente pobladas, ritmos de trabajo acelerados y una creciente digitalización han configurado una forma de vida profundamente distinta de la que acompañó a la humanidad durante la mayor parte de su historia. En este nuevo escenario, la naturaleza ha pasado a ocupar un lugar marginal. Para millones de personas el contacto con el entorno natural se reduce a espacios verdes fragmentados o a experiencias ocasionales durante el tiempo libre.

Esta transformación no es únicamente paisajística. La distancia creciente entre el ser humano y su entorno natural implica también una ruptura cultural y emocional con los procesos ecológicos de los que dependemos. Durante milenios, la vida humana estuvo integrada en los ritmos del territorio: las estaciones, los ciclos del agua, la presencia de fauna y la dinámica de los ecosistemas formaban parte del horizonte cotidiano. Hoy, sin embargo, una parte significativa de la población vive prácticamente ajena a estos procesos.

La desconexión con la naturaleza no es un fenómeno trivial. Numerosos estudios científicos han señalado que el contacto regular con entornos naturales tiene efectos positivos sobre la salud física y mental. La exposición a paisajes naturales reduce el estrés, mejora la capacidad de concentración y favorece el bienestar psicológico. Por el contrario, la vida en entornos excesivamente artificiales puede contribuir a aumentar la ansiedad, la fatiga mental y la sensación de alienación.

Este contraste plantea una cuestión fundamental: si el progreso tecnológico ha mejorado de manera indiscutible muchos aspectos de la vida humana, ¿por qué persiste una sensación generalizada de insatisfacción en muchas sociedades desarrolladas? La respuesta probablemente no se encuentra en un rechazo al progreso, sino en la forma en que ese progreso ha sido concebido. Durante décadas se ha asumido que el bienestar humano depende principalmente de la acumulación de bienes materiales y de la expansión tecnológica. Sin embargo, esta visión ignora dimensiones esenciales de la experiencia humana.

En este contexto adquieren especial relevancia las reflexiones de figuras como Félix Rodríguez de la Fuente, que dedicó buena parte de su vida a recordar la profunda relación entre el ser humano y el mundo natural. Para él, la naturaleza no era simplemente un escenario exterior ni un recurso utilitario, sino el marco fundamental de nuestra existencia. Sus palabras siguen invitando a replantear una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿qué es realmente lo que valoramos cuando hablamos de felicidad?

La respuesta no puede encontrarse únicamente en indicadores de crecimiento o en avances tecnológicos. La felicidad humana parece estar ligada a elementos más complejos y menos cuantificables: el sentido de pertenencia, la relación con los demás, la experiencia del paisaje y la conexión con los procesos naturales que sostienen la vida. Estos factores no pueden sustituirse mediante innovaciones técnicas ni mediante el aumento indefinido del consumo.

No confundamos felicidad con comodidad

La cuestión, por tanto, no consiste en oponer tecnología y naturaleza como si fueran realidades incompatibles. El desafío de nuestro tiempo es encontrar una forma de convivencia entre ambas que no implique sacrificar el vínculo con el mundo natural. La tecnología puede contribuir a mejorar la calidad de vida, pero debe integrarse dentro de una visión que reconozca los límites ecológicos y la importancia de mantener una relación equilibrada con el entorno.

Esta búsqueda de equilibrio es, en última instancia, una cuestión cultural. Implica revisar las prioridades de la sociedad y preguntarse qué entendemos por progreso. Si el desarrollo tecnológico conduce a una vida cada vez más desconectada de la naturaleza, es legítimo cuestionar si ese modelo responde realmente a las necesidades profundas del ser humano.

Tal vez la verdadera reflexión no consista en preguntarnos cómo alcanzar la felicidad mediante nuevos avances, sino en recordar aquello que siempre ha formado parte de la experiencia humana: la relación con el territorio, el contacto con la vida silvestre, la percepción del paso de las estaciones y la conciencia de pertenecer a un mundo natural que trasciende nuestras propias construcciones.

En un tiempo marcado por la aceleración y la innovación constante, recuperar esa perspectiva puede ser un acto de lucidez. La tecnología seguirá avanzando, pero la pregunta fundamental permanece abierta: si el progreso nos aleja cada vez más de la naturaleza, ¿estamos realmente avanzando hacia una vida más feliz o simplemente hacia una forma distinta de vivir más lejos de aquello que nos hacía sentir parte del mundo?

David Orgaz Barreno
Bloguero en Voces de la tierra sagrada

♦ También te gustará:

La Albufera Valenciana: Paraíso para ver, pero no tocar

Aves de la Albufera (Valencia, España)
Aves de la Albufera (Valencia, España)

La Albufera de Valencia se formó por el aporte de materiales de los ríos Turia al norte, y Júcar al sur, que fueron formando una lengua de tierra (restinga) que crearía una laguna salada. En el siglo XIII la pesca era abundante y se generaban grandes ingresos económicos, que degeneraron con la industrialización de la zona. Desde el siglo XVII, los arrozales fueron comiendo terreno a la laguna, reduciendo su tamaño a una quinta parte aproximadamente.

La actual laguna es Parque Natural protegido, lo que evita que sigan creándose más arrozales. El paisaje de la Albufera es maravilloso para todos los ojos, y son muchos los que así lo han constatado (como Goya, el pintor). Desde la laguna puede verse la capital valenciana. Entre cañaverales y aneas se disfruta también de un espectacular lugar para la observación de aves, con miradores en el centro de visitantes, el cual también ha sufrido recortes, “por la crisis”.

Precioso azul del cielo desde el barco de Jaime
Precioso azul del cielo desde el barco de Jaime

Desde la pedanía de El Palmar se puede tomar un barquito para dar un paseo por el lago. Jaime, el barquero, nos comenta con pena que cuando era pequeño se bañaba detrás del cementerio. Ya no se puede. La industria, los pesticidas y abonos de la agricultura, el plomo de los cazadores de patos, y tantos detergentes que usamos, ha contaminado el barro del fondo con metales pesados y otras sustancias tóxicas. Aún se sigue pescando, lo que se puede, pero el fondo es tóxico (15 millones de m3 de lodos contaminados).

Según Jaime hace 30 años les dijeron que en 30 años estaría recuperado, pero no lo está. La naturaleza tiene su ritmo, y para descontaminar metales pesados su ritmo es lento.

Curiosidades:

  1. Una albufera es una laguna litoral de agua salina o ligeramente salobre. La palabra procede del árabe “al buhaira“, diminutivo de “al bhar“, el mar. En España, tenemos otra en Alcudia (Mallorca) que también es parque natural protegido.
  2. La pesca actual es de lubina, anguila, múgil y cangrejo americano (especie introducida en los años 80). ¿Habrá suficientes controles para garantizar que no están contaminadas estas especies y son aptas para consumo humano?
  3. Entre las aves que pueden verse en la Albufera valenciana hay 90 especies reproductoras habituales, y más de 240 que visitan la laguna habitualmente. Entre ellas están numerosas garzas, charranes, cigüeñelas, patos, cormoranes, somormujos, y el calamón común (Porphyrio porphyrio) recuperado de su extinción en todo el litoral mediterráneo.
  4. En la época de los romanos (siglo II) la laguna tenía 30.000 ha. y ahora sólo tiene 2.837 ha. La causa principal ha sido el cultivo del arroz, introducido por los árabes. Los romanos construyeron un templo dedicado a Diana en una isla de la Albufera. Ese templo estaba situado donde hoy se sitúa la catedral de Valencia.
  5. Cerca de Cullera, en el extremo sur, hay una ermita donde se puede visitar el museo del arroz. En toda la zona preparan un arroz exquisito de variadas formas. Recomendamos la paella vegetariana.
Entre los arrozales de El Palmar (Valencia, España)
Entre los arrozales de El Palmar (Valencia, España)
Embarcadero de El Palmar (Valencia, España)
Embarcadero de El Palmar (Valencia, España)
Observatorio de Aves en el Centro de Información de la Albufera (Valencia, España)
Observatorio de Aves en el Centro de Información de la Albufera (Valencia, España)

El descubrimiento de Chaplin en Bali

En 1932, Charlie Chaplin quería alejarse de la civilización. Su hermano Sydney le sugirió ir a Bali, porque aún no había sido «contaminada por la sociedad occidental», y ambos se embarcaron hacia esta isla, actualmente perteneciente a Indonesia. Allí quedó fascinado por sus gentes y sus tradiciones; y rodó con su cámara a los balineses en sus actividades cotidianas, danzas y ceremonias. De sus bailes, también sacó inspiración para su mímica universal.

Pero lo más importante fue que Bali le dio otra visión de la vida, y contribuyó a posicionarse aún más fervientemente contra el capitalismo y contra el colonialismo. El estilo de vida balinés —respetuoso con la naturaleza— le llamó la atención y exclamó: «¡Qué fácil es para el hombre volver a su estado natural!».

Chaplin constató que allí no había gente triste y concluiría: «no son nada codiciosos (…) por eso son felices. (…) En nuestras grandes ciudades tan solo verás almas hostigadas, derrotadas. En la mayoría se percibe agotamiento y desesperación. En cambio, los ojos de los balineses solo transmiten tranquilidad. Sus valores son diferentes a todo lo que yo haya visto. Creo que me podría quedar aquí para siempre. ¡Qué lejos me siento ahora del resto del mundo!».

También es consciente de que los balineses trabajan duro cuando hay que hacerlo y de que algunos viven en la pobreza, en gran medida por la administración colonial holandesa que controlaba la isla desde 1908 y que contaminó el paraíso con la occidentalización. Según Chaplin, en Bali sabían el auténtico sentido de la vida: trabajar y jugar.

Chaplin en Bali, con los aborígenas y un amigoChaplin fue consciente de que el contacto con los occidentales estaba cambiando a los balineses: se cubrían más sus cuerpos y muchos incluso invirtieron los ahorros de su vida en comprarse automóviles, para darse cuenta después del alto precio de la gasolina. Arruinados, dejaron los coches aparcados en los patios traseros, convertidos en gallineros. Tal vez ese sea el futuro de gran parte de los coches que se venden hoy para uso privado, pues no es sostenible (ni siquiera los eléctricos; y todo lo que no es sostenible, es insostenible).

Como tantos otros, Chaplin no solo constató que se puede ser feliz con poco, sino que es más fácil ser feliz con poco. En las sociedades modernas queremos, en masa, tener muchas cosas, muchas comodidades, y eso tiene un coste que se desglosa en distintos epígrafes: coste en felicidad, coste económico, coste ambiental, etc.

A su regreso del viaje, Chaplin planificó una película, su primera hablada, en la que pretendía dar voz a los balineses y satirizar a las potencias coloniales. En ella, los balineses se quejarían de los impuestos que les exigían los holandeses a cambio de carreteras que no necesitaban, y se mofarían de la ambición por el oro de los occidentales. En cierta forma, esto recuerda los discursos sobre los blancos en el considerado como primer documento antiglobalización, Los Papalagi (lectura recomendada). Es posible que Chaplin no llegara a conocer esos discursos en los que un jefe samoano se dirige a su tribu tras viajar por Europa y ver las miserias de la vida en las ciudades.

Chaplin ve el colonialismo como una extensión del capitalismo y lo desprecia descaradamente. La película Flor de Bali no se llegará a terminar, a pesar de tener gran parte del guion preparado. Chaplin se centraría en otros proyectos, como escribir su autobiografía y rodar la película Tiempos modernos, en la que ridiculiza la mecanización y los lujos de la vida “moderna”, seguramente inspirado por su experiencia en Bali.

A los 4 años volverá a Bali y se decepcionará al ver más bicicletas y más coches. «Todo es más comercial» —dejará escrito—. «Navego en un mar de contradicciones. Y no tengo una filosofía de vida a la que aferrarme. Podemos ser sabios o insensatos, pero todos nos las vemos y deseamos para salir adelante en la vida. Solo sé que en este perverso mundo no hay nada permanente. Ni siquiera nuestros pesares».

♦ En la misma línea:

  • No hay más artículos
❌