Los peruanos acuden este domingo a las urnas en una segunda vuelta electoral que enfrenta a Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular, y al candidato opositor Roberto Sánchez. La extrema paridad entre ambos aspirantes hace improbable que se conozca al ganador la misma noche de los comicios, según analistas peruanos. El país busca salir de una crisis de inestabilidad política recurrente que ha llevado a múltiples presidentes en pocos años.
Un escenario de alta incertidumbre
El denominado «voto anti» será clave para determinar el resultado, señalaron los expertos. En un contexto de profunda fragmentación política, ambos candidatos concentran altos niveles de rechazo, lo que podría alargar el recuento y mantener la incertidumbre durante días. «El ganador podría no conocerse el mismo 7 de junio y la incertidumbre continuará», advirtieron los analistas.
Perú arrastra una crisis de gobernabilidad desde hace varios años: entre 2016 y 2026 ha tenido más de seis presidentes, varios de ellos destituidos o forzados a renunciar por escándalos de corrupción o conflictos con el Congreso. La elección de este domingo se presenta como un intento de estabilizar el país, pero el resultado ajustado anticipa un nuevo período de tensiones políticas y sociales.
Implicaciones geopolíticas
La elección tiene también un fuerte componente geopolítico. Perú es un importante productor de minerales como cobre, oro y zinc, y tanto Estados Unidos como China compiten por su influencia en la región. La relación con Pekín, principal socio comercial del país andino, se perfila como un tema central en la agenda del próximo mandatario. La comunidad internacional observa con atención el desenlace de unos comicios que podrían redefinir el equilibrio de poder en América Latina.