El Gobierno australiano ha anunciado un cambio significativo en el programa AUKUS de submarinos nucleares: en lugar del diseño mixto original, Canberra adquirirá tres unidades de segunda mano de la Armada estadounidense. La decisión, comunicada el 4 de junio de 2026, busca acelerar la capacidad operativa de la Real Marina de Australia (RAN) en el Indo-Pacífico y reducir los riesgos industriales y de plazo asociados a un desarrollo propio.
El acuerdo, alcanzado con los socios AUKUS (Estados Unidos y Reino Unido), mantiene el número inicial de tres submarinos previstos, pero modifica sustancialmente su perfil. En lugar de un modelo de diseño compartido entre los tres países, la primera fase de la flota estará compuesta íntegramente por unidades de la Marina de los Estados Unidos ya construidas.
Un giro para ganar tiempo
La decisión supone un reconocimiento implícito de las dificultades técnicas y los plazos dilatados que implicaba el plan original. Según fuentes oficiales australianas, la opción de comprar submarinos usados permite a la RAN acortar en varios años la entrada en servicio de la capacidad de propulsión nuclear, clave para la disuasión en el Indo-Pacífico. El Gobierno de Canberra no ha detallado el coste de la operación ni el estado concreto de las unidades seleccionadas.
El cambio de estrategia también afecta a la industria de defensa australiana, que había comenzado a prepararse para la fabricación de componentes del diseño mixto. Ahora, el foco industrial se desplaza hacia el mantenimiento y la adaptación de los submarinos de segunda mano, así como a la formación de tripulaciones.
El giro del programa AUKUS ha sido recibido con reacciones diversas. Mientras algunos analistas lo ven como un paso pragmático ante la urgencia estratégica en el Pacífico, otros advierten de que la dependencia tecnológica de EE.UU. limita la soberanía industrial de Australia en un área crítica de defensa. El anuncio se produce en un contexto de creciente tensión en la región, con China expandiendo su presencia naval.