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Biohíbridos: la frontera invisible entre la neurona y el silicio
19 mujeres poetas surrealistas
DESDE EL ACEQUIÓN | El plan municipal del trampantojo
Querido paisano: De nuevo te escribo desde lo alto de la Motilla del Acequión. Ahora que el frío aprieta, me viene a la memoria que, gracias al análisis de los restos carbonizados encontrados en el yacimiento, los estudiosos han podido concluir que el acopio de leña parecía estar planificado en tiempo y forma, aprovechando todas las partes de …
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Lo de Uclés contra Aznar podría ser un éxito para la democracia
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La catástrofe es el capital
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LA REVOLERA | El debate salarial que nadie había pedido
No lo prohíbe ninguna ley, ni reglamento, ni ordenanza, pero hablar de sueldos públicos es un asunto especialmente delicado que exige una prudencia extrema. El PSOE municipal, el del Ayuntamiento de Albacete, vuelve a la carga –una vez más– en esta ocasión poniendo el foco en el 65 % de liberación que tiene el concejal …
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Paquetes sorpresa
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La baba negra
Ponferrada-Móstoles: encuentra las diferencias
Más allá de las pruebas de este caso concreto, ver la imagen del alcalde de Móstoles, rodeado de su plana mayor, atribuyendo a una “venganza” la denuncia por acoso de una concejala, nos remite irremediablemente a la imagen de otro alcalde del PP, arropado por la plana mayor del partido, haciendo exactamente lo mismo, pero hace 25 años. De momento, y según la información adelantada por El País, observamos que entre la imagen de 2001 y la imagen de 2026 es bastante difícil encontrar diferencias.

Como ahora ha hecho Manuel Bautista en Móstoles, el entonces regidor de Ponferrada, Ismael Álvarez, negó las acusaciones y se defendió culpando a la edil que lo había denunciado. Se llamaba –se llama– Nevenka Fernández, y su historia, llena de soledad y terror, ha sido recordada por ella misma en un documental y una película reciente: fue la primera mujer que logró una condena por acoso contra un político en España.
Ni aquel hito en la historia del feminismo de este país, ni las leyes en favor de la igualdad aprobadas posteriormente, ni siquiera el tiempo, han evitado que se repita –o que estemos hablando, mejor dicho– de un nuevo caso que comparte enormes paralelismos con aquel otro, el de Nevenka. Y no solo por los hechos denunciados –que serán juzgados en este nuevo caso– sino por la forma de actuar del PP ante esos supuestos hechos.
En ambos episodios, con los datos actuales, la mujer es una concejala del PP, las dos denuncian por acoso sexual y laboral al alcalde que las ha “fichado”, ninguna recibe el apoyo del partido y, además, ambas son ninguneadas, cuando no despreciadas, por el aparato. Las dos, finalmente, terminan recurriendo a la justicia.
En el caso de 2026, según la información de El País, la mujer pidió amparo al PP y fue despachada con frases del tipo ‘es mejor que no denuncies’: “Ayuda no es hacerlo público, esto te va a hundir”; “lo que no puede ser bueno para ti es una denuncia en el juzgado, porque te comen”; “El amparo pasa por que te quites de la cabeza cualquier tipo de denuncia”. Ni siquiera fue recibida por la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, a quien remitió finalmente una carta explicando los motivos por los que se daba de baja en el partido.
En 2001, Ismael Álvarez dijo que lo que había contado Nevenka Fernández era un “relato preparado”. En 2026, el alcalde de Móstoles ha dicho que el relato de la exconcejala –que, en este caso, prefiere mantenerse en el anonimato– no se corresponde con la realidad, y Ayuso, que sí se citó con el regidor tras la denuncia realizada por la mujer, ha ido incluso más allá: es un “caso fabricado contra el PP”, dijo la presidenta en la Asamblea de Madrid.
Hace 25 años, el PP tapó una historia que terminó en condena en los tribunales y por la que nunca pidió perdón a la víctima, según ha narrado ella cuando ha podido hablar con calma del infierno que vivió, dos décadas después. Hoy, lo retorcido de este asunto, además, es que mientras Nevenka Fernández contaba todo esto tantos años después en diferentes pantallas, la otra mujer estaba contando a los órganos de dirección del PP lo mismo que denunció en su día Nevenka Fernández.
“Hay que escuchar a las mujeres que se atreven a hablar, no es fácil porque sabes que tiene consecuencias”, dijo en una entrevista en elDiario.es en septiembre de 2025. Habrá que esperar, por supuesto, a ver qué dicen los tribunales. Pero de momento, puede que la diferencia más clara entre una imagen y otra sea simplemente el tiempo que ha pasado.
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La otra cara de las migraciones que es ignorada… deliberadamente
¿Cuáles son las razones de fondo de los movimientos de población Sur / Norte? Una pregunta, sencilla y contundente, que obligatoriamente habría que poner sobre la mesa si se quisiera abordar con seriedad y en profundidad el debate sobre las migraciones transfronterizas. Responder a esta cuestión es fundamental para disponer de un buen diagnóstico que identifique los problemas de fondo que explican el continuo aumento de estos flujos y permita la implementación de políticas adecuadas.
Es evidente que esta perspectiva nada tiene que ver con las llevadas a cabo por la Unión Europea y la mayor parte de los gobiernos comunitarios. Políticas que, en lo fundamental, han consistido en levantar muros para impedir o frenar la entrada de personas migrantes y en su criminalización, intoxicando a la opinión publica con los supuestos efectos negativos –en materia de seguridad ciudadana, competencia por los empleos o presión sobre los servicios sociales–, vulnerando todos los acuerdos internacionales en materia de derechos humanos y, especialmente, protección de los menores.
En ese contexto, bienvenida la iniciativa que pretende implementar nuestro gobierno, proceder a la regularización de inmigrantes que acrediten carecer de antecedentes penales y lleven en nuestro país al menos cinco meses. Un paso necesario, a contracorriente de los vientos racistas, xenófobos y fascistas que recorren Europa y que también se han instalado en nuestro país, pero a todas luces insuficiente, dada la magnitud del reto al que nos enfrentamos.
En este sentido, volviendo a la pregunta con la que iniciaba estas reflexiones, ¿dónde residen las causas de fondo de las corrientes migratorias? Si, por poner un ejemplo muy relevante, situamos el foco en África, lugar de donde procede una parte sustancial de las personas migrantes que llaman a las puertas de Europa en busca de una vida mejor, encontraremos una respuesta a esa pregunta.
Hablamos de una región que se enfrenta desde hace años a una situación dramática, que –todos los datos apuntan en esa dirección– ha empeorado con el paso del tiempo; evolución que cuestiona abiertamente a los que sostienen que, con carácter general, se está cerrando la brecha Sur / Norte, que la dinámica global apunta a la convergencia.
Por el contrario, en términos agregados, tomando como referencia el Producto Interior Bruto (PIB) por habitante, medido en paridad de poder adquisitivo y en dólares internacionales, encontramos que el gap, lejos de reducirse, no ha dejado de crecer; en 1990 el PIB por habitante del África Subsahariana, la zona más castigada por la pobreza, representaba tan sólo el 13,1% del comunitario, retrocediendo en 2024 hasta el 8,6%; así pues, las divergencias, medidas por este indicador sintético, no sólo persisten sino que se han hecho más pronunciadas.
A continuación, presento algunos indicadores más específicos que revelan la situación de emergencia social en la que vive buena parte de la población africana.
El primero de estos indicadores apunta a la pobreza. Tanto el número de personas pobres como la parte de la población que se encuentra atrapada en esta situación no sólo presenta registros elevados, sino que ha aumentado de manera sustancial. Si se considera la ratio de pobreza extrema (personas que viven con menos de 2,15 dólares al día) el Banco Mundial estima que en 2024 el 31% de la población, 464 millones de personas, son extremadamente pobres, alcanzando en el África Subsahariana al 46% de la población. El indicador que recoge la pobreza multidimensional –más adecuado que el referido a la pobreza extrema, pues tiene en cuenta dimensiones como la desnutrición, la falta de educación o el limitado acceso a servicios básicos– nos presenta un panorama todavía más dramático; 500 millones de personas, lo que equivale al 52% de la población africana (más de la mitad) estarían en situación de pobreza.
El segundo de los indicadores a tener en cuenta apunta a los niveles de deuda externa y a los pagos en concepto de intereses y amortizaciones derivados de la misma. Siguiendo la información proporcionada por el Fondo Monetario Internacional (World Economic Outlook Database), en 2025 la deuda externa del África Subsahariana representaba el 47,6% del PIB y el 162,4% de los ingresos por exportaciones; mientras que el servicio de la deuda (suma de los pagos por intereses y amortizaciones) suponía el 7% del PIB y el 24% del valor de las exportaciones. Se trata de una insoportable carga financiera que obliga a un recorte en los gastos sociales y productivos de los gobiernos, lo que afecta especialmente a los grupos de población más vulnerables.
Reparemos, en tercer lugar, en que esta región, siendo responsable de una pequeña parte de las emisiones de gases de efecto invernadero –son las mayores fortunas del planeta, las grandes corporaciones y los países más desarrollados los principales causantes de las mismas–, soporta, en forma de desastres naturales –sequías intensas y prolongadas, tormentas devastadoras, grandes inundaciones…– sus consecuencias más dramáticas. Los países más afectados han solicitado (exigido) en las diferentes cumbres climáticas (la última, Conferencia de las Partes, COP30, celebrada en 2025 en Belém, Brasil) que los ricos doten un fondo con el que afrontar sus consecuencias más graves. Sin embargo, más allá de las declaraciones formales y los compromisos retóricos, la respuesta, que sólo se puede calificar de tibia e hipócrita, ha quedado muy lejos de lo solicitado; lo comprometido, que no desembolsado, se ha situado en torno al 30% de lo exigido y, además, una parte de esos dineros se han canalizado a través de préstamos en lugar de transferencias, agravando en consecuencia el problema de la deuda externa.
Cabe señalar, en cuarto y último lugar, las guerras y los conflictos armados que recorren la región (República Democrática del Congo, Sudán, el Sahel, Nigeria, Somalia…) provocando importantes movimientos de población, en los que están presentes los intereses globales en disputa para controlar recursos minerales estratégicos, petróleo y gas, oro… y las políticas extractivas auspiciadas por corporaciones y gobiernos.
Estas son algunas de las causas de fondo que están detrás de importantes movimientos de población –tanto dentro de los países, como en los que hacen frontera y también los que se dirigen a la Unión Europea–. ¿Qué se hace al respecto? Nada o casi nada, un hipócrita suma y sigue. La ayuda al desarrollo no sólo se encuentra muy lejos de lo prometido hace décadas, sino que a menudo encubre operaciones comerciales; los recursos acordados en las diferentes cumbres climáticas son, como he señalado antes, simbólicos, quedando muy lejos de lo reclamado por los países pobres; los intereses extractivistas de los gobiernos y los países ricos, en el contexto de la geopolítica de la confrontación, son cada vez más fuertes; y, en fin, ninguna iniciativa de alcance se ha activado para aminorar de manera sustancial la carga financiera que soportan los gobiernos.
Revertir esa dinámica es obligado si, de verdad, se quisiera contener o mitigar los flujos migratorios desde su raíz. Con una mirada más amplia, actuar en esa dirección constituye una exigencia para enfrentar los problemas estructurales que condenan a la miseria a los pobres del planeta.
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Ámsterdam prohíbe la publicidad de la carne, España la promociona
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