El cultivo del arganero, árbol del que se extrae el codiciado aceite de argán, se está expandiendo rápidamente en Argelia, lo que ha generado inquietud en Marruecos, tradicionalmente el principal productor y exportador mundial de este producto. El Gobierno argelino ha distribuido plantas de arganero en varias regiones del país, fomentando una industria que aspira a competir directamente con la hegemonía marroquí en un sector de alto valor añadido y fuerte componente identitario.
El aceite de argán, conocido como «oro líquido», alcanza precios elevados en el mercado internacional, especialmente en la industria cosmética, donde grandes laboratorios dominan la demanda. Marruecos ha explotado durante décadas este recurso como un símbolo nacional y una fuente clave de ingresos, generando miles de millones de dólares anuales. La irrupción argelina amenaza con romper ese monopolio.
Una apuesta estratégica de Argel
Según informó la prensa argelina, el plan de plantación se enmarca en una estrategia más amplia de diversificación económica y desarrollo rural. Las autoridades argelinas han distribuido miles de plantas de arganero en regiones del sur y del este, donde el clima y el suelo son propicios para su cultivo. El objetivo es crear una cadena de valor local que incluya la producción, transformación y comercialización del aceite, generando empleo y reduciendo la dependencia de las importaciones.
La iniciativa ha recibido el apoyo de instituciones científicas y agrícolas, que han trabajado en la adaptación de la especie a las condiciones argelinas. Los primeros resultados ya se están viendo, con plantaciones que comienzan a producir frutos y aceite de calidad comparable al marroquí.
Reacción en Marruecos
En Marruecos, la expansión del arganero en Argelia ha sido recibida con preocupación por parte de los productores y del Gobierno. El sector del argán es estratégico para la economía marroquí, no solo por su valor comercial, sino también por su peso cultural y turístico. La competencia argelina podría presionar los precios a la baja y erosionar la posición dominante de Marruecos en el mercado global.
Analistas marroquíes señalan que, si bien Argelia aún está lejos de igualar la producción marroquí –que cuenta con más de 800.000 hectáreas de arganeros y una industria consolidada–, el ritmo de plantación argelino es preocupante. «Marruecos debe reforzar su ventaja competitiva mediante la innovación y la protección de la denominación de origen», apuntan fuentes del sector.
La disputa por el argán se suma a las tensiones geopolíticas entre ambos países, que compiten en varios frentes, desde el gas natural hasta el Sáhara Occidental. La competencia por el «oro líquido» añade una nueva dimensión económica a su rivalidad regional.
