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Élites, esa ‘gente diferente’

9 Junio 2026 at 14:09

«Esos no son como nosotros». La frase ha sido repetida por individuos de la especie Homo sapiens desde tiempo inmemorial. Se entiende perfectamente cuando se habla de tribus o etnias. Se entendía también cuando la sociedad estaba claramente dividida en estamentos. Hoy, quizás por su desacomplejada exposición publica, existe cierta tendencia a considerar a la llamada «alta sociedad» como algo cercano. Nada más lejos de la realidad. Las élites son grupos cerrados que se mueven con códigos propios y en compartimentos estancos, ajenos a cualquier contacto con el resto de la sociedad. Entonces, ¿no sería interesante considerarlos como objeto de estudio antropológico? Un grupo de académicos de la Universitat Autònoma de Barcelona cree que sí y para ello ha organizado «Élites», un simposio internacional de antropología y sociología que tendrá lugar los próximos 11 y 12 de junio.

Aunque la idea no es nueva, este campo no se ha explorado lo suficiente. «La antropología siempre ha estudiado las élites, pero de forma integrada», explica Jose Mansilla, profesor de la Autònoma y miembro del comité organizador del simposio. Cuando esta disciplina daba sus primeros pasos, «los brujos, los jefes de aldea o los ‘grandes hombres’ aparecían dentro del análisis de comunidad, sin recorte específico. Se estudiaba cómo funcionaba el sistema político y organizativo de un territorio, pero sin desligarlo del resto. El punto de inflexión llega con la descolonización», añade. A partir de entonces, aparecen las primeras grietas teóricas en los marcos clásicos y la academia empieza a cuestionarse a sí misma como instrumento al servicio del poder. «Ahí convergen, de forma casi simultánea, Laura Nader –con su llamada a estudiar hacia arriba, a dirigir la mirada antropológica hacia quienes mandan– y Pierre Bourdieu, sociólogo pero también etnógrafo, que hizo trabajo de campo en Argelia», señala Mansilla.

Habiendo expandido su ámbito de investigación, desde hace décadas la antropología analiza también las sociedades urbanas, pero centra su interés en determinados grupos minoritarios (étnicos, religiosos, sexuales) que habitan en los márgenes. Desde este punto de vista, ¿puede considerarse a las élites como grupos marginales completamente aislados de la sociedad general? «Absolutamente», responde el periodista y doctor en Filosofía Guillem Pujol, quien participa también en el comité científico del simposio. Esta autosegregación, de hecho, es un marco distintivo de las élites. «Se ve reflejado perfectamente en los barrios de renta más alta de las urbes, que a menudo cuentan con recintos privados, con su propia ‘seguridad’. Estas personas están aisladas del resto y tienen la capacidad económica de ‘externalizar’ acciones tan cotidianas como ir al supermercado», agrega Pujol. «En el fondo, es también una cuestión de necesidad: solamente las élites económicas pueden permitirse vivir en burbujas aisladas. Una tendencia que, dicho sea de paso, lleva a la paranoia y, literalmente, a la bunkerización».

La cuestión política

La metodología clásica pretendía estudiar los usos y costumbres de las sociedades indígenas con un cierto distanciamiento. Se trataba de un intento, casi siempre poco exitoso, de no contaminar las conclusiones con prejuicios morales occidentales. «Yo creo que la neutralidad moral no existe y, por tanto, nunca ha sido tal», subraya Guillem Pujol. «Lo que hay es un marco de interpretación que se repite: cuando se estudia un grupo u otro, se siguen unos mismos parámetros, se analizan los códigos, los comportamientos, etc. En ese sentido, no hay diferencia entre estudiar una comunidad local de Madagascar o un grupo de jóvenes de Barcelona».

¿Pero esto puede hacerse de forma aséptica, sin implicarse ideológica o moralmente en el asunto? «En el caso del estudio de las élites económicas –admite Pujol– es evidente que hay una vocación política implícita de comprender a un “otro” cada vez más desvinculado, física y simbólicamente, del resto de la población, así como los mecanismos de reproducción de su propia clase».

La amplitud semántica del término «élites» (mucho más elástico que el clásico «burguesía») permite colocar las modernas sociedades urbanas y occidentales bajo la lupa antropológica con variaciones mínimas. El simposio pretende «tomar marcos teóricos clásicos —desarrollados durante décadas para analizar grupos subordinados— y aplicarlos a quienes subordinan. Pasar del estudio de los subordinados al de los subordinadores. Lo que hay es una reutilización y actualización de herramientas teóricas antiguas, orientadas ahora a entender cómo funcionan y se reproducen las élites», explica Jose Mansilla.

Con este objetivo, el comité organizador ha recibido más de 50 propuestas de investigadores e investigadoras de todo el mundo. «Todo un éxito que revela el interés por el estudio de las élites, un campo que, lamentablemente, todavía nos es muy opaco», apunta Pujol.

Andrés Villena Oliver, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Complutense y doctor en Sociología, abrirá el congreso con una intervención sobre las élites que dominan España, el tema central de su último libro. El historiador y periodista Rafa Burgos, por su parte, presentará el ensayo La Caixa. Una història mai explicada, que es, según Guillem Pujol, «la mayor contribución del periodismo crítico que se ha hecho para explicar los entresijos y mecanismos de poder alrededor del principal banco en Catalunya y uno de los más grandes de España».

Pero el simposio no se limita a las élites de nuestro país. «Tenemos mucho interés en escuchar las intervenciones de distintos ponentes provenientes de Reino Unido, de Italia, de Perú o de Ecuador, pues nos ayudará a comprender qué patrones y códigos se repiten, y hasta qué punto las diferencias culturales se diluyen cuando hablamos de élites», finaliza Pujol.

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Teresa del Valle. Ezagutza feminista ulertu, sortu eta zabaltzeko utzitako proposamena

3 Junio 2026 at 12:53

Asko da Teresak utzi diguna: alde batetik, haren idatzietan bildutakoa, denbora luzez balioa mantenduko duena; bestetik, haren keinu, molde eta egiteko maneren oroitzapenean geratzen dena.

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Hablemos de Florentino: el palco del Bernabéu como lugar de discurso oculto

24 Mayo 2026 at 07:00

Asistimos, hace unos días, a un espectáculo único y, casi me atrevería a decir, irrepetible: una conferencia de prensa del presidente del Real Madrid Club de Fútbol y del Grupo ACS, Florentino Pérez. Su singularidad estaría basada no solo en el hecho de que hiciera más de 11 años que el empresario madrileño no comandaba un acto de tales características sino, más bien, por algunas de las perlas que dejó escapar durante los aproximadamente 65 minutos que llegó a alcanzar. Críticas a periodistas presentes, amenazas con bajas de suscripciones a medios de comunicación, comentarios machistas, un aire de condescendencia y superioridad sostenido o una casi insoportable sensación de impunidad ante cualquier expresión pasada, presente o futura, poblaron su exótica comparecencia ante los medios de comunicación.

La actitud general, tanto de los periodistas como de la opinión pública ante la situación pasaba, por momentos, casi por segundos, de la sorpresa absoluta a la confirmación de una marcada personalidad que era descrita por algunos como autosuficiente, altanera y desdeñosa ante la oposición y la crítica.

Para algunos, los prejuicios hacia un tipo de figura que representa el éxito en lo simbólico, lo social y lo económico, se veían confirmados –los ricos, ya se sabe, son personas altivas que se rodean siempre solo de pelotas y conseguidores–, mientras que, para otros, entre los que me incluyo, nos encontraríamos, de nuevo, ante la necesidad de plantear un estudio sistemático y científico sobre el grupo social al que Florentino Pérez representa: las élites.

Con señaladas excepciones, la antropología y la sociología españolas han dedicado poco tiempo y espacio al estudio de este singular colectivo. La aparición de algunas publicaciones recientes, como la del sociólogo Andrés Villena Las élites que dominan España (Libros del KO, 2026) o El Estado pesebre. Una historia de las élites españolas (Ediciones Paseo, 2025), del historiador Carlos Arenas Posadas, serían algunos de estos escasos ejemplos.

También cabría destacar, aunque desde una perspectiva más periodística o ensayística, las obras del reportero de El País Cristian Segura, Gente de Orden. La derrota de una élite (Galaxia Gutenberg, 2021), o Quiero y no puedo. Una historia de los pijos de España (Blackie Books, 2024), de la periodista Raquel Peláez. Pero poco más, excepto alguna obra que se ha quedado antigua y algunos artículos académicos publicados aquí y allá.

La dedicación al estudio de las élites es mucho mayor, quizás debido a las enormes desigualdades estructurales que presentan sus sociedades, en América Latina, donde principalmente la sociología lleva décadas poniendo el foco en los comportamientos, tipología de relaciones, espacios propios y sistemas de prestigio de las élites regionales. En Europa, cabría destacar el papel del sociólogo Pierre Bourdieu, que en su obra La distinción. Criterios y bases sociales del gusto (publicada en castellano por Taurus en 1998) creó un marco teórico específico que ha permitido el estudio de las relaciones y el campo de acción de las élites francesas y globales.

La antropología tiene, en este ámbito, una asignatura pendiente. Esto podría deberse a varios factores, entre los que podríamos citar su vinculación inicial con las sociedades denominadas primitivas. También entran en juego la etnografía como metodología específica de la disciplina, mucho más proclive a aplicarse a marcos abiertos que a cerrados, como los de las élites; el propio carácter elitista de los primeros investigadores, así como el acompañamiento colonial que tuvo, desde sus inicios, la antropología como ciencia.

Podría deberse, por añadidura, a su especialización en grupos minoritarios, subordinados, sobre los cuales se ejercía el poder, y no sobre aquellos que lo ejercían; al cierto carácter estanco y a la especialización de las ciencias sociales, donde la antropología pareció dejar en manos de la sociología el estudio de las estructuras sociales, el sistema de clases o las relaciones entre grupos, etc. Sin embargo, más que una falla, este conjunto de razones podría tomarse, más bien, como un aliciente para entrar en el campo inexplorado del estudio de las élites, tanto más cuanto las sociedades actuales parecen deslizarse sobre una pendiente marcada por el incremento de la desigualdad y de un ejercicio de poder tecnocrático y tecnopolítico.

La antropología, en este caso, no parte de cero. Si bien es cierto que su objeto de estudio principal no ha sido, de forma destacada, este grupo social, las mismas herramientas –la etnografía– como sus marcos teóricos referenciales, bien afinados, podrían ser de perfecta utilidad ante una aproximación y análisis de las élites, y el caso de la rueda de prensa de Florentino Pérez nos recuerda, y nos sirve de ejemplo, precisamente de esta posibilidad.

Han sido numerosas las voces que, tanto desde la política, como desde el periodismo –caso destacable el de Fonsi Loaiza en su conocida obra Florentino Pérez, el poder del palco (Akal, 2022)– han destacado el papel que determinados espacios juegan en los entramados del poder. En este caso, el del palco del Real Madrid CF, un lugar de acceso altamente restringido donde se hacen y deshacen propuestas políticas, iniciativas empresariales, relaciones y negocios, se pactan acuerdos y desmontan conflictos, entre las principales élites sociales, políticas y económicas del país, aunque con una presencia destacada de las ubicadas en la capital del Reino, Madrid. Pues bien, la antropología ha destacado la importancia de este tipo de sitios reconociéndolos como lugares de discurso oculto.



Para el político y antropólogo James C. Scott, estos espacios serían «aquellos lugares donde ya no es necesario callarse las réplicas, reprimir la cólera, morderse la lengua y donde, fuera de las relaciones de dominación, se puede hablar con vehemencia, con todas las palabras». Esta acepción de lugar de discurso oculto estaría, como puede observarse, vinculada a grupos y colectivos dominados, no a los dominadores, si bien bastaría con darle la vuelta y pensar en ellas precisamente como aquellos espacios donde los que no se muerden la lengua son las élites para que fuera útil a nuestros objetivos. Esto nos permitiría entrar al análisis y estudio de este tipo de emplazamiento como lugares apartados, sin vigilancia o control, no ajenos tanto a la represión de los dominadores sino, más bien, a la observación y examen de los dominados.

Son, bajo esta consideración, espacios profundamente antidemocráticos donde se llevan a cabo acciones y se toman decisiones que, posteriormente, tienen repercusiones en una sociedad teóricamente moderna y democrática. Pero, además, este tipo de lugares atrae y contiene personas que comparten experiencias similares en el ejercicio de la dominación, esto es, son espacios homogéneos, guetos de clase, capital social y simbólico similares, que articulan, reproducen y distribuyen el poder. Son, por tanto, espacios que generan culturas propias que han escapado y escapan al control de los dominados. Al contrario que los tradicionales lugares de discurso oculto –bares, tabernas, iglesias, bibliotecas, fábricas, etc.– que habrían sido objeto de examen e inspección por parte de las élites, estos han escapado a cualquier tipo de transparencia y control.

Un acercamiento etnográfico, por tanto, no solo se aparece como necesario, sino también como pertinente al contar con unos marcos analíticos iniciales que permitirían entender el qué, cómo, para qué y por qué de estos lugares. Caso más complicado es el acceso directo, ya que las élites siempre han sido celosas de sus secretos, pero que sea complicado no significa que sea imposible. O que deba hacerse de forma directa e in situ, como el caso de la reciente presentación en público de Florentino Pérez dejó en evidencia. Pensar en estos lugares –el palco– como lugares de discurso oculto permitiría entender que la personalidad de la figura del presidente del Real Madrid no es exótica, singular o excéntrica, sino que simplemente no está estudiada, por cuanto no están estudiados los espacios en los que se mueve el grupo social al que el también presidente de ACS representa. Examinando el palco del Bernabéu, por tanto, podremos seguir hablando de Florentino y de las élites.


Jose Mansilla es antropólogo urbano y profesor en la Universitat Autònoma de Barcelona.

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