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AnteayerSalida Principal

Mali respalda el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental

24 Julio 2026 at 17:59

La República de Mali ha reafirmado este jueves su apoyo a la integridad territorial de Marruecos, incluyendo el Sáhara Occidental. En un comunicado oficial, el gobierno maliense reiteró su «posición en favor de la integridad territorial y la soberanía del Marruecos sobre todo su territorio, incluido el Sáhara Occidental», y respaldó el plan de autonomía presentado por Rabat como «la única solución creíble y realista para la resolución de este diferendo regional».

El gesto de Bamako refuerza el bloque de países que apoyan la postura marroquí en el conflicto del Sáhara, que enfrenta a Marruecos con el Frente Polisario y Argelia. Mali se suma así a una creciente lista de naciones africanas que han abierto consulados en El Aaiún y Dajla, en el territorio disputado, como muestra de respaldo a la soberanía marroquí.

La posición de Mali tiene especial relevancia por su papel en la región del Sahel y su alianza estratégica con Marruecos en materia de seguridad y desarrollo económico. El reino alauí ha intensificado en los últimos años su diplomacia en África subsahariana para consolidar apoyos en la cuestión saharaui, que sigue bloqueada en Naciones Unidas sin una solución definitiva.

El respaldo de Mali se produce en un contexto de creciente reconocimiento internacional hacia la propuesta marroquí, que contempla una amplia autonomía para el Sáhara bajo soberanía de Rabat. Marruecos ha logrado en los últimos meses el apoyo de varios países africanos y occidentales, mientras que el Frente Polisario mantiene su exigencia de un referéndum de independencia, respaldado por Argelia. La comunidad internacional, a través de la ONU, sigue sin alcanzar un consenso sobre el estatus final del territorio.

Este nuevo apoyo africano a la posición marroquí supone un avance diplomático significativo para Rabat, que busca desbloquear el estancamiento en Naciones Unidas. La iniciativa de autonomía, presentada en 2007, ha sido considerada por varios países como una base seria y creíble para negociar, aunque el Polisario y Argelia la rechazan por considerarla insuficiente para garantizar la autodeterminación del pueblo saharaui.

Rumanía respalda el plan de autonomía marroquí para el Sáhara y presiona a la UE

21 Julio 2026 at 20:18

El Gobierno de Rumanía ha declarado este martes que una «autonomía verdadera bajo soberanía marroquí» puede constituir una solución viable para el conflicto del Sáhara Occidental, en un comunicado que refuerza el creciente apoyo internacional al plan presentado por Marruecos.

En un mensaje dirigido al rey Mohamed VI, el presidente rumano, Nicușor Dan, subrayó la posición de Bucarest: «Nous notons qu’une autonomie véritable sous souveraineté marocaine peut constituer une solution viable» («Observamos que una autonomía verdadera bajo soberanía marroquí puede constituir una solución viable»). La declaración, fechada el 21 de julio de 2026, se enmarca en el giro diplomático que Rumanía ha dado en la cuestión del Sáhara.

El respaldo rumano al plan de autonomía marroquí se suma al de otras potencias regionales y occidentales, como Estados Unidos, Francia y Alemania, que en los últimos años han considerado esta opción como la más realista para resolver el contencioso. La decisión de Bucarest tiene especial relevancia porque Rumanía, como miembro de la Unión Europea y de la OTAN, proyecta influencia en el seno de ambas organizaciones.

Para España, la postura de Rumanía supone un nuevo elemento de presión diplomática. El Gobierno español mantiene una posición ambivalente desde el giro de 2022, cuando apoyó el plan de autonomía marroquí como la base más seria para la resolución del conflicto, pero sin cerrar la puerta a otras opciones. La escalada de apoyos internacionales a la propuesta de Rabat estrecha el margen de maniobra de la diplomacia española en el Sáhara, un asunto que sigue siendo sensible tanto por la relación bilateral con Marruecos como por la defensa del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, defendido históricamente por el Frente Polisario.

Marruecos ha intensificado en los últimos meses su ofensiva diplomática para consolidar el respaldo internacional a su plan, presentado en 2007 ante la ONU. El reino alauí considera la autonomía como un marco negociado que preserva su integridad territorial, mientras que el Frente Polisario y Argelia insisten en la celebración de un referéndum de autodeterminación, previsto en los acuerdos de alto el fuego de 1991.

La declaración de Rumanía se produce en un contexto de creciente polarización en la región del Magreb y de renovadas tensiones entre Marruecos y Argelia, que respalda al Polisario. La posición de Bucarest podría influir en otros Estados miembros de la UE que aún no se han pronunciado abiertamente, como los Países Bajos o los nórdicos.

Rumanía respalda el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental

21 Julio 2026 at 11:29

El Gobierno de Rumanía ha declarado que el plan de autonomía propuesto por Marruecos para el Sáhara Occidental constituye la base «más creíble y realista» para alcanzar una solución política al conflicto. La declaración, realizada el 20 de julio de 2026, supone un nuevo respaldo internacional a la propuesta de Rabat y se suma al creciente reconocimiento de su enfoque de autonomía bajo soberanía marroquí.

En un comunicado oficial, las autoridades rumanas afirmaron que «una autonomía verdadera bajo soberanía marroquí puede constituir una solución viable» para el Sáhara Occidental, una antigua colonia española cuyo estatus sigue en disputa. Rumanía se suma así a otros países que han respaldado el plan marroquí, que prevé un gobierno autónomo para la región bajo la autoridad de Marruecos.

Implicaciones para España y el conflicto saharaui

El pronunciamiento de Rumanía llega en un momento en que la posición de España sigue siendo un factor clave en el conflicto. El Gobierno español mantiene un delicado equilibrio entre su apoyo a la autonomía marroquí —reforzado tras el giro de 2022— y su compromiso con la resolución de Naciones Unidas que reclama un referéndum de autodeterminación para el Sáhara Occidental. El respaldo rumano añade presión sobre el frente diplomático saharaui, mientras el Frente Polisario sigue defendiendo la independencia.

La Unión Africana y diversos organismos internacionales han instado a ambas partes a retomar las negociaciones bajo los auspicios de la ONU, pero hasta ahora el proceso sigue estancado. La declaración de Rumanía, un país miembro de la OTAN y de la Unión Europea, refuerza la línea de quienes consideran la autonomía como la vía más factible para resolver el contencioso.

El BEI aprueba un préstamo de 800 millones para la central nuclear rumana Cernavodă

20 Julio 2026 at 17:10

El Banco Europeo de Inversiones (BEI) ha aprobado un préstamo de 800 millones de euros para la renovación y extensión de vida de la unidad 1 de la central nuclear rumana Cernavodă, según informó la entidad financiera este lunes. La operación forma parte de un paquete de 17.400 millones de euros que el BEI ha destinado a fortalecer la autonomía energética de la Unión Europea.

La planta de Cernavodă, la única central nuclear comercial de Rumanía, genera aproximadamente el 20% de la electricidad del país. El préstamo cubrirá la sustitución de componentes clave y mejoras en los sistemas de la unidad, lo que permitirá un nuevo ciclo de operación segura y fiable, según señaló el BEI en un comunicado.

Financiación para la autonomía energética europea

El paquete global de 17.400 millones de euros aprobado por el BEI tiene como objetivo reforzar la independencia energética del continente en un contexto de tensiones geopolíticas y transición hacia fuentes bajas en carbono. La tecnología utilizada en Cernavodă es del tipo CANDU, un reactor de agua pesada presurizada de origen canadiense, similar al de las plantas de Atucha en Argentina.

La renovación de la unidad 1 se suma a otros proyectos de ampliación nuclear en Rumanía, que estudia la construcción de dos nuevas unidades en el mismo emplazamiento con tecnología estadounidense. El BEI no detalló el calendario de las obras ni el plazo de extensión de vida de la planta, pero el préstamo representa un respaldo firme a la energía nuclear como pilar de la estrategia energética europea.

Un análisis advierte de que la constelación IRIS² no alcanzará su potencial sin comunicaciones ópticas

19 Julio 2026 at 11:08
Por: A. Pita

Europa avanza hacia una mayor autonomía en el dominio espacial con programas como la constelación IRIS², nuevas políticas de asignación de espectro y ambiciosos planes nacionales de inversión en capacidades de defensa. Sin embargo, un análisis de defensa publicado el 19 de julio de 2026 advierte de que esta estrategia podría quedar incompleta si no se acompaña de un despliegue a gran escala de comunicaciones ópticas, una tecnología clave para la competitividad y la soberanía a largo plazo.

La clave de la independencia estratégica

Las comunicaciones ópticas ofrecen mayor ancho de banda y menor latencia que las radiofrecuencias tradicionales, lo que las hace imprescindibles para futuras misiones militares y civiles. Sin su despliegue masivo, la constelación IRIS² y otras iniciativas europeas podrían no alcanzar su pleno potencial, según el análisis.

Según el informe, la dependencia tecnológica en este campo podría limitar la independencia estratégica europea, afectando a países como España, que participa en IRIS² y tiene intereses en soberanía tecnológica. La falta de inversión y desarrollo en comunicaciones ópticas amenaza con dejar a Europa rezagada frente a otras potencias espaciales.

Europa avanza con determinación hacia una mayor autonomía en el dominio espacial, impulsando programas como la constelación IRIS², nuevas políticas de asignación de espectro y ambiciosos planes nacionales de inversión en capacidades espaciales de defensa. Sin embargo, el análisis advierte de que esta estrategia podría quedar incompleta si no se acompaña de un despliegue a gran escala de comunicaciones ópticas, una tecnología clave para garantizar la competitividad y la soberanía a largo plazo.

Implicaciones para España y la defensa europea

La participación de España en IRIS² y en otros programas espaciales de la UE hace que esta advertencia le afecte directamente. El análisis señala que la carencia de comunicaciones ópticas podría traducirse en una pérdida de competitividad industrial y una mayor dependencia de tecnologías extranjeras, lo que chocaría con el objetivo de soberanía tecnológica europeo.

Apuntes sobre la historia del concepto de autonomía en el siglo XX

Claudio Albertani
 
A principios del siglo XX, el movimiento anarcosindicalista enriqueció el principio de autonomía inventando la noción de acción directa para subrayar el derecho de los sindicatos revolucionarios a la inde-endencia contra toda injerencia externa. Según uno de sus principales teóricos, Pierre Besnard, la acción directa indica “la acción individual o colectiva ejercida contra el adversario social por los individuos, los grupos, las sociedades” (Enciclopedia Anarquista, tomo I: 30). Besnard precisa que la acción directa se opone a la insurrección armada de los partidos políticos en la medida en que éstos, sin excepción, buscan tomar el poder político y conservarlo, lo cual converge con algunos de los planteamientos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y, más recientemente, de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). La acción directa puede ser legal o ilegal, defensiva, preventiva u ofensiva; no excluye el uso de la violencia, pero no necesariamente es violenta. Incluye el boicot, el sabotaje, la desobediencia civil, la resistencia pasiva y activa. A lo largo del siglo XX ha sido la bandera de los principales movimientos revolucionarios: los Consejos de obreros  y campesinos en Rusia (1905 y 1917-21), la Comuna de Morelos (1911-15), la revolución alemana (1918-19), el movimiento de ocupación de las fábricas en Italia (1920), las colectividades de Cataluña y Aragón (1936-37), la revuelta de Budapest (1956), la rebelión mundial de 1968 y los movimientos insurreccionales en algunos países asiáticos (Katsiaficas, 2009).

Hoy, la acción directa sigue siendo el recurso que tienen los individuos y las comunidades de actuar sin mediaciones ni representaciones.  Aun cuando es, en primer lugar, la manera de oponer la fuerza colectiva a la fuerza del poder, se despliega también en el terreno individual. Consiste en la lucha constante que todos libramos por lograr una vida activa, contra toda sumisión y servidumbre voluntaria. Se desenvuelve en los terrenos más variados: el amor, la poesía, la comunicación, el arte, la meditación…

En ocasiones, desemboca en explosiones sociales y movimientos democratizadores. La sublevación de Gwangju, Corea del sur (1980) –primer anuncio de un amplio movimiento social que acabaría con la dictadura militar en ese país– trazó los lineamientos de una autonomía colectiva que volvieron a aparecer en Oaxaca (Albertani, 2009a: 63-8;  Albertani, 2010). En ambos casos, a la violencia gubernamental, el pueblo contestó con la dignidad, la solidaridad y la fiesta. En el camino, suspendió los poderes del Estado y reinventó la democracia directa descubriendo lo que el sociólogo coreano Choi Jungwoon llama comunidad absoluta y George Katsiaficas, efecto eros, es decir una suerte de experiencia mística de comunión total que la colectividad descubre al tomar el camino de la rebelión. En la comunidad absoluta, el yo individual se funde con el yo colectivo, la separación entre “tu” y “yo” se anula, el amor fluye, el sentido de propiedad desaparece (Jungwoon, 1999: 81-93; Katsiaficas, 1989).

Las corrientes anti-partido del marxismo, es decir los llamados “consejistas” –Anton Pannekoek, Hermann Goerter, Otto Rühle, Karl Korsch, Paul Mattick y Maximillen Rubel, entre otros– elaboraron una reflexión sobre la autonomía que converge con el anarquismo.

Consejo obrero –nos dice Pannekoek- no significa una forma determinada de organización cuidadosamente pre-trazada, que habría que describir con absoluto detalle; significa, por el contrario, un principio: el principio del poder de los trabajadores para disponer ellos mismos de las industrias  y de la producción. Su efectivación no es un asunto de discusión teórica  acerca de la mejor realización práctica, sino que es el asunto de la lucha práctica contra el aparato de poder del capitalismo (Pannekoek, 1952).

En los años cincuenta y hasta bien entrados los setenta, cuando gran parte de la izquierda oficial todavía se encontraba dominada por el comunismo soviético, en Europa y en Estados Unidos, una nueva generación de marxistas disidentes empezó una reflexión que se revelaría fecunda. Cornelius Castoriadis y sus camaradas del grupo Socialismo o Barbarie rompieron con las diferentes ortodoxias bolcheviques y se solidarizaron con las revueltas de los trabajadores en los países llamados comunistas (Castoriadis, 1953-54). Al mismo tiempo, llegaron a la conclusión de que la lucha del viejo movimiento obrero contra el capital se había agotado y que nadie podría revivirla. No se trataba únicamente de la bancarrota de la izquierda histórica, sino de un cambio de época. El proceso de valorización tendía ahora a rebasar la esfera de la producción material y el comando capitalista sobre el trabajo se extendía a la totalidad de las relaciones sociales. Despojada de toda autenticidad, la  vida se transformaba en representación o, mejor dicho, en una inmensa acumulación de espectáculos. El antagonismo obreros-capital descrito magistralmente por Marx en su crítica de la economía política no había desaparecido, sino que se había salido de las fábricas hallándose en todas partes, aunque de manera mistificada. Si el capital se había adueñado –o tendía a adueñarse– del ciclo de la vida, se necesitaba un nuevo comienzo; avanzar hacia la emancipación humana implicaba ahora el rechazo al trabajo y la lucha por la independencia del tiempo social frente a la temporalidad del capitalismo. La descolonización de la vida cotidiana asumía un papel estratégico y también la lucha de las mujeres, de los negros, de los marginales, de los indígenas, de los ecologistas…

Es para pensar estos conflictos que Castoriadis y sus compañeros volvieron a descubrir el principio de autonomía como medio de la acción histórica del proletariado y contenido concreto del socialismo. Con diferentes matices, reflexiones así se encuentran en la obra de Guy Debord y Raoul Vaneigem en Francia, es decir la Internacional Situacionista; Danilo Montaldi, Romano Alquati y Raniero Panzieri en Italia, o sea los Quaderni Rossi  y el obrerismo de los orígenes; Raya Dunayevskaya y C. R. L. James en Estados Unidos, es decir la tendencia Forrest-Johnson de la IV Internacional. No tenemos aquí la oportunidad de acercarnos a las distintas facetas de sus obras. Baste señalar que se gestó en el umbral de un periodo extraordinario de luchas sociales –esa asombrosa ola expansiva que culminó en el prodigioso año de 1968– de la cual todos ellos fueron profetas y también activistas.

A finales de los años setenta, después de un corto periodo de autonomía social en el que la solidaridad prevaleció sobre la competición  y la calidad de la vida sobre el poder del dinero, hubo un repliegue de los movimientos sociales a nivel mundial. La autonomía de la sociedad respecto al Estado se trocó en libertad de la empresa frente a las regulaciones estatales; las luchas de los trabajadores contra la explotación en el desempleo y el rechazo al trabajo en la marginalización de los trabajadores mismos por parte del capital.

Era un nuevo cambio de época. La informatización, la flexibilización, la deslocalización y el desempleo acabaron con 150 años de conquistas sociales bajo el membrete del “neoliberalismo”, una ideología que no era nueva ni mucho menos liberal. Formas productivas inéditas se difundieron primero en la microelectrónica y sucesivamente en la producción material fragmentando la fuerza de trabajo, misma que ahora se encontraba aparentemente “autónoma”, pero realmente subsumida en el capital (Berardi, 2003: 73). A diferencia de los trabajadores asaariados clásicos, a quienes el Estado-providencia garantizaba cierta cobertura asistencial, pensión y vacaciones pagadas, esos trabajadores “autónomos” debían ahora hacerse cargo de sí mismos, interiorizar los valores capitalistas y pregonarlos como propios.

La simultánea deslocalización de la producción industrial hacia los países periféricos produjo enormes ganancias por un lado y un terrible empobrecimiento por el otro. Se buscó “homogenizar” a pueblos enteros que hasta entonces se habían mantenido relativamente al margen de los flujos económicos. La esclavitud reapareció como modo esencial de extracción de plusvalía, junto al narcotráfico y a múltiples formas de economía criminal no solamente en el “tercer mundo”, sino en el corazón mismo de los países metropolitanos. Ciudades como Nápoles en Italia o Ciudad Juárez en México, en donde reina el crimen organizado, lejos de ser arcaísmos irracionales apuntan a formas “avanzadas” de dominación capitalista: la compenetración entre Estado, iniciativa privada y economía mafiosa. En ambos casos, pandillas organizadas e incrustadas en las estructuras de poder dictan quién ocupa un cargo y quién no.

Aún así, el principio de autonomía quedó como referente para los sectores inconformes del proletariado juvenil europeo, los pueblos indígenas de América Latina y franjas de trabajadores insumisos. En Italia, los llamados “centros sociales” promovieron nuevas formas de agregación y prácticas de contracultura. Significativamente, sus corrientes radicales se llamaban a sí mismas “indios metropolitanos”. En las principales ciudades del mundo, barrios completos fueron ocupados por jóvenes sin vivienda que crearon espacios de autonomía social.

Vino la caída del llamado socialismo real y contrario a lo que esperaban los poderosos, la insubordinación de las clases peligrosas no terminó. Y es que, mientras producía miseria, destrucción y guerra en cantidad excepcional, la globalización creaba también una nueva contemporaneidad, así como desconocidas posibilidades de comunicación e interacción.

En 1992, las contra-celebraciones del Quinto Centenario de la conquista de América abrieron paso a una nueva estación de resistencia indígena que empezó a entenderse de manera inédita tanto en Europa como Estados Unidos. Con la revuelta zapatista de 1994, arrancó un nuevo ciclo internacional de rebeldía que buscó incorporar la enorme sabiduría de las poblaciones indígenas a las demandas de los movimientos sociales urbanos. Ya no se trataba de solidarizarse con los “pobres”, sino de buscar convergencias, anidades y complicidades. Por su parte, los insurrectos de Chiapas recogían la añeja reivindicación indígena de autonomía insertándola en nuevo discurso que presentaba ciertas analogías con las experiencias maduradas en Europa y en Estados Unidos (por ejemplo, la necesidad de refundar la política). Sus puntos medulares se centraban en la crítica al poder y a los partidos políticos, en el abandono de la idea vanguardia, en la apasionada reivindicación de los  vínculos comunitarios y en la necesidad de establecer una nueva relación con la naturaleza.

Esa, que Pablo González Casanova llamó “teoría de la selva”, encontró oídos atentos en los movimientos sociales europeos. ¿Por qué? Porque la demanda de autonomía de los pueblos indios se enlazaba con la idea de democracia radical y autogestiva que soñaban los “indios metropolitanos” del mundo entero. Suponía como en la tradición anarquista una federación de poderes locales y un sistema de delegados revocables que interactúan de abajo hacia arriba.
 
Según Benjamín Maldonado,
[…] hoy la lucha india en México es por autonomía y la autonomía no puede ser entendida sin autogestión, por lo que el anarquismo –en tanto corriente de pensamiento y como experiencias históricas– tiene mucho que aportar en el alumbramiento de la nueva sociedad mexicana; la más consistente corriente anarquista en México, el magonismo, puede ser una forma de identidad capaz de recoger experiencias en función de nuevos planes. La definición magonista de anarquía como “orden basado
en el apoyo mutuo” sintetiza el aporte de Kropotkin con la característica histórica de organización de los pueblos indios y abre una perspectiva de discusión sobre estas sociedades, que no son un paraíso, pero se han esforzado y organizado para tratar de serlo (Maldonado, 2007).

A cien años de la revolución mexicana, cuando se agotan el triunfalismo capitalista y el auge neoliberal, podemos retomar el viejo sueño magonista de conjugar la resistencia de los pueblos indígenas con las luchas de los trabajadores urbanos y ambas al movimiento obrero norteamericano. Sólo que ahora la apuesta involucra a la humanidad entera.

[Párrafos finales del ensayo "“Flores Salvajes”. Reflexiones sobre el principio de autonomía" incluido en el volumen colectivo Pensar las Autonomías,2011, que en versión completa es accesible en https://www.academia.edu/36923319/Pensar_las_autonom%C3%ADas?email_work_card=view-paper.]

 

 

Península Ibérica: El Lokal de Barcelona ante la pandemia, balance e incitación a la resistencia autónoma

El Lokal
 
Hemos de potenciar redes, colectivos, organizaciones y estructuras capaces de hacer frente a la barbarie del sistema, para defendernos, para el apoyo mutuo, la solidaridad y a su vez, construir experiencias autónomas, que funcionen lo mejor posible, que sean ágiles. Que sean asamblearias, que aguanten y sean capaces de defender su criterio y entender otros. Que a la primera de cambio no se escindan, no se destruyan. Que sean generosas, que cuestionen lo que haya que cuestionar, sobre todo el poder y las estructuras que lo sustentan. Que respeten otras maneras de rebelarse, y apoyen a la gente que lucha y que más sufre en la medida de sus/nuestras posibilidades.

A un año de pandemia, del estado de alarma que empezamos con una asamblea en el Ágora Juan Andrés, de esas que no deberían darse. Dura, con acusaciones graves entre compañerxs. Mostraba un conflicto por resolver que solo hacia que endurecerse. Un año después, realizamos otra asamblea para organizar la campaña de apoyo a lxs presxs del 27F y ocurrió todo lo contrario. Ganas de juntarse y de responder por una causa justa. Sirva como ejemplo y reconocimiento al esfuerzo para que haya ocurrido.

Un año duro, muy duro, del que salimos, en el que seguimos y parece que para largo entre el espectáculo de la política institucional y partidaria, cada vez más decepcionante, más mentiroso y falso. Con promesas que nunca se cumplen salvo para defender los intereses del mercado y del estado. Mediante una represión que se ejerce con más fuerza en la medida en que hay más malestar y más respuesta. Una vida diaria para la mayoría de la gente en la que mantenerse y mantener a los tuyos es cada día más complicado. En la que nos hacen formar parte de la asistencia social, como usuarios incapaces de reaccionar y defendernos y a quien lo hace, le cae todo el peso de la ley.

Hay que aguantar, hay que resistir y luchar desde todos los frentes, en todas las realidades. No será mediante una sola organización, no será mediante una forma de ver el mundo. Las experiencias demuestran que cuando una lucha crece y se hace fuerte, no tarda en entrar en crisis por la suma de nuestros errores más la presión externa o la asimilación desde el poder . Hay que ser capaces de funcionar sin que caigamos en el estrés o la depresión. A buen ritmo, apoyándonos, desde la autonomía y la responsabilidad

Como colectivo, como personas hay que mirarse, pensar que se hace bien y que se hace mal. Nosotros lo hemos hecho más forzados por la realidad que por deseo propio. Nos seguimos sintiendo útiles, más frágiles, más humildes. Intentando hacer lo que podemos y sumarnos a lo que esté a nuestro alcance. Sabiendo que vienen mal dadas y que hay que hacer esfuerzos que nos costarán cada vez más. Solo con el apoyo, el afecto y la fuerza de más gente podremos aguantar y avanzar.

A pesar de todo y de muchos, nos sentimos satisfechos de seguir y reclamarnos de las prácticas anarquistas, libertarias aportando un poquito para mejorar el mundo. Salud y libertad.

[Tomado de https://ellokal.org/hemos-de-potenciar-redes-colectivos-organizaciones-y-estructuras-capaces-de-hacer-frente-a-la-barbarie-del-sistema.]


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