El Gobierno de Rumanía ha declarado este martes que una «autonomía verdadera bajo soberanía marroquí» puede constituir una solución viable para el conflicto del Sáhara Occidental, en un comunicado que refuerza el creciente apoyo internacional al plan presentado por Marruecos.
En un mensaje dirigido al rey Mohamed VI, el presidente rumano, Nicușor Dan, subrayó la posición de Bucarest: «Nous notons qu’une autonomie véritable sous souveraineté marocaine peut constituer une solution viable» («Observamos que una autonomía verdadera bajo soberanía marroquí puede constituir una solución viable»). La declaración, fechada el 21 de julio de 2026, se enmarca en el giro diplomático que Rumanía ha dado en la cuestión del Sáhara.
El respaldo rumano al plan de autonomía marroquí se suma al de otras potencias regionales y occidentales, como Estados Unidos, Francia y Alemania, que en los últimos años han considerado esta opción como la más realista para resolver el contencioso. La decisión de Bucarest tiene especial relevancia porque Rumanía, como miembro de la Unión Europea y de la OTAN, proyecta influencia en el seno de ambas organizaciones.
Para España, la postura de Rumanía supone un nuevo elemento de presión diplomática. El Gobierno español mantiene una posición ambivalente desde el giro de 2022, cuando apoyó el plan de autonomía marroquí como la base más seria para la resolución del conflicto, pero sin cerrar la puerta a otras opciones. La escalada de apoyos internacionales a la propuesta de Rabat estrecha el margen de maniobra de la diplomacia española en el Sáhara, un asunto que sigue siendo sensible tanto por la relación bilateral con Marruecos como por la defensa del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, defendido históricamente por el Frente Polisario.
Marruecos ha intensificado en los últimos meses su ofensiva diplomática para consolidar el respaldo internacional a su plan, presentado en 2007 ante la ONU. El reino alauí considera la autonomía como un marco negociado que preserva su integridad territorial, mientras que el Frente Polisario y Argelia insisten en la celebración de un referéndum de autodeterminación, previsto en los acuerdos de alto el fuego de 1991.
La declaración de Rumanía se produce en un contexto de creciente polarización en la región del Magreb y de renovadas tensiones entre Marruecos y Argelia, que respalda al Polisario. La posición de Bucarest podría influir en otros Estados miembros de la UE que aún no se han pronunciado abiertamente, como los Países Bajos o los nórdicos.