🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
AnteayerSalida Principal

Aracne, Atenea y las diosas de la autogestión

2 Enero 2026 at 08:38

Un haz de luz rompe la oscuridad. Desde el Olimpo, Atenea vislumbra una posible competidora en el mundo terrenal gracias a una tela traslúcida de diez metros en forma de crisálida. Aracne, la mortal cuya destreza técnica desafió la soberanía de los dioses, la ofende mientras sus pensamientos intrusivos no le permiten salir de esa pesadilla. La ira la corroe. Tiene que demostrar que ella, diosa de la artesanía nacida de la cabeza de su padre, Zeus, tras devorar a su madre, Metis, da mejores puntadas que la humana. 

“No solo en el mito de Aracne y Atenea, sino en muchos más, las relaciones entre las mujeres se representan como conflictivas. Una mujer solo puede demostrar que es talentosa y tiene buenas habilidades tachando a otra de ser peor. La mujer no se puede sentir libre, fuerte y empoderada por sí misma, sino siempre en relación a otra”, reflexiona Serena Manserra, quien representa a la tejedora en la pieza Aracnea, que clausura la temporada de otoño del espacio artístico y cultural Andén 47 en Valladolid.

Pero volvamos al mito. La ofensa de Aracne se convierte en condena perpetua y será transformada en araña para tejer eternamente. La trifulca entre humana y diosa, entre lo contemporáneo y lo clásico, se apodera de ambas en una coreografía de portés interminables, un intenso trabajo de suelo y una lucha de egos tan exigente como las propias Metamorfosis de Ovidio, que inspiraron Las hilanderas de Velázquez.

Silvia Reguera, quien interpreta a Atenea, reconoce que lo más costoso técnicamente han sido “los portés y todo el trabajo de contacto entre nosotras, porque no solo requiere de técnica, sino de una preparación física específica para poder realizarse. El otro trabajo técnico importante ha sido la elaboración de los personajes y ver cómo nos comportábamos. El movimiento de Aracne, por ejemplo, ha llevado muchos años y ha ido evolucionando progresivamente”, matiza la bailarina.

En una ciudad y una comunidad autónoma donde las artes escénicas están relegadas a un segundo plano, el impulso de residencias artísticas gracias a colectivos como Andén 47 es imprescindible. Para BlueBerry Dance Project, creada por Manserra y Reguera en 2018, convertirse en la primera compañía residente de este espacio ha significado tener una oportunidad profesional. De hecho, Reguera se emociona al hablar con el público tras la pieza, agradeciendo el esfuerzo de esta iniciativa ubicada en el barrio obrero de las Delicias: “La obra parte del esfuerzo colectivo y está autogestionada”, concluye.

Tarantismo, la danza de las mujeres 

La obra Aracnea ha cambiado mucho desde su gestación hace cinco años. Era pandemia y el espectáculo que organizó esta lanzadera de artes escénicas de Valladolid se realizó, como todos durante el confinamiento, de forma virtual. El estreno, ya con público y algunas restricciones de aforo, fue en mayo de 2022. “Nos ha dado tiempo a tomar distancia y a acercarnos a la obra desde otra perspectiva”, reconoce María San Miguel, quien, junto con Galen Fraser, conforma San Miguel Fraser, responsable de la composición musical que acompaña la danza contemporánea con voz, panderetas y violines en directo. El universo musical se complejiza con la aportación imprescindible de Santi Sierra, actual productor del grupo Delameseta, creador de las bases y, durante un año y medio, técnico de sonido de la compañía. 

“En una obra anterior, Serena ya representaba a Aracne y yo a Atenea, aunque solo hacíamos alusión al mito y nos quedamos en la parte en la que ellas se enfrentan. Nos preguntamos entonces cómo nos hubiese gustado que se resolviese ese conflicto”, recuerda Reguera, profesora de danza clásica días después de la representación. Su obsesión por el Olimpo nació en su participación en una obra del Festival de Teatro Clásico de Mérida. Antes, había estudiado clásica en la Escuela Profesional de Danza de Castilla y León en Valladolid y también neoclásico y danza en Sevilla.

María San Miguel toca la pandereta frente a Manserra, mientras Reguera baila. Foto: Álex Hernández Salgado.
María San Miguel toca la pandereta frente a Manserra, mientras Reguera baila. Foto: Álex Hernández Salgado.

 

Mientras la leonesa se obsesionaba con las deidades griegas, la italiana lo hacía con el tarantismo. Manserra, quien viaja cada fin de año al Belpaese a descansar con su familia, ha vuelto metafóricamente en innumerables ocasiones al sur de Italia para documentarse sobre este fenómeno sociocultural de la región de Puglia. Datado desde la Edad Media hasta mediados del siglo pasado, este fenómeno utilizaba la danza frenética de la pizzica, un tipo de tarantela, como una forma de catarsis para liberar a las mujeres en contextos rurales del supuesto veneno de la tarántula. 

Esta investigación de la bailarina italiana conecta directamente con la figura de la araña como símbolo de liberación. “No está demostrado que exista una araña capaz de provocar esos síntomas”, explica la también coreógrafa y profesora de danza en Valladolid.

“Las mujeres de esos contextos rurales sufrían una fuerte represión social y sexual, por lo que el ‘tarantismo’ se podía considerar un pretexto para que, a través de la danza, todas las frustraciones y traumas pudiesen ser soltados en el único ritual femenino culturalmente aceptado por la sociedad de aquella época. Y si ya habían hecho el ritual una vez al año, se reunían en Galatina para compartirlo como si fuera un exorcismo colectivo”, detalla Manserra. Este fenómeno histérico convulsivo convertía así la «picadura” en una metáfora del malestar social que solo el movimiento puede sanar.

Lucha de clases a través del hilo

Que Rosalía y otras artistas reivindiquen elementos conservaduristas en sus propuestas artísticas es tan evidente como el compromiso por los derechos humanos de esta pieza de 50 minutos basada en el mito de Aracne. “Nos parecía una buena excusa para poder hablar de muchos temas que son actuales”, argumenta Reguera, quien confiesa que, además de la lucha de egos y el ‘tarantismo’, “hay un subtema muy presente que es nuestra capacidad para transformarnos y adaptarnos a las situaciones que nos sobrevienen. Los dos solos, tanto el de Aracne como el de Atenea, lo que vienen a contar es una transformación que te ha sobrevenido y no te queda otra que adaptarte”. La otra codirectora de la compañía añade que querían representar “el poder sanador del arte”, que también está presente dentro del ritual italiano.

De la música al baile, el poder sanador del arte también se materializa en los tejidos. “Queríamos que la diferencia de clases se representase también en el vestuario”, planteaba la bailarina que da vida a la diosa y que detalló cómo fue la confección y diseño de vestuario a cargo del palentino José Ramón Aparicio Iglesias. Así, mientras el personaje de Atenea usaba materiales satinados, dando a la deidad una textura mucho más vaporosa, Aracne representaba lo terrenal con materiales mates. Como en el mito original, donde la perfección del trabajo de la mortal enfurece a la diosa, aquí el vestuario marca esa distancia entre el poder divino y el esfuerzo de la creadora de a pie.

María San Miguel y Galen Fraser interpretan al violín durante la obra. Foto: Álex Hernández Salgado.
María San Miguel y Galen Fraser interpretan al violín durante la obra. Foto: Álex Hernández Salgado.

Por su parte, los dos músicos que participan en la pieza están ataviados con “ropa del siglo XX, pero que no permite saber exactamente de qué década”, explica orgullosa la bailarina leonesa. “El color granate de María también está relacionado con la tarantella”, apuntilla Manserra, quien explica con detalle cómo las mujeres «picadas» por la araña vestían de blanco en el ritual, como su personaje, y portaban un pañuelo rojo, similar al granate con el que María San Miguel recoge su cabello en la obra.

Las diosas de la autogestión

El panorama para la danza en España ha sido una carrera de obstáculos. Entre 2008 y 2023, las representaciones que engloban desde el ballet clásico hasta el flamenco y la danza contemporánea han sufrido una drástica caída, que va de los 4.653 eventos registrados en 2008 a un mínimo histórico de 1.094 en 2020. Aunque el Anuario SGAE de las Artes Escénicas, Musicales y Audiovisuales 2024 apunta a una recuperación gradual tras la pandemia, la realidad en Castilla y León sigue siendo alarmante. En 2023, la danza apenas representó el 3,1% de las funciones anuales programadas en la comunidad, una cifra que se vuelve casi marginal al filtrar exclusivamente por el género contemporáneo.

 
Manserra y Reguera durante su obra de danza y música en directo. Foto: Álex Hernández Salgado.

“En Castilla y León hay dos tipos de circuitos: uno rural y otro más vinculado a los teatros”, explica Juan Pardo Sanz, uno de los responsables de Andén 47 y productor de la pieza Aracnea. “Nosotras hemos actuado en varios circuitos escénicos y festivales en Salamanca, en el Escenario Patrimonio, en dos bolos en el ‘Encendiendo las Candilejas’, y hemos hecho una adaptación en el Teatro Calderón de Valladolid, lo que nos ha permitido amortizar gastos”, declara Manserra, quien empezó su formación artística con seis años en Italia, también forma parte de la Asociación de Profesionales de la Danza de Castilla y León (PRODANZA), como su compañera Reguera.

Con este contexto, el éxito de la autogestión de Blueberry Dance Project es, en realidad, un ejercicio de resistencia frente a la estadística. “Todo esto está autogestionado y seguimos abiertas a ofertas de magníficas programadoras y programadores”, ofrece Silvia Reguera con una sonrisa, consciente de lo complejo que resulta alcanzar la profesionalización en España y, especialmente, en el territorio castellanoleonés. Como Aracne, estas artistas siguen tejiendo su propia red frente a un sistema que, a menudo, parece mirar hacia otro lado. 

La entrada Aracne, Atenea y las diosas de la autogestión se publicó primero en lamarea.com.

Patricia Simón, periodista militante contra el silencio y la impunidad

10 Diciembre 2025 at 12:04

Con la defensa de los derechos humanos como brújula, el trabajo de Patricia Simón aúna el reporterismo en terreno y el periodismo de investigación. Hablamos con la autora de los libros 'Miedo' y 'Narrar el abismo' sobre el papel de los medios de comunicación ante los genocidios, el neofascismo o los ataques desde los tribunales a la libertad de prensa.

La entrada Patricia Simón, periodista militante contra el silencio y la impunidad se publicó primero en Pikara Magazine.

  • No hay más artículos
❌